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Teorías
lunes 22 de marzo, 2004

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lunes 22 de marzo, 2004

A veces el cine me marea

   

Cuando estoy mirando una película de Kiarostami, o de Kurosawa, o de Tarkovsky, y hasta incluso de Bergman, muchas veces no tengo la menor idea de si me están contando una cosa que allá, en sus países, pasa todo el tiempo, o si es una metáfora poética, y en ese caso una metáfora poética de qué corno.

¿En la parte fría de Suecia las parejas son así, como Max von Sydow y Liv Ullmann, calladitas y malhumoradas? ¿Los rusos son tan rebuscados en la vida real o solamente para hacer cine? ¿Los iraníes son o se hacen los aburridos? ¿En Japón pasaba todo eso que cuenta Akira en sus filmes de época, o es una locura octogenaria del viejito?

Me da la permanente impresión de que todo el mundo comete grandes errores, sobre todo en las antípodas, con el cine que elige ver. Y tengo pruebas: en 1975, en el festival de cine más importante de Moscú, le dieron el premio a la mejor actriz a Mercedes Carreras por la película "Las procesadas", que dirigió el marido Enrique. La actuación de Mercedes Carreras era tan mala, pero tan mala, que solamente se la puede comparar con la labor de Elvira Romei en "Las Barrabravas", del mismo director.

Ahora, ¿nadie se preguntó por qué los rusos premiaron eso? Yo quisiera saber qué piensa la gente decente —los muchachos como dios manda de Kiotio, por ejemplo— sobre las últimas cuatro películas de Kurosawa, o qué opinan los rusito locos pos-perestroika de las cosas de Klímov. No pongo las manos en el fuego, pero se me hace que opinan lo mismo que me dijo mi amigo Chiri sobre la última película de Pino Solanas:

—Habría que agarrarlo a Solanas entre todos —me dijo— y llenarle de niebla el culo.

Las últimas películas de Solanas, igual que los últimas naufragios de Subiela, tienen una aceptación estupenda en las antípodas, y el motivo es exactamente el mismo por el cual las películas raras de lugares extraños tienen aceptación intelectual en nuestros países: porque nadie entiende un carajo, pero las imágenes son loquitas y cada veinte minutos uno agarra más o menos las hilachas de una trama e incluso, poniendo algún esfuerzo, hay metáforas sobre el presente político-social del país de origen, tan lejano, tan pintoresco, tan convulsionado.

No debe haber país tercermundista que no tenga un presente convulsionado y un cine horrible que no te cuenta una puta historia entretenida. No debe haber, tampoco, país emergente que no tenga un par de salas de vanguardia, tipo el Cosmos en Buenos Aires (el Verdi en Barcelona), que te pasa esas películas como si fueran la quintaesencia del arte emergente, ni debe haber país que no críe un puñado de imbéciles que sospeche que la calidad de un film es directamente proporcional a la dificultad de pronunciar correctamente el apellido del director.

Por alguna razón, el intelectual pretende que es necesario conocer los secretos del hervor para disfrutar de una sopa, y debe ser por eso que las exclamaciones que se le escapan en medio de un filme no son "qué linda historia'', ni "qué bien creado está el suspenso" sino: "¿vos viste ese plano-secuencia?", o "los cambios de iluminación tienen que ver con la actitud psicológica del director".

Las masas sospechan que cuantas más explosiones haya en una película mejor será, y las minorías suponen que cuantos más dure una escena sin cortes de cámara mejor será. A nadie le importa mucho que las explosiones no hagan a la trama, ni que el plano-secuencia no proponga más novedad que su largor.

El mes pasado, en el Festival de Berlín, y ayer domingo en el Festival de Mar del Plata, aplaudieron de pie, durante cinco minutos "Memorias del saqueo" de Solanas, una película documental llena de bostezos, panfletaria y torpe como todos los bodrios de ese señor. ¡Qué malentendido enorme! Las guerras, en el fondo, ocurren por confusiones por el estilo.

Hernán Casciari
lunes 22 de marzo, 2004


A veces el cine me marea

por Hernán Casciari

Cuando estoy mirando una película de Kiarostami, o de Kurosawa, o de Tarkovsky, y hasta incluso de Bergman, muchas veces no tengo la menor idea de si me están contando una cosa que allá, en sus países, pasa todo el tiempo, o si es una metáfora poética, y en ese caso una metáfora poética de qué corno.

¿En la parte fría de Suecia las parejas son así, como Max von Sydow y Liv Ullmann, calladitas y malhumoradas? ¿Los rusos son tan rebuscados en la vida real o solamente para hacer cine? ¿Los iraníes son o se hacen los aburridos? ¿En Japón pasaba todo eso que cuenta Akira en sus filmes de época, o es una locura octogenaria del viejito?

Me da la permanente impresión de que todo el mundo comete grandes errores, sobre todo en las antípodas, con el cine que elige ver. Y tengo pruebas: en 1975, en el festival de cine más importante de Moscú, le dieron el premio a la mejor actriz a Mercedes Carreras por la película "Las procesadas", que dirigió el marido Enrique. La actuación de Mercedes Carreras era tan mala, pero tan mala, que solamente se la puede comparar con la labor de Elvira Romei en "Las Barrabravas", del mismo director.

Ahora, ¿nadie se preguntó por qué los rusos premiaron eso? Yo quisiera saber qué piensa la gente decente —los muchachos como dios manda de Kiotio, por ejemplo— sobre las últimas cuatro películas de Kurosawa, o qué opinan los rusito locos pos-perestroika de las cosas de Klímov. No pongo las manos en el fuego, pero se me hace que opinan lo mismo que me dijo mi amigo Chiri sobre la última película de Pino Solanas:

—Habría que agarrarlo a Solanas entre todos —me dijo— y llenarle de niebla el culo.

Las últimas películas de Solanas, igual que los últimas naufragios de Subiela, tienen una aceptación estupenda en las antípodas, y el motivo es exactamente el mismo por el cual las películas raras de lugares extraños tienen aceptación intelectual en nuestros países: porque nadie entiende un carajo, pero las imágenes son loquitas y cada veinte minutos uno agarra más o menos las hilachas de una trama e incluso, poniendo algún esfuerzo, hay metáforas sobre el presente político-social del país de origen, tan lejano, tan pintoresco, tan convulsionado.

No debe haber país tercermundista que no tenga un presente convulsionado y un cine horrible que no te cuenta una puta historia entretenida. No debe haber, tampoco, país emergente que no tenga un par de salas de vanguardia, tipo el Cosmos en Buenos Aires (el Verdi en Barcelona), que te pasa esas películas como si fueran la quintaesencia del arte emergente, ni debe haber país que no críe un puñado de imbéciles que sospeche que la calidad de un film es directamente proporcional a la dificultad de pronunciar correctamente el apellido del director.

Por alguna razón, el intelectual pretende que es necesario conocer los secretos del hervor para disfrutar de una sopa, y debe ser por eso que las exclamaciones que se le escapan en medio de un filme no son "qué linda historia'', ni "qué bien creado está el suspenso" sino: "¿vos viste ese plano-secuencia?", o "los cambios de iluminación tienen que ver con la actitud psicológica del director".

Las masas sospechan que cuantas más explosiones haya en una película mejor será, y las minorías suponen que cuantos más dure una escena sin cortes de cámara mejor será. A nadie le importa mucho que las explosiones no hagan a la trama, ni que el plano-secuencia no proponga más novedad que su largor.

El mes pasado, en el Festival de Berlín, y ayer domingo en el Festival de Mar del Plata, aplaudieron de pie, durante cinco minutos "Memorias del saqueo" de Solanas, una película documental llena de bostezos, panfletaria y torpe como todos los bodrios de ese señor. ¡Qué malentendido enorme! Las guerras, en el fondo, ocurren por confusiones por el estilo.

Hernán Casciari
lunes 22 de marzo, 2004


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


12/02/2016 a las 17:36
Un buen analista habría visto en las malas películas de Pino Solanas el germen de lo que vendría después: un político que comenzó con lindas ideas y terminó naufragando en la mediocridad.
09/11/2015 a las 10:52
Por eso me gusta tu arte Hernan. Usas ingeniería nuclear para prepararnos un batido. Consigues sujetar la simpleza con los mejores cimientos, los más complejos arquitectónica mente hablando. Tu escritura ilustra al la perfección el ejemplo del glaciar. Y a la vista queda la belleza de lo sencillo, lo estrictamente necesario...hay una gran belleza en esa humildad, para quien sabe verlo. Y mensajes que le tocan el alma sin saber cómo, para quien no.

El resultado es maravilloso. Felicidades.


Pd; vengo del futuro y que sepas que has sabido incluso mejorar lo presente (pasado en este caso)
luis ricardo
25/05/2005 a las 01:11
Bueno, jóvenes, pero de Bergman a Subiela hay veintitrés escalones. Y creo que todos lo saben bien, Bergman nos hace sentir el peso del tiempo, pero va a algo.
Subiela incluye poemitas en sus películas porque no sabe escribir diálogos.
Carola
01/04/2004 a las 22:49
Me encanta el cine, de todas épocas y todos los estilos. He visto de todo...y desde hace unos meses sufro de fobia al cine. Simplemente no quiero ir. Me cansé. Yo aún no lo creo. Pero me niego rotundamente a ir. Creo que es un efecto colateral... un mareo como el tuyo Hernán.
NA
27/03/2004 a las 19:29
Hace muchos años vi "El lado oscuro del corazón". Me de Subiela. Me estalló una carcajada cuando hace desaparecer a su amante al tirar de la cadena de la cama. Luego no pude volver a cerrar la boca, pero fue el bostezo lo que me lo impedía.

Y aún hoy tengo que soportar que una amiga me diga que era una película preciosa.


Hernán, tú sí que sabes.

Gusto de volver a leerte,

NA
Guty
24/03/2004 a las 15:16
Rax:
En libros hay tres partes más, en cine sólo sé que se hizo hasta el segundo libro, aunque tal vez me equivoque (respecto a las películas).
Es bueno ver que a alguien también le gustó 2001 y que no esté loco :)
Rax
24/03/2004 a las 14:19
No, pues a mí también me encanta Odisea del Espacio.... sí, es lenta, pero es... es... ay, no sé qué es, pero me encanta. Y hay una parte -o dos- que me matan de miedo :)
lununa
24/03/2004 a las 02:27
Por eso yo voy al cine solo cuando me aseguran que me voy a divertir como con Volver al futuro, o estoy segura de que es una comedia de esas que parecen reales pero no son porque la vida nunca es tan linda y yo no soy Meg Ryan... Y al que quiera arte, que aprenda a leer y deje el cine para los que queremos entretenernos.
He dicho!
Guty
24/03/2004 a las 00:04
Susy:
Viste? Al final yo tenía razón, 2001 es un bodrio para todos menos para mí...será que Kubric me encanta y el libro de Clarke me pareció fenomenal, aún así hoy en día es una película que no cualquiera se la banca.
sulaco
23/03/2004 a las 22:14
La semana pasada se celebró el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y parece que el que seleccionó las películas fue uno de estos intelectuales descerebrados que buscan toda el cine de países sin nombre por creer que lo que no podemos entender es culto. En uno de los periódicos de la isla llevaban la cuenta de películas que conseguían vaciar el cine antes de acabar. Hubienon al menos nueve de esas películas.
En ediciones anteriores fui a ver alguna de estas películas, pero este año me resultó imposible convencer a los amigos para que me acompañaran.
Susy
23/03/2004 a las 22:07
si hay una pelicula que es un bodrio atomico es 2001 odisea en el espacio!!!!!!!!
otra: el sabor de las cerezas!!! por favor! casi mas me duermo en el cine! y miren que yo soy experta en bancarme bodrios de todo tipo y NUNCA me duermo!!!
Diablita
23/03/2004 a las 21:18
Yo estoy pasando por una etapa en que cualquier guión me parece estúpido, utópico, previsible, chato, desabrido.
Lo que pasa es que la realidad de lo que me sucede en la vida (Drama+ Humor+ Suspenso+ Amor+ Sátira+ Terror+ Documentalismo), supera ampliamente cualquier idea de cualquier director genial hasta con la imaginación más perversa y/o disparatada.
Ay del dia en que algún buen escritor quiera que le se la cuente...
Rax
23/03/2004 a las 21:02
La semana pasada vi 'el lado oscuro del corazón 2'. Horror. No sé que sería peor: pensar que no le entendí, o esta certeza amarga de que le entendí perfectamente... (y que es malamalamala)
Guty
22/03/2004 a las 12:10
Te comprendo perfectamente Hernán. Aunque a mí también me gustan algunas películas que para muchos son bodrios, por ejemplo 2001 de Stanley Kubric.
En la música pasa algo similar, cuanto más aburrida, más intelectual y conocedor será el que la escucha, pero bue, el mundo está lleno de snobs :)

Guty

PD: Che, para cuando...? Se sigue haciendo esperar? Espero que no suene a autobombo, pero te puse un saludito en mi blog.
Fer
22/03/2004 a las 09:53
Durante todo el fin de semana no he podido ver la página. Así que debería comentarte sobre el post de hoy y el anterior, que es increíble. Sobre cine, la verdad, me gustan bastante esos directores que nombras (excepto Klimov que no sé quién es siquiera). Pero Bergman, Kurosawa y el iraní sí me gustan mucho. Y estoy de acuerdo con Rumualda. De Solanas sólo he visto El exilio de Gardel, y me ha gustado. Pero mucho más me ha gustado la conversación entre Alex y Lucas del post anterior. Saludos.
Antraxito
22/03/2004 a las 09:48
A mí me gustan todas las películas donde trabaja Tom Hanks, aunque sean de Bergman. Y después, todas las películas donde a alguien le matan a la familia y se va vengando de a poquito. Y recién después me gustan las de Pino Solanas. A mi mujer en cambio solamente le gustan las que hay una chica que está enamorada de un chico pero lo ayuda a declarársele a otra chica mucho más tonta.
La Romu
22/03/2004 a las 03:41
Sí, mucho de lo que decís es verdad, pero cada uno puede poner o sacar nombres de gustos o disgustos que se ha llevado en el cine. En mi caso, comparto la sensación de que muchos se mandan la parte, y otros tantos más curran con eso, y tienen la vida fácil, pero no comparto la aversión con Solanas, del cual hay un par de peliculas que me gustaron mucho. Pero es cierto: ¿cuántos hay que han aprovechado y se han subido al altar gracias a que eso de Tiene que ser una gran obra, porque lo que es yo, no entendí un carajo es una creencia bastante generalizada? Más de un par. Pero por otro lado, y vos que sos un tipo inteligente lo entendés, hay diferencias entre entretenimiento, experimentación, clasicismo, vanguardia, y en cada uno de esos campos hay un loco lindo que ha hecho cosas disfrutables. Mirá: yo decía ni loca me hacen pagar una entrada para ver un iraní comiendo una manzana sobre un fondo que lo tengo en las salinas de Santiago cada vez que voy en bondi para la Capi, y sin embargo cuando me llevaron contra mi voluntad a ver El sabor de la cereza (o cerezas, no recuerdo bien), casi me caigo de culo de la sensibilidad del tipo que la dirigió. Y la amiga que me acompañaba, bastante intelectuosa ella, salió decepcionada. Es que sobre gustos no es que no haya nada escrito: hay un montón. El tema es amigarse cada uno con los gustos propios, y encogerse de hombros ante las opiniones de los que quieran direccionar nuestros deseos.
cristian
22/03/2004 a las 03:32
aleluya, veo que volvió a estar en Orsai señor Casciari...