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martes 3 de noviembre, 2015

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martes 3 de noviembre, 2015

El día en que un lector se me murió de muerte natural

Hace quince días me invitaron a dar una conferencia. El disparador era una pregunta simple: ¿Cómo cambia la interacción entre el lector y el escritor en la era digital? Como no me gusta dar charlas decidí responder la pregunta con una historia real que me pasó en 2004 y que publiqué (de modo más extenso) en el tercer número de la revista Orsai.

Hoy publico la versión reducida de aquel relato (que se llamó originalmente «Basdala») y comparto con ustedes la versión de la charla en video, para los perezosos de las lecturas largas. Más abajo, los puristas pueden leer el cuento reducido en texto plano.

Versión de la charla en video

Versión del cuento en texto plano

I.

Hay que viajar a los tiempos en que empezaba tímidamente lo que después iba a ser llamado «el fenómeno de los blogs», un furor que iba a durar unos seis o siete años. Yo escribía mi primera novela en directo —una novelita— de forma anónima, disfrazado de un ama de casa mercedina de cincuenta y dos años, en la que imitaba un poco la voz de mi vieja y recreaba como podía nostalgias felices de mi adolescencia. 

Yo ya vivía en Barcelona y estaba muy nostálgico: eso me ayudaba a estar durante un rato, a la madrugada, en casa.

Una noche, después de cenar, me llegó el mail de una desconocida llamada Montse. Me acuerdo con mucha claridad de ese mail, porque cuando lo iba leyendo, por la mitad, me agarró un ataque de llanto, con hipos y con pucheros, y no pude dejar de llorar durante un rato.

Yo sabía, mientras lloraba, que la escena era patética: un gordo grandote moqueando frente a un monitor es peor que un gordo grandote mirando porno en un monitor. Las dos cosas son humillantes, en las dos cosas hay que usar pañuelos de papel, pero llorar tiene un plus de vulnerabilidad, una vergüenza mayor.

Pero lloré, y lloré. No podía parar.

Un rato antes habíamos terminado la sobremesa y Cristina, mi mujer, se había ido a acostar temprano porque ya no soportaba la panza de su embarazo. Era enero de 2004, invierno crudo en Barcelona. Yo estaba muy contento con mi nuevo juguete literario, que en ese momento se llamaba weblog y no blog, y me fui a la máquina a escribir un nuevo capítulo de la historia del ama de casa y de su familia disfuncional. 

Muchos ya sospechaban que los tres capítulos semanales del ama de casa no eran vivencias reales, pero otros todavía creían en la existencia verdadera de Mirta Bertotti, la narradora. Para hacerlo más ambiguo, la protagonista tenía una dirección de correo (mirtaah@gmail.com) a la que llegaban muchos mensajes privados, casi todos divertidos y cariñosos. Yo revisaba cada noche esa casilla de mails y contestaba como si lo hiciera Mirta: 

«Gracias, corazón, un besote». 

Los lectores del folletín habían empezado a convertirse en una comunidad y llegaban de todas partes del mundo. Ninguno conocía la edad ni el nombre real de nadie, pero sí sus seudónimos de internet, sus nicks.

Resulta que uno de estos lectores, uno de los más asiduos y participativos, se hacía llamar Basdala. Ese era su seudónimo: Basdala. Dejaba siempre comentarios correctos y bien redactados, respetuosos, cálidos, y llamaba a la protagonista «mamá Mirta». 

Una tarde de finales de 2003 dejó un comentario que a mí me gustó mucho. Decía que las historias de los Bertotti eran como «un minué en un mundo de adagios». Ponderaba que se juntara tanta gente a leer una historia cotidiana, se decía contento de ser parte de una comunidad tan serena, donde no había «ni trolls ni malos rollos».

Como nadie sabía quién podía esconderse detrás de cada seudónimo, sospechábamos las edades y la residencia de cada lector por la forma de escribir de cada uno. Yo pensaba que Basdala era español, por el uso de «malos rollos», y también creía que era un lector de mediana edad, pongamos de unos treinta o unos cuarenta años. 

Me equivocaba. 

Eso pasó un noviembre de 2003. Un mes después Basdala desapareció. Esa ausencia no se notó mucho, porque los comentaristas y los lectores de los blogs iban y venían sin rumbo: todavía no había facebooks ni twitters donde pudieran echar el ancla, donde los pudiéramos encontrar por fuera de ese movimiento. 

Pasó un mes más, y la noche del veintidós de enero de 2004 llegó un mail al correo de Mirta Bertotti. Lo firmaba Montse, la hermana del lector Basdala. Después de un saludo frío, que daba a entender que escribía esa carta no porque quisiera, sino porque tenía la obligación de hacerlo, Montse me decía textualmente:

«Mi hermano, Miguel Ángel, falleció el pasado dieciséis de diciembre de 2003 en el hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Estaba muy enfermo del corazón, con problemas hereditarios. Había aguantado dos paros cardíacos, pero no pudo soportar el tercero. Murió a los dieciocho años recién cumplidos con una sonrisa en los labios, con sesenta y cuatro poemas nuevos y maravillosos, uno por día que estuvo ingresado, y con grandes obras a su paso. (…) Mi hermano sabía que iba a morir, y dejó varias cartas antes de irse, que fueron encontradas esta semana en su disco rígido. Una para mis padres, otra para mí, una para su médico de cabecera al que quería mucho, otra para su novia, y en la última de las cartas mencionaba tu página web y dejó anotado tu correo electrónico. Una de esas cartas era para ti, Mirta. La he adjuntado a este mail, porque he creído conveniente cumplir sus últimas voluntades».

Solamente entonces vi que había un .txt adjunto al mail de Montse. Lo abrí temblando pero no lo pude leer enseguida. Yo ya había empezado a llorar a la mitad del mail de la hermana y las lágrimas no me dejaban hacer foco en la carta de Basdala.

Yo les juro que entendí más de literatura en esos cinco minutos que en todos los años analógicos en los que había intentado escribir cuentos y novelas en la máquina de escribir. 

Un chico catalán llamado Miguel Ángel le había escrito una carta de despedida a una señora de Mercedes, provincia de Buenos Aires, sin saber que el verdadero autor del personaje vivía a siete cuadras del hospital donde él agonizaba. Jamás se me habría podido ocurrir una historia así, tan simple en su sinopsis, tan poética. 

Cuando me pude calmar un poco leí, por fin, la carta que Basdala le había dejado a Mirta Bertotti. La leí con la sensación espantosa de estar espiando la correspondencia de otro:

«¡Saludos, mamá Mirta! — había escrito el chico — . Cuando leas esto, mi pluma ya se habrá parado. Espero que te llegue pronto, he dejado esto como mensaje a mi hermana y mi familia. No sé si conseguirán encontrar todas las cartas, pero así lo espero. ¡Voy a echar tanto de menos mi querido ordenador! ¿Sabes quién soy, verdad? Soy Basdala, el que una vez te llamó Minué. Eso es lo que eres, gordita. Y estoy completamente seguro de que lo seguirás siendo por mucho tiempo. ¡Seguro! Hace unas semanas que llegué del hospital. ¡Dieciocho años y ya he sobrevivido a un paro de corazón! Espero que mi madre tenga razón y nada pueda conmigo… Mucha suerte y valor para seguir adelante en tu vida, Mirta. Recuerda que estaré contigo esté donde esté… porque pienso dar la lata bastantes años en este mundo. Aunque la verdad es que tengo miedo… Tengo tantas cosas que hacer. ¡Tengo tan poco tiempo! Hasta siempre, mamá Mirta. Cuídate y sé feliz. De alguien que te quiere y siempre te ha querido, desde el primer post. Basdala, un réquiem en un mundo de sueños».

Cristina se despertó por culpa de mi llanto y pensó que había muerto alguien de mi familia. 

El siguiente capítulo de la novelita que yo estaba escribiendo no fue una historia más sobre la familia Bertotti, sino una tristísima despedida de Mirta a uno de sus lectores más fieles. Me costó muchísimo escribir ese capítulo utilizando la voz femenina de siempre. Por un lado, tenía que seguir siendo la narradora y actuar como tal, pero por otra parte me transformaba en un personaje falso para hablar de una muerte verdadera. En un punto me pareció inmoral. 

Decidí que fuéramos los dos a cuatro manos, Mirta y yo, quienes diéramos la cara. Les expliqué a los lectores lo que había pasado y terminó diciendo Mirta:

«Casi nunca existe relación entre quienes escribimos y quienes nos leen. Pero siento una complicidad enorme jugando con ustedes, amigos a la distancia. Nunca creí, en toda mi vida de escribir historias, que la literatura pudiera depararle dolor verdadero a un personaje de ficción. Porque soy Mirta y estoy llorando. »

Dicho lo cual, Mirta publicó completa la carta de Basdala, y dio por finalizado el capítulo de ese día.

A la mañana siguiente había cientos de comentarios, todos escritos con pena y con desconcierto. Los lectores se fueron contando anécdotas de Basdala, elogiaron su prosa, sintieron mucha pena por su edad. Algunos se sorprendieron de que fuera varón, porque siempre, a causa del seudónimo, lo habían creído mujer. Fue como un velorio triste, virtual, en el que nadie escribió en mayúsculas ni con signos de admiración.

Las charlas de lectores, durante los siguientes capítulos de la novela, fueron grises, filosóficas, y todos estuvieron teñidos por la certeza de la muerte. De a poco, empezó a darse un cambio monumental en la dinámica de la comunidad: aquellos cientos de comentaristas, que hasta entonces eran nada más que un puñado de nicks, empezaron a decir públicamente sus nombres reales.

Desde finales de enero y hasta mediados de febrero de 2004 muchos fueron levantando la mano:

«Me llamo Carlos, vivo en Santo Domingo, tengo una hija, me gusta el jazz».

«Mi nombre es Luisa, tengo sesenta y dos años, tres nietos, vivo en Sevilla».

«Soy Ernestina, de Rosario, tengo veinte años y estudio derecho».

«Me llamo Julio, soy uruguayo viviendo en Dublin, a veces me siento solo». 


II.

Unos meses después de la carta póstuma de Basdala, o de Miguel Ángel, ya casi en el final de la novelita de los Bertotti, recibí el correo de una madre valenciana, Alejandra, muy enojada conmigo. Me decía que su hija adolescente, de nombre Nery, se había enterado de la muerte de Basdala desde el blog. Parece que Nery había tenido un romance de verano con Basdala, y nunca lo había vuelto a ver hasta la noticia de su muerte.

Y acá viene lo más raro: la madre también me decía en su correo que, para sorpresa de ambas (madre e hija, Alejandra y Nery), «vimos a Basdala el pasado fin de semana en un centro comercial, vivito y coleando». Y me echaba a mí la culpa de lo que ella creía una broma pesada.

Primero pensé en un inmenso malentendido. Quizá hubiera dos seudónimos «Basdala». Pero Alejandra me daba, además, el nombre y los apellidos del muerto que no estaba muerto. Y el nombre era Miguel Ángel. Demasiadas coincidencias.

Esa fue la primera vez que dudé de la primera carta. No fue antes. Qué crédulos éramos todos en 2004. Hasta entonces la historia de la muerte de mi lector no había pasado nunca por el colador de la sospecha. Ahora, que casi todo en internet es falso hasta que se demuestre lo contrario, ahora no me hubiera tragado la primera carta de Montse sin investigar.

Pero era todo tan real en esa época… ¿Cómo iba a ser falsa una carta tan sentida? Y sobre todo, ¿cómo iba a hacerme llorar, a mí, una historia inventada, a mí; si en mi cabeza era yo, y nada más que yo, el que estaba capacitado para hacerme pasar por una señora y provocar el llanto de otros?

Con esta información que me dio Alejandra (sobre todo los apellidos de Miguel Ángel) hice una búsqueda simple en Google y descubrí que Basdala, nuestro Basdala, con su misma prosa diplomática y correcta, dejaba mensajes en docenas de foros y de blogs con fechas muy posteriores a su muerte. Qué ingenuo soy, pensé enseguida, y qué genio él. ¡Qué hijo de una gran puta!

Lo que más me gustó de la estrategia de Basdala es que se había preparado la trampa con muchísimo cuidado, con increíble destreza literaria (el correo de Montse no se parecía en nada a la redacción de la carta póstuma del chico moribundo).

Pero sobre todo lo admiré porque había hecho explotar esa bomba para hacerme caer solamente a mí, al mentiroso, al que se hacía pasar por una vieja mercedina. Y porque después de triunfar con su engaño no le hizo falta alardear ni darse a conocer, ni llamarme para demostrar supremacía, ni hacer uso del pito catalán. 

Hay un valor agregado de nobleza en las víctimas que no llevan firma. Y Basdala, o quién fuera, nunca había buscado la gloria personal. Necesité con urgencia escribirle para mostrarle mi admiración. En la búsqueda de los datos encontré, fácil, su correo . Y le escribí allí mismo, en caliente, pensando que jamás respondería. 

Me equivoqué de nuevo.

Recibí su respuesta y supe que realmente escribía muy bien. De verdad tenía dieciocho años y se llamaba Miguel Ángel. Me dijo, con humildad y sin faltas de ortografía, que durante seis meses había creído que Mirta Bertotti era real. Que la llegó a querer mucho, como a una madre postiza, y que con el paso del tiempo y del surrealismo latente de las historias que ella contaba, descubrió que no había tal Mirta, que alguien lo había engañado, que un desconocido lo había hecho llorar con mentiras.

Me dijo que provoca una sensación horrible creer en alguien, confiar en las palabras de alguien, y descubrir después que ahí, donde había una casa, una familia, una madre, en realidad no había nada. 

Primero pensó en dejar de leer el blog, pero eso le pareció, me dijo, como «perder seis meses de su vida sin beneficio». Y que por eso una tarde se le ocurrió la venganza y la puso en práctica.

Mantuvimos una buena charla, vía mail, durante toda la noche. Me despedí de él con reverencias y le di otra vez las gracias, porque me había regalado dos historias increíbles, un drama y una comedia, que alguna vez usaría en alguno de mis cuentos. También lo felicité por jugar sus cartas en silencio.

 Le dije: «Si no hubiera sido por esa madre y esa hija que te vieron caminando por el centro comercial , yo nunca me habría enterado de nada. Es muy loable, Miguel Angel, que no hayas querido firmar tu obra».

La respuesta de Basdala fue también su último mail. 

Me dijo: «Entonces, ¿también te has creído que existen Alejandra y Nery?».

Hernán Casciari
martes 3 de noviembre, 2015


El día en que un lector se me murió de muerte natural

por Hernán Casciari

Hace quince días me invitaron a dar una conferencia. El disparador era una pregunta simple: ¿Cómo cambia la interacción entre el lector y el escritor en la era digital? Como no me gusta dar charlas decidí responder la pregunta con una historia real que me pasó en 2004 y que publiqué (de modo más extenso) en el tercer número de la revista Orsai.

Hoy publico la versión reducida de aquel relato (que se llamó originalmente «Basdala») y comparto con ustedes la versión de la charla en video, para los perezosos de las lecturas largas. Más abajo, los puristas pueden leer el cuento reducido en texto plano.

Versión de la charla en video

Versión del cuento en texto plano

I.

Hay que viajar a los tiempos en que empezaba tímidamente lo que después iba a ser llamado «el fenómeno de los blogs», un furor que iba a durar unos seis o siete años. Yo escribía mi primera novela en directo —una novelita— de forma anónima, disfrazado de un ama de casa mercedina de cincuenta y dos años, en la que imitaba un poco la voz de mi vieja y recreaba como podía nostalgias felices de mi adolescencia. 

Yo ya vivía en Barcelona y estaba muy nostálgico: eso me ayudaba a estar durante un rato, a la madrugada, en casa.

Una noche, después de cenar, me llegó el mail de una desconocida llamada Montse. Me acuerdo con mucha claridad de ese mail, porque cuando lo iba leyendo, por la mitad, me agarró un ataque de llanto, con hipos y con pucheros, y no pude dejar de llorar durante un rato.

Yo sabía, mientras lloraba, que la escena era patética: un gordo grandote moqueando frente a un monitor es peor que un gordo grandote mirando porno en un monitor. Las dos cosas son humillantes, en las dos cosas hay que usar pañuelos de papel, pero llorar tiene un plus de vulnerabilidad, una vergüenza mayor.

Pero lloré, y lloré. No podía parar.

Un rato antes habíamos terminado la sobremesa y Cristina, mi mujer, se había ido a acostar temprano porque ya no soportaba la panza de su embarazo. Era enero de 2004, invierno crudo en Barcelona. Yo estaba muy contento con mi nuevo juguete literario, que en ese momento se llamaba weblog y no blog, y me fui a la máquina a escribir un nuevo capítulo de la historia del ama de casa y de su familia disfuncional. 

Muchos ya sospechaban que los tres capítulos semanales del ama de casa no eran vivencias reales, pero otros todavía creían en la existencia verdadera de Mirta Bertotti, la narradora. Para hacerlo más ambiguo, la protagonista tenía una dirección de correo (mirtaah@gmail.com) a la que llegaban muchos mensajes privados, casi todos divertidos y cariñosos. Yo revisaba cada noche esa casilla de mails y contestaba como si lo hiciera Mirta: 

«Gracias, corazón, un besote». 

Los lectores del folletín habían empezado a convertirse en una comunidad y llegaban de todas partes del mundo. Ninguno conocía la edad ni el nombre real de nadie, pero sí sus seudónimos de internet, sus nicks.

Resulta que uno de estos lectores, uno de los más asiduos y participativos, se hacía llamar Basdala. Ese era su seudónimo: Basdala. Dejaba siempre comentarios correctos y bien redactados, respetuosos, cálidos, y llamaba a la protagonista «mamá Mirta». 

Una tarde de finales de 2003 dejó un comentario que a mí me gustó mucho. Decía que las historias de los Bertotti eran como «un minué en un mundo de adagios». Ponderaba que se juntara tanta gente a leer una historia cotidiana, se decía contento de ser parte de una comunidad tan serena, donde no había «ni trolls ni malos rollos».

Como nadie sabía quién podía esconderse detrás de cada seudónimo, sospechábamos las edades y la residencia de cada lector por la forma de escribir de cada uno. Yo pensaba que Basdala era español, por el uso de «malos rollos», y también creía que era un lector de mediana edad, pongamos de unos treinta o unos cuarenta años. 

Me equivocaba. 

Eso pasó un noviembre de 2003. Un mes después Basdala desapareció. Esa ausencia no se notó mucho, porque los comentaristas y los lectores de los blogs iban y venían sin rumbo: todavía no había facebooks ni twitters donde pudieran echar el ancla, donde los pudiéramos encontrar por fuera de ese movimiento. 

Pasó un mes más, y la noche del veintidós de enero de 2004 llegó un mail al correo de Mirta Bertotti. Lo firmaba Montse, la hermana del lector Basdala. Después de un saludo frío, que daba a entender que escribía esa carta no porque quisiera, sino porque tenía la obligación de hacerlo, Montse me decía textualmente:

«Mi hermano, Miguel Ángel, falleció el pasado dieciséis de diciembre de 2003 en el hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Estaba muy enfermo del corazón, con problemas hereditarios. Había aguantado dos paros cardíacos, pero no pudo soportar el tercero. Murió a los dieciocho años recién cumplidos con una sonrisa en los labios, con sesenta y cuatro poemas nuevos y maravillosos, uno por día que estuvo ingresado, y con grandes obras a su paso. (…) Mi hermano sabía que iba a morir, y dejó varias cartas antes de irse, que fueron encontradas esta semana en su disco rígido. Una para mis padres, otra para mí, una para su médico de cabecera al que quería mucho, otra para su novia, y en la última de las cartas mencionaba tu página web y dejó anotado tu correo electrónico. Una de esas cartas era para ti, Mirta. La he adjuntado a este mail, porque he creído conveniente cumplir sus últimas voluntades».

Solamente entonces vi que había un .txt adjunto al mail de Montse. Lo abrí temblando pero no lo pude leer enseguida. Yo ya había empezado a llorar a la mitad del mail de la hermana y las lágrimas no me dejaban hacer foco en la carta de Basdala.

Yo les juro que entendí más de literatura en esos cinco minutos que en todos los años analógicos en los que había intentado escribir cuentos y novelas en la máquina de escribir. 

Un chico catalán llamado Miguel Ángel le había escrito una carta de despedida a una señora de Mercedes, provincia de Buenos Aires, sin saber que el verdadero autor del personaje vivía a siete cuadras del hospital donde él agonizaba. Jamás se me habría podido ocurrir una historia así, tan simple en su sinopsis, tan poética. 

Cuando me pude calmar un poco leí, por fin, la carta que Basdala le había dejado a Mirta Bertotti. La leí con la sensación espantosa de estar espiando la correspondencia de otro:

«¡Saludos, mamá Mirta! — había escrito el chico — . Cuando leas esto, mi pluma ya se habrá parado. Espero que te llegue pronto, he dejado esto como mensaje a mi hermana y mi familia. No sé si conseguirán encontrar todas las cartas, pero así lo espero. ¡Voy a echar tanto de menos mi querido ordenador! ¿Sabes quién soy, verdad? Soy Basdala, el que una vez te llamó Minué. Eso es lo que eres, gordita. Y estoy completamente seguro de que lo seguirás siendo por mucho tiempo. ¡Seguro! Hace unas semanas que llegué del hospital. ¡Dieciocho años y ya he sobrevivido a un paro de corazón! Espero que mi madre tenga razón y nada pueda conmigo… Mucha suerte y valor para seguir adelante en tu vida, Mirta. Recuerda que estaré contigo esté donde esté… porque pienso dar la lata bastantes años en este mundo. Aunque la verdad es que tengo miedo… Tengo tantas cosas que hacer. ¡Tengo tan poco tiempo! Hasta siempre, mamá Mirta. Cuídate y sé feliz. De alguien que te quiere y siempre te ha querido, desde el primer post. Basdala, un réquiem en un mundo de sueños».

Cristina se despertó por culpa de mi llanto y pensó que había muerto alguien de mi familia. 

El siguiente capítulo de la novelita que yo estaba escribiendo no fue una historia más sobre la familia Bertotti, sino una tristísima despedida de Mirta a uno de sus lectores más fieles. Me costó muchísimo escribir ese capítulo utilizando la voz femenina de siempre. Por un lado, tenía que seguir siendo la narradora y actuar como tal, pero por otra parte me transformaba en un personaje falso para hablar de una muerte verdadera. En un punto me pareció inmoral. 

Decidí que fuéramos los dos a cuatro manos, Mirta y yo, quienes diéramos la cara. Les expliqué a los lectores lo que había pasado y terminó diciendo Mirta:

«Casi nunca existe relación entre quienes escribimos y quienes nos leen. Pero siento una complicidad enorme jugando con ustedes, amigos a la distancia. Nunca creí, en toda mi vida de escribir historias, que la literatura pudiera depararle dolor verdadero a un personaje de ficción. Porque soy Mirta y estoy llorando. »

Dicho lo cual, Mirta publicó completa la carta de Basdala, y dio por finalizado el capítulo de ese día.

A la mañana siguiente había cientos de comentarios, todos escritos con pena y con desconcierto. Los lectores se fueron contando anécdotas de Basdala, elogiaron su prosa, sintieron mucha pena por su edad. Algunos se sorprendieron de que fuera varón, porque siempre, a causa del seudónimo, lo habían creído mujer. Fue como un velorio triste, virtual, en el que nadie escribió en mayúsculas ni con signos de admiración.

Las charlas de lectores, durante los siguientes capítulos de la novela, fueron grises, filosóficas, y todos estuvieron teñidos por la certeza de la muerte. De a poco, empezó a darse un cambio monumental en la dinámica de la comunidad: aquellos cientos de comentaristas, que hasta entonces eran nada más que un puñado de nicks, empezaron a decir públicamente sus nombres reales.

Desde finales de enero y hasta mediados de febrero de 2004 muchos fueron levantando la mano:

«Me llamo Carlos, vivo en Santo Domingo, tengo una hija, me gusta el jazz».

«Mi nombre es Luisa, tengo sesenta y dos años, tres nietos, vivo en Sevilla».

«Soy Ernestina, de Rosario, tengo veinte años y estudio derecho».

«Me llamo Julio, soy uruguayo viviendo en Dublin, a veces me siento solo». 


II.

Unos meses después de la carta póstuma de Basdala, o de Miguel Ángel, ya casi en el final de la novelita de los Bertotti, recibí el correo de una madre valenciana, Alejandra, muy enojada conmigo. Me decía que su hija adolescente, de nombre Nery, se había enterado de la muerte de Basdala desde el blog. Parece que Nery había tenido un romance de verano con Basdala, y nunca lo había vuelto a ver hasta la noticia de su muerte.

Y acá viene lo más raro: la madre también me decía en su correo que, para sorpresa de ambas (madre e hija, Alejandra y Nery), «vimos a Basdala el pasado fin de semana en un centro comercial, vivito y coleando». Y me echaba a mí la culpa de lo que ella creía una broma pesada.

Primero pensé en un inmenso malentendido. Quizá hubiera dos seudónimos «Basdala». Pero Alejandra me daba, además, el nombre y los apellidos del muerto que no estaba muerto. Y el nombre era Miguel Ángel. Demasiadas coincidencias.

Esa fue la primera vez que dudé de la primera carta. No fue antes. Qué crédulos éramos todos en 2004. Hasta entonces la historia de la muerte de mi lector no había pasado nunca por el colador de la sospecha. Ahora, que casi todo en internet es falso hasta que se demuestre lo contrario, ahora no me hubiera tragado la primera carta de Montse sin investigar.

Pero era todo tan real en esa época… ¿Cómo iba a ser falsa una carta tan sentida? Y sobre todo, ¿cómo iba a hacerme llorar, a mí, una historia inventada, a mí; si en mi cabeza era yo, y nada más que yo, el que estaba capacitado para hacerme pasar por una señora y provocar el llanto de otros?

Con esta información que me dio Alejandra (sobre todo los apellidos de Miguel Ángel) hice una búsqueda simple en Google y descubrí que Basdala, nuestro Basdala, con su misma prosa diplomática y correcta, dejaba mensajes en docenas de foros y de blogs con fechas muy posteriores a su muerte. Qué ingenuo soy, pensé enseguida, y qué genio él. ¡Qué hijo de una gran puta!

Lo que más me gustó de la estrategia de Basdala es que se había preparado la trampa con muchísimo cuidado, con increíble destreza literaria (el correo de Montse no se parecía en nada a la redacción de la carta póstuma del chico moribundo).

Pero sobre todo lo admiré porque había hecho explotar esa bomba para hacerme caer solamente a mí, al mentiroso, al que se hacía pasar por una vieja mercedina. Y porque después de triunfar con su engaño no le hizo falta alardear ni darse a conocer, ni llamarme para demostrar supremacía, ni hacer uso del pito catalán. 

Hay un valor agregado de nobleza en las víctimas que no llevan firma. Y Basdala, o quién fuera, nunca había buscado la gloria personal. Necesité con urgencia escribirle para mostrarle mi admiración. En la búsqueda de los datos encontré, fácil, su correo . Y le escribí allí mismo, en caliente, pensando que jamás respondería. 

Me equivoqué de nuevo.

Recibí su respuesta y supe que realmente escribía muy bien. De verdad tenía dieciocho años y se llamaba Miguel Ángel. Me dijo, con humildad y sin faltas de ortografía, que durante seis meses había creído que Mirta Bertotti era real. Que la llegó a querer mucho, como a una madre postiza, y que con el paso del tiempo y del surrealismo latente de las historias que ella contaba, descubrió que no había tal Mirta, que alguien lo había engañado, que un desconocido lo había hecho llorar con mentiras.

Me dijo que provoca una sensación horrible creer en alguien, confiar en las palabras de alguien, y descubrir después que ahí, donde había una casa, una familia, una madre, en realidad no había nada. 

Primero pensó en dejar de leer el blog, pero eso le pareció, me dijo, como «perder seis meses de su vida sin beneficio». Y que por eso una tarde se le ocurrió la venganza y la puso en práctica.

Mantuvimos una buena charla, vía mail, durante toda la noche. Me despedí de él con reverencias y le di otra vez las gracias, porque me había regalado dos historias increíbles, un drama y una comedia, que alguna vez usaría en alguno de mis cuentos. También lo felicité por jugar sus cartas en silencio.

 Le dije: «Si no hubiera sido por esa madre y esa hija que te vieron caminando por el centro comercial , yo nunca me habría enterado de nada. Es muy loable, Miguel Angel, que no hayas querido firmar tu obra».

La respuesta de Basdala fue también su último mail. 

Me dijo: «Entonces, ¿también te has creído que existen Alejandra y Nery?».

Hernán Casciari
martes 3 de noviembre, 2015


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


 Sr Invierno
18/06/2016 a las 17:33
Hola Hernan es la primera ves que comento en tu Blog..escuche tu Historia con Basdala en la Radio (Perros de la Calle) y en verdad que me atrapo mucho..quizas me senti identificado con Basdala pq muchas veces pense (como muchas personas "que pasaria si muero?" "quien Llorara por mi?" diran todos que era un buen chico a pesar que pocos me conocieran en verdad?..y esperamos que se detenga el mundo pot nuestra muerte y aquel que se rio de mi derrame una lagrima y siemta que nunca mas va a escuchar mi vos o mirar mi rostro..queremos que sienta tristeza como uno mismo sintio cuando lo trataron mal o no lo quisieron escuchar cuando simplemente queria compartir su opiñon..El ser humano es el ser mas egoista pero cuando hay tristeza en uno ese querra contagiarsela a otros para que sientan la ventaja y lo "bueno" de tener tristeza..pero esto pocos lo logran. Basdala lo logro.
Saludos a Usted Hernan, lo admiro en su forma de crear una realidaden el lector al momento de leer.
 Gabriela Larios
05/02/2016 a las 18:00
Estaba trabajando en la producción de este evento, me dijeron "va a venir uno de los oradores y necesitamos que lo acompañes". Pensé que seguro me iban a mandar a acompañar un ñoño que hablaría de cosas que no entiendo y no me interesa entender.
"Se llama Hernán Casciari, lo ubicás?", "si" dije disimulando mi ataque de cholulismo y ahorrandome el "soy su fan" para no quedar tan gila delante de mis compañeros de laburo.
Llegaste, te acercaste al mostrador de acreditaciones y me dijiste "vos sos Gaby?, me dijo Fer que hable con vos"
Me aguanté las ganas de preguntarte lo mismo que le preguntaría a cada autor que me gusta, ¿cómo hacés?, es una pregunta idiota pero me gustaría meterme en la mente de cada uno de mis autores favoritos y ver los procesos que se dan ahí adentro.
Me contuve, sonreí y no te dije nada. A nadie le gusta compartir un ascensor con alguien que quiere hacerle un agujerito en el cráneo para espiar su mente
 Carlos Mariano
16/01/2016 a las 19:15
¿existen los triángulos de cuatro lados? Es una pregunta filosófica. Mi respuesta es que si estamos preguntándonos por ellos es la comprobación de que existen.

Por eso entonces son tan reales Mirta, Basdala, Montse (cuando lo leí pensé que era una amiga mía), Alejandra y Nery. Gracias a la inspiración de Hernán, cobran vida y por un momento se apropian de nuestros sentimientos.

Qué suerte que existan y podamos disfrutar con ellos.

Gracias Hernán.
 Nico Z
30/12/2015 a las 20:38
Entré después de mucho tiempo (casi un mes) porque necesitaba leer algo y veo que no hay posts nuevos.
¿Pasó algo Hernán? ¿Hay algo de lo que deba enterarme?...
Imaginé también que iba a poder encontrar alguna reflexión sobre el 10 de Diciembre Argentino... Tantos cambios en nuestro querido País. Pero nada... sin suerte.
Ojalá pronto podamos tener la dicha de leerte nuevamente.
Desde Mar del Plata, un abrazo de alguien que te escribe por primera vez pero te lee desde hace mucho tiempo.
 Rushada
02/01/2016 a las 12:43
Hernán tuvo un infarto en Uruguay los primeros días de diciembre. Está bien pero en recuperación. Saludos.
21/12/2015 a las 02:23
Todo llega a su tiempo, llego mi tiempo de saludar a todos y al genio que escribe y destruye mis emociones de ves en cuando. ¡Gracias!
Esto esta de locura, creér que nada más puede sorprenderme es una mentira. Mientras buscaba inspiración para mi nueva entrada de mi blog, donde solo lo visitan mis padres, escuche y seguí con la mirada la lectura como niño en la escuela, atento a la voz del profesor. Quede impactada de la habilidad para dar vueltas a la historia y sacarme de mi realidad. ¡Bravo, bravo!
15/12/2015 a las 12:32
Joder vaya historia...
18/12/2015 a las 00:53
Lindo pseudonimo.....
 Basdala
14/12/2015 a las 14:13
Hernán, muy buena la historia....impecable, excepto por un detalle. El mail de Mirta al cual durante el 2003 los lectores de ese blog mandabamos nuetros mensajes nunca pudo ser mirtaah@gmail.com sencillamente porque Gmail no existía. Ese servicio de mensajería que llegó para competir con Hotmail y Yahoo empezó el 15 de abril de 2004.
Gracias por la historia!
saludos
Basdala
17/12/2015 a las 04:02
touchée!!!!
Sr Basdala....si revelás el mail de mirta termino por creerte.....
¿Serás?
08/12/2015 a las 23:07
Arorrante!!! te saliste con la tuya....todos los diarios te mencionaron!!!!
Infarto marketinero!!!!

mejorate y volvé !!
un abrazo.
 Hodalu
08/12/2015 a las 14:17
Muy, pero muy bueno
 Mariano Rubio
08/12/2015 a las 10:05
En España decimos disco duro, no disco rígido. ¿De verdad quieres que nos creamos Miguel Ángel es más o menos real que Mirta?
07/12/2015 a las 19:46
Un muy buen escrito.
Felicidades!
 Vicky Zappegno
21/11/2015 a las 01:56
Les dejo una entrevista por wtsp que le hicimos no hace mucho al gordo:

http://www.laguanipera.org/#!hernan-casciari/cfqy
 Vicky Zappegno
21/11/2015 a las 01:54
El del poeta y la niña prodigio, este y van sumando...
Que gordo hermoso que sos!!!
 Demianchu
18/11/2015 a las 18:33
The Usual Suspects
 Elisa
17/11/2015 a las 16:34
 Oz
28/11/2015 a las 14:13
Ciertísimo Elisa, tenes toda la razón.
09/12/2015 a las 03:00
sin palabras!
 Silvia Maria Balparda
13/11/2015 a las 11:30
Una maravilla !! Cuando recibo los mails avisando que hay una nueva entrada me reservo para leerlo un momento especial : cada uno es un nuevo regalo maravilloso y lo disfruto mucho. Con Basdala lloré también....
El 9 voy a verte en BsAs con mis hijas( yo por primera vez) que por ellas te conocí y leí Orsai y el blog y Bonsai.
 Oz
10/11/2015 a las 20:23
Hernán, yo supe de vos depués de los Bertotti, y he disfrutado enormemente esta historia. Me importa un salame si Basdala, o Alejandra o Nery existieron en realidad o no. Leo lo que escribís sin importarme mucho si (o cuanto) se ciñe a la verdad. Sos un embustero magnífico, y este texto sobre como Casciari se encontró a su propio Moriarty es una gema.
 Oz
10/11/2015 a las 20:38
Cuando terminé de leer este texto tuve una reacción que ya en otra ocasión había tenido, pero no lograba recordar cuando. Hace un ratito, mientras comentaba lo anteriór, me acordé. Tanto al terminar de leer "El día en que un lector se me murío de muerte natural" como cuando terminé de ver aquella memorable "Nueve Reinas" de Bielinsky; tuve que echarme atrás en mi silla, aun incrédulo, y con las manos en la cabeza exclamé -¡La que lo parió!
10/11/2015 a las 14:41
Ya me anoté para el recital de cuentos en Montevideo. Espero tener suerte y quedar seleccionada para poder formar parte de esa experiencia.
10/11/2015 a las 12:06
F5 F5 F5 F5 F5 F5 F5 F5 F5 F5 F5 F5
10/11/2015 a las 14:59
http://piresmios.blogspot.com.uy/2011/07/dale-f5.html
10/11/2015 a las 15:37
allá voy
 lean9067
09/11/2015 a las 02:50
Hernán, encontré este blog más o menos por mayo de este año. Vengo leyendo muchos de estos relatos y conociendo un poco tu historia y la historia del blog. Los leía mientras estaba aburrido en un trabajo del cual después renuncié, los leo mientras viajo para matar el tiempo y los leo cuando estoy con ganas en mi casa. Me registré para hacer mi primer comentario y podes agradecerte por todo lo que brindás porque no solo me divierto leyendote sino que también aprendo sobre ciertos aspectos de la vida.

Saludos desde Buenos Aires,

Leandro.
 Jhordan PLG
08/11/2015 a las 18:13
Cuando leo o escucho el "Casciari", se me viene a la cabeza:

- Orsai
- Canelones
- Basdala
- Banderín
- Bertoti

Muy buena la historia, el final es un lujo.

Tema aparte, recuerdas cuando nos contabas que te cagabas de miedo la primera vez que ibas a leer tus cuentos en público? (Creo que fue en Córdoba). Ahora si te cagas, lo disimulas muy bien estimado.
 Fede Brito
07/11/2015 a las 15:50
Crack!!
 Luciano Pastore
07/11/2015 a las 08:02
Cuestión de FE
07/11/2015 a las 05:57
¿Y esta historia también es inventada?
06/11/2015 a las 23:24
TOP TEN!!
06/11/2015 a las 23:23
Que hijodeputa que sos... :D
 Vichenzo Fracono
06/11/2015 a las 13:53
Gordo, sos un groso. ¡Hasta la última frase llegué a creer que existía Miguel Angel, mirá lo que te digo! Tenés un don, gracias por regalarlo...
06/11/2015 a las 11:32
Creo que este escrito es un homenaje al los seguidores. Nos otorgas la posibilidad de ser auténticos, listos y buenos escribiendo. Así que gracias!

El relato es una carga de profundidad directa al los sentimientos. Es un gambito del escritor, que toca nuestra fibra sin que nos demos cuenta de que ha preparado el terreno. Es de los relatos que provocan doble fascinacion: por la historia en si y al rato, por la persona que le presto su pluma.

Un saludo!

Pd: por que sale mi foto volcada?
 Vichenzo Fracono
06/11/2015 a las 14:21
Porque volcaste, ElGomes
09/11/2015 a las 14:33
Ja ja ok
 Liliana Olveira
06/11/2015 a las 02:46
Recién te descubro. Fui a comprar tus libros pero había sólo tres. Igual los voy a conseguir todos y todas las revistas Orsai que se publicaron. Desaparecer en el mundo de la Biología me hizo perder la literatura. Pero tengo todo el tiempo del mundo para recuperarla.
 moka moss
05/11/2015 a las 20:51
No me queda mas remedio que empezar a leer todo esta noche, ver el video y demás. Tengo solo 5 minutos para leerte asique interruptus ...ahora me quedo con la duda si es un cuento, si te pasó de verdad..si hay gente mas loca que vos..y bué..
Siento con esto lo que sentí la última vez que se cortó la luz mientras miraba Terminator 4. Sentí justo eso.
05/11/2015 a las 20:18
Al recibir el aviso, no me acordaba de Basdala y me sonó un poco raro. Me ha gustado volver al momento en el que leí el texto en la revista.
 Beltza Giudici
05/11/2015 a las 20:00
Hernán: me maravilla tu manejo de los tiempos. Alguna vez leí una queja de un escritor lamentando que Stephen King nunca obtendría el Premio Nóbel.
No es que pretenda el Nóbel para vos, pero junto con King (y Javier Cercas) sos uno de los tipos que mejor maneja los tiempos. Hay varios en Basdala que son varias historias dentro de una.
Lo había leído en Orsai en los años en que todavía podía vencer (gracias a las gafas) el pequeño tipo de letra sobre el excelente papel satinado.
Pero releerte en los blogs es fantástico.
Abrazo
05/11/2015 a las 15:16
Me encanta volver a leer historias y no espero inéditos cada martes, pero Basdala es el nombre y la historia del post del 8 de Julio de 2011.

No soy lectora de la primera hora, pero ¿tan vieja soy?
 Gabyna
05/11/2015 a las 15:00
Una exquisita mezcla de emocion y sorpresa. Yo tambien me crei que Alejandra y Nery existian.
 Juan Pedro Monteagudo
05/11/2015 a las 12:45
Ayer después de haber leido el cuento y haberlo comentado con la gente del trabajo, llegué a casa y se lo mostré a mi novia. La haragana no lo quiso leer. Me ofrecí a leerselo y prefirió el video. Asentí porque yo no lo había visto. Todo esta intro es para destacarte un error de tipeo, boludo, que a mi no me gusta destacar, sino que simplemente lo hago porque se que a vos te gusta y te suma (asi y todo no estoy tan seguro de que sea un error, quizá sea mas bien una consulta). En el video decis web blog y aca escribis weblog. Por ahí yo lo leo en inglés porque el trabajo me acostumbró a hacerlo (wi blog) pero, ¿está puesto así con intención o se te escapó?. Fin. Saludos
 Vichenzo Fracono
06/11/2015 a las 14:24
Yo te destaco un error de tipeo a vos, Juan Pedro, si ponés ..."destacarte un error de tipeo, boludo, que a mí..."
Dicho así estás tratando de boludo al gordo. Quizás era la intención original y te felicito por los cojones. Si no, te sobra una coma...
09/11/2015 a las 14:44
Jajaja muy bueno.
  El Khuleaw
05/11/2015 a las 06:07
به عنوان آبلاردو کاستیلو، داستان خود را با سال تغییر دهید. چرا شما سعی می کنید به ایجاد تغییرات ظریف هر؟
من مطمئن هستم که روزی، من در یوتیوب یک مرد جوان از بارسلونا، گفتن داستان در مورد او چگونه اختراع یک مرد آرژانتینی چربی که در کاتالونیا زندگی را ببینم.
06/11/2015 a las 21:08
رجل يتعاطى المخدرات وكتابة التعليقات.
  El Khuleaw
06/11/2015 a las 22:33
خدا اجازه می دهد تا رابطه جنسی با همه زنان یک مرد می تواند حفظ کند. خدا اجازه می دهد تا انسان را به کشتن افراد دیگر به نام او. خدا اجازه می دهد تا یک مرد به ارسال نظر احمقانه در مقالات احمقانه است.
اما خداوند مواد مخدر اجازه نمی دهد!
06/11/2015 a las 23:45
רק עם תרופות או תראה את אלוהים לוקח כמה לילה ...
אָמֵן
05/11/2015 a las 05:42
Gordo capo. Me mato el final.-
 Vichenzo Fracono
06/11/2015 a las 14:25
Otro lector muerto de muerte natural... :-)
06/11/2015 a las 15:29
no no vichenzo...a este lo mató el final... :-P
 Romi
05/11/2015 a las 04:58
Exceleeenteeeeeee..aplausos y mas.aplausosss
05/11/2015 a las 01:11
Cuando un cuento es bueno, hay que contarlo hasta que se haga mito, luego él se contará solo. Capo Basdala, Capo Casciari y el resto somos solo unos tontos que nos quedamos con los ojos aguados pero con una sonrisa al final. Gracias por causar esto Casciari, en cuanto salga del bache, compro los cuentos para mi niña que va creciendo y que quiero que te conozca. Se que ella te seguirá, así que cuidado con lo que cuentas.

Un abrazo!
06/11/2015 a las 11:37
No creo que quedemos como tontos. En el relato hay un claro homenaje al los seguidores. Aunque al final se nos quede cara de tontos ; D
05/11/2015 a las 00:42
Hernan querido, no se si es a mí que me pasa, o no entiendo mucho de los procesos cerebrales de almacenamiento.
Este post en particular, es el que se publicó en Orsai, es el que lees casi siempre en las charlas, el que lleva la marca de haber sido el que engañó al timador...
No entiendo el asombro casi colectivo de los seguidores...
Es como haber leído varias obras de Miguel de Cervantes Saavedra y un día leés el quijote y decís "Mirá que bueno este texto de don Miguel...¡No lo tenía!"
Un día de esto publicás canelones de nuevo y al menos 20 van a preguntar "¿Y fue verdad?"
De todas formas, y te lo dije en la charla de Tecnópolis, si fue verdad o no, que importa (lo de Basdala) Importa lo que vino diez años después....
Copate y volvé a Orsai, dale , un par de numeros nada más , deci cuanto hay que poner y volvé!!!
Un abrazo Maestro!
05/11/2015 a las 01:19
Este cuento lo escribí para la Orsai Nº 3 (septiembre de 2011) y es la primera o segunda vez que lo leo en público. Lo subo al blog por cinco razones:

- Porque tiene una versión en video y se ve bien.
- Porque le hice una edición narrativa para acortarlo y me gusta.
- Porque hay bocha de gente nueva en el blog que no lo conoce.
- Porque este es el único lugar del mundo donde hago lo que se me antoja.
- Y principalmente para mostrar sutilmente que me compré ropa y me corté el pelo.
05/11/2015 a las 02:09
con lo del corte de pelo me mataste!
pagale al peluquero Hernan!
seguis siendo un titan!!!
05/11/2015 a las 03:01
(che loco....el palo era para los lectores viejos....no para vos...)
05/11/2015 a las 05:43
Viejos son los trapos!
 Kat
05/11/2015 a las 10:26
Te ves muy buen mozo, Hernán.
La nueva versión es redondita. Me gusta. La muerte de un lector inocente.
Saludos!
 Gonzalo Zabala
06/11/2015 a las 18:08
Yo también me creí que existía Hernan Casciari... Genia Mirta!
 Luciano Pastore
07/11/2015 a las 08:21
Me diluyo en un continente de lugares comunes...
Eselente (la generación X ya pasó, no?)
Perdón! No es personal el tono del cuasiadjetivo. En verdad es admirable y excelente.
Se me salió la cadena por una pulsión muy reciente que me inquieta, la de soltarle las riendas a la ironia y al sarcasmo para colgar comentarios (no aquí) en redes sociales cual Facebook y/o Twiter y compartir de lo que quizá solo a mí me cause gracia.

Para una mañana catalana y un preamanecer bonaerense fue suficiente para desvelo por desencuentro amoroso.

PD: Me gusta la ausencia de emoticones pelotudos vacíos de sustancia cualitativa como la de la Palabra.

Un abrazo grandísimo en intensidad y afecto de otro gordo con universo interior!
 rpresno
16/02/2016 a las 01:20
La tercera es verdad porque me incluye.
Pero la cuarta te la envidio...
Me interesó el comentario N° 128, que no comentaste...
 Edgardo Regazzoni
04/11/2015 a las 22:23
Magnánimo, una de tus mejores obras.
 Juan Pedro Monteagudo
04/11/2015 a las 19:33
Estoy compartiendo con todos en el trabajo este cuento. Me encantan las charlas post-lectura, los brainstorming que se generan. Nos dejaste a todos disfrutando de pensar.
Saludos crack!
 DeepDepression
04/11/2015 a las 19:32
Se me puso la piel de gallina durante todo el relato. Todavía la tengo así mientras escribo este comentario.
 Gustavo Gonzalez
04/11/2015 a las 15:33
¿Todavía no se dieron cuenta que la autora de estas historias es una simple señora Mercedina que se hace pasar por un escritor talentoso que vive en Barcelona?
 Lù
04/11/2015 a las 15:29
Hernán, incluso si es cierto que sos un goloso de la inventada literatura mercedina, una cosa es creerlo, y otra tener la experiencia del que te encuentra de madrugada despierto, con los ojos enrojecidos de escribir. Me quedo con Mirta, aunque no tuve el placer de conocerla. Soy Lucía, de Catriel y es la primera vez que un blog me mueve a comentar.
 Animalado
04/11/2015 a las 14:55
La verdad es mentira
 Mafaldita
04/11/2015 a las 14:35
Cada dia te quiero mas!!
Y al Toti tambien
04/11/2015 a las 16:22
ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
 Maximiliano Najle
04/11/2015 a las 14:02
Tengo que dejar de leerte en el trabajo, para que mis colegas no me vean secarme las lágrimas que no paran de salir, para que los managers no noten el nudo en la garganta que me generás, para que las cámaras no dejen registro de mi boca abierta unos segundos y mis ojos entrecerrados pensando "¡Qué hijo de una gran puta!"
04/11/2015 a las 13:06
Pero bueno... Cómo y Por Qué es usted tan bueno Casciari?
Hacer llorar y reír al mismo tiempo en el revolcón de un tsunami literario.
Donde todo es verdad y mentira a la vez.
Increíble!!!
Mis más sinceras felicitaciones!!!
Y también agradecimiento por el disfrute de tan tremendo relato.
PD. Siempre me preguntaré si sus relatos serían distintos si no sonaran con su acento.
Porque aunque intento siempre escucharlo mientras los leo,
cuando solo los leo también lo escucho. ;)))
 UNA MÁS
04/11/2015 a las 12:44
Perdón, el anterior se me piantó. A veces mi dedo escribe sin mí.
  Caio
04/11/2015 a las 12:24
Conclusión: Casciari es un perro.
 Totito
04/11/2015 a las 20:57
Exelente!
 Maria Ponzio
04/11/2015 a las 10:50
Te conocí por el cuento de Messi y me sumé a este blog, empecé a apreciar tu prosa y me resulta imperdible, pero este cuento supero todas mis expectativas.
Gracias Mirta, Miguel Ángel , Hernan o quien seas porque me hiciste recordar algo que ya sabia y es que uno puede tocar el alma de otro con la palabra , este cuento fue una caricia .
 Stella Sappa
04/11/2015 a las 08:44
Que delicia escuchar el relato del video. Genio.
 Pedro Mourelle
04/11/2015 a las 06:26
Cómo me gustan las historias con vueltas de tuerca. Encima ese ancho de espadas en la última línea, habiéndote vos ya ido al mazo. Sublime.
 Juan Pedro Monteagudo
04/11/2015 a las 19:50
Buena metáfora truquera!
 Nicotripero
04/11/2015 a las 06:26
Tuve una noche triste. Lloré porque mis 3 amigos y yo con los que compartí tanto ya no vamos a vivir en el mismo lugar. Recién cenamos juntos por última vez y se cerró una etapa.

Empece a leer la historia, lloré más todavía. Pero termine con una sonrisa, y el alma en paz.

Gracias, loco.
 Maximiliano Najle
04/11/2015 a las 14:03
:)
04/11/2015 a las 06:06
Guau, amigo, qué bien escribe ese Andrés que se hace llamar Miguel Ángel sí, el mismo Miguel Ángel que se llamar Basdala, el mismo/a Basdala que se hace llamar Andrés y a veces, Mirta). Al lado tuyo, (o de todos/as ustedes) los heterónimos de Pessoa son un juego de niños... (Duda: ¿a quién felicitar por esta maravilla?)
 Vero C
04/11/2015 a las 05:21
Escribis demasiado lindo como para andar mirando el video..! Te empecé a leer hace días nomás y este post fue un SHOCK. Casi se te muere una lectora de verdad! Primero lloré, después me rei y casi me infarto cuando me di cuenta de que sos "el de Más Respeto que Soy tu Madre". Todo en el mismo post! Me voy a dormir conmovida. Gracias :)
 Flor
04/11/2015 a las 05:05
Me molesta los que comentan continuamente si es verdad el relato o no. Qué importa?
 martin lutero
04/11/2015 a las 04:06
Una historia que toca fibras tan diferentes.... la narracion bien temperada..gracias.
 Soulsurfer
04/11/2015 a las 03:59
Gordo te leo hace dos años y nunk tuve los huevos para escribirte. Qué más da si la historia es real o es pura ficción.
Me hizo viajar por todos lados, imaginé lugares, tuve sensaciones de congoja y de risa, a veces hay que soltarse y dejarse llevar... Yo lo hice y me encantó!
Te felicito por tu cintura comunicacional.
Soy Fabricio de San Lorenzo provincia de Santa Fe, recientemente separado.-
 PPLANDA
04/11/2015 a las 03:32
che una duda, y esto es para todos: no les da la sensación que the villacresporker trabaja sentado en el box de al lado del gordo?..o es el vecino, o mejor aún.....................es ÉL mismo???..chan cha channnn!
que querés, quedé paranoico
 Jhordan PLG
08/11/2015 a las 17:57
A la derecha thevilla... Y a la izquierda El Toti. Abrazo a los tres, o sólo son uno, o dos?
16/11/2015 a las 16:50
yo doy fe que soy El toti....el original con holograma de pirata tachado.
 PPLANDA
04/11/2015 a las 03:20
Che Hernán: un placer que vos me leas este cuento antes de irme a dormir (antes me lo tenia que leer yo de la orsai)...de las cosas buenas de la era digita y por que no de la vidal!
 ale b
04/11/2015 a las 03:16
Qué bueno que es creerse todo, y llorar y emocionarse y hacer contacto.
Y qué bueno darse cuenta de que nada es lo que parece; da mucha libertad, un poco de vértigo, y más que nada ganas de escribir.
 Crostina
04/11/2015 a las 03:10
Primer post ever. Grande Hernán, me encanta leerte aunque esta vez te vi, no te leí. ¡Cuánto debés disfrutar dejarnos a todos girando en falso, como trompos! Casi tanto como Baslada.
Como siempre tus relatos se sienten reales, pero los sospecho inventados, pero parecen tan reales....perfecta ficción.
Saludos!
 Orquidea Azul
04/11/2015 a las 02:47
¡Qué buena historia! Ya empezaba a conmoverme la carta de despedida de Basdala. Siempre es bueno recordar, hoy más que nunca, que en Internet casi todo es falso hasta que se demuestre lo contrario.
 Usuario Anónimo
04/11/2015 a las 02:09
En la vida "real" todo era mentira, hasta que apareció el internet. En el internet todo es más mentira todavía, (mal elaborado, además). ¿Cómo será el próximo nivel?
04/11/2015 a las 01:46
Hace desde el mundial que no te leo gordo.
Sos un hijo de puta. Te banco toda la vida.
 Carlitos
04/11/2015 a las 01:17
Se lo leí a mi mujer mientras hacía la cena (y eso que leo muy mal). Lloró la primera mitad y se rió llorando la segunda. ¡Genial!
04/11/2015 a las 01:06
Yo dudo hasta que exista este tal Casciari ...
04/11/2015 a las 01:02
Gordo genio!!!! sos un santo!!! resucitaste a Juanjo Conti y tenés dos seguidores que se llaman Augusto Verga y Juan Bolas!!!!!
Increible!!!
y resucitaste otra vez a Basdala!!!
Sos reanimator!!!
 Rushada
04/11/2015 a las 00:48
Impecable, Hernán.
Te cuento, soy nueva por acá. Te conocí por el post "Acordate de Olvidarte" (de 2004), sin saber que eras vos, y te reencontré en los audios de Tenemos Malas Noticias. Hace poquito llegué acá y empecé a leerte cronológicamente (devoré 2004 en un par de días), pero decidí que en paralelo iré leyendo los posteos nuevos.
Me encanta ir leyendo hoy sabiendo cómo ha ido evolucionando internet.
Me impresionó mucho tu relato de hoy porque también fui comentarista anónima en un blog (bajo este mismo nick) y se dio que fui conociendo a la gente que lo componía en persona. Muchas (eran mujeres) me sorprendieron, para bien y para mal.
Te mando un abrazo.
04/11/2015 a las 00:45
Gordo, sabés una cosa?
Te odio!!
 sOle
04/11/2015 a las 00:44
¡match point! Gracias por las emociones
 UNA MÁS
04/11/2015 a las 00:38
Lo releo después de tantos años y me volvió a sorprender como la primera vez.

Es un juego de espejos perfecto, infinito. Todos personajes medio de ficción, medio ¿reales? metidos dentro de los escritores y dando la cara por ellos.

¿Porque en realidad ¿vos quién sos? ¿Existen todos esos amigos de la infancia? ¿Quién es tu mamá verdadera tu mamá? ¿Naciste en Mercedes? ¿No escribirás vos todos los comentarios? ¿Vos serás yo? ¿Yo seré vos?
 Liliana Olveira
03/11/2015 a las 23:32
¡¡Genial Hernán!! Me hiciste llorar a moco tendido. Me hiciste llorar a mí que sólo lloro de bronca porque llorar de dolor me hace sentir vulnerable y sólo lo hago cuando nadie me ve.
Y me agarraste en un momento en que me ganaba la desesperación pensando que a la Argentina que amo posiblemente se la vuelva a tragar el neoliberalismo. Me hiciste liberar toxinas, que es lo que las lágrimas hacen de la misma manera que el grito te aminora el dolor. Y después me hiciste reir, reir mucho, lo cuál también es fisiológicamente bueno. Sos Filosofía bípeda. Así que ¡gracias! a vos y a Basdala que vi que anda por acá y que con todo lo que dijiste no sé si existe o si sos vos. Y si lo sos no me sorprende porque con algunos escritores pasa que sus personajes toman vida propia y los trasciende. De nuevo ¡Graciaaaaaaaas!!!
 daal218
03/11/2015 a las 23:23
la puta que lo parió, no lo había leído nunca jajaja
03/11/2015 a las 23:17
Qué hijo de puta el Basdala.
03/11/2015 a las 23:50
¿Vos te acordás de este suceso, Erlich? Porque acá hay gente joven que dice que es un invento mío.
03/11/2015 a las 23:55
Ahora me acordé de todo, como si fuera ayer. Qué habrá sido del Borjamari.
 Liliana Olveira
04/11/2015 a las 00:59
Si es por mí, no soy jóven. Tengo 63 años y te descubrí hace poco. Si bien mis estudios académicos son la Filosofía y las Letras, hace 40 años que me dedico a gestionar áreas naturales protegidas, trabajo con aves y animales silvestres y trato de evitar su extinción.Estoy más cerca de la biología del Humano que de su mente culta. Eso me alejó de la ficción, pero jamás de la Filosofía. No hace mucho que te descubrí y lo hice con la misma alegría y admiración conque descubrí al Gabo García Márquez, salvando las diferencias. Y no digo que sea un invento tuyo. Sólo que dudo porque jamás leí nada de Basdala y si lo hubiera hecho seguramente sabría si son dos uno solo. Porque siempre, por mucho que intente diferenciarse del personaje, el esritor se pisa. Va de onda y con admiración.
05/11/2015 a las 04:06
Mirá, la Mirta no nos deja mentir. Fue todo cierto.

http://mujergorda.bitacoras.com/cap/000144.php
 WILMER QUIROS JIMENEZ
03/11/2015 a las 23:06
Jajaja
¡Buenísima!
 Lola Paz
03/11/2015 a las 23:02
Precioso relato
Y cómo hacemos para saber si esta historia de Basdala es real? O también salió de esa unión entre tu cabeza y tus manos?
03/11/2015 a las 23:50
Respondo en el comentario #39.
03/11/2015 a las 23:02
Coctelera de estados de ánimo, incluyendo el tuyo al leer. Bárbaro.
 Basdala
03/11/2015 a las 23:02
Top #1326?
Que hacés gordo....
Me parece que voy tener que patentar mi Nick.
 Liliana Olveira
04/11/2015 a las 01:25
¿Sos real Basdala?
04/11/2015 a las 03:48
no lo nombres mas de tres veces porque se te aparece en una galería.
 Basdala
11/11/2015 a las 07:21
Por qué habría que dudar?
 Basdala
11/11/2015 a las 07:23
Por qué habría que dudar?
   edu
05/11/2015 a las 10:40
gol de media cancha
06/11/2015 a las 03:43
con arbitraje de ceballos!
 Basdala
11/11/2015 a las 07:21
En contra?
 Jhordan PLG
08/11/2015 a las 17:50
Qué?! Un fantasma! Señal de la cruz porsiaca.
 Basdala
11/11/2015 a las 07:22
No hablen de fantasmas que me asusto.
13/11/2015 a las 23:51
Pensar que el gordo decía que Basdala escribía bien.......
 Luis Fariña
03/11/2015 a las 22:58
A mí me pasó parecido mientras leía. Me venía encantando, te odié por un rato por habernos mentido y después te odié de nuevo por como escribís. Igual este último es medio constante pero me hace volver.
Sos muy capo gordo. Abrazo.
03/11/2015 a las 22:26
Hernan, tengo que tener culpa de no leer y de disfrutar de que me leen, como ese impulso de la niñez que te hace amar que te lean cuentos? no se, hace un tiempo te escuche charlar con pergolini de un niño genio que decia "la lectura esta sobrevalorada" sera cierto? yo disfruto de escuchar tus mensajes de voz y de los videos que hay en la web donde lees. ojala algun dia puedas venir a La Rioja, Argentina asi te escucho y te abrazo. Me devolviste las ganas de leer por placer gordo hermoso! no soy puto, aclaro. pero te quiero tanto porque das el corazon en cada textoy eso se siente!
 Usuario Anónimo
03/11/2015 a las 22:25
¡Qué vivan los fabuladores!
 juanma
03/11/2015 a las 22:19
me parece que nadie te felicito porque te estas convirtiendo en un gran orador
03/11/2015 a las 22:24
Sí, en el comentario #32 lo hacen, che.
 KEKO
03/11/2015 a las 22:15
Que maravilla.Dibuje fenómeno.
 Ito Franco
03/11/2015 a las 22:09
Este relato se merece un guión cinematográfico! Chapeau Sr. Casciari...
 Jhordan PLG
08/11/2015 a las 17:47
Lo mismo pesaba mientras leía el post.
 GERMAN SERAIN
03/11/2015 a las 22:04
Maestro. Claramente no puedo dejar de preguntarme si todo esto será una historia real o un invento tuyo. Pero me digo que no importa, que no quiero saber. En realidad sí, quiero. Pero me respondas lo que me respondas no sabré si creerte o no. Un abrazo sincero. Sí, de verdad.
03/11/2015 a las 23:48
Respondo en el comentario #39.
 Fede Nouet
03/11/2015 a las 21:59
Increíble relato. Es como ser Bobby Robson en el 86, planificar toda la semana como marcar a Maradona, y que después el tipo te haga lo que ya todos conocemos. Abrazo Hernán!
 Elpe Lado
03/11/2015 a las 21:57
Excelente! Vas mejorando, tengo fe que vas a salir bueno.
03/11/2015 a las 21:39
Muy bueno!!
 Estefanía
03/11/2015 a las 21:35
Muy bueno el relato. Lástima que no me enteré que andabas por Argentina,
03/11/2015 a las 21:29
Me da igual que sea verdad o mentira. Es un relato maravilloso. Grande Hernán!!!
 Criptonita
03/11/2015 a las 21:26
Impresionante, sin pestañear hasta el final. Sigo agradeciendo no haber muerto en la escalera para seguir leyendo éstas cosas.
 Dogman
03/11/2015 a las 21:24
Me cago en Basdala, se me llenaron los ojos de lagrimas.
 NENE
03/11/2015 a las 21:24
Genial : sobre todo :

Entonces, ¿también te has creído que existen Alejandra y Nery?».

Como decimos en el barrio , te toco el culo sin sacar la mano del bolsillo .
Un abrazo . ( y será cierta la historia de Basdala , pero eso es parte de este juego , del escritor y el lector No ?? ) .
03/11/2015 a las 21:34
La historia es real.
KurtPérez
04/11/2015 a las 11:37
Claro. Es real. En esa metarrealidad en la que nos embaucas a todos. Eso es lo mejor, que cuando parece que se ha terminado el juego puedes dar un par de pasitos más.
 nicolas cestari
03/11/2015 a las 21:19
Hernan:
Buenas tardes, dicho lo siguiente con la confianza que no me diste, te parece hacernos venir hasta la pagina para leer algo que ya leímos o escuchamos varias veces, estas tensando la cuerda.
Como dice mi jefe, labura y que no se note que te rascas.
Abrazo
Nico
03/11/2015 a las 21:28
¡Perdón Nico! La próxima vez que vengas hasta acá y haya algo que ya leíste, avisame y te pago el taxi de vuelta.
 nicolas cestari
03/11/2015 a las 22:14
Tenes crédito, no hace falta.
La culpa es de uno que ya disfruto de los libros, las orsai, los vídeos y quiere mas..
Es para provocarte un poco.
Abrazo
Nico
 magavie saulado
04/11/2015 a las 04:15
bue, yo también creo haberlo leído antes
de todas maneras, no estuvo mal recordarlo
03/11/2015 a las 21:19
Me acuerdo...lo leí en el Diario de una mujer gorda...con qué alegría lo recibía cada semana...en la revista y ahora. Y sigo disfrutando de la historia.
 carlos fabian gomez
03/11/2015 a las 21:19
Gracias por la magia!
 lucho
03/11/2015 a las 21:17
Me pegué todo el día entrando para hacer un pri... Ponete de acuerdo loco!!! Acá no hay patrón que valga jajajaja. BuenísimO!!!
 Diego Spucches
03/11/2015 a las 21:11
Bueniiiiisimo
03/11/2015 a las 21:10
Hernán, como te dije en las "Anécdotas mejoradas"... ahora sí vale la pena escucharte. Muy buen texto, muy buen audio. Envidio un poco a Basdala (o como sea que se llame), esa venganza se me debería haber ocurrido a mí...
 Lau
03/11/2015 a las 21:08
La historia de Basdala me encanta. Y qué bien estás leyendo.
 Albano Fernandez
03/11/2015 a las 21:07
Ahhh y si hubiera escrito antes de leer seria top 5!...
 Albano Fernandez
03/11/2015 a las 21:06
Aplausos!!!
03/11/2015 a las 21:06
Hoy tuve necesidad, no por vaga, de ver el video. Me hiciste llorar y otra vez, me sorprendiste. Gracias
 Yako
03/11/2015 a las 21:05
PRImer tiempo..
 Santiago Morón
03/11/2015 a las 21:02
"...al que se hacía pasar por una vieja mercedna..." Faltó la i.
Excelente texto, yo tambien lloré, me cago en Basdala!
03/11/2015 a las 21:32
Gracias, corregido!
03/11/2015 a las 21:01
Me gusta leer la historia de nuevo, como esas peliculas que siempre le encontras algo nuevo. Eso si, vos disculpame pero tengo que decirlo...... Puto Garca!!! me debes toda una mañana de F5 o al menos una historia nueva. Igual con un sambuche de mortabela arreglamos.
03/11/2015 a las 21:32
A cierta edad no hay historias nuevas, sino versiones en video. Ya vas a llegar a viejo, vas a ver.
05/11/2015 a las 15:29
Cuando logre atrapar a mi sombra capaz que te puedo llegar a responder, por el momento sigo sin gastar un mango con el garfio y siempre a contra reloj.....
 Kukuzen
03/11/2015 a las 21:01
Bien Gordo. Por ahi va la cosa. El chantaje emocional bloggero ya no es primicia de unos pocos; sino pasto de otros varios, mas jóvenes, y capaz que mas delgados que nosostros también. Me gustó mucho. Igual no me tomés muy en sero, en realidad soy un alienígena que vive en andrómeda y está decodificando este lenguaje para un experimento que presentar en la escuela con el objeto de llegar a promocionar la materia electiva "Razas inteligentes con lenguaje en estadio de evolución" (si, tenemos escuelas acá, también, en andromeda) Paz.
03/11/2015 a las 21:31
Yo también escribía comentarios drogado. No se hace, hay que madurar.
03/11/2015 a las 21:00
Y bueno, Hernán, has aprendido muy bien de tu experiencia con Baslada (real o no) puesto que hemos probado esa medicina en reiteradas ocasiones.
03/11/2015 a las 20:59
Por andar leyendo me perdí de ser 17 ahora soy 22 pero bueno
03/11/2015 a las 21:00
No pues por andar escribiendo el coment quede en 23
03/11/2015 a las 20:57
Es muy bueno esto.
03/11/2015 a las 20:56
Hernán, te faltó una i en "se hacía pasar por una vieja mercedna".
Dicho esto, y siendo de las que andaba por el blog en el 2004, pero no se animaba a comentar, recuerdo que amé esta historia cuando la leí en la revista, y la sigo amando ahora. Y siempre voy a dudar si inventaste a Basdala o no. :)
03/11/2015 a las 21:31
Gracias, corregido!

La historia de Basdala es real, muchos lectores del viejo blog de los Bertotti recuerdan esta anécdota.
03/11/2015 a las 21:34
Sí, yo la recuerdo. Pero a veces dudaba de la existencia de todos los comentaristas... Paranoias de quien tenía quiticientas cuentas de mail y seudónimos para cada lugar. Creía que todos éramos perfiles falsos.
04/11/2015 a las 00:57
archive.org no miente
 Diego Spucches
03/11/2015 a las 20:56
Top twenty
 Nicolas Jorge
03/11/2015 a las 20:51
Ahi nomas eh ? casi muero en la oficina por apurarme
03/11/2015 a las 20:51
Uno de tus mejores cuentos. Me acuerdo cuando lo leí en la revista y me sentí cómplice de él.
03/11/2015 a las 20:47
La historia de Basdala es digna de tus mentiras. No creo que haya existido Basdala, ni Montse, ni Mirta, ni vos. Y todos sabemos que el Chiri es solo un amigo imaginario.
03/11/2015 a las 23:02
El Chiri será imaginario, Basdala no.
 Gabriel Rotman
03/11/2015 a las 20:47
Y bueno, llegue 16, no esta mal ...
03/11/2015 a las 20:46
Catorça!!!!
 Sole Ceballos
03/11/2015 a las 20:46
Hasta que recuperé mi contraseña, llegué en el 14. Aplausos Hernán!
(El viernes recibí en la puerta de casa España decí alpiste, dedicada. Gracias)
03/11/2015 a las 21:30
Usted se lo merece.
 taximetrista
03/11/2015 a las 20:43
Que lindo número el 13.
 Juan Bolas
03/11/2015 a las 20:40
Top 5
 Juan Bolas
03/11/2015 a las 20:40
pff
 dani22v
03/11/2015 a las 20:40
oooo
 ppb
03/11/2015 a las 20:38
Oo
 Augusto Verga
03/11/2015 a las 20:38
Top ten
 Maximiliano Mustafa
03/11/2015 a las 20:38
Top Ten
 Carlos Cova
03/11/2015 a las 20:38
Top Ten!!!
 Calabazza
03/11/2015 a las 20:38
como se juega a esto?
03/11/2015 a las 21:29
Con trampas, siempre.
04/11/2015 a las 02:39
El reglamento:
http://editorialorsai.com/pri/reglas.php
03/11/2015 a las 20:36
Epa, esto es nuevo!
03/11/2015 a las 20:50
digo que me esperaba el del nieto. Bien por usted!
03/11/2015 a las 21:29
Ni el del nieto ni este son nuevos. Pero me pareció mejor poner este porque el video sí es nuevo.
03/11/2015 a las 22:18
Seguro, no lo dije con ironía. De verdad esperaba el texto de PAPEL y me sorprendió al entrar encontrarme con este otro.
Saludos!
03/11/2015 a las 20:35
TOP TEN!
03/11/2015 a las 20:35
TOP FIVE!!!!!
03/11/2015 a las 22:26
TOP FOUR!!!!
 Rodrigo Villar
03/11/2015 a las 20:34
¿Podio?
 Lucho
03/11/2015 a las 20:33
Pri
 Lucho
03/11/2015 a las 20:33
Bien Gaitán, felicitaciones.
03/11/2015 a las 20:55
Gracias.
03/11/2015 a las 20:32
Pri
03/11/2015 a las 20:36
Bien ahí!
03/11/2015 a las 20:47
Con este Pri me estás pisando los talones en el ranking, tengo que corregir eso...
03/11/2015 a las 20:57
Y tengo un pri en el ranking amateur que vengo reclamando hace tiempo.
03/11/2015 a las 20:56
Tres años hace que no llegaba primero.
03/11/2015 a las 21:29
Voy a actualiza pronto. Felicidades gaitán!
04/11/2015 a las 00:55
grande Osvaldo Corazon!!!!!!
 Juan Pedro Monteagudo
04/11/2015 a las 19:57
Hay un ranking de los pri?! challenge accepted!
06/11/2015 a las 15:17
No no....es solo para jugar por jugar...
si llegás a hacer pr¡ algún día, mandá , logueate con mi usuario...
usuario: Eltoti
Password: Vivanlasnovelasmueranlossalvajesunitarios

no lo hagás público...
gracias J P Mont....(¡caramba!)