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Autoayuda
miércoles 17 de marzo, 2004

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miércoles 17 de marzo, 2004

Nosotros y los números redondos

   

Acabo de cumplir treinta y tres años y por suerte no ha pasado nada; eso se debe a que la cifra no tiene ceros. Le tengo un respeto cabalístico a los números, a las fechas que sospecho claves, a los calendarios y a los ceros cuando están a la derecha. Aunque por suerte no soy el único idiota que se rige por esto de los números redondos.

Para comenzar una dieta, las señoras excedidas prefieren dejar los postres los lunes. Nunca un miércoles por la tarde. Para ser más buenos, mejores personas o esposos fieles, muchos esperamos que el año termine, y que la buena letra comience a intentarse justo el primero de enero. Como los chicos de la primaria, que mejoran la caligrafía con cada cuaderno nuevo.

Las crisis de las personas ocurren siempre cuando festejan aniversarios redondos. La de los treinta y la de los cuarenta es la que nos ataca a los hombres más a menudo. La de los cuarenta y la de los cincuenta, en cambio, es bien femenina y tiene que ver con el nacimiento de las arrugas, con la sequía de la maternidad.

Un matrimonio se descontrola, por lo general, con la comezón del séptimo año. La edad del pavo sorprende a los adolescentes a los quince. El comunismo se les sube a la cabeza a los dieciocho. Se madura a los venticinco. Se desea carne fresca otra vez a los cincuenta. A los ochenta, comienza a vivirse la yapa de la vida.

Tratar de encontrarle principios y fines cronológicos a cosas tan azarosas e intempestivas como el amor, la angustia, el desarraigo o la madurez es una manía del hombre que sirve para ordenar lo ingobernable, para fingir que se le ha encontrado el norte a una brújula desatada: la del destino.

¿Por qué no empezar la dieta de la cebolla un martes, después de la novela? ¿Para qué nos juramos -en voz baja- ser mejores personas justo el 31? ¿Por qué no un veintisiete de abril, o un seis de setiembre? ¿Por qué a nadie le ataca la crisis de la frustración personal a los veintisiete, o a los treinta y tres? ¿Por qué tiene que ser, exactamente, a los treinta?

Sentimientos encontrados. Vejez minuciosa. Amores no correspondidos. Culpas. Creemos que todo nos llega o se va cuando nace el día, cuando despedimos el año, cuando nos reconocemos en década nueva. Creemos que la estrella brillará a las cero horas de un año con muchos ceros.

Los números redondos nos provocan cosas. Deseos de balances o modificaciones sustanciales. Hormigas donde la espalda encuentra su buen nombre. Bienvenidos, entonces, los números redondos, las cifras frías, los años y los lunes por la mañana. Bienvenida cualquier cosa que nos provoque cambiar, mejorar, aceptar los errores y empezar de nuevo.

Pero hay que saber también que todos los días es un día nuevo. Que cada vez que pestañeamos algo cambió a nuestro alrededor. Que el corazón, en el transcurso de esta frase, ya bombeó otra vez sangre nueva, y ahora otra, y cuando termine este párrafo habrá bombeado cuatro veces más dentro de cada uno. Y que eso es un milagro, un azar que nos corresponde a nosotros, y no a otro. Tenemos un nombre y un apellido. Un lugar en el mundo. Algo por cambiar y mejorar.

Escribo esto un 17 de marzo, es miércoles. No ha llegado aún ni el mediodía. Nadie en este mundo (ni el lector ni yo) tenemos veinte, o treinta o cuarenta años exactos. Faltan ocho meses y monedas para otro fin de año. Y muchísimos años para que se acabe el siglo. Hoy, miércoles diecisiete, no empieza ni termina nada nuevo en estas vidas. Y sin embargo: ¿hay algo por cambiar? ¿Alguna cosa que no cierra está en nuestras manos? No esperemos, ni siquiera, a fin de mes (es mejor empezar con plata). No esperemos a los ochenta, esa yapa de la vida. Es ahora. Ahora o nunca. Ni bien leamos el punto final de esta cháchara, ni bien sepamos que el corazón de la vida sigue marcándonos el ritmo, hagamos algo para que brille la estrella.

Hernán Casciari
miércoles 17 de marzo, 2004


Nosotros y los números redondos

por Hernán Casciari

Acabo de cumplir treinta y tres años y por suerte no ha pasado nada; eso se debe a que la cifra no tiene ceros. Le tengo un respeto cabalístico a los números, a las fechas que sospecho claves, a los calendarios y a los ceros cuando están a la derecha. Aunque por suerte no soy el único idiota que se rige por esto de los números redondos.

Para comenzar una dieta, las señoras excedidas prefieren dejar los postres los lunes. Nunca un miércoles por la tarde. Para ser más buenos, mejores personas o esposos fieles, muchos esperamos que el año termine, y que la buena letra comience a intentarse justo el primero de enero. Como los chicos de la primaria, que mejoran la caligrafía con cada cuaderno nuevo.

Las crisis de las personas ocurren siempre cuando festejan aniversarios redondos. La de los treinta y la de los cuarenta es la que nos ataca a los hombres más a menudo. La de los cuarenta y la de los cincuenta, en cambio, es bien femenina y tiene que ver con el nacimiento de las arrugas, con la sequía de la maternidad.

Un matrimonio se descontrola, por lo general, con la comezón del séptimo año. La edad del pavo sorprende a los adolescentes a los quince. El comunismo se les sube a la cabeza a los dieciocho. Se madura a los venticinco. Se desea carne fresca otra vez a los cincuenta. A los ochenta, comienza a vivirse la yapa de la vida.

Tratar de encontrarle principios y fines cronológicos a cosas tan azarosas e intempestivas como el amor, la angustia, el desarraigo o la madurez es una manía del hombre que sirve para ordenar lo ingobernable, para fingir que se le ha encontrado el norte a una brújula desatada: la del destino.

¿Por qué no empezar la dieta de la cebolla un martes, después de la novela? ¿Para qué nos juramos -en voz baja- ser mejores personas justo el 31? ¿Por qué no un veintisiete de abril, o un seis de setiembre? ¿Por qué a nadie le ataca la crisis de la frustración personal a los veintisiete, o a los treinta y tres? ¿Por qué tiene que ser, exactamente, a los treinta?

Sentimientos encontrados. Vejez minuciosa. Amores no correspondidos. Culpas. Creemos que todo nos llega o se va cuando nace el día, cuando despedimos el año, cuando nos reconocemos en década nueva. Creemos que la estrella brillará a las cero horas de un año con muchos ceros.

Los números redondos nos provocan cosas. Deseos de balances o modificaciones sustanciales. Hormigas donde la espalda encuentra su buen nombre. Bienvenidos, entonces, los números redondos, las cifras frías, los años y los lunes por la mañana. Bienvenida cualquier cosa que nos provoque cambiar, mejorar, aceptar los errores y empezar de nuevo.

Pero hay que saber también que todos los días es un día nuevo. Que cada vez que pestañeamos algo cambió a nuestro alrededor. Que el corazón, en el transcurso de esta frase, ya bombeó otra vez sangre nueva, y ahora otra, y cuando termine este párrafo habrá bombeado cuatro veces más dentro de cada uno. Y que eso es un milagro, un azar que nos corresponde a nosotros, y no a otro. Tenemos un nombre y un apellido. Un lugar en el mundo. Algo por cambiar y mejorar.

Escribo esto un 17 de marzo, es miércoles. No ha llegado aún ni el mediodía. Nadie en este mundo (ni el lector ni yo) tenemos veinte, o treinta o cuarenta años exactos. Faltan ocho meses y monedas para otro fin de año. Y muchísimos años para que se acabe el siglo. Hoy, miércoles diecisiete, no empieza ni termina nada nuevo en estas vidas. Y sin embargo: ¿hay algo por cambiar? ¿Alguna cosa que no cierra está en nuestras manos? No esperemos, ni siquiera, a fin de mes (es mejor empezar con plata). No esperemos a los ochenta, esa yapa de la vida. Es ahora. Ahora o nunca. Ni bien leamos el punto final de esta cháchara, ni bien sepamos que el corazón de la vida sigue marcándonos el ritmo, hagamos algo para que brille la estrella.

Hernán Casciari
miércoles 17 de marzo, 2004


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


09/11/2015 a las 11:21
Hagamos lo.
 gaesba
12/04/2006 a las 01:44
Ah, no se ve...
El PD anterior es porque el comentario mío es del 12 de Abril de 2006.
 gaesba
12/04/2006 a las 01:43
Te felicito, Hernán, por este post. Es sencillo, brillante y emotivo, como dice Toro (7).
Yo agrego, es profundo. También es fuerte, como una cachetada. Sirve para hacerte reaccionar...

PD: Perdón por la demora... es que recién ahora tuve oportunidad de leerlo (ja ja)
Ishtar
27/12/2005 a las 21:42
Martes, 27 de diciembre, 21:39. Quedan 4 dias para año nuevo. Solo cuatro dias. Pero creo (es más estoy segura) de que no tengo que esperar tanto para darle ese giro a mi vida. Si, hoy a esta hora y en este dia, voy a hacer brillar mi estrella. Y no voy a esperar ni un segundo más.
Gracias Hernán.
Desde Priego, una nueva y apasionada lectora.
Andrés
09/12/2005 a las 12:17
Hoy, 9 de diciembre, voy a intentar hacer brillar la estrella. Saludos desde Tierra del Fuego
Hernán
18/03/2004 a las 07:37
Hoy no he tenido tiempo de contestar ni participar en los comentarios, y recién ahora puedo hacerlo, así que van mis respuestas en bloque:

Toro Canalla (#7): Bienvenido, pasá cuando quieras.

Chori (#9): Me alegro que hayas visto bien a mi viejo. Espero que te siga ganando al Paddle.

Rosarina (#10): Gracias por pasar a saludar, pero podrías leer algo de Orsai, no seas tan estricta.

Susy (#13): Alimentando la curiosidad... A ver cuándo me contás por qué te sirvió el post de hoy.

Walquiria (#14): ¡Es verdad! Hoy es el cumpleaños de Melandri... ¿Será por eso que no vino? ¿Miedo a la bola?

Susy (#17): Las imágenes en el home, al lado de cada post, tienen tres o cuatro días de vida. Aunque sean en blanco y negro, se intenta darle color.

Tin (#18): Recibí el deseo de tu sobrino, el que quiere una camiseta de Los Bertotti... Tendrás que preguntarle a Mirta cuando vuelva. Yo no tengo poder sobre ella.
Félix
18/03/2004 a las 06:30
Tratar de encontrarle principios y fines cronológicos a cosas tan azarosas e intempestivas como el amor, la angustia, el desarraigo o la madurez es una manía del hombre que sirve para ordenar lo ingobernable, para fingir que se le ha encontrado el norte a una brújula desatada: la del destino.

Un placer leerte (¿ya lo había dicho alguna vez?)
tin_nqn
18/03/2004 a las 05:41
Benedetti dice en un textito llamado "PLURALES"

hay ayeres y hay mañanas, pero no hay 'hoyes'

abrazos.
PD: recibiste el mensaje de mi sobrinito que el que nace en unos dias? dice que a cambio le regala el primer chupete a tu hija, cuando lo deje de usar.
Susy
18/03/2004 a las 04:39
che, las fotos al lado del post, ya estaban? o es algo nuevo?
lununa
18/03/2004 a las 02:53
Igual llega el lunes, el día del cumpleaños redondo, el primero de enero, y no empezamos nada... cada uno arranca cuando puede, ni antes ni después.
walquiria
18/03/2004 a las 00:24
Querido Hernán:
Muy bueno y muy cierto.-
Te mando un beso
Walquiria
p/d: marco melandri: Estimado vecino: creo que es tu cumple, así que Felicidades.-
Susy
17/03/2004 a las 21:32
este post de autoayuda cayo en el momento justo!!! otro dia les cuento por que.
besos
ceci
Carola
17/03/2004 a las 20:47
No me gustan los lunes porq' siempre me voy de farra los domingos y por lo tanto nunca es un buen despertar...con los demás días lo único que tengo en contra es que no se llaman Sábado.
Las décadas me van y me vienen. Cuando encuentren como detener el tiempo me avisan...POR FAVOR!
La depre y las crisis existenciales, una vez al mes, en la misma fecha, pero eso no lo elejí yo.
Para este pasado año nuevo no me prometí nada, tengo una lista atrasa, así que decidí no agregarle más trabajo a la vida.
El próximo mes cumplo 23...habrá algo con el 3? Si a tí, Hernán, no te paso nada, creo que a mi tampoco, al rato es número de suerte.
Rax
17/03/2004 a las 20:17
1. Feliz cumpleaños!!!



2. Con respecto a lo absurdo de las fechas y los plazos: mientras unos festejaban el primer día del año dosmil, otros estaban a la mitad del 5700 y tantos. A veces me pregunto si mi vida sería muy distinta si me enterara, de pronto, que mi cumpleaños fuera un error de una secretaria, y que en realidad, más allá de actas de nacimiento y tal, mi verdadera fecha de nac. fuera, no sé, dos días antes, o tres después, o unas horas luego...

3. Un día decidí que trece kilos extra eran demasiado. Fui al doctor correspondiente. Era martes en la tarde. El doctor me puso a dieta, cruel, perverso: no esperó al siguiente lunes, ni siquiera al desayuno siguiente: empecé directo, sin anestesia, ese martes a la cena. Y bajé los trece kilos (la mitad ya volvieron, pero esa es otra historia).

4. Nada tiene que ver con nada... es sólo que me acordé.

5. ¡Feliz cumpleaños!
Rosarina (antes Luciana)
17/03/2004 a las 19:44
Hernán:
sabés que no soy amiga de pasear por acá.. pero en la dulce espera (suena embarazoso), en la larga espera por el regreso de La Mirta (faltan 14 días) hay momentos en que no sé para dónde ir.
No leí los post anteriores y no creo leer nuevamente pero ¿ya nació NINA?
Podés pasar a contarme por allá... vos sabés cómo encontrarme.
Ah! cierto... felicidades! Ya tenés la edad de Cristo.
chori
17/03/2004 a las 17:19
Hola Hernán, hoy estuve con tu viejo y me dijo que ayer fue tu cumpleaños, felicidades entonces y un abrazo...
tu viejo siempre igual ¿eh? No envejece ni a palos
Chori
Diablita
17/03/2004 a las 17:18
Toro Canalla, criaturita... (Carne fresca para echar a perder entre todos estos "mostros"). Mantenete a distancia, por las dudas, mirá que habemos unos cuantos con ciertas patologías psiquiátricas irrecuperables.
Bienvenido!
ToroCanalla
17/03/2004 a las 16:25
Sencillo y brillante!!!...Emotivo y presuntuoso de tu parte pretender despertarnos del letargo de la espera eterna por los momentos claves.
Esta claro que esos pequeños instantes deben ser aun más pequeños, no debemos dejar pasar las oportunidades a la espera de un único momento para realizarlas, creo fervientemente en la capacidad humana para evitar realizar cosas fuera de lo comun en momentos no "predeterminados".
Cambiemos eso, no me conocen, pero los conozco, leo hace mucho y aguardo en silencio, hoy salgo del armario, pero no para realizar confesiones ni muhco menos, solo para agradecer por hacerme un lugar en este espacio cibernético que empezo gracias a tu y nuestra Mirta(al menos para mí). Hoy con apenas 19 años me sumerjo en un mar de proyectos sin acabar, pero con mucho futuro, estudio, trabajo y demas cuestiones de interes personal que no les interesaria escuchar, al menos no aun.
un parrafo aparte para los escritores de estos sitios que me llenan los ojos de literatura y pasion dia a dia, que me abren la cabeza lentamente y me llenan de intenciones y deseos,escritores como Hernán, y como cada comentarista que deja su huella en cada comentario, en cada expresion que me extrae una pizca de emocion, risas, llantos y demás.
Simplemente Gracias
Me presento ...Toro...un animal que es cada dia mas feliz en este zoologico tecnologico al que me hicieron adicto...
PD: En una semana cumplo 20...oh casualidad numero redondo, oh casualidad estoy en una etapa de cambio, reformas y proyecciones, pero espero poder seguir teniendo esas sensaciones a los 21, 22 y asi hasta el dia q la parca me alcance (aunque se la hare dificil)...
Abrazo y perdon por la extension...a quien quiera oir q oiga!! Ya son parte de mi vida!!
La Romu
17/03/2004 a las 15:13
Y más, Hernán, más: mirá si nos termináramos de dar cuenta (y no necesitáramos mochilas infames en los trenes para entender) que hoy, ahora mismo, estamos viviendo la yapa de la vida, esa cucharada que se saborea como ninguna.
¡Dulces 33!
Diablita
17/03/2004 a las 13:13
Suena muy bonito y prolijo sin embargo, todo depende de las causas, de las consecuencias y de un maldito entorno que, casi siempre es lo que toma la decisión final del cómo y del cuando.
Sabés cuántas veces dije "Hoy sí, eh? Hoy lo hago y que se cague el mundo ", y aquí estoy, viendo pasar los "ayeres", los "hoyes" y resignada "los mañanas" que serán hoyes y luego ayeres y así, sucesivamente y así estoy, con el pavo sin comer...
marci
17/03/2004 a las 12:18
Esa necesidad de rituales que tenemos para poder ordenar la existencia...
Unos mas, otros menos:
Unos se visten de negro, se cubren el rostro, no comen cerdo,se dejan la barba, se arrodillan, tapan a sus mujeres, creen en un libro al que llaman sagrado, se persignan, se azotan, se suicidan...
Otros empiezan la dieta el lunes, se bajan de la cama con el pie derecho, no se casan ni se embarcan el martes 13, esperan con paciencia la crisis de alguna edad...

Y todos pero todos, buscan algo en que creer, algunos en la religion otros en la religion que inventaron, pero todo tiene que ver con eso: el rito.
Cada uno tiene alguno, por eso es tan dificil empezar la dieta el jueves por la tarde.
Y sin embargo es posible despojarse de bastantes cuando uno se pregunta: que estoy haciendo?
Porque no aca mismo y ahora?
Cuando uno capta, como lo describis Hernan, que cada segundo que vivimos es unico e irrepetible (un pensamiento que tal vez te produjo el terrible horror que vivieron, un pensamiento que adopte desde que vivo en este pais) ahi uno deja de esperar la carroza y se sube a la Kawasaki.
Double_Agent
17/03/2004 a las 11:33
Muchisimas veces cuando leo, cualquier cosa, un libro, un poema, escucho una cancion, casi siempre me termina dando la impresion que es para mi,100% para mi, que mi vida es como gran hermano y que el que escribe, sabe lo que yo necesito.
"aprovechar lo que pase de largo, depende en parte de ti"
gracias Hernan. Un poco como que ando necesitando esas palabras.
p.d: igual para mi, hoy tambien es "numero redondo", para mi es mitad de semana ;o?
worm
17/03/2004 a las 11:25
Un post brillante. Tienes un nuevo lector ;)
Patri
17/03/2004 a las 10:25
Todo un alegato a la vida. Desde Madrid, gracias Hernán.