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Sociedad
martes 12 de octubre, 2004

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martes 12 de octubre, 2004

Hay 35 mentiras en su correo

   

Hasta hace quince años no había otra manera de mentir más que en directo. El correo tardaba demasiado y, aunque uno bien podía ser un cretino epistolar, ¿qué sentido tenía mentir por carta si, cuando el engaño llegaba a destino con sus patas cortas, la verdad había arribado antes por teléfono? Pero en este siglo, para alegría de todos, llegó el mayor transmisor veloz de la mentira: el mail.

Asegura la consultora IDC que se envían 31 mil millones de correos electrónicos al día en todo el mundo. Yo puedo asegurar, sin necesidad de hacer testeos, que el 72% de lo que dicen esos mails es mentira. (El 28% restante es spam.)

Pero empecemos por el principio.

El cincuenta por ciento del tiempo estamos mintiendo. El resto es comer y dormir. Mentimos sobre por qué hemos llegado tarde al trabajo o a una cita, mentimos el amor, mentimos en las relaciones de amistad y en todo lo que se relacione con un compromiso preestablecido. Cada vez que decimos la verdad es porque no nos queda más remedio o porque no ha pasado nada fundamental.

A mí, por ejemplo, siempre me ha dado mucha pereza decir la verdad luego de haber hecho algo interesante:

—Llegué tarde al trabajo, señor Ordóñez, porque ayer me quedé fumando porro hasta las cuatro.

—No se me irgue la chota, Estela, porque vengo de coger en otro lado.

—Falté a tu cumpleaños porque me pareció más lujurioso quedarme en casa viendo Daktari.

—Carlos, no te estoy prestando atención porque sos un monotemático y prefiero componer canciones mentales mientras hablás.

Es un error garrafal admirar a los que son capaces de decir la verdad a la cara del jefe, de la esposa o de los amigos. Me parecen gente idiota, los sinceros. Personas incapaces de defenderse con imaginación, sujetos inadaptados que no logran salvarse con arte y sucumben a mostrar su mezquindad cuando es relativamente sencillo decir:

—No sabe el embotellamiento que había, señor Ordóñez.

—Disculpáme, Estela, pero hoy tuve mucho stress en el trabajo.

—No fui a tu cumpleaños porque murió mamá.

—Es increíble lo que me estás contando, Carlos, te compadezco y te apoyo.

La mentira, como puede apreciarse en estos ejemplos, no sólo nos hace sentir mejor a nosotros, sino que también provoca bienestar en nuestro interlocutor, que acabaría destrozado si conociera la cruda realidad. Y ya se sabe: lo que beneficia a ambas partes es, siempre, un buen negocio.

Mentir por correo electrónico es tan efectivio como hacerlo en la cara del interlocutor, pero sin la desventaja de tener que ensayar gestos milimétricos. Es tan cómodo, seguro y eficaz como mentirle a una novia ciega.

Tengo la venturosa teoría de que, conforme el correo electrónico y el MSN sigan imponiéndose como medios de comunicación interpersonales, la Humanidad decuplicará el número de escritores, cuentistas y creativos por metro cuadrado.

Si el arte de narrar es, como creemos, un mecanismo de defensa que desarrollamos para sobrevivir a la verdad (recuérdese a Sherezade y su método para no morir, en Las Mil y Una Noches) está claro que cuantas más facilidades posea el mentiroso en el futuro cercano, mejor será la calidad fabuladora de nuestros hijos y nietos.

Ocurre que mentir personalmente es, para algunos, una actividad muy trabajosa, en la que se ponen en juego actos reflejo complicados de controlar. Hay que mantener la concentración, no contradecirse, no pestañear demasiado pero tampoco nunca, no tocarse la nariz o el cuello, no ruborizarse, no tartamudear, parecer seguro y, sobre todo, poner un gesto de familiaridad que le sale muy bien a Ricardo Darín en las películas, pero no al resto de los mortales.

Quienes dicen siempre la verdad no son, como se supone, ni bondadosos ni éticos ni profundamente católicos. Son gente boluda. Personas que no tienen aceitado el mecanismo de la autodefensa. Gracias al mail, estos pusilánimes incapaces de mentir, ahora pueden hacerlo a gusto. E incluso (con el tiempo) convertirse en artistas.

El arte sólo requiere un diez por ciento de talento; el resto es práctica tenaz y constante. La riqueza artística del ser humano abreva en la originalidad de una óptica singular; la mayoría de las veces, falsa. Un pintor abstracto, un violinista alto, un escritor checolovaco, un político latinoamericano, una cortometrajista lesbiana, no nos muestran algo que existe, sino aquéllo que está en los bordes de lo real: la mentira, la exageración, una idea difusa que trastoca los sentidos, una noción probable pero jamás probada de la realidad.

Extrañamente un artista ha dicho más de dos o tres verdades en su vida cotidiana. En cambio los mediocres dicen la verdad siempre. ¿Son mejores? No: le faltan fósforos. Los Flanders podrán tener una vida espiritual en apariencia más rica que los Simpsons, pero difícilmente vivan (a no ser de la mano de sus vecinos) alguna aventura interesante que contar. Los Flanders podrán tener el cielo; pero los Simpsons tiene el rating.

Lo único que hace falta para que el mundo que viene sea mejor es que sus habitantes mientan mejor. No sólo hay que mentir. Hay que mentir con un mínimo esfuerzo. Una mentira tiene que tener introducción, nudo y desenlace. No puede llegar desnuda, como llegan las ofensas gratuitas.

Estoy harto de ver cómo algunos utilizan el mail, el messenger, el weblog y todos estos sistemas de difusión de mentiras para contar la obvia y tristísima realidad, o para ofender la inteligencia del lector con medias tintas cobardes e hipocresías del siglo pasado.

A mí me gusta que me mientan por mail, porque intuyo la gestación de un novelista oculto en el remitente. Y que me mientan en un blog. Y que me mientan por messenger. Incluso es interesante descubrir de qué modo sutil nos miente la prensa, la tele, la esposa, los amigos, la señalización pública, los spots televisivos y los gobiernos de izquierda.

Cuanta más mentira haya en el mundo, mayor creatividad habrá desarrollado el hombre para su solaz. Y de a poco, pero sin pausa, irá desapareciendo del mapa la sinceridad, ese síntoma tristón de una enfermedad mortal que se llama aburrimiento.

Hernán Casciari
martes 12 de octubre, 2004


Hay 35 mentiras en su correo

por Hernán Casciari

Hasta hace quince años no había otra manera de mentir más que en directo. El correo tardaba demasiado y, aunque uno bien podía ser un cretino epistolar, ¿qué sentido tenía mentir por carta si, cuando el engaño llegaba a destino con sus patas cortas, la verdad había arribado antes por teléfono? Pero en este siglo, para alegría de todos, llegó el mayor transmisor veloz de la mentira: el mail.

Asegura la consultora IDC que se envían 31 mil millones de correos electrónicos al día en todo el mundo. Yo puedo asegurar, sin necesidad de hacer testeos, que el 72% de lo que dicen esos mails es mentira. (El 28% restante es spam.)

Pero empecemos por el principio.

El cincuenta por ciento del tiempo estamos mintiendo. El resto es comer y dormir. Mentimos sobre por qué hemos llegado tarde al trabajo o a una cita, mentimos el amor, mentimos en las relaciones de amistad y en todo lo que se relacione con un compromiso preestablecido. Cada vez que decimos la verdad es porque no nos queda más remedio o porque no ha pasado nada fundamental.

A mí, por ejemplo, siempre me ha dado mucha pereza decir la verdad luego de haber hecho algo interesante:

—Llegué tarde al trabajo, señor Ordóñez, porque ayer me quedé fumando porro hasta las cuatro.

—No se me irgue la chota, Estela, porque vengo de coger en otro lado.

—Falté a tu cumpleaños porque me pareció más lujurioso quedarme en casa viendo Daktari.

—Carlos, no te estoy prestando atención porque sos un monotemático y prefiero componer canciones mentales mientras hablás.

Es un error garrafal admirar a los que son capaces de decir la verdad a la cara del jefe, de la esposa o de los amigos. Me parecen gente idiota, los sinceros. Personas incapaces de defenderse con imaginación, sujetos inadaptados que no logran salvarse con arte y sucumben a mostrar su mezquindad cuando es relativamente sencillo decir:

—No sabe el embotellamiento que había, señor Ordóñez.

—Disculpáme, Estela, pero hoy tuve mucho stress en el trabajo.

—No fui a tu cumpleaños porque murió mamá.

—Es increíble lo que me estás contando, Carlos, te compadezco y te apoyo.

La mentira, como puede apreciarse en estos ejemplos, no sólo nos hace sentir mejor a nosotros, sino que también provoca bienestar en nuestro interlocutor, que acabaría destrozado si conociera la cruda realidad. Y ya se sabe: lo que beneficia a ambas partes es, siempre, un buen negocio.

Mentir por correo electrónico es tan efectivio como hacerlo en la cara del interlocutor, pero sin la desventaja de tener que ensayar gestos milimétricos. Es tan cómodo, seguro y eficaz como mentirle a una novia ciega.

Tengo la venturosa teoría de que, conforme el correo electrónico y el MSN sigan imponiéndose como medios de comunicación interpersonales, la Humanidad decuplicará el número de escritores, cuentistas y creativos por metro cuadrado.

Si el arte de narrar es, como creemos, un mecanismo de defensa que desarrollamos para sobrevivir a la verdad (recuérdese a Sherezade y su método para no morir, en Las Mil y Una Noches) está claro que cuantas más facilidades posea el mentiroso en el futuro cercano, mejor será la calidad fabuladora de nuestros hijos y nietos.

Ocurre que mentir personalmente es, para algunos, una actividad muy trabajosa, en la que se ponen en juego actos reflejo complicados de controlar. Hay que mantener la concentración, no contradecirse, no pestañear demasiado pero tampoco nunca, no tocarse la nariz o el cuello, no ruborizarse, no tartamudear, parecer seguro y, sobre todo, poner un gesto de familiaridad que le sale muy bien a Ricardo Darín en las películas, pero no al resto de los mortales.

Quienes dicen siempre la verdad no son, como se supone, ni bondadosos ni éticos ni profundamente católicos. Son gente boluda. Personas que no tienen aceitado el mecanismo de la autodefensa. Gracias al mail, estos pusilánimes incapaces de mentir, ahora pueden hacerlo a gusto. E incluso (con el tiempo) convertirse en artistas.

El arte sólo requiere un diez por ciento de talento; el resto es práctica tenaz y constante. La riqueza artística del ser humano abreva en la originalidad de una óptica singular; la mayoría de las veces, falsa. Un pintor abstracto, un violinista alto, un escritor checolovaco, un político latinoamericano, una cortometrajista lesbiana, no nos muestran algo que existe, sino aquéllo que está en los bordes de lo real: la mentira, la exageración, una idea difusa que trastoca los sentidos, una noción probable pero jamás probada de la realidad.

Extrañamente un artista ha dicho más de dos o tres verdades en su vida cotidiana. En cambio los mediocres dicen la verdad siempre. ¿Son mejores? No: le faltan fósforos. Los Flanders podrán tener una vida espiritual en apariencia más rica que los Simpsons, pero difícilmente vivan (a no ser de la mano de sus vecinos) alguna aventura interesante que contar. Los Flanders podrán tener el cielo; pero los Simpsons tiene el rating.

Lo único que hace falta para que el mundo que viene sea mejor es que sus habitantes mientan mejor. No sólo hay que mentir. Hay que mentir con un mínimo esfuerzo. Una mentira tiene que tener introducción, nudo y desenlace. No puede llegar desnuda, como llegan las ofensas gratuitas.

Estoy harto de ver cómo algunos utilizan el mail, el messenger, el weblog y todos estos sistemas de difusión de mentiras para contar la obvia y tristísima realidad, o para ofender la inteligencia del lector con medias tintas cobardes e hipocresías del siglo pasado.

A mí me gusta que me mientan por mail, porque intuyo la gestación de un novelista oculto en el remitente. Y que me mientan en un blog. Y que me mientan por messenger. Incluso es interesante descubrir de qué modo sutil nos miente la prensa, la tele, la esposa, los amigos, la señalización pública, los spots televisivos y los gobiernos de izquierda.

Cuanta más mentira haya en el mundo, mayor creatividad habrá desarrollado el hombre para su solaz. Y de a poco, pero sin pausa, irá desapareciendo del mapa la sinceridad, ese síntoma tristón de una enfermedad mortal que se llama aburrimiento.

Hernán Casciari
martes 12 de octubre, 2004


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro España decí alpiste, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


07/11/2015 a las 21:03
No creo que sea por falta de recursos Hernan, al menos no todos los sinceros. Como bien has dicho, por un lado mentir es trabajoso, además las mentiras siempre se pillan, esto te invalida para cosas (que pueden ocurrir o no, eso es vedad) en los que se ponga en juego tu confianza.


Un saludo!



Pd1: he dicho la verdad ; D
Pd2: ciertamente se han multiplicado los escritos en Internet (aquí te hablo desde el futuro)
Pd3: la mayoría de lo que se escribe es basura. (Y muchos no lo notan)
Pd4:por que sale mi foto apaisada?
NJI
06/10/2005 a las 22:30
Ya lo había leído en Nietzsche, aburrido. Decite algo más copado como que las mejores mentiras son las más perversas. htttp.
Un tal Aon
16/10/2004 a las 19:23
Tiene razón, siempre teniendo en cuenta que lo que usted dice es, ante todo, también una mentira; una de esas mentiras que me gustan leer.

Lo saludo, y lo sigo leyendo.

Un tal Aon (principiante vitalicio)
Teresiña
15/10/2004 a las 15:47
era flash back, jajajaja. Igual, era un error de mentira.
Teresiña
15/10/2004 a las 15:43
Hernán, mentime, que me gusta. Pero pará de llamarme boluda (estuve haciendo un feed back de las tantas veces en que descerrajé verdades). Ufa. Tenés razón.
Zifra
15/10/2004 a las 01:35
¿mediocre?

cada vez que vengo a verte me insultas gravemente

menos mal que me mientes :-)
Diablita
14/10/2004 a las 22:34
Amelie:
esas no son mentiras, son recursos de supervivencia!
Elteta
14/10/2004 a las 21:43
Hernán:
¿Como que volviste a ser el de antes?
¿Te habías puesto tetas y no dijiste nada?
 Christian Libonatti
14/10/2004 a las 20:05
fernigrin: tengo una cuenta de gmail y seis invitaciones para poder hacer.... o sea que si queres te mando la invitación. avisame si queres

Hernan: gracias!!! yo sabia que no me podias fallar. Muchas gracias por volver a ser el que eras. Me gritaste algo por la ventana, me acerque, te refute, pero al final me di cuenta que era una parodia...

Saludos!!!

Chris
Gabriela
14/10/2004 a las 14:20
te leo siempre, sos genial, me inspiras ternura con tus teorías taciturnas y meditabundas, y lo de la chota... bueno le pasa al más mentado, seguro que prontito estarás en alza.
(¿miento bien?)
Toro
14/10/2004 a las 13:58
Un Lesbiano es como un Susano??? Chan!!!
Y...a mi no me gustan las mujeres, es que mi lesbiana interior me domina, de puto, ni la p. Perdón, de Puto, sólo la P, pero por Pelotudo...ahora sí!
Abrazo
Toro
Amelie
14/10/2004 a las 11:12
Claro Torito, si me vas a decir que harías vos en ese caso, no quedas precisamente como un lesbiano...
Corsicarsa
14/10/2004 a las 05:41
Ternero:
Que lesbiana... el puto que tenes dentro!
Toro
13/10/2004 a las 23:27
amelie, posta que eso nunca lo hago...pero sabés que la culpa es de ustedes por pedir que avisemos no? Si yo fuera mujer...ay me salió la lesbiana interior!
Amelie
13/10/2004 a las 23:07
Corsicarsa #45
La que yo menciono es universal y unisex, la tuya es solo apta para machos.
Otra que usan mucho es:
VOS SEGUI QUE YO TE AVISO.
Toro
13/10/2004 a las 22:09
además el gordito es ambidiestro...la nota de clarín dijo que los ambidiestros son autistas o medio lelos...no soy el único eh!
elteta
13/10/2004 a las 20:22
Verdad periodística es otro ejemplo de frase contradictoria
elteta
13/10/2004 a las 20:19
Decir Gobierno de Izquierda es lo mismo que decir inteligencia militar, son contradicciones en si mismas
 olo mosquera
13/10/2004 a las 19:46
Christian (#40): la referencia del post respecto a las mentiras "de los gobiernos de izquierda" tiene como objetivo que el lector piense. Y de hecho un lector piensa más con esta frase que ante la típica que reza "las mentiras de los gobiernos de derecha", puesto que en este punto hay una coincidencia automática, y me aburren mucho las coincidencias, máxime las automáticas. Porque cuando hay automatismo nadie piensa.
22/03/2016 a las 23:20
¡Qué hijo de una gran puta!
fernigrin
13/10/2004 a las 19:29
Christian:
¡Se debe a que me produce una profunda envidia que tengas gmail y yo todavía no tengo idea de cómo poder hacer para tenerlo!
(perdón: esto es un breve chateo con #48).
 Christian Libonatti
13/10/2004 a las 18:53
Creo que me quedo menos claro todo.... Mauricio: #41 la diferencia entre blog progres e inteligentes? no creo que eso pueda definir a Casciari.
Fernigrin: #47 gracias por poner mi nombre en tu post pero no se bien a que se debe tu homenaje.... jaja
Adios a todos y espero que el mismisimo hernan me conteste mi pregunta...
fernigrin
13/10/2004 a las 17:43
El otro día quedé muy impresionado por tu elección del rugby en lugar del catecismo. Es decir: cambiabas una mentira (toda la horchata pseudocristiana) por otra (un deporte que se supone te va a hacer más hombre a fuerza de fracturas, tendones hinchados y huesos fuera de lugar). Hoy volviste con el tema de la mentira, pensando que uno puede "elegir" entre verdades y mentiras. Tal cual pasa con la televisión, internet es un medio "en sí", es un mundo suficiente y necesario en el cual no hay diferencia alguna entre la verdad y la mentira. Por tanto si no hay pecado, tampoco hay pecadores, ni religión que defina a unos y otros. Por otro lado, ¿a quien le importa si Christian Libonatti se llama así o es Pepa Ezcurra tras un sedónimo, o Hernán Casciari sea producto de un programa de última generación que está probando el mismísimo Bill Gates?
Verdad o mentira es lo mismo, y si no pregúntenselo a los políticos, expertos en juntar votos para cumplir sus ambiciones, o inventar peligros para bombardear lugares.
DudaDesnuda
13/10/2004 a las 16:38
Todos mentimos. Todos debemos mentir. La mentira es universal. La prudencia consiste en mentir oportunamente, en mentir con fines dignos. Hay que mentir para hacer el bien. En una palabra, hay que mentir por humanidad. Hay que mentir francamente, con valor. Hay que mentir con la cabeza erguida. No hay que mentir por egoísmo; por crueldad; no hay que mentir con mala leche o con miedo. No hay que mentir como si estuviéramos avergonzados de la mentira, porque no es un vicio más que cuando lastima, en cambio cuando sirve para ayudar, mentir, es una gran virtud.
Mientan, mis queridos chichipíos, pero sepan mentir.
Corsicarsa
13/10/2004 a las 16:14
Hernán:
Creo que a tu teoría le falta algo no menos importante, a saber:
Los que mentimos, por lo general, tendemos a subestimar a quien estamos mintiendo.(puede tomarse de ejemplo, lo expuesto por Susy #16)

Amelie:
Disculpame, pero la mentira que hizo historia es SOLO LA PUNTITA
ines
13/10/2004 a las 14:12
ana laura , creo que tambien estas mintiendo cuando decis que tus hermanas prefierian la mentira...
vos lo sabes y yo lo se...
Ecoloco
13/10/2004 a las 13:21
Amelie:
YO NO SOY... HABRAS SIDO VOS !!!

B / A / A...
Amelie
13/10/2004 a las 10:54
La mentira mas usada en la historia de la humanidad: NO SOS VOS, SOY YO.

Y es tan buena, que la gente se la sigue creyendo.
 Christian Libonatti
13/10/2004 a las 03:17
Solo una cosa Hernan: porque estas tan en contra del gobierno de Zapatero?
Lo digo por tu frase: "Incluso es interesante descubrir de qué modo sutil nos miente la prensa,(...) y los gobiernos de izquierda"

No entiendo, vos sos conservador neo liberal? o que?

Suete
lagartijaconalas
13/10/2004 a las 01:39
Todas mis relaciones se basan en aquéllo que no digo. ¿son mentiras?
ana laura
13/10/2004 a las 01:13
Animal #32 me podrías pasar unos piques sobre cómo mienten los alumnos, yo, aunque me cueste reconocerlo he mentido a mis profesores más de la cuenta, por mail a mis amigos y/o familiares también he mentido, casi nunca miento por msn (creo que porque antes de mentir bloqueo), y también miento a cara de perro. En fin, miento porque me resulta más cómodo.
estuve mintiendole un tiempo bastante largo a mis hermanas hasta que me cansé de mentirles y les dije la verdad; las boludas preferían la mentira...
una cosa es mentir para mojar la oreja y otra es para salvar el culo: las dos son válidas.
Adios coro de pringados...
CRISTINA
13/10/2004 a las 00:35
Uno miente cuando no te dejan otra. Es como que te obligan a mentir. Es más cuando decis la verdad dicen " mirá que caradura podría haber dicho otra cosa."
Ahora bien, cuando uno escribe acá, nadie te obliga, por lo tanto no se hace necesaria la mentira. Nadie va a decir que es raro que yo no haya opinado y nadie estará esperando mi opinión. Así que no tengo necesidad de inventar una excusa ni de decir mentiras.
Comparto casi todo, la mentira es tan necesaria a veces como otras la verdad. La mentira es mala cuando se usa para hacerle mal a otros. Pero en nombre de la verdad también se hacen maldades que causan el mismo daño.
Estoy de acuerdo que las mentiras a las que vos te referis son absolutamente necesarias para la supervivencia diaria. Solo en una cosa no estoy de acuerdo, por qué no decir de que modo sutil nos mienten los gobiernos en general. Sectorizar la mentira es de por si mentiroso. Y tampoco es cuestión de mentir al pedo. La mentira de los medios de comunicación y de los gobiernos en general son tan dañinas y destructivas que pueden transformarse en una bomba sobre un pueblo indefenso, y llamar a eso justicia divina.
Pueden también inducir a un golpe de Estado etc. etc.
Perdón por ponerle seriedad a un tema que empezó con humor.
Me quedo con las mentiras que le dicen al Sr. Ordoñez. Habria que hacer un listado con las mejores mentiras para decirle a un jefe. Yo de esas tengo unas cuantas.
PatoMusa
12/10/2004 a las 23:55
Leo #34,
Desde que apareció gmail, hasta de la memoria se puede prescindir...
¿necesitás una cuenta?
LaSoLe
12/10/2004 a las 23:48
Mentecato #20 : gracias, yo sé que me admirás y que te cuesta mucho más reconocerlo... jaja

Salu2!
leo
12/10/2004 a las 23:36
Hernan: mentir exige creatividad, imaginación, intuición y sobre todo memoria para no pisarse luego, aún por mail.-
pecadora
12/10/2004 a las 23:26
"Los Flanders podrán tener el cielo; pero los Simpsons tienen el rating."
Sos el Mauro Viale de los blogs.....
Cariños
animal
12/10/2004 a las 23:24
Más que las mentiras (soy profe y de mentiras mediocres ya estoy hastiado, me aburre la falta de talento de mis estudiantes) yo prefiero las exageraciones, las distorsiones de la realidad, las mentiras tan coloridamente evidentes y absurdas que no dejan más recurso que esa maravilla de la evolución que es la risa.
La mayor parte de las mentiras carecen de talento, de gracia, y son demasiado patéticas para ameritar tenerlas en cuenta.
Pero sí, son más un acto de proteger nuestro egito y no joder el de los demás, acto de mutua complacencia.
Aunque la verdad prefiero el cinismo brutal, ese acto de humor privado de vero #30 : qué animal!
vero
12/10/2004 a las 20:48
A mi el e-mail me mata la mentira, solo soy capaz de mentir de frente, mi tecnica es decir la verdad con sonrisa cinica:
Novio- Este quien es?
Yo- El que me la pone cuando vos no estas
Novio- Dale boluda... es tu primo?
Yo- .... (solo sonrio)
Puede que sea poco creativa, o que no tenga imaginacion, pero me sale barbaro.
Lucia
12/10/2004 a las 20:36
Parece más una teoría sobre la ficción, antes que sobre la "mentira". En el blog y en el e-mail, la ficción es indispensable... (¿cuál es la gracia de contar la realidad?), pero en la forma epistolar clásica también es muy evidente ese rasgo. Y, en la vida cotidiana, la ficción es indispensable. No creo que "los que dicen la verdad" sean unos boludos, más bien apelan a otro tipo de ficción. Prefieren la novela realista, digamos. No creo que esté del todo desactualizada, creo que el objetivismo le da una vuelta de tuerca al realismo. Y en algunos casos funciona, a veces esa ficción proporciona personajes interesantes. El tipo que dice, por ejemplo, "no, falta a tu fiesta porque no quería perderme el último capítulo de Rosa de lejos que pasaron nuevamente por Volver", también puede ser hilarante, y más atrevido que el tipo que mata a su abuela por enésima vez.
palito
12/10/2004 a las 18:44
Un post diabólico.
Bernardo
12/10/2004 a las 18:44
Ah, ¿era eso?
Con razón...
Vitalio
12/10/2004 a las 18:15
Como no se puede decir que TODO ES MENTIRA ni que TODO ES VERDAD, la situación no cambia sustancialmente por la aparicion del e-mail, Messeger y weblogs. Siempre existió el problema de saber si lo que informan los hombres es sincero o falso (o subjetivamente sincero pero objetivamente falso). Pero la WEB elevó exponencialmente los medios para contrastar las informacioes mediante el acceso a diversas fuentes. En ese aspecto es un avance fenomenal.
Ginger
12/10/2004 a las 18:03
Es cierto, no sé porqué supone que yo no soy la verdadera Penélope Glamour. Casciari: ridículo.
PatoMusa
12/10/2004 a las 17:53
Según tu teoría, Hernán, las fotos de mi página, ¿Son todas inventadas?
¡Ridículo!
Marisa
12/10/2004 a las 17:27
Como cantaba Serrat: " NUNCA ES TRISTE LA VERDAD, LO QUE NO TIENE ES REMEDIO"

Besos mentirosos para todos!
Lali
12/10/2004 a las 17:27
Que macana!! si te digo que estuvo interesante....
estare mintiendo...???
Ada
12/10/2004 a las 17:21
Lástima que no les avisaron que era mentira a los japoneses que pactaron el suicidio colectivo por internet.
Mentecato
12/10/2004 a las 17:05
Excelente tu comentario LaSole, quede impresionado!
DudaDesnuda
12/10/2004 a las 16:50
Yo solo miento cuando digo la verdad.
Alejo
12/10/2004 a las 16:42
Hernán,

Es mentira que leí tu post de hoy... y es mentira que lo vuelva a hacer.

Lo que sale publicado en Internet no es mentira... la mentira es INTERNET, una "Red Global", "Red de Redes" que le dicen, por favor, quien se traga semejante cosa; ¡a papá mono con bananas fucsia!.

Alejo
elteta
12/10/2004 a las 16:34
No me vas a creer, pero había escrito un comentario alucinante, que me llevó un montón de tiempo, Y SE ME CORTO LA LUZ!!

Bueno, después lo vuelvo a escribi y lo mando...
Susy
12/10/2004 a las 15:49
Mentime que me gusta!! Yo creo que el tema de la mentira esta claro en emisor y en receptor.

—No sabe el embotellamiento que había, señor Ordóñez. (Ordoñez piensa: "reverendo hijo de puta con que excusa vas a venir mañana")

—Disculpáme, Estela, pero hoy tuve mucho stress en el trabajo. (Estela: "se hizo una paja o estuvo con otra")

—No fui a tu cumpleaños porque murió mamá. ( "y el año que viene a quien vas a matar?")

—Es increíble lo que me estás contando, Carlos, te compadezco y te apoyo. /Acá te aclaro, Carlos no te escucha, los "monologuistas" son así, les importa un carajo que a vos no te importe.
Carito
12/10/2004 a las 15:48
Miénteme Pinocho! :P
Satán Claus
12/10/2004 a las 15:38
Pues ofende mi inteligencia que linkees Las Mil y Una Noches.
12/10/2004 a las 15:13
Casciari, quise leer todo el artículo porque está interesante, pero en realidad tengo que irme a trabajar. Hoy es un día importante porque tengo una presentación de la empresa, y como comprenderás, tengo que ir temprano. Pero siempre todas las mañanas leo tus artículos con atención, creo que tenés una mente muy lúcida que ilumina a toda internet.

En la noche termino de leer tu interesantísima teoría. Saludos.
 Interior
12/10/2004 a las 14:14
Lo mismo pasa con los Blogs Casciari
, la mitad son mentira, y como yo no se cual es la mitad de verdad y cual la mitad de mentira, no le creo nada a nadie.
Ahora van a saltar los blogueros que me quieren convencer que todas las semanas les pasan cosas increíbles y todos los días tienen algo nuevo para quejarse y/o algo nuevo para ser un cachito mas infeliz su blogueril vida.
Internet es un mentira, Internet es la imagen sicodélica de un porro laaaaaaaaaaaaargo.
a52
12/10/2004 a las 14:10
Admitámoslo, nos gusta más escuchar las mentiras que las verdades. Las verdades suelen romper con la gracia y la magia que creemos estar envueltos.

"si me harás llorar por la verdad, miénteme hasta morir"
Franco
12/10/2004 a las 14:01
Un reciente informe señala que, mientras disminuye la cantidad de lectores en el mundo, los escritores han crecido un 30 %.
De seguir esto así, será una pena que mentirosos tan encantadores, que tan agradables nos hacen las mañanas, se queden sin lectores.
El Angel Gris
12/10/2004 a las 13:55
"No se me irgue la chota...". ¿Es Catalán?
LaSoLe
12/10/2004 a las 13:17
Claro! qué boluda soy!! practicaré...

La mentira es creatividad.... si... puede ser, mezclada con un poco de cobardía... si, puede ser... la cagada es, por ejemplo,cuando se invaden países por un "exceso de creatividad"...entonces el personaje pasaria de ser un reverendo cuadrado HDP a ser creativo? mmmm... me quedaré rumiando la idea...(mentira, porque no me gusta).

Ah! me olvidaba!! te estoy mandando un mail! :-P

Salu2!
Ginger
12/10/2004 a las 12:56
Casciari, que teorías tan complicadas estas elaborando ultimamente. Además avivás giles, porque si los que recibimos e-mail nos enteramos que todo lo que dicen son mentiras, leeremos una cosa pero interpretaremos otra, por lo tanto, esas mentiras se convierten en verdades, lo que en definitiva es lo mismo que nada.
tabano
12/10/2004 a las 12:22
¡Es mentira!
 Daniel Enrique Low
12/10/2004 a las 12:08
Por cierto, la ilustración de la nota es una mentira. (o será un acto de vagancia)
 Daniel Enrique Low
12/10/2004 a las 12:04
Recibí un alerta en mi correo avisando sobre un nuevo artículo en Orsai. Dí por sentado que era mentira, pues el envío no tenía formato de spam.
Para mi sorpresa encuentro aquí el artículo en cuestión. Le pido por favor, Sr. Casciari: mienta más y deje que manoseemos la verdad solo los idiotas.
Juan Alberto Alvarez
12/10/2004 a las 11:54
Son las 7 menos 10 de la mañana.
Estoy tomando mate, antes de ir a laburar.
(introducción).
Como tenía tiempo, encendí la PC para ver mis mails.
Cuando ví el tuyo, estuve a punto de eliminarlo sin leerlo, como hago casi siempre, pero vaya uno a saber por que, lo abrí.
Y ahí me encontré con este pensamiento preclaro...
(nudo)
¡Oh! Ahora tendré algo importante para pensar toda la mañana...
(desenlace)
Vos, ¿desayunás con ginebra, o qué?
Sebastián
12/10/2004 a las 08:50
Que buen blog!


(estoy utilizando tus tácticas)
cvander
12/10/2004 a las 08:40
Tan efectivo que puede ser el email para comunicarnos. Me agradó tu punto de vista. Y por cierto, el messenger hoy le hizo daño a muchos mentirosos que no pudieron utilizarlo. Que dependientes nos estamos volviendo.