La historia de 120 historias

No sabíamos muy bien cómo podía salir el capricho de la road movie y el Taller de Anécdotas Mejoradas. ¿Nos resultaría divertido o agotador? Un poco temíamos por el aburrimiento de los participantes, pero mucho más por el nuestro: cuatro ciudades en doce días, ciento veinte anécdotas para leer y, sobre todo, muchos años de sedentarismo a cuestas.

Hay que tener en cuenta que entre Chiri y yo tenemos más de ochenta años. Pero emprendimos el viaje, a pesar de la vejez. ¿Fue agotador? Tremendamente. ¿Fue divertido? Mucho más de lo que pensábamos.

Por mi parte, descubrí que estoy más viejo y más chancho burgués de lo que sospechaba. Todas las peripecias de los viajes que a los veinte años me encantaban (perderme en un barrio oscuro, que el chorro de la ducha salga débil) ahora me provocan malhumor. Y ni siquiera es un enojo estándar. Es una ira que me convierte en mi abuelo Marcos, según la opinión de Chiri.

También descubrí que mi amigo, a pesar de las canas, es mucho más joven que yo. Hizo esfuerzos físicos que debían ser de ambos, me consiguió ibuprofeno en medio de una gripe atroz, me llevó las valijas cuando me desmayaba de fiebre en el Buquebús y me leyó en voz alta las anécdotas de los participantes cuando yo me quedé sin garganta.

Al promediar el viaje, en Montevideo, le contagié mi peste por la bombilla del mate y también Chiri estuvo febril, pero incluso en las malas se comportó con hidalguía. Por las noches, en los diversos hoteles, me daba ánimos: «Vamos, abuelo Marcos, tómese esta cucharada de seven up», me decía a cada rato.

Sin embargo, el descubrimiento mayor ocurrió en los Talleres de Anécdotas. Allí la vejez y la fiebre se quedaban en la calle y nos divertíamos como chanchos. La sorpresa fue enorme, porque no sabíamos si el invento podía funcionar (sobre todo en tiempo y en ritmo). Y no solo funcionó, sino que de casualidad resultó una experiencia alucinante para nosotros.

Imágenes de los talleres

Voy a intentar contar la experiencia con toda la brevedad posible, así que usaré de complemento algunas imágenes de Rosario, que les agradezco a los chicos de Club de Fun y sus fotógrafas, que las subieron a su facebook.

Imagínense treinta personas que no se conocen de nada, y que un día se juntan en un bar a escuchar treinta anécdotas que escribieron ellos mismos con una sola indicación: cada anécdota debe durar una página, es decir, tres minutos.

Ellos nos han enviado su historia por mail, días antes. Nosotros le pusimos un nombre de batalla a cada una («la del tipo que se cayó en un pozo», o «la de la visita a los suegros alemanes», por ejemplo) y le mandamos un cuadernillo a todos, sin indicar el autor de ninguna historia.

Es decir: los participantes llegan con un cuadernillo de treinta anécdotas, de las que solo conocen una: la propia.

Una vez que empieza el taller, yo leo las historias, una por una, en voz alta, mientras Chiri se distrae mirando al fotógrafo.

Después de cada lectura, Chiri mejora la trama con su experiencia de editor y yo incluyo detalles con mi experiencia de mentiroso.

Simplificamos personajes, aconsejamos dramatismos en tal o cual lugar, y los treinta participantes aportan ideas, se hacen preguntas, discuten y ofrecen soluciones.

Mientras tanto el autor se hace el distraído. No dice que la historia es suya, a veces se muerde la lengua porque hay preguntas que él mismo querría responder, y otras veces finge que aporta soluciones como si la anécdota fuera ajena.

Nos pasamos dos días leyendo y charlando las tramas. Cuatro horas por día, con algunos breaks para fumar y salir a tomar aire.

Como a cada historia le damos unos quince minutos de charla, al final nos hemos pasado siete horas entre leer, conversar, pedir pizza, tomar jugo y cebar mate.

A veces me voy de tema y hago alguna digresión, como en este caso (en donde la participante Mariza, que llegó desde Aruba, filmó uno par de minutos en la clandestinidad).

Cuando las treinta historias fueron leídas, conversadas, editadas y mejoradas, viene una parte alucinante que no estaba en los planes. O sí, estaba, pero en la teoría no sabíamos que podía resultar tan divertido: se trata de la «hora de los diplomas».

En este punto con Chiri sacamos del bolso treinta diplomas y los vamos firmando, mientras decimos en voz alta el nombre de cada participante.

—¡Juan Carlos, su diploma! —decimos.

El participante se pone de pie, recibe el diploma y dice en voz alta cuál ha sido su anécdota:

—La mía es la del «tipo que se cayó en un pozo».




Y entonces todos los demás, que tienen un montón de preguntas sobre esa historia, lo aplauden primero a rabiar y después lo acribillan con dudas.


Esa última hora es fantástica, porque nosotros (a esa altura) tampoco sabemos muy bien de quién es cada historia, y tenemos mucha curiosidad por saber quién es la que besó a un asesino, quién es el que se quedó enganchado en un molinete, quién viajó a Brasil y casi lo matan, quién fue la que le hizo una felación a un novio y le dejó el chicle pegoteado en los pelitos, etcétera.


Ocurre, en ese final de fiesta, un encuentro verdadero entre la historia, su autor y los lectores. Una frontera en donde la literatura se convierte en algo real, cercano, que le puede pasar a todo el mundo.


Los tímidos se relajan, los extrovertidos explotan, los tapados brillan, y todos, los treinta y dos, descubrimos que pasamos un rato que no se parece nada a un taller literario, aunque de rebote hayamos encontrado nuevas maneras de contar las cosas.


Antes de que cada uno se vuelva a su casa, nos apretujamos un poco y nos hacemos una foto final.

En esa foto, ocho horas después de habernos conocido, parecemos amigos de toda la vida, porque tenemos la sensación de habernos contado secretos a los gritos, pero de algún modo, también, entre los susurros de las confidencias.

Fotos de grupo

Acá les dejo las cuatro fotos de grupo de Córdoba, Rosario, Montevideo y La Plata. Si quieren ver más imágenes de cada taller, pueden hacer clic en «más fotos».

Participantes. Julián Manuel González («La de la aparición del perro»), María Agustina Maliandi («La de la ceguera repentina»), Martín Kaen («La de la charla falsa con la amiga»), Daniela Elizabeth Goldes («La de la cita doble con ancianos»), Gustavo Andrés Ramírez («La de la fiesta que se quedó sin luz»), Mariano Cognigni («La de la hija de los Cáceres»), Martín Gaitán («La de la linterna boliviana»), Amadeo Zanotti («La de la lucha por Coty»), Fernando Julio Valdés («La de la madre confundida en China»), Leandro Moscardó («La de la playa con el primo enfermo»), Lucía Salgado («La de la profe in fraganti de inglés»), Matías Sinay («La de la visita a los suegros en Formosa»), Leonardo Caliva («La de las cuenteras del barrio»), Maximiliano Carrizo («La de los vendedores de colectivo»), Carlos Sederino («La de Marta Minujín poseída»), Juan Carballo («La de una anécdota adentro de otra»), Pablo Zavi («La del alumno líder del pasado»), Diego Carlos Tosco («La del alumno nuevo culo de sifón»), Gabriel Moroni («La del amigo que se desgraciaba»), José Daniel Villagrán («La del ataque místico del corralito»), Agustina Azuz («La del chico rubio del cumpleaños»), Diego Rodrigo Lada («La del Citroen 2CV»), Martín Alday («La del debut como contador de chistes»), José Manuel González Rearte («La del déjà vu policial»), Gisela Mana («La del encuentro con Juan Perón»), Lucas Reitmann («La del salto del molinete alemán»), Horacio Osvaldo Magnasco («La del temblor en la cabeza de Luis»), Alejo Gomez Jacobo («La del vendedor de alfombras»), Verónica Marcet («La del viaje con Cecilia llorando») y Roberto Pablo Abian («La del viejo cuento de ciencia ficción»).

MÁS FOTOS DE CÓRDOBA

Participantes. Raúl Enrique Leiva («La de la campera atorada»), Gala Décima Kozameh («La de la casa de los arqueólogos»), Diego Ángel Beccani («La de la fiesta de graduación»), Tamara Grosso («La de la fiesta del Pulga»), Laura Hintze («La de la final del mundo en Lima»), Leandro Rojas («La de la mamá de Ezequiel»), Pablo Héctor Zini («La de la noche en blanco con Ella»), Juanjo Conti («La de la notebook del paralítico»), Pablo Ramos («La de la pareja en la garita»), Maribel Herrera («La de la receta con cocaína»), María Andrea Bugnone («La de la traición náutica»), Arlen Buchara («La de las calabazas»), Mariza Garcia («La de los traficantes de cigarros»), Martina Lovigné («La de Maradona en el cumpleaños»), Pablo Ricardo Cambria («La del barrilete en la plaza»), Lucía Demarchi («La del ceibo de la abuela»), Florencia Coll («La del chicle pegajoso»), Ivana Mondelo («La del chico en la parada del 110»), Horacio Piceda («La del gato de las solteronas»), Esteban Morin («La del jefe místico»), Damián Fornaso («La del misil en el placard»), Federico Aicardi («La del payaso y el ratón»), Guillermo Movia («La del pique macho»), Cristian Bozzo («La del porqué de Viborita»), Francisco Sanguineti («La del porro en el champú»), Marina González («La del robo en el micro brasileño»), Agustín Ernesto Shcoler («La del sicario Milton»), Nieves Battistoni («La del vals interminable»), Selva Marina Mendoza («La del velorio de Adelí») y Dardo Adrián Ceballos («La del viaje a Camamú»).

MÁS FOTOS DE ROSARIO

Participantes. Ana Laura Pérez («La del velorio y la escalera»), Carina Inés Rey Villaamil («La de la chica que se enfrentó a una vela»), Carla Rapetti Rivas («La de la vecina Chela»), Carolina Rodríguez Spinelli («La del enojo fácil»), Christian Müller Sienra («La del facho negro»), Daniela Bluth Goldfarb («La del Dahiatsu “Poroto”»), Elianne Kremer («La del chico Strasser»), Emilio Santopietro Carella («La de la sangre a borbotones»), Gabriela Vaz Osores («La del talud en el Centenario»), Guillermo Draper Vanrell («La del maratonista»), Javier Dubra («La del yanqui que no quiso sacarse fotos»), Javier Martínez («La del peluquero travesti»), Juan Pablo Aguirre Rosas («La del monedero falso»), Julia Poulastrou («La del final abierto»), Luz García («La del meo vengativo»), Magdalena Miller («La de los profanadores de tumbas»), Marcela Baruch («La del futbolista griego»), Mariana Castiñeiras («La del nombre justo»), Martín Mocoroa Cabral («La del suegro DT y el perro Kimba»), Martín Tocar («La del robo en Barcelona»), Mateo Vázquez («La del gorila sentimental»), Matías Larramendi («La de la experiencia iniciática»), Natalia Gold («La del chaleco de fuerza»), Nicolás Pizzo («La del borracho toquetón»), Patricia Mántaras («La de la niña “Bola de grasa”»), Pía Supervielle («La del disco en el recreo»), Sabrina Cittadino («La de los bichos en el ómnibus»), Santiago Quesada («La del que cada 5 años le pasa algo»), Soledad Suárez («La de la primera curda») y Victor Zambenetti («La del jaque mate imposible»).

MÁS FOTOS DE MONTEVIDEO

Participantes. Agustín Salvador Ratto («La del hipocondríaco»), Alberto Gustavo Albesa («La de la chica que esperaba a su amiga»), Ana Julieta Colazo («La del celular infiel»), Analía del Carmen Pérez («La de la chica que entró a una secta»), José María Calderón («La de Papá Noel»), Carolina Quinteros («La de la Tía Piba»), Celeste Lucca («La del taxista que sabía demasiado»), Mariano Nicolás Tortolini («La del turista en San Fermín»), Isidoro Aramburú («La del tipo que se fue a Buzios»), Cintia Kemelmajer («La del viaje a la India»), David Doucet («La de los dos amigos de pepa»), Damián Alfredo Le Moal («La de la abuela Canuta»), Ernesto Arzamendi («La del papel de la prensa»), María Florencia Accqua («La de la inundación»), Franco Santoro («La de la noche en el “Recordando”»), J. Ignacio Merlo («La del último viaje a Ámsterdam»), Josefa La Porta («La de la vecina fóbica»), Mónica Aguirre («La de la abogada buena»), Marina Contardi («La del hermano que vuelve de la guerra»), Martina Neumarkt («La de la inyección en Tilcara»), Matías León Gómez («La del lomo al champiñón»), Martín Guazzaroni («La del recital de La Renga»), Estefanía Martínez («La del casamiento de Barbie»), Rosario Marina («La del rezo en familia»), Gabriel Fabián Rotman («La del que no puede cagar vestido»), Sabrina Laura de Dios («La de los que mataron a Anté Garmaz»), José Luis Sánchez Aguilar («La del bullying feroz»), Sebastián Fernández («La de la catástrofe del aliscafo»), Martin Amico («La del hombro descolocado») y Natalia Sarro («La de cómo drogar a una abeja alemana»).

MÁS FOTOS DE LA PLATA

En conclusión, dos descubrimientos inquietantes. Uno, que estamos bastante más viejos de lo que pensábamos, y dos, que nos encontramos por casualidad con una forma muy energética de chuparle la juventud a nuestros lectores.

Que siga el corso

Así que atentos, porque en el transcurso de esta semana pondremos a la venta las reservas de dos talleres en la Ciudad de Buenos Aires, para mediados de octubre. Y quizá un especial Lima para noviembre: estén atentos si andan por esas dos capitales.

Si vamos a morir de gripe, que por lo menos sea de camino a alguna parte.

Agradecimiento sincero. Hicimos este viaje gracias a la ayuda desinteresada y alucinante de Amadeo Zanotti y José Palazzo (en Córdoba) Dardo Ceballos, Ivana Mondelo y el equipo de Club de Fun (Rosario), la gente de Bar Fénix y las chicas del Proyecto Jugo con Paola Georgeff y Ana Giovanoni a la cabeza (en Montevideo), y a José y la gente de la Biblioteca Central y la Facultad de Periodismo y Comunicación (en La Plata).

Hernán Casciari
Martes 23 de septiembre, 2014

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112 comentarios La historia de 120 historias

  1. agus #68    9 octubre, 2014 a las 9:56 pm

    Hermosísima experiencia la que vivimos en Córdoba!!! El domingo llegué a casa después de dos días intensos de lectura y charla, y me emocioné de alegría, me sentí plena de haber tenido la oportunidad de conocer a tanta gente linda que comparte guiños y sensaciones parecidas. Es un recuerdo imborrable. Gracias Hernán, gracias Chiri y gracias a esos 29 amigos de lectura y mates varios.

  2. César Reyes #63    26 septiembre, 2014 a las 7:18 pm

    http://www.semecanta.com

    Buenazo Hernán y Chiri. Ojalá algún día vengan a Quito para poder conocerlos personalmente y aprender de y con ustedes.

    Aprovecho para contarles que he lanzado mi propio blog, se llama semecanta.com, así que están invitados a visitarlo. Leerte y escucharte terminó de definirme para por fin, ponerme a escribir.

    Abrazos

  3. Sebastián Fernández #62    26 septiembre, 2014 a las 4:55 pm

    Gracias Hernán y Chiri.
    Estuvo buenísimo la pasé genial.
    Aprendí un montón.
    Me divertí.
    Conocí gente linda.
    Se me ocurrieron cosas para hacer.
    Hagan lo del prode.
    Mi vieja te manda saludos Chiri.
    Abrazo grande.

  4. Madrugadas_con_Mate #61    26 septiembre, 2014 a las 1:14 pm

    Hernan, leyendo estaba el post en el Parque Independencia de Rosario, los chicos jugando en los columpios para sillas de ruedas, sabés, nada anormal…sinó fuera pq vivimos en Vidreres, a cuatro pueblos de Sant Celoni… Mi mujer tb es escritora y está tb de bolos por Argentina, andamos solo unos días retrasados respecto a su gira…al final se fue el resto a la mierda y en vez de Córdoba y Montevideo, nos vamos de paseo a Bariloche…así q leyendo q estuvieton en el Club de Fun en Sarmiento, por donde pasamos esta mañana, me he puesto negro!!!!!
    La primera de octubre la pasamos en Buenos Aires, iremos a ver a Comequechu a San Telmo…jodida causalidad q nos pudo en girs una semana más tarde grrrrrr!!!

  5. Caro Rodríguez #60    26 septiembre, 2014 a las 6:39 am

    Ya lo escribí por ahí, al otro día de la despedida; 20 días después me doy cuenta que escribiría lo mismo, así que lo copio nomás:
    Quiero contarles a todos lo bien que me siento por haber participado en el taller. La alegría del encuentro me dura hasta ahora. Entré gracias a la generosidad de Nico, quien creyó que merecía el lugar y se ocupó de encontrarlo. Es verdad que en un principio el objetivo era conocerlos (cada uno tiene al LuisMi que elige, Hernán); pero además de la maravillosa experiencia del intercambio, de la cercanía que fui a buscar, me regalaron las ganas y el empuje para escribir y una visión mucho más linda de mí y mis posibilidades. Además, y como una gran yapa, me crucé con un montón de gente bárbara, que ahora son más que caras, son historias. En 600 palabras supieron mostrarme mundos, de esos que imagino cuando me cuelgo a pensar en el ómnibus qué historias tendrá para contar el que se sentó al lado. Dos días hermosos, la verdad, con un cierre fantástico de charla compartida. Los vi tan receptivos, tan preocupados porque estuviéramos bien y le sacáramos provecho al taller; sobreponiéndose a la gripe y al malestar, que me emocioné. Son crá. Gracias infinitas.

  6. carrumbe #58    25 septiembre, 2014 a las 3:48 pm

    Hace un tiempo viví una experiencia de mierda en La Plata. No importa cuál, pero la pasé como la mierda. Hará 3 años. Pasaron los días y Casciari propuso la Road Movie. Dudé en anotarme, mi mujer me dijo: “Hacelo, no seas boludo”, mientras dudaba si gastar o no 100 dólares. Era inversión, me dije y le di click.
    Al momento de comprar faltaba mucho para el día del taller. Y llegó. Y otra vez debía enfrentarme a La Plata, con lo que eso significaba para mi. Y me importó una mierda. Fui, vine, fui, vine y me traje una pila de consejos anotados, enmendados, memorizados.
    Yo creo que no hay experiencia creativa que no valga la pena. A mi me pasó que caí con una historia que, al contarla, es híper efectiva, pero me cuesta bajarla a texto. Tenía otras que van sobre rieles en texto y verbalmente, pero esta es la que más me costaba por tanto giro dramático; por tantos argumentos que ponen en duda el verosímil. Y quise ir por ahí.
    Agradezco a Casciari y al Chiri, y a los 29 que compartieron el taller conmigo y con quienes está surgiendo algo nuevo. Porque, parece, ese pudo haber sido un punto de partida de algo copado.
    Salu’
    Nacho – El del último viaje a Ámsterdam.

  7. La Flaca #57    25 septiembre, 2014 a las 2:05 pm

    La road movie fue para mi como que me presentaran una mina linda. Claro que me llegó el Viernes siguiente y tenia que llamarla (o escribirle) y hacerme el interesante. En ese trance andaba en un bar del pueblito donde vivo, con un block de hojas cuadriculadas en el que había marcado en rojo el cuadradito del medio “aca aca justo al medio diría Casciari tiene que pasar algo “ y yo le di con un marcador rojo antes de empezar a escribir.Aquella tarde vomité tres anécdotas que se ve que tenía atragantadas fue liberador. Resultaron como salieron, vomitivas. Perdido con la cagada ya hecha, pensaba en la teoría conspirativa del Road Movie. En una noche de faso y wisky Chiri sugirió: aca hay dos Hernan, o crecemos de a poquito como lo hemos hecho hasta ahora, o bajamos el piso.. Que? Claro es como poner una Grido al lado de la Freddo para que se note cual es el verdadero dulce de leche! , la vieja teoría del techo y del piso. La idea es impulsar a la gente que escriba y saturar la web en castellano de historias pedorras para que las nuestras parezcan mas buenas”. Muy bueeeena dijo Hernan y empezaron a pergeniar esta macabra idea. Ya mas faseados y mas chupados tiraban títulos para el posible libro como –Y las nuestras están mejores- o –anecdotas pedorras de latino america-.
    El mozo me toco el hombro , está bien? Si si desperté del viaje mental , me encontré con mis anécdotas espantosas que cumplen bastante con la teoría conspirativa. En la RM de Córdoba hubo varias que se le escaparon a la mente perversa del Chiri y están muy muy buenas. Ahora estoy subiendo las mias y estoy seguro que van a decir, Casciari hace algo asi pero es inteligente , mas gracioso y escribe bien. Chiri , en lo que a mi respecta objetivo cumplido. Espero ansioso la proxima RM a la que me sometere a pesar de la mente perversa de un editor ambicioso. Abrazos

  8. Luis Firmat #56    25 septiembre, 2014 a las 11:33 am

    Vivo en Nueva Zelanda y desde el día que me enteré que esta idea increíble iba a pasar cerca de mi casa (y yo viviendo en la loma del orto a la izquierda) me sentí como se sintió El Gran Casciari como cuando Racing salió campeón (yo también soy de Racing) y él lo veía en un bar de mierda en Barcelona. Ahora veo lo que pasó y casi me pongo a llorar en plena lectura, mezcla de envidia (de la de verdad, porque “la sana” no existe, no jodamos) y alegría (aunque un poco más de envidia que alegría).

  9. El toti #55    1 respuesta24 septiembre, 2014 a las 10:29 pm

    una boludez más…
    hablando con Chiri, autosugirió una jornada de una semana (para la proxima road) en cada lugar para poder laburar tranquilos y dar un tiempo para distender y hablar al pedo y recorrer los lugares visitados.
    Coincidimos que dos/tres dias son muy poco y se van volando.
    estría bueno.
    ahhh para la próxima:
    ibuprofeno es analgesico
    para la fiebre : paracetamol.
    ayudalo con amoxidal duo.
    nada de té o boludeces naturistas, sólo fármacos.

  10. El toti #54    24 septiembre, 2014 a las 10:19 pm

    La Road Movie Rosario tuvo mucha espectativa previa. Se armó un grupo, trajimos de las pestañas a un monton de gente que dudaba en participar, hablamos de “como se van 100 dolares en boludeces” y por qué no hacer algo copado, escribimos contra reloj algo limitado a 600 palabras que parezca genuino y atractivo y hasta con pretenciones de estar bien redactado y con ganas de dejar a los demás con la boca abierta. Nada más alejado de eso pasó. Se armó una noche, cuando se abrió la inscripción, que en el grupo del facebook iban subiendo un “¡Estoy adentro!” o “No me toma la tarjeta” y solidarizarnos y ayudar al que tenía dramas de pago o alentando al que se quedó afuera a la mañana siguiente. Fue muy loco encontrarnos de cuerpo presente los que hacía un mes nos veníamos carteando. Escuchar los textos que por ahí nos parecían tibios en la voz de Hernán te dejaban un gusto a haberlo logrado, ¡de la puta madre! Tambien fueron muy grossos los dos o tres consejos que por anecdota nos aclararon la cabeza. Que facil parece cuando Chiri o Hernán dicen que cosas pueden funcionar mejor o cuales cosas parecen desinflar la trama.
    Por suerte, lo simple y lo grande de estos dos amigos es algo que con 100 dolares vale la pena disfrutar. Valió la pena.
    Para los que vienen:
    DIS -FRU -TEN
    roben, pidan, afanen donen un riñon, pero no se lo pierdan.
    son dos días inolvidables.
    Gracias a cada uno de los 31…(parezco uno de los mineros de chile)
    espero reencuentro.

  11. Daniel V #53    24 septiembre, 2014 a las 8:38 pm

    Vieron esas cosas que uno no sabe bien por qué las hizo, como que de pronto
    flash y estás allí, a 556 kilómetros de tu casa, una experiencia unplugged, así, como desconectada. Un grupo de gente que nada que ver una con otra hablando de cosas in-
    conexas, admirando a un gordito argentino que lee cosas en un balcón, que
    parece algo como un hacker del sistema y te cobra en Euros con tarjeta.
    Y así llegamos a esto, mezcla rara de curso de marketing, con lengua básica
    y literatura. Con atisbos de ingreso a Master chef.
    Ya que uno llevaba un plato que había cocinado en la casa y el mismo era
    criticado y luego mejorado por estos chef internacionales, bastantes blandos
    y poco exigentes por ahora, como para no desmotivar a la tropa.
    La idea básica es la misma que la de las grandes farmacéuticas, cuando se van a
    estudiar a los indígenas para ver si inventan algún medicamento nuevo.
    Me hubiera gustado que no se fuerce a reconocer la autoría de cada historia con nombre y apellido. La mía, a mi, me da vergüenza. Lo que pasa es que el taller esta diseñado para provocar una pérdida temporal de vergüenza, algo de lo que no fuimos advertidos.
    Agradezco profundamente a todos por haberme tachado y dejado solo en Cordoba, ya que esto me llevó a terminar tomando y comiendo gratis, codeándome con la crem de la crem de Córdoba en la inauguración de “Azúcar Pimienta y Sal” de Av. San Juan al 354. Impresionante lo que se come en éste lugar, es excelente ideal para ir bien acompañado. Cuando vayan, háganle decir a unos de los dueños, que van de parte del gordito degustador de cerveza, que en la inauguración lo miró fijo y le dijo “te va a ir bien”. Les va hacer un descuento muy especial por pago en efectivo.

  12. marcelo acosta #52    24 septiembre, 2014 a las 8:09 pm

    Hace dos años una madrugada empece a escribir motivado por una escena que se dio en la fiesta de reencuentro de compañeros de primaria . Tengo 39 años arme un blog que casi nadie lee.No contento con ese fracaso gracias a Facebook me uní a dos compañeras de primaria (25 años sin vernos) totalmente tronadas como yo y les propuse escribir sobre la noche del reencuentro ,lo que era una blog novela se a convertido en algo caótico que aparenta ser un libro….al ninguno de lo tres ser escritores pensé en la road movie como una gran ayuda…pero la tarjeta en un pago fue un escollo insalvable…al leer “La historia de las 120 historias ” siento una envidia tremenda ….felicitaciones !!!!