Orsai blog post

Vida privada
miércoles 26 de marzo, 2008

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Vida privada
miércoles 26 de marzo, 2008

Los dos rulfos

       

A su regreso de México, mi amigo Comequechu nos contó una historia. Dice que va paseando, con su mujer y su hija, por las calles de Jalisco y entonces descubre, a dos pasos, la imponente Universidad de Guadalajara. En la puerta hay un cartelito con información para turistas, y lee que allí están los bustos de todos los ganadores del premio Juan Rulfo de literatura, que concede esa casa desde 1991. Sin dudarlo, arrastra a su familia por los pasillos. "Vamos a ver el monumento a Cayota", les dice.

Ya no me acuerdo desde cuándo, ni por qué, Comequechu me dice Cayota en lugar de Casciari. En realidad, nunca se dirigió a mí usando nombre y apellido reales. En su cabeza siempre fui Cayota, y también lo soy para su mujer y para su hija, que me llaman de ese modo con toda naturalidad. Por eso a ellas no les sonó extraño el segundo sustantivo de la frase, cayota, sino el primero: monumento. El malentendido, sin embargo, tenía una explicación.

Un par de meses antes de su viaje a Norteamérica, Comequechu conoció la noticia de que yo había ganado un certamen literario llamado Juan Rulfo, pero nunca supo —no tenía por qué saberlo— que en el mundo hay dos premios con el mismo nombre. Uno bastante intrascendente que se otorga en Francia (el que gané aquel año) y otro importantísimo que se concede en México, y que no ganaré nunca. La diferencia entre ambas distinciones es abismal.

El galardón francés premia una obra puntual —un cuento, una novela corta— y ofrece una compensación económica discreta. El premio mexicano rinde homenaje a una trayectoria literaria, el cheque es suculento y, en efecto, cada ganador queda inmortalizado con un pequeño busto de bronce en el centro de exposiciones de la Universidad de Guadalajara, justo el sitio al que se dirigen ahora, con paso firme, Comequechu y sus dos mujeres.

En la sala principal del centro, sobre el mosaico ajedrezado y en medio de un gran silencio, los tres visitantes descubren por fin una breve fila de esculturas de metal, réplicas frías de escritores legendarios, y empiezan a buscar mi busto para sacarse, los tres, una foto conmigo.

Dan vueltas y vueltas alrededor de los bronces de Nicanor Parra, de Juan José Arreola, de Nélida Piñón, de Julio Ribeyro, pero no me encuentran por ninguna parte.

—Papá, papá, ¿dónde está Cayota? —pregunta Libertad, que entonces tiene cuatro años.

Un guardia de la Universidad, morocho y alto, que sigue al trío con la mirada desde el principio, se les acerca.

—¿Les puedo ayudar en algo?

—Disculpe —le dice Comequechu—, estamos buscando el monumento de Cayota, pero no está.

—¿Perdón, señor?

—Que estamos buscando el monumento de Cayota —repite Comequechu, más despacio—. ¿Todavía no lo construyeron?

Cuando Comequechu nos narra este diálogo, dos meses después de su viaje, el Chiri y yo nos desparramamos de la risa. Él todavía no conoce el error, y está convencido de que soy un mentiroso:

—¡Vos no te sacaste ningún premio, Cayota! —me dice— El policía me llevó con el rector, y yo le dije que era amigo tuyo, y que vos te habías ganado el premio de Juan Rulfo de este año, y el rector se pensó que yo era amigo de Monte Hermoso.

—Monterroso —corrige la mujer de Comequechu desde la cocina, y a nosotros nos duele la panza de la risa.

Algunas horas más tarde el Chiri y yo volvíamos en el 57 a la Capital, después de haber pasado el día en la quinta de Comequechu, y no nos podíamos sacar de la cabeza esas imágenes mexicanas, absurdas y hermosas. Yo estoy seguro que fue allí, de camino a Plaza Italia, cuando Chiri utilizó por primera vez las palabras "anécdota mejorada" para referirse a esa clase de obsequio.

—¿Cómo habrá sido en realidad? —me preguntó.

—Yo creo que pasó por la Universidad de Guadalajara —intuí—, pero que ni entró.

—Pero entonces la historia se le tuvo que haber ocurrido ahí, los diálogos, todo.

—¿Y vos pensás que sabe que hay dos premios?

—¡Claro que sabe!

—No puede ser tan gracioso, el hijo de puta.

Quizá lo supiéramos desde antes, pero fue allí cuando le dimos verdadera dimensión a la honestidad que implica regalar una mentira donde es uno —el narrador— quien queda mal parado.

La mentira tiene mala prensa porque en general se utiliza con mezquindad: para sacar provecho, para vengarse de otros, para obtener crédito espurio, para fingir o alardear. Esa es la mala mentira. La buena mentira, en cambio, es generosa: ahí reside la única virtud de la mentira y de las mujeres feas. Ese pequeño detalle es lo que convierte a la mentira en arte, lo que le da categoría de ficción.

La mentira es un alimento nutritivo, pero debe ser emitida para salvar a otros del aburrimiento, no para salvarse uno de su realidad o su frustración. La historia de Pinocho no es verdad, pero Collodi no escribió esa mentira para ostentar, ni para dejar de pagar la cuota del coche, ni para que los demás lo creyeran musculoso. Urdió esa mentira para entretener a la gente, como Comequechu aquella tarde. Fue generoso y tuvo su recompensa: no le creció la nariz.

Volvimos a nuestras casas —esa noche— pensando en cómo Comequechu había escrito aquella historia en su cabeza, palabra por palabra, en cómo había pulido los detalles en el aburrimiento del avión, y de qué forma maravillosa nos había emborrachado un poco para soltar el cuento en la sobremesa. Le admiramos los gestos, los giros (sacarse el premio, monte hermoso, o monumento en lugar de busto), la participación de su mujer desde la cocina, su enfado al creerme un embustero. Todos los detalles y los esfuerzos de una puesta en escena que, bien mirado, sólo tenía por objeto hacernos felices un rato, después de comer.

Ahora estoy seguro. Fue esa noche, en el 57, cuando entendí que debía aprender, con urgencia, a narrar igual que hablaba Comequechu. Que lo que a mí me interesaba contar no era la pura verdad, ni tampoco era el puro cuento. Hasta entonces yo escribía, sin darme cuenta, borradores insípidos, pero la verdad es agua que empieza a hervir, y la ficción es fideo seco, deshidratado. No eran ellas solas, sin palote de madera, una sopa caliente que alimentara a nadie. No a mí, por lo menos.

Aquel cuento mío que ganó el Juan Rulfo francés, por ejemplo, fue la última historia que escribí engañándome a mí mismo, sin ponerle pasión, sin involucrarme como Comequechu en las sobremesas. Y fue también el último texto que envié a un concurso literario. Aquel premio, de hecho, era una de esas típicas miradas francesas sobre el mundo latinoamericano. Si querías ganar tenías que presentar una historia de pobrezas dignas, donde por lo menos alguien volara, donde hubiera palabras sonoras que un jurado pudiese adivinar por el contexto. Realismo mágico, lánguidos llanos calurosos, cuánta mierda.

Escribí aquel cuento sin nada mío, sin alegría. Puse todos los elementos que podían fascinar a un francés encantado de sí mismo: pestes, inundaciones, milagros, y más o menos setenta palabras que no existen en ningún país latinoamericano, pero que suenan bien: catinga, cueco, güiraina. Por supuesto, me dieron el premio. Nunca tuve en mis manos la edición impresa, en francés, de aquella antología de cuentos latinoamericanos en donde aparecía Ropa Sucia, mi última mentira literaria, pero me imagino que les habrá costado poner las notas al pie con los americanismos falsos.

Dos semanas después de que Chiri acuñase la frase anécdota mejorada yo ya había vuelto a San Isidro y sonó el teléfono. Eran los franceses, que habían editado el libro con los cuentos premiados y querían hacerme un reportaje para Radio France Internationale.

La primera pregunta de la periodista, por supuesto, fue si mi cuento era autobiográfico, si realmente mi familia había sobrevivido al tifus comiendo papalla tierna, si realmente mi hermanito el Jesús, muerto en la riada, había resucitado.

Estuve a punto de decirle que no, que era ficción, que yo vivía en San Isidro, al lado del hipódromo, pero me vino a la cabeza el almuerzo en la quinta de Comequechu. Su generosidad oral, la magia de sus medias verdades.

—En efecto —le contesté a la periodista, con un deje norteño— escribí el cuento después del tifus, como un desahogo... La peste había matado a mi padre y a dos hermanitos míos, y los pocos que quedábamos en casa nos fuimos acocochando, como zarugos alrededor de un fuego.

Del otro lado del teléfono la francesita anotaba todo, palabra por palabra, encantada de la vida.

Hernán Casciari
miércoles 26 de marzo, 2008


Los dos rulfos

por Hernán Casciari

A su regreso de México, mi amigo Comequechu nos contó una historia. Dice que va paseando, con su mujer y su hija, por las calles de Jalisco y entonces descubre, a dos pasos, la imponente Universidad de Guadalajara. En la puerta hay un cartelito con información para turistas, y lee que allí están los bustos de todos los ganadores del premio Juan Rulfo de literatura, que concede esa casa desde 1991. Sin dudarlo, arrastra a su familia por los pasillos. "Vamos a ver el monumento a Cayota", les dice.

Ya no me acuerdo desde cuándo, ni por qué, Comequechu me dice Cayota en lugar de Casciari. En realidad, nunca se dirigió a mí usando nombre y apellido reales. En su cabeza siempre fui Cayota, y también lo soy para su mujer y para su hija, que me llaman de ese modo con toda naturalidad. Por eso a ellas no les sonó extraño el segundo sustantivo de la frase, cayota, sino el primero: monumento. El malentendido, sin embargo, tenía una explicación.

Un par de meses antes de su viaje a Norteamérica, Comequechu conoció la noticia de que yo había ganado un certamen literario llamado Juan Rulfo, pero nunca supo —no tenía por qué saberlo— que en el mundo hay dos premios con el mismo nombre. Uno bastante intrascendente que se otorga en Francia (el que gané aquel año) y otro importantísimo que se concede en México, y que no ganaré nunca. La diferencia entre ambas distinciones es abismal.

El galardón francés premia una obra puntual —un cuento, una novela corta— y ofrece una compensación económica discreta. El premio mexicano rinde homenaje a una trayectoria literaria, el cheque es suculento y, en efecto, cada ganador queda inmortalizado con un pequeño busto de bronce en el centro de exposiciones de la Universidad de Guadalajara, justo el sitio al que se dirigen ahora, con paso firme, Comequechu y sus dos mujeres.

En la sala principal del centro, sobre el mosaico ajedrezado y en medio de un gran silencio, los tres visitantes descubren por fin una breve fila de esculturas de metal, réplicas frías de escritores legendarios, y empiezan a buscar mi busto para sacarse, los tres, una foto conmigo.

Dan vueltas y vueltas alrededor de los bronces de Nicanor Parra, de Juan José Arreola, de Nélida Piñón, de Julio Ribeyro, pero no me encuentran por ninguna parte.

—Papá, papá, ¿dónde está Cayota? —pregunta Libertad, que entonces tiene cuatro años.

Un guardia de la Universidad, morocho y alto, que sigue al trío con la mirada desde el principio, se les acerca.

—¿Les puedo ayudar en algo?

—Disculpe —le dice Comequechu—, estamos buscando el monumento de Cayota, pero no está.

—¿Perdón, señor?

—Que estamos buscando el monumento de Cayota —repite Comequechu, más despacio—. ¿Todavía no lo construyeron?

Cuando Comequechu nos narra este diálogo, dos meses después de su viaje, el Chiri y yo nos desparramamos de la risa. Él todavía no conoce el error, y está convencido de que soy un mentiroso:

—¡Vos no te sacaste ningún premio, Cayota! —me dice— El policía me llevó con el rector, y yo le dije que era amigo tuyo, y que vos te habías ganado el premio de Juan Rulfo de este año, y el rector se pensó que yo era amigo de Monte Hermoso.

—Monterroso —corrige la mujer de Comequechu desde la cocina, y a nosotros nos duele la panza de la risa.

Algunas horas más tarde el Chiri y yo volvíamos en el 57 a la Capital, después de haber pasado el día en la quinta de Comequechu, y no nos podíamos sacar de la cabeza esas imágenes mexicanas, absurdas y hermosas. Yo estoy seguro que fue allí, de camino a Plaza Italia, cuando Chiri utilizó por primera vez las palabras "anécdota mejorada" para referirse a esa clase de obsequio.

—¿Cómo habrá sido en realidad? —me preguntó.

—Yo creo que pasó por la Universidad de Guadalajara —intuí—, pero que ni entró.

—Pero entonces la historia se le tuvo que haber ocurrido ahí, los diálogos, todo.

—¿Y vos pensás que sabe que hay dos premios?

—¡Claro que sabe!

—No puede ser tan gracioso, el hijo de puta.

Quizá lo supiéramos desde antes, pero fue allí cuando le dimos verdadera dimensión a la honestidad que implica regalar una mentira donde es uno —el narrador— quien queda mal parado.

La mentira tiene mala prensa porque en general se utiliza con mezquindad: para sacar provecho, para vengarse de otros, para obtener crédito espurio, para fingir o alardear. Esa es la mala mentira. La buena mentira, en cambio, es generosa: ahí reside la única virtud de la mentira y de las mujeres feas. Ese pequeño detalle es lo que convierte a la mentira en arte, lo que le da categoría de ficción.

La mentira es un alimento nutritivo, pero debe ser emitida para salvar a otros del aburrimiento, no para salvarse uno de su realidad o su frustración. La historia de Pinocho no es verdad, pero Collodi no escribió esa mentira para ostentar, ni para dejar de pagar la cuota del coche, ni para que los demás lo creyeran musculoso. Urdió esa mentira para entretener a la gente, como Comequechu aquella tarde. Fue generoso y tuvo su recompensa: no le creció la nariz.

Volvimos a nuestras casas —esa noche— pensando en cómo Comequechu había escrito aquella historia en su cabeza, palabra por palabra, en cómo había pulido los detalles en el aburrimiento del avión, y de qué forma maravillosa nos había emborrachado un poco para soltar el cuento en la sobremesa. Le admiramos los gestos, los giros (sacarse el premio, monte hermoso, o monumento en lugar de busto), la participación de su mujer desde la cocina, su enfado al creerme un embustero. Todos los detalles y los esfuerzos de una puesta en escena que, bien mirado, sólo tenía por objeto hacernos felices un rato, después de comer.

Ahora estoy seguro. Fue esa noche, en el 57, cuando entendí que debía aprender, con urgencia, a narrar igual que hablaba Comequechu. Que lo que a mí me interesaba contar no era la pura verdad, ni tampoco era el puro cuento. Hasta entonces yo escribía, sin darme cuenta, borradores insípidos, pero la verdad es agua que empieza a hervir, y la ficción es fideo seco, deshidratado. No eran ellas solas, sin palote de madera, una sopa caliente que alimentara a nadie. No a mí, por lo menos.

Aquel cuento mío que ganó el Juan Rulfo francés, por ejemplo, fue la última historia que escribí engañándome a mí mismo, sin ponerle pasión, sin involucrarme como Comequechu en las sobremesas. Y fue también el último texto que envié a un concurso literario. Aquel premio, de hecho, era una de esas típicas miradas francesas sobre el mundo latinoamericano. Si querías ganar tenías que presentar una historia de pobrezas dignas, donde por lo menos alguien volara, donde hubiera palabras sonoras que un jurado pudiese adivinar por el contexto. Realismo mágico, lánguidos llanos calurosos, cuánta mierda.

Escribí aquel cuento sin nada mío, sin alegría. Puse todos los elementos que podían fascinar a un francés encantado de sí mismo: pestes, inundaciones, milagros, y más o menos setenta palabras que no existen en ningún país latinoamericano, pero que suenan bien: catinga, cueco, güiraina. Por supuesto, me dieron el premio. Nunca tuve en mis manos la edición impresa, en francés, de aquella antología de cuentos latinoamericanos en donde aparecía Ropa Sucia, mi última mentira literaria, pero me imagino que les habrá costado poner las notas al pie con los americanismos falsos.

Dos semanas después de que Chiri acuñase la frase anécdota mejorada yo ya había vuelto a San Isidro y sonó el teléfono. Eran los franceses, que habían editado el libro con los cuentos premiados y querían hacerme un reportaje para Radio France Internationale.

La primera pregunta de la periodista, por supuesto, fue si mi cuento era autobiográfico, si realmente mi familia había sobrevivido al tifus comiendo papalla tierna, si realmente mi hermanito el Jesús, muerto en la riada, había resucitado.

Estuve a punto de decirle que no, que era ficción, que yo vivía en San Isidro, al lado del hipódromo, pero me vino a la cabeza el almuerzo en la quinta de Comequechu. Su generosidad oral, la magia de sus medias verdades.

—En efecto —le contesté a la periodista, con un deje norteño— escribí el cuento después del tifus, como un desahogo... La peste había matado a mi padre y a dos hermanitos míos, y los pocos que quedábamos en casa nos fuimos acocochando, como zarugos alrededor de un fuego.

Del otro lado del teléfono la francesita anotaba todo, palabra por palabra, encantada de la vida.

Hernán Casciari
miércoles 26 de marzo, 2008


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro El pibe que arruinaba las fotos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 Santiago Abbracciavento
20/05/2016 a las 05:03
Es mi primer comentario y lo quiero realizar en este artículo porque descubrí algo increíble. Me ví todos tus audios de youtube pero no leía tus posts. Con éste en particular me dio curiosidad, así que entré y me encontré con 5 párrafos más con toda una explicación extensa y una historia que había por detrás. Qué genio sos Hernán!
11/11/2015 a las 10:22
Gracias por contarnos estas historias.
 pichuco patane
15/09/2014 a las 23:39
La mentira solo es juastificable por cuestiones esteticas, dijo borges alguna vez, y, aunque no tengo la suerte de conocer al inmortal comequechu, me pregunto si no habra dicho la exacta verdad el loco. me imagino la cara del director del museo y me rio justo ahora. Abrazon.
  ilvin
07/01/2013 a las 21:07
Gustome, sobre todo lo de la sopa y lo de Monte Hermoso...
Moscarey
08/04/2008 a las 03:47
Gracias por enseñarnos tantas cosas. Tal vez vos no te des cuenta, pero en cada texto, siempre algo queda. Gracias Hernán. Un saludo, que todo ande bien por allá. Cuidate.
Roberto
07/04/2008 a las 22:34
Cuenteros. Esta semana murió mi tío Bernardo, un año y medio después que su hijo Fabián Bielinsky (el de Nueve Reinas y El aura). El cáncer lo fue secando al impedirle ingerir alimentos, pero, en lugar de quejarse, ironizaba.

-¿Querés que me acueste un rato al lado tuyo?, le preguntó su esposa dos días antes del final.
-¿con qué intenciones?, contestó.

Cuando eramos chicos nos representaba las películas de Tarzán con sonidos de la selva y todo, matándonos de risa. Su memoria invencible le permitió ponerse a escribir cuentos y memorias llenos de "anécdotas mejoradas" a la edad en que otros ya no recuerdan ni su nombre.

La muerte de Fabián fue un golpe en la nuca; incomprensible. La de su padre, casi una reconciliación.
ju4nm4
07/04/2008 a las 16:56
Buenas, muy interesante los articulos, y obviamente muy bueno el blog!!! me parece genial tu blog, esta clase de blogs hay que darlos a conocer. un saludo!
Agustín (AZ)
07/04/2008 a las 07:10
Te tengo algo que no sé si te pondrá contento pero al menos es una respuesta inicial a tu reclamo de "Mínimos avances en la cama". Acá está.
Alan
07/04/2008 a las 04:40
-Te gustan las mentiras, entenderse mal, te simpatizan las confusiones, los problemas comunicacionales te tranquilizan, los teléfonos descompuestos te gustan un poco.

-Yo dije que no me gustan las mentiras ni entenderse mal, no me simpatizan las confusiones, los problemas comunicacionales no me tranquilizan, los teléfonos descompuestos no me gustan ni un poco.

-Ah, entendí mal.
Fran
05/04/2008 a las 21:26
Los posmodernistas franceses llevan como treinta años intentando convencernos de que la mentira que es descarada de puro exagerada es la mejor forma de hacerse un monumento a uno mismo. Dan ganas de darles con un molino de viento en la cabeza.
Hf
05/04/2008 a las 02:26
Gracias Hernán, bueno.. agradecerte por saber arrancarme sonrisas varias veces al mes.. te agradezco tu ironía y te quiero comentar que te dediqué un post en mi blog de los blogs

http://losblogsinteresantes.blogspot.com/

..entonces.. sólo pedirte que sigas escribiendo con este humor que te caracteriza..
Alvaro
04/04/2008 a las 22:40
En italiano se dice , se non e vero, e ben trovatto, la verdad de las mentiras que diria , Vargas Llosa, las anecdotas siempre mejoran con el tiempo . Gracias por seguir escribiendo Hernan .
PD. Polejustria , con jota!!
Diego
04/04/2008 a las 16:29
"Agradezco las correcciones, pero en el cuento no me refiero a la papaya (fruta), sino a la papalla o sorgomo amargo (un tubérculo similar a la polegustria)."

Jajajjaa...deja de mentir!! :P no existe nada como la papalla! ni la polegustria... nah.. igual segui mintiendo que "no esta tan mal"

fede o
04/04/2008 a las 15:55
hay que ser creativo, seburu.

sé de uno que buscando un reemplazo gratis y legal, fumaba todo yuyo que crecía por ahí, anotando los efectos en un cuadernito.

dale gas! tenés toda la pampa húmeda para catar.
julian
04/04/2008 a las 11:10
¡Qué bueno esta vez!. Extraordinario, maravilloso... no tengo palabras. ¿Tal vez.... genuninante casciaresco?. Intentaré a su modo, amigo Hernán, casciarizar lo que escriba y ensaudadarlo. Porque hay veces, muchacho, en las que lo que usted escribe es puro bossa, ¡taaaan hermoso!.

Abrazotes desde BCN. Chau!
seburu
04/04/2008 a las 05:48
Hernàn, habrás oìdo los problemas de cacerolasos y protesta generalizadas en Argentina. Bueno, esos no son los problemas en sí mismos, sino las consecuencias. Pero las consecuencias de què? La falta de paz que existe es porque no hay faso, fasito, caño, THC, cannabinoidea, la planta hebrea. La gente se ha vuelto loca por ese motivo. Y es por este motivo que, si ud. me permite, llamo a la solidaridad del pueblo bonaerense, y quien tenga algun dato, nos ayude a no unirnos al clan Luis D'elìa, el barbaro sanguinario, y restablecer la paz. Los amables informantes sírvanse dejar recado en el bls57@hotmail.com

(si la docena de chicos vietnamitas no detectan este mensaje es que les fallò el olfato. Si lo detectan a destiempo, igual estan a tiempo de borrarlo sin derecho a reclamo)

#135. Gracias por iluminarme con el significado de "graznate". Pero esta parte: "salen párrafos de una perfección inusual" se parece al diego hablando del diego.
Camila
04/04/2008 a las 04:35
tu amigo te decía Cayota pero vos a él le decías Comequechu XD que dicho sea de paso no se que es.

un saludo!
03/04/2008 a las 20:53
Hernán, ¿será posible leer tu cuento? Ya sabemos que lo describes como un panfleto latino, pero siempre he tenido curiosidad, y también de Subir de espaldas la vida.
Matu
03/04/2008 a las 19:48
El otro día un zarugo me picó la mano. Todos sabemos que la mejor forma de contrarrestar su veneno, es con la raíz del guacamango, pero como no había me tuve que mear.
Igualito que cuando te pica un bagre.
Zebas
03/04/2008 a las 16:01
Para #108
Disculparas Hernán que utilicé tu espacio para una UNICA replica.
Realmente sorprendido y al mismo tiempo halagado que alguien se tomara la molestia de disectar las líneas de mi comentario.
Como hincha aficionado y practicante no profesional de estas lides "casi literarias", me dejo llevar por el impulso de lo que en ese momento la mente dictamina a los dedos, a veces salen párrafos de una perfección inusual y otras están abarrotados de incongruencias y palabras asumidas.
En mi defensa supuse que la palabra GRAZNANTE ya se la invento (no es justo que los pintores creen los colores que quieren para sus expresiones), quería referirme a un ser que emite graznidos (leí por ahí que es el único sonido que no produce eco) así que pensé que seria una buena forma de incluir en el comentario para dar referencia a esos que conocemos que ni eco hacen pese a que graznan todo el tiempo.
Mil disculpas mi distinguido Hernán, por haber utilizado tu "pulpito" como lugar para dilucidar aspectos personales.
Ravena
03/04/2008 a las 02:07
Creo que los mejores escritores son los que te hacen reír. Definitivamente, eres unos de ellos.
Saludos
Ana
02/04/2008 a las 20:33
Te acabo de descubrir hoy. Empecé a leerte a las 17.15h (hora española) y aún estoy en ello. Eres un PLACER.
A partir de hoy cuentas con otra fiel lectora.

Besos desde un rincón de España.

Ana
Gabriela Sosa A.
01/04/2008 a las 12:09
En la introducción a la sección "Segundos de fama" faltan algunos detalles. A veces tus historias se contradicen, pero de todas formas me gusta leerlas.
Crysty
31/03/2008 a las 22:39
Una pregunta...El mensaje del #129, es un halago o un palo en el orto? no entendí...

Salud Hernán! (Copado lo de "la mentira")

Adios!
fede o
31/03/2008 a las 21:11
pero claro, si mi hijo se crió comiendo papiya de polegustria. sobre todo cuando es época.
esteban
31/03/2008 a las 19:33
Este relato de Casciari me hace pensar que la literatura del "idiota latinoamericano" es degustada con especial placer por el "idiota europeo, francés por lo general". Para esos idiotas, latinoamérica no es el Chile conectado a Internet o un San Pablo bullicioso de negocios y actividad, sino unica y necesariamente la tristeza, la pobreza, la chatura, el hambre, la enfermedad, acompañadas artisticamente por palabras de un argot ya olvidado, neoindígena, como "tamarlinco" o esas que inventa Casciari con tanta gracia.
deulofeu
31/03/2008 a las 18:01
Estan bien estos escritos, aunque el autor sea de derechas tiene gracia escribiendo y sentido del humor
pal
31/03/2008 a las 15:51
que pena Hernán, pero justo esa que nombras se escribe con Y. La otra no sé, todo no puedo saberlo!
 olo mosquera
31/03/2008 a las 12:39
Agradezco las correcciones, pero en el cuento no me refiero a la papaya (fruta), sino a la papalla o sorgomo amargo (un tubérculo similar a la polegustria).
mentilicia
31/03/2008 a las 10:11
si la gente no hubiera "corregido" en los comentarios que no es papalla sino papaya, creo que nunca me entero que trataba de referirse a dicha fruta. Cuando leí el post, pensé, papalla, curioso... y esto un argentinismo de qué será...?
Chas
31/03/2008 a las 05:23
Papaya, Casciari, se escribe papaya. Como todos los premios, el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo tiene sus asegunes, como dicen en Guadalajara, la capital de Jalisco. Uno de los más recientes fue que la familia del difunto Juan, escritor único de dos libros singulares, ha peleado por quitarle el nombre del autor de Pedro Páramo al premio, pues a un premiado se le ocurrió cuestionar la inmarcesible imagen del escritor epónimo. Han querido incluso volver el nombre Juan Rulfo una marca registrada, algo que hubiera sonrojado a don Juan, hombre más bien humilde y tímido, rasgos extraños en un escritor tan notorio. Por otra parte, no me gustaría ver juntos los bustos (o monumentos) de Casciari y de Juan Gelman: uno hace reir y otro llorar de pena ajena.
Dulce Geisha
30/03/2008 a las 21:04
Pueblos llenos de llanos en llamas?
Cayota me suena a coyota que en el norte de Mexico es un dulce, tipo empanada muy tipico, pero no pega para anecdota mejorada o si?

Besos desde México.
pal
30/03/2008 a las 18:52
Escribir sobre escribir, se te da...

"Quizá lo supiéramos desde antes, pero fue allí cuando le dimos verdadera dimensión a la honestidad que implica regalar una mentira donde es uno —el narrador— quien queda mal parado."

Y esa es, al escribir, opino yo, la verdadera sinceridad: eres fiel al relato sin vuelta, sin importar cuanto tenga de íntimo y personal o de ajeno y falso. aunque quedes mal parado.
Después viene lo otro, escribirLO aunque sepas que no le va a gustar a nadie.

Miguel De Loof
30/03/2008 a las 17:36
Querido Hernán:
No se porqué te achicas de entrada diciendo que no podés ganar el otro Rulfo. Vos sabés que manejás el instrumento y podés estar para el bronce.
No se si en realidad le contestaste así a la reportera francesa o es el remate adecuado de la historia. En el primer caso parece pasar la etérea zona que divide la anécdota mejorada, el bolazo, las historias de Don Verídico, maravillosas creaciones del humor, de la cargada agazapa, artera, donde el otro es la víctima, indefensa, de la oscura violencia de las posibilidades del uso de la comunicación. El sentido último de todo es la responsabilidad, es decir el amor al otro.
Facundo Cabral, quien acostumbra a recrear su pasado, solía decir, supongo que exagerando: por un buen chiste soy capaz de perder un amigo. No debe ser así.
Un abrazo. Que sigan los éxitos

Miguel
Rafael Franciosi
30/03/2008 a las 14:22
yo debo estar haciendo una pésima lectura, pero me quedé pensando en otras cosas. Por cierto, trabajo en la Casa de América Latina de Estrasburgo, y en la biblioteca que tenemos, hay un ejemplar de una antología de ese premio Juan Rulfo, ahí está Ropa Sucia. Llevo leyendo Orsai mucho tiempo, y sabiendo que tu cuento está ahí hace también mucho tiempo. Pero nunca lo leí, ni lo voy a hacer. Yo sólo quisiera saber quién es este señor que cada vez que escribe sobre la escritura -sobre la suya, quiero decir-, parece que acabara de hablar conmigo, o por lo menos que viniera de escucharme o que me conociera un poquito, como a un sobrino lejano. Y que, en cierta manera -que es la suya-, lo que dice siempre me resulta siendo un "clin d'oeil". Pero supongo que no lo voy a saber.
Fabaya
30/03/2008 a las 09:47
Che, perdonen que les arruine la fiesta: pero es cierto, las dos palabras mencionadas existen: cueco o maricueco es puto, y en Mendoza se la dicen a los que afectan conductas amaneradas. Y, por lo demás, el fenomeno que describe Hernan, es un fenomeno bastante estudiado y se llama "exotismo" o tendencia a fascinarse con lo pintorésco o lo exotico: en este caso, la miseria latinoamericana que a los franceses les parece ajena. Pero despues de todo, cuanto afirma Hernan que lo importante no es la verdad en la literatura, lo prueba de manera práctica: porque me he cagado de la risa leyendo su relato.

Saludos
Luis Quijote
30/03/2008 a las 04:14
No quiero ser el desmitificador o el estúpido concreto destructor de ilusiones.
En cada puesta de sol quiero ver una moneda dorada, ingresando al mundo por la ranura del horizonte.
En "nuestro" Luis Landriscina se dá esto de recrear imágenes en cada relato, sin que por ello se pierda le verdad del contenido.
El Chiri y otros "amigotes" tuyos pueden ser imaginarios, pero solo porque "no estuvieron en el lugar indicado y en el momento oportuno"
Quiero hacerte notar que como inventor TAMBIÉN andás bien.
Aunque desconozco el contexto en que la hayas usado, las palabras catinga y güiraina ya figuran en el diccionario (seguramente despues de "Ropa Sucia")

catinga f.
1 Amér. Olor fuerte de algunos animales o plantas.
2 Amér. Olor propio de los negros.
3 Bosque tropical o subtropical, de hoja caduca, típico del NE. del Brasil.
güiro m.
Bol. y Perú. Tallo del maíz verde.
(güiraina sería la expresión en despectivo)
© Salvat Editores, S.A. 1999
Lamentáblemente, cueco, acocochando y zarugos aún no fueron reconocidas.

Personalmente no tengo "busto" ni monumento, pero según Minguito Tinguitela, en algún momento me harán una lápida.

Y tampoco me interesó llegar en primer término (¿adonde?) con una boludez.
Mi "boludez" va en el lugar que le corresponda.
Una mujer, muy inteligente, me dijo en una oportunidad: "No me interesa ser la primer mujer de un hombre, pero quiero ser la última", significando que a partir de allí, SU Hombre no quisiera buscar otra.
Un fuerte abrazo, Hernán, desde Argentina.
Luis
http://www.comunidadquijote.com.ar/
El Angel Gris
30/03/2008 a las 03:33
No, el tipo del sofá, no sos el mas viejo.
Muzza
29/03/2008 a las 20:40
Qué choto intento de promocionar un blog, 112.
Don Marcos
29/03/2008 a las 20:11
¿CUAL COCODRILO?

(...) Mi hijo está con fiebre, lo he atendido todo el día, la ocasión se presta. El libro que más me ha pedido se llama "¡Espera!" y su autor es Terry Williams. Dice así: un ratón estaba descansando, llega un tigre y le dice: "Te voy a comer." "¡Espera!", dice el ratón, "te voy a contar una historia." Y le cuenta que una rana andaba por ahí cuando un tiburón quiso comérsela. La rana dice: "¡Espera! Tengo una historia que contarte." Puede adivinarse el resto. A la manera de Scherezade, cada animal posterga su fin mediante un relato, que a su vez narra una amenaza similar. Hasta que una araña se niega a escuchar a una mosca. Y se la come. Esto provoca una reacción en cadena: ahora cada animal es devorado. Hasta llegar al ratoncito inicial. Pero éste dice: "¡Espera! No he terminado." Y cuenta que "el cocodrilo se comió al tigre." "¿Cuál cocodrilo?", pregunta el tigre, que no ve al reptil que se acerca por detrás. Y que en el cuadrito siguiente se lo come. ¿Se me creerá si digo que este cuento me tiene obsesionado? Veamos: el ratón es el único inventor real. Pero su invención, a su vez, inventa. Y mientras todos inventen el precario edificio de la vida se sostiene. Pero basta que uno descrea —que un relato quede trunco— y todo se viene abajo. Sin embargo, el ratón cambia de estrategia: en vez de contar "hacia delante", emitiendo historias concéntricas como un telescopio, cuenta "hacia atrás", convirtiendo de hecho su presente en pasado: "El cocodrilo se comió al tigre." La inferencia lógica es que el ratón también es otro invento en la larga cadena. Quedan preguntas: este éxito del ratón ¿cómo incide en la cadena? ¿Se interrumpe la cadena alguna vez? ¿Hay alguien real? ¿Lo es el autor, lo soy yo? Terry Williams me ha dejado a Borges a la altura de un gorgojo.

(Garcés - Diario La Nación)
Autor Material
29/03/2008 a las 20:09
Brillante relato.
Yta
29/03/2008 a las 19:49
¿Qué carajo poner en el papel (o pantalla) que tenga alma... o al menos que no lo vomites al releerlo? Escribir es duro, muy duro. Te leo y reconozco la honestidad, pero ¿hasta que punto? ¿Dónde comienza el artificio?

En mi caso, a veces trato de ser mesurada en el uso del lenguaje y escribo cuentos "redondos" donde las acciones son coherente con los personajes que he creado. La gente se los cree y me empiezan a vilipendiar por "zorra", confundiéndome con la heroína del cuento.

Otras veces, y quizás inspirada por tu blog y por el realismo bananero de mi país (Venezuela) escribo crónicas vouyeristas usando el lenguaje del pueblo de mierda donde me crié. Paradójicamente, la gente los toma por ficción.

No se, Hernán. Eso es lo que probablemente me pase con tu blog. Por eso es que me gusta tanto.

Andrés G.
29/03/2008 a las 19:00
El truco está en que la ficción parezca verdad, por extraña, exótica, por estar contada con americanismos inventados (eso ha sido bueno) o por lo que sea. A mí me gusta la verdad, creo que ya que vas a escribir por lo menos que sirva para algo. Y eso que te ahorras en psicoanalistas. El problema es que la gente prefiere no mojarse y si cuenta la verdad escribe desde el anonimato o confunde al lector cambiando los nombres o el color de pelo de los personajes.
Eso he hecho yo en la última entrada de mi blog, inspirado por tus cuentos.
http://mundodede.wordpress.com
Así que gracias por la inspiración, aunque yo creo que la técnica del espejo sobre la realidad o la de la verdad disfrazada serán métodos que dejaré pronto. E intentaré dedicarme a la literatura.
Leila
29/03/2008 a las 17:14
Simple y directo al corazón como cada uno de tus textos.

A mi me hizo pensar en 3 cosas:

1- La conocida frase del Gabo: "La vida no es lo que sucede sino lo que se recuerda y como se recuerda". Allí quizás la clave del realismo mágico (del real y no el berreta for export que tan bien pintas).

2- Un ensayo magistral de Oscar Wilde "La decadencia de la mentira" (enlace)

3- Por último tu respuesta a la periodista, al final de la película "Expiación" ("Atonement" en la versión original).

Saludos desde Mendoza, Argentina.


pietro--lp
29/03/2008 a las 03:22
no se , porque no lei todos los comentarios anteriores y puede que a alguien se le halla ocurrido esta teoria , de hecho , seguro que alguien mas la escrivio ,
pero :
sera cierto lo de tu amigo ?, o sera una media verdad , una anecdota mejorada.. una vuelta mas en la espiral? comequechu, cayota , cueco, catinga...es cierto tu comequechu , o sera un simple "monte hermoso"

........... que importa..... gracias..
k@ro...
29/03/2008 a las 02:29
hola.....me encanta,muy bueno,de verdad!!
bueno..,hace poco q empeze a leerte y me encanto tu forma de hablar de nosotros,hace un año q vivo en barcelona y lei muchas cosas de los argentinos en españa.y todo es cierto!!
me ancanta cada cosa q escribis,pero cuando te referis a nosotros-los arg- me gusta mas ja,ja,ja....
bueno,espero q sigas escribiendo mas de nosotros,y lo hagas de esa forma tan unica q tenes,es decir,decis muchas cosas de nosotros pero no lo decis enojado y de superior,eso es lo bueno!!...
suerte!!....
El Chalero Solitario
28/03/2008 a las 21:32
Hola Hernán, disculpame que hignore holímpicamente lo que magistralmente acabás de postear, maestro. Hay veces que me henojo henormemente con las demoras entre post y post y te llamo "gordo trolebús", pero es cariñosamente. Sin hembargo hoy quiero polemizar con zebas #107. Es realmente himperdible: este tipo te supera lejos. Me encantó el adjetivo "circunstancial" que modifica a "accidente". ¿Hay accidentes que no sean circunstanciales? La metáfora que asimila al juego de poker con el relato de una anécdota es bastante curiosa también; lo que la confunde un poco es el posterior "recibimiento apoteósico" con lo cual va a quedar "seleccionada para futuras presentaciones" (¿una metáfora de cine marketinero?) que a su vez luego de una debida modificación, queda convertida en "una obra de arte todo terreno" (metafora automovilística). Lo de "la delgada línea de la extralimitación" es un contrasentido, ya que si nos estamos extralimitando, entonces la línea no puede jamás ser delgada. Argentina limita con Uruguay y extralimita con Nepal, por lo que el primer límite sí es delgado, pero el segundo no. Este pequeño error queda subsanado completamente con la próxima metáfora culinaria de los "cuentos intragables". La única duda que me queda es el significado de la palabra "graznarte incorregible"; en un primer momento pensé en un error de tipeo, y busqué por todos lados "graznate", lo que no mejoró la situación para nada.
Zebas
28/03/2008 a las 19:12
Esto de la "mentira mejorada" puede nacer en un accidente circunstancial donde las condiciones eran las mas propicias para su nacimiento. Si te salio como escalera real y fue apoteósico el recibimiento, entonces les seleccionada para futuras presentaciones, obviamente con sus debidas modificaciones para hacer de esta una obra de "arte" a todo terreno.
Mucho ojo con pasar la delgada línea de la extralimitación, porque ya se convierte en cuento intragable, y por lógica consecuencia te transforma en graznarte incorregible de poca credibilidad.

Gol de Media Cancha
28/03/2008 a las 17:37
Hernan, hace como 2 meses que empecé a leer tu blog y demas está decir que es Excelente como escribís.

Yo sé que hace rato que lo escribiste pero necesitaba preguntartelo. Acabo de leer 'Nunca le abras la puerta a un chino' y 'Tarifa plana de porro y otros avances'.

La idea del uso del tiempo como dinero y todo lo demas es realmente idea tuya....o la sacaste de otro lado? Porque realmente todo lo que expresaste es BRILLANTE!!!

Y espero que posteés algo de ese calibre proximamente sin desmerecer todo lo demas que has escrito!


Sigue asi !!!!(como dijera 1 Maestra de Primaria, jaja!)


Salute!
 Magali Villarruel
28/03/2008 a las 17:21
hola...soy nueva en esto pero debo decir que ya me lei todo lo que escribiste y ... ME ENCANTOOOOOOOOO!!!....
se que no se puede (ni debe) presionar a un escritor (aunque a vos te sirvio segun decis en Don Marcos...) pero POR FAVORRRR si pudieras escribir mas sobre los argentinos en España me harias feliz!!... solo hace un año y medio que estoy aca y me senti identificada con todo lo que pusiste!!!!!!!!!!...
gracias... me hacer morir de risa...
saludos
El Tipo Del Sofà
28/03/2008 a las 15:45
Excelente como la mayoria de las veces.... Abrazo desde belgrano.


¿Sere el mas viejo de los lectores que esta comentado?...
germán
28/03/2008 a las 14:05
IM-PRE-SIO-NANTE
(que nadie me diga que está mal silabeado, la puta madre, que ya lo sé y de sobra, pero suena mejor así.)

Esbozar las líneas que separan y unen al mismo tiempo la verdad de la verosimilitud es un arte en sí mismo, tanto como poder escribir bien.

"No importa la verdad sino la belleza." De repente me acuerdo de esto que suele decir una persona a la que conozco. Habla de la verdad en el arte, claro. Pero algo similar sirve para cualquier cosa de la vida. La verdad es relativa. Por eso es que lo peor que puede pasarle a una persona que dice la verdad (el chico que confiesa que debajo de su cama hay un monstruo verde que sale de noche, por ejemplo) es que no le crean. ("No mientas más, tarado", le dirán sus padres, sin saber que de este modo le estarán enseñando que a veces es preferible mentir y pasar por sensato que decir la verdad y quedar como un pelotudo o como un insano.)

La verosimilitud, en cambio, es siempre bien recibida. Y tu arte admirable, Casciari Cayota, y esto queda claro leyendo los comentarios que te escriben, es jugar con la verosimilitud, la verdad y la fantasía, al punto de dejar al lector siempre en el borde de lo indefinido, sin que jamás pueda estar seguro de dónde está parado.

Gracias por compartir tu talento.
caye
28/03/2008 a las 11:17
Muy bueno, pero joder, con lo de las mujeres feas te pasaste un poco, ¿no?
Armando Sosa
28/03/2008 a las 06:30
La Universidad de Guadalajara no es tan imponente en realidad pero si es muy bonito el paraninfo. Ahí enfrente hay un parquecito sin chiste con una vaca (sobreviviente del cow-parade) pegada en la pared donde cada jueves espero a mi novia para ir a comer churros con cajeta (siempre quise mencionar eso en un blog de un argentino) y chocolate.

En fin, que me gustó tu post, pero me gustó más que mencionaras mi ciudad. Ojala que Comequechu haya probado las tortas ahogadas.
pablo nigoul
28/03/2008 a las 04:18
Chita la payasada cuate!! Quedé sopepote con la hitoriada tuya huevón!
Te remembro que una vez te escritorié un mail personal donde te decia que sólo te faltaba ser pincha. Me respondiste: Pincha? Ni en pedo.
Ahora sé que es mentirota. Venga un apachucho hermano pincharrata!!

En otro orden, me parece a mi o se te están pegando muchos hayquehaceralgoporquemepongohistericosimetocanmisahorros. Cacerola en el marulo para ellos.
Neuquina
28/03/2008 a las 04:09
Che, mentiroso. Y ropa sucia para cuando?
Eugenia
28/03/2008 a las 02:47
Me encantó la definición de los franceses! Apoyan cuanta causa justa se les pone delante y a lo que no es una causa justa lo atacan con una furia incontrolable.
Son simpáticos, pero
cristian
28/03/2008 a las 02:35
te decía cayota porque sos cabezón, hernán...
cayota = cayote

saludos a Gemma!
violeta
28/03/2008 a las 01:37
Excepcional. Siempre me alegra recibir sus actualizaciones Casciari. Un genio. Besos valencianos.
Sergio
28/03/2008 a las 00:13
La capacidad que tienes de obligarnos a tener ilusiones es simplemente genial!
Un abrazo
seburu
28/03/2008 a las 00:07
#92, creele, por qué no?
yo quiero adherir en este homenaje a aquellos incansables luchadores por la diversión, como catupecu, que con un desinteresado interes se exponen al juicio fácil, para que nos caguemos de risa un poco más.....
en una balanza: que me tilden de despistado (ojo, pero yo sé la verdad y además me cago en los tildes) VS. reirnos un rato más.
yo sé cual tiene mas peso, y no lo sé solo por lo que digo sino por lo que hago ..
seba
27/03/2008 a las 23:41
esta bien, me quedo tranquilo, no soy el unico, siempre me considere "creativo" no mentiroso, jeje
clavijo
27/03/2008 a las 22:52
Excelente escrito Hernan. A lo mejor hasta te ganes el Juan Rulfo mexicano algun dia y estampen el busto de Cayota para que tu amigo Comequechu lo vea con su familia.


Respecto a las mentiras estoy de uqe acuerdo de que son las que le dan esa sazòn a las historia... Ya en tu articulo "hay 35 mentiras en tu correo" habias dado una gran importancia de ls mentiras........por mi parte ni siquiera creo que tengas un amigo que haya visitado mexico
Prometeo
27/03/2008 a las 22:46
Hay personas que nacen con el don de la anecdota mejorada, conozco alguien que te cuenta sus sueños y/o pesadillas de tal forma que se reunen varios compañeros a escuchar y si no escuchaste al principio que el relato era un sueño te lo crees todo, sucedio mas de una vez a mas de una persona....
 flopis
27/03/2008 a las 22:39
PapaYa, Cayota, no sigas inventando modismos latinoamericanos de los que les fascinan a los franceses que evalúan los cuentos...

Seguí mintiendo, que te sale como si dijeras la verdad!!!

Besos,

fLoPi
rodrigo
27/03/2008 a las 22:13
muy bueno...volviste che
BRUJITA
27/03/2008 a las 20:21
APLAUSOS Y MEDALLAS!!!!
ASÍ QUE NO SOY MENTIROSA NI EXAGERADA!!!
YO DISFRUTO TANTO CON MIS "ANECDOTAS MEJORADAS", Y NUNCA ME FALTA EL AGUA FIESTAS QUE ME REFUTA MIS EXAGERACIONES!!
POR FIN LE DIGO CHAU A LA CULPA...NO SOY MENTIROSA!! SOY ANECDOTISTA!!
GRACIAS HERNAN AHORA DUERMO SIN G?ARINGA!!
LULA.
27/03/2008 a las 19:37
Muy buena anécdota mejorada! Voy a empezar a poner en práctica esta cuestión :)
Saludos,


Leonardo
DentroDelPerro.com
 Demianchu
27/03/2008 a las 18:03
la verdad es q hace poco empeze a leer tus creaciones ... sera xq cdo vivia en bcn alguien te recomendó...no lo sé,, lo q si sé es q tipos como vos no tendrian q dejar de escribir nunca.. no me pasa seguidoidentificarme con casi todo lo q leo...

gracias ....
Eternauta
27/03/2008 a las 17:10
Acá en la Argentina vivió el rey de la anécdota mejorada el señor (me pongo de pie) OSVALDO SORIANO, a quien casualmente le decían gordo, para los españoles que no lo conocieron no se lo pierdan. Lo siguiente se lo escuché alguna vez a Osvaldo Bayer:

Resulta que en el exilio en Bélgica, cagado de hambre, Osvaldo Soriano consiguió un laburo de contador de patos en el Lago de los Cien patos de Bruselas. El trabajo consistía en contar los patos todas las noches y reportar los posibles faltantes a las autoridades, que al instante los repondrían para que el Lago de los Cien Patos no dejara de tener, efectivamente, cien patos.

El problema era que nunca desaparecía ningún pato, siempre había cien patos en el Lago de los Cien Patos. Y Soriano empezó a temer que las autoridades notaran la inutilidad del puesto y lo rajaran. Entonces acordó con un amigo exiliado peruano para que cada tanto se robara un par de patos.

De esa manera pudo mantener su trabajo y, según dicen, eran legendarios los asados que se organizaban entre varios exiliados latinoamericanos, con Soriano como huésped de honor. Obviamente, el menú era siempre el mismo: pato a las brasas
Pablo Giordano
27/03/2008 a las 15:47
Buenísimo. este post habla mucho sobre la buena literatura. Sobre qué lugar tomar como narrador, contador, fascinador. La mentira es el pilar fundacional de todo arte, pero también puede ser su debacle.
silvia
27/03/2008 a las 14:02
Me dolió la panza, también, de la risa.
¡Qué pedazos de narradores... q los p mendieta!
Dolores
27/03/2008 a las 13:49
CACEROLAZO VIRTUAL URGENTE!!!!!!!!!!!!!!!!DEJEN DE ROBAR!!!!!!
María López
27/03/2008 a las 13:48
Antes que nada aplaudo el nacimiento de un nuevo concepto: "anécdota mejorada" es esclarecedor, preciso, potente, brillante.
Por otro lado, me siento identificada con la reflexión que haces sobre la verdad. Al menos en la literatura, y más específicamente en este formato creo que es muy pobre igualar verdad a crónica de los hechos. Me tienta más pensar en algo asi como "efecto de verdad". Evaluar la veracidad del texto por si genera el efecto buscado... el uso de la primera persona, entonces, pasa a ser sólo un recurso literario. El lector será quien crea no o crea, y fundamentalmente quien decida preocuparse o no por algo que en ultima instancia es un detalle menor. En fin... quizás me fui al carajo. Esta tibiecito allá arriba. Como verás, tu texto me dejo pensando; además, me pareció hermoso. Gracias.
Hitos
27/03/2008 a las 13:28
Y sigues hablando de "Ropa sucia" y nosotros sin poder leerlo.
Lucas
27/03/2008 a las 12:13
Muy bueno, hace rato que estaba esperando volver a leerte. Entre vos y la serie LOST, me estan enseñando a tener paciencia.
Tatiana
27/03/2008 a las 11:04
Oye Hernán que bien!, esta me ha gustado mucho; cuando las cosas dejan de ser verdaderas y se convierten en verosímiles...a veces, el rigor histórico estropea las buenas historias...y esta te ha quedao muy buena ¿acocochando?....es que casi me meo.

Un saludo.
Cristian
27/03/2008 a las 10:36
Sorry que nada que ver con el articulo, pero esto lo leen un monton de argentinos. Hay que hacer algo por lo que está pasano en Argentina, el tema se está degenerando y va a terminar siendo una dictadura, con parapolicia sindicalista incluida. Nos acoplemos a las protestas con las cacerolas frente a los consulados en nuestras ciudades. Es lo mínimo que se puede hacer desde afuera. Si se les ocurre como organizarlo contactenme, cristianbartolucci@yahoo.com. Gracias
sergio, israel
27/03/2008 a las 10:30
me gusto el nombre de comequechu, tengo un sobrino que todo lo come con quetchup y pienso en ponerselo de apodo
Campana
27/03/2008 a las 05:46
Ropa Sucia nunca existió y
Orsai es una gran anécdota decorada.

Si me haces esperar un mes de nuevo,
te hackeo la página o te mando a D'Elìa
y sus buenos muchachos.

Saludos.
alejandra
27/03/2008 a las 05:27
me encantas.

postea más a menudo!!!
Julian Gimenez Roland
27/03/2008 a las 04:52
Esta historia me hizo acordar a un amigo mio, que cada vez que cuenta una historia, la exagera, le agrega cosas, etc. El puede convertir una anecdota aburrida, en una historia escalofriante .. lo gracioso es que una vez yo le dije "Mati, deja de mentir" a lo que me respondió "Yo no miento, decoro la verdad"
cristian
27/03/2008 a las 03:50
Gordo, que vacaciones te tomastes ¿no?.a ver si empezas a laburar y a deleitarnos mas seguidos con tus cuentos.......pq prefiero los tuyos a los de la señora "k"..aguante EL CAMPO CARAJO¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Ligros
27/03/2008 a las 03:18
Espero y deseo que los que sobrevivísteis a la peste os acococharais bien. Que lo de acococharse mal, da dolores en la sámbida.

Muy bueno; muy gracioso a la par que ilustrativo.
Walter Alini
27/03/2008 a las 03:07
Hernán, tenés la grabación de esa entrevista? O la transcripción? O es sólo una anécdota mejorada?

waldo
George
27/03/2008 a las 02:50
"la verdad es agua que empieza a hervir, y la ficción es fideo seco, deshidratado. No eran ellas solas, sin palote de madera, una sopa caliente que alimentara a nadie."

una gran verda maestro (o será solo agua que empieza a hervir?)
calmadito
27/03/2008 a las 01:17
donde puedo leer ropa sucia?
nicolas
27/03/2008 a las 01:17
siempre llego del trabajo a las 7 de la tarde, hoy llegue casi a las 8 y media. los cortes cotidianos hicieron que el viaje sea mas bien de disgusto, a un viaje de placer, a una vuelta a casa victorioso tras la jornada de 4 horas encerrado en el sotano reparando computadoras.
cada tanto chequeo mi correo de gmail, donde llegan los correos de tus actualizaciones. se extrañaban, debo decir, y empeze a leer con ganas, como si fuese la primera vez que leia algo. atraido por las nuevas lineas, de un tiron termine de leer este gran aporte, y quede satisfecho. es decir, contento conmigo, por haberte encontrado y leido, y contento con que sigas escribiendo y disfrazando esas mentiras, encubriendolas para que podamos disfrutarlas.
gracias hernan.
un abrazo.
Hormiga
27/03/2008 a las 00:31
#65: Yo pongo la vaca :)
 Alejandro Carabajal
27/03/2008 a las 00:11
Hernan: un capo!!!
Ni te imaginas la compañia que me hace el "Diario de una mujer gorda" en cada viaje de metro o de tranvia por Barcelona, a ver si te pones las pilas y nos regalas algun capitulo mas y tambien no resigno a no hacerte la pregunta como hicistes para arruinarla tanto pero tanto "Con mas respeto que soy tu madre", maldita sea que me hicistes comprarlo compulsivamente a argentina via internet.
Te mando un abrazo y tenemos que hacer un encuentro de esta secta de seguidores de Hernan, descuartizando una vaca en Free way
Guido
26/03/2008 a las 23:35
¿Criticar? Te euqivocaste de texto, vos, el de abajo.
 Maximiliano
26/03/2008 a las 23:18
Sos muy bueno haciendo lo tuyo...

Pero tal vez el día que escribas algo como el amor en los tiempos del cólera podrás criticar un poco mejor ;)

En lo demás estoy de acuerdo.
 Inimpus
26/03/2008 a las 22:52
Una boludez: Cómo se dice "tenés olor a chivo" en swahili?

metumba tucatinga

Patty
26/03/2008 a las 22:41
Feliz cumpleaños, Cayota. Seguí escribiendo que me parto de risa.
Fer.. de Tandil
26/03/2008 a las 22:33
Con mis amigos le ponemos nombre a cosas que no lo tienen.
"Anecdota con indice (de inflacion, claro)" fue el nombre a estos mentirosos amigables...
Muy bueno!!! metelemerengue!!
26/03/2008 a las 22:04
El Indio Solari también habló de las "anécdotas mejoradas". Dijo:

"Hay gente que es muy buena para eso. Pero yo no me dedico a la generación de anécdotas. Ya bastante carga hay alrededor del Indio Solari como para que uno lo esté adornando con anécdotas mejoradas. Digo, porque también la anécdota es una construcción que con el tiempo se va puliendo, va cambiando, hasta que se transforma en algo digno de ser contado."

Saludos, Ale (Lujanero)
DudaDesnuda
26/03/2008 a las 20:44
Te dejo una palabras de Mark Twain, vestidas para la ocasión:

El embustero ignorante e inhábil no tiene armas para luchar contra el embustero instruido y experto. ¿Cómo puedo yo bajar a la arena y medir mis armas con las de un abogado? Este ha cultivado la mentira juiciosa. Es ésa la mentira que necesitamos para nuestra perfección moral, intelectual y material.

Sería mil veces preferible no mentir que mentir con poco juicio. Una mentira torpe, carente de valor científico, es, a veces, tan desastrosa como una verdad.

Besos mentirosos
La Filistea
26/03/2008 a las 20:40
Jaja!
Hay que ver que ese Comequechu, andaba mal de la panza ese día. Pero me imagino que en algún lugar ha de estar el busto de Mirta, verdad Cayota?

Avisame para ir a verlo.

Gracias por escribir!!!
Daniel Lara F.
26/03/2008 a las 20:04
Anécdotas mejoradas. Interesante.
Recuerdo que Vargas llosa contó una vez que cuando ganó el premio de literatura Rómulo Gallegos, el escritor venezolano estaba vivo. Era la primera edición del premio y a Gallegos lo invitaron a la ceremonia nada mas y nada menos que a entregar el galardon, 100 mil dólares de los de antes, estamos hablando de 1967. Varguitas dice que el viejo creador de Doña Bárbara, Pobre negro, Canaima y mucho más, le dijo al entregarle el premio, en voz baja: "¿Porque te estan premiando a ti y no a mí si el premio tiene mi nombre?"
Algo así como que el pobre Gallegos, a esas altura de su invierno vital, no sabía qué significaba un premio y mucho menos su propio nombre.
Pero...no hay nadie que pueda confirmar que Gallegos dijo eso. Solo Vargas Llosa lo escuchó.
Sea como sea, igual es una anécdota digna.
Saludos
Javier Tooshort
26/03/2008 a las 20:01
"Sos groso, Cayota, sos groso"
Como siempre, deleite leerte, ya sea para reir o emocionarse.
Abrazo desde acá...

Aioz.-
 MULTI
26/03/2008 a las 19:54
E l Comequechu! No lo puedo creer...es casi mítico acá en Mercedes para mi generación que hoy tiene 30.
Alberto José
26/03/2008 a las 19:49
No hay nada que hacerle Cayota, igual que Gardel, cada día mentís mejor.
Un abrazo.
Sebastian Yasky
26/03/2008 a las 18:57
No hace mucho que te descubri, gracias al articulo que se publico en Clarin, y desde entonces esperamos ansiosos con mi senora Tamy tus relatos.
Realmente nos gustan y mucho.
A mi en especial me gusta tu forma de hablar de los argentinos, ya que hace mucho que me fui del pais.
Espero que para el proximo no pase tanto tiempo, ya que un mes fue mucho.
Gracias por tus relatos.
Maravilloso Desgarro
26/03/2008 a las 18:41
Sr. Casciari le llamo de Radio France Internationale., no hemos podido traducir algunos fragmentos de la entrevista que nos concedió. ¿Podría ser usted tan amable de aclararnos algunos términos?
Guajajajaja-jajajaja-jajajaja
¿Esta es tu maneta de responder a "¿Esto que cuentas aquí es cierto?"?
"Anécdota mejorada" esa se va a mi diccionario de filosofía practica. Pero lo ¡"Realismo ortográfico" no tiene precio!
 Florencia
26/03/2008 a las 18:18
me sumo a nro. 8. agua que empieza a hervir y fideo seco. está bien.
me gustan las anécdotas mejoradas.
gracias.
Animal
26/03/2008 a las 18:01
Tengo un amigo de infancia que desde nuestra etílica adolescencia practicaba con fervor contagioso y total descaro el arte de la anécdota mejorada. Así, simples torpezas de borracho quedaban convertidas en intrincadas y absurdas historias pa cagarse de la risa, que hasta el sol de hoy siguen siendo la verdad oficial de los acontecimientos. Obviamente el hábito se institucionalizó en el grupo de amigos y sigue siendo un recurso humorístico incluso en nuestra relación con otros: lo real extendido con lo imaginario y extravagante y relatado con convicción. Y cuando un amigo de apoyo está cerca, no falta el "sí sí, es verdad, yo estaba allí y..." adereza el relato.
Pavel Stephan
26/03/2008 a las 17:35
oops.... http://www.asihablamos.com/?word=cueco

...entonces disculpa por el comentario anterior!
anto!!....
26/03/2008 a las 17:29
ja,ja,aja.....
muy bueno!!!
me encanto:eso de ,mierda literaria ja,ja,ja
hace poco entre a este bolg,y me quede maravillada de tu talento,y de la manera q hablas de los Argentinos y los gallegos,realmete sos muy buen escritor no cambies!!!......
mucha suerte!!!...........
y espero q para el proximo no nos hagas esperar tanto ja,ja,ja.!!.....
26/03/2008 a las 17:23
Que lindo leerte, pense que no escribias más..... jeje
Galli, menos mal que fuiste a España.
Tuny
26/03/2008 a las 17:13
Parecería que estuvieras justificando algunos relatos anteriores, como si se hubieran asumido como verdaderas ciertas cosas que contás de tu familia...

Si lo creen es porque escribís bien. Eso es lo que importa.

¿Quién te dice?... ¡a lo mejor te sacás el premio y te hacen el monumento!

Abrazo.
T
Pavel Stephan
26/03/2008 a las 17:07
Cayota... sos todo un cueco!... ojala nunca perdas esa güiraina que te caracteriza!.
26/03/2008 a las 17:06
Lo que ahora me da pena pensar es la cantidad de anécdotas que se cuentan, queman y gastan sin que nadie se haya preocupado de mejorarlas...
Hormiga
26/03/2008 a las 17:03
¿Y cuándo pondrás Ropa Sucia en Orsai para que lo podamos leer?

Sobre lo de Comequechu, que risa. Me mató lo de Monte Hermoso.

Muy bien, Hernán Cayota :)
roberpf
26/03/2008 a las 17:00
Me gustó. Nos estás creando la necesidad de leer "Ropa Sucia".
Marcelo
26/03/2008 a las 16:59
Sos un fenómeno. Debés postear más seguido.....
Pavel Stephan
26/03/2008 a las 16:57
Cayota... sos todo un cueco!... ojala nunca perdas esa güiraina que te caracteriza!.
Zoe
26/03/2008 a las 16:48
Aunque no me gusta para nada mentir, me encantó.
Una consulta, siempre supe que papaya se escribe así, con y griega. ¿La escribiste con doble ele por eso del realismo ortográfico?
Y otra más. ¿El premio que ganaste fue el mismo que ganó Senel Paz, con el cuento que fue base del guión de la película cubana Fresa y Chocolate?
Gracias y saludos.
Diana
26/03/2008 a las 16:47
Al # 32, linda anécdota mejorada la tuya...
A Hernán: gracias.

PD: habrá muchos con pretensión de "pri", pero el námber uán sigue siendo Cayota.

:)
 olo mosquera
26/03/2008 a las 16:41
#32: Si cueco y catinga existen, lo más probable es que güiraina también. Es interesante cómo cualquier par de sílabas sonoras, puestas del modo que sea, tarde o temprano significan algo en latinoamérica. Realismo ortográfico.

PD: en otro orden, galli, interesante confesión sobre su infancia sexual.
seburu
26/03/2008 a las 16:37
también existen las verdades mejoradas.
lo ves en el primer párrafo de "sobre Hernan Casciari", donde casi en seguida a tu fecha y lugar de nacimiento, dice que ganaste el premio Juan Rulfo (Paris, 1998)
Juan David
26/03/2008 a las 16:33
Ya era hora compadre, me estaba preocupando, pensé que lo habías abandonado. Todo bien por la casa? Bueno, un saludo de un abogado al que le gusta tu blog.
26/03/2008 a las 16:26
Excelente texto. Queda flotando en el aire la certeza de que muchísimas de tus historias son "anécdotas mejoradas". Y qué bien le hace eso a la literatura.
ricardo galli
26/03/2008 a las 16:25
> palabras que no existen en ningún país latinoamericano, pero que suenan bien: catinga, cueco, güiraina

Siento joderte la anécdota mejorada, pero al menos dos de esas palabras sí existen y usan:

cueco: homosexual

catinga: hola nauseabundo, mal olor humano...

De hecho recuerdo mucho a la palabra catinga --que se usa mucho en el norte de Argentina-- porque me lo decía siempre mi tía cuando a mis nueve años volvía de trabajar 16 horas de estibador en el viejo puerto sobre el Río Paraguay.

De hecho tengo bonitos recuerdos de esa época mía, aunque al leerte lo de "catinga" muchos malos recuerdos me vienen a la cabeza. De hecho yo era un niño pero muy avanzado sexualmente, y con bastante atractivo, pero mi tía debía tener razón, el sudor me generaba una catinga enorme que me impedía tener una relación a menos de dos metros de otra persona que no fuese también estibador como yo.

Así, a pesar de los buenos recuerdos que guardo de esa sufrida infancia, sin duda lo peor es que la catinga no me permitió tener mi primera relación sexual hasta los 25 años, edad en que dejé de ser estibador porque me tenía que venir a España.

La historia aquí es más larga, cuando vine los sudacas ya habían pasado de moda por lo que tampoco me comí un rosco casi hasta casarme... pero creo que eso excede ya a la anécdota de la catinga.
Leni
26/03/2008 a las 16:21
¿Entonces la palabra catinga la inventaste vos?
Yo creía que era invento de mi tía bisabuela Catalina.
Decía que los negros olían a catinga.
el diego bueno
26/03/2008 a las 16:19
Estimado Comequechu: me ha hecho saltar las lágrimas de la risa.
Gracias por contar así.
ricardo galli
26/03/2008 a las 16:18
> palabras que no existen en ningún país latinoamericano, pero que suenan bien: catinga, cueco, güiraina
Nines
26/03/2008 a las 16:18
Muy bueno...me encanta lo de "anecdota mejorada", y creo q se me da bien, yo tambien suelo adornar las situaciones!!! y disfruto con ello...

besos
Diego
26/03/2008 a las 16:07
Qué bueno esto che. Coincido totalmente en cuanto a la mentira. Que andes bien Hernán, generalmente me sacás una sonrisa :)
 Romi Huaina
26/03/2008 a las 16:07
Me gustó.
Guillermo
26/03/2008 a las 15:41
Que divino que sos guacho... Siempre me hacés terminar de leer con una sonrisa en los labios. Está bueno que alguien (casi) nunca te defraude!

Gracias.
Yimmi
26/03/2008 a las 15:35
Cómo dice un célebre comediante de por acá... "...ná' tan buena!"
Es un buen ejercicio para la humildad burlarse de los pequeños grandes logros, como tu Rulfo francés... o burlarse de los que intentan burlarse de uno... como la periodista francesa.
Hace tiempo, hablando de la situación política de mi país, Venezuela, se coló el tema del "apoyo" de la "intelectualidad" de izquierda europea al "proceso" venezolano... y es básicamente lo mismo que tu acabas de describir en el plano literario: Nos ven como un caso curioso y pintoresco de algo que por allá ya vivieron y que no pudieron sacar adelante. Somos una curiosidad en todos los sentidos. ¿No?
Por otra parte, aquello de la "anécdota mejorada" y tu amigo Comequechu me recordó una película: Big Fish de Tim Burton. ¿La viste? Supongo que sí...
Nuevamente fue un placer leerle estimado Cayota.
Alejandro
26/03/2008 a las 15:31
En las clases de guión de la Escuela de Cine de Madrid fui testigo de profesores que alentaban a sus alumnos a escribir "con las tripas". En aquella clase eramos dos latinoamericanos, y mi compañera, que da clases de inglés y de quechua no entiende nada, se pasó tres años haciendo miseria latinoamericana for export. Creo que la cosa es recíproca. Editores, periodistas y profesores europeos, se hacen la paja con escritores y guionistas latinoamericanos, que en lugar de escribir cosas con la mínima verdad indispensable (creer en lo que se está escribiendo) se desbolan, o mejor dicho, desbolan las miserias de su país. Y eso no son tripas. Son tetas y culos literarios.
Gran texto, Hernán
 Leonardo Oyola
26/03/2008 a las 15:24
21 - La mayoría de edad!. No está mal.
Invitación a:
http://necesaria.blogspot.com

Gracias

GOC
 Emiliano del Valle
26/03/2008 a las 15:22
Me encantó tu anécdota mejorada... y no puedo dejar de imaginarme a Comequechu (ya sé que ni debe existir!) diciendo: "Que Cayota boludo! Amor, veni... mirá lo que escribió... ¿podés creer que no nos creyo que no encontramos su busto? El embustero dice cualquier cosa para seguir insistiendo que se sacó ese premio".
Karen
26/03/2008 a las 15:08
Simplemente gracias!
La mejor justificacion de porque mentir. Hacer feliz al otro !!!
Jamas se me hubiera ocurrido.
may
26/03/2008 a las 15:05
Me gusta la idea de apreciar las anécdotas mejoradas de sobremesa como un regalo que nos hacen. Me encantó. (mentime que me gusta!)
martín
26/03/2008 a las 15:02
el premio que ganaste era aq¿ aquel que tu abuelo don marcos detesto ,no?
Giorgio
26/03/2008 a las 15:00
Muy bueno. Podría ser parte de una guía de como escribir con pasión.

Soy yo o Ropa Sucia nunca lo leí? No tenes algún link por ahí? Tan malo es, o se deja leer?
Ropa Sucia no era la de la hermana que pajea al hermano o ya me entrevere con tanto cuento?
Pajeaba al hermano antes o después del tifus? No seria la forma de resucitar al hermano, no?
Seguro tu relato esta en algún web de cuentos eróticos...

La mierda Cayota, que vida de mierda que pasaste!!

Yo creo que tarde o temprano vas a tener un premio de esos... eso si.. el busto te lo van a deber, porque con esa cabezota... ( y te lo dice otro cabezón, con cariño)
Cronopio
26/03/2008 a las 15:00
HoLa Cayota ! q bueno leerte...
Mentinos q nos gusta
Javi
26/03/2008 a las 14:58
Se dice anda y que te ondulen, ¿es que no has aprendido nada?
maria jose
26/03/2008 a las 14:58
mezquino.
lauris
26/03/2008 a las 14:57
Como? primero se anota y despues se lee??
mierda que al reves que vivo!!
genial, simplemente.
fede o
26/03/2008 a las 14:55
"papaya" va con y. el relato es una güiraina. que aprendan los catingas.
Equilicua
26/03/2008 a las 14:55
Anda y que te den.
. Mariano
26/03/2008 a las 14:54
pude haber hecho la gran "pri", pero preferi leerlo :)

lindo relato, ojala sucedan mas seguido, tener que leerte siempre hablando de tele no es tan divertido :P
cristania
26/03/2008 a las 14:54
Al fin me has contestado una interrogante que me corroia cada cierto tiempo ¿por que los escritores latinoamericanos que ganan premios en Europa tratan siempre del mismo tema? siempre miseria, siempre marginal, siempre tristeza...

Gracias a tu amigo y a su anecdota mejorada es que podemos disfrutar del autentico sabor latinoamericano, que ve la tristeza y la miseria pero siempre con una sonrisa.
Joseé
26/03/2008 a las 14:53
Me encanta esa forma de sintetizar para qué mierda sirve la literatura. De esas y otras cosas algún día te preguntaré más.

Acá la rompiste:

"...la verdad es un agua que empieza a hervir, y la ficción es fideo seco, deshidratado."

Abrázote.

José.
Lionel
26/03/2008 a las 14:52
Muy bueno, al menos, te salvaste de la peste.
garimbu
26/03/2008 a las 14:49
jajajaa como es eso que pri... jajaj tons voy 5to :p
mentilicia
26/03/2008 a las 14:49
al fin!!!!!!!!
giorgio
26/03/2008 a las 14:47
casi primero.. juas!

ahora a leer.
fonzie
26/03/2008 a las 14:44
pri??
Carlos
26/03/2008 a las 14:43
Fenemeno, simplemente gracias
fede o
26/03/2008 a las 14:43
pri? nahhh