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Historias
martes 31 de marzo, 2009

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Historias
martes 31 de marzo, 2009

La noche de los maníes

   

Siempre me arrepentí de esto que voy a contar. Estábamos en el Tortoni, en las tertulias de los jueves. Había viejos que leían cosas, pero nosotros íbamos a emborracharnos. Uno de esos jueves el poeta Salas golpeó la mesa y se quedó en silencio, humillado, mientras nos cagábamos de la risa. No lo dejábamos leer, nadie le prestaba atención. Yo, sobre todo. Los demás no sé por qué no le hacían caso: yo no le hacía caso porque no lo conocía. No sabía que él era Salas, no sabía nada sobre los poetas que habría de adorar en mi futuro.

Si lo hubiera sabido, si lo hubiera sospechado, le habría prestado atención, hubiera pedido silencio a los demás:

—Silencio, amigos, el que pide la palabra es Salas, un escritor que amaré dentro de quince años y por el resto de mi vida —hubiera dicho.

Me habría convertido en un defensor de su futuro poema o de lo que estuviera a punto de leernos (era un librito verde). Ahora sé qué libro, lo intuyo: pero entonces no. Todos éramos muy jóvenes.

Yo también le tiré maníes a Salas, quizá yo comencé, bien puede ser, a tirarle maníes. También lo blasfemé y le dije viejo de mierda, cerrá el orto, viejo puto decrépito, sorete, chanta, sacáte el peluquín. Yo le digo aquello en la memoria, todavía hoy, y me resulta insoportable.

Y Salas hace silencio, ya no golpea la mesa, se queda mudo, sentado, mientras los demás reímos, y luego se levanta y se va. Nadie ve esto, nadie nota que se ha ido. Yo tampoco, porque me estoy riendo y gritando.

Pasan diez años y lo encuentro en una mesa de Eudeba. Yo no me acuerdo de nada, pero él sí.

Me dice:

—Vos estabas una noche en las tertulias de los jueves del Tortoni, y fuiste uno de los que me tiraban maníes.

Los demás se quedan en silencio en la mesa, me miran, esperan algo. Yo, rojo de vergüenza digo:

—No puede ser.

Pero Salas asiente, como si no le diera mayor importancia. Dice que me recuerda. Yo no lo recuerdo a él, pero sí recuerdo haberle tirado maníes a un viejo que podía ser cualquiera. ¿Era él, era Salas? Ahora estábamos sentados en la misma mesa del jurado, diez años después; qué memoria. Lo dice en voz alta, pero no como un reproche, sino como una casualidad del destino, para compartir una casualidad con los demás componentes del jurado. De todos modos me avergüenza.

Días después se lo digo, en la entrega de premios:

—Me ha avergonzado en la mesa la otra tarde, cuando dijo que yo le había tirado maníes.

—No haber tirado maníes —me dice—. Haberlo pensado mejor.

—Sí, pero yo no sabía que se trataba de usted.

—Ah —me dice— mala suerte.

Y sonríe y ya no nos vemos más durante otros seis años porque yo me voy del país, me caso, tengo dos hijos, me divorcio, muere mi padre, regreso y entonces una tarde lo encuentro en un bar de Rivadavia y Junín. Él dentro del bar; yo pasaba por ahí.

Nos saludamos a través de la ventana, después entro, me siento, él parece contento de verme, yo estoy un poco arrepentido de haberlo saludado. Conversamos y recordamos la anécdota de los maníes, el encuentro en la mesa del jurado, le cuento mi viaje, mi desastre familiar, él me dice que ha escrito tres libros, yo dos, él me dice que ha leído mis dos libros, me sonrojo, me dice que uno está muy bien, que el anterior es pretencioso. Tiene razón.

Miro el reloj; me están esperando.

Yo no he leído sus tres nuevos libros, me excuso, porque recién he llegado de Londres y allí, claro, sus libros no se han editado. Y entonces me dice que me los enviará. Y comienza a contarme algo que ha ocurrido la noche de los maníes. Luego, después de irse del Tortoni. Lo interrumpo.

—Me encantaría quedarme —le digo— pero me esperan.

Me pide una dirección. Intercambiamos teléfonos y datos. Nos despedimos. Pasan seis años más y me entero de la muerte de su hija por los diarios. Pasan otros tres años y le dan el Cervantes en Madrid. Otros dos años y me mudo a esta casa.

Entonces, un día, toca a la puerta. Está muy viejo, lo hago pasar.

—Es un honor recibirlo, Salas.

Él tose, parece agotadísimo, me dice que el aire está contaminado, habla del tiempo, elogia unos cuadros de la sala, acepta un té. Le digo que he sido muy irrespetuoso con él. Menciona los maníes. Le digo sí, eso también, pero en realidad lo digo por no haberme comunicado con usted para felicitarlo por el Cervantes, o antes, para darle el pésame por lo de su hija. Me dice que lo peor ha sido lo de los maníes.

También me dice que necesita contarme algo que ocurrió luego de la noche de los maníes, algo que le había cambiado la vida para siempre y que directa, no indirectamente, había sido a causa de aquella noche en que algunos de mis amigos y yo le habíamos tirado maníes y no lo habíamos dejado recitar su poemario en el subsuelo del Tortoni. Pienso que está bromeando. Le digo:

—No me hablará en serio, Salas.

Me dice que sí, que es muy serio lo que tiene para decirme, que no es una recriminación pero que sí es muy grave y fundamental para su vida, para lo que fue su vida después de esa noche.

Tiembla. Tose. Se le humedecen los ojos. Descubro que habla en serio. El agua del té hierve en la cocina.

—Voy a buscar el té y me lo cuenta —le digo.

¿Cuánto tiempo lo dejo solo? No más de dos minutos: lo que se tarda en llenar dos tazas, encontrar una bandeja, sonreír por la ocurrencia y por la visita, por aquello que espero escuchar enseguida, poner dos terrones de azúcar y regresar al salón. Dos minutos, tres minutos. No más que eso.

Entonces regreso y Salas tiene la boca entreabierta, está sentado en el sofá donde acabo de dejarlo, el sombrero en la mano, el bastón a un costado, erguido, los ojos abiertos, con una mueca extraña, como si todo lo que tenía pensado decirme ya lo hubiera dicho; un gesto de haber concluido, o quizás un gesto de haber muerto donde quería, como si hubiera llegado a mi casa a morir (excusa lo otro) y lo hubiera conseguido por los pelos, en el último minuto, los puños serenos, no rígidos.

Afuera comienza a llover y yo con la bandeja en las manos. Pasan doce años. Ya no vivo en esta casa sino en el apartamento de mi segunda mujer, tengo un hijo —el tercero—, tengo más de quince libros de los que no me arrepiento. Leo muchísimo a Salas, sobre todo sus primeros libros, los que ha escrito antes del episodio de los maníes, los poemas naturalistas, los cuentos breves, también sus dos primeras novelas, que me parecen actuales, geniales, llenas de vida.

Pienso mucho en Salas, en la noche en que llegó a esta casa agotado, como vencido, dispuesto a contarme algo o quizás dispuesto a morir en mi sofá, como si de ello dependiera su vida, como si allí estuviera el fin de un ciclo.

Pienso en su gesto de tarea cumplida cuando salgo de la cocina con la bandeja y los dos tés que se enfriarían luego, y que permanecen allí, en la mesa de la sala, cuando aparece la ambulancia, cuando llega la gente, el oficial de policía a hacer preguntas, el primer periodista al que no atiendo.

No recuerdo nada de la noche del Tortoni, sólo que yo estaba allí y que había un viejo pesado, un viejo que quería leer un poemario, un librito verde pequeño, que ahora pienso, por la época, que podía ser "Venturanza" o podía ser "Casuarinas", dos libros que adoro, y pienso qué hubiera sido de mí si aquella noche Salas hubiera podido leer sus poemas, qué hubiera sido del joven de 17 años que era yo, borrachín y soberbio y todavía no sereno, si hubiera oído aquellos versos de su boca.

Nunca lo sabré.

Tampoco sabré nunca qué le había ocurrido a Salas luego, luego de irse del bar, de la tertulia, avergonzado y humillado por un grupo de adolescentes, sin poder leer. A dónde habría ido, qué le habría ocurrido de trascendente para que, una tarde de muchísimos años después, haya querido contármelo a mí, el único presente de aquella noche. Algo tan importante que necesitara decirlo justo la noche de su muerte, porque posiblemente su cuerpo sabía que habría de morir esa noche y tenía que contarle aquello a alguien, quizá a mí, puntualmente a mí o a alguien, y por eso quizá vino a mi casa, pero la muerte no le dio tiempo o el té pudo haber tardado demasiado.

No lo sé.

Me habría gustado saber qué tenía Salas para decirme.

Hernán Casciari
martes 31 de marzo, 2009


La noche de los maníes

por Hernán Casciari

Siempre me arrepentí de esto que voy a contar. Estábamos en el Tortoni, en las tertulias de los jueves. Había viejos que leían cosas, pero nosotros íbamos a emborracharnos. Uno de esos jueves el poeta Salas golpeó la mesa y se quedó en silencio, humillado, mientras nos cagábamos de la risa. No lo dejábamos leer, nadie le prestaba atención. Yo, sobre todo. Los demás no sé por qué no le hacían caso: yo no le hacía caso porque no lo conocía. No sabía que él era Salas, no sabía nada sobre los poetas que habría de adorar en mi futuro.

Si lo hubiera sabido, si lo hubiera sospechado, le habría prestado atención, hubiera pedido silencio a los demás:

—Silencio, amigos, el que pide la palabra es Salas, un escritor que amaré dentro de quince años y por el resto de mi vida —hubiera dicho.

Me habría convertido en un defensor de su futuro poema o de lo que estuviera a punto de leernos (era un librito verde). Ahora sé qué libro, lo intuyo: pero entonces no. Todos éramos muy jóvenes.

Yo también le tiré maníes a Salas, quizá yo comencé, bien puede ser, a tirarle maníes. También lo blasfemé y le dije viejo de mierda, cerrá el orto, viejo puto decrépito, sorete, chanta, sacáte el peluquín. Yo le digo aquello en la memoria, todavía hoy, y me resulta insoportable.

Y Salas hace silencio, ya no golpea la mesa, se queda mudo, sentado, mientras los demás reímos, y luego se levanta y se va. Nadie ve esto, nadie nota que se ha ido. Yo tampoco, porque me estoy riendo y gritando.

Pasan diez años y lo encuentro en una mesa de Eudeba. Yo no me acuerdo de nada, pero él sí.

Me dice:

—Vos estabas una noche en las tertulias de los jueves del Tortoni, y fuiste uno de los que me tiraban maníes.

Los demás se quedan en silencio en la mesa, me miran, esperan algo. Yo, rojo de vergüenza digo:

—No puede ser.

Pero Salas asiente, como si no le diera mayor importancia. Dice que me recuerda. Yo no lo recuerdo a él, pero sí recuerdo haberle tirado maníes a un viejo que podía ser cualquiera. ¿Era él, era Salas? Ahora estábamos sentados en la misma mesa del jurado, diez años después; qué memoria. Lo dice en voz alta, pero no como un reproche, sino como una casualidad del destino, para compartir una casualidad con los demás componentes del jurado. De todos modos me avergüenza.

Días después se lo digo, en la entrega de premios:

—Me ha avergonzado en la mesa la otra tarde, cuando dijo que yo le había tirado maníes.

—No haber tirado maníes —me dice—. Haberlo pensado mejor.

—Sí, pero yo no sabía que se trataba de usted.

—Ah —me dice— mala suerte.

Y sonríe y ya no nos vemos más durante otros seis años porque yo me voy del país, me caso, tengo dos hijos, me divorcio, muere mi padre, regreso y entonces una tarde lo encuentro en un bar de Rivadavia y Junín. Él dentro del bar; yo pasaba por ahí.

Nos saludamos a través de la ventana, después entro, me siento, él parece contento de verme, yo estoy un poco arrepentido de haberlo saludado. Conversamos y recordamos la anécdota de los maníes, el encuentro en la mesa del jurado, le cuento mi viaje, mi desastre familiar, él me dice que ha escrito tres libros, yo dos, él me dice que ha leído mis dos libros, me sonrojo, me dice que uno está muy bien, que el anterior es pretencioso. Tiene razón.

Miro el reloj; me están esperando.

Yo no he leído sus tres nuevos libros, me excuso, porque recién he llegado de Londres y allí, claro, sus libros no se han editado. Y entonces me dice que me los enviará. Y comienza a contarme algo que ha ocurrido la noche de los maníes. Luego, después de irse del Tortoni. Lo interrumpo.

—Me encantaría quedarme —le digo— pero me esperan.

Me pide una dirección. Intercambiamos teléfonos y datos. Nos despedimos. Pasan seis años más y me entero de la muerte de su hija por los diarios. Pasan otros tres años y le dan el Cervantes en Madrid. Otros dos años y me mudo a esta casa.

Entonces, un día, toca a la puerta. Está muy viejo, lo hago pasar.

—Es un honor recibirlo, Salas.

Él tose, parece agotadísimo, me dice que el aire está contaminado, habla del tiempo, elogia unos cuadros de la sala, acepta un té. Le digo que he sido muy irrespetuoso con él. Menciona los maníes. Le digo sí, eso también, pero en realidad lo digo por no haberme comunicado con usted para felicitarlo por el Cervantes, o antes, para darle el pésame por lo de su hija. Me dice que lo peor ha sido lo de los maníes.

También me dice que necesita contarme algo que ocurrió luego de la noche de los maníes, algo que le había cambiado la vida para siempre y que directa, no indirectamente, había sido a causa de aquella noche en que algunos de mis amigos y yo le habíamos tirado maníes y no lo habíamos dejado recitar su poemario en el subsuelo del Tortoni. Pienso que está bromeando. Le digo:

—No me hablará en serio, Salas.

Me dice que sí, que es muy serio lo que tiene para decirme, que no es una recriminación pero que sí es muy grave y fundamental para su vida, para lo que fue su vida después de esa noche.

Tiembla. Tose. Se le humedecen los ojos. Descubro que habla en serio. El agua del té hierve en la cocina.

—Voy a buscar el té y me lo cuenta —le digo.

¿Cuánto tiempo lo dejo solo? No más de dos minutos: lo que se tarda en llenar dos tazas, encontrar una bandeja, sonreír por la ocurrencia y por la visita, por aquello que espero escuchar enseguida, poner dos terrones de azúcar y regresar al salón. Dos minutos, tres minutos. No más que eso.

Entonces regreso y Salas tiene la boca entreabierta, está sentado en el sofá donde acabo de dejarlo, el sombrero en la mano, el bastón a un costado, erguido, los ojos abiertos, con una mueca extraña, como si todo lo que tenía pensado decirme ya lo hubiera dicho; un gesto de haber concluido, o quizás un gesto de haber muerto donde quería, como si hubiera llegado a mi casa a morir (excusa lo otro) y lo hubiera conseguido por los pelos, en el último minuto, los puños serenos, no rígidos.

Afuera comienza a llover y yo con la bandeja en las manos. Pasan doce años. Ya no vivo en esta casa sino en el apartamento de mi segunda mujer, tengo un hijo —el tercero—, tengo más de quince libros de los que no me arrepiento. Leo muchísimo a Salas, sobre todo sus primeros libros, los que ha escrito antes del episodio de los maníes, los poemas naturalistas, los cuentos breves, también sus dos primeras novelas, que me parecen actuales, geniales, llenas de vida.

Pienso mucho en Salas, en la noche en que llegó a esta casa agotado, como vencido, dispuesto a contarme algo o quizás dispuesto a morir en mi sofá, como si de ello dependiera su vida, como si allí estuviera el fin de un ciclo.

Pienso en su gesto de tarea cumplida cuando salgo de la cocina con la bandeja y los dos tés que se enfriarían luego, y que permanecen allí, en la mesa de la sala, cuando aparece la ambulancia, cuando llega la gente, el oficial de policía a hacer preguntas, el primer periodista al que no atiendo.

No recuerdo nada de la noche del Tortoni, sólo que yo estaba allí y que había un viejo pesado, un viejo que quería leer un poemario, un librito verde pequeño, que ahora pienso, por la época, que podía ser "Venturanza" o podía ser "Casuarinas", dos libros que adoro, y pienso qué hubiera sido de mí si aquella noche Salas hubiera podido leer sus poemas, qué hubiera sido del joven de 17 años que era yo, borrachín y soberbio y todavía no sereno, si hubiera oído aquellos versos de su boca.

Nunca lo sabré.

Tampoco sabré nunca qué le había ocurrido a Salas luego, luego de irse del bar, de la tertulia, avergonzado y humillado por un grupo de adolescentes, sin poder leer. A dónde habría ido, qué le habría ocurrido de trascendente para que, una tarde de muchísimos años después, haya querido contármelo a mí, el único presente de aquella noche. Algo tan importante que necesitara decirlo justo la noche de su muerte, porque posiblemente su cuerpo sabía que habría de morir esa noche y tenía que contarle aquello a alguien, quizá a mí, puntualmente a mí o a alguien, y por eso quizá vino a mi casa, pero la muerte no le dio tiempo o el té pudo haber tardado demasiado.

No lo sé.

Me habría gustado saber qué tenía Salas para decirme.

Hernán Casciari
martes 31 de marzo, 2009


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro Charlas con mi hemisferio derecho, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 andres l
04/05/2015 a las 01:17
Que intriga!!!.....que habria querido decir Salas....!
 Jhordan PLG
27/05/2014 a las 01:56
Antes del conocer Orsai no daba nada por la poesía, ahora no diré que soy un fanático, pero voy empezando de a pocos y me gusta.
Tema aparte, me dejaste con tremenda incógnita, que quiso decir Salas!!!
 siriho redelico
12/08/2013 a las 02:23
Salas no pudo recitar sus poemas esa noche!, agotado, desolado por la falta de reconocimiento, volvio a su casa, lloro y le pidio a DIOS que el joven ebrio de los disturbios caiga preso de sus versos!!!
 Vinicio Villamarín
17/04/2013 a las 20:31
ahora leo,
lo hago hace tiempo,
pero quiero escribir,
tus relatos ayudan,
por ahí algún día me animo...
21/07/2012 a las 23:29
A pasado largo tiempo desde la publicación y reafirmo que es muy lindo cuento. Pulgares arriba. Sigo leyendo.
 ana
24/04/2009 a las 02:18
odio que no se cargue mi comentario, bastante me cuesta decidirme a escribirlo y cuando no se carga, desisto

odio no haberme enterado antes de tu blogonovela, te leia en espoiler hace mil pero desconocia tu faceta creativa, y tampoco sabia nada de orsai, me la pase y me la paso descargando series que recomendas ... como no me entere antes?!!!

vivo abajo de una baldosa
llevo años de atraso!!!
lo mio imperdonable, sonia (diablita ) si no comentas vos, no vale
eh?
23/04/2009 a las 17:37
Hernán, como siempre, un lujo leer tus historias.
Te dejo mi último post, que habla sobre esa manía que tenemos de adolescentes: la paja y el debut. Si me comentás que te pareció, más no podría pedir. Un abrazo

http://www.dentrodelperro.com/2009/04/siempre-se-vuelve-al-primer-amor.html
ignacio
23/04/2009 a las 10:10
El 225, lo vas a leer? :

IMPRESIONANTE
Felipe
23/04/2009 a las 03:56
Solo una palabra: NOTABLE
Solo un comentario: Que manera mas imbecil de hechar a perder una excelente historia con un ''Pri'' en los tres primeros comentarios.
Celeste
22/04/2009 a las 03:47
#109, adhiero.



"Va lento, no apretes dos veces que tarde o temprano sale"
¿No es "aprietes" ?
Celeste
22/04/2009 a las 03:45
#109, adhiero.
Diego
21/04/2009 a las 20:09
Seguro estaras ocupado, pero realmente se extraña que me saques risas, carcajadas, o que hagas que se me escape una lagrima..

Seguido...

Un abrazo
Diego.-
tarantulea
21/04/2009 a las 17:48
Me parece maravillosa la manera en que manejas el misterio y el suspenso en el cuento. El hecho de que hayas empezado con un bochornoso episodio que luego se mantiene y sigue hasta terminar en la no revelación de lo buscado ¿Qué pasó esa noche?

Supongo que esa noche Salas conoció a un fantasma que le dijo que llegarías a amarlo algún día, que escribirías sobre él y eso le proporcionó la revelación de no seguir preocupándose por las cosas , banales y tontas como las habilidades de unos chiquillos para lanzar maníes, o, tal vez, conoció el amor.


O tal vez supo que la vida es una burla.

Es maravilloso el post, felicidades, Hernán.
Kioskero del Antifaz
21/04/2009 a las 16:09
Yo creo que no somos pocos los que nos hemos encontrado faltándole el respeto a alguien que era digno de nuestra más absoluta admiración.

Por fortuna, el tiempo nos pone a todos en nuestro lugar.

Seguro que ese viejo, lo único que quería decirte era que él... también te admiraba.

Saludos.
El Bobero
18/04/2009 a las 19:39
Pero gracias a aquello tenes este post.
Jose
18/04/2009 a las 05:25
Hijo de puta, te amo
HdN
16/04/2009 a las 12:49
Qué grandísimo pelotudo eras, no?
Por lo escrito se ve que has cambiado y mejorado, sobre todo lo último.
Al igual que maria (Hola maría!), un placer leerte.
FEDERICO FERNANDEZ REIGOSA
16/04/2009 a las 07:43
ESPERO ANSIOSO TU PROXIMO POST.

UN ABRAZO.

FEDERICO
Ariel
16/04/2009 a las 04:21
Hernán demás esta decirte lo bueno de tu relato que leí ni bien lo publicaste, ya lo he comentado más arriba pero no me vas a ubicar; mi problema es otro y te lo resumo a continuación.

Los últimos tres relatos que sacaste yo no recibí el aviso a mi mail, y eso que estoy suscripto hace bocha, esto no permite que yo me entere cuando publicas para venir a gritar priii o simplemente para disfrutar de tu prosa calladito.
Me tengo que pegar otra suscripción? por que pasa esto? a los demas tambien les sucede?

Un abrazo.
maria
15/04/2009 a las 20:28
un comedor de poetas
si estuvieras aca te invitaria a leer un cuento , yo leeria también y después comeriamos sanguchitos de miga.

Casciari, es un placer leerte. memociono.
bss
maria
LIDIA
15/04/2009 a las 18:46
está bien que tus relatos tengan mucho de ficción, pero que Salas ganó el Cervantes?
alevitali
15/04/2009 a las 05:41
Gracias por regalarnos una historia como esta. Es posible que a muchos no le llegue tanto. Pero es un matiz más de tus infinitas posibilidades literarias. Para sintetizar: "es un Casciari".
De nuevo: gracias.
 ana
14/04/2009 a las 22:11
hernan

mas alla de la historia me encanta lo que la historia genera, como que al compartirla se multiplica
me divierto con vos y con los demas tambien
no podes vivir sin el "qué dirán"
Matías
14/04/2009 a las 20:09
¿Por qué me cuesta horrores dejar un comentario? ¿Por qué nunca se suben?
 Padam
13/04/2009 a las 22:16
me encanta que hayas vuelto después de tiempo... pero no me gusta tu relato. Es una historia bonita pero no me enganchó esta vez Casciari... ¿qué será? ¿andarás con mucha chamba o por lo que no soy argentina no me identifico?

rosso99
13/04/2009 a las 22:05
Hernán:
Tres cosas.
Cosa uno. Coincido con lo que puso alguno ahí arriba. El tal Salas este te encajo el fiambre. Muy dañino el jovato, planeo la mejor forma para cagarte durante tantos años (el hecho de que recuerde tu cara en el incidente, te da la pauta de lo rencoroso puto que era). Como decía, planeo durante años esto de dejarte calentito, y con la culpa entre las orejas. Para mi se le ocurrió cuando vio que relojeabas el reloj en el café; me lo imagino pensando... "este mocoso se quiere ir sin mostrar respeto ni arrepentimiento?! Vas a ver como te planto la duda, a papa mono con banana verde!!"
Cosa dos. Espera unos añitos... ya te van a cagar a manizasos (como se escribirá eso?) a vos... en un futuro, en el que la Nina te deje en cualquier barsucho de Barcelona para que no le rompas las bolas en casa, vas a querer sacar chapa con eso de "yo fui un bloggero famoso!" o "Gasalla adapto una obra mía!". Va a ser peor. Porque te van a tirar esos maníes nuevos con costra a sabor nosequemierda que parecen comida para perros, y esos dejan marca.
Cosa tres. Justo a mi se me ocurre encontrarte hace algunos meses, ponerme al día con la gorda y con Orsai, para que después me tengas chorrada de días esperando!? No hay derecho
Paula
12/04/2009 a las 11:20
Me alegra mucho que vuelvas Hernán... pero no es un poco pretencioso este relato también????
 Usuario Anónimo
12/04/2009 a las 07:42
Che, ahora que lo pienso...esto ¿tendra algo que ver con la muerte de Alfonsín? fue el mismo día que publicaste el post.
Orlando
11/04/2009 a las 23:15
¿De dónde sacas tanto talento?. Que no se te acabe, por Dios. Eres patrimonio público.
ECO__eeccoo____eeccoooo
11/04/2009 a las 20:47
Hernán;
como estás?

Impactante el relato, me dejó una sensación extraña en el pecho.
Creo que lo que más me atrae de tus relatos, en general, es la incapacidad que tengo de deducir que tanto está basado en hechos reales, y que tanto es fruto de tu imaginación.

Saludos desde Montevideo!!!

P.D. Por ser el primero que deja un comentario, regalan algo? Avísenme, así la próxima me apuro...
Ariom
11/04/2009 a las 15:47
Te estás oxidando, Hernán. Eres capaz (y todos hemos sido testigos) de escribir cosas mucho mejores.
julian
11/04/2009 a las 13:20
No es para tanto lo del protagonista del relato con el tal Salas. Si yo fuese un literato cincuentón al que no le importase -o incluso hasta le pareciera oportuno- dar lectura en voz alta mis poemas en un establecimiento público donde se expiden bebidas alcohólicas -algo que por si mismo no es posible, les aviso desde ya, no deseo sembrar inquietudes vanamente- me parecería lo más normal del mundo -y hasta justo y saludable- que un grupo de adolescentes tomando me arrojara una lluvia de mani. Si, acaso, les correspondería yo a ellos lárgandolos algún aceitunazo que otro. Aunque fuera un poeta sin el menor sentido del ridículo ni de la oportunidad. Incluso aunque fuera un insigne poeta sin el menor sentido del ridículo ni de la oportunidad.

¡Aquí le largo mi manisetazo punterioso al boludo de Salas (aunque casi triplique la edad del jovencito del cuento)!.

Tómenselo como lo que es, como sencillo y un sentido homenaje. Je, je, je... !
Paula Carri
11/04/2009 a las 10:24
Te leo en La Nación. Pero las historias de Orsai son lo más. Podría estarme en este blog todo el día. Un saludo desde Argentina :)
Lonchi
11/04/2009 a las 05:36


Genial. me sacó el sombrero que no tengo puesto.
Tu literatura me sorprende, día a día. Es agradable leerte.
Y ahora creo que me dan ganas de saber quien es Salas. Hay tanto en este mundo por aprender.

Muchas gracias por hacer más amenos mis días. Por sacarme una sonrisa, de tanto en tanto.
Soy nueva se nota?.
Aún asi no queria dejar de agradecer.

Charles
10/04/2009 a las 00:17
Salas es tu alter-ego de quien te burlabas en tu adolescencia y en quien quisieras convertirte en el futuro. Lo que él te quería decir en realidad nunca te lo dijo porque vos nunca lo dejaste. A nadie le gusta escuchar los reproches de su alter-ego.
Ahí está, lo dije.
?pera Colectivera
09/04/2009 a las 23:06
Me pareció interesante, distinto a otras cosas que has escrito.

Saludos
(primer comentario)
JUAN CARLITA
09/04/2009 a las 15:28
que bueno hernan, saludos
Argus
09/04/2009 a las 15:19
¿Y te creyó la policía, aun sabiendo que lo que contás siempre es mitad mentira?
Dale, Gordo, va, lo mataste tú!
mejormilenmano
08/04/2009 a las 22:29
osea que ahora no solo quedaste vos con la intriga de que te queria contar sino que nos dejas a todos tus lectores con la misma intriga!!!! gracias eh!!!!!

Que historia triste y misteriosa.


Saludos
El Chalero Solitario
08/04/2009 a las 21:57
Hernán: Debido a que tus post son cada vez más espaciados, me dediqué a leer TODA tu página, aburrido y esperando un nuevo artículo que nunca llega. Releí desde los cuentos viejos hasta el aviso legal. Descubrí que a veces los lectores pueden ser ingeniosos y bastante cómicos; y se me ocurrió pues, que no estaría mal que hagas una mención destacada del comentario que te haya causado más gracia en cada artículo, ya que nos mantendría entretenidos y polemizando además de obligarnos a ser menos pelotudos con los comentarios. De esa forma, además, les demostrarías a los que te lo preguntan que realmente lees todos los comentarios.

Por ejemplo, en este post, Sergio Muzzio #107 dijo:

'Y sin embargo, hay pistas en la obra de Salas, hay como un punto de inflexión a partir de "Casuarinas", hay como un dedo acusador del vate cuando varía la métrica y la consonancia.
Y los títulos, porque es notable que a "Epifanía en azul", por ejemplo, le sigan otros intitulados "A mí maní", "Puto el que no escucha" y "Terminarás escribiendo un blog".

Abrazo.'

Y en Charla sobre la Muerte de los Blogs, Tola en #277 dijo:

"Querido Hernán:

¿Podes poner un nuevo post la concha de tu madre?
Te lo agradecería con el corazón

Atentamente,

El Tola"

Son dos ejemplos que a mí personalmente me hicieron cagar de risa.
Antonio Maggiolo
08/04/2009 a las 16:09
Yo creo que lo que intentas transmitir... es que muchas veces la gente piensa que ha cambiado, pero no lo ha hecho. Despues de tantos años... el narrador sigue sin saber escuchar.

Saludos
08/04/2009 a las 06:17
simplemente hermoso

saludos
Maximon
08/04/2009 a las 04:57
Porqué no te llamó por teléfono Casciari el viejito Salas? Se murió al pedo...
liliana
07/04/2009 a las 23:53
Muy bueno , Hernan !!
camisasa
07/04/2009 a las 23:17
bien echo,ese chileno puto,cuando volvio a river al unico que le metio un gol fue a independiente.
sony
07/04/2009 a las 17:22
apropósito te tengo que decir algo muy importante...
Fer.. de Tandil
07/04/2009 a las 17:13
Hacia tiempo que no comentaba, pero este relato se lo merece. Una vez fui a ver a Hugo Varela, que decia chistes cada vez mas malos, e inclusive los tenia que rematar con un "esta es la parte donde ustedes se rien", y la gente se cagaba de risa. Cuanto les apuesto a que si subo yo al escenario, digo lo mismo, con mismi tono, me llevo abucheadas.
Que sea Hernan un genio escribiendo, no quiere decir que sea genial cada cosa que escribe. A mi me parece que lo aplauden por ser quien es, por lo que hizo, y no por lo que hace.
Estaría bueno ser objetivos, estos relatos no les llegan ni a los talones de los mas viejos. Un abrazo, y suerte.
Er Bepi
06/04/2009 a las 23:29
El viejo salas te cagó Hernancito, esa fue su venganza por la humillacion que le hicistes, fue a tu casa y "te tiró el muerto" ahí mismito en tu propia sala.
Aceptalo macho, estuvo genial el hombre, urdió su venganza mas allá de los dolores que la vida le dió y mas alla del tiempo trancurrido, y lo unico "trascendente" en su vida despues de los maníes fue presisamente el vengarse de lo que le hiciste aquella noche, no hay otra, no hay tal historia, solo el que estuvo esperando todos esos años para morirse en tus narices y así dejatrte el eterno dilema, la eterna duda.
Genial el cuento, como ves logras inspirarme ¡cabron!
 Somnius
06/04/2009 a las 22:21
El comentario de ezequiel #109 es la posta de todo. Pero no es culpa de Hernan ser un fumon con un don. Los dones terminan por hacerse masivos de la mano de Gasallas. Que va a hacer...Segui disfrutandolo como se pueda, loco, y listo.

PD Gasalla se calza a la Mirta de una manera...lastima que aparece la pizzeria!
Daniel
06/04/2009 a las 04:49
Me hiciste acordar hace muchos años cuando era adolescente también yo, e iba a perder las noches y madrugadas al agua sucia de Palermo, bar, billares y dominó frente a la plazoleta Falucho, donde se juntan Santa Fe y Luis María Campos. Ahí venía cada tanto un viejito con unas libretas que ofrecía a los presentes para que leyeran lo que contenían y dejaran ahí escrito lo que quisieran. Se llamaba José, y después de algún tiempo alguien se encargó de editarle las libretas, o lo mejor de ellas en un libro. Nada pasó, no le tirabamos maníes ni le cambió la vida a nadie el echo de leer ahí las libretas, pero que lindo que me lo trajiste del pasado para recolrdarlo.
Daniel
Joa
05/04/2009 a las 23:50
Sin ser Salas, este relato me mató.
Grande!

J.
Venezuela
05/04/2009 a las 23:04
No me agradó, a diferencia de la mayoría de los comentarios. Encuentro que el texto está como disperso, y al mismo tiempo, el tono serio que se advierte en el inicio gatilla la previsibilidad. En todo caso, no soy ningún experto, y obviamente es una impresión.

Por otro lado, creo que tiene que ver en general con los últimos textos; incluso en uno tú mismo lo referiste. Alguien habló de "Canelones", pero para mi percepción este relato no alcanza la madurez de aquel y es frágil, como el de la chica de europa del este que le gustaba el fútbol muerto de su país.

Todos sabemos que sabes escribir, pero quizás sea la falta de publicaciones (lo dudo, de seguro escribes otras cosas constantemente) las que hacen que la historia no acabe de cuajar. Las situaciones me parecen superficiales y escasamente profundizadas, no con esa tensión aguijoneante o chistosa, pero muy lúcida, de los mejores relatos que has escrito acá.

Sin embargo hay algo que justifica absolutamente esta entrada. Y es el comentario de la chica de Uruguay, que logró encontrar un espejo de lo que le pasaba y alcanza casi la epifanía terapéutica en lo que escribiste. Es increíble cómo puede suceder eso, y por su felicidad no me queda más que felicitarte e instarte a continuar escribiendo, ya que con una parrilla tan grande de lectores (que difícilmente puedan ser agrupados en torno a un libro), todo se arma para arriba aún cuando hayan disidentes como yo, si bien seamos minoritarios.

Tampoco quiero que creas que no me gusta tu blog. Al revés, es uno de los pocos espacios que leo, y es una lástima que por las razones que tú estimes convenientes, esté siendo actualizado tan poco. Tengo esperanza de reencantarme con las próximas entradas, a ver si logro despertar otra vez el bicho de la curiosidad, o la necesidad de enfrentarte al escrito como un hermano de sangre más que un coágulo de caracteres.

Franco
05/04/2009 a las 18:19
Desde hace ya un tiempo venía sintiendo algo confuso cuando te leía (y cuando esperaba para poder leerte), y por uno de esos (ya habituales) caprichos del destino hoy se me dio por leer todos los comentarios... y allí estaba el #109 para explicarme qué es lo que siento... pero ojo! que no se confunda con egoísmo... es sólo que "ya no tengo la posibilidad de dar ese regalo tan especial"...

Un abrazo desde Mercedes! Y a pesar de que soy consciente de que necesitás tiempo para "limpiar la casa" (#143), espero poder disfrutar de Orsai más seguido...
Angel
05/04/2009 a las 14:56
Pasa todo el tiempo.

Lamentablemente y por culpa nuestra, la vida está llena de cosas por hacer, de palabras por decir, y de silencios por regalar. Y por esto, generalmente nos queda corta, amarga, trunca.

Es una lástima, pero somos así, y creo firmemente que jamás cambiaremos. Seguiremos por siempre dejando cosas para mañana, un mañana que un día, tarde o temprano, no llegará.

http://diariodeunasesino18.blogspot.com/2009/03/17-tiempo.html

05/04/2009 a las 04:38
Sin duda, el amigo Salas logró, por fin, vengarse por lo de los maníes. Y con qué estilo.
lucia
04/04/2009 a las 22:31
no entiendo,murio esa noche en tu casa?
veo los post y son como ese noche de tertulia,no es importante llegar o poner "pri".no le encuentro el sentido,sino t haria miles de preguntas respecto a lo que escribiste,es triste,muy.
FEDERICO FERNANDEZ REIGOSA
04/04/2009 a las 09:36
Hernán:

Me encanta tu blog. No hace mucho que estoy involucrado en este "mundo" (qué pelotudo suena decir esto así). Lo cierto es que cruzarte ha sido una muy grata sorpresa.
He realizado una nota sobre tu portal en una página web de opinión de Rosario.
Te paso el link por si te interesa verla:
http://www.portalcero.com.ar/detalle-noticia-93

Un abrazo!

Federico
Fede
04/04/2009 a las 08:40
Genial! Simplemente genial! Saludos desde Tucumán.
Matías
04/04/2009 a las 05:23
Vaya uno a saber que tendría para decir Salas...

Me recuerda al sueño de El Tigre... Cualquier pehuajense entiende...

¡Un abrazo!
 alberto baru
04/04/2009 a las 04:33
Casciari, no puedo juzgar literariamente este relato, porque no soy en absoluto un crítico con conocimientos ciertos del arte de escribir; pero el relato es bueno, la historia es muy buena, tanto que obliga al lector a proyectarla más alla del final que Ud. le dió, y eso no es poca cosa.

Crysty
04/04/2009 a las 00:49
Wow, Hernán....la verdad es que tu cuento me ha impresionado bastante...me ha gustado mucho...es más me ha parecido una buenísima forma de volver (no sabés cómo se te extrañaba che...mucho)...

Te cuento que aquí, en mi Cosquín, hasta no hace mucho asistía a una tertulia (más que taller literario) y era la única mujer entre varios hombres que no eran muy constantes debido a los benditos partidos de fútbol que hubiera... lo que terminó por desalentar al homónimo de tu Salas, lo que vendría a ser nuestro Alejandro... en fin...el cuento me ha removido anécdotas...

Gracias por compartir este blog...

Besos Hernán....y acá estoy....tarde pero segura....
juan
03/04/2009 a las 23:35
En estos días pasó de visita por Barcelona un gran amigo de Bs. As. y así como quien trae un paquete de yerba me dejó "España decí alpiste". La estoy pasando bárbaro con el libro, pero lo que quería contarte es la dedicatoria que ecribió en la primera página, la parte que habla de vos: "(...) con los textos de un amigo que nos queda por abrazar".

Me pareció lindo y supuse que te gustaría saberlo.
Fabiana
03/04/2009 a las 22:42
Me quedé sin palabras...
¡Qué historia más loca!
No se qué decirte. Me apasionó, pero todo resultó muy loco.

Buen fin de semana.
fabiana
03/04/2009 a las 21:02
Que bueno leerte!! No creo que Salas hubiera insistido en decirle algo a ese don nadie. O tal vez queria decirle eso, que era un donadie soberbio y malhablado.
03/04/2009 a las 19:20
Por todo lo que tardaste en postear... te voy a criticar, total, la cantidad de mamertos que te alaban sí o sí va a diluir mi critica: hay ripios en las veces que Salas quiere contar qué pasó luego de la noche en el Tortoni. Se entiende que seguís sin darle bola, es consecuente, te sigue pareciendo un viejo boludo, seguís faltándole el respeto todo el tiempo, pero hay rípios, no están bien relatadas las esecenas en que 'no podés' escucharlo. Otra: no hace falta tanta malapalabra en la noche fatídica. Con tirarle un maní y seguir con otra cosa es suficiente. Sobran las guarangadas. Un sólo maní basta y duele. Mucho. Aparte ¿vas a contar qué te tiene tan distraído? Un saludo.
avenger
03/04/2009 a las 18:26
puta hernán, a propósito de #127, cómo te habrá dolido lo de "Bolivia:6 Argentina:1" que me borraste elpost. Pensar que lo escribí sólo para comprobar tu paranoia futbolera (hecho!) y molestarte un poco (hecho también). Pero bueno, es comprensible que en tu blog sólo se hable de fútbol cuando vos escribís sobre él y si es que les va bien, que mal que mal es tu blog, no?
vengador
03/04/2009 a las 18:21
a propo de #127, cómo te habrá dolido la leve burla de "bolivia: 6 argentina: 1" que decidiste borrar el post. Sólo lo envié para comprobar tu paranoia futbolera (hecho) y reírme un poco de vos (hecho también), pero es más que comprensible que en tu blog sólo se habla de fútbol cuando vos escribís sobre él, total, es tuyo, no?
un abrazo
Ariel Janover
03/04/2009 a las 15:05
Hernán, este relato me parece genial. Simplemente genial.

Muchas gracias.
Morgana
03/04/2009 a las 13:01
El cuento es fabuloso. Hernán, me encanta como escribís, es alucinante, te envidio. Peor yo nunca me dedicqué al tema, y por eso es normal que no me salga. Soy de las que llegan tarde...e igual lo intentan, e igual tenemos cosas que contar. Me encantaría comunicarme con vos y que me enseñes tu arte, si es que se puede enseñar. En fin, mucho que decir , no ácá.
Ahe, que pelotudos estes fan tuyos con la estupidez esta de llegar primeros. Qué están en el jardín de infantes?
Son re patéticos, pero, claro...es lo que hay.
Manuela
03/04/2009 a las 11:39
Dios, qué historia tan fantástica, no sé cómo no trataste de despertarle de su muerte, quedarte sin saberlo... no has podido indagar después? claro que a quién, dónde, cómo... descanse en paz el poeta Salas y bravo por la historia, quizá él la lea desde algún lugar...
M
03/04/2009 a las 07:14
Yo tengo un amigo que se llama Salas, y también le aviento maníes.
EL NARRADOR
03/04/2009 a las 05:16
Allá a la cerveza te la dan con maní?
Juan
03/04/2009 a las 04:51
¡Increíble relato! ¿Qué sería de nuestra existencia si nuestras vidas no estuviesen entretejidas de manera tan compleja?

Seguro que la respuesta a tu pregunta está contenida en sus letras.

Saludos!
Ariel E
03/04/2009 a las 04:43
Yo se bien lo que aconteció a Sala la noche de los maníes, no lo diré para preservar la magia del relato.

Gracias Hernan!!
daniel
03/04/2009 a las 04:06
q narracion para mas buena.es la primera vz q t leo y he quedado encantado ....
maru
03/04/2009 a las 03:34
Otro bien hecho. Como dice LuisZ allá como 30 comentarios atrás, yo también espero a ver con qué va a salir. Grato leerte, intensa esta narración, interesante el 'podría ser verdad'.
03/04/2009 a las 01:55
Me voy a quedar en vela pensando qué tenía Salas para contarte. ¡¡Jajaja!! ¡Muy bueno, como siempre!
¡Un abrazo grande!
 djnira
03/04/2009 a las 00:11
mmm no estoy segura de este post , qué esta pasando?
George
02/04/2009 a las 21:59
maestro !!
es usted un maestro !!!!!!!
genial !!!!!!!!!!!
seburu
02/04/2009 a las 19:07
155! ciento (maní para el #147) cincuenta (maní para el #148) y cinco (maní para el #154 en el ojo)
ya el tema no genera debate
Roberpf
02/04/2009 a las 19:06
Ante la habitual ausencia de noticias, es excitante ver de nuevo un mensaje de "Orsai actualiza" en la bandeja de entrada..

Los 20 minutos mejor aprovechados esta tarde en la oficina...

Gracias Casciari
Patricia Villamil
02/04/2009 a las 18:45
Sr. Orsai:
Si se me permite un comentario un poco ironico: Que obcenidad que la mayoria de los comentarios de este post y de todos los que haces, alaban la figura en vez de la obra. Cuantos estupidos entran a tu pagina para solo hacerse sentir y decir que fueron los primeros en dejar comentarios vacios. Se parecen bastante a los jovenes que tiraban manies la noche de la terturlia con Salas varias anos atras, como cuentas en este post.
Me gusto mucho el post, aunque no he leido tus libros, si he leido poemas de Salas y me llego mucho tu impresion en este post. talvez es hora de que lea tus libros o quizas todavia no, no se, se que disfruto de las cosas que escribes aqui.
P.
Anai Le
02/04/2009 a las 18:13
Lo peor de fallarle a alguien es que se haga costumbre.
 elin
02/04/2009 a las 17:17

Leer tus historias es sencillamente placentero. Gracias!
 Tato
02/04/2009 a las 16:46
Jaja, que boludo...

...y eso que decia no apretar dos veces, pero cai en la trampa del sistema saturado y aprete nuevamente...

...En fin, me Gusto leerte, un abrazo y que andes bien!
 Tato
02/04/2009 a las 16:23
...Espléndido...

...Desde hace menos de un mes que descubri tu blog y no paro de leerlo...Aunque te dire que los comentarios de tus lectores la hacen todavia mas divertida a esta bitácora...!

...Un abrazo desde mendoza, tierra del buen sol y el buen vino...
Javier
02/04/2009 a las 05:46
Sublime
Sergio Muzzio
01/04/2009 a las 22:41
Yo, cuando pueda, voy a poner "pri" también.
Antes los criticaba mentalmente y hasta por mail directo al autor, pero este es un blog (o mejor dicho "Casciari", y más mejor dicho "Hernán") que genera afectos y fidelidades, ganadas a puro mérito y talento, y dan ganas de demostrarlo de alguna manera. Avisar que se llegó como corriendo es eso, no es una competencia sino un timbrazo especial, de esos con que se reconocen los amigotes.


Camilko
01/04/2009 a las 22:40
Después de leer un texto de Casciari lo primero que se les ocurre hacer es decir "pri"?
Eso debe irritar a Hernán, sobretodo porque para ser el primero seguramente no se pueda "perder tiempo" en leer el post.
Es como tirarle un maní.
Kika
01/04/2009 a las 20:57
Me da risa la competencia por comentar primero.
Llevo leyéndote ya un tiempo, y esta es la primera vez que comento. Tus textos han sido una escuela para mí, porque igual que tú, también prentendo que lo que escribo lo lean quienes leen y quienes no leen. Cuando leí Los dos Comodines, me sorprendió muchísimo, y de manera muy grata, que ambos tuviéramos la misma técnica...

Este comentario es para exrpesarte mi admiración sincera. Y para enviarte un abrazo desde México.
Kika

Sonia
01/04/2009 a las 20:35
Bravo.
gaver
01/04/2009 a las 19:53
Hernan
cuantos manies tendremos nosotros en nuestra vida, cuantas burlas hemos realizado y no hemos sospechado el cambio que provoco o cuantos manies hemos recibido y nos han hecho lo que hoy somos.

un abrazo
ferchasan
01/04/2009 a las 19:52
Me encantó Hernán.

Y ya estabas empezando a preocuparme, pero está bueno a veces desaparecer un rato para acomodar algunas cosas (especialmente con todo lo que te pasó a vos en este último tiempo, lo bueno y lo malo) como tomarse tiempo para "limpiar la casa". Igual sabé que todos tus lectores te acompañamos siempre, aún en tus silencios.

Un abrazo fuerte.
 AAH
01/04/2009 a las 19:20
SaLaS, cuya historia se repite 3 veces, vuelve a volver y implosiona la culpa del personaje. Pero en realidad es este el que escribe la historia y da caracter a salas, q probablmente haya sido un viejo decrepito sin carisma. El personaje es quien crea el misterio al no haberlo escuchado (ni leido) todas aquellas veces, y quien finalmente decide no escucharlo una ultima vez ofreciendole el te, solo para autoimponerse la duda sobre su obra y tener que leerlo ahora que no lo puede escuchar.
me gusta q sea capicua, porque se repite y porque disfraza a quien es el lleva la historia.
que bueno que volvio!
Harry
01/04/2009 a las 18:46
Hernán:

Te leo desde hace mucho, nunca comento. Como dijo otro lector, cada "inyección" de Hernán Casciari es un nuevo impulso, un nuevo estímulo para empezar a escribir. Como cuando ves por televisión a la selección y te dan ganas de salir a jugarte un partido de fútbol en la calle. Pero despues te encontrás con la desilusión, la frustración de no poder escribir con la calidad, con la inteligencia y el buen arte que te caracteriza. Te envidio sanamente, si puede decirse que envidiar es sano.

Cristina
01/04/2009 a las 18:03
Genial como siempre que con tan pocas palabras puedas construir historias tan tristes y desgarradoras como la de hoy.... y dejarnos el corazón encogido imaginando a Salas dejar el bar después de la estupida humillación... porque qué pasara después es lo de menos... lo que importa son los manies.
Te sigo desde hace tiempo pero sin necesidad de hacer un comentario....pero hoy no he podido evitarlo después de hacer un repaso de los 100 y pico que te han puesto ... porque me he quedado alucinada que la admiración que despiertas se traduzca en semejante curiosidad morbosa sobre tu vida privada y en algunos reproches que no dejan de ser manies que veo te toca ahora a ti recibir.... y hombre, creo que el personal se pasa mucho... osea que este es mas un comentario para algunos de tus comentaristas que para ti en realidad. Por lo que a mi respecta es un placer leerte, seas de donde seas y lleves la vida que lleves o sean inventadas o no las historias que cuentas.
Cris
Leonardo Pino
01/04/2009 a las 17:51
Hernán: Seguí tirando maníes! Mimos a la Nina dos por cuatro.Un abrazo.
Leonardo Pino
01/04/2009 a las 17:50
Hernán: Seguí tirando maníes! Un abrazo.
Roberto Rich
01/04/2009 a las 16:58
La historia atrapa, mucho. Creo que todo eso es lo que tiene que hacer un escritor. Atrapar al lector, encerrarlo en su texto hacerlo dependiente, que no pueda dejar la droga y tampoco tanto, que se levante y se vaya a la mierda dejando el libro tirado en cualquier parte, si así lo desea. O que apague el monitor y se vaya pensando en Salas el Tortoni, las tertulias de los jueves, como me voy a ir pensando yo.
Luis Z
01/04/2009 a las 16:56
Primero fue por tus ocurrencias (aquello de las edades de los paises, así fue como conocí el blog).
Luego fue por la incertidumbre de no saber dónde terminaba la realidad y empezaba la fantasía (como aquello de cumplir la profecía atropellando al padre).
Después fue por la narrativa (y aún lo es). Tal vez también por saber con qué va a salir.
No sé si sea cierto, pero creo que voy observando un proceso de madurez. Y digo que no sé si sea cierto, porque no tengo el nivel para ser crítico de literatura. Simplemente disfruto los escritos de Hernán desde mi pobre criterio literario, y ciertamente, lo disfruto. Y creo percibir, aparte de que el mismo Hernán lo insinúa indirectamente, una evolución. Y creo que además de las razones por las que me enganchó Hernán inicialmente, el observar esta sutil evolución resulta muy interesante. Es como crecer con alguien que sabe describir casi las mismas cosas que uno mismo vive, pero que no sabe uno describir igual de bien. Y que se hace viejo a la par que yo.
loki
01/04/2009 a las 16:38
109 ezequiel: no es ser muy egoista quererte para nosotros solos los lectores electronicos.
yo no se lo que pasa en Argentina con vos y todo tu revuelo, pero yo te sigo y te espero igual que siempre.
elina
01/04/2009 a las 16:09
Q SUERTE Q HAS VUELTO,( ME PARECE MUY ESTUPIDO ESTAS PERSONAS Q SOLO QUIEREN SER LOS PRIMEROS,)ESPERO NO TARDES TANTO EN VOLVER A ESCRIBIR .SALUDOS
El contrera
01/04/2009 a las 15:35
Y eso que aclaraba que no apretemos dos veces ehhhh!!!!!!!
El contrera
01/04/2009 a las 15:32

Priiiiii???????????? Podio???????????
bueno por lo menos antes de los 200!!!!

Te odio, que bronca que me diste, ahora quiero saber que pasó, como no escuchaste algo tan importante. Y que pendejo de mierda que eras ehh, tan parecido a nosotros, a mis amigos, a mi. Que verguenza nos genera aveces el aprendizaje de la vida, la vida misma, yo tantas veces hice de ridículo que hasta ni me acuerdo, de borrachin ridículo, de cuando sos superman. Pero la mente sabe bien hacerse la pelotuda, olvida aunque recuerde, y todo sigue y nos seguimos riendo.
Sos una mierda hernan, te queremos y gracias, por lo de los maníes, por no haberlo escuchado, por dejarnos con la intriga y darnos 1003 historias distintas, fantásticas.
Yo imagine varias, por ahí esa noche salió tan enojado que manejó imprudentemente y atropeyo a un niño, o a una mujer embarazada, y en vez de parar a socorrerla salió lo más rápido posible como un cobarde, y que ese recuerdo lo marco para el resto de la vida. Otra podría ser que enojado, le contesto de mala manera al amor de su vida, diciendole verdades de las que no se dicen, o falsedades de las que no se dicen, y que la o lo perdió para toda la vida.
Dejo de aburrirte, y gracias de nuevo!
daniel barrocelli
01/04/2009 a las 14:58
Muy bueno Hernan, tus lectores ya estabamos preocupados por tu ausencia creativa. Que vengas mas
Albert
01/04/2009 a las 14:04
Quizás quiso convertir-se él en una especie de maní humano y lanzar-se a sí mismo en tu sofá.
Patty
01/04/2009 a las 13:34
Gracias por volver Hernán aunque me hayas dejado esta duda tan grande de no saber que le habia pasado a Salas esa noche; un beso, Patty
bien
01/04/2009 a las 13:05
PRIIIII!!! Jamás pensé que llegaría, qué suerte he tenido.
 olo mosquera
01/04/2009 a las 10:28
Sí señor. Los leo a todos.
el Rafa
01/04/2009 a las 09:55
Muy intenso este relato. Me enfrenta a dos realidades de mi vida; una del pasado: tambien fui muy nabo. Otra del presente: sigo dejando pasar oportunidades unicas por llegar temprano a una reunion...
Vos lees todos los comentarios? digo, son muchos.
Dark Tide
01/04/2009 a las 08:44
Si te sirve de consuelo, tocayo, uno suele ser extremadamente nabo cuando tiene 17 años. Y me incluyo...

Ahora me gustaría tener esa edad de nuevo, pero conservando los 10 años extras de madurez mental... ;-)
Loncho
01/04/2009 a las 07:06
Seguro que ya lo dijeron: en dos párrafos consecutivos decís que ya no vivís en "esta" casa y -años más tarde- que Salas había llegado a "esta" casa.
Siempre lindo leerte.
Abrazo
Maju Ruiz
01/04/2009 a las 06:18
pucha... yo también me hubiera arrepentido ché, pero nada que la juventud no excuse y que la literatura honesta, hoy la tuya, no enmiende... seguro que Salas algo tendrá que contarte en un sofá, con la boca entreabierta, y será buena onda... fija.
seburu
01/04/2009 a las 05:47
que salas? el matador salas? y no tenías adoquines para tirarle?
grovichker, llegaste!! que alegría
pensé que te ibas a despachar con una historia con el chiri o un eructo...que es lo mismo
kish in punem
Luis Quijote
01/04/2009 a las 04:54
Si realmente superaste la petulancia de los 17 años, no estarás tan seguro de no volver a encontrarlo.

Dicen que allí, no hay urgencias ni limitaciones de tiempo.
Germán
01/04/2009 a las 04:49
gracias por volver pero sos un hdp!!!
Me has dejado con una intriga tan grande que no voy a poder ni dormir... podias inventar una historia!!
Q desesperacion.
Un salute Hernan!
ALICIA
01/04/2009 a las 04:38
Es la primera vez que entro a tu blog, y me parecio lo maximo, ahora sere una hincha mas de tu blog felicidades!
Ariel
01/04/2009 a las 03:53
Yo se muy bien lo que le pasó a Salas aquella noche, pero no puedo decirlo por petición directa de sus deudos.

El tema es que después de esa noche nunca volvió a ser el mismo.
Andres
01/04/2009 a las 03:31
Has llenado con creces el vacio que dejo el NEGRO, Gracias
El Chalero Solitario
01/04/2009 a las 03:07
En #116 Ana Rouge comentó: "No sabía que te habías divorciado".

Voy a leer los comentarios de El Muerto que Crece, ya que sospecho que Anita seguramente comentó ahí: "No sabía que te habías hecho puto y tiraste a tu mejor amigo desde lo alto de un puente".
El Chalero Solitario
01/04/2009 a las 02:46
No se si tendrá o no que ver, pero inmediatamente concluído el relato, pensé en Bartleby y Compañía, de Vila-Matas y también en Elegía por lo que no fue, de Papini. En cualquier caso, encuentro el post muy kafkiano; realmente encantador. ¿Estás madurando, gordo trolebús?
 Martin
01/04/2009 a las 01:58
Me encantan tus historias y admiro realmente muchisimo el estilo que tenes. Con respecto a "la noche...", mas alla de los distintos enfoques que le dieron algunos de tus seguidores al cuento, yo me quede pensando en una sola cosa:
Que carajo te tenia que decir Salas, por Dios!
Omar
01/04/2009 a las 01:13
Como dijo #54 lo que más miedo tengo de la muerte, es dejar pendientes en esta vida... Gracias Hernán !!
Ana Rouge
01/04/2009 a las 00:41
No sabía que te habías divorciado. ¿No sabía? No lo sé.

Y antes de que me toque desfallecer ante el mundo quiero decir que tus textos tienen el poder de dejarme el ánimo telepático.
Incluso con "Canelones" me llené de melancolía hasta la entrada siguiente.

Hernán, no me dejes quedarme con éste ánimo por más de un mes.

Que estés bien. (sinceramente)
JaviB
01/04/2009 a las 00:38
Hola Hernán. Veo por la cantidad de comentarios que te dejan que no te hace falta otro más. Pero no lo puedo evitarlo.

Que sepas que pasé por aquí y que me gustó el relato hasta el punto de querer dejar esta huellita al lado. Yo tengo un blog recién empezadito. Apenas 6 posts. Pásate un día a echarme un vistazo y me criticas? Sería un honor. Se llama "avicena13" y está puesto en Wordpress.

Saludos. Un placer.
Nato
31/03/2009 a las 23:44
Podés creer que me sentí mal,
me tiré en la cama,
encontré la actualización
mientras se prendía la tv y estaba Gasalla hablando de vos con Rial...

tendré fiebre?

qué bueno que actualizaste!!
ezequiel
31/03/2009 a las 23:40
gordo ni lo lei el post, ahora voy, pero me voy a sacar la vena escribiendote, y aunque jamas lo leas porque es largo me chupa un huevo. Vos sos el responsable directo de mi enojo...y me pienso desquitar, porque me rompe soberanamente los huevos que seas famoso!! bah..tu nombre no lo conocen ni los gatos... porque Gasalla ni te nombra, dice que sos un simple pelotudo nostalgico que tuviste la suerte que Él adapte tus textos... habla como si él fuese un genio por hacer una obra maestra de tu blog, no vos por escribirlo, un groso antonio, jaja. Igual sabes que? te lo mereces gordo choto!! (ya te dije estoy enojado con vos) te leo desde aquella epoca y desde que tu obra de teatro es famosa en argentina, trato de nombrarte y recomendarte lo menos posible, porque la gracia y el regocijo personal de hacerte conocer, era saber que estaba recomendando un tesoro escondido... algo mágico y elegido para pocos...(como comprar dolares antes del corralito) no te nombraba frente a cualquiera, sino solamente a aquellos que sabia que te iban a saber a apreciar...era tener el poder de regalar algo genial en cualquier momento (támbien muy útil para empezar hablando con minas por msn de tus post, y terminar cogiendo) y sobre todo gratis. Todo eso me quitaste gordo. Pero ahora si nombro a los Bertotti no es porque tengo un tesoro... es porque soy un pelotudo más que leyo la Caras o cualquier otra revista o programa chimentero donde salio recomendada la obra... y si te nombro ahora tengo q referirme indefectiblemente a vos por lo que haces y no por como sos (en este punto creo q perdimos ambos) el dato que sos el autor de "mas respeto q soy tu madre" resalta sobre cualquier otro y no por ejemplo como hice con mi mejor amigo en su momento, diciendole que el que escribe orsai es un gordo fuma churro, buena persona.... "un atorrante como nosotros pero que tuvo la suerte de nacer con el Don de la escritura... si hasta elabora teorias fumonas con sus amigos como hacemos nosotros boludo... me firmo su libro 'para el pelotudo de Ezequiel' el hijo de puta, IMAGINATE!!". Hoy ya no sólo no es el blog de un personaje conocido, sino que me siento una vieja groupie que dice que escuchaba a Sandro desde antes de "los del fuego". Eso era todo lo que tenia para decirte Casciari, entre la vela y la terapia literaria creo que ya me calme un poco, y bueno viejo, entendeme... no hay nada peor que te saquen algo que te habían regalado, y más cuando el regalo es algo que te gustaba mucho. Acordate que como dijo el hombre araña, grandes poderes requieren grandes responsabilidades y andate a la concha de tu hermana.
paula
31/03/2009 a las 22:36
espero que venga el cuento desde Salas, realmente. Que lindo leer algo nuevo tuyo!!!!!! gracias por compartirlo
Sergio Muzzio
31/03/2009 a las 22:34
Y sin embargo, hay pistas en la obra de Salas, hay como un punto de inflexión a partir de "Casuarinas", hay como un dedo acusador del vate cuando varía la métrica y la consonancia.
Y los títulos, porque es notable que a "Epifanía en azul", por ejemplo, le sigan otros intitulados "A mí maní", "Puto el que no escucha" y "Terminarás escribiendo un blog".

Abrazo.
31/03/2009 a las 22:31
Hernán, espero que alguna editorial esté preparando un libro con tus cuentos de orsai. Una buena amiga mexicana que vive en Buenos Aires me mandó tu libro "España, decí Alpiste". Es una sensación maravillosa tener el libro entre las manos. Leer desde un monitor es como ver la fotografía de una mujer hermosa, tener el texto impreso en papel es tener a la mujer hermosa cogida de la mano.
Todos a los que les he prestado tu libro han quedado maravillados, y no era para menos.
Un fuerte abrazo desde Campeche.
teo
31/03/2009 a las 21:52
querido hernán, acabo de leerlo y estoy saborando el placer de la ignorancia. supongo que, para los que conocieron a salas, lo que has contado tiene un significado, un color. pero a mí me pasa algo extraño. no conocí al tal salas. no sé si es alguien real o alguien inventado por vos. es una sensación que más de una vez tengo con tus relatos: no sé cuando mezclas realidad con ficción, cuándo contás algo real como si fuera ficticio, o cuándo algo ficticio como si fuera real. aunque en realidad lo que más me inquietó fué tu comentario sobre tu separación, tu 2º y 3er hijo, que venís de londres... ahora acabo de leer los comentarios para ver si me daban alguna pista (estuve a punto de no hacerlo, de quedarme con esa duda 'virgen'). sólo un par hablan de tus supuestos cambios familiares, uno desmintiéndolo categóricamente y el otro dudando. por un lado me quedo más 'tranquilo' (era ficción?), pero por otro me sigo quedando en ese 'limbo', en esa 'ignorancia' o duda que muchas veces me dejan tus relatos, y que realmente me da un placer especial. que quede claro, no disfruto de tus posibles problemas familiares (lo de tu padre sé que es cierto) si no de tu capacidad para jugar con la realidad y la ficción y sobre todo para poner tu propia vida y sentimientos más profundos como parte de ese juego. te mando un fuerte abrazo y espero que tu vida vaya bien (la real), haya pasado lo que haya pasado.
un abrazo, desde finlandia!!!
APG
31/03/2009 a las 21:36
Este relato me recuerda una anécdota:

Leonard Bernstein ya era un gran músico célebre y consagrado cuando, en una ocasión, le preguntaron a su padre que cómo era que había maltratado tanto al hijo durante su niñez, a lo que él respondió: "Pues yo no sabía que era Leonard Bernstein"

Bien gráfico, ¿no?

saludos,
APG
flaco
31/03/2009 a las 21:24
mi primer comentario...
y desde que descubri el "blog" he pasado de historia en historia.. aun me faltan algunas...
igual.. muy buena!
hasta dan ganas de escribir, dijo alguien x aqui. hace un tiempo.
Juan
31/03/2009 a las 20:58
Que buen regreso... Cada regreso a Orsai es genial.

Pero por favor que ya no pase mas de un mes entre este cuento y el proximo por favor.
Saúl Álvarez Lara
31/03/2009 a las 20:57
Me gustan sus textos, siempre los encuentro conmovedores.
Felicitaciones
Don Perignon
31/03/2009 a las 20:41
Increíble la velocidad con la que se lee el texto. Hacía mucho que no escribías algo tan bueno en el blog. Ojalá que escribas más seguido en este espacio.

Un abrazo gordo
gabito
31/03/2009 a las 20:27
Muy bueno Hernán, muy bueno.

Se te extrañaba ...

 Jole
31/03/2009 a las 20:23
Por fin! muy bueno! para pensar como siempre! Besos
Jal
31/03/2009 a las 20:18
Aqui la incognita no es lo que Salas no llego a decir. La incognita es a quien se lo tenia que decir, me explico, el protagonista no es Hernan, es alguien que escribio muchos libros, divorciado, varios hijos, jurado de algo... Quien sera? Igual el cuento es una cagada!
T3rcero
31/03/2009 a las 20:17
Todos alguna vez hemos sido arrojados con maní, como así mismo arrojadores. Del mismo modo, a todos nos llegará la muerte a visitarnos mientras esperamos que se caliente el agua.

La moraleja puede ser: hay que apurarse para hacer las cosas, para decirlas, para no callarnos aquello que tenemos acobachado en lo profundo de nuestros corazones. O puede ser: Metele menos agua a la tetera.
 Usuario Anónimo
31/03/2009 a las 20:06
Gordi, te prometo que nunca te voy a tirar maníes.
Dejar de leerte, imposible!
Así que no me hagas la joda de venir a morirte en mi living!
Besos!
Libertad
31/03/2009 a las 19:45
¿Por qué algunos piensan que tooodo lo que escribes tiene que ser verídico, Hernán??

Te felicito negrito, te leo, te releo, te envío a mis contactos para dejen de leer pavadas y conoscan lo tuyo, me río, lloro...te vuelvo a leer...Te extraño, y entonces me aburro.
Volvé más seguido, dentro de tus posibilidades. ;)
31/03/2009 a las 19:37
Excelente cuento.
A mi gusto, la reiteración de falta de respeto no fue en el no haberlo llamado para determinadas ocasiones, sino en la interrupción en el bar y, una vez más, en la sala. La muerte no fue más que una paciencia que no quiso esperar más por el respeto espontáneo.

Adoro tus historias.
Saludos.
neuquina
31/03/2009 a las 19:37
Que lindo, que lindo!
German
31/03/2009 a las 19:35
Un relato misterioso de una historia misteriosa. Las cosas de la vida...
Mae
31/03/2009 a las 19:32
Si que me has hecho feliz, gordito fantasma, te quiero y extraño. Besos a la Nina y Cris
rodrigo
31/03/2009 a las 19:23
Todos la cagamos. La gracia es tener la capacidad de autocrítica y no decir sólo tenía 17 años como excusa. Bueno, y tener la capacidad de escribirlo de esta forma (eso ya vendría ser un don).
 EduBsAs
31/03/2009 a las 19:20
Que grande este Salas!! Qué manera de vengarse: lo de los maníes y de que lo hayas dejado pagando en el bar el día que te iba a contar algo importantísimo para él porque "te estaban esperando y se te hacía tarde..." Seguramente planéo durante años ir a morirse a tu sofa en retribución a tanto desplante sufrido.
Armando
31/03/2009 a las 19:14
Divorciado?, divorciado?

Casciari... toda una angustia esa palabra en la frase. Pero supongo que si no has contado que Nina tiene hermano, eso del divorcio tampoco es cierto.

Como sea lo pregunto para que quede clara constancia. Estás divorciado?
sirako
31/03/2009 a las 18:59
Hay algo inconcluso en la historia, y no es lo que parece obvio. Es como si no hubieras querido contarlo, no por vergüenza, como que hay una parte del relato que te pertenece y no soltaste. curioso, así escribo siempre y no me ha gustado.

Hernán, sos mi héroe de todas formas.
Spiritu13
31/03/2009 a las 18:45
yo me mato, me pego un tiro, no puedo quedarme con la intriga el resto de mi vida.
jajaja, naaa, tampoco para tanto.
talvez organizo un evento, contrato a unos chicos borrachos para que me tiren manies y yo me pongo a leer un libro verde.
aver que se siente XD

no sabia que estabas divorciado, ooo, mira de lo que me entero. XD

contanos mas, no tenes una autobiografia o algo asi??
pasanos alguna bio tuya.

espero el link

saludos hernan
31/03/2009 a las 18:40
Quedarse allí, con una incógnita imposible de resolver por siempre, debe ser desesperante.
No puedo ni imaginarlo, sólo sentirl cuando lo leo.

Abrazo Hernán.
andreslok
31/03/2009 a las 18:37
Gracias. Un poco de sol en esta tarde gris y lluviosa de Barcelona.
Spiritu13
31/03/2009 a las 18:27
yo me mato, me pego un tiro, no puedo quedarme con la intriga el resto de mi vida.
jajaja, naaa, tampoco para tanto.
talvez organizo un evento, contrato a unos chicos borrachos para que me tiren manies y yo me pongo a leer un libro verde.
aver que se siente XD

no sabia que estabas divorciado, ooo, mira de lo que me entero. XD

contanos mas, no tenes una autobiografia o algo asi??
pasanos alguna bio tuya.

espero el link

saludos hernan
Sonia
31/03/2009 a las 18:16
No se te ocurrió revisarle los bolsillos cuando estaba ahí, tirado en el sofá?

Se murió sin devolverte lo manises...
manreisa
31/03/2009 a las 18:15
Hola Hernán! Por fin! Tu relato tiene los atisbos del día gris y fresquito de Buenos Aires hoy, entrando en el triste otoño. Tal vez si lo leía un día de primavera, me hubiera cagado de risa, imaginando ese subusuelo delo Tortoni, a ustedes, a Salas y los maníes. Pero hoy me dió una tristeza infinita y la presunción de que a Salas no le pasó nada importante después de ese día, sólo quería hacerte pagar el mal momento con otro peor...
Besos y escribí más seguido!
Rodrigo Granados
31/03/2009 a las 18:15
Entiendo que es un relato muy triste y desconsolador, odio quedarme con la sensaciòn del desencuentro. Un profesor mìo de literatura de la secundaria, enamorado del Martìn Fierro, se tirò a hacer una tercera parte, y siempre, siempre la he querido leer, espero no llegar tarde como vos y que èl no llegue un dìa a tirarla a la basura porque nadie se ha acercado a leerla. En tu caso debe suceder que a veces en la vida, lo que màs lùcidamente sabemos que hubiera sido lo mejor de nuestras vidas, simplemente es lo que màs dificil nos resulta modificar y nos convertimos en unos expertos expectadores de lo imposible. Què làstima Hernàn, tambièn a mi me hubiera gustado saber contado de tu parte, què le pasò a Salas.
31/03/2009 a las 18:14

Un caso de justicia poética, con influencia de los vistazos del futuro de Lost! Esperamos los 15 libros!!!!
31/03/2009 a las 18:13

Un caso de justicia poética, con influencia de los vistazos del futuro de Lost! Esperamos los 15 libros!!!!
31/03/2009 a las 18:10

Un caso de justicia poética, con influencia de los vistazos del futuro de Lost! Esperamos los 15 libros!!!!
fede o
31/03/2009 a las 18:08
kármicamente, este rollo se arregla solamente armando una tertulia en el tortoni, leyendo a salas, un jueves a la noche.

en cada mesa tiene que haber una canastita con maníes.
Paula
31/03/2009 a las 18:00
#65 Anathema

"Mi problema es que has escrito tantas cosas, que tengo mis serias dudas sobre si esto fue verdad o no."

Se de buena fuente que esta historia es veridica, y todas las de Cris y la Nina son ficcion! pobre Hernan, tenia muchas ganas de tener una flia y se invento una en el blog...

jajajajajaja

bueno, chiste aparte, concido con #42, q a su vez coincide con #17 y #19.

sos un genio! me encanto leerte otra vez....

Besos desde La Falda - Cordoba - Argentina
Luli
31/03/2009 a las 17:59
Te imagino riéndote a carcajadas pensando que, algunos como yo, pisan el palito y googlean ¨Salas + Cervantes¨ para encontrar algún atisbo de realidad en tu relato. Obviamente aparecen links del teatro cervantes en Buenos Aires.
Siempre es bueno volver a leerte, revuelvo mi propia historia a partir de tus relatos.
Susana
31/03/2009 a las 17:56
este tipo de relato no es para gente chismosa como yo... la gente metiche no puede vivir en paz con relatos como este.... todo el dia voy a quedar haciendome hipotesis de que seria lo que le habria pasado al viejo la noche en que le llenaron el peluquin con manies... mil historias se pasearean por mi cabeza y no escogere ninguna... vivire con la intriga por el resto de mis dias... aun en mi vejez me veo pensando en historias como esta... buscando culpables, buscando confesiones...
yo soy de las que tienen pesadillas donde vienen mostruos a atacarme y si alguien me levanta me enojo porque no me dejan saber el final, me mataron, me defendi, me hice la muerta porque los monstruos de mi imaginacion no atacan a los muertos...
Fer Vilardebó
31/03/2009 a las 17:52
cIERTO. somos tan imbéciles... por suerte la vida da opciones que a veces tomamos... tan solo a veces.

abrazo desde la imbecilidad, tambien.


 Aduchis
31/03/2009 a las 17:50
Hernán, Hernán, te extrañaba tanto!!!! pero aún extraño cuando entrabas y participabas en los comentarios, no solo diciendo "corregido"? que época más bella, y yo llegue tarde :-( ?. Pero aun así te sigo admirando y queriendo???
Martín Rossi
31/03/2009 a las 17:46
Muy bueno... Como siempre...
Ya empiezo a conjeturar que le pasó a Salas
Brujita
31/03/2009 a las 17:45
QUE BUENO LEERTE DE NUEVO!!! quede boquiabierta!!este texto me recordo una trillada frase, que por trillada no es menos cierta " a veces lo urgente no deja tiempo a lo importante"
saludos desde la reina del plata
Rodrigo Granados
31/03/2009 a las 17:39
En buenahora Hernan, todavia recuerdo cuando pusiste una vez que ibas a publicar todas las semanas. Que suerte que posteaste. Este es tu lugar màs sagrado, sabes que te queremos mucho todos nosotros que nos inspiraste y nos hiciste emocionar en nuestros trabajos, o releyendotè en altas horas de la madrugada. Grande que estas por aca otra vez!
laira scible
31/03/2009 a las 17:38
Me hubiera gustado saber qué le hubiera dicho Salas al narrador. Pero mejor así, para poder imaginar un montón de historias más.

Un cálido relato para una fría y lluviosa tarde barcelonesa.
31/03/2009 a las 17:37
Mi problema es que has escrito tantas cosas, que tengo mis serias dudas sobre si esto fue verdad o no.

Si fue verdad, sos un animal, je.

Saludos Casciari, gusto en volver a leerlo.
31/03/2009 a las 17:37
Mi problema es que has escrito tantas cosas, que tengo mis serias dudas sobre si esto fue verdad o no.

Si fue verdad, sos un animal, je.

Saludos Casciari, gusto en volver a leerlo.
Patricia Freire
31/03/2009 a las 17:33
Hernán,
Más allá de todo lo que te han dicho antes los que seguramente te leyeron con una mirada más docta, más "literaria" que la mía, (si es que eso existe), este texto que recibo hoy ha sido para mí como una buena sesión de análisis. Perdón por ésto. Perdón por no poder hacer hoy un comentario que tenga que ver contigo y no conmigo (aunque sí tiene que ver contigo, es que tengo la estúpida fantasía de que vemos la vida parecido).
Por cosas que me pasan estos días, y aunque parezca un sinsentido, me sentí Salas. Salas no en sus triunfos literarios, Salas en sus calamidades, aunque creo que me sentí peor, porque no tenía un Casciari de referencia para tener la ilusión de ir a contarle algo importante un día, una ilusión que me permita seguir adelante ante tantos maníes y sin siquiera estar en el Tortoni.
Lloré mucho. Y me hizo bién. Tu texto me dió un atisbo de esperanza, fijate que hace meses que no escribía ni siquiera un hola en esta computadora.
Un abrazo desde Uruguay. Y no me dejes sola. Pocos textos me acompañan verdaderamente en este tiempo.
Patricia
alvaro
31/03/2009 a las 17:27
Me gusto la historia. sera que uno se identifica con el espiritu adolescente punk de desestimar a un pobre viejo de bar.

Recuerdo que con unos amigos re- barderos nos divertiamos tirandoles bolsas de basura a unos pobres mendigos que dormian escondidos en plazas y umbrales de negocios. ahora en el tiempo pienso: que pendejos de mierda, hacerles la vida mas dificil de lo que la tienen. No hace mucho pasaba por el teatro Lavarden (Rosario) y hay un mendigo habitue. fui hasta el quiosco y le compre un chegusam. me miro y lo agarro. no hubo gesto de sorpresa ni nada. como si supiera que era lo minimo que podia hacer luego de tanto calvario.

Otra de las cosas que me quedo rebotando. es la idea de volver a un lugar y repetir acciones pasadas. a mi me pasa que cuando vuelvo a la casa de mis viejos, me corre una aguda melancolia por saber en que andan mis ex- novias que pasaron por esa casa. Y las llamo. Y les pido de juntarnos a tomar un cafe y hablar. claro que algunas se niegan -con total razon, de hecho yo las deje- pero con otras nos juntamos. Es raro, pero solo me pasa en esa casa. Sera que los recuerdos, como muchos dicen, atormentan.

Guille
31/03/2009 a las 17:18
Gracias Hernán por volver de esta manera tan espectaluar.

El domingo salió una nota en el diario "La República" (uno de los principales del Perú) sobre tu trabajo. Te dejo el enlace. Un abrazo grande desde Lima.

El Guille
Ariel Santana
31/03/2009 a las 17:17
Leyendo tu escrito, me volvieron a la mente las tantas veces que hice de burlón frente a personas que hoy respeto.

Saludos Maestro!
Ariel Santana
31/03/2009 a las 17:13
Leyendo tu escrito, me volvieron a la mente las tantas veces que hice de burlón frente a personas que hoy respeto.

Saludos Maestro!
Guille
31/03/2009 a las 17:12
Gracias Hernán por volver de esta manera tan espectaluar.

El domingo salió una nota en el diario "La República" (uno de los principales del Perú) sobre tu trabajo. Te dejo el enlace: http://www.larepublica.pe/archive/all/domingo/20090329/14/node/183927/todos/1558. Un abrazo grande desde Lima.

El Guille
 La Negra Quiroga
31/03/2009 a las 17:01
uuuuuuuuuuuuffffffffffffffffff
gracias.

Y ahora... yo quiero saber.
31/03/2009 a las 16:55
Me encantó la historia, principalmente por cómo jugás con nosotros en saber si sería algo autobiográfico o una ficción bien hecha. Gracias por volver.

Saludos desde El Salvador

Victor
31/03/2009 a las 16:52
Me encantó la historia, principalmente por cómo jugás con nosotros en saber si sería algo autobiográfico o una ficción bien hecha. Gracias por volver.

Saludos desde El Salvador

Victor
regaladaescara
31/03/2009 a las 16:49
Lo jodido de la muerte son los pendientes que dejamos.
Gracias por el texto
31/03/2009 a las 16:46
Por fin, Hernán. A este día le hacía falta un poco de Orsai.
alessandra
31/03/2009 a las 16:44
Hernan. que buena historia, saludos desde Mexico!
alessandra
31/03/2009 a las 16:42
Hernan. que buena historia, saludos desde Mexico!
31/03/2009 a las 16:40
Bueno, ¿qué decirte?... La verdad es que es una historia que cautiva desde el primer momento. Salas como un personaje que a lo largo de tú vida invisiblemente te plagó de un sentimiento de culpa que no podías sacarte de adentro y a la vez un hombre que de a poco se fue ganando tú admiración como poeta y escritor. La incertidumbre de lo que te quería decir siempre te rondará, sin embargo creo que él quiso siempre darte las gracias porque sino fuera por una lluvia de maníes nunca hubiera, tal vez, empezado a ahondar los caminos profundos de las letras.

Saludos.
Marcelo
31/03/2009 a las 16:30
Hernan, una historia simple pero muy atrapante. No somos concientes de las consecuencias de nuestros actos y dichos.
Escribí más seguido ché !!!
Gabriela
31/03/2009 a las 16:29
Algún día, un salame que te pudo haber dicho "gordo maricón" cuando escribías una poesía te va a pedir disculpas diez años despues. Todos pasamos por el ciclo de los manies.
"todos pasamos por el ciclo de los manies"


jaja este comentario se paso de la raya!!!


la verdad sin desperdicio, una trama bien atrapante
ademas se te extrañaba ...yo tambien comenze a releer los textos anteriores , pero diciendo lo que digo cada vez q vuelvo a releer "EL TUNEL" , siempre le encuentro algo nuevo !!!

(que comparacion ! )

Besos !!

Gaby*
DudaDesnuda
31/03/2009 a las 16:26
Cuántas cosas graves y fundamentales para su vida se llevan nuestros muertos queridos...

Besos y calas
 Gavilandia
31/03/2009 a las 16:23
Yo a los 17 años empedé muchas veces pero no se me hubiera ocurrido hacerlo en el Tortoni (sí lo de tirar maní) porque la cerveza y el vino es caro ahí.

Salas aprovechó lo de los maníes para irse sin pagar.
Javi
31/03/2009 a las 16:22
Volvió
Dante
31/03/2009 a las 16:19
Bien!
Esteban
31/03/2009 a las 16:18
La pucha, siempre nos encuentra la muerte con una historia por leer u otra por contar, ¿no?
Gracias.
 Somnius
31/03/2009 a las 16:17
Coincido con #17 Zaninski sobre lo de los limites entre lo autobiografico y la ficcion. Siempre me mareo con tus escritos. Y eso es genial.

Coincido con #19 Javier sobre la necesidad que tenes (tenemos) de que escribas el lado Salasiano de la historia. Que intriga mas molesta pero maravillosa.

Gracias Hernan. Que bueno que hayas vuelto.

PD: Que masoquismo el "tuyo" de volver a esa casa para escribir el relato. Como queriendo encontrar ahí la inspiración para escribir la historia.
 olo mosquera
31/03/2009 a las 16:16
Gracias, #15 y #17. Ya está corregido.
 Carla Maglione
31/03/2009 a las 16:13
Es bueno volver a leerte.. y sobre todo con esta historia, muy buena, me encantó.
Yiyi
31/03/2009 a las 16:12
Qué lindo encontrarte con un post nuevo! Yo como alguien que comento más arriba, me leí de nuevo los post viejos.
Todos fuimos, sin excepción, en nuestra juventud, soberbios, e impertinentes. Lo bueno es que la mayoría maduramos (un poco aunque sea). Beso. Abrazo. Y no te borres!!
Yiyi
31/03/2009 a las 16:12
Qué lindo encontrarte con un post nuevo! Yo como alguien que comento más arriba, me leí de nuevo los post viejos.
Todos fuimos, sin excepción, en nuestra juventud, soberbios, e impertinentes. Lo bueno es que la mayoría maduramos (un poco aunque sea). Beso. Abrazo. Y no te borres!!
Morena
31/03/2009 a las 16:10
Qué fuerte. Cómo podemos tocar la vida de alguien sin proponérnoslo o recordarlo siquiera.
Buen trabajo, Hernán. Como siempre.
 Carla Maglione
31/03/2009 a las 16:09
Es bueno volver a leerte.. y sobre todo con esta historia, muy buena, me encantó.
 Gavilandia
31/03/2009 a las 16:08
Por fin apareciste!
 Gavilandia
31/03/2009 a las 16:07
Por fin apareciste!
Javier (seaste)
31/03/2009 a las 16:07
Que bueno tenerte de regreso Hernán!
Te extrañábamos!!
Me dejás pensando en las vueltas de la vida y quiero hacer mil cosas por si no alcanza el tiempo..., pero al menos hay algo que hago: VIVIR, y no ver como pasa la vida.
Un saludo!
Javier (seaste)
31/03/2009 a las 16:07
Que bueno tenerte de regreso Hernán!
Te extrañábamos!!
Me dejás pensando en las vueltas de la vida y quiero hacer mil cosas por si no alcanza el tiempo..., pero al menos hay algo que hago: VIVIR, y no ver como pasa la vida.
Un saludo!
Jorge
31/03/2009 a las 16:07
Si hay un buen libro, y no puede leerse a las 4 am en un bar lleno de borrachos ¿Sigue siendo un buen libro?

Si hay un buen blog, y deja de escribirse por mucho tiempo en él por escribir reseñas de televisión ¿Sigue siendo un buen blog?

No puedo encontrar respuesta a la primera pregunta, pero sí a la segunda, siempre es un gusto leerte Hernán.
Javier (seaste)
31/03/2009 a las 16:07
Que bueno tenerte de regreso Hernán!
Te extrañábamos!!
Me dejás pensando en las vueltas de la vida y quiero hacer mil cosas por si no alcanza el tiempo..., pero al menos hay algo que hago: VIVIR, y no ver como pasa la vida.
Un saludo!
Javier (seaste)
31/03/2009 a las 16:06
Que bueno tenerte de regreso Hernán!
Te extrañábamos!!
Me dejás pensando en las vueltas de la vida y quiero hacer mil cosas por si no alcanza el tiempo..., pero al menos hay algo que hago: VIVIR, y no ver como pasa la vida.
Un saludo!
Chechi
31/03/2009 a las 16:01
Que bueno que volviste!!!! Te extrañabamos mucho.
31/03/2009 a las 15:58
La soberbia de la juventud no nos deja ver la sabiduría de los viejos.
Eric G.
31/03/2009 a las 15:57
Era un gran poeta Salas.
Quizás fuera mejor ni saber qué tenía para decir.
Buscarlo uno mismo, no?
lakade
31/03/2009 a las 15:53
El dia va mejorando a pasos agigantados!!! Tenias que ser un bebe de Marzo. Un abrazo Hernan q emocion leerte.
Joseé
31/03/2009 a las 15:49
Es la primera vez que participo en un embotellamiento de comentaristas, por eso salen los mensajes duplicados.
Flor Anderson
31/03/2009 a las 15:48
Por qué escribis tan lindo?...
Cómo me gusta leerte!.
Te noto mas flaco!.
Que linda está la Nina!!!.
(si con toda esta chupada de medias no contás que es lo que iba a decir Salas, te reviento!!!).
Al margen....por qué escribis tan lindo????.
Besos!
Joseé
31/03/2009 a las 15:47
Orsai actualiza. No importa con qué, siempre una alegría.

Abrazo, Hernán.
Joseé
31/03/2009 a las 15:46
Orsai actualiza. No importa con qué, siempre una alegría.

Abrazo, Hernán.
Joseé
31/03/2009 a las 15:45
Orsai actualiza. No importa con qué, siempre una alegría.

Abrazo, Hernán.
Javier
31/03/2009 a las 15:41
Como no te dignes a escribir este cuento desde el punto de vista de Salas te juro que la tenemos y bien gorda.

Me da igual que tardes dos, tres, cinco o 18 meses pero como no lo escribas voy y me muero en tu salón.
Irene
31/03/2009 a las 15:35
Que historia mas bella, aun en su misterio, en la duda eterna que genera, en la tristeza de la palabra no dicha.
Pobre Salas que no pudo decirle -quiza a nadie- lo que tenia que decir, pobre Hernan, que aun cuando llegue su momento de sentarse en un sillon por ultima vez se preguntara que fue lo que generó ese mani que revoleó inconcientemente alguna vez.

Zaninski
31/03/2009 a las 15:34
¡Bienvenido Hernán!
Quedé un poco inquieto por eso de los vaivenes familiares, pero nada más un poco, porque así me tiene acostumbrado la mezcla de ficción y realidad de tus relatos.
Y digo yo, ¿no falta un espacio en la frase "Leo muchísimo a Salas, sobretodo sus primeros libros, los que ha escrito antes del episodio de los maníes..."? Creería que "sobre todo" como "especialmente" va separado.
Saludos, y gracias por volver!
Irene
31/03/2009 a las 15:34
Que historia mas bella, aun en su misterio, en la duda eterna que genera, en la tristeza de la palabra no dicha.
Pobre Salas que no pudo decirle -quiza a nadie- lo que tenia que decir, pobre Hernan, que aun cuando llegue su momento de sentarse en un sillon por ultima vez se preguntara que fue lo que generó ese mani que revoleó inconcientemente alguna vez.

eso
31/03/2009 a las 15:31
'Sobre todo' se escribe separado.
carlos
31/03/2009 a las 15:30
y nadie habla de Salas... nadie le hace caso.
como la noche de los maníes.
a lo mejor viene un día morirse en nuestro sofá... y nosotros con el té.

preciosa historia que honra a los que llevan su apellido.

/
Vigia
31/03/2009 a las 15:28
Menos mal que volviste Hernan! El sindrome de abstinencia de por todo este tiempo de ausencia, hizo que me vuelva a leer todos los textos anteriores. Todos.
Algún día, un salame que te pudo haber dicho "gordo maricón" cuando escribías una poesía te va a pedir disculpas diez años despues. Todos pasamos por el ciclo de los manies.

Un abrazo, y felicitaciones por la obra.

PD: No te vayas a olvidar en Mayo de seguir con las revelaciones de Wong...
Vigia
31/03/2009 a las 15:27
Menos mal que volviste Hernan! El sindrome de abstinencia de por todo este tiempo de ausencia, hizo que me vuelva a leer todos los textos anteriores. Todos.
Algún día, un salame que te pudo haber dicho "gordo maricón" cuando escribías una poesía te va a pedir disculpas diez años despues. Todos pasamos por el ciclo de los manies.

Un abrazo, y felicitaciones por la obra.

PD: No te vayas a olvidar en Mayo de seguir con las revelaciones de Wong...
Marianovcp
31/03/2009 a las 15:19
Gracias por volver! saludos
Romina
31/03/2009 a las 15:19
Q injusticia!!! con ese Sr., que escribe tan lindo...
besos
mariodom
31/03/2009 a las 15:18
gracias por volver, se te extrañaba por aca
Marianovcp
31/03/2009 a las 15:18
Gracias por volver! saludos
Roberto Arancibia
31/03/2009 a las 15:15
Muchos, como yo desde lejos, y casualmente, leemos esta historia.
Más lejos aún, algunos protagonistas de la historia, trasnochados, recuerdan noches parecidas, libros verdes y maníes.
En un par de días, casi todos habrán olvidado este momento.
Casi todos.
CECI
31/03/2009 a las 15:14
INCREIBLE!!!!!
LLEGUÉ ENTRE LOS 10 PRIMEROS!
Hernás, fui al teatro a ver Más respeto.... y no tengo palabras para describir tanta genialidad.
Muchas gracias!
Un beso
CECI
31/03/2009 a las 15:14
INCREIBLE!!!!!
LLEGUÉ ENTRE LOS 10 PRIMEROS!
Hernás, fui al teatro a ver Más respeto.... y no tengo palabras para describir tanta genialidad.
Muchas gracias!
Un beso
martín
31/03/2009 a las 15:06
hola hernan te extrañava desde capital
Flor Anderson
31/03/2009 a las 15:01
Dos veces Pri!!!....que fenomena que soy!!!!
Juro que es la primera vez que lo hago...y se siente una emoción espectacular....como la de convertir un gol (bue').
Ahora lo leo...
Je, je...dos veces Pri....que maestra!!
Flor Anderson
31/03/2009 a las 14:58
Pri???
Flor Anderson
31/03/2009 a las 14:58
Pri??