Orsai blog post

Vida privada
martes 12 de julio, 2005

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Vida privada
martes 12 de julio, 2005

La tarántula

       

Estamos en 1980. Tengo nueve años y soy adicto a las figuritas Reino Animal. Si llenás el álbum te ganás una pelota de cuero. Yo quiero esa pelota, con gajos negros y blancos, que está colgada en la vidriera del kiosco Pisoni. Por eso compro figuritas. Compulsivamente. Cada billete que llega a mis manos, cada moneda, voy y compro paquetes de cinco figuritas. Los abro con nervios, porque me falta solamente una, la 64. Me falta la tarántula. Nombre científico, eurypelma californica.

Tengo todo el álbum lleno menos ésa. La tarántula. A la noche no puedo dormir porque me carcome el deseo arácnido. Nomás me calmo con el ruidito que hago cuando raspo los dientes de arriba contra los de abajo. Pero cuando al final me duermo sueño con la tarántula. Sueño que abro un paquete y que ahí está. Peluda.

En la vida de todos los días cambio mis costumbres. De golpe y porrazo quiero ir a hacer los mandados siempre yo, para quedarme con el vuelto. Olfateo la presencia de la plata, la necesito para comprar figuritas. Mi mamá le dice a mi papá, por ejemplo:

—Roberto, andá acá enfrente y compráme un calditos knor.

—¡Voy yo! —grito— ¡Dejá que voy yo, que papá está ocupado!

Todos están felices con mi nueva personalidad. Empiezo a ser el hijo que habían soñado tener. Cuando no hay nada que comprar en casa, me voy a lo de mi abuela Chola y le toco el timbre con una sonrisa de oreja a oreja.

—¿Querés que te haga los mandados, abuela Chola?

Si me pide un kilo de pan, le compro tres cuartos. Si me pide leche, le compro La Vascongada que es más barata. Me quedo con las monedas; me compro figuritas. Y así muchos días. Pero la tarántula no aparece.

Al tiempo, además, me voy poniendo flaco. Es normal, porque hace más de un mes que no pruebo un sugus, ni un jack, ni una mielcita, ni una gallinita, ni un chicle jirafa. Nada. Todo lo que tengo me lo gasto en figuritas. Compro de a cuatro, de a seis paquetes. El kiosquero Pisoni se está construyendo la pieza de arriba gracias a mí.

A la tarde me encierro y doy vuelta las páginas del álbum. Están todas pegoteadas de plasticola, todos los agujeros llenos, menos uno. Voy pasando las hojas que están completas completas y sonrío triunfal. La mayoría de las figuritas tiene una historia: la cebra me la gané al chupi en el recreo, el ornitorrinco me lo regaló mi primo el de San Isidro, la anguila eléctrica se la afané a Sebastián cuando se durmió. Miro el álbum con orgullo, hasta que llego a la hoja que me avergüenza. La hoja 22, donde hay un hueco que dice: "Nº 64. La tarántula (eurypelma californica)".

Un fin de semana por medio vamos a San Isidro a visitar a mis abuelos ricos. Me gusta ir, me gusta muchísimo ir porque me dan plata. Pero no la plata común que existe en Mercedes. Me dan billetes que acá no hay, como por ejemplo un verde. El año pasado que tomé la comunión, me dieron un rojo, que mi papá no lo había visto nunca. Acá en Mercedes solamente te dan monedas, y si te sacás un sobresaliente con signo te dan un marrón.

Con un marrón te comprás cuatro paquetes. Pero con un verde te comprás veinte paquetes. Es decir, cien figuritas. Mi sueño es tener un rojo y gastármelo de golpe en cuarenta paquetes. Eso es doscientas figuritas. Pienso que si te comprás doscientas figuritas, así de golpe, te tiene que aparecer la tarántula, por lo menos cuatro veces.

Cuando volvemos de San Isidro vengo en el auto apretando un verde que me dio mi abuelo rico. Paramos en la casa de unos amigos que viven en la ruta. El hijo, Sebastián, me dice que el mayor de los Zanotti, que vive al lado, se sacó la tarántula dos veces. Me lo dice con los ojos grandes, porque es lo más importante que le pasó en la vida. No al de Zanotti, a Sebastián.

—¿De verdad se la sacó dos veces?

—Sï. Y con una llenó el álbum y ya tiene la pelota de cuero.

—¿Y con la otra qué hizo?

—A la otra la vende.

—¿Qué pide?

—Pide dos rojos. Pero si sos una chica, pide que le mostrés la concha.

Yo no tengo ni concha ni dos rojos, así que me vuelvo a casa odiando al de Zanotti. Pero pensando que es posible, que la tarántula existe. Que no es un invento para que compres figuritas, como dice mi papá. Ese dato, que alguien de Mercedes se sacó la tarántula, me vuelve mucho más cumpulsivo.

Al otro día respiro hondo y me gasto el verde entero en figuritas. Pisoni, el kiosquero, me quiere a mí más que a la esposa. Incluso me deja ver al trasluz los paquetes antes de comprarlos. Pero no se ve nada. No se ve un carajo al trasluz. Por el camino voy abriendo los paquetes que me compré y voy diciendo en voz baja la tengo, la tengo, la tengo, la tengo, la tengo, la tengo.... Me dejo tres paquetes sin abrir, para después de comer. De esa manera sigo teniendo algo por lo que vivir.

Ceno sin pensar, sin disfrutar, sin levantar los ojos del plato. Me preguntan qué me pasa. No contesto. Antes del postre me voy a la pieza y abro los paquetes que me faltan. La jirafa puta aparece siempre. Estoy harto de ver la jirafa. También sale la boa. Y la figurita que más odio de todas las repetidas es el cienpié, porque cuando la vas sacando de a poquito, cuando vas orejeando para darle suspenso, te da la sensación óptica de que es la tarántula. Entonces el corazón te empieza a latir fuerte, pero enseguida sale entera y es el cienpié. La tengo repetida cuarenta veces al cienpié. Pero de la tarántula, otra vez, no hay noticias.

A la mañana del otro día mi mamá me pregunta qué pienso hacer con la plata que me dio mi abuelo en San Isidro. Me dice "qué te parece si te compramos unas zapatillas en El Revoltoso". Le digo que me parece muy bien, pero que la plata se me acabó.

Mi mamá se pone a llorar. Siempre llora cuando menos te la esperás. También te pega cuando menos te la esperás. Cuando te pega es porque te mandaste una cagada normal. Pero cuando directamente llora, es porque te mandaste una cagada gigante. Me dice que soy un imbécil, empieza a buscar el álbum del Reino Animal para romperlo. Me dice que la tengo recontra podrida.

—¿Cómo te vas a gastar cincuenta mil pesos en figuritas, anormal? —me dice llorando— ¿Vos sabés cuánto gana tu padre?

Cuando mi mamá llora está más o menos tranquila porque se preocupa de llorar y de que no se le vaya la pintura. Pero cuando para de llorar empieza a acordarse de por qué la hiciste llorar, y ahí lo mejor es que te escondás porque no te faja despacio. Te faja a lo loco. A lo loco es cuando te faja repitiendo la misma frase mientras te va pegando:

—¿Vos sabés (zácate) cuánto gana (zácate) tu padre (zácate)? —así te pega Chichita, y va repitiendo el ritmo: sujeto - chancletazo, predicado - sopapo, objeto directo - chancletazo. Y no te queda otra que hacerte un bollo y esperar que se le acabe la bronca, que es más o menos en el estribillo catorce.

Al final me voy a llorar a la pieza. Lloro un poco porque me duele, pero más que nada porque es medio humillante que te pegue una mujer. Yo tengo un par de amigos que les pega el padre, y me parece más sensato. Ellos dicen que no, que yo lo que tengo es suerte, y me muestran las marcas.

En casa mi papá no me pega nunca. Lo que hace es venir a la pieza después de que me pega mi mamá. Viene y trata de explicarme de por qué me fajaron. Lo hace medio en voz baja, porque le da miedo de que mi mamá también lo faje a él:

—Un poco tiene de razón —me dice—. No podés gastarte tanta plata en boludeces.

—No son boludeces, son figuritas —hablar llorando es dificilísimo, porque tenés que estar boca abajo y la almohada mojada te hace como un eco y parece la voz de Carozo, el de Narizota.

—Te podés comprar un paquete, dos paquetes —dice mi papá, que es contador—, lo demás lo tenés que ahorrar. En la libreta de ahorro no tenés nada.

—Me falta una sola —digo llorando—, la tarántula...

—Con más razón. Cuanto menos figuritas te faltan, las posibilidades de que te salga la que querés es menor.

—¡Por eso compro muchos paquetes! —le digo a la mitad de un puchero— ¿Te pensás que soy tarado?

—¿No te das cuenta de que con la plata que te gastaste en figuritas te podrías haber comprado dos pelotas de cuero por semana?

Me doy vuelta. Tengo los ojos en compota. Me lo quedo mirando como si fuera tonto. Él. Como si él fuera tonto. Y ahí me doy cuenta de que mi papá es contador y todo lo que quieras, pero no tiene la menor idea de lo que significa juntar figuritas.

A las dos semanas de la paliza, medio mundo tiene la tarántula en todo Mercedes. Yo también. De golpe la tarántula está en todos los paquetes. Yo me la saqué en uno que compré de casualidad en lo de Pisoni. Llené el álbum a los pedos y lo canjeé por la pelota. A la tarde nos pusimos a jugar con Sebastián a la cabeceada, se nos escapó la pelota a la ruta y la reventó un escania. La pelota hizo un ruido buenísimo cuando explotó.

Al otro día salió el álbum del Reino Vegetal. Ahí la difícil era el helecho. Nombre científico, nephrolepis exaltata.

Hernán Casciari
martes 12 de julio, 2005


La tarántula

por Hernán Casciari

Estamos en 1980. Tengo nueve años y soy adicto a las figuritas Reino Animal. Si llenás el álbum te ganás una pelota de cuero. Yo quiero esa pelota, con gajos negros y blancos, que está colgada en la vidriera del kiosco Pisoni. Por eso compro figuritas. Compulsivamente. Cada billete que llega a mis manos, cada moneda, voy y compro paquetes de cinco figuritas. Los abro con nervios, porque me falta solamente una, la 64. Me falta la tarántula. Nombre científico, eurypelma californica.

Tengo todo el álbum lleno menos ésa. La tarántula. A la noche no puedo dormir porque me carcome el deseo arácnido. Nomás me calmo con el ruidito que hago cuando raspo los dientes de arriba contra los de abajo. Pero cuando al final me duermo sueño con la tarántula. Sueño que abro un paquete y que ahí está. Peluda.

En la vida de todos los días cambio mis costumbres. De golpe y porrazo quiero ir a hacer los mandados siempre yo, para quedarme con el vuelto. Olfateo la presencia de la plata, la necesito para comprar figuritas. Mi mamá le dice a mi papá, por ejemplo:

—Roberto, andá acá enfrente y compráme un calditos knor.

—¡Voy yo! —grito— ¡Dejá que voy yo, que papá está ocupado!

Todos están felices con mi nueva personalidad. Empiezo a ser el hijo que habían soñado tener. Cuando no hay nada que comprar en casa, me voy a lo de mi abuela Chola y le toco el timbre con una sonrisa de oreja a oreja.

—¿Querés que te haga los mandados, abuela Chola?

Si me pide un kilo de pan, le compro tres cuartos. Si me pide leche, le compro La Vascongada que es más barata. Me quedo con las monedas; me compro figuritas. Y así muchos días. Pero la tarántula no aparece.

Al tiempo, además, me voy poniendo flaco. Es normal, porque hace más de un mes que no pruebo un sugus, ni un jack, ni una mielcita, ni una gallinita, ni un chicle jirafa. Nada. Todo lo que tengo me lo gasto en figuritas. Compro de a cuatro, de a seis paquetes. El kiosquero Pisoni se está construyendo la pieza de arriba gracias a mí.

A la tarde me encierro y doy vuelta las páginas del álbum. Están todas pegoteadas de plasticola, todos los agujeros llenos, menos uno. Voy pasando las hojas que están completas completas y sonrío triunfal. La mayoría de las figuritas tiene una historia: la cebra me la gané al chupi en el recreo, el ornitorrinco me lo regaló mi primo el de San Isidro, la anguila eléctrica se la afané a Sebastián cuando se durmió. Miro el álbum con orgullo, hasta que llego a la hoja que me avergüenza. La hoja 22, donde hay un hueco que dice: "Nº 64. La tarántula (eurypelma californica)".

Un fin de semana por medio vamos a San Isidro a visitar a mis abuelos ricos. Me gusta ir, me gusta muchísimo ir porque me dan plata. Pero no la plata común que existe en Mercedes. Me dan billetes que acá no hay, como por ejemplo un verde. El año pasado que tomé la comunión, me dieron un rojo, que mi papá no lo había visto nunca. Acá en Mercedes solamente te dan monedas, y si te sacás un sobresaliente con signo te dan un marrón.

Con un marrón te comprás cuatro paquetes. Pero con un verde te comprás veinte paquetes. Es decir, cien figuritas. Mi sueño es tener un rojo y gastármelo de golpe en cuarenta paquetes. Eso es doscientas figuritas. Pienso que si te comprás doscientas figuritas, así de golpe, te tiene que aparecer la tarántula, por lo menos cuatro veces.

Cuando volvemos de San Isidro vengo en el auto apretando un verde que me dio mi abuelo rico. Paramos en la casa de unos amigos que viven en la ruta. El hijo, Sebastián, me dice que el mayor de los Zanotti, que vive al lado, se sacó la tarántula dos veces. Me lo dice con los ojos grandes, porque es lo más importante que le pasó en la vida. No al de Zanotti, a Sebastián.

—¿De verdad se la sacó dos veces?

—Sï. Y con una llenó el álbum y ya tiene la pelota de cuero.

—¿Y con la otra qué hizo?

—A la otra la vende.

—¿Qué pide?

—Pide dos rojos. Pero si sos una chica, pide que le mostrés la concha.

Yo no tengo ni concha ni dos rojos, así que me vuelvo a casa odiando al de Zanotti. Pero pensando que es posible, que la tarántula existe. Que no es un invento para que compres figuritas, como dice mi papá. Ese dato, que alguien de Mercedes se sacó la tarántula, me vuelve mucho más cumpulsivo.

Al otro día respiro hondo y me gasto el verde entero en figuritas. Pisoni, el kiosquero, me quiere a mí más que a la esposa. Incluso me deja ver al trasluz los paquetes antes de comprarlos. Pero no se ve nada. No se ve un carajo al trasluz. Por el camino voy abriendo los paquetes que me compré y voy diciendo en voz baja la tengo, la tengo, la tengo, la tengo, la tengo, la tengo.... Me dejo tres paquetes sin abrir, para después de comer. De esa manera sigo teniendo algo por lo que vivir.

Ceno sin pensar, sin disfrutar, sin levantar los ojos del plato. Me preguntan qué me pasa. No contesto. Antes del postre me voy a la pieza y abro los paquetes que me faltan. La jirafa puta aparece siempre. Estoy harto de ver la jirafa. También sale la boa. Y la figurita que más odio de todas las repetidas es el cienpié, porque cuando la vas sacando de a poquito, cuando vas orejeando para darle suspenso, te da la sensación óptica de que es la tarántula. Entonces el corazón te empieza a latir fuerte, pero enseguida sale entera y es el cienpié. La tengo repetida cuarenta veces al cienpié. Pero de la tarántula, otra vez, no hay noticias.

A la mañana del otro día mi mamá me pregunta qué pienso hacer con la plata que me dio mi abuelo en San Isidro. Me dice "qué te parece si te compramos unas zapatillas en El Revoltoso". Le digo que me parece muy bien, pero que la plata se me acabó.

Mi mamá se pone a llorar. Siempre llora cuando menos te la esperás. También te pega cuando menos te la esperás. Cuando te pega es porque te mandaste una cagada normal. Pero cuando directamente llora, es porque te mandaste una cagada gigante. Me dice que soy un imbécil, empieza a buscar el álbum del Reino Animal para romperlo. Me dice que la tengo recontra podrida.

—¿Cómo te vas a gastar cincuenta mil pesos en figuritas, anormal? —me dice llorando— ¿Vos sabés cuánto gana tu padre?

Cuando mi mamá llora está más o menos tranquila porque se preocupa de llorar y de que no se le vaya la pintura. Pero cuando para de llorar empieza a acordarse de por qué la hiciste llorar, y ahí lo mejor es que te escondás porque no te faja despacio. Te faja a lo loco. A lo loco es cuando te faja repitiendo la misma frase mientras te va pegando:

—¿Vos sabés (zácate) cuánto gana (zácate) tu padre (zácate)? —así te pega Chichita, y va repitiendo el ritmo: sujeto - chancletazo, predicado - sopapo, objeto directo - chancletazo. Y no te queda otra que hacerte un bollo y esperar que se le acabe la bronca, que es más o menos en el estribillo catorce.

Al final me voy a llorar a la pieza. Lloro un poco porque me duele, pero más que nada porque es medio humillante que te pegue una mujer. Yo tengo un par de amigos que les pega el padre, y me parece más sensato. Ellos dicen que no, que yo lo que tengo es suerte, y me muestran las marcas.

En casa mi papá no me pega nunca. Lo que hace es venir a la pieza después de que me pega mi mamá. Viene y trata de explicarme de por qué me fajaron. Lo hace medio en voz baja, porque le da miedo de que mi mamá también lo faje a él:

—Un poco tiene de razón —me dice—. No podés gastarte tanta plata en boludeces.

—No son boludeces, son figuritas —hablar llorando es dificilísimo, porque tenés que estar boca abajo y la almohada mojada te hace como un eco y parece la voz de Carozo, el de Narizota.

—Te podés comprar un paquete, dos paquetes —dice mi papá, que es contador—, lo demás lo tenés que ahorrar. En la libreta de ahorro no tenés nada.

—Me falta una sola —digo llorando—, la tarántula...

—Con más razón. Cuanto menos figuritas te faltan, las posibilidades de que te salga la que querés es menor.

—¡Por eso compro muchos paquetes! —le digo a la mitad de un puchero— ¿Te pensás que soy tarado?

—¿No te das cuenta de que con la plata que te gastaste en figuritas te podrías haber comprado dos pelotas de cuero por semana?

Me doy vuelta. Tengo los ojos en compota. Me lo quedo mirando como si fuera tonto. Él. Como si él fuera tonto. Y ahí me doy cuenta de que mi papá es contador y todo lo que quieras, pero no tiene la menor idea de lo que significa juntar figuritas.

A las dos semanas de la paliza, medio mundo tiene la tarántula en todo Mercedes. Yo también. De golpe la tarántula está en todos los paquetes. Yo me la saqué en uno que compré de casualidad en lo de Pisoni. Llené el álbum a los pedos y lo canjeé por la pelota. A la tarde nos pusimos a jugar con Sebastián a la cabeceada, se nos escapó la pelota a la ruta y la reventó un escania. La pelota hizo un ruido buenísimo cuando explotó.

Al otro día salió el álbum del Reino Vegetal. Ahí la difícil era el helecho. Nombre científico, nephrolepis exaltata.

Hernán Casciari
martes 12 de julio, 2005


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro El pibe que arruinaba las fotos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 clalfe
04/09/2016 a las 09:45
Siempre cuento a mi hijola historia del album del reino animal y la tarántula!! y me agradó mucho encontrar ese mismo entusiasmo en este relato. Para tu alivio te cuento q la figurita de la tarantula existía, no recuerdosi era la 74, yo la conseguí. Le cuento a mi hijo con gran orgullo q completé el album y me dieron una muñeca hermosa (cara) a la q le puse mi nombre de la emoción!! jajja. Mi hijo q tiene 12 años me mira sorprendido, como diciendo:-como pudo ser algo tan importante para q lo siga recordando! Hoy pude demostrarle con tu relato que no solo para mi fue importante. Sonreimos juntos!! gracias!!
07/04/2016 a las 06:02
"La jirafa puta aparece siempre. Estoy harto de ver la jirafa".

Genial.
 Fede Nouet
18/06/2015 a las 06:18
Cuando uno es chico la magia se pierde con el premio, lo lindo es el camino, con sus alegrias y reveses. O sea, lo opuesto de cuando uno se hace grande, pelotudo y capitalista.
luis rios
28/04/2006 a las 23:03
me parecio muy bueno , encontre tu blog de pedo , buscando algo que esplicara lo de la figurita de la tarantula , yo vivo en Dallas, TX usa y les estava contando lo de la tarantula a mis compañeros del laburo que 2 mexicanos , trabajos en un periodico hispano aca en dallas les mostre los que vos escriviste y se cagaron de risa ...... buenisimo
contestame
bye
luis
fede o
10/03/2006 a las 17:09
pero haffner, querido! dejaste tu infancia hace ya demasiado tiempo... la caripela que pone mi querubín cuando al menos una de las figuritas que aparecen en el paquete es de las que le faltan, no tiene precio.

es más, como yo trabajo en packaging y algo sé del tema, hasta pensé en armarle paquetes a medida de lo que le falta... al final no lo hice, falta de tiempo o pilas.

tu razonamiento contable es como el que hernán cuenta que le hizo su papá. yo aún defiendo la otra postura, aunque cueste 10 pelotas.

el día en que a mi hijo le dé lo mismo comprar paquetes de figuritas o las 320 figus de a una, querrá decir que ya es demasiado grande para coleccionarlas.

con respecto al jueguito, sí, claro, ya lo jugamos. por ahora le sigo ganando, pero sé tengo los días contados.

un abrazo
Haffner
31/12/2005 a las 20:45
Comentario Nº 109
Dice el fede:
Ok, lo asumo, tengo una frustración: jamás completé un álbum en mi vida.
Ahora, a mis 36, con un hijo de 6 que debutó con el "apertura 2005", compré figuritas a lo pavote, más motivado yo que él.
Pero no sólo eso: cuando le faltaban como 30 (de un total de 320), ¡se las compré!

Hola Fede,


Cuando tenia 10 pirulos -en el 73'creo que estaba el Tio en el gobierno pero no importa-deje de comprar figuritas porque el Tano Rossi me avivo que el valor de las figuritas compradas era mayor que el valor del premio -la 5 de cuero-

Unas decadas mas tarde-2005 y el Pinguino en el gobierno-te aconsejo lo mismo que me aconsejo el Tano Rossi.

Cambia el Apertujes 2005 x el Federacion Internacional de Futbol Asociado 2005-no nombro la sigla x educacion-.Es un jueguito mas barato y mas entretenido y te podes armar tu propio equipo-puse a Peron de 5 y el Gral la gasta en el medio; a Hernan a la izq.del Gral,el es la juventud maravillosa-.Podes jugar partidos online y seguro que tu querubin cacha el juego mas rapido q vos.Si hay premios no se...

Para el 1.1 -dia de la circumcision del hijo de Jose el carpintero- les deseo a todos los que escriben y leen Orsai lo mejor.

Haffner
el fede
16/12/2005 a las 19:09
Ok, lo asumo, tengo una frustración: jamás completé un álbum en mi vida.
Ahora, a mis 36, con un hijo de 6 que debutó con el "apertura 2005", compré figuritas a lo pavote, más motivado yo que él.
Pero no sólo eso: cuando le faltaban como 30 (de un total de 320), ¡se las compré!
Es que la contratapa del álbum invita a que si te faltan pocas, las compres en el local del distribuidor y listo.
Cada una sale casi como un paquete de 5 figus, que sólo traería repetidas... Es negocio.
Eso sí, al niño se las fui dando de a poco. Incluso lo tuve algunos días en vilo, faltándole sólo la 63, que yo guardaba en mi cajón.
Javier Ignacio Sánchez
08/12/2005 a las 07:19
La puta que te parió, me hiciste reir a carcajadas. Yo fui un coleccionista obsesivo de figuritas y en todos los momentos me identifiqué con tu personaje.

Tu humor es inteligente, anecdótico, descriptivo de las conductas humanas y muy argentino. Sos bueno cabezón, tenés talento.
danielSAN
23/10/2005 a las 12:47
Lo más irónico es lo del mayor de los Zanotti ¡El pibe cambiaba una araña por otra!

¿No te pasaba que cuando tu vieja te cagaba a chancletazos te agarraba un ataque de risa? Creo que era peor, porque mi vieja encima se frustraba y me daba más fuerte.

¡Un saludo desde Barna!
Hernan
07/10/2005 a las 01:09
¿Tu heres un tarado chico? ¿por que no te vas un poquito a la mierda? ¿ehh? chico anda, andate
Hernan
07/10/2005 a las 01:09
¿Tu heres un tarado chico? ¿por que no te vas un poquito a la mierda? ¿ehh? chico anda, andate
Adrian Ramiro
17/08/2005 a las 01:42
Ja, porque siento que ya lei otro cuento ciclico aca mismo. Pero igual me hizo mucha gracia. JAJAJA. Tal vez por haber pasado por algo similar?.
Walter
15/08/2005 a las 01:45
Hernán:
tu historia me hizo recordar mi infancia, que al igual que muchos juntaba todo lo que podía, figuritas, etiquetas de cigarrillos, chapitas de gaseosas, etc.
Hace poco revolviendo cosas viejas encontré el álbum del Reino Natural casi completo. Y como es lógico me falta sólo una "La Tarántula". Lo llevé al trabajo y nos hemos cagado de risa con todos mis compañeros de laburo recordando las cosas que hacíamos de pendejo. Ya nos ha agarrado el viejazo.

Desde Mendoza un fuerte saludo a todos...
elixa
13/08/2005 a las 02:53
Me gustó, aunque las críticas digan que no está a la altura habitual de tu creación literaria. La mirada infantil sobre lo importante (tanto esfuerzo por una pelota que no duró un partido, y todos disfrutaron de la explosión) y las palizas grabadas a fuego... me hacen pensar en dos cosas: tengo que ser menos escéptica con el gusto de mi hija por coleccionar figus, y también debería gritarle menos.
elixa
13/08/2005 a las 02:53
Me gustó, aunque las críticas digan que no está a la altura habitual de tu creación literaria. La mirada infantil sobre lo importante (tanto esfuerzo por una pelota que no duró un partido, y todos disfrutaron de la explosión) y las palizas grabadas a fuego... me hacen pensar en dos cosas: tengo que ser menos escéptica con el gusto de mi hija por coleccionar figus, y también debería gritarle menos.
Federico Moleda
25/07/2005 a las 05:04
Me hiciste pensar en todos los álbumes que llené, pero no me acuerdo haber ganado ningún premio, ni siquiera una pelota, una bolita, nada. Se ve que acá en Montevideo ya te hacían darte por vencido antes de empezar a juntar figuritas. Lo que nunca perdí fueron las destrezas para jugar a la rimadita. Metía un espejo en todas. Saludos, Orsai.
Mafi
23/07/2005 a las 00:47
Me encantó leerte y a la vez recordar la bolsa gigante de chapitas de Fanta que tenía escondida en un ropero, cuando debajo de una gomita transparente aparecían animales para coleccionar.
Y ahora que lo pienso, la jirafa era como Droopy, estaba en todos lados!
Besos =)
don Setor Candope
22/07/2005 a las 22:46
yo soy de la época en que la difícil era la de salomone... soy un viejo choto
Mastrocuervo
21/07/2005 a las 23:04
Excelentes tus precisiones, El Bruche. Aunque me mataste con las cartas top y quarter, me parece que en mi barrio no se daba.

Uf, por un momento pensé que era el último sobreviviente entre los que cantaron "¡¡toquín vuelta toda!!"
El Bruche
20/07/2005 a las 06:01
Mastrocuervo, estás generalizando demasiado todo el arte de jugar a las fichus. Si bien el "puntín" era uno de los juegos, no era el único; tenías la "tapadita", con el que primero había que ponerse de acuerdo qué porcentaje de solapamiento daba por ganada una partida; el "espejito", donde se ponían varias figus apoyadas contra una pared y había que irlas tirando desde lejos; el "chupi", pero este era para las figuritas cuadradas y blanditas, pegándole con la palma de la mano para darlas vuelta...
Son los que recuerdo ahora, imagenes mezcladas con el puntín de las bolitas, el pan y queso de los picados y las cartas top y quarter.
Miércoles que se pone viejo uno.
Mastrocuervo
19/07/2005 a las 23:26
Unos las compraban solamente, y otros las intercambiaban; están también los que las robaban. Yo pregunto: ¿nadie jugaba a las figuritas, voto a Bríos? Me refiero al proceso lúdico llevado a cabo por un grupo de jugadores alineados ante una pared, cada uno con el pilón de figus en la mano izquierda, para lanzar con la otra su ejemplar al frente; ganaba, por supuesto, el que lograba arrimar la suya al muro más que las demás, lo que le permitía llevarse como trofeo todas las otras figuritas. Era la forma más linda de aumentar el patrimonio, porque dependía de una mezcla de destreza y azar. Había que tener cuidado de no arriesgar en este juego ninguna difícil, y hasta se especulaba para no enfrentarse con jugadores muy avezados. Yo era un tronco para esto como para casi cualquier actividad manual, pero igual me gustaba.
deapoco
19/07/2005 a las 19:43
te fuiste de vacaciones y lo pusiste en piloto automático?
:-)
walquiria
19/07/2005 a las 17:50
Hernan:
o estas muy vago o estas lustrandote los zapatos para la llegada de Mirta.-
No vale que nos abandones tanto tiempo... tampoco que nos tires cualquier cosa para zafar.-
Igual te queremos... pero no nos hagas esperar tanto, abrir el blog todos los días y no encontrar algo nuevo nos deprime...
cariños
Walquiria
ErJuanito
18/07/2005 a las 20:49
Recuerdo haber llenado un álbum de Tarzán. Cada vez que quería comprar un paquetico de cromos, me tocaba caminar varias cuadras a pleno sol, y una vez en la tienda, una vieja desmueletada establecía el trueque con una sonrisota. Yo, en mi desespero, buscaba locamente la #40, esa donde el Rey de los Monos posaba audaz al pie de un árbol, liana en mano y cuyo fondo colorido la distinguía de las demás. El premio al llenado total era una pelota de basket, que a juzgar por la foto, debía ser cuanto menos un obsequio de alguna Liga extranjera, tan brillante y de una calidad que asombraba.

Finalmente lo logré. La mágica barajita (la 40!!!) me salió de repente en un paquete que tomé por adelantado a mi hermano, cosa que jamás me perdonó. Tardé más en pegarla al álbum que en correr a la tienda. La vieja me miraba con sorna mientras reclamaba el premio...se me cayó el alma a los pies al ver el trozo de semicuero deslucido que me entregó, estaba sucio y desvaído y luego de mirarlo un rato, resolví llenarlo de aire. No aguantó ni diez rebotes, el cuasiglobo hizo explosión, aturdiendo a mi hermano y eliminándome de por vida el interés de volver a llenar colecciones sin sentido. Y es que cuando uno es chico, el premio lo opaca todo...¿o no?
mortimer
18/07/2005 a las 14:02
me gustó mucho el post.
yo soy un poco más joven que tú, Hernán, y los albumes de la liga española de fútbol que yo coleccionaba se completaban con cromos adhesivos y eran siempre de la editorial Panini. El problema era conseguir el dinero para comprar cromos. Mi asignación semanal era mínima así que yo, que tardaba semanas en juntar las 25 pesetas que costaba cada paquetito de cromos, acababa las colecciones cuando la liga estaba casi terminada...
Así año a año hasta que un año decidí que, por primera vez en mi vida terminaría el album antes que ninguno de mis compañeros. Un buen día empecé a completar el album con la parte posterior de los adhesivos que mis compañeros tiraban al suelo. Cada vez que uno de mis amigos cumplía con el ritual de abrir el sobre y pegar los cromos, ahí estaba yo para recoger los papelitos que sobraban, cuya única información era el número de cromo y, escrito en letra muy pequeña, el copyright de Panini. No conocía la cara de ninguno de los defensas del Atleti, pero rellenaba los huecos de mi album más rápido que nadie, y encima sin gastarme un duro! Era patético, lo sé, pero con 11 años el sentido del ridículo era cosa de mayores.
Pues con todo y con eso, tampoco éste lo terminé. Soy poco constante, incluso cuando hago trampas.
El Bruche
18/07/2005 a las 08:23
Cuentan en Pompeya que un tal Ramírez (nadie pudo acordarse del nombre, eso sí, medio petiso y pelo al rape) nunca se resignó a no conseguir la figurita 37 del album del Campeonato del 74. Se acabó la promoción y él siguió recorriendo kioskos perdidos, hasta de barrios ajenos, en busca de paquetes olvidados entre caramelos de menta.
Ramírez terminó la primaria y sus padres lo anotaron en el Pellegrini, donde se hizo famoso (aún lo es si saben preguntarle a las personas correctas) por andar para todos lados con el album dichoso entre la carpeta de matemáticas y la de historia. Dicen que estaba convencido que en algún kiosko encontraría a la 37.
Pocos le siguieron el rastro, terminó la secundaria y entró en una mesa de dinero como cadete. Hizo carrera, también plata, se compró trajes y un departamento en Caballito. Salía de vacaciones de vez en cuando a Santa Teresita.
Ramírez era un tipo grande, soltero, un poco pelado, bastante cabrón y poco sociable.
Lo echaron de la mesa de dinero por una situación que nunca se aclaró del todo.
Se suicidó en un hotel de Pirámides, en la península Valdés.
No dejó ni una carta ni una nota, solo el album del Campeonato del 74 sobre la cama sin tender, abierto en la página seis; se notaba que era la más manoseada, justo en el centro un 37 enorme encerrado en un círculo blanco.
cynthia rs
18/07/2005 a las 03:53
..lo de la paliza de tu mama ..con verguenza te digo k me dio risa, pero bueno..a kien no le habran pegado de chico..a mi tambien, pork era muy rebede y lo sigo siendo..pero llegue a dominar el llanto autoconvenciendome k no me dolia..y asi fue..te juro k llegue a asombrarme con el resultado!..ahora la vida me golpea de tanto en tanto y tampoco lloro...a veces, la figurita deseada tarda tanto en llegar.......yo no las pegaba en el album sino k las colocaba dentro de libros, entre medio de las hojas ..para k no se arruinara la cantidad de brillantina k venia adherida..habia figuritas de sobre y otras k se conseguian luego de transitar por muchos kioscos pork se compraban por planchas.. eran grandes y preciosas...flores, pajaros y princesas con vestidos de fiesta... esas colecciones no terminaban nunca y no habia dificiles, el costo era caminar y buscar y buscar...eso era lo lindo...la ilusion duraba mucho....
imaginate (de blogia)
18/07/2005 a las 01:17
Me habría encantado descubrir a ese niño que invirtió su verde en mi búsqueda, tal vez porque yo siempre dilapidé fortunas en las suyas y jamás acabé un álbum, así que no tuve pelota pero tampoco hice trampas. ¿Por qué tú sabes que se podían comprar los que te faltaban, no? Eso sí, a precio de oro pero de esa manera no daban ninguna satisfacción. Lo que mola que te currase tu madre ahora porque no pudo comprarte las zapatillas con ese dinero. La jodiste viva ché
Paterna
17/07/2005 a las 17:09
La única vez que cometí un gran delito fue en el jardín de infantes cuando me desesperaba por conseguir esas figuritas que me faltaban y solo las conseguía metiendo mi mano dentro de los bolsos de mis compañeritos.
Elecktra
17/07/2005 a las 05:16
Que groso que sossss!!
Yo me de chica me colgue con unos duendes que venian en la parte de adentro de la Mirinda...eran de terror, pero bue, el tema era completar algo no?

Saludos grandes grandes.
El Angel Gris
16/07/2005 a las 00:29
Luis Ricardo: Dale un click arriba a la derecha, en donde dice Tu Secreto en rojo y solucioná ese problema.
luis ricardo
15/07/2005 a las 23:29
Mi mayor vergüenza es haber coleccionado el álbum Tu y Yo, de imágenes tiernas, fundamentalmente dirigido al público femenino.
Mastrocuervo
15/07/2005 a las 23:05
Mi vieja, que murió el año pasado a sus 90, me corría para fajarme con una chancleta y como casi nunca me alcanzaba (yo me rajaba por el patio) me la tiraba a la altura de los tobillos, pero aunque apuntara bien, el efecto ya no era el buscado. Eso sí, cuando quería castigarme por alguna tropelía y me tenía cerca, subrayaba las frases mientras me daba un roscazo, casi al estilo de Chichita. Mi viejo, que jamás me puso la mano encima, era el que venía a parlamentar, ¡y doy fé que hablar llorando y boca abajo era muy complicado! Casi me hacés llorar, Hernán.

En los tempranos sesenta en Bs. Aires, Asprela de Atlanta nos desveló, supongo que tanto como Mokumbo.
MH
15/07/2005 a las 15:46
Gracias Anika (33) Me sentía solo. ;)
ignaciomolina
15/07/2005 a las 15:43
Yo, en Bahía Blanca, juntaba figuritas de básquet. También del Cuerpo Humano. La difícil era la antorcha...
pablo
15/07/2005 a las 08:36
En relación al post que me ha hecho reir mucho, Tomy (mi hijo de 5) ,después de pasar grandes ansiedades por conseguir a "CALAMARDO" del album de Bob esponja logró llenarlo, con Flor decidimos que el premio era poco y guardarnos mediante un pequeño engaño el album como valioso tesoro del recuerdo.
Por eso gracias chichita y a todos los que colaboraron.
Ese primer album lleno de caritas y nervios de Tomy guarda mucho mas que figuritas.
shered
15/07/2005 a las 02:54
Che Hernán, qué pedazo de pelotudo sos!!! Cómo no me avisaste del Zanotti!!! Yo no tenía dos rojos pero tenia lo otro!!! Y la hijaputa de la tarántula nunca llegó a mis manos; hasta el día de hoy odio al gordito Ariza que no me la quizo cambiar por el taco más grande de figuritas que se haya visto en la historia de Venado Tuerto! Y al cínico del viejo Longhi, que amplió el kioskito gracias a mis inversiones en figuritas!

Eso sí, mi vieja fajaba igual que la Chichita, con cinto o chancleta, pero al ritmo exacto.
Hugo
15/07/2005 a las 01:00
Kill, debe ser porque está en plena ejecución aún.
Como el petróleo proviene de residuos orgánicos, los gringos pendejos, bastante previsores, se están encargando que haya bastante por irak, afganistan y los alrededores.
KiLLBiLL
15/07/2005 a las 00:51
Bart, mi preferida era la del "Petrel o Pájaro de las tempestades", pero también había de Americo Vespucio y del puto de Colón saliendo del puerto de Palos.
El segundo álbum que era sobre el genocidio más grande de la historia de la humanidad, lo pospusieron, jeje.
ana laura
14/07/2005 a las 23:43
Yo nunca coleccioné nada. Solamente juntaba monedas que se le caian a mi padre del bolsillo y las guardaba en el monedero plateado que era de mi tía Nené, que dicho sea de paso, lo había usado cuando salió de madrina de casamiento de mis padres. Monedas estas que mis hermanas con toda la viveza de ser 4 y 7 años mayores que yo gastaban en porquerías y solo Dios sabe qué más.
Todavía hoy las odio por eso... y porque lograron llenar el album de "Frutillitas" aquel en el que aparecían el Pastelero y una mala que se llamaba Uva Agria. Todavía me acuerdo del "raspa y huele"ahhhhh, que tiempos en los que me sobraban las monedas y no me las gastaba en Coronado.
Salú a las pequeñas ladronas Inés y Lourdes, que no me terminarán de pagar su deuda nunca jamás (y yo tampoco a ellas, pero de esto se trata la hermandad)
KbronceTE
14/07/2005 a las 21:37
Tengo una pregunta.... Maradona comenzó con esta mierda de las adicciones a causa de los tan mentados album's ?

Sacadme de dudas o sacadme la mierda¡¡¡¡¡

Gracias.
rtic
14/07/2005 a las 20:52
Por esos tiempos y en estos pagos (mercedes), Había una colecciön de figuritas de jugadores de fútbol, la dificil era Zavagno un jugador de Rosario Central ¿se acuerdan?

Saludos.
Hoy vino Kirchner.
luis ricardo
14/07/2005 a las 20:50
Ay de los pragmáticos padres que compran la pelota sin juntar el álbum.
Bart
14/07/2005 a las 17:59
¡Que gozada, Pato! Me la imagino con una doble figurita desplegable de Torquemada en sus páginas centrales.
PatoMusa
14/07/2005 a las 16:48
Ahora que lo mencionás, Bart, me acuerdo de haber empezado la colección sobre "Historia de la Inquisición Española". Dejé de juntar figuritas porque era una tortura.
montuna
14/07/2005 a las 15:20
Hernán: gracias por volver. Y requetegracias por este regalo. Tanta ternura en impecable secuencia, conmueve y estimula.
Bart
14/07/2005 a las 10:45
Coño Kill, ¡ahora si que me has matado! Un cromo del tratado de Tordesillas ¿qué colección era esa? ¿Qué otros cromos había? ¿la paz de Aquisgrán? ¿el tratado de los Pirineos?
Lo raro es que el premio no fuera un códice miniado del siglo XV (¡la alegria de los niños!) en lugar de una pelota de cuero.

Pensaba que mi colección de cromos de "La Biblia" era la más terrorífica.
Fede
14/07/2005 a las 09:39
Eso por descontado ElTeta (Nº62), pero nunca en el caso de la figurita más polenta.

Nadie en su sano juicio hubiese jamás puesto en juego a la tarántula o la estrella de Zaire.

Cambiarla sí que era una posibilidad, pero contra 724 figuritas tuyas, como le pasó al hermano de Gustavo (Nº15), así que muy honesto tampoco era el trueque.
PatoMusa
14/07/2005 a las 07:38
Gracias! KarinaPaola (#45) Igualmente!
Andrómedo
14/07/2005 a las 05:13
Una vez me dio por coleccionar figuritas de mutantes peligrosos del sector 3, pero nunca conseguí sacar la Lactuca carnivora...
ONe
14/07/2005 a las 01:22
Sensacional. Llevo meses leyendo y nunca pararía.

No tarde tanto en postear, que se hecha de menos.
Armando
13/07/2005 a las 22:48
Nomás para que no se enoje lamaga(comentario 35), no es con afán de joder. Mi hija tiene 7 años y disfrutaría mucho ese texto si lo pudiera entender, y "explicarlo" hace que pierda la magia. Espero que una maga pueda entender eso
Mary
13/07/2005 a las 21:59
Una vez abierto el paquete mi hijo empieza: late ... nola ... nola ... late ... nola ...
Traducción : LATEngo..NOLAtengo
que bombón. Gracias a él he podido superar hoy en día mi problema de la infancia.
ElTeta
13/07/2005 a las 19:40
Fede, querido:
además de falsificaciones, embustes, chantajes, robos, extorsión, seducción, ficticias exaltaciones de la amistad, trueques, amenazas, habilidad y astucia, las figuritas también podían cambiarse honestamente o ganarse en buena ley.
KiLLBiLL
13/07/2005 a las 19:31
Yo el único álbum que llené en mi vida fué el de Figuritas Panorama, y la más dificil era El tratado de Tordesillas.
El premio, una pelota de cuero of course.
luis ricardo
13/07/2005 a las 17:42
La peor suerte la debió correr el hijo del kiosquero Pisoni. Tan cerca de lo prohibido.
Fede
13/07/2005 a las 16:24
Sea como sea, de la historia y de los comentarios destaco los tejes y los manejes que había que hacer para conseguir la figurita o fichita que te faltaba:

Falsificaciones, embustes, chantajes, robos, extorsión, seducción, ficticias exaltaciones de la amistad, trueques, amenazas, habilidad, astucia ...

... es decir, cualidades indispensables para sobrevivir en una futura vida adulta.

Ahora si te falta la tarántula, el 9 de Somalía o la clavícula de Marco Polo, vas a eBay y barato o caro lo conseguís seguro.

Así nos vamos convirtiendo, poco a poco y sin remisión, en flor de pelotudos.
 Teresiña
13/07/2005 a las 15:49
Qué manera crudísima de mostrar el origen de tus traumas. Si alguna peregrina vez se te ocurre consultar a un sicólogo, no te olvides de la chancleta de Chichita pero mucho menos del epílogo pospaliza conversado de tu padre
caro
13/07/2005 a las 14:58
A Misiones no llegaban las figuritas.
Cuando tuve mi primera amiga portenia y me contaba a qué jugaba ella de chica, y me explico: Late, late (la tengo); nola, nola (no la tengo) y a eso le sumaba: vos no tuviste infancia!!!
La NiNoNa
13/07/2005 a las 13:20
Muy bueno Hernan! quien no ha pasado por eso mismo!! yo te propongo un nuevo album... ponle una banderita alla donde tienes lectores, q somos de unos cuantos países! yo te aporto mi la mía, en 2 semanas me voy a china, asi q ya podrías tacharlo!!
para el resto, quien quiera hacer una visita x esas tierras.. me avisais!

ptns
killbill
13/07/2005 a las 05:55
Chichita, el rabino del Abrazo partido dice que los nietos son el premio a los padres por no matar a sus hijos!!!
Aunque y no estoy del todo de acuerdo.
Laura
13/07/2005 a las 05:08
Ay Chichita...que estamos en vacaciones de julio y la mitad de los hijos los tenemos con los abuelos...!!!Con que vicio secreto volverá la mia esta vez?
ElTeta
13/07/2005 a las 04:17
Cuando estaba en cuarto grado había unas figuritas de las "superestrellas".
Para promocionar las figus nos regalaron algunos paquetes en la escuela y las maestras tenían la misión de abrir los paquetes uno por uno para destruir a Graciela Alfano y (creo que) Alicia Zanca que aparecían en bikini. (juro que esto es cierto y mañana publico el album en el Patobay)
chichita
13/07/2005 a las 03:58
el post buenisimo!!! me hiciste acordar de tantas cosas....si uno pudiera rebovinar la vida... cambiaria algunas cosas.(en lugar de una zapatilla, un palo)
Suerte que que con los ñietos uno puede rectificar alguito y no sentir tanta culpa.
Ahora soy yo la que cada vez que veo a Tomy le doy plata para que compre figuritas .
walquiria
13/07/2005 a las 03:44
ME ENCANTO!!!!! (Te extrañabamos Hernán...)
Quien no coleccionó figuritas alguna vez en su vida.- Cuando era muy chiquita, (hace siglos) no había albumes sino que las figuritas se coleccionaban. Eran con brillantes y venían en planchas temáticas: por ejemplo flores, animalitos.- Estaban unidas por unos trocitos de papel que había que cortar prolijamente para separar las figuritas y luego una las guardaba en un libro, y se las mostrabas a tus amiguitas.-(la joda loca)Cuando era mas grandecita, salio el primer album de figuritas, que si mal no recuerdo fue el de Cenicienta.- Por supuesto que empece a juntarlas pero jamás llené el album.- En realidad ni en mi infancia ni en la de mis hijos logramos llenar un album completo.- Tengo pilas de albumes a medio llenar y una caja llena de figuritas repetidas.- En fin...
Cariños
Walquiria
p/d: Hernán, por favor, no te ausentes por tanto tiempo, nos sentimos abandonados...
Samanta
13/07/2005 a las 03:13
Yo nunca logré juntar un álbum completo, porque me daba más por el ahorro y los chocolates, pero sí recuerdo a una amiga de mi madre contándole desesperada que su hija ya no almorzaba porque se gastaba la plata en láminas de la Barbie. También me acuerdo que en Salo te daban las láminas que te faltaban cuando las dejaban de vender, para mermar la angustia me imagino, pero por supuesto a esas alturas a nadie le interesaba.
Con respecto al álbum "Basuritas" en mi colegio fue un escándalo, mis profesoras terminaron diciendo que las láminas tenían droga y mis compañeros rompiendo sus álbumes frente a todo el curso con un orgullo que no les cabía. Háblame de histeria colectiva.
Faro justiciero
13/07/2005 a las 01:20
Yo coleccionaba los cromos que regalaban con los yogures Danone, y de tanto comer yogur de vainilla acabé por completar el álbum de la abeja Maya. Ahí comenzó mi relación con los yogures, que acabó siendo profesional. Los 'Figurines' del kiosko no me motivaban mucho, porque siempre me salía Uceda.
DudaDesnuda
12/07/2005 a las 22:38
Kill, el problema es que en este futuro los que pegan son los hijos...
Mary
12/07/2005 a las 20:29
Mi hermano que...cuando éramos chicos era una sangrijuela ponsoñosa de lo peor... juntaba figuritas.
El guacho una vez me pescó fumando y me extorsionó durante meses haciendo que le comprara un paquete de fichus por día .. sino le contaba a mamá. Mi mamá, quien dicho sea de paso.. tenía la costumbre de castigarte clavando sus largas y afiladas uñas en tu brazo mientras te sujetaba con fuerza y te zamarreaba un poco como para enfatizar la cagada a pedos. Así fue que por meses me la pasé comprando figuritas en el kiosco de Don Chocho que no entendía como una chica de 15 años coleccionaba figuritas del mundial con tal ahínco y la prolijidad de un paquete al día.
Claramente eso me hizo odiar las figuritas...los álbumes... la plasticola... el chupi y aledaños... Que triste historia!.
Torombolo
12/07/2005 a las 20:18
Me arruinaste el día, 3 años de sesiones con el sicologo para que me quite la aracnofobia generada por la bendita tarántula.
KarinaPaola
12/07/2005 a las 19:52
Que lindo Hernan!!! Ya era hora, no?
Me encanto...Saludos a Patomusa, desde Mexico, Los Cabos.
Laura
12/07/2005 a las 19:49
Me quedé colgada con algo que nos hace hermanos mucho más que coleccionar figuritas y es Nomás me calmo con el ruidito que hago cuando raspo los dientes de arriba contra los de abajo. Un par de bruxómanos por el mundo!
Mary
12/07/2005 a las 19:47
La mierda !..cada vez hay más requisitos para escribir acá... primero tenías que ser intelectual... ya casi estoy terminando el Libro Gordo de Petete que lo conseguí baratito en Plaza Italia... Después hubo que mirar las películas de Darín y hacerse pis encima ... más tarde hubo que escribir "a la Casciari"... y ahora escribo TODO según sus instrucciones de "El título dejálo para el final"...mis jefes no están muy contentos pero yo sigo firme como rulo de estatua.. ahora que pensé que ya lo tenía todo me prohíben escribir H T T P... hasta cuando señor!!! no se si podré con tantas exigencias!!!
Mary
12/07/2005 a las 19:38
Jamás escribiría H T T P... lo juro!!!
Leandro de B.
12/07/2005 a las 18:42
Hernán si hubieras nacido en Barcelona en lugar de en Mercedes posiblemente no hubieses sido más feliz pero habrías terminado antes el álbum.
En los aledaños del mercado de Sant Antoni, fuera de los puestos de libros viejos, los domingos por la mañana, desde toda la vida, se juntan centenares de personas y se forman corros para cambiar cromos (sin interés económico y 1x1). También tengo que decir que mi época de cromos coincidió con el "destape" en España y recuerdo una revista "Lui" donde salía la Nadiuska, que me dió más alegrías que todos los álbumes de la Bimbo juntos.
paquirro
12/07/2005 a las 18:37
Yo juntaba las del mundial 86, que eran redondas y venian jugadores dibujados, y la dificil era la figura 78, y yo la tenia. A un amigo mio lo encontre en un recreo cambiandole figuritas a los de uno o dos grados menos, ahi tenia la 78, pero en esta habia un jugador cabezeando, y yo sabia que la 78 era un jugador pateando! Mi amigo me dijo que yo no tenia razon, que estaba equivocado, nos peleamos y nos enojamos. Cuando llegue a casa descubri que el hijo de puta habia redondeado los numeros de la 73 y andaba cagando a los mas chicos. Me dio mucha bronca, aunque seguimos siendo durante mucho tiempo buenos amigos. Asi sucedio la historia, frente al arbol de la bolita, en el patio de la escuela
Telémako
12/07/2005 a las 18:33
Enorme Hernán enorme.
KiLLBiLL
12/07/2005 a las 17:46
Querido Hernán, quería contarte que disfruté muchísimo tu relato sobre las figuritas, espero que haya servido de algo haber llenado el álbum.
A mi también me pegaban mi madre cuando era chico y no tan chico.
Es muy loco recordar la niñez, verla en perspectiva y darse cuenta de que hay cosas que uno nunca va a poder olvidar, proque el dramatismo del momento en que ocurrieron te deja una marca.
los otros dias en el supermercado vi como una madre le pegaba a su hijo, lo agarró de los pelos y lo zamarreó con fuerza, luego vino la abuela y le pegó a la hermanita una cachetada muy violenta diciendo "ella tiene la culpa no él".
Trago amargo que me lleva sin escalas a los momentos amargos de mi vida.
Y Chichita, si está leyendo, dejese de joder, como le va apegar al pibe, no se dió cuenta de que solo quería llenar el álbum de figuritas.
Por un futuro con padres que no peguen.
Saludos, muy bueno!
PatoMusa
12/07/2005 a las 17:45
Soy la única que no coleccionó figuritas?
No tuve infancia...

(Igual me emocioné con el post. Fantástico, Hernán!)
DudaDesnuda
12/07/2005 a las 17:28
Pod favod, Hernán... Ni en pedo escribas en gallego.
lamaga
12/07/2005 a las 17:13
¡el chicle bazooka jirafa! pah. Me morí de risa con la escena de tu vieja y su organización sujeto - golpe - predicado, magistral hernán.
¡Ah! No jodan con lo del idioma, el tipo escribe en sudaca y el que no entienda que se esmere, de última si yo visito un blog mexican o español o brasuca tengo que arreglármelas pa entender y el blog es un espacio personal, además, no creo que estas historias sean tan graciosas o lleguen tanto si vienen filtradas por giros idiomáticos diferentes. He dicho.
Armando
12/07/2005 a las 16:33
Está muy chido pero... podrías hacer la versión "española". Con "cromos" y palabras así? es que esos universos son demasiado particulares. Vaya, ya puestos a pedir, pues igual mejor en "mexicano". Es que así no se la tengo que traducir a Jimena...
Anika
12/07/2005 a las 16:21
De todo lo que escribiste en Orsai este es el texto que más me ha gustado. Va a ser mi favorito por mucho mucho tiempo, seguro.

MH (17): a mí.
DudaDesnuda
12/07/2005 a las 16:09
Con mi amiga llenábamos rápido los álbunes porque teníamos amenazadas a las nenas de jardín y primero. Ellas nos daban las figuritas que nos faltaban o se comían una piña. ¡Qué recuerdos! Todo parecía tan fácil...
KbronceTE
12/07/2005 a las 16:06
Hola ssssssssssssssi probando probando, me escuchas Crisis???
KbronceTE
12/07/2005 a las 15:08
Bueno bueno qué pasó, parece que toda la gente con traumas en su infancia vino aqui a contar sus lastimeras experiencias con los pinches album's, pero yo los conozco a todos ustedes muy bien, cada uno muy en el fondo o de manera abierta deseaba ser sometido por Mokumbo (Bhhhhrrrrr)

Eury Pelma Cali Fornica (en el idioma de Mokumbo: Los orsais me van)
ElTeta
12/07/2005 a las 15:02
...y por los pagos del caburé no se conocen las minúsculas.
deapoco
12/07/2005 a las 14:47
en África no habia álbumes de figuritas :-(
leo
12/07/2005 a las 14:46
EL CABURÉ, ASI SE LLAMABA EL ANIMAL DE LA FIGURITA "dificil" TODAVIA LO ODIO, O CUANTO LO ODIO, NUNCA LO CONSEGUÍ Y SOSPECHO QUE LOS MALDITOS NO LO IMPRIMIERON, PERO AMARGARON LA INFANCIA DE MUCHOS CHICOS, HAYYYYY PORQUE TENIAS QUE RECORDARMELO, EL CABURÉ.......
El Angel Gris
12/07/2005 a las 14:44
De la Tarántula pasé a buscar, con la misma compulsión, centrales de la segunda docena (14-17-20); luego a "la Rubia Tetona" que te presta todo y actualmente a la "felicidad". Parce que son todas leyendas urbanas.
Jo
12/07/2005 a las 14:28
En mi casa era al revés.
Yo compraba el álbum y los primeros paquetitos de estampas. Los llevaba al salón y comenzaba a pegarlos. Pero no pasaban más de cinco minutos sin que viniera mi padre a ayudarme. A las dos semanas yo estaba hasta los huevos del álbum, pero mi padre insistía: eh, nene, toma y compra más estampas, a ver si nos toca el bicho malo de la serie. Yo iba, lo comprobaba. Alimenté su ilusión compartida que en realidad no era compartida. Un día, y otro, y otro.
Pero no salía. Tardamos cuatro meses en que tocara la última figura. Y cuando al fin la vi mi gozo me hizo alzar un grito de: Por Dios, gracias. Mi padre lloró y todo. Yo estaba contento porque acababa la tortura, él porque el pequeño gran objetivo de su vida se había dado por terminado.
Cuando aquella misma tarde me fui camino de la calle ansioso por olvidar el universo estampero, mi padre me cogió y me dijo:
- Eh, nene, ha empezado otra nueva serie de estampas. Vete a comprar el álbum.

Y yo temí por mi infancia...

A mí lo que me gustaba era ir a casa del Yoni a jugar con la tarántula, que se decía era venenosa. Pero qué va, nos mordió cuatro veces a cada uno y aquí seguimos.

Abraxo.
 Interior
12/07/2005 a las 14:00
El único que complete fue el álbum de aviones con las figuritas de las tapitas de Crush, año 73/74 aproximadamente, el premio era una colección de planos de aeromodelismo, pero conseguir la madera balsa en el lugar donde yo vivía salía igual de caro que comprarse una avioneta de verdad, creo que eso me traumo y nunca mas quise completar ningún álbum.
highflow
12/07/2005 a las 13:02
Me ha encantado :-)
juanba
12/07/2005 a las 12:22
(ah y de los caramelos fizz...)
juanba
12/07/2005 a las 12:20
Recuerdo el album del mundial 82, cuando las figuritas no eran otras que los cueritos estampados de las chapitas de Coca-Cola. No recuerdo cual era la difícil en ese momento.

De todas las golosinas que nombraste te olvidaste de "los palitos de la selva".

Salutes
Leandro de B.
12/07/2005 a las 12:19
Sí Bart, el álbum tenía unas medidas descomunales fuera de cualquier norma DIN y de la pura lógica de los cajones standard.
Te sorprendería saber la de partidas de Trivial que me ha dado releer el puto mega-álbum. Soy el rey de los quesitos verdes.
Rabino
12/07/2005 a las 12:13
Gustavo(15), justamente en el cuento que mencioné, Birmajer cuenta las desventuras por conseguir esa figurita, y un bizarro encuentro con Mokumbo en persona, 20 años después.

Está en el libro "Ser Humano y otras desgracias", muy recomendable por cierto.
Bart
12/07/2005 a las 11:39
Vaya, Leandro ¿así qué de ahí sacaste tus grandes conocimientos sobre lo divino y lo humano, del álbum de cromos "El por qué de las cosas"?
En aquella España franquista...¿como era el cromo (figurita) donde se explicaba el misterio de la vida? ¿y el del origen de la revolución rusa? o la cosa iba simplemente de ¿por qué el boomerang vuelve siempre al punto de partida?

P D : Recuerdo los álbumes de la Bimbo de dimensiones elefantiásicas ¿eran realmente así o es que yo era un enano?
MH
12/07/2005 a las 11:26
Pero, pero...
¿es que a nadie más que a mi se le saltaron las lágrimas?
Leandro de B.
12/07/2005 a las 10:09
Yo también me obsesioné con una colección de cromos cuando era chaval: "El porqué de las cosas", muy educativo el puto álbum.
Lo malo es que esta colección no se vendía en quioscos, salían 3 cromos en cada pastelito Bonny de Bimbo (una especie de sacher con mermelada y cubierto de chocolate). Para mí que tengo alto el colesterol desde entonces.
Además muchos cromos, aunque ibam en un sobrecito, salían con lamparones de aceite que afean el álbum.
Casi acaba conmigo pero la terminé la jodida colección.
gustavo
12/07/2005 a las 07:26
MOKUMBO! No hubo ni habrá albumo como el del mundial 74. Mokumbo, jugador de Zaire, por alguna razon absurda resulto ser la difícil de ese álbum. Rabino menciona algun escrito de Birmajer al respecto, que desconozco. Pero puedo decir, de primera mano, que mi hermano tiene todavia un trauma no resuelto con Mokumbo. Estuvo meses buscando a Mokumbo, comprando de a 10 paquetes de fichus. La leyenda era que las poquisimas figuritas de Mokumbo que se emitian venían firmadas por el mismo Mokumbo. Al final mi hermano la consiguió: se la cambió a un pibe por 724 figuritas. Fue al kiosco a cobrar el premio, y el kiosquero le dijo que ese album se habia terminado la semana pasada - ya no se daban mas premios. Mi hermano volvio a casa llorando, mi viejo le tuvo lástima y le compró la pelota. Me acuerdo de cuando vi la figurita de Mokumbo. Pense que era una ironía (aunque no conocía la palabra ironía) que esa fuera la difícil: el morocho tenía el mismo rostro que todos los otros morochos de la seleccion de Zaire que me miraban desde esa página.
Vico
12/07/2005 a las 06:59
Yo coleccioné las figuritas de Maradona, que salieron poco después del mundial 86. Era un álbum medio extraño, porque no había fotos de partidos ni él estaba con la camiseta de la selección (ahora supongo que por un problema de derechos).

La cuestión es que todas las figuritas eran fotos tomadas en la cancha del Napoli vacía. Y en cada foto el Diego estaba en una posición distinta con la pelota.

Nunca pude tener la numero dos, en la que el 10 sostenía la pelota en su nuca.

¿Alguien se acuerda?
tortu
12/07/2005 a las 06:22
hablando de figuritas, en el podio esan las q se llamaban "basuritas"

Saludos
Nestor P. Dero
 Christian Libonatti
12/07/2005 a las 05:42
Por la edad que tengo (19) sabrás que no junté el album del que hablás, aunque si lo hice con uno de Historia Universal que tenia figuritas asi de gruesas y de cartón... Me faltaron pocas, pero nunca llegué a una...
Ahhh, un album de figuritas aún más gruesas era el de Garfield. Año 1996/97, me faltaron cuatro y a mi amiga Mica 1 sola... nos queriamos matar!! y encima a cada uno que se que tiene un pilón de sus repetidas por ahí le pregunto y no la tiene.. la número 48...
Se podrá saber porque te ausentaste tanto tiempo? fuiste a Mercedes? avisá la próxima que me tomaba el diesel del Sarmiento y me iba para allá, toy en Haedo, cerquita...
 Christian Libonatti
12/07/2005 a las 05:32
POR FIN VOLVISTE!! Todavia no lo lei el post, pero me emociona que hayas vuelto!!
pattyce
12/07/2005 a las 05:18
la tarántula, esa barajita nunca la conseguí.
aggghhhh
animal
12/07/2005 a las 05:08
yo hice algunos... acá en mi ciudad llamábamos monas a las figuritas... pero el que nunca he hecho es el que más aprecio: www.chocolates.com.co/index_album.htm
las figuritas traen una explicación por detrás... algunos a veces las usamos como una especie de oráculo...
www.populardelujo.com/libro_01/clasicos/clasicos/jet.htm
Rabino
12/07/2005 a las 04:52
jeje, me hiciste acordar a "Mokumbo" de Birmajer.

Yo juntaba las del Chavo del 8, y las de Basuritas. Cromy fue una empresa que sí supo aprovecharse de nuestras infancias. Lástima por todos que llegó Internet.

(Che, no se puede más poner links en los comments?)
animal
12/07/2005 a las 04:33
no puedo evitarlo, hernán, soy una bestia, por san linneo bendito: los nombres científicos van, sí, en cursiva, pero el género, la primera palabra, va con mayúscula...
esperáte ahora que me desatraganté leo el post...
Ministry
12/07/2005 a las 04:05
Nunca entedí esa urgencia de los niños por armar colecciones.
Sólo una vez participé en una. Era de luchadores. El premio era la figura de El Santo, el enmascarado de plata. No tuve la terquedad que requiere una colección. Lo único que me quedó de aquella experiencia, fue un deseo irresuelto. Ahora lo llamo "fetichismo".
¿Alguien tiene una máscara del Santo que me preste? Mi marido la necesita para.. este... hacer el jardín...
ElTeta
12/07/2005 a las 04:03
La de Maradona-rey de las dibujadas (creo que por Luis Ordoñez) era imposible.
elisabet
12/07/2005 a las 03:43
mi mamá tenía kiosco y cuando dormía la siesta mi hermana y yo "despegábamos" con vapor todos los paquetes, sacábamos las figuritas que nos faltaban y reponíamos con repetidas. Pegábamos los sobres con plasticola y ni mi vieja ni los chicos que compraban se daban cuenta. Siempre llenábamos los álbumes y ganábamos algún premio (relojitos, muñecas). Recuerdo Caperucita Roja, Cenicienta y Blancanieves -todos de figuritas de brillantes-. Cuando se lo contamos -ya de grandes- nos quería asesinar...
12/07/2005 a las 03:02
Las chapitas redondas eran buenísimas. Pero te cortaban los dedos.
Juan Alberto Alvarez
12/07/2005 a las 03:01
Che, pendejo, si querés aprender a hacer un blog, entrá en www.dumosbosteqc.bitacoras.com/
está escrito a cuatro manos... ¿te animás, vos?
Ginger
12/07/2005 a las 03:01
Deberías haber hecho lo mismo que yo, buscarte un kiosco que te fíe. En mi casa el que lloraba era mi viejo cuando veía la cuenta. Yo juntaba unas que eran como muñequitas de Sarah Kay, y la difícil era la de la nena con sombrero de felpita rosada. Increíblemente me salió cuando, recién operada de apendicitis, mi mamá me compró cinco paquetes y otro álbum para que pegue las repetidas.