Orsai blog

Cuando un blog cumple diez años se convierte en algo personal

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¡Buenos Aires, Rosario, Córdoba!

Reservá tu entrada porque el gordo se agota


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Vida privada

Un error de cálculo

martes 19 de abril, 2016, Casciari

Ahora estoy unos días en Barcelona, de vacaciones, y me quedo en la que fue mi casa hasta antes del infarto. O también se puede decir: en la que fue mi casa hasta antes del divorcio. Me cubre el mismo techo pero, obviamente, no duermo en la misma cama. Estoy en la habitación de los invitados, al lado del cuarto de mi hija. Son las ventajas de separarse sin gritos ni peleas. Cristina, mi exmujer, me deja quedarme estos días acá, para que Nina y yo podamos estar juntos más tiempo.


Vida privada

Un error de cálculo

martes 19 de abril, 2016, Casciari

Ahora estoy unos días en Barcelona, de vacaciones, y me quedo en la que fue mi casa hasta antes del infarto. O también se puede decir: en la que fue mi casa hasta antes del divorcio. Me cubre el mismo techo pero, obviamente, no duermo en la misma cama. Estoy en la habitación de los invitados, al lado del cuarto de mi hija. Son las ventajas de separarse sin gritos ni peleas. Cristina, mi exmujer, me deja quedarme estos días acá, para que Nina y yo podamos estar juntos más tiempo.


Autoayuda

Contrato para la infancia de la hija

martes 12 de abril, 2016, Casciari

Este año mi hija Nina ya empieza la escuela superior, ya creció como un árbol lleno de hojas, ya lee libros de muchísimas páginas, ya me perdonó el divorcio con más sensatez y dulzura que nadie, y ahora (justo esta semana) cumplirá doce años. Durante su educación primaria hicimos —un poco en chiste y un poco en serio— un contrato anual que resultó muy provechoso para su infancia. (Una infancia que ahora termina.) Como no firmaremos más estos convenios, haré público su contenido por si otros padres quieren usar un sistema que a mí, y sobre todo a ella, nos divirtió mucho durante años.


Autoayuda

Contrato para la infancia de la hija

martes 12 de abril, 2016, Casciari

Este año mi hija Nina ya empieza la escuela superior, ya creció como un árbol lleno de hojas, ya lee libros de muchísimas páginas, ya me perdonó el divorcio con más sensatez y dulzura que nadie, y ahora (justo esta semana) cumplirá doce años. Durante su educación primaria hicimos —un poco en chiste y un poco en serio— un contrato anual que resultó muy provechoso para su infancia. (Una infancia que ahora termina.) Como no firmaremos más estos convenios, haré público su contenido por si otros padres quieren usar un sistema que a mí, y sobre todo a ella, nos divirtió mucho durante años.


Fútbol

Las dos promesas

martes 5 de abril, 2016, Casciari

En mi barrio de Mercedes (un pueblo a cien kilómetros de la ciudad de Buenos Aires) había un vecino muy viejo y cascarrabias. Era un italiano de ley, fanático hasta los huesos de Boca Juniors. Se llamaba don Américo Bertotti y fue uno de los muchos inmigrantes italianos que llegaron a la Argentina por culpa de la segunda Guerra.


Fútbol

Las dos promesas

martes 5 de abril, 2016, Casciari

En mi barrio de Mercedes (un pueblo a cien kilómetros de la ciudad de Buenos Aires) había un vecino muy viejo y cascarrabias. Era un italiano de ley, fanático hasta los huesos de Boca Juniors. Se llamaba don Américo Bertotti y fue uno de los muchos inmigrantes italianos que llegaron a la Argentina por culpa de la segunda Guerra.


Imágenes

5079

martes 29 de marzo, 2016, Casciari

Aprovecho que es martes, y que estoy engripado, para mostrarles un lindísimo trabajo audiovisual de dos minutos que hizo Jordi Pons, junto a la gente del diario El Mundo, de Madrid, sobre retazos de un cuento mío. Ellos prometen que van a hacer más historias cortas con mis cuentos, y yo los dejo porque me encanta.


Imágenes

5079

martes 29 de marzo, 2016, Casciari

Aprovecho que es martes, y que estoy engripado, para mostrarles un lindísimo trabajo audiovisual de dos minutos que hizo Jordi Pons, junto a la gente del diario El Mundo, de Madrid, sobre retazos de un cuento mío. Ellos prometen que van a hacer más historias cortas con mis cuentos, y yo los dejo porque me encanta.


Vejez

A los jóvenes de ayer

martes 22 de marzo, 2016, Casciari

Mi mamá, Chichita, tenía unas primas más jóvenes que ella. Como eran solamente un poco mayores que yo, las llamé siempre mis primas. A principios de los ochenta dos de ellas (Laura y Maricel) vivieron el renacer del rock argentino que llegó después de la dictadura. Yo las veía una vez al mes, y quedaba clarísimo que ellas estaban en Buenos Aires, en el centro de todo, y yo en un pueblo lejano en el que no pasaba nada interesante. Mis primas trabajaban para Charly García. La primera vez que escuché un disco de Charly García, en realidad escuché el disco del jefe de mis primas.


Vejez

A los jóvenes de ayer

martes 22 de marzo, 2016, Casciari

Mi mamá, Chichita, tenía unas primas más jóvenes que ella. Como eran solamente un poco mayores que yo, las llamé siempre mis primas. A principios de los ochenta dos de ellas (Laura y Maricel) vivieron el renacer del rock argentino que llegó después de la dictadura. Yo las veía una vez al mes, y quedaba clarísimo que ellas estaban en Buenos Aires, en el centro de todo, y yo en un pueblo lejano en el que no pasaba nada interesante. Mis primas trabajaban para Charly García. La primera vez que escuché un disco de Charly García, en realidad escuché el disco del jefe de mis primas.


Historias

El interruptor de Marcelino

martes 15 de marzo, 2016, Casciari

A los nueve años Marcelino se metió el dedo en el ombligo y descubrió, bien al fondo, un botón parecido a los que se usan para apagar la luz. Ni su mamá, ni su pediatra, ni él mismo lo habían visto nunca porque no podía verse: este interruptor estaba muy al fondo, solamente podía tocarse con la yema de los dedos. Ese día Marcelino estaba en la escuela y se preguntó qué pasaría si apretaba el interruptor. Fue un momento importantísimo de su vida. La maestra explicaba algo sobre las fracciones, y Marcelino hizo ¡clic! en el botón.


Historias

El interruptor de Marcelino

martes 15 de marzo, 2016, Casciari

A los nueve años Marcelino se metió el dedo en el ombligo y descubrió, bien al fondo, un botón parecido a los que se usan para apagar la luz. Ni su mamá, ni su pediatra, ni él mismo lo habían visto nunca porque no podía verse: este interruptor estaba muy al fondo, solamente podía tocarse con la yema de los dedos. Ese día Marcelino estaba en la escuela y se preguntó qué pasaría si apretaba el interruptor. Fue un momento importantísimo de su vida. La maestra explicaba algo sobre las fracciones, y Marcelino hizo ¡clic! en el botón.


Historias

Escenas de amor

martes 8 de marzo, 2016, Casciari

No me gustan las escenas de amor en público por algo que le pasó a un amigo de la escuela a los doce o trece años. Se llamaba Gastón Cupi y me encantaba que me invitara a tomar la leche a su casa: era siempre una aventura. En mi casa todo era normal; Chichita y Roberto eran bastante adultos, o habían madurado pronto, y yo no les podía hablar de cualquier tema, ni mucho menos hacerles cierta clase de chistes. En cambio los padres de Gastón Cupi todavía no habían madurado tanto, eran viejos de treinta y pico pero parecían más jóvenes.


Historias

Escenas de amor

martes 8 de marzo, 2016, Casciari

No me gustan las escenas de amor en público por algo que le pasó a un amigo de la escuela a los doce o trece años. Se llamaba Gastón Cupi y me encantaba que me invitara a tomar la leche a su casa: era siempre una aventura. En mi casa todo era normal; Chichita y Roberto eran bastante adultos, o habían madurado pronto, y yo no les podía hablar de cualquier tema, ni mucho menos hacerles cierta clase de chistes. En cambio los padres de Gastón Cupi todavía no habían madurado tanto, eran viejos de treinta y pico pero parecían más jóvenes.


Fútbol

My no comprendo soccer

martes 1 de marzo, 2016, Casciari

Me fascinan bastante los norteamericanos que no entienden ni quieren entender el fútbol. Para ellos es un juego menor que se llama soccer y que juegan sus hijas en la escuela. Para ellos el fútbol es como la milanesa de soja: la miran, la huelen, pero no la pueden masticar porque les parece un aburrimiento. Ellos adoran cuando, en sus deportes espectaculares, el tanteador llega a cien, o cuando aparecen chicas universitarias con pompones de lana en los entretiempos, o cuando los relatores salen por los altoparlantes del propio estadio. En cambio al fútbol nuestro lo ven triste, les parece un juego lánguido propio de latinos con espaldas mojadas y de europeos con complejo de inferioridad.


Fútbol

My no comprendo soccer

martes 1 de marzo, 2016, Casciari

Me fascinan bastante los norteamericanos que no entienden ni quieren entender el fútbol. Para ellos es un juego menor que se llama soccer y que juegan sus hijas en la escuela. Para ellos el fútbol es como la milanesa de soja: la miran, la huelen, pero no la pueden masticar porque les parece un aburrimiento. Ellos adoran cuando, en sus deportes espectaculares, el tanteador llega a cien, o cuando aparecen chicas universitarias con pompones de lana en los entretiempos, o cuando los relatores salen por los altoparlantes del propio estadio. En cambio al fútbol nuestro lo ven triste, les parece un juego lánguido propio de latinos con espaldas mojadas y de europeos con complejo de inferioridad.


Teorías

De noche coleccionamos cosas

martes 23 de febrero, 2016, Casciari

Todos nosotros, los ricos y los pobres, los infelices y los distraídos, los occidentales e incluso los que tienen la suerte de usar túnica en verano, todos, sin que importe la raza o la elección sexual o el modelo del iPhone o el corte de pelo, ¡todos!, coleccionamos por la noche algunas cosas en la oscuridad de nuestra habitación.


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De noche coleccionamos cosas

martes 23 de febrero, 2016, Casciari

Todos nosotros, los ricos y los pobres, los infelices y los distraídos, los occidentales e incluso los que tienen la suerte de usar túnica en verano, todos, sin que importe la raza o la elección sexual o el modelo del iPhone o el corte de pelo, ¡todos!, coleccionamos por la noche algunas cosas en la oscuridad de nuestra habitación.