Orsai blog post

Vida privada
lunes 24 de septiembre, 2007

Orsai post

Vida privada
lunes 24 de septiembre, 2007

El colmo de un campesino

       

Hace algunos días Natalia Méndez, una editora de libros infantiles que suele leer Orsai, preparaba un trabajo universitario y encontró —en la página cinco de una efímera publicación que se llamaba Humi, fechada en septiembre de 1982— un chiste firmado con mi nombre y mi apellido. Con generosidad, Natalia escaneó la página y me la envió por correo, sin saber que, al hacerlo, alumbraba un recuerdo que había estado escondido y a oscuras, en el sótano de mi memoria, durante veinticinco años exactos.

En aquellas épocas yo leía, a escondidas, la revista Humor. No me ocultaba porque estuviésemos en una dictadura y los textos de Humor fuesen subversivos, sino porque entonces yo tenía diez años y en esas páginas quincenales había dibujos de mujeres desnudas y bastantes malas palabras. Cada cual tiene su pequeño gobierno militar, y a mí el coronel Chichita me producía más temor que el general Galtieri.

Las revistas infantiles de entonces —Billiken y Anteojito— trataban a los niños como si fuesen disminuidos mentales, pero en casa recibíamos ambas, porque mi madre creía que troquelar cabildos de cartón podía ser útil para mi futuro. Por suerte, en el negocio de canje de la calle 32 te daban una revista Humor vieja por dos números nuevos de Billiken o Anteojito. De este modo conocí a mis primeros dibujantes favoritos, y también supe que los periodistas y los escritores serios podían también ser graciosos y hacer enojar a los malos con buenos chistes por la espalda.

Todos ellos, una tarde cualquiera en mitad de la guerra de las islas Malvinas, tuvieron una idea genial: hacer una revista como la transgresora Humor, pero para chicos. Y entonces nació Humi, que no traía ilustraciones de próceres en la tapa, sino que se burlaba de las cantantes infantiles de la época. Sátira e ironía para niños astutos, en lugar de fechas memorizadas o historietas rancias.

El proyecto fue un fracaso y duró muy poco, porque los padres preferían seguir comprándole, a sus hijos, cabildos para troquelar.

Pero durante las pocas ediciones que duró el encanto de Humi, yo fui un fanático de aquella revista infantil. Devoraba cada página, hacía guardia en el quiosco cada tarde para saber si había llegado el último ejemplar, y después me pasaba semanas enteras leyendo y releyendo cada artículo, cada viñeta; me gustaba el olor de esa revista y todo lo que nos decía. Me fascinaba, sobre todo, que los mismos dibujantes y guionistas de Humor (las mismas firmas subversivas) tuvieran tiempo también para conversar con gente de diez años. Y, además, no tenía que esconderme de Chichita para leerlos, porque me hablaban a mí; me hablaban directamente a los ojos.

Esa cercanía, esa amistad a destiempo, me dio valentía para enviarles una carta agradeciéndoles el esfuerzo. No recuerdo esa carta, seguramente escrita a máquina y llena de faltas o borrones. Al final de la hoja, ya más distendido, les dejaba el chiste del campesino que cierra la tranquera para que no entre el aire. Envié el sobre con emoción, pero también con pocas esperanzas. Sin embargo, cuando recibí de manos del quiosquero el número tres de la publicación, quince días más tarde, allí estaba mi chiste.

Era la primera vez que veía mi nombre impreso. Y ese momento, ahora estoy seguro, fue el resorte inicial, el punto de partida de mi vocación.

No lo supe entonces, ni lo analicé más tarde. Lo descubrí hace tan sólo tres días, cuando Natalia me envió esa página amarillenta, que había dormido tantos años en alguna hemeroteca de Buenos Aires. Me sorprendió, antes que todo, haber olvidado por completo aquel suceso fundamental de mi infancia. ¿Por qué no lo recordé nunca antes del mail de Natalia? ¿Y por qué, al recordarlo ahora de repente, han regresado también tantas otras cosas alrededor de ese acontecimiento, tantos detalles y relieves, e incluso la certeza de que aquel fue un momento esencial de mi vida y de mi futuro?

Ahora, que existe el word y la impresora, ver tu nombre impreso en papel es fácil y es también aburrido. Pero entonces era casi casi un prodigio. Muchas cosas encadenadas debían ocurrir, y además era preciso que ocurriesen de un modo correcto y sincronizado. Desde el momento en que yo dejaba una carta en el correo con un chiste dentro, y hasta la tarde que la revista llegaba a mis manos con el chiste impreso, eran tantas las cosas que tenían que pasar, tanta la suerte y el azar, que yo no creía que pudiera ser posible.

El cartero no debía equivocarse ni la carta perderse entre miles, alguien debía abrirla y no echarla al cesto de basura, y, sobre todo, unos señores a los que yo admiraba debían leer la carta y gustarle el chiste. Después de eso, que ya era de por sí increíble, un tipógrafo debía seleccionar las letras de mi chiste y de mi nombre, y un imprentero multiplicar esa página, y unos obreros intercalar los pliegos pares con los impares, y un distribuidor repartir la revista por todo el país, y un camión nocturno llegar a Mercedes, y mi quiosquero darme un ejemplar, y yo ir hasta la página cinco y ver allí mi chiste. Y mi nombre.

Todo eso había ocurrido en secreto, durante veinte días hábiles del año 1982. Todas aquellas magias habían sucedido sin distracciones ni baches ni excusas, con la serenidad de los milagros cotidianos. Y entonces yo supe, con toda la fuerza de mi alma, que ésas eran las cosas que debían ocurrirme muchas otras veces en la vida. No fue un deseo, sino una certeza extraña y conmovedora.

Yo tenía once años. Yo comenzaba a estar obsesionado con escribir cosas que aparecieran después en un papel lejano, compuesto por otros, multiplicado por otros, distribuido por otros. Leído por otros. ¿Cómo pude haber olvidado aquella primera emoción hasta hace tres días, si de esa emoción surjo, si de esa obsesión estuvieron diseñados, después, todos mis pasos en la vida, cada uno de mis insomnios de tinta y de papel, y mis patologías, y mis incertidumbres y mis cuentos?

Desde aquel día todo fue más fácil, porque por fin ya sabía qué hacer con mis pasiones, sabía a dónde tenían que ir a parar. Desde aquella tarde no pude dejar de escribir, no quise dejar de hacerlo nunca más. Mi padre se dio cuenta del asunto y habló con su amigo Bustos Berrondo, que dirigía un diario en Mercedes. Le pidió un favor complicado que, por suerte, el amigo de mi padre aceptó.

Fue así como a los trece años tuve mi primer trabajo de periodista, cubriendo la liga de básquet para el diario El Oeste. Eran crónicas semanales, muy cortas, en donde explicaba el trámite del partido, los mayores anotadores y las incidencias más importantes. Tomaba notas a mano en la cancha, escribía el artículo a máquina en casa —letra por letra, usando solamente estos dos dedos que sigo usando ahora— y caminaba las cuatro cuadras hasta la redacción del diario; iba lleno de nervios, ilusionado y feliz.

—Ahí viene el gordito —decían los muchachos de la imprenta, llenos de tinta hasta las orejas.

Yo entraba y quería actuar con naturalidad, pero el corazón se me salía por la boca cada sábado, cada vez que entregaba mi crónica semanal sobre básquet. Le dejaba la hoja llena de texto a la secretaria, y veía cómo la hoja pasaba de su mano a la mano de otros, y después de otros más. Así comenzaba el milagro.

En el diario El Oeste, por supuesto, no me pagaban. O sí. La paga era ver, al día siguiente, mis palabras impresas en el papel.

Como promediaba la década de los ochenta, llegué justo a tiempo para vivir, oler y recordar cómo se hacían los periódicos antes del PageMaker y de la era digital. Conocí las redacciones antiguas, donde no había computadoras sino olivettis de carro ancho; entré a las salas de revelado; conocí el sonido de las viejas Garaventa cuando se atascaban; y, sobre todo, fui contemporáneo de tres oficios que ya han desaparecido para siempre: el linotipista, el tipógrafo y el estereotipista.

No dejé nunca de hacer aquello (que también es esto que hago ahora), y por alguna razón secreta jamás en todos estos años, que son ya muchos, he dejado de divertirme ni de emocionarme a la hora de escribir. O mejor dicho: a la hora de saber que lo que he escrito está siendo leído por otros, en otra parte, lejos de mí.

Pero por alguna razón no recordaba el momento en que había ocurrido el primer resorte vocacional, el primero de todos los milagros. Y vino a recordármelo Natalia, que encontró la prueba contundente en la página cinco de una revista efímera de mi infancia.

Es extraño contar todo esto ahora y de este modo, desde un portátil conectado —sin cables— y a través de un blog de publicación instantánea en todo el mundo. Es extraño saber que ahora mismo, en dos minutos apenas, yo presionaré este botón de aquí y ustedes ya tendrán mis palabras en casa o en la oficina, en Montevideo, en Veracruz, en Mercedes, sin que nadie se haya manchado las manos de tinta, sin carteros, sin tipógrafos y sin esfuerzos.

No ha pasado tanto tiempo, sólo veinticinco años veloces, entre una cosa y la otra. No hay mucha diferencia entre el chico de campo que esperaba la llegada de una revista desde la Capital y éste que soy ahora, el que escribe este párrafo en su casa y a la vez tan lejos de su casa.

Aquel chiste, aquel primer chiste impreso de mi infancia, ha regresado después de mucho tiempo para decirme que todo está igual, que no se han truncado las emociones, que cada libro nuevo con mi nombre es un milagro idéntico al primer milagro, y que el olor de la tinta en el papel no tiene precio.

El chico de entonces, el gordito aquel que caminaba las cuatro cuadras con el corazón en la garganta y el texto novato entre las manos, el que deseaba que la vida futura estuviese llena de tinta y de palabras, puede dormir tranquilo. Estoy feliz de no haberlo traicionado.

Pero él seguro que más.

Hernán Casciari
lunes 24 de septiembre, 2007


El colmo de un campesino

por Hernán Casciari

Hace algunos días Natalia Méndez, una editora de libros infantiles que suele leer Orsai, preparaba un trabajo universitario y encontró —en la página cinco de una efímera publicación que se llamaba Humi, fechada en septiembre de 1982— un chiste firmado con mi nombre y mi apellido. Con generosidad, Natalia escaneó la página y me la envió por correo, sin saber que, al hacerlo, alumbraba un recuerdo que había estado escondido y a oscuras, en el sótano de mi memoria, durante veinticinco años exactos.

En aquellas épocas yo leía, a escondidas, la revista Humor. No me ocultaba porque estuviésemos en una dictadura y los textos de Humor fuesen subversivos, sino porque entonces yo tenía diez años y en esas páginas quincenales había dibujos de mujeres desnudas y bastantes malas palabras. Cada cual tiene su pequeño gobierno militar, y a mí el coronel Chichita me producía más temor que el general Galtieri.

Las revistas infantiles de entonces —Billiken y Anteojito— trataban a los niños como si fuesen disminuidos mentales, pero en casa recibíamos ambas, porque mi madre creía que troquelar cabildos de cartón podía ser útil para mi futuro. Por suerte, en el negocio de canje de la calle 32 te daban una revista Humor vieja por dos números nuevos de Billiken o Anteojito. De este modo conocí a mis primeros dibujantes favoritos, y también supe que los periodistas y los escritores serios podían también ser graciosos y hacer enojar a los malos con buenos chistes por la espalda.

Todos ellos, una tarde cualquiera en mitad de la guerra de las islas Malvinas, tuvieron una idea genial: hacer una revista como la transgresora Humor, pero para chicos. Y entonces nació Humi, que no traía ilustraciones de próceres en la tapa, sino que se burlaba de las cantantes infantiles de la época. Sátira e ironía para niños astutos, en lugar de fechas memorizadas o historietas rancias.

El proyecto fue un fracaso y duró muy poco, porque los padres preferían seguir comprándole, a sus hijos, cabildos para troquelar.

Pero durante las pocas ediciones que duró el encanto de Humi, yo fui un fanático de aquella revista infantil. Devoraba cada página, hacía guardia en el quiosco cada tarde para saber si había llegado el último ejemplar, y después me pasaba semanas enteras leyendo y releyendo cada artículo, cada viñeta; me gustaba el olor de esa revista y todo lo que nos decía. Me fascinaba, sobre todo, que los mismos dibujantes y guionistas de Humor (las mismas firmas subversivas) tuvieran tiempo también para conversar con gente de diez años. Y, además, no tenía que esconderme de Chichita para leerlos, porque me hablaban a mí; me hablaban directamente a los ojos.

Esa cercanía, esa amistad a destiempo, me dio valentía para enviarles una carta agradeciéndoles el esfuerzo. No recuerdo esa carta, seguramente escrita a máquina y llena de faltas o borrones. Al final de la hoja, ya más distendido, les dejaba el chiste del campesino que cierra la tranquera para que no entre el aire. Envié el sobre con emoción, pero también con pocas esperanzas. Sin embargo, cuando recibí de manos del quiosquero el número tres de la publicación, quince días más tarde, allí estaba mi chiste.

Era la primera vez que veía mi nombre impreso. Y ese momento, ahora estoy seguro, fue el resorte inicial, el punto de partida de mi vocación.

No lo supe entonces, ni lo analicé más tarde. Lo descubrí hace tan sólo tres días, cuando Natalia me envió esa página amarillenta, que había dormido tantos años en alguna hemeroteca de Buenos Aires. Me sorprendió, antes que todo, haber olvidado por completo aquel suceso fundamental de mi infancia. ¿Por qué no lo recordé nunca antes del mail de Natalia? ¿Y por qué, al recordarlo ahora de repente, han regresado también tantas otras cosas alrededor de ese acontecimiento, tantos detalles y relieves, e incluso la certeza de que aquel fue un momento esencial de mi vida y de mi futuro?

Ahora, que existe el word y la impresora, ver tu nombre impreso en papel es fácil y es también aburrido. Pero entonces era casi casi un prodigio. Muchas cosas encadenadas debían ocurrir, y además era preciso que ocurriesen de un modo correcto y sincronizado. Desde el momento en que yo dejaba una carta en el correo con un chiste dentro, y hasta la tarde que la revista llegaba a mis manos con el chiste impreso, eran tantas las cosas que tenían que pasar, tanta la suerte y el azar, que yo no creía que pudiera ser posible.

El cartero no debía equivocarse ni la carta perderse entre miles, alguien debía abrirla y no echarla al cesto de basura, y, sobre todo, unos señores a los que yo admiraba debían leer la carta y gustarle el chiste. Después de eso, que ya era de por sí increíble, un tipógrafo debía seleccionar las letras de mi chiste y de mi nombre, y un imprentero multiplicar esa página, y unos obreros intercalar los pliegos pares con los impares, y un distribuidor repartir la revista por todo el país, y un camión nocturno llegar a Mercedes, y mi quiosquero darme un ejemplar, y yo ir hasta la página cinco y ver allí mi chiste. Y mi nombre.

Todo eso había ocurrido en secreto, durante veinte días hábiles del año 1982. Todas aquellas magias habían sucedido sin distracciones ni baches ni excusas, con la serenidad de los milagros cotidianos. Y entonces yo supe, con toda la fuerza de mi alma, que ésas eran las cosas que debían ocurrirme muchas otras veces en la vida. No fue un deseo, sino una certeza extraña y conmovedora.

Yo tenía once años. Yo comenzaba a estar obsesionado con escribir cosas que aparecieran después en un papel lejano, compuesto por otros, multiplicado por otros, distribuido por otros. Leído por otros. ¿Cómo pude haber olvidado aquella primera emoción hasta hace tres días, si de esa emoción surjo, si de esa obsesión estuvieron diseñados, después, todos mis pasos en la vida, cada uno de mis insomnios de tinta y de papel, y mis patologías, y mis incertidumbres y mis cuentos?

Desde aquel día todo fue más fácil, porque por fin ya sabía qué hacer con mis pasiones, sabía a dónde tenían que ir a parar. Desde aquella tarde no pude dejar de escribir, no quise dejar de hacerlo nunca más. Mi padre se dio cuenta del asunto y habló con su amigo Bustos Berrondo, que dirigía un diario en Mercedes. Le pidió un favor complicado que, por suerte, el amigo de mi padre aceptó.

Fue así como a los trece años tuve mi primer trabajo de periodista, cubriendo la liga de básquet para el diario El Oeste. Eran crónicas semanales, muy cortas, en donde explicaba el trámite del partido, los mayores anotadores y las incidencias más importantes. Tomaba notas a mano en la cancha, escribía el artículo a máquina en casa —letra por letra, usando solamente estos dos dedos que sigo usando ahora— y caminaba las cuatro cuadras hasta la redacción del diario; iba lleno de nervios, ilusionado y feliz.

—Ahí viene el gordito —decían los muchachos de la imprenta, llenos de tinta hasta las orejas.

Yo entraba y quería actuar con naturalidad, pero el corazón se me salía por la boca cada sábado, cada vez que entregaba mi crónica semanal sobre básquet. Le dejaba la hoja llena de texto a la secretaria, y veía cómo la hoja pasaba de su mano a la mano de otros, y después de otros más. Así comenzaba el milagro.

En el diario El Oeste, por supuesto, no me pagaban. O sí. La paga era ver, al día siguiente, mis palabras impresas en el papel.

Como promediaba la década de los ochenta, llegué justo a tiempo para vivir, oler y recordar cómo se hacían los periódicos antes del PageMaker y de la era digital. Conocí las redacciones antiguas, donde no había computadoras sino olivettis de carro ancho; entré a las salas de revelado; conocí el sonido de las viejas Garaventa cuando se atascaban; y, sobre todo, fui contemporáneo de tres oficios que ya han desaparecido para siempre: el linotipista, el tipógrafo y el estereotipista.

No dejé nunca de hacer aquello (que también es esto que hago ahora), y por alguna razón secreta jamás en todos estos años, que son ya muchos, he dejado de divertirme ni de emocionarme a la hora de escribir. O mejor dicho: a la hora de saber que lo que he escrito está siendo leído por otros, en otra parte, lejos de mí.

Pero por alguna razón no recordaba el momento en que había ocurrido el primer resorte vocacional, el primero de todos los milagros. Y vino a recordármelo Natalia, que encontró la prueba contundente en la página cinco de una revista efímera de mi infancia.

Es extraño contar todo esto ahora y de este modo, desde un portátil conectado —sin cables— y a través de un blog de publicación instantánea en todo el mundo. Es extraño saber que ahora mismo, en dos minutos apenas, yo presionaré este botón de aquí y ustedes ya tendrán mis palabras en casa o en la oficina, en Montevideo, en Veracruz, en Mercedes, sin que nadie se haya manchado las manos de tinta, sin carteros, sin tipógrafos y sin esfuerzos.

No ha pasado tanto tiempo, sólo veinticinco años veloces, entre una cosa y la otra. No hay mucha diferencia entre el chico de campo que esperaba la llegada de una revista desde la Capital y éste que soy ahora, el que escribe este párrafo en su casa y a la vez tan lejos de su casa.

Aquel chiste, aquel primer chiste impreso de mi infancia, ha regresado después de mucho tiempo para decirme que todo está igual, que no se han truncado las emociones, que cada libro nuevo con mi nombre es un milagro idéntico al primer milagro, y que el olor de la tinta en el papel no tiene precio.

El chico de entonces, el gordito aquel que caminaba las cuatro cuadras con el corazón en la garganta y el texto novato entre las manos, el que deseaba que la vida futura estuviese llena de tinta y de palabras, puede dormir tranquilo. Estoy feliz de no haberlo traicionado.

Pero él seguro que más.

Hernán Casciari
lunes 24 de septiembre, 2007


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro El pibe que arruinaba las fotos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 Romi
31/03/2015 a las 00:47
hola hernan, hoy leí este post..y me emocionó,,,sabes q esa secretaria es mi tia! mi tia adry, Adriana Lofrano...y sabes q el diario el oeste hoy es una cooperativa porque casi lo cierran?? seguro q sí te enteraste....y mi tía sigue allí...porque ama ese diario....y ella me contó de vos...te recuerda con mucho cariño....espero leas mi comentario y te pongas contento....beso grande!
Dr. Dardo Curare
03/10/2007 a las 04:38
Ha conseguido emocionarme nuevamente.
VeRa
02/10/2007 a las 16:09
Hola Hernán
Llego tarde, como casi siempre...y bueh...
Yo tengo 43 y no leía Humi como lectora rasa, pero sí lo hice como maestra fresquita y con ganas de hacer cosas diferentes.
A mí me fascinaba la revista y creo que les transmití ese gusto a los alumnos a los cuales se las presté.
El piojo que hablaba al vesre era una genialidad....!
Y las notas sobre "la otra historia" que le pegaba patadas a las versiones escolares y lavadas de los sucesos argentinos...

Pero como suele pasar, dura poco la dicha:
un día una directora me preguntó en qué parte del programa estaba escrito eso que estaba enseñando en ciencias naturales (era Darwin, recuerdo, un juego para apreciar el funcionamiento de la teoría)
otro día la revista dejó de salir
y otro día mi abuelo Juan cerró la imprenta donde se publicaba el diarito del pueblo, y el olor de la tinta y las letritas de plomo con las que escribía en espejo (a las chapas) se
desparramaron por ahí...

que lo parió, diría Mendieta
  mafaldita
02/10/2007 a las 07:52
hace unos dias q estaba buscando en la red de las redes la cancion del ratoncito q se cayo en la olla... "porque lloras hormiguita, porque lloras corazon, porque el pobre ratoncito, en la olla se cayo..... pucherito pucherito tan amargo para mi...."...cancion q me ronda en la zabeca desde hace 35 cumples.
Encontre la historia de la cucarachita martinez y la ratita presumida... aprendi q la historia forma parte del folcklore infantil de toda latinoamerica y la madre patria... terrorificas historias...
Encontre a la pelicula sobre el raton perez (sorry, de verdad q vivo en una isla)... un grupo q se llama raton perez.... etc etc
Ya me habia cansado de buscar y decido mirar orsai.... y me encuentro q semos varios los del trip al pasado. Y no es casualidad...nunca lo es....
En fin, serafin, diria mi nona..alguien se acuerda de la cancion esta?
hernan, le estoy encargando a mi amiga (neuquina) q vive en bilbao (q fue la 1ra q me hablo de la mujer gorda en el 2004), q me compre DOS libros... y me los mande a aruba para compartirlos por aca.....
besos
alucinado con el blog
02/10/2007 a las 07:40
Q grata sorpresa conocer tus trabajos Hernan , hace 48 horas entre por primera vez a este blog y nunca me colge tanto a leer sentado de frente a un monitor, es un poco incomodo pero tus relatos son muy adictivos ! no puedo parar de leerlos chabon! te felicito fiera, un abrazo para vos y para todos los argentinos emigrados que me pongo en su lugar y se me pianta un lagrimon de solo pensar en estar lejos de esta tierra querida
saludos desde San Vicente, pcia. bs as
(respecto al colmo la verdad se me puso la piel da galllina, no recuerdo la revista humi, en el 82 tenia 3 años pero ni bien aprendi a leer me devoraba las conocer y saber, muy interesante y como no, mafalda)
Anemij
02/10/2007 a las 05:52
Yo leía Humi a los 12 años... (pero en un segundo intento de edición que salió tiempo después de las tuyas...) duraron unas pocas revistas...

...otra vez.

Por suerte tengo una madre copada que me las compraba (y me dejaba leer Humor...) Sigue siendo la misma: ¡Te recomendó a vos!

Besos...
vecina
01/10/2007 a las 22:37
Una Amélie de la tinta con final feliz. Final de "gordito aquel" feliz.
 Jole
01/10/2007 a las 16:05
Sin palabras, sos mi cable a tierra... ya lo sabes, gracias!
Jimena
30/09/2007 a las 19:38
Hernán (leerte a diario ya me da la suficiente confianza como para llamarte por el nombre de pila), terminé de leer el texto con lágrimas en los ojos. Quizás para vos no signifique mucho (o probablemente si. Bah, que digo, seguro que si, es la demostración de que lo que hacés, lo hacés bien), pero tenés la rara habilidad de llegarme.
Saludos, desde Rosario.
eliana
30/09/2007 a las 00:43
uuyy yo si que me acuerdo de lo primero que escribí que me dio como una cosita linda que los demás lo reconocieran
era en cuarto grado, una "reflexión" (??!) sobre una de las máximas de san martin a merceditas. recorrió el colegio eso!! loco, que emoción jajajaj ahora lo que sí, esa hojita con letra mocha está perdidísima. de todas formas está bien que las perdamos de vez en cuando a estas cosas, porque de repente se te aparecen ahí en la mitad de la calle y casciari escribe uno de estos textos. Un beso
 Federico Báncora
29/09/2007 a las 18:44
Muy Bueno, emocionante, te va a parecer una boludez, pero mientras lo leía lo escuchaba leído por la voz de Carlitos Alcántara de grande?
Gracias por todo lo que escribis!!!
Un abrazo!!!

FedX
Oyom!
29/09/2007 a las 15:58
Dejé un comentario más arriba, divagando sobre las vocaciones, las decisiones, las miles de posibilidades que en un momento dado colapsan para sólo una, que es nuestra realidad, sobreviva... pero ahora sólo pasaba para (si usted me lo permite) dejar el enlace al blog de la revista Oyom, que ya está por sacar su Nº2. Los invitamos a pasar. Muchas gracias.

Saludos
Oyom
(la revista lee Mario Baracus en tu honor)

http://oyomes.blogspot.com

La hija del imprentero
29/09/2007 a las 03:19
Hasta el tuétano. Te felicito por reencontrarte con los recuerdos (cuando quieras, te invito unos mates en la imprenta, arriba del burro de tipografia)
Mitch Gómez
28/09/2007 a las 22:41
Me hizo llorar. Muchas gracias por éste y por todos los otros.
28/09/2007 a las 19:49
Que increible, yo tengo la colección completa de Humi aún guardada, discutía el otro dia con mi lady si debía tirarla o guardarla para mis futuros hijos.
En esa época yo tenía como 11 años, y también leía la Humor pero no a escondidas de mi viejo que incluso compraba Sex Humor y me dejaba leer ambas (así quedé).
Pero lo más increible, deberás creerme, es que cuando vi recién tu chiste...lo recordaba!

Es para mi también un recuerdo significativo. Fuckin' nostalgia que se queda con algo nuestro cada día...!
niño rodriguez
28/09/2007 a las 19:34
A mí me pasó lo mismo, pero con el dibujo. Leía la Humor a escondidad en mi casa, que era bastante vigilante. Cuando salió Humi yo tenía 13, lo que me hacía medio grandulon para esa revista, pero me la compraba igual , como toda cosa dibujada que hubiera en el kiosco.

Ahora soy dibujante, y es verdad, la tinta en el papel es placer

saludos!
Francesc
28/09/2007 a las 17:25
Tengo este blog en mis favoritos desde hace más de un año y esta entrada es de las que realmente inspiran. Felicidades por este estupendo trabajo.

Saludos desde la isla de Menorca, España.

Kikades
Sol
28/09/2007 a las 04:51
Simplemente hermoso lo que escribiste, estudio periodismo y encontré este texto, sin duda alguna, inspirador.
Susymon
28/09/2007 a las 02:13
Qué lindo recuerdo el tuyo, yo también fuí fana de Humor; sufrí en carne propia la tortura de Billiken y Anteojito, descubrí mis ansias de escribir aunque sea en un cuaderno de tapa dura desde muy chica, ahora en la era de los blogs me escapo de la rutina diaria para volcar recuerdos y experiencias, te envidio sanamente tu genialidad y la posibilidad de poder leerte en esta maravilla de internet que aprendí a usar no hace mucho para no quedarme afuera de este mundo que avanza rapidísimo y nos hace decir que 25 años ...no es nada.Un abrazo patagónico.Susana
 desarmadaenelsillon
28/09/2007 a las 01:31
Es un placer leerte, sobre todo cuando dejas salir esa nostalgia.

Queria preguntarte que pasó con un link que habia hasta hace un tiempo del ranking de los posts mas leidos. Porque estaba buscando un par para imprimirle a mis padres, que quedaron fascinados con tu estilo, y al no saber los nombres se me hace dificil encontrarlos.

Sergio
28/09/2007 a las 00:57
No sé qué hiciste en este escrito... pero comencé a llorar de la nada... creo simplemente que me he envejecido
Un abrazo
27/09/2007 a las 18:16
Siempre cruzarse con un recuerdo -de los gratos- está bárbaro.

Me alegro por vos!


Saludos!


Nacho Merlo
Salitou
27/09/2007 a las 05:47
Humi... me hiciste aflojar una lágrima, amé esa revista, cuando dejó de salir no tenía edad para entender el por qué algo que me gustaba tanto no estaba más...
Recuerdo muy poco de la revista (y de esos años), me fascinaban los dibujos que tenía, y los contenidos... nunca me voy a olvidar de la trampa para Reyes Magos :-D
walquiria
27/09/2007 a las 05:41
Hernán:
Antes que nada GRACIAS NATALIA, porque si no hubiera sido por ella no hubieramos tenido este relato que no solo fue magnífico, sino emocionante.- Desde hace un tiempo solamente te leía y no dejaba ningún comentario, ya que no me daba el tiempo, pero a partir de ahora empezaré a dejar nuevamente mis comentarios porque me puse muy triste y celosa porque no estoy en el ranking de los comentaristas de este blog!!! y eso que estoy desde el principio!!!
Te mando un beso
Walquiria
27/09/2007 a las 04:24
me hiciste emocionar, yo creo que soy bastante mas joven que vos, sin embargo me acuerdo de la humi , por alguna razón mi papa la tenia, me acuerdo patente unos dibujos que eran bizarrisimos, todos con colores medio verdes y con un personaje que iba en un monopatin...y una chica con dos colitas de caballo... hace unos dias justo se me estaba ocurriendo una idea de hacer un blog apuntado a chicos (por que pensé "que paginas tienen los pendejos para ver en internet?") y me estaba rompiendo la cabeza pensando como podria ser una pagina para chicos, que contenido tendria? con que lenguaje escribiria? y ahora me diste el mejor ejemplo a seguir con esa pagina numero 5 de la humi.....es excelente!
gracias.


juano

p/d: creo que la humi, las mafaldas, y el pibe piola fueron mi resorte inicial para dedicarme a las tiras comicas y las historietas
nataloide
27/09/2007 a las 02:43
ups, puse Sexumor.... me comí la H. (me hago la canchera en vez de "Revisar mensaje antes de enviar")
nataloide
27/09/2007 a las 02:41
Si... también leía Humi, me parece que después del 82 (o yo era una niña realmente precoz). Ahhhhh y me agarraba unas tremendas calenturas leyendo la Sexumor que mis viejos (también) escondían debajo del colchón. Gracias x los recuerdos, Hernán.....te quiero un montón, y te leo siempre.
ella
27/09/2007 a las 02:03
cuantos recuerdos...
Loser de ciudad
26/09/2007 a las 23:24
Revista Humi, hubiera deseado que en mi infancia haya habido una revista como esa, ya que habían muchas revistas muy estúpidas y vacías. Como dijiste Billiken y demás mierdas que nunca te enseñaban nada. Sólo a recortar figuritas del cabildo, y decía boludeces como "French y Berutti repartían cintitas celeste y blanca y la gente usaba paraguas"

Muy bueno, muy bueno, no quiero decir más nada antes que decir alguna estúpidez al estilo como "Pri, ay no, soy 137°".

Chau Casciari.
 Escribidor
26/09/2007 a las 22:59
Hernan:
Es un verdadero placer leer lo que está bien escrito y relatado. Tu forma de recordar los olores y ambientes trajeron a mi memoria otra vez el olor a la tinta, el ruido de la Givot y la Minerva, la guillotina para emparejar, y todo el ambiente de las imprentas. Yo soy más veterano, ya tengo 56 añitos, pero no se me borra el recuerdo olfatorio. Tuve la suerte de conocer ese ambiente a los 11 años, en la imprenta de unos tíos míos en la que trabajaba en los veranos, y luego, mientras estudiaba en la facu, trabajando como corrector en el taller donde se imprimía "La Opinión", "El Cronista Comercial", y otros: la imprenta Alemann. Allí conocí la fauna correctora, que es muy especial.
De todos modos, me quedó una deuda conmigo mismo: escribir. Pero te cuento que cada día tengo mas ganas y estoy por empezar...ya te enterarás.
Ah! Te cuento y les cuento a todos: no dejen de leer la recopilación de cuentos del Negro Fontanarrosa que editó Alfaguara. Son dos tomos que no tienen desperdicio si tenés ganas de reirte un rato.
Un abrazo

Enrique
Susy de la v
26/09/2007 a las 22:23
Yo tambièn leís Humi!! salió solo en el 82?? Entonces se ve que leía números viejos....!!
26/09/2007 a las 21:58
Pufffff. Me emocione pelotudo....

Saludos desde Suipacha.
Eu
26/09/2007 a las 21:23
Muy bueno.
La Filistea
26/09/2007 a las 20:21
Lo mejor de todo fue la parte final, donde te sientes orgulloso de ti mismo, creo que eso no se logra sino al haber hecho aquello con lo que soñaste.
Es obvio esto que puse parece el ejemplo más trillado de las abuelitas pero tiene tanta verdad.

Adelante que tienes muchos que te leemos.

Saludos.
Virginia
26/09/2007 a las 20:13
Me encantan tus escritos, y me sentí muy a gusto sabiendo que te emociona que otros lean lo que has escrito.
Cuando iba al colegio una editorial decidió publicar cuentos, poemas, chistes de niños y recuerdo, que es cierto, es muy gratificante encontrarse entre esas páginas.
La verdad me emociono mucho el último párrafo, siempre sos y serás el mismo niño de Mercedes estés donde estés.

Saludos desde Neuquén, Argentina!
El Chalero Solitario
26/09/2007 a las 20:13
Qué hacé vieja. Soy un campesino gallego, chabón, y no entiendo el chiste. Cuando hace mucho frio aca en españa, voy por el camino de los olmos y cierro mi tranquera. Siempre lo hice así, igual que lo hacía mi padre e igual que mi agüelo, y así. Lo cierto es que nos seguimos cagando de frío igual, pero eso son misterios inescrutables vedados a los mortales. Siempre recordaré al hijo de mil putas de mi viejo, diciéndome, luego de darme una cachetada en la nuca: "andá, pendejo del orto, corré y cerrá la tranquera que hace un chiflete del carajo". ¿Tiene que ver con que los campesinos no son friolentos? ¿O que si cerrás la tranquera hace más frio? No sé, loco. Hacete un chiste menos intelectual y dejate de joder. Gordo Trolebús.
Zebas
26/09/2007 a las 19:20
Hijo de tu bendita madre, tenias que refregarnos en la cara que perteneces al club de los privilegiados, esos que basan su existencia en lo que les gusta hacer, esos que recibieron de la vida el mejor de los regalos, la pauta de que tienen una capacidad innata para algo y que gracias a la misma pueden sobresalir. En cambio los desubicados deambulamos por la vida tratando de ver en la realidad una seña que nos encamine en la direccion correcta.
Genial verte pasar por la via express way, desde aqui de las lineas locales atascadas de trafico tan solo nos queda admirar tu raudo recorrido.
 olo mosquera
26/09/2007 a las 19:16
#123: repito, como siempre, que leo todos los comentarios. Del primero al último, y en tiempo real.
ROBERTO GARCIA B.
26/09/2007 a las 19:13
Saludos, desde Valdivia, Chile
Soy un fanático de tus textos y hace tiempo que esperaba una renovación en este blog. No me he decepcionado y te felicito.
A través de este texto recuerdo mis comienzos en el periodismo y me acuerdo con emoción cuando hacía comentarios deportivos en una antigua radio de mi ciudad.
No me pagaban nada, pero la posibilidad de ir al estadio con micrófono en mano y después comentar los partidos, eran para mi una experiencia sin igual.
Quizás el tiempo ha ayudado a aquietar esos sentimientos, cada vez que me veo enfrentado a un nuevo desafío, pero el sentir el nerviosismo cuando comencé, es inpagable.
Felicitaciones.
Alejandra
26/09/2007 a las 19:06
con tantos comentarios de lectores no creo q leas el mío...pero en fin, allá vamos...
soy lectura de tus blog, llograste engañarme con el blog de Mirtha y me ilusionaste con el de Letizia...
cai como muchos lectores supongo... debo confesar q escribis de una manera fascinante pero tambien admito q prefiero tus blog imaginarios a este, el q se supone es de tu vida real... mezcla de ficción y realismo...este es un tanto aburrido, los únicos artículos q he disfrutado enteramente son este y el que habla de los nuevos ricos, ese me fascino pq tengo muchas amistades q han pasado de pobres a ricos y ahora no saben ni que cosa son los frijoles...
de todas maneras te queria felicitar por tu trabajo, es excelente y agradecerte por darme momentos de felicidad y de ilusión con Mirtha y Letizia.
Un beso y abrazos desde Nicaragua, América Central
 Teresiña
26/09/2007 a las 18:58
Cómo que no hay esfuezo hoy?? o me vas a decir que todo esto que escribiste (aunque después hayas apretados dos botones para ponerlo on line) no te costó nada?. La emoción no vale acaso? la evocación, describirla, acomodar el modo, el mejor, el más genuino, esto sigue siendo un esfuerzo, muy parecido al que desplegabas cuando ibas caminando, movilizado, a entregar tu textito novato. CAda épòca tiene su ilusión, su esfuerzo y su cosita.
Un abrazo fuerte
Claudio Andrade
26/09/2007 a las 18:37
Hernán:
Ahora me acordé, que hace unos cuantos años vi desaparecer en una redacción al tipo que arreglaba las máquinas de escribir. Recuerdo que era un hombre tranquilo como un relojero y que tenía un espacio propio en la redacción del diario, rodeado de herramientas y aceite. Un día llegaron las computadoras y ya no lo volvimos a ver.
Gran texto, como siempre.
Un abrazo.
Denise
26/09/2007 a las 17:56

Que lindo, yo no tuve la suerte de conocer Humi,
pero por lo que dijiste, devio haber sido una revista buenisima!,
que por sierto vos pusiste un granito para que esa revista
fuese buena.

Muy lindo tu recuerdo.
Un beso!

Denise
Neuquina
26/09/2007 a las 17:18
Hay Hernan! Me emociona ver cuanto te apasiona esta vocacion hermosa que tenes.
saludos
waiting
26/09/2007 a las 09:20
Es muy conmovedor lo que has escrito. Muchos besos.
Ana
26/09/2007 a las 06:26
Te he escogido para recibir el premio del Blog Solidario porque creo sinceramente que cumples con los requisitos necesarios para ello.
zulma
26/09/2007 a las 04:30
che hernan... no estan mas simpaticas tus historias-... q paso??
kaoticarla
26/09/2007 a las 03:21
Maravilloso texto! Aunque yo no conocí a Humi, me imagino lo que debe haber sido para vos tamaña experiencia.
Te cuento una anécdota: cuando tenía ponele doce años escribí un pequeño poema que se publico en un libro de textos infantiles, aunque obviamente estaba editado por puro marqueting de la editorial (para que te des una idea, en la presentación del libro nos ofrecieron sus ultimas enciclopedias españolas), nunca voy a olvidar la emoción que sentí al leer mi nombre, bien escrito, en ese pequeño libro de tapas blancas.
Hoy estudio Comunicación y quiero escribir sobre la realidad, pero también sobre aquel mundo de fantasía, que tan feliz siempre me hizo sentir.
Saludos Hernán y orsaiadictos
Vero
26/09/2007 a las 02:14
Hace mucho que no comento y no es porque no tenga nada que comentar. Vuelvo hoy de tu tierra madrastra para encontrarme con las cosas que he dejado en tu tierra madre , ja.
Por los madriles lei en casa de un amigo pasajes de tu libro, me hiciste reir, me hiciste llorar y me hiciste pensar que tan cierto hay en esas lineas... y ahora....leo el colmo de un campesino y sin duda te digo que lo mejor de todo esto es que hay personas que sin conocerse mueveny destapan cosas que ni nosotros sabemos que siguen en algun cajon de nuestra gran biblioteca llamada memoria.


Matías
26/09/2007 a las 01:39
Como siempre, excelente...
Te felicito y, aunque quede muuuuy cursi, seguí escribiendo así
Un abrazo.

¿Qué hacía el linotipista? Yo ya soy de la era digital...
Guillermo Bravo
25/09/2007 a las 22:43
¿Nostalgia?
Viento que se lleva los recuerdos, que me nubla hasta tu cara y al final no queda nada, ni la nostalgia ya, de poderte recordar.
Luquillasnano
25/09/2007 a las 22:07
Ves como tienes otra cara que no la de ese merntioso compulsivo que te veias a ti mismo.
Muchas veces te contradices en tus textos, y mucha veces no estoy de acuerdo en lo que dices pero aun asi te sigo leyendo, y este articulo me ha encantado. A mi hace menos de un año, me publicaron un diagrama en el libro de la Asociacion Epañola de Paìroflexia, nada era una tonteria, pero desde entonces tengo un cuadernillo para hacermas y con suerte que me publiquen otro. Espero comprar tu libro un dia de estos, que o tambien prefiero la tinta impresa.
Por cierto veo que no lees los comentarios, sin con suerte lees este piensa como te habria sentado a ti que no hubieses publicado el chiste...
Spender
25/09/2007 a las 21:02
Realmente conmovedor Hernán. Saludos de un español adicto a tus textos, uno de esos que te lee y te leerá siempre que tú quieras.
Crysty
25/09/2007 a las 20:48
Cómo un simple recuerdo te puede desencadenar otros recuerdos!!! Muy bueno y sobre todo que nos hayas contado a los que nacimos por aquellos días, de la revista Humi ya que no tenía ni idea que existía...
Mucha suerte...
pal
25/09/2007 a las 20:26
y otros nos pasamos pensando en la niñita que fuimos... muy bonito
VINX
25/09/2007 a las 20:05
Lo único que prueba tu relato es la fatuidad que tiene "mantener viva la memoria". Ya ves que los únicos recuerdos que pueden perdurar medianamente intactos en sus mínimos detalles, son los que uno tenía olvidados. Y que manosear los recuerdos pensándolos y pensándolos a cada rato, termina por transformar (destruir) completamente lo que eran. Cada vez que se abre la memoria y el recuerdo se actualiza, la inteligencia le pule detalles y la consciencia malintencionada -que todos tenemos- le pregunta si guarda los cambios.

Recordar es un mecanismo maquiavélico que destruye la verdad histórica. Gracias a Dios que exista algo como la "evolución de las especies", ya que dentro de un tiempo los humanos perderán su capacidad de recordar y el mundo alcanzará rápidamente paz. saludos señor gordo. saludos a todos.
Mardevientos
25/09/2007 a las 17:45
Me hiciste emocionar como si la de la historia fuera yo misma... que estoy lejos de serlo!
Esta Natalia te resucito a alguien que habias olvidado, pero que tenia un monton de sueños que cumpliste!

Flor
25/09/2007 a las 17:20
Algunos pueden criticar otros elogiar, hay quien pida un blog nuevo pq este ya es muy conocido. Hay quien no entienda el chiste y quien se los quiera explicar con fotos, con palabras y yo en el Reino de los Algarves, tratando de traducir un chiste (cosa imposible) y ciertas expresiones para que mi marido entienda de que me rio, porque me emociono y lo mas importante las extrañitis agudas que me agarran despues de leer estas notas.
Chabon vos segui asi.
Besos
jorge
25/09/2007 a las 16:20
ja, ja, ja

He leido el blog que nos a linqueado Guayaquil.

Hernan, no te lo pierdas, un catalán hablando de los catalanes.

http://lacomunidad.elpais.com/el-negro-albino/posts

Muy bueno
ana yalour
25/09/2007 a las 16:11
Chiquito... me partes de ternura. Con razón te quiero tanto, si aquello que me me ofreces lo vienes macerando entre los pliegues de tu cogotito de nene gordo y genial.
Bonito...

Un abrazo
fede o
25/09/2007 a las 16:06
entre los desaparecidos agregá a los fotocromistas.
Maria Julia Herme
25/09/2007 a las 15:59
Hernan

Tu historia se volvio linda, pero la mía no. Yo no dejé de comer helados, dulces, caramelos, chocolates, galletitas, tortas y todo eso que que comía a los doce y ahora soy yo la que está gorda como PIGGY.

saludos,

Maria Julia Herme
nitramz
25/09/2007 a las 15:49
* Felicitaciones de rigor por tan buen texto, que no sorprende por ser tan bueno como la inmensa mayoría de los otros de tu autoría.

* Yo soy '84 y mi chiste fue a parar a una Billiken.
Será por eso que encontré mi camino explorando, a través de una pantalla, las entrañas lógicas de cualquier artefacto electrónico que me pongan al alcance de la mano. ;-)

Saludos.
Bep
25/09/2007 a las 14:51
Un relato como este es sintoma inequívoco- y nadie lo recordó- de empezar a tener una edad.

Es cierto! Cuando empezamos a pensar que todo ocurrió hace 25 años es que ya falta poco para encabezar las frases diciendo "En mi época, yo..." o "Nosotros si que sabiamos pasarla bien y no como..."

Pero, y que!?!? Llegamos, no?

Como siempre, genial! Sos "collonut"!!!
claudio
25/09/2007 a las 14:28
sabes que ni me acordaba de la HUMI?.... que loco.... en fin, mira lo que encontre...... http://www.humi.drakon.com.ar/

genial como siempre hernan.
marcelo del bueco
25/09/2007 a las 14:26
Cuando decís : "Es extraño saber que ahora mismo, en dos minutos apenas, yo presionaré este botón de aquí y ustedes ya tendrán mis palabras en casa o en la oficina, en Montevideo..." es tal cual.

Te leí temprano desde mi oficina en Montevideo.

Un abrazo.
Yabu
25/09/2007 a las 14:20
Dios mío, yo nunca publiqué un chiste, estoy acabado.
GinesF
25/09/2007 a las 12:37
Estoy con #77.

Ahora que tienes el libro, lo compré, bajas el listón. Y todo el mundo diciéndote lo bueno que es. Será porque nunca leí Humi.

Hernán, crea otro blog paralelo a este. Orsai lo conoce demasiada gente ya.

Un abrazo. Sigue así.
guayaquil
25/09/2007 a las 09:32
Muy buenos dias a tod@s.

descubierto por acá otro relatista o como ustedes le llamen a esto de escribir cuentos. les dejo un enlace

http://lacomunidad.elpais.com/el-negro-albino/2007/9/19/el-buen-cagar

Quiero dar las siceras gracias a los que hacen esto de forma desinteresada y con tanto amor hacia lectores anonimos y lejanos. Me gustaria que dejasen nuevos enlaces de escritores que tengan blog

sinceras gracias
25/09/2007 a las 07:03
muy extraño conseguirme con una anécdota tan parecida a mi propio "punto de partida vocacional". El mío se ubica hace 23 años, tenia 9 años y mi nombre impreso junto a mi primer cuento en una revista dominical.
¿Y que además haya un montón de comentarios similares en este post?
Asi que esa es la manera como descubrimos nuestra vocación los periodistas, editores, escritores y demás relacionados!, ¿cómo la descubrirán los dentistas?, los proctólogos? los abogados?

Grisel
25/09/2007 a las 05:58
Tengo incrustada en la memoria esa página de Humi que te mandó escaneada Natalia y unas cuantas más. Las veo con esos ojos de adentro del cráneo.
Y sobre lo que decís de que la Humi te miraba a los ojos y conversaba con vos: era eso, estoy segura, parte de lo que nos tenía a unos cuantos al pie, esperando la próxima página.
Pero además descubro que comparto con varios la lectura simultánea de Humi y de las primas de Humi que no nos estaban dirigidas y que leíamos a escondidas o de ojito o como fuera.
Qué bárbaro que una revista le haga eso a un pibe.
Don Arturo
25/09/2007 a las 05:24
Por dios!!!!! Me hiciste acordar de esa revista mítica que yo les compraba a los hijos de mis conocidos, con el consecuente odio de los padres por transmitirles a los niños ideas subversivas... Creo que voy a tomar la posta de tu texto y escribir algo al respecto también. Estoy muy emocionado, como siempre que paso por acá...
Mariela!~
25/09/2007 a las 04:56
A mi me pasó una cosa parecida. A los 9 años gané un concurso de cuentos y lo publicaron en un libro. Ahora sigo en busca de que algún día mi nombre aparezca en uno.

Saludos Hernán
Te mando un abrazo.
p
25/09/2007 a las 04:16
que difícil dejar un mensaje sin caer en el baboseo...
recuerdo con amor la humi y con pudor la humor!
y aunque mis palabras no salen en papel (aún, aún!!), al menos salen por aquí y por varios blogs, alimentando ese mismo sueño de ser "leído por otros", de generar algo, de provocar algo... y de seguir siendo la niña que fui!


 juanpex
25/09/2007 a las 02:18
Son esas palabras sencillas las que siempre encontras para conmover con un texto a tus lectores. Sos genial, algún dia seras un buen ejemplo!
Vuarnet
25/09/2007 a las 00:45
Que hermoso relato Hernán, me ha conmovido y mira que pa que yo diga eso... Uff!

Que gusto da que no hayas traicionado al gordito aquel que caminaba 4 cuadras emocionado a dejar sus reportajes...
ElTeta
25/09/2007 a las 00:06
Tu viejo un grande y un visionario.
Sabía que o te metía a trabajar en un diario para sacarte machito o te perdía para siempre en un taller literario o mariconada similar.
Pancho
24/09/2007 a las 23:32
No está mal. Nada mal, ser consecuente y leal con uno mismo.
No todos pueden (podemos?) decir lo mismo.
Imfenu
24/09/2007 a las 23:26
Sos un sorete hernán, yo acá en plena crisis vocacional, sin saber/entender que carajo quiero de mi vida, y vos me tirás con esto.
No tenés perdón
Yo extranjero
24/09/2007 a las 23:22
Felicitaciones Hernan, leyéndote me vinieron a la memoria muchas cosas muy similares, tenemos la misma edad y por lo visto una historia muy parecida.
Te aseguro que no solo te admiro, eres también un ejemplo a seguir. Has concretado un sueño que comparto y que espero alguna vez, también llegue para mi.
En hora buena hombre!!
Alicant4ever
24/09/2007 a las 23:16
Muy conmovedor y nostálgico ver a Hernan en sus primeros momentos como escritor.
Alicant4ever
24/09/2007 a las 23:15
Muy conmovedor y nostálgico ver a Hernan en sus primeros momentos como escritor.
ól
24/09/2007 a las 23:08
Felicidades al de entonces y al de ahora.
Jorge
24/09/2007 a las 22:52
¡Buenísimo, por cierto! El día que instituyan un Premio Nobel para el blog, seguramente no se te escapa...
?dio los Blog´s
24/09/2007 a las 22:51
Che? Mariano? Si... vos... el del #76...
¡AGARRAMELA CON LA MANO!
Mariano
24/09/2007 a las 22:48
Gordo, me tenés re podrido. Setenta y seis personas creyendo que lo que contás es cierto y la mitad llorando de tristeza.
Decime, estás deprimido? Te pasa algo? Necesitas ayuda? No puedo creer que te leamos todos, esperemos ansiosos algo potente y te vengas con esta mariconada....Y encima más de uno te lo agradece!!! La gente está mal, pero vos estás peor eh....

A ver si la próxima le ponés un poco más de onda y nos cagamos todos un poco mas de risa.

Esta semana me compro el libro, para ayudarte a salir de la depresión.
Sonia
24/09/2007 a las 22:43
Qué hubiese sido de tu vida sin ese chistonto publicado en la Humi, que te ayudó a abrir ese tercer ojo, no?

Estarías vendiendo salames mercedinos, que son los mejores del mundo? (Porque lo tuyo siempre fué estar cerca de salames y relacionado a lo mejor de lo mejor).
clavijo
24/09/2007 a las 22:34
Excelente recuerdo para el inicio de una vida gestadora de grandes articulos, tal vez los mejores articulos del mundo pero sinceramente tu primera publicacion es con un chiste muy malo.
Saludos
24/09/2007 a las 22:30
Esta vez si q me he emocionado. De verdad, q lindo!
Xtian
24/09/2007 a las 22:11
Buenísimo el post, che. Pero no te metas con la Anteojito, de la que siempre fui fan. Intríngulis chíngulis, Pelopincho y Cachirula y esa página con palabras y sus traducciones en 10 idiomas (todas totalmente inútiles) eran lo más, cero pedagógico, totalmente lisérgico.

La Humi era para chicos nerds y avant garde, que siempre odié. A mí dame la Anteojito y la máquina de hacer huevos cuadrados.

Igual son lo más por haberte publicado el chiste ese, que tiene la misma honesta ingenuidad que mucho de lo que escribís hoy.
jpinoc.4
24/09/2007 a las 22:09
Fantástico relato, verdaderamente emocionante.
Por un momento he podido (he creído poder) sentir lo que aquel gordito cuando publicó su chiste o cuando andaba esas cuatro cuadras para entregar sus crónicas de basket.
Fantástico, de verdad.
Matías
24/09/2007 a las 22:07
También me emocioné la primera vez que vi mi nombre en letras de molde, y eso que era bastante más grande, y con profesión ya elegida.
Lindo recuerdo el de Humi. A mí no me tocó leerla porque tengo 3 ó 4 años más que vos y ya me parecía muy infantil. Pero, ahora como padre, querría tener una revista así para mis hijos.
Paco Achaval
24/09/2007 a las 21:53
Grande el: #60 coronel Chichita!, je je te envidio sanamente!, que hermosa suerte la tuya!.
Martin
24/09/2007 a las 21:53
tranquera

un poco mas sofisticada
Paco Achaval
24/09/2007 a las 21:42
Que hermosos recuerdos!, Felicitaciones Maestro!.
No hace mucho, vi un reportaje a escritores de esas revistas!, todo un ejemplo de resistencia.
Respecto a la magia de la difusión escrita (hoy superada ampliamente), tiene su efecto devastador: difunde en los mismos niveles, tanto las genialidades como las estupideces.
Igualmente agradecido!, los efectos colaterales son mínimos cuando se sabe elegir.
Martin
24/09/2007 a las 21:40
http://www.funima.org.ar/tranquera.jpg

para los que no entendieron el chiste
 Pablop
24/09/2007 a las 21:35
¿Alguien mas leyó el chiste de Maicas? (en la pagina 5, arriba) es increíble el grado de simpleza para decir algo tan complicado. ¿Dónde vamos a encontrar revistas así para pibes ahora? ¿Ganaron Billiken y Anteojito?

Saludos
guille
24/09/2007 a las 21:31
Cuando leí este texto recordé un personaje que creé en la infancia: "Culo-man" . Era un dibujo bastante ridículo de un viejo pelado y culón, que cuando se lo mostré a mi familia, les encantó y se rieron. Era solo su imagen, no había viñetas ni texto. Lo mismo me sucedió con otros dibujos, le pedía a mis parientes que los califiquen y yo contento los mostraba una y otra vez. Hoy soy Diseñador Gráfico y me pagan por lo que hago, y la mayoría de mis mejores trabajos derivan de algún que otro trabajo manual.
De alguna manera, tampoco traicioné a ese niño.
Un saludo desde Santa Fe, en tu país.
Dele
24/09/2007 a las 21:22
Soy español En los ochenta estaba naciendo. Nunca oí hablar de la Humi. Ni entendí el chiste siquiera. No recuerdo si alguna vez he visto mi nombre impreso. No sé qué se sentirá, pero no es lo que me da envidia. Soy un envidioso porque aún así, unas letras dibujadas en mi monitor me han tocado un poquito por dentro. Es cursi, pero cierto. Emocionar a tanta gente hablando de algo tan personal sí que tiene mérito. Enhorabuena, Hernán.
alan
24/09/2007 a las 21:22
No lo entiendo...
Que se yo, es tierno es cierto pero carece de significado, podrias haberle dado mas valor, mas emotividad, creo que llegaste al peor punto de un escritor... cuando aplauden una obra tuya por quien sos y no por su valor, o quizas es que soy yo demasiado duro, tal vez sea mio el error, sin embargo espero no causar enfado, es solo mi opinion, aparentemente, la que va a contra corriente, yo, un simple y anacronico campanense

Atentamente

Alan
chikarkas
24/09/2007 a las 20:59
Qué bueno que el padre del autor de Orsai, además de contribuir con los genes, reconoció y apoyó la vocación del hijo, tal vez muchos "traidores" los seamos por haber carecido de eso, creo que es el mayor de los milagros enumerados.
Gaston Tejera
24/09/2007 a las 20:33
Como siempre genial lo tuyo Hernán... Hace poco que descubrí tu blog y la verdad que espero ansioso las actualizaciones como vos esperabas las humi en el Kiosco de Mercedes... Tengo 26 años y no se porque pero por mis manos pasaron tanto humor y humi y las recuerdo con mucho cariño también, de mas esta decirte que adhiero ampliamente con lo de Billiken y Anteojito, mi vieja sigue comprandole revistas de este tipo a mi hermanito... un abrazo desde Mendoza y hasta la proxima actualizacion amigo.
coronel Chichita
24/09/2007 a las 20:25
Si te encuentro lejendo esas revistas chanchas otra vez te reviento!!!! Y ya te dije que tenes que leer Anteojito y Billiken. Y deja de escribir boludeces...tu padre tiene razon asi no vas a llegar a ser nadie en la vida.
 CaroL
24/09/2007 a las 20:25
Me hiciste llorar...
Justo cuando más me cuestiono dónde están yendo a parar mis pasiones y sueños...

Saludos de Chile
(También saludos a Pal, Seburu, y todos los comentaristas antiguos, hace tiempo no escribía)

CaroL
sofia
24/09/2007 a las 20:23
Revista OYOM
24/09/2007 a las 20:05
Qué hermoso relato. Una linda crónica de cómo surgen las pasiones y las vocaciones. De cómo en un momento dado de la vida un millón de posibilidades colapsan para convertirse en una sola. Una decisión, una situación, o algo fuera de nuestro poder. Pasa todo el tiempo, aunque sólo nos podamos dar cuenta con una mirada retroactiva.

Saludos
Oyom - Juan


http://oyomes.blogspot.com

lamagauruguaya
24/09/2007 a las 20:03
Qué impresionante que es la vida y qué mágica termina siendo la interné, que a veces nos trae nuestro propio pasado en pixeles.
Me recuerdo con 10 años leyendo a las 3 de la mattina bajo un haz de luz ínfimo que entraba por la ventana, fascinada, sin atreverme a creer que yo misma podía ser capaz de escribir, atesorándolo como mi secreto mejor guardado.
Yo creo que integraste tanto esa emoción, esa certeza, que ya no tuvo nombre ni forma y pasó a integrar tus células, por eso no te acordabas del evento así, de manera independiente, porque es como si ahora te acordaras qué hace tu cuerpo, tu pie, cuando va a patear y meter la pelota ahí, justo donde querés.
Un golazo Hernán.
jose
24/09/2007 a las 19:58
Gracias Hernan!!!! por traer el recuerdo de Humi, a mi no me la compraban, en mi casa eran muy derechitos, para ese tipo de publicaciones. Pero tenia una compañera de la escuela que me la pestaba para leer en los recreos. Y en cuanto a Humor, acompañaba a mi mama a la peluqueria, y quedaba sentada leyendo las humor que compraba el marido de la peluquera. Yo era un bicho raro de 8 o 9 años leyendo Humor, el tipo me miraba y no entendia mucho, despues le decia a mi mama: que inteligente la nena me lee las revistas!!! y mi mama me retaba pero con una complicidad que hacia que la semana siguiente todo se repitiera.
Sniff!!! cuantos recuerdos!!!!!!!! Me agarro la nostalgia.
Un honor Hernan pàra mi leer y responder el blog de alguien que escribio para Humi. Salud!!!!!!!!!!!
Vata
24/09/2007 a las 19:54
Hernán
Me encantó este recuerdo que trajiste, que como siempre, nos lleva a otros tantos recuerdos más.
Es increible como algo tan emocionante en nuestras vidas, eso que creemos nunca olvidaremos, pasa 25 años sin ser pensado.
Me alegro que haya aparecido y refuerce la pasion por las letras.

...y que buen recuerdo el del olor de la imprenta. Gracias!
Vata
Blog de Magia
24/09/2007 a las 19:53
Igualmente José :) (# 50)
24/09/2007 a las 19:35
Caray, ni esperanzas de algún día ser "pri".

Lo importante no es que hayas olvidado durante 25 años esa sensación; sino que la descubrieras y te manuvieras firme en tu vocación. No muchos tienen esa suerte

Realmente me gusta como escribes, tus pensamientos fluyen libremente a través del texto; muchas felicidades.
Max
24/09/2007 a las 19:30
¡Ay tonto! Me hiciste llorar.
Joseeé
24/09/2007 a las 19:23
Juan (#48): qué gracioso verte por acá.
Silsh
24/09/2007 a las 19:22
shhhhhhhhh... mago
No ves que ellos no crecieron con Humi?
;-)
Blog de Magia
24/09/2007 a las 19:14
Agradezco el esfuerzo de varios intentando dar mas verguenza ajena que yo explicando el chiste. Muchas gracias. Creo que con dos o tres más ya lo tenemos.
Joseeé
24/09/2007 a las 19:08
Estoy armando una lista de gente a la que le vendría muy bien leer este texto, que no es solamente un post, es una defensa de la vocación, una bandera de pasiones.

En los últimos días, da la puta casualidad, estuve pensando mucho en la escritura, en el tiempo que le dedicamos a ella, en lo vocacional, en el destino y en el trabajo.

Tu escrito me cae como anillo al dedo para terminar de cerrar y entender algunas ideas sueltas. En mi provincia hay una tropilla de escritores a los que les vendría muy bien pensar en lo que subyace a la hoja fría de la pantalla tuya que nos convida este texto.

Te felicito. Aunque no haga falta.

José.
Silsh
24/09/2007 a las 19:03
A veces creo que tu escritura navega tan lejos, gracias a que no perdiste la capacidad de sorprenderte. Quizás ahí radique la magia.
Gracias!(todo un tanguito este post)

Silsh

PD: La palabra "tranquera" parece no tener traduccion en la RAE. Para los argentinos, sería algo así como una puerta que se fabrica con listones de madera ubicados "de tranco en tranco" sobre dos listones de base y se coloca al aire libre (un tranco antes de llegar a la casa) que separa el campo del vecino.
El "colmo" (o sea, el nivel/grado más alto de algo) de un campesino es justamente cerrar una puerta en medio del campo, para que no entre el aire a su campo (sentendió?)
Es que Hernán, desde entonces, jugaba con nuestro lenguaje para confundir a los hispanos.
Syl
24/09/2007 a las 19:00
Casciari: siempre que te leo se me "asonrisa" la cara, Preguntonta: sos escritor ó dibujante?? Jajajjaja
Maestro!!!!!
Besos, Syl
Chifu1965
24/09/2007 a las 18:48
Para los que no entienden el chiste. Un campo (entendiendo como campo a una extensión de tierras trabajadas por un campesino, agricultor, etc.) tiene alambrados que lo rodean, y marcan los límites de la propiedad. El alambrado se compone de postes de madera por los cuales pasan alambres, de 3 a 7 (el de 7 hilos ha merecido distinción pues solo los de mucha plata han podido hacerlo, de allí el poema que destaca al "alambráu de 7 hilos, campo, FLOR y buena aguada", os que juegan al truco en Argentina lo entienden). Digamos que la tranquera no es más que una puerta de maderas o palos, que permite el paso hacia el camino que conduce a la casa o estancia en el interior de un campo. Pretender cerrar la tranquera para que no entre el aire, es un chiste.
maravilloso, Casciari. No el chiste, sino el texto, que los antiguos lectores de todo lo que está relacionado con la HUMOR agradecemos...
dosdedos
24/09/2007 a las 18:48
¡La revista Humi! La mejor revista para chicos que tuve entre mis manos. Gracias a ella creo que conocí a Carlos Nine y sigo soñando dibujar como él. Me acuerdo de unos cuentos de terror para los cuales Nine hacía los mejores y más escalofriantes dibujos. Estoy casi segura que era él.

Y gracias a la revista Humi, pude rematarle una respuesta excelente a un señor amigo que mi papá que cada vez que me veía me decía "Tarantini" (si, tenía el pelo todo ruludo). Gracias a Humi, un día le dije "¡Paquidermo!" ¡Cuánta felicidad!
Chifu1965
24/09/2007 a las 18:48
Para los que no entienden el chiste. Un campo (entendiendo como campo a una extensión de tierras trabajadas por un campesino, agricultor, etc.) tiene alambrados que lo rodean, y marcan los límites de la propiedad. El alambrado se compone de postes de madera por los cuales pasan alambres, de 3 a 7 (el de 7 hilos ha merecido distinción pues solo los de mucha plata han podido hacerlo, de allí el poema que destaca al "alambráu de 7 hilos, campo, FLOR y buena aguada", os que juegan al truco en Argentina lo entienden). Digamos que la tranquera no es más que una puerta de maderas o palos, que permite el paso hacia el camino que conduce a la casa o estancia en el interior de un campo. Pretender cerrar la tranquera para que no entre el aire, es un chiste.
maravilloso, Casciari. No el chiste, sino el texto, que los antiguos lectores de todo lo que está relacionado con la HUMOR agradecemos...
Blog de Magia
24/09/2007 a las 18:46
Voy a hacer algo horrible y por eso no firmé con mi nombre...
... voy explicar un chiste:

Una tranquera, señores, es una puerta hecha de troncos (madera), puesta en las cercas que delimitan campos para cerrar el paso a los animales. Capishe?

Si queda horrible y estoy rojo de verguenza.

Retomando el tema de la Humi, por suerte era la única que mis viejos me compraban. Y también hice el recorrido Humor - Sex Humor - Fierro, etc, etc, Orsai.
Las que cambiaba yo era las Patoruzito que me compraba mi abuelo por las Aventuras de Isidoro Cañones.
Así quede.
Liliana von Proschek
24/09/2007 a las 18:41
No me considero mas inteligente que todos los que comentaron hasta ahora. . .pero . . . el tema es que el chiste no lo contaste!
O estoy equivocada?
El colmo de un campesino es ser el idolo que sos hoy !
Arena
24/09/2007 a las 18:38
Bueno, entonces solo te queda seguir alegrándonos a todos los que te seguimos. Adelante!!
El Angel Gris
24/09/2007 a las 18:34
"Mantente hambriento, mantente atolondrado" (enlace)

Un abrazo
Demian (¿cuántos hay ya?)
24/09/2007 a las 18:34
A mi me gustaba dibujar, y terminé diseñador gráfico. Eso si, mis dibujos solo gozaban de popularidad en mi escuela, nunca llegué a publicar nada ni en Humi, ni en Billiken, ni en Anteojito. Y mi madre siempre miró un poco torcido eso de que el nene no fuera abogado, médico o arquitecto, así que tarde un poco en decidirme a desafiarla y hacer lo que quería. Pero cuando llegué al diseño ya existían las Mac.
Curioso, mi madre una vez quitó un revestimiento de madera de una pared y descubrió un dibujo mio de cuando tenía 3 años. Pero no se si le sacó alguna foto o no, la muy guacha. Será por venganza...
Diego A. Rotés
24/09/2007 a las 18:33
Felicidades, capo.
sandra
24/09/2007 a las 18:31
super lindo, muchas gracias.
ANA
24/09/2007 a las 18:26
GRACIAS HERNAN... Por compartir ese sentimiento personal y emotivo que hace sentir la emocion en nosotros, gracias por volver a escribir en orsai, nos dice mas de ti que otros blogs y sentirme orgullosa por no dejar de leerte....
Alberto José
24/09/2007 a las 18:25
Hernán, gracias otra vez.
Un abrazo.

Lástima que algunos no entiendan el chiste...
24/09/2007 a las 18:24
Yo agradezco poder leer al gordito cada vez que las letras en bold aparecen en mi feed reader y le agradezco al señor que hace que los servidores de Internet no se caigan y funcionen bien entre España y Canadá. Gracias Casciari por mantener tu espíritu desde hace 25 años.
?dio los Blog´s
24/09/2007 a las 18:23
¡¡¡Gordo púto!!! Me enterneciste... (snifff)
nane
24/09/2007 a las 18:21
Después de emocionarme con el recuerdo de Humor y Humi, después de romperme un hueso del alma al caerme en mi pasado, después de alegrarme porque alguien que aprecio declara tener la brújula de su vida bastante sana, después de eso y de más, lo último que hubiese querido encontrar es un puñado de pelotudos compitiendo por el primer puesto.
(Para Hernán: gracias otra vez, me hacés pelota y lo disfruto, sos un sádico de guante blanco.)
 Poliato
24/09/2007 a las 18:19
genial,Hernan.Un texto bello,un recuerdo bello.Una revista grandiosa.Y esos pibes lectores....Te felicito por no traicionarte
Langas
24/09/2007 a las 18:18
Aquí en España los redactores de "El jueves" han intentado hacer lo mismo que en "Humi", creando "Mister K", una revista de humor para jóvenes. Habrá que ver cuánto dura, pero creo que ya lleva unos cuantos meses en los quiscos...

En off-topic, el otro día fui a desayunar como todos los días al bar de debajo de la oficina, a eso de las 9:30, y en eso que echo un vistazo a la televisión que estaba emitiendo Tele5 en una esquina... y me encuentro contigo, Hernán. No me des estos sustos tan de mañana.

Ah, y yo tampoco entendí el chiste.
Mark
24/09/2007 a las 18:15
Me encantó el relato, claramente tu destino estaba bien marcado...También en esos años encontré en Humor y en Humi una forma de resistencia contra el poder de turno.
Gracias!!
PDK
24/09/2007 a las 18:14
Mierda che! se me llenaron los ojos de lagrimas cuando vi la imagen de esa pagina de la revista Humi... el corazón me galopa como loco en el pecho, si hasta me siento agitado... y todo por hacer a tan tremenda velocidad un viaje a 1982, y ver a mi viejo llegar con la revista, y sentir el aroma de la merienda que preparaba mi Mamá, y recordar como me llenaba de emoción leer la Humor, y mas tarde la SexHumor que guardaba mi Papá bajo el colchon, yo arrodillado frente a la cama, sosteniendo el colchón con la cabeza y buscando cual de las revistas que tenía en frente todavía no había leido a escondidas... eso que me emociona ahora y recuerdo con nostalgía se llamaba MAGIA, eso es lo que sentía y es lo que rememoro ahora... gracias Hernán por tu recuerdo, en serio...
 Inimpus
24/09/2007 a las 18:13
Hernán. Casciari. Gordo. La madre que te parió. Cada cosa que escribís me das razones para seguir leyéndote.
En casa mis viejos compraban la Humor y la Sex Humor y en la época que salió, nos compraban Humi. Y también en el interior de Santa Fe había pibes esperando Humi para leer La Pelela de la Pulga (el periódico con dibujos creo que de Tabaré), y espiar los dibujos de Altuna, las minas de O'Kif y leer Clara de Noche en la Sexhumor. Y en la Humor me encantaban las frases que ponían en la parte de arriba de las páginas, eran impresionantes; las columnas de J.P. Feinmann y Enrique Vázquez eran impresionantes; la sección de bloopers de los diarios era genial.
El artículo, impecable. Como siempre.
Gracias de nuevo por pasarle el plumero a la buena memoria.
 Demián
24/09/2007 a las 18:11
Que bueno recordar Humi. y yo que pensaba que la primera vez que te leí fue hace al rededor de un mes, al final hace mucho mas tiempo que eso. Para mi también Humi fue mi revista de la infancia, una lastima que no haya podido mantenerse en este mercado, recuerdo que en los 90 se hizo otra prueba, con la historieta central de "las vacas nijas" la cual duro muy pocas ediciones también.

P.D.: hace fuerza para que mas publicaciones de tus libros lleguen aca (Argentina) buscando para regalar uno de tus libros el unico que conseguí es el "Diario de una mujer gorda" y esta casi agotado.
Laura
24/09/2007 a las 18:10
Me emocionaste Hernán!
Me recordaste a la niña que alguna vez fui, y que, instantáneamente después de conocer la vieja imprenta del diario La Prensa, y haber visto mi foto publicada en offset y distribuida por millones, quería ser imprentera, y linotipista!
Porque además de quien escriba, debían existir, como vos decís, aquellos que llevaran al papel, esos pequeños milagros cotidianos.
Con el tiempo me convertí en diseñadora editorial.

De todos modos... también traicioné.

Gracias Hernán por compartir tus recuerdos y hacer surgir los propios!!!
Leni
24/09/2007 a las 18:09
Apenas leí el post corrí a buscar los Humi que mi marido atesora. Así que acá está la prueba, en mi escritorio.
Suscribo tus comentarios sobre la Billiken y Anteojito. Me pregunto porqué a mí también me las compraban -soy uruguaya- si lo único que leía con ganas eran las historietas del mono relojero.
 Saint
24/09/2007 a las 18:08
Yo también era ávido lector -clandestino- de Humor y -público- de la Humi. Y recuerdo perfectamente el número final, en el que explicaban, en formato de historieta, por qué una buena idea como la Humi dejaba de salir. Vencida por las revistas de mierda que trataban a los niños como subnormales y venían con portachicles de regalo (y cabildos troquelados). Lindos recuerdos, se agradece.
Cristania
24/09/2007 a las 18:07
lo peor es que no entendi el chiste :D

Este post me gusta mas que los otros porque se nota que es muy personal y se te sale la emocion al escribir.

Que bueno que Natalia te lo mando! Gracias a ella tambien, que si no es por eso no escribes por aca :)
lore
24/09/2007 a las 18:07
me hiciste emocionar!!! Es admirable tu vocacion y tu pasion por las letras..y tu voluntad por vivir de aquello que realmente amas.
Y la verdada quee hay cosas tan trascendentales en nuestra vida que por alguna razon van directo al inconsciente y es por eso que despues de mucho tiempo alr ecordarlas nos hacens entir que estamos vivos! y que al fin hemos logrado o no, lo que pensabamos cuando eramos peque!!.
te mando muchos besos Hernán...una cordobesa que nació en el 82
24/09/2007 a las 18:07
Espectacular, Hernán. Me recordaste las primeras lágrimas que me enteré que generó un texto mío.

Gracias por no traicionarte y por ayudarme a no traicionarme al permitirme compartirlo con vos.
24/09/2007 a las 18:06
¡Genial! Pero no entendí el colmo, ¿quién me explica?

Un saludo.
Daniel Lara F.
24/09/2007 a las 18:06
Si todos nos pusieramos a recordar esa primera vez en que vimos nuestras palabras reproducidas y a la vista de cualquiera, seguramente la nostalgia sería tan profunda como la que has contagiado con este post. Yo solo recuerdo aquel articulo publicado en el diario "El Nacional" el dia de las madres, en el que criticaba a Chávez. Recuerdo la emoción al ver mi nombre en la prensa. Y recuerdo la cara de mi mama chavista al recibir tan peculiar regalo...
Saludos
Demian
24/09/2007 a las 18:04
Escribir es mágico. Que lo que uno escribe se multiplique por miles es realmente increible y fascinante. La primera vez que uno de mis guiones estuvo en pantalla, la sensación fue incomparable: en ese momento miles de televisores escuchaban mis palabras y veían imágenes relacionadas con un documental que yo había construido. Comparto las sensaciones Hernan y como vos esperabas la Humi en Mercedes, yo espero tu libro en Buenos Aires...

Un saludo.
may
24/09/2007 a las 18:03
igual que #11 , traicioné a la niña de los 80. Me alegra que vos no. quiere decir que hay esperanzas!!!!! (Suerte para nosotros que no hubo traición!)
 Pisotres
24/09/2007 a las 18:02
Buen texto, pero aún sigo sin entender el chiste. Puede ser que en Colombia eso no signifique nada.

Y sí, no deja de ser paradójico que cuentes esto precisamente aquí, precisamente de este modo y que yo lo haya leído a los pocos minutos que lo escribiste.

Un saludo, Casciari.
Ishtar
24/09/2007 a las 18:02
Genial Hernan!
Y, además, me viene el texto justo a tiempo para reforzar mis ganas de escribir, justo antes de empezar mi carrera de periodismo.
Por cierto, gracias (y felicidades) por el libro, me está haciendo más llevaderas las primeras noches de independencia (y de momento tambien soledad) en mi pisito nuevo.
hevuz
24/09/2007 a las 18:02
sssiiii....escribir....esa extraña sensación de poder
Guido
24/09/2007 a las 18:01
Quería ver si se sentía algo especial al escribir "Pri" como un estúpido... y si... me sentí estúpido. No se si por llegar segundo o por la experiencia en general... Con el próximo post vuelvo a probar...

El texto buenísimo, para variar... ;)
Konectada
24/09/2007 a las 17:57
Top 10 por lo menos. Que bonito el ultimo pensamiento aunque un poco mortificador por que ahora ando buscando el perdon de la nina traicionada que deje en los 80's
la canoura
24/09/2007 a las 17:56
Qué lindo!beso grande
Facundo
24/09/2007 a las 17:55
Uh! Gracias! Con esto destapé el recuerdo del festival de Humi en Obras! Qué bien que la pasé! Qué buena revista. Gracias por el viaje!
Emiliano
24/09/2007 a las 17:55
Excelente!
 Fran
24/09/2007 a las 17:52
El nivel de comentarios viene cada vez mas flojo. Me sumo a la flojera: está güenísimo el testo.
benjamín
24/09/2007 a las 17:50
podio
Pablo
24/09/2007 a las 17:49
ter o cuar? o quintu? o sixchu???
Guido
24/09/2007 a las 17:48
Pri!
fonzie
24/09/2007 a las 17:47
pri?