Orsai blog post

Vida privada
lunes 6 de agosto, 2007

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Vida privada
lunes 6 de agosto, 2007

El último hombre bueno de la lista

Una tarde, cansado de que mi madre me pegara por ser malo, ladrón y mentiroso —esto fue alrededor de mis doce años—, hice una lista de todas las personas buenas que conocía, y empecé a desconfiar de ellas. Yo tenía una teoría, o más bien una esperanza: sospechaba que ningún hombre era capaz de ser bueno todo el tiempo y para siempre. Lo arduo de la bondad no era el esfuerzo por perseguirla. Lo complicado era el sopor que causaba mantenerse bueno. La bondad, pensaba yo de niño, era la actividad más aburrida del mundo.

En mi lista de personas buenas a tiempo completo estaban mi abuela Chola, que me dejaba meter el pan en el tuco cuando cocinaba; Sherlock Holmes, que jamás usaba pistola para cazar a los malos; un flamante jugador de River que era uruguayo, tímido y humilde; el cura Juan, que siempre nos daba buenos consejos en los campamentos; y mi amigo el Chiri, con el que jamás me había peleado en la vida.

Todos los demás seres humanos conocidos por mí, en persona o de oídas, algo malo habían hecho; ya habían resbalado alguna vez, igual que yo. Incluso mi padre, que si bien era bastante bueno porque nunca me había pegado, dos por tres me escatimaba dinero por el puro placer de verme pobre y en desventaja moral.

La existencia de esta lista de personas buenas, sin embargo, me angustiaba. Miraba el top five a cada rato, con admiración y vergüenza. Necesitaba quitarlos del medio, conocer sus debilidades y descubrir su costado horrendo para poder tacharlos del papel. Debían desaparecer de la lista uno por uno, hasta que no hubiese ningún bueno haciendo sombra a mi alrededor.

Mi idea era simple: si el ser humano, sin excepciones y al por mayor, ya venía estropeado de fábrica, entonces mi maldad sería un pecado minorista, una perversión del producto final, de la raza entera, y no un fusible defectuoso de mi carácter.

El primero en bajarse de la lista fue el cura Juan. Cuando en todo el pueblo se supo que manoseaba a los chicos del campamento y también a los del confesionario, tuve un sentimiento ambiguo: por un lado sentí alegría de poder quitar —¡por fin!— a alguien de mi espantosa lista de los buenos, y por el otro lado me descubrí celoso, porque yo había ido a esos campamentos, había estado en esos confesionarios, y el cura nunca me había elegido para los manoseos.

Incluso con los celos a cuestas, fue gloriosa la tarde en que taché, con tinta roja, el nombre del cura bueno que ya no lo era tanto. Ahora quedaban cuatro nombres solamente en el papel. Sí señor: había más posibilidades de que la maldad fuera un destino común, y no mío. Para festejar esta variable, fui todavía más malo, mejor ladrón y un mentiroso muy perfeccionista.

Cierto día estábamos en casa de una clienta de mi madre. Mientras ellas conversaban en otra habitación, vi un billete grande sobre la tele. Era un papel azul violáceo lleno de ceros; en aquel entonces, un billete de mucho valor. Me acerqué pensando en el cura Juan, en el silencio táctil de sus manoseos, y me metí la plata en el bolsillo. La sensación fue indescriptible.

Más tarde, en casa, el billete me quemaba las manos. Entonces salí a la calle y me lo gasté en una docena de pequeñas estupideces mecánicas o comestibles que por la noche, claro, no pude justificar. Mis padres supieron, al ver el botín, que yo había robado, pero no lograban que les dijera a quién. Yo estaba mudo y feliz en mi coraza de maldad. Entonces mi madre, que nació para policía pero se quedó en ama de casa, llegó a mi habitación con un cuchillo tramontina y mi pelota de cuero número cinco:

—Me decís a quién le robaste la plata o te agujereo la pelota.

—¿Y si te lo digo, qué? —quise saber.

—Pedís perdón a quien sea y la pelota sigue redonda.

El trato no estaba mal, pero yo no podía ser bueno, ni siquiera cuando me lo ponían en bandeja. La bondad era también, o ante todo, una vergüenza. Entonces resolví seguir siendo malo hasta las últimas consecuencias. Decidí pedirle perdón a un inocente:

—La plata se la robé a la abuela Chola —mentí.

Mi padre me dio un billete idéntico y ambos me llevaron a la rastra a la casa de mi abuela, a la que tuve que explicarle un robo falso que no había ocurrido en su casa, ni del que ella había sido víctima. La vieja, en lugar de mostrarse sorprendida por la noticia, abrió su monedero, dijo que sí, que efectivamente le faltaban quinientos mil pesos, y aceptó el dinero. También mis disculpas llorosas. Después, con ojos pícaros guardó el billete en su delantal, el billete ajeno, y me guiñó un ojo. Al día siguiente se había comprado una Moulinex.

Fue casi poético eliminarla de la lista. Mi abuela Chola también era mala, pero había decidido serlo para salvarme. Y me había salvado, sin ella saberlo, doblemente. La quité de la lista de los buenos eternos pero la puse en un lugar mejor, y para siempre.

Sherlock Holmes cayó uno o dos años después, por tres razones de peso. Primero, supe que se drogaba; cuando lo descubrí no pude creerlo, me pareció una actitud desagradable viniendo de un inglés. Segundo, en una de sus aventuras sí usó pistola para cazar al malo. Y tercero (esto lo descubrí tarde, porque no soy muy dado a leer las solapas de los libros) supe que el detective era un personaje de ficción. Lo taché de la lista con bronca, porque nunca debió haber estado allí, molestando mi teoría.

Entre tanto, yo ya tenía quince años y no podía dejar de ser malo, aunque mi lista de buenos perpetuos, por suerte, se había reducido mucho. Ya estaba casi convencido de que la bondad era un mito, de que el hombre era cruel por naturaleza y por necesidad. Solamente dos personas en el mundo me separaban de esta certeza: mi amigo el Chiri y aquel futbolista uruguayo, que se llamaba Francescoli y ahora comenzaba a ser famoso.

Si a esa edad yo hubiera tenido que apostar, habría puesto las manos en el fuego: el primero en caer sería Francescoli. No tanto por mi confianza en el Chiri, que la tenía, sino porque la fama suele corromper a las personas. Francescoli comenzaba a hacer grandes goles, a valer dinero, y no faltaba mucho para que un titular, o una amante despechada, lo instalase en el bando de la gente ruin.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, el primero en claudicar fue el Chiri. Una tarde de invierno estábamos en mi habitación componiendo un soneto a dúo cuando empezamos a discutir por una rima con estrambote, es decir, debatíamos sobre la inclusión o no de un verso final heptasílabo en lugar de endecasílabo. Según el Chiri, a eso se le llamaba soneto caudato y era legal. Yo creía que no. Que sí, que no, que sí, que no. Y al final nos fuimos a las manos.

Fue la primera y la única vez que estuvimos peleados. El encono nos duró una semana en la que no nos dirigimos la palabra ni en la escuela ni por las calles de Mercedes. Fue una temporada extraña y corta, pero suficiente para quitar a mi amigo de la lista de los buenos. Me había levantado la mano, y eso era crueldad. Recuerdo que taché su nombre del papel con amargura.

Pasaron los años, y mi maldad creció al mismo ritmo que aumentaba la bondad impoluta de Francescoli, el último hombre bueno de la lista. Comencé a odiar al uruguayo, a obsesionarme con él. Miraba los partidos de River sólo para que le sacaran tarjeta roja, para verlo hacer tiempo, o tirar la pelota afuera, o escupir a un alcanzapelotas, o insultar a un defensor contrario. Nunca hizo nada de esto.

Empecé a drogarme, a descreer de mis padres, a mentir sin culpa, a escaparme cada verano de las garras del servicio militar, a engañar señoritas con cuentos falsos. Ya era casi un hombre y mi teoría de la raza estaba haciendo aguas por culpa de ese futbolista molesto que no sólo era bueno dentro de la cancha, sino que también parecía ser un buen padre, un buen hijo y una mejor persona. Así al menos lo decía todo el mundo. ¡Ah, cuánto llegué a odiar a ese buen hombre!

En 1997, cuando Francescoli se retiró del fútbol, yo era una de las peores personas que había conocido. Además ya empezaba a ponerme gordo, por lo que mi maldad, además de arraigada, ganaba mucho en esperpento y dejadez. Algunas noches de alucinación y borrachera llegué a creer que si un día Francescoli hacía algo mal, por mínimo que fuese, yo me recuperaría, saldría del barro y me convertiría, con esfuerzo, en una persona mejor. Miré al cielo y lo dije en voz alta. Utilicé esa palabra horrible: «esfuerzo». Se lo prometí sin ganas a un dios en el que no creía.

Pero los hombres somos animales con risa, nada más que eso. Estamos aquí para equivocarnos y sentir placer. El problema del mundo no somos nosotros, los malos, los que no podemos alcanzar la generosidad o la compasión; el problema del mundo es la poquita gente buena que nos muestra un espejo imposible.

Una noche de 1999, cuando ya casi estaba dejando de ser joven para siempre (o ya nunca tendría la opción de ser bueno, que es lo mismo) choqué contra un titular en el diario Clarín: "Futbolistas involucrados en fraude a la Dirección General Impositiva". Comencé a leer el artículo con el corazón desbocado, buscando el nombre suyo, su apellido italiano de once letras, buscándolo a él, al futbolista, al único hombre que, cayendo en su propia desgracia, podía sacarme a flote de la mía.

Y entonces lo descubrí, en el segundo párrafo:

Según informó ayer el diario El País de Montevideo —decía el artículo— el futbolista Enzo Francescoli estuvo incluido en una larga lista de grandes contribuyentes investigados por la DGI, entre quienes también estaban otros, como Diego Maradona y Gabriel Batistuta. Sin embargo, tras analizarse los pagos hechos por el uruguayo, se comprobó que Enzo había pagado más de lo que le correspondía, por lo que pasó de supuesto deudor a acreedor.

Me quedé con la sonrisa a medio camino. Aquel hombre era bueno incluso por error. Yo no podía tener tanta mala suerte. Faltaban pocos meses para el año dos mil, para mi crisis de los treinta, para dejar de ser inmaduro.

Faltaba muy poco para que se acabara el siglo, o el mundo, y el último hombre bueno seguía en mi lista, entorpeciendo la mejor coartada de mi juventud, la única excusa de aquellos años que no tuvieron final feliz. Porque mi juventud fue una mierda, es cierto, pero no a raíz de mi maldad ni de mis mentiras. Lo fue porque hubo alguien, muy cerca, muy humano también, que exhibía con indecencia el talento y la humildad. Esas dos virtudes que nunca deben estar juntas.

Hernán Casciari
lunes 6 de agosto, 2007


El último hombre bueno de la lista

por Hernán Casciari

Una tarde, cansado de que mi madre me pegara por ser malo, ladrón y mentiroso —esto fue alrededor de mis doce años—, hice una lista de todas las personas buenas que conocía, y empecé a desconfiar de ellas. Yo tenía una teoría, o más bien una esperanza: sospechaba que ningún hombre era capaz de ser bueno todo el tiempo y para siempre. Lo arduo de la bondad no era el esfuerzo por perseguirla. Lo complicado era el sopor que causaba mantenerse bueno. La bondad, pensaba yo de niño, era la actividad más aburrida del mundo.

En mi lista de personas buenas a tiempo completo estaban mi abuela Chola, que me dejaba meter el pan en el tuco cuando cocinaba; Sherlock Holmes, que jamás usaba pistola para cazar a los malos; un flamante jugador de River que era uruguayo, tímido y humilde; el cura Juan, que siempre nos daba buenos consejos en los campamentos; y mi amigo el Chiri, con el que jamás me había peleado en la vida.

Todos los demás seres humanos conocidos por mí, en persona o de oídas, algo malo habían hecho; ya habían resbalado alguna vez, igual que yo. Incluso mi padre, que si bien era bastante bueno porque nunca me había pegado, dos por tres me escatimaba dinero por el puro placer de verme pobre y en desventaja moral.

La existencia de esta lista de personas buenas, sin embargo, me angustiaba. Miraba el top five a cada rato, con admiración y vergüenza. Necesitaba quitarlos del medio, conocer sus debilidades y descubrir su costado horrendo para poder tacharlos del papel. Debían desaparecer de la lista uno por uno, hasta que no hubiese ningún bueno haciendo sombra a mi alrededor.

Mi idea era simple: si el ser humano, sin excepciones y al por mayor, ya venía estropeado de fábrica, entonces mi maldad sería un pecado minorista, una perversión del producto final, de la raza entera, y no un fusible defectuoso de mi carácter.

El primero en bajarse de la lista fue el cura Juan. Cuando en todo el pueblo se supo que manoseaba a los chicos del campamento y también a los del confesionario, tuve un sentimiento ambiguo: por un lado sentí alegría de poder quitar —¡por fin!— a alguien de mi espantosa lista de los buenos, y por el otro lado me descubrí celoso, porque yo había ido a esos campamentos, había estado en esos confesionarios, y el cura nunca me había elegido para los manoseos.

Incluso con los celos a cuestas, fue gloriosa la tarde en que taché, con tinta roja, el nombre del cura bueno que ya no lo era tanto. Ahora quedaban cuatro nombres solamente en el papel. Sí señor: había más posibilidades de que la maldad fuera un destino común, y no mío. Para festejar esta variable, fui todavía más malo, mejor ladrón y un mentiroso muy perfeccionista.

Cierto día estábamos en casa de una clienta de mi madre. Mientras ellas conversaban en otra habitación, vi un billete grande sobre la tele. Era un papel azul violáceo lleno de ceros; en aquel entonces, un billete de mucho valor. Me acerqué pensando en el cura Juan, en el silencio táctil de sus manoseos, y me metí la plata en el bolsillo. La sensación fue indescriptible.

Más tarde, en casa, el billete me quemaba las manos. Entonces salí a la calle y me lo gasté en una docena de pequeñas estupideces mecánicas o comestibles que por la noche, claro, no pude justificar. Mis padres supieron, al ver el botín, que yo había robado, pero no lograban que les dijera a quién. Yo estaba mudo y feliz en mi coraza de maldad. Entonces mi madre, que nació para policía pero se quedó en ama de casa, llegó a mi habitación con un cuchillo tramontina y mi pelota de cuero número cinco:

—Me decís a quién le robaste la plata o te agujereo la pelota.

—¿Y si te lo digo, qué? —quise saber.

—Pedís perdón a quien sea y la pelota sigue redonda.

El trato no estaba mal, pero yo no podía ser bueno, ni siquiera cuando me lo ponían en bandeja. La bondad era también, o ante todo, una vergüenza. Entonces resolví seguir siendo malo hasta las últimas consecuencias. Decidí pedirle perdón a un inocente:

—La plata se la robé a la abuela Chola —mentí.

Mi padre me dio un billete idéntico y ambos me llevaron a la rastra a la casa de mi abuela, a la que tuve que explicarle un robo falso que no había ocurrido en su casa, ni del que ella había sido víctima. La vieja, en lugar de mostrarse sorprendida por la noticia, abrió su monedero, dijo que sí, que efectivamente le faltaban quinientos mil pesos, y aceptó el dinero. También mis disculpas llorosas. Después, con ojos pícaros guardó el billete en su delantal, el billete ajeno, y me guiñó un ojo. Al día siguiente se había comprado una Moulinex.

Fue casi poético eliminarla de la lista. Mi abuela Chola también era mala, pero había decidido serlo para salvarme. Y me había salvado, sin ella saberlo, doblemente. La quité de la lista de los buenos eternos pero la puse en un lugar mejor, y para siempre.

Sherlock Holmes cayó uno o dos años después, por tres razones de peso. Primero, supe que se drogaba; cuando lo descubrí no pude creerlo, me pareció una actitud desagradable viniendo de un inglés. Segundo, en una de sus aventuras sí usó pistola para cazar al malo. Y tercero (esto lo descubrí tarde, porque no soy muy dado a leer las solapas de los libros) supe que el detective era un personaje de ficción. Lo taché de la lista con bronca, porque nunca debió haber estado allí, molestando mi teoría.

Entre tanto, yo ya tenía quince años y no podía dejar de ser malo, aunque mi lista de buenos perpetuos, por suerte, se había reducido mucho. Ya estaba casi convencido de que la bondad era un mito, de que el hombre era cruel por naturaleza y por necesidad. Solamente dos personas en el mundo me separaban de esta certeza: mi amigo el Chiri y aquel futbolista uruguayo, que se llamaba Francescoli y ahora comenzaba a ser famoso.

Si a esa edad yo hubiera tenido que apostar, habría puesto las manos en el fuego: el primero en caer sería Francescoli. No tanto por mi confianza en el Chiri, que la tenía, sino porque la fama suele corromper a las personas. Francescoli comenzaba a hacer grandes goles, a valer dinero, y no faltaba mucho para que un titular, o una amante despechada, lo instalase en el bando de la gente ruin.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, el primero en claudicar fue el Chiri. Una tarde de invierno estábamos en mi habitación componiendo un soneto a dúo cuando empezamos a discutir por una rima con estrambote, es decir, debatíamos sobre la inclusión o no de un verso final heptasílabo en lugar de endecasílabo. Según el Chiri, a eso se le llamaba soneto caudato y era legal. Yo creía que no. Que sí, que no, que sí, que no. Y al final nos fuimos a las manos.

Fue la primera y la única vez que estuvimos peleados. El encono nos duró una semana en la que no nos dirigimos la palabra ni en la escuela ni por las calles de Mercedes. Fue una temporada extraña y corta, pero suficiente para quitar a mi amigo de la lista de los buenos. Me había levantado la mano, y eso era crueldad. Recuerdo que taché su nombre del papel con amargura.

Pasaron los años, y mi maldad creció al mismo ritmo que aumentaba la bondad impoluta de Francescoli, el último hombre bueno de la lista. Comencé a odiar al uruguayo, a obsesionarme con él. Miraba los partidos de River sólo para que le sacaran tarjeta roja, para verlo hacer tiempo, o tirar la pelota afuera, o escupir a un alcanzapelotas, o insultar a un defensor contrario. Nunca hizo nada de esto.

Empecé a drogarme, a descreer de mis padres, a mentir sin culpa, a escaparme cada verano de las garras del servicio militar, a engañar señoritas con cuentos falsos. Ya era casi un hombre y mi teoría de la raza estaba haciendo aguas por culpa de ese futbolista molesto que no sólo era bueno dentro de la cancha, sino que también parecía ser un buen padre, un buen hijo y una mejor persona. Así al menos lo decía todo el mundo. ¡Ah, cuánto llegué a odiar a ese buen hombre!

En 1997, cuando Francescoli se retiró del fútbol, yo era una de las peores personas que había conocido. Además ya empezaba a ponerme gordo, por lo que mi maldad, además de arraigada, ganaba mucho en esperpento y dejadez. Algunas noches de alucinación y borrachera llegué a creer que si un día Francescoli hacía algo mal, por mínimo que fuese, yo me recuperaría, saldría del barro y me convertiría, con esfuerzo, en una persona mejor. Miré al cielo y lo dije en voz alta. Utilicé esa palabra horrible: «esfuerzo». Se lo prometí sin ganas a un dios en el que no creía.

Pero los hombres somos animales con risa, nada más que eso. Estamos aquí para equivocarnos y sentir placer. El problema del mundo no somos nosotros, los malos, los que no podemos alcanzar la generosidad o la compasión; el problema del mundo es la poquita gente buena que nos muestra un espejo imposible.

Una noche de 1999, cuando ya casi estaba dejando de ser joven para siempre (o ya nunca tendría la opción de ser bueno, que es lo mismo) choqué contra un titular en el diario Clarín: "Futbolistas involucrados en fraude a la Dirección General Impositiva". Comencé a leer el artículo con el corazón desbocado, buscando el nombre suyo, su apellido italiano de once letras, buscándolo a él, al futbolista, al único hombre que, cayendo en su propia desgracia, podía sacarme a flote de la mía.

Y entonces lo descubrí, en el segundo párrafo:

Según informó ayer el diario El País de Montevideo —decía el artículo— el futbolista Enzo Francescoli estuvo incluido en una larga lista de grandes contribuyentes investigados por la DGI, entre quienes también estaban otros, como Diego Maradona y Gabriel Batistuta. Sin embargo, tras analizarse los pagos hechos por el uruguayo, se comprobó que Enzo había pagado más de lo que le correspondía, por lo que pasó de supuesto deudor a acreedor.

Me quedé con la sonrisa a medio camino. Aquel hombre era bueno incluso por error. Yo no podía tener tanta mala suerte. Faltaban pocos meses para el año dos mil, para mi crisis de los treinta, para dejar de ser inmaduro.

Faltaba muy poco para que se acabara el siglo, o el mundo, y el último hombre bueno seguía en mi lista, entorpeciendo la mejor coartada de mi juventud, la única excusa de aquellos años que no tuvieron final feliz. Porque mi juventud fue una mierda, es cierto, pero no a raíz de mi maldad ni de mis mentiras. Lo fue porque hubo alguien, muy cerca, muy humano también, que exhibía con indecencia el talento y la humildad. Esas dos virtudes que nunca deben estar juntas.

Hernán Casciari
lunes 6 de agosto, 2007


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


13/06/2016 a las 17:07
Con los años se descubrió que Francescoli era mala persona, pero seguro habrás conocido a otro que lo reemplace. Siempre hay alguien que nos hace sentir tan mal. Por suerte, no servís de ejemplo: sos buena gente, pero muy drogón.
raft
09/08/2007 a las 00:25
Coincido con #40 y otros en que el Enzo tenía la ventaja de que no lo conocieras personalmente. Yo creo que el Chiri es campeón moral en la lista y que ya es hora de que te reconcilies!
animal
08/08/2007 a las 22:56
Bonachón = bueno?
Agarrame el Mandoble
08/08/2007 a las 22:21
Me agrado, no me cague de risa pero me gusto, la verdad la verdad es que me gusto.

Chau, me gusto.
Olavo
08/08/2007 a las 21:21
No se a que viene tanto comentario sobre Enzo, Paco o quién sea. Creo que el hecho de que utilizaras el nombre de una persona conocida por todos hizo que varios rebotaran en la cáscara.
Cuando leí algunos de los comentarios me acordé de los pobres sermones del predicador con acento brasilero de la tele cuando saca sus conclusiones sobre distintos pasajes del Nuevo Testamento.
No me queda claro si el hombre tiene tal cortedad intelectual o si simplemente subestima hasta el infinito a los pobres idiotas televidentes.
En cuanto a lo que escribiste, no puedo evaluarlo en cuanto a su calidad literaria. No creo que te interese tampoco. Lo que te puedo decir, en mi propia cortedad intelectual, es que tu texto me produjo ese inconfundible revoltijo en las tripas que siento únicamente cuando leo algo bueno.
Salute
PELUCHE
08/08/2007 a las 21:07
"Pero los hombres somos animales con risa, nada más que eso."

De lejos, la frase más filosófica que te he leído.
Ser bueno es bueno y ser malo es bueno, lo demás es mierda moralista "aprendida", inventada e impuesta por el hombre.
Yo, que creo ser malo, tengo la certidumbre de que si muero ahorita, voy directo al CIELO.

El Príncipe sigue siendo un semidios en Uruguay y un buen mortal en Argentina; lo siento por Hernán!!!

Un abrazo desde Venezuela!!!



...
08/08/2007 a las 20:43
yo estoy de acuerdo con el profe
zebas
08/08/2007 a las 18:14
Que piensan que ser bueno es facil?
Existen (creo yo) los buenos innatos, que lo que hacen raya en lo milogroso para el resto de los mortales, y los "otros" buenos que estan obligados porque de otra forma te deforman el craneo a cocachos, asi que imaginate el debate interior entre tu instinto animal y las taras impuestas, no es facil ser bueno, ademas que tus arrieros deben ser consecuentes (tus padres y demas deudos obviamente).
Iván Tchakoff
08/08/2007 a las 17:16
Dejenlon al Hernán, dejenlon. No le digan nada, inorenlon. Que se quede ahí con los boluditos de Espoiler, adentrito de sus casitas, en sus silloncitos y con sus pantuflitas, calentitos con sus chimeneítas a leñita, morfandito su comidita chatarrita y mirandito sus seriesitas favoritas, mientras que nosotros, los hinchas de orsai del coño sur, aquí afuera somos los dueños del desamparo y la soledad, JA!!!!!!!!!!!
Seguí escribiendo para esos maricones, y que a nosotros nos cague volando un avestruz. El día que vengas a visitar argentina voy a ir la noche anterior a Mercedes y le voy a pintar a Chichita el frente de la casa con los colores de independiente. Y después le voy a buchonear a Pontoni que eras vos el que lo hacía subir y bajar la persiana. Gordo trolebús.
teo
08/08/2007 a las 17:07
y tomarlo como la excepción que justifica la regla no te puede servir??
creo que sábato decía algo así como que 'los malos saben algo que los buenos desconocen'. siempre me gustó esa frase.
y les luthiers dicen:
"Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria" (geniales!!!)
un abrazo!! gracias por volver!!
elizq
08/08/2007 a las 16:38
Acabo de descubirte.
Genial.
Elio
08/08/2007 a las 16:08
Lo que estuvo mortal fue lo de la Moulinex. Que grande la abuela Chola. :-)
Elio
08/08/2007 a las 16:07
Lo que estuvo mortal fue lo de la Moulinex. Que grande la abuela Chola. :-)
yo
08/08/2007 a las 15:48
para mi te inspiraste en Fontanarrosa
marchu
08/08/2007 a las 13:38
El Chiri nunca debió estar en la lista. Era malisimo!!!! Como vos...No se acuerdan de los canelones. Esta bueno el post pero definitivamente el Principe es mas bueno.
 Psicomollejita
08/08/2007 a las 06:12
Hernán:
Aunque no sea el mejor post, fue suficiente para retirar (temporalmente) la demanda civil en la que te exigía indemnización por el costo del servicio de internet durante todo el tiempo que no has pasado por Orsai.
En todo caso te advierto que si en el período de un mes no me encuentro un nuevo post, vuelvo a demandar.
De manera que te tocará pagar, con textos o con billetes.
Saludos a los comentaristas desde Venezuela.
El Profesor
08/08/2007 a las 04:19
Lo único arduo hoy en día es mantenerse heterosexual, lo demás es menos complicado. Entiendo que en este blog quizás hay gente con otro tipo de inclinaciones, y bien por ellos, pero sopor, sopor, es cargar carne por popa.
Con respeto y cariño.
El Profesor
http://elprofesorresponde.blogspot.com/
Mariana
08/08/2007 a las 03:43
86: "ERA HORA! YA ME CANSE DE LEER HASTA LOS BOLETOS DE COLECTIVO.

No puede ser que impunemente, UD. quien se galardona de su capacidad para engañar (cosa que comparte con nosotros los magos y con otras razas menores como los abogados) prescinda tan desinteresadamente de tal prebenda.
Por lo que me veo en la deshonrosa situación de intimarlo a escribir con más frecuencia, o a que me sugiera algún autor para leer, y aplacar tan larga agonía."
Mago, me deja usted sin absolutamente nada que agregar!! Ya dijo todo. Unica aclaración: intentè ingresar a su blog y me fue imposible. Sigue vigente?
Besos
Mariana


Matías
08/08/2007 a las 03:41
Es la primera vez que firmo y voy a ser un poco repetitivo: muy bueno el texto, como siempre.
Un abrazo.

http://cuacuamen.blogspot.com/
pepo
08/08/2007 a las 02:28
Allá por el comentario 48 -y admito que no seguí leyendo porque me bastaba- encontré que alguien hacía mención de la relación del uruguayo con Paco Casal, amigo de las trampas, los negocios sucios y las amenazas de muerte.
Alguna vez, alguien que lo conoció de cerca al Enzo me comentó que también fajaba a la mujer. En fin, me alcanza con lo de Casal (para no pasar por difamador sin pruebas).

Al margen del personaje, muy buena la idea y mejor llevada a cabo todavía. En una reinterpretación, si se quiere, lo fundamental es que en realidad no hay nadie lo suficientemente bueno como para no volar de una lista como esa en poco tiempo. A eso iba con el comentario sobre la vida de Francescoli y no porque sea un amante de los chismes...
Un abrazo
Miel
08/08/2007 a las 00:37
Genial como siempre, me ha gustado mucho lo de "Entonces mi madre, que nació para policía pero se quedó en ama de casa" Me ha recordado a alguien muy cercano.
07/08/2007 a las 23:36
La anécdota de la Abuela Chola, preciosa.

El Enzo, un grande (a pesar de ser de River).

Gracias por la vuelta a Orsai. Abrazo!
Oyom!
07/08/2007 a las 23:19
Un hombre bueno y feliz genera a veces esa miserable sospecha: o es un idiota o un reverendo hdp, pero no puede ser tan bueno.

Quizás todo nazca en esa idea de que ser bueno es ser boludo, y ser malo es ser vivo (de allí surgiría la imposibilidad de la dupla talento-humildad).
Y entonces hay gente que es buena, la mayoría, pero que muchas veces se siente tonta por ser buena. Tristísimo. Y entonces hacen algo malo, concientemente, y no se sienten vivos... se siente malos. Tristísimo.
Parece que hay algo que no funciona en esto de la moralidad, no?

PD: nos hiciste esperar mucho Hernán che!
PD2: ¿quién es John Galt?
Enzo Francescoli
07/08/2007 a las 22:40
Hernan:
Me voltié a tu vieja, me drogo, me tatué, soy bisexual, le escupo a las viejas y le hago zancadillas a los ciego.
Robé mas de una vez en la concentración de Wanderers cuando era juvenil.
Le pego a mi esposa y todos los domingos me emborracho.

Elio
07/08/2007 a las 22:37
Es el primer comentario que te dejo Hernán, así que me bienvengo a tu Orsai.

Muy bueno, todos hemos hecho cosas horribles (y las seguimos haciendo). Te propongo una tarea: sigámosle los pasos de cerca a Riquelme. Otro fenómeno que combina talento y humildad.

Saludos.
Tatiana
07/08/2007 a las 21:20
pffff...mentir, ser pésimo y joder a tus padres es parte de la juventud, no hay ningún mérito en ser vaca cuando sos joven...son cosas del fútbol como diría Francescoli. Por otra parte....flojito.

un saludo
07/08/2007 a las 20:35
Hernan yo comparto con El Chalero Solitario (el del comentario anterior) algunas virtudes y las enumero a continuacion:

4. Jamás robé un libro en un supermercado.

557. Nunca tomé anfetaminas.

1445. No tengo amigos presos.

Pero no creo que cuente esta ultima , ya que si no fuera por que viven en Argentina a mas de uno le cabria la pena capital (en repetidas oportunidades).

Esperamos otro post pronto.
El Chalero Solitario
07/08/2007 a las 19:51
Hola Hernán, excelente el post, loco. Pero si querés encontrar un tipo inmaculado de verdad, me tendrías que haber puesto a mí en la lista. Tengo hecha desde hace un tiempo una lista de todas mis virtudes y mi único defecto. Las primeras alcanzan a 1602, catalogadas exhaustivamente. Te paso algunos ejemplos para no llenar el blog:

1. No me gusta el alcohol.
2. No me gustan las mujeres.
3. No me gustan las drogas.
4. Jamás robé un libro en un supermercado.
...
51. Nunca tuve sexo con la esposa de un compañero de oficina.
.....
63. Jamás dije: Me cago en Dios o alguna otra blasfemia por el estilo.
64. Nunca deseé a la mujer de mi prójimo.
....
117. No compré una botella de champán para festejar la caída de las torres gemelas.
....
120. No simpatizo con el comunismo ni con el anarquismo.
121. Voy a misa todos los domingos.
....
199. Jamás les miré el culo o las tetas a mis primas.
....
554. Nunca probé cocaína.
555. Nunca probé marihuana.
556. Nunca probé LSD.
557. Nunca tomé anfetaminas.
558. Nunca fumé haschis (salud, gracias, de nada).
.....
702. Jamás dinamité la chimenea de ladrillos de una fábrica abandonada, allá por la navidad de los años 70, por el puro placer de observar cómo se derrumbaba.
703. Nunca escupí de un septimo piso a la gente que pasaba por abajo.
704. No hice circular nunca un billete falso.
705. Nunca llamé a la oficina un jueves diciendo que me sentía enfermo para faltar dos días y luego agarrar el fin de semana completo.
....
922. Jamás le di una patada a un gato al punto de poder hacer un gol con el pequeño felino a 20 metros de distancia.
....
1010. Estoy lleno de admiración y agradecimiento a todos los políticos, los militares, la policía y el clero.
1011. Jamás puse en el sobre de una votación un sorete de perro aplastado, ni un preservativo usado la noche anterior, ni un cartelito que diga: "vayanse todos a la renegrida concha de sus madres".
.....
1445. No tengo amigos presos.
....
y así sucesivamente hasta llegar a mi última virtud, que yo recuerde, y que es la 1602.

El único defecto que tengo, que mucho no viene al caso, pero para que veas mi integridad si querés te lo digo, es que soy un cacho mentiroso.
EL RUSO del Solbaid
07/08/2007 a las 17:01
Preferirìa tener como amigo al mellizo Guillermo Barros Schelotto....porque comer un asado con el Enzo debe ser un embole!Seguro toma agua sin gas.
damianos
07/08/2007 a las 17:00
en 1997, cuando el enzo dio la vuelta con sus hijos, fue la primera y ultima vez que llore por futbol...
gracias enzo
Sergio
07/08/2007 a las 15:30
Como se te extrañaba por estos lares del mundo... Cada día, al encender mi máquina uno de mis rituales es visitar este sitio y finalmente encuentro algo!
El texto habla más de un proceso que viven todos durante la adolescencia y es des-idealizar a las personas que idealizamos durante la infancia... para algunos la adolescencia termina a los 30... XD
Crimson
07/08/2007 a las 14:34
Posiblemente, la desmesura de la belleza es todavía más intolerable que la de la bondad; la ventaja es que, en el primer caso, las tachaduras de la lista son siempre una cuestión de tiempo.
En mi lista futbolística, el primero sigue siendo el Bati. Y no me vengan con la belleza interior del Enzo.
Qué alegría que estés de regreso, Hernán (y con tu cinismo intacto).
Alan
07/08/2007 a las 14:27
Je je je!!!
Se que es tonta la aclaracion... pero creo que no se trata en exclusivo de ese jugador de river, mas bien se basa que en la vida se nos van cayendo "idolos" pero a pesar de todo siempre hay alguien firme, alguien quien es totalmente bueno y sin errores a nuestros ojos, ese que nos da envidia y al cual queremos por la misma razon

Esa es mi interpretacion

Bye!!!
hoppo
07/08/2007 a las 14:06
ante todo.... gracias por volver!!!!!.... te leo siempre en espoiler, pero no es lo mismo..... en fin, el enzo no se si sera tan bueno, alguna agachada tendra, pero para mi siempre a sido y siempre sera un señor, dentro y fuera de la cancha.... tantas alegrias nos dio a lo hinchas de river!!!.... lo dicho, gracias por volver y no nos dejes tanto tiempo que se te extraña.

chau
El Mago
07/08/2007 a las 05:54
ERA HORA! YA ME CANSE DE LEER HASTA LOS BOLETOS DE COLECTIVO.

No puede ser que impunemente, UD. quien se galardona de su capacidad para engañar (cosa que comparte con nosotros los magos y con otras razas menores como los abogados) prescinda tan desinteresadamente de tal prebenda.
Por lo que me veo en la deshonrosa situación de intimarlo a escribir con más frecuencia, o a que me sugiera algún autor para leer, y aplacar tan larga agonía.
VeRa
07/08/2007 a las 05:39
Herni
el experimento al reves...no funciona, no?
Digo...una lista de tus malos conocidos, y a ver si los vas tachando a medidaque se vuelven buenos...
(claro, nadie lo hace...)
Pero a ver, yo voy a probar con esto (invito a los orsai-seguidores a colaborar)
Hago mi lista de gente que se portó mal conmigo (hacer lista de "malos" sería una tarea titánica e interminable)
Si han hecho algo que valga redención, los tacho. Si mostraron una cara de la bondad, los tacho.
(mierda...no va a funcionar...los primeros 5 que pen´se JAMAS saldrán de su cienaga en lo que a mi respecta...jaja)
bue!!!
besos, Herni

VeRa
Dark Tide
07/08/2007 a las 05:07
Bueno, pero era de River...asi que, si era gallina, taaaan bueno y decente no era ;)
(joda, joda)
Jorge@Montevideo
07/08/2007 a las 04:14
Gracias por volver.

Muy bueno el texto.

En cuanto a Francéscoli coincido que se pasó al lado oscuro (Casal), pero lo peor no es eso, lo peor es que se VENDIÓ al lado oscuro. Vendió su alma al ÚNICO dueño del fútbol uruguayo. Al dueño de las fichas de los jugadores, al dueño de los DT, al dueño de los derechos de la TV, al dueño de la mayoría de los periodistas (que recluta para su canal), al dueño de los medios que le tienen miedo (yo también le tendría)... en fin, al dueño del fracaso del fútbol uruguayo de los últimos 30 años.

Salú.
El Kybalión
07/08/2007 a las 04:14
Una manteca, como diría el bambino... gracias por la magia.
El Kybalión
07/08/2007 a las 04:12
Una manteca, como diría el bambino... gracias por la magia.
juancho
07/08/2007 a las 03:51
de mis epocas de maldad adolescente sólo me quedo un gusto por la refinación en los pecados, cada vez mujeres más exquisitas, mentiras más productivas, the london gin como bebida y codicias más exclusivas
Crysty
07/08/2007 a las 03:42
Hola! Ante todo, te comento, se te extrañaba... y por lo que veo no soy la única que lo pensó...
Bueno, del blog, qué decirte...mirá yo creo que el que no fue malo alguna vez en su vida (quizás por ahí hasta malo de pensamiento, no creo que haga falta demostrar mucho con acciones) directamente que lance la primera piedra, y vas a ver como te caen tu Francescoli...y hasta el Papa!, sí querido amigo, no te miento...¿o será que no creo mucho en las ecepciones?...jejeje
(Me parece que me ha dado un poco de bronca que me hayas puesto a Francescoli de ejemplo...como buena fanática de Boca, no lo voy a digerir tan rápido)
Suerte, muchacho...
Hasta el próximo blog...
angeles
07/08/2007 a las 02:40
No termino de saber si tu texto se me hizo gracioso o muy triste.

La gente talentosa y buena vino al mundo para hacernos pasar vergüenza a nosotros, los regulares y malos.
Marcelo
07/08/2007 a las 00:48
Bien que volviste. Malo el post.
Pancho
06/08/2007 a las 23:46
Ser bueno, sin mácula, tendría que estar penado por Ley.
tililili
06/08/2007 a las 23:36
Yo siempre fui buenuda, es aburridisimo
jon!
06/08/2007 a las 23:30
Excelente, sin duda uno de los mejores de la larga lista de títulos recomendadísimos que presenta Orsai.

Un abrazo.
jon!

Visitá 30 SeGuNDoS
Mariana
06/08/2007 a las 23:15
Gracias por volver!!!!!!!!!!!!!
Por lo visto en los comments, èramos muchos los que te extrañabamos!!!!!
Cariños
Mariana
Paula
06/08/2007 a las 22:48
Despuntando la "edad del pavo" me di cuenta de que por mas "esfuerzo" que haga, nunca podria ser todo lo buena que el resto demandaba y, como vos... me dedique a ser todo lo mala que decian y podia ser.
Me gusto mucho, gracias Hernan!
DudaDesnuda
06/08/2007 a las 22:32
Qué cosa, yo poseo las mismas virtudes pero no existo para la D.G.I.

Besos y salarios.
Purripurri
06/08/2007 a las 22:18
Divertidisimo !

Welcome back !
Ana Coluto
06/08/2007 a las 20:59
Excelente !
Adrián
06/08/2007 a las 20:52
Increíblemente bueno hasta la emoción.
Haffner
06/08/2007 a las 20:41
pd o el Bambino disfrazado?
Haffner
06/08/2007 a las 20:40
Juan Carlos,el cura...era Grassi?
Con un tio asi,en Mercedes eran felices los ninios
fede o
06/08/2007 a las 20:39
lo de casal es cierto.

pero lo que pasa es que el enzo es tan, pero tan bueno, que se mezcla con la gente para redimirlos.

un mesías.
Sonia
06/08/2007 a las 20:24
El Enzo es bueno porque tiene hipotiroidismo. No viste que tiene los ojos de huevo duro?


Noi, Facundo Arana no te da desconfianza, te da envidia
Roberto
06/08/2007 a las 19:52
Hernan sacalo de la lista a Francescoli por que no es tan bueno le hizo varios goles Racing
Alicant4ever
06/08/2007 a las 19:43
El Enzo va a seguir siendo el principe de nuestro fútbol y será recordado siempre por lo que es.

Aunque por estas fechas mi corazón tira mas por San Martin de San Juan que por River Plate.
Natalí
06/08/2007 a las 19:29
Muy bueno...como todos....

Mucha calidad para inventar esas historias y ponerle ese toque de gracia tan caracteristico tuyo....

Besos señor!

(primera vez q firmo aunque hace mil q leo)

Argentina y rosarina...como el negro (se extraña)
rolando
06/08/2007 a las 19:27
Te tengo un dato, Hernán (aunque algo vago e impreciso): en un partido River vs. Independiente, al Enzo lo expulsaron por pegar una patadita de atrás y sin pelota...

...ahora: ¿es suficiente como para sacarlo de la lista?...lo dejo en vos...



saludos!
Damián de Catriel
06/08/2007 a las 19:12
Francescoli hijo de re mil puta, buen hombre, si los hay.
Lo peor es que es un ícono de river, y eso, me duele.
Facundo
06/08/2007 a las 19:06
Muy bueno Hernan, posta, tardaste mucho, ojala no tardes tanto la proxima, se te extraña loco.

Nos leemos.
guayma
06/08/2007 a las 19:06
el cuento es muy bueno pero es un cuentoporque en la vida real Francescoli, deja mucho que desear, futbolistiament ene Uruguay no hizo nada de nada y hoy es empresario de jugadores con Casal, mun mercader mas... de deste mundo..
saludos
eliana
06/08/2007 a las 17:11
pense q el texto terminaba con que francescoli habia muerto o habia ido preso, alguna cosa por el estilo

pero se ve q todavía es necesaria alguna excusa
y el tipo sigue empacado

orsai lo abro casi siempre y veía con aplomo siempre el mismo titulo, salvo hoy..

los 'gracias por volver' me causaron mucha gracia, casciari está como calamaro en el 2005 en el luna park ajajaj
Milton!
06/08/2007 a las 16:55
Muy bueno!

Y la bondad extrema de Francéscoli es algo que nunca tuve en cuenta... por ahí uno sabía que era bueno, pero no TANTO...

Repito, muy bueno el texto!

Saludos!
Mariano Corujo
06/08/2007 a las 16:11
No se los demás pero me dan mucha desconfianza Juan Karr, Jorge Romano, Margarita Stolbizer, Facundo Arana y Pupi Zanetti.

Permiso
diego
06/08/2007 a las 16:08
Hernan.
No sería mala cosa que antes de hablar de las bondades de Francescoli averiguaras un poco de su actulidad.
Lo cierto es que Enzo le vendió el alma al diablo, trabaja para Casal, y por más que siga dando una imagen bonachonano y de hombre de bien, se paso al lado oscuro de la fuerza.
Triste pero cierto.
 Tannnk
06/08/2007 a las 16:02
Es fácil saber cuál fué el error del enzo... Porqué no era un tipo bueno...
No fué bostero.
Juan Fc
06/08/2007 a las 15:59
Muy buen texto

Saludos
Martín
06/08/2007 a las 15:24
BUENISIMO !!!!!!!!!!!!!!!!!

Te extrañamos cabrón, escribí más seguido !!!
fede o
06/08/2007 a las 14:57
igual que passarella, con la historia de su yate... enzo, te extrañamos!

para que no estés celoso, como con el cura: a vos también te extrañamos, hernán. qué lindo que era cuando actualizabas todos los jueves.
. Mariano
06/08/2007 a las 14:39
Che a mi me encanto! Me lei todos los comments y en serio no termino de entender porque no les gusto a los que no les gustó. Cuando iba por el 2do parrafo pensaba "lo mando a la mierda al Chiri porque le quiso robar a la mujer!", y despues me termine encontrando con un odio infantil de una persona ya madura a un tipo tan querible como el Enzo.

Igualmente, Francescoli estuvo siempre asociado con Paco Casal en los negocios. Pone ese nombre en Wikipedia, Google o lo que sea, y la catarata de insultos hacia el que vas a encontrar, va a hacer que taches a Francescoli de la lista casi automaticamente. Igual no va a faltar algun uruguayo que pase por aca a aportarnos mas datos.

Por ultimo, aunque no creo que surta efecto: Gracias, vuelva prontos.
Enzo Francescoli
06/08/2007 a las 14:25
aprendan de mi, que soy buenisimo, honrado y humilde. no como este gordo ladrón!
ya esta, ahora sacame de la lista.
may
06/08/2007 a las 13:49
Me encantó. Finalmente alguien que describe por qué odio a Jack de LOST!
Gestzoso
06/08/2007 a las 12:29
Muy bueno, es una especie de Kill Bill pero con el pensamiento del Gregory House. (una v2.0 del Everybody lies)
Jorge
06/08/2007 a las 12:08
jajaja.... me cague de risa. El Enzo tb fue malo, yo recuerdo una vez q jugaban San Lorenzo y River y el uruguayo se tiro para simular un penal, q finalmente le cobraron.
CCBaxter
06/08/2007 a las 11:00
Genial el artículo. El mejor de los que te he leido. Me encanta encontrarte en Espoiler, pero por aquí se te echa de menos
Axel
06/08/2007 a las 10:38
Una especie de "High Fidelity" a la mercedina?

Es bueno tenerlo de vuelta Don Casciari.

Saludos y felicitaciones por todo el curro que veo que estás teniendo.
Kundabuffer
06/08/2007 a las 10:37
Magnífico!
Al fin ha acabado julio.

Una anécdota para complementar:

Hubo -o sigue habiendo- un jugador chileno que fue -o sigue siendo- el mejor ejemplo de la antítesis de Francescoli. Se apellida Chavarría; le llaman "El Chiqui". Sus virtudes eran pocas, tal vez sólo la de haber salido adelante en la vida. Pero por esas cosas del fútbol, un día fue nominado a jugar por la selección de Chile para un trascendental partido por las clasificatorias de un mundial. El rival: Uruguay.
No recuerdo el resultado, pero Chile no perdió. Antes de finalizar el primer tiempo, Chavarría recibió tarjeta amarilla por una patada descarada en contra de Francescoli. Debió haber sido roja. Francescoli no pudo seguir jugando. Al finalizar el partido, Chavarría declaró: "no hice un gran partido, pero por suerte pude lesionar a Francescoli..."

El Enzo incluso daba la otra mejilla.
Qué hijo de la gran puta.

Hay otro que le sigue los pasos al Enzo: el bonachón de Federer. Ya es hora de que deje a su novia regordeta, que desestime la victoria de un rival o que quiebre una raqueta. Pero no.
Alberto José
06/08/2007 a las 10:29
Hola Hernán. Feliz regreso.
Muy bueno el post. En cuanto a Enzo, no lo has podido tachar porque no lo tenías tan cerca como a tu abuela Chola, o al Chiri o al resto del top five.
Un abrazo.
Vainilla
06/08/2007 a las 10:03
Hoy es un buen dia.
Gracias.
pal
06/08/2007 a las 09:29
pero Hernán... con decir que el tipo es un re-bueno, también alcanzaba... no tenías para que recordarnos que TU eres el malo... aunque pensándolo mejor esa es parte de tu maldad, usarlo para ser tu el más malo de todos... que como todos sabemos, eso es lo que verdaderamente quieres...
sol
06/08/2007 a las 07:45
Buenas, tanto tiempo!
El Enzo será bueno, no lo sé, pero me hace acordar a Ned Flanders.... tiene menos onda que bandera de lata.
Azrael
06/08/2007 a las 07:44
hacia mucho que no te leia, me estoy poniendo al dia de a poco, pero como siempre...sublime tus post

abrazo
marceoy
06/08/2007 a las 06:40
muy bueno el texto hernan, y muy bueno espoiler tambien
yo siempre fui buenudo, y reniego de eso
06/08/2007 a las 06:24
EXCELENTE... GRACIAS POR VOLVER.
Los que te leemos en Orsai y en Espoiler hoy festejamos tu vuelta al cuento.

Me asombró lo del Enzo: no lo sabía tan bueno... Pero claro: es uruguayo. De haber sido argentino, hubiera sido más fácil tacharlo de tu lista.

Gracias de nuevo Hernán.
 agustinto
06/08/2007 a las 06:07
Buena che. Eras un culiadito cuando eras pendejo.
Un abrazo desde Córdoba, Argentina.
PD: Yo siempre quise ser bueno, pero quería ser el único. Parecido a lo tuyo.
06/08/2007 a las 05:48
Pero al equipo lo armaba Ramón.
Pablo
06/08/2007 a las 05:24
Te gusta hacernos sufrir eh!, esperamos mucho, pero de mi parte valió la pena... Buena teoría, mejor la redacción... cuidate!
makeche
06/08/2007 a las 05:21
Una de las cosas que me animaron a tomar la decision de irme a vivir fuera de Argentina hace 6 meses, fue la de saber que la periodicidad de los textos de Orsai me mantendria conectado con mi historia - esa extrana coincidencia de chico de ciudad chica del interior que ahora vive en el primer mundo sin entender muy bien como.

La vida te da sorpresas dice mi viejo y una grande fue la de ir dandome cuenta que Orsai no me iba a acompanar como pensaba en el desafio de adaptarme al gorgoteo acuatico (cua cua) de los gringos.

No te voy a poner presion, ya me acostumbre a caminar este camino solo..... la historia me gusto pero no se si tanto por su calidad per se como por el cosquilleo que senti al descubrir un mail nuevo enviado por "hernan"....

El principe Francescoli.....hmmmmmmm.....el mas cuerdo es el mas delirante!

Diego A. Rotés
06/08/2007 a las 05:20
Seis meses haciéndote el desaparecido, pero bue..., el regreso valió la pena.
06/08/2007 a las 04:56
Amigo Hernan que punteria la tuya, tratar de encontrar al Enzo en una "fulera" es muy dificil, yo sospecho firmemente que hasta caga sin olor.
De todas formas alguna se le va a escapar y cuando me entere te aviso.

Un abrazo. Martín
 olo mosquera
06/08/2007 a las 04:21
Gracias José: me faltaba un "que" en la frase.
Joseeé
06/08/2007 a las 04:16
Sabés que, ahora que lo pienso, a mí no me gusta el fútbol, a tal punto que detesto las historias que involucran, así más no sea de coté, a este deporte y/o a sus protagonistas -una negación irracional y estúpida, pero inevitable, ya sé-.

Pero recordé eso cuando ya lo había terminado.

Reitero, muy bueno. Me quedó la duda de Sherlock Holmes cayó uno o dos años después, por tres razones de peso. Primero, supe se drogaba... ¿Puede que falte una coma o un que? Me dejaste la duda.

Abrazo.
Zeta
06/08/2007 a las 04:05
Así con la maldad y la bondad.
El problema por acá es que el malo gana, aunque quizás no es ni tan problema en realidad.

Aquí es domingo aún y no sé porqué me causa tanto asombro.

Saludos.
Matias
06/08/2007 a las 03:51
Gracias flaco.
Te extrañaba.

Matias
Guillermo
06/08/2007 a las 03:48
Bienvenido Hernán!! Se te extrañaba!
RoQ
06/08/2007 a las 03:44
Tratando de emular a homero Simpson?
solo
06/08/2007 a las 03:44
Si perdonaste al chiri ...........
tendrias que volverlo a incluir en la lista de los buenos.........
a los amigos se le perdona todo ........
saludos solo
seburu
06/08/2007 a las 03:12
ehmmm
no es malo el cuento. es real. refresca por lo adolescente, como un pedazo grande de casciari (y mío, por qué no decirlo).
dan ganas de premiar a hernán por decir la verdad, en lugar de reprimirlo por las maldades.

si no les gustó es porque no lo pudieron vivir, aunque para mí no es de los mejores de casciari.
no me gustó la elección del personaje, aunque no hay tantos (quizás VH Morales): el Enzo es un Sr., aunque creo se va de político, y eso contrasta con la naturalidad que tiene gente buena de verdad. es como un loco que salió mejor compañero en sexto de liceo, porque no decía nada, estaba quietito ahí en el fondo.

saludos, casciari.
mariodom
06/08/2007 a las 03:12
Ante todo buenas tardes Victor Hugo.
Me gusto, pero mas me gusto tu vuelta. El Espoiler, aunque util, te deja con sensacion de poco.
Max
06/08/2007 a las 03:06
Que bueno está Hernán. Cuando hablas de tu abuela me pasó algo que nunca: de reir pase a llorar, al toque, que maricón me siento.

Que texto tan profundo Hernán, muchas gracias.
 Santi
06/08/2007 a las 03:01
Muy Bueno!!! Buena Vuelta!!!
Suerte!
Santi
06/08/2007 a las 02:57
Desde Perú te lo digo. Excelente. Maldito Enzo.
montuna
06/08/2007 a las 02:54
Genial manera de expresar admiración por alguien y de mostrar simultáneamente, el proceso de crecimiento que sufrimos algunas personas. Sin moralejas, sin adoctrinamiento y con mucha ternura. Mereces aplausos sin parar...
 Santi
06/08/2007 a las 02:50
jeje... el tuco y el pan, grandes aliados!!!

Muy buena onda chaper.
Joseeé
06/08/2007 a las 02:49
Muy bueno que hayas vuelto, pensé que te habías convertido en Espóiler y habías abandonado.
Muy lindo el texto, es bueno saber que despuntás el vicio de Orsai de vez en cuando.
Ginger
06/08/2007 a las 02:44
Ah sí. Será bueno, pero flor qué aburrido.
 Inimpus
06/08/2007 a las 02:41
Bueno, esperamos tanto y algo soltaste. ¿Lo escribiste vos? ¿O le pediste a Francescoli que te lo escriba? Todavía te queda changüí para recomponerte y escribir algo decente en Orsai, que Espoiler nos está quitando al mejor Hernán con esto de que tenés que escribir todos los días...
carla
06/08/2007 a las 02:38
Me encanto! El Principe es un tipazo. Yo tenía 14 años cuando salió esa noticia, la verdad no me acordaba pero cómo olvidar las bondades del Enzo en la cancha y en la vida.
Suerte
Diana
06/08/2007 a las 02:37
Bueno, veo que eliminaste el comentario 5... Pero la bondad de Francescoli... Hmmm... todavía no me convence.
pau
06/08/2007 a las 02:36
por que tuvimos que esperar tanto??
Diana
06/08/2007 a las 02:32
Medio flojete, Hernán... Hasta te diría que te merecés el comentario No. 5. O casi. Todavía te quiero.
 Cafe Plaza
06/08/2007 a las 02:30
GRANDE HERNÁN, MUY GRANDE, COMO SIEMPRE. Y GRACIAS.
Rufs
06/08/2007 a las 02:28
maliiiiiiiiiiiisssssimo !!

(tanto esperar pa esto..)
Zoe
06/08/2007 a las 02:16
Es bueno sí, el hombre ese.
Buenas noches.
Lulirosarina
06/08/2007 a las 02:15
tercera


jojojojo
martiniano
06/08/2007 a las 02:14
PRIII
Demian
06/08/2007 a las 02:13
BUENISIMOOOO!