Orsai blog post

Vida privada
lunes 11 de agosto, 2008

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lunes 11 de agosto, 2008

Backstage de un milagro menor

       

Voy a contar algo que ocurrió hace un mes y que, por un momento, nos pareció un milagro de entrecasa. Podría narrar el milagro sin dar a conocer su lógica interna, escondiéndoles a ustedes la explicación que lo desbarata. Pero no haré eso, porque me quedaría un cuentito fantástico y nada más. Voy a narrar los hechos sin trucos. Ustedes verán a las marionetas pero también los hilos que las mueven. Dicho esto, la historia empieza con una mujer, sentada en un sillón, y sigue con una chica de once años que va en coche por la ruta.

La mujer, que también es mi madre, acaba de echar a todo el mundo de su casa (a los amigos, a los hermanos, a los nietos) porque necesita quedarse sola, llorar sola y esperar sola a que llegue el sueño. Hace cincuenta y dos horas que no duerme. Ahora intenta descansar y se desploma en el mismo sillón donde dos días antes murió su esposo, que también era mi padre.

Es la noche del once de julio, hoy hace un mes. Por primera vez en cuarenta años, esta mujer cierra la puerta de su casa sin que dentro viva nadie más.

El truco comienza en este párrafo, porque a diez kilómetros, por la ruta cinco, van en coche mi hermana, su marido y sus hijos, de regreso a La Plata después del entierro. Es de noche y nadie habla, porque ha sido un día muy triste y después una noche muy larga.

Una chica de once años, que se llama Manuela y es mi sobrina, se recuesta sobre la ventanilla a ver pasar las luces del camino; saca de su mochila un teléfono móvil y se pone a revisar los contactos. Nadie le presta atención.

Volvamos a Mercedes. La mujer que es mi madre aprovecha su primera soledad para desahogarse sin testigos. No ha podido hacerlo antes porque no tuvo un segundo sin compañía, sin abrazos o presencias. Se ha mostrado fuerte en todas partes: serena en el salón y en los pasillos de la casa velatoria, y también entera en las calles del cementerio, frente a la bóveda. Saludó, besó y agradeció a todo el mundo; cabizbaja y líquida, es verdad, pero sin desbordes. Ha durado cincuenta horas sin hacer un solo escándalo en público. Ahora, por fin, está sola.

Se pone a gritar como si la hubiesen quemado.

Lejos de allí, cruzando el peaje de Luján-Mercedes, uno de mis sobrinos observa el celular que maneja Manuela, su hermana. No es el teléfono de siempre, el rosa de juguete, sino uno distinto de color negro, que parece real. El hermano pregunta:

—¿De dónde lo sacaste?

Manuela no le responde y se queda mirando por la ventana. El hermano insiste:

—¿Es un teléfono de verdad?

Entonces Manuela se acerca a su oído y le contesta, en voz muy baja para que sus padres no la escuchen:

—Es el celular del abuelo Roberto —y también dice—: tiene crédito.

Como se ve, lo que va a pasar dentro de un rato no tiene nada que ver con un milagro, pero sigamos con los hechos naturales: en la que fue mi casa, en la que es mi casa, la mujer sigue con sus gritos. No son lamentos al azar, no son aullidos ni onomatopeyas salvajes, sino preguntas retóricas dirigidas a su esposo, en tono de reprobación y con timbre de barítono.

La mujer le reprocha al marido, en voz alta, la poca consideración que tuvo al no haber informado sobre su muerte, tan repentina y a destiempo. Se levanta del sillón y le habla. Las frases que dice no tienen sentido, por lo menos no en el terreno de la lógica, pero a la viuda le bastan y le sobran para desahogarse.

Ella sabe que gritar ¡por qué no me avisaste! no sirve para nada, pero lo dice de todas formas. Y lo repite, y lo repite una vez más, porque los reproches inútiles, en las casas vacías, suenan mejor con la insistencia.

Con el tiempo aprenderá a usar el pensamiento, a conversar en silencio, sin hacer uso de los gestos ni la boca, pero ahora la mujer es inexperta y le habla a su esposo a viva voz. Le habla al sillón, en realidad. Ya no le grita: de a poco la escena se convierte en una conversación típica del matrimonio, en una crisis menor, en uno de los muchos monólogos nocturnos en donde ella siempre gritó y el otro siempre hizo silencio.

—Siempre igual vos —le dice—. Cuando hay problemas, calladito.

En el coche dos de mis sobrinos duermen; Manuela no. Sigue mirando las luces por la ventanilla, con el teléfono todavía en la mano. Se llevó ese teléfono porque nadie más lo iba a usar, y porque ella todavía no tiene uno. Más tarde confesaría que no fue un robo: dos o tres veces quiso pedírselo a su mamá, pero ella siempre estaba llorando o dejándose abrazar por gente. En un momento se lo mostró a su abuela y le dijo, con mucha vergüenza:

—Chichita, ¿lo puedo usar yo ahora?

Y su abuela hizo que sí con la cabeza, pero era un sí a cualquier cosa, no estaba mirando a ninguna parte. Por eso ahora la chica piensa en la abuela triste, en su cara de agotamiento y pena, y siente culpa por haberla dejado sola, en Mercedes. Se despidieron en la puerta, sus padres le ofrecieron quedarse, o que se fueran todos a La Plata, pero la abuela no quiso:

—Alguna vez tengo que estar sola —dijo, y se encerró.

Su abuela es fuerte, piensa Manuela, ella no se habría animado a quedarse sola tan pronto. Es fuerte pero está triste. En once años, en toda su vida, Manuela no había visto nunca a Chichita con los ojos sin brillo. Entonces abre el teléfono y le escribe.

El hilo y las marionetas se unen en este segundo, porque al mismo tiempo que la nieta pulsa la primera letra del mensaje, la viuda, que conversa en casa con su esposo, le está pidiendo una señal al muerto.

—Dame una señal —dice la mujer, que es también mi madre, mirando el sillón vacío.

No es increíble, no es mágico que Manuela escriba su mensaje en este punto de la historia. Bien mirado, es natural. Es cierto que también pudo haber ocurrido primero una cosa y mucho después la otra, incluso con horas de diferencia, pero están pasando las dos a la vez y no debe asombrar a nadie.

La chica escribe en el coche mientras la mujer, en su casa, le pide a su marido —en voz muy alta— que le dé una señal. También le pregunta qué hará ella ahora, sin los hijos y sin él; cómo se recompone la rutina; dónde están las facturas y cómo se pagan; quiere saber si el tiempo cura; pretende que él la ayude a tramitar la pensión; le pide otra vez una señal; le dice que tendría que haber sido al revés, y dentro de veinte años; pero sobre todo al revés.

Mezcla la desesperación filosófica con el planteo doméstico, a veces en la misma frase. Habla con serenidad, pero ya sin control, a la vez que Manuela redacta una frase muy simple, de cuatro palabras, a sesenta kilómetros de allí:

NO ESTÉS TRISTE, DESCANSÁ —es lo que escribe mi sobrina, y envía el mensaje. Después acomoda la cabeza en el hombro de su hermano, y se queda dormida.

Miremos por un instante cómo viaja el texto hasta un satélite, cómo rebota la frecuencia y se convierte en bytes. Veamos la escena desde todos los ángulos, para asegurarnos de que no hay milagro posible, que todo tiene la lógica del tiempo y del espacio.

Mientras las palabras de su nieta viajan en medio de la noche, la mujer sigue con su monólogo encendido. Sospecha que su esposo resultará un muerto tímido, como lo fue en vida, poco dado a lo trascendental, porque no aparece. Supone que le costará hacerse presente, dejarse ver. Y así se lo dice:

—Vos no sos la clase de tipo que se aparece después de muerto, yo sé que te da vergüenza, pero tenés que hacer un esfuerzo. Vos...

Entonces suena, en la casa vacía, el celular de la mujer. Ella se queda con la palabra en la boca y camina hacia el milagro falso, mientras se pone los lentes de leer de cerca. Observa, en la pantalla del teléfono, una frase imposible, en letras mayúsculas:

ROBERTO HA ENVIADO
UN MENSAJE DE TEXTO

La mujer, que es también mi madre, presiona un botón y repasa las cuatro palabras que hace diez segundos ha escrito Manuela desde el coche.

No estés triste, descansá.

Se queda un rato largo mirando la pantalla, con los dedos inmóviles. No parpadea ni respira. Tiene la luz verde del teléfono en los ojos, y los ojos muy abiertos.

Después la mujer sale del comedor más serena, sin mirar el sillón ni decir una palabra más. Tiene la garganta seca de tanto monólogo. Apaga las luces de la cocina, entra a su cuarto y se acuesta. Se queda dormida y descansa.

La historia acaba así, no hay nada más. Podría haber explicado el cuento omitiendo las escenas del coche, y habría salido una historia más o menos prodigiosa, con una viuda que pide una señal y un marido muerto que le responde. Pero no fue así. Conté las cosas como fueron, con el backstage incluido, porque las anécdotas son mejores cuando no tienen nada del otro mundo.

Hernán Casciari
lunes 11 de agosto, 2008


Backstage de un milagro menor

por Hernán Casciari

Voy a contar algo que ocurrió hace un mes y que, por un momento, nos pareció un milagro de entrecasa. Podría narrar el milagro sin dar a conocer su lógica interna, escondiéndoles a ustedes la explicación que lo desbarata. Pero no haré eso, porque me quedaría un cuentito fantástico y nada más. Voy a narrar los hechos sin trucos. Ustedes verán a las marionetas pero también los hilos que las mueven. Dicho esto, la historia empieza con una mujer, sentada en un sillón, y sigue con una chica de once años que va en coche por la ruta.

La mujer, que también es mi madre, acaba de echar a todo el mundo de su casa (a los amigos, a los hermanos, a los nietos) porque necesita quedarse sola, llorar sola y esperar sola a que llegue el sueño. Hace cincuenta y dos horas que no duerme. Ahora intenta descansar y se desploma en el mismo sillón donde dos días antes murió su esposo, que también era mi padre.

Es la noche del once de julio, hoy hace un mes. Por primera vez en cuarenta años, esta mujer cierra la puerta de su casa sin que dentro viva nadie más.

El truco comienza en este párrafo, porque a diez kilómetros, por la ruta cinco, van en coche mi hermana, su marido y sus hijos, de regreso a La Plata después del entierro. Es de noche y nadie habla, porque ha sido un día muy triste y después una noche muy larga.

Una chica de once años, que se llama Manuela y es mi sobrina, se recuesta sobre la ventanilla a ver pasar las luces del camino; saca de su mochila un teléfono móvil y se pone a revisar los contactos. Nadie le presta atención.

Volvamos a Mercedes. La mujer que es mi madre aprovecha su primera soledad para desahogarse sin testigos. No ha podido hacerlo antes porque no tuvo un segundo sin compañía, sin abrazos o presencias. Se ha mostrado fuerte en todas partes: serena en el salón y en los pasillos de la casa velatoria, y también entera en las calles del cementerio, frente a la bóveda. Saludó, besó y agradeció a todo el mundo; cabizbaja y líquida, es verdad, pero sin desbordes. Ha durado cincuenta horas sin hacer un solo escándalo en público. Ahora, por fin, está sola.

Se pone a gritar como si la hubiesen quemado.

Lejos de allí, cruzando el peaje de Luján-Mercedes, uno de mis sobrinos observa el celular que maneja Manuela, su hermana. No es el teléfono de siempre, el rosa de juguete, sino uno distinto de color negro, que parece real. El hermano pregunta:

—¿De dónde lo sacaste?

Manuela no le responde y se queda mirando por la ventana. El hermano insiste:

—¿Es un teléfono de verdad?

Entonces Manuela se acerca a su oído y le contesta, en voz muy baja para que sus padres no la escuchen:

—Es el celular del abuelo Roberto —y también dice—: tiene crédito.

Como se ve, lo que va a pasar dentro de un rato no tiene nada que ver con un milagro, pero sigamos con los hechos naturales: en la que fue mi casa, en la que es mi casa, la mujer sigue con sus gritos. No son lamentos al azar, no son aullidos ni onomatopeyas salvajes, sino preguntas retóricas dirigidas a su esposo, en tono de reprobación y con timbre de barítono.

La mujer le reprocha al marido, en voz alta, la poca consideración que tuvo al no haber informado sobre su muerte, tan repentina y a destiempo. Se levanta del sillón y le habla. Las frases que dice no tienen sentido, por lo menos no en el terreno de la lógica, pero a la viuda le bastan y le sobran para desahogarse.

Ella sabe que gritar ¡por qué no me avisaste! no sirve para nada, pero lo dice de todas formas. Y lo repite, y lo repite una vez más, porque los reproches inútiles, en las casas vacías, suenan mejor con la insistencia.

Con el tiempo aprenderá a usar el pensamiento, a conversar en silencio, sin hacer uso de los gestos ni la boca, pero ahora la mujer es inexperta y le habla a su esposo a viva voz. Le habla al sillón, en realidad. Ya no le grita: de a poco la escena se convierte en una conversación típica del matrimonio, en una crisis menor, en uno de los muchos monólogos nocturnos en donde ella siempre gritó y el otro siempre hizo silencio.

—Siempre igual vos —le dice—. Cuando hay problemas, calladito.

En el coche dos de mis sobrinos duermen; Manuela no. Sigue mirando las luces por la ventanilla, con el teléfono todavía en la mano. Se llevó ese teléfono porque nadie más lo iba a usar, y porque ella todavía no tiene uno. Más tarde confesaría que no fue un robo: dos o tres veces quiso pedírselo a su mamá, pero ella siempre estaba llorando o dejándose abrazar por gente. En un momento se lo mostró a su abuela y le dijo, con mucha vergüenza:

—Chichita, ¿lo puedo usar yo ahora?

Y su abuela hizo que sí con la cabeza, pero era un sí a cualquier cosa, no estaba mirando a ninguna parte. Por eso ahora la chica piensa en la abuela triste, en su cara de agotamiento y pena, y siente culpa por haberla dejado sola, en Mercedes. Se despidieron en la puerta, sus padres le ofrecieron quedarse, o que se fueran todos a La Plata, pero la abuela no quiso:

—Alguna vez tengo que estar sola —dijo, y se encerró.

Su abuela es fuerte, piensa Manuela, ella no se habría animado a quedarse sola tan pronto. Es fuerte pero está triste. En once años, en toda su vida, Manuela no había visto nunca a Chichita con los ojos sin brillo. Entonces abre el teléfono y le escribe.

El hilo y las marionetas se unen en este segundo, porque al mismo tiempo que la nieta pulsa la primera letra del mensaje, la viuda, que conversa en casa con su esposo, le está pidiendo una señal al muerto.

—Dame una señal —dice la mujer, que es también mi madre, mirando el sillón vacío.

No es increíble, no es mágico que Manuela escriba su mensaje en este punto de la historia. Bien mirado, es natural. Es cierto que también pudo haber ocurrido primero una cosa y mucho después la otra, incluso con horas de diferencia, pero están pasando las dos a la vez y no debe asombrar a nadie.

La chica escribe en el coche mientras la mujer, en su casa, le pide a su marido —en voz muy alta— que le dé una señal. También le pregunta qué hará ella ahora, sin los hijos y sin él; cómo se recompone la rutina; dónde están las facturas y cómo se pagan; quiere saber si el tiempo cura; pretende que él la ayude a tramitar la pensión; le pide otra vez una señal; le dice que tendría que haber sido al revés, y dentro de veinte años; pero sobre todo al revés.

Mezcla la desesperación filosófica con el planteo doméstico, a veces en la misma frase. Habla con serenidad, pero ya sin control, a la vez que Manuela redacta una frase muy simple, de cuatro palabras, a sesenta kilómetros de allí:

NO ESTÉS TRISTE, DESCANSÁ —es lo que escribe mi sobrina, y envía el mensaje. Después acomoda la cabeza en el hombro de su hermano, y se queda dormida.

Miremos por un instante cómo viaja el texto hasta un satélite, cómo rebota la frecuencia y se convierte en bytes. Veamos la escena desde todos los ángulos, para asegurarnos de que no hay milagro posible, que todo tiene la lógica del tiempo y del espacio.

Mientras las palabras de su nieta viajan en medio de la noche, la mujer sigue con su monólogo encendido. Sospecha que su esposo resultará un muerto tímido, como lo fue en vida, poco dado a lo trascendental, porque no aparece. Supone que le costará hacerse presente, dejarse ver. Y así se lo dice:

—Vos no sos la clase de tipo que se aparece después de muerto, yo sé que te da vergüenza, pero tenés que hacer un esfuerzo. Vos...

Entonces suena, en la casa vacía, el celular de la mujer. Ella se queda con la palabra en la boca y camina hacia el milagro falso, mientras se pone los lentes de leer de cerca. Observa, en la pantalla del teléfono, una frase imposible, en letras mayúsculas:

ROBERTO HA ENVIADO
UN MENSAJE DE TEXTO

La mujer, que es también mi madre, presiona un botón y repasa las cuatro palabras que hace diez segundos ha escrito Manuela desde el coche.

No estés triste, descansá.

Se queda un rato largo mirando la pantalla, con los dedos inmóviles. No parpadea ni respira. Tiene la luz verde del teléfono en los ojos, y los ojos muy abiertos.

Después la mujer sale del comedor más serena, sin mirar el sillón ni decir una palabra más. Tiene la garganta seca de tanto monólogo. Apaga las luces de la cocina, entra a su cuarto y se acuesta. Se queda dormida y descansa.

La historia acaba así, no hay nada más. Podría haber explicado el cuento omitiendo las escenas del coche, y habría salido una historia más o menos prodigiosa, con una viuda que pide una señal y un marido muerto que le responde. Pero no fue así. Conté las cosas como fueron, con el backstage incluido, porque las anécdotas son mejores cuando no tienen nada del otro mundo.

Hernán Casciari
lunes 11 de agosto, 2008


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro El pibe que arruinaba las fotos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 Adrian Pezzatti
01/09/2016 a las 14:17
Sinceramente esta historia me hizo revivir en el momento exacto al día después de la muerte de mi abuelo en Neuquén. Al instante en el que entre a su cuarto para despedirme de su lado de la cama, de su perfume, de su ropa, de sus risas, de los gestos al dormir la siesta y a entender que por fin el ya se había ido, nuevamente, de viaje como solía hacerlo. Me acerque a la habitación para depositar en el silencio todos sus recuerdos y secretos que alguna vez fueran compartidos conmigo.
 Ana Previgliano
21/06/2016 a las 16:09
Hola Hernán: El cuento me pareció impresionante !
 fernando garcia tuñon
16/06/2016 a las 00:46
sin palabras , las lagrimas en algo ajeno dicen mas que mil palabras , hermoso hernan ,hermoso... un milagro!!!
 fernando garcia tuñon
16/06/2016 a las 00:42
sin palabras , las lagrimas en algo ajeno dicen mas que mil palabras , hermoso hernan ,hermoso... un milagro!!!
amabelucha@hotmail.com
07/06/2015 a las 19:31
Excelente!
05/06/2015 a las 18:10
GRACIAS
 Nicolás Durrieu
15/05/2013 a las 20:12
Increible, en el trabajo, recordando a mi viejo. A punto de estallar en un mar de lagrimas. Que bien escribis loco.
 Demianchu
14/09/2012 a las 21:02
SE ME PIANTO UN LAGRIMON,,,CASI 5 AÑOS DESPUES.
 Superpogo Mental
27/06/2012 a las 05:27
repaso las fechas de los comentarios y es evidente que llegué tarde para dar una opinion.. somos 2012! de todas maneras digo lo siguiente: me encantó!
Marce
19/08/2008 a las 17:26
Hernan, se me pusieron los pelos de punta. Y el título me parece genial. Que misteriosa sincronización de los sucesos. O que idea prodigiosa si es pura ficción. Salute.
la logia lautaro
19/08/2008 a las 14:25

Leí mas de 10 veces tu ultimo escrito, y tiene que haber algo superior, no puede quedar solo en la casualidad!!!!


5to Escrito de la Logia!!

Saludos, Simón
hablemosmaldeloshombres.blogspot.com
19/08/2008 a las 05:48
hernán, queremos que actualices. i miss you
P
19/08/2008 a las 00:34
me ha encantado leer la historia, a sido increiblemente comoda de leer. como una visita guiada en la que te dicen hasta a donde mirar. precioso.
rafa
18/08/2008 a las 19:25
porque la gente se preocupa primero de hacer saber que llegaron antes que nadie, ni en un momento de dolor pueden dejar de hacer esa mentecates.despues de leer esta nota me pregunto igual,que haria yo sin mi esposa o ella sin mi,son cosas de lo que la gente no sabe o no quiere hablar.pero al final cual sera la respuesta ,el tiempo lo cura todo o simplemente cuando tu media mitad muere la otra comienza a morir en vida i te lo digo por alguna persona que alguna ves conoci i que el unico fin en la vida de ella es esperar irse para reencontrarse con su ser amado,la vida es caprichosa i nosotros somo un capricho de ella
Eric Grinberg
18/08/2008 a las 18:18
Como siempre, gran post. Felicitaciones.
enrique
18/08/2008 a las 17:48
Hernán, tienes una enorme sensibilidad, eres un artista.

Chichita, un gran abrazo
MarthaX
18/08/2008 a las 13:18
Me hiciste soltar un par de lagrimitas, Hernán. Los milagros reales son así, una mezcla de coincidencias mágicas. Un abrazo para ti y tu linda familia.

-off topic: ¡cómo detesto a los que sólo entran a comentar que son el primero, sin aportar nada más!-
SanchoPanza
18/08/2008 a las 12:08
Joder.
gracienc
18/08/2008 a las 10:57
Ayer, durante una bronca conyugal, me senté frente al ordenador ofuscada. Apareció el comentario de Chichita y le pedí a mi marido que venga a leerlo conmigo. Sus palabras sinceras, verdaderas y sufridas también, fueron un guantazo a cada uno. Él, tan correcto y tímido. Yo, tan guerrera y notoria. Y entre los dos un amor infinito, y tantos años compartidos.

Gracias, Chichita, por abrirnos los ojos y regresarnos a la realidad. Y gracias por compartir con nosotros un momento tan propio.
Un abrazo del alma!
M@x
18/08/2008 a las 06:14
Increible relato humano.
Hernán, leí blog de una mujer gorda, leí tu nota hoy en Viva, leo esto ahora...
me voy a dormir con el alma más liviana...
M.
Antonella_D
18/08/2008 a las 06:05
Hermosa historia; sólo que me obliga a lamentar las causas que le dieron lugar.
=)
seburu
18/08/2008 a las 05:31
yo tb. le mando un beso grande, Chichita
18/08/2008 a las 02:33
Muy bueno! Conseguiste refutar una leyenda, siendo un hombre sensible al mismo tiempo :-)

Abrazo!
pincen
18/08/2008 a las 01:00
Estar lejos es una circunstancia en la vida, elegida o no. Cuando te leo es como si estuviera volviendo del Colegio Nacional con los libros desacomodados bajo el brazo, la corbata torcida y ahogandome. Tengo siempre muchas ganas de llegar a casa, comer algo y salir luego a encontrarme en La Perla con mi barra y ver si pasa por fin aquella morochita que hasta hoy me quita el sueño. Gracias Hernan.
mariaM
17/08/2008 a las 23:31
Que bellas palabras!!, que hermoso sentimiento, gracias al cielo yo tengo a mi lado un hombre asi, al que le agradezco siempre el sentirme tan feliz y protegida, Chichita se me llenaron los ojos de lagrimas al tomar conciencia de que algun dia tambien lo puedo perder, gracias por considerarme parte de tu historia, un gran abrazo....♡Maria morel
luis
17/08/2008 a las 23:00
tu blog me lo recomendo un profesor del diplomado que estoy siguiendo aca en Perú... sencillamente genial.
juan carabajal
17/08/2008 a las 22:57
grande Manu...

pavada de sobrina gordo!!!

tu primo desconocido
pal
17/08/2008 a las 21:48
Uno de los milagros más bonitos que me tocó conocer, lo que cuentas hoy.
Al final el amor es lo que cierra todos los círculos.
Un abrazo para todos, en especial a Chichita.
Maestruli
17/08/2008 a las 18:11
Quién pudiera decir eso Chichita, tener a un compañero y amigo al lado suyo durante cuarenta años. Poca gente tiene ese privilegio.

Un beso grande.
Ana Chévere
17/08/2008 a las 15:55
Hola, no quiero hacerme pesada, acabo de leer el comentario de Chichita.

¿Sabe qué? Aunque tampoco la conozca, le mando el abrazo igual. Cuídese mucho.

Y gracias por lo que ha escrito. Usted no lo pretendía ni podía saberlo, pero leerla ha sido como verme a mí misma dentro de treinta años. Creo que yo también me he topado con esa clase de hombre. Gracias por hacerme ver cuánto debo cuidarlo.
Hernán (otro)
17/08/2008 a las 15:52
Mis ojos se volvieron líquidos cuando leí tu historia, Hernán. Pero no tuvieron más remedio que desbordarse cuando lei tu comentario Chichita. Ansolutamente directo, sincero y maravillosamente emotivo.

Ojalá todos encontráramos a la persona a la cual, luego de perderla, pudiéramos darle las gracias por la felicidad que en vida nos regaló.

Te mando mi beso y admiración.

Gracias.
Ana Chévere
17/08/2008 a las 15:43
Me has puesto la piel de gallina. Has hecho bien en enseñar el backstage, lo mejor de la historia es justamente el backstage.

Estoy con Capitana del Espacio, a éste le doy un diez. Pero no me atrevo a llamarle relato. Es curioso, ¿verdad?, esto de que se nos acabe colando la vida en las historias y las historias en la vida.

Nunca se me han dado bien los pésames, pero si nos conociéramos te daría un abrazo.
 JuanP
17/08/2008 a las 11:59
perder a alguien es muy inexplicable. Solo entienden los que sufrieron esa ausencia.
Por eso te digo chichita que (parece que le hablo a la mama de un amigo) hay que seguir adelante porque todavia quedan ganas de vivir, quedan motivos, queda tu familia. No te duermas en el recuerdo. Un abrazo enorme
 JuanP
17/08/2008 a las 11:13
loco sos un capo, en serio.
Chichita
17/08/2008 a las 04:52
Agradezco a todos los saludos. Ustedes los lectores de Hernan ya son parte de nuestra historia. Nosotros fuimos de esos raros matrimonios que dormian abrazados. Ibamos a cumplir cuarenta años de casados y nos sorprendiamos de lo que nos pasaba. El amor se encendia dia a dia mas.

El era una persona especial,callado ,timido,de perfil bajo pero con un humor tan contagioso!!...Con una generosidad infinita hacia mi.

Se fue como lo merecia, sin darse cuenta, sin sufrir... eso se lo agradezco a Dios todos los dias. Y tambien le agradezco que se haya cruzado en mi camino un hombre bueno que durante cuarenta años solo me dio amor, comprension, contención. El era mi amigo. A el recurria cuando tenia un problema y siempre tenia la respuesta justa.

Me deja rica en recuerdos bellos. Ademas dos hijos y cinco ñietos que son el motivo de mi vida ahora. Y tambien tengo a sus amigos y a los mios. Soy rica, muy rica.

Esta tristeza y este dolor que me envuelven algun dia se iran y sere feliz nuevamente, porque el me lo dice a cada rato: -yo estoy bien, no llores, se fuerte, se feliz. Porque ese fue siempre el motivo de su vida:hacerme feliz y verme feliz...y vaya si lo logro!!

Este es mi tributo, a quien en vida se llamaba Roberto Casciari

Chichita.
17/08/2008 a las 02:13
"I Want to Believe" diria Mulder...
me gusto el relato.


aniren
17/08/2008 a las 01:34
Hola Hernan! no se si leeras tooodos los msj que tenes en el blog..no creo q sea posible. Quiero hacer corta una historia larga: soy de La Plata, encontre tu blog de la mujer gorda de casualidad en el 2005 aprox. Se lo mostré enseguida a mi hermano, q es ilustrador y a veces escribe cositas. Dp te perdi el rastro.Me puse de novia, me mudé a Bs As, me recibí, mi hno se fue a vivir a España, me mudé a Bariloche. Un dia escuché en la radio q Gasalla iba a hacer algo con tus textos. Otro dia abri una revista NewsWeek y lei un cuento q me encantó. El autor, no lo conocia (bah, no me acordaba). Pero aparecia un sitio web. Me meti y resultaste ser vos. Mi hno sigue en Madrid y lo extraño. Me encanta lo que hacés. Queria q supieras q a veces es raro todo. No se cómo volvi a encontrar tus publicaciones, pero aca estoy. Como hace tiempo. Y quería que lo supieras, ojalá puedas leerlo.
aniren.
Maru
16/08/2008 a las 20:17
Al menos pudo descansar tranquila.
Patty
16/08/2008 a las 10:48
Hernan: ¿fue casualidad que justo Manuela escribiera el mensaje en ese momento que tu mamá necesitaba una respuesta??? es creer o reventar; un beso para Manuela, hizo dormir a la abuela cansada y triste...
Patty
el otro cholo
16/08/2008 a las 07:40
Hernán, esto que escribiste está más allá de lo que yo hasta ahora era capaz de imaginar y no tengo palabras para describirlo.

...

Eso que acabo de escribir suena tan choto y esta tan desalineado con lo que siento que hasta me da un poco de vergüenza... En cambio en tu relato veo una alineación tan clara... es como un cono místico derecho a tu corazón. (ahí está, esa era la descripción)

No tengo palabras pero sí sentimiento, eso está clarísimo. Hay un término místico que es "texto alquímico"... puta que los tuyos lo son.

De lo más groso que he leído tuyo y debe haber sido el más fácil de escribir, me imagino: vino con moño. Pero ¿cuántos otros hubieran podido escribirlo? Es único.

Te mando mi sentimiento en este mensaje y un abrazo grande. (que como se ve pueden transmitir mucho, los mensajitos elestrónicos...)

Saludos,
Cholo.
walquiria
16/08/2008 a las 04:20
casualidad... causalidad.... sin palabras... se me cae un lagrimón...
un beso enorme
walqui

isabel
16/08/2008 a las 02:30
Me parece que este, a pesar de tu resistencia, sí es un milagro auténtico y no menor. El amor busca su cause y lo encuentra.
A tu madre le llega el mensaje que justo necesitaba y la niña no sólo es el vehículo si no además es parte del mismo...igual que tu contándonos esto.
Mi madre murió recién hace poco más de un año....veinte años antes de lo que debería haber ocurrido...recién entonces conocí la extrañeza y el dolor de la separación y lo que sí es algo definitivo, mi vida cambió.
Ella vivía con mi hermana, todos tratamos de acompañarla o de invitarla a nuestra casa para que no sintiera esa soledad tan dificil, ella no quizo, tal como tu madre, porque algún día tenía que enfrentar ese vacío.
Su señal fué que por la noche soñó con ella, como si estuviera viva, sin decir palabra fué hasta su habitación a arroparla y darle un beso en la frente. Días mas tarde me ocurrió lo mismo a mí y durante mi sueño me visitó, me arropó y me dió un beso en la frente. Este sueño tuvo una naturaleza diferente a la de los sueños normales; fué mas material, como si todo estuviera sucediendo realmente.
Creo que hay muchas cosas que no podemos comprender y que no vale la pena intentar hacerlo, sólo hay que vivirlas.

Gracias por tu honestidad, creo que eso es parte de tu talento.

Isa
Aewen
16/08/2008 a las 01:34
No estoy en el lugar en el cual suelo leerte. hoy es un dia raro , leyendo tu escrito en mi clase de diseño , con la lagrimas sobre mis ojos, la profe me mira y me dice, entendistes. Y le dije .. ehh .. nose. En fin seras mi conejito de india y te analizare tu pagina. La consiga elegir un blog y analizar su estructura. jejeje... en fin . seras una nota mas en mi libreta. Yo en mi ambiente te hare mas conocido de lo que sos . :) .
la verdad me emocione mucho con lo uqe escribistes. pero yo creo no todo pasa por que si. no creo en las casualidades.
en fin saludos a todos... y algun dia me animare a poner mi pagina .
Saludos Ae .
hablemosmaldeloshombres.blogspot.com
15/08/2008 a las 23:44
Hernán, contame un milagro nuevo. besotes, pau
Rencoroso
15/08/2008 a las 22:10
Impecable relato. No tiene ni una palabra de más ni de menos.

Si lo lee un gerente de algunas de las empresas de telecomunicaciones, te bastardea la anécdota con una despiadada, y genial, publicidad televisiva.

Espero no te joda esto último pero es lo segundo que pensé automaticamente luego de leida la entrada.
Saludos.
VIN
15/08/2008 a las 20:49
Hernán, soy uno más de los que se rinden ante tu talento maradoniano. VIN
cordooobésa
15/08/2008 a las 17:05
yo no creo en los milagros, ni q tu padre muerto pueda guiar los deditos de una nena, ni siquiera creo en ningun dios... pero si creo en las casualidades (buenas y malas) y creo q esto q paso fue una casualidad genial, creo q alguien lo llamo sincronismos. y más q genial!!! xq le sirvio a tu mama como consuelo para su tristeza y como tesito de tilo para poder dormir.
Un abrazo grande!
Carolina
15/08/2008 a las 06:02
Definitivamente, impecable tu relato...inspira una ternura infinita.
Un abrazo desde Buenos Aires.
paleta
15/08/2008 a las 05:51
También falleció hace poco mi abuelo...van dos en menos de seis meses...y esto fué algo en lo que no había querido pensar...mis abuelas solas llorando porque ya no dormirán con ellas...por que pasó derrepente...por que no avisaron...por que no están... Y luego esas sorisas cansadas con ojos tristres...

Terrible, enserio fue un martirio leerlo...


Yo me quedé con ambos pares de lentes.
Pablo Olivera
15/08/2008 a las 03:49
A veces los niños son los vasos comunicantes de un lado para el otro....
Abrazos
MARIA
15/08/2008 a las 01:39
Hola hernan!! Hacia bastante que no leia tus notas, cuando abri esta pense en reirme como en las anteriores y recordar junto con tu relato algo de nuestra ciudad en comun que es la linda mercedes (b). Pero a medida que me fui metiendo en el texto, me emocione un monton, me hizo recordar a la muerte de mi papa y como con mis hermanos y mi mama pasamos esa noche de velatorio, en casa silva, los 5 juntos sin nadie mas, al lado de papa y recordando las cosas lindas que habiamos pasado con el, y asi nos dormimos en paz. Un abrazo a la distancia y gracias por los lindos momentos que me haces vivir con tus relatos. Maria
roncuaz
15/08/2008 a las 00:24
Don Hernán: todo tan natural que llega a sobrenatural por lo conmovedor y cotidiano. Yo he compartido como su sobrina este mensaje también natural que me ha encogido el corazón de ternura por usted, por su padre y su madre. Mis oraciones por toda su familia...
Victoria Merino
14/08/2008 a las 21:26
Hola precioso!!
Como me tocó este mensaje!! . Quiero decirte que Dios usa a los niños para hablarle a las personas. Y a los celulares tambien, jajajaja , es muy moderno nuestro papi.
Te quiero mucho
Dios te bendiga siempre
Vicky
Madame Rosa
14/08/2008 a las 19:20
Se llaman sincronismos y para mí se parecen peligrosamente a los milagros.
De lo que sí estoy segura es de que tu padre guió los dedos de Manuela y le inspiró el mensaje.
Quizá el milagro consista en que esas palabras, enviadas y recibidas en el momento oportuno, lograron tranquilizar a Chichita y devolverle las horas de sueño perdidas.
Un abrazo. Lo que sí no es milagro sino maravillosa realidad, es que sigas escribiendo tan bien, tan amenamente como lo haces.
Veronica
14/08/2008 a las 18:26
Hernan:

Un gusto saludarte; que sepas que te admiro, me fascina como escribes te me figuras a la conciencia colectiva de lo que no nos atrevemos a decir tal cual es.

y tambien que sepas que creo en los milagros, por que creo que los lazos no se rompen asi como asi sobre todo los de amor.

Un abrazo

Veronica
Natalio
14/08/2008 a las 17:45
Creo que la pregunta que se impone es ¿qué es un milagro?

Creo que justamente todo milagro tiene algo explicable y algo misterioso.

Si sólo es explicable no tiene nada de raro.

Si sólo es misterioso no lo percibimos.

El milagro está en el medio, es donde convergen la razón y el misterio. Como un diálogo platónico.

Fantástico relato.

Natalio
Mariluz
14/08/2008 a las 14:14
La sensibilidad infantil es el verdadero milagro.
Tu sobrina captó el sufrimiento y supo expresar mejor que nadie la más eficaz de las recetas.
Un abrazo inmenso Hernán.
 Nico DF
14/08/2008 a las 07:26
Fantástico.

"Voy a narrar los hechos sin trucos. Ustedes verán a las marionetas pero también los hilos que las mueven. "

Sin duda el titiritero se apellida Casciari... pero me hiciste dudar de su nombre de pila...

Un abrazo (el primero) desde La Plata
Marcio
14/08/2008 a las 04:44
Vos Tampoco estes triste.
Un abrazo.
Ricardo Hurtado
14/08/2008 a las 04:17
Amigo Hernán, este es la clásica anécdota con la cual uno llora de risa cuando pasan los años y la recuerda.

Espero que tu madre lo supere prontamente y toda la familia crezca con el recuerdo y las experiencias dejadas por don Roberto.

Abrazos
Libe
14/08/2008 a las 01:28
Muy bien por Manuela! Una sensibilidad suprema...

Juan Pablo Peralta
14/08/2008 a las 01:12
Otra vuelta interesantísima, un abrazo, Juan Pablo Peralta
Paula (la que habla mal de los hombres)
13/08/2008 a las 23:20
Otro post!!!
chori
13/08/2008 a las 23:20
Me apiado de tu familia Hernán, sospecho que ellos habrán tomado nota del temor el Chiri y ahora deben estar deliberando para decidir no contarte más nada. Pobre Manuela, once años y ya apareciendo en tus textos.
Rostol
13/08/2008 a las 23:00
Que buena historia.

Me sorprende que creas que no tiene nada de magico ni milagroso, que tu sobrina haya escrito eso en ese momento. Es una de las cosas mas magicas que lei en mucho tiempo.

Casi todos los milagros y la magia tienen una explicacion racional detras, pero eso no hace que el hecho que hayan ocurrido de esa forma y en ese preciso instante no sea magico y milagroso.

Obviamente se me piantaron tambien un par de lagrimones.
Roberto Gatto
13/08/2008 a las 22:56
Otra vez. Increíble.

Gracias por la magia.


Mis respetos.
Ari
13/08/2008 a las 19:06
Hernan, gracias. Qué increíble que sos.

Abrazo.
Ardenhembras
13/08/2008 a las 18:36
Qué te tiró é las patas, Casciari, sos genialmente sabio!!!!
Digo ¿ya le borraron a Manu del celu de tu viejo la libreta de contactos? Para Chichita, miracolo en su justo y necesario momento, pero si a la enana se le da por hacer lo mismo con los otros contactos del abuelo, puede desatar "Cadena de milagros". Mirá si les escribe a todos (que lo reciben como de tu viejo) algo tipo: "Devolvéle a mi esposa la plata que me debés" (y sigue el cuento con una Chichita rica, nadie se negaría a entregar hasta lo que en realidad no debe, gracias a los providenciales mensajes...)
Más allá del lagrimón que hiciste piantar en epidemia (me incluyo entre las afectadas) como dicen porái, "el humor salva".
Reverenciales saludos
 olo mosquera
13/08/2008 a las 17:59
Ésta la dejo, Beya: me gustó el remate.
beya
13/08/2008 a las 17:44
Tachame la doble, Hernán.
beya
13/08/2008 a las 17:43
Maravillosa magia
:)
beya
13/08/2008 a las 17:42
Maravillosa magia.
:)
Tatiana
13/08/2008 a las 17:23
...a veces, no es necesario que medie un milagro para que las cosas resulten milagrosas.

Buena historia, sobre todo en una tarde en la que necesito con urgencia de un milagro trucho. Gracias.
El Chalero Solitario
13/08/2008 a las 16:38
Sin duda la historia con el backstage es muy superior al cuento fantástico que hubiera quedado sin el mismo. Y el milagro toma mucha más fuerza incluso así, con las explicaciones racionales y los hilos a la vista. Un abrazo enorme, gordo trolebús.
mariaM
13/08/2008 a las 09:39
Yo creo que tu papa guio la mano de la nena para que asi Chichita tuviera el consuelo que necesitaba,hermoso relato, muy emocionante, te mando un beso...Maria Morel
Quique
13/08/2008 a las 05:59
La puuu... muy bueno
irene
13/08/2008 a las 03:22
Es la primera vez que te leo y me emocionaste.
Nicolás
13/08/2008 a las 03:17
Maravilloso, como siempre. Te leo desde São Paulo y te admiro, Casciari.
Susana
13/08/2008 a las 00:55
Cuando mi abuela fallecio, uno de mis tios me aviso por telefono
y a mi me toco ir a casa de mi abuelo a darle la noticia
por que yo era la que vivia mas cerca de ellos, al cruzar la calle,
yo iba pensando como le daria la noticia a mi abuelo
pero no me sentia capaz.
Cuando toque la puerta, mi abuelo salio y yo le dije

-Abuelito, vamos al hospital que mi abuela se ha puesto un poco grave.

-No mija, ella ya se fue, ya se despidio de mi.

-Ella lo llamo del hospital?

-No sea bruta, yo estaba sentado en la cama y senti su espiritu

- pero de todas maneras vamos al hospital para que acompañe a todos sus hijos

...y asi fue que le di la noticia a mi abuelo.
Daniel
13/08/2008 a las 00:16
Hernán,

Hace tres años venía manejando desde el Hospital donde estaba internado mi viejo. Me habían dado un informe no muy bueno pero tampoco demasiado claro. De pronto mi vista se tornó borrosa. Mi primera reacción fue pensar en accionar el limpiaparabrisas. Pero al instante me dí cuenta de que era al pedo. Estaba llorando. Fue nomás el tomar conciencia de mi propia angustia lo que inició un torrente lagrimero y convulsivo incontenible. Tuve que estacionarme a un lado de la avenida porque no podía seguir. Al rato logré calmarme. Miré la hora: 12.10. Pensé que tenía que apurarme para llegar a almorzar en casa con mi mujer.

Cuando finalmente llegué, y mientras relataba el informe de los médicos a mi mujer sonó el teléfono. Era mi madre desesperada: le habían avisado del Hospital que mi padre había fallecido. A las 12.10. Mi angustia, algo aliviada por el llanto reciente, me dió un respiro para calmar a mi madre y brindarle mi apoyo. Definitivamente, creo en los pequeños eventos casuales e inexplicables. En todas las especulaciones que se tejen después no sé si creo; pero sí creo que entre ciertas personas muy cercanas se producen, a veces, conexiones que van más allá de los medios habituales.
Celeste
12/08/2008 a las 23:45
Hernán:
Leyendo tus cosas y los comentarios de los que te leemos con los ojos llenitos, tengo la sensación de que en este acto (el tuyo de escribir tan bello y el nuestro de leerte) nos estás haciendo mejores personas.
Sos como una "llamada en el hombro" que nos invita a hacer una pausa, a reconocernos y descubrirnos.
Gracias, un abrazo.
Fer.. de Tandil..
12/08/2008 a las 22:47
Seguimos en la linea... 5comentarios... excelente!!


http://metelemerengue.blogspot.com/
 Santi
12/08/2008 a las 22:46
¿Qué sería un milagro si no fuera eso?
Pequeñas cosas, que logran resultados fuera de lo previsto.
Saludos,
Santi
itzel
12/08/2008 a las 22:18
No tengo mucho que decir a cerca de este post, excepto que me pareció Hermoso.

Un abrazo Hernán, hace tiempo que te leo, pero no me atreví a comentar hasta que leyera los post anteriores y ya lo hice; me gusta mucho tu forma de escribir, eres genial.

Saludos desde México
 Gavilandia
12/08/2008 a las 22:04
Ayer estaba en mi oficina y se aparecio papa pitufo en persona. Vino a contarme cosas de la Aldea y de otros pitufos que hace mucho que no veo.

Quedamos en ir la semana que viene a morfar, si alguno quiere venir, que avise.

Saludos.
12/08/2008 a las 22:01
Me encantó.

No puedo acotar nada más, aunque me gustaría.
Zebas
12/08/2008 a las 21:56
El hecho de que alguien denomino a estos hechos una coincidencia no necesariamente significan que sean eso, podrían ser el resultado de alguna fuerza aun no comprensible para las mentes que creemos que sabemos casi todo.
Alguien por ahí dijo que tu padre se inmortalizo en el comportamiento de los que lo conocieron, seguro estoy que algunas expresiones tuyas son copias al carbón de tu viejo, felicidades Hernán por tu magia y a tu Señor padre por ayudar en este arte de magia.

El bobero
12/08/2008 a las 21:25
Segun el contexto en el que se viva, esta historia puede ser petulante o mas bien una linda historia como fue.
Ojala jamas se entere de que fue manuela.

Saludos hernan!
Chechi
12/08/2008 a las 21:10
Estoy llorando delante del monitor, mi hermana decidió quitarse la vida hace casi un año y en este tiempo miles de veces hice como Chichita y le pregunté como es posible que haya dejado a sus 3 niños.
Gracias por dejarme compartir esto con vos.
Abrazos
kazu
12/08/2008 a las 21:06
No way!
Paula
12/08/2008 a las 19:54
Hernán, es la primera vez que escribo, aunque te leo desde hace mucho. Estuve en la presentación de tu libro y me quedé helada con lo de tu Papá....
Y ahora leo esta historia sublime, y te puedo asegurar que el hecho de que aplique la categoría milagro o no para esta situación realmente es lo de menos....gracias por compartirla con nosotros y gracias por brindarnos estas historias fenomenales que hacen que uno te conozca y quiera, a vos y a toda tu familia !!
Chuy
12/08/2008 a las 19:42
se me caen las lagrimas... abrazos
Pini
12/08/2008 a las 19:24
Como todo lo tuyo Hernan, Excelente.
Un abrazo.-
eugenia
12/08/2008 a las 19:16
...gracias
Neuquina
12/08/2008 a las 19:14
Hernan, podes creer que justo hace una semana releí "Los bloggers muertos no van al cielo" y me cache en diez eso me hizo perderme la magia de este nuevo texto.
Escribí pronto, sino me muero de la abstinencia.
 patriciokikin
12/08/2008 a las 18:49
Sos terrible.
Acabo de ser ascendido después de muchos años de hacer siempre lo mismo. Estoy en un nuevo sector, con gente nueva, que por lo menos no sabe "qué onda con ese tipo".

Respiré, respiré, quize hacer ALT+F4, y dejar de leer.

Cualquier historia con los padres, con el padre, me mata. Tu narrativa es tan clara y envolvente que no dejé de leer aguantando lo más posible no derramar lágrimas o mocos.

No pude ir a la presentación, pero leí que el proyecto con Gasalla avanza, me alegro. Un abrazo grande.

Y gracias, gracias y gracias por escribir y compartir
vangebw
12/08/2008 a las 17:42
Hola Hernán!
A pesar de no haber conocido a tu padre, la noticia me pegó fuerte. Debe ser porque mi marido sí lo conocía, y lamentablemente nos desayunamos la noticia viendo el video de la presentación de tu libro.
Personalmente, me sucede que la alegría de pisar suelo mercedino se tiñe de amargura cuando me comentan que fulano o mengano ha fallecido. Allá siempre tengo sentimientos encontrados a flor de piel. Pero así es la vida: un día palazo en la nuca, al otro ramo de flores y bombones.
He visto muchas veces que lo peor y lo mejor han venido de la mano. Y he tenido que hacer la parabólica humana para disfrutar lo bueno y ser fuerte para superar lo horrendo.
Ojalá sigas explorando y explotando todo tu potencial. Me agradó la historia, muy acorde con vivencia en tránsito.
Un abrazo, fuerza y adelante!!
 Magali Villarruel
12/08/2008 a las 17:04
hernan...la historia genial... aunque admito que sacas a la luz mis temores de que un dia llamen de madrugada y tenga que partir para el aeropuerto.... lo malo de estar tan lejos no...abrazo...triston pero de diez como siempre
Sara Solomando
12/08/2008 a las 16:02
Hernán,
me emocionó especialmente tu última entrada, muy esperada por cierto. Mi abuelo falleció hará tres años en noviembre después de sufrir durante meses un agónico cáncer.
Ya ha pasado mucho tiempo y yo aún no borré de la agenda de mi teléfono su número móvil. No sé bien por qué, la cosa es que no soy amiga de visitar cementerios ni poner flores, pero tengo la sensación de que si borro el número se irá definitivamente... Llámame tonta si quieres.
Besos,
S.
Misterioso Perdedor
12/08/2008 a las 15:28
Casi lo logras, pero no vas a lograr que un bruto de un metro noventa llore en el trabajo.
Un abrazo
 Rape
12/08/2008 a las 14:29
Hernan, cada dia me asombrás mas con tus relatos, pero me asombra mas tu generosidad. Gracias por compartir cosas tan intimas como estas y otras que nos has regalado.
Mi viejo se fue hace unos años y mas de una vez le ha dado señales a mi vieja, que como la tuya vive sola. Creo que despues de 30 o 40 años de estar junos es imposible que algo tan simple como la muerte separe semejante union. Mis mejores deseos, fuerza.
 Juan el Cuervo
12/08/2008 a las 14:29
Hernán: te sigo desde Blanes hace varios años. Yo también perdí a mi viejo y me pareció buenísimo la manera de contar esta historia, para arrancar una sonrisa desde la pena y el dolor. Te felicito, la disfruté mucho. Gracias.

Juan
Marcela
12/08/2008 a las 14:04
Hola Hernán, es la primera vez que te escribo, te leo desde hace bastante, la historia de hoy me toco especialmente, vivo hace seis años en La Coruña, y como todos los que un dia nos fuimos, extraño mucho, el otro dia me paso algo parecido, despues de recordarle a mi nena Malena, que llamara a la familia, en el mometo que decide llamar atiende mi mamá y tartamudea, la nena con el telefono en la mano me hacia caras, y decia-si abu, soy yo! Male!, y era que mi mama´estaba pensando en ella y se asusto cuando la escucho al telefono, charlaron un rato y cuando me pasa el telf. a mi, mi mamá no paraba de repetirme-estaba pensando en ella, como puede ser, es que parecia que la tenia acá conmigo!, como siempre, despues de cortar, lloré.
Gracias por escribir así, un beso, y siento lo de tu viejo.
lichi
12/08/2008 a las 13:45
Muy bueno, loco. La verdad que la forma de contarlo fué magistral. Te pasaste...

Saludos
Rubèn Draghi
12/08/2008 a las 13:17
Una vez sin querer abri un link y encontrè Orsai. Leyèndote disfrutè, quedè pasmado (..... mundos paralelos), me enojè, reì, se me cayeron làgrimas.
Viendo el video de Nina, la sentì parte de mi familia (tengo una nieta de 10 años gordita y cachetona, Luisina, que a su edad se le parecìa mucho).
Hoy lei Backstage..., y ese "milagro" me hizo piantar màs de una làgrima.
Un abrazo
 Karen_de_Uruguay
12/08/2008 a las 11:54
Hay Hernan, la verdad que las casualidades no existen.

Las cosas pasan por algo.

Te mando un beso, y bueno es la ley de la vida (...)
Pongo puntos suspensivos porque alli podria contarte muchas cosas, la mayoria lejanas en el tiempo, pero que se vuelven a revivir con lo que te paso a ti, y todas ellas tristes.

Seguramente hay muchas cosas lindas por vivir, aunque en este momento, sin Roberto, pudiera parecer que no es asi.

Vos tampoco estes triste.

Karen
virgynqn
12/08/2008 a las 07:59
Muy linda historia, y me encanta como la contaste, gracias por compartila. Chichita en sus nietos, en sus hijos puede encontrar un poco de Roberto aun aqui.


Saludos y fuerzas!!


Franciso de Aramis
12/08/2008 a las 07:05
Hernan permítime felicitarte por esta pequeña maravilla que has escrito, las cosas solo pasan y también quieren pasar.
Un abrazo y mi sentido pesame
Ju
12/08/2008 a las 06:57
Honestamente, no hay mucho que agregar, más que, que Chichita haya sentido paz.
Tal vez, si uno es escéptico podría obviar un detalle no menor: la sensación de Manuela, con sus escasos ??y sensibles y maduros?? once años de brindarle un consuelo a su abuela. Y en ese gesto generoso, se gestó el mágico olvido de su nombre...

Me alegra, Hernán, que el dolor no te quite las ganas de seguir, pero no acá, de seguir «dandole» a la vida.

Besos a todos, y gracias, de verdad, por compartir una vez más, este retazo de tu vida

Paula (la que habla mal de los hombres)
12/08/2008 a las 05:22
un verdadero milagro!
claudia
12/08/2008 a las 04:25

Un abrazo desde San Nicolás, Argentina.
Te quiero
Claudia
























Maladelilith
12/08/2008 a las 04:02
Hernàn:
Nunca se què decirte; cuando estuviste presentando tu libro en Buenos Aires te abrazè un poco, eso es todo lo que mereces:
Abrazos, Pau.
maximiliano
12/08/2008 a las 03:57
realmente me dejaste sin palabras... fue especial
 Carla Maglione
12/08/2008 a las 03:56
Estos son los milagros en los que yo creo....
Alessandra
12/08/2008 a las 03:40
Que buena historia, esos son los verdaderso milagros de la vida.!! Saludo desde México
Syl
12/08/2008 a las 03:03
Hernán: No es un milagro trucho, es una realidad bien real... y muy reconfortante.

Besos y gracias!
Syl
Soneus
12/08/2008 a las 02:59
Lo extranabamos maestro.
Tina
12/08/2008 a las 02:47
Sos un grnade Hernan, nunca te pude firmar y ahora lo hago.
Gracias por regalrnos tu pequeño y falso milagro casero, incluso en este momento tan dificil.
Gracias de verdad, te queremos
Tina
la tucu
12/08/2008 a las 02:00
Maravilloso arte el tuyo de transformar el dolor en belleza, sos un afortunado, siempre te queda esto. Hermoso, felicitaciones
Anemij
12/08/2008 a las 01:27
¡De las mejores y terrible! Mi hermano usó durante meses el MSN de mi viejo para hacer frente al negocio familiar heredado? Lo peor es que no intentaba hacerse pasar por él? Era simplemente su manera de hacer frente al rol? Terrible.
flora
12/08/2008 a las 01:25
hola hernan, hace un tiempo que leo tus relatos, pero esta es la primera vez me decido a escribir. solo quiero decirte que perdi a mi viejo hace unos años al parecer, de una forma muy similar y aunque en este momento suene medio choto, si bien el dolor no se va del todo nunca, se transforma en algo mas agridulce cuando el recuerdo de la partida es reemplazado por los otros mas felices que seguro dejo tu viejo.
suerte y segui asi
Agustín Arroyo
12/08/2008 a las 00:51
Os imagináis un "Pri" de Roberto Casciari
Agustín Arroyo
12/08/2008 a las 00:49
Bonita historia. Ahí hay un posible guión de un anuncio televisivo para una compañia de telefonía.
Un entierro donde se vea la lápida y se pueda leer el nombre del difunto, la familia marchandose, la niña "cogiendo" (en el sentido peninsular del término, no el argentino) el móvil (celular), la viuda entristecida, la niña pensativa mirando por la ventana del auto componiendo el mensaje...
Falta el eslogan final
Tonterias aparte un fuerte abrazo ti y los tuyos.
loki
12/08/2008 a las 00:28
yo ya no se que creer....pero prefiero creer..
Paraguayo
12/08/2008 a las 00:22
hernan...sos genial...a medida que leo mas y mas tus textos...amo mas la vida y a mis padres...sos genial...
D.I.T
12/08/2008 a las 00:04
En la vida mucho - si no todo - es cuestión de perspectivas. Es lindo encontrar perspectiva donde menos esperás encontrarla, ya sea en un mensaje de texto inesperado o en un post de un blog al cual llegaste de rebote.
maxi
11/08/2008 a las 23:35
Debe ser difìcil hablar sobre la muerte de un ser querido, pero la literatura y el humor, la mùsica y sobretodo el amor (que cursi, pero bueh) nos ayudan a redimensionar todo y darnos cuenta que no somos eternos, y que mientras estemos vivos hay que dar todo. Con respecto a los milagros, hay una frase de Gurdjieff que dice: "Una vez hecho el mundo, ni siquiera Dios puede ganarle a un pòker de ases con un dos de tréboles". Lo que sì hay es magia, y esto es una muestra de ello. Gracias por compartir esto, me hace la vida màs fàcil.
kodama san
11/08/2008 a las 23:34
Esas coincidencias son las que parecen a veces milagros, y son cosas que reconfortan y palabras que alivian :)

Saludos!
Carolaina
11/08/2008 a las 22:53
es hermosa... hasta las lagrimas.
gracias por la caricia al alma.
Naty Alabel
11/08/2008 a las 22:47
Tristes quienes no reconocen los instantes mágicos en la vida diaria.
cariños, Hernán
MAL
11/08/2008 a las 22:23
Muy Buen Historia

Derrama Magia Por todo el lugar
Gonzawom
11/08/2008 a las 22:23
Idolo, muy bien narrado, un abrazo gigante.


Gonza de Sta. Fe, ahora desde Vila Seca.

·gnzwm"
madre histérica
11/08/2008 a las 21:55
Tan real como lo increible. Maravillosa sensibilidad de tu sobrina.
como dijeron varios, seguro tu viejo algo tuvo que ver en todo esto... quién sabe.

Gracias por compartir
 olo mosquera
11/08/2008 a las 21:51
Muzza tiene razón.
Muzza
11/08/2008 a las 21:48
Gonz@lo (#131); pregunta 066 de Charla con los lectores de Orsai:

¿Lees siempre todos los comentarios?
Religiosamente. Es lo menos que puedo hacer.
11/08/2008 a las 21:42
Hernán, no sé si vas a ver este comentario, pero con la certeza que me da la esperanza lo escribo igual. En primer lugar quiero felicitarte por lo que escribís. En segundo lugar, quiero agradecerte por el mismo motivo. Y por último, quiero decirte que es la primera vez que escribo un comentario en alguna de tus páginas porque siempre se saturan de comentarios, y me desanima mucho saber q soy una gota en el mar de los elogios (merecidos, por cierto).
Al principio pensaba que era porque yo te conocí tarde (hace unos meses), y siempre veía tus textos varios días después de publicados. Pero hoy, por ejemplo, entré en el mismísimo día en que publicaste, y había 123 mensajes antes del mío (odié que tanta gente te salude porque inhibe mis ganas de hacerlo).
Y sin planificarlo, ni saber bien cómo, me encontré haciendo estadísticas sobre tu página. Encontré que tenés, en promedio, un comentario cada 6.99 minutos. No pasan más de 34 minutos sin que alguien escriba algo este espacio. En ocasiones se escriben entre 2 y 4 comentarios justo en el mismo instante.
No me fue fácil sacar esos datos (sobre todo porque mientras copiaba la hora de cada comentario, aparecían cada vez más, y también porque no estudio nada relacionado a los números).
Ahora, después de todo esto lo único que sé es que si no me vuelvo paranóico (y me quedo mirando tu página sin comer hasta que publiques un nuevo comentario), quizás no comente más. Por eso me despido de manera unilateral. Seguramente vos no vas a leer nada más mío, pero yo voy a seguir leyéndote, porque me alegra la vida, y a menudo saco lecciones sobre cómo vivirla.

P.D: perdón por hacer tan largo este comentario.
P.D.2: Te felicito, eternamente
Juan
11/08/2008 a las 21:37
No habia mejor manera de regresar de tu "retiro" que con una historia asi.
Brillante como siempre.
Y mi mas sentido pesame.
Leonardo
11/08/2008 a las 21:34
Por eso usted es el maestro y nosotros solo lo admiramos....
Muzza
11/08/2008 a las 21:25
Pensaba hacer una solicitada aquí mismo reclamando que se haga carne el Anónimo que dejó un comentario bastante ofendido en mi blog, pero creo que ya no tiene sentido.

El susodicho hacía referencia a mi comentario #28. No soy escritor, y probablemente no sea el mejor en plasmar mis ideas y sentimientos en palabras, pero voy a intentar sintetizar y explicar el comentario mencionado aquí mismo:

Me tembló hasta el orto cuando leí Backstage de un milagro menor, efecto que siempre logran las palabras de Hernán, con cientos de textos que me ha regalado en estos años que lo vengo leyendo.

Lo digo y lo repito:

Sublime, Hernán.
Julián Insausti Daier
11/08/2008 a las 21:21
Una cosa genial Hernán. Podrías haber omitido el Backstage, pero sin embargo, conociendo la historia detrás de la historia, sigue siendo mágico, milagroso.

Gracias por emocionarnos. Gracias por escribir.

un abrazo.
Snaal
11/08/2008 a las 20:57
Me parece Hernan, y con todo el respecto que merece este tipo de acontecimientos que simplemente es la consecuencia de los efectos de la ley de Murphy.

Un abrazo...
 Pablo Sarasibar
11/08/2008 a las 20:48
Emocionante! Termine de leer y tengo los ojos nublados...
Abrazo
Gabriel
11/08/2008 a las 20:44
es la primera vez que leo algo de orsai que no me gusta, tal vez por remover algún recuerdo doloroso ... me parece genial el blog
Martin Aon
11/08/2008 a las 20:41
Literalmente impresionante.
Y reconfortable.
Saludos.
Flo
11/08/2008 a las 20:36
No me hubiera extrañado que una ambulancia con unos paramédicos formaran parte del relato.

Afectos,
soy el hermano de ROBERTO
11/08/2008 a las 20:23
.............soy el hermano de ROBERTO , el tio de HERNAN........estoy llorandooooooooooooooooo
11/08/2008 a las 20:07
que bueno.
me emociono terriblemente este texto.
Gracias.
Conz
11/08/2008 a las 19:57
me fascina como escribis.
y esta historia se zarpa en linda.

a mi vieja le pasaron un millón de cosas como esta y siempre repite lo mismo "cuando te pase, me vas a entender"

muaaa
C
11/08/2008 a las 19:48
Querido Hernán, por eso me gusta mucho lo que escribes. Porque no crees en los milagros, pero en el fondo sí crees en ellos.
Cuando mi papá murió tuve el horror de que muriera en mis brazos. Unos lo llaman un privilegio, quizás lo dicen porque nunca se les ha muerto su papá en sus brazos. En fin, le dio un derrame cerebral mientras jugábamos un partido de softball.
En el hospital recuerdo que mamá lloraba a mares, y repetía una y otra vez que qué sería ahora de ella. Y esto lo decía más bien en alusión a quién iba a pagar ahora las cuentas de la casa. Esto no quiere decir que mamá no quisiera con todo su corazón a papá.
Con esto quiero decirte que es lindo que la gente cuente historias sin ese toque milagrero, místico y romanticón.
Una maravillosa historia la que acabas de contar.
DudaDesnuda
11/08/2008 a las 19:18
Es bien sabido que no se le deben pedir documentos a los milagros.

Besos y mensajes
Dulce Sof
11/08/2008 a las 19:16
Gracias Hernán, me emocioné y me hiciste poner mi miedo a la muerte en un plano más real y soportable.
Alejandra
11/08/2008 a las 18:58
Acá estoy, tomando despacito un tinto a esta hora en la que casi todos trabajan y yo estoy en casa, con mis perros.
La belleza de la historia que contás brilla, y me conmueve enormemente.
Yo creo en esos milagros. Y en los escritores que saben contarlos.
Un abrazo, y gracias.
efe
11/08/2008 a las 18:43
gracias de nuevo por compartir con tus lectores que te quieren tanto
Germán M
11/08/2008 a las 18:41
Muy buena la historia y aunque los milagros sean producto de la casualidad eso no le quita lo maravilloso. Y a veces lo que mas necesitamos viene de las cosas más simples.
Javi
11/08/2008 a las 18:40
impresionante el relato, impresionante y emocionante.
 MARIAMallorca
11/08/2008 a las 18:37
Los mensajes nos llegan de las maneras que menos nos imaginamos...solo hay que saber interpretarlos...
gracias hernan por compartirlo con nosotros...
besos
Guswagen
11/08/2008 a las 18:25
A mi me gusta pensar que estas casualidades no existen, sobre todo cuando involucran a gente que extraño y estoy triste
Daniela
11/08/2008 a las 18:21
Hernán... lamentablemente te descubrí hace muy poco y todavía estoy poniéndome al día, pero qué increible la adicción provocada!!!
Milagro, casualidad, como quieran llamarlo... Roberto definitivamente hizo llegar su mensaje y con tal claridad!!
Besos
Federico
11/08/2008 a las 18:19
Hernán.
Realmente, el mejor escritor vivo del mundo......

saludos

PD: perdón por no poder ir a San Telmo (ja ja ja), mi amigo me falló, y no me daba para viajar solo....vivo en La Plata....

Tenés familia en la ciudad de las diagonales???
Daniela
11/08/2008 a las 18:18
Hernán... lamentablemente te descubrí hace muy poco y todavía estoy poniéndome al día, pero qué increible la adicción provocada!!!
Milagro, casualidad, como quieran llamarlo... Roberto definitivamente hizo llegar su mensaje y con tal claridad!!
Besos
Clavijo
11/08/2008 a las 17:52
Que historia maestro...
Casciari cada dia mejor
Kiko Pizarro
11/08/2008 a las 17:29
Fuerza Chichita! Sólo piensa que Roberto no quiere verte sufrir, y que te va a estar esperando hasta que el momento justo llegue, para seguir juntos. Mientras tanto, aguante...
Zoe
11/08/2008 a las 17:28
Yo también hubiera hecho caso. Como Chichita hubiera ido a la cama a dormir. Tranquila y en paz.
Todo bien por ahí, Hernán?
yudy
11/08/2008 a las 17:12
Ya era hora, lo estava extrañando, me dejó con el corazón un poco triste , muy buena historia Hernan comienzo la semana con su cuento en mi cabeza :)
rerc
11/08/2008 a las 17:03
Los milagros no siempre necesitan ser situaciones sin explicaciones lógicas, lo sabes tú, que tienes una hija: un milagro concebido a través de miles y bien explicados procesos biológicos. Las casualidades no existen. Un beso Hernán... y uno más grande para Manuela.
CaroTros
11/08/2008 a las 17:02
Yo no creo en las casualidades, ya hace años.

A mi me gusta creer que Roberto estaba escuchando a Chichita, desde donde sea que está. No tengo dudas de eso. Y que utilizó a Manuela para que en ese preciso instante, escriba lo que escribió.

Creo que la vida nos manipula, y que es bastante irónica a veces. Pero esa exactitud matemática, no es casual.

Un gran abrazo,
Caro.
Yimmi
11/08/2008 a las 17:00
De las miles de formas posibles que existen de contar una anécdota, tú siempre escoges la mejor para convertirla en una historia.
Llevas ya unos cuantos post sacándome las lágrimas, y supongo que faltarán un par más.
no digo más...
Laura
11/08/2008 a las 16:54
Coincidencia? casualidad? conspiración cósmica? empatia? la fuerza y la magia del amor? aijuna! delirio telúrico? no sé pero me encantó esto que no es nada del otro mundo (o si, vaya uno a saber!)
maxi
11/08/2008 a las 16:30
A vos te parece que no tienen nada del otro mundo Hernan?, el tipo, SIN DUDA, actua en formas misteriosas.
Abrazo
Germán S.
11/08/2008 a las 16:23
Hernán, yo no sé... Tu relato me hizo llorar.

A veces pienso que uno siempre llora en los entierros su propia futura muerte, más que la del muerto. Vale decir: la propia soledad y el propio desamparo, más que el de los otros.

Y supongo que tu relato también me hace llorar por eso, por la futura muerte de los míos, de esos que en su momento me harán llorar por mi propia futura muerte... No sé si me explico.

Pero me pregunto, realmente, qué te pasará leyendo los comentarios de la gente que te lee. Digo: perdoname, pero yo no sé, no puedo comentar tu texto, su técnica, su gracia, porque lo que escribiste me ha tocado profundo.

Te mando un fuerte abrazo. Y si no la viste, me atrevo a recomendarte una película que se llama "Stanno tutti bene", de Giuseppe Tornatore, que en cierto punto tiene mucho que ver con tu bello relato.
ElTeta
11/08/2008 a las 16:22
No se puede hacer mas lento, Casciari.
Parece uno de esos relatos de Rene Lavan en los que mientras te explica un truco te sale con otro.

Un abrazo y otro mas grande para la Chichita.
Selene
11/08/2008 a las 16:19
Estaba angustiada porque no escribías, pensaba que tal vez no lo harías más, mi hermana me dijo "escribirá cuando tenga algo que decir, ten paciencia" y así fue, escribiste y lo que tenías que decir me llenó el corazón de esperanza.
Pienso que los milagros están en los detalles, no tienen porque ser ilógicos y estoy convencida de que "los hilos de las marionetas" son movidos con tanta sutileza, para que no nos asuste el hecho de presenciar milagros.

Un beso y un abrazo para tí y tu familia, especialmente para esa señora, que también es tu madre.
desnudaconsombrilla
11/08/2008 a las 16:17
hace seis años ke mi viejo c murio... hace seis años como tu mama, yo gritaba como kemandome, y le reclamaba el haberse ido tan pronto, el haberme dejado tan sola, el habernos convertido en huerfanos. no solo a sus hijos, sino a todo un pueblo ke le extraña! hace seis años ke al igual ke tu mama yo le gritaba por un milagro, por ke me dijera algo (en mi histeria de pronto olvide la misma noche de su vela, su voz), por que c me apareciera por ultima vez, lo que sea, una señal, algo, ke c encendieran las luces si me oia en la oscuridad, que la gata sentada en el respaldar del sofa pestañeara si me estaba oyendo, lo que fuera, algo... pero nada, ni sikiera mi celular timbro esa noche!
Fabiana
11/08/2008 a las 16:05
El hecho de discutirle a tu papá, me parece natural de parte de una mujer que vivió toda su vida con él. Supongo que cuesta mucho quedarse sola después de haber compartido tantas cosas. Y lo del mensaje, si no fuera por la triste situación, sería una anécdota para el recuerdo. Un abrazo y seguí adelante.
Armando
11/08/2008 a las 15:50
Es tu sobrina la nieta mayor?, casi adivino que sí..., siendo nieto mayor y teniendo conmigo una nieta mayor te puedo asegurar que Roberto sabía lo que hacía dejando el teléfono (sin dejarlo, sin quererlo) con quien lo dejó...
Pepe Montevideo
11/08/2008 a las 15:45
Genial. Sencillo y contundente.
Jole
11/08/2008 a las 15:41
Sublime, perfecto! hasta de la muerte nos haces sentir mejor! Grande! besos
Rodro-La Plata
11/08/2008 a las 15:31
A veces pienso que realmente vos no sos fruto solo de tu esfuerzo y capacidad y genialidad y unos cuantos mas etceteras de capacidades...parece ser que definitivamente en tu familia pasan cosas especiales y todo conjurapara que tu universo sea particular. Cuando escribís en mujer gorda da la sensación de que básicamente estas tipeando y tu mamá te dicta, como si no tubieras que imaginarte nada. Los nenes, a veces nos sorprenden con estas cosas, son tan simples y tan universales, que siempre dan en el blanco. Me imagino tu mama, contando naturalmente y sin espanto ni sopresa, que su marido desde el más allá le aviso que se calmara, que se sienta bien. Quizas era lo mas normal que tubiera que haber pasado.
Un cariño grande Hernán, te mando un abrazo desconocido en esta etapa nueva de tu vida, ya pasarán los nubarrones, tomate tu tiempo para llorar a solas también.
11/08/2008 a las 15:31
El teatro también tiene backstage, y no por ello deja de ser mágico, al menos mientras consiga crear durante un rato una especie de "realidad paralela" en cualquier individuo que lo esté viendo-sintiendo.

Suponiendo que sea verdad, que buena fue la actriz de esta obra ^^.

Abrazos para tí y Chichita.

PD: Mientras veía el Argentina-Australia me acordé de tí... tú que tanto te quejas de los españoles y nuestros comentarios y cánticos futboleros... solo te diré que menos mal que tu mujer no se llamaba Ching-Chong, vivía en Shangai y hablaba español, porque si no ahora mismo estarías rodeado de la hinchada más sosa y callada del mundo.

Eso sí, ver a un montón de chinos con la camiseta albiceleste gritando únicamente cada vez que se daba un pase en profundidad era un espectáculo.
Ana Yalour
11/08/2008 a las 15:25
La fuerza poderosa, creadora, de la mente. Energía cuántica. El deseo, la intención, los hechos, el toco de nuestra responsabilidad en lo que nos sucede, podría enunciarse por un lado, para darle una forma, cualquiera. Y hacernos cerrar la boca que se nos abrió en algún momento del relato. Claro que sí. Luego, por el otro, talento, talento, sólo talento. Tu talento. Tu magia.
Te abrazo.
Fabricio
11/08/2008 a las 15:20
Al menos olorcito a milagro tiene por más que hayas explicado el backstage.
LuzBelito
11/08/2008 a las 15:11
Loco, me hiciste llorar... Pero llorar en serio.
Gracias Hernán. En serio, gracias por plasmar en esta historia un sentimiento que me llega tanto.
Mi papá tb se fue. Hace 14 años. Mi mamá sigue esperando una señal.
natasha...
11/08/2008 a las 15:07
hola Hernan.. muy buena historia, ahora bien,como vos decis esto tuvo una explicacion logica y q para algunos no fue un milagro,pero para mi si.. fue como una señal sin dudas,mas halla de la logica q le quieras meter y todo eso.. para mi fue una clara señal de tu viejo y como dice #79 los milagros existen..
besos y lamento este momento tan jodido q deben estar pasando vos y tu familia,hace poco perdi un hermano y tambien me pasaron cosas muy raras, y a lo primero no les di importancia,porq eran cosas menores,pero con el tiempo me di cuenta q no eran casualidades,sino pequeñas señales de mi hermano..
besos!
 Demián
11/08/2008 a las 15:06
Me emociono leerlo. Que bueno que hayas decidido contar todo, es mas especial así. Los niños tienen ese "don" para hacer cosas en el momento justo, esa inocencia.
Saludos.
manreisa
11/08/2008 a las 14:52
No se como lo logras pero siempre, casi llegando al final, no puedo contener las ganas de llorar, hay algo en la forma en que escribis o lo que escribis que toca una fibra intima muy sensible y muy escondida, que puede estallar en carcajada o llanto incontrolable.
Besos Hernán!
Me encanto!
Manreisa
Tia Ganga
11/08/2008 a las 14:51
La era de los celulares fomenta estas cosas.
A mi me pasó algo parecido.

El momento en que aparece ese nombre en la pantalla del celu (mi celu me decía que me estaba llamando!!!) es .... No, son milésimas de segundo que no puedo describir.
fede o
11/08/2008 a las 14:46
eso es estar conectado de verdad. los celulares son sólo ortopedia.

muy bien por la chiquita, y por la chichita.
Diego®
11/08/2008 a las 14:41
Hernán, los milagros son precisamente eso, un conjunto de cosas comunes y corrientes, y en apariencia inconexas, orquestadas con precisión milimétrica de tiempo y espacio...los milagros existen,Hernán...y son tan sorprendentes y sutiles que parecen cosas comunes...
Un abrazo


Diego®
tana
11/08/2008 a las 14:35
milagreros los Casciari...

lo que se hereda no se roba
Karina Pugh
11/08/2008 a las 14:26

Bellísimo, Hernán... Mostrar los hilos que mueven a las marionetas, en vez de retratar cartesianamente el asunto, lo hace aún más milagroso. Para mí un milagro es un hecho que altera la relación tiempo-espacio, una nieta y una abuela conectadas de esta manera, una niña de 11 años consolando a su abuela recién viuda es para mí un milagro.

Gracias por publicar los videos de tu presentación... Muero de envidia y tristeza por estar tan lejos.

Cariños desde venezuela!!!
Oh Rodriguez
11/08/2008 a las 14:08
Sin palabras, viejo
Brujita
11/08/2008 a las 14:05
Realmente que llegue el mensaje de la nieta, cuando la abuela necesita la señal...eso es milagroso!!
Gracias por seguir conmoviéndome!!
Lu.
unaargentina
11/08/2008 a las 13:54
Hernán....lunes...necesito empezar la semana con pilas...., golpe bajo gordo..., la empiezo llorando apendas sentada en la PC ya días del aniversario de la muerte de mi viejo. Hernán....LPMQTP, sos genial transmitiendo.
Andrea
11/08/2008 a las 13:50
Hernán, felicitaciones por el relato, realmente lograste emocionarme.
Escuché por ahí que Antonio Gasalla va a estrenar una obra tuya... es cierto?? "Más respeto soy tu madre"? Si es así FELICITACIONES!!
leonardo
11/08/2008 a las 13:47
Gracias por compartir, es lindo.
 Interior
11/08/2008 a las 13:21
Que bueno seria que algo o alguien le conteste a mi mujer por MSN cuando se pone muy preguntona y cuestionadora, me ahorraría unos cuantos aha, mmmhhh, sssiiii.
andrea
11/08/2008 a las 13:15
Hernan: Es la primera vez que te escribo y lo hago con mucho temor. Soy argentina, casi vecina de tus pagos. Vivo en Gral Rodríguez, capital de la leche. y te conocí de casualidad. un amigo mercedino me mando uno de tus cuentos "la madre de todas las desgracias". A partir de ahí entraste en mi vida y ahora "te sigo a todas partes" (parafraseando los cantitos futboleros). Quería decirte que te agradezco porque a traves de tus historias contas un poco las de todos (los que estamos en donde nacimos y los que se fueron en busca de otros mundos, las de los recuerdos vividos y las de las historias fantásticas ) Y que admiro tu capacidad de reciliencia, de darle una vuelta de tuerca a lo cotidiano, de hacer reír ( que no es fácil) y de hacer llorar.
Me despido desde estas latitudes, una abrazo para vos, para Cristina y para la Nina. Andrea
olga
11/08/2008 a las 13:10
h.
El relato sí me parece prodigioso. (como casi todo lo q leo tuyo).
saludos
PD: a "corporeizarse" le sobra una letra. (y a tu escrito no le falta nada... genio)
otra PD: hoy me parecieron fuera de lugar los priiii y los podio...

Romina
11/08/2008 a las 13:05
Maravillosa historia.
Fue un pequeño milagro, tal vez por cómo se dieron los hechos, de una manera tan natural y a la vez mística...
Me encantó.

Molts petons des de BCN!
Eloy
11/08/2008 a las 13:00

Una vez más, las palabras entretejidas con maestría se convierten en sentimiento, opresivo pero felíz. Tragicomedia de lo cotidiano narrada con sublime sencillez y dolorosa cercanía.

Gracias Hernán. Mil gracias.

Un abrazo desde Barcelona.
Enrico
11/08/2008 a las 12:41
Lindo muy lindo...

Si el milagro es un suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa, si el milagro es menor, entonces capaz que el resultado es más maravilloso y extraordinario.
Cris
11/08/2008 a las 12:41
Genial, preciosa, divertida con punto triste, o triste con punto divertido, no sé muy bien...me encantó.
11/08/2008 a las 12:40
Corte, se imprime!

Una historia redonda que no va a tardar en volverse película en un tiempo, lo doy por descontado.

Y que su madre descanse, que lo que viene ahora es más o menos duro dependiendo de cómo lo tome.
Bruno
11/08/2008 a las 12:38
Los tiempos del Señor no son los mismos que los de los hombres! Aunque esta vez, he aquí el milagro, ambos coincidieron. Tu madre no estuvo más triste, y descansó. Aunque siempre haya un intermediario en el cumplimiento de los milagros: en este caso, la pureza e inocencia de la sobrinita en el coche.
Maravillosa historia Hernán, la vida continúa...
Saludos
Marcelo
11/08/2008 a las 12:23
Que bueno que sos Viejo Casciari !!!!!!!!!
Gustavo
11/08/2008 a las 12:07
Hernan, siento mucho lo de tu viejo.... fuerza loco!
D.
11/08/2008 a las 11:48
Me emocionó, aún con los hilos a la vista, o quizás justamente por poder verlos. El milagro es ese segundo en el que la pérdida parece un mal sueño y aparece la posibilidad de comunicarse de nuevo con alguien cuya ausencia nos es imposible. Y Chichita tuvo ese segundo.

Lamento mucho la partida de tu papá. Y no puedo dejar de agradecer tus cuentos.
roberpf
11/08/2008 a las 11:36
Se me ha puesto un nudo en la garganta imaginándome a Chichita pidiéndole explicaciones a tu padre. Se me ha hecho una imagen como muy real... Dile a tu madre que, aunque siempre me han parecido unas palabras difíciles de creer por parte del que las recibe, os acompaño en el sentimiento.
Gracias por compartir con nosotros momentos tan íntimos.


(Aunque supongo que también a ti te servirán como vía de escape ;)
uno de BCN
11/08/2008 a las 11:02
Muy bueno, realmente eres un crack.

Que sepas que desde la Ciudad Condal también somos muchos los que seguimos tus andanzas en Europa y en Argentina, y somos muchos los que te leemos todos los relatos.
zaldumvere
11/08/2008 a las 10:48
Muy bueno Hernan, aunque es algo maravilloso, no es un milagro, el Principio de sincronicidad explica las conexiones de las casualidades, y nos explican la causalidad.
apodo
11/08/2008 a las 10:46
Excelene Hernán.
Qué grande Roberto debe estar jugando al tute con mi viejo y algún otro más.
¿Manuela, es la sobrina que una vez pensaste que habías atropellado? (si es así !que facilidad que tiene para ir al otro mundo y volver con señales¡)
Para cortar con lo esotérico ¿Cúal habrá sido aquel backstage de Victor Sueiro?
... y de forro nomás !Andá guadándote milagros, Racing los va a necesitar!
Sincero abrazo a toda la familia Casciari.
The Black Widow
11/08/2008 a las 10:12
JAJAJAJA!! Qué buena historia!! Aunque sin el backstage también habría estado muy bien, eh?

FELICITACIONES!! :D
Hitos
11/08/2008 a las 09:30
Al final voy a tener que aceptar que es verdad, que tu padre ya no está. Me dió miedo cuando escribistes sobre su muerte, me dan miedo esas cosas y me hubiera dado mucho miedo recibir ese mensaje.

Una historia preciosamente contada pero difícil si te toca vivirla.
Marisol
11/08/2008 a las 09:01
Increible como siempre. Una Historia preciosa contada perfectamente.
Saludos Hernam
Morena
11/08/2008 a las 08:39
Se me piantó un lagrimón.
Una pena la pérdida .... y hace crecer el miedo a que suene el teléfono pidiendo que viajemos pronto .... aunque sea tarde.
Mis mejores deseos para Chichita y toda tu familia (vos incluido).
Con respecto al sms sólo puedo decir:
"Los caminos del Señor son inexplicables"
Shulila desde el Medio Oriente
11/08/2008 a las 08:27
Querido Hernán; te leo religiosamente desde el medio oriente.
Esta vez me siento reactiva? quién nos dice que un milagro tiene que ser ilógico??? Si uno cree --como yo entre millones-- que esos lazos de marioneta van también entre las almas, (las que vivimos acá en este mundo y las que ya andan en otros páramos) quién te dice que no fue precisamente el abuelo el que, aprovechando la oportunidad de que la niña tenía el teléfono, le "dictó" el menaje para que su mujer sitiera alivio. Yo trabajo con pacientes terminales y sus familias, y si bien es lo natural que todos queremos un milagro y es verdad que todos queremos señales de que nuestros seres queridos siguen adelante y se encuentran bien, y hay miles de cosas ??incluso documentadas?? que, en última instancia, si suceden y logran relajar y dar consuelo a aquellos de nosotros que sufren la muerte de este lado. Creo que los hilos que nos mueven son mucho más misteriosos de lo que nuestra pobre lógica puede describir? aunque tu lo haces con excelencia.
Gracias por el gozo de leerte
Shulila
maico
11/08/2008 a las 08:18
Hernán, querido personaje:
No te lo dije antes, pero me dolió muchísimo lo de Roberto.
Me emocioné hasta las lágrimas con todos los videos de la presentación del libro.
Y esta historia... sos sublime, gordo.
Un abrazo enorme
maico
11/08/2008 a las 08:17
Hernán, querido personaje:
No te lo dije antes, pero me dolió muchísimo lo de Roberto.
Me emocioné hasta las lágrimas con todos los videos de la presentación del libro.
Y esta historia... sos sublime, gordo.
Un abrazo enorme
Gabriela
11/08/2008 a las 07:57
"Son aquellas pequeñas cosas..."
q lindo eso es verdad. ahora aqui mi cuestion, esto si es un milagro, por alguna razon manuela envio el mensaje, por alguna razon chichita lo recibio, la logica es algo q necesitamos lo humanos para sentirnos mas seguros, ahora viene mi parte ....estaba llorando porq no le dije nada a alguien a quien quizas le tendria q haber dicho....y me llega por mail una historia sobre alguien q no esta mas....quien o donde estan los hilos de la marioneta en mi historia... porq algo me indica q hoy estamos y mañana no , q es mejor decirlo todo hoy...y me retumbo en mi interior la frase "le dice que tendría que haber sido al revés, y dentro de veinte años; pero sobre todo al revés. "
llore mas fuerte con eso, ahora me calme, comi algo y me estoy por ir a acostar....
a esto sumale q a mi texto no le encuetro sentido...pero me nacio hacerlo y lo hago
besos hernan una vez mas te digo q te banco... y me voy pensando q los hilos de las marionetas no se si son esos q creemos ver
Susana Mar Jet Co.
11/08/2008 a las 07:56
La cadena de la vida y el amor... (y vos como testigo para nosotros).
seburu
11/08/2008 a las 07:50
Me olvidé de comentarte que me acuesto contigo todas las noches. Es decir, te leo y releo en el libro. Lo demoro para degustarte mejor.

Esperaba que me agradara más, o menos, tenerte en papel que acá. Pero no. Al principio es raro pero le agarrás el gustito. Como q te estén arriba o de espaldas: es distinto, no más o menos lindo. En el libro te toqueteo mejor, manejo directamente la cosa, sin mouse ni nada que sea como un brazo artificial que te hace subir o bajar. Incluso puedo estar acostado. Pero me da mucho placer tenerte acá, donde me recogiste en tu seno.
lununa
11/08/2008 a las 07:49
Ayer mi mamá, que lleva dos años de viuda y no termina de reponerse, lloraba en el teléfono. Y yo que soy una pelotuda y nunca sé que decir en el momento justo, le dije tres taradeces, hice que se riera, y cortamos.
Pero después pensaba que si bien es cierto que mi viejo no estrá más y eso dejó un agujero enorme, también nos dejó un montón de cosas que sabemos que son de él ahora que no está. Cosas que hacemos, cosas que decimos, maneras de proceder, maneras de reaccionar... Quiero decir, que mi mamá es la señora que es, y soy la señora que soy y mi hermano es el señor que es, gracias a los 40 y pico de años que mi viejo estuvo con nosotros. Reconforta saber que en todos esos gestos, desde los mas tontos hasta los mas profundos que nos dejó, el viejo es un poco inmortal, podemos reconocerlo cada día y extrañarlo un poco menos.
Y el hecho de que Manuela mande ese mensaje, el hecho de que fuera lo que Chichita necesitaba escuchar (y que seguramente Roberto le hubiera dicho de haber podido), no es mas que eso, es lo que sigue vivo de Roberto en todos los Casciari, para siempre.
 Leonardo Oyola
11/08/2008 a las 07:47
"Como decía el catalán..."
"Son aquellas pequeñas cosas..."


Y cuando a los duelos, que no cesan de doler, les llegan estos soplos que por un momento calman el ardor, es cuando de pronto todo cobra un sentido sobre el que nadie se hubiese aventurado.

Muy lindo.

¡Qué bueno es ser normal!

Saludos.
Silsh
11/08/2008 a las 07:41
Así es, hay casualidades que suelen asemejarse a los milagros.
Hace varios años, supe tener un novio que murió el día de los inocentes.
Tres días después recibo un mail como celebración de fin de año, firmado por él (de esas tarjetas electrónicas que se programan para ser enviadas en determinada fecha)
Supongo que al abrir el correo, sentí algo muy similar a Chichita cuando leyó el mensaje del celular.
La realidad golpea irónicamente y hasta nos hace sonreir frente al dolor.
En este caso, con el valor agregado a que haya alguien capaz de llevar esa realidad a un cuento y nos permita disfrutarlo.



Animal
11/08/2008 a las 07:40
Y gracias, gordo. El amor, diría yo, es siempre un milagro. No por sobrenatural, sino porque hace ocurrir cosas hermosas. Y el amor de Manuela hizo ocurrir ese momento esa noche y este relato y las emociones de muchos de quienes te leemos.

Un abrazo.
Gabriela
11/08/2008 a las 07:38
hernan, hace muchisimo que no escribias , Igual sabelo yo te re banco....


besos gabriela !
seburu
11/08/2008 a las 07:37
maravilloso...

me quedé queriendo conocer las razones de mostrar los hilos que mueven las marionetas. No sé si recurriste a ello para la mejor presentación del relato, o por cuestiones personales.

Nunca hubiera querido ser pri! y gritarlo como lo hice. Qué gil. Por no leer primreo. Cuando era chiquito, en un partido de basket, dps del salto agarré la pelota y corrí hasta el aro, hice el doble y me puse contento, hasta darme cuenta que fue en el aro nuestro. Tengo una sensación parecida.

#27. Se pasó, ¿para el otro lado?
11/08/2008 a las 06:47
Como siempre Hernán, excelente!
Me llegó al corazón, me emocionaste.
Un relato brillante, con tan buenas descripciones que hasta me imaginé a Chichita sola en su casa, agotada después de tanto grito, con el corazón dividido en dos pero en paz.

Un diez para este relato!
regaladaescara
11/08/2008 a las 06:46
Impresionante literaria, emocional y metafísicamente
Me gustó mucho leerlo
Gracias
rosarina
11/08/2008 a las 06:38
me hiciste llorar...

valga por todas las veces que me hiciste reir...

y todas fueron de verdad.

beso,
Joseé
11/08/2008 a las 06:32
Es una historia hermosa.

Un abrazo grande, Hernán.
  mafaldita
11/08/2008 a las 06:31
otra vez, gracias por compartirte con nosotros.... y no se por qué, pero también me dan ganas de decirles "gracias" a Manuela y a Chichita...
beso
Piojosa
11/08/2008 a las 06:28
me emocioné.
Saludos
Alicia
11/08/2008 a las 06:28
Cada vez que pienso que puedo escribir algo remotamente bueno apareces con aglo trascendental... me derrito al leerte, me fascinó tu libro de los bertotti y mande a comprar "españa perdiste" a barcelona con un amigo, me lo devoré en 3 días... te admiro y espero que sigas consechando éxitos. Soy tu fan de Venezuela... un abrazo y mi sentido pésame por lo de tu padre.
Pero para eso tenemos la literatura...
Alicia
11/08/2008 a las 06:28
Cada vez que pienso que puedo escribir algo remotamente bueno apareces con aglo trascendental... me derrito al leerte, me fascinó tu libro de los bertotti y mande a comprar "españa perdiste" a barcelona con un amigo, me lo devoré en 3 días... te admiro y espero que sigas consechando éxitos. Soy tu fan de Venezuela... un abrazo y mi sentido pésame por lo de tu padre.
Pero para eso tenemos la literatura...
Juan
11/08/2008 a las 06:28
El efecto mariposa...
 Vale Giovagnoli
11/08/2008 a las 06:26
muy bueno Hernán... a veces las cosas pasan cuando tienen q pasar, en el lugar y el momento indicados... milagrosamente...

PD: aunq siempre lo critiqué, es inevitablemente reconfortante comentar cuando uno recibe el aviso, jejeje

Saludoooooooooooos
yas
11/08/2008 a las 06:24
Estaba dando vueltas antes de ir a dormir cuando vi que habías actualizado. Tus historias siempre me llegan de distinta forma y la de hoy, justamente por haberla posteado hoy, me resulta especial. Gracias.
Muzza
11/08/2008 a las 06:23
Los milagros menores suelen sonar estúpidos, o poco creíbles ante mis oídos escépticos. Sobre todo cuando vienen sin backstage. La cuestión es que el esceptisismo estuvo presente en todos los momentos de mi vida. Jamás creí las estúpidas anécdotas de fogón, ni los cuentos de fantasmas jurados y recontra jurados por el interlocutor que fuere.

Por supuesto que tampoco veo algo extraño o sobrenatural en este pequeño detalle que voy a contar: es una de las tantas casualidades que forman el mundo. Y aún así...

En el momento en que leí "Entonces suena, en la casa vacía, el celular de la mujer", no sé... me lo venía venir, por supuesto, el relato no construyó en ningún momento la sorpresa, ni aplicó un giro inesperado. Pero te juro que no sé. Me agarró un temblor en todo el cuerpo; un chucho de frío diría mi vieja. No sé.

Sublime, Hernán.

Lina
11/08/2008 a las 06:17
Que linda historia! Se pasó tu viejo ;)
Melisa
11/08/2008 a las 06:13
Una coincidencia mágicamente milagrosa, maravillosa!!
 Emiliano del Valle
11/08/2008 a las 06:11
Hernán. esto es como cuando te enseñan como se hace un truco de magia y vos aún crees que hubo algo místico cuando te lo hicieron...

Acá están todos los hilos, pero aún así hay algo hermosamente perfecto en como se dio...
Reina pepiada
11/08/2008 a las 06:07
Hernán , ¿de veras murió tu papá?
conociendote no se si creerlo, si es así, lo siento muchisimo.

Reina pepiada
11/08/2008 a las 06:05
Hernán , ¿de veras murió tu papá?
conociendote no se si creerlo, si es así, lo siento muchisimo.

Reina pepiada
11/08/2008 a las 06:04
Hernán , ¿de veras murió tu papá?
conociendote no se si creerlo, si es así, lo siento muchisimo.

SIL
11/08/2008 a las 06:01
No sé si llamarlo milagro, pero lo que si estoy segura es que Roberto tuvo algo que ver.
Puedo contar tres casos en los que yo fui quien pidió la señal a un ser querido que murió y en los 3 tuve respuesta. Otras tantas no tuve nada, o al menos no lo supe interpretar. Pero bueno, tampoco hay que gastar crédito.
No quiero ponerme mística porque me molestan esas cosas, pero si Chichita lee esto que sepa que su esposo escuchó todo su monólogo, y seguro que cansado de los reproches la mandó a descansar ;)
Saludos!
11/08/2008 a las 06:00
WAW!!! nunca estuve tan arriba
Chechi
11/08/2008 a las 05:59
Que tierna historia!!!
Tu papa logro hacerle llegar su mensaje a tu mama, seguro que el deseaba que descanse.
Un abrazo.
Nacho Conese
11/08/2008 a las 05:57
Hermoso...me hacia acordar cuando en la escena final de una de las peliculas de la serie Arma Mortal, el personaje que interpreta Mel Gibson le esta hablando a la tumba de su primer esposa, pidiendole permiso para casarse de nuevo, y ahi aparece "Leo" que generalmente hace de tonto y pesado, y de la nada le dice exactamente lo que Mel Gibson necesitaba escuchar, luego se va...El tipo vuelve a la tumba de la esposa y le dice que "si que habia encontrado un mensajero raro para darle su mensaje, pero que este llego" ....Creo que a veces es asi, tu papa, Hernan, utilizo la inocencia de tu sobrinita para hacerle llegar paz a tu mama, y es hermoso.

Un Abrazo muy grande Gordo!
Polen
11/08/2008 a las 05:57
Es realista y también mágico. La sensación que tuvo tu mamá en ese momento no se la quita nadie.
Marina
11/08/2008 a las 05:52
¡Qué bella y triste anécdota Hernán! Las coincidencias se convierten en milagros según el ojo que las analiza.
GRETEL
11/08/2008 a las 05:52
Hernán,
Científicamente no es un milagro... ¿pero podemos afrimar que conocemos todo?,
Tal vez, el espíritu de tu papá, del esposo, del abuelo, movió la mano de la nieta, guió su corazón y quiso darle a su esposa un último regalo: la posibilidad de descansar y, luego, de empezar de nuevo...
Beso!
Marco
11/08/2008 a las 05:49
Saludos desde Tucumán, siempre leo tus articulos. Es un placer. Te felicito por el exito de la presentación de tu libro en Argentina. Marco
joaquin osman
11/08/2008 a las 05:49
Guau dentro de los primeros milagro absoludto
11/08/2008 a las 05:49
Quizás no es tanto que las anécdotas son mejor si no tienen nada del otro mundo, quizás son mejor porque en el fondo desconocemos la realidad de lo que sucede, pero se nos presentan tan lógicas, que las hacemos menos, cuando son tan maravillosas.

Un abrazo, Hernán.

11/08/2008 a las 05:49
Gracias, Hernan. Te sigo creyendo. Sigo leyendote y viendo que lo magico, lo milagroso, no necesariamente son mensajes celestiales, sino poder ver que alguien escribe casi siempre, cosas que a uno le gusta leer y le cambian la cara en los buenos y malos momentos. Ojala vos tambien tengas quien te genere lo que me generas a mi! Un abrazo, como siempre.
Roberto Arancibia
11/08/2008 a las 05:48
Preciosa historia Hernán, yo que tengo a mi viejo recién operado de la próstata, triste destino de varios de este género, leo y releo y me tranquiliza. Seguro que más de un milagro volverá a premiar a tu familia, especialmente a tu mamá.
Un abrazo fraterno desde Chile, de hijo a hijo.
la canoura
11/08/2008 a las 05:47
yo me estaba preguntando que me tenía levantada todavía un domingo a las casi 1 de la mañana...
me encantó...
abrazo transoceánico
 Oscar Zarate
11/08/2008 a las 05:46
Ahora lo leí... y te preguntaría, Hernán: no tuvo nada de otro mundo, realmente?
La explicación científica es correcta, cierra, nos deja en paz a los que pretendemos siempre causas y efectos. Pero esa noche, tu mamá descansó - merecida e imprevistamente - gracias a un mensaje que podría no haber llegado, o llegar tarde, o simplemente que a Manuela se le hubiera ocurrido poner, al final... Manuela.
Si, tal vez fue sólo una simple y graciosa coincidencia. Tal vez. Y tal vez no.
M
11/08/2008 a las 05:45
"....porque las anécdotas son mejores cuando no tienen nada del otro mundo."

No tengo nada que decir, che. Y tienes razón, los 'pris' aparecen antes del texto.

Un abrazo :)
11/08/2008 a las 05:44
priiii!!!
(ya sé que no entré al podio, pero es que mi "priiii!!!" no es un apócope de "primero" sino una onomatopeya de un silbato)

pprriiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!
(soplé más fuerte y me mareé)
Marcelo
11/08/2008 a las 05:38
tercero....creo..por primera vez.
gustavo
11/08/2008 a las 05:37
Por fin, lo leere ahora mismo. valdra la espera
 Oscar Zarate
11/08/2008 a las 05:37
Podio??
 Vale Giovagnoli
11/08/2008 a las 05:36
casi podioooooooo!!!!!
seburu
11/08/2008 a las 05:34
pri!!!!
pordió!!!!!!!!