Orsai blog post

Vida privada
martes 8 de noviembre, 2005

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Vida privada
martes 8 de noviembre, 2005

Nunca le abras la puerta a un chino

       

El 12 de septiembre de 2098 Woung viajará por segunda vez en el tiempo. Siempre, desde chico, había querido conocer a su tatarabuelo, porque Woung también es escritor, un joven escritor de 23 años. Al llegar a esta época, Woung me deja un mensaje en el contestador: "Hola, estoy buscando a Hernán Casciari, mi nombre es Woung. Usted no me conoce pero yo sí... Quisiera verlo. Llámeme por favor", y me da el número de un teléfono móvil.

—Será un lector de Orsai —me dice Cris, mientras le cambia los pañales a la Nina—, lo raro es que sepa el número del fijo. Esta gente generalmente te llama al móvil.

—Y ni siquiera.

Es cierto. Suelen contactarse lectores conmigo, para quedar a comer en el FreeWay o cosas por el estilo, pero siempre lo hacen por mail al principio, tímidamente. Nunca llaman a casa, nunca dicen "quisiera verlo". Pero a mí me extrañaban más otros detalles:

—Lo raro también es el nombre —le digo—: nombre chino, acento argentino. Y además me trata de usted, pero tiene la voz de un pibe joven.

Como soy un poco miedoso con los desconocidos y un poco indiferente con los desvergonzados, no lo llamé un carajo. Entonces pasaron tres días y el lunes (ayer) sonó otra vez el teléfono. Esta vez yo estaba en casa jugando con la Nina.

—Hola, soy Woung, ¿está Hernán Casciari?

—Él habla.

—Necesitaría verlo —me dice—. Me vuelvo esta noche y solamente hice el viaje para conocerlo a usted. Si no le molesta paso por su casa en un rato.

—No sé si voy a poder atenderte, mi mujer no está y yo estoy con mi hija, y es un quilombo si viene gente...

—Mejor, mucho mejor —me dice—. También quiero ver a la bisabuela.

—¿A qué bisabuela?

—Yo le explico cuando nos veamos. Por favor, Hernán. Sería un rato nada más, unos mates, hablamos un poco y me voy.

Lo del mate me da una cierta tranquilidad.

—Bueno, qué sé yo, como quieras. Te paso la dirección, ¿tenés para anotar?

—Estoy acá cerca, en la Sagrada Familia, y la dirección me la sé de memoria desde la otra vez —me dice—. Ahora mismo le toco el timbre. Usted vaya poniendo el agua.

Casi no tuve tiempo de pensar cómo podía ser que tuviera mi dirección «desde la otra vez». ¿Qué otra vez? No había pasado un minuto desde la conversación telefónica y ya estaba sonando el portero eléctrico. En vez de abrir desde adentro, como hago siempre, salí afuera para orejear la cara del invitado través de la puerta de la calle.

Lo que vi fue a un muchacho medio chino, oriental mezclado con cristiano, esa gente híbrida que hay ahora, esa gente moderna y cosmopolita. Bien vestido, eso sí, y con una media sonrisa gigante en la cara. Me estaba saludando con la mano.

Le abrí al puerta con un poco de miedo y me pegó un abrazo. Al verlo hacer dos gestos, el corazón me dio un salto: su cara me sonaba conocida, pero no recordaba de dónde. Me preocupaba sin embargo esa familiaridad, sobre todo cuando él estaba serio. En cambio cuando se reía era más chino que nunca, y eso me parecía mejor.

Después de los saludos en el rellano se metió en casa sin pedir permiso y se fue derecho al sofá donde estaba la Nina. Mi hija lo miraba sin miedo: cosa extraña en ella, que es muy fifí con los recién llegados. Suele ponerle mala cara a toda la gente nueva hasta que no le dan caramelos o pan. Pero al chino lo miraba feliz, como si fuera un juguete.

—Yo a usted no llegué a conocerlo —me dice Woung apretándole los cachetes a mi hija—, pero a Nina sí. A ella sí que la conozco, ¿cierto, Nina?

La Nina dice que sí con la cabeza. Es el colmo.

—¿De dónde la conocés a la Nina, del fotoblog? —le pregunto con algo de resquemor, como si de pronto supiera que no tendría que haberle abierto la puerta a ese hombre, al menos no con mi hija dentro.

—No, de ahí no —me dice—. Nina es mi bisabuela, por parte de madre.

Me recorre un frío por la espalda. Me dan miedo los locos, desde siempre les tengo fobia, porque nunca sé cómo hay que reaccionar ante su desdoblamiento. Hago un esfuerzo por entender de una manera lógica lo que ha dicho:

—¿Tu bisabuela también se llama Nina? ¿Eso me querés decir? —pregunto, y lo miro a los ojos, pidiéndole en silencio que no diga lo que sospecho que está a punto de decir.

Pero va y lo dice, un segundo después de que yo adivine lo que va a decir, él sonríe y lo dice:

—Nina es mi bisabuela, Hernán. Usted es mi tatarabuelo —se sienta en una silla, como si estuviera cansado, como si ya no importara nada más, y remata—: y yo vengo del futuro.

En la tele sin sonido hay dibujos animados que Nina observa sin pestañear. Todo lo demás en mi casa es silencio, y un chino loco que me mira.

—Venís del futuro —repito despacio, sin perder la calma, poniéndome entre el recién llegado y mi hija, midiendo la puerta, buscando con la vista algún tramontina para defenderme del ataque inminente del desquiciado.

—Del año 2098 —me dice—. Éste es el árbol, mírelo tranquilo.

Me pasa un pedazo de papel escrito a mano, con el dibujo de un árbol genealógico muy desprolijo, como si hubiera sido redactado durante un viaje en tren. Lleno de líneas, flechas y círculos que omito, el papel viene a decir algo así:

Nina se casa con Fernando (un abogado uruguayo) y da a luz a Marc, en 2026. Marc se casa con Dai-ki, coreana, y tienen a los gemelos Yuan y Andreu en 2051. Yuan se casa con con un abogado argentino y nacen Li (2070), Lucas (2072) y Woung (2075).

Del otro lado del papel hay un mapa para llegar a la Sagrada Familia, al Parque Güell y a otros centros turísticos de Barcelona. Le devuelvo el «árbol» y lo miro a los ojos, sin gestos. Lo estoy estudiando lentamente.

A decir verdad, el chino no parece peligroso en un sentido físico. Quiero decir, no parece inquieto o desesperado por matarme. Toda su locura, por el momento, es verbal. Pero yo me he cruzado muchas veces con locos: sé que son paulatinos, sé que su alucinación va siempre increscendo, que nunca hay que confiar en la serenidad de sus manos. ¿Para qué mentir? Estoy cagado de miedo. Mi hija tiene un año y medio, hace solamente dieciocho meses que la tengo conmigo. Yo me he cruzado con locos muchas veces, y siempre supe defenderme, siempre supe moderar una situación con una dosis de sicología, o por lo menos supe salir disparando a tiempo. Pero ésta es la primera vez que estoy poniendo en peligro algo más importante que mi vida. Nina está ahí, en el sofá, con sus ojazos inocentes. Y yo estoy cagado de miedo.

Tiempo. Necesito hacer tiempo para saber cómo actuar, de qué modo sacarme de encima a este chiflado.

—No me cree —me dice el chino.

—¿Debería?

—En realidad, pensé que me iba a costar menos convencerlo, una vez que viera el árbol genealógico —me dice—... Yo leí una teoría suya, ¿se acuerda?, en la que usted dice que los extraterrestres no existen, que somos nosotros mismos en el futuro. Usted mismo ha escrito alguna vez eso.

—Suelo escribir muchísimas boludeces, demasiadas.

—Pero ésta era verdad —me alienta—. Déle, ¿por qué no se sienta y se relaja un poco? —me acerca una silla—. ¿Quiere que ponga el agua, que tomemos unos mates?

Entonces me decido por una estrategia y actúo.

—Podríamos hacer lo siguiente —le digo, con mucho tacto, fingiendo mirar el reloj con naturalidad—. Yo tendría que llevar a Nina a la guardería ahora mismo. Si querés nos encontramos en el bar de la esquina, en media hora. Me esperás ahí y charlamos. Toda la tarde, ¿qué te parece?

—No vas a venir —me dice, y entonces me tutea.

—¿A dónde? —me empiezan a temblar las piernas— ¿A dónde no voy a ir?

—Al bar. Te voy a esperar una hora, dos horas, y después llega un guarda civil y me pide los documentos. Vos estás en la casa de tus suegros. Me mandás a la policía por teléfono porque pensás que estoy loco, que quiero hacerte daño.

Se me llenan los ojos de lágrimas. Era ésa exactamente mi idea, exactamente ésa, punto por punto.

—No, nada que ver... ¿Qué te hace pensar así? —le pregunto.

—Ésta es la segunda vez que vengo a verte. La primera me mandaste la policía. Yo te estaba esperando en el bar. Ahora ya aprendí, por eso te traje el árbol, para que me creas.

—¿Es tu segunda vez? —digo, sonriendo de pánico— ¿Esto es como "El día de la marmota"?

—Sí... Y vos sos Andy McDowell —me dice, y se ríe como un chino feliz—. Mirá. Vamos a hacer las cosas bien. Yo no pienso hacerte nada malo, ni a vos y ni a ella. ¿Cómo voy a hacerles algo malo si son mi sangre? Solamente vine para charlar un rato, para conocerte.

—Estás loco, hermano, no podés pedirme que te crea —le digo.

—En un minuto, justo en un minuto, va a llamarte tu mujer al móvil —me dice—. Preguntando si yo vine. Eso pasó la primera vez, y va a pasar ahora de nuevo. En cincuenta segundos, exactamente. Con ese dato te convenzo de que es cierto todo lo que digo. ¿Te convenzo con ese dato? Treinta segundos y suena el teléfono. ¿Con eso te quedás tranquilo?

No le respondo; me muerdo el labio. ¿Tranquilo, me quedo tranquilo con eso? Miro el móvil que está sobre la mesa. No sé qué quiero que pase. No sé si prefiero que no suene, y saber que estoy frente a un loco peligroso que sabe karate; o si prefiero que suene, que sea Cris la que llame, y entonces saber que el chino que sonríe es, realmente, mi tataranieto que ha llegado del futuro en una nave nodriza o algo así. No sé qué quiero.

—Veinte segundos —dice Woung—. Cuando llame tu esposa, decile que todavía estoy acá, que estamos charlando, que soy un lector de Orsai, que está todo bien. No la alarmes, es al pedo... Yo mientras voy a poner el agua para unos mates —me guiña un ojo y dice:—Diez segundos y suena. Tranqui.

Woung se levanta y se mete en la cocina. Me quedo quieto. Escucho el agua caer como una lluvia en el fondo de la pava, el fuego que se enciende, y su voz, la del chino, que dice muy despacio: "cinco segundos, y cuatro, y tres..." Todo parece un sueño.

Y entonces suena mi teléfono móvil. Es Cristina: quiere saber si vino el lector raro, si ya se fue, que cómo era, que qué quería.

—A la noche te cuento —le digo—. Estamos tomando mates acá en casa. Más tarde te llamo, la Nina está viendo la tele. Un beso.

Cuando cuelgo, Woung saca la cabeza por la puerta de la cocina, sonriendo con su sonrisa de chino, y me dice:

—Tomás con sacarina y un chorrito de limón, ¿no? Como toda la familia.

—Sí, Woung —le digo—, como lo toman ustedes.

Esta historia tiene una segunda parte llamada Tarifa plana de porro y otros avances.

Hernán Casciari
martes 8 de noviembre, 2005


Nunca le abras la puerta a un chino

por Hernán Casciari

El 12 de septiembre de 2098 Woung viajará por segunda vez en el tiempo. Siempre, desde chico, había querido conocer a su tatarabuelo, porque Woung también es escritor, un joven escritor de 23 años. Al llegar a esta época, Woung me deja un mensaje en el contestador: "Hola, estoy buscando a Hernán Casciari, mi nombre es Woung. Usted no me conoce pero yo sí... Quisiera verlo. Llámeme por favor", y me da el número de un teléfono móvil.

—Será un lector de Orsai —me dice Cris, mientras le cambia los pañales a la Nina—, lo raro es que sepa el número del fijo. Esta gente generalmente te llama al móvil.

—Y ni siquiera.

Es cierto. Suelen contactarse lectores conmigo, para quedar a comer en el FreeWay o cosas por el estilo, pero siempre lo hacen por mail al principio, tímidamente. Nunca llaman a casa, nunca dicen "quisiera verlo". Pero a mí me extrañaban más otros detalles:

—Lo raro también es el nombre —le digo—: nombre chino, acento argentino. Y además me trata de usted, pero tiene la voz de un pibe joven.

Como soy un poco miedoso con los desconocidos y un poco indiferente con los desvergonzados, no lo llamé un carajo. Entonces pasaron tres días y el lunes (ayer) sonó otra vez el teléfono. Esta vez yo estaba en casa jugando con la Nina.

—Hola, soy Woung, ¿está Hernán Casciari?

—Él habla.

—Necesitaría verlo —me dice—. Me vuelvo esta noche y solamente hice el viaje para conocerlo a usted. Si no le molesta paso por su casa en un rato.

—No sé si voy a poder atenderte, mi mujer no está y yo estoy con mi hija, y es un quilombo si viene gente...

—Mejor, mucho mejor —me dice—. También quiero ver a la bisabuela.

—¿A qué bisabuela?

—Yo le explico cuando nos veamos. Por favor, Hernán. Sería un rato nada más, unos mates, hablamos un poco y me voy.

Lo del mate me da una cierta tranquilidad.

—Bueno, qué sé yo, como quieras. Te paso la dirección, ¿tenés para anotar?

—Estoy acá cerca, en la Sagrada Familia, y la dirección me la sé de memoria desde la otra vez —me dice—. Ahora mismo le toco el timbre. Usted vaya poniendo el agua.

Casi no tuve tiempo de pensar cómo podía ser que tuviera mi dirección «desde la otra vez». ¿Qué otra vez? No había pasado un minuto desde la conversación telefónica y ya estaba sonando el portero eléctrico. En vez de abrir desde adentro, como hago siempre, salí afuera para orejear la cara del invitado través de la puerta de la calle.

Lo que vi fue a un muchacho medio chino, oriental mezclado con cristiano, esa gente híbrida que hay ahora, esa gente moderna y cosmopolita. Bien vestido, eso sí, y con una media sonrisa gigante en la cara. Me estaba saludando con la mano.

Le abrí al puerta con un poco de miedo y me pegó un abrazo. Al verlo hacer dos gestos, el corazón me dio un salto: su cara me sonaba conocida, pero no recordaba de dónde. Me preocupaba sin embargo esa familiaridad, sobre todo cuando él estaba serio. En cambio cuando se reía era más chino que nunca, y eso me parecía mejor.

Después de los saludos en el rellano se metió en casa sin pedir permiso y se fue derecho al sofá donde estaba la Nina. Mi hija lo miraba sin miedo: cosa extraña en ella, que es muy fifí con los recién llegados. Suele ponerle mala cara a toda la gente nueva hasta que no le dan caramelos o pan. Pero al chino lo miraba feliz, como si fuera un juguete.

—Yo a usted no llegué a conocerlo —me dice Woung apretándole los cachetes a mi hija—, pero a Nina sí. A ella sí que la conozco, ¿cierto, Nina?

La Nina dice que sí con la cabeza. Es el colmo.

—¿De dónde la conocés a la Nina, del fotoblog? —le pregunto con algo de resquemor, como si de pronto supiera que no tendría que haberle abierto la puerta a ese hombre, al menos no con mi hija dentro.

—No, de ahí no —me dice—. Nina es mi bisabuela, por parte de madre.

Me recorre un frío por la espalda. Me dan miedo los locos, desde siempre les tengo fobia, porque nunca sé cómo hay que reaccionar ante su desdoblamiento. Hago un esfuerzo por entender de una manera lógica lo que ha dicho:

—¿Tu bisabuela también se llama Nina? ¿Eso me querés decir? —pregunto, y lo miro a los ojos, pidiéndole en silencio que no diga lo que sospecho que está a punto de decir.

Pero va y lo dice, un segundo después de que yo adivine lo que va a decir, él sonríe y lo dice:

—Nina es mi bisabuela, Hernán. Usted es mi tatarabuelo —se sienta en una silla, como si estuviera cansado, como si ya no importara nada más, y remata—: y yo vengo del futuro.

En la tele sin sonido hay dibujos animados que Nina observa sin pestañear. Todo lo demás en mi casa es silencio, y un chino loco que me mira.

—Venís del futuro —repito despacio, sin perder la calma, poniéndome entre el recién llegado y mi hija, midiendo la puerta, buscando con la vista algún tramontina para defenderme del ataque inminente del desquiciado.

—Del año 2098 —me dice—. Éste es el árbol, mírelo tranquilo.

Me pasa un pedazo de papel escrito a mano, con el dibujo de un árbol genealógico muy desprolijo, como si hubiera sido redactado durante un viaje en tren. Lleno de líneas, flechas y círculos que omito, el papel viene a decir algo así:

Nina se casa con Fernando (un abogado uruguayo) y da a luz a Marc, en 2026. Marc se casa con Dai-ki, coreana, y tienen a los gemelos Yuan y Andreu en 2051. Yuan se casa con con un abogado argentino y nacen Li (2070), Lucas (2072) y Woung (2075).

Del otro lado del papel hay un mapa para llegar a la Sagrada Familia, al Parque Güell y a otros centros turísticos de Barcelona. Le devuelvo el «árbol» y lo miro a los ojos, sin gestos. Lo estoy estudiando lentamente.

A decir verdad, el chino no parece peligroso en un sentido físico. Quiero decir, no parece inquieto o desesperado por matarme. Toda su locura, por el momento, es verbal. Pero yo me he cruzado muchas veces con locos: sé que son paulatinos, sé que su alucinación va siempre increscendo, que nunca hay que confiar en la serenidad de sus manos. ¿Para qué mentir? Estoy cagado de miedo. Mi hija tiene un año y medio, hace solamente dieciocho meses que la tengo conmigo. Yo me he cruzado con locos muchas veces, y siempre supe defenderme, siempre supe moderar una situación con una dosis de sicología, o por lo menos supe salir disparando a tiempo. Pero ésta es la primera vez que estoy poniendo en peligro algo más importante que mi vida. Nina está ahí, en el sofá, con sus ojazos inocentes. Y yo estoy cagado de miedo.

Tiempo. Necesito hacer tiempo para saber cómo actuar, de qué modo sacarme de encima a este chiflado.

—No me cree —me dice el chino.

—¿Debería?

—En realidad, pensé que me iba a costar menos convencerlo, una vez que viera el árbol genealógico —me dice—... Yo leí una teoría suya, ¿se acuerda?, en la que usted dice que los extraterrestres no existen, que somos nosotros mismos en el futuro. Usted mismo ha escrito alguna vez eso.

—Suelo escribir muchísimas boludeces, demasiadas.

—Pero ésta era verdad —me alienta—. Déle, ¿por qué no se sienta y se relaja un poco? —me acerca una silla—. ¿Quiere que ponga el agua, que tomemos unos mates?

Entonces me decido por una estrategia y actúo.

—Podríamos hacer lo siguiente —le digo, con mucho tacto, fingiendo mirar el reloj con naturalidad—. Yo tendría que llevar a Nina a la guardería ahora mismo. Si querés nos encontramos en el bar de la esquina, en media hora. Me esperás ahí y charlamos. Toda la tarde, ¿qué te parece?

—No vas a venir —me dice, y entonces me tutea.

—¿A dónde? —me empiezan a temblar las piernas— ¿A dónde no voy a ir?

—Al bar. Te voy a esperar una hora, dos horas, y después llega un guarda civil y me pide los documentos. Vos estás en la casa de tus suegros. Me mandás a la policía por teléfono porque pensás que estoy loco, que quiero hacerte daño.

Se me llenan los ojos de lágrimas. Era ésa exactamente mi idea, exactamente ésa, punto por punto.

—No, nada que ver... ¿Qué te hace pensar así? —le pregunto.

—Ésta es la segunda vez que vengo a verte. La primera me mandaste la policía. Yo te estaba esperando en el bar. Ahora ya aprendí, por eso te traje el árbol, para que me creas.

—¿Es tu segunda vez? —digo, sonriendo de pánico— ¿Esto es como "El día de la marmota"?

—Sí... Y vos sos Andy McDowell —me dice, y se ríe como un chino feliz—. Mirá. Vamos a hacer las cosas bien. Yo no pienso hacerte nada malo, ni a vos y ni a ella. ¿Cómo voy a hacerles algo malo si son mi sangre? Solamente vine para charlar un rato, para conocerte.

—Estás loco, hermano, no podés pedirme que te crea —le digo.

—En un minuto, justo en un minuto, va a llamarte tu mujer al móvil —me dice—. Preguntando si yo vine. Eso pasó la primera vez, y va a pasar ahora de nuevo. En cincuenta segundos, exactamente. Con ese dato te convenzo de que es cierto todo lo que digo. ¿Te convenzo con ese dato? Treinta segundos y suena el teléfono. ¿Con eso te quedás tranquilo?

No le respondo; me muerdo el labio. ¿Tranquilo, me quedo tranquilo con eso? Miro el móvil que está sobre la mesa. No sé qué quiero que pase. No sé si prefiero que no suene, y saber que estoy frente a un loco peligroso que sabe karate; o si prefiero que suene, que sea Cris la que llame, y entonces saber que el chino que sonríe es, realmente, mi tataranieto que ha llegado del futuro en una nave nodriza o algo así. No sé qué quiero.

—Veinte segundos —dice Woung—. Cuando llame tu esposa, decile que todavía estoy acá, que estamos charlando, que soy un lector de Orsai, que está todo bien. No la alarmes, es al pedo... Yo mientras voy a poner el agua para unos mates —me guiña un ojo y dice:—Diez segundos y suena. Tranqui.

Woung se levanta y se mete en la cocina. Me quedo quieto. Escucho el agua caer como una lluvia en el fondo de la pava, el fuego que se enciende, y su voz, la del chino, que dice muy despacio: "cinco segundos, y cuatro, y tres..." Todo parece un sueño.

Y entonces suena mi teléfono móvil. Es Cristina: quiere saber si vino el lector raro, si ya se fue, que cómo era, que qué quería.

—A la noche te cuento —le digo—. Estamos tomando mates acá en casa. Más tarde te llamo, la Nina está viendo la tele. Un beso.

Cuando cuelgo, Woung saca la cabeza por la puerta de la cocina, sonriendo con su sonrisa de chino, y me dice:

—Tomás con sacarina y un chorrito de limón, ¿no? Como toda la familia.

—Sí, Woung —le digo—, como lo toman ustedes.

Esta historia tiene una segunda parte llamada Tarifa plana de porro y otros avances.

Hernán Casciari
martes 8 de noviembre, 2005


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro El pibe que arruinaba las fotos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 Irene Díaz Díaz
12/08/2014 a las 05:47
Puedes heredar los permisos para que este blog siga abierto hasta el 2100? Lo que darìa por ver la cara de Woung cuando se encuentre en el sistema anticuado de transmisión ideas...
 German Faure
23/10/2013 a las 15:27
Jajajajaja es genial. Estoy en el laburo y ya les dije a un par de clientes que llamen en 10 min
hacernohaciendo
26/12/2005 a las 15:35
En primer lugar el tataranieto, no era chino, era coreano. Tú mismo lo dices en el post. ("Marc se casa con Dai-ki, coreana"). El nombre Woung no existe en chino. Es como si dices que viene un español llamado Pierre a picarte a casa y luego te refieres a su madre francesa.

Por otro lado yo tengo dos híbridos en mi casa que han conocido a su tatarabuela. El primero conoció a dos de sus tatarabuelas. Mi bisabuela que entonces vivía en Bilbao y la abuela de mi suegro que vivía en Makung. La más impresionada fue esta última. La primera vez que fui con su tataranieto para que la conociera, le sorprendió que una mujer llegada desde un país extraño, pudiera comunicarse con ella, cuando sus nietos no-híbridos no eran capaces de hacerlo. Creo que en tu historia hay pocas generaciones por en medio como para realizar viajes en el tiempo. Yo espero que mis descendientes puedan viajar en el tiempo a través de mi blog, el cual imprimiré, para que en el futuro si quieren puedan leer.
www.blogs.ya.com/mividaentaiwan/200501.htm
sandra
24/11/2005 a las 10:36
estoy fascinada leyendo tu blog tenes un talento privilegiado ,me lo recomendo mi prima silvana y la verdad que no tiene desperdicio .no dejes de escribir nunca!.gracias por estar alli .cuando quieras visita el mio que no tiene nada que ver a lo tuyo pero me gustaria que me visitaras ,besos ,sandra
Bruja15
22/11/2005 a las 02:48
"—En realidad, pensé que me iba a costar menos convencerlo, una vez que viera el árbol genealógico —me dice—... Yo leí una teoría suya, ¿se acuerda?, en la que usted dice que los extraterrestres no existen, que somos nosotros mismos en el futuro. Usted mismo ha escrito alguna vez eso.

—Suelo escribir muchísimas boludeces, demasiadas."

Jajaja..buenísimo Hernán...pero hay que aceptar que son boludeces que nos hacen pensar un buen rato y, tomando el ejemplo de este post, ya habia gente esperando la segunda parte, la cual ya salió y que yo leí primero, pero realmente está muy buena... mis felicitaciones...

Puntaje: sin duda un 10
alicant4ever
20/11/2005 a las 15:35
Hernán ¿Has pensando en presentarte a presidente del Racing Club de Avellaneda? digo con el pastón que tienes..... y que yo no escribes en tus blogs pobres
Barbarita
20/11/2005 a las 13:21
Juaaaa, Hernán, acabas de salir en un zapping, ("la batidora" creo), diciendo algo así como que una de las concursantes de gran hermano en realidad es el niño que hacía de ficha blanca en el grupo parchís. Lo estaba oyendo y me parecía tan normal, hasta que de pronto caigo en que no esbas ahí, sino que salías de la tele! Qué risa :)
Val
19/11/2005 a las 04:12
10 dias con el mismo tema ... será cierto que esta en el futuro??
Flopis de Uruguay
18/11/2005 a las 22:30
Y la segunda parte???
koneri
18/11/2005 a las 21:31
alguien sabe si Mr Orsai samurai?,
quo vadis Jorge?
El Bruche
18/11/2005 a las 20:57
No, no, no...

¡Neru, neru!
alicant4ever
18/11/2005 a las 18:23
¿Waku waku?
piturda
18/11/2005 a las 18:03
Llegaron las lluvias y se me acabó el curro hasta marzo; miro y la ciénaga esta fuera de uso ¿por defunción? miro en orsai y el juandámaso se ha enredao con un chino que es su tartaranieto y encima no cuenta que es lo que pasó....definitivamente o temprora, o mores
Victoria
18/11/2005 a las 16:18
ups...repetí el #97
la próxima leer los comentarios antes ;)
Victoria
18/11/2005 a las 16:17
a la mierda! el chino se lo llevó al futuro...
Laura
18/11/2005 a las 12:36
Nene,que empiezan a tapar las telarañas este sitio!Ponete a escribir!
18/11/2005 a las 03:16
Hernán, ya van dos veces que miro popups de los de nedstat basic. Uno era de un sitio de parejas y otro de un casino. A mí todavía no me han salido popups pero con vos la cosa sí está jodida.

Saludos.
sinmás
17/11/2005 a las 23:38
Me enganché a la historia :-) me encantó. Ansiosa espero la segunda parte.
DudaDesnuda
17/11/2005 a las 21:16
Me parece que el oblicuo se lo llevó al futuro.

Besos y porvenires.
puche
16/11/2005 a las 23:12
che y no me podes hacer un favorcito .. le preguntas a ese tal Woung si por aquellos años tmb se va a tener que estudiar ingles!!!!! aghhhh!!!
flo.
puche
16/11/2005 a las 18:37
che y p' cuando la otra parte?? jeeje
muy bueno .. jeje ..
flo
Zorro parlante
16/11/2005 a las 16:20
No puede ser. Esto no es real. Sil, si estás por ahí apoyame. Lo de que la gente viaje en el tiempo me lo creo. Ok, puede ser. Pero si es cierto que tomás mate con sacarina y limón, ¿cómo puede ser que el ponja no haya cagado a patadas?
Omarcito
15/11/2005 a las 22:04
Mi Papá me dijo que esto de viajar en el tiempo es una fabula total. El me dice que el cuento del chino es mentira.
Y tambien me dijo que hernan es un racista que en ves de tener un desindiente negro prefiria uno chino porque le gustan todas las boludeces que fabrican en taiwan y lo unico que está esperando que es que algun chino lo lea y se ponga contento y te invite a tomar el té...minga que te va leer un chino, los chinos leen solo dibujitos raros!!!
mz
15/11/2005 a las 17:00
Hernán, me gustó mucho lo que escribiste. Disfruto mucho leyendo tus post, pero en ocasiones disfruto casi más leyendo los comentarios de la gente. De vez en cuando alguno de tus lectores más asiduos cuelga comentarios fantásticos, pura literatura! Te has planteado compartir algún día la autoría de alguno de tus post con ellos? me refiero a que podrías colgar algún día el comienzo de una historia, corta o larga, da igual, con un final abierto para que sea cada lector el que, con un par de frases cada uno te ayude a completar el post? una especie de homenaje pre-navideño on-line a tus lectores. Puede resultar caótico y descoordinado, pero qué coñó! puede ser divertido.... y encima te ahorras el escribir un post!
Laura
15/11/2005 a las 12:49
Hernán, me siguen llegando por mail tus post sobre el mate, sobre la edad de los países, sobre lo que se te ocurra...En el mejor de los casos dice que es anónimo, en el peor, se lo adjudicaban a no sé quién con programa de radio en Buenos Aires...TE sugiero que cada dos oraciones meches tu nombre...Talvez esa sería la manera de que respeten la autoría de lo que escribís!Qué tanto!
peke
15/11/2005 a las 11:59
Nunca te he comentado. Sólo decirte que estoy leyendo tu novela, Más respeto, que soy tu madre, y me estoy riendo mucho, ya sabes, esa risa teñida de cierta amargura. Me gusta.
molleja
14/11/2005 a las 15:59
Y justo el fin de semana ví "El efecto mariposa", dirigida por Eric Bress y J. Mackye Gruber, donde el protagonista encuentra la forma de volver a su pasado y modificarlo, asi que dale bola al chino pero que no cambie nada...
(Excelente historia Hernán... un mercedino en Mar del Plata)
Gabriel
14/11/2005 a las 05:21
Stephen Hawking se planteó una vez, "¿Qué sucedería conmigo si yo viajara al pasado y matara a mi padre?"

O en este caso, ¿qué ocurriría si al chino desquiciado se le ocurre matar a su tatarabuelo?

Y ya que hablan de enlaces a blogs, si no les molesta acá dejo el mío, jeje:

www.cevichonperez.bitacoras.com
Agente Moulder
14/11/2005 a las 05:07
Che master, en Highlander del futuro venia un enigmatico guerrero escoces, en Terminator un cyber de caracteristicas humanoides, y en las otras movies siempre aparecia algun alien hi-tech super avanzado pero de amable psiquis. Pero que en una historia relacionada a irrestrictas paradojas espacio-temporales te encontres que lo que nos llega es un tierno ciudadano chino, con un papelito arrugado escrito a mano, que encima viaja en tren, el muy pobrecito, no podes vieja.
Encima el que te jedi no viene movido por algun desenfreno esquizoide, perversion sexual, codicia u odio, sino que lo hace solamente para verle la cara al bolu del tatarabuelito, que se yo, para mi le quita punch, man.
Porque no, ya que aun estas a tiempo, no agarras y te traes del futuro a alguna minita fortachona tipo pampita, eh?, o si queres mas dotada como la Pradon si tus ratones te lo exigen, eh?, o aunque sea algun traba, si queres sacar a flote alguna oculta debilidad, pero cortala con el chinito este, que encima tiene pinta de no fumar ni drogarse y de lavarse las manos cada vez que va a mear.
Dale che, de lo contrario en vez de Spielberg o Cameron, a este guion yo le veo mas destino de Suar (por lo menos esperemos que no quiera actuar el muy guacho, ja).
carlitosreina
14/11/2005 a las 01:40
Aaay, Lacerti Lex.
alicant4ever
13/11/2005 a las 18:36
A hernán se le olvidó decir que el marido de Leonor será Chino
Elio
13/11/2005 a las 17:59
Moraleja: nunca escribas un post bajándole el hacha a los abogados porque después te hacen un comment que te da la idea para una historia en la cual tomás mate(¿?) con limón y sacarina (tarjeta roja directa a la uruguayez).
Candela de los dolores
12/11/2005 a las 21:26
moraleja: nunca digas NO a un chino
El Mandinga
12/11/2005 a las 19:58
¡Justo en la mitad!
12/11/2005 a las 16:10
Ciertamente Bernardo el spam es una verdadera plaga. Creo, sin embargo, que se pierde mucho cuando no se puede ver el enlace a la página de las personas que comentan. No existe, sin duda, una fórmula anti-spam perfecta, pero considero que un "captcha" podría ser una mejor solución. Por lo menos en Blogger da un buen resultado.
12/11/2005 a las 12:08
El problema de los links, Mauricio, es el spam.
Laura
12/11/2005 a las 11:58
No se Mauricio #78. Qué hace que los nietos y bisnietos de los españoles que vinieron a poblar américa hoy bailen sus danzas tradicionales en las fiestas del a colectividad?Veremos quién gana.
12/11/2005 a las 05:10
Apoyo lo que dice Portorosa en el #72. El enlace a nuestras páginas nos permitía a todos encontrar nuevas bitácoras que de otro modo habrían permanecido en la total oscuridad.

En cuanto a la historia, me parece que algo le falta. Me da la impresión que en el fondo no crees probable que todo esto pueda pasar. No sé si el resto de lectores lo crean probable. Estoy seguro que Nina tendrá el corazón dividido entre Cataluña y Argentina y que soñará con llevar, algún día, a su novio catalán al otro lado del océano para mostrarle la tierra de su amado padre. Sus bisnietos, sin embargo, con mayor probabilidad se llamarán Montse, Albert y Josep. A ninguno le interesará ver la Copa Libertadores.
Jorge Alberdi
12/11/2005 a las 04:59
La verdad? no sé por qué no te invito a visitar mi blog. Creo que no lo hago con aquellos que tienen éxito, pero alguna vez tendré que dar el primer paso y animarme, y confiar en que todos los comentarios son leídos.
Me gustó esta historia, tiene el condimento justo, la angustia que genera la irrupción de lo extraño en lo cotidiano.
Un abrazo
alicant4ever
11/11/2005 a las 22:47
Hernán busco laburo XD
Barbarita
11/11/2005 a las 19:44
Ohhh qué impresión!
Es verdad que Hernán se puso serio.

Sólo una vez lo he visto a Hernán hablando así de serio y me acuerdo que sólo me salía decir "sí" o "no sé".

Gracias Bob Row!
Bob Row
11/11/2005 a las 18:32
¡Paren las rotativas! El sitio rosarino Dialógica.com trae un link a un artículo teórico de Hernán sobre las blogonovelas publicado en la revista Telos: hachetetepe://www.campusred.net/telos/articulocuaderno.asp?idarticulo=5

El gordito se puso serio, con citas bibliográficas y todo. Ta bueno.
Pero, como yo soy yo, van dos objeciones:
La menor: la "Olivetti carro ancho" se usaba para planillas, no para literatura.
La mayor: si la blogonovela altera el formato libresco introduciendo la interactividad, cómo se va a trasladar al papel sin que se pierda su valor específico? ("Más respeto..." es un experimento a evaluar).
Por mi parte no veo otro sostén económico a futuro que la introducción de publicidad o la suscripción para acceder a la lectura completa. Como sea, ese es el "detalle" sin resolver de la blogosfera, en general.

Más allá de eso, te felicito. Debe ser agradable a tu edad sentir que uno encontró su lugar y, encima, es un pionero. Seguí así.
ezcritor
11/11/2005 a las 10:54
Hoy fui a una tienda de todo a un euro frecuentada por chinos y no pude dejar de preguntarme cuantos vendrían del futuro.

Me estás volviendo loco orsai.
Portorosa
11/11/2005 a las 10:05
Por ahora le doy una oportunidad.

Es una pena que los nombres tengan solamente el e-mail, y no un enlace a los blogs (si los hay).
Sara
11/11/2005 a las 08:10
Qué ha pasado con la página de klikowsky??? Se acabó la serie??? Estoy harta ver hongos....
alicant4ever
10/11/2005 a las 21:39
¡Viajes en el tiempo! mirá que el Chino podría haber areglado el país.
¿Trajo guita para Barcelona Woung?
El pueblo quiere saber.
P/D: jUAN dÁMASO TE ECHAMOS DE MENOS predice algo de Rovira XD
Ginger
10/11/2005 a las 21:22
Me estoy regocijando de placer sólo por pensar que la Nina se va a casar con un abogado. Acto de justicia, que le dicen. Y con permiso de Duda: buajajajaja.
DudaDesnuda
10/11/2005 a las 20:31
Seguro que el que llamó al programa de Lalo era abogado.

Besos y leyes.
ElTeta
10/11/2005 a las 19:19
El que manda el mail le cambia un poco el principio para que le cierre sin mencionar elcomentario que inspiró el texto. Un caradura.
La verdadera edad de los países
Me han dicho muchas veces que 'Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven'
. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el sistema perro...
ElTeta
10/11/2005 a las 19:16
A mi me llegó por e-mail.

Ni hablar de que no se menciona la fuente.
10/11/2005 a las 15:54
Aca me informan que Lalo Mir leyó tu texto "La verdadera edad de los paises" en su programa, ("Animados" por Radio Mitre). Yo justo hoy no lo escuché.
Que tipo famoso estoy leyendo, por Dios, y hasta me manda mails avisando cuando escribe algo nuevo...

salud
f
El Angel Gris
10/11/2005 a las 14:56
Portorosa: Ya vas a llegar a los post en los que generaliza y te vas a ir puteando.
Laura
10/11/2005 a las 14:13
Casciari, también le abriste la puerta a Protorosa que habla de lo que ha visto?
Portorosa
10/11/2005 a las 14:06
Maravilloso descubrimiento. Me ha encantado lo que he visto hasta ahora.

Un saludo.
Bond
10/11/2005 a las 13:34
Este chico Wuong ya debiera tener su propia blogonovela, mira que viajar en el tiempo... puede estar en varios misterios sin resolver como el del tronco y el viaje a finlandia (el teta #46), y seguramente le ha pasado los soplos a Juan Dámaso, que para no ser tan evidente profetizada varias burradas y pasaba piolita... aahh.. ex umbra in solem
10/11/2005 a las 10:51
Tengo una curiosidad con Nicolás ¿será indígena? ¿tendrá algún antepasado indígena? ¿o sus antepasados serán los españoles e italianos que saquearon a los pueblos indígenas? ¿o será una mezcla de ambos? ¿o serán inmigrantes relacionados con los que saquearon a los pueblos indígenas? No sé, es que el nombre Nicolás no me acaba de cuadrar. Por si las moscas, creo que no lo voy a votar para presidente, digo, por si lo que hacen tus antepasados tiene que ver remotamente con lo que hacemos cada uno de nosotros.
A vivir que son dos días...
Ada
10/11/2005 a las 01:52
Buenísimo, pero me sumo al reclamo popular: ¿MATE CON SACARINA Y LIMÓN?

¿Así toman el mate en Mercedes? Decime que también juegan al truco con flor y ya la desilusión es insalvable.
Hugo
10/11/2005 a las 00:19
Angel Gris, es "a confesión de parte..." así, sin la "s" al final.
Hernán, ya adiviné, el chino Woung es el que va a reemplazar al vidente en otro blog, y así ya no la va a cagar contando que es lo que podría pasar sino que contará que es lo que pasó.
El Angel Gris
09/11/2005 a las 23:54
Yo conozco a una que le abrió las puertas a un chino y vive lo maspancha en Hollywood.
Laura
09/11/2005 a las 23:12
No Duda, por supuesto que el dueño es un argentino...faltaba más!
DudaDesnuda
09/11/2005 a las 21:38
¿Algo que ver con los dueños de la parrilla dónde se juntan???
alicant4ever
09/11/2005 a las 21:28
Y Wong resultó ser uno de los últimos radicales de la Argentina.
Fin
El Bruche
09/11/2005 a las 20:03
¡Qué tanto chino ni chino! ¿No es que Marc se casa con una coreana?

Claro, ahora me van a decir que todos los tataranietos se parecen.
09/11/2005 a las 19:03
¡Mirá si tu nieto chino te sale jodón y vuelve atrás en el tiempo hasta hacer que Roberto se afilie a Independiente!
Silvana
09/11/2005 a las 18:32
Te noto inspirado estos dias, buenisimo!! me rio mucho. Coincidiendo que hoy miércoles fueron a los chinos? jaajaj.
Julian
09/11/2005 a las 17:44
Muy bueno Hernan.Cada dia me encanta mas Orsai.

Y esperando la segunda parte con muchas ansias.
DudaDesnuda
09/11/2005 a las 17:00
Interesante. Interesante... ¿Cómo hizo para viajar en el tiempo?? Dale, preguntáaaaa. Decile que tenga cuidado porque si viajás mucho por el tiempo te agarra Parkinson.

Besos y árboles.
Laura
09/11/2005 a las 16:42
ES maravilloso el nivel de algunos comentarios! Cuánto material literario anda en la vuelta...Cómo lo disfruto!
niuva
09/11/2005 a las 14:58
!Muy interesante, Hernán!
Ahora que uno de tus descendientes te ha visitado, qué menos que echar un vistazo a tu futuro en 2098... Por cierto, ¿de qué moriste?
ElTeta
09/11/2005 a las 14:24
La aparición del chino hace que termine de cerrar Finladia.
La primera vez que vino fue (nunca va a confesártelo) el 14 de noviembre de 1995.
Alteró un poco los acontecimientos de ese día para que la niña-tronco se durmiera un rato antes de que el tío la atropellara haciendo marchatras.
Ese recuerdo es tan persistente, Hernán, porque eso pasó.

Agradecele al chino. Aunque no lo hizo por vos, sino por tus descendientes.
Hectorpyco
09/11/2005 a las 14:16
Hernan, me encanta como escribís, te pasaste con este artículo, Un saludo desde Paraguay
 Interior
09/11/2005 a las 12:39
Mate con sacarina y limón, recien me doy cuenta, Monstro, degenerado, feooooo.

Y muy bueno lo de Nicolas Diaz Cortés de Carreras, el del (#23).
Konectada
09/11/2005 a las 11:25
En los viajes por el tiempo hay que pasar por migración? Le pregunats al chino por favor?
lukre
09/11/2005 a las 09:21
alguna vez yo he pensado en la posibilidad que algun pariente aparezca del futuro..
joe tamos todos locos :)
Me gusta y espero anciosa la segunda parte...
saludos Hernan, un gusto leerte como siempre
La NiNoNa
09/11/2005 a las 07:46
Ay faro, que tambien te paso a visitar el chino??? aunq a mi me suena a deja vu ..
a mi visitarme los chinos aun no, pero verlos los veo cada dias a montones, y mira q son poco agraciaos...

Que hi farem!!!

besos a todos, uno especial para ti faro ;P
Andrómedo
09/11/2005 a las 04:47
¡Me encantó esta historia Hernán! Por fin un tema realista...
Woung, si lees esto, por favor deja un comment con tu email, me gustaría consultarte algo.

Saludos desde el sector 6.



(Sí, doctor, sí, la pastillita la pastillita piiiii piiiiiii)
09/11/2005 a las 04:14
Que buen sabor de boca Hernán. Nunca he tomado mate pero de seguro a eso saben tus historias.
animal
09/11/2005 a las 03:59
no no, de los 12 monos no... el chino es de Terminator IV...
PatoMusa
09/11/2005 a las 03:34
Vos te diste cuenta, Faro!!!

Es cierto, es cierto! La tercera vez, el chino, hizo que su esposa llamara a Hernán a su móvil desde el Renfe a Barcelona y lo despertó. Se citaron en el Freeway y esperó en la puerta 2 horas, para asegurarse que esta vez no estuviera involucrada la policia. Algo falló en los planes de conocer a su tatarabuela: el precavido de Hernán la había enviado con su madre, de vacaciones, a la costa.
Habrá una cuarta.
Vero
09/11/2005 a las 02:57
ALUCINANTE ALUCINANTE Y ALUCINANTE...QUIERO LA SEGUNDA PARTE (YA YA YA)
Faro justiciero
09/11/2005 a las 00:31
Me alegro de que Patomusa emparente con Casciari y con Canoura. Los blogs unen, de hecho yo acabaré casado con LaNiNona y Laura cantará en mi boda.

Descubrí Micabeza a través de cierto escritor bondadoso (MyHeadHunter) y espero que Laviga una su destino a Lactuca.

Todos sabíamos que en realidad Hernán no tiene nada contra los abogados :-)
Duilio
09/11/2005 a las 00:11
Yo creo que después de la visita del chino le vas a empezar a controlar los novios a la nina:

me gustaria ver la cara que ponen cuando les preguntes, señor, señor: ¿usted tiene un oficio espúreo?

¿era espureo no? joder
Juan Alberto Alvarez
08/11/2005 a las 23:53
Esta historias me encantan, y, si vienen con paradoja, mejor...
Pero hay un detalle espantoso: creo que alguna hechicería te hizo, el coso ése... A las pruebas me remito: por ahí decís "salí afuera...bla, bla, bla". ¡Te chispoteó la sintaxis, che!
¡Y andá a saber que otras porquerías hizo con tu intelecto!
Juan Alberto Alvarez
08/11/2005 a las 23:52
Esta historias me encantan, y, si vienen con paradoja, mejor...
Pero hay un detalle espantoso: creo que alguna hechicería te hizo, es coso ése... A las pruebas me remito: por ahí decís "salí afuera...bla, bla, bla". ¡Te chispoteó la sintaxis, che!
¡Y andá a saber que otras porquerías hizo con tu intelecto!
Flopis
08/11/2005 a las 23:31
¿Mate con edulcorante y limón? Decime que lo dejás enfriar antes de tomarlo y me imagino una mezcla de tereré con caipiriña :P
Laura
08/11/2005 a las 23:21
Porque es un abogado uruguayo Emiliano, debilidad única que puede a Casciari después de Nina.
 Emiliano del Valle
08/11/2005 a las 23:09
Wong no será un karateca contratado por la facultad de Derecho para matarte?

Y el Wong que vino la primera vez fue interceptado la segunda vez para que no vaya al bar?

Preguntale los números del Loto!

Si este encuentro ya pasó, como no pudiste evitar que nina se case con un abogado sabiendo que iba a pasar???
alicant4ever
08/11/2005 a las 22:26
Yo soy hijo de Arrate y Kilkowsky pero soy de RIVER, ¿ Que como anda mi blog?
No sé ni siquiera le puedo hacer prpaganda en out side
El Angel Gris
08/11/2005 a las 21:59
"—Suelo escribir muchísimas boludeces, demasiadas."

A confesión de partes relevo de pruebas.


PD: En cualquier momento un "Comment-Tute" adivinando en cual comm se inspira Hernán para el próximo post.
08/11/2005 a las 21:47
no se asusten, en cuanto Nicolás (#23) nos cuente de qué año vino, y tataranieto de quién es, se aclara todo el asunto.

salud
f
kill
08/11/2005 a las 21:38
El chino era del ejército de los 12 monos.
 olo mosquera
08/11/2005 a las 20:05
¡Sí señor! ¡Nicolás presidente!
Nicolas
08/11/2005 a las 19:20
El comentario que quiero dejar es sobre los palos que le dan a mi Argentina, ese pais al que todos los Españoles aca sacuden, pero, acaso bien que se les cae la bombacha, por venir a exprimirnos a nosotros sus hijos de putas multinacionales, como Telefonica, Banco de Galicia y todos esos chupasangre que nos exprimen cada centavo, mejor exprimanos la leche de la pija. Y me cago en uds en que nos vinieron a robar y saquear las riquezas de los pueblos indigenas, como el oro y la plata,y derramaron tanta sangre...de nuestra sangre...Con el pretexto de colonizar y culturalizar, cultura...uds vinieron y nosotros ya teniamos cultura, vinieron a imponerla y arrasar la nuestra. Por eso cuando hablan de que latinos vamos y les vaciamos la heladera, solo vamos a buscar un poco de lo que es nuestro y ustedes se adueñaron.
gustavo
08/11/2005 a las 19:07
imperdonable, lo del mate con sacarina
Matu
08/11/2005 a las 18:58
¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿Sacarina y un chorrito de limón?????!!!
¿Qué clase de cuasi uruguayo sos, que confundís un mate con un licuado?
Ya no se puede creer en nadie. Primero Cavallo ... y ahora esto.
Katara
08/11/2005 a las 18:11
Magistral!

Autor! Autor!

Definitivamente, no me queda ninguna duda:

Hernán Casciari es el punto donde Julio Cortazar se intersecta con Otrova Gomas.

(otrovagomas.com)
Girdor
08/11/2005 a las 17:42
Excelente!!!! claro ahora si me devuelves las cuatro uñas que me terminé comiendo estaría todo mejor.

Muy buen relato.
08/11/2005 a las 17:42
A que en el próximo capítulo tu tataranieto te sale puto.
08/11/2005 a las 17:08
A mí todo esto me hace sospechar que los regalos del Xavi son inacabables.
Marilu
08/11/2005 a las 16:45
Genial !!! Esta intriga por el futuro de esta historia me tiene algo alterada, pero es cierto .. la mezcla del presente-futuro, me parece que nos inquieta a todos .. sera por no poder controlar todo ?

Hernan, no tardes en finalizar el relato por favor !!!
fernanblog
08/11/2005 a las 16:35
Muy bueno Casciari.

Muy bueno. Sí.

Espero impaciente a la segunda parte, que la querré leer en Orsai.

-La segunda parte la querré leer en Orsai- Eso fue lo que le dije ayer al señor amarillo que llamaba a mi puerta para contármela. Y descontento con mi puerta en sus narices, se piró en su DeLorean repleto de condensadores de flufo.

Salud
lamaga
08/11/2005 a las 16:25
Bueno que le des crédito inspiracional al del coment: así se hace che.
No le creas al chino: si la nina se hubiera casado con un yorugua sus hijos ni a palos tomaban mate dulce, y mucho menos con sacarina! A quien se le ocurre...Mejor llamá a uno de los titanes en el ring pa que te defienda, el caballero rojo puede ser.
Barbarita
08/11/2005 a las 15:55
:D Qué bueno!

(por cierto, las he visto esta mañana a Cris y a Nina. Estaban esperando para entrar a la caixa).
Lady Ya
08/11/2005 a las 15:28
La primera vez que vino Woung al 2005 le acompañé. Fuimos compañeros de colegio en la primaria y luego, de adolescentes, tuvimos algunas "cositas" en común. Yo no quería venir, pero el cagón tenía miedo de viajar solo. Entonces aproveché para visitar a mi tatarabuela de Mercedes, que (¡lo que son las coincidencias!) había sido compañera de colegio de su tatarabuelo y de adolescentes también tuvieron sus "cositas". Tuve más suerte que Woung porque mi antepasada me creyó a la primera. Claro, que fui más lista que el chino porque me traje una foto suya en pelotas y cuando la tataranona vio el maní exclamó: ¡Es tataranieto de Hernán, no hay duda!
. Mariano
08/11/2005 a las 15:17
El pobre contaba en un update que no quería saber los resultados de los partidos porque pasaban el partido en diferido y lo queria ver.

¿Te pensas que va a querer saber cuantas veces va a salir campeón?

Entra Wong y dice: No te voy a decir cuantas veces sale campeón, pero la Libertadores no la volvieron a jugar nunca más.
deapoco
08/11/2005 a las 14:48
le vas a preguntar tu futuro?
Eme
08/11/2005 a las 14:38
¿Se generará polémica con este relato? Vamos pónganse las pilas, porque en mi nuevo laburo me aburro un poco y necesito algo de acción
Estoy esperando ansioso cuando empiecen a escribir los primeros padres, primos, hijos, novias, amantes, etc., etc. de chinos criticándote por "DISCRIMINACION" a la raza amarilla.
Saluttes a todos
LucAsh
08/11/2005 a las 14:21
Me llamo Lucas y nací en el 72. De niño me llamaban "Chino", y aún hoy los guardias civiles me miran con cara de "te voy a pedir la documentación" cuando estoy en el bar de la esquina (aunque no lleve rosas).

Esto que digo es por egoísmo, así que es verídico.

¿Lo de los viajes en el tiempo tiene efectos secundarios? ¿Amnesia? ¿Ser del Aleti? ¿Anosmia?
SIL
08/11/2005 a las 14:10
Muy bueno el relato!

Creo que todos cuando leimos el comentario # 164 al que haces referencia pensamos: "Si, le va pasar eso al pobre. No va que no soportas a alguien y el destino (o cosa de mandínga) te lo pone en tu camino".

No te olvides de preguntarle al chino cuantas veces salió Racing campeón hasta el 2098.
Pancha
08/11/2005 a las 14:00
Que buena historia!!!! me encanta leerte pero nunca se si son historias o es verídico... es que siempre he creído en los mundos alternativos... esta me ralló...
. Mariano
08/11/2005 a las 13:54
uhhhhhhh

y ahora? Si matas al chino, después va a venir el hermano del futuro para evitar que lo mates, y en un accidente te va a matar a vos, haciendo entonces que Nina quede desconsolada y decida nunca casarse y viva hasta la vejez sola en un depto de Barcelona. Esto obviamente provocaria que nunca tenga bisnietos y entonces nunca pudiera haber venido Wong... y cai en una paradoja... Malditos viajes en el tiempo!

Recuerdo una pelicula bastante estupida (Austin Powers) donde el protagonista viajaba en el tiempo y decia "no intente pensar que deberia pasar si yo viajara y luego volviera y volviera a volver, simplemente disfrute del relato"...

Y eso hice! Disfrute del relato, no puedo esperar la parte 2...

Resumiendo: Excelente.
 Interior
08/11/2005 a las 13:28
Mirá vos, yo pensé que tu deuda con FreeWay era tan alta que terminabas entregando a tu hija como parte de pago, y de ahí tu descendencia.
 olo mosquera
08/11/2005 a las 13:22
Preferiría matar al chino de un palazo en la cabeza en el capítulo que viene, Laura. Pero por las dudas dale, mové el asunto.
Laura
08/11/2005 a las 13:19
Me encanta que Nina se case con un uruguayo, Hernan, aunque sea abogado!Puedo empezar a buscar si querés...Es más, el Tato, abogado él uruguayo, tiene un hijo de 4...Le pido que ya empiece a perfilarlo para la abogacia? Mis dotes como celestina están comprobadas por años de aciertos!
Jimena
08/11/2005 a las 13:14
Impresionante, como siempre.