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Lucas y Alex
viernes 19 de marzo, 2004

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Lucas y Alex
viernes 19 de marzo, 2004

Ni olvido ni perdón

   

Cuando se abre el telón Alex y Lucas ya están en el centro de la escena, conversando sin mirarse. No tienen más de cinco años cada uno. Están en el arenero de un espacio público, rodeados de baldecitos, moldes y juguetes.

ALEX.- (Colocando arena en su balde) Estoy medio preocupado, ¿sabés? Ayer los vi a mis viejos cogiendo...

LUCAS.- (Sorprendido) ¿Cómo, cogiendo?

ALEX.- Normal: mi papá arriba de mi mamá, en la cama grande.

LUCAS.- Eso ya sé..., quiero decir que cómo los viste.

ALEX.- Ah, sin querer... Eran como las doce de la noche, yo me levanté de la cama porque tenía miedo de dormir solo y me quise ir a la pieza de ellos... Muchas veces lo hago.

LUCAS.- Yo también, me encanta meterme entre los dos. Pero nunca me los encontré cogiendo.

ALEX.- Mejor para vos. Es muy fulero..., más a nuestra edad.

LUCAS.- ¿Por?

ALEX.- Es que no sabés qué hacer, chabón. Y lo peor es que querés irte a la mierda, pero no te vas. Es como si tu cabeza te dijera "andáte Alex, déjalos tranquilos, ni los mirés", pero al mismo tiempo el cuerpo no te hiciera caso.

LUCAS.- Chau, qué loco... ¿Y entonces qué hiciste?

ALEX.- Qué voy a hacer. Me quedé ahí parado, en el marco de la puerta, con la boca abierta supongo, y después de un rato de espiarlos, sin querer, me pongo a llorar... ¡a los gritos me pongo a llorar!, como un boludo.

LUCAS.- (Incrédulo) ¡Andá! ¿Y por qué te pusiste a llorar?

ALEX.- ¡Qué sé yo! (Preocupado, tirando un puñado de arena). Eso es lo raro. Me vino el puchero de adentro, desde los riñones... Como cuando nos estaban saliendo los dientes, ¿te acordás?, como una puntada, pero acá. (Se señala el estómago y dice, en un tono más bajo) Yo debo tener alguna historia con mi vieja, chabón, algo muy oscuro, medio sexual.

LUCAS.- No jodas con eso, Alex... (Cambiando de tema, algo avergonzado) ¿Y ellos qué onda, cómo reaccionaron?

ALEX.- Imagináte, Lucas. Les corté el polvo por la mitad. Es como que te apaguen la tele en el medio de los Teletubbis... No sabían cómo ponerse, no sabían qué decir. Estaban como nosotros cuando rompemos algo, ¿viste que no sabés a dónde poner los ojos?

LUCAS.- Como cuando nos cagábamos encima sin querer, y ya teníamos tres o cuatro años.

ALEX.- Sí, así: nerviosísimos estaban... Se vistieron a las apuradas, quisieron hablar conmigo, me preguntaron qué había visto, mi viejo me explicaba que él no le estaba haciendo nada malo a mi vieja, mi vieja lloraba... Un dramón, pobre gente.

LUCAS.- ¿Y vos?

ALEX.- Yo me hacía el recontra pelotudo, como que no entendía nada, incluso medio me hice el que tenía sueño. Empecé a decir "noni, noni" y me chupaba el dedo.

LUCAS.- ¡Qué garrón!

ALEX.- Mi vieja estaba hecha bolsa, se quedó a dormir toda la noche en mi cama. Yo abrazadito a ella. Me dormí enseguida, pero creo que ella no pegó un ojo en toda la noche, porque esta mañana tenía unas ojeras así de grandes...

LUCAS.- ¿Y hoy qué? ¿Alguien sacó el tema en el desayuno?

ALEX.- Cero: ni una palabra. Todo eran miradas huidizas, los tres nos hacíamos los giles, callados en la mesa... (Encogiéndose de hombros). Pero eso sí: yo esperé a que mi viejo se pusiera el traje y le vomité todo el nesquick encima. Para que le quede bien clarito que tengo un trauma marca cañón.

LUCAS.- Bien hecho, Alex: ni olvido ni perdón con tu viejo.

ALEX.- (Después de una pausa.) Che, Lucas, ¿vamos a comer barro?

LUCAS.- Dale, a mí también me pegó de regresión todo este asunto...

(Telón)

Hernán Casciari
viernes 19 de marzo, 2004


Ni olvido ni perdón

por Hernán Casciari

Cuando se abre el telón Alex y Lucas ya están en el centro de la escena, conversando sin mirarse. No tienen más de cinco años cada uno. Están en el arenero de un espacio público, rodeados de baldecitos, moldes y juguetes.

ALEX.- (Colocando arena en su balde) Estoy medio preocupado, ¿sabés? Ayer los vi a mis viejos cogiendo...

LUCAS.- (Sorprendido) ¿Cómo, cogiendo?

ALEX.- Normal: mi papá arriba de mi mamá, en la cama grande.

LUCAS.- Eso ya sé..., quiero decir que cómo los viste.

ALEX.- Ah, sin querer... Eran como las doce de la noche, yo me levanté de la cama porque tenía miedo de dormir solo y me quise ir a la pieza de ellos... Muchas veces lo hago.

LUCAS.- Yo también, me encanta meterme entre los dos. Pero nunca me los encontré cogiendo.

ALEX.- Mejor para vos. Es muy fulero..., más a nuestra edad.

LUCAS.- ¿Por?

ALEX.- Es que no sabés qué hacer, chabón. Y lo peor es que querés irte a la mierda, pero no te vas. Es como si tu cabeza te dijera "andáte Alex, déjalos tranquilos, ni los mirés", pero al mismo tiempo el cuerpo no te hiciera caso.

LUCAS.- Chau, qué loco... ¿Y entonces qué hiciste?

ALEX.- Qué voy a hacer. Me quedé ahí parado, en el marco de la puerta, con la boca abierta supongo, y después de un rato de espiarlos, sin querer, me pongo a llorar... ¡a los gritos me pongo a llorar!, como un boludo.

LUCAS.- (Incrédulo) ¡Andá! ¿Y por qué te pusiste a llorar?

ALEX.- ¡Qué sé yo! (Preocupado, tirando un puñado de arena). Eso es lo raro. Me vino el puchero de adentro, desde los riñones... Como cuando nos estaban saliendo los dientes, ¿te acordás?, como una puntada, pero acá. (Se señala el estómago y dice, en un tono más bajo) Yo debo tener alguna historia con mi vieja, chabón, algo muy oscuro, medio sexual.

LUCAS.- No jodas con eso, Alex... (Cambiando de tema, algo avergonzado) ¿Y ellos qué onda, cómo reaccionaron?

ALEX.- Imagináte, Lucas. Les corté el polvo por la mitad. Es como que te apaguen la tele en el medio de los Teletubbis... No sabían cómo ponerse, no sabían qué decir. Estaban como nosotros cuando rompemos algo, ¿viste que no sabés a dónde poner los ojos?

LUCAS.- Como cuando nos cagábamos encima sin querer, y ya teníamos tres o cuatro años.

ALEX.- Sí, así: nerviosísimos estaban... Se vistieron a las apuradas, quisieron hablar conmigo, me preguntaron qué había visto, mi viejo me explicaba que él no le estaba haciendo nada malo a mi vieja, mi vieja lloraba... Un dramón, pobre gente.

LUCAS.- ¿Y vos?

ALEX.- Yo me hacía el recontra pelotudo, como que no entendía nada, incluso medio me hice el que tenía sueño. Empecé a decir "noni, noni" y me chupaba el dedo.

LUCAS.- ¡Qué garrón!

ALEX.- Mi vieja estaba hecha bolsa, se quedó a dormir toda la noche en mi cama. Yo abrazadito a ella. Me dormí enseguida, pero creo que ella no pegó un ojo en toda la noche, porque esta mañana tenía unas ojeras así de grandes...

LUCAS.- ¿Y hoy qué? ¿Alguien sacó el tema en el desayuno?

ALEX.- Cero: ni una palabra. Todo eran miradas huidizas, los tres nos hacíamos los giles, callados en la mesa... (Encogiéndose de hombros). Pero eso sí: yo esperé a que mi viejo se pusiera el traje y le vomité todo el nesquick encima. Para que le quede bien clarito que tengo un trauma marca cañón.

LUCAS.- Bien hecho, Alex: ni olvido ni perdón con tu viejo.

ALEX.- (Después de una pausa.) Che, Lucas, ¿vamos a comer barro?

LUCAS.- Dale, a mí también me pegó de regresión todo este asunto...

(Telón)

Hernán Casciari
viernes 19 de marzo, 2004


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


tortu
11/07/2005 a las 04:26
2 palabras: im presionante
manuel_mandeb
14/02/2005 a las 03:56
Jajaja, muuuy bueno.
DANIELA
06/11/2004 a las 17:19
este tambien esta bueno y bueno la moraleja que te deja es que los chicos entinden todo, bueno y la misma moraleja que los otros es el ultimo que me quedaba para leer inbenta mas.
exitos.
José Joaquín López
22/03/2004 a las 19:09
Los leí antes de comentar Félix. Si la intención era esa, pues bien (no lo ha dicho Casciari, ni tiene obligación de hacerlo). Lo que pensaba es que sería más curioso imaginar una conversación real entre los niños.

Y no es un cuento, es un diálogo previsto para una escena de teatro, por ello se abre el telón al principio y se cierra al final.
shered
22/03/2004 a las 12:22
Simplemente genial.

Ese juego entre lo que un chico de apenas 5 años sería capaz de expresar con la amplitud del lenguaje de un adulto y la exteriorización de ésto con sus propias herramientas, como comer barro por regresión ante una situacion asi esta genial... y si no se entiende que ni yo me la creo cuando escribo en dificil:

Hernán: estuvo de lujo, chabón. Con este dúo, cualquier ausencia Mirtística se te perdona.

Besos a los tres y que se apure la Nina que la estamos esperando.
Félix
20/03/2004 a las 20:53
Joaquín, te recomiendo una segunda lectura del cuento, y la lectura de los comentarios 10 y 11.

Hernan: este post debería inaugurar el aumentativo: es un postón.

Un abrazo a todos.
José Joaquín López
20/03/2004 a las 14:26
Estoy de acuerdo con Anika. A veces no me parecen niños conversando. Es difícil escribir como hablan los niños. "Todo eran miradas huidizas" no me parece de niños.

Disfruté el diálogo, esta muy bien. Saludos.
Zutique
20/03/2004 a las 05:17
La gente no ve a los niños como inocentes, sino como idiotas. Creo que en los niños a veces hay mucha más sensatez y sapiencia que en adultos ya pasadas de 3 generaciones. Subestimar a los niños está mal, en una mirada de ellos puede haber todas las respuestas a todas las preguntas de los mayores. Y a todos nuestros problemas.

Por eso me encantó el texto. Los niños no son "boludos".
Guty
20/03/2004 a las 04:58
Juaaa!!!
Que masa chabón! Son los rugrats en argento, te pasaste!!
dalusk
20/03/2004 a las 04:32
Aparte de "jajajajajajajajajaja" no se me ocurre mucho más que decir,salvo que si pones mas diálogos de Lucas y Alex varios aquí vamos a estar en la carcajada perenne...mira que vomitar el nesquick...jajajajajajaja.
Un abrazo, y seguimos esperando a Nina :)
Antraxito
19/03/2004 a las 21:45
Si seguís con Lucas & Alex te empiezo a perdonar el matricidio.
Quiroga
19/03/2004 a las 18:22
Plaza me lo mandó desde españa y como muchos de sus aportes una maravilla.
Voto por el huevlog
Liliana
Medea
19/03/2004 a las 18:12
Sencillamente genial! :D
Me encantó, Hernán... Soy de las calladitas que a diario visitamos pero no decimos ni pío. Hoy sí: el post es fascinante...

Un saludo
Edmundo Marino
19/03/2004 a las 18:07
El mejor Jorge está de regreso
pecadora
19/03/2004 a las 17:53
El texto me causó la misma impresión que a Anika: no me cierra dos pequeños de cinco años hablando así...esperaba al final del relato alguna línea que aludiera a dos boludones de quince años.
Es que a los cinco, podrían sentir todo lo que describen, pero no ponerle esas palabras.

A propósito y enlazandolo con el tema de ayer, eran dos chicos bien argentinos, por el lenguaje, digo.

Cariños y buen fin de semana!
Rayis
19/03/2004 a las 16:34
yo tb voto por el huevlog de lucas y alex! quiero máaaaaas! (al mejor estilo propaganda de tang. pero no quiero ser tan odiosa como el guarrito)
Diablita
19/03/2004 a las 16:27
Alex y Luquita son los Beavis & Butthead del mañana?
Susy
19/03/2004 a las 15:39
Muy bueno hernán , concuerdo con quien dijo que Alex y Lucas merecen su blog!
Anika
19/03/2004 a las 14:53
Gracias, Lununa y Rax.
Así de repente, no entendí que la gracia es precisamente esa, que todo el tiempo hablan como adultos. Se me hacía tan extraño oir a un niño pequeño diciendo la palabra "riñones". Ni "cogiendo", ni "polvo", ni "querés irte a la mierda"... ni nada (que los niños a veces dicen cosas más difíciles de pronunciar), pero "riñones" era muuuy raro :-) Perdón, perdón.
Rax
19/03/2004 a las 14:06
Anika, creo que el punto es precisamente el contraste entre la edad de los escuinclillos y su vocabulario de adulto.
No es que el autor desconozca el habla de los niños, sino que la trasgrede con toda intención... y en eso, justamente, está su encanto (bueno, a mí me encantó).
Pero no te preocupes, no es que seas muy simple. Vuelve a leerla con más calmita y verás que no es ése el único momento en que los peques hablan como adultos, sino que esa es precisamente la constante (pero sus referentes son infantiles, su cotidianidad -el nesquik, el barro, el complejo de Edipo...) :)
Muchos saludos a todos, puesn
lununa
19/03/2004 a las 14:00
Anika, es que toda la conversación está fuera de la edad de los chicos... ese es el chiste de la historia.
A mi me encantó.
¿Y Nina? Se vé que no quiere salir para evitar los traumas :)
Anika
19/03/2004 a las 13:54
¿¿¿Cómo??? ¿hay algo que no entendí de la historia? ¿quiere decir otra cosa de la que parece que quiere decir? Por favor, una traducción que soy muy simple... :_(
QuiQue
19/03/2004 a las 13:44
Ay Anika !!! ..... no te das cuenta que el cuento es una ficción !!!
Si los padres NO cogen .... entendés ???
Cómo pensás que mi mamá hubiera hecho una cosa asi ???
Por suerte, ahora también sé que las hijas tampoco .......
La Romu
19/03/2004 a las 13:25
Bouvard y Pècuchet, Ocalito y Tumbita, y ahora... Alex y Lucas.
Mentecato
19/03/2004 a las 12:35
Hacete un huevlog con las aventuras de Alex y luquitas... tienen tema pa rato y pinta para el bombazo.
Anika
19/03/2004 a las 12:30
Está muy bien la historia, Hernán, salvo por una cosa... esa conversación es demasiado prematura para dos niños que juegan con cubos y moldes en la arena, y ven los Teletubbies. Sobre todo cuando dice: "Me vino el puchero de adentro, desde los riñones". Esa toma de conciencia del origen (físico) del propio puchero no se tiene hasta por lo menos cinco años más tarde. No me refiero a la reacción del niño frente al hecho de haber sorprendido a los papás en un momento así de íntimo, sino a la forma de expresarlo.

Un abrazo,
Ana
marci
19/03/2004 a las 12:10
jajajajaja
Excelente!!!

"ALEX.- (Después de una pausa.) Che, Lucas, ¿vamos a comer barro?
LUCAS.- Dale, a mí también me pegó de regresión todo este asunto..."

me mate de la risa...
Truta Vermelha
19/03/2004 a las 11:46
¡¡Muuuuy bueno!!
paula
19/03/2004 a las 11:43
un puema! me mataste, chabón!
ayer también me encantó, pero estaba cansada y no dije nada
entré esta mañana tempranito a ver qué palabras hilvanabas, y para saber si Nina había llegado o no.
al no ver nada de hoy, pensé: están pariéndola!
Y ahora volví a entrar para saber si tu ausencia continuaba o había sido un exceso de puntualidad mío.
bueno, da gusto leer lo que escribís en tu "dulce espera",
buen fin de semana amigos!
bender
19/03/2004 a las 09:36
:-D
Bellísimo.