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Historias
jueves 14 de agosto, 2014

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jueves 14 de agosto, 2014

La estrategia del banderín

   

Hoy se cumplen veinte años de la peor desgracia de nuestra juventud y es hora de que la cuente. Cuando sos joven y te mandás una cagada, le echás la culpa a la imprudencia. Pero la crueldad no es joven ni es vieja. Durante estos años me quise convencer de que todo fue una fatalidad. Pero no: lo que le pasó al Colorado Ulmer la madrugada del 14 de agosto de 1994 fue, sobre todo, culpa nuestra.

Algunos lectores por ahí se acuerdan del Colo Ulmer por un texto de la Orsai N9 al que llamé «Timbre a las tres». Fue compañero nuestro desde la primaria e hicimos toda la secundaria juntos. Es decir, fuimos amigos desde el principio de los tiempos. Cuando terminamos el colegio nos fuimos a la Capital.

Vivíamos en diferentes barrios, pero nos veíamos seguido hasta que, una noche de sus veintitrés años, un vecino de su edificio le disparó sin querer con una escopeta. Sobrevivió, pero ya no pudo caminar. Chiri y yo habíamos cenado en su departamento esa noche y por eso estuvimos presentes en el juicio.

El vecino se llamaba Cárdenas, no me acuerdo el nombre de pila, y no era un mal tipo. Cuando explicó lo que había pasado esa madrugada le temblaban las manos y seguía muerto de miedo:

«Ya habían robado muchas veces en el barrio y en el edificio —declaró Cárdenas—, por eso yo tenía un arma. Esa noche estaba mi hija en casa, la madre me la había dejado. A las tres de la mañana me despertó un cuetazo que no venía de la calle, venía de adentro. Yo me asusté, más que nada por la nena. Enseguida escuché gritos y pasos en la escalera. Pensé que estaban robando en el edificio. Me levanté, agarré la escopeta y fui hasta la puerta. Alguien estaba queriendo entrar, forzaban la puerta. Disparé por miedo, a la altura del picaporte. Solamente quería que nos dejaran en paz.»

Cárdenas vivía en el quinto piso, departamento B. La bala se incrustó en la columna vertebral del Colo, que vivía en el cuarto piso, departamento B. Nuestro amigo se había equivocado de puerta. Al momento de recibir la bala, él intentaba entrar a su propia casa.

El Colo estuvo en coma y tardó catorce días en despertarse. Chiri y yo íbamos a verlo a la tarde; estaba en el Durán. La policía, que anduvo rondando los primeros días, nos tomó declaración por separado, a Chiri y a mí. Nosotros habíamos tomado la decisión de decir la verdad: que había sido una broma y que todo había terminado mal.

El padre del Colo no nos hablaba; el hermano mayor directamente nos quería fajar. Por eso íbamos a visitar a nuestro amigo bien entrada la tarde: para no cruzarnos con la familia. Más que nada, queríamos estar ahí cuando él se despertara para pedirle perdón. Estábamos destrozados.

A las dos semanas el Colo abrió los ojos y empezó a comer sin ayuda. Le costó mucho asumir que ya no iba a caminar, pero no se acordaba lo que había pasado. Nosotros íbamos a verlo, lo animábamos, le llevábamos discos, pero tampoco entrábamos en tema. En realidad no hubiéramos sabido qué decirle.

Una tarde llegamos a la clínica y no nos quiso recibir. Se le habían acomodado los recuerdos, se había acordado de todo. Durante años no nos habló ni quiso saber nada de nosotros.

Nos reconciliamos con él —a medias— en 2008. En esa fecha yo conté una parte de la historia en mi blog, aunque de una manera abstracta. Expliqué, más que nada, en qué consistía aquella broma que solíamos hacer en la juventud.

Pero nunca había contado, hasta hoy, por qué dejamos de hacerla.

La estrategia del banderín era una broma habitual que hacíamos con Chiri, una de muchas que se nos ocurrían cuando estábamos al pedo.

Nos sentíamos orgullosos de ese sketch y lo poníamos en práctica cada vez que podíamos, con diferentes amigos. Siempre le agregábamos una vuelta de tuerca divertida. La noche que fuimos a cenar a lo del Colo habíamos incorporado una variante a la que llamamos «el efecto Trentuno».

Llegamos al departamento del Colo a las diez de la noche. En la mochila traíamos un banderín de Vélez, una caja de petardos y una bolsa de porro. Tocamos el portero eléctrico (él vivía en el 4ºB) y bajó a abrirnos. Subimos los tres en el ascensor.

Contado así parece que íbamos a la casa de los amigos solamente a molestar, pero no es cierto. Íbamos a cenar y a pasarla bien. A ver fútbol o a mirar alguna película alquilada. La estrategia del banderín era un postre, una especie de colofón gracioso que nosotros ejecutábamos al pie de la letra:

—Mirá lo que te trajimos, Colo —dijo Chiri esa noche, antes de entrar, y sacó el banderín de la mochila. Era el inicio, peón cuatro rey.

Al Colo le encantó el regalo. Ese año Vélez estaba a punto de ganar la Libertadores y nuestro amigo era fanático. Agarró el banderín, le dio un beso y encaró para el comedor. Yo lo detuve en la puerta.

—Ponélo acá, para que todo el edificio sepa que sos del Fortín —le dije, y colgué el banderín en el picaporte de entrada, del lado de afuera. Al Colo le pareció muy bien.

Después entramos a su casa, cenamos, vimos fútbol e hicimos lo que hacíamos siempre a esa edad: conversar y fumar porro, leer en voz alta cuentos de Borges, desparramar cenizas en la mesa, tocar la guitarra y cantar.

A las dos de la mañana le hice un gesto a Chiri, con las cejas, y le señalé las llaves del departamento. El manojo estaba sobre la mesada de la cocina. Con esta señal empezaba la segunda parte, a la que llamábamos «El Éxodo». Chiri se levantó de la mesa y dijo:

—Me pegó el bajón, salgo a buscar alfajores —y agarró el manojo de llaves para salir a la calle.

—Buenísmo —dijo el Colo—. Tenés un quiosco abierto sobre Scalabrini.

Me puse de pie y agarré la campera:

—¿Por qué no vamos todos, así estiramos las patas? —propuse, como si se me hubiera ocurrido en el momento.

Al Colo le pareció bien y en menos de un minuto estábamos los tres en el pasillo, a punto de salir. Entonces, como indicaba el guión, me amasé la panza dolorido:

—Uy, me estoy cagando —dije—, mejor me quedo. ¿Está todo bien si van ustedes?

—Todo bien —dijo el Colo.

Ellos salieron a comprar alfajores y yo me quedé en el departamento. La primera parte del plan estaba en marcha. Habíamos dado los tres pasos: teníamos al Colo en la calle; las llaves estaban en el bolsillo de Chiri; y yo me había quedado solo, con tiempo para preparar la escena.

Yo no tenía ganas de cagar, obviamente. Cuando confirmé desde el balcón que mis dos amigos cruzaban la avenida, busqué un encendedor y lo puse entre el vano y el marco, para que la puerta no se me cerrara por el viento. Descolgué el banderín del picaporte, salí al pasillo del edificio y subí las escaleras hasta el quinto piso.

Con sigilo, colgué el banderín en la puerta del 5ºB.

Después, sin hacer ruido, volví al departamento del Colo, cerré la puerta y apagué las luces. Todas las luces. Me quedé sentado en la oscuridad, con la caja de petardos en el bolsillo y el encendedor en la mano.

Eso era todo lo que me tocaba hacer hasta que mis amigos volvieran. El resto del trabajo era de Chiri, y lo estaba ejecutando a la perfección.

Chiri y el Colo compraron una bolsa de Guaymallén de fruta y ya volvían al edificio entre risas y empujones. En la estrategia del banderín este es un momento de enorme importancia.

Chiri se encargó de distraer al Colo en el momento de subir al ascensor, para poder pulsar él mismo el botón. Ahí estaba el truco: Chiri debía apretar el quinto piso, y no el cuarto. Lo hizo sin problemas y el Colo no se dio cuenta de nada. Después se puso de frente, para que nuestro amigo no pudiera estar atento al visor electrónico.

Lo importante en este punto es mantener entretenida a la víctima durante el viaje. En circunstancias normales, cualquier inquilino conoce, por costumbre, el tiempo exacto que tarda el ascensor en llegar a destino. Ahí es donde la marihuana hace su parte: el porro provoca, entre otras virtudes, la distorsión temporal y el anacronismo. Por eso la gente drogada siempre piensa que los ascensores tardan mucho.

El Colo no percibió el paso real del tiempo, y cuando el ascensor se detuvo en el quinto piso, él creyó que estaban llegando al cuarto. Al caminar por el pasillo vio también el banderín colgado en la puerta B, y no tuvo dudas de que se trataba del piso correcto.

Chiri salió del ascensor con las llaves en la mano, dispuesto a abrir la puerta. Entonces se detuvo en seco y dijo:

—¿Vos sabías que estas llaves abren las puertas de todos los departamentos?

—Mentira —dijo el Colo— No puede ser.

—Te lo voy a demostrar en un sencillo acto —dijo Chiri—. Acompañáme al tercero.

Nuestro amigo, un poco por curiosidad y otro poco porque estaba contento, siguió a Chiri sin sospechar. Eran las dos treinta y cinco de la madrugada cuando los dos bajaron las escaleras.

Una vez apostados en el verdadero cuarto piso —ahora el Colo estaba convencido de estar en el tercero—, Chiri se acercó al departamento B e hizo girar la llave en el picaporte. La puerta, obviamente, se abrió.

—¡Boludo! —dijo el Colo, sorprendidísimo—. ¡Abre!

—¿Viste? —respondió Chiri.

Yo, desde la oscuridad del comedor y con el petardo en la mano, los escuchaba con nitidez.

—Cerrá, que acá en el tercero vive gente —dijo el Colo.

Estuve a punto de soltar la carcajada y arruinar la broma, pero me contuve.

—Voy a entrar —dijo Chiri—. Capaz que tienen Fanta en la heladera.

—¡Ni se te ocurra! —se asustó el Colo.

Chiri hizo tres cosas a la velocidad de la luz: entró al departamento en penumbras, le tiró las llaves al Colo y cerró la puerta tras de sí.

El Colo se quedó del lado de afuera. Susurraba, muy bajito: «Chiri, Chiri, salí de ahí que es peligroso». Nosotros, desde adentro, ya no podíamos soportar la risa.

Me levanté del sofá y puse una voz muy gruesa:

—¡Quién anda ahí! —dije.

Chiri prendió una lámpara, para que el Colo viera luz desde la hendija de la puerta. Para nosotros, esa parte del chiste era como hacer radioteatro.

Fingimos un forcejeo y nos revolcamos un rato por el piso. Mientras yo prendía la mecha del petardo, Chiri tiró un plato al suelo, que se rompió con escándalo.

Entonces explotó el petardo —que retumbó como un balazo en el silencio de la noche— y Chiri se tiró contra la puerta, como si hubiera recibido un disparo.

—¡Auch! —gritó Chiri, muerto de risa— ¡Muero, canejo!

El Colo se desesperó. Fue tan grande su confusión que ni siquiera entendió que la palabra «canejo» era graciosa.

Nuestro amigo, angustiado, hizo lo que hacen todas las víctimas en este punto del chiste: huyó escaleras arriba, para guarecerse en el que sospechaba su verdadero hogar.

Escuchamos sus pasos por las escaleras. No podíamos creer que siempre la broma nos saliera perfecta. Asustadísimo, el Colo subió al quinto (creyendo que subía al cuarto) y puso la llave en el picaporte donde todavía colgaba el banderín de Vélez.

Intentó abrir la puerta una vez, dos veces, tres veces. Creyó que no podía acertarle a la cerradura por culpa de los nervios.

Nunca supo que intentaba abrir la puerta de Cárdenas. Ni que Cárdenas estaba del otro lado, muerto de miedo, a punto de gatillar.

Hernán Casciari
jueves 14 de agosto, 2014


La estrategia del banderín

por Hernán Casciari

Hoy se cumplen veinte años de la peor desgracia de nuestra juventud y es hora de que la cuente. Cuando sos joven y te mandás una cagada, le echás la culpa a la imprudencia. Pero la crueldad no es joven ni es vieja. Durante estos años me quise convencer de que todo fue una fatalidad. Pero no: lo que le pasó al Colorado Ulmer la madrugada del 14 de agosto de 1994 fue, sobre todo, culpa nuestra.

Algunos lectores por ahí se acuerdan del Colo Ulmer por un texto de la Orsai N9 al que llamé «Timbre a las tres». Fue compañero nuestro desde la primaria e hicimos toda la secundaria juntos. Es decir, fuimos amigos desde el principio de los tiempos. Cuando terminamos el colegio nos fuimos a la Capital.

Vivíamos en diferentes barrios, pero nos veíamos seguido hasta que, una noche de sus veintitrés años, un vecino de su edificio le disparó sin querer con una escopeta. Sobrevivió, pero ya no pudo caminar. Chiri y yo habíamos cenado en su departamento esa noche y por eso estuvimos presentes en el juicio.

El vecino se llamaba Cárdenas, no me acuerdo el nombre de pila, y no era un mal tipo. Cuando explicó lo que había pasado esa madrugada le temblaban las manos y seguía muerto de miedo:

«Ya habían robado muchas veces en el barrio y en el edificio —declaró Cárdenas—, por eso yo tenía un arma. Esa noche estaba mi hija en casa, la madre me la había dejado. A las tres de la mañana me despertó un cuetazo que no venía de la calle, venía de adentro. Yo me asusté, más que nada por la nena. Enseguida escuché gritos y pasos en la escalera. Pensé que estaban robando en el edificio. Me levanté, agarré la escopeta y fui hasta la puerta. Alguien estaba queriendo entrar, forzaban la puerta. Disparé por miedo, a la altura del picaporte. Solamente quería que nos dejaran en paz.»

Cárdenas vivía en el quinto piso, departamento B. La bala se incrustó en la columna vertebral del Colo, que vivía en el cuarto piso, departamento B. Nuestro amigo se había equivocado de puerta. Al momento de recibir la bala, él intentaba entrar a su propia casa.

El Colo estuvo en coma y tardó catorce días en despertarse. Chiri y yo íbamos a verlo a la tarde; estaba en el Durán. La policía, que anduvo rondando los primeros días, nos tomó declaración por separado, a Chiri y a mí. Nosotros habíamos tomado la decisión de decir la verdad: que había sido una broma y que todo había terminado mal.

El padre del Colo no nos hablaba; el hermano mayor directamente nos quería fajar. Por eso íbamos a visitar a nuestro amigo bien entrada la tarde: para no cruzarnos con la familia. Más que nada, queríamos estar ahí cuando él se despertara para pedirle perdón. Estábamos destrozados.

A las dos semanas el Colo abrió los ojos y empezó a comer sin ayuda. Le costó mucho asumir que ya no iba a caminar, pero no se acordaba lo que había pasado. Nosotros íbamos a verlo, lo animábamos, le llevábamos discos, pero tampoco entrábamos en tema. En realidad no hubiéramos sabido qué decirle.

Una tarde llegamos a la clínica y no nos quiso recibir. Se le habían acomodado los recuerdos, se había acordado de todo. Durante años no nos habló ni quiso saber nada de nosotros.

Nos reconciliamos con él —a medias— en 2008. En esa fecha yo conté una parte de la historia en mi blog, aunque de una manera abstracta. Expliqué, más que nada, en qué consistía aquella broma que solíamos hacer en la juventud.

Pero nunca había contado, hasta hoy, por qué dejamos de hacerla.

La estrategia del banderín era una broma habitual que hacíamos con Chiri, una de muchas que se nos ocurrían cuando estábamos al pedo.

Nos sentíamos orgullosos de ese sketch y lo poníamos en práctica cada vez que podíamos, con diferentes amigos. Siempre le agregábamos una vuelta de tuerca divertida. La noche que fuimos a cenar a lo del Colo habíamos incorporado una variante a la que llamamos «el efecto Trentuno».

Llegamos al departamento del Colo a las diez de la noche. En la mochila traíamos un banderín de Vélez, una caja de petardos y una bolsa de porro. Tocamos el portero eléctrico (él vivía en el 4ºB) y bajó a abrirnos. Subimos los tres en el ascensor.

Contado así parece que íbamos a la casa de los amigos solamente a molestar, pero no es cierto. Íbamos a cenar y a pasarla bien. A ver fútbol o a mirar alguna película alquilada. La estrategia del banderín era un postre, una especie de colofón gracioso que nosotros ejecutábamos al pie de la letra:

—Mirá lo que te trajimos, Colo —dijo Chiri esa noche, antes de entrar, y sacó el banderín de la mochila. Era el inicio, peón cuatro rey.

Al Colo le encantó el regalo. Ese año Vélez estaba a punto de ganar la Libertadores y nuestro amigo era fanático. Agarró el banderín, le dio un beso y encaró para el comedor. Yo lo detuve en la puerta.

—Ponélo acá, para que todo el edificio sepa que sos del Fortín —le dije, y colgué el banderín en el picaporte de entrada, del lado de afuera. Al Colo le pareció muy bien.

Después entramos a su casa, cenamos, vimos fútbol e hicimos lo que hacíamos siempre a esa edad: conversar y fumar porro, leer en voz alta cuentos de Borges, desparramar cenizas en la mesa, tocar la guitarra y cantar.

A las dos de la mañana le hice un gesto a Chiri, con las cejas, y le señalé las llaves del departamento. El manojo estaba sobre la mesada de la cocina. Con esta señal empezaba la segunda parte, a la que llamábamos «El Éxodo». Chiri se levantó de la mesa y dijo:

—Me pegó el bajón, salgo a buscar alfajores —y agarró el manojo de llaves para salir a la calle.

—Buenísmo —dijo el Colo—. Tenés un quiosco abierto sobre Scalabrini.

Me puse de pie y agarré la campera:

—¿Por qué no vamos todos, así estiramos las patas? —propuse, como si se me hubiera ocurrido en el momento.

Al Colo le pareció bien y en menos de un minuto estábamos los tres en el pasillo, a punto de salir. Entonces, como indicaba el guión, me amasé la panza dolorido:

—Uy, me estoy cagando —dije—, mejor me quedo. ¿Está todo bien si van ustedes?

—Todo bien —dijo el Colo.

Ellos salieron a comprar alfajores y yo me quedé en el departamento. La primera parte del plan estaba en marcha. Habíamos dado los tres pasos: teníamos al Colo en la calle; las llaves estaban en el bolsillo de Chiri; y yo me había quedado solo, con tiempo para preparar la escena.

Yo no tenía ganas de cagar, obviamente. Cuando confirmé desde el balcón que mis dos amigos cruzaban la avenida, busqué un encendedor y lo puse entre el vano y el marco, para que la puerta no se me cerrara por el viento. Descolgué el banderín del picaporte, salí al pasillo del edificio y subí las escaleras hasta el quinto piso.

Con sigilo, colgué el banderín en la puerta del 5ºB.

Después, sin hacer ruido, volví al departamento del Colo, cerré la puerta y apagué las luces. Todas las luces. Me quedé sentado en la oscuridad, con la caja de petardos en el bolsillo y el encendedor en la mano.

Eso era todo lo que me tocaba hacer hasta que mis amigos volvieran. El resto del trabajo era de Chiri, y lo estaba ejecutando a la perfección.

Chiri y el Colo compraron una bolsa de Guaymallén de fruta y ya volvían al edificio entre risas y empujones. En la estrategia del banderín este es un momento de enorme importancia.

Chiri se encargó de distraer al Colo en el momento de subir al ascensor, para poder pulsar él mismo el botón. Ahí estaba el truco: Chiri debía apretar el quinto piso, y no el cuarto. Lo hizo sin problemas y el Colo no se dio cuenta de nada. Después se puso de frente, para que nuestro amigo no pudiera estar atento al visor electrónico.

Lo importante en este punto es mantener entretenida a la víctima durante el viaje. En circunstancias normales, cualquier inquilino conoce, por costumbre, el tiempo exacto que tarda el ascensor en llegar a destino. Ahí es donde la marihuana hace su parte: el porro provoca, entre otras virtudes, la distorsión temporal y el anacronismo. Por eso la gente drogada siempre piensa que los ascensores tardan mucho.

El Colo no percibió el paso real del tiempo, y cuando el ascensor se detuvo en el quinto piso, él creyó que estaban llegando al cuarto. Al caminar por el pasillo vio también el banderín colgado en la puerta B, y no tuvo dudas de que se trataba del piso correcto.

Chiri salió del ascensor con las llaves en la mano, dispuesto a abrir la puerta. Entonces se detuvo en seco y dijo:

—¿Vos sabías que estas llaves abren las puertas de todos los departamentos?

—Mentira —dijo el Colo— No puede ser.

—Te lo voy a demostrar en un sencillo acto —dijo Chiri—. Acompañáme al tercero.

Nuestro amigo, un poco por curiosidad y otro poco porque estaba contento, siguió a Chiri sin sospechar. Eran las dos treinta y cinco de la madrugada cuando los dos bajaron las escaleras.

Una vez apostados en el verdadero cuarto piso —ahora el Colo estaba convencido de estar en el tercero—, Chiri se acercó al departamento B e hizo girar la llave en el picaporte. La puerta, obviamente, se abrió.

—¡Boludo! —dijo el Colo, sorprendidísimo—. ¡Abre!

—¿Viste? —respondió Chiri.

Yo, desde la oscuridad del comedor y con el petardo en la mano, los escuchaba con nitidez.

—Cerrá, que acá en el tercero vive gente —dijo el Colo.

Estuve a punto de soltar la carcajada y arruinar la broma, pero me contuve.

—Voy a entrar —dijo Chiri—. Capaz que tienen Fanta en la heladera.

—¡Ni se te ocurra! —se asustó el Colo.

Chiri hizo tres cosas a la velocidad de la luz: entró al departamento en penumbras, le tiró las llaves al Colo y cerró la puerta tras de sí.

El Colo se quedó del lado de afuera. Susurraba, muy bajito: «Chiri, Chiri, salí de ahí que es peligroso». Nosotros, desde adentro, ya no podíamos soportar la risa.

Me levanté del sofá y puse una voz muy gruesa:

—¡Quién anda ahí! —dije.

Chiri prendió una lámpara, para que el Colo viera luz desde la hendija de la puerta. Para nosotros, esa parte del chiste era como hacer radioteatro.

Fingimos un forcejeo y nos revolcamos un rato por el piso. Mientras yo prendía la mecha del petardo, Chiri tiró un plato al suelo, que se rompió con escándalo.

Entonces explotó el petardo —que retumbó como un balazo en el silencio de la noche— y Chiri se tiró contra la puerta, como si hubiera recibido un disparo.

—¡Auch! —gritó Chiri, muerto de risa— ¡Muero, canejo!

El Colo se desesperó. Fue tan grande su confusión que ni siquiera entendió que la palabra «canejo» era graciosa.

Nuestro amigo, angustiado, hizo lo que hacen todas las víctimas en este punto del chiste: huyó escaleras arriba, para guarecerse en el que sospechaba su verdadero hogar.

Escuchamos sus pasos por las escaleras. No podíamos creer que siempre la broma nos saliera perfecta. Asustadísimo, el Colo subió al quinto (creyendo que subía al cuarto) y puso la llave en el picaporte donde todavía colgaba el banderín de Vélez.

Intentó abrir la puerta una vez, dos veces, tres veces. Creyó que no podía acertarle a la cerradura por culpa de los nervios.

Nunca supo que intentaba abrir la puerta de Cárdenas. Ni que Cárdenas estaba del otro lado, muerto de miedo, a punto de gatillar.

Hernán Casciari
jueves 14 de agosto, 2014


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro Messi es un perro y otros cuentos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 nacho marchán
16/06/2016 a las 22:12
Por suerte, la historia no puede ser cierta, el 14 de agosto de 1994 no se jugó ninguna fecha de la copa Libertadores. Las semifinales fueron el 10, y la final el 17.. tuve que buscar este dato porque la culpa por el colo me hizo sentir mal.
 Martin81
11/08/2016 a las 23:07
El cuento dice "Ese año Vélez estaba a punto de ganar la Libertadores y nuestro amigo era fanático.",o sea que nunca dice que ese dia jugaba Velez.
 Chaos
26/08/2014 a las 12:24
Perdón, ¿pero es sólo mi navegador o cambiaron la tipografía en pantalla? Pregunto, porque esas Versalitas son INCOMODÍSIMAS de leer. Parece como si todo el texto estuviese gritando, pese a que tiene Mayúsculas y falsas mayúsculas. La verdad es que cuesta meterse en la historia, porque la forma del texto desconcentra con mucha frecuencia.
Si ha sido un cambio para la web Orsai, creo que sería más acertado conservar el estilo tradicional de Mayúsculas y Minúsculas con Serif, ya que son más fáciles de leer por sus ascendentes y descendentes.
Saludos, y gran historia.
 Irene Díaz Díaz
27/08/2014 a las 01:38
Es tu navegador... todo es legible por estos lados (sin modificaciones de tipo)
 Eladio Cámara
07/09/2014 a las 10:23
No pierdas la calma, pero creo que tu navegador te colgó un banderín de Velez en el 5°B.
08/09/2014 a las 00:52
aflojale al escabio chaos!!
 Chaos
26/08/2014 a las 12:19
a
24/08/2014 a las 02:41
Excelente anécdota, excelente joda. La leí en "Charlas con mi hemisferio derecho" hace poco y no podía parar de reír en el colectivo.
 Irene Díaz Díaz
24/08/2014 a las 01:28
 Irene Díaz Díaz
24/08/2014 a las 01:46
Hola Hernan.

Comprè por el sistema "a la gorra" hace dos dìas, "mas respeto que soy tu madre", porque en estas queridas librerías bogotanas, solo encontré "el nuevo paraíso de los tontos" y... no sè, yo tambien creo que los días están llenos de "guiños", pero no pude abrir el PDF, algo entre estrenar mac, o paypal o memoria, no me permitió abrir el zip. Me puedes dar otro chance para descargarlo desde otro equipo?

(Que atrevido es esto de hablar directamente con el autor)
19/08/2014 a las 20:23
moraleja .. el colo no camina mas.
 Tomas Fernandez
19/08/2014 a las 05:18
Fortinero hasta la muerte!!
 Jesús Rubio
18/08/2014 a las 22:30
Pobre colorado.
La inteligencia del chiste, buenísima.
 Arma
18/08/2014 a las 18:09
Me quedé con un sentimiento de pena atrapado en el estómago, y sólo un pensamiento en la cabeza: "Ojalá que sólo sea ficción..."
Yo, Argentino.
18/08/2014 a las 10:08
El comentario #69 me parece una gilada.
Marta Del Campo
18/08/2014 a las 09:08
Irene, pedi que pusieran de nuevo el buscador interno de post antiguos: si quiero releer el de Don Marcos por ejemplo, y no me acuerdo el nombre, pongo abuelo en el buscador y sale.
No sé qué es lo de ordenar comentarios.
 Irene ARG
23/08/2014 a las 00:48
Comprendí perfectamente. Mi reclamo no es para vos, fue en respuesta a Hernán, porque hace ya tiempo que habemos varios esperando el cumplimiento de una promesa con respecto a que sea opcional el orden de aparición de los comentarios.
Un beso Marta
Lujan
17/08/2014 a las 13:40
Me parece una mierda que hayas destruido la magia de las Instrucciones para crear Mundos Paralelos.
Escribis de puta madre, pero a mi no me gusta lo que hiciste con este relato. En mi universo literario habia dos boludos que se fumaban un peta y hacian bromas a sus amigos que se convertian en anecdotas de las que te reias durante 20 años. Ahora solo queda la avergonzada confesion literaria de un delito culposo.
Preferiria no haberlo leido... muerta mi inocencia
29/02/2016 a las 00:39
pelotuda
17/08/2014 a las 05:08
Uno nunca analiza el riesgo hasta que este se convierte en realidad, es parte de nuestra naturaleza y el compartir su pelotudez demuestra gran coraje, por que sirve para que uno no piense en hacer una pelotudez como esa. Perdonen el improperio, pero cuando te reprochas un error no tienes misericordia de ti mismo, tratas de condenarte como pudiste. Si el Colo ya los perdonó y ustedes también se perdonaron, genial, ahora a sembrar la prudencia.
17/08/2014 a las 01:36
Caballero Casciari...
según mis cálculos:
"Hoy se cumplen veinte años de la peor desgracia de nuestra juventud y es hora de que la cuente"..........
"lo que le pasó al Colorado Ulmer la madrugada del 14 de agosto de 1994 fue, sobre todo, culpa nuestra."

Hoy estaríamos en el año 2015....
el calendario de mi compu dice otra cosa...
17/08/2014 a las 01:37
perdon perdon perdon...
leí 21 años....
estoy hasta las tetas!!!!
17/08/2014 a las 01:38
Shift supr plis!!!
Marta Del Campo
16/08/2014 a las 20:30
Gracias por el buscador.
17/08/2014 a las 02:08
Ud. se lo merece.
17/08/2014 a las 19:39
"Me conmovió saber qué tan necesitados estamos, todos, de que los demás nos entiendan un poco; que nadie pase por nuestras vidas sin un guiño de comprensión."
18/08/2014 a las 03:15
todos nos necesitamos tilinga!!! aunque sea para jodernos y despabilarnos.
 Irene ARG
18/08/2014 a las 06:59
Así que es cuestión de merecimientos...
¿Qué habrá que hacer para obtener la gracia de ordenar los comentarios como antes?
Espero una pista.
walbrhel
16/08/2014 a las 14:11
Que gurizito Hernana!!, me haces acordar a las bromas con mis amigos cuando desde la simple inocencia terminaba en un Quilombo!. Abrazo Hernan
16/08/2014 a las 10:04
Sea o no real, excelentemente bien narrado. Me alucinan tus narraciones!
Franchi Giordano
16/08/2014 a las 05:37
Hernán espero leas esto, supe de vos desde un campamento en Puelo donde desde la casa se escuchaban tus relatos de carpa, por si no me recordas soy el hermanito de Pablo, sos un genio y me encanta saber que encontraste el éxito. Un fuerte abrazo desde el sur, como dicen los porteños...
16/08/2014 a las 10:13
¡Francisco José! La última vez que te vimos eras casi un bebé. Un día voy a contar ese viaje que hicimos con Chiri a Lago Puelo cuando teníamos 16. El día que llegamos a tu casa fui a cagar y taponé el baño. Mucha vergüenza.
 Germán Schnyder
27/08/2014 a las 22:09
Guarda que puede ser un caradeforme
 Johanna Aguirre
16/08/2014 a las 02:51
Siempre me va a quedar la duda cuan cierto es todo lo que contás. Elijo creerlo, aunque quiero que no sea cierto. Una genialidad Hernán!
 PALLUL
15/08/2014 a las 23:36
COMPLICADO EL ASUNTO DE LAS BROMAS...
SUERTE AMIGOS...
15/08/2014 a las 21:38
muy bueno Hernan... yo soy de Lobos. me hiciste recordar que hacíamos lo mismo con mi amigo Pablo y llamábamos a un viejo y la palabra clave era. ¿hablo con "machela"?...
sirarthurvon
15/08/2014 a las 21:23
QUE GENIO QUE ERES HERNAN !! Las historias te las creo todas, No me importan si estan matizadas de cosas que quizas no fueron tan exactas pero es la unica forma de inmaginar tal cual lo que sucedio, Todo esto me llevo a recordar cada pendejada que hice con mis amigos del barrio hace 46 anos y con quien he tenido la suerte de reencontrarme en PERU, hace dos semanas. La misma joda, los mismos tragos y casi los mismos porros. NO ha cambiado nada!! DESDE CANCUN MEXICO donde pernocto hace 24 anos .UN ABRAZO
15/08/2014 a las 20:42
Decí que no te creo nada, Cayota!! Que si no... :D :D :D
15/08/2014 a las 20:10
Necesito creer que no es real.
Decime por favor que es fruto de tu genial imaginación.
pon.felipon@gmail.com
15/08/2014 a las 19:53
Hola, ando buscando uno de los posts de Hernan (creo, de tanta búsqueda ya empece a dudar), donde cuando era niño una maestra los lleva a su casa como premio, para luego quitarse las pantaletas y hacerse las desmayadas. Es una historia muy divertida y quisiera volver a leerla pero no la encuentro, si alguien me ayuda con el titulo les estaría agradecido.
16/08/2014 a las 10:14
No es un cuento mío. Nunca me pasó eso, creo.
15/08/2014 a las 19:24
No sé si es verídica o no la historia, pero está magistralmente contada.
Es una mezcla de una historia Poe con una de Jaimito
 Cocó
15/08/2014 a las 17:13
Hernán me la creí...hoy en el auto y de pura casualidad escucho tu relato en vorterix..no entendía..estaba faltando algo..decime si es verdad o no, o cuál de las dos es la real...aunque las dos estén buenísimas me gusta mas la del blog..es verdad que los Guaymallén no vienen en caja..?¿?
16/08/2014 a las 10:15
La que leí en Vorterix es el texto que escribí en 2008. Está acá:
http://editorialorsai.com/blog/post/instrucciones_para_crear_mundos_paralelos
 Changuito!
15/08/2014 a las 17:09
Encantadora y terrible. La duda es si este Cárdenas terminó en cana o no. Al fín y al cabo no tenía porqué gatillar.
Lucho
15/08/2014 a las 16:41
Gordo, no me digas que era el famoso Colo de Cebollitas? Le cagaron la carrera! Pudo haberse ido al Real Madrid!
 Javiera Cadena
14/05/2015 a las 03:03
Guaaaajajajajajajaja que genial, me río hasta con los comentarios. Perdón por lo tarde, ando curioseando.
Seba
15/08/2014 a las 16:18
El infierno es la impotencia que se siente al no poder corregir una cagada grande que uno se manda, soñar mil veces que uno hace algo distinto y no se produce el suceso que nos genera una tremenda carga que vuelve al despertar
 carogoedel
15/08/2014 a las 16:11
cambio de roles en vorterix... y bajamos mucho crueldad... no daba para mandarlo al aire, no?
16/08/2014 a las 10:16
Ver respuesta a comentario #54.
 jose maria -txema- gonzalez learra
15/08/2014 a las 16:10
Quizás sea mi propia imagen quien me induzca a considerar a los demás, como hace el ladrón, de parecida condición a la mía individual.
No tengo el indiscutible honor ni la apetecible satisfacción de conocer personalmente a Hernán, ni tampoco a Chiri. Ni siquiera he leído versión alguna de sus respectivas biografías, mejoradas o no.
Por eso me muevo solo bajo los efectos de mis particulares neuras y de las convulsiones de mis arrebatos imaginativos.
Poca base y muy pobre, lo reconozco. Mas no me puedo permitir otra mejor ni tengo por qué renunciar a nada, condicionado por ello. Esa es mi actual manera ladina de ser un simple ladrón.
Me los imagino a ambos, como excelentes maestros de una narrativa que estalla constantemente en maravillosos relatos, que no dejo de admirar y degustar. Por otro lado, también los intuyo tranquilos, sensatos y poco inclinados hacia la novelesca acción aventurera. Pero a la vez, potentes imaginativos y extraordinarios guionistas del suspense. Que además, bordan en oro la literatura escrita de los textos que nos regalan.
Si a todo lo ya dicho sobre ellos, también debiera añadirse sus propios protagonismos aventureros y demás papeles más o menos secundarios, yo quedaría estupefacto ante un fenómeno sin igual que, para empezar, destrozaría mi pensamiento/creencia a cerca de que la realidad siempre supera la ficción. Por eso es autónoma, original y de imposible conducción.
Me resulta indiferente la ocurrencia real de lo que nos relatan. Tampoco me intriga si ellos fueron, o no, los inspirados protagonistas. Me basta lo que cuentan y me satisface mucho cómo lo hacen. Generalmente Hernán, que es quien lleva la pluma sin igual.
Gracias por todo.
Hernan
15/08/2014 a las 15:29
Gordo (dejame la licencia de llamarte así), cada vez que leo tus posts, siento lo mismo que al ver los videos de las mejores jugadas y goles de Messi. Pura emoción en el pecho.
Gracias!
 Bárbara
15/08/2014 a las 15:20
Así como no quiero ver a los que revelan los trucos de los magos, prefiero no saber hasta dónde nos mentís y hasta dónde nos decís la verdad.
Mejor me dejo maravillar por el talento de tu escritura.

Saludos!
 dani22v
15/08/2014 a las 14:13
Excelente como siempre!!
ue cago de risa imaginar a Chiri diecindo Muero canejo!! jajajaja
 carogoedel
15/08/2014 a las 14:02
Se la voy a pasar a mí mamá... para vengarme, después de jubilarse empezó a escribir, unas cosas buenísimas hasta que una vez hizo un cuento sobre unos hermanitos tiernísimos y un tren hermoso y nostálgico... que los pasaba por encima cuando menos te lo esperabas en el último renglón, sin dar lugar al alivio, ni al suspiro, ni nada, un nudo en la garganta, ni fuerza para decirle que me había gustado, porque era mi mamá la que escribía, que fue maestra y amante de los niños, porque se crió frente a la estación y con padre ferroviario, era amante de los trenes y nos enseñó a amarlos, nunca la hubiera imaginado siendo tan cruel... me reventó, tengo el cuentito en una repisa... no lo pude volver a leer...
 El Toro
15/08/2014 a las 14:20
Venganza, venganza, venganza!!!!!
 Irene Díaz Díaz
16/08/2014 a las 05:56
Caro... sube el cuento de tu mamá... seria genial.
 juan romo
28/12/2014 a las 17:28
Ahhhhjajajajajajajajaja .... la venganza que toda madre oculta ... por haberlas hecho engordar , por gritar como poseida cuando su entrepierna se desgarraba para darnos paso , por ese berrinche a los gritos en el mercado ... etc etc
 yesica gonzalez
15/08/2014 a las 13:55
Me parece terrible! Cuando leo tus escritos tengo la necesidad de saber! cual es la verdad y cual la "mentira" de tu anécdota (ya que te describís como un gran mentiroso).
Pero supongo que sería como el programa del mago enmascarado! una boludez! porque lo importante y esencial es poder creer las ilusiones!
Aunque confieso esta historia me parece muy fuerte! saludos desde Mercedes!
 Juan Armengol
15/08/2014 a las 13:16
Amo estas historias de tinte 'hijo de puta n° 2'. Gracias!
Marta Del Campo
15/08/2014 a las 08:53
Volveran a poner el buscador interno de la pagina para buscar post antiguos?
16/08/2014 a las 10:18
En homenaje a tu pedido, acabo de incluirlo. Fijate al tope de esta página, y lo verás.
 Irene ARG
15/08/2014 a las 06:06
Desde que leí la primera versión de la anécdota, presto mucha atención al piso donde bajo e identifiqué la puerta con un detalle casi imperceptible... y eso que no conocía este final!
15/08/2014 a las 05:24
Ay, quería venir a decir que tiene que ser todo mentira porque esas cosas no pasan, pero releí canelones y recordé un día horrible de mi vida en el que le hicimos creer a una señora que su prima nelly había muerto pero la hija Lucy que llamaba desde España estaba embarazada. Cuanta crueldad. Nos vemos en Rosario con los que vayan!
 Rodrigo Villar
15/08/2014 a las 04:34
Impresionante, ¿esto es lo que van a hacer en los talleres?
Como ejemplo es insuperable, no dejan de sorprender.
 Lucho
15/08/2014 a las 04:03
El que dispara tiene algo que ver con el Chango? Otro que tenía buena puntería!
15/08/2014 a las 03:42
Te odio cuando me dejas esa sensación de shock en los primeros párrafos. Te odio, lo juro.

Te salva que me encanta como escribes lo que escribes.

Lo de los canelones me hace llorar solo de recordar la historia. Eres un abusador.
  Una ET en España
15/08/2014 a las 03:30
¿¿verdad a medias?? ¿¿Historia poco creíble?? Yo me la creí de cabo a rabo. No paré de decir "¡no me lo puedo creer! ¡¿Cómo no los metieron preso!? ¿¡Cómo se puede vivir con esa culpa!?
 Jo
15/08/2014 a las 02:45
Cuál es la historia de los canelones?
15/08/2014 a las 03:07
http://editorialorsai.com/blog/post/canelones
 Cristian Bozzo
15/08/2014 a las 03:42
ja! , te contesto el maestro justo cuando lo termine de escuchar aca y hacia control v:
https://www.youtube.com/watch?v=36f5MtAeoPM

..... UN TANGALANGA HEAVY METAL !!, DIGO TRASHH ...
 carogoedel
15/08/2014 a las 13:46
lindo lugar el de tu foto de perfil...
Marta Del Campo
15/08/2014 a las 02:22
Generalmente creo todo lo que cuenta como propio.
Nunca dudé de los canelones por ejemplo. Pero hay un dato que no me encaja: si esto hubiera sido cierto, Chichita todavia lo tendria encerrado en el baño, castigado a pan y agua, con una bota texana enterrada en el culo de la pateadura que le hubiera dado.
Mi voto a canelones, autentica.
Mi voto al banderin, mejorada.
 Jo
15/08/2014 a las 02:46
Cuál es el post de los canelones?
 Fabarafa
15/08/2014 a las 01:55
Genial, pero la verosimilitud se me fue por la ventana con esta frase: "Chiri y el Colo compraron una bolsa de Guaymallén de fruta"
Su sabor pertenece más al mundo de los remedios que al de las golosinas.
15/08/2014 a las 02:05
Me encanta salpicar datos para hacer la historia poco creíble.
 El Gusta
15/08/2014 a las 03:29
Los Guaymallén casi siempre te los venden en bolsas de a varios.
 carogoedel
15/08/2014 a las 13:49
Gracias! a mí me gustan los alfajores de fruta, pero este dato lo que me convenció de que esto no es cierto... suspiré aliviada...
15/08/2014 a las 04:32
El Guaymallen de Fruta es el mejor alfajor del mundo, no me jodan.
 Juan Armengol
15/08/2014 a las 13:13
Usté esta loco
 carogoedel
15/08/2014 a las 13:49
riquísimos!
15/08/2014 a las 01:06
Las cagadas que uno hace de pendejo no siempre salen bien, de algunas, como ésta, no hay retorno. Hace poco que te leo y entiendo que es verídica, si no lo es, me alegro, sino, lo lamento.
Daniel Martinez
15/08/2014 a las 00:42
Buen relato, gracias.
15/08/2014 a las 00:38
Muy buena historia, aunque me queda una duda: como vuelve al que cree su departamento el colo? Si es por las escalera tiene lógica, si es por el ascensor, no se dió cuenta en ningún momento, por más asustado y drogado que estuviera, que se encontraba en el piso de su dpto?
15/08/2014 a las 01:28
Cuando estás asustado no bajás un piso por ascensor. Siempre las víctimas bajan por la escalera.
  Juan Sebastián Olivieri
18/08/2014 a las 16:27
En este caso sube por las escaleras. ;)
 Adrian Martinez
15/08/2014 a las 00:37
Está bueno es juego con el tiempo y la verdad a medias.
 LONCO
15/08/2014 a las 00:35
me dieron ganas de ir a recagarte a trompadas. exelente historia. muero canejo! jaja!
 Dave
15/08/2014 a las 00:34
No se angustien ni le pregunten si es cierta la historia al profe de "Anécdotas mejoradas Iy II".
Sos un genio Gordo.
 P. Sebastian Bonanni
15/08/2014 a las 00:13
Esto me suena a ejemplo de anécdota mejorada para las Road Movies...
15/08/2014 a las 00:10
Excelente historia y mejor contada todavía. Saludos
15/08/2014 a las 00:07
Me angustie primero, después me acorde que es de Velez, y bueh.
15/08/2014 a las 00:07
Me angustie primero, después me acorde que es de Velez, y bueh.
Uxu
14/08/2014 a las 23:36
"Por eso la gente drogada siempre piensa que los ascensores tardan mucho", JAJAJAJA
 Cocó
14/08/2014 a las 23:10
shockeada con la historia!! mientras leía - muy concentrada - en el estomago sentía la típica sensación del miedo ( como si se me estrujaran las tripas)...logras muchas y diversas emociones con tus relatos..he tenido muy cerca historias muy parecidas de adolescentes que jugaban con un arma ......pasa ..pero es durísimo!!
 Jhordan PLG
14/08/2014 a las 23:04
Sorprendido, incrédulo, apenado, angustiado, disgustado, culposo, agradecido, gozoso, entusiasmado, todo metido en una licuadora prendida con la máxima velocidad; esa fue la mezcla de emociones que experimenté leyendo el post.
14/08/2014 a las 22:59
La historia es buenísima!!! Pero decime que no es cierto, que no pasó de verdad, sino en un mundo paralelo dentro de tu cabecita loca...
JCM
14/08/2014 a las 22:48
No lo puedo creer. Me aterra la historia porque suelo confundirme de piso bastante seguido. Una vez le patee la puerta a la madre de una compañera en el hotel de bariloche pensando que era mi pieza y me habían dejado afuera. Otra vez confundí el 4to con el 5to...
14/08/2014 a las 22:31
De los primeros relatos que leí en orsai fue "Instrucciones para crear mundos paralelos", que fue tal vez el que más me hizo reir. Nunca pensé que con un cuento derivado de ese me iba a llevar una sensación tan ambigua como la que me llevé al leer el de los Canelones. Ambos son geniales, muy disfrutables, y me hacen terminar diciendo "qué hijos de puta". Pero en una bien
14/08/2014 a las 22:25
Uhh!! Ahora me acuerdo. Fue muy comentado en Mercedes el caso de ustedes. A veces lo veo al Colo salir de rehabilitación en Cerelmer. Nunca pensé que ibas a escribir sobre eso. Abrazo
14/08/2014 a las 23:10
Qué ruso hijo de puta...
 carogoedel
15/08/2014 a las 13:51
jajajaja! muy bien!
 Lau
14/08/2014 a las 22:17
cuando leí "Instrucciones para crear mundos paralelos" pensé que buena broma, ¿cómo se le ocurren esas cosas? y me reí mucho. Ahora leo este relato y la broma ya no tiene gracia, y se puso todo oscuro, y .... pintó el bajón!
14/08/2014 a las 22:24
Lo mejor para el bajón, Guaymallén de fruta.
14/08/2014 a las 22:26
Vos porque no conocés los alfajores Marley. Cuando vengas a Montevideo verás
 Lau
14/08/2014 a las 22:53
pensando en Uruguay me acordé del Ricardito, eso también podría funcionar
14/08/2014 a las 23:26
También. Igual son mejores los caseros que venden en las panaderías que el de la marca Ricard
15/08/2014 a las 01:08
corrijo...para el bajon, chocolate voley..
14/08/2014 a las 22:16
Gordo, primer párrafo "me quise convencer de todo fue una fatalidad", no es "que todo fue" o "de que todo fue", abrazo
14/08/2014 a las 22:21
Gracias, corregido! (Las correcciones en párrafo 1 valen doble.)
14/08/2014 a las 22:09
Top 20.
14/08/2014 a las 22:06
Tremenda historia. Deja un sabor muy amargo... Sea o no verdad, porque Burt me hace sospechar.

Pasando a la forma, "Tocamos el portero eléctrico (él vivía en el 4ºB) y nos bajó a abrir", me parece que la construcción correcta sería "Tocamos el portero eléctrico (él vivía en el 4ºB) y bajó a abrirnos."

Saludos.
14/08/2014 a las 22:22
Sí, me gusta más tu opción. Corregido!
 Burt Munro
14/08/2014 a las 22:01
La duda eterna si esto será verdad o no.

Gordo, gracias por la revista firmada, la recibí hoy. En realidad, gracias a Cristina que te la pudo en la cara para que me la dediques. Con esa acabo de completar mi colección completa
14/08/2014 a las 22:22
Me alegro que te haya llegado a salvo. Buena lectura!
15/08/2014 a las 01:06
Canelones es el paradigma de la mentira verdadera. Casciari dijo de frente al público que era verdad y no se le movió un músculo de la cara. O es un mentiroso profesional como él bien dice o se mandó cagadas (como nos pasa a casi todos) y de ello pudo hacer un hecho artístico. Como sea, logró llegar a casi todos los que nos entregamos inocentes a la lectura. El teatro, la musica, el cine, la literatura y la magia no se explican, se disfrutan, es en vano saber los mecanismos y el truco. A mí particularmente me pasan dos cosas ambiguas, lo puteo mucho y lo admiro mucho, y en el fondo me deja la duda, que es lo mejor que te puede pasar cuando vivís, dudar. La duda es desequilibrio, y es ese desequilibrio el que te hace moverte y vivir. Lo equilibrado no se mueve. Se queda ahi nomás.
Gracias Loco por los textos que hacen que los resortes internos nos salten.
14/08/2014 a las 21:56
Como pudiste escribir esto Gordo hijo de mil putas!!! :

"Una vez que no hay heridas abiertas, cuando pasó ya mucho tiempo, a veces hemos preguntado a antiguas Víctimas qué sintieron, exactamente, en el momento que se abría la puerta del que creían su hogar y aparecía un señor enojado y en pijamas.

—Es un flash —nos confiesan—. De repente dejás de hacer pie en la realidad, empezás a preguntarte si no será todo un sueño, tu cabeza se hunde en un mundo parecido al real...

Nosotros nos quedamos en silencio y sonreímos para dentro. Y entonces las viejas víctimas suelen agregar:

—De verdad... Es lo más impresionante que me pasó en la vida.

Y eso nos basta para sentir que, otra vez, hemos mejorado la existencia de unos pobres diablos."
14/08/2014 a las 22:23
Es que algunas terminaban bien, y la víctima lo agradecía con el tiempo...
14/08/2014 a las 21:54
top ten! :D
 Juan Ignacio Serra
14/08/2014 a las 21:54
Se que las siguientes son preguntas retóricas, pero estoy en la obligación de hacerlas… ¿Y el Colo los perdonó? ¿En serio no volvió a caminar? Yo no se como seguis viviendo con esa culpa!
14/08/2014 a las 22:24
Sí, nos perdonó (lo cuento en la historia).
Ahora camina muy despacito, pero agarrándose de las paredes.
 Juan Ignacio Serra
15/08/2014 a las 00:28
Claro, como lo contas en la historia, por eso hablaba de las preguntas retóricas. Yo realmente no se que habría hecho en tu situación! Ni me imagino su angustia cuando lo visitarían en el hospital!
 Toño Valdivia
01/10/2014 a las 03:54
"Ahora camina muy despacito, pero agarrándose de las paredes." ... lo lei en la mañana y he tenido esa imagen todo el dia y no sabia si espantarme o cagarme de risa o las dos cosas a la vez. Un abrazo desde Lima-Perú
 Gaby
14/08/2014 a las 21:54
Me siento de la misma forma que la primera vez que leí Canelones: no sé qué pensar.
 Dave
15/08/2014 a las 00:36
La de Canelones me la creí toda, 100%. Casi me hace llorar.
 Burt Munro
14/08/2014 a las 21:52
conchatumadre, justa atendí a unos brasileros y perdí el pri, toda la tarde esperando!!!!, top ten, que puta!
14/08/2014 a las 21:51
diosmio
 Lau
14/08/2014 a las 21:49
top 5
14/08/2014 a las 21:45
pRI!
 Juje
14/08/2014 a las 21:45
top 3
 Juje
14/08/2014 a las 21:45
corrijo, 2do!!
14/08/2014 a las 21:43
Pri!