Nueve libros que me hicieron olvidar el Mundial

Dos meses antes de la Copa del Mundo, cuando vivir y respirar era mucho más fácil que ahora, cuando no se te aparecía en sueños Gonzalo Higuaín habilitado frente a un arco vacío, me comprometí a entregar un trabajo el quince de julio. Ni siquiera era un trabajo pago, sino el pedido de un amigo: «Hola Hernán, elegí los nueve libros que te hayan cambiado la vida y explicá por qué en cien palabras».

Para darme ánimos, el amigo me decía que ya lo habían hecho, para la misma causa noble, Manu Ginobili, Adrián Paenza y Vivi Tellas, entre otros.

Cuando respondí ese mail y dije que sí, que cómo no, que encantado, la fecha límite del quince de julio era un día cualquiera del verano español, una luz tenue en el final del calendario. No estaba en mis planes, ni en los de nadie, que resultara ser la segunda jornada de galponeo y tristeza en mi garage.

Ayer, lunes catorce, mientras lloraba a lo oscuro, me sonó la alarma que programé hace mucho, y que decía textualmente: «Acordate del pedido de Garbulsky».

—¡La concha de Garbulsky! —grité.

Mi mujer, que me estaba dando Seven Up con una cuchara sopera, dijo en susurros:

—Shhh, tranquilo, tranquilo… ¿Garbulsky es el que os ha metido el gol en el descuento?

—No —le dije—. Gerry Garbulsky, el que organiza las charlas TED en Argentina. Le tengo que entregar un trabajo de mil palabras mañana a primera hora.

—¿Y podrás escribir, en ese estado?

—Lo tengo que hacer —le dije—. Se lo prometí.

—¡Pero si no puedes mantenerte en pie!

—Ayudar a un amigo judío es una manera de vencer a los alemanes —le respondí pegando un salto, y por primera vez en cuarenta horas emergí de las tinieblas del garage, me pegué una ducha e intenté dejar de lado la angustia.

Abrí la máquina sin navegar periódicos ni Twitter. No quería ver ni una foto, ni un comentario sobre fútbol. Quise concentrarme únicamente en libros y autores, pero algo me patinaba en la cabeza.

Si pensaba en Camus, recordaba que fue arquero en Argelia; si recordaba a Borges o a Bolaño, me aparecían los dos centrales de Costa Rica. Cortázar era un belga alto que saltaba a cabecear. El teatro alemán duraba dos actos y una prórroga. El Julio César de Shakespeare iba vestido de gris y prefería un error propio a perder 7 a 1. Neruda perdía contra Amado por penales y a Benedetti lo echaban por morder a Darío Fo.

Casi enloquezco y vuelvo corriendo al garage. Pero hice un último intento y busqué de verdad, adentro de mi corazón. Le ordené a mi cabeza que silenciara por un rato la bronca. Y de repente pude irme bien lejos, a la infancia y a la adolescencia, a la época en que leer era lo único que me hacía feliz.

Los nueve libros que elegí son todas lecturas anteriores a mis veinticinco años. No creo que después de esa edad un libro te cambie la vida. Te puede cambiar la forma de pensar o de creer, pero no la vida. La vida es arcilla hasta los veinticinco. Después es piedra.

Gracias a estos nueve recuerdos, pude volver durante algunas horas a una vida en donde el fútbol no importa:

9 libros en 100 palabras

Aventuras de Tom Sawyer
Mark Twain
Cuando leés muchos libros en la infancia, no te acordás del primero. Pero sí te acordás del que te dejó una marca palpable inicial, la sensación de haber estado ahí verdaderamente. Ahora, que soy casi viejo, no recuerdo en absoluto por qué cayó este libro en mis manos a los diez años, ni dónde lo leí, ni en cuántas tardes. Pero sí recuerdo que fumé en pipa con Huck y que vi el cadáver del Indio Joe. Y puedo jurar que crucé el Mississippi con Tom y el negro Jim en una balsa que olía a madera y a carbón.

El mundo perdido
Arthur Conan Doyle
Descubrí este libro por pura desesperación: ya había leído todo Sherlock Holmes y no me quedaba nada. Entonces agarré «El mundo perdido» del mismo autor, pero en la tapa había el dibujo de un dinosaurio. Nunca me importaron un carajo los dinosaurios, por eso lo empecé sin ganas. El descubrimiento fue tremendo: supe que no te enamoran los personajes, sino los autores. Porque si bien el profesor Challenger no era Sherlock, ni Ned Malone era Watson, ni el Amazonas era el barrio de Whitechapel, en mi cabeza resonaba una frase de alivio: «Sir Arthur sigue acá, conmigo, un rato más».

Vida de Galileo Galilei
Bertolt Brecht
Fue la primera vez que leí teatro. Estaba seguro de que no lo disfrutaría, aunque la profesora de primer año que me lo prestó nunca había fallado. ¿Pero leer teatro? Lo abrí sin expectativas. En el tercer acto Galileo, preso por haber descubierto que Dios no existe, es visitado por el Papa, que le dice algo así: «La verdad no es importante, Galilei, lo único importante es que la gente trabaje sin rebelarse y muera pensando que después hay algo mejor». No me olvido más. Es maravilloso tener trece años y que alguien te diga que mentir sirve para algo.

Cuentos completos
Edgar Allan Poe
Una noche de mis catorce años, en la habitación de arriba, leí «El Gato Negro» o «El corazón delator», o alguno de esos cuentos tétricos, sin saber muy bien qué leía. Fue una revelación, porque el miedo real, el liso y llano, el que nada tenía que ver con las cosas de este mundo, me empezó a invadir por primera vez. Y nada me hizo conciliar el sueño por la noche, durante muchas noches. Fue maravilloso entender que un cuento (una palabra después de otra, solo tinta sobre papel) podía provocar terror y, a la vez, ganas de seguir sintiéndolo.

Cien años de soledad
Gabriel García Márquez
Hay un momento, a los quince o dieciséis años, en que te creés capaz de leer algunas cosas simples, pero sospechás que no vas a entender las importantes. García Márquez había ganado el Nobel en esa época, y los adultos hablaban de su gran novela. La agarré un día pensando que sería incomprensible, y a las cuatro horas ya estaba dibujando el árbol genealógico de los Buendía en mi carpeta de matemáticas. Sonreí mucho, extasiado, sin poder creer que la «gran literatura» no era complicada ni tenía palabras raras. Que podía ser simple y directa. Que me podía hacer llorar.

Bestiario
Julio Cortázar
No fue el primer libro de Cortázar que leí, fue el primero que entendí. Antes había comprado «El Examen» que me resultó incomprensible. Después compré este librito de tapas amarillas y no paré. De los dieciséis a los diecisiete devoré Cortázar sin parar. Cuentos, ensayos y novelas. Lo que entendía y lo que no. Fue la primera vez que un escritor no me interesaba como narrador sino como compinche. «La realidad no tiene por qué ser solemne», me gritaba. En mi cabeza «Bestiario» no es un libro: es la memoria del día en que conocí a un amigo del alma.

Obra poética
Jorge Luis Borges
El libro era enorme y estaba retractilado: es decir, nadie lo había abierto nunca. Alguien lo había donado a la Biblioteca de la Escuela Normal de Mercedes. Yo estaba en cuarto año y me lo robé de bronca. ¿Cómo nadie lo había desenfundado? Lo leímos con Chiri sin parar, maravillados por la perfección de las rimas sin ripios, durante años. Ahora está en mi casa de Barcelona, ajado, con las tapas destrozadas por haber soportado el vapor de mil duchas. Cada vez que lo abro, mientras cago, pienso que si lo hubiera dejado en el colegio seguiría envuelto en plástico.

La colmena
Camilo José Cela
También podría haber puesto «La familia de Pascual Duarte», o «Pabellón de reposo», o «Mazurca para dos muertos». Es igual. Camilo Cela escribió durante toda su vida una larguísima novela con diferentes títulos y personajes, pero siempre homenajeando a sus paisanos gallegos semi analfabetos y sus madrileños de clase media. Fue loco entrar a su literatura a los veintipico, porque con él descubrí España mucho antes de que el destino me trajera acá. Camilo me ayudó a entender que escribir solamente sirve para rememorar el lugar en que naciste y para acariciar a la gente que ya no tenés cerca.

A sangre fría
Truman Capote
Capote también llegó justo: yo sospechaba que jamás sería un escritor, porque no me salía inventar. En cambio cuando redactaba para la pequeña revista de pueblo que habíamos fundado, ahí sí me salía bastante bien. Pero yo no quería ser periodista. Entonces cayó, como del cielo, esta crónica que en realidad es una novela, o al revés: no podés saber si es literatura o periodismo; se mezcla todo. Fue como si Capote me dijera, desde la entrelínea: «El formato no es tu novia, es el papá de tu novia, es tu suegro; vos te tenés que casar con la trama».

No los listé por importancia, sino por cronología, y traté de que cada reseña tuviera exactamente cien palabras. Gracias a esa abstracción logré algo que creía imposible: escribir mil palabras de un tirón dos días después de la desgracia del trece de julio.

Y no solo eso: hacerlo me levantó el ánimo y me hizo sonreír un par de veces mientras escribía, aunque haya tenido que incluir —casi a regañadientes— a un dramaturgo alemán.

Cuelgo esto en el blog no porque tenga algún valor literario, sino como una manera de cerrar dignamente las once crónicas mundialistas de los últimos cuarenta días. Es mi manera de recordar que si algo nos salva, siempre, de todas las decepciones, es compartir historias.

Hernán Casciari
Miércoles 16 de julio, 2014

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160 comentarios Nueve libros que me hicieron olvidar el Mundial

  1. Jonathan Abarca Medina #93    20 noviembre, 2014 a las 7:16 pm

    Hola, gordo. En simple y rápido.Actualmente paso lo mismo lo que tú pasaste cuando descubriste a Truman Capote y descubriste que «El formato no es tu novia, es el papá de tu novia, es tu suegro; vos te tenés que casar con la trama». Esto me está cambiando la vida. Ahora quiero saber, si además estamos en la misma sintonía. Esta frase significa que porque no me siento parte de Vargas Llosa o García Márquez pero me gusta escribir, lo puedo hacer desde la trama , desde los hechos y en esa vorágine crear,agregar cosas a mis textos como cuando dicto clases y mis alumnos además de entender la materia en cuestión se ríen de mis ejemplos alucinantes y graciosos mientras que yo a pesar de morirme de la risa guardo la compostura.

    Por favor, necesito unas palabras tuyas.

    PD: Yo antes pesaba 127.5 kilos y ahora a base de esfuerzo 105.Si quieres te cuento el secreto.

  2. JUANCITO DE JUAN MOREIRA #89    14 agosto, 2014 a las 2:14 am

    yo lei todos esos libros y muchos mas pero tengo la suerte que a los 64 años te olvidas de todo, no te acordas casi ni del nombre de tus nietos,recordas cosas inverosímiles, por ejemplo cuando tenia 6 años y la hice caminar a mi hermana por el cano de la reja del vecino y la asuste, se pego en la cabeza y estuvo enferma una semana, o cuando a los 5 años el tio negro me regalo una pelota , y fuimos al patio a jugar y el animal me puso a atajar y me pego un pelotazo que me durmió, yo me acuerdo de mis vivencias pero no de las vivencias de libros, los leo pero al rato me olvido, he leidos semanas enteras libros que cuando termino no se de que se trataban y no podia nombrar a uno de los protagonistas, pero me gusta lo tuyo cortito y al pie, entiendo tus cuentos porque son mis vivencias.Creo que me pongo a leer para que nadie me joda pero en realidad pienso en otra cosa.Tengo la coleccion completa de Borges y nunca pude terminar un libro, me pudre el tunel de sabato o rayuela, trate mil veces de lee a Tomas Man pero nada tienen que ver conmigo, ojo soy arquitecto y pertenezco a una elit de universitarios que tendría que saber mas de literatura o cine u opera, pero me pudre todo, pero tu libro me despertó algo…..la ilusión de algo distinto por fin un tipo que dice lo que piensa, que se tira pedos y es irónico y se toma la vida con humor, como dice mi maestro de yoga “somos una bolsa de mierda NO SE ENFERMEN DE IMPORTANCIA,NO LES CREO A LOS QUE SE TOMAN A SI MISMOS CON DEMASIADO RESPETO E IMPORTANCIA, dice el profe de yoga que todos olemos a pata sucia…..los autores importantes me tienen los huevos al plato, gordo me parece que te conozco de siempre, así que ya te quiero
    besos y éxitos juan

  3. Eltxumendi Eltxumendi #88    6 agosto, 2014 a las 4:43 pm

    Coincido contigo en “Las aventuras de Tom Sawyer” ya que alguno de los otros los leí pasados los veinticinco. En mi lista estarían “La isla del tesoro”, “Robinson Crusoe”, “Papillón”, todos los de Bukowski y los de Sven Hassel (macarra que es uno!), todos los de Chandler y si me dejo alguno que me perdonen… Agur bero bat.

  4. Chori #87    2 agosto, 2014 a las 10:10 pm

    Leo esto el 01/08 con algo de pesar todavía por el mundial perdido.
    Me quedo con la frase final “si algo nos salva, siempre, de todas las decepciones, es compartir historias.”

  5. Irene Díaz Díaz #85    2 respuestas29 julio, 2014 a las 3:35 am

    “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
    Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
    la resaca de todo lo sufrido
    se empozara en el alma… ¡Yo no sé!”

    1. Irene ARG    1 respuesta29 julio, 2014 a las 5:00 am

      Menos mal que pusiste las comillas, si no también te lo borraban… pero de todas maneras hay que citar al autor del fragmento: César Vallejo, “Los heraldos negros”.

    2. El toti    1 respuesta29 julio, 2014 a las 5:11 am

      ¿Y si todo fuera ilusión?
      ¿Y si usted es tan efímero como este texto que un pequeño desarreglo puede borrarlo?
      ¿Y si todo fuera un click a destiempo?
      Imaginate que esto es un flujo de electrones y huecos que construyen una ilusion de comunicación y nada es real salvo el teclado frente a vos y todo fuera dato que solo te realimenta el ego.
      Si nada fuera de tu cabeza existiera y todo es estimulo neuronal…
      ¿que estamos haciendo pidiendo por un nombre que no aparece y cuando lo hace tratamos de ganarnos su aprecio?
      sigamos esperando….
      la espera es lo unico real

      1. Irene Díaz Díaz    1 respuesta29 julio, 2014 a las 7:49 am

        “El pensamiento circular y el circulo de familia
        ¿qué hice qué hiciste qué hemos hecho?
        el laberinto de la culpa sin culpa
        el espejo que acusa y el silencio que se gangrena
        el día estéril la noche estéril el dolor estéril
        la soledad promiscua el mundo despoblado
        la SALA DE ESPERA en donde ya no hay nadie
        Camino andado y desandado
        la vida se ha ido sin volver el rostro”

        1. El toti    29 julio, 2014 a las 2:18 pm

          Arquitecto: Hola Neo.

          Neo: ¿Quién eres?

          Arquitecto: Yo soy el arquitecto, soy el creador de Matrix, te estaba esperando. Tienes muchas preguntas y, aunque el proceso ha alterado tu conciencia, sigues siendo indefectiblemente humano, ergo, habrá respuestas que comprendas y otras que no. De igual modo, aunque tu primera pregunta tal vez sea la más pertinente, es posible que seas consciente de que también es la más irrelevante.

          Neo: ¿Por qué estoy aquí?

          Arquitecto: Tu vida sólo es la suma del resto de una ecuación no balanceada connatural a la programación de Matrix, eres el producto eventual de una anomalía que a pesar de mis denodados esfuerzos no he sido capaz de suprimir de esta armonía de precisión matemática. Aunque sigue siendo una incomodidad que evito con frecuencia es previsible y no escapa a unas medidas de control que te han conducido inexorablemente hasta aquí.

          Neo: No ha respondido a mi pregunta.

          Arquitecto: Muy cierto, interesante, eres más rápido que los otros.

          Neo: ¿Los otros?

          Arquitecto: Matrix es más antigua de lo que crees, yo prefiero datarlo desde que aparece una anomalía integral hasta que surge la siguiente, en cuyo caso ésta sería la sexta versión.

          Neo: Solo hay dos explicaciones posibles: o nadie me lo dijo o es que nadie lo sabe.

          Arquitecto: Exacto, como sin duda estarás deduciendo la anomalía es sistemática y por eso crea fluctuaciones hasta en las ecuaciones más simplistas.

          Neo: Elección, el problema es la elección.

          Arquitecto: El primer Matrix que diseñé era casi perfecto, una obra de arte, preciso, sublime, un éxito sólo equiparable a su monumental fallo. Su ineluctable fracaso se me antoja ahora como una consecuencia de imperfección inherente a todos los humanos, por eso lo rediseñé y lo basé en vuestra historia para reflejar con exactitud las extravagancias de vuestra naturaleza. A pesar de ello tuve que afrontar otro fracaso. Entonces, comprendí que la respuesta se me escapaba porque requería una mente inferior o por lo menos no tan limitada por los parámetros de la perfección. Quien dio con la respuesta de un modo fortuito fue otro programa intuitivo que yo había creado en principio para investigar ciertos aspectos de la psique humana. Si yo soy el padre de Matrix, ella es sin duda alguna su madre.

          Neo: El oráculo.

          Arquitecto: Por favor… como decía descubrió una solución según la cual el 99% de los individuos aceptaba el programa mientras pudieran elegir, aunque únicamente lo percibieran en un nivel casi inconsciente. Aunque esta solución funcionó, presentaba un importante defecto de base, con lo cual generaba un contradictoria anomalía sistemática que, de no regularse, podría poner en peligro el propio sistema. Ergo, si no se regulaba a aquellos que rechazaban el programa, aunque fueran una minoría, constituirían una creciente probabilidad de desastre.

          Neo: Se está refiriendo a Sión.

          Arquitecto: Has venido aquí porque Sión esta a punto de ser destruida, todos sus habitantes serán exterminados y se erradicará toda señal de vida.

          Neo: ¡Bobadas!

          Arquitecto: La negación es la respuesta humana más predecible, pero estate tranquilo: con ésta serán seis las ocasiones que la hemos destruido, y nos hemos vuelto extremadamente eficientes en esa tarea. Tu función como Elegido es volver a la fuente para hacer una diseminación temporal del código que transportas y reintroducirlo en el programa principal, después se te pedirá que elijas en Matrix a los veintitrés individuos, dieciséis mujeres y siete hombres que reconstruirán Sión. Si no se completara este proceso se produciría un error catastrófico en el sistema que aniquilaría a los que están conectados a Matrix, lo que unido a la exterminación de Sión nos llevaría en última instancia a la extinción de toda la especie humana.

          Neo: No puede permitir que eso ocurra, necesita a los humanos para vivir.

          Arquitecto: Hay niveles de supervivencia que estamos dispuestos a aceptar, no obstante, lo relevante aquí es si estás dispuesto a asumir la responsabilidad de la muerte de los seres humanos de este mundo. Es interesante ver tus reacciones, tus cinco predecesores poseían deliberadamente tus mismos principios, unas atribuciones destinadas a generar un estrecho vínculo con el resto de sus congéneres, lo que facilitaba la función del Elegido. Mientras que los otros lo sentían de un modo muy general, tú estás experimentando una sensación mucho más íntima de amor.

          Neo: Trinity.

          Arquitecto: Por cierto, ha entrado en Matrix para salvar tu vida a costa de la suya.

          Neo: ¡No!

          Arquitecto: Lo que nos lleva, por fin, al momento de la verdad en el que se manifiesta ese fundamental defecto de base y se revela la anomalía al mismo tiempo como principio y como fin. Hay dos puertas: la de la derecha te lleva a la fuente y a la salvación de Sión; la de la izquierda te lleva a Matrix, a Trinity y a la extinción de tu especie. Como bien has dicho, el problema es la elección, pero ambos ya sabemos qué vas a hacer, ¿verdad? Puedo notar ese proceso en cadena, esas reacciones químicas que provocan la aparición de una emoción diseñada específicamente para escapar a toda lógica, una emoción que ya te está impidiendo ver la verdad más obvia y sencilla: esa chica va a morir y tú no podrás hacer nada para impedirlo. La esperanza: la quintaesencia del engaño humano que es al tiempo la fuente de vuestro mayor poder y de vuestra mayor debilidad.

          Neo: Yo que usted, esperaría no volver a vernos.

          Arquitecto: Y así será.

    1. Irene Díaz Díaz    1 respuesta26 julio, 2014 a las 7:02 am

      Lo escuchaste en youtube? Con la voz igualita! Tengo cuatro teorias: 1. Empieza el proceso del destete (escondiendonos el chupo) 2. Alguien lo imita por temas de contratos (mientras su esposa le da agua a cucharadas) 3. Alguien le sugirió cambiar la clave de acceso y la olvidó definitivamente 4. (La mas probable y la que mas me preocupa) Realmente no le importa!!!

  6. miserman #83    25 julio, 2014 a las 10:28 pm

    Querido Casciari , te tendría que haber buscado antes, me hubiera ayudado leerte , yo opte por hacerme el boludo y ocultarme de la tristeza. Un abrazo
    PD. desde Palma de Mallorca hasta Son Serra de Marina son 45 min de ida y 45 vuelta , cuando vamos a la playa releemos en voz alta las Orsai buscando algo que no hayamos leído, por suerte todavía nos queda algo .Otro abrazo

  7. KTA #82    2 respuestas25 julio, 2014 a las 10:21 pm

    Hernán, la curiosidad me llevo a que terminase por aquí. Comencé por Youtube y una charla tuya dada TEDx, y porque ya te conocía de oírte en Vorterix, me dí el tiempo de verlo. Terminé con lágrimas, emocionado por la ovación del público que seguramente recién te descubría y me sentía en tu piel ya que de alguna forma para mi no eres algo nuevo, y me alegraba que tuvieses ese reconocimiento que de verdad te merecés. Ahora viendo por aquí y por allá, entre una cosa y otra, quería mirar un poco “Mas respeto que soy…” pero cada vez que pongo leer o descargar en PDF, salta algo en donde debo poner mi celular, o bien quieren instalarme algo (cosa que terminé accediendo finalmente por la insistencia de ellos y mi ansiedad de leerte, antes de comprarlo para regalárselo a mi esposa y con ello sumergirla en algo olvidado por ella, que es leer) pero nada, nada funciona… De todas las formas posibles que se anuncian en la web, todas me llevan a lo mismo. Lamentablemente, aquello que das así libre, termina siendo usufructuado por otro, y me dejan por hoy el sabor amargo de no poder lograr lo que ansiaba. De igual manera emprenderé nuevamente la lucha mañana, con más tranquilidad, y tal vez por fin, de con mi cometido. Abrazo grande!!!

  8. El toti #79    24 julio, 2014 a las 4:42 am

    Hay un chabón que está aprovechando los comentarios para hacer publicidad…

    Antonio Fernández
    23/07/2014 a las 00:58
    En El Indio se despide en Orsai (Redacción)
    Buen día,

    Aplicar para un préstamo Yo soy el señor Fernández Antonio, un prestamista privado de préstamos
    y una cooperar financiera de bienes raíces y cualquier tipo de negocio…etc,etc,etc..

      1. Irene Díaz Díaz    2 respuestas24 julio, 2014 a las 7:12 am

        Es una inquietud lastimera, es un reclamo por el numero de veces que entro a revisar que ha escrito y como su ausencia no me la creo, le doy actualizar como si hubiese sido un error de mi pc o una falla en la internet… la pregunta no tiene ningun caracter siniestro ni necesita evocar a ningun tipo de deidad.

        Por otro lado creo que borra mis mensajes mas por anodinos que por subversivos.

          1. Irene Díaz Díaz    25 julio, 2014 a las 8:23 am

            Será que no vuelve a subir sus textos al blog?
            Será que debo transcribir los mensajes de voz?
            (Siempre he creido que el lenguaje escrito es mucho mas bello que el oral – por lo menos las cuerdas vocales en las que se extiende la ropa son las mias)
            Será que sólo yo no puedo acceder a los articulos nuevos?
            Cual será el propósito de este ayuno? Que nos deboremos unos a otros en esta
            – su sala?

          2. El toti    25 julio, 2014 a las 7:43 pm

            Irene…ahora a mi me preocupa un poco…¿como andaba de la presión casciari? ¿habrá estado jodido? Tambien, si fuma como un escuerzo en celo….

  9. El toti #76    20 julio, 2014 a las 8:29 pm

    Feliz día a TODOS los que compartimos este espacio. Pasamos bastante tiempo juntos y algunos nos conocemos un poco o un mucho.
    un abrazo para todos.
    Gracias sensei hernán por juntarnos en este fogon.

  10. Martieda #75    20 julio, 2014 a las 7:30 pm

    Admiro que te hayas animado a robarte ese libro de la biblioteca de tu escuela. Yo me arrepiento hasta el día de hoy de no haberme quedado con “David Copperfield” edición de la colección Peter Pan, mi primer libro “importante”. Ahora me la paso buscándolo en ferias de usados, pero hasta ahora no tuve suerte. Incluso, doné muchos manuales de historia, matemáticas y demás a la misma biblioteca procurando un trueque que nunca sucedió. Triste es saber que debe estar al cuete como bocina de avión en los anaqueles de la biblioteca.

  11. Walquiria #74    1 respuesta19 julio, 2014 a las 8:35 pm

    Bueno… hace mucho que no dejo ningún comentario, puedo leer el blog en el teléfono pero escribir se me hace incómodo, así que sólo leo!! pero en fin… ahora escribo esto sólamente para que vuelvan a leer el 2º post de Orsai de fecha 28/2/2004 (diez años!!! que horror cómo pasa el tiempo!!) donde hablabas justamente de tus libros de la infancia.- Y el comentario número 24 donde te recordaba quien te había dado la mayoría de esos libros.
    Besitos. Ingrid
    p/d: lo tuyo siempre genial!!!

  12. ELVIRA UVA #73    19 julio, 2014 a las 4:59 pm

    Sigo agregando títulos en mi cabeza y pensando que después de los 25 y aún ahora que soy muy mayorcita, hubo poemas y textos que me cambiaron las ideas y las creencias y, por ende, la vida. Elegir, cambiar el rumbo, se puede hasta el último suspiro. Lo que no se puede cambiar es lo que elegiste antes de cualquier momento de tu vida. Y los libros tienen la virtud de ofrecerte el envión que estabas necesitando.

    Me ocurre muy a menudo, leer un libro, una frase, un verso que coinciden con algún asunto que me ocupa en ese momento de mi vida. ¿Casualidad? Abrazo

  13. Mariadeaqui #71    1 respuesta19 julio, 2014 a las 12:55 am

    Buenas y santas Hernán, este cambio de ángulo de 180 grados es realmente vivificador! Cuanto aire fresco!! De verdad celebro esta salida por lo alto de esa bajada resbaladiza y pringosa de esta melancolía mundialera. Si algo me atrapó en este blog es menos la cultura del futbol – que me falta – con la de la literatura – que comparto.

    Porqué no parafrasear: “Dime lo que lees y te diré como eres….”. Sigo escuchando la frase de un profesor: que había que interesarse en la literatura que masticaba y digería un autor para empezar a entenderlo.

    Mentalmente me encontré sumando otros títulos a esta lista – ya extensible por las sucesivas contribuciones -.

    Se trata de esos libros que no puedo dejar de leer desde el momento en que caen en mis manos, y que me obsesionan un tiempo. Es lo primero en lo que pienso al despertarme antes de la ducha y lo ultimo que quiero hacer antes de apagar el velador. Voy entrando en el cuerpo del lenguaje del autor, que me impone su rítmica. Y cuando voy llegando al final, no sin angustia, empiezo a leer con lentitud, vuelvo una y otra vez hacia atrás, postergando el terrible momento del final. Como si el universo de la literatura que me interesa fuera a agotarse. Qué esperanza!

    También ocurre que nada de esto ocurra, entonces ahí me convierto en una lectora infiel y saltimbanqui que recorre muchos títulos a la vez.

    Antes de esta lista caprichosa, va un pedido encarecido: estimado Hernán y lectores de Hernán: por qué libro de Casciari me recomiendan empezar? Todos me tientan igualmente y tengo que elegir uno, finanzas obliga, por ahora.

    Algunos de los libros (o recuerdos) que me vienen a la cabeza:

    Chiquita, muuy chiquita, los Astérix et Obélix, y Lucky Lucke, pero también Dartagnan, El Tony, Mi novia y yo, Nipur, Gilgamesh….tirada panza abajo en el piso de damero en la casa de una abuela mercedina – Corrientes, siesta obligada.

    Cuentos de amor, de locura y de muerte, de Horacio Quiroga, lectura traumática de una noche de la parte de mi hermano mayor, del que me vengué cagándome literalmente encima (lo habían obligado a dormir conmigo porque yo no podía pegar los ojos imaginando la gallina degollada).

    El Diario de Anna Frank que descubrí a la misma edad en que ella estuvo cautiva con su familia – bueno, un golpe mas contra los alemanes-.

    El libro de los abrazos de Eduardo Galeano – ahí entendí que uno podía inventar palabras. Que todas las palabras no formaban parte de un universo finito -.

    Ficciones, de J.L. Borges y todos sus cuentos cortos.

    Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

    Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Pablo Neruda

    Rayuela, de J. Cortazar, y la libertad de poder saltar de un espacio al otro, el personaje enigmático de la Maga. Sus cuentos breves donde uno queda atrapado en una terrible línea circular.

    Los cuadernos de Don Rigoberto, de Mario Vargas Llosa.

    El universo enfermo y fascinante de El perfume, de Patrick Süskind.

    El Plan infinito de Isabel Allende.

    Las palabras, de Jean Paul Sartre.

    Diario de un cuerpo, de Daniel Pennac, que estoy leyendo por enésima vez.

    Hace unos días, en la mitad de la lectura de El señorío de los susurros, de Carolina Martinez (Le domaine des susurres) , hice algo en lo que no me reconocí : me angustie tanto con la historia que la interrumpí un día entero, y me fui a leer el final cobardemente antes de ser capaz de reanudar la lectura.

    Me fui al diablo con la lista, disculpen.

    1. El toti    20 julio, 2014 a las 8:32 pm

      Asterix , Lucky Luke e Iznogud comparten con Orsai el formato grande y tapa dura, hibrido entre libro y revista, y si hubiera (quizas haya) un pdf de estas historietas, nunca, pero nunca se van a comparar con la vesion de papel, como la Orsai

  14. David Gálvez #69    18 julio, 2014 a las 5:50 pm

    He hecho varios intentos de contactar contigo las últimas semanas por un asunto editorial. Mi correo es galvezcasellas@gmail.com. ¿Me podrías mandar un aviso allí y te cuento en detalle, por favor? (Disculpa por usar este medio, pero ya no me quedaban más. Borra esto inmediatamente para que no entorpezca.) ¡Saludos!

  15. Martín Ariel Rossi #66    17 julio, 2014 a las 4:50 pm

    Yo fuí un lector muy peresoso hasta que cumplí los 18 años.
    Solo leía en los viajes largos o si me obligaban en el colegio. Había leído alguno que otro libro hasta esa edad como un capitán de 15 años, La isla del tesoro, El diario de Ana Frank. Pero, en general, siempre esperaba a que saliera la película (y en esa época todavía no se hacia una película de todos los libros).
    Y si puedo reconocer el libro que me cambió la vida con respecto a la lectura, de no leer nada o poco, a hacerme un adicto total y no poder estar sin un libro que poder leer.
    Para mí el libro bisagra fue El señor de los Anillos.

  16. Fede Marplanauta #65    17 julio, 2014 a las 2:25 pm

    Ademas de Hesse, Cortazar, Borges y algunos otros, a mi me marco mucho Horacio Quiroga.

    Recuerdo Cuentos de la Selva y Anaconda como libros con un cierto nivel de dramatismo y locura. Y ya con Cuentos de Amor de Locura y de Muerte como una gran expresion de “angustia”, pero que engancha.

    Paralelamente, la vida de Horacio estuvo marcada por las desgracias, enfermedades, accidentes, muertes tempranas que desencadeno en un suicidio con cianuro.

  17. Toro #64    17 julio, 2014 a las 5:57 am

    Gordo, disculpá la confianza, yo igual soy algo gordo, sos un grande con las letras, más allá que seas un argentino avecindado en Catalunya, me pareces tremendamente universal, yo soy mexicano y me hacés reir y recordar mi historia (histeria) personal con tus textos que corren endemoniados por la banda como el puntero izquierdo de Mario Benedetti…desde el Maestro Galeano, pocas letras sobre el mundo de la globa me habían emocionado tanto como las que escribís vos…seguí maravillándonos con tus letras y tus dislates…citando a Eros Ramazzotti “gracias por existir”.

  18. Victor Zambenetti #63    17 julio, 2014 a las 5:09 am

    Genial Hernan!!!… Ahora bien, te cuento que yo de verdad soñé la noche del domingo que Higuaín estaba habilitado y era gol!… Me desperté del grito… Y caí en la cuenta que era un sueño!… Al rato de eso sabes que soñé?!… Que Mascherano disertaba en el congreso sobre una nueva ley de no sé qué cosa!!!… // Como extraño el mundial y todo lo que viví con ella (para mí el mundial es mujer)… Todavía me duele!!!… Me siento como si tuviera 16 años y mi noviecita mundialera se me planta y me pide un tiempo para repensar nuestra relación, justo justo justo, cuando comenzaba a enamorarme perdidamente de ella… Sobre todo de La final… LA FINAL PERFECTA ERA!… En Brasil y ganarle los Alemanes… Pero no!… Ella me dejó y yo sigo enamorado de ELLA!!!… Así me siento!!!… // Abrazo a todos por aquí!

  19. Cristian Bozzo #61    17 julio, 2014 a las 1:40 am

    “Mi mujer, que me estaba dando Seven Up con una cuchara sopera”
    …y despues :
    “La vida es arcilla hasta los veinticinco. Después es piedra”…
    que fenomeno …
    seguramente incluiria en mi lista de 9,lo que sea de HERNAN CASCIARI !!!!!!!

  20. Polanesa #59    17 julio, 2014 a las 12:58 am

    Eso estuvo muy bien.
    Como yo no tengo laburo digno, preferí internarme en la cuarta temporada de Game of Thrones que no había visto, y todos a la puta que los parió.

    Salud!

  21. Federico Gallardo #58    17 julio, 2014 a las 12:39 am

    Te descubrí hace poco Hernán, también tengo un blog y me encanta escribir, pero no te llego ni a la uña del dedo más chico de tu pie derecho. Me estoy yendo a estudiar a Madrid seis meses, y aunque vos no quieras, estas en mis planes para tomar algo con vos. Ojalá se cumpla uno de mis objetivos. Y, como dice Sabina, “ten cuidado, disparo siempre al corazón” ( algo así como no te va a quedar otra que aceptar un trago con un porteño que te admira). Buena nota esta, abrazo genio.

  22. jose maria -txema- gonzalez learra #57    17 julio, 2014 a las 12:06 am

    Compartir historias, sin experiencia alguna compartida.
    ¿Literatura terminal? Todo llegará.
    Yo no retengo ninguna lista concreta de libros ni otras cosas, películas por ejemplo. Es más, si pudiera, preferiría no tener que rememorar nada.
    ¿Mala historia, verdad?
    Mejor explicado tal vez: recuerdo apenas un incierto revoltijo literaturesco, como un “rosario sacropornofilosofopolítico” atascado en el fondo del olvido, y salpicado de vagos títulos famosos y extraños autores conocidísimos, eso sí, cuya superficial lectura fragmentada influyó demasiado sobre mi arcilla impura de aquel penoso entonces, siempre con resultados más angustiosos que iluminadores, y sobre todo, incitadores a compulsivas huidas hacia ninguna parte.
    Fea historia, como digo.
    Sobre tal pedruscosa roca, posteriormente devenida frágil pedernal, todo quedó transversalmente impreso como solo uno más de los incontables tributos, así grabados para la persecución del supremo propósito también de los homínidos: evolución y crecimiento personal y colectivo.
    Simple herencia genética, portadora de otras impensables historias.
    No lo he dicho aún, pero os confieso que yo también me siento algo humano, incluso hoy día.
    De aquel abultado pedernal apenas actualizado, al paso de ilustrados lustros fue emergiendo un patético muñeco de tosco barro y escasa noble arcilla.
    Mejora algo la misma historia.
    Por enésima vez se reprodujo el inesperado prodigio permanente de cruzar todas las rayas rojas hacia la tercera edad, siempre la siguiente, adoleciendo por igual muchas precariedades de nuestras permanentes adolescencias.
    La mueva historia le grita a la cansina historia, que abandone ya otras abrumadoras historias.
    Transitar de solo viejo cascado, a joven antiguo. De lodoso barro a piedra arisca, y de ésta a un cremoso barro otra vez, hasta lograr transmutar a fina arcilla susceptible de formas y volúmenes de elevadas categorías evolutivas.
    Historias sin historia. Con facilidad mejorables.
    Quedémonos aquí, en el embrión de mi mejorada historia del ahora no peor. Mi aquí hecho un presente, que, por cierto, solo me interesará a mi. Dadlo por seguro.
    Siendo de nuevo el mismo barro, mi encuentro realmente valioso con la universal literatura ha marcado con profundidad mi nueva juventud antigua.
    La historia reconquista sus anteriores espacios.
    Debo confesarlo, aunque me devalúe manifestar lo que sé que es cierto. Ya no hay títulos importantes ni autores excelentes. La literatura y yo, es notorio, siempre hemos sido dos.
    No leo jamás. Orsai forma parte de una categoría especial de leña para el mismo fuego. Solo pienso en lo que leo y, algunas veces, las menos, escribo mal sobre lo más cercano a lo que pienso o divago.
    Literatura finada. Sin duda alguna.
    Nada que ver con útiles sucedáneos para superar mundiales del mundo, que ya han quedado empañados entre mis mejores olvidos.
    Como os digo, ahora, cuando más joven creo ser, la única literatura que me interesa es la mía. Sin egocentrismo soberbio. No acepto bien otras historias, por más que sean muy superiores a la mía.
    La que yo consigo escribir y auto releo con frecuencia. Únicamente me interesa a mí, desde luego, y nada más está habitada por un solo autor, inédito, y por una sola obra, también inédita: la mía ya escrita.
    Poco o nada para compartir con vosotros, como simple historia.
    Mas todo queda abierto hacia infinitas experiencias, si, contra lo que siento, alguien estuviera algo atraído por lo que al final, con toda seguridad, sé que no va a interesarle nada.
    ¿Mejor experiencia a compartir? Es obvio, cualquiera.
    Historias, solo las justas.

  23. Julián Girardin #55    1 respuesta16 julio, 2014 a las 11:01 pm

    No llegue a leer todos los comentarios que me suelen atrapar tanto como El Texto. Mil duchas en todo este tiempo es decididamente poco Hernan!!!

  24. Lean De #52    16 julio, 2014 a las 5:59 pm

    Definitivamente libros que voy a leer.
    Justo hace poco leí la parte de “Más respeto que soy tu madre” en el que Mirta habla del tió Julito, del libro (amarillo y medio gastado) “Bestiario” de este y dice que es el único que entendió. Demasiada coincidencia jeje. Saludos!

  25. Jhordan PLG #51    1 respuesta16 julio, 2014 a las 5:28 pm

    «Sólo sé que no sé nada» , dice la frase. Gracias Hernán, gracias a todos por tantos datos, algunos libros los leí, y otros no, excelente oportunidad para tomar nota y visitar una librería. Leer los comentarios es el postre ideal para el plato principal que son tus post.

    De chibolo (entre los 7 u 8 años), en mi antigua casa de Cajabamba (sierra norte de Perú), entraba a escondidas en el cuarto de un tío y me metía en su ropero, ahí tenía de todo, juegos, historietas, libros, revistas. En una de esas incursiones me topé con el gusto por la lectura, fueron dos libros, Las aventuras del capitán Hatteras y Viaje al centro de la tierra de Julio Verne, los tomé “prestados” y por primera vez (que recuerde) me zambullí en una historia. Ahí también vi por primera vez una mujer desnuda, en una revistas con temas variados pero que siempre tenían a una chica en la última página, esas fotos de corte erótico donde sólo se le ven los senos. Mas adelante, entre los 13 o 14, en el cuarto del mismo tío, pero en otra ciudad, vi por primera vez una revista porno jaja, como lo quiero. Disculpen, me desvié del tema, llegué sin querer, lo sentí como terapia, nos vemos, voy a llamar a mi tío, hace mucho que no sé nada de él, ahora vivimos en ciudades distintas.

    1. Jhordan PLG    1 respuesta16 julio, 2014 a las 5:34 pm

      ¡Me olvidaba!, este 18 inicia la feria internacional del libro en Lima, ¿editorial Orsai tiene algo preparado?, por las dudas…