Vida privada
Mudarse de noche
▣ Hernan Casciari, martes 6 de abril, 2004
En cada mudanza se pierde algo siempre; el tiempo es un imán que se come los libros y los discos de la gente. Yo he extraviado casi todo en mi ir y venir continuo, pero lo que más me duele haber perdido es una carpeta negra con unos quinientos poemas desopilantes (desopilantes por horribles) que escribí entre los quince y los diecisiete.
"Es mejor el verso aquel que no podemos recordar", decía Expósito en Vete de Mí: ¡una mierda! En el caso de mi carpeta negra, por lo menos, ese verso de Homero no es verdad. Eran tan malos esos poemas, que tengo un amigo que se toma el trabajo de retener algunos en su memoria para hacerme pasar vergüenza cuando voy a su casa de visita. Me encantaría tenerlos ahora a mano, para sentir esa mezcla de vergüenza y alivio que nos da el confirmar que hemos ganado en criterio artístico.
El problema de las mudanzas y las pérdidas, pienso ahora que soy burgués y casi padre de familia, es que uno se ha ido siempre corriendo de todos lados, para no pagar el último mes, o para que el locador no descubra que hemos tirado abajo una pared para construir una mini-canchita de básquet. Corriendo y de noche. Así no hay tiempo para guardar todo y llevárselo consigo.
En Santiago del Estero, una vez, me dejé todo. Todo lo que tenía en la vida. Y no volví más. A España me vine sin nada también. Con un bolsito. Era excitante la vida, en las épocas que uno podía irse sin decir ni chau. Con lo puesto, corriendo y de noche.
¡Cómo has cambiado, Jorgito! Ahora, hasta para mudarte de servidor avisás. Hace una semana que Orsai no funciona, y yo me siento escribiendo para casi nadie. Así que me mudo. Voy a estar una semana trasladando todo a orsai.bitacoras.com, que es la casa de unos amigos que siempre me hacen el aguante.
Voy a meter en un baúl cada uno de los artículos. No voy a perder nada, porque ahora soy burgués. Ya pasé la barrera de los treinta, ya no me mudo de noche y escapando. Es posible, incluso, que cuando abra la ventana del nuevo Orsai, hasta tenga que cambiar pañales con una mano y escribir con la otra.
Ay, madre mía, ¿cuándo, en qué maldito minuto perdido en la frontera del tiempo, dejé de ser un adolescente despreocupado y me convertí en una persona que avisa cuando se muda?

Como sea, el último párrafo de tu texto me lleva a preguntarme una vez más, tal como lo he hecho en otras ocasiones sólo para mí mismo (pero en este caso lo hago público):
¿En qué trágico y olvidado momento es que hemos dejado de crecer (cosa que solíamos hacer cuando éramos chicos) para comenzar a envejecer (algo que al parecer venimos haciendo desde entonces, con una lamentable dedicación y constancia)?
Es el mismo momento del cual hablás vos, Hernán. Y supongo que cada uno debe tener su propia frontera. Lástima que Peter Pan no sea sino una fantasía. De lo contrario ya hubiese salido yo en procura de la Tierra de Nunca Jamás...

En este momento, siento como haber viajado al pasado e invisible observarte desde cerca.
Será que acabo de coger, que se yó. Me puse nostálgico.

Al olor del hogar
Bersuit Vergarabat.
Mi casa era un abrazo con aromas,
afuera el mar oleaba en adoquines,
por suerte habia chapas que, en la siesta,
hacian que llover no fuera triste...
Y hablo de mi casa, nunca nuestra,
mudándonos de barrio, sin opciones,
a la hora de movernos, ¡ qué increíble
imaginar un mundo en los camiones!...
La casa, ningún living, de una pieza,
de los despertadores tan temidos,
soñando que, tal vez, quizá no suene
para ir a mi otra escuela de bandidos...
Jamás podré elogiar mi pobreza,
tan sólo es el cristal de mi pasado,
que suena, como copa, en esta noche
y abraza con su vino destapado...
Mi hermano heredándome la pilcha,
aquella que vistió también a un primo,
así que fue que aprendimos el secreto
de compartir los parches y el camino...
El carnaval y el tango fueron cuna,
mi vieja me cantó "Duerme, negrito",
y en mi segundo hogar, el Gallinero,
mi viejo me soñó como Angelito...

Nos estamos leyendo.
Por cierto, todos los dias, a cada rato, reviso mi mail a ver si llega el correo que tenes listo para el gran acontecimiento.

Un abrazo

No sé porqué pero leyendo el post he recordado que en Sevilla hay un barrio en el que nadie se toma nunca vacaciones (bueno, sólo los más osados). Alejarse del 'hogar' es perder unos metros cuadrados; cuando vuelves el vecino ha tirado el tabique y se ha anexionado tu sala de estar o tu dormitorio... y no hablo de un caso aislado! A otros vecinos les da por usar el ascensor de ropero, pero bueno, lo cuento otro día ;)
Lo dicho, un abrazo y saludos a tod@s!

Llegue justo para el traslado, si me deja lo acompaño.
Saludos.

aveces tarda un poquito en entrar al site
pero estamos

te seguimos, vos marca el camino nomas...

P.D; supongo q comenzamos a avisar.. cuando queremos ser presente..

Aviso: acabo de llegar a casa esta mañana de vuelta de mis vacaciones y he venido corriendo a ver si la peque estaba ya fuera de la pancita.
