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Historias
jueves 9 de agosto, 2007

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jueves 9 de agosto, 2007

Los cuatro albañiles

       

Durante mi primera suplencia periodística me hicieron trabajar en verano, pero no me podía concentrar. Frente al diario estaban construyendo un edificio, y desde temprano había cuatro albañiles subidos a algo, martillando o agujereando cosas. Como el ruido me molestaba y la redacción estaba sin jefes, yo miraba mucho a los albañiles. Había uno gordo, uno joven, uno flaco y uno viejo. Los observaba sobre todo cuando pasaban por allí las mujeres, que es siempre un momento cumbre en la vida del albañil.

Al divisar la presencia de una mujer por la vereda, los albañiles detenían el estruendo del cortafrío, o de la agujereadora, y se quedaban quietos. Si estaban almorzando, o descansaban del yugo, dejaban de masticar y de conversar y de reír. La mujer pasaba, entonces, y ellos se levantaban un poco el casco. En medio del silencio que ellos mismos habían provocado, miraban con desparpajo a la mujer y enseguida ocurría algo sorprendente.

Cuando la mujer estaba exactamente en el centro de sus miradas, entre el venir y el irse, justo entonces, uno de ellos la llamaba con un silbido largo. Se trataba de un sonido agudo, inútil y potente, como si alertaran a un perro sordo sobre la inminencia de una camioneta.

A veces también decían alguna cosa que comenzaba siempre con el verbo «venir» en la segunda forma del imperativo. Vení mamita, por ejemplo. O vení que te voy a hacer tal cosa y tal otra. Pero esto sólo ocurría muy temprano, cuando no estaban agotados de cincelar y de martillar. Los días nublados utilizaban también la palabra baba, y diferentes combinaciones del verbo chupar. Pero a última hora de las tardes calurosas, cuando el sol les había pegado de lleno y ya tenían la garganta seca, sólo utilizan el silbido, que era —creía yo— una abreviatura de todo lo que querían decir y no podían.

Lo que quedaba claro, por lo menos a mí que los había observado días enteros durante la suplencia mortífera, es que el silbido era una invitación para que la mujer ingresara por la puerta de rejas verdes y pasara un rato junto a ellos, en la obra en construcción. El silbido era, sin dudas, una convocatoria.

El último viernes de mi labor en el diario se cortó la luz y nos quedamos sin aire acondicionado y con poco trabajo que hacer. Me animé entonces a cruzar la calle y, con la típica desfachatez del estudiante de periodismo, le pregunté a uno de los trabajadores, al más flaco de los cuatro, qué haría él si por casualidad la mujer silbada, cualquier mujer entre las tantas que pasaban, en lugar de seguir su camino, indiferente al llamado, se diera la vuelta y, efectivamente, entrase a la obra.

No precisó meditarlo mucho el obrero, ni darle vueltas a la cuestión. Tenía la respuesta en la punta de la lengua:

—Le damos entre todos —dijo el albañil flaco.

—¿Le dan qué? —quise saber.

—¡Qué va a ser! —exclamó el albañil más joven, y complementó la idea con el gesto de fornicar el aire con las manos.

Rieron.

—¿Los cuatro, le dan? —me sorprendí.

—Claro —certificó el albañil más gordo, uniéndose— ¡si entra, le damos! ¿O si no para qué entra?

Sospeché por un momento que me estaban tomando el pelo.

—A ver si entiendo —dije—. Ustedes llaman a una mujer que no conocen de nada, a una mujer que está pasando por aquí de casualidad. La llaman, además, por medio de un silbido.

—Correcto, señor.

—La mujer acude al llamado —continué—, traspasa aquella valla de protección, esquiva la mezcladora, se acerca sin temor para conocer el motivo de la llamada y entonces ustedes...

—Le damos —dijo el más gordo.

Éste no hizo el gesto de fornicar el aire, como el joven, sino que cerró el puño y lo movió varias veces, como si se estuviera clavando una escarpia en el pecho, o zamarreando de los pelos a una criatura invisible.

—¿La violan, quieren decir?

—Entre los cuatro, señor —puntualizó el más joven, que sí repitió el gesto corporal y provocó otra vez las risas.

—Violar, violar... Dicho así queda feo —matizó el albañil más viejo, que hasta entonces había permanecido al margen—. Usted en realidad les está haciendo a los muchachos una pregunta tramposa.

Me interesé. El albañil viejo se dio cuenta que había logrado seducirme con su respuesta serena, más moderada que las del resto, y me puso una mano sobre el hombro. Habló con la misma cadencia que usan los hombres de campo cuando están a punto de decir algo sobre pájaros:

—La hembra no responde al chiflido, compañero —dijo—. Nunca.

Los otros tres asintieron en silencio.

—Yo empecé como aprendiz de obra en el año cincuenta y dos —continuó el viejo—, y desde esa época las chiflo a todas. No me importa que sean vistosas o bagres, ni que sean gordas, ni que sean viejas. Mire usted: yo debo de haber chiflado... —hizo una larga suma en el aire, entrecerrando los ojos—, debo de haber chiflado a un millón doscientas mil mujeres, por abajo de las patas. Y no es solamente que nunca vino ni una: ni siquiera dan vuelta la cabeza para ver quién llama. ¡Nada! Y no es indiferencia, ojo; es que no perciben el chiflido humano. ¿Vio que el perro oye un silbato especial que el cristiano no oye? Con las mujeres pasa lo mismo. Pero a la inversa.

—¿Y para qué les silban, entonces? —insistí— Yo trabajo ahí enfrente, en el primer piso, en aquella ventana. Y los veo a ustedes silbar siempre que pasa una mujer. ¿Para qué las silban, si no vienen?

—Para que vengan, así le damos —repitió de nuevo el más joven, con puesta en escena incluida, y todos rieron otra vez.

En ese momento (y esto fue muy impresionante) dejaron de reírse todos a un tiempo y miraron hacia la esquina vacía. Los cuatro, al unísono, se pusieron en posición de alerta y de perfil, como en una coreografía ensayada la noche anterior. Si hubieran tenido agua hasta el cuello habría creído que eran nadadoras sincronizadas.

Uno de ellos, el gordo, presagió muy concentrado:

—Rubia. Unos treinta años.

Otro, el flaco, aguzó el oído y dio más detalles:

—Buenas tetas, complexión mediana.

Yo no escuchaba nada más que las bocinas de los coches. El viejo cerró los ojos para concentrarse mejor, apretó los labios y negó:

—Tetas sí, pero no rubia: morocha teñida.

Entonces, sólo entonces, yo también comencé a escuchar el sonido levísimo de un taconeo, desde la izquierda, y diez segundos más tarde, efectivamente, dobló hacia nosotros una mujer rubia, bien proporcionada, de unos treinta o treinta y cinco años de edad.

Los cuatro albañiles actuaron como era su costumbre: usaron el silbido llamador y los verbos venir y chupar en diferentes variaciones, siempre en la segunda del imperativo. Hicieron lo de siempre, con la diferencia de que, esta vez, yo no los observaba desde la abstracción de mi oficina sino que estaba con ellos, era uno más, y quizás por eso sus silbidos y propuestas me turbaron. La posibilidad de que la mujer creyera que yo también participaba del petitorio, del llamado, me hizo sonrojar y bajar la mirada al suelo.

Después de silbarla y llamarla en vano, los cuatro obreros se quedaron mirando el culo de la mujer hasta que desapareció detrás de una marquesina. Sólo entonces recordaron que yo estaba allí, y volvieron a prestarme atención.

—Qué va a ser... Así es la cosa —dijo el albañil gordo, con el mismo tono de aceptación resignada de un pescador al que se le ha escapado otro pez imposible.

—Ésta tampoco quiso entrar —acoté yo, con un poco de maldad, para ocultar mi vergüenza, que no era vergüenza ajena y por eso me dolía.

—Pero si entraba le dábamos —dijo el albañil flaco, aunque esta vez nadie hizo gestos de fornicación ni tampoco hubo risas.

Pasó una ambulancia y comenzó a caer la tarde. Nos quedamos los cinco en silencio, y yo pensé que quizá no decían toda la verdad, que quizás mentían. No adrede, sino con la intención, involuntaria, de salvarse de un destino lejano que no les correspondía.

Pensé que, tal vez, el más joven de los albañiles silbaba a las mujeres porque, al llegar a la obra el primer día, los otros ya tenían esa misma costumbre. Y pensé que quizás el viejo silbaba a las mujeres porque en el año cincuenta y dos, cuando era tan sólo un aprendiz, los oficiales de obra ya también silbaban a las mujeres. Me dio por pensar que ninguno de los cuatro sabría qué hacer si, un día, una mujer respondía el llamado milenario.

—Lo de ustedes es un acto reflejo —dije, como si pensara en voz alta—, es un gesto sin esperanza... Un mecanismo que no tiene sentido.

Se quedaron callados los cuatro.

El viejo bajó la vista. El más joven dejó de sonreír. El flaco dio media vuelta y se quedó de espaldas a mí, mirando una montaña de ceresita. Tan pronto como acabé de decir aquello, me arrepentí de haber hablado de ese modo, y también me arrepentí de haber salido de mi oficina y de haber cruzado la calle para hacer preguntas. ¿Qué me importaba a mí la vida de esa gente?

—Mire señor —me dijo entonces el albañil gordo, y yo levanté la vista y lo miré a los ojos—: cuando el trabajador de la construcción le chifla a una mujer, siempre hay esperanza. Siempre esperamos que la mujer se dé la vuelta y venga un rato, o que por lo menos se dé la vuelta y nos mire. Hace siglos que las estamos llamando, no es de ahora. ¿Ellas qué saben si es para darles, como dice Pedro, o si es porque se les cayó la bufanda al suelo y se la queremos devolver? ¿Ellas qué saben? Un trabajador que chifla siempre espera que la mujer se dé la vuelta y lo mire a los ojos... Siempre espera... Porque, mire —y señaló la silueta de la ciudad, abarrotada de cemento—, mire todo esto, señor, mire esta ciudad: si no tuviéramos esperanza, si todo fuera porque sí, ¿usted cree que habría tantos edificios terminados?

Hernán Casciari
jueves 9 de agosto, 2007


Los cuatro albañiles

por Hernán Casciari

Durante mi primera suplencia periodística me hicieron trabajar en verano, pero no me podía concentrar. Frente al diario estaban construyendo un edificio, y desde temprano había cuatro albañiles subidos a algo, martillando o agujereando cosas. Como el ruido me molestaba y la redacción estaba sin jefes, yo miraba mucho a los albañiles. Había uno gordo, uno joven, uno flaco y uno viejo. Los observaba sobre todo cuando pasaban por allí las mujeres, que es siempre un momento cumbre en la vida del albañil.

Al divisar la presencia de una mujer por la vereda, los albañiles detenían el estruendo del cortafrío, o de la agujereadora, y se quedaban quietos. Si estaban almorzando, o descansaban del yugo, dejaban de masticar y de conversar y de reír. La mujer pasaba, entonces, y ellos se levantaban un poco el casco. En medio del silencio que ellos mismos habían provocado, miraban con desparpajo a la mujer y enseguida ocurría algo sorprendente.

Cuando la mujer estaba exactamente en el centro de sus miradas, entre el venir y el irse, justo entonces, uno de ellos la llamaba con un silbido largo. Se trataba de un sonido agudo, inútil y potente, como si alertaran a un perro sordo sobre la inminencia de una camioneta.

A veces también decían alguna cosa que comenzaba siempre con el verbo «venir» en la segunda forma del imperativo. Vení mamita, por ejemplo. O vení que te voy a hacer tal cosa y tal otra. Pero esto sólo ocurría muy temprano, cuando no estaban agotados de cincelar y de martillar. Los días nublados utilizaban también la palabra baba, y diferentes combinaciones del verbo chupar. Pero a última hora de las tardes calurosas, cuando el sol les había pegado de lleno y ya tenían la garganta seca, sólo utilizan el silbido, que era —creía yo— una abreviatura de todo lo que querían decir y no podían.

Lo que quedaba claro, por lo menos a mí que los había observado días enteros durante la suplencia mortífera, es que el silbido era una invitación para que la mujer ingresara por la puerta de rejas verdes y pasara un rato junto a ellos, en la obra en construcción. El silbido era, sin dudas, una convocatoria.

El último viernes de mi labor en el diario se cortó la luz y nos quedamos sin aire acondicionado y con poco trabajo que hacer. Me animé entonces a cruzar la calle y, con la típica desfachatez del estudiante de periodismo, le pregunté a uno de los trabajadores, al más flaco de los cuatro, qué haría él si por casualidad la mujer silbada, cualquier mujer entre las tantas que pasaban, en lugar de seguir su camino, indiferente al llamado, se diera la vuelta y, efectivamente, entrase a la obra.

No precisó meditarlo mucho el obrero, ni darle vueltas a la cuestión. Tenía la respuesta en la punta de la lengua:

—Le damos entre todos —dijo el albañil flaco.

—¿Le dan qué? —quise saber.

—¡Qué va a ser! —exclamó el albañil más joven, y complementó la idea con el gesto de fornicar el aire con las manos.

Rieron.

—¿Los cuatro, le dan? —me sorprendí.

—Claro —certificó el albañil más gordo, uniéndose— ¡si entra, le damos! ¿O si no para qué entra?

Sospeché por un momento que me estaban tomando el pelo.

—A ver si entiendo —dije—. Ustedes llaman a una mujer que no conocen de nada, a una mujer que está pasando por aquí de casualidad. La llaman, además, por medio de un silbido.

—Correcto, señor.

—La mujer acude al llamado —continué—, traspasa aquella valla de protección, esquiva la mezcladora, se acerca sin temor para conocer el motivo de la llamada y entonces ustedes...

—Le damos —dijo el más gordo.

Éste no hizo el gesto de fornicar el aire, como el joven, sino que cerró el puño y lo movió varias veces, como si se estuviera clavando una escarpia en el pecho, o zamarreando de los pelos a una criatura invisible.

—¿La violan, quieren decir?

—Entre los cuatro, señor —puntualizó el más joven, que sí repitió el gesto corporal y provocó otra vez las risas.

—Violar, violar... Dicho así queda feo —matizó el albañil más viejo, que hasta entonces había permanecido al margen—. Usted en realidad les está haciendo a los muchachos una pregunta tramposa.

Me interesé. El albañil viejo se dio cuenta que había logrado seducirme con su respuesta serena, más moderada que las del resto, y me puso una mano sobre el hombro. Habló con la misma cadencia que usan los hombres de campo cuando están a punto de decir algo sobre pájaros:

—La hembra no responde al chiflido, compañero —dijo—. Nunca.

Los otros tres asintieron en silencio.

—Yo empecé como aprendiz de obra en el año cincuenta y dos —continuó el viejo—, y desde esa época las chiflo a todas. No me importa que sean vistosas o bagres, ni que sean gordas, ni que sean viejas. Mire usted: yo debo de haber chiflado... —hizo una larga suma en el aire, entrecerrando los ojos—, debo de haber chiflado a un millón doscientas mil mujeres, por abajo de las patas. Y no es solamente que nunca vino ni una: ni siquiera dan vuelta la cabeza para ver quién llama. ¡Nada! Y no es indiferencia, ojo; es que no perciben el chiflido humano. ¿Vio que el perro oye un silbato especial que el cristiano no oye? Con las mujeres pasa lo mismo. Pero a la inversa.

—¿Y para qué les silban, entonces? —insistí— Yo trabajo ahí enfrente, en el primer piso, en aquella ventana. Y los veo a ustedes silbar siempre que pasa una mujer. ¿Para qué las silban, si no vienen?

—Para que vengan, así le damos —repitió de nuevo el más joven, con puesta en escena incluida, y todos rieron otra vez.

En ese momento (y esto fue muy impresionante) dejaron de reírse todos a un tiempo y miraron hacia la esquina vacía. Los cuatro, al unísono, se pusieron en posición de alerta y de perfil, como en una coreografía ensayada la noche anterior. Si hubieran tenido agua hasta el cuello habría creído que eran nadadoras sincronizadas.

Uno de ellos, el gordo, presagió muy concentrado:

—Rubia. Unos treinta años.

Otro, el flaco, aguzó el oído y dio más detalles:

—Buenas tetas, complexión mediana.

Yo no escuchaba nada más que las bocinas de los coches. El viejo cerró los ojos para concentrarse mejor, apretó los labios y negó:

—Tetas sí, pero no rubia: morocha teñida.

Entonces, sólo entonces, yo también comencé a escuchar el sonido levísimo de un taconeo, desde la izquierda, y diez segundos más tarde, efectivamente, dobló hacia nosotros una mujer rubia, bien proporcionada, de unos treinta o treinta y cinco años de edad.

Los cuatro albañiles actuaron como era su costumbre: usaron el silbido llamador y los verbos venir y chupar en diferentes variaciones, siempre en la segunda del imperativo. Hicieron lo de siempre, con la diferencia de que, esta vez, yo no los observaba desde la abstracción de mi oficina sino que estaba con ellos, era uno más, y quizás por eso sus silbidos y propuestas me turbaron. La posibilidad de que la mujer creyera que yo también participaba del petitorio, del llamado, me hizo sonrojar y bajar la mirada al suelo.

Después de silbarla y llamarla en vano, los cuatro obreros se quedaron mirando el culo de la mujer hasta que desapareció detrás de una marquesina. Sólo entonces recordaron que yo estaba allí, y volvieron a prestarme atención.

—Qué va a ser... Así es la cosa —dijo el albañil gordo, con el mismo tono de aceptación resignada de un pescador al que se le ha escapado otro pez imposible.

—Ésta tampoco quiso entrar —acoté yo, con un poco de maldad, para ocultar mi vergüenza, que no era vergüenza ajena y por eso me dolía.

—Pero si entraba le dábamos —dijo el albañil flaco, aunque esta vez nadie hizo gestos de fornicación ni tampoco hubo risas.

Pasó una ambulancia y comenzó a caer la tarde. Nos quedamos los cinco en silencio, y yo pensé que quizá no decían toda la verdad, que quizás mentían. No adrede, sino con la intención, involuntaria, de salvarse de un destino lejano que no les correspondía.

Pensé que, tal vez, el más joven de los albañiles silbaba a las mujeres porque, al llegar a la obra el primer día, los otros ya tenían esa misma costumbre. Y pensé que quizás el viejo silbaba a las mujeres porque en el año cincuenta y dos, cuando era tan sólo un aprendiz, los oficiales de obra ya también silbaban a las mujeres. Me dio por pensar que ninguno de los cuatro sabría qué hacer si, un día, una mujer respondía el llamado milenario.

—Lo de ustedes es un acto reflejo —dije, como si pensara en voz alta—, es un gesto sin esperanza... Un mecanismo que no tiene sentido.

Se quedaron callados los cuatro.

El viejo bajó la vista. El más joven dejó de sonreír. El flaco dio media vuelta y se quedó de espaldas a mí, mirando una montaña de ceresita. Tan pronto como acabé de decir aquello, me arrepentí de haber hablado de ese modo, y también me arrepentí de haber salido de mi oficina y de haber cruzado la calle para hacer preguntas. ¿Qué me importaba a mí la vida de esa gente?

—Mire señor —me dijo entonces el albañil gordo, y yo levanté la vista y lo miré a los ojos—: cuando el trabajador de la construcción le chifla a una mujer, siempre hay esperanza. Siempre esperamos que la mujer se dé la vuelta y venga un rato, o que por lo menos se dé la vuelta y nos mire. Hace siglos que las estamos llamando, no es de ahora. ¿Ellas qué saben si es para darles, como dice Pedro, o si es porque se les cayó la bufanda al suelo y se la queremos devolver? ¿Ellas qué saben? Un trabajador que chifla siempre espera que la mujer se dé la vuelta y lo mire a los ojos... Siempre espera... Porque, mire —y señaló la silueta de la ciudad, abarrotada de cemento—, mire todo esto, señor, mire esta ciudad: si no tuviéramos esperanza, si todo fuera porque sí, ¿usted cree que habría tantos edificios terminados?

Hernán Casciari
jueves 9 de agosto, 2007


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro El pibe que arruinaba las fotos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


20/06/2016 a las 06:47
Me parece que hay muchas lecturas posibles.

Una, la superficial, puede tomarse como una justificación a los chiflidos. Esa lectura sacaría mi feminismo afuera para remarcar que las groserías de cualquier hombre a cualquier mujer (ni hablar cuando una chica de 15 años pasa caminando y cinco hombres de 40 le gritan que chupe algo) son una forma innegable de violencia de género.

Otra lectura, un poquito más analítica, permite pensar el texto como una oda a la esperanza, generada incluso desde un lugar incómodo y polémico.

La opción que más me gusta (y la que más deseo que Hernán haya intentado) es que el texto sea una poética denuncia a la sociedad: si existe la violencia de género, la grosería, la falta de respeto, es porque antes de ese hecho ocurre otro, en donde existe una violencia de clase, una grosería y una falta de respeto contra tipos que tienen que laburar 10 horas por día para levantar edificios que serán de otros y que, pese a ese trabajo tan maravilloso, por la forma en la que está configurada la sociedad, no pueden aspirar a una rubia tetona de 1,75 que camine con tacos.

Sé que la tercera opción es muy pretenciosa y que el gordo no suele explicar sus textos, pero prefiero irme a dormir pensando que nos quiso decir algo parecido a eso. Especialmente, porque esos obreros tienen la esperanza de que un día una mujer se frene. Especialmente, porque esos obreros tienen la esperanza de que un día, toda la situación, toda la estructura del sistema, cambie.
FRan
17/08/2007 a las 17:22
Maravilloso, Hernán!
Siempre la proporción justa entre la risa y la reflexión...
Te admiro mucho!!


A pesar de todo... concuerdo con el cuidador del zoo, y por tanto, con Nietzsche... maldita esperanza


Y acompaño a mafaldita en el sentimiento. Por favor, "B"

Saludos
Andrea
17/08/2007 a las 17:08
Que dulzura...
sheexynini
17/08/2007 a las 10:13
Mio congratulazioni,
voi ottenuto particolare luogo xD
Ci era un alberino e un autore volonta ottenuto faccia corsi .
Tante teorico orientamento corsi di formazione gratuiti le per pittura dall project lomba
rdia giovani corsi di formazione gratuiti.
Hm.. Noi desideri fermo fresco luoghi di corsi computer.
Congettura, ricerca alcuni :-/
Pablo
17/08/2007 a las 01:31
Jajaja nunca lo había visto así, esa duda también me agobio alguna vez pero esta respuesta, me hace entender no solo a esa pregunta. Gracias otra vez, por ser el asesino de mi tiempo libre. Cuidate!
omshiva
17/08/2007 a las 01:29
no entiendo que has querido decir, cuidador del zoo. Lo siento hoy no estoy muy fina
El Cuidador del Zoo
16/08/2007 a las 23:22
Y pensar que la culpa de todo la tiene la caja de pandora, que al mismo tiempo es lo que los obsesiona, no?.
Maldita esperanza, nietzche tenia razón.-
omshiva
16/08/2007 a las 22:48
cuando era pendeja, hace tropecientos años, era muy flaca y cada vez que pasaba por alguna obra ellos me gritaban: "Mamita, vení que regalamos un ancla antes de que te vueles". Me daba mucha vergüenza pero cuando llegaba a la esquina, me cagaba de risa. Desde que llevo mas de 20 años en España ya no se escuchan piropos como aquellos, no para mi que aunque tengo casi 45 estoy de buen ver sino que tampoco se los dedican a las chavalas. Cosas de la vida. Bienvenido Hernán, se te echaba de menos
Helena
16/08/2007 a las 19:42
Iba a comentar sobre las particularidades de los piropos de los paleta barceloneses pero me inhibió un poco la propuesta de la comentarista anterior ;-)
En realidad la particularidad es que te piropean en árabe pakistaní... esa es original, no?

M~
16/08/2007 a las 18:11
A mi me han dicho muchas cosas; desde "Con ese bote, cadena perpetua ssssss" hasta "Mamacita, me gustaría ser ese pantaloncito ". Pero bueno, gracias a ellos no vivimos bajo los arboles.

Hernán, sería un gustazo poder conocer a un tipazo como tú. Enserio, eres mi escritor favorito desplazando a grandes como Wilde.

Nina se parece mucho a tí.


Saludos :)
Juan
16/08/2007 a las 08:08

Se lo extrañaba, que bueno que ha vuelto.
En un escritor tan autoconciente, es deliberado el cambio de estilo? O me pareció a mí. El nivel es excelente, pero parece escrito por otro.

Saludos
Mama
16/08/2007 a las 06:36
Nombre tus historias estan de poca madre
EL RUSO del Solbaid
16/08/2007 a las 05:50
Acá en Mercedes se està construyendo poco....¿habrà que fomentar la importaciòn de mujeres???
Marianela
16/08/2007 a las 04:18
Como siempre... excelente!!! Saludos desde Mercedes (B)
juan carlos
16/08/2007 a las 00:29
se extrano tu ausencia, Hernan
Medias Negras
15/08/2007 a las 22:27
EXCELENTE TEXTO!! me quedé sin palabras, del tipo de redacciones que me gusta leer en un blog.
Saludos
M.N.
Kirk534
15/08/2007 a las 18:32
Que pasará en el futuro con los silbadores de minas? Le podés preguntar a tu tataranieto Wuong? Por cierto, hace mucho que no sabemos de él. Seguro que está filmando con el tataranieto de Wong Kar Wai.
Grande como siempre maestro!
Gabs
15/08/2007 a las 00:58
Hola Hernan, ahora vivo en CA, donde si te dicen algo por la calle los podes denunciar...Eso yo no lo sabia cuando llegue y como no me decian nada pense que estaba hecha un bagarto...En mi primera visita a la Argentina pase por una obra en construccion junto a mi marido. Los obreros empezaron "che, callense que viene mi mujer"...y "larga al barbeta y venite con nosotros"...Creo que antes hubiera seguido caminando, ignorandolos por completo. Pero en ese momento, me di vuelta y les sonrei. Me falto poco para no darles las gracias...
YOPOLSASTRE
15/08/2007 a las 00:15
Chalero solitario:
- despues de decirles a todos q no contesten, te gastas en contestarme.
- postee solamente para q pelotudos como vos salten la bronca y no vean realmente las cosas.
- y con ese "apodo" de chalero no creo que tengas cabeza para mucho mas que para decir las boludeces q decis ni mucho menos para ver lo que digo.
- obvio q no leiste nada de Dotoievsky ni de Shakespeare... solo venis a flog pelotudos como este.

Comentario Nº 149
Dice El Chalero Solitario:
Teo (109), Mariana (141), y todos los demás: No se molesten en contestarle al idiota de Yopoldesastre (81). Se trata de esa gente que escribe porque todavía no se inventó el Impuesto al Pelotudo. Si Shakespeare tuviese un blog, seguro que le escribiría diciendo que la vida la da y la quita dios únicamente, por lo cual sería conveniente que Romeo y Julieta no se suiciden nada. Que Romeo comience terapia y que Julieta se vuelva alcohólica y gorda. También acusaría a Dostoievski de apología del delito, así que el argumento corregido sería que un estudiante pobre pide un préstamo a una vieja y que ésta se lo da. Y ahí termina la novela. Que alguno le avise que no estamos en ninguna sesión legislativa, que solamente estamos hablando de literatura. Que es todo mentira. Que en el teatro luego los muertos se levantan y se van a tomar una birra, que nadie mata a nadie. A ver si todavía este energúmeno saca una 45 y comienza a hacer justicia por mano propia. Un abrazo enorme Hernán; inmejorable, como siempre.
  mafaldita
14/08/2007 a las 22:41
ruego, pido, per favore...sil"B"ar...con "b" larga... me arrugo toda cada vez que alguien lo escribe con "v".....
pero sigan comentando...son casi tan entretenidos como "orsai" mismo
mary
14/08/2007 a las 21:16
Son iguales en todas partes Hernán, en mi clase de derecho definieron actividad riesgosa entre otras: la explotación de minas, canteras, yacimientos de petróleo y cruzar una calle adaptada artesanalmente por unos obreros para jugar “el picadito” de futbol al medio dia.
Delicioso verte a las letras nuevamente!!!
Octavio
14/08/2007 a las 19:13
Sos una rara mezcla de Alejandro Dolina + unamigo de la infancia.
Excelente. Aprovecho para recomendarte un libro: "La mujer justa" de Sandor Marai. Obligación que lo leas. Lo vas a disfrutar como pocos.
albanil
14/08/2007 a las 13:44
Para Laura: wshui wshuiiiuu (o como se silva por internet pues)!

Gracias Hernan un gustazo leerte de nuevo
mariaM
14/08/2007 a las 13:24
Muy bueno Hernan,recuerdo que cuando vivia en Argentina, si un dia no me decian un piropo,pensaba,"hoy estoy fea',ahora vivo en California y jamas,pero jamas,nadie te dice un piropo, y eso se extrana;Para el comentario #62, el que me mas me gusta de Hernan es,Mi mas sentido zaping,genial, y para el# 81, Mudate a otro blog
Dark Tide
14/08/2007 a las 07:09
¿o sea que las ciudades se construyen por las minas?

Bueniiiiissimo....
milhouse
14/08/2007 a las 04:48
Muy bueno.
Pero lo de "complexión mediana" se te fue de registro. A menos que sea cana dado de baja en alguna purga, cuesta imaginar a un afiliado a la UOCRA usando ese descriptor.
chikarkas
14/08/2007 a las 01:36
Creo que esto de andar de esperanzados no es exclusivo de los albañiles, todos andamos esperando cosas que nunca llegan, lo decribió García Márquez en "El coronel no tiene quién le escriba" y un italiano, no recuerdo quién, en un libro sobre un batallón en el desierto que está permanentemente preparándose para el ataque enemigo que no se produce.

John Lennon decía: "La vida es lo que ocurre mientras estamos ocupados haciendo planes"... o esperando que la chica voltee.
Mariana
13/08/2007 a las 23:13
Chalero!!! (157) Muy buen anàlisis de lo que podrìan haber sido Romeo y Julieta o Crimen y Castigo con pelotudo mediante!! Me causò gracia!!
Ahora, pidiendo que no se le responda, vos tambièn respondiste che!!
Besos
Wilfredo Rosas
13/08/2007 a las 21:10
¿Para qué canta el ruiseñor...?
Es lo mismo. Imposible de responder. Sigamos maravillados con su canto, carajo. Pues lo que gritan los albañiles es, a veces, ovacionable.

www.entrecorbatasyescotes.blogspot.com
El Chalero Solitario
13/08/2007 a las 21:02
Teo (109), Mariana (141), y todos los demás: No se molesten en contestarle al idiota de Yopoldesastre (81). Se trata de esa gente que escribe porque todavía no se inventó el Impuesto al Pelotudo. Si Shakespeare tuviese un blog, seguro que le escribiría diciendo que la vida la da y la quita dios únicamente, por lo cual sería conveniente que Romeo y Julieta no se suiciden nada. Que Romeo comience terapia y que Julieta se vuelva alcohólica y gorda. También acusaría a Dostoievski de apología del delito, así que el argumento corregido sería que un estudiante pobre pide un préstamo a una vieja y que ésta se lo da. Y ahí termina la novela. Que alguno le avise que no estamos en ninguna sesión legislativa, que solamente estamos hablando de literatura. Que es todo mentira. Que en el teatro luego los muertos se levantan y se van a tomar una birra, que nadie mata a nadie. A ver si todavía este energúmeno saca una 45 y comienza a hacer justicia por mano propia. Un abrazo enorme Hernán; inmejorable, como siempre.
eliana
13/08/2007 a las 03:50
che, lo de los albañiles, y además gremio camionero y en general un porcentaje elevado de género masculino, es mundial, o pasa no más sólo acá, en argentina?

así q gritan a lo q sea q pase, gorda, tetona, plana...

yo pensé que me querían...

jajja-- naa, eso es ciencia ficción
baudrillardo
13/08/2007 a las 00:44
brillante coemntario social. un realto genial. me tuvo riendo en voz alta intempestuosamente, genial.
Franco
12/08/2007 a las 23:13
Espectacular! Saludos! hace poco leo tu Blog pero me engancho mucho...

si queres ver el mio CLICK EN MI NOMBRE...

no es tan bueno como este pero recien empiezo.
Silvia
12/08/2007 a las 02:28
Te quierooo!!! qué groso, hernancito, me dan ganas de abrazarte fuerte fuerte como agradecimiento!!!
elrober
12/08/2007 a las 00:10
Hernán, vos sos porteño pero debes haber visto a esos albañiles en Córdoba por la descripción que dás, eso de ..." vení mamita que te wua chupá el culo hasta que escupa marrón"... es (creo) D.R. de cordobeses, vengo de Peinate y me encuentro como en mi casa en tu blog, es un gusto y una alegría que a pesar de estar tan lejos y sobre todo triunfando, añores tanto estos pagos. Porque una cosa es extrañar cuando te estás cagando de hambre y otra cuando tus sueños se cumplen. Saludos desde Córdoba Argentina
Leandro
11/08/2007 a las 23:26
Muchas gracias Hernán. Es suficiente para recordar que yo tambien lo entiendo cuando lo veo.
Mariana
11/08/2007 a las 17:23
YOPOLSASTRE (81)
Sos un embole!!!! Dejà el snobismo adolescente, te sale mal y te sienta peor. Tu anàlisis es barato y huele a estudiante nuevo de carrera humanìstica.
Bajate del banquito y quedate cerca de alguien con sentido del humor, quizàs, te contagies un poco.
PD: Escribir con mayúsculas, para subir el tono es un recurso pobre y trillado, hablà bajito y mejorá el texto. Con eso puede ser suficiente.
Waiting
11/08/2007 a las 10:42
En Holanda no te dicen nada de nada los albañiles, pero NADA de NADA y aquí se construye y mucho ;)
 Psicomollejita
11/08/2007 a las 05:35
La lista de piropos está para un nuevo post...!
El piropo albañilero acaba de arribar a la categoría de género literario universal...
La más pura manifestación de la cultura popular hispanohablante...
La versión más autóctona de la metáfora erótica enmarcada en el paisaje de la cotidianidad urbana...
¿Qué vas a hacer, Hernán, cuando le lancen una de estas frases floreadas a Nina, digamos que dentro de unos 9 o 10 años (cuando mucho!); y al intentar insultar a los machotes en defensa de tu retoñita, te aleguen que es por la "esperanza"?
JA!
Te saldrá el tiro por la culata!
Saludos desde Venezuela a los coautores del eco de la obra.
seburu
11/08/2007 a las 04:34
- Tu papá no tiene pito, tiene pincel!
- Me muero por ver tus ojitos, en mi ombligo!
- Si el rojo es el color de la pasión, bañame con tu menstruación...
- Quien fuera marea roja para contaminarte el marisco
- Quien fuera pedo para recorrerte el.......bueno, me fuí al carajo
seburu
11/08/2007 a las 04:24
- Ayer soñé que vos eras arbol y yo era viento, y te movía y te movía
- Con esas gomas yo nunca me borraría
- Hacé una propuesta y yo te apoyo
- Podemos jugar al cieguito? Vos sos un libro en Braille y yo te leo las perforaciones
- Sacudime el canelon que te lleno de salsa blanca
- Te voy a poner una naranja en la boca y te voy a chupar la concha hasta que salga fanta
- Si esas piernas son los rieles lo que será la estación
- Me gustaría ser baldosa... para ver esa concha hermosa
- Juguemos al mago.. te echo dos polvos y desaparezco!
- Morocha de pelo corto... agachate que te hago el orto.
- Mamita, aprovecha cuando amanece que es cuando el pito mas me crece.
- Nena, no muevas tanto la jaula, que se te va a marear la cotorra.
- Tus ojos son dos uvas. Tus mejillas dos manzanas. Que linda ensalada de frutas haríamos con mi banana.
seburu
11/08/2007 a las 04:13
quisiera acotar un par de cosas:
- existe la cancha, la altura, la diversión real, en los albañiles así como en otros oficios "a la calle" en el tema de los piropos. he estado en contacto con muchos, durante largo tiempo, por mi trabajo, y me he divertido abundante.
es gracioso cuando para con alguna chica que está con nosotros. lo que más me gustó que le hayan dicho a una muchacha con la que paseaba fue "máquina de moler carne" (y porque era verdad).
- también es muy frecuente la grasada o terrajada, que se traduce, por ejemplo, cuando dps del verbo y antes de la mención a una parte del cuerpo viene la palabra "toda"......

tuvo bueno, casciari............aunque decís que dps del 100 no lees...........un abrazo
mariana
10/08/2007 a las 23:35
La verdad siempre me resultaron detestables los piropos, pero sobre todo los silbidos, cómo se nota que no los padecieron...
Debo reconocer que algún piropo por lo inseperado me ha hecho reir, pero en general mi respuesta era la indiferencia. Si el que me decía algo estaba algo retirado del resto de la "manada", pero que sabía que podían oirme, me mandaba alguna contestación entre irónica y ofensiva, como le dije a uno, cuando tenía 15 años, que me silbó y le respondí enojada: tenés algún problema, aparte de la cara. Los que estaban con él, se rieron y burlaron del pibe (menos mal).
Reitero, los detesto, cuando pase el tiempo y no me digan nada, pasaré tranquila frente a una obra en construcción. Por ahora seguiré cambiando de vereda.
alicia
10/08/2007 a las 23:25
Me ha gustado mucho. Mi blog os gustará: www.relatosinhospitos.blogspot.com
may
10/08/2007 a las 23:13
Hernán,
me vino a la mente uno que me dijeron cuando andaba por los 21 añitos"alambrate el c* y te lo compro por hectáreas" por venir de un país lleno de campo, me pareció super ingenioso, tanto que me lo acuerdo 10 años después. Triste el día de pasar por una construcción y no escuchar ni un silbido, ni una palabra, ni mu...
Me gustó la imagen de las ciudades hechas de esperanza. Gracias!!
Rodro
10/08/2007 a las 23:06
Ahora si! Es hemoso este post hernan, si tuviera una productora te invitaría a adaptarlo y hacer un corto. Bien, muy bueno en serio.
Vadim
10/08/2007 a las 22:59
Yo si se por que chiflan:

Porque son unos pendejos...
Deseosos de comprobar su machismo, en publico, pero es el instinto no se pude entrar en razón con ello.


Rodro
10/08/2007 a las 22:34
Sr Casciari: le cuento que ni leí todavía lo que ha escrito, pero ya encontrar un nuevo post con esta frecuencia mayor a la contrariamente sufrida el mes anterior donde tardó mucho en publicar, ya me pone contento. Ahora me voy a poner a leer. Muchas gracias por brindarnos estos ratos de sabiduría y humor.
La Filistea
10/08/2007 a las 21:05
Jumm me late que estás tratando de ablandarnos el corazón para que cuando nos 'silve' un albañil, corramos a ver para que nos quiere.

Sí, los estás justicando, estas defendiendolos aún cuando dicen los más vulgares piropos y ofenden nuestra naturaleza femenina, ya sabía yo que guardabas un 'as' debajo de la manga.

¡Pícaro!

Un Saludo Hernán y ahora tomaré mas en serio a las construcciones.


Ciao.
LaVoluntaria
10/08/2007 a las 20:39
Yo me ofrezco de voluntaria para entrar en la obra y ver que pasa ... vamos a romper el mito
 Teresiña
10/08/2007 a las 20:22

Me gusta el texto por la posiciòn del que cuenta y por el cierre, pero no me resulta verosímil unas cuantas cosas que les hacès decir a los muchachos. desde el "correcto, sr" hasta términos como "complexión". No me gusta criticarte, Hernán, porque yo suelo ser fan incondicional, pero me pasó esto, mientras leía. En fin. Nada grave. Uno llega al final, placenteramente, de todos modos
Besos
jp
10/08/2007 a las 20:19
Magnífico post sobre uno de los mayores misterios de la Construcción.
Gracias, un placer leerte.
(por cierto me has recordado un pequeño incidente que relaté aquí, http://elrinconcillo.blogspot.com/2006/10/hay-das-que-es-quevaya.html , contado con infinita menos gracia y arte que tú, todo hay que decirlo)
Jnani Siddhi
10/08/2007 a las 20:15
¡Hola Hernán!

Es primera vez que paso por aquí y ha resultado ser toda una delicia. Me verás por estos predios con mucha frecuencia.

Te dejo un saludo afectuoso.
montuna
10/08/2007 a las 18:07
Fiiiiiiii...fiuuu...Hernán: habrá que silbar como los albañiles ante tus escritos porque ya no quedan palabras para alabarte.
Mar (117): gracias por la pequeña, buenísima y simpática muestra de esos piropos que nos hacen sonrojar, reir, disfrutar, molestar, rabiar pero nunca nos dejan indiferentes.
Paula
10/08/2007 a las 17:27
MMM... el "chiflido" no es para las mujeres... a mi entender... es para mostrarse "macho" ante sus compañeros. Yo tengo un dato... cansada de que esperen a que "casi" te hayas ido para decirte algo y a la escucha del mamita, te chupo, te meto, etc, etc, retocedi dos pasos y mirando a mi "adulador" bien de frente, le pedi que repitiera lo que habia dicho ( frente a tooooodos sus compañeros) Que desilucion... pense que las miradas y odidos atentos de los demas le impondria bastante presion como para callar y mirar al piso de la misma forma que lo hiciste vos Hernan...
Sol
10/08/2007 a las 16:25
Bueno yo decía que hasta el silbido veniamos bien, pero como no espero encontrar a Neruda o a Benedetti con el fratacho en la mano, mejor ni miro.
Mar, por el N° 8 te atizo un peñazo tal que te van a tener que hervir para sacarte la piedra del entrecejo. A mí groserías no, eh! Joder!


fede o
10/08/2007 a las 16:09
psicomollejita, una dama relatando piropos que le fueron dichos no es una ordinaria! es una dama recordando a un ordinario.

de mi parte, cualquier cosa que agregue no va a superar el listado de mar. aunque me quedo con el que cuenta crimson, qué estilo ese muchacho. y con lo caro que está el mármol.
Gitte
10/08/2007 a las 14:15
Yo me he dado vuelta !!!
Y te aseguro que es divertidísimo, porque no saben cómo seguir.
De cualquier modo, creo que la idea no era darse vuelta ó nó... la idea es acerca de no perder las esperanzas...
Tambien he estado a punto de perder las esperanzas, y alguien se ha dado vuelta !!!!
... y es GENIAL !!!
Besos
Crimson
10/08/2007 a las 11:29
Pal: yo, por ejemplo, ante cuatro o cinco de los "piropos" que enumera Mar habría practicado Tiro al Albañil sobre el Andamio (especialmente ante el número 8).
Pero hay algunos muy amables. Una vez escuché a uno que, mientras colocaba unas baldosas en la vereda, le decía a otro:
"Che, Negro, traé mármol así pasa este monumento".
Por otra parte: qué interesante la teoría conspirativa de RusaRoja. Sin dudas, no es lo mismo un corto "Fi-Fíiiu" que un "Fíiiiiiiiu" largo y sostenido. Decodificación YA.
Y Hernán posteando dos veces por semana: mmm...¿se habrá vuelto masón?
pal
10/08/2007 a las 10:00
Gracias #116 y #117, por decirle la verdad a este pobre chico...

y ahora que explique alguna cuál de todos estos piropos es el que le alegra el día a una mujer...plis!

Conste que me gusta la ficción que Hernán se inventó con este grito "animal y ancestral" desde los andamios, y que incluso algunos de los "piropos" pueden ser considerados como ingeniosos, ahora alegrarle el día a alguien? contestarlo??? ahí si que ya no sé.
Mar
10/08/2007 a las 08:18
Fede o (#94):
1. Me gustaría que fueses un pollo para meterte el palo por el culo y hacerte sudar.
2. Morena!!! Que necesitas señalización, que con tantas curvas, uno se mata.
3. Si estás así de verde, cómo estarás de madura.
4. Tanta carne y yo en cuaresma.
5. Hay qué curvas! Y yo sin frenos!
6.Dime quien es tu ginecólogo, para chuparle el dedo!!!
7. Mooozaa! Tienes dos ojos como dos sartenes, cuando te los miro se me
fríen los huevos!
8. Para estar tan gorda no sudas mucho.
9. Niña... estás más apretadita que los tornillos de un submarino.
10. Quién fuese bizco para verte dos veces!
11. María, tienes unos ojos que, que,...que te comería todo el coño!
12. Nena, con menos culo también se caga!
13. Niña!! Si tu culo fuera tostada, tendríamos que untarte mantequilla
con un remo.
14. Si fueras barco pirata te comería el tesoro que tienes entre las patas.
15. Señora!, le cambio la hija por un piano y así tocamos los dos.
16. Sería capaz de follarme a tu perro para entrar en tu familia.
17. Estás tan buena que te haría un traje de saliva.
18. Con ese culo, te invito a cagar en mi casa.
19. Si me caigo ya se donde agarrarme.
20. Preciosa! Con esa mirada tan dulce me dan ganas de chuparte un.....ojo!
21. Mozaa!! Si tu culo fuera un banco te la metería a plazo fijo.
22. Eso son carnes, y no las que hecha mi madre al cocido!!
23. Eres más enrollada que las pelotitas de mis pinreles.
24. Estas tan buena que te comería con ropa y todo, aunque me pegara un
mes cagando trapos.
25. Eso si es un culo y no lo que quita mi madre a los tomates!!!
26. No te lo vas a creer, pero yo hace 30 segundos era maricón.
27. Con un culo tan bonito tienes que cagar bombones.
28. Te comería y me cosería el culo para no cagarte.
29. Guapa!! Que meas colonia!!
30. Si tu fueras mi madre, mi padre dormía en la escalera.
31. Te la metería entera hasta que me la mordiera el niño!
32. Guapa, te voy a dar raboterapia.
33. Tienes un polvo que no te lo quita ni el "Centella".
34. No tengo pelos en la lengua porque tú no quieres!!!
35. Bueno, qué? ....digo alguna tontería o me la chupas aquí mismo?
36. Los que se pajean pensando en ti palman de sobredosis.
37. Dime cómo te llamas y te pido para los Reyes!
Sol
10/08/2007 a las 05:55
Se les agradece a estos muchachos fornidos del andamio la deferencia. Le alegran a una el día si este viene medio de capa caída. Lo que pasa es que si los miras, la cosa se pone un pelín más pesada y pasan de los adjetivos a los verbos, los antes mencionados por vos agregando otros decididamente más fuertes: ej.: te parto en, te meto... , te rompo, te morderia esas.. ... y ahí el romanticismo se fue al carajo, mesplico?
HevuZ
10/08/2007 a las 03:50
Aunque el silbido es la forma principal de llamar, a veces, hay mujeresres ponden a otra clase de llamados de los albañiles, por eso tienen hijos y por eso tienen esperanzas.
 Psicomollejita
10/08/2007 a las 03:47
Epa me equivoqué, fede o es el #93
 Psicomollejita
10/08/2007 a las 03:44
Hernán:
Me dais (del "dais" marabino en segunda persona del singular, no como el dais plural castizo) razones para declararte inocente y cerrar tu caso sin solicitud de fianza ni indemnización por daños y perjuicios a mi bolsillo (que venía invirtiendo infructuosamente en el servicio de internet durante tu ausencia). Si seguís con esta continuidad te voy a celebrar toda una fiesta con globos y serpentinas y la respectiva pancarta de bienvenida.
Sin embargo, ya tenéis una raya en el expediente, así que cuidadito y te desaparecéis otra vez de Orsai, porque te mando a buscar con la Interpol.

En cuanto al post, toda una gozadera muy bien combinada con profundidad.

Fede o (#94):
Desde que leí el post me esperaba encontrar todo un catálogo de piropos. Pues como buena marabina que soy (Maracaibo, Venezuela) tengo una trayectoria de desfiles obrerísticos de máxima morbosidad (digno de un mano a mano con los colombianos, por algo somos vecinos) y como parte de mi gentilicio no tengo ninguna vergüenza de mi ordinariez, de manera que aquí voy con los top five, por orden de impacto:
1. Decime dónde vive tu ginecólogo pa' ir a chupa'le los de'os!
2. Si así es el mango, cómo será la peeepaaaa!
3. Compráte una nevera pa conserva'te, porque estáis podrí'a de bueeenaaaa!
4. Fueras "conflei" pa echa'te leche!
5. Todo eso es tuuuyooo?

¿Ahora si te atrevéis? A ver, contame qué tenéis de pintoresco por ahí!
Sergio
10/08/2007 a las 02:29
Realmente te admiro Hernán. Es genial. No se me ocurre nada para agregar ahora. Lo leí tarde ya hay un montón de comentarios.
Omar
10/08/2007 a las 01:51
Hola, realmente es un post genial. debes de estar ya demente para que se te ocurra algo así. pero para los que vivimos en latinoamerica, eso de que les silven a las mujeres es algo que se ve a diario, y no sólo los albañiles. GRANDE HERNAN
Crysty
10/08/2007 a las 01:29
Hola volví porque no puedo creer el comentario digno de un pecho frío como es el caso del #81...qué amargura que cargás en el alma viejo...directamente sino querés vivir envenenate...pero no nos vengás a amargar ni el post ni los comentarios...No creo que lo que hizo Hernán sea una burla, sólo es una exposición, con humor, de una costumbre social... (como ya nos tiene acostumbrados a todos y nos agrada)
Ah! a Agus #55...entendí perfectamente vida..."yo" soy mujer, y "Yo" paso por las construcciones...
Besos para Hernán...
teo
10/08/2007 a las 01:00
a YOPOLSASTRE #81:

1) las mayúsculas son un intento de subir el tono de voz y demostrar tu enojo??

2) totalmente de acuerdo con tu análisis del periodista al pedo que no tiene nada mejor que hacer que 'gastar' a los albañiles. aunque quizás no te das cuenta que esa misma persona es capaz de escribirlo, exponerlo, contarlo y de arrepentirse.

3) no sé si sos capaz de ver tus propios defectos y, llegado el caso de exponerlos públicamente. por el tono de tu crítica sospecho que no. es una pena, te haría mucho más humano y querible (con defectos incluídos).

4) para mí esa parte de la historia es una de las que más me emociona. y si leés a hernán habitualmente te darás cuenta de que tiene miles de defectos y totalmente asumidos y convertidos en "ARTE" (sí, con mayúsculas, y no precisamente para demostrar enojo ni subir la voz).

pensalo!!

un abrazo!!
ire
10/08/2007 a las 00:51
che, que es ceresita??
eso me quedó picando...

a mi una vez me paso que estaba sumamente pelotuda, me habia venido habia peleado con mi novio o algo asi y salí hecha una furia de mi casa y un albañil estaba en la esquina y me miro desde que salí hasta que llegué a la esquina y yo desde que lo vi ahí parado sabía que iba a mirarme, callado, pero tratando de buscar mi mirada, y decidí mirarlo a los ojos como peleándole y como haciendole entender que no iba a hacerme la boluda y mirar para cualquier lado con tal de no ver para donde estaba el.
asi que camine hasta la esquina mirandolo directamente a los ojos y cuando llegué a su lado le dije (con bronca) QUÉ??!!!
Y debe ser que lo asusté porque entró a la obra sin decir nada.

fue una victoria en nombre de todas las mujeres que no pueden hacer topless en la terraza de su casa porque tienen una construccion al lado.

un gusto leerte hernán, ya se te extrañaba
Felo
10/08/2007 a las 00:49
Hola Hernán,

Una duda: donde dice:

"- Qué va a ser? Así es la cosa..."

No debería estar escrito:

"- Qué va a 'cer? Así es la cosa..."

Me gusto tu historia (como casi siempre).

Salú!
Alicant4ever
10/08/2007 a las 00:28
Yo todavía, hombre en edad de merecer, no aprendí a cortejar a una dama como es debido. He aquí mi gran dilema.....
munina
10/08/2007 a las 00:26

cuando empecé a trabajar en mi actual laburo, me pasó lo mismo. De hecho, aún están los albañiles, en este caso todos nativos de Bolivia. No me llamaba la atención si pasan mujeres, sino la firmeza impuesta: todos los viernes asado, che.. todos los viernes, así como todos los domingos hay misa.

teo
10/08/2007 a las 00:23
tengo un amigo con el que, cuando vamos en su furgo, le toca la bocina a casi todas las minas que pasan. sin la más mínima esperanza de que se giren ni de que pase nada. da igual. es algo que le divierte y nos divierte. y decirles piropos. es una diversión, un placer porque sí (más acá en barna, donde muchas veces no los entienden). pocas veces creo que alguien haya conseguido conquistar una mujer con un piropo o un silbido. y así como pueden tener una forma grosera, egoísta, impotente, también puden ser un regalo al pasar, una flor, un agradecerle la belleza, un mimo a la distancia, un acto totalmente desinterasado.
Dario
10/08/2007 a las 00:22
Dato: Los albañiles, en aquella época, no usaban casco.
teo
10/08/2007 a las 00:08
COLOSAL !!!
qué grande casiari!!
cuánto corazón!!
qué valor para autocritic-arte!!
es una de las cosas que más admiro de vos:
tu conciencia, tu capacidad de ver y verte.
de sentir.
pero hay algo que valoro más
(aunque quizás sea una fantasía mía):
creo que sólo puede puede escribir así quien de alguna forma haya tenido ese tipo de vivencias. no la misma (ahí entra la creación, el arte), pero sí un sello, una marca, una esencia. que luego tu arte dará forma.
escribir desde la vida.
es sólo una sensación, algo que percibo y que me gusta sentir
cuando te leo.
te mando un abrazo más!!!
gracias!!
Diego A. Rotés
09/08/2007 a las 23:33
Uno que siempre mira mal este tipo de acciones y sin saber el porqué. Qué arrepentido.
RusaRoja
09/08/2007 a las 22:07

Lo que hacen en realidad al silbar es enviarse señales codificadas de obra en obra.
Eso viene desde las Logias de Masones Franceses.
Ellos fueron los primeros albañiles sindicalizados de la historia.
09/08/2007 a las 22:01
Awesome!!!
09/08/2007 a las 21:43
Solo espero que castrilli y gallina no prohiban el silbido del albañil
Mi versión del mundo
09/08/2007 a las 21:39
Zaz.
Entonces la verdadera historia de todo esto, viene desde tiempos muy muy remotos. ¿Por qué en todos los países
es lo mismo, quién fue el primero en chiflar?
¿Dónde aprendió el hijo del primo del bisnieto del albañil
a comportarse y chiflar como albañil?
Teorías:
- Adán era albañil
- Los neardentales empezaron con la modita.
- Hay pasajes ocultos en la biblia
- O hay una biblia secreta del albañil
- Todos los hombres, muy en el fondo, son albañiles



sofia
09/08/2007 a las 21:22
Soy de Uruguay y los albañiles si que meten miedo. Muchas veces damos la vuelta para no tener que pasar por enfrente de ellos. Igualmente recuerdo que cuando tenia 13 por ahi mis amigas se ponien en frente sentadad en la puerta de alguna casa mirando a los albañiles jóvenes que estaban "divinos" y se parecian a Brad Pitt


saludos charruas

me encanta como escribis
ROXANA
09/08/2007 a las 21:20
¡Como me gustaria escribir como vos!!! Muy bueno... me encantó!!! te felicito!!! te escribo desde Córdoba Argentina
Sansara
09/08/2007 a las 21:10
Una pasada, Hernán. Llevo leyéndote desde hace una temporada larga y creo que dejé uno o dos comentarios nada más... esta historia, esta en concreto, es una auténtica joya...

Gracias, de corazón.
fede o
09/08/2007 a las 20:51
qué raro que a esta altura ya casi 100 comentarios pasaron y a nadie se le ocurrió tipear algún piropo de estilo albañil como ejemplo.

yo tengo un par en gateras, pero no voy a ser el primero -el más ordinario lector de orsai, así que tiro la mano y escondo la piedra.
ana yalour
09/08/2007 a las 20:28
Lo sabemos, claro que lo sabemos: pasas esperando sus chiflidos. Te vuelven diosa.
Y si no llegan... qué asco! Sentís que los muy guachos te desorbitaron de tu propia vida. Espiándote en las vidrieras apurás a una próxima farmacia en busca de un tinte rubio 7.1 extra claro.

Fabuloso cierre.

Te abrazo.

EL RUSO del Solbaid
09/08/2007 a las 20:04
Hernàn...¿què es el cortafrìo?¿una estufa?.....¿o tenìa un cortafierro?
miutska
09/08/2007 a las 19:37
Si, te enteras de que te silvan, es más nos gusta que nos silven los albañiles no se qué va a ser cuando hasta ellos dejen de silbar
Por cierto! me impresionó mucho el otro día un aviso de autos que están pasando aquí en Argentina, creo que es Fiat u Honda, no recuerdo bien. Cuestión, que salen escenas como de tiempos de la dictadura donde ponen carteles de prohibido silbar y se van llevando a gente silbadora, hasta le disparan a una pava, en fin! es dramático y me gustaría saber a qué mierda de parde del inconsciente colectivo quieren recurrir para vender autos. Un golpe bajo para los que habitamos estas tierras argentinas.
 Jole
09/08/2007 a las 19:30
Muy lindo, un final perfecto... Esperanza...
Suerte, y gracias por no tardar tanto en escribir por aki.

Besitos
 Javier Battigelli
09/08/2007 a las 18:52
para mi fue siempre como decis vos... es un acto reflejo.. todos lo hacen desde valla a saber uno hace cuanto y el que viene nuevo lo tiene que hacer tambien...

esperemos esto se mantenga asi y no sea una cosa mas que a la que tengamos que contarle a nuestros nietos: "...en nuestra epoca, los albalñiles les silvaban a las mujeres cuando pasaban..."
09/08/2007 a las 18:43
Estimado Casciari: Si Ud. sigue escribiendo historias / cuentos como este, a la gente como yo, que todavía cuenta con la esperanza de escribir algo bueno, simple y original alguna vez en la vida, no le va a quedar nada.

Lo felicito por enésima vez, aunque esta sea la primera mediante un mensaje escrito.
Fiona
09/08/2007 a las 18:40
El año pasado en invierno pasaba por una obra mientras iba al cole. LLevaba los auriculares puestos pero escuchaba algo de lo qeu pasaba afuera. Saco un pucho y escucho que alguien me silba... pero ni pelota, "habrá sido un obrero"...
El tema es que cuando llegue al cole me di cuenta qeu me chiflaron pk se me habian caido los puchos...
Desde ese día cada vez que me chiflan relojeo por las dudas xD

(historia que no le va a importar a nadie pero tenia ganas de contar igual)
guille
09/08/2007 a las 18:33
Siempre que puedo me hago un tiempo y leo los artículos viejos, y cuando llegan, los nuevos.
Sos un maestro, tenés la síntesis necesaria y no exagerás los análisis, o sea, no me aburrís ni a palos.
Te felicito y ojalá vivas más que yo (así te puedo seguir leyendo).
Saludos
Vainilla
09/08/2007 a las 18:14
Yo tambien prometo darme vuelta a mirar, y quizas hasta sonreir, eso siempre que esten más arriba del cuarto piso, estos tipos suelen tener buen estado fisico.
A ver si nos decidimos, y mañana cuando vea a una mina que se vuelve a mirar sabré que te ha leido.
Gracias y besos.
DudaDesnuda
09/08/2007 a las 17:52
Ya lo dijo el filósofo argentino Miguelito: "Nunca falta alguien que sobra".

Besos sin culpa.
YOPOLSASTRE
09/08/2007 a las 17:46
NO HABRIA QUE REVISAR UN POCO EL SISTEMA EDUCATIVO Y ECONOMICO DEL PAIS Y PORQUE NO DEL MUNDO (VEO Q EN CHILE, Y ESPAÑA SUCEDE LO MISMO CON LOS ALABAÑILES Y TAMBIEN HAY GENTE Q LO TOMA A BURLA Y DEJKA SU JOCOSO COMENTARIO EN EWSTA PAGINA) Y SOBRE TODO TAMBIEN DEBERIAMOS REVISAR NUESTRAS ACTITUDES PROPIAS.

PD. LAURA, SI NO TE SILVA UN ALBAÑIL ES PORQUE SOS FEAAAAAAAA!!!!
YOPOLSASTRE
09/08/2007 a las 17:43
NO SE USTEDES, PERO ESTA LECTURA TIENE MUCHO PERO VEO Q EN LOS COMENTARIOS SE NOTA. INDISCUTIBLEMENTE SE NOTA EL PESO DE LA TRADICION EN EL DESARROLLO DE UNA PERSONA, Y DEL MEDIO QUE LO RODEA. EN ESTE CASO ALBAÑILES QUE SILVAN INFLUYEN SOBRE EL MAS JOVEN QUE LO HACE CASI SIN SABER EL PORQUÉ. OTRO PUNTO DETERMINANTE ES LA EDUCACION, SIN ESTA, LA CONCEPCION DEL MUNDO SE REDUCE A COSAS BASICAS, Y ESTOS ALBAÑILES SOLO REDUCEN SU CONCEPCION DE UNA MUJER A DESESTIMATIVAMENTE SOLO "DARLE". NO CREO QUE EL ALBAÑIL TENGA ESPERANZA EN QUE UNA MUJER RUBIA BIEN PROPORCIONADA LE TENGA EN CUENTA PARA REALIZAR ALGUN TIPO DE PROYECTO DE VIDA COMO PAREJA O PERSONA, SINO SIMPLE Y LLANAMENTE "DARLE PA Q TENGA". Y EL TERCER PUNTO MAS SOBRESALIENTE, ES LA DESPECTIVA FORMA DE DIFERENCIAS DE CLASES SOCIALES, EN LA CUAL UN PERIODISTA BIEN AL PEDO QUE ENCIMA DEJA DE TRABAJAR PORQUE NO TIENE... AIRE ACONDICIONADO!!! (OBVIO, ESO LE IMPIDE REALIZAR UN TRABAJO PROFUNDO DE INVESTIGACION DE ALBAÑILES QUE HACE TODAS LAS MAÑANAS) MIENTRAS LOS ALBAÑILES CAGADOS DE CALOR AL SOL!!! Y BAJA PARA BURLARSELES EN LA CARA A LOS MISMOS ALBAÑILES, NO SIN EMBARGO PODRIA HABER BAJADO A ENSEÑARLES COMO TRATAR A UNA MUJER, QUE ESTAMOS EN EL SIGLO XXI Y LAS COSAS CAMBIARON, ETC, ETC.. PERO NO BAJO A BURLARSE DE ELLOS.
ADEMAS, LO QUE ME PREOCUPA, ES QUE HAY 80 COMENTARIOS PARA FELICITAR Y REIRSE Y FESTEJARLE LA NOTA BASTANTE PELOTUDA. NO LES REMUERDE UN POCO?
Silvana
09/08/2007 a las 17:11
Te descubrí hace poco Hernán, sos un genio. Con respecto a los piropos, no debemos olvidarnos de otros trabajadores que los dicen , los recolectores de residuos, mal llamados "basureros".Que mujer no espera un silbido o piropo de ellos cuando pasan!, especialmente en verano, cuando andamos con poca ropa.
Besos
DudaDesnuda
09/08/2007 a las 16:24
Las mujeres saben, Hernán, las mujeres saben.

Besos y jornales.
Natali
09/08/2007 a las 16:12
Formidable Hernan......

Orgullosa de q seas argentino y tengas tanta facilidad para poberle humor a las cosas cotidianas y de ser consciente del imaginario social de la sociedad.....

Besos señor encantada de leerlo.
zebas
09/08/2007 a las 16:07
Si todos los "componentes" de la situacion asumen su mejor estilo se crea un acto perfecto, silbido, picaros "piropos" salpicados de ingenio, incluso algo de malicia contenida aun permisible, estos pueden arrancar una leve sonrisa interior incluso una exterior y sobretodo levantar un espiritu, en cambio una sarta de mamarrachos escupidos con saña y alevosia desdibujan el momento propicio .
Entendido que la inspiracion y la motivacion son mas irregulares que camello estreñido, nuestras plegarias a los Dioses del Olimpo para que aparezcan mas seguido.
 JuanManuel
09/08/2007 a las 16:02
genial Hernan... te cuento una anecdota (en realidad casi siempre me pasa), como tengo el pelo largo, pues cuando voy de espaldas, en algunas obras, los albañiles me tiran piropos y los clasico silbidos... pero cuando me doy la vuelta, se empiezan a cagar de la risa, no de su error, sino de lo feo q soy..
malena
09/08/2007 a las 15:56
yo tenía un cobayo(conejito de la india) que cuando alguien pasaba, silbaba igual que los albañiles, y era increible como algunas mujeres sacaban pecho, hundian panza y se arreglaban el pelo cuando sentian el silbido...
el problema es que mi actual marido es albañil, eso sí es alemán, lo que atenúa un poco bastante la capacidad de expresar sentimientos...
Lili
09/08/2007 a las 15:19
Creo que es primera vez que escribo un comentario en alguna página... pero realmente debo expresar mi admiración y decirte cuanto me divierto con tus historias.
Soy de Venezuela, y te descubrí por un correo que me enviaron de "El mundo según Casciari" y cuando conseguí Orsai dejé de trabajar como 3 días, pasaba todo el tiempo en la oficina leyéndote... realmente eres el tipo!.
Ahora estoy poniéndome al día con tus otros blogs... Me encanta todo lo que escribes... Felicitaciones!
albañil
09/08/2007 a las 15:12
Muy bueno Hernán!
El único detalle es que la "ceresita" es un líquido... no hace montañas o pilas.
Un abrazo!
09/08/2007 a las 15:05
Éste estuvo lindo. No sé porqué te imaginé en Madrid y no en Buenos Aires.
P'arabita
09/08/2007 a las 14:41
Tremendo! Me trasladó a mi adolescencia cuando le ofrecían a mi mamá a sus padres a cambio de mi. Un saludo desde Santo Domingo.
Magic
09/08/2007 a las 14:26
Son códigos, una estructura más... si la mujer se da vuelta, rompe el esquema y se pierde la magia de ese "intercambio".

Creo que, en el fondo, esos hombres son mas inocentes de lo que aparentan. O al menos eso espero...

Un placer leerte.




entitemiub
09/08/2007 a las 14:02
Saluti..
voi ottenuto esclusivo posto !..
Io alberini della sega dove uomo come a trasmetta corsi cucina .
Osservatorio economia offerta generali stati serali?
Ma Noi bisogno studio fresco luoghi dove presenti corsi di specializzazione.
Ammetta quello surf non abbastanza :-\
paulita
09/08/2007 a las 13:06
una vez al pasar por una obra me gritaron las mil y una entre esas...que waaapaa!! y pense: les voy a responder aver que pasa...me doy vuelta y le digo al que estaba trepado en el techo con un martillito en la mano...gracias hoombre!!! me has alegrado el dia tio!!...y todos me miraron y se quedaron calladitos...y lo miraban luego al pibe del martillito como diciendo: respondele!! o no se...me iva riendo sola despues.
muy buena la de hoy!...
un abrazo
hoppo
09/08/2007 a las 12:17
VAMOS!!!.... CASCIARI VOLVIO EN SERIO, ESPERO QUE SIGAS HERNAN.
GRACIAS
LucAsh
09/08/2007 a las 11:47
Casciari ha vuelto de su retiro en Finlandia. Yupi.
pal
09/08/2007 a las 11:30
Como se nota que eres hombre! Una mujer no responde NUNCA en un caso así, porque quien ha respondido resulta tapada a insultos y garabatos del mismo nivel y tipo de fantasía de los piropos que le tocaron antes. La realidad es cruda y violenta.

Es una ley no escrita, ellos te silban igual como te veas o estes a esa edad o día, y tu te callas.

Por eso mismo, me encantó tu fantasía... te debes haber quedado dormido con el calor una de esas tardes de suplencia y soñaste con el ancestral llamado de la selva... juajajaja.
mariouruguay
09/08/2007 a las 08:34
Una de mis amigas dice que pasar delante de una obra en construcción es ahorrarse horas de psicólogo. Otra dice que cuando esta depre se viste bien y se pasea delante de una obra. Después del paseo se siente como nueva.
Evidentemente las obras debérían estar en el Sistema Nacional de Salud.
Gracias por una lectura amable y que dibuja una sonrisa en mi cara al terminar de leerla.
Javier Sánchez
09/08/2007 a las 08:09
Hola Hernán. Hace mucho tiempo que estoy suscripto a tu página y siempre me sorprendés con alguna ocurrencia inteligente. La primera vez que te leí, lo confieso, sentí una gran envidia que con el tiempo se fue transformando en una gran admiración.

El hecho es que hace un par de meses volví a escribir historias cómicas como lo hacía hace unos 10 años atrás y vos tenés mucho que ver en eso. Fuiste como un vientito que hizo reavivar el fuego de la creación, de mi creación. No soy profesional, soy un simple amateur en esta cuestión de hacer reír o pensar a través del humor en mis escritos.

Historias como la del niño coleccionista de figuritas, el Chirri o como la original idea de dividir la edad de los países en 13 son geniales, de hecho, lo mejor de tu creación. Amigo, no solo me saco el sombrero ante ti por lo que creaste sino también por actitudes envidiables como perdonarle a Beto Casella y a varios otros pícaros el robo o la apropiación de tu material.

Te mando un abrazo grande desde Tucumán y espero que sigas escribiendo de la misma forma, POR QUE AQUI HAY UN ALMA GEMELA QUE TE BANCA A MUERTE!! Ahh y otra cosa, sería un honor que visites mi página y leas la última historia que subí...

Mariela!~
09/08/2007 a las 08:00
Hernan Casciari.

Eres un genio.
nane
09/08/2007 a las 07:32
Pues a mí no me gustó, lo siento. Y tampoco el de Francescoli. Será que el verano en Barcelona está muy loco. A propósito, Hernán: se te está contagiando el laísmo de algunos españoles: a una mujer se le silba, no se la silba. De todos modos, en mi banco siempre hay crédito para vos.
Alguien de Perico
09/08/2007 a las 07:32
JA, me hizo acordar de un cuento que hice como trabajo práctico de Redacción Periodística el año pasado.
Grande Hernan!
javier
09/08/2007 a las 07:06
Me parece una inteligente explicación de por qué los albañiles son tan libidinosos en plena construcción de una obra. Es un verdadero canto a la esperanza. Arriba la construcción y arriba las mujeres!!
Natalia
09/08/2007 a las 07:01
Mi vieja con las amigas siempre dicen (medio en chiste y muy en serio): "el día que los albañiles te dejan de silbar, es porque ya te pusiste demasiado gorda o demasiado vieja". Creo que muchas mujeres siguen pasando delante de las obras sólo para saber que "siguen en carrera". Yo, por lo pronto, a parir de ese comentario, cada vez que un albañil chifla, si bien no me doy vuelta, sonrío...

N.
Ana
09/08/2007 a las 06:57
Lo de los albañiles es universal, ahora que me toca estar un tiempo al sur de la India, los veo en patas subidos a unos andamios hechos con palos atados y en vez de chapa de cerco hojas de palmera trenzada, pero lo mismo, paran su actividad para hablar entre ellos cuando paso y reirse con complicidad, gritar no gritan y aunke lo hiciesen no podria entenderles, pero chiflar, igual que en todas partes
luiGi
09/08/2007 a las 06:39
jajajajajaj!!! genial!!!
como siempre un gusto leerte!!
 agustinto
09/08/2007 a las 06:22
pero cristy, no entendiste nada.
saludos desde cba también
Crysty
09/08/2007 a las 05:30
jejejej primero abstinencia y después empacho de post???...Qué irá a pasar?...
Mirá, te cuento...estudio en Córdoba Capital en la U. N. C y tengo que atravesar todos los días el famoso barrio de Nueva Cba...que eternamente parece que va a ser nuevo porque está en permanente construcción-ergo- pululan los albañiles de esa naturaleza por doquier y es casi un espectáculo (por no decir odisea y que suene trágico) pasar por ahí. Lo más suave que te dicen es (con acento y todo) "iegua!!!" Yo la verdad no se lo recomiendo a ninguna mortal...es un hecho al que nunca me acostumbraré...jejeje
Pero bueno, la ciudad crece...
Suerte, che...
Muzza
09/08/2007 a las 05:29
Casciari y del bueno. Qué lindo tenerlo una vez más con nosotros.
Monica
09/08/2007 a las 05:17
Hernan
Te promero que ahora en adelante, cada vez que me chiflen, voleto y los miro a los ojos, puede ser quizas que me atreva a sonreir...
Un beso grande
AnaMagda
09/08/2007 a las 04:47
me encanto... Muy Bueno!!!!!
Milton!
09/08/2007 a las 04:42
Mi hermana una vez pasaba por un terreno grande en construcción. Que sea grande significaba más tiempo para gritar, silbar y etc...

Después del primer silbido acompañado de un "mamiiitaaa"... vieron que no reaccionó... otro silbido con "mamiiitaaaaaaa!!", no reaccionó... y ahí no hubo tercero, ahí fue:

"má si, matate, CUCARACHA!"

Muy mal gusto los señores albañiles... :P
el jeri
09/08/2007 a las 04:28
Buenísimo lo tuyo, Hernán.
Y en lo referente a los albañiles, creo que hay una excepción: ¡los que construyeron la cancha de Roland Garrós debén haber experimentado el "polvo de ladrillo"!
..Lourdes..
09/08/2007 a las 04:27
Muy filosófico de tu parte!!
Me lo he preguntado más de una vez..
Ahora diganme chicas.. Quién no se ha desilusionado mas de una vez cuando esos albañiles no te silban??
¡¡Muy bueno!!
Rufs
09/08/2007 a las 04:23
Tengo la banda de sonido perfecta para este escrito de Casciari:

"José albañil", del Mezo Bigarrena.

..una delicia de canción. Escúchenla.
Rufs
09/08/2007 a las 04:20
Te reivindicaste Hernán.
..desde el post del Enzo, tenía la "esperanza" de que el próximo sería mejor ;)

Me gustan los golpecitos bajos sutiles, no cursis.
 Gragry
09/08/2007 a las 04:17
Hermoso,Hernán. Poético, muy bello.
09/08/2007 a las 04:15
Muy buen Post y muy real, de los albañiles aprendí mis mejores piropos y también los mas ordinarios, hasta aprendí algunos que son muy poéticos pero terriblemente ordinarios. Y dejar pensando a alguien con palabras bellas y frases adornadas es relativamente fácil, pero hacerlo con una sucesión de frases que muchas culturas considerarían pecado (o hasta delito) eso si es difícil. Entre los obreros de la construcción se esconden grandes poetas. Y si Diana la del #20 los albañiles también usan la palabra complexión, todavía no fue declarada de uso exclusivo de los oficinistas.

Un Abrazo Martín
Jorge@Montevideo
09/08/2007 a las 04:06
¡Excelente!

Cardenal
09/08/2007 a las 03:45
Volviste hernan....Estos son los posts a los cuales nos habias acostumbrado. Muy bueno
Elena
09/08/2007 a las 03:41
Como dejó constancia alguno o alguna antes que yo,en Colombia los albañiles son más morbosos.Sus piropos tienen fama.
A veces se les sale la vena respetuosa sobre todo si hay una menor que va acompañada de una mamá que se escapa de matarlos con la mirada antes de que le digan algo a su nena de 15 años (yo).
Entonces me gritan a mi :"adiooooooossssss suegritaaaaaaaaaaa...me la cuida,oyoooooo?"
Por lo visto,el gremio es el mismo en todas partes.
No dejan de parecerme simpáticos,a pesar de todo.A pesar de que ya no me silben ni interrumpan sus labores para verme desfilar,por ejemplo

lulirosarina
09/08/2007 a las 03:25
jajajjajaja, me encanto!!!....buenisimo....como siempre Casiari, un gusto.
Daniel Lara F.
09/08/2007 a las 03:02
La vida del albañil da para cosas tan maravillosas como el relato con el que me has conmovido. Recuerdo, ahora que leo esto, la historia que cuenta un compositor puertorriqueño en la canción "Juan Albañil". Ahí desarrolla una historia en la que, basicamente, plantea que el albañil luego de mucho trabajar en construir un edificio, seguramente, al estar listo, él será uno de los que no será bienvenido. Una de las frases más conmovedoras la lanza el cantante en el estribillo, cuando dice "Como es domingo Juan Albañil, pasea por toda la ciudad, y sus nenes le preguntan Papi, a ese edificio tan grande ¿porque no podemos entrar?.
La historia de los albañiles está siempre ligada a la esperanza.
(La canción es Juan Albañil de Tite Curet Alonso cantada por Cheo Feliciano, ambos puertorriqueños)
Saludos
 Guillermo
09/08/2007 a las 02:27
Dos cuentos en dos semanas... venís enchufado, eh? Excelente lo suyo Casciari, como siempre...

Ah, el otro día en un weblog me atreví a citarlo como lo mejor que dió la literatura argentina en los últimos diez años. Le parece que exageré?

El único miedo que tengo es que lo quieran poner en el lugar de Fontanarrosa. Ud. merece su propio lugar, no uno que haya quedado vacío.

Saludos...
CLAVIJO
09/08/2007 a las 02:05
COMENTARIO DESDE COLOMBIA DONDE TAL VEZ LOS ALBAÑILES SON LOS MAS MORBOSOS DEL MUNDO
racing
09/08/2007 a las 01:59
buenisimo, y muy bueno q sea seguido!!

una sola cosa: montaña de ceresita? ( viene en tacho, cambiala por arena)

Mariana
09/08/2007 a las 01:49
Muy bueno!!!
Me encantó el final! Gracias por volver a escribir tan pronto.
Besos
Anaik Frita
09/08/2007 a las 01:46
Cuando me mudé acá me sorprendí de que en el barrio me piropeaban y silbaban mcho mas que en donde vivía antes...
Primero pensé con alegría que donde vivía antes eran todas lindas y yo una mas del montón; y donde vivo ahora estoy mas buena que el resto...

Después me di cuenta de que hay mas obras en construcción...
diegoelsurfer
09/08/2007 a las 01:30
Hernán, pasa lo mismo -o al menos es lo que veo yo- cuando en un auto chiquito van 14 monos todos abarrotados, y le gritan como zarpados a una pobre flaquita que pasa caminando al lado de ellos. En este caso, los del auto ni esperan una respuesta de la dama, siguen su rumbo, ya, sin esperanza.
 Inimpus
09/08/2007 a las 01:29
Salvando las distancias, nosotros tampoco perdimos las esperanzas de volver a tenerte a vos y a tus posts en Orsai.

Salve Casciari!!!!!
Sinar
09/08/2007 a las 01:24
Me hiciste pensar en esa otra variante: la de los taxistas que siempre, al ver un buen culo en la calle, no pueden dejar de tocar la corneta a modo de piropo. Un piropo lejano e inútil, pero que deja constancia. Siempre.
09/08/2007 a las 01:16
No hay nada más lindo que leer con detalles algo tan simple y cotidiano, en lo que, -generalmente- no reparamos.

Te felicito por la forma en que escribís. Espero poder comprar tus libros por acá!


Un abrazo!

Nacho!
Ginger
09/08/2007 a las 01:13
El problema de estos albañiles es que nunca se les cruzó Isabel Sarli. Ella hubiese entrado y después que la violaran, les preguntaría "¿qué pretende usted de mi?".

 Santi
09/08/2007 a las 01:10
Si si, conmueve realmente! jaja..
Ahora, pregunto... en q estarian pensando los albañiles que mulearon en la Torre de Pisa??
¿alguna renga quizas?!!!

Muy bueno chaper!

Saludos de Lujan
Armando
09/08/2007 a las 01:02
En un capítulo de Sex & The City Miranda Hobbes está con el corazón roto y el sexo caliente. Pasa frente a una construcción y los trabajadores de la misma, como siempre, en la precisa forma en la que lo describes, la llaman.

Acá se rompe el hechizo milenario. Miranda se voltea, los mira. Los albañiles están atónitos. Miranda aprovecha el descuido para acercarse al más musculoso, un negro de casi dos metros (tanto de alto como de ancho) y le dice que qué quiere. El negro voltea a ver a sus compañeros de trabajo y regresa la mirada: "Nada" contesta con voz apenas audible.

Miranda no puede evitar ser mujer y ante la falta de acción reclama airada y se aleja de ellos gritando "ya no hay hombres".

Sé que el post era sobre la esperanza y quizá hice un "espóiler" en el blog incorrecto. Pero habiendo ejercido de albañil unos meses de mi vida, te puedo garantizar que la esperanza es tan genuina que los milagros pueden ocurrir, aunque sea en la ficción de libretistas neoyorquinos
 olo mosquera
09/08/2007 a las 01:02
Gracias Fede, corregido.
fede o
09/08/2007 a las 00:56
(hola hernán, ahora sí, bienvenido de vuelta!)

mi encuesta albañilerística personal dice que cuanto más carne tiene la mujer que pasa, más fuerte chifla el obreraje.

si pasa una mina con cuerpo de modelo, 1,80 m y 52 kg, ni la perciben. pancho dotto haría fortunas, pero ellos ni bola.

ahora, ante una pulposa... se tiran de los andamios!

quién sabe. quizás tus vecinos tenían más vocación de servicio.

pd. es "ceresita", con s.
Futremza
09/08/2007 a las 00:48
Son versiones bastante encontradas las de las mujeres, algunas esquivan las obras y dicen que les molesta muchisimo, otras dicen que asi suben su autestima y finalmente estan las que dicen que les molesta pero si pasan y no les dicen nada tambien se enojan jajaja.
Vaya uno a saber realmente que quieren!.
 olo mosquera
09/08/2007 a las 00:46
#20: A mí no me cierra mucho, tampoco, que tengan tan buen oído para el taconeo lejano. Pero los albañiles son todo un misterio.
 ORM MAG
09/08/2007 a las 00:45
Con razón mi padre me enseñó que: "Nunca se dé vuelta cuando escuche un chistido/silbido" :=) !

Empezó divertido y terminó filosófico y emotivo!

Pero viéndolo asi, habría que darse vuelta para agradecer -al menos- tanta esperanza milenaria. Aunque sea de lejos....

Saludos y mil gracias por tus textos, Hernán.

Marce
selente !!!!
09/08/2007 a las 00:45
imperdible !!!! Vamos todavía casciari, no me afloje el ritmo de posteo ahora...
Diana
09/08/2007 a las 00:44
Viejo, todavía no termino de leer el anterior, y ya ponés otro. "Si hubieran tenido agua hasta el cuello habría creído que eran nadadoras sincronizadas"... Cómo me reí con eso.
Lo que no me cierra es que un albañil use la palabra "complexión"... no sé.
 Carolina Aguirre
09/08/2007 a las 00:38
¿Viste ese episodio de la película "Mala época" en la que los albañiles ven a la virgen, y la virgen les dice que "si trabajan no pueden pensar" y no trabajan más?
Gabriel
09/08/2007 a las 00:32
Me pareció bárbaro... "si no tuviéramos esperanza..." Me pregunto qué pasaría?
La esperanza debe ser lo último que se pierde, como reza el dicho. Lo triste debe ser si ya ni siquiera esperamos...
Gracias Hernán!!
José Luis
09/08/2007 a las 00:31
Esta muy buena tú columna jajajaja, los obreros latinos parece que son todos iguales, para agregar te cuento que en Chile la costumbre es la misma, pero con el ingrediente propio de esta larga y angosta faja de tierra, acá es más poetico, ellos lo intentan todos los días, y muchas veces logran la atención y sonrojan a la desfilante, como diria Jodorosky: "Realizan un verdadero acto poetico", Como??. R: Con los llamados "Piropos" que no son más que frases, divertidas, muy creativas, metaforas picaras o metaforas romanticas, buscando siempre llamar la atención de esta mujer. Según ellos "les desfilan frente a sus narices". Acá es una institución nacional, celebrado y repetida por nuestro pueblo y que por supuesto pretende cumplir los mismos deseos, aunque siempre lleguen al mismo resultado que en España o en Argentina = 0,0. Saludos y abrazos desde Santiago........ José Luis.
Gabriel
09/08/2007 a las 00:31
Me pareció bárbaro... "si no tuviéramos esperanza..." Me pregunto qué pasaría?
La esperanza debe ser lo último que se pierde, como reza el dicho. Lo triste debe ser si ya ni siquiera esperamos...
Gracias Hernán!!
John
09/08/2007 a las 00:28
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Ishtar
09/08/2007 a las 00:28
Ha vuelto el Casciari que me gustaba leer. Magnífico.
AeRoXiS
09/08/2007 a las 00:27
Buenisimo Hernan, vengo siguiendote hace un tiempo y lei creo que casi todo "Orsai", la verdad es que me pareces un buen escritor y eso es remarcable en esta epoca en la que la verdad las artes estan un poco decaidas.
De hecho te transformaste sin quererlo en un "amigo anonimo", es decir, te conozco y hasta en cierta forma te quiero sin conocerte, ya sabras entenderme.
A mi tambien me gusta escribir y tengo un par de cuentos, si te interesa podemos hablar por "eltutesanchez@hotmail.com" o "matiasasanchez@hotmail.com".

Un saludo y un abrazo, amigo anonimo.
09/08/2007 a las 00:27
En Chile también sucede lo mismo, es que acaso el silbido es universal o lo universal es la esperanza?
Saludos.
Tuny
09/08/2007 a las 00:20
La magia está volviendo...
John
09/08/2007 a las 00:19
Fantastico Hernan, ademas de lo del chiflido, que no va a cambiar jamas, no les falta la faldita a los muchachos. Quien no le gustaria entrar a una obra cuando estan haciendo la falda.... Saluditos desde Córdoba.
 laura alvarez
09/08/2007 a las 00:18
Pues yo siempre he querido que me silben los albañiles, pero nadaaaaaaaaaaaaa!!!
Buenísimo, como siempre!!!
Saludos
Federico
09/08/2007 a las 00:16
Excelente. Sigo esperando mas Casciari...
Federico
09/08/2007 a las 00:15
Excelente.
liliana
09/08/2007 a las 00:14
Genial
 Cafe Plaza
09/08/2007 a las 00:13
Todavía me estoy riendo Hernán, eso pasa igualito en España. MI pregunta es: ¿Pasa tambien en el ciudadano anglosajón?

BUENISIMO. GRACIAS
Nicolas
09/08/2007 a las 00:13
Recien habia descubeirto que habai escrito el anterior, y apenas lo termino ya esta este. Gracias por volver.

Excelente.
Carre
09/08/2007 a las 00:08
EXCELENTE! Me gusta esto de que postees rápido.
Gracias Hernán por tanto!
Abrazo grande
 Pisotres
09/08/2007 a las 00:07
Cosas como estas me hacen querer volver acá cada rato, así sea para comprobar que hace rato no escribís.
Menos mal la sequía parece que terminó.
Leticia Delgado
09/08/2007 a las 00:07
Saludos Hernán!
Siempre es un gustazo leerte!
Gracias!
estebanquito
09/08/2007 a las 00:06
buenisimo!!!.....no tiene desperdicio...