Orsai blog

Cuando un blog cumple diez años se convierte en algo personal

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Vejez

Huéspedes y anfitriones

martes 12 de enero, 2016, Casciari

Desde hace años viajo mucho y, como odio los hoteles, elijo casas por internet. Los anfitriones las ponen a disposición y nosotros, los huéspedes, las habitamos. A veces una semana, a veces tres días. Para no tener sorpresas, suelo prestar atención a las evaluaciones que otros hicieron de las casas a las que iré. Y siempre elijo anfitriones confiables. El diciembre pasado alquilé una casa de fin de semana en Montevideo. La elegí lejos del centro y me equivoqué, porque justo me infarté en el living y casi me muero.


Vejez

Huéspedes y anfitriones

martes 12 de enero, 2016, Casciari

Desde hace años viajo mucho y, como odio los hoteles, elijo casas por internet. Los anfitriones las ponen a disposición y nosotros, los huéspedes, las habitamos. A veces una semana, a veces tres días. Para no tener sorpresas, suelo prestar atención a las evaluaciones que otros hicieron de las casas a las que iré. Y siempre elijo anfitriones confiables. El diciembre pasado alquilé una casa de fin de semana en Montevideo. La elegí lejos del centro y me equivoqué, porque justo me infarté en el living y casi me muero.


Vejez

Triste, sin sal y libre de humo

martes 5 de enero, 2016, Casciari

A finales del año 2015 yo tenía sobrepeso, fumaba como un sapo y estaba a punto de cumplir cuarenta y cinco años; es decir, tenía la edad exacta en la que se infartan los fumadores gordos y se mueren de camino al hospital. Tampoco hacía ejercicio físico; solamente caminaba tres o cuatro pasos cuando me ponían la comida rica un poco más lejos de lo habitual. Era obvio que iba a tener un infarto muy bestia, y que me iba a morir bastante joven.


Vejez

Triste, sin sal y libre de humo

martes 5 de enero, 2016, Casciari

A finales del año 2015 yo tenía sobrepeso, fumaba como un sapo y estaba a punto de cumplir cuarenta y cinco años; es decir, tenía la edad exacta en la que se infartan los fumadores gordos y se mueren de camino al hospital. Tampoco hacía ejercicio físico; solamente caminaba tres o cuatro pasos cuando me ponían la comida rica un poco más lejos de lo habitual. Era obvio que iba a tener un infarto muy bestia, y que me iba a morir bastante joven.


Goteos

Una pequeña gira

martes 24 de noviembre, 2015, Casciari

El fin de semana fui a leer cuentos a Sevilla. El viernes próximo lo haré en Barcelona y después cruzo el océano para hacer lo mismo en Montevideo, Buenos Aires y, principalmente, Mercedes. Por eso, en lugar de publicar el cuento de hoy martes les dejo únicamente un detalle de las fechas, horarios y sistema de reservas. Tengo una valija para hacer.


Goteos

Una pequeña gira

martes 24 de noviembre, 2015, Casciari

El fin de semana fui a leer cuentos a Sevilla. El viernes próximo lo haré en Barcelona y después cruzo el océano para hacer lo mismo en Montevideo, Buenos Aires y, principalmente, Mercedes. Por eso, en lugar de publicar el cuento de hoy martes les dejo únicamente un detalle de las fechas, horarios y sistema de reservas. Tengo una valija para hacer.


Vida privada

La venganza del metegol

martes 17 de noviembre, 2015, Casciari

El mes pasado me invitaron a presentar un libro en Buenos Aires. Y como era un libro sobre fútbol, al final de la charla el director de la editorial nos invitó a jugar un partido de metegol (ese invento español al que sus creadores llaman, erróneamente, futbolín). Hacía años que no jugaba al metegol, pero por suerte me tocó de compañero un filósofo muy prestigioso y pudimos ganar. Nuestros contrincantes eran el autor del libro y el director de la editorial. De los tres, a este último lo conocía desde la juventud.


Vida privada

La venganza del metegol

martes 17 de noviembre, 2015, Casciari

El mes pasado me invitaron a presentar un libro en Buenos Aires. Y como era un libro sobre fútbol, al final de la charla el director de la editorial nos invitó a jugar un partido de metegol (ese invento español al que sus creadores llaman, erróneamente, futbolín). Hacía años que no jugaba al metegol, pero por suerte me tocó de compañero un filósofo muy prestigioso y pudimos ganar. Nuestros contrincantes eran el autor del libro y el director de la editorial. De los tres, a este último lo conocía desde la juventud.


Sociedad

Pajaritos en jaula gigante

martes 10 de noviembre, 2015, Casciari

Mi pueblo natal se llama Mercedes, está en una llanura verde de la provincia de Buenos Aires y cuando lo miro con el Google Maps tiene la forma exacta de dos alegrías que perdí: mi adolescencia y mi padre. Cuando alcancé tardíamente la madurez, a los veinticinco, el pueblo dejó de fascinarme y fui de visita cada vez menos; cuando murió mi padre, en 2008, dejé de ir para siempre.


Sociedad

Pajaritos en jaula gigante

martes 10 de noviembre, 2015, Casciari

Mi pueblo natal se llama Mercedes, está en una llanura verde de la provincia de Buenos Aires y cuando lo miro con el Google Maps tiene la forma exacta de dos alegrías que perdí: mi adolescencia y mi padre. Cuando alcancé tardíamente la madurez, a los veinticinco, el pueblo dejó de fascinarme y fui de visita cada vez menos; cuando murió mi padre, en 2008, dejé de ir para siempre.


Internet

El día en que un lector se me murió de muerte natural

martes 3 de noviembre, 2015, Casciari

Hace quince días me invitaron a dar una conferencia. El disparador era una pregunta simple: ¿Cómo cambia la interacción entre el lector y el escritor en la era digital? Como no me gusta dar charlas decidí responder la pregunta con una historia real que me pasó en 2004 y que publiqué (de modo más extenso) en el tercer número de la revista Orsai.


Internet

El día en que un lector se me murió de muerte natural

martes 3 de noviembre, 2015, Casciari

Hace quince días me invitaron a dar una conferencia. El disparador era una pregunta simple: ¿Cómo cambia la interacción entre el lector y el escritor en la era digital? Como no me gusta dar charlas decidí responder la pregunta con una historia real que me pasó en 2004 y que publiqué (de modo más extenso) en el tercer número de la revista Orsai.


Vejez

Lo que salvamos del incendio

martes 27 de octubre, 2015, Casciari

Hay un test de treinta y seis preguntas que se puso de moda hace unos años. Lo escribió un profesor de psicología que se llama Arthur Aron y (según la superstición) si dos personas que no se conocen responden esas preguntas mirándose a los ojos, con sinceridad y sin apuro, se enamoran perdidamente. Como yo estaba pasando una época de crisis me encerré en el baño y me hice las treinta y seis preguntas frente al espejo, para ver si por lo menos me reconciliaba un poco conmigo mismo.


Vejez

Lo que salvamos del incendio

martes 27 de octubre, 2015, Casciari

Hay un test de treinta y seis preguntas que se puso de moda hace unos años. Lo escribió un profesor de psicología que se llama Arthur Aron y (según la superstición) si dos personas que no se conocen responden esas preguntas mirándose a los ojos, con sinceridad y sin apuro, se enamoran perdidamente. Como yo estaba pasando una época de crisis me encerré en el baño y me hice las treinta y seis preguntas frente al espejo, para ver si por lo menos me reconciliaba un poco conmigo mismo.


Teorías

Petit Alzheimer

martes 20 de octubre, 2015, Casciari

Esto empieza con unos versos. No hablo de este relato en particular, sino de la vida entera. «Entre el vivir y el soñar», decía Machado, «hay una tercera cosa: ¡adivínala!». Todos hemos rozado esta «tercera cosa» alguna vez: hay un momento al despertar, justo antes de abrir los ojos, que se parece a la demencia senil: sabemos que estamos vivos, que algo nos palpita adentro, pero no sabemos nada más. No hay una palabra en español para nombrar a este desconcierto, por eso lo bauticé con dos, una en francés y la otra en alemán: petit Alzheimer.


Teorías

Petit Alzheimer

martes 20 de octubre, 2015, Casciari

Esto empieza con unos versos. No hablo de este relato en particular, sino de la vida entera. «Entre el vivir y el soñar», decía Machado, «hay una tercera cosa: ¡adivínala!». Todos hemos rozado esta «tercera cosa» alguna vez: hay un momento al despertar, justo antes de abrir los ojos, que se parece a la demencia senil: sabemos que estamos vivos, que algo nos palpita adentro, pero no sabemos nada más. No hay una palabra en español para nombrar a este desconcierto, por eso lo bauticé con dos, una en francés y la otra en alemán: petit Alzheimer.


Vejez

La rana hervida en la olla

martes 13 de octubre, 2015, Casciari

Estoy en un Simposio de gente muy culta, en México. Me invitaron a disertar sobre el futuro del libro. En la sala hay personas muy destacadas y me sientan en segunda fila. Como mi conferencia es mañana me dispongo a escuchar al señor que habla, pero enseguida me distraigo. En el siglo veinte yo podía concentrarme sin problemas. Podía leer o escribir durante horas, y también podía ir a conferencias largas y prestar atención; pero ya no.


Vejez

La rana hervida en la olla

martes 13 de octubre, 2015, Casciari

Estoy en un Simposio de gente muy culta, en México. Me invitaron a disertar sobre el futuro del libro. En la sala hay personas muy destacadas y me sientan en segunda fila. Como mi conferencia es mañana me dispongo a escuchar al señor que habla, pero enseguida me distraigo. En el siglo veinte yo podía concentrarme sin problemas. Podía leer o escribir durante horas, y también podía ir a conferencias largas y prestar atención; pero ya no.