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miércoles 6 de agosto, 2014

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Un belga en casa

       

Hace unos meses recibí un mail de una revista de Bruselas: me querían hacer un reportaje telefónico. Les dije que sí y tuvimos una charla por Skype muy simpática, nunca supe muy bien sobre qué. Después me olvidé de todo hasta hace dos semanas, que me escribieron de nuevo. Ahora me pedían permiso para mandar a un dibujante a casa. Me pareció extraño porque en general mandan fotógrafos, pero les dije que bueno.

Casi enseguida me mandó un correo el propio ilustrador. Me preguntaba, en francés, cuándo me parecía bien que viniera a mi pueblo. Me contó que se llamaba Jeroen y un par de cosas más que no entendí. Googleé su nombre y apellido, un poco por miedo, y descubrí que era un ilustrador fantástico. Eso me tranquilizó.

Lo que vi fue un trabajo gráfico sobre Ruanda que me pareció alucinante. De hecho es un libro que me gustaría comprar: «Drie mandjes uit Rwanda», de Jeroen Janssen.

Como mi mujer sabe un poco de francés, y además me hace de filtro con la gente rara que se me aparece, le pasé el fardo a ella para que organizara el encuentro.

Los siguiente días mantuvieron un intercambio de correos muy francófonos y Cristina, durante un almuerzo, me hizo notar el malentendido:

—¿Tú sabes que el belga este se meterá en casa tres o cuatro días, verdad?

—¿Qué belga? —le pregunté yo, que suelo olvidarme de los problemas en el momento que mi mujer se hace cargo.

—¡El belga! ¡El que vendrá esta semana a dibujarte! Me dice muy suelto de cuerpo que estará aquí tres o cuatro días.

—¿Se va a quedar a dormir? —yo estaba alarmadísimo.

—Quiere que le consiga un camping aquí en Sant Celoni, porque te dibujará cuatro horas por día todas las tardes.

—¡¿Cuatro horas por día?!

—¿Pero tú no habías acordado ya eso con él?

—Qué sé yo —le dije—. Yo leí el mail y te lo pasé a vos. No entiendo el francés, desde el secundario que se lo vengo diciendo a todo el mundo. ¡No entiendo el francés!

—Pues ahora ya lo sabes. Hay un belga que está viniendo esta semana para aquí: te seguirá a todas partes donde vayas, dibujándote de arriba a abajo.

—Pero si yo nunca salgo de casa —le dije, asustado.

—¡Por eso te pregunto si ya sabes que se nos meterá un belga en casa, coño! —me respondió Cristina.

Y salió pegando un portazo.

No señor. Yo no sabía nada. Había leído aquel correo inicial con la ayuda del traductor automático y la verdad es que todavía no funcionan muy bien esas tecnologías. Yo pensaba que sería una sesión como la de los fotógrafos: una hora haciendo morisquetas en el escritorio y buenas noches.

Pero ahora la cosa se había complicado y ya era tarde para cancelar: el hombre ya había tomado su avión desde Bruselas.

Primera tarde

Pasé las vísperas con mucha angustia. Siempre me dieron miedo los compromisos, los extraños, las novedades y las cosas que duran demasiado. Y este belga era un pack con todas esas desgracias juntas.

Dos días después yo estaba durmiendo la siesta y sonó el timbre. Al rato mi mujer me zamarreó:

—¡Que está aquí el belga! —me dijo—. Ha llegado: es un hippie rubio de pelo largo, y lleva una mochila enorme.

—¿Le dijiste que estoy durmiendo? —susurré con miedo.

—Sí, le dije… Pero como es hippie no le importa, se ha sentado en el patio a pintar. Dice que te espera todo el tiempo que haga falta.

—¿Cómo que me espera?

—Que cuando tú te levantes para ir a trabajar, él te sigue.

Me puse el pantalón piyama y lo espié por el ventanal del comedor. Y ahí estaba: tenía unos cincuenta años muy bien llevados, como los de esa gente que ha viajado por lugares calurosos del mundo. Pelo rojizo, muy largo y atado con una cola de caballo. Dibujaba, sin pestañear, el paisaje que se ve desde el patio de casa.

Paisaje de Sant Celoni, desde el patio.

Tenía los dedos manchados de verde y parecía feliz en mi reposera, como si fuera suya. Como si el patio fuera suyo. O el mundo entero. Entonces tuve un escalofrío: ¿me iba a tener que bañar para recibirlo? Peor aún: ¿me iba a tener que bañar tres o cuatro veces durante esa semana?

En general cuando recibo extraños me pego una ducha rápida, como un gesto de grandeza hacia el prójimo. Pero nunca me había pasado que una visita durase tanto. ¿Qué debía hacer?

Fue una lucha intensa entre la vanidad y la pereza. Ganó la pereza tres a uno, así que me puse la parte de arriba del piyama y subí a trabajar en la computadora como siempre: sucio, feo y mal vestido.

Él llegó al rato, desde el patio; escuché sus pasos ágiles por la escalera y nos dimos la mano con mucha vergüenza los dos. Era altísimo y estábamos incómodos por la imposibilidad del diálogo, porque las personas rompemos el hielo con un chiste, en general muy malo, que sirve para distender. Pero entre nosotros no era posible ninguna frivolidad, y Cristina ni siquiera subió a socorrerme con la traducción.

Jeroen buscó una silla, se sentó a unos tres metros de mí y me empezó a dibujar. Antes me hizo un gesto con el labio inferior para afuera y la palma de la mano como quien empuja tres veces a un hámster sin hacerle daño. Significaba:

«Tú a lo tuyo, olvídate que estoy aquí».

Le hice la seña internacional del pulgar para arriba y me concentré en el monitor.

Escritorio desarreglado.

Al principio intenté caretear normalidad. Pensé un par de veces en la Gioconda, que también había tenido que estar quieta muchas horas, y para peor mirando un punto fijo.

Traté de no eructar ni de rascarme fuerte, de no mirar porno con el sonido alto, de no ponerle sacarina líquida al termo, de no prender cuete oloroso, de no entrar a los videos de Ciudad.com... ¿Pero cuánto puede durar una persona sin hacer lo de siempre?

En un momento, a las tres horas de dibujo silencioso, el belga ya era como un mueble en mi cabeza, como la cafetera o el sofá. Dibujaba en su cuaderno docenas de bocetos, a algunos los pintaba con colores, a otros no.

Boceto blanco y negro.

Yo lo miraba un poco de reojo y cada vez me sentía más cómodo a pesar de su presencia exótica. Supongo que me relajé sin querer, o algo, porque cuando empezó a caer el sol se me escapó un pedo sonoro que retumbó en el silencio de la tarde.

Es horrible cagarse frente a extranjeros.

El belga sacó los ojos de su cuaderno de dibujo y me miró; todavía duraba el eco, y ya empezaba a viciarse el aire.

Yo le devolví la mirada por arriba del monitor.

Y entonces pasó algo maravilloso.

Él se puso un poco de costado en la silla, sonriendo con levedad, y me respondió con otro pedo, mucho más largo, más elegante y más europeo que el mío.

Después siguió dibujando en silencio.

Fue la primera vez que tuve comunicación amistosa por el culo con otro ser humano, y creo que fue la experiencia más importante de mi vida adulta.

Segunda tarde

Al día siguiente, que era jueves, no apareció a la hora convenida. Eran como las dos y media y el belga no llegaba. Le pregunté a Cristina qué pasaba con el hippie y me dijo que, al ir a comprar el pan al pueblo por la mañana, lo había visto en diferentes lugares del centro, dibujando con parsimonia el casco viejo de Sant Celoni.

Centro de Sant Celoni.

—Y ahora, ¿dónde esta? —le pregunté yo.

—Desde hace dos horas está en la esquina, parece que dibuja el frente de casa.

Salí a la ventana del frente, me escondí entre las cortinas y lo vi. Parecía una estatua. Daba la impresión de que no le importara el mundo.

Miraba mi casa desde la otra punta de la cuadra y trataba de plasmarla en el papel como si hacerlo fuera la cosa más importante de su vida. O la menos importante.

Mi casa desde la otra cuadra.

—¿Pero va a venir? —le pregunté a Cristina mientras lo espiaba.

—Supongo que sí —me dijo—. ¿Ya lo echas de menos?

No era eso. Es que yo había suspendido un almuerzo con Horacio en Barcelona para recibir al ilustrador.

De hecho le conté a Horacio por teléfono el motivo de mi cancelación, y a él le provocó mucha felicidad mi impedimento. En un principio pensé que, como Horacio también es dibujante, se ponía contento por su gremio en general. Pero no era eso:

—Es que después vas a contar tu sufrimiento en el blog —me dijo, como si lo pusiera feliz verme envuelto en desgracias.

Jeroen llegó una hora tarde y se sentó en la misma silla del primer día, aunque esta vez traía papeles color madera y témperas blancas y negras. Me empezó a dibujar como si fuera la primera vez.

En papel madera.

Yo me puse a trabajar sin prestarle atención, porque ya lo sentía como parte de la familia y al rato cayó Nina a chusmear, porque le encantan los extraños. Los huele.

Saludó al dibujante como si lo conociera de toda la vida. Después mi hija, que tiene tendencia a mimetizarse con todo, agarró un cuaderno y un lápiz y se puso en otro costado del cuarto, también a tres metros de mí, y me empezó a dibujar concentrada.

Me sentí un monumento rodeado de turistas japoneses.

Jeroen, con ojos divertidos, incluyó a Nina en sus bocetos y yo fui, durante un rato, el punto ciego de esos espejos que se multiplican hasta el infinito.

Nina dibuja a su padre.

Yo seguía sin fumar cuete, por ese prurito de anfitrión decente que me persigue, pero más tarde apareció por casa mi primo William, que es al mismo tiempo el programador de este blog, con una bolsa de porro recién cosechado.

William también es un poco hippie y tiene una edad y un motorcito interno parecidos a los de Jeroen. Me di cuenta porque al verse se saludaron como de toda la vida, sin estridencias pero con una secreta camaradería.

A veces pienso que los hippies, las embarazadas y los enanos, cuando se cruzan por la vereda se saludan aunque no se conozcan. Son saludos corporativos, reverencias de género. Como si se dijeran con la mirada: «Qué va'cer, hermano».

William y yo, un poco perjudicados.

Con William nos drogamos ferozmente y ya no nos importó más nada. Le convidamos porro a Jeroen, por supuesto, pero no lo aceptó. Nos hizo un gesto de negación amistosa con una inclinación de cuello y la palma levemente en alto, como si dijera: «En mi casa me drogo más que todos ustedes juntos, pero cuando estoy de la cabeza el trazo se me pone inestable». O por lo menos nosotros lo entendimos así.

Cuando pasaron las cuatro horas diarias de su trabajo metió los pinceles en la mochila y se despidió con timidez. William y yo estábamos tan en nuestro mundo de php, css y MySql que casi no nos dimos cuenta cuando se fue.

Pero cuando volvimos a tierra vimos que, en la mesa, Jeroen nos había dejado unos bocetos lindísimos, en blanco y negro. Un pequeño gesto de amistad.

Departamentos de Programación y Diseño de Orsai, en pleno trabajo.

Última tarde

El día final del belga en casa fue mágico porque, de alguna manera, nos pudimos comunicar. Fue gracias al mate.

Mientras Jeroen estuvo en casa, tan atento a mis movimientos, pude notar la extrañeza en sus ojos cada vez que yo cambiaba la yerba, o que me levantaba a poner el agua.

Y es que todo lo que a uno le parece normal se convierte en insólito cuando hay un extranjero que te mira fijo. Si lo pensamos con objetividad, llenar cada dos horas un recipiente con agua caliente y beberla, sin necesidad, no es algo lógico.

Yo me imaginaba a cada rato lo que él podía estar pensando:

«¿Será tan gordo por culpa de eso que chupa?».

«¿Será droga, eso que chupa?».

«¿Será lo mismo que bebían los gauchos, eso que chupa?».

«¿Entonces por qué los gauchos no son tan gordos?».

Durante aquellos tres días esas preguntas convivieron, confusas, en la mirada del dibujante. Pero la última tarde se notó más: parecía fascinado por el mate, por la bombilla y por mi ritual interminable: los dibujaba todo el tiempo, y a mí me daba rabia que la barrera del idioma no me dejara explicarle qué era aquello que tanto lo asombraba.

Fascinación por el mate.

Entonces me acordé de algo que resultó ser como un salvavidas de babel. Busqué en la biblioteca la versión francesa de mi novela «Más respeto que soy tu madre» y pasé las páginas hasta encontrar un capítulo dedicado al mate, a su porqué, a lo que significa para nosotros.

Le traje el libro, se lo regalé y le indiqué con señas que leyera el capítulo 122 en uno de sus idiomas. Que lo leyera ahí mismo, en ese momento.

Entonces Jeroen leyó, en francés, algo parecido a esto:

«El mate no es una bebida, mis queridos lectores de otros pueblos. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En Argentina nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Entre mujeres charlatanas y chismosas, entre hombres serios o inmaduros. Entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y gorilas ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Este es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos o circuncisión. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. Sin nadie. No es casualidad; no es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque descubrió que tiene alma».

El dibujante belga me miró, después de leer esos párrafos, y me dio la impresión de que por fin había entendido algo sobre mí. O mejor todavía: sobre mi identidad y sobre mi pasado.

El alivio que sentí, de repente, fue enorme. Me conmovió saber qué tan necesitados estamos, todos, de que los demás nos entiendan un poco —más no sea desde las páginas de un libro o en el gesto infantil de un concierto de pedos—; que nadie pase por nuestras vidas sin un guiño de comprensión.

Jeroen guardó mi libro en su mochila, se señaló el pecho con el dedo índice y me dijo, con timidez:

—¿Maté pour moi?

Le dije que sí, que por supuesto, y le cebé uno bien caliente con azúcar. Cuando me lo devolvió me tomé otro y le pregunté con señas si quería más.

De nuevo dijo que sí, sonriente.

Nos bajamos dos termos calladitos la boca y respiramos, por primera vez, un aire cómplice.

Eso fue todo lo que pasó entre nosotros, porque después se despidió, volvió a su casa, y no tengo idea si lo veré alguna vez.

Pero esas últimas tres horas, en mi habitación de trabajo, ya no fuimos un gordo raro y un belga hippie; de repente nos convertimos en dos colegas trabajando en cosas simples que nos gustan: escribir y dibujar.

Dibujar y escribir como si no hubiera otra cosa para hacer. Como si eso nos mejorara la vida. Como si el mundo fuera un lugar diseñado, exclusivamente, para que los extraños nos hagamos compañía en silencio.

Último dibujo de Jeroen Janssen después de la tercera tarde, desde la esquina de casa, cuando ya nos habíamos despedido. Me lo mandó por mail, sin decir una palabra.

Hernán Casciari
miércoles 6 de agosto, 2014


Un belga en casa

por Hernán Casciari

Hace unos meses recibí un mail de una revista de Bruselas: me querían hacer un reportaje telefónico. Les dije que sí y tuvimos una charla por Skype muy simpática, nunca supe muy bien sobre qué. Después me olvidé de todo hasta hace dos semanas, que me escribieron de nuevo. Ahora me pedían permiso para mandar a un dibujante a casa. Me pareció extraño porque en general mandan fotógrafos, pero les dije que bueno.

Casi enseguida me mandó un correo el propio ilustrador. Me preguntaba, en francés, cuándo me parecía bien que viniera a mi pueblo. Me contó que se llamaba Jeroen y un par de cosas más que no entendí. Googleé su nombre y apellido, un poco por miedo, y descubrí que era un ilustrador fantástico. Eso me tranquilizó.

Lo que vi fue un trabajo gráfico sobre Ruanda que me pareció alucinante. De hecho es un libro que me gustaría comprar: «Drie mandjes uit Rwanda», de Jeroen Janssen.

Como mi mujer sabe un poco de francés, y además me hace de filtro con la gente rara que se me aparece, le pasé el fardo a ella para que organizara el encuentro.

Los siguiente días mantuvieron un intercambio de correos muy francófonos y Cristina, durante un almuerzo, me hizo notar el malentendido:

—¿Tú sabes que el belga este se meterá en casa tres o cuatro días, verdad?

—¿Qué belga? —le pregunté yo, que suelo olvidarme de los problemas en el momento que mi mujer se hace cargo.

—¡El belga! ¡El que vendrá esta semana a dibujarte! Me dice muy suelto de cuerpo que estará aquí tres o cuatro días.

—¿Se va a quedar a dormir? —yo estaba alarmadísimo.

—Quiere que le consiga un camping aquí en Sant Celoni, porque te dibujará cuatro horas por día todas las tardes.

—¡¿Cuatro horas por día?!

—¿Pero tú no habías acordado ya eso con él?

—Qué sé yo —le dije—. Yo leí el mail y te lo pasé a vos. No entiendo el francés, desde el secundario que se lo vengo diciendo a todo el mundo. ¡No entiendo el francés!

—Pues ahora ya lo sabes. Hay un belga que está viniendo esta semana para aquí: te seguirá a todas partes donde vayas, dibujándote de arriba a abajo.

—Pero si yo nunca salgo de casa —le dije, asustado.

—¡Por eso te pregunto si ya sabes que se nos meterá un belga en casa, coño! —me respondió Cristina.

Y salió pegando un portazo.

No señor. Yo no sabía nada. Había leído aquel correo inicial con la ayuda del traductor automático y la verdad es que todavía no funcionan muy bien esas tecnologías. Yo pensaba que sería una sesión como la de los fotógrafos: una hora haciendo morisquetas en el escritorio y buenas noches.

Pero ahora la cosa se había complicado y ya era tarde para cancelar: el hombre ya había tomado su avión desde Bruselas.

Primera tarde

Pasé las vísperas con mucha angustia. Siempre me dieron miedo los compromisos, los extraños, las novedades y las cosas que duran demasiado. Y este belga era un pack con todas esas desgracias juntas.

Dos días después yo estaba durmiendo la siesta y sonó el timbre. Al rato mi mujer me zamarreó:

—¡Que está aquí el belga! —me dijo—. Ha llegado: es un hippie rubio de pelo largo, y lleva una mochila enorme.

—¿Le dijiste que estoy durmiendo? —susurré con miedo.

—Sí, le dije… Pero como es hippie no le importa, se ha sentado en el patio a pintar. Dice que te espera todo el tiempo que haga falta.

—¿Cómo que me espera?

—Que cuando tú te levantes para ir a trabajar, él te sigue.

Me puse el pantalón piyama y lo espié por el ventanal del comedor. Y ahí estaba: tenía unos cincuenta años muy bien llevados, como los de esa gente que ha viajado por lugares calurosos del mundo. Pelo rojizo, muy largo y atado con una cola de caballo. Dibujaba, sin pestañear, el paisaje que se ve desde el patio de casa.

Paisaje de Sant Celoni, desde el patio.

Tenía los dedos manchados de verde y parecía feliz en mi reposera, como si fuera suya. Como si el patio fuera suyo. O el mundo entero. Entonces tuve un escalofrío: ¿me iba a tener que bañar para recibirlo? Peor aún: ¿me iba a tener que bañar tres o cuatro veces durante esa semana?

En general cuando recibo extraños me pego una ducha rápida, como un gesto de grandeza hacia el prójimo. Pero nunca me había pasado que una visita durase tanto. ¿Qué debía hacer?

Fue una lucha intensa entre la vanidad y la pereza. Ganó la pereza tres a uno, así que me puse la parte de arriba del piyama y subí a trabajar en la computadora como siempre: sucio, feo y mal vestido.

Él llegó al rato, desde el patio; escuché sus pasos ágiles por la escalera y nos dimos la mano con mucha vergüenza los dos. Era altísimo y estábamos incómodos por la imposibilidad del diálogo, porque las personas rompemos el hielo con un chiste, en general muy malo, que sirve para distender. Pero entre nosotros no era posible ninguna frivolidad, y Cristina ni siquiera subió a socorrerme con la traducción.

Jeroen buscó una silla, se sentó a unos tres metros de mí y me empezó a dibujar. Antes me hizo un gesto con el labio inferior para afuera y la palma de la mano como quien empuja tres veces a un hámster sin hacerle daño. Significaba:

«Tú a lo tuyo, olvídate que estoy aquí».

Le hice la seña internacional del pulgar para arriba y me concentré en el monitor.

Escritorio desarreglado.

Al principio intenté caretear normalidad. Pensé un par de veces en la Gioconda, que también había tenido que estar quieta muchas horas, y para peor mirando un punto fijo.

Traté de no eructar ni de rascarme fuerte, de no mirar porno con el sonido alto, de no ponerle sacarina líquida al termo, de no prender cuete oloroso, de no entrar a los videos de Ciudad.com... ¿Pero cuánto puede durar una persona sin hacer lo de siempre?

En un momento, a las tres horas de dibujo silencioso, el belga ya era como un mueble en mi cabeza, como la cafetera o el sofá. Dibujaba en su cuaderno docenas de bocetos, a algunos los pintaba con colores, a otros no.

Boceto blanco y negro.

Yo lo miraba un poco de reojo y cada vez me sentía más cómodo a pesar de su presencia exótica. Supongo que me relajé sin querer, o algo, porque cuando empezó a caer el sol se me escapó un pedo sonoro que retumbó en el silencio de la tarde.

Es horrible cagarse frente a extranjeros.

El belga sacó los ojos de su cuaderno de dibujo y me miró; todavía duraba el eco, y ya empezaba a viciarse el aire.

Yo le devolví la mirada por arriba del monitor.

Y entonces pasó algo maravilloso.

Él se puso un poco de costado en la silla, sonriendo con levedad, y me respondió con otro pedo, mucho más largo, más elegante y más europeo que el mío.

Después siguió dibujando en silencio.

Fue la primera vez que tuve comunicación amistosa por el culo con otro ser humano, y creo que fue la experiencia más importante de mi vida adulta.

Segunda tarde

Al día siguiente, que era jueves, no apareció a la hora convenida. Eran como las dos y media y el belga no llegaba. Le pregunté a Cristina qué pasaba con el hippie y me dijo que, al ir a comprar el pan al pueblo por la mañana, lo había visto en diferentes lugares del centro, dibujando con parsimonia el casco viejo de Sant Celoni.

Centro de Sant Celoni.

—Y ahora, ¿dónde esta? —le pregunté yo.

—Desde hace dos horas está en la esquina, parece que dibuja el frente de casa.

Salí a la ventana del frente, me escondí entre las cortinas y lo vi. Parecía una estatua. Daba la impresión de que no le importara el mundo.

Miraba mi casa desde la otra punta de la cuadra y trataba de plasmarla en el papel como si hacerlo fuera la cosa más importante de su vida. O la menos importante.

Mi casa desde la otra cuadra.

—¿Pero va a venir? —le pregunté a Cristina mientras lo espiaba.

—Supongo que sí —me dijo—. ¿Ya lo echas de menos?

No era eso. Es que yo había suspendido un almuerzo con Horacio en Barcelona para recibir al ilustrador.

De hecho le conté a Horacio por teléfono el motivo de mi cancelación, y a él le provocó mucha felicidad mi impedimento. En un principio pensé que, como Horacio también es dibujante, se ponía contento por su gremio en general. Pero no era eso:

—Es que después vas a contar tu sufrimiento en el blog —me dijo, como si lo pusiera feliz verme envuelto en desgracias.

Jeroen llegó una hora tarde y se sentó en la misma silla del primer día, aunque esta vez traía papeles color madera y témperas blancas y negras. Me empezó a dibujar como si fuera la primera vez.

En papel madera.

Yo me puse a trabajar sin prestarle atención, porque ya lo sentía como parte de la familia y al rato cayó Nina a chusmear, porque le encantan los extraños. Los huele.

Saludó al dibujante como si lo conociera de toda la vida. Después mi hija, que tiene tendencia a mimetizarse con todo, agarró un cuaderno y un lápiz y se puso en otro costado del cuarto, también a tres metros de mí, y me empezó a dibujar concentrada.

Me sentí un monumento rodeado de turistas japoneses.

Jeroen, con ojos divertidos, incluyó a Nina en sus bocetos y yo fui, durante un rato, el punto ciego de esos espejos que se multiplican hasta el infinito.

Nina dibuja a su padre.

Yo seguía sin fumar cuete, por ese prurito de anfitrión decente que me persigue, pero más tarde apareció por casa mi primo William, que es al mismo tiempo el programador de este blog, con una bolsa de porro recién cosechado.

William también es un poco hippie y tiene una edad y un motorcito interno parecidos a los de Jeroen. Me di cuenta porque al verse se saludaron como de toda la vida, sin estridencias pero con una secreta camaradería.

A veces pienso que los hippies, las embarazadas y los enanos, cuando se cruzan por la vereda se saludan aunque no se conozcan. Son saludos corporativos, reverencias de género. Como si se dijeran con la mirada: «Qué va'cer, hermano».

William y yo, un poco perjudicados.

Con William nos drogamos ferozmente y ya no nos importó más nada. Le convidamos porro a Jeroen, por supuesto, pero no lo aceptó. Nos hizo un gesto de negación amistosa con una inclinación de cuello y la palma levemente en alto, como si dijera: «En mi casa me drogo más que todos ustedes juntos, pero cuando estoy de la cabeza el trazo se me pone inestable». O por lo menos nosotros lo entendimos así.

Cuando pasaron las cuatro horas diarias de su trabajo metió los pinceles en la mochila y se despidió con timidez. William y yo estábamos tan en nuestro mundo de php, css y MySql que casi no nos dimos cuenta cuando se fue.

Pero cuando volvimos a tierra vimos que, en la mesa, Jeroen nos había dejado unos bocetos lindísimos, en blanco y negro. Un pequeño gesto de amistad.

Departamentos de Programación y Diseño de Orsai, en pleno trabajo.

Última tarde

El día final del belga en casa fue mágico porque, de alguna manera, nos pudimos comunicar. Fue gracias al mate.

Mientras Jeroen estuvo en casa, tan atento a mis movimientos, pude notar la extrañeza en sus ojos cada vez que yo cambiaba la yerba, o que me levantaba a poner el agua.

Y es que todo lo que a uno le parece normal se convierte en insólito cuando hay un extranjero que te mira fijo. Si lo pensamos con objetividad, llenar cada dos horas un recipiente con agua caliente y beberla, sin necesidad, no es algo lógico.

Yo me imaginaba a cada rato lo que él podía estar pensando:

«¿Será tan gordo por culpa de eso que chupa?».

«¿Será droga, eso que chupa?».

«¿Será lo mismo que bebían los gauchos, eso que chupa?».

«¿Entonces por qué los gauchos no son tan gordos?».

Durante aquellos tres días esas preguntas convivieron, confusas, en la mirada del dibujante. Pero la última tarde se notó más: parecía fascinado por el mate, por la bombilla y por mi ritual interminable: los dibujaba todo el tiempo, y a mí me daba rabia que la barrera del idioma no me dejara explicarle qué era aquello que tanto lo asombraba.

Fascinación por el mate.

Entonces me acordé de algo que resultó ser como un salvavidas de babel. Busqué en la biblioteca la versión francesa de mi novela «Más respeto que soy tu madre» y pasé las páginas hasta encontrar un capítulo dedicado al mate, a su porqué, a lo que significa para nosotros.

Le traje el libro, se lo regalé y le indiqué con señas que leyera el capítulo 122 en uno de sus idiomas. Que lo leyera ahí mismo, en ese momento.

Entonces Jeroen leyó, en francés, algo parecido a esto:

«El mate no es una bebida, mis queridos lectores de otros pueblos. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En Argentina nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Entre mujeres charlatanas y chismosas, entre hombres serios o inmaduros. Entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y gorilas ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Este es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos o circuncisión. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. Sin nadie. No es casualidad; no es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque descubrió que tiene alma».

El dibujante belga me miró, después de leer esos párrafos, y me dio la impresión de que por fin había entendido algo sobre mí. O mejor todavía: sobre mi identidad y sobre mi pasado.

El alivio que sentí, de repente, fue enorme. Me conmovió saber qué tan necesitados estamos, todos, de que los demás nos entiendan un poco —más no sea desde las páginas de un libro o en el gesto infantil de un concierto de pedos—; que nadie pase por nuestras vidas sin un guiño de comprensión.

Jeroen guardó mi libro en su mochila, se señaló el pecho con el dedo índice y me dijo, con timidez:

—¿Maté pour moi?

Le dije que sí, que por supuesto, y le cebé uno bien caliente con azúcar. Cuando me lo devolvió me tomé otro y le pregunté con señas si quería más.

De nuevo dijo que sí, sonriente.

Nos bajamos dos termos calladitos la boca y respiramos, por primera vez, un aire cómplice.

Eso fue todo lo que pasó entre nosotros, porque después se despidió, volvió a su casa, y no tengo idea si lo veré alguna vez.

Pero esas últimas tres horas, en mi habitación de trabajo, ya no fuimos un gordo raro y un belga hippie; de repente nos convertimos en dos colegas trabajando en cosas simples que nos gustan: escribir y dibujar.

Dibujar y escribir como si no hubiera otra cosa para hacer. Como si eso nos mejorara la vida. Como si el mundo fuera un lugar diseñado, exclusivamente, para que los extraños nos hagamos compañía en silencio.

Último dibujo de Jeroen Janssen después de la tercera tarde, desde la esquina de casa, cuando ya nos habíamos despedido. Me lo mandó por mail, sin decir una palabra.

Hernán Casciari
miércoles 6 de agosto, 2014


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro Messi es un perro y otros cuentos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 Rosalia Bonello
25/04/2015 a las 01:26
Que bueno es reirse a carcajadas leyendo!!! Me ENCANTA lo que escribis, hoy descubri el blog y volvi del trabajo (a hacer cosas productivas jajaja) y estoy leyendo cuento tras cuento!!!
 pepehillo
02/04/2015 a las 10:25
Ayer descubrí a Hernán porque compré "El nuevo paraíso de los tontos" en la Feria del Libro Viejo de Zaragoza. Me he lanzado de lleno al ordenador para saber más de él. Con el belga en casa me he destornillado de risa. Leeré más de él, por descontado. Es genial.
 jacke
10/03/2015 a las 02:49
Gordo, que talento tenés para el relato!!!! y cómo me haces reir...un placer leerte :)
05/02/2015 a las 03:36
Casciari = humor ternura perspicacia = Una sonrisa y una lágrima
 Pablo Milano
26/12/2014 a las 03:46
Che gordo, viste que te comento el belga?
02/12/2014 a las 10:25
The (printed) magazine 24h01 with illustrated interview (in French) is now available in Belgium, and it can also be ordred by internet: http://www.24h01.be/fr/info/lenumero03.html
01/11/2014 a las 21:36
No se porqué se me había perdido esta entrada. Me ha encantado, más el encontrarla tan de casualidad buscando otra. Y me has dado unas ganas enorme de cebarme un mate.
 valeria cerchiari
22/10/2014 a las 04:22
Fantástico! Casi todas las noches le leo uno de tus cuentos a mi hijo de 7 años. Te disfrutamos enormemente! Gracias!
 Nacho
14/10/2014 a las 21:32
Me estoy riendo muy, muy fuerte con la Introducción y la Primera Tarde. Y me declaro fan acérrimo de tu mujer, Hernán, jajajaaja. En fin, sigo leyendo :-)
  andres cagliero
12/10/2014 a las 20:46
RECIEN LEO EL RELATO, ME PARECIO GENIAL, ESTOY SOLO EN CASA ESPERANDO QUE EMPIECE EL PARTIDO DE INDEPENDIENTE Y ESTABA EN LA DUDA SI TOMARME UNA QUILMES BOOK HELADA O UNOS BUENOS MATES, CREO QUE EL RELATO ELIGIO X MI. NUNCA VOY A OLVIDAR CUANDO CONOCI BARCELONA Y EL CONSERJE DEL HOTEL, UN PIBE JOVEN, ME MIRABA MATEANDO EN EL HALL Y CUANDO PUDO SE ACERCO Y ME PREGUNTO COMO AFIRMANDO: ESO ES LO QUE TOMA EL PAPA FRANCISCO?
07/09/2014 a las 21:30
top 100. cuec. Che, alguien que le traduzca esta entrada del blog al belga! se lo merece por hablar idioma pedo.
 Fernando Schapochnik
31/08/2014 a las 17:32
Hernán, ¿para cuando los dibujos de tu hija?
27/08/2014 a las 00:04
Genial la historia y buenísimos los dibujos
 Rafael Ayerza
26/08/2014 a las 22:38
Que bueno leer esto mateando!!!
Maximiliano Polatto
25/08/2014 a las 04:17
Hola , es la primera vez que leo algo tuyo , llegue sin saber nada de nada bien de rebote. Me hiciste cagar de riza con tu periplo del belga genial simplemente un fantástico relato.
Gracias¡¡¡¡¡¡¡
.n
20/08/2014 a las 06:27
Hernan cuando nos dicen que en la vida llegaremos a ser felices haciendo lo que nos gusta, la mayoria nos esforzamos por lograrlo muy pocos tienen el privilegio de conseguirlo. VOS SOS UNO DE ELLOS!!!!!!!!
  Fede Marplanauta
19/08/2014 a las 14:23
Hermoso!
Lo leia despacito para que no se acabe.
Un copado el belga.
18/08/2014 a las 00:57
El capítulo del mate es la Biblia que llevo a todos lados para que los europeos entiendan semejante rito. Gracias por tanta magia.
julian
17/08/2014 a las 04:49
" y la palma de la mano como quien empuja tres veces a un hámster sin hacerle daño "
me recontra cague de risa con eso
 Esteban Horacio Alonso Garcia
15/08/2014 a las 18:36
Realmente excelente y conmovedor. Tan preciso en la descripcion de todo el relato, que todos los lectores estabamos ahi escribiendo, dibujando. fumando faso y tomando mates!
Gracias! Un abrazo grande animal!
 Esteban Horacio Alonso Garcia
15/08/2014 a las 18:35
Realmente excelente y conmovedor. Tan preciso en la descripcion de todo el relato, que todos los lectores estabamos ahi escribiendo, dibujando. fumando faso y tomando mates!
Gracias! Un abrazo grande animal!
14/08/2014 a las 00:49
me gusto mucho, leí tu "charlas con mi hemisferio derecho" de un solo tirón y sin para y sin des concentrarme ni una sola vez, luego que lo termine agarre el secreto de la trapa, a la 1/2 hora la republca platon, luego el voto hofmann y no dure nada, el voto lo termine y no me acuerdo de que se trataba a los 5 minutos, pero si me acuerdo de tu libro, porque me reí, lo entendí y al ser cuentos bien argentinos y cortos, no hay que acordarse de quien carajo era willian en la pagina 350 cuando lo vuelven a nombrar, es como vos decís , porque ya no tengo paciencia, necesito velocidad dinámica vértigo, y tu libro me lo dio, por eso acabo de entrar en tu blog y leer el tema del hipii que te pinto y me divirtió y me dejo en que pensar, son un gordo atorrante (cariñosamente)que te conozco de toda la vida, sos el pibe con el cual fui a la escuela o el que me encontré en la colimba o el pibe con el cual curse algunas materias de la facu, eso me hace que sos un tipo cercano y te pongo junto a Fontanarrosa y a Dolina y te voy a disfrutar, besos y aplausos
juan carlos de buenos aires
oscarpertossi@hotmail.com
13/08/2014 a las 20:55
Muy bueno y entretenida la nota P.D de Mercedes tu tierra natal.mi nieta de 12 años esta esperando con muchos nervios la aparicion de BONSAI, para cuando¿
 Pablo Cambria
16/08/2014 a las 22:10
Me parece que don Casciari nos clavó con Bonsai... al parecer no hay ni miras de N°4...y no contesta las preguntas relacionadas con el tema
13/08/2014 a las 14:27
jajaja muy buen relato gordo cesarias!!! lo del saludo por la calle entre embarazadas y enanos es mortal!!! como el peligro que generan las viejas con paraguas los días de lluvia mas o menos.
Les comparto un mini relato que escribí algo chistosin ..... aquellos que trabajan en oficinas supongo lo disfrutaran http://www.cuentosdeinodoro.com.ar/?p=116
 Tomas Fernandez
13/08/2014 a las 01:06
Que lindo el cielo ese celeste de "Mi casa desde la otra cuadra".
La casa tambien reluce hermosa en el fondo. Es la misma que dibujo Matias Tolsa en la Orsai 3 Hernan?
13/08/2014 a las 13:43
No, la que dibujó Matías era la casa donde funcionaba la redacción y la pizzería.
 Gaby
12/08/2014 a las 17:20
Bellísimos dibujos! Lo que me hace recordar que siempre quiero preguntar: no hay posibilidad de contribuir con dibujos a la editorial? Recuerdo que una vez pidieron a los ilustradores que enviasen trabajos, pero fue hace mucho... es posible enviar? en ese caso dónde?
13/08/2014 a las 13:43
Cuando volvamos a tener revista, quizá pidamos dibujos.
13/08/2014 a las 16:46
perdón Hernán...¿leí mal o se te cayó un dato?
¿en que andan?
 Gaby
13/08/2014 a las 17:42
Apa, y eso?
15/08/2014 a las 04:04
apa.......
15/08/2014 a las 04:04
apa.......
12/08/2014 a las 15:24
Excelente, irreverente y necesario emprendimiento editorial... Me gustaría saber con quién puede hablar de Orsai para consignarles mi tesis de grado con el fin de que se evalúe su posible publicación....¡¡¡¡ Sigan adelante....¡¡¡¡¡ un abrazo Bolivariano desde Venezuela.
progreher
12/08/2014 a las 04:34
ufff... lo que escribís!!! debo confesar que aunque me gusta mucho lo que escribís, me gusta mucho mas como relatas. demás esta decir, sin que eso menosprecie tu escritura por su puesto!!!!
12/08/2014 a las 04:08
Un buen pedo tirado a tiempo debería clasificarse en acto sexual si uno lo puediera compartir con su pareja. Cuando se puede compartir con un amigo es complicidad , en el bondi es una cosa asquerosa.
Me pareció brillante y extremadamente divertido leerte abrazo
 Leonardo Melon
12/08/2014 a las 00:59
es el mate dulce lo que te mantiene en linea curva...dejalo amargo a la uruguaya. Vas a estar más flaco y más preparado para vivir en Uruguay sin que te deporten
 MALICIA
11/08/2014 a las 23:14
...Como si el mundo fuera un lugar diseñado, exclusivamente, para que los extraños nos hagamos compañía en silencio... que hermoso!
11/08/2014 a las 18:40
No me canso de decir que eres un genio!

Pd. Me encantaron los dibujos. Amé el que está en papel madera. Amo.
  Ane
11/08/2014 a las 18:32
Qué buena anécdota! Alucinante como el mate puede ayudarnos a comunicarnos en cualquier idioma!Y la verdad que te dibujó muy bien, habrá que esperar que aparezca la entrevista para tener el trabajo completo. Genial como siempre Hernán! Un abrazo desde Viña del Mar!
 LONCO
11/08/2014 a las 00:22
comenze a seguirte , hace unos meses , gracias a mi hermano q me regalo tu libro. me haces cagar de la risa y me parece exelente lo q haces. saludos desde el sur argentino.
 Jo
10/08/2014 a las 23:47
Con 33 años encima acabo de tener una revelación; me acabo de dar cuenta que nunca me hice un mate sola, jamás se me ocurrió hacerme uno. No lo deseo en absoluto y tampoco sé cómo iniciar el ritual, aunque si me invitan accedo (siempre con desconfianza porque desde hace unos 5 años sufro de acidez y el peligro es inminente). En el día del niño me siento más niña (inmadura) que nunca.

Tucumana en Buenos Aires "empinando" la tercera taza de té de la tarde. Salud!
11/08/2014 a las 16:30
una mujer que tenía un museo de muñecas en Biale Masset nos contó que en ciertas tribus africanas uno se vuelve mayor de edad cuando caza su primer león. Este hecho habilita a la persona a votar, casarse y ser parte de ritos.
Podía pasar a cualquier edad.
el planteo es el siguiente, si uno no cazaba nunca a un león...¿sería eternamente joven?
 Jo
31/08/2014 a las 05:30
Forever young...
 Tatiana Alemán
10/08/2014 a las 02:31
Me encantó este artículo. Adicta a este blog desde ya.
 Tegobi
10/08/2014 a las 00:08
Muy buenos todos tus relatos Hernan, me empece a volver adicto al blog!
Saludos desde La Docta
 Pedro Jiménez G.
09/08/2014 a las 19:32
Jajajaja, FENOMENAL! Hacía mucho no reía a carcajadas frente al computador. Mil gracias, Saludos peruanísimos!
 MilRayitas
09/08/2014 a las 16:11
Una pregunta personal Hernan, no se si me podrás responder, soy recontra argentino y marplatense, pero jamas en mi vida tome mate, no me gusta, y tengo 31 años, no me habré hecho hombre todavía???

O con que otra acción cruzamos esa linea??

Excelente post!!!
 Martin81
08/08/2014 a las 21:33
No queria que termine nunca el relato! Fascinantes los dibujos!
 Johanna Aguirre
08/08/2014 a las 19:08
Que increíbles los dibujos del Belga! Me encantaron. Es como viajar hasta Saint Celoni a través de su arte.
Que genial lo que contas del mate, nuestro fiel compañero de miles de momentos. No hay nada mejor que cuando llega un amigo a casa, un familiar o alguien que nos visite y poder decirles "tomamos unos mates?".
mauricio
08/08/2014 a las 18:33
Lo mas entretenido que he leido durante los ultimos tres meses de estar sentado escribiendo mi trabajo de fin de master, ha sido como tomarme una cusqueña bien fria en la costa. Saludos Hernan, alucinante los dibujos del Belga!
 Jefferson Porras
08/08/2014 a las 18:29
Hola, desde hace unos meses estoy siguiendo este blog, y la verdad cada vez me parece más increíble.

Quiero comprar un Libro. Los envíos llegan a Sudamérica, Perú?

Gracias.
08/08/2014 a las 19:56
Si vivís en Lima, podés pasar por Librería Sur (en San Isidro). Si estás más lejos, podés comprar por la Tienda Orsai: llega por correo a donde indiques.
08/08/2014 a las 01:37
Una pregunta...¿alguien sabe algo de Tilinga de cuarta?
08/08/2014 a las 20:45
Aca estoy, vivita y coleando.
Leo todo los post y sigo enviándolos a mis amigos como siempre, además de alentar a los de allá para que se apunten a la Road Movie.
No comento porque estoy en medio de tormentas internas y externas que insisten en no aflojar, pero sigo todo lo que va pasando por acá con la misma pasión. Beso Toti
09/08/2014 a las 15:57
un beso idola!!!!!!
   edu
13/08/2014 a las 12:51
este dialoguito me recuerda al viejo orsai. ¿será fruto del post de hernán, que también me recuerda al viejo orsai?
 Kat
15/08/2014 a las 11:30
Ay Tilinga, cómo te invitaría unos mates, para que nos hagamos companhía en silencio!
 dani22v
07/08/2014 a las 20:54
Excelente!! estaria bueno saber que revista es para verte a traves de los ojos de un belga
08/08/2014 a las 19:56
La revista se llama 24h01
http://24h01.be
  Ane
11/08/2014 a las 18:37
Ahí la estuve mirando, parece muy interesante la revista y también tiene el concepto de sin publicidad que compartimos en Orsai. Consulta, sabes en qué número saldrá tu entrevista? será el 3? gracias!
13/08/2014 a las 13:45
Supongo que sí. No sé mucho porque cuando me hablan en francés no entiendo.
 Ignacio Pegue
07/08/2014 a las 20:22
Fantástico!
07/08/2014 a las 20:21
Hermoso, me reí muchísimo con la comunicación entre pedos.
07/08/2014 a las 19:54
La primera vez que vine a Argentina pensé que el mate era una nueva droga que todos los hippies de la calle Florida intentaban poner de moda.
07/08/2014 a las 19:47
Buenísima la crónica y hermosos los dibujos del belga.
Si es posible leer la revista online, después decinos cual es. La meteremos en el google translator y trataremos de adivinar qué dijeron los belgas de vos.
13/08/2014 a las 13:46
Lo respondo en los comentarios #51 y #66.
 Elo
07/08/2014 a las 18:57
"El mate es exactamente lo contrario que la televisión", hermoso; aunque ahora el puto celular es lo que descomunica (si se puede usar el término, apelando al -si- correcto término desinformar que suele usarse en periodismo) a las personas. Así de mal vamos, qué se puede hacer.

Muy buena anécdota. La vida, las grandes historias se conjugan así, el tema es saberlas construir. Che Hernán, considerá El Salvador en tu visita por Centro América. Suerte y abrazos.
 Hetitor
07/08/2014 a las 18:00
GENIAL relato... el arte de mejorar anécdotas en su mejor punto ahora que incluye ilustraciones...
Y si contratás al belga para los próximos relatos e inaugurás un nuevo género?
"Anécdotas mejoradas e ilustradas por un hippie belga" es re marketinero...
 Maribel Vera
07/08/2014 a las 11:28
"Siempre me dieron miedo los compromisos, los extraños, las novedades y las cosas que duran demasiado." Precisamente porque me identifico con esta sensación, entiendo la importancia de un buen pedo tirado a tiempo.

Sublime texto!
 Irene Díaz Díaz
07/08/2014 a las 06:38
Este es el chico del que me enamoré.
 Santi
07/08/2014 a las 06:23
Increíble anécdota Hernán; como terminaste entablando una "amistad" con el belga a través de nuestra cultura, me cagué de risa, gracias.
El Fede
07/08/2014 a las 00:25
Cuando Viene a Baires, Caballero?
13/08/2014 a las 13:46
Septiembre. Poquitos días.
 JuanManuel
07/08/2014 a las 00:24
La importancia de tener los trabajos traducidos.
 Chori
07/08/2014 a las 00:13
Estaba pensando, que la comunicación entre pedos es aun mas increíble que la telepatía. La telepatía se produce entre almas muy parecidas entre sí, casi tan conocidas como la de uno. Con los pedos es distinto; como demostraste, se puede establecer una comunicación entre completos extraños lo que lo hace aún mas maravilloso.
Leyendo y hablando de pedos, entre pedos, me cague un poco de risa.
Gracias Hernan, nos vemos en La Plata.
 Changuito!
06/08/2014 a las 23:12
El mate se toma con pava che!
   edu
13/08/2014 a las 12:47
decile, decile a un uruguayo que el mate con termo está mal. decíselo a la cara. a ver qué pasa...
 Changuito!
14/08/2014 a las 14:22
jaja, tenés razón! Difícil cebar con pava arriba de la moto...
Rodrigo Granados
06/08/2014 a las 19:11
Una de las cosas mágicas que te pasan a vos Hernán!
06/08/2014 a las 18:18
Weee! ¡Qué maestros!: el Jeroen, por sus dibujos, y vos por... -¿tengo que decirlo?, ¡ya sabés!-.
Pero tengo una cuasi-corrección no-ortográfica... Creeeeeeo que Jeroen habla holandés.
Según veo en su site (http://www.bakame.be/) el nació donde yo vivo, y por estos lados, el idioma materno de los nativos es "neerlandés", (o mejor dicho: holandés). Por supuesto muchísimas personas también le hacen al francés... (y al inglés, y al alemán, y al español, y al italiano y un laaaargo etcétera...), pero ese es otro cuento.
Entonces, donde dice: "Le traje el libro, se lo regalé y le indiqué con señas que leyera el capítulo 122 en su idioma natal", tal vez, debería decir otra cosa.
Digo. Claro a menos que te guste ser impreciso, además de mentiroso ... (en el más lindo sentido de la palabra).

Dikke knuffels voor iedereen!

PS: pasá el nombre de la revista, así la busco, y después se las mando ;)
06/08/2014 a las 18:36
Gracias por la corrección, Fabián. Ya está modificado.

La revista es esta: http://www.24h01.be/

A ver si la ubicás.
06/08/2014 a las 18:47
Uh, está duro. Es francófona. Y no la distribuyen pa este otro lado.

Vos no te imaginás lo absurdo que puede ser todo en este país (y ojo, me refiero a cuestiones prácticas).

En fin, cuando pase por Bruselas seguro la compro, y ya tendrá que traducirme mi querida compañera, porque el francés y yo -todavía- no somos amigos.
07/08/2014 a las 20:25
Yo puedo ayudar a traducir el francés! Qué parte en particular?
07/08/2014 a las 20:33
Todavía no está la publicación. Pero ya somos dos atentos a que aparezca la misma! Como siempre, otra vez más Orsai funciona como puente hacia nuevos e interesantes materiales de lectura. Gracias!
08/08/2014 a las 20:53
Anhedonia, yo creo que entiendes francès? Je travaille là-dessus pour le moment, le magazine va paraître en octobre ou novembre, Pour info http://www.24h01.be/
  Ane
14/08/2014 a las 15:14
Bien, yo también te ayudo con la traducción. Esperemos a que aparezca entonces, como dice Jeroen en octubre aproximadamente estaría. Me sumo para estar atenta también :)
02/12/2014 a las 10:21
The (printed) magazine is now available in Belgium and can also be ordered by internet: http://www.24h01.be/fr/info/lenumero03.html
 Juje
06/08/2014 a las 18:15
Muy bueno Hernan. Me habia olvidado esa descripcion del mate. Es precisa y real. Te lo digo mientras laburo y tomo mi segundo termo del dia.
 Jimena
06/08/2014 a las 17:56
Sublime. .. gracias
06/08/2014 a las 17:49
Geniales los dibujos y por su puesto el texto!!
 Victor Zambenetti
06/08/2014 a las 17:33
Que Hermosa Historia!!!...
06/08/2014 a las 17:21
Publicaron la entrevista con los dibujos finalmente? avise así la leemos.
06/08/2014 a las 17:43
Creo que todavía no.
  Eltxumendi
06/08/2014 a las 16:30
Muy buen relato y muy importante la explicación de la cultura del mate, que creo que es muy bonita. Eso si, yo sólo lo pobré una vez en casa de mi familia en Argentina y no pude con el pese a echarle un kilo de azúcar. :) Agur bero bat.Un saludo desde Euskal Herria.
 jose maria -txema- gonzalez learra
13/08/2014 a las 00:10
Hernán, alguna vez tendrías que pasarnos algún relato tuyo, o lo que quieras, que no fuera tan bueno.
Quizá uno abandonado, odiado por algo, poco retocado o sin finalizar.
Para apreciar mejor la excelencia a la que nos tienes enganchados y sacarnos algo de la sana (?) envidia que (me) produce leer a alguien que escribe tan súper guay.
Si hubieras ido para cura, ya serías por lo menos cardenal. Algo orondo sí te ves, pero no viene al caso.
A Txumendi le cuento que actualmente me mateo amargo todos los días, aquí en Getxo, Bizkaia, aunque esté solito en casa.
No tiene ningún mérito, porque dejé de ser chico hace muchos años.
Mi táctica algo tramposa al principio, consistió en querer hacerme valer ante mi pareja, una porteña única en su especie, y también, como no, en tomar mate amargo acompañado de patxarán dulce.
Ahora he olvidado el patxarán, me quedo con la porteña y me festejo con el mate.
  Juan Sebastián Olivieri
06/08/2014 a las 16:13
Maravillosos dibujos y un relato ameno, de esos que deseamos perpetuos.
Muchas gracias, Hernán.
 Burt Munro
06/08/2014 a las 15:59
Genial!, lo acabo de escuchar resumido en vorterix y me cagué de risa en el laburo. Ahora leo completo
06/08/2014 a las 17:44
El viernes, en Vorterix, la segunda parte.
Pepe Dragan (josedragan@hotmail.com)
06/08/2014 a las 15:20
Que hermoso relato, Hernan. Me hiciste lagrimear. No sé si será el día (ayer Guido y Estela se supieron nieto y abuela por primera vez) o las experiencias vividas, pero el final me recordó en un viaje en Los Blancos, Salta, sentado a la mesa con otros dos amigos y un wichi. En aquel encuentro no teníamos diferencias idiomáticas, pero sí culturales profundas. Aprendimos que nuestra necesidad de llenar los silencios con palabras es extraña para los wichis y que basta con compartir el rato, largando palabras cada tanto. Así estuvimos tres horas, mirándonos -él-, nosotros leyendo o jugando al solitario con las cartas, o simplemente contemplando a los otros. El pegamento de aquella yunta inexplicable, el mate, que nunca dejó de circular entre los cuatro.

PS: Me fascina ese párrafo del mate, es la explicación exacta de lo que significa. Eso del pase a la adultez cuando te cebás el primer mate sólo, es exacto. Sos un genio.
 Lara
06/08/2014 a las 14:38
Muy bueno! Me sacaste sonrisas en días complicados. Te amo gordito.
 Juan Ignacio Serra
06/08/2014 a las 13:55
Que gran relato! Siempre me siento un poco orgulloso de explicar la fascinación o curiosidad que le agarra al extranjero con el tema del mate.

Una pequeña duda, en el párrafo donde dice "de que los demás nos entiendan un poco —más no sea desde las páginas de un libro…" el 'más' no debería ser sin acento?

Abrazo!
06/08/2014 a las 17:46
Creo que no. 'Más no sea' es una forma muy coloquial, de pueblo, pero es 'más' de sumar, no de 'pero'.
 Marina
06/08/2014 a las 21:15
En la "unidad académica" nos enseñaron que más sólo lleva acento cuando indica cantidad.- En el relato está usado perfectamente (normalista fanática ¿yo?)
06/08/2014 a las 23:45
Tengo entendido que más lleva siempre acento, excepto cuando se puede reemplazar por "pero".
   edu
13/08/2014 a las 10:53
yo lo escribiría con acento. esa expresión es un recorte de "aunque no sea más que desde las..." (digo para los foráneos). me encanta esa capacidad de hernán para transcribir cosas que suenan tremendamente naturales al oído pero que a la vista no son nada habituales.
06/08/2014 a las 13:43
En el diálogo con tu mujer ella dice: "—¿Tu sabes que el belga este se meterá en casa tres o cuatro días, verdad?" Sería "Tú"... Besos
06/08/2014 a las 17:47
Correcto. Corregido, gracias!
06/08/2014 a las 13:12
Tienen la URL de la entrevista?
06/08/2014 a las 17:47
Creo que todavía no se publicó. Esto con el belga fue muy reciente.
  Carolina Nishii
06/08/2014 a las 09:56
"Jeroen llegó una hora tarde y se sentó en la misma silla del primer día, aunque esta vez traía papales color madera y témperas blancas y negras. Me empezó a dibujar como si fuera la primera vez."

Seran "papeles color madera" ??
06/08/2014 a las 12:18
así se llaman en argentina los papeles de color marrón y de textura aspera...
  Carolina Nishii
06/08/2014 a las 15:45
ah!!!! una mas para mi diccionario argentino, gracias
;)
  Carolina Nishii
06/08/2014 a las 15:45
ah!!!! una mas para mi diccionario argentino, gracias
;)
 655321
06/08/2014 a las 17:18
Es un teléfono descompuesto este comentario! Caro marcó bien un error en la nota donde dice "papales madera" en lugar de "papeles". Después creo que no se interpretó en la respuesta ¡Y encima ahora estará repitiendo "papal madera" por las calles!!
06/08/2014 a las 19:02
estimado 655321, lo que enuncia Caro es real y se refiere a las estatuillas talladas de Francisco 1°, las famosas Papales de madera.
06/08/2014 a las 17:48
Gracias Caro, ¡corregido!
JeroenBakamé
06/08/2014 a las 09:56
Gracias, Hernán.
Incluso si yo no entendía cada palabra (y yo creo que es mejor así ... ).
He sido doblado de la risa en algunos momentos, pero que realmente hecho un gran, conmovedora historia acerca de dos seres humanos que no pudieron comunicarse con palabras.
Una pequeña cosa, cuando estoy de viaje en África (donde viajo de vez en cuando para trabajar en mi nuevo libro), no me llaman hippie, pero "vaquero".

(I am sorry, I don't write spanish but I understand a lot, and Google translate helped a lot)
  Juan Sebastián Olivieri
06/08/2014 a las 15:54
¡Qué fenómeno Jeroen!

...posteá en francés nomás...o mejor, pegá un dibujo. Entendemos...
  Ane
11/08/2014 a las 19:10
Si! muy bueno lo que hacés Jeroen! tu travaille tres bien! y posteá en francés que de acá traducimos!
06/08/2014 a las 16:24
¡Genio, cowboy!
06/08/2014 a las 17:48
¡Abrazo grande, hippie vaquero!
06/08/2014 a las 18:05
Le diste en el clavo en la cabeza, lo embarazoso que puede ser como dibujante estar sobre la piel de su tema. Especialmente si usted no habla el mismo idioma. Pero tuve que reír con su texto. (Espero traductor Google hace su trabajo bien.)
06/08/2014 a las 18:30
Spreek je Nederlands, toch? Ik ga je vertalen ;) -t gaat mooier zijn dan google, denk ik. Schitterende tekeningen, trouwens!.
06/08/2014 a las 18:31
(le pregunto que si habla holandés, y me ofrezco pa traducir, y después remato con que sus dibujos son buenísimos)
06/08/2014 a las 20:16
OK, Fabian, als het niet lukt met google translate vraag ik het jou. Maar google translate, hoe dom die ook soms is, leert mij ook wel beetje bij beetje wat Spaans (als ik maar kritisch genoeg blijf voor mezelf en voor Google)
06/08/2014 a las 20:16
OK, Fabian, als het niet lukt met google translate vraag ik het jou. Maar google translate, hoe dom die ook soms is, leert mij ook wel beetje bij beetje wat Spaans (als ik maar kritisch genoeg blijf voor mezelf en voor Google)
06/08/2014 a las 19:02
Belga capo!!!!!!!!!!!!!!!
06/08/2014 a las 21:52
que verga que es el google translate...le falta gritar guturalmente frente a una catarata y ser amigo de una mona....
   edu
13/08/2014 a las 10:48
no vale, gordo. un día nos pusimos a hablar de poesía y nos retaste. y acá hay un señor escribiendo una cosa ininteligible con un montón e jotas y kas y no le decís nada...
 Leila Ergo
06/08/2014 a las 09:53
Que divino post!!!
06/08/2014 a las 07:43
"A veces pienso que los hippies, las embarazadas y los enanos, cuando se cruzan por la vereda se saludan aunque no se conozcan". Me reí con ganas y después me emocioné, los imaginé ahí chupando la bombilla en silencio. Parece un post de 2007, por ahí. Y Jeroen te dibujó lindo y flaco, es probable que te admire. Yo admiro su capacidad de captar sensaciones en imágenes. Lindo leerte hoy.
06/08/2014 a las 07:06
Qué buenos dibujos!
Si tomó tus mates dulces debe haber cambiado su opinión sobre los gauchos argentinos ;P Pobre belga!!
 Burt Munro
06/08/2014 a las 16:05
Mate dulce es de puto o de vaguito que le anda arrastrando el ala a alguna candidata. Espero que el dogor no me defraude.
 Pablick
06/08/2014 a las 06:39
Gracias.
1.37hs en Bs As. Me levante a las 9. Trabajo hasta las 0hs. Estoy en la cama con candy crush y webeando hace una hora
Dia intenso y feliz por encuentro de Estela con su nieto.
Leer este post Orsai ahora es broche de diamante de un dia brillante.
Cierro. Apago. A dormir.
Gracias.
Buenas noches.
El Lija Ruiz
06/08/2014 a las 06:38
Genialisimo relato, che
06/08/2014 a las 06:09
"pero esta vez traía papEles color madera"

Excelente. Y se extrañaba la longitud y la profundidad. Chapón.

Salud
06/08/2014 a las 17:50
Corregido, Santiago. Gracias!
 Jhordan PLG
06/08/2014 a las 05:56
Gordo, 5 cosas:

1.- Buenísimo leer un post tuyo como los que escribías antes, esos sobre anécdotas o pensamientos.
2.- Fue un placer leerte desde la comodidad de mi casa "de hijo", salí de vacaciones, y viajé con mi familia a Trujillo, en este momento te escribo desde la mesa de mi sala, a unos metros tengo a mi mamá y esposa viendo la tv en el mueble, y mi hijo tirado en el piso jugando, ¡estoy jugando de local viejo, estoy en mi cancha!
3.- Se me vino a la mente el Caio y el capítulo donde la Mirta y el Zaca lo encuentran dando ese gran paso, de niño a hombre, sólo, en su cocina, y frente a un mate.
4.- El comentario de JUANJO CONTI (#18) hizo que me ría, con tu respuesta me cagué de la risa. Tiene razón.
5.- No soy un entendido del dibujo, pero me parecen muy buenos, en especial el llamado "Fascinación por el mate".

Un abrazo.
 Nico Visne
06/08/2014 a las 05:31
El idioma de los pedos es universal. Gran posteada.
06/08/2014 a las 05:30
Deluxe...
06/08/2014 a las 05:28
Me reí muchos con varias partes y los dibujos son geniales. Gracias.
06/08/2014 a las 05:25
Top Ten? Que belleza Hernan. Aqui yo me tomo unos tinticos de la misma manera. Que lindo dibuja Jeroen
 Juanma
06/08/2014 a las 05:20
Muy buena la comunicacion anal!!!
07/08/2014 a las 04:45
literalmente , hablaron al pedo....
06/08/2014 a las 05:20
Los dibujos son muy buenos y Sant Celoni parece de ensueño. Tu aventura con el belga sin palabras, lo mejor (como siempre).
 Marina
06/08/2014 a las 05:19
"un recipiente con agua caliente y beberla, sin necesidad, no algo lógico. " Está faltando algo Hernán!
06/08/2014 a las 05:19
Está corregido, gracias!
 Chichita
06/08/2014 a las 05:18
que bueno!!! me reí hasta el hartazgo y me emocione al final....ME ENCANTO.
06/08/2014 a las 17:51
Mi señora madre: siempre imparcial.
  mafaldita
11/08/2014 a las 05:45
yo tambien me emocione al final... con lagrinita asomada y todo...
06/08/2014 a las 05:17
Los miro una y otra vez... Qué buenos dibujos!! Y por qué eligió dibujarte a vos? Qué hará con ellos? Lo hace sólo por placer? Quiero saber másss!
06/08/2014 a las 05:19
Son ilustraciones para una revista belga que me hizo una entrevista hace unos meses. Lo cuento en el párrafo uno, y en perfecto castellano de Mercedes.
06/08/2014 a las 05:20
Tenés razón. Soy una naba. Mea culpa.
 Lara
06/08/2014 a las 14:40
Ahora quiero esa revista. Me la compras y mandas por encomienda? Se bueno
06/08/2014 a las 05:15
No caí en el top ten...

Comentan antes de leer. No es justo.
 Lau
06/08/2014 a las 05:20
Así es el Juego del Pri!
06/08/2014 a las 05:15
Te dibujó muy joven!
06/08/2014 a las 05:15
Puto!
07/08/2014 a las 02:51
el hippie es un capo del Drawshop
 Dam y Tina
07/08/2014 a las 19:24
para mi lo dibujó mas flaco !
07/08/2014 a las 19:51
Sí, fue generoso el hippie. Lo hizo bonito.
06/08/2014 a las 05:12
Cuando de el botón de publicar sabré si quedé en el top ten....estoy por creer que comenta primero y después leen (trampa!!!!!!!!!!).

¿Sabes? Eres un hombre con una suerte del Diablo (créeme que es una expresión positiva. Un día te escribiré porque el dominicano tiene el Diablo como referencia superlativa para lo bueno y lo malo)...¡te pasan unas cosas tan particulares!

¿No le tomaste una foto al belga?
06/08/2014 a las 05:15
Foto del belga acá:
http://editorialorsai.com/i/blogs/blog/belga/14.jpg
06/08/2014 a las 05:17
No es tan hippie...o la menos no se ve tan hippie.

Claro, mis referencias sobre hippies son muy acartonadas...creo.
06/08/2014 a las 05:20
En esa foto me parece que fue a un casamiento, porque a mi casa llegó muchísimo más hippie.
06/08/2014 a las 05:29
Yo encontré esta:
http://carnettistes.rendezvous-carnetdevoyage.com/system/authors/photos/000/001/111/normal/artiste.JPG?1395741842
06/08/2014 a las 05:35
Parece más un hobbit que un hippie
06/08/2014 a las 13:12
que quieren que les diga....para mí es el colorado de doce monos que desparramó los virus mortales.
 Changuito!
06/08/2014 a las 23:10
Para ser hippie le falta barba
06/08/2014 a las 05:11
Me encantó! Te leo desde hace un tiempo, me fascina la facilidad que tienes para escribir y enganchar tanto con el lector (o lectora, en mi caso). Tengo que conseguir las revistas lo más pronto posible!! Saludos desde Lima- Perú.
Gonzalo8a05
06/08/2014 a las 05:11
Esas cosas que logra el mate...
06/08/2014 a las 05:11
Amé a Jeroen. Y todo el relato. A veces pasan esas cosas mágicas. :)
 Lau
06/08/2014 a las 05:09
Esos dibujos y este cuento nos mejoran la vida.
06/08/2014 a las 05:06
Muy bueno.
Pero me quedé pensando cómo tradujeron al francés "Peronistas y gorilas ceban mate sin preguntar."
06/08/2014 a las 05:14
«Péronistes et radicaux font infuser le maté sans se poser de questions». Usaron al opción 'radicales', mucho más comprensible en Europa.
   edu
13/08/2014 a las 10:37
más comprensible tal vez pero muy parcial... si sólo los radicales fueran gorilas, quedarían pocos gorilas. y hay muchísimos! yo hubiera preferido "péronistes et anti-péronistes", creo.
06/08/2014 a las 05:05
Lindos.
06/08/2014 a las 05:04
Top ten!
06/08/2014 a las 05:03
Creo que debería ser:
Si lo miramos con objetividad, llenar cada dos horas un recipiente con agua caliente y beberla, sin necesidad, no "ES" algo lógico.

Como cada vez que lo leo, sigo lagrimeando con este fragmento:
"Este es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos o circuncisión. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. Sin nadie. No es casualidad; no es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque descubrió que tiene alma"

Gracias!
Sebastian
06/08/2014 a las 05:12
Gracias, corregido!
06/08/2014 a las 05:00
Mate ilustrado
 Marina
06/08/2014 a las 04:58
Voy mejorando mi posición!!
06/08/2014 a las 04:58
Ohhh con ilustraciones y todo!
06/08/2014 a las 04:56
tocuar
 Patricia
06/08/2014 a las 04:56
top 4?
 Lucho
06/08/2014 a las 04:53
Top 3
06/08/2014 a las 04:53
2
 Lau
06/08/2014 a las 04:51
pri
06/08/2014 a las 04:54
¡Epa! gente nueva haciendo pri. Los 'sospechosos habituales' deben estar arrancándose los pelos. Felicidades Lau.
 Lau
06/08/2014 a las 04:56
Gracias! soy nueva, pero cuidense que ya estoy muy bien en el ranking federado, con este subo unos puestos!
06/08/2014 a las 15:15
Para nada. Estamos muy contentos. Aplaudimos que venga gente nueva, sea parte de esta gran comunidad y que juegue.

Lau...te estamos vigilando...ojo...
 Lau
06/08/2014 a las 15:30
me dan miedito...
06/08/2014 a las 04:59
Bien ahí!