Orsai blog post

Vida privada
jueves 13 de diciembre, 2007

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jueves 13 de diciembre, 2007

La madre de todas las desgracias

       

Los que vivimos tan lejos, con un Atlántico en el medio, tenemos un tema tabú. Sabemos (nos aterra saberlo) que alguna vez tendremos que sacar un pasaje urgente, viajar doce horas en avión con los ojos desencajados, para asistir al entierro de uno de nuestros padres, que ha muerto sin nuestra cercanía. Es un asunto horrible que ocurre tarde o temprano, por ley natural. No es una posibilidad, es una verdad trágica que nos acecha cada vez que suena el teléfono de madrugada. Pues bien. Mi teléfono ha sonado.

—Tenés que venir —dijo mi madre, con la voz apagada de dolor, el jueves por la madrugada.

—¿Qué pasa?

—Papá se muere...

—¿Estás segura? —pregunté sin necesidad.

—Te estoy diciendo que se muere —se ofendió—. Él todavía no sabe.

—No le digas —aconsejé—, no hagas como siempre.

—No sé qué hacer, Hernán —me dijo llorando—, tenés que venir.

—¿Pudiste ver cómo se muere, cuándo?

—Accidente de tráfico, mañana viernes —me dijo con precisión milimétrica, y repitió— Tenés que venir.

Corté la comunicación con un nudo en la garganta.

Lo más complicado fue explicarle a Cristina que realmente teníamos que viajar a Buenos Aires. Yo le había hablado muchas veces sobre los presagios de Chichita, pero sin énfasis. Durante estos siete años en España le conté anécdotas de mi infancia y juventud en donde mi mamá tenía clarividencias exactas y presentimientos puntuales, pero siempre lo hice restándole importancia, nunca dije toda la verdad.

Y lo cierto es que la verdad me avergüenza. Quien no ha nacido en una familia signada por las premoniciones no sabe, no puede saber cuánto sufre el hijo de una madre psíquica. Desde chico conviví con lo esotérico, sin desearlo en absoluto. Así como otros niños asumen que han nacido en una familia de carpinteros, o de intelectuales, o incluso de ciegos, yo asumí muy temprano que mi madre podía anticipar el destino. Nunca me pareció nada del otro mundo.

Al contrario. Cuando empecé a visitar a mis amiguitos, a entrar en otras casas y conocer a otras madres, me llamó siempre la atención que las demás señoras no tuviesen ni una pizca de percepción extrasensorial. Las madres ajenas esperaban ansiosas el boletín de calificaciones de sus hijos. En casa no.

Una vez, a los once años, me desperté contento para ir al colegio. Cuando estaba saliendo de mi habitación apareció Chichita, de la nada, y me reventó la cabeza de un sopapo.

—¡Tres semanas sin televisión! —me dijo enojadísima— Y a ver si estudiás un poco, sinvergüenza. ¡Caradura!

Dos días más tarde, en la escuela, me entregaron el boletín, lleno de malas notas. Cuando se lo di lo firmó sin mirarlo, no le hizo falta.

Y así siempre. Toda la vida. Una vez, con mis ahorros, me compré un cachorro de foxterrier, precioso, juguetón, y cuando llegué a casa encontré a Chichita haciendo un pozo en el patio:

—Le va a agarrar moquillo —me dijo triste—. Se te muere el dos de mayo. Ponele nombre rápido así le mando hacer una lápida.

A Roberto y a mí nos arruinó, sin querer, todos los mundiales de fútbol. En 1986, casi un mes antes de que empezara el de México, Chichita salió a la plaza San Martín, con banderas y trompetas. En el 90 en cambio empezó a despotricar contra los alemanes desde abril. Y cuatro años más tarde, la tarde del partido inaugural, directamente nos dijo:

—Maradona se papea.

Por su culpa no podíamos enterarnos de nada a tiempo. Siempre supimos las cosas antes que nadie.

Pero lo peor de todo eran sus premoniciones personales. Las madres corrientes siempre están en contra de las novias de sus hijos, es verdad. Pero como mucho dicen «esa chica no me gusta», o «es muy grande para vos», nunca pasan de ahí. Cuando yo le presentaba una novia a Chichita, ella iba mucho más lejos:

—Cuidado con esa tal Claudia —me dijo una vez de una rubia de la que yo estaba enamorado sin remedio—, tiene cara de mosquita muerta pero en dos años va a asfixiar a su hermano en un piletón.

Mi juventud fue un infierno. Supe de muertes, de desgracias, de felicidades y de premios literarios mucho antes de que ocurrieran. A los quince años ya conocía que me iba a tocar Aeronáutica en Córdoba. A los diecisiete mi madre me arrastró de los pelos a rehabilitación, justo seis meses antes de que yo empezara a coquetear con la marihuana.

Una tarde del año 2000 ya no soporté más y decidí dejar Argentina para siempre. Soñaba con tener una vida normal, sin adelantamientos trágicos. Quería una historia de amor con final incierto, una mascota con la que poder encariñarme a ciegas, un Mundial de fútbol con semifinales inesperadas. No sabía aún dónde ir, pero quería estar fuera del alcance de los vaticinios de mi madre.

Llegué a casa convencido de que había que tomar un nuevo rumbo. Ya pensaría cuál. Cuando entré a mi habitación la encontré a Chichita, llorosa, metiendo mi ropa en una valija.

—Te conviene Barcelona —me dijo—, ahí vas a tener una familia hermosa.

No quiero decir que me vine a España sólo por eso. Hubo muchos otros factores. Pero también es verdad que aquí, a doce mil kilómetros, lejos de sus vaticinios, he vivido cada instante con más tranquilidad.

El día que vi, en directo, cómo caían las Torres Gemelas, sin que nadie me lo hubiera dicho antes, lloré de felicidad. ¡Qué alegría más grande fue para mí padecer, por primera vez, una tragedia al mismo tiempo que el resto del mundo!

Mea culpa, ya lo sé. Yo nunca le había hablado con franqueza a Cristina sobre los poderes de mi madre. Las visiones de Chichita eran mucho más que esas anécdotas edulcoradas que yo solté, tres o cuatro veces, al principio de mi relación. Pero yo no quería que mi mujer me creyese loco, ni mentiroso ni, lo que es peor, demasiado latinoamericano.

Mi esposa es europea, y a todas las cosas raras que yo le cuento sobre mi juventud en Argentina las resuelve de dos maneras: o me dice «eres un mentiroso», o me dice «eso es realismo mágico». Odio ese prejuicio. ¿Por qué si un asiático levita es yoga, pero si levita un colombiano es un cuento de García Márquez? ¿Por qué si un hindú prescinde de los ahorros de toda su vida es ascetismo, y si lo hace un argentino es corralito? Hay mucho racismo intelectual en Europa.

Una vez le conté a mi mujer que al Director de Cultura de Mercedes lo habían destituido del cargo por robarse un pan de manteca de un Minimercado. No me creyó ni siquiera cuando le mostré el recorte del diario local.

—Tú y tus anécdotas mejoradas me tenéis harta —me dijo.

¿Cómo podía confesarle, entonces, que Chichita podía ver el futuro con una claridad demoledora? ¿Cómo explicarle que su propia suegra era una bruja, pero no en el sentido doméstico de la palabra? ¿Cuál es el modo correcto de darle semejante noticia a un europeo de clase media?

Pero algo tenía que hacer. El reloj corría en mi contra y yo quería estar allí para el entierro, al menos. Iba a morir mi padre el viernes, en accidente de tránsito. Teníamos que viajar. Sí o sí. Y yo debía darle a mi mujer una razón lógica, primermundista, para volar con tanta urgencia a la otra punta del mundo.

Mis propias omisiones, mis vergüenzas, me habían acorralado.

Le di muchas vueltas al asunto, pero al final no tuve el valor de ser sincero del todo. Tampoco era conveniente mentir demasiado. Decidí ofrecerle a Cristina una mentira escondida entre dos verdades. Es una técnica a la que también llamo sánguche piadoso.

—¿Qué pasa? —me preguntó sobresaltada cuando colgué con mi madre— ¿Quién ha llamado a estas horas? ¿Por qué tienes esa cara?

—Era Chichita —verdad de arriba—. Dice que mi papá está muy enfermo —mentira del medio—, tenemos que salir para Buenos Aires —verdad de abajo.

Ese mismo jueves, por la noche, conseguimos dos pasajes para el viernes temprano. No pudimos salir antes: había que dejar a Nina con mis suegros, encontrar billetes a precios razonables, hacer maletas, adelantar trabajo, etcétera. Hice lo que pude, pero me fue imposible salir más temprano. Llegaríamos a Ezeiza el viernes a las nueve de la noche. Allí nos esperaría un taxi para llevarnos a Mercedes. Ciento ochenta kilómetros más (unas dos horas) y estaríamos por fin en mi casa paterna.

Durante el vuelo le dije a Cristina toda la verdad. El sánguche piadoso tenía como objetivo que se subiera al avión, era solamente un engaño puntual. A nueve mil pies de altura ya no era necesaria la mentira. ¿A dónde iba a ir la pobre? ¿Qué podía pasar si le decía la verdad?

Ocurrió lo peor; Cristina tuvo un ataque de nervios.

—¡Tres mil cuatrocientos euros más tasas! —gritaba en plena noche, con el avión a oscuras— ¿Cómo es posible que estemos tirando ese dinero sólo porque tu madre está loca?

—No está loca, Cris —intentaba calmarla yo—. Solamente es una madre especial. Nunca ha fallado un vaticinio, jamás en la reputísima vida.

—¡Nos estamos gastando los ahorros! —aullaba ella, enloquecida, mientras los pasajeros pedían silencio o se asustaban— ¿Cómo puedes creer en esas cosas?

—Creo en lo que veo, Cristina. No me importa si es sobrenatural. Yo soy incapaz de creer que un aparato de estos pueda volar con doscientas personas adentro, y sin embargo me subo.

—¡No es lo mismo!

—Sí es lo mismo. Mi mamá ve para adelante, no falla nunca. He visto caerse aviones, pero mi vieja no falló jamás.

Mi mujer me miraba con odio, como siempre que le gano las discusiones.

—Sólo te digo una cosa —me susurró, apuntándome con un dedo—: si tu padre no se muere, olvídate de mí. Y de la niña. Más te vale que tu padre se muera hoy.

Dos azafatas intercambiaron miradas. Yo las vi.

En Ezeiza no nos dirigíamos la palabra. Estuvimos media hora como dos imbéciles viendo desfilar maletas en una cinta, cruzados de brazos, en medio de un silencio espantoso.

A las 22:04 subimos al taxi que nos llevaba a Mercedes. Le dije al conductor que hiciera lo posible por llegar antes de las doce de la noche. Fue un viaje trabado, denso, en el que no pude disfrutar de un paisaje que hacía cuatro años que no contemplaba. La llanura... Hacía tanto que no veía el horizonte real, las vacas sonsas.

Cuando pasamos Flandria tuve ganas de empezar a llorar. Eran las doce menos cuarto y yo estaba volviendo a Mercedes para enterrar a mi padre. Uno deja de ser un chico cuando muere el padre, pensé. No antes. Tuve ganas de que Cristina me abrazara, pero ella seguía con cara de culo, mirando para otro lado.

—Entre por la Cuarenta, por aquella rotonda —le dije al taxista, que era porteño.

Entonces apareció mi barrio, las casas de mis amigos, los kioscos cerrados, las motitos con chicos nuevos encima. La penumbra de siempre, los mismos baches. El taxista seguía mis indicaciones, porque no conocía Mercedes. Le dije que pasara de largo por la avenida Veintinueve y que siguiera hasta la Treinticinco, y después a la izquierda.

El choque fue justo ahí, en la esquina de la Treinticinco y la Cuarenta. Mi papá venía a pie desde la casa de un cliente. El taxista se había volteado para preguntarme la altura de la calle y no lo vio cruzar. Lo agarramos de lleno, a la altura de la cadera.

Hernán Casciari
jueves 13 de diciembre, 2007


La madre de todas las desgracias

por Hernán Casciari

Los que vivimos tan lejos, con un Atlántico en el medio, tenemos un tema tabú. Sabemos (nos aterra saberlo) que alguna vez tendremos que sacar un pasaje urgente, viajar doce horas en avión con los ojos desencajados, para asistir al entierro de uno de nuestros padres, que ha muerto sin nuestra cercanía. Es un asunto horrible que ocurre tarde o temprano, por ley natural. No es una posibilidad, es una verdad trágica que nos acecha cada vez que suena el teléfono de madrugada. Pues bien. Mi teléfono ha sonado.

—Tenés que venir —dijo mi madre, con la voz apagada de dolor, el jueves por la madrugada.

—¿Qué pasa?

—Papá se muere...

—¿Estás segura? —pregunté sin necesidad.

—Te estoy diciendo que se muere —se ofendió—. Él todavía no sabe.

—No le digas —aconsejé—, no hagas como siempre.

—No sé qué hacer, Hernán —me dijo llorando—, tenés que venir.

—¿Pudiste ver cómo se muere, cuándo?

—Accidente de tráfico, mañana viernes —me dijo con precisión milimétrica, y repitió— Tenés que venir.

Corté la comunicación con un nudo en la garganta.

Lo más complicado fue explicarle a Cristina que realmente teníamos que viajar a Buenos Aires. Yo le había hablado muchas veces sobre los presagios de Chichita, pero sin énfasis. Durante estos siete años en España le conté anécdotas de mi infancia y juventud en donde mi mamá tenía clarividencias exactas y presentimientos puntuales, pero siempre lo hice restándole importancia, nunca dije toda la verdad.

Y lo cierto es que la verdad me avergüenza. Quien no ha nacido en una familia signada por las premoniciones no sabe, no puede saber cuánto sufre el hijo de una madre psíquica. Desde chico conviví con lo esotérico, sin desearlo en absoluto. Así como otros niños asumen que han nacido en una familia de carpinteros, o de intelectuales, o incluso de ciegos, yo asumí muy temprano que mi madre podía anticipar el destino. Nunca me pareció nada del otro mundo.

Al contrario. Cuando empecé a visitar a mis amiguitos, a entrar en otras casas y conocer a otras madres, me llamó siempre la atención que las demás señoras no tuviesen ni una pizca de percepción extrasensorial. Las madres ajenas esperaban ansiosas el boletín de calificaciones de sus hijos. En casa no.

Una vez, a los once años, me desperté contento para ir al colegio. Cuando estaba saliendo de mi habitación apareció Chichita, de la nada, y me reventó la cabeza de un sopapo.

—¡Tres semanas sin televisión! —me dijo enojadísima— Y a ver si estudiás un poco, sinvergüenza. ¡Caradura!

Dos días más tarde, en la escuela, me entregaron el boletín, lleno de malas notas. Cuando se lo di lo firmó sin mirarlo, no le hizo falta.

Y así siempre. Toda la vida. Una vez, con mis ahorros, me compré un cachorro de foxterrier, precioso, juguetón, y cuando llegué a casa encontré a Chichita haciendo un pozo en el patio:

—Le va a agarrar moquillo —me dijo triste—. Se te muere el dos de mayo. Ponele nombre rápido así le mando hacer una lápida.

A Roberto y a mí nos arruinó, sin querer, todos los mundiales de fútbol. En 1986, casi un mes antes de que empezara el de México, Chichita salió a la plaza San Martín, con banderas y trompetas. En el 90 en cambio empezó a despotricar contra los alemanes desde abril. Y cuatro años más tarde, la tarde del partido inaugural, directamente nos dijo:

—Maradona se papea.

Por su culpa no podíamos enterarnos de nada a tiempo. Siempre supimos las cosas antes que nadie.

Pero lo peor de todo eran sus premoniciones personales. Las madres corrientes siempre están en contra de las novias de sus hijos, es verdad. Pero como mucho dicen «esa chica no me gusta», o «es muy grande para vos», nunca pasan de ahí. Cuando yo le presentaba una novia a Chichita, ella iba mucho más lejos:

—Cuidado con esa tal Claudia —me dijo una vez de una rubia de la que yo estaba enamorado sin remedio—, tiene cara de mosquita muerta pero en dos años va a asfixiar a su hermano en un piletón.

Mi juventud fue un infierno. Supe de muertes, de desgracias, de felicidades y de premios literarios mucho antes de que ocurrieran. A los quince años ya conocía que me iba a tocar Aeronáutica en Córdoba. A los diecisiete mi madre me arrastró de los pelos a rehabilitación, justo seis meses antes de que yo empezara a coquetear con la marihuana.

Una tarde del año 2000 ya no soporté más y decidí dejar Argentina para siempre. Soñaba con tener una vida normal, sin adelantamientos trágicos. Quería una historia de amor con final incierto, una mascota con la que poder encariñarme a ciegas, un Mundial de fútbol con semifinales inesperadas. No sabía aún dónde ir, pero quería estar fuera del alcance de los vaticinios de mi madre.

Llegué a casa convencido de que había que tomar un nuevo rumbo. Ya pensaría cuál. Cuando entré a mi habitación la encontré a Chichita, llorosa, metiendo mi ropa en una valija.

—Te conviene Barcelona —me dijo—, ahí vas a tener una familia hermosa.

No quiero decir que me vine a España sólo por eso. Hubo muchos otros factores. Pero también es verdad que aquí, a doce mil kilómetros, lejos de sus vaticinios, he vivido cada instante con más tranquilidad.

El día que vi, en directo, cómo caían las Torres Gemelas, sin que nadie me lo hubiera dicho antes, lloré de felicidad. ¡Qué alegría más grande fue para mí padecer, por primera vez, una tragedia al mismo tiempo que el resto del mundo!

Mea culpa, ya lo sé. Yo nunca le había hablado con franqueza a Cristina sobre los poderes de mi madre. Las visiones de Chichita eran mucho más que esas anécdotas edulcoradas que yo solté, tres o cuatro veces, al principio de mi relación. Pero yo no quería que mi mujer me creyese loco, ni mentiroso ni, lo que es peor, demasiado latinoamericano.

Mi esposa es europea, y a todas las cosas raras que yo le cuento sobre mi juventud en Argentina las resuelve de dos maneras: o me dice «eres un mentiroso», o me dice «eso es realismo mágico». Odio ese prejuicio. ¿Por qué si un asiático levita es yoga, pero si levita un colombiano es un cuento de García Márquez? ¿Por qué si un hindú prescinde de los ahorros de toda su vida es ascetismo, y si lo hace un argentino es corralito? Hay mucho racismo intelectual en Europa.

Una vez le conté a mi mujer que al Director de Cultura de Mercedes lo habían destituido del cargo por robarse un pan de manteca de un Minimercado. No me creyó ni siquiera cuando le mostré el recorte del diario local.

—Tú y tus anécdotas mejoradas me tenéis harta —me dijo.

¿Cómo podía confesarle, entonces, que Chichita podía ver el futuro con una claridad demoledora? ¿Cómo explicarle que su propia suegra era una bruja, pero no en el sentido doméstico de la palabra? ¿Cuál es el modo correcto de darle semejante noticia a un europeo de clase media?

Pero algo tenía que hacer. El reloj corría en mi contra y yo quería estar allí para el entierro, al menos. Iba a morir mi padre el viernes, en accidente de tránsito. Teníamos que viajar. Sí o sí. Y yo debía darle a mi mujer una razón lógica, primermundista, para volar con tanta urgencia a la otra punta del mundo.

Mis propias omisiones, mis vergüenzas, me habían acorralado.

Le di muchas vueltas al asunto, pero al final no tuve el valor de ser sincero del todo. Tampoco era conveniente mentir demasiado. Decidí ofrecerle a Cristina una mentira escondida entre dos verdades. Es una técnica a la que también llamo sánguche piadoso.

—¿Qué pasa? —me preguntó sobresaltada cuando colgué con mi madre— ¿Quién ha llamado a estas horas? ¿Por qué tienes esa cara?

—Era Chichita —verdad de arriba—. Dice que mi papá está muy enfermo —mentira del medio—, tenemos que salir para Buenos Aires —verdad de abajo.

Ese mismo jueves, por la noche, conseguimos dos pasajes para el viernes temprano. No pudimos salir antes: había que dejar a Nina con mis suegros, encontrar billetes a precios razonables, hacer maletas, adelantar trabajo, etcétera. Hice lo que pude, pero me fue imposible salir más temprano. Llegaríamos a Ezeiza el viernes a las nueve de la noche. Allí nos esperaría un taxi para llevarnos a Mercedes. Ciento ochenta kilómetros más (unas dos horas) y estaríamos por fin en mi casa paterna.

Durante el vuelo le dije a Cristina toda la verdad. El sánguche piadoso tenía como objetivo que se subiera al avión, era solamente un engaño puntual. A nueve mil pies de altura ya no era necesaria la mentira. ¿A dónde iba a ir la pobre? ¿Qué podía pasar si le decía la verdad?

Ocurrió lo peor; Cristina tuvo un ataque de nervios.

—¡Tres mil cuatrocientos euros más tasas! —gritaba en plena noche, con el avión a oscuras— ¿Cómo es posible que estemos tirando ese dinero sólo porque tu madre está loca?

—No está loca, Cris —intentaba calmarla yo—. Solamente es una madre especial. Nunca ha fallado un vaticinio, jamás en la reputísima vida.

—¡Nos estamos gastando los ahorros! —aullaba ella, enloquecida, mientras los pasajeros pedían silencio o se asustaban— ¿Cómo puedes creer en esas cosas?

—Creo en lo que veo, Cristina. No me importa si es sobrenatural. Yo soy incapaz de creer que un aparato de estos pueda volar con doscientas personas adentro, y sin embargo me subo.

—¡No es lo mismo!

—Sí es lo mismo. Mi mamá ve para adelante, no falla nunca. He visto caerse aviones, pero mi vieja no falló jamás.

Mi mujer me miraba con odio, como siempre que le gano las discusiones.

—Sólo te digo una cosa —me susurró, apuntándome con un dedo—: si tu padre no se muere, olvídate de mí. Y de la niña. Más te vale que tu padre se muera hoy.

Dos azafatas intercambiaron miradas. Yo las vi.

En Ezeiza no nos dirigíamos la palabra. Estuvimos media hora como dos imbéciles viendo desfilar maletas en una cinta, cruzados de brazos, en medio de un silencio espantoso.

A las 22:04 subimos al taxi que nos llevaba a Mercedes. Le dije al conductor que hiciera lo posible por llegar antes de las doce de la noche. Fue un viaje trabado, denso, en el que no pude disfrutar de un paisaje que hacía cuatro años que no contemplaba. La llanura... Hacía tanto que no veía el horizonte real, las vacas sonsas.

Cuando pasamos Flandria tuve ganas de empezar a llorar. Eran las doce menos cuarto y yo estaba volviendo a Mercedes para enterrar a mi padre. Uno deja de ser un chico cuando muere el padre, pensé. No antes. Tuve ganas de que Cristina me abrazara, pero ella seguía con cara de culo, mirando para otro lado.

—Entre por la Cuarenta, por aquella rotonda —le dije al taxista, que era porteño.

Entonces apareció mi barrio, las casas de mis amigos, los kioscos cerrados, las motitos con chicos nuevos encima. La penumbra de siempre, los mismos baches. El taxista seguía mis indicaciones, porque no conocía Mercedes. Le dije que pasara de largo por la avenida Veintinueve y que siguiera hasta la Treinticinco, y después a la izquierda.

El choque fue justo ahí, en la esquina de la Treinticinco y la Cuarenta. Mi papá venía a pie desde la casa de un cliente. El taxista se había volteado para preguntarme la altura de la calle y no lo vio cruzar. Lo agarramos de lleno, a la altura de la cadera.

Hernán Casciari
jueves 13 de diciembre, 2007


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro El pibe que arruinaba las fotos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


02/07/2016 a las 01:36
Cuando leí "Dos azafatas intercambiaron miradas. Yo las vi" se me escapó una carcajada ruidosa. Me pasó no más de cinco veces leyendo.
23/09/2012 a las 14:36
Qué hijo de puta! Leí este texto en tu libro a principios de este año sabiendo que tu padre ya no está y ahora vengo a enterarme que solo era ficción?
Brillante!
Neseerect
18/12/2007 a las 11:46
I??d prefer reading in my native language, because my knowledge of your languange is no so well. But it was interesting! Look for some my links:
Neseerect
18/12/2007 a las 11:46
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Neseerect
18/12/2007 a las 11:18
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Belgrano C
18/12/2007 a las 02:48
Para #158. No se dónde está el fallo.

Hernán dice a través de una "Chichita vidente" que su padre muere atropellado y que ocurre mañana día viernes, nada más. Su madre no "visualiza" que tipo de vehículo lo mata, ni tiene la capacidad de "ver" quienes viajan dentro.
Por lo tanto Chichita, que jamás se equivoca, cree en el fatal desenlace y llama a su hijo urgente... un hijo que cree ciegamente en las facultades videntes de su madre. Y así, entre ambos, trazan el "fatal destino" de un padre y esposo sin proponérselo, y con absoluta inocencia.

Por mi parte no veo ningún fallo.

Gracias Hernán.

 Peto
26/09/2012 a las 21:28
Estoy de acuerdo, y aparte se sobre entiende...
gaby
18/12/2007 a las 01:56
Me quito el sombrero maestro.... O_O.
norman
17/12/2007 a las 22:34
al igual que #32 y #131 en cuanto a la veracidad
y
#58 a lo previsible



nada mas.


hernan, nos haces muy bien.
A+
17/12/2007 a las 22:20
Muy bueno, recien pude disfrutarlo una vez que lei que tu padre estaba bien.

La puta madre, que angustia me agarro.
Te felicito
Pablo
17/12/2007 a las 22:11
No mames, eres un genio...
Es una Verguenza
17/12/2007 a las 21:59
Es una Verguenza! Una Verguenza!
ElTeta
17/12/2007 a las 21:06
Es tan previsible el cuento que apenas lo terminé de leer ya me di cuenta como era el final.


El próximo cuento lo tendrías que publicar sin el último párrafo.
María Inés
17/12/2007 a las 21:02
No es cierto ¿Cierto? Edípico
Truman Cipote
17/12/2007 a las 20:25
Orsai, el mejor escritor de la blogosfera. ¿Qué más se puede pedir? ¡UNA REGULARIDAD EN TUS ENTRADAS, TÍO! Que posteas cuando te sale de los cojo*** y nos tienes la vida en un puño.

Ah! Por cierto, ¿por qué no pones anuncios google y te ganas pasta?
Malena
17/12/2007 a las 19:49
Brillante, como siempre.
Neuquina
17/12/2007 a las 19:24
Que guacho Hernan! Como vas a matar a tu viejo!
Muy bueno el texto, desde que subiste al auto se hizo previsible y morboso. Muy disfrutable.
Saludos y felicidades
Carla
17/12/2007 a las 19:19
ay te juro que te entiendo, yo tambien suelo pensar en el momento en que tendre que viajar para eso.

por suerte en 2 horas estoy en mi provincia natal y no hace falta cruzar mas que algunos rios para llegar.
Patricio Arango
17/12/2007 a las 19:01
Genial Hernán, aunque hubiera sido mejor si era verdad (perdón por el humor negro). También leí el libro, un cago de risa. Espero te gusten los autos y visites mi blog. Felices Fiestas.
17/12/2007 a las 18:41
increible!!!!!!!!!!!! la verdad maravilloso, me alegra leer estas cosas, hace rato que no leo demasiado. estuve entrando y no habia renovacion, hoy me lleve la sorpresa y tan buscada sorpresa de un nuevo cuento de hernan casciari.
te felicito y gracias kapo por hacer estas cosas.
si es verdad todo esto, mi pesame para vos y te mando fuerzas!! saludossssss
Laura
17/12/2007 a las 18:15
Yo lo que quiero saber es si la rubia esa con cara de yonofui ahogó al fin a su hermano en la piscina.
juegodemanos
17/12/2007 a las 18:02
Te acabo de descubrir por casualidad. ¡Eres increible! Te felicito
mediterr­ánea
17/12/2007 a las 15:51
Me aconsejaron tu prosa el viernes, y ya sé que seguiré leyendote. Hace tiempo que no conoci algo tan arrollador. Gracias por sublevar intensidad creadora, que hace falta.

Bueno, puedes preguntarle a Chichita si me llamará?
Gabriela
17/12/2007 a las 13:17
Sos un genio! Te adoro.
Karma
17/12/2007 a las 12:31
Quiero saber más de Chichita... cuéntame todo de ella. Es fantástica!!
No te quejes... peor son las madres que viven en el limbo.

Por cierto... espero que la historia no sea real. El punto de decir en la última línea cómo murió tu padre es buenísimo... Me falta continuidad...
me falta un párrafo más. No, 2 o 3 o 4 !!

ptons
Granec
17/12/2007 a las 12:04
¿Le viste bien la cara al taxista cuándo se dió vuelta? ¡Era tu mamá! :-)
Helena
17/12/2007 a las 06:18
"¿Por qué si un asiático levita es yoga, pero si levita un colombiano es un cuento de García Márquez? ¿Por qué si un hindú prescinde de los ahorros de toda su vida es ascetismo, y si lo hace un argentino es corralito? Hay mucho racismo intelectual en Europa. " --> Increíble!

Unos minutos con el corazón atragantado, escalofríos que remontaban la columna de imaginarme situaciones análogas... un final increíblemente fellinesco.
Gracias, Hernán!
numaleon
17/12/2007 a las 04:58
He llegado aquí por buenas recomendaciones y aquí me quedo.
Me gusta tu forma de escribir y el juego con el humor negro que tanto hace falta.
Saludos.
miguel
16/12/2007 a las 20:45
despues de leerlo no dormi dos días, no se todavía por qué, me hizo acordar un cuento de García Marquez que leí hace un tiempo, magnifico Hernan, te felicito, tus textos realmente me emocionan. Yo me fuí de Argentina por otros motivos, pero te entiendo.
Un abrazo.
tinez
16/12/2007 a las 18:56
Mi viejo murió cuando yo estaba trabajando en Chicago y no me ubicaron a tiempo; cuando sonó el teléfono ya era tarde, y mi vieja murió en Barcelona cuando todavía no había saltado el charco.
Es extraño no haber enterrado a ninguno de los dos padres.
No quisiera que mi hijo pasara por lo mismo.
Eugenia
16/12/2007 a las 18:25
a mi me encanta con y sin guiños.
Eugenia
16/12/2007 a las 18:22
a mi me encanta con y sin guiños, y tambien me recuerda 12 monos. por lo complicado.
gasoo
16/12/2007 a las 17:26
hernan:
deja ya de hacer guiños a las formas de fontanarrosa.
intentalo de otra forma.
quizas puedas.
atte.
gasoo
juanba
16/12/2007 a las 16:22
¡Fantásico! Sin lugar a realismos mágicos.

Siempre te leo, casi nunca comento, hoy lo hago. Estas piezas cortas de ficción con finales sorpresa son de lo mejor. Ojalá dejaras más de ellas por aquí.

Salutes
Vadim
16/12/2007 a las 15:14
Por una parte:
Estuve al filo de la butaca con el final, excelente!! me enganche perfecto.

Por la otra:
Cuando recibas la llamada que la historia sea menos triste!
Guillermina
16/12/2007 a las 13:57
Mas alla de si es o no previsible, si pasó o no, etc etc etc sos un fenomeno escribiendo. Me encanta tu estilo.

Salu2
betulo
16/12/2007 a las 11:13
Me ha gustado mucho, impresionante. Posteriormente me ha recordado aquella historia de las ¿1.001 noches? del encuentro con la muerte en una ciudad, cuando tenían cita en otra más tarde, ajustada a nuestros días.
German
16/12/2007 a las 07:45
Hernán, tu relato me conmocionó hasta lo más íntimo. Sólo quienes han vivido esa experiencia podemos entender lo que se siente y hasta dónde te puede afectar una situación así. Los que gracias a Dios no nos tuvimos que enfrentar a tremenda situación casi que no podemos opinar. A mí, por ejemplo, mi vieja nunca me agarró fumando porro.
También te felicito por tu entereza. Hay que ser muy vicioso para agarrar el porro sabiendo que tu vieja ya sabía de antemano.
Andres
16/12/2007 a las 04:09
Explendida historia Hermano Argentino!
jordi
15/12/2007 a las 21:40
tremendo relato!
Oyom!
15/12/2007 a las 19:34
Sensación ambigua...

Me gustó... pero...

A mitad del relato es como que ya te das cuenta del final. Entonces pensé: este Hernán es muy capo, no puede ser que se deje adivinar tan fácil. Encontes pensé: no, seguro que no lo atropella él mismo, seguro que no, seguro que el viejo se salva, que no lo mata, entonces por la advertencia de la esposa, decide cumplir deliberadamente con el destino predicho por la madre, já, seguro. Encontes llegúe al final del cuento, y bueno...
Pero me gustó igual. En cuando a la versión que se me cruzó por la cabeza, yo me encargo che.
Saludos
Sergio
15/12/2007 a las 16:13
Lo leí muy tarde... pero sin embargo.. genial!!!
Un Abrazo y saludos a tu pa y a tu ma
Lo inmortalizaste matándolo..
Sergio
RusaRoja
15/12/2007 a las 14:01

Yo te lei el jueves y te crei todo asi como te habia creido lo de la Mirta Bertoti la princesa Letizia el vidente Dalmaso y en Spoiler lo de Rosa Montero. Que le puedo hacer. Una persona que quiere a otra es de lo mas pelotuda por amor.
Hoy que mi marido no trabaja ( aqui en Israel los sabados son los dias de descanso ) le dije que escribiste, en consecuencia me dijo: "me borro eeh" y se sienta a leerte.
Bueno eso fue hace una hora en la que no para de repetir: "hay que ser muy hijo de remil puta para ser tan inteligente!!" "que guacho dios mio!!"."como se puede como como!"
Yo pienso igual Hernan
Ponele la firma

HuMoR
15/12/2007 a las 10:06
Bueno, no había visto que ya te habían corregido el error, Hernán. Al final, Chichita vé el futuro pero no te caga del todo algo, siempre deja el margen para el error del implicado.
Qué decir, competir con tu humor sano, divertido y tan atrapante como lo hacés vos, es una misión imposible, pero inspirás a varios (me incluyo) a tratarlo. Sos groso, sabelo.
Felices fiestas...

Aioz.-
Ignacio
15/12/2007 a las 08:32
Hay comentarios que, la verdad, me sorprenden. Más allá de eso, el relato esta vez no me convenció.
 leox
15/12/2007 a las 06:50
chichita no te adelanto nada de victor sueiro?
Madame Rosa
15/12/2007 a las 02:07
Definitivamente eso del racismo intelectual existe...pero al revés.
Solamente los que somos latinoamericanos podemos gozarnos la historia de este post porque entendemos que al final no se trata solamente de realismo mágico sino tambien de puro mamagallismo.
Te leo y te recomiendo, Hernán. Eso solo basta para que sepas cuánto me gusta lo que escribes y como lo escribes.
Abrazos desde Colombia
Alicant4ever
15/12/2007 a las 00:55
¡Vaya manera mas comercial de matar al padre!
Julián Rodriguez Orihuela
15/12/2007 a las 00:43
Tipo jodido... quedé como un boludo... justo ahora leo tu comentario.

Bueno, capaz que de forma medio tardía "mataste a tu padre" psicológicamente hablando...
Julián Rodriguez Orihuela
15/12/2007 a las 00:40
Supongo que usaste el mismo sánguche para narrar esta historia y contarnos que murió tu padre, con un poco de fantasía en el medio.

Todavía no lo imagino, cuando lo viva quizás lo entenderé.

Muy lindo tu "Adiós Nonino".

Fuerza
Naxo
14/12/2007 a las 23:30
Aus!!!!! Jodr >.<
Alex M
14/12/2007 a las 22:14
Hernan! con eso no se juega! (asi me decia mi madre cuando bromeaba con algo que a su juicio no era cosa de juego), excelente historia.......pero no debiste decir que todos estaban bien sino hasta una semana despues, por aquello de conservar un aura de misterio alrededro del blog.....

saludos
Armando
14/12/2007 a las 21:25
Hernán, lo mejor que puedo decir de la mayoría de tus historias es que destupen algunas partes del cerebro. Después de leerlas ves la vida de forma diferente durante un rato. Y entran ganas de escribir las cosas que le han pasado a uno. Esto es literatura para los que no llegamos a apreciar a los poetas.
Armando
14/12/2007 a las 21:24
Hernán, lo mejor que puede decir de la mayoría de tus historias es que destupen algunas partes del cerebro. Después de leerlas ves la vida de forma diferente durante un rato. Y entran ganas de escribir las cosas que le han pasado a uno. Esto es literatura para los que no llegamos a apreciar a los poetas.
Tatiana
14/12/2007 a las 19:58
Pfff....no sé que decirte, la idea es buena aunque predecible y te has cargado mucho al punto a parte y la coma...no sé, me ha gustado pero con reservas.

Un saludo y que todo vaya bien.
Andrea
14/12/2007 a las 19:11
Me has matado con lo del "racismo intelectual". Buenísimo.

Ah, y tu mujer es una santa y los argentinos sois unos liantes. Eso es racismo del normal.
Katana
14/12/2007 a las 19:09
Eres una bestia, no se si lo mejor que he leido de vos eh!. Katana., la cubana/
Recaredo Veredas
14/12/2007 a las 18:59
Hernán, no conocía su blog, ni su habilidad para el microrrelato. Me ha asombrado su capacidad para utilizar el silencio y la realidad compartida. Saludos.
Recaredo Veredas
14/12/2007 a las 18:58
Hernán, no conocía su blog, ni su habilidad para el microrrelato. Me ha asombrado su capacidad para utilizar el silencio y la realidad compartida. Saludos.
sandro
14/12/2007 a las 18:41
que hijo de puta!!! casi lloro y todo, buenisimo como siempre

salud y buenos alimentos
Juan
14/12/2007 a las 18:33
Ire, quedate tranqui. Acabo de ver al papá de Hernán. Está muy bien. Con algunos años menos, claro.

Martes 15 de diciembre de 2083.
tocomocho
14/12/2007 a las 18:20
sencillamente genial!
Diego
14/12/2007 a las 18:11
Simplemente pasmado, no puedo imaginar una sensación diferente en estos momentos.... No lo ví venir.
Virgynqn
14/12/2007 a las 17:12
Muy bueno, para mi no fue predecible como dice alguien arriba, fantastico, me lo imagino como un corto de terror.


Saludos desde el sur de Argentina!!
IMAGINA
14/12/2007 a las 16:56
Eres impresionante.
Lo disfruté horrores.

Corrijo.
Disfruté horrores el cuento.
Sebastian
14/12/2007 a las 16:51
Genial!
Muy bueno.

Hernan segui sorprendiendo con finales como este.
Saludos
ire
14/12/2007 a las 16:27
jajaja no se si me gustó tanto el relato como el comentario que dice "son of a witch!"

juaaaa
ni me molesto en preguntar como está tu padre o no??
me muero de curiosidadddd
Jimena
14/12/2007 a las 16:25
Me quedó la misma sensación de cuando terminé "La continuidad de los parques", de Cortázar.
En mi caso, nada predecible el final.
Genial...!
Jaime
14/12/2007 a las 15:58
Hernan, muy bueno como todas tus historias.
Jaime. de Lima- Perú.
Ann
14/12/2007 a las 13:56
Sólo espero que sea todo mentira...


Gracias por reflejar tan bien todo lo que sentimos los que estamos a este lado del charco, pensando siempre en el otro lado.

Sé que en algún momento mis abuelos van a morir y yo no voy a poder ir, ni estar.
Ann
14/12/2007 a las 13:51
Sólo espero que sea todo mentira...


Gracias por reflejar tan bien todo lo que sentimos los que estamos a este lado del charco, pensando siempre en el otro lado.

Sé que en algún momento mis abuelos van a morir y yo no voy a poder ir, ni estar.
Tomás
14/12/2007 a las 13:25
Mi esposa es europea, y a todas las cosas raras que yo le cuento sobre mi juventud en Argentina las resuelve de dos maneras: o me dice ??eres un mentiroso??, o me dice ??eso es realismo mágico??


Me encantó.
SISI
14/12/2007 a las 11:39
TENDRAS ALGO DE RAZON, ESO SI NO DEJAS DE SER UN VERDADERO GILIPOLLAS!
joaquin
14/12/2007 a las 11:23
Increíble final, me pregunto que hubiera pasado de no haber creído una vez sola las predicciones de la madre...

:O


saludos!
widobro
14/12/2007 a las 11:04
Que tio más cachondo, Hernan¡¡¡ Yo creo que lo principal de Hernan es el amplio y costumbrista sentido del humor, con cierto toque nostalgico, pero a la vez algo culpable.
la puchus
14/12/2007 a las 10:36
¡Enhorabuena!
Eres un pescador de la curiosidad ajena y esto, hoy en día, es muy difícil.
Sin duda, lo que más me ha gustado es el amargo retrogusto de tu humor. Un genio, ¡oiga!
Saludos
el cheche
14/12/2007 a las 06:35
Genial todo el cuento, yo vivo en la costa del pacífico y mi madre nació en el golfo de México, desde hace 15 años que vivimos aquí le sigue preocupando la salud de los familiares que se quedaron, y en especial la de su madre, así que un poco entiendo esa situación (claro la distancia no es tan larga). En lo que algunos discuten del cuento, que si tu madre puede predecir con exactitud, por qué no predijo que moría a causa tuya, pues me parece más interesante pensar que lo sabía y que lo calló, me abre unas opciones. Y en lo de que ya no sorprende que un hijo mate a su padre, pues estaría bien si dijeran qué les sorprende, son la clase de tipos que voltean al cielo y ya no les sorprende ver nubes o estrellas, porque creen que es algo que ya conocen.
Lo de "demasiado latinoamericano" es buenísimo, jajaja.
Victor
14/12/2007 a las 03:14
Genial, no hay otra forma de calificarlo. Mil gracias por dejarnos leer historias tan increíbles, demasiado bueno de verdad.
Saludos
Marian
14/12/2007 a las 03:12
Ya!!! Por favor, contanos que dijo tu padre cuando leyò esto!!!!
 alicia
14/12/2007 a las 02:43
sanguche piadoso no!!
No creo en la posibilidad de que inventaste la muerte de tu padre para escribir uno de tus cuentos o será que amo demasiado al mio y no logro imaginarme su muerte?
Narmo
14/12/2007 a las 02:36
Impresionante! Que facilidad para dejarse leer, sin apenas darse uno cuenta, es una pasada. No te conocia, pero gracias a un amigo, ahora lo hago. Vivan los amigos!
sebasth
14/12/2007 a las 02:10
la verdad que tu blog me encanta y espero ansioso cada vez que posteas, pero esta vez, me autocague el final portque en seguida me acorde de una anecdota que cuenta un personaje en un libro de de auster (oraculo nocturo o brookling follies)
. Igual eso de mandarlo asi como relato personal, medio ficcion realidad me encanta.
saludos, desde ahora en londres sebasth
  mafaldita
14/12/2007 a las 02:07
181, clavijo, no te quejes, es culpa de tu post sobre arg-colombia jajaja
14/12/2007 a las 01:53
Tengo que confesar que a partir del momento donde dijiste que Cristina no te iba a dejar ver más a tu hija me empecé a preocupar mucho sobre el desenlace de la historia. Una historia donde ninguno de los finales posibles era deseable. Pero no me lo había imaginado tan brutal.

Muy bueno.
Ivana
14/12/2007 a las 01:47
Muy Horacio Quiroga.
aleja
14/12/2007 a las 01:24
a mi todo este rollo del cuento y los comentarios (141, 153...) me recordo una de mis anecdotas favoritas, y es la de un joven que camina junto a su maestro por una montaña, en eso tiene que agacharse a anudarse los zapatos y justo cae una piedra delante de él, donde estaría si no se hubiese detenido. Ante su sorpresa el maestro le dice algo así, no lo recuerdo textual, pero la idea era que asi como sucedio que detenerse a anudarse los zapatos lo salvó de la piedra, pudo haber pasado lo contrario, que al detenerse, le cayera la piedra que no le hubiera tocado de seguir caminando. Que en esto no podemos hacer mucho, que en lo unico que puede actuar nuestra libertad es en anudarse los zapatos impecablemente.
Patricia
14/12/2007 a las 01:09
Hernán, mi niño,
es que estás un poco pa allá, con algunas cosas no se juega, yo también tiemblo cuando suena el teléfono de madrugada, aunque sea una hora menos en Canarias!!!!!!!...
ja, ja, muy bueno el cuento.... me super encantó lo del "racismo intelectual europeo"???.
Y Felices Fiestas a Todos.....
14/12/2007 a las 01:02
Hernan, que hijo de puta. Para los que estamos lejos y tememos....
gracias por la reflexion.
madreatomica
14/12/2007 a las 00:45
De Ezeiza a Mercedes, 180 kilometros...
Te pasaste de Chivilcoy y casi llegas a Bragado
Hace mucho que no venis, si...
clavijo
14/12/2007 a las 00:45
No se si pueda creer tu historia Hernan pero eso si con esas narraciones extraordinarias hasta le quitas el puesto a Allan Poe.

Otra cosa me encanto nombraras a Garcia Marquez y que dijeras algo de los Colombianos, llevabas un buen tiempo sin acordarte de nosotros.
Leo
14/12/2007 a las 00:35
Sos un animal... sos un animal, loco. Es increíble ese texto. Terrible.
dirana
14/12/2007 a las 00:25
Un relato buenísimo. Sobre todo si tienes la suerte de empezar a leerlo pensando que es un post "serio".
Hitos
14/12/2007 a las 00:21
Busqué entre los comentarios hasta que encontré en el que dices que tu padre está bien. Eres un ... no sé como decirte porque los argentinos ya tenéis muchísimas formas de expresar enojo sin serlo o siendolo a medias o que se yo... pero que me lo había creido todo. ¿Cómo puedes maquinar estos relatos? Escribes como un dios, divino, cojonudo, perfecto. Eres la alegría en mi correo, cuando aparece un mensaje diciendo que has publicado ya sé que voy a tener un rato ilusionante, espectante, de esas cosas que te gustan disfrutar con ambiente; hasta hay veces que lo dejo para mejor momento (que nada ni nadie me moleste mientras leo).
Ea, ya no digo más
El serrucho
13/12/2007 a las 22:55
Me gustó mucho la historia. Tal vez deberías pedirle a tu madre que cuando te dé una premonisión de este tipo, lo haga con más detalles. Digo, en una de esas lo esquivabas y todo. Abrazo y felicitaciones.

Te invito a leer mi blog: www.elserruchot.blogspot.com
Daniel C.
13/12/2007 a las 22:18
Real, melancólico...Genial

Felicitaciones
Gustavo Novo
13/12/2007 a las 22:10
Bueno para mi esta buenisimo, pero a mi mujer que esta embarazada, se le caian las lagrimas al final y me (nos) puteo de arriba a abajo.
Igual me quedo la duda..................

abrazos
gustavo
Marcelo
13/12/2007 a las 22:06
Hernan, VIVO con el mismo miedo que vos describis al principio del texto, y cuando comence a leerte...te puteé.
Excelente trabajo.
Y me deja tranquilo saber que no soy un "perseguido" con esa cronica de la muerte anunciada...
Abrazo desde Valencia.
Rudalo
13/12/2007 a las 22:02
Hola,

Soy un "neófito" seguidor tuyo, pero no hace falta que te diga que sos un "genius".

Desde acá, desde EEUU son sólo 8 horas de viaje, pero el sentimiento es el mismo, quasi existencial, en realidad yo no quiero que suene nunca el teléfono.

Feliz Navidad

Cheers!
d-Sastre Popular
13/12/2007 a las 21:35

Me parece que es en el libro "El Eternauta" que se relata la historia de alguien que viaja al futuro y ve que la Tierra ha sido aniquilada por una plaga de mariposas exóticas. El tipo decide regresar al pasado justo en la fecha que se descubrió a esta rara clase de insecto mortal.

Cuando el protagonista cae en la fecha indicada, resulta que de su nave se escapó una mariposa que se le había filtrado cuando estuvo en el futuro. ¡Esa era la mariposa que causó el efecto apocalíptico!.

Me dió una sensación de Deja Vu al final de este cuento, para que te cuento, Hernán. Igual estuvo entretenido, algo predecible pero en los detalles estuvo el detalle.

Saludos...

Desde el fondo de una botella
La Filistea
13/12/2007 a las 20:18
Yo ya no te creo ni lo que te comés Hernán, desde que me pegaste la engañada del siglo con la Mirta, pero a Chichita si le creo y con los ojos cerrados..

Exelente como siempre, más con eso de que Cristina iba con cara de culo, no quiero ver el castigo que tené encima por estos días.

Ciao.
Edgard
13/12/2007 a las 20:03
Gordo puto. Te felicito por haber encontrado la sensiblidad con que vivimos los que estamos lejos. En 30 años que vivimos en España, ya tuvimos que viajar urgente por esos motivos. Te doy y te damos las gracias por haberlo descripto de forma literaria lo que nos acongoja ante las 12 o 22 horas (en nuestro caso 12 de vuelo y 10 de colectivo hacia el sur), después de "esa" llamada.
Me hiciste acordar a Horacio Quiroga, Edgar Allan Poe, algo de Cortazar.
Un abrazo a tus viejos. Vos que los tenés, cuidalos.
La perfecta
13/12/2007 a las 19:58
carajo! que mal que no pueda mandar aplausos multitudinarios por acá. Me encanta cuando no me espero el final de las historias (perdón a los que les pareció previsible, pero yo: NI IDEA)

PD: lo único que me jode la vida en Orsai (y todos tus blogs) es la cantidad de gente que se queda preguntándose (o peor, preguntándote) si lo que escribiste es verdad o mentira? Qué les cuesta dejarlo a la imaginación? disfrútenlo y ya, coño!
dedalus
13/12/2007 a las 19:58
SON OF A WITCH!!!
la canoura
13/12/2007 a las 19:26
Segun las creencias populares, esto es casi como duplicarle la vida a tu viejo...Besos a la familia completa y que empiecen el año con jamón pata negra y buen vino.
MIRZA
13/12/2007 a las 18:54
para #158 Paul: es como el cuento de hueso y pellejo q esta en la obra "Perros Hambrientos" de Ciro alegria .. no le quites el chiste!!! no seas tan racional solo disfruta.. no malogres el cuento pues..
MIRZA
13/12/2007 a las 18:46
La verdad aun no leo los demas comentarios pero a mi me han dado ganas de reir.. por q? deberia estar con mi pañuelo, en fin supongo q son cosas q pasan y uno q vive en latinoamerica y vive estas cosas a diario es como otro cuento mas pero muy bueno eh!! saludos desde Perú.
 Martinaxto
13/12/2007 a las 18:41
final previsible, lo de las azafatas te delató. igual me cagué de risa pensando en las puteadas antes de leer los comentarios. si eso era lo buscado conmigo lo conseguiste
Dr No
13/12/2007 a las 18:22
Lo del llamado es verdad a fuego...
El cuento me hizo acordar a uno de Garcia Marquez de una madre que se levanto con la idea de uqe algo malo iba a suceder y se lo cuenta al hijo quien luego pifia una carambola en un pool y bueno...todo sigue.... si no lo conoces leelo porque es impresionante....

Supongo que con lo devoraletras que sos lo conoceras..saludos man desde el tercer culo del mundo.....

Man no se si sabias que Jorge Lanata esta por abrir un diario....
seria muy copado que le tires una linea....pinta bueno .....
mariaM
13/12/2007 a las 17:54
Hola, Hernan, hoy recibi por primera vez el aviso en mi correo, aunque hace 2 anos que te leo,recien me subscribi; te confieso que cuando lei los primeros renglones, senti un escalofrio en la espalda, como si esa noticia me le enviara un ser muy querido, fue muy impresionante, pensaba, "pobre Hernan", hoy mas que nunca me doy cuenta de cuanto te aprecio .Claro que a medida que leia pensaba, que morboso hijo de puta, que me perdone Chichita, y tu papa????, besitos GENIO!!!
Elle
13/12/2007 a las 17:51
Wow!. Esto me dio 'piel de ave'. Saludos.
Yimmi
13/12/2007 a las 17:48
Justo después de leer el párrafo dónde explicas que no querías ser "demasiado" latinoamericano con tu esposa pensé: "Realismo Mágico" y zas! Los sueltas en el párrafo inmediato.
Supongo que García Márquez es como una maldición para el inmigrante latino. El Realismo mágico es una vaina de esas "de familia" que no sabes si rendirle orgullo o maldecirlo para toda la vida.
Lo bueno es que, tanto "Cien años de soledad" como este texto tuyo son leídos de manera MUY diferente por un latino que por un NO-latino. Y eso nos da cierto aire de "superioridad intelectual" sobre los demás.
Si es castigo divino o no, que más da averiguarlo, es como el familiar retardado, simplemente lo aceptas y lo amas porque sí, por cuestión "de sangre" nada más.
Muy buen texto... muy realista y muy mágico.
Alejo
13/12/2007 a las 17:45
Hernan, me asaltó una duda, ¿si Chichita posee dotes oraculares, no debía haber sabido que no eras fotogénico y evitarte el mal rato de la historia de las fotos de tu infancia?
Paul
13/12/2007 a las 17:44
Hernan, hay una falla en tu cuento, si tu madre vio como moria tu padre, indefectiblemente veria que en el auto venias vos, por que como hijo, ella debe tener presentimientos tambien sobre tu porvenir, por lo que no te llamaria, ya que estaria sabiendo que si volvias matarias a tu padre. Se entiende?

Slds.
 juanpex
13/12/2007 a las 17:39
Osea que para finalizar.
Una ambulancia que llega tarde.
Un taxista preso.
Vos sin padre.
Un velorio igual al que tu madre "imaginaba".
Un vuelo de vuelta con nueva info de tu madre.
Tu esposa con algo de información que sintetizar.

Lindo cuento. Podría haber sido mas trágico. Prende la tele.
Julio Gaye
13/12/2007 a las 17:30
BOLETÍN DE CALIFICACIONES
Escuela Nº 3 - Rosario

*
*
Entrega Semanal: La madre de todas las desgracias
Nota: 6 - Puede y debe mejorar, tiene condiciones.
*
*

_____________________
Firma Padre, Madre o Tutor

Atte,
La dirección
eliana
13/12/2007 a las 17:19
cuando estaba leyendo que ya estaban en ezeiza supe que iba a terminar así, lo supe, posta.

predicciones autorrealizadoras, les decimos a esas en la facultad de ciencias sociales

Dugarte
13/12/2007 a las 17:04
Te leo desde hace solo 3 meses pero ya he leido todos tus post (los del archivo incluidos) por lo menos 2 veces.
Pero ya, cuantas veces me piensas poner lagrimas es los ojos?

Excelente cuento... Saludos de Venezuela
13/12/2007 a las 17:01
"Cuando te toca, ni aunque te quites y cuando no te toca, ni aunque te pongas"
A eso se le llama destino
Me gusto mucho, pero dejó mi corazoncito acelerado
montuna
13/12/2007 a las 16:58
La narración es buena pero el primer párrafo es glorioso. Felicitaciones repetidas y obvias ¿qué más podemos decir?
lara
13/12/2007 a las 16:52
no es vacas ZONZAS?
genial Hernán!!!!
Besos
Leandro Destéfano
13/12/2007 a las 16:44
GENIAL, HERNÁN, GENIAL!!!!!!!! Qué más se puede pedir para terminar el año? Una verdadera MARAVILLA. Una tragicomedia donde cada acto está justificado y te hace cagar de risa. Hacen falta más felicitaciones? Salud!
Eugenia
13/12/2007 a las 16:38
Te odio!!! pero con onda jajajajaja casi me haces llorar.

Todos le tenemos panico a esa llamada

Besotes
ricardo galli
13/12/2007 a las 16:27
Hijoputa cabrón.

Empecé a leer y casi te llamo por teléfono preocupado (también sueño con la fatídica llamada de ir corriendo a un funeral) para darte el pésame.

¿No te ha dicho Chichita que si te encuentras conmigo te daré una hostia? ;-)
Lucas
13/12/2007 a las 16:12
Excelente... casi se me pianta un lagrimon
Anaik Frita
13/12/2007 a las 16:04
Con razón siempre me imaginé a Chichita con un aire a Patricia Arquette ...

pal
13/12/2007 a las 15:43
fíjate lo que te voy a decir, porque no lo digo seguido: conchetumadre... me dejaste frita...
Hernán este relato me re-mató... al principio solo sentí una envidia verde por tener una familia entera de premonitores y oráculos, y nunca podré escribir un cuentito como este... y ahí está el material, si pudiera te lo regalaba... pero el final!!!! güachito... me cagaste.
Un beso.
Marcio
13/12/2007 a las 15:26
Me encanto!.
Martín
13/12/2007 a las 15:17
Mooooooooooooooy bueno !!!!!!!!!!!!!
DudaDesnuda
13/12/2007 a las 15:09
Jana tiene razón.

Besos y calas.
  mafaldita
13/12/2007 a las 15:03
Desde q lei lo tuyo me puse a buscar como loca la leyenda esta:

"La futilidad de negar la muerte está inmejorablemente expresada en una conocida leyenda de origen persa contada por Farid al-Din Attar, en la que un siervo muy angustiado le pide a su amo un caballo veloz para huir hacia Samarkanda. Ante la pregunta de su amo, le cuenta que ha encontrado a la Muerte en el mercado y ésta le ha hecho una mueca de amenaza. El señor accede al pedido y, más tarde, cuando baja al mercado, también se topa con la Muerte. "¿Por qué has asustado a mi siervo?", le pregunta. "No lo he asustado, la mía ha sido una expresión de sorpresa de encontrarlo aquí porque tenía entendido que teníamos una cita esta noche en Samarkanda." "

y la referencia la encontre en este articulo, me parecio interesante
http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=817060
ElTeta
13/12/2007 a las 15:02
Moraleja:
Mamá siempre tiene razón.
Sonia
13/12/2007 a las 15:01
Gordo: tu papá tenía Sanpakú, como vos?
Mario
13/12/2007 a las 14:46
Me gustó, o mejor dicho, encontré un sabor rico y conocido. Rico por lo bueno, por la maravillosa descripción de cada escena. Conocido porque me hizo acordar (y esto no es para los críticos, sino sólo porque me hizo acordar ...) al Sr. Negro Fontanarrosa. Puede que haya sido un final previsible como leí por ahí, pero por favor ... ¡¡¡ Que bueno !!!. También mi comentario podría resumirse en un ...Que te parío ...!!! Salute.
Haffner
13/12/2007 a las 14:45
3500 Euros los pasajes???Juan Carlos,porque no te callas?
Haff
PS Claro,si el sr elige bisnisclass....
fede o
13/12/2007 a las 14:35
ahora caigo! chichita es el oráculo!
fede o
13/12/2007 a las 14:19
buen relato.
debo estar más boludo que de costumbre, pero para mí el final no fue previsible.
eso sí, me recuerda al jarrón que rompe neo con el codo en matrix.
"ahora me vas a preguntar si lo hubieras roto igual", o algo así.

saludos a la familia, otra vez protagonista.
Jorge
13/12/2007 a las 14:17
Esta muy bien relatado como siempre, pero cuando te subistes al taxi, ya sabia como terminaba. Seré como chichita? De todas maneras, excelente.
Roberto
13/12/2007 a las 14:15
Buen día, siendo las 10:11 del 13/12/07 en Dominico Buenos Aires Argentina, te saludo y te cuento la sensación que siempre tengo cuando leo tus escritos, no termino de saber si son cuentos o parte de una realidad, lo cierto es que en este lo que transmitis bien puede ser ficción, si es así, muy bueno, pero si es realidad MI MAS SENTIDO PÉSAME.

cordi@lmente
®oberto
13/12/2007 a las 14:11
Impecable!! Que linda sorpresa para empezar el dia...
Será que con el relato le alargaste la vida a Roberto? Como en los sueños?
Saludos!
Nat.
Demian
13/12/2007 a las 14:10
La gente que preguntó con ahinco si era verdad, es la misma que muere por hablar con los cantantes para desentrañar el mensaje de las letras. Esos que mueren por hablar con el Indio Solari para que confiese de una vez de qué habla en tal o cual letra.

Hacer tal cosa no tendría sentido... la revelación de Hernan en el comentario #91 echó por tierra mi duda, que era lo mejor que me había quedado del texto (aunque en el fondo supiera que no era cierto, como en el cine, que uno entra a creerse todo porque tiene ganas).

Cortázar dijo en cierta ocasión "la idea de que un hombre se volviera invisible, me parecía totalmente factible" y me parece lo más acertado para explicar esto... ¿Tanto importa siempre si es verdad o no?
carre
13/12/2007 a las 14:08
Je, te juro que mientras leía me anticipé ese final, y ahora me pongo a pensar... no tendré lo mismo que tu madre??

No habrá sido un homicidio por parte de ella?, ella no pudo ver como moría y en manos de quién? claramente tienen que meterla en cana

saluzdos
Bart
13/12/2007 a las 14:08
¿Viene Chichita a BCN? ¿Crees que si le pido que visualice un número de 5 cifras antes del 22 de Diciembre me podría sacar de pobre?

Hernán Valisto (#101) ¿No te sorprendiste cuando Luke Skywalker mató a Darth Vader? Yo me quedé de pasta de boniato.
renzo
13/12/2007 a las 14:04
.......................................Y bué..............te cuento que desde hace como 18 años he decidido no volver a Argentina bajo ninguna circunstancia.....................se que la última vez que fuí deje un cementerio........y ya se esta empezando a poblar........ mis iguales seran del 40/48....... mis mayores 20/25 años mas por eso no pienso en la llamada de media noche......... pero con este cuento creo que he echo una muy buena eleccion..............
Genial HERNAN.....(si hasta me puse a buscar en los diarios de Mercedes! ! ! ! ! ! ja ja ja ja ) un Abrazo
mentecato
13/12/2007 a las 14:03
Recordando una vieja historia, quizás si el taxista hubiera advertido el cruce de tu padre e intentara esquivarlo, seguramente Cristina abriría la puerta y lo hubiera hecho volar por el aire de todas maneras con idéntico fin.
Las presunciones maternas nunca fallan.
La mía siempre decía que si no estudiaba no seria nada en la vida,? que las hay las hay.

Te doy el pesame y el mideme.
  mafaldita
13/12/2007 a las 13:56
el mensaje q tuviste q poner, hernan (#91 por ahora, ya q hay mil repetidos), pobre, seguro q fue para q te dejen de llamar para darte el pesame..., increible..., pero a vos te gusta q te crean... a llorar al puerto, che....
yooo
13/12/2007 a las 13:52
Y cómo no os hicisteis millonarios a base de apostar en los mundiales? xD
Fran
13/12/2007 a las 13:46
Recién ayer conocí tu página.. y creo que ya me he leído TODAS las historias. Las de Nina me sacaron carcajadas ayer en la oficina. EXCELENTEEE !
Cyrano
13/12/2007 a las 13:42
Hernán, ¿qué es eso de la nieta catalana? #91
¿Ya estás aflojando?
¿Ya te dejaste vencer por esa gallega?
La Nina es argentina, viejo!! Y no la vamos a transar, no hay negociación posible.
Ponete las pilas, chabón!
¿O tengo que decirte "espabila, tronco"?
anayalour
13/12/2007 a las 13:41
Que se yo...
Me agarraron esas ganas de que salgan todos, queden las butacas vacías, la sala en silencio. Necesito pasarme la película otra vez, para mi sola, en otro tiempo, y disfrutarla. Porque acabo de verla sin dejar de pensar en tu tremendo talento, en tu buen libreto, en la genial puesta en escena que hacés con las palabras. Estabas ahí, metido en el medio todo el tiempo. Y hacías sombra.
Así que ahora lo leeré otra vez. Solita mi alma.
Podrías salir de mi vida un ratito? Digo... Mientras leo tu relato. Gracias.
Te abrazo


Dr. J
13/12/2007 a las 13:39
Impresionante parábola, digno de un capítulo de Six Feet Under

Este blog es como los macarrones de mi madre: sé que me van a encantar antes de hincarles el diente.
sole
13/12/2007 a las 13:32
Muy groso Hernán!

Igual que le pasó a otros, empecé el relato con el corazón en la boca y no pude dejar de leer. Primero daban ganas de abrazarte y decirte que no pasa nada, que todo se supera, después me dí cuenta y quise mandarte a la puta que te parió y luego me estuve riendo a carcajada limpia lo tardé en leer el relato. Buenísimo.

Lo no tan gracioso es que en 2005 vivía yo en Barcelona. Me llamó mi mamá el 2 de agosto y me dijo que viajara urgente, que a mi viejo lo operaban de la vesícula, pero que en estos meses había bajado mucho de peso y la mar en coche. Mi mamá no es muy vidente, al contrario, es super exagerada, uno no sabe nunca qué creerle y qué no.

Los billetes estaban a 3 mil euros por cabeza porque sólo quedaban plazas en business. Yo para desestresarme un poco, después de comprar el billete en Marsans Viajes (como participan de Aerolíneas Argentinas tienen los mejores precios para os vuelos) me fui al Dir Castillejos a hacer un poco de fotosíntesis. No era de desalmada, mi mamá es en verdad muy exagerada, de las que gritan y se horrorizan por todo. Mi abuela me llamaba y se largaba a llorar, yo no entendía nada.

Me fui a la playa a despedirme de la ciutat condal y me subí al avión. Después de un viaje eterno, que incluyó como es debido varias horas de espera en Aeroparque, llegué a Córdoba. Fui directo a la Clínica y me encontré con papá en terapia intensiva, casi tan flaco como Ghandi y con las enfermeras histéricas porque no le podían poner la vía central (el suero) porque se le reventaban las venas.

Lo operaron de la vesícula. Esa fue la primera internación de tres, durante cuatro largos meses, incluido el cambio de médicos, de un hospital a otro y del abandono de la cobertura de la mutual.

Y eso que mi viejo es médico y tenía ahorros para enfrentar internaciones de manera privada!!! Tengo historias más que surrealistas, verdaderamente increibles hasta para un país como el nuestro. Los precios de los medicamentos, médicos que recetan un medicamento porque es el mejor pero luego de ser apretados por la mutual dicen que no (uno costaba 50 pesos la dosis y el otro 400, algo así), ir a buscar un medicamento de 4 mil dólares a una farmacia específica en camioneta y contando dinero en el cuartito de atrás cual película de suspenso, etc.

REalmente muuuuuuuuu groso. Como nadie se muere en la víspera, papá sigue vivito y coleando. Flaquito y con menos energía que el resto de las personas, pero con buena onda y con muchas ganas de seguir haciendo el bien y curar personas.

Yo dejé mi laburo en Barcelona, mis amigos me ayudaron con el piso, etc. pero después me entrevistaron en Baires para un laburo en Madrid y acepté! Primero estuve trabajando y luego me gané una beca e hice un master. Viví en Madrid hasta agosto de este año, en que ya extrañé bastante a mi familia y me he vuelto a Argentina, aunque tengo un par de ofertas trabajo en Madrid y me veo tentada a aceptarlas.

En fin... Me encantó el relato.
Chorch
13/12/2007 a las 13:20
Jajajaja.. que hijo de puta!!!
Ya no quedan apelativos. En cualquier momento te revienta el cerebro Hernan.

De paso y pidiendo disculpas, les recomiendo el blog del Mutante de Gualeguaychu. Es una historia interactiva de un muchacho de Gualeguaychu que relata su mutacion por la contaminacion de Botnia. Su principal meta es destruir Botnia, pero mientras descubre muchas cosas ocultas de su pueblo y su vida. Al final de cada capitulo se dejan opciones para que los lectores voten y la historia siga su curso.

Saludos y si les gusta, que lo disfruten y si no les gusta, sorry.
yo
13/12/2007 a las 13:12
SO-BER-BIO!

Este cuento pide pantalla!!!!

poliket
13/12/2007 a las 13:09
El principio me parece genial. Con mucha fuerza y enganchando mucho! Muy grande. Un abrazo a tu madre, a mi abuela, no la conozco pero también ha vivido en mi casa...
Peter
13/12/2007 a las 13:09
Que lo parió...
Te leo desde siempre, nunca había dejado un comentario, pero es que ésta vez...
Empecé jodido, muy jodido con el primer párrafo... llevo la mitad de mi vida viviendo en Europa. Cada vez que me vence el pasaporte (siempre que me vence un pasaporte el otro está vencido) tiemblo pensando en esa llamada y el viaje urgente. Ya te estaba dando el pésame y a la vez temblando por mi otra vez. Aunque el asunto es tan horrible que a veces pienso que la falta de pasaporte o billete sería una excusa entendible para huir (pura cobardía) de la situación y si no se va a llegar a tiempo, para que ir...
Me reí con "o me dice ??eres un mentiroso??, o me dice ??eso es realismo mágico?? "; mi ex, asturiana, lo mismo... jamás me creía o simplemente zanjaba con un "los argentinos estáis locos" o un "por qué sois tan complicados, por qué os enrolláis tanto, inventáis todo".
Y me quedé de piedra con el final y me da exactamente igual si es previsible o no.
Lo leí anoche, lo releí ésta mañana, obvio lo voy a volver a leer. Y sigo sin saber que pensar. Si, ya... me enrollo mucho, le saco punta a todo, terapeutizo todo, la parte argentina que no voy a perder jamás por más que lleve 23 años por éstos pagos.
¿Y ahora qué hago con ese "Uno deja de ser un chico cuando muere el padre"?
Nelson
13/12/2007 a las 13:07
No sé que dicen los demás comentarios, Hernán, pero escribiste tu obra maestra.
El Inglés
13/12/2007 a las 12:57
Y qué le vamos a hacer?

Yo vivo fuera de España y esa es una de las cosas que ya me he planteado. Yo viviendo fuera y que se mueran mis padres o mi hermano.

¿Me odiaré para siempre por no haber pasado los últimos días con ellos?

Pues no. Me alegro de haberlo pensado seriamente antes de tener que enfrentarme con eso, porque así (imagino) que sabré reaccionar correctamente. Uno vive su vida, intenta dar su amor a los que se lo merecen, y cuando alguien se va, es ley de vida. La gente vive y muere, y gracias a esa serie maravillosa llamada Six Feet Under, sé que uno se puede morir cuando menos se lo espera y que la muerte no tiene por qué ser tan dramática como la pintamos a veces. Sí, la muerte es triste y dolorosa, pero un nacimiento es alegre y da esperanza. El ciclo vital. Cuando uno piensa en ello, relativiza su posición en el universo y todo lo que le puede pasar.

En cuanto a la llamada de madrugada, hace muchos años que desconecto el tfno.

Al vivir lejos,

¿qué va a cambiar entre recibir la noticia unas horas antes o unas después?

Que sea lo que dios quiera.

sergio
13/12/2007 a las 12:50
Genial Hernán!
Dina
13/12/2007 a las 12:47
Madre mía!! que susto!!! no me esperaba un final así...me sorprendió totalmente..claro que según iba leyendo tenía una angustia que no podía con ella...yo espero que por muchos años no me suene el telefóno de madrugada....claro que siempre pienso en eso...joder!!!...me llaman de Buenos Aires....!
Pastanaga
13/12/2007 a las 12:47
Que puedo decir? Me encantó el relato de hoy.
Viviendo en Barcelona tuve que viajar a Buenos Aires a enterrar a mi viejo y a mi suegro (en dos ocasiones distintas, obviamente). Una situacion muy incómoda debo decir, y la ayuda de un medium no sería nada malo para paliarla de la mejor manera posible.
La historia no es cierta, eso está demás aclararlo. Si el pobre hombre pasó a mejor vida fue en otro contexto y forma; y con un poco de imaginación natural o sintética Hernan nos deleita con este nuevo relato.
Buenas fiestas a todos!
Tito
13/12/2007 a las 12:43
Muy bueno!
El apuro al tachero fue vaticinó de un final esperado.
Aunque creo que fue mayor el suspenso hasta que apareció el #91?

Me gustaría un comentario de Chichita o Roberto.
Mel
13/12/2007 a las 12:40
Me sedujo y me emociono tu texto, sos un escritor de ley. El que tus cosas aparezcan en un blog es un acto revolucionario y novedoso, solo que me alteran los comentarios, parece el correo del corazon, cholulismo primario. El mejor remate es responder laconicamente que Papa esta volando en este preciso instante con Chichita. (que no debe haber visto accidentes posibles en ese vuelo, pero... quién sabe ?) . Pero bueno, eso es un blog, verdad ? Una gelatina permanente. (y por qué leo los comentarios, si tanto me molestan, por qué hasta a veces te escribo ?)
Y las etiquetas... qué garron! La realidad ES magica, en lo bueno y en lo malo. En 25 años de exilio, el teléfono sono dos veces, y la segunda era por mi madre, que, clarividente, habia anunciado su partida (su muerte, no su suicidio ) : fue un accidente de trafico fatal. Las dos veces tomé el avion, entierro, duelo, regreso a "la" otra realidad. Volvi a Argentina para disfrutar de los dos hermanos que me quedaban, y sabés qué paso ? El dos de mayo ultimo, sono el teléfono a las 23h30, entre Palermo y San Fernando. Mi sobrino, llorando a gritos, me anunciaba que acababa de encontrar a mi hermano, su padre, muerto, fulminado por un infarto masivo.
Honra a los grandes que, como vos, zigzaguean en los senderos de la realidad y hacen verdadera literatura.
Enrique Acosta
13/12/2007 a las 12:39
Querido amigo cada vez que leo algo tuyo me siento más argentino,cosa que no me ocurrre nunca pues siempre estoy hablando pestes de mi país,pero la forma tan espontánea que tienes de narrar,lo divertida que son tus anécdotas hace que reconozca que los argentinos tenemos talento,digan lo que digan,los demas...,mi padre era escritor y poeta y me he criado leyendo,ensayos,borradores de futuros libros,etc.,por eso te digo que eres un maravilloso argentino que hace patria con su ingenio y su talento,que Dios te ben diga y sigue enviándome tus escritos.gracias.
Langas
13/12/2007 a las 12:20
Pobre Cristina, qué familia política le ha tocado... Habría que ver la cara que tenía la pobre en el entierro.
52canciones
13/12/2007 a las 12:17
Inmejorable relato.
Oscar
13/12/2007 a las 12:13
#101 Tu nombre es Hernan Valisto o Hernan Vasdelisto?

A10!
Alma
13/12/2007 a las 12:12
El tema de la telepatía, no sólo es latinoamericano.....por suerte o por desgracia, en España también somos muchos los que tenemos una madre, abuela o tía que nos va fastidiando las sorpresas....que se le va a hacer.
Muy bueno el relato, verídico o no, ya no entro.
Alejo
13/12/2007 a las 11:56
Por el tenor de los comentarios salta claramente qué lector es europeo y quienes latinoamericanos. A nosotros (los segundos) no nos interesa si realmente murió o no el padre real de Hernán porque sabemos que tanto él como el padre integran nuestra forma particular de realidad a la que el resto del mundo llama mágica por no comprenderla como nosotros. En mi familia se hereda la telepatía por línea materna y nadie jamás se lo cuestionó. Apenas es una característica que le hace difícil seguir las conversaciones a los que no la tienen.
Laura
13/12/2007 a las 11:34
Hernan, desde hace unos meses, despues de adquirir tu libro, y descubrir este espacio, sigo con ganas tus escritos, me gustan mucho porque me divierten, y me hacen pensar pero sobre todo porque yo tambien llevo 8 años en Barcelona y me encuentro reflejada en esas supuestas vivencias que contas, pero esta ultima, creo desde mi humilde opinión es un golpe bajo para aquellos a los que si nos sono el telefono una madrugada... de todos modos te felicito porque desde que te leo volvi a encontrar a una Laura que habia perdido en Ezeiza hace 8 años... felices fiestas a todos...
Hernan Valisto
13/12/2007 a las 11:31
Una interesante propuesta: tirar para atrás la (buena?) reputación que se están forjando las letras de tu país. Mala separación en capítulos, mala introducción (áspera) de la ficción, un mal, como piensas, "realismo mágico" en su encaje, ¿una vuelta a una vuelta de tuerca?, y de pésimo gusto psicológico. Ya no digamos biográfico: para efectismos literarios, matar al padre dejó de sorprender hace un par de milenios.


Karen
13/12/2007 a las 11:23
Sos lo mas, aunque un poco fuerte para la 6 de la mañana.

Supongo que tu mujer se alegro, al menos no gastaron la plata al pedo.

La verdad yo hacia fuerza para que chichita no se equivocara. Es mas yo ya hubiero donado la ropa de tu padre 1 semana antes a los pobres...

jajaja
13/12/2007 a las 11:18
¿Y Chichita no vio que estabas involucrado en la muerte de tu padre?...
V.A.
13/12/2007 a las 10:53
Pues te mereces que Cristina te mande a tomar por culo de todas formas (y a Chichita también)!!! Si no hubieses viajado aún tendrías padre y algunos euros más...
Muy bueno, aunque un tanto morboso!
El Teleoperador
13/12/2007 a las 10:25
A falta de tres párrafos adiviné el final.

Hernán... Yo soy tu madre.
Alberto José
13/12/2007 a las 10:20
No he podido disfrutar el cuento. Hace seis años que vivo de este lado del charco y ya me llamaron dos veces...
Un abrazo.
susana
13/12/2007 a las 10:02
Es increible, es increible que haya gente que crea que el relato es cierto, dios mio. Lo mas triste es que estos llamados si son ciertos y no creo que sea un tema para tomarlo para la risa.El que haya pasado por esto y lo lea seguro que no se se esta riendo como unos cuantos lectores.
Lichi
13/12/2007 a las 10:00
Muy bueno, como siempre, con ese estilo muy tuyo. Ahora, una preguntita:

Tu mamá vió o no que venías vos en el auto?? Si no lo vió, es un típico caso de miopía futurísta. Si lo vió e igual te llamó, es una vidente muy pero muy prudente; todos sabemos la regla número uno: no hagas nada para cambiar el futuro que se te reveló, porque puede ser letal...

Saludos

Lichi
Oscar
13/12/2007 a las 09:48
Muerto por un porteño que atendia las indicaciones de su hijo puto.

¡Confiesa! ¿que tienes contra tu padre para imaginarle tanto mal?
Oscar
13/12/2007 a las 09:48
Muerto por un porteño que atendia las indicaciones de su hijo puto.

¡Confiesa! ¿que tienes contra tu padre para imaginarle tanto mal?
 olo mosquera
13/12/2007 a las 09:48
A los correctores #54, #55, #59 y #83: todos los errores han sido subsanados con éxito.

Y a los que preguntan por la salud actual de Roberto Casciari, en este momento está volando a Barcelona, junto a Chichita, para pasar las Fiestas con la nieta catalana.
Juan
13/12/2007 a las 09:33
Dale Hernán, decís si fue cierto o no! Me está comiendo la cabeza!
Los Isleros
13/12/2007 a las 09:13
Hola Hernan, a mi me toco la primer llamada en 2000 y la segunda en septiembre de este anio.
Espero que tu relato solo sea fantasia y si no lo es, lo siento mucho.
Saludos
rjan
13/12/2007 a las 08:54
Cualquier elogio será poco, felicidades Hernán, por tenernos con el culo en la mano al leer y por ser un monstruo escribiendo :-)
Isa
13/12/2007 a las 08:28
Espero que sólo sea un relato fantásticamente compuesto.
claudia
13/12/2007 a las 08:16
Es un golpe bajo, Hernán.. y lo peor es esa incertidumbre que no se si es real la historia. Es que te creo todo, creo en tu madre (xq yo soy igual desgraciadamente, y si para un hijo es feo tener una madre 'psiquica' .. imaginate lo espantoso que es serlo..), te creo cada una de tus historias, de tus pensamientos.... pero de ahi a ser vos el que atropellla a tu padre!!... tu madre podria haberte advertido que tengas cuidado al subirte a un taxi, no?!

En fin, me encantó... y no me cuentes nunca si es verdad o no... Ya le preguntaré yo a una amiga mia de Mercedes si tu padre vive o no...

Que hijo de mil, che... son las 8 de la mañana no puedo empezar mi dia con este nudo !! chau.
El tipo del Sofà
13/12/2007 a las 07:39
huy 84 es el año de mi cumpleaños.... ¿sera presagio?
El tipo del Sofà
13/12/2007 a las 07:37
No podes matar a tu viejo asi.... es como escribir que te cojes a tu hermana.......

abrazo hernan.
HuMoR
13/12/2007 a las 07:29
El miércoles 13 Chichita me dijo:
-¿No lo corregís a Hernán que en el cuento de mañana va a poner "En choque fue justo ahí, en la esquina de la Treinticinco y la Cuarenta." y no "El choque fue justo ahí, en la esquina de la Treinticinco y la Cuarenta."?
-Si señora, le dije.
Y acá estoy, diciéndotelo. La mierda, no erra una Chichita ¿¡eh!? :)
Excelente, sublime como siempre.

Aioz.-
El Doitor
13/12/2007 a las 07:21
Tomastes la idea de una pelicula llamada Predicciones con Sandra Bullock?....si no fue asi, debes mirarla, ahi pasa exactamente lo mismo con toque al estilo hollywood.

Saludos
lununa
13/12/2007 a las 07:00
¿Por qué el llamado tiene que ser a horas intempestivas? ¿Por que no a la una del mediodía, como me pasó a mi, mientras estaba trabajando, y atender el móvil que decía "desconocido" totalmente en bolas, dispuesta a mandar al carajo a la enésima empleada de movistar?
Te envidio el padre... si a mi viejo le hubiéramos adelantado la muerte así, nos mataba él primero.
Y al que dudó de los precios de los pasajes, que vaya a cualquier pagina de viajes y mire los precios para viajar en diciembre... que choreo!!!
Abner
13/12/2007 a las 06:56
.........hace tiempo que encontre este blog, y en verdad que escribes de ptm.... la historia de Canelones y esta son realmente ...................., wau noc, si es verdad k huevos k tiene para escribir tan bien!
Animal
13/12/2007 a las 06:21
Casi todo me pareció genial, difruté muchísimo leer de nuevo tus acrobacias mentales, verbales, me las gocé. Esperaba un desenlace digno del colorido y las intensidades emocionales, de la intimidad del relato (lo disfrutamos más quienes te leemos hace años), pero... el último párrafo me rompió el ritmo y desentona, no el hecho en sí, sino la forma en que se relata, en que llega. Quizás sea yo. Pero igual, gracias por esa alegría, esas emociones que sólo me dan leer un buen pedazo de escritura tuya. Un abrazo.
 Padam
13/12/2007 a las 06:05
Ya Hernán, nos tienes en ascuas... dinos que es mentira!
max
13/12/2007 a las 05:58
Mmm... Para mi que tu vieja saco un seguro de vida a nombre de tu viejo y planeo esto desde el principio. Por que tiene que haber visto que eras vos una parte indispensable de su profecia. En fin.
Una cosilla, a los tres mil cuatrocientos le falta la L, y el ultimo parrafo empieza por "En" cuando creo deberia ser "El". Yo te debo los acentos, este puto teclado nordico.
Saludos a los que me odian.
 MARIAMallorca
13/12/2007 a las 05:55
buenisiiiimooooo!!!! me sacaste una sonrisa al final...! Ahora cuando uno sueña que alguien se muere dicen q le estas alargando la vida....vos...al escribir este relato...a tu viejo lo hiciste inmortal!!!

besosss!!!
13/12/2007 a las 05:30
¿Y se puede saber cómo está tu padre?
matias
13/12/2007 a las 05:29
Si es que hay alguna forma de afecto entre un lector y un escritor, apelando a ella; lo siento mucho hernan. Fuerza.
Dark Tide
13/12/2007 a las 05:04
¡Buenísimo!

(y quiero creer que es ficción...)
Joseeé
13/12/2007 a las 05:03
Muy bueno, Hernán; te leí con mucho dolor de cabeza, pero no quería dejarlo para mañana.

Un tajo hasta el hueso.

Abrazo,

José.
Crysty
13/12/2007 a las 04:51
No se si me sorprende tanto el relato como todas las reputeadas que te han puesto de comentarios...
Esta vez me ha gustado el texto, mucho...¿no pensaste en mandarlo para guión de los X Files? (jeje)
Besos y mucha suerte!
lamaga
13/12/2007 a las 04:44
La concha de tu madre Hernán.
Encima se viene la navidá, la quinta navidá fuera de casa y me sigue jodiendo eso y encima vos me ensartás con esa primer frase, tan común a todos los que estamos fuera, ese miedo inevitable que sentimos cada vez que suena el teléfono a horas poco usuales, cuando saltamos de la cama medio dormidos, con el cuore en la garganta, y atendemos, listos para escuchar lo que sea y resulta que no, que es equivocado y entonces, con furia y alivio, los mandamos a la reputísimamadrequelosrecontramilparió.
Ah! y creeme que es peor crecer con una madre igual a la tuya, que cree posta todo lo que "ve", pero le erra al 60%...
Felices fiestas para todos! jo jo jo jo
lamaga
13/12/2007 a las 04:42
La concha de tu madre Hernán.
Encima se viene la navidá, la quinta navidá fuera de casa y me sigue jodiendo eso y encima vos me ensartás con esa primer frase, tan común a todos los que estamos fuera, ese miedo inevitable que sentimos cada vez que suena el teléfono a horas poco usuales, cuando saltamos de la cama medio dormidos, con el cuore en la garganta, y atendemos, listos para escuchar lo que sea y resulta que no, que es equivocado y entonces, con furia y alivio, los mandamos a la reputísimamadrequelosrecontramilparió.
Ah! y creeme que es peor crecer con una madre igual a la tuya, que cree posta todo lo que "ve", pero le erra al 60%...
Felices fiestas para todos! jo jo jo jo
Denise
13/12/2007 a las 04:26

Me gusto, y no me gusto
pero me tiro mas por el "me gusto"

unbeso Hernan!!
  mafaldita
13/12/2007 a las 04:19
Y si, la distancia nos jode de diferentes maneras... yo acabo de "enterarme" (aunque mi vieja me lo habia dicho via mail) q murio mi abuela (la madre de mi padre) hace 3 años... y bueh, q le voy a hacer.... no lo habia registrado....Lo peor fue q le pregunte a mi viejo como andaba la abuela...tragame tierra, no???
Asi q en estos dias ando de duelo por mi abuela...y yo q estaba convencida de q todavia me quedaba una...
Marcelo
13/12/2007 a las 04:19
Lo primero que pensé fue lo de bestiaria #6 y acto seguido lo de Canqui #58... espero que a tu viejo le encanten los cuentos... por las dudas mirá para los dos lados antes de cruzar la calle, eh?
Tomas
13/12/2007 a las 03:59
Impresionante Hernan!!! Cada vez eres mas sorprendente!!!.
Lastima tu próstata...Me lo dijo Chichita...
Guille
13/12/2007 a las 03:58
Ja, lo más loco es ver los comentarios de mañana, dentro de 4 horas.
Acá todavía es ayer, y al menos por estos últimos dos minutos, voy a pensar que sos un asesino.
Camila
13/12/2007 a las 03:58
uno deja de ser chico cuando muere un padre? es asi?

muy buen cuento.
Camila
13/12/2007 a las 03:57
uno deja de ser chico cuando muere un padre? es asi?

muy buen cuento.
Samantha
13/12/2007 a las 03:25
Qué decir? Genial, poco.
Loncho
13/12/2007 a las 03:21
Me gustó mucho esto, pero escarbaste en un socotroco que me duele porque no pasaron ni 2 años y está en la superficie aún. En estas cosas me dicen que es exactamente al vesre que en la realidad -porque, claro, hablamos de muertos- y cuanto más tiempo pasa, más hondo queda el asunto.
(Hace unos días le tocó a un amigo, pero él decidió no ir al entierro; gastó sus licencias para verlo vivo).
Che, me ayudás a dormir?
PC
13/12/2007 a las 03:18
Muy bueno Hernán! Me encanta cuando escribis este tipo de relatos. Yo se que el dolor de la tragedia te debe haber afectado mucho pero como se que aprecias las correcciones aca van algunas:

"...todas las cosas raras que yo le cuento sobre mi juventud en Argentina las *resuleve* de dos maneras..."
"¡Tres *mi* cuatrocientos euros más tasas!"
"*En* choque fue justo ahí,..."

Saludos
Pablo
Canki
13/12/2007 a las 03:17
Sos un capo. Está muy bueno.Si se murió tu viejo, mis condolencias. Si no se murió... ¿cómo le cayó el cuento?
Algunos dicen que el final es previsible; eso no le quita potencia, gracia ni valor al relato. Todos sabemos que Romeo y Julieta al final se amasijan. Pero eso no invalida el placer de leer al viejo William S. (no te agrandes que es sólo un ejemplo :-)
Marian
13/12/2007 a las 03:16
Clap clap clap!!! aplausos varios para el autor y Phillip (32), con lo que èl dijo, nada queda por agregar, sobre todo despuès de leer el relato con el culo en las manos por el susto.
David
13/12/2007 a las 03:13
Hernan:

Mi mas sincero pesame.

No le des vueltas, no te sientas culpable, ella nunca se equivoco, da igual lo que hubieras hecho, ella nunca ha fallado.

Un abrazo,

David
Hormiga
13/12/2007 a las 03:12
'—¡Tres mi cuatrocientos euros más tasas!'
No sería mil?

Tu mamá se llevaría muy bien con Juan Dámaso, vidente.

Un abrazo Hernán :)
13/12/2007 a las 03:11
Muy cierto eso de que dejás de ser pendejo, cuando se te muere el viejo... Y muy buenas las comparaciones, je.

Pequeña corrección: "tres miL cuatrocientos euros".

Abrazo!
Daniel Lara F.
13/12/2007 a las 03:11
Lo interesante del latinoamericano es que siempre es capaz de matar a sus padres y contarlo bonito. Ya quisiera Sófocles ser latinoamericano...
Saludos
liliana
13/12/2007 a las 03:10
Bravo!
liliana
13/12/2007 a las 03:10
Bravo!
rosarina
13/12/2007 a las 03:10
coincido con un par: "quéhijodep...!!!"
me encantó... me mató lo del racismo intelectual!!
yo también estando allá recibí la llamada, dos veces: una vez fue mi suegra, inesperadamente, y ya era tarde... la lloramos un año, hasta que vinimos y pudimos hacer el duelo por segunda vez; la segunda fue mi vieja, por suerte un accidente que no dejó consecuencias graves... es durísima la distancia... por eso estoy otra vez aquí...
beso,
liliana
13/12/2007 a las 03:08
No quisiera escribirlo. . . pero. . . Sos un hijo de p !
Bravo!
Nordan
13/12/2007 a las 03:03
Ahora bien, si voy a visitar a mi suegra, no estaria mal contar con el nro de taxi. Lo tenes a mano Hernan?
Anabel
13/12/2007 a las 02:54
Urge el teléfono del taxista, a fin de ahorrar 500 mensuales en terapia!!!

Muy bueno, Saludos!!
Fer Vilardebo
13/12/2007 a las 02:49
Hermano: esto que hiciste es parricidio (liso y llano, sos imputable). Dale una vuelta mas de tuerca al final (la previa se lo merece), la profecía autocumplida es casi científica, votemos por el realismo mágico, que tan bien nos cae. Abrazos.
Debbie
13/12/2007 a las 02:48
Si es o no cierto tu relato poco importa.... yo recivi esa llamada hace exactamente un año, un dia antes de mi cumpleaños y dos de viajar para Arg. al casamiento de mi hermano.... me removio cosas.... recien ahora empiezo a hacer el duelo.... es lo que tiene hacelo a la distacia....

Desde aquí le mando un abrazo enorme a todos aquellos que han perdido a alguien en la lejania... si ya es duro estar cerca....
marce_cannella
13/12/2007 a las 02:48
Y buee macho..mirá el texto está barbaro...Me queda la duda si es real o no...Si corresponde...mucha aguante....sino seguí escribiendo....

En twitter @marce_cannella x cualquier cosa


Abrazo
marcela
13/12/2007 a las 02:47
Genial. La mejor manera de exorcizar la muerte. Abrazos. si murio tu padre y esto salio genial.Mierda!
Nordan
13/12/2007 a las 02:46
Hernan, que lo pario, empezas el relato y se me subieron a la garganta. Afloja hermano, esa frase para los que vivimos lejos nos afloja hasta el piloro.
Siempre bueno lo tuyo, un abrazo desde Miami.
nicolas
13/12/2007 a las 02:45
perfecto!!!
simplemente perfecto!
un abrazo
Eduardo
13/12/2007 a las 02:42
Muy bueno loco... la verdad que esta bueno porque es cortito, una vez me compre un libro que trataba de lo mismo y lo tire antes del final porque me aburrio. Saludos al fiambre.
sofia
13/12/2007 a las 02:39

:S las vueltas del destino


Al taxista lo mataste NO?

salú
sofia
13/12/2007 a las 02:38
:S las vueltas del destino


Al taxista lo mataste NO?

salú
Martha Sandoval
13/12/2007 a las 02:38
Mira que viajar desde tan lejos para matar a su padre, no cualquiera.

Ya no se si es suerte o desgracia, pero muy buen cuento o prefieres realismo mágico.
Matias B.
13/12/2007 a las 02:34
Excelente texto, como siempre.
Javier Sánchez
13/12/2007 a las 02:33
Buena historia loco. Te doy 8. Final abrupto y sorpresivo. Quede conforme.
seb
13/12/2007 a las 02:30
y que hiciste con el taxista?
Pablo
13/12/2007 a las 02:29
La cagaste..........descubri tu blog ahce un par de semanas y no he parado de leer tus cuentos, historias, anecdotas.
Esta me dejo loco...muy buena

saludos de Chile
Phillip
13/12/2007 a las 02:28
Bravo, volviste a la buena (muy buena) literatura. Lo celebro.

PD. Me asombra la gente que vive preguntandose si es cierto o no lo todo lo que se escribe. Que importa? Acaso si el Quijote existió eso mejora a Cervantes como escritor?
Carlos Efrén
13/12/2007 a las 02:24
Condolencias o felicitaciones. Lo que se acomode.
También es propio de la literatura latinoamericana incluir ficción que parezca real valiendose de personajes reales.
En fin, a mí sí me sorprendió el final.
Itzia
13/12/2007 a las 02:19
Usualmente recibo la actualización, te leo y cierro la ventana, nunca voy mas allá, quizás porque cuando empecé a leerte me parecías gracioso, nada más y me preguntaba porque no seguías siendo Mirta.

Después, me pareciste inteligente, demasiado, como para atreverme hacer un comentario y quedar en ridículo.

Hoy, cuando inicié a leer, no me asuste, no llore, no dramatice, nada se movió dentro de mi... Pero pensé en darte un pésame. Acto seguido comprendí por donde iba tu escrito.

Contigo me pasa algo raro, cada vez que te leo eres otro y cada vez que eres otro, te vuelvo a leer. Tus relatos me parecían piezas de Teatro, que guían suavemente al lector a donde tú quieres llegar, hasta ir incrementando la rapidez de las ideas, de las letras y la reflexión de quien te está leyendo... Y cuando se llega a un momento de asfixia, de emoción, de lo que sea (no encuentro la palabra), sueltas y dejas con un grato sabor.

Pero hoy no hubo sorpresa, hubo una aceptación a la frase de racismo intelectual europeo y una ligera risa al leer tu opinión sobre los aviones. Hoy no te entendí, Hernan. Y me pareció un Deja vu.

Y no sé qué decir: Porque ahora que lo pienso, el texto puede ser una evasión de la realidad o un grito de esperanza que tiembla, tal vez sigas en Barcelona cuando deberías estar en Mercedes o puede que no sea asi.

Como sea: Un abrazo!
Konectada
13/12/2007 a las 02:17
Me encanto este sandwich que se nota que tiene toques reales y termina con una ilusion ( por suerte) muy buena perspectiva sobre el racismo intelectual.

Resulta que lo magico del realismo magico, es que funciona si no no fuera magico. Que si funciona a fuerza de autoconvencimiento o por comportamientos aprendidos es otra cosa.
Diego
13/12/2007 a las 02:13
Dios mío, vi venir un final así. Genial lo del racismo intelectual. Ahora, por jesús, Buda, García Márquez, Cortázar, Alá, y Cthulu espero que me hayas mentido de una manera horrible y yo me lo haya creído. Sería una manera hermosa de disfrazar una desgracia, de todas maneras. Mis condolencias o lo que sea.
kaoticarla
13/12/2007 a las 02:13
Yo no previne el final hasta que lo lei...
Me quede medio perdida, pense que seguía...
Esta bueno, aunque al final le falta una vuelta de tuerca...digo desde mi humilde opinión..

alejandra
13/12/2007 a las 02:13
q cabrón!!
me encantas
Demian
13/12/2007 a las 02:11
Mierda!, yo vivo con ese miedo constantemente...
hernan
13/12/2007 a las 02:09
Pensaste que si Chichita no te decia nada, tal vez tu padre no hubiese muerto.
Por lo menos no lo hubieras arrollado vos.


Chichita autora intelectual del homicidio, para quedarse con la fortuna de tu padre. (¿?)
Emanuel
13/12/2007 a las 02:08
Macho... la reputisima y vidente madre q te pario... apenas lei el titulo del mail avisandome de tu nuevo post, me puse a pensar "carajo; quien sera q se le murio?" y antes de leer ya pense en dejarte un comentario expresando mis condolencias y demas etcs...

Al final me queda la duda... si se te murio tu viejo lo lamento y sino y espero de corazon q sea asi... felicitaciones; es un exelente texto. Saludos
Gely
13/12/2007 a las 02:04
Ups... Me quedé sin palabras.

Muy bueno, yo también llegué a esa edad en que tiemblo cuando suena el teléfono a la madrugada o escucho la sirena de los bomberos ( vivo a 4 cuadras) que suena a los pocos minutos después que mi marido sale acelerando a fondo.

Acá en Rufino, Santa Fe, también tenemos una rotonda llamada las 40 ( cruce de la ruta 7 y 33, por supuesto) . No andarías por acá no...
Lo del realismo mágico... insuperable... Genial como siempre...
Muzza
13/12/2007 a las 02:01
El hijo de puta soy yo por no saber dejar comentarios...
Rosana
13/12/2007 a las 02:01
Buenisimo, a como nos tenes acostumbrados. Final algo previsible pero bueno.
Rosana
13/12/2007 a las 02:01
Buenisimo, a como nos tenes acostumbrados. Final algo previsible pero bueno.
Muzza
13/12/2007 a las 02:00
¡Hijo de puta!
Muzza
13/12/2007 a las 01:59
¡Hijo de puta!
13/12/2007 a las 01:59
EX-CE-LEN-TE!!! Así, con mayúsculas y separadas las sílabas con guiones para darle más énfasis a la idea... BUENÍSIMO.
Matias
13/12/2007 a las 01:52
Me parecio una garcha y previsible
Roberto Arancibia
13/12/2007 a las 01:50
La leí de un tirón, iba bien, rápido avanzaba por las letras, ...qué pasará cuando llegue, decía yo. Y en dos líneas finales, me das vuelta la cabeza.
Y claro, me gustó.
Se lo mostraré a ella, que también es de esas mismas brujas.
claudia
13/12/2007 a las 01:48
Sorpresivo en exceso. Quedé con la boca abierta.

(Está bien escrita la frase "Cuando entré a mi habitación la encontré a Chichita", o es una redundancia?)
 Ale del Castillo
13/12/2007 a las 01:47
Trataría de guardar silencio y no hacer preguntas donde dude de la palabra de alguien a quien le creo... pero acá en México se dice que cuando viene la muerte, no viene por uno, ni por dos... generalmente se lleva a tres. La primera muerte sucedió hace una semana, la segunda ayer... iba camino al trabajo y venía de un funeral, entonces me pregunté de quien sería la tercera muerte y llego al trabajo y leo esto!!!! En verdad quisiera que los cuentos a veces nos mintieran y que la realidad no fuera tan canalla como para hacernos estas cosas. Abrazos para ti.
Javier
13/12/2007 a las 01:44
No tengo idea de la veracidad del relato. Pero supongo que de saber que es falso hubiera disfrutado mucho como esta escrito.
Manolo´s
13/12/2007 a las 01:44
Uy chabón, no podés contar eso de esta manera por dios santo...

Me dejaste con el culo en la mano que te parió.

Te doy el pésame, ¿qué otra cosa voy a hacer?
13/12/2007 a las 01:41
sos un reverendo hijo de puta!
genial!

mis condolencias a la flia
Matias
13/12/2007 a las 01:41
Lindo cuento. No agrega nada a las cuestiones del tiempo, y de los presagios -pensar que tenes que competir con cuentos como Edipo Rey-, pero esta bastante bueno. Lo que sí, le cambiaría el final, haría que impacte mas hacia la ultima frase, algo asi como "Hombre de la esquina rosada", ¿vio?
Violeta
13/12/2007 a las 01:41
Buaaa, con la angustia en la gargantanta che!!! Qué bueno que eres Hernán. Te admiro
 Carolina Aguirre
13/12/2007 a las 01:40
¡Edipo!
Armando
13/12/2007 a las 01:39
Yo siempre te creo Hernán. Casi siempre. Sé que mientes y me encanta engañarme creyéndote. Me gusta ser ese lector que te cree. Hoy no te creo, no me da la gana. Muy "bonito" cuento.
pau
13/12/2007 a las 01:38
uau
Benjamín
13/12/2007 a las 01:38
podio
Diego
13/12/2007 a las 01:31
priiiii
13/12/2007 a las 01:30
je, la verdad tragica que nos acecha cada vez que suena el telefonono de madrugada.... la diferencia de uso horario hace que el corazon se nos vaya a los talones cada rato...