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Sociedad
viernes 5 de marzo, 2004

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viernes 5 de marzo, 2004

Al Colón, al Colón

Una de las primeras cosas que me sorprendieron de Catalunya, cuando llegué hace algunos años para quedarme, es que Serrat aquí no es Dios. Nunca lo fue, y nunca lo será. No soy original al decir esto. A cada argentino que llega a Barcelona le debe pasar lo mismo. En estas cosas pensaba yo esta mañana, al leer en el Clarín de ayer, la noticia de que, al fin, el Nano había llegado al Colón.

Para los lectores no argentinos, es bueno aclarar que el Teatro Colón no es solamente un templo de la música clásica (uno de los grandes monumentos acústicos de América), sino que, a través de las décadas, los argentinos concebimos una forma de premiar lo artístico que es mayor que el aplauso. Consiste en levantarse y empezar a corear: "¡Al Colón, al Colón!" Es nuestra manera de decir que el aplauso nos queda pobre, y que el arte que desparrama el premiado merece una función en ese templo inalcanzable. Ayer, Serrat llegó al Colón. A pedido de un público que, durante dos décadas, coreó ese eslogan.

La última vez que vi a Joan Manuel Serrat en Buenos Aires (cancha de Atlanta, césped, 65.000 personas) tuve que apretarme entre la marabunta, pisar pies y dejármelos pisar, y verlo es un decir: el cantautor era un punto blanco que se movía arriba de un escenario lejano. La primera vez que vi a Serrat en Catalunya fue en el polideportivo de Sant Celoni (cómoda butaca, algunos claros en la platea, 350 almas) y en el intermedio el cantante bajó a tomarse un vino a la misma barra de bar donde estaba yo. Nadie lo rasguñaba; nadie le pedía nada.

Aquí en Barcelona (y ahora la explicación es para los argentinos) Serrat es otra cosa. ¿Cómo qué? Como José Ángel Trelles, algo así. Una mezcla de Sergio Denis y Chico Novarro. Estoy siendo arbitrario en la comparación, pero es para que se entienda un poco. Aquí Serrat es un cantautor que puede tocar en un polideportivo de pueblo, sin que nadie lo moleste si baja a la barra a tomar un vino en el intermedio.

Aquí Serrat es de las señoras (que estaban enamoradas de él hace veinte años), pero no de los hijos de esas señoras, ni de sus maridos, ni de sus nietos. Extrañamente, da la impresión de que haya pasado de moda. Está en la categoría ideológica de Luis Eduardo Aute, de José Sacristán, de esos personajes que estaban muy bien en el post-franquismo, pero que ahora ya dicen lo mismo y nadie parece querer escucharlos porque por fin ha llegado el dinero a tintinear en los oídos de la gente.

Además, Serrat carga con una doble cruz en España y Catalunya. Para los españoles es catalán (hay una rivalidad espantosa entre estos adjetivos), y para los catalanes es un catalán que canta en castellano (una especie de traición que aquí se adjudica a intentar ganar mercado español, lo que es lo mismo que ser mercantilista).

En Catalunya hay un cantautor de la época y el estilo de Serrat que, a diferencia de éste, nunca traicionó su lengua. Se llama Lluís Llach. A ése lo quieren más que a Serrat. ¿Por qué? Porque se mantuvo en sus trece y es catalanista. Nunca cantó en castellano.

A veces he querido explicarle a los catalanes que en Argentina nos aprendíamos por fonética las canciones en catalán gracias a Serrat, que gracias a él supimos siempre dónde quedaba Catalunya, que gracias a él adoramos Barcelona. Que ponía la piel de gallina escuchar un estadio en Buenos Aires, cien mil personas, cantando a coro "No en sabíem més, teníem quinze anys"... Pero no; no hay caso. El mundialmente desconocido Lluís Llach parece ser, a ojos catalanes, mejor embajador del catalán que el Nano.

No sé qué tenemos con Serrat nosotros. Junto con el mate, creo que es otra de las cosas que no discutimos. No conozco a nadie, de ninguna edad, que me haya dicho que no le gusta. Por eso cada vez que lo veo al Nano en la tele española, más viejo y más pelado y más sabio, me da esa sensación de estar viendo a un argentino que hace mucho que vive en Barcelona. Y me levanto y le digo a la pantalla: ¡Al Colón, al Colón! Por una vez nos han hecho caso.

Hernán Casciari
viernes 5 de marzo, 2004


Al Colón, al Colón

por Hernán Casciari

Una de las primeras cosas que me sorprendieron de Catalunya, cuando llegué hace algunos años para quedarme, es que Serrat aquí no es Dios. Nunca lo fue, y nunca lo será. No soy original al decir esto. A cada argentino que llega a Barcelona le debe pasar lo mismo. En estas cosas pensaba yo esta mañana, al leer en el Clarín de ayer, la noticia de que, al fin, el Nano había llegado al Colón.

Para los lectores no argentinos, es bueno aclarar que el Teatro Colón no es solamente un templo de la música clásica (uno de los grandes monumentos acústicos de América), sino que, a través de las décadas, los argentinos concebimos una forma de premiar lo artístico que es mayor que el aplauso. Consiste en levantarse y empezar a corear: "¡Al Colón, al Colón!" Es nuestra manera de decir que el aplauso nos queda pobre, y que el arte que desparrama el premiado merece una función en ese templo inalcanzable. Ayer, Serrat llegó al Colón. A pedido de un público que, durante dos décadas, coreó ese eslogan.

La última vez que vi a Joan Manuel Serrat en Buenos Aires (cancha de Atlanta, césped, 65.000 personas) tuve que apretarme entre la marabunta, pisar pies y dejármelos pisar, y verlo es un decir: el cantautor era un punto blanco que se movía arriba de un escenario lejano. La primera vez que vi a Serrat en Catalunya fue en el polideportivo de Sant Celoni (cómoda butaca, algunos claros en la platea, 350 almas) y en el intermedio el cantante bajó a tomarse un vino a la misma barra de bar donde estaba yo. Nadie lo rasguñaba; nadie le pedía nada.

Aquí en Barcelona (y ahora la explicación es para los argentinos) Serrat es otra cosa. ¿Cómo qué? Como José Ángel Trelles, algo así. Una mezcla de Sergio Denis y Chico Novarro. Estoy siendo arbitrario en la comparación, pero es para que se entienda un poco. Aquí Serrat es un cantautor que puede tocar en un polideportivo de pueblo, sin que nadie lo moleste si baja a la barra a tomar un vino en el intermedio.

Aquí Serrat es de las señoras (que estaban enamoradas de él hace veinte años), pero no de los hijos de esas señoras, ni de sus maridos, ni de sus nietos. Extrañamente, da la impresión de que haya pasado de moda. Está en la categoría ideológica de Luis Eduardo Aute, de José Sacristán, de esos personajes que estaban muy bien en el post-franquismo, pero que ahora ya dicen lo mismo y nadie parece querer escucharlos porque por fin ha llegado el dinero a tintinear en los oídos de la gente.

Además, Serrat carga con una doble cruz en España y Catalunya. Para los españoles es catalán (hay una rivalidad espantosa entre estos adjetivos), y para los catalanes es un catalán que canta en castellano (una especie de traición que aquí se adjudica a intentar ganar mercado español, lo que es lo mismo que ser mercantilista).

En Catalunya hay un cantautor de la época y el estilo de Serrat que, a diferencia de éste, nunca traicionó su lengua. Se llama Lluís Llach. A ése lo quieren más que a Serrat. ¿Por qué? Porque se mantuvo en sus trece y es catalanista. Nunca cantó en castellano.

A veces he querido explicarle a los catalanes que en Argentina nos aprendíamos por fonética las canciones en catalán gracias a Serrat, que gracias a él supimos siempre dónde quedaba Catalunya, que gracias a él adoramos Barcelona. Que ponía la piel de gallina escuchar un estadio en Buenos Aires, cien mil personas, cantando a coro "No en sabíem més, teníem quinze anys"... Pero no; no hay caso. El mundialmente desconocido Lluís Llach parece ser, a ojos catalanes, mejor embajador del catalán que el Nano.

No sé qué tenemos con Serrat nosotros. Junto con el mate, creo que es otra de las cosas que no discutimos. No conozco a nadie, de ninguna edad, que me haya dicho que no le gusta. Por eso cada vez que lo veo al Nano en la tele española, más viejo y más pelado y más sabio, me da esa sensación de estar viendo a un argentino que hace mucho que vive en Barcelona. Y me levanto y le digo a la pantalla: ¡Al Colón, al Colón! Por una vez nos han hecho caso.

Hernán Casciari
viernes 5 de marzo, 2004


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


 Usuario Anónimo
11/02/2016 a las 21:45
tengo muchos compatriotas a quienes no les gusta el mate, me decepcionan, creo que a mí al principio tampoco me gustó, pero siempre lo amé, ahora ya ni diferencio
09/11/2015 a las 12:44
Solo una aclaración. Los catalanes son muy mercantilistas. Y también cada Vez más cerrados. Cataluña se ha ombligado en la búsqueda de una esencia que es demasiado poca y en la pérdida de otra que le cae grande.
Armando
17/03/2006 a las 18:32
Este post lo leí cuando se publicó y nunca dejó de darme vueltas en la cabeza. No quise comentarlo porque, según los términos de uso de estas boludeces, sólo podía dejar comentarios witty o divertidos, cosa que no sé hacer. Pero la percepción "Serrat-Catalunya-AL" no se borra de mi memoria y rara vez puedo escuchar a Serrat sin recordar que mi sobrina catalana, de 4 años, que está aprendiendo chino junto con el catalán no escuchará a Serrat de su padre, lo escuchará un poco de su abuelo y nos mirará raro cada que viaje a México por nuestros gustos folclóricos...
Enric
14/02/2006 a las 19:40
Hola... he llegado a este blog gracias a una amiga. Soy catalán "de toda la vida" tengo 34 años y, en casa, siempre hemos escuchado a Serrat. Con lo respecto a que los catalanes ya no le queramos tanto porque Serrat cante en español... no es del todo cierto. Supongo que, como en tantos muchos países, habrá personas de todo tipo pero la mayoría de las personas que conozco (catalanas y españolas) les gusta Serrat. Hay muchos grupos y cantautores catalanes que "se han pasado al español" y nunca se les ha tildado de españoles o se les ha menospreciado. Con esto no quiero que se nos juzge de antemano, sólo quería aclarar la situación de un país del que pertenezco y me siento orgulloso. Muchas gracias y saludos!!
Matu
28/09/2005 a las 20:47
Me acuerdo del verano de 1984, escuchando el doble de Serrat en el estéreo del Renault 12 azul de mi viejo, y mi abuelo Tomás a mi lado, traduciéndome las letras de las dos o tres canciones en catalán que tenía el álbum.
¿Se lo cambiamos por Chico Novarro?
clari
07/11/2004 a las 19:50
yo todavía recuerdo al nano allá por el 91 en un concierto a beneficio en la plaza de los dos congresos, fué la única vez que lo pude ver en vivo.
me acuerdo y se me acartonan las medibachas.
Slurpppppppp
sonia
26/05/2004 a las 13:43
Me sumo aunque tarde a los comentarios de este texto, y es que me ha encantado.... soy de madrid, española y adoro barcelona, la capital catalana que conozco, me encanta todo, lo cosmopolita de esta ciudad, lo abierto de su gente, la aceptacion de todo el mundo y todas las culturas... y desde siempre, no recuerdo cuando fue la primera vez que le escuche, adoro a Serrat.

Mi padre lo ponia en el covhe, lo escuchaba en casa, y a mis 26 años, fuera de la casa paterna desde hace cuatro años sigue llamandome cuando saca un nuevo disco para que lo escuche con el...

Mi padre y yo solo tenemos dos temas comunes de conversacion: la literatura y Serrat.

Escucho sus canciones, lloro con sus letras y me estremezco con canciones en catalan que no entiendo pero me hacen vibrar. Me uno al coro: ¡Al Colon, al Colon!

Cuando mi padre ya no este, cuando Serrat ya no este, me quedaran las horas que pase callada con mi padre escuchando a Serrat, y de Serrat su obra.... cuando los dos me falten, seguire teniendo el recuerdo de los dos hombres que me vieron crecer. De mis dos padres.
Tía Ganga
27/04/2004 a las 14:00
La obra de Serrat es la banda sonora de mi vida. Escuchaba "de parto" cuando aguardaba ese transe en posición fetal y desde entonces, hace como veintinueve años atrás, él le puso letra y música a mi vida. No creo que la obra del Nano sea mejor o peor que antes. Creo que todos hemos cambiado: el que escribe y canta y los que lo escuchamos.
pablo
30/03/2004 a las 18:18
Creo que hay quien opina sin tener conocimiento ni base - por ejemplo, Hernán-. Opinantes hay muchos pero el rigor para opinar lo tienen pocos. La obra de Serrat es tan grande que no requiere defensa. Su importancia - como dice Raúl- la dice la historia, más allá de modas de las que Serrat nunca ha formado parte. Cuando se lleva 40 años cantando y llenando conciertos no se puede hablar de moda sino de pervivencia, de que ya Serrat ha traspasado las fronteras temporales. En España es tan respetado y admirado como en América, sr Hernán.
raul
30/03/2004 a las 18:12
Serrat es un faro que aguantó 40 años y sigue ahí - Sabina dixit- Cuando hablamos de que Serrat no compone como antes estamos ante un problema de nostálgicos que eran más jóvenes cuando escuchaban a Serrat. Los que admiramos a Serrat y tenemos menos de 30 disfrutamos su obra en su conjunto con sus altos y bajos. Los recuerdos es una gran canción y la firmó en el 2002. Ahora prepara un nuevo disco en catalán y auguro que será magnífico. Serrat sigue llenando donde va. Su obra ya es parte de la historia de la música de este país. La historia lo dice.
Yogurtu
08/03/2004 a las 14:20
"Aquellas pequeñas cosas" es un motivo imperioso para enfundarse la piel de gallina, que es un traje que (lamentablemente) cada vez me cuesta más ponerme. Cosa de los michelines en el alma, creo.
Patri
06/03/2004 a las 15:01
Llego tarde a los post de este comment. Pero no quería dejar de decir que yo, como hija de señora (y señor) seguidores de Serrat, me sé todas sus canciones. Para mí es "uno de los grandes". Y soy madrileña, para más información.
Roda
06/03/2004 a las 02:43
Hernan,trata de poner colores,objetos,fotos.
Despues de toda la escenografia que montaste para narrar la vida diaria de la que podria ser mi hija, tus cuentos de ahora,al no estar iluminados,me hacen que me apoye con las dos manos en las paredes, y avanzo muy lentamente.
No te pido pampa chica, ni el frente de una nueva pizzeria. Si el final del pasillo seria azul y oro,largo las manos,y me entrego
Basurita
05/03/2004 a las 23:17
Yo creo que la cantidad de público que llene un concierto no dice nada de un artista.
A mí particularmente no me llama la atención Serrat (sin ánimos de desdeñar su genialidad), me parece que hay muchísimo mejores. Claro, un tanto ocultos y que tal vez sigan así. Pero a ellos y a su público les importa un pijo la popularidad. Supongo que es el placer de no entregarse a la mafia comercial.
Cris
05/03/2004 a las 23:15
Yo tambien soy buena, pero soy despistada y a veces me olvido de darle la medicación a mi gordito y luego le salen los posts y los comments que le salen. Que se le va a hacer!
Diablita
05/03/2004 a las 22:26
Qué concepto erróneo tienen Uds acerca de mi persona!
Si yo soy más buena que Ghandi atado!
Anika
05/03/2004 a las 22:24
Bueno, Hernán, alégrate entonces de que los lectores los tienes a una distancia prudencial!! No lo digo por mi, que yo soy muy tranquila y físicamente hablando no estoy para correr a nadie a escobazos.... ¿pero te imaginas quedar en manos de Diablita, por ejemplo?

Un saludo a tu mujer y feliz fin de semana a todo el vecindario.
Diablita
05/03/2004 a las 22:00
Y lo bien que hace!
Hernán
05/03/2004 a las 21:22
A mi mujer, catalana ella, no le ha gustado nada este artículo. En resumen, me ha dicho esta mañana lo mismo que vos, Anika, en el último párrafo de tu comentario. Con la diferencia de que Cristina, además, me pega. Son las desventajas del contacto físico.
Anika
05/03/2004 a las 20:03
Pienso que el problema básico de Serrat ahora es que ya no hace música. Da igual qué canción escuches de diez años para aquí, que todas son la misma. No tienen alma ni identidad.

Yo pasé mi infancia escuchando esos viejos temas de Serrat que ya son parte de la historia, temas llenos de vida y de esencia. Ahora parece que haga canciones porque algo hay que hacer y por eso simplemente no caminan.

No creo que tenga nada que ver que una sociedad tenga más o menos dinero para valorar a un artista, creo que es cuestión de que el artista sepa sintonizar con el momento que vive esa sociedad y sentirse inspirado. A mi Serrat ahora me parece lo menos inspirado del mundo (bueno, los hay peores, eso es cierto), pero como alguien apuntaba por ahí, parece que le falte fuerza o motivo para crear de verdad.

De todas maneras discrepo contigo, Hernán, en una cosa fundamental... no se muy bien con qué tipo de artistas de Argentina le comparas en tu post, pues no les conozco, pero lo que si te digo es que aquí en España (por lo menos para mi), Serrat queda para la historia de la música de este pais, y da igual que toque en una sala con 150 personas que en un pabellón con 25.000. Él ya es parte de esa historia y nunca se podrá ver como un tipo que pasó de moda. No pueden pasar de moda canciones como Penélope o Mediterráneo, o cualquiera de las que compuso cantando a los poetas. Imposible reducir eso a una cuestión de aforo o de ventas de un último disco.

De tu post saco en conclusión que tienes la idea de que aquí en España y en Catalunya no se valora a Serrat en lo que ha representado... y yo creo que no es así.

Un abrazo.
walquiria
05/03/2004 a las 19:02
A mi me gustaba mucho el Serrat que cantaba a Machado "caminante no hay caminos, sino estelas en la mar".- Quizas no me gusta tanto el Serrat de ahora, y obviamente la voz de ahora no es la de antes, al menos en vivo no se lo escucho tan bien. No es que haya ido al Colon, pero lo escuche en el noticiero y me dio una cosita de verlo tan viejo, la voz tan poco clara... Esta bien que todos envejecemos y no podemos pretender que él siga igualito, pero en fin, prefiero recordar su voz de antes y no de ahora.-Cariños
Walquiria
Susy
05/03/2004 a las 18:44
dicen que lo mismo pasa con woody allen...
marco melandri
05/03/2004 a las 16:33
Diablita, cuando tenés razón, tenés razón.
Diablita
05/03/2004 a las 16:12
Marco:
Es que si pago una entrada, pretendo que al menos, me ubiquen en la cucha que siempre tiene una estructura más importante, no?
Qué tiene el perro que no tenga la gallina? Eh? eh? eh?
marco melandri
05/03/2004 a las 16:12
Si, Pirula, odio esas cosas. Esencialmente, odio no poder sacarme de la cabeza desde hace mucho tiempo la siguiente estrofa (ponele música, si podés):
"Bandido, me dicen el bandido,
me gritan chau bandido,
las chicas al pasaaaaaaarrrr,
bandido bandido, pararara
bandido bandidoooooo, pararara ..."
marco melandri
05/03/2004 a las 16:08
Diablita, si sos gallina, ¿en que otro lugar pretendés que te ubiquen que no sea el gallinero?
Pirula
05/03/2004 a las 15:37
uoh mama, ella me ha dejado, uoh mama, estoy enamorado....
como es que me acuerdo esto?
No odian todas esas miles de cosas que uno tiene en la cabeza y le gustaría no tenerlas?
Double_Agent
05/03/2004 a las 15:35
Volví hace poco de vacaciones y serrat fue un acompañante más. Todavía tengo en la cabeza la imagen de la quebrada de cafayate en el micro y él de fondo diciéndome "prefiero las nueces al ruido" o recordandonos a a mi compañera de viaje y a mí cada rato, cerveza por medio que "nació en el mediterraneo".
Aunque nunca me tomé el tiempo de escucharlo con el detenimiento -más que esos quince dias en el norte- se merece como compositor y cantante, el colón, los aplausos de pie, el vino en la barra y unas cuantas cosas más.
Diablita
05/03/2004 a las 15:27
Nadie es profeta en su tierra.
Serrat, creo, toca botones muy caros a nuestra sensibilidad como argentinos. El tipo sabe bien qué cosas son las que nos conmueven y sabe cuales son las cosas que necesitamos escuchar. Nos hace sentir importantes que un extranjero, se haya metido la camiseta de nuestra historia y se comprometa con ello.
Ganó su público aquí trazando una estrategia del mismo modo en que pensó de qué le convenía trabajar para "tocarle el culo a las mujeres" (como bien dijo el borracho irrecuperable).
Yo quise verlo en el Colón y solo conseguía entradas para "el gallinero" y para gallinear, ya tengo este espacio, asi que iré al Luna Park.
Analía
05/03/2004 a las 15:07
Otro al que se le gritaba "puto del ortoooo" era Pablito Ruiz... Jajajajajaja
Antraxito
05/03/2004 a las 15:03
Releyendo todo me doy cuenta que mi mensaje número 9 estuvo descolocado. Por eso vuelvo a dejar una mejor imagen de mi mismo.

A mí Serrat me gusta porque es hincha de boca y porque un día dijo que empezó a ser cantante para poder tocarle el culo a más mujeres.

Una vez redimido, me retiro otra vez.
marco melandri
05/03/2004 a las 15:00
Si, y también las chicas cantan: "ca-ra-mé, cara -melito, ca-ra-me-li-to putaaaaa ...". Esto es cuando canta Luis Miguel, en clara referencia al affaire que tuvo el cantante con Caramelito Carrizo, conductora de programas de T.V. para chicos.
Rax
05/03/2004 a las 14:58
Yo conocí a Serrat gracias a Miguel Hernández (y el niño yuntero). La primera vez que ahorré mi propio dinerito y lo usé para comprar música (cassettes, no había compactos), escogí precisamente a Serrat cantando a Miguel Hernández, y era maravilloso (de acordarme se me hace el nudo en la garganta).
Luego me encontré un vinil donde Serrat cantaba a León Felipe, y más lo amé. Eran mis poetas y Serrat los hizo canción. (Y luego me regalaron un disco en catalán y fue la lo-cu-ra: estaba extática, emocionada, soy una cursi y lo sé). No soy fan de Serrat, pero lo que me gusta de él me mueve fibras profundas. Eso que ni qué.
Antraxito
05/03/2004 a las 14:56
También usamos mucho la frase "¡puto del ortooo!", cuando el cantante es Pedrito Rico.
Analía
05/03/2004 a las 14:47
A mí me gusta más las letras de los temas más viejitos de Serrat y no tanto los de ahora. No se por qué pero no me llega tanto su música actual. No me da ganas de ir a verlo.
En cambio, me sigue gustando la música (y letra, por supuesto) de Joaquín Sabina, por ejemplo, ahora tanto como cuando empecé a escucharlo.

Por otro lado, acá en Argentina también se usa la frase "Al Colón, al Colón, a pasar un papelón" cuando el cantante es muy malo...
marco melandri
05/03/2004 a las 14:30
A mi no me gustó nunca Serrat. No se porqué, supongo que es así porque mi estructura mental es tan limitada que si la música no me gusta, no puedo escuchar lo que dice. Y definitivamente, la música de Serrat no me gusta; entonces me pierdo sus pensamientos, su poesía, sus ideas. Voy a tener que solucionar este problema, parece que me estoy perdiendo muchas cosas.
Dúftin
05/03/2004 a las 13:45
Nunca viví en Cataluña, pero aquí en Madrid es bastante más que Sergio Denis. Qué se yo, según me acuerdo de Sergio Denis. Es como ¿Víctor Heredia? Más o menos algo así. Pero es cierto lo que dice Hernán sobre la pica entre Cataluña y resto de España. Es probable que en Madrid lo quieran no porque cante bien, sino porque canta en castellano. En eso son todos muy raros, acá y allá.
Edmundo Marino
05/03/2004 a las 13:34
Me parece que en los últimos tramos de su obra Serrat perdió un poco de vuelo. ¿Tal vez esto se deba a que el hombre haya sentido que ya no le cantaba más a nadie? De todos modos, el respeto reverencial que en Argentina había por Serrat (hablo de nuestra primavera democrática) ya no es el mismo que ahora. Está bien, acá Serrat nunca será nivelado con Sergio Denis, creo, están claras las diferencias. Si bien en este país llegar al Colón significa un reconocimiento, también quiere decir que el que llegó ya no le queda lugar adonde ir, no puede seguir subiendo, no hay nada más arriba. Y eso también, a veces, puede significar una despedida.
cristian
05/03/2004 a las 12:16
"...nadie parece querer escucharlos porque por fin ha llegado el dinero a tintinear en los oídos de la gente".
Es cierto. Pero esta sociedad tecnológica va camino a conseguir el dinero cada día y con ese tintinear se aturde.
¿Qué pasaría si en el Colón hubiera una barra de bar?
¿O si se juntaran algún día Nano y Chinasky -ex empleado de correos- en una taberna?
marcos
05/03/2004 a las 11:57
Felix:
darin alla no es un actor de culebrones, empezo asi, pero despues tuvo una carrera bastante importante, y es un personaje muy querido.
raYu3la
05/03/2004 a las 11:39
Es una obviedad, pero lo tengo q soltar porque me quema. A algun@s hij@s o niet@s de esas señoras, no se bien en que generación ubicarme, se nos eriza la piel como un "escalocaliente" cada vez no ya que oímos, sino que escuchamos o leemos que nombran a Joan, mero acto reflejo o instintivo de amor.

Siempre pensé que tal y como el fado hay que gozarlo en una vieja taberna de Portugal, al "Nano" hay que ir a verlo cantar allá, a la Argentina. Era un proyecto-sueño. Es.

Tus palabras me lo confirman, y me dejan tristemente tierna.

Aquí te dejo mi huella Hernán, tuviste que hablar de ÉL, para que en mis visitas furtivas (y milenarias) dejara de pasar de puntillas.
Félix
05/03/2004 a las 10:35
Siempre me interesó muchísimo el fenómeno de Serrat en Argentina. Cada tantos meses en los dominicales de la prensa española sale un reportaje de investigación que trata de interpretar ese fenómeno, a todas luces sociológico. ¿Ocurre a la inversa con Darín aquí? Porque he leído que en Argentina es considerado un actor de culebrones, mientras que nosotros lo tenemos por los cielos. Quizás algún argentino que viva allí me lo pueda comentar.

Cordiales saludos, hernán y comentaristas,
Félix