Orsai blog post

Vida privada
viernes 23 de septiembre, 2005

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Vida privada
viernes 23 de septiembre, 2005

El tipo aburrido de la mesa del fondo

       

En las fiestas de casamiento yo soy el que se queda solo, sentado a un costado de la mesa, mientras los demás bailan fingiendo que son un trencito. Yo soy ése porque en la vida hay roles que debemos cumplir. Alguien debe ser el borracho que da vergüenza ajena, y alguien tiene que ser la yegua omnipresente con el vestido rojo, y alguien tiene que ser el novio, y alguien tiene que ser la bisabuela que fuma, y alguien tiene que ser un primo que vino desde Boston especialmente a la boda. Yo soy el aburrido de la mesa del fondo. Y no me quejo.

En realidad sí me quejo, pero no en ese momento, sino cuando me llega la invitación, unas semanas antes. En general mi vida es tranquila, previsible y cómoda. También solitaria. La llegada de una invitación indeclinable a lo que sea funciona en mi cabeza como si me echaran encima una bolsa de mierda. Me tambalea cualquier invitación. Pero las que tienen que ver con una fiesta, y de casamiento, me desmoronan.

Hay personas que tenemos una enorme dependencia del futuro inmediato, que vivimos gracias a la certeza de que ocurrirán pequeñas maravillas en poco tiempo. Por ejemplo: yo sé que en menos de once meses hay un Mundial, y muchas veces me levanto de la cama sólo por eso. O porque mi hija en cualquier momento conversará conmigo. Son detalles luminosos. Tener que ir a una fiesta de casamiento dentro de dos semanas me predispone en sentido contrario. Me amarga la vida, la llena de tormenta.

No me preocupa la idea de conseguir un traje, ni de tener que hacer un regalo. Ni siquiera pienso en eso porque ya alguien lo hará por mí. Me agobia saber que tendré que estar allí esas cuatro horas. Es únicamente eso: la sensación de pánico que me produce ver tan de cerca al ser humano convertido en trencito.

Intentaré ser claro: las tres deformaciones humanas que más miedo me dan en todo el mundo son los borrachos que te agarran, la gente grande que te cuenta chistes y los parientes lejanos.

Las fiestas de casamiento son un lugar en el que, por alguna razón misteriosa, se juntan estos tópicos nefastos. Incluso tengo un tío segundo que, él solito, cumple los tres roles maléficos de ser borracho, sospecharse gracioso y llevar mi ADN, todo al mismo tiempo.

Después de días de masticar la impotencia de tener que ir, cuando finalmente llego a la fiesta toda mi angustia se desvanece. Como dije, funciono a base de futuros felices. Y una vez que estoy ahí, con un traje horrible, con una sonrisa falsa, descubro que al día siguiente todo habrá pasado y volveré a mi vida de serenidad. Eso me alivia mucho, y desarrollo mi rol con cierta dignidad apresurada.

Mi rol en los casamientos, como dije al principio, es convertirme inmediatamente en el aburrido de la fiesta. Esto consiste, principalmente, en no reírle los chistes a nadie, en no emborracharme, en no participar en las conversaciones masculinas que giran en torno a cogerse una prima de la novia, y en no bailar ni a punta de pistola. También consiste en mirar con los párpados entrecerrados los ritos que ocurren a cada hora: el vals, la liga, la torta, el ramo, el saca la mano antonio, el cuñado gracioso y la invitación a tomar merca de un tipo que en la vida diurna te parecía respetable. Yo nada. Impertérrito. Mi función consiste en fingir que no estoy allí.

Como todo el mundo sabe, cada rol tiene un antagonista. Por ejemplo: la señorita que ocupa el rol "yegua omnipresente con vestido rojo", que por lo general es una separada joven que, mires para donde mires, la ves bailando; tiene su antagonista en el tipo grande que cumple el rol de "baboso con corbata en la cabeza que se sospecha inmortal" y que está siempre con un vaso de wisky porque asegura que le ha pagado al mozo para que le sirva del bueno.

Por tanto, y al igual que en la dramaturgia clásica, hay roles pasivos y roles activos. La yegua de rojo y yo somos pasivos: estamos ahí para ser vistos y que los demás no intuyan que falta algo. Los roles activos, en cambio, están en las fiestas para ser sentidos y padecidos.

El baboso es un antagonista activo y debe molestar a la yegua. Está escrito. Su consigna secreta, su tarjetita del TEG, dice: "Ocupá seis países de Asia o cogéte a la de rojo en un ligustro". Y el baboso con corbata en la cabeza va hacia donde lo manda el instinto natural.

Yo también tengo un antagonista activo, y lo digo con pesar. Se trata de la simpaticona medio borracha que quiere sacar a bailar al aburrido. Ésa es su consigna en la fiesta. Sacarme a bailar; a toda costa.

Las chicas que cumplen el rol de "simpaticonas" no tienen ganas de bailar conmigo, ni de bailar a secas: ellas lo que quieren es convertirse en la que logró un imposible a base de simpatía. La simpaticona quiere demostrarle al mundo que yo no bailé con la yegua, ni con la novia, ni con nadie más que con ella. Y usará todas sus armas, que en general son siempre las tetas y su premeditado vaivén, para conseguirlo.

No habrá excusa válida, no habrá argumento lógico, no habrá nada que la detenga durante toda la reputísima noche. La chica que quiere sacarte a bailar es capaz de sacrificar su orgullo, es capaz de malgastar cuatro horas de su vida diciendo la palabra "dale", con tal de hacerte la vida imposible.

Debo decir, con cierta vanidad, que hasta el día de hoy ninguna simpaticona lo ha logrado. Y conste que en ocasiones simpaticona y yegua conviven dentro de un mismo cuerpo físico. Pero mi voluntad en los casamientos es de hierro; es lo que tengo. Nunca he bailado. Nunca he sonreido. Sólo he fumado como un escuerzo, he bebido cocacola y he mirado el reloj hasta que alguien me ha dicho la frase redentora: "Voy para el centro, si querés te acerco".

Otro antagonista directo de mi rol es el "denso al que todo el mundo le escapa". Este papel infame suelen desarrollarlo mucho los cuñados, los funcionarios administrativos y los maridos cornudos. Son tipos normales hasta que promedia la cena, pero se conoce que el vino tinto los desquicia. Una vez que el tipo descubre que nadie más le ríe los chistes, y que por donde él pasa se hace un hueco, ve en el fondo del salón a la única presa sentada. Soy yo. Entonces viene, se invita, y empieza.

El denso generalmente está erecto. Me cuenta chistes sexuales, me saca un cigarro del paquete, me pega palmadas amistosas. Yo aprieto los dientes y miro la hora, porque sé que falta poco para que la simpaticona vuelva a intentar llevarme al baile. Es lo que llamo, en términos científicos, "simplificación de antagonistas".

Cuando llega la simpaticona y yo le digo que no por enésima vez, el denso erecto borracho le enfoca las tetas vaivén, le dice groserías de albañil en hora punta y me la espanta. Una vez que la simpaticona se ha ido, miro al baboso como si fuéramos amigos de toda la vida y pronuncio la frase salvadora: "Esa mina está con vos, ¿viste cómo te miraba?", y entonces él también se va a buscarla, y así los dos antagonistas naturales me dejan por fin solo, con mi sufrimiento ancestral. Sé muchísimos trucos como ése.

Y también hay muchos otros roles. Y todo el mundo tiene su antagonista pasivo o activo. Y podría seguir hasta que me caiga desmayado de dolor. Pero yo creo que, en el fondo, no elegimos estos papeles secundarios, sino que nos vienen de fábrica. Incluso el rol "novio" y el rol "novia" forman parte de un staff de personajes involuntarios. Incluso el rol "discjokey". Todos.

Están allí, riendo, y ya son casi las cinco de la mañana... Siguen haciendo el trencito, beben, gritan, sospechan que se divierten. Cientos de personas oyendo una música que jamás pondrían en su propio tocadisco, bailando de una manera que no tiene gollete, brindando por cosas que no son la verdad.

Todos ellos, y yo también, estamos allí componiendo la coreografía del caos. Tenemos un mandato y lo cumplimos. A la yegua le ha tocado sacar a pasear un lomo, al consuegro le ha sido dada un chaleco enorme con reloj de oro, a los niños los han vestido idénticos y les han dicho troten alrededor de las mesas pegando alaridos, a una gorda le han dicho que llore porque no ha conseguido el ramo, a un morocho le han dicho vos poné el toque étnico, a un tarado le han propuesto que no lleve traje sino vaqueros para demostrar algo... Y a mí me dijeron andá a ese casamiento que necesitamos un aburrido; andá, sentate al fondo y pensá con resignación en quiénes somos y por qué vivimos.

Y no me quejo, porque alguien tiene que hacerlo: la vida sería un disparate si todos, absolutamente todos, fingiéramos al mismo tiempo que somos un trencito de imbéciles bailando la conga; si nadie se quedara quieto en la oscuridad, con gesto incrédulo, sintiendo fascinación por la condición humana.

Hernán Casciari
viernes 23 de septiembre, 2005


El tipo aburrido de la mesa del fondo

por Hernán Casciari

En las fiestas de casamiento yo soy el que se queda solo, sentado a un costado de la mesa, mientras los demás bailan fingiendo que son un trencito. Yo soy ése porque en la vida hay roles que debemos cumplir. Alguien debe ser el borracho que da vergüenza ajena, y alguien tiene que ser la yegua omnipresente con el vestido rojo, y alguien tiene que ser el novio, y alguien tiene que ser la bisabuela que fuma, y alguien tiene que ser un primo que vino desde Boston especialmente a la boda. Yo soy el aburrido de la mesa del fondo. Y no me quejo.

En realidad sí me quejo, pero no en ese momento, sino cuando me llega la invitación, unas semanas antes. En general mi vida es tranquila, previsible y cómoda. También solitaria. La llegada de una invitación indeclinable a lo que sea funciona en mi cabeza como si me echaran encima una bolsa de mierda. Me tambalea cualquier invitación. Pero las que tienen que ver con una fiesta, y de casamiento, me desmoronan.

Hay personas que tenemos una enorme dependencia del futuro inmediato, que vivimos gracias a la certeza de que ocurrirán pequeñas maravillas en poco tiempo. Por ejemplo: yo sé que en menos de once meses hay un Mundial, y muchas veces me levanto de la cama sólo por eso. O porque mi hija en cualquier momento conversará conmigo. Son detalles luminosos. Tener que ir a una fiesta de casamiento dentro de dos semanas me predispone en sentido contrario. Me amarga la vida, la llena de tormenta.

No me preocupa la idea de conseguir un traje, ni de tener que hacer un regalo. Ni siquiera pienso en eso porque ya alguien lo hará por mí. Me agobia saber que tendré que estar allí esas cuatro horas. Es únicamente eso: la sensación de pánico que me produce ver tan de cerca al ser humano convertido en trencito.

Intentaré ser claro: las tres deformaciones humanas que más miedo me dan en todo el mundo son los borrachos que te agarran, la gente grande que te cuenta chistes y los parientes lejanos.

Las fiestas de casamiento son un lugar en el que, por alguna razón misteriosa, se juntan estos tópicos nefastos. Incluso tengo un tío segundo que, él solito, cumple los tres roles maléficos de ser borracho, sospecharse gracioso y llevar mi ADN, todo al mismo tiempo.

Después de días de masticar la impotencia de tener que ir, cuando finalmente llego a la fiesta toda mi angustia se desvanece. Como dije, funciono a base de futuros felices. Y una vez que estoy ahí, con un traje horrible, con una sonrisa falsa, descubro que al día siguiente todo habrá pasado y volveré a mi vida de serenidad. Eso me alivia mucho, y desarrollo mi rol con cierta dignidad apresurada.

Mi rol en los casamientos, como dije al principio, es convertirme inmediatamente en el aburrido de la fiesta. Esto consiste, principalmente, en no reírle los chistes a nadie, en no emborracharme, en no participar en las conversaciones masculinas que giran en torno a cogerse una prima de la novia, y en no bailar ni a punta de pistola. También consiste en mirar con los párpados entrecerrados los ritos que ocurren a cada hora: el vals, la liga, la torta, el ramo, el saca la mano antonio, el cuñado gracioso y la invitación a tomar merca de un tipo que en la vida diurna te parecía respetable. Yo nada. Impertérrito. Mi función consiste en fingir que no estoy allí.

Como todo el mundo sabe, cada rol tiene un antagonista. Por ejemplo: la señorita que ocupa el rol "yegua omnipresente con vestido rojo", que por lo general es una separada joven que, mires para donde mires, la ves bailando; tiene su antagonista en el tipo grande que cumple el rol de "baboso con corbata en la cabeza que se sospecha inmortal" y que está siempre con un vaso de wisky porque asegura que le ha pagado al mozo para que le sirva del bueno.

Por tanto, y al igual que en la dramaturgia clásica, hay roles pasivos y roles activos. La yegua de rojo y yo somos pasivos: estamos ahí para ser vistos y que los demás no intuyan que falta algo. Los roles activos, en cambio, están en las fiestas para ser sentidos y padecidos.

El baboso es un antagonista activo y debe molestar a la yegua. Está escrito. Su consigna secreta, su tarjetita del TEG, dice: "Ocupá seis países de Asia o cogéte a la de rojo en un ligustro". Y el baboso con corbata en la cabeza va hacia donde lo manda el instinto natural.

Yo también tengo un antagonista activo, y lo digo con pesar. Se trata de la simpaticona medio borracha que quiere sacar a bailar al aburrido. Ésa es su consigna en la fiesta. Sacarme a bailar; a toda costa.

Las chicas que cumplen el rol de "simpaticonas" no tienen ganas de bailar conmigo, ni de bailar a secas: ellas lo que quieren es convertirse en la que logró un imposible a base de simpatía. La simpaticona quiere demostrarle al mundo que yo no bailé con la yegua, ni con la novia, ni con nadie más que con ella. Y usará todas sus armas, que en general son siempre las tetas y su premeditado vaivén, para conseguirlo.

No habrá excusa válida, no habrá argumento lógico, no habrá nada que la detenga durante toda la reputísima noche. La chica que quiere sacarte a bailar es capaz de sacrificar su orgullo, es capaz de malgastar cuatro horas de su vida diciendo la palabra "dale", con tal de hacerte la vida imposible.

Debo decir, con cierta vanidad, que hasta el día de hoy ninguna simpaticona lo ha logrado. Y conste que en ocasiones simpaticona y yegua conviven dentro de un mismo cuerpo físico. Pero mi voluntad en los casamientos es de hierro; es lo que tengo. Nunca he bailado. Nunca he sonreido. Sólo he fumado como un escuerzo, he bebido cocacola y he mirado el reloj hasta que alguien me ha dicho la frase redentora: "Voy para el centro, si querés te acerco".

Otro antagonista directo de mi rol es el "denso al que todo el mundo le escapa". Este papel infame suelen desarrollarlo mucho los cuñados, los funcionarios administrativos y los maridos cornudos. Son tipos normales hasta que promedia la cena, pero se conoce que el vino tinto los desquicia. Una vez que el tipo descubre que nadie más le ríe los chistes, y que por donde él pasa se hace un hueco, ve en el fondo del salón a la única presa sentada. Soy yo. Entonces viene, se invita, y empieza.

El denso generalmente está erecto. Me cuenta chistes sexuales, me saca un cigarro del paquete, me pega palmadas amistosas. Yo aprieto los dientes y miro la hora, porque sé que falta poco para que la simpaticona vuelva a intentar llevarme al baile. Es lo que llamo, en términos científicos, "simplificación de antagonistas".

Cuando llega la simpaticona y yo le digo que no por enésima vez, el denso erecto borracho le enfoca las tetas vaivén, le dice groserías de albañil en hora punta y me la espanta. Una vez que la simpaticona se ha ido, miro al baboso como si fuéramos amigos de toda la vida y pronuncio la frase salvadora: "Esa mina está con vos, ¿viste cómo te miraba?", y entonces él también se va a buscarla, y así los dos antagonistas naturales me dejan por fin solo, con mi sufrimiento ancestral. Sé muchísimos trucos como ése.

Y también hay muchos otros roles. Y todo el mundo tiene su antagonista pasivo o activo. Y podría seguir hasta que me caiga desmayado de dolor. Pero yo creo que, en el fondo, no elegimos estos papeles secundarios, sino que nos vienen de fábrica. Incluso el rol "novio" y el rol "novia" forman parte de un staff de personajes involuntarios. Incluso el rol "discjokey". Todos.

Están allí, riendo, y ya son casi las cinco de la mañana... Siguen haciendo el trencito, beben, gritan, sospechan que se divierten. Cientos de personas oyendo una música que jamás pondrían en su propio tocadisco, bailando de una manera que no tiene gollete, brindando por cosas que no son la verdad.

Todos ellos, y yo también, estamos allí componiendo la coreografía del caos. Tenemos un mandato y lo cumplimos. A la yegua le ha tocado sacar a pasear un lomo, al consuegro le ha sido dada un chaleco enorme con reloj de oro, a los niños los han vestido idénticos y les han dicho troten alrededor de las mesas pegando alaridos, a una gorda le han dicho que llore porque no ha conseguido el ramo, a un morocho le han dicho vos poné el toque étnico, a un tarado le han propuesto que no lleve traje sino vaqueros para demostrar algo... Y a mí me dijeron andá a ese casamiento que necesitamos un aburrido; andá, sentate al fondo y pensá con resignación en quiénes somos y por qué vivimos.

Y no me quejo, porque alguien tiene que hacerlo: la vida sería un disparate si todos, absolutamente todos, fingiéramos al mismo tiempo que somos un trencito de imbéciles bailando la conga; si nadie se quedara quieto en la oscuridad, con gesto incrédulo, sintiendo fascinación por la condición humana.

Hernán Casciari
viernes 23 de septiembre, 2005


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro España decí alpiste, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


qhzpnzQbs
29/07/2015 a las 10:31
Sabe9s que hoy descubred que te parece9s mucho a un flaco que viveda a la vultea de mi casa. Se apellidaba Yaggi. Sospecho que vos sos ese Yaggi y me este1s mintiendo. Ahora que ya confese9 y te mande9 al frente te digo que apoyo la mocif3n del fulano arriba del fulano de arriba. Siempre tene9s razf3n en todo.
Gonzalo G
13/06/2015 a las 04:58
Hernan, se que no vas a contestar. Estoy en medio de una tanda musical, y de fondo suena " y que tal si salimos todos a bailar". Tres veces me sacaron a bailar. Mi respuesta siempre la misma: no. Vos hablas del trencito, pero por favor no te olvides de la odiosa coreografía del "meneaito". Una legión de idiotas haciendo pasos inútiles, fuera de tiempo.

Reportando desde la mesa del fpndp
 g a
01/06/2015 a las 16:45
Veo que todos te felicitan. Voy a ser el antogónico. Me parece que haces el papel de bol.. y te gusta. Está buenisimo que quieras identificarte con ese rol y consolarte y bla bla bla. Divertite campeón. Si podés cog.. a la del vestido rojo, a todas las simpaticonas , etc. Entiendo el sentimiento de angustia que te provoca esa fiesta, todos las pasamos creo. Pero estás sentado juzgando al resto, lo mismo que decis hace el resto con vos. Vos pensas que el boludo que hace el tren se fija en el gil que esta sentado atrás?? Le importa? Por lo menos el boludo se divierte o piensa que lo hace. Vos te la psas analizando la vida, el porque estas ahi, ... paraaa basta viejo. Levantate y andate y deja la angustia de lado. Abrazo
 Martín Cotaimich
06/07/2015 a las 21:29
no entendiste nada, pero segui haciendo el trencito que te sale barbaro
 Mariano Cognigni
15/09/2014 a las 17:25
A mí me ha tocado también un rol, decirte que este texto es una maravilla. felicitaciones.
 Lalo
11/08/2014 a las 01:29
Hernan vi un pedazo de la pelicula "Mi primera boda" que trabaja Natalia Oreiro y el boludazo que hizo Graduados, y hay una escena de una fiesta donde un gallego dice lo mismo que escribiste vos hablando de los papeles de cada uno en las bodas. Sabias de esto??? o fue un mal plagio?? xq el gallego no tiene ni onda. Saludos desde Neuquen Argentina
 Ricardo campos
23/01/2014 a las 00:35
Es simplemente magnifico...flaco vas un paso adelante....
 tonydemontana
28/11/2013 a las 02:58
Me gusta
 LaBezma
26/07/2012 a las 02:59
POR DIOS ... YO HAGO ESO EN LOS CASAMIENTOS!!! NO SABIA Q ERA UN ROL QUE CUMPLIR, AHORA LO VOY A HACER CON MAS GUSTO, SABIENDO QUE SOY LO QUE DEBO SER!!!
Marianela
24/03/2006 a las 03:54
Es la primera vez que leo este blog, soy muy nueva en estas cosas, y me maravilla que haya narraciones de este tipo dando vueltas en internet (por decirlo de alguna forma) que sean tan buenas.- Las ignoraba hasta hace poco. No soy quien para calificar el escrito, solo puedo decir que me senti identificada, me senti parte, me senti un poco de cada personaje de la fiesta de casamiento. Pero mas que nada, senti "fascinacion por la condición humana" que está descripta aqui de una forma muy sensilla y cercana.
Nico
11/03/2006 a las 03:07
Si todos los que pensaran como tú hicieran un club, quizas los matrimonios se desquiciarían ahondando en detalles mucho más falsos...

¿Por qué? ¡Qué!?

¡¡¡Que siga el mambo!!!
Judit
06/12/2005 a las 21:33
Bueno, fuera de sentirme identificada en el horror que me causa ir a un casamiento y ver como toda la familia se une en el famoso "trencito", te felicito por tu manera de escribir que me pareció extraordinaria...
Me hacés acordar mucho a Cortázar en "Historia de Cronopios y de Famas" que son cuentos muy graciosos y por sobre todo muy buenos, como toda obra cortazariana.

Suerte Hernán, si algún día me caso (no creo, así que te salvaste) va a ser el primer invitado así me hacés compañia en la fiesta...
deb
30/11/2005 a las 16:50
hernan: sos tan brillante escribiendo, que no hay nada que me anime a decirte sin dejar de sentirme una idiota. y no lo soy.
otra que vive en el exterior.
Huancarlo
22/11/2005 a las 18:01
Uh, che, conozco a varios que nos quedamos ahí sentados; los "aburridos" de toda fiesta. Con uno, que es semi-amigo, coincidimos en varios casamientos y aprovechamos para intercambiar opiniones acerca de la condición humana, más precisamente de los especímenes que nos es dado analizar en la inmediatez del evento festivo (ecirlo así queda mejor que decir que chusmeamos como dos viejas de barrio, lo reconozco, ¿y qué?).
¿Para qué cornos voy a los casamientos y demás fiestas por el estilo? La respuesta es fácil: ¡Voy por el morfi! Si es una cena, ese día a duras penas si almuerzo. Y a la noche, duro a la bandejeada de recepción, duro al morfi, duro a la mesa dulce. Duro a los sanguchitos de lomo, a la pizza, a todo!!! Si no fuera que no bailo de aburrido que me toca ser, no bailaría de lo pesado que quedo depués de morfar como un pajarito (el doble de su peso por día). Un bagohepat antes de la fiesta y otro al promediar la bacanal es todo lo que preciso para sobrevivir. Y al día siguiente, cama, películas, ventilador, una imagen decadente de un boludo panza arriba rememorando tanto orgasmo en el paladar con una sonrisa babeante en el rostro.
Daniel
21/11/2005 a las 16:51
Si, yo soy aquel, el que se sienta en la mesa del fondo y ve cada uno de los ritos que la gente hace en los casamientos. Solo varía la bebida, en mi caso debo beber cantidades ingentes de alcohol, porque me cuesta soportar el ver a la gente bailar. Cuando era pendejo no me molestaba, es mas, quería "ser como ellos", pero gracias al Dios que gobierna alguno de los eventos que hacen que este mundo de vueltas, nunca lo logré. Primero lo viví con culpa, ahora lo disfruto y veo a la gente que pone "cara de".
En fin, ahora me siento menos solo en mi mesa del fondo.
Portorosa
11/11/2005 a las 13:52
Brillante, de nuevo.
¿Y que, al verte así, uno de los del trenecito diga "¡Qué aburrido eres!"? Ese dar por supuesto que él es divertido, que lo que hace lo es, que es remotamente envidiable, cuando tú, por la música y por verlo a él, estás sintiendo escalofríos y deseas apagarlos a todos con el mando a distancia y que se hagan el vacío y el silencio.
isabel
09/11/2005 a las 19:46
yo llegué aquí no sé como pero me veo en la mesa del fondo, con vestido rojo, huyendole al de la corbata, poniendole cara de pedo al idiota de la camarita, sufriendo las consecuencias de la "presentación a la familia" en medio de una boda campestre con pajaritos folcloricos en las mesas...y todo lo demas.. pero todo esto me pasa dos semanas antes de la fecha en cuestión.

Entonces termino tan descompuesta que el día de la boda pierdo la conciencia y no puedo ir por motivos de fuerza mayor. Qué lastima por que sin duda mi rol sería el de la sociofoba travestida de gorda simpática...

Me gustó el post, por ahi regreso otro día y te leo.

salute!
bibi
29/10/2005 a las 04:45

No había leído absolutamente nada tuyo, ni siquiera sabía que existías, pero este viernes a la noche, después de leer una nota en la Revista Nueva , soy rosarina, busqué y me encontré con tus blogs, elegí al aburrido de la mesa del fondo y como odio los trencitos y amo a la gente que escribe sin libreto , ya soy tu admiradora rosarina
axelote
21/10/2005 a las 17:52
Hernán, imposible que te diviertas en un casamiento tomando un líquido que sirve para aflojar tuercas oxidadas.

Están buenos los roles, y está bueno pasar de uno a otro, porque si no la fiesta se hace muy larga. Pasás del trencito a la mesa del fondo, y si en el medio te podés empomar a la yegua, o a la gordita, mejor que mejor.
Gatito viejo
08/10/2005 a las 20:14
Me ha encantado el post .Eres un buen observador y escribes de fábula . Acabo de descubrirte y voy a seguir viniendo por aquí siempre que pueda . Saludos
Meritxellgris
08/10/2005 a las 17:54
Yo también lo acabo de leer y me he reído muchísimo viendo el reparto de roles y lo ridículo que resulta todo visto desde la óptica de un aburrido-amargado, sin ganas de nada más que de salir corriendo del sitio. Hernán, está genial el post, es de antología.
Lucas
07/10/2005 a las 19:44
El lenguaje se inventó para que gente lista, lista de verdad, expresara lo que los demás no somos capaces de decir de manera que nos entiendan.

Soy sociófobo. Es una fobia como otra cualquiera, como el que no soporta los lugares cerrados o el que no puede estar a menos de doscientos años luz de una araña. Creo que el protagonista de la historia es siciófobo, también. Quizá no lo sepa, pero lo es.

Un amigo que intuye (no sabe, porque nunca se lo pude explicar bien) lo que me pasa me pasó el enlace a ESTA historia de ESTE blog. Acertó.

Llevo veinticinco años de mi vida (tengo treinta y tres) intentando responder de manera exacta a las preguntas recurrentes de "¿por qué no bailas?", "¿por qué no vienes?", "¿te aburres?", "¿te duele algo?", "¿dónde te metiste el otro día?", etc. Ahora, por fin, sé cómo hacerlo: me aprovecharé de don Hernán (esta historia me impide referirme a ti de otra manera que no sea con el "don" delante).

Voy a imprimir esta historia, voy a hacer copias, voy a platificarlas, voy a llevarlas todas encima y, cuando me pregunten o me miren de "esa" manera, voy a repartirlas. Si me demandas por lo que sea, alegaré defensa propia, y le daré al juez otra copia para que me absuelva.

Dios, lo que me he reído...
NJI
06/10/2005 a las 23:59
Yo cumpli un rol muy extraño: "presentación social en casamiento de suegros" esto de los padres divorciados trae muchas más complicaciones de lo que parece... Imaginense el nerviosismo:
1° presentación ante más de 50 desconocidos
2° cuestiones de etiqueta como la ropa y la cena
3° salutar a los recien casados y futuros suegros.
4° conocer a la familia en una situación extraordinariamente falsa.
... y podríamos seguir un rato
pero bueh... me fue bien. No se notaron tanto mis nervios.
Lo unico malo fue que también se me prendió el borracho cargoso a "integrarme" a la familia.
ElTeta
01/10/2005 a las 23:21
Che, les quería proponer que hagamos una fiesta para fin de año, pero me parece que va a ser un embole.
Guada
01/10/2005 a las 23:17
es toda una cuestion la de los roles! yo no creo que cada uno tenga uno solo: esta el que uno quiere tener, el que asignan los demás ( tus viejos, tus amigos, el resto de la sociedad), el que te morís por tener y no podes, el que darías cualquier cosa por no tener y tenés... y terminás sin saber quien sos!!!
www.avantpremiere.blogspot.com
Mercedes
01/10/2005 a las 01:31
Si yo los he visto, los veo! claramente sentados al fondo mientras bailo enmedio de la pista.
fraN
30/09/2005 a las 19:27
genial, simplemente genial.
El Angel Gris
29/09/2005 a las 22:25
Hernán: En la presentación de Fnac habla de Mirta , no de Lola.

Abrazo
J.Lo.
29/09/2005 a las 21:17
Gracias por escribir acerca de mí.

Pareciese te hubieras metido dentro de mi cabeza y pluma en mano anotado hasta lo que pienso en esas situaciones.

Ahora me doy una vuelta por los comentarios.
Patomusa
29/09/2005 a las 20:19
Mirá, elteta. Recién traté de comprarlo a través de El Corte Inglés y ya estaba agotado. Me engancharon con "La Conspiración" de Dan Brown con eso de Si te gusta este libro, quizás te guste...
Después te cuento. (o mejor dicho, novela)
ElTeta
29/09/2005 a las 19:53
¿Como va la venta?
¿Ya hay datos?
¿Es un éxito?
ines
29/09/2005 a las 14:14
A mí me encantan las fiestas de casamiento. Me gusta bailar, tomar y mirar como se cumplen todos los ritos, cómo tiran a los novios por el aire y como la gente se va descuajeringando con el alcohol y unos terminan con la corbata en la cabeza y otros se van deprimiendo en la mesa del fondo y se forman parejas por una noche y nacen romances y hay ondas cruzadas entre los reprimidos swingers de la vida. Yo también miro, pero mientras miro, bailo hasta que el cuerpito se declara en huelga (y NO soy la yegua en el vestido rojo, desgraciadamente).Pero hay una cosa que odio con toda mi alma, que trato de evitar por todos los medios y que me hace renegar de mi compartida condición humana: el trencito.
pd tu post, hernán, me puso de muy buen humor. Es como si hubieras vivido en casamientos.
Candela de los dolores
29/09/2005 a las 01:19
Hay Hernancito , tienes razon a veces se rompe la rutina y se pone una nerviosa . Yo me habia acostumbrado a nuestro recreo en las ondas de los martes y el maldito lumbago te dejo tirado .
Menos mal que me traje a "Dios" conmmigo y me hizo compañia . Cambie un argentino por otro , no era Gustavo Bermudez pero bueno..............

No me vuelvas a fallar que se me hace la tarde del martes muy larga sin ti

Besotes
El Angel Gris
28/09/2005 a las 17:58
Mark: Además tiene lumbago y le dicen "Gordito".
Anony mouse
28/09/2005 a las 17:45
Acabás de formular una ecuación de cómo definir una persona a través de 3 o 4 parámetros.
Quién es el cuadrado?
Mark
28/09/2005 a las 17:05
Evidentemente, un típico informático cuadrado. Nada de vida social ni algo que se le asome. Ni festejar, ni divertirse, ni nada. Todo el día con el ordenador hablando y escribiendo con sabiduría de cuanto ocurre en el mundo, pero de calle, nada de nada. No te preocupes, cada vez son más las personas como vos.
Un saludo.
Laura en Malmö
28/09/2005 a las 16:03
Che, si se forma esa pareja reclamo el derecho a cantar en la boda!!!!
El Angel Gris
28/09/2005 a las 13:58
Se ha forrrrrmado una pareja!!!!.
(Con voz de Roberto Galán)
La NiNoNa
28/09/2005 a las 09:54

Faro, juro que intenté enmendar el "momento timidez" que normalmente no tengo.. aunq no dió resultado.
pero oye, en lo de "unidos por el alcohol" a eso me apunto!!! una buena copichuela y uno se puede llegar a convertir en cualquier de los personajes que describe Casciari.

kissus alcoholizados
El Observador
28/09/2005 a las 09:43
Observo Casciari, que entre tus roles tienes un tanto olvidado el del vidente cabronazo. Deja un rato el de escritor gracioso que la clientela de tu lado oscuro está por tomar el rol del aburrido de la fiesta.
Fede
27/09/2005 a las 17:37
A mi me encantan los casorios.

Los canapés, el 'yampán' de bienvenida, el morfi que normalmente no comés en casa, las charlas con el de al lado, que a lo mejor vende repuestos para fiambreras pero como estás en pedo te interesás superlativamente por el tema.

Pah!.. Ni hablar si estás soltero y podés ganar algo. Algún huesito empilchado, que a las 5 de la tarde, en la parada del subte, no te daría ni la hora.
El Bruche
27/09/2005 a las 17:12
En Argenta nadie votó a Nemen, pero el quía salió dos veces presidente (casi tres).

Todos prefieren el jamón crudo y afirman que la mortadela es carne de caballo y jamás la comerían, pero, oh, es el fiambre más vendido.

Todos acá son ese tipo aburrido del fondo (¿cool?) pero en todas las fiestas está lleno de bailarines de trenes y muy pocos aburridos del fondo...
marisa
27/09/2005 a las 10:59
Creo que nos estamos olvidando de un rol, que me decís del tipo de la cámara de video, que se pasa incordiando todo el rato, cuando está cerca se me despierta el instinto asesino, que paciencia hay que tener!!

Por favor que nadie me invite a su casamiento.
Faro justiciero
27/09/2005 a las 00:16
Ninona, tú y yo tenemos que conocernos: somos "los tímidos que no se atrevieron a saludar a Laura". Unidos por el alcohol sobreviviremos en un medio hostil post-Canoura.
argie01
26/09/2005 a las 22:42
jajajaja muy bueno. Yo me siento identificado con vos.
Pero pienso que mi rol se metamorfosea dependiendo de cuan amigos/as mios/as son los que se casan: he hecho el trencito en casamiento de "muy amigos", y me quedé en el fondo cuando son solo "conocidos".
Eso si, confieso que la tetona pesada a veces me saca de la mesa... pero nada mas que para que no me joda mas.

En mi casamiento, donde cumplía el papel de "novio" (y no me gustaba, pero no tenía otra opción) el que cumplía el papel de "borracho" me quiso pegar porque yo tenía puesto un sombrero de copa con los colores de River. Y lo peor es que él no era invitado mío: era amigo de un amigo de mi viejo (al cual yo tampoco conocía) y que había ido para hacerle compañia a su amigo :)

salu2
La NiNoNa
26/09/2005 a las 17:17
Yo soy la típica que sientan en la mesa de los solteros.. y cuando ya no existe esa mesa en la de "las sobras, no-sabemos-donde-ponerte".
otro de mis roles es el de hacer mezclas raras, la última fue la típica de cocacola con baley's...
la prové y sigo viva!!

en el fondo el tema es pasarlo teta, cada uno a su manera!

kissus
luis ricardo
26/09/2005 a las 16:56
Pero no feliciten a Casciari, ¡lo pasa aburridísimo e incómodo!
 Interior
26/09/2005 a las 16:46
Hoy seguro no escribe nada, Hoy esta en el rol de "Hincha del equipo que perdió 2 a 0 con el que ahora es puntero"..... jarajajaj
AZABACHE
26/09/2005 a las 16:44
Odio esos bailecitos del trenecito, el caso que algunos se lo pasan bomba, debo ser de otra galaxia.
te admiro Orsai, de mayor querría ser como tu, aunque lo veo poco probable porque ya soy mayor.
Saludos desde un rinconcito de España
Mafi
26/09/2005 a las 16:03
A mí me toca el papel de la que va porque no le queda otra, cumple permaneciendo veinte minutos y se escapa por cualquier rincón al susurro de: "Sorry pero me tengo que ir a laburar, total nadie va a notar mi ausencia" (cosa que es más que cierta pero lo digo con tono de penita y de paso quedo como si me entristeciera la huida).
Detesto los casamientos al punto de no ir ni siquiera al mío.
Zifra
26/09/2005 a las 11:48
Enorme. Gracias.
Mariano Dorr
26/09/2005 a las 07:24
Orsai es, realmente, logradísimo. Increíble.
Otra vez, felicitaciones.
ElTeta
26/09/2005 a las 05:44
¡Qué bueno que ya es lunes!
¿Ya podemos seguir con los comentarios boludos?
¿Terminaron los inteligentes del fin de semana?
Santxo
25/09/2005 a las 23:39
EX-CE-LEN-TE el post! Es tal cual!!
Pero qué sería de las fiestas sin los aburridos del fondo... como bien decis, tenemos que estar para que existan los otros roles antagónicos... Y para que alguien se ría después cuando vea el video de la fiesta.
Lo peor es que después te preguntan "¿y?¿qué tal la fiesta, como la pasaste?" y uno responde "bien, estuvo linda...". Y recursivamente vuelve a ir a la próxima fiesta para la que tenga invitación...
Zaeatustra
25/09/2005 a las 22:05
Una opinion sobre argentina o , mas bien sobre los argentinos

alguienteniaquedecirlo.blogspot.com/2005/09/en-espaa-ser-argentino-es-un-mrito-y.html
Chapeau
25/09/2005 a las 16:53
Fabuloso, tío.
Deliverio
25/09/2005 a las 11:41
Che, Hernán, ¿a ese Omar(cito) le cagaste la novia o algo peor? ¡Por dió, qué pescau ese chabón!
Faro justiciero
25/09/2005 a las 11:30
La sección de comentarios empieza a parecerse a las páginas amarillas.
Si una boda hace otra boda, un blog hace otro blog...
pirulo
25/09/2005 a las 02:55
a ver mi ip
J.P.
25/09/2005 a las 02:28
Hola! Soy Juancito y quería decirles que si quieren pueden vistar mi blog en donde toco "temáticas similares":
medanlástimalosquespamean.loscoments.com.

Espero que les guste!
Mariano
24/09/2005 a las 21:43
Soy Mariano, el del # 9. Si alguien lo desea y está, realmente, al pedo, pasen por mi blog , elgrifopierde.blogspot.com .
Allí he relatado mi , casi primera, experiencia en un velorio. Verán que hay muchos puntos en común con esta que relata Hernán.
¿Será que casarse equivale a morirse?
Vaya uno a saber.
Una vez mas, saludos.
Pablo
24/09/2005 a las 19:16
Yo creo que lo dificil una ves en la fiesta es ponerse deacuerdo con uno mismo para ocupar un rol determinado. Eso es una dificultad que compromete demasiado. Y sinceramente me gusta la manera que describis el casamiento. Es hasta que me animo a decir que dentro de todo la pasastes bien.
Susy de la vuelta
24/09/2005 a las 18:19
Totalmente de acuerdo con Ana C.(#40) no fui a muchos casamientos en mi vida , solo tres o cuatro y debo admitir que cada vez que llega la invitacion me encannnnnta!!! Yo soy del relleno, ni gorda simpatica, ni separada, ni la de vestido rojo, ni muy borracha, ni, ni, ni pero sieeeempre, sieeeeeeeempre, mi muchacho cumple el rol del aburrido de la mesa del fondo u nunca nunca logro quedarme hasta el final de la fiesta ante la insistencia del amargo....que me pregunto por que mierda no tiene huevos para decir que no quiere ir a la fiesta y me deja disfrutar en paz!!!!
Ada
24/09/2005 a las 17:09
Qué tiempos aquellos...

Mi media naranja siempre era el aburrido del fondo pero lo curé de espanto. Yo pasé a ser la omnipresente escotada y, como los celos matan cualquier ideología, el tipo terminaba a regañadientes en el trencito.
La donna è mobile
24/09/2005 a las 11:45
Entonces yo sería (caso abierto y novedoso) la separada a la que todo el mundo:

a) asegura que volverá, tarde o temprano, con su ex-marido ("yaaaaaaa, si todo eso está muy bien, pero tú no te cierres puertas")

b) pregunta por sus nuevas adquisiciones ("¿te has colocado ya, chiquita?"), muy, muy condescendientes

c) se acaban de enterar, después de casi cinco años y dejando caer la cabeza, sueltan alguna del tipo penoso ("ay, con lo buena pareja que hacíais")

y algunas más todas en la misma surrealista línea. En cualquier caso también yo sería la mujer que disfruta en la punta de la mesa viendo a sus hijos correteando por alrededor de las mesas, dando por saco a los parientes. Que para eso están, ambos.
Faro justiciero
24/09/2005 a las 09:25
Si esto fuese un blog, ahora tocaría hacer una encuesta entre los orsayenses, para averiguar en qué rol se sitúa cada uno.
Da la sensación de que abundan muchos aburridos de la mesa del fondo.
Yo debo ser el borracho.
24/09/2005 a las 09:09
Cuando me invitan a una fiesta me sucede exactamente igual: "Me agobia saber que tendré que estar allí esas cuatro horas." Realmente me alegra saber que hay otras personas en similar situación.
JuanC
24/09/2005 a las 06:24
Muy bueno, una genialidad de la literatura contemporanea.
Usted debería escribir un libro, "Vida Cotidiana" (Proporción por la idea. Mentira, el genio es usted).
Den una vuelta por mi blog:
expedientesquilmes.blogspot.com
 Teresiña
24/09/2005 a las 04:55

Estamos de acuerdo en cuanto a lo de la fascinación por lo de la condicion humana, pero convengamos que se puede ser espectador poniéndole un cachito más de onda a la joda... cocacola, qué asco!
ElTeta
24/09/2005 a las 04:43
Che, #40: A mi me pasa todo lo contrario. No se por qué pero todo el tiempo me llegan invitaciones a casamientos a los que no voy.
La última tarjeta que me llegó la mandaba un tal Jagger. Un embole.
 La Negra Quiroga
24/09/2005 a las 00:27
Muy bueno el post.
Yo soy la gorda casi - simpática pero poco sociable, en general cerca de la distribución del vino, antes era gorda antipática, acida y amarga, pero así es dificil llegar al vino caro.
Los casamientos, bautismos, cumpleaños de 15 también me rompen soberanamente las tarlipes.
Y si... ahora que lo pienso soy amarga pero undercover.
Nancy Karina
24/09/2005 a las 00:06
UPS!!!

POR TU ESCRITO, AHORA COMPRENDO AL MAREADO (O SEA A MI ESPOSO) THANK´S!
Ana C.
23/09/2005 a las 22:31
Yo tengo déficits de casamientos, así que con este post no me puedo identificar ni haciendo un esfuerzo. Todo el mundo va a tres o cuatro casamientos por temporada, yo debo haber ido a tres en toda mi vida. La emoción por participar en eventos semejantes se compara a la de ir a ver a los Rolling Stones. A veces pienso que uno de los destinos que me han sido deparados es el de no ser invitada a casamientos, como si fuera casi una característica de mi personalidad. Dios le da pan al que no tiene dientes.
23/09/2005 a las 21:00
No se porqué sospecho, que no hay google o wikipedia que te despeje..
mejor así.

f
animal
23/09/2005 a las 20:53
van ganando los amargos... puf...
pero yo soy de los que está genuinamente feliz en esos rituales... (debe ser por los casamientos a los que he ido, como Matu, a los demás les saco el culo).
y marianito, a pesar de vos (¿y de tus ganas reprimidas?), ¿alguien no le dará su merecido a la yegua de rojo?
ve, hernán, y ¿cómo te fue en el rol de novio?
DudaDesnuda
23/09/2005 a las 20:47
Fermar: yo existo, che. ¿Todavía te quedan dudas?
Matu
23/09/2005 a las 19:24
Me parece que ninguno ha detectado lo bueno que puede ser la versatilidad a la hora de asumir roles en las fiestas de casamiento.
En principio (o por principio) solo voy a fiestas de gente que quiero. Luego, solo estoy ahí, y si mi cariño hacia los novios me indica que debo ser la locomotora del trencito, lo seré, y si debo ser el que se banque al tio Pololo que cuenta chistes malos, escupe y te tira el mal aliento. Eso haré. Obvio que bardearé a la yegua, y a la simpaticona la forrearé. Sin pasar como un comedido, y siempre yendo a menos (no es cuestión que parezca que hago las cosas para demostrar que soy-del-entorno-íntimo-de-los-novios).
Eso sí, si la fiesta se anima, y los novios están contentos, y a mi no me cabe el gil de King Africa (o La Mona, o Vilma Palma, etc.), hago mutis por el foro.
23/09/2005 a las 19:09
Sos muy capo hernan.

Yo siempre noté eso de los roles preestablecidos, antes creía en mitos como los de la predisposición del caracter o cosas asi, pasados los años comprendí que es el inevitable destino.

Donde más note esta inevitabilidad de los roles fue en la facultad: Odio tener que ser el que habla a los profesores para dar feedback a la clase, que pregunta como si me interesara en lo profundo el tema y como si mis dudas realmente me carcomieran, lo odio porque en general yo soy tímido, y en un mano a mano no le preguntaría nada, me quedaria con la duda (si realmente existe) y me la sacaria despues con google. Pero estoy obligado a preguntar, a participar, despues la gente piensa que sé mucho, que presto atención... todo falso... los profesores se aprenden mi apellido.. despues me ha tocado trabajar con ellos, ser ayudante.. y me muero de verguenza de recordar que han visto ese personaje que no soy yo.
Pero ojo, también lo acepto y lo represento dignamente.

Y otro rol que me resulta admirable en el aula es ese del que no sabe nada, nada de nada, porque no estudia, ni le interesa... me da gracia porque desafía todas las leyes de la razón, esta ahi, en 5to año, a materias de recibirse, y va a rendir un final habiendo estudiado solo 1 de 20 temas y encima mal, ... en 1er año es lógico encontrarlo.. pero la rigurosidad de los papeles hace que dure hasta el último año.. es genial y admirable.

salud
f
Omar
23/09/2005 a las 18:33
Yo no puteo en absoluto. Sólo observo con sumo detenimiento.

tiempodedescuento.blogspot.com/2005/09/la-verdad-de-una-milanesa-cruda.html
J.P.
23/09/2005 a las 18:30
Yo quiero decir que me encanta lo que pusiste y justo también escribí de eso en "notengounblogniporputas.tespameoloscoments.com".
kill
23/09/2005 a las 18:20
Y a ver si vas al casamiento de Genovese, que lo tenés a las puteadas limpias!
DudaDesnuda
23/09/2005 a las 18:09
Cierto, con el doble.

Gracias Torito.
El Angel Gris
23/09/2005 a las 17:44
A riesgo de ser enviado a alguna secta o cofradía, debo decir que el post está muy, muy bueno. En cualquier momento resucitás o Lucas & Alex o mas aún. Lográs superar la Historia del Chape.

Un abrazo
Toro
23/09/2005 a las 16:52
Con el doble de Mel Gibson.

Besos.
La donna è mobile
23/09/2005 a las 16:25
Es delgada la línea, muy delgada, la línea que separa al personal aficionado de los auténticos chalados. De hecho, estoy segura que muchos de ellos aprovechan el fregao para destaparse y acabar ejecutando la inocencia de quienes les rodean. Realmente hay que creerlo, son muy peligrosos. A sólo un puro de distancia. Recuerdo a mi tío Carlos, tan mayor y tan arrugado de nacimiento, sentándome en sus rodillas para cantarme con melodía de la "Casita de papel" la siguiente barbaridad (entiéndase que intentaré transcribirla lo más fónicamente posible):

' ya mi novia le comprao
yunas braga en el mercao
cuando no tengo trabajo
se las subo y se las bajo
tolón, tolón... tolón, tolón'

Cuando terminaba enseñaba sus dientes de turrón a todo el mundo, se descojonaban vivos no se sabía bien por qué y me soplaba un billete que yo procuraba soltar lo antes posible en cualquier parte. Ni siquiera me atrevía a gastármelo. Estaba segura de que de hacerlo acabarían pudriéndoseme los dientes en la hebra, delgadísima, que separa a los cuerdos de los locos en la ya mencionada estampa matrimonial.
nariCa
23/09/2005 a las 16:00
Como te entiendo Nene !!!

Yo tambien le tengo un poco de fobia...
Hace exactamente un año yo tambien escribia sobre el tema...
"casamiento - cosas que odio".
narica.blogspot.com/2004/09/casamiento-cosas-que-odio.html

Saludos
DudaDesnuda
23/09/2005 a las 15:51
Casciari, no te sacan a bailar a vos, te confunden con Mel Gibson.

Besos dobles.
kill
23/09/2005 a las 15:47
Dejate de joder Casciari, tanto quilombo porque no te animás a poner un límite "-No, no voy, me aburro no me interesa."
Tenés que volver urgente a hacer cita con Gravinsky.
ElTeta
23/09/2005 a las 15:37
A mi me gusta sentarme en la mesa del fondo a tomarme un vino.
Lo que descubrí es que para que no me rompan las pelotas durante ese menester hay que dar un paso previo que consiste en agarrar a una gordita de la cintura y empujar hacia adelante. La muchacha se toma a su vez de la cintura de un borracho, que se prende de una rubia culona con nariz de gancho.
Ahí ya puedo soltarme y escabullirme.
Misión cumplida.
Carolaina
23/09/2005 a las 15:28
Mi rol es el de calmar a los chicos que andan dando vueltas a los gritos y generalmente termino rodeada de pendejitos riendome a carcajadas. Son los unicos con los que podes charlar de cosas coherentes aunque no tengan mas de 5 años (o quizás por esa razón...), pero entre el que se sienta en el fondo y te mira con cara de odio, el boludo borracho, los que bailan el carnaval carioca, la puta del vestido rojo, los que preguntan: "¿Y vos cuando?" o la arpía que larga "A tu edad ¿sin planes de casarte?".
lo mejor es jugar con los chicos. además como se cansan temprano podes ofrecerte a llevarlos a dormir y fin del martirio.
Darthgon
23/09/2005 a las 15:07
Ok, nadie se hace cargo, parece que todos son amargos. Yo soy Jose-sacalamanoantonio, si y me hago cargo. Me se los pasitos de "provocame de chayanne" y "dime que me quieres de ricky martin", incluso el del "meneaito". Y la paso bomba.

He dicho.

Che, Casciari, diskjockey se escrive con CK.
deapoco
23/09/2005 a las 14:54
Dudo que en el momento que esta la gorda simpaticona y lel looser erecto alrededor tuyo sientas fascinación por la condición humana pero bua.
Yo no me encontré entre los personajes, así que me quedo pensando..
 Interior
23/09/2005 a las 14:41
Yo me presento siempre para cubrir el rol faltante, mientras no sea el de yegua de rojo, tetona Simpaticona o gordita llorona, he estado en todos los roles, incluso el del flaco que todas las viejas sacan a bailar.
En mi casamiento fue muy difícil cubrir los roles faltantes, dado que tres de mis amigos invitados se quedaron en el rol de borracho con corbata en la cabeza, rumbeando por momentos hacia el baboso, el resto de los roles los tuve que suplir de a ratitos, eso me pasa por contratar un servicio de fiestas económico.
Marula
23/09/2005 a las 14:19
Esas fiestas de casamiento son un atropello a la evolución humana..
XavMP
23/09/2005 a las 14:17
¿Que pasa si la gorda simpaticona se dedica a fascinarse por la condición humana?
Ese derecho inalienable que te hacés propio (junto con el tipo de jeans, por suspuesto) es compartido por uno de los observados.
¿Hay recursividad observacional en torno al baile?
Me parece que inclusive los del tren tiene derecho a analizar, no seas egoista.
Vaya como reto.
El Angel Gris
23/09/2005 a las 14:16
¿Seremos los de la mesa del fondo los que pasamos por los pupitres del fondo?

¿Será que ya nos hemos divertido tupido de verdad?


PD: Cuanto me alegro que hayan terminado los problemas de personalidad de Casciari y el blogger lo haya abandonado.
Mariposa
23/09/2005 a las 13:49
SI, SI, SI, SI, SIIIIIIIIIIIIIII, debería haber una ley que prohiba que los "divertidos" nos joroben la vida a los "amargos" que preferimos no hacer el trencito ni bailar la música que jamás de los jamases escucharíamos en nuestra casa!!!!!!!
En un todo de acuerdo, Hernán.
Ginger
23/09/2005 a las 13:08
Que complicado que sos Casciari. Todos tus problemas se solucionarían simplemente con no ir.
tom
23/09/2005 a las 12:24
ok, soy el tarado de jeans
fernanblog
23/09/2005 a las 11:24
Bien Orsai.

Mi rol es parecido. Soy el que, de veras, se duerme.

Escribí algo relacionado:
fernanblog.blogspot.com/2005/07/del-baile-y-otros-actos-sociales.html

Saludos.
Deliverio
23/09/2005 a las 10:25
Y, Operador, yo jamás pasé por todos esos roles: nací profesional de la mesa del fondo, a mucha honra.
Deliverio
23/09/2005 a las 10:23
No sé cómo no nos hemos encontrado nunca en esa mesa del fondo. Bueno, sí sé: porque el mundo es muy ancho y porque el rol prescribe sólo uno.
Cuando leí las tres deformaciones juro que me dije: falta una, la mina buena onda y solidaria que te quiere sacar a bailar. Y bueno, llegó.
Supongo que no hay casamiento (ni fiesta social) que no requiera de esa mesa, dispositivo de aguda y tristona observación antropológica.
Si faltara, no sabríamos quiénes somos.
Isa
23/09/2005 a las 09:23
Yo era la simpaticona hasta que me vi bailar en el video de nuestra boda y pude comprobar que lo hacía fatal, ahora estoy en proceso de ser la aburrida sentada, ¿qué otro remedio me queda?
Mariano
23/09/2005 a las 09:23
Entiendo lo que decís. Yo cumplo exactamente el mismo rol.
Es más, me pregunto siempre ¿porqué carajo dos tipos que se casan ( y mínimo un suegro) pagaron una fiesta para que todos se emborrachen y hagan todo lo que no hacen en su casa a su costa?
¿Los regalos? Nah, desde la devaluación que un microondas no vale 99 pesos menemistas. ¿La felicidad? No creo, realmente sólo en casamientos y velorios te cruzas con tanta gente de mierda junta, conocidos y desconocidos.
El rito de la fiesta de casamiento es uno de los pocos que nunca se ha renovado. La música sigue siendo la misma mierda de siempre; el video la misma bosta con la foto de cuando la novia (ya esposa en ese momento) era una gorda cebosa de 4 años y yacía en la playa con balde y palita al costado.
La liga, el carnaval carioca y todas las grasadas extremas a las que se someten los participantes son siempre los mismos.
Hay algunos pelotudos que hacen la misma tertulia pero al aire libre y un mediodía. No importa. El resultado es siempre el mismo.
Yo destacaría un rol que cumplen todos los participantes de la fiesta de casamiento, todos aquéllos que ya pasaron la edad en la que uno se desarrolla. El rol, que más que rol es un pensamiento, es que todos creen que gracias a esa fiesta van a cojer.
El novio y la novia saben que van a cojer, es obvio. Pero después están todos los actores secundarios, que también piensan que esa nche, gracias a la fiesta, garchan. La tía solterona, el cuñado baboso, el viejo con la corbata en la cabeza, la pelotuda que se cruza con el ex que ya está con otro mejor que ella e, incluso, el quinceañero que va con sus padres.
Todos piensan que gracias a esa fiesta, además de comer y chupar gratis, van a cojer. Es hora que alguien les diga que no. Que salvo un pedo de novela, de esos que borran 3 días de memoria, o una contusión por chocar ebrios el auto, por ese pedo de novela, no van a ganar nada.
Te olvidaste del hijo de puta que se pone la liga en la cabeza y baila. A veces es maraca, a veces no. Todo casamiento moderno tiene que tener un puto, es una ley.
Bueno, excelente pos. Me excedí pero bueno, me sacan de quicio estas cosas.
Saludos.
operador
23/09/2005 a las 09:18
Creo que todos pasamos por los roles que dice, en la medida que vamos creciendo (por supuesto que el de la yegua no, pór imposible): En un momento somos el idiota que fue al matrimonio a divertirse a como de lugar, luego somos la parejita que va con el grupo de amigos que complenta el trencito. Despues somos los novios, en algun momento nos convertimos en el pesado que nadie aguanta, y por ultimo; habiendonos dado cuenta que no nos soporta nadie cuando estamos borrachos, nos convertimos en el aburrido del fondo, ese que se queda conversando con la bisabuela fumadora y que mira su reloj por que quiere irse a su casa.

Como siempre genial, Sr. Casciari
Grace
23/09/2005 a las 06:09
Heheh, yo soy la que nunca va a esas cosas. Alguien tendría que hacerlo, igual.
23/09/2005 a las 05:55
Muy interesante la teoría esta de los roles asignados. No sé si conocés una película española que se llama Amanece que no es poco en la que toda la gente del pueblo, una vez por año, cambia los roles. Así un año te toca ser la puta y al año siguiente la monja puritana. No está mal, eso es celebrar la diversidad, no lo que creen ahora...
Volviendo al casamiento, no sé si es una cuestión de género, pero tengo las mismas sensaciones que vos al recibir la invitación y sin embargo, no puedo con mi genio, me prometo y me aseguro que esta vez no voy a ir contra mis principios y no voy a hacer de trencito humano, y ahí me veo: chuuchuuu!
Y lo peor, con amplia conciencia de lo rídiculo y fascinante y extraño de la situación. Como si me viera desde afuera, desde donde debería estar, sentada en la mesa, y también desde el corazón mismo del trencito, encargándome de que nadie quede suelto y fuera del asunto.
Ahora, eso sí, tal vez sólo es por que no puedo ser ni la yegua con vestido rojo y ni siquiera la simpaticona...
Y confieso, hasta fui a alguna despedida de soltera, pero ahí sí logré quedarme sentada en el asiento de atrás, lo más agachada posible y en siliencio, mientras todas gritan las guarangadas con menos sentido de la historia y tocan bocina, no sea cosa de que alguien por ahí no se hubiera enterado de que llevamos una persona humillada y muerta de frío en el baúl.
El Bruche
23/09/2005 a las 05:53
El sonido que hace un árbol al caer en el bosque...
... siempre hace falta un espectador para que se produzca el milagro del bochorno colectivo.

Aunque también creo que lo guiones vienen preimpresos, siempre hay tiempo de intercambiar los papeles, aunque sea por un día. Ser el borracho no debe ser malo aunque sea una vez en la vida.

PD: Bienaventurados los tiempos de posts exentos de autoreferncias bloggers.
 Christian Libonatti
23/09/2005 a las 05:45
Cumplir un rol... no se exactamente que rol cumplo.. porque desde que tengo edad para ser algun personaje fuera de los pendejos que corren o de los pendejos alzados, fui solo a un casamiento... y con mi novia...
No se que onda... espero algún día aprender un rol y jugarlo, apostar por el todas las fichas...
hernan, en cualquier momento te voy a llamar para venderte el plan de tele2, y de mi no te vas a zafar como lo haces de las simpaticonas y de los babosos...
suerte

pd: acuerdese señor, que no le cobramos por minutos sino solo 9 centimos por el establecimiento de llamada, hable el tiempo que hable... jajaja
 olo mosquera
23/09/2005 a las 05:28
Gracias JJ, corregido.
23/09/2005 a las 05:25
El pelo en la sopa es la m que le falta a la "sipaticona" en cursiva.

No te preocupés, somos varios los que sabemos el ridículo que hacemos cuando bailamos.
jessica
23/09/2005 a las 05:20
primeraaaaaaaa!!!!!!!!!