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jueves 25 de marzo, 2004

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El móvil del delito

   

Hace tres días una mujer húngara de 32 años, "atractiva y elegante" según la prensa, hizo saltar la banca del Casino que existe en el londinense Hotel Ritz, llevándose (mediante cheque que firmó un Gerente temblando de rabia) 1,8 millones de euros. Una vez pagado el monto sin chistar, los burlados hoteleros pidieron al Scotland Yard que descubrieran el origen de la estafa.

Cuando ayer leí el titular de la noticia me volvieron a la memoria todas las martingalas de mi vida. Los viajes nocturnos a Gualeguaychú con el billete justo; la ansiosa espera de fichas de chance en la atiborrada Mar del Plata de temporada alta; ensayar mi mejor cara de mayor de dieciocho en el Bariloche de fin de curso; mi primera vez en el elegante y aséptico casino de Barcelona, cuando todavía se jugaba con pesetas y el mínimo de chance eran 50 duros; los piringundines clandestinos de Santiago de Chile, en los que era conveniente perder, porque si ganabas te cagaban a trompadas; la noche mágica de Punta del Este en la que —con dos monedas y paciencia— mi amigo el William y yo levantamos mil dólares en treinta minutos y los perdimos en tres; y por supuesto todas las timbas de mi casa, que se convertía en el Casino de Mercedes dos veces por mes, desde que tengo memoria.

Mi padre me enseñó a leer y a escribir cuando yo tenía tres años, y cuando cumplí trece me enseñó algo todavía más importante:

—Si querés ir a Mar del Plata gratis toda tu vida, e incluso traerte dos o tres camperas de la Tienda Los Gallegos, tenés que esperar que salga cuatro veces negro, y apostar 1 unidad a rojo en la quinta. Si perdés, 2 unidades a rojo; si perdés, 3 unidades a rojo. Es imposible —me aseguraba— que salga negro siempre, y una vez que recuperás, Hernancito, vas a tener una unidad más sobre todo lo apostado. Acordáte siempre de esto, y no vas a necesitar ir a la Universidad —me decía.

Puse en práctica el sistema todas las veces que pude. Lo cierto es que gané en muchas noches inolvidables, pero las madrugadas en que perdí los sablazos fueron dolorosísimos y ominosos... Así y todo, la mayoría de los libros de mi biblioteca adolescente los compré con dinero fresco de Loterías y Casinos del Estado.

Pero había algo todavía mejor que ganar o perder: la adrenalina y la fascinación por los Casinos del mundo, que me acompaña hasta hoy. Me enloquece la aventura psicológica, la fiebre de pensar estrategias mejores que la primera martingala de mi padre, que en realidad luego supe que se llamaba Sistema Labouchère, en homenaje al duque francés que la había inventado en 1921.

Luego cayó en mis manos la obra teórica de Norman Leigh, un inglés genial que en los años sesenta saltó la banca de muchos casinos europeos hasta que le prohibieron la entrada y, en venganza, hizo público su sistema: el Labouchère Inverso. La técnica, que por complicadísima no detallaré demasiado, ponía en duda todo lo que me había enseñado mi padre, partiendo de la base de que, si bien es improbable que salga demasiadas veces negro (o par, o menor), tarde o temprano ocurre. Y cuando ocurre perdemos todo lo que habíamos ganado pacientemente en nuestro trabajo hormiga de meses. La banca tiene toda la vida para esperarnos y vengarse: nosotros ni tenemos toda la vida, ni tenemos todo el dinero de la banca.

El Labouchère Inverso consistía exactamente en lo contrario del Sistema Casciari Padre: apostar cada vez menos en las constantes, y duplicar la apuesta en las variables; pero claro: había que jugar en equipo de seis (cada cómplice jugando siempre a una de las seis posibilidades: rojos y negros, pares y nones, menor y mayor). Todos perdían o ganaban cantidades razonables mientras el azar fuera el esperado, hasta que la suerte generaba una grieta —la existencia de un Dios irónico— y se daba el milagro de que saliera diez o quince veces lo mismo. En ese punto, el jugador que apostaba siempre a ese margen (duplicando cada vez que ganaba), recuperaba las pérdidas generales y producía una ganancia muy superior a la inversión inicial del grupo.

Para poner en práctica el Labouchère Inverso se necesitaban horas de trabajo y concentración. El equipo de Norman Leigh estaba compuesto por doce personas (para dividirse en turnos de media jornada cada seis integrantes), y era tanta la tensión que se producían desmayos por deshidratación entre los jugadores.

Los Casinos europeos de la época comenzaron a poner trabas para desestabilizar al grupo: quitaron las sillas de las mesas, para que no pudieran estar cómodos; comenzaron a no servirles bebidas para que se les resecara la garganta; e incluso contrataron señoritas escotadas hasta el ombilgo, para desconcentrarlos en la tarea mental de la matemática aplicada.

El grupo de Leigh, cuando no estaba jugando, ensayaba técnicas de relajación y yoga para no perder el rumbo de sus decuplicaciones, y practicaba actividades físicas para poder soportar el reto, de pie, durante horas interminables. Incluso el líder, en su última época, comenzó a incluir mujeres en vez de hombres al equipo, para contrarrestar las defensas eróticas que les imponía el Casino.

Norman Leigh fue mi héroe, durante mucho tiempo. Y el juego de la ruleta, desde que tengo memoria, una fascinación febril para mi ocio ludópata.

Por eso esta mañana me interesó saber cómo había hecho esta mujer húngara de 32 años, atractiva y elegante, para saltar la banca. Y la sorpresa que me llevé al leer el resultado de la investigación del Scotland Yard fue decepcionante:

Diario La Razón (España, 24 de marzo):
«La sospechosa ha podido camuflar en su teléfono móvil un escáner-láser. El curioso artefacto calcula la velocidad y los números en los que se posará en cada tirada. Una vez que se mide la velocidad del tiro, el escáner envía la información a un microordenador que analiza miles de combinaciones simuladas y éste, a su vez, devuelve al teléfono móvil del jugador datos sobre el lugar en el que es más probable que caiga la suerte. Un portavoz policial confirmó ayer que tres personas (dos serbios además de la húngara) han sido arrestadas bajo sospecha de obtener dinero mediante esta tecnología».

¡Ay, qué tremenda decepción me recorrió el cuerpo al conocer la insultante martingala de la húngara y sus montenegrinos compinches, ayudados por sus telefonitos nokia!

Desde ahora lo proclamo, y que se oiga bien: estaré absolutamente de acuerdo si le dan a esta mujer, atractiva y elegante, cadena perpetua, incluso pena de muerte, incluso lapidación y escarnio en plaza pública. Pero no por estafar al Casino (que bien ganado se tiene el perder a veces), ni por conducta amoral en los juegos de azar del Estado, sino por quitarle la magia a la trampa más sutil y romántica de nuestro tiempo: la de engañar con artesana paciencia a aquellos que nos engañan. Cada vez estoy más descontento con los resultados del Progreso.

Hernán Casciari
jueves 25 de marzo, 2004


El móvil del delito

por Hernán Casciari

Hace tres días una mujer húngara de 32 años, "atractiva y elegante" según la prensa, hizo saltar la banca del Casino que existe en el londinense Hotel Ritz, llevándose (mediante cheque que firmó un Gerente temblando de rabia) 1,8 millones de euros. Una vez pagado el monto sin chistar, los burlados hoteleros pidieron al Scotland Yard que descubrieran el origen de la estafa.

Cuando ayer leí el titular de la noticia me volvieron a la memoria todas las martingalas de mi vida. Los viajes nocturnos a Gualeguaychú con el billete justo; la ansiosa espera de fichas de chance en la atiborrada Mar del Plata de temporada alta; ensayar mi mejor cara de mayor de dieciocho en el Bariloche de fin de curso; mi primera vez en el elegante y aséptico casino de Barcelona, cuando todavía se jugaba con pesetas y el mínimo de chance eran 50 duros; los piringundines clandestinos de Santiago de Chile, en los que era conveniente perder, porque si ganabas te cagaban a trompadas; la noche mágica de Punta del Este en la que —con dos monedas y paciencia— mi amigo el William y yo levantamos mil dólares en treinta minutos y los perdimos en tres; y por supuesto todas las timbas de mi casa, que se convertía en el Casino de Mercedes dos veces por mes, desde que tengo memoria.

Mi padre me enseñó a leer y a escribir cuando yo tenía tres años, y cuando cumplí trece me enseñó algo todavía más importante:

—Si querés ir a Mar del Plata gratis toda tu vida, e incluso traerte dos o tres camperas de la Tienda Los Gallegos, tenés que esperar que salga cuatro veces negro, y apostar 1 unidad a rojo en la quinta. Si perdés, 2 unidades a rojo; si perdés, 3 unidades a rojo. Es imposible —me aseguraba— que salga negro siempre, y una vez que recuperás, Hernancito, vas a tener una unidad más sobre todo lo apostado. Acordáte siempre de esto, y no vas a necesitar ir a la Universidad —me decía.

Puse en práctica el sistema todas las veces que pude. Lo cierto es que gané en muchas noches inolvidables, pero las madrugadas en que perdí los sablazos fueron dolorosísimos y ominosos... Así y todo, la mayoría de los libros de mi biblioteca adolescente los compré con dinero fresco de Loterías y Casinos del Estado.

Pero había algo todavía mejor que ganar o perder: la adrenalina y la fascinación por los Casinos del mundo, que me acompaña hasta hoy. Me enloquece la aventura psicológica, la fiebre de pensar estrategias mejores que la primera martingala de mi padre, que en realidad luego supe que se llamaba Sistema Labouchère, en homenaje al duque francés que la había inventado en 1921.

Luego cayó en mis manos la obra teórica de Norman Leigh, un inglés genial que en los años sesenta saltó la banca de muchos casinos europeos hasta que le prohibieron la entrada y, en venganza, hizo público su sistema: el Labouchère Inverso. La técnica, que por complicadísima no detallaré demasiado, ponía en duda todo lo que me había enseñado mi padre, partiendo de la base de que, si bien es improbable que salga demasiadas veces negro (o par, o menor), tarde o temprano ocurre. Y cuando ocurre perdemos todo lo que habíamos ganado pacientemente en nuestro trabajo hormiga de meses. La banca tiene toda la vida para esperarnos y vengarse: nosotros ni tenemos toda la vida, ni tenemos todo el dinero de la banca.

El Labouchère Inverso consistía exactamente en lo contrario del Sistema Casciari Padre: apostar cada vez menos en las constantes, y duplicar la apuesta en las variables; pero claro: había que jugar en equipo de seis (cada cómplice jugando siempre a una de las seis posibilidades: rojos y negros, pares y nones, menor y mayor). Todos perdían o ganaban cantidades razonables mientras el azar fuera el esperado, hasta que la suerte generaba una grieta —la existencia de un Dios irónico— y se daba el milagro de que saliera diez o quince veces lo mismo. En ese punto, el jugador que apostaba siempre a ese margen (duplicando cada vez que ganaba), recuperaba las pérdidas generales y producía una ganancia muy superior a la inversión inicial del grupo.

Para poner en práctica el Labouchère Inverso se necesitaban horas de trabajo y concentración. El equipo de Norman Leigh estaba compuesto por doce personas (para dividirse en turnos de media jornada cada seis integrantes), y era tanta la tensión que se producían desmayos por deshidratación entre los jugadores.

Los Casinos europeos de la época comenzaron a poner trabas para desestabilizar al grupo: quitaron las sillas de las mesas, para que no pudieran estar cómodos; comenzaron a no servirles bebidas para que se les resecara la garganta; e incluso contrataron señoritas escotadas hasta el ombilgo, para desconcentrarlos en la tarea mental de la matemática aplicada.

El grupo de Leigh, cuando no estaba jugando, ensayaba técnicas de relajación y yoga para no perder el rumbo de sus decuplicaciones, y practicaba actividades físicas para poder soportar el reto, de pie, durante horas interminables. Incluso el líder, en su última época, comenzó a incluir mujeres en vez de hombres al equipo, para contrarrestar las defensas eróticas que les imponía el Casino.

Norman Leigh fue mi héroe, durante mucho tiempo. Y el juego de la ruleta, desde que tengo memoria, una fascinación febril para mi ocio ludópata.

Por eso esta mañana me interesó saber cómo había hecho esta mujer húngara de 32 años, atractiva y elegante, para saltar la banca. Y la sorpresa que me llevé al leer el resultado de la investigación del Scotland Yard fue decepcionante:

Diario La Razón (España, 24 de marzo):
«La sospechosa ha podido camuflar en su teléfono móvil un escáner-láser. El curioso artefacto calcula la velocidad y los números en los que se posará en cada tirada. Una vez que se mide la velocidad del tiro, el escáner envía la información a un microordenador que analiza miles de combinaciones simuladas y éste, a su vez, devuelve al teléfono móvil del jugador datos sobre el lugar en el que es más probable que caiga la suerte. Un portavoz policial confirmó ayer que tres personas (dos serbios además de la húngara) han sido arrestadas bajo sospecha de obtener dinero mediante esta tecnología».

¡Ay, qué tremenda decepción me recorrió el cuerpo al conocer la insultante martingala de la húngara y sus montenegrinos compinches, ayudados por sus telefonitos nokia!

Desde ahora lo proclamo, y que se oiga bien: estaré absolutamente de acuerdo si le dan a esta mujer, atractiva y elegante, cadena perpetua, incluso pena de muerte, incluso lapidación y escarnio en plaza pública. Pero no por estafar al Casino (que bien ganado se tiene el perder a veces), ni por conducta amoral en los juegos de azar del Estado, sino por quitarle la magia a la trampa más sutil y romántica de nuestro tiempo: la de engañar con artesana paciencia a aquellos que nos engañan. Cada vez estoy más descontento con los resultados del Progreso.

Hernán Casciari
jueves 25 de marzo, 2004


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


 Camilett
21/08/2016 a las 04:01
Lo demás impecable como siempre :)
 Camilett
21/08/2016 a las 03:59
Hoy en 2016 no me gustó esta parte:
" incluso pena de muerte, incluso lapidación y escarnio en plaza pública"
 Oscar Zarate
31/07/2014 a las 16:55
Ah, y la de tu papá estaba mal... si perdés una y dos y después jugás tres; acertando quedás empatado. La progresión es 1, 2, 4, 8, 16 y ya te agarra la apuesta máxima - que para eso está - y fuiste.
 Oscar Zarate
31/07/2014 a las 16:49
Gordo, hay una martingala que es la más segura de todas (o sea, terminás perdiendo pero más tarde): jugar 1 ficha a primera docena y 2 a mayor; o a la inversa, una a tercera docena y dos a menor. Con treinta números ganás una ficha, sólo perdés con siete (seis y el cero).
Terminás perdiendo. Lo digo por experiencia. Pero te divertís un rato hasta que salen tres veces seguidas esos putos siete numeritos...
Emmanuel
13/07/2005 a las 23:00
hola gente, estoy buscando que numero seria el indicado para la palabra o el significado de "invencible" si lo saben por favor mandenme un email, si es de chicas mejor, jeje no mentira, solo que busque por internet y aparecen 99 significados nomas y este ni se asimila a ninguno.
Nesg64
05/04/2005 a las 20:51
Ando al reves con los numeros, lo peor es que ponog las dos y las tres cifras...pero siempre al reves
Maru
28/11/2004 a las 02:30
No sera mucha timba lo de ustedes? je
Guty
26/03/2004 a las 18:36
Diabli:

Creo que el #25 me hubiera quedado mejor a mi, pero bue...
Anika
26/03/2004 a las 15:35
Susy, no es extraño no haber entrado nunca a un casino. Yo tampoco he ido nunca en mi vida... y para los que me vayan a decir: claro Anika, primero tienes que hacerte grande... decirles que YA SOY GRANDE, demasiado para mi gusto, incluso :-)

Lununa, qué poderío tu familia, me has dejado pasmada con todo ese estudio previo a la apuesta.

Hernán, si la Nina nace el 4 de abril, me pilla fuera de casa... entre la vuelta de Mirta y el nacimiento de la peque, me veo buscando cibercafés por ahí para no perderme nada... qué cosa!
flo
26/03/2004 a las 03:31
Con respecto a los números, acabo de acordarme que el Nono en lo de Mirta era el único que se sabía todos los números!! (o de suerte me acuerdo el 22 =P)
lununa
26/03/2004 a las 02:51
Me tocó el 32, la guita, justo nuestro número preferido!
Cuenta la leyenda familiar que allá por 1964 papá y mamá lununos, gracias a la generosa aparición del 32 pleno con tres fichas, alargaron 20 días mas la luna de miel. Y desde entonces, el 32 ha sido la base de la estrategia casinera de la familia lununa.
En primer lugar, hay que ir con plata. No piensen que van a salvarse, hay que llevar cantidad suficiente para jugar un rato. Con 20 pesos no hacemos milagros, y si nos llevamos todos los ahorros somos unos gilazos. Tranquilidad y espíritu deportivo.
Una vez adentro, hay que empezar observando a los croupiers. No es cuestión de ponerse a jugar en cualquier mesa, hay tipos que tiran siempre primera docena, otros segunda, otros tercera y otros que sacan cualquier verdura (a estos se los reconoce porque sus mesas están siempre vacías)
Luego de ubicado el croupier ideal (en nuestro caso, uno que tire tercera docena y que, por lo menos una vez haya tirado algo por la zona del 32 y números vecinos 0, 26, 19, 15 y 3), empezamos a jugar, siempre por abajo y sin olvidar tirarle alguna ficha a los numeritos antes mencionados.
No funciona siempre, pero cuando funciona... del verano del 85 nos llevamos plata como para cambiar el Renault 12, amueblar el departamento de Mardel a nuevo (tenía unos esperpentos que había dejado la dueña anterior dignos de un basural), y nos quedó un vueltito en el banco a plazo fijo. Que tiempos aquellos.
Ahora, ni me animo a entrar. Es que ni los 20 mangos para soñar con salvarme me quedan
Vitalio
26/03/2004 a las 01:22
A lo de Mentecato (#21) adiciono el enfoque científico que nos dió una profesor de Estadistica (bueno él).
Si se ponen TODOS los numeros de la ruleta en órden en que estan pintados(inicio y final arbitrarios) y marcan cruces encima cada vez que salen, si aparece algo como una curva de GAUSS, (perdon vean un texto estadistico) es señal que hay un cilindro desgastado o un desnivel de la mesa, de ahi en mas jugando a los números "salidores" se tienen matematicamente mas probabilidades de ganar que de perder. (Y ¡es de divertido!)
cristian
26/03/2004 a las 00:55
29, las viejas perdedoras en en Truco.
Yo de azar recuerdo una vez en el bingo Lavalle, jugando de a 1 pesito el cartón, decenas de cartones y de pesos, hasta que me quedé con las monedas para el colectivo y no compré a mi turno. La azafata que servía las mesas me miró y ante mi negativa le pasó mi cartón a quien estaba al lado mío. Justo era el sorteo especial, por 84 mil pesos antes del fin de la convertibilidad... y cantó bingo antes de las 40 !!!
Un haz de luz cayó sobre el victorioso vecino, todos en la mesa me miraron, yo me escabullí en el baño para pedir más monedas para el colectivo, sin embargo volví al departamento a pie, más tarde y tras haber perdido hasta el orgullo, mirando cómo la gente se acomodaba para dormir debajo de unos cartones junto a una persiana en la Nueve de Julio.
walquiria
26/03/2004 a las 00:43
Para todo el vecindario les mando los números y sus significados en la quiniela:

00 Huevos
01 Agua
02 Niño
03 San Cono
04 La cama
05 Gato
06 Perro
07 Revolver
08 Incendio
09 Arroyo
10 Cañón
11 Minero
12 Soldado
13 La yeta
14 Borracho
15 Niña bonita
16 Anillo
17 Desgracia
18 Sangre
19 Pescado
20 La Fiesta
21 Mujer
22 Loco
23 Cocinero
24 Caballo
25 Gallina
26 La Misa
27 El Peine
28 El Cerro
29 San Pedro
30 Santa Rosa
31 La Luz
32 Dinero
33 Cristo
34 La Cabeza
35 Pajarito
36 Castaña
37 Eucaliptos
38 Piedras
39 Lluvia
40 El cura
41 El cuchillo
42 Zapatillas
43 Balcón
44 La Cárcel
45 El vino
46 Tomates
47 Muerto
48 Muerto que habla
49 La carne
50 el pan
51 Serrucho
52 Madre e hijo
53 El Barco
54 La vaca
55 La Música
56 La caída
57 El jorobado
58 Ahogado
59 Las plantas
60 La virgen
61 Escopeta
62 Inundación
63 Casamiento
64 Llanto
65 El cazador
66 Lombriz
67 Mordida
68 Sobrinos
69 Vicios
70 Muerto Sueño
71 Excremento
72 Sorpresa
73 Hospital
74 Gente Negra
75 besos
76 Las llamas
77 Pierna Mujer
78 Ramera
79 Ladrón
80 La Bocha
81 Las Flores
82 La pelea
83 Mal tiempo
84 La iglesia
85 Linterna
86 El humo
87 Piojos
88 El papa
89 La rata
90 El miedo
91 Excusado
92 El Médico
93 Enamorado
94 Cementerio
95 Anteojos
96 Marido
97 Mesa
98 Lavandera
99 Hermano

Les aseguro que no es de timbera! Los acabo de buscar en el google quiniela+numero+sueño y salio la lista.- Cuantas cosas que se pueden aprender con el Google!!
Cariños
Walquiria
Susy
25/03/2004 a las 22:21
che yo nunca gane nada en el casino, debe ser porque nunca fui, no? Es extraño que alguien no haya ido en su vida?
y....a mi que me toco ser?
 La Negra Quiroga
25/03/2004 a las 20:14
Una vez gané una rifa, en el ´89, re trucha. premio "un biscochuelo Exquisita. Y después nada.
Ahora ni siquiera llegué a la niña bonita. Tengo tanta suerte que seguro me toca el 48. jajajaja
QuiQue
25/03/2004 a las 19:22
Ja !!!
Viste Hernán, te dije (#9) que el último comentario (tuyo) iba a ser el 22 !!!

Gané, gané !!!!

Y si ponés un comentario a partir de ahora, incluso para comentar del mío, es de puro jodido que sos .....
Diablita
25/03/2004 a las 18:59
Oia! Justo que posteaste en el #24! No es bárbaro?
Y yo, en la Gallina...
Marco, chas gracias pero te pasa por zalamero.
Lo que sí vamos a ver quien postea en el #78, eh?
Guty
25/03/2004 a las 18:57
Bueno, si no les gustan los celulares en las películas, ni se les ocurra ver 24 (con Kiefer Sutherland o como se escriba). Si ya sé que es una serie y va por TV...es un catálogo de telefonitos esa cosa.
Diablita
25/03/2004 a las 18:57
JA! y vos que te haces el piola, Hernan? Sos "el loco".
Hernán
25/03/2004 a las 18:41
Chori (#20), ¿sabés que me pasa exactamente lo mismo? El móvil en las películas es rompedor de climax, es poco original y -aunque en la vida real todo se base en la comunicación por telefonitos- en el cine pareciera que el guionista se ha quedado sin ideas.

PD: Mentecato (#21), tu tío es un genio incomprendido.
Mentecato
25/03/2004 a las 18:27
Mi tío Tito tenia una técnica que si bien parece buena siempre me dejo con los bolsillos llenos solamente de pelusas.
Siempre repetía:

- mentecato es importante que conozcas la ubicación de los números de la ruleta. De esa manera dejaras de jugar números al pedo dejando tu destino únicamente a la suerte y las probabilidades de triunfar en la vida seran mayores a 0,10 aumentándolas a la actual en un 10 por ciento, por cierto.

- que cosa? no entendí tio

- Es simple, fijate como están ubicados los números en el disco de la ruleta, son 36 números.. elegís 9 en base a la ubicación, por ejemplo 23-10-5-24-16-33-1-20-14, y les apostas. La posibilidad es mayor de que la bola caiga en un sector y no un numero apostado alocadamente. Me explico?

- Me parece que la tía tiene razón cuando dice que sos un pelotudo

- Es al pedo gastar inteligencia en tarados, sigamos con lo nuestro

- Truco

- Quiero Retruco
chori
25/03/2004 a las 18:12
A mí, la verdad de la milanesa, es que el celular me ha cagado la vida, por ejemplo, su aparición en las películas de cine me resulta odiosa y les quita atractivo, ahora alquilo películas en video donde la historia transcurre veinte años atrás o más, y donde el ladrón o asesino tiene que cortar el cable del teléfono como primer paso para lograr su cometido. Tener un celular a mano puede tirar por la borda cualquier guión, encima los nuevitos le dura la batería que da calambre y tienen señal hasta en el fondo de un pozo ciego.
Hernán
25/03/2004 a las 17:58
Y por avisar, la sangre (18).
marco melandri
25/03/2004 a las 17:57
Soy un idiota, por bocon acabo de convertirme en la desgracia.
marco melandri
25/03/2004 a las 17:56
Si, Diablita, te va a salir bárbaro, sos la NIÑA BONITA, y la de Hernan va a ser la NINA BONITA.
shered
25/03/2004 a las 17:19
Timba, timba???? alguien pronunció la palabra mágica????

Yo tengo mil y una martingala. Y la mejor anécdota fue cuando nos pagamos los 21 dias de vacaciones y nos volvimos con la misma cantidad de guita con que salimos de Venado despues de estar escasos 15 minutos dentro del casino, eso sí, me sacaron con un guinche pa que no pierda en 15 segundo el fangote que me habia ganado...

Pero, aclaro, no me pidan que les de ningun numerito pa la quiniela ni nada, que despues que Faivel se fue con mis dos numeros a mardel y no me trajo ni un Havanna ya no hago favores timberos.

He dicho.
Diablita
25/03/2004 a las 17:09
A ver si me sale ser la "Niña bonita"?
Guty
25/03/2004 a las 16:45
Oia! Soy la yeta y el borracho!!
Guty
25/03/2004 a las 16:43
Estoy con vos en lo del romanticísmo del azar.
Un ejemplito: Inés (mi esposa) y sus amigas iban a salir a pasear y mirar vidrieras, y por ahí se tomaban un helado. No más que eso porque no había guita para otra cosa.
Se les ocurrió entrar al casino y con $0,10 se pagaron la cena, el helado, el remis, les quedó vuelto, etc.
Que lindas son las maquinitas a veces y que forras otras tantas.
marco melandri
25/03/2004 a las 16:13
Ahora faltan 10.
Pero ojo, el que escribe el comentario 22 es el loco; el que escribe el 13 es la yeta; el que escribe el 14 es el borracho; el que escribe el 17 es la desgracia. A partir de cada comentario, la vida de cada uno de los que escribió seguramente cambiará ...
Narayan
25/03/2004 a las 15:48
Faltan 11....
Rax
25/03/2004 a las 15:07
Me he quedado sin comentarios, y no sé por qué. Así que dejo este no-comentario solamente en solidaridad con QuiQue, para que lleguemos a los 22 :)
QuiQue
25/03/2004 a las 14:10
Ahhhhh .... la adrenalina de enfrentarse a la Diosa Fortuna.
Desde el "pan y queso" antes del fulbito en la cortada, hasta jugarse la figu dificil en un midi contra la pared.
- "Hoy no estudio, cuanto que la de Historia no toma mañana ...."
- "Yo me mando, seguro que me dice que si ...."
- "Hoy no voy a la oficina, seguro que no me mandan médico a casa ........"
- "Vamos a vivir juntos toda la vida ....."

Hernán, cuánto que hoy hay 22 comentarios .....
Hernán
25/03/2004 a las 13:46
Los señores doctores acaban de dar un plazo máximo para la Nina: 04/04/04. Hablando de numerología...
La Romu
25/03/2004 a las 13:44
Hernán:

Algo me dice que estás al borde de Nina... ¿Puede ser?
Judith
25/03/2004 a las 13:37
Me encanta la antropología-recreativa y el libro no es más que eso. Su sistema de levantarse casinos no deja de sorprenderme. (Probabilidades, desviación...)
La familia García Pelayo está vinculada a la SGAE (Sociedad General de Autores de España) Glups!
La Romu
25/03/2004 a las 12:39
¡Es como resolver los crucigramas con unos anteojos que reciben señales morse de uno parado al lado del kiosko, que mira la última hoja de la reista! ¡Que le avisen a esa gente que no son graciosos!
Judith
25/03/2004 a las 12:38
Tienes que pegarle un vistazo a "La fabulosa historia de los Pelayo".
Saludos
 Interior
25/03/2004 a las 12:38
" la de engañar con artesana paciencia a aquellos que nos engañan".. Hernan le estas quitando merito al artesano que fabrico semejante artilujio, es un capo y sutil el tipo.
marci
25/03/2004 a las 08:48
No hay sonido mas placentero y conmovedor que un "tlin tlin tlin tlin tlin..." largooooo, infinitoooooo de las monedas saliendo de la maquinita.
Ayyy como extrano ese ruitido!!!