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Teorías
sábado 17 de mayo, 2014

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sábado 17 de mayo, 2014

Olores de la infancia

La que sigue es la transcripción de una sobremesa entre mi hija y yo, ayer viernes a la noche. Nina tiene diez años y encontró, por casualidad, fotos de mi primera infancia; mientras las miraba empezó a contarme sus propios recuerdos a esa edad. Tuve los reflejos de poner la grabadora del teléfono sin que se diera cuenta, y gracias a eso pude desgrabar la conversación completa y transcribirla incluso con sus fallas gramaticales. El sonido no es bueno, pero igual les recomiendo acompañar la lectura con el audio incorporado.

—¿Pero no te gusta recordar? A todo el mundo le gusta recordar, pá.

—¿Qué cosa?

—La infancia.

—¿Vos qué te acordás de tu infancia?

—Yo pensaba que la gente era una… Le tocaba una cosa ‘a ruleta’.

—Le tocaba ¿qué cosa?

—Yo estaba en el tobogán de la rectoría, a punto de tirarme, y eso es lo que pensaba: «A mí me tocó ser niña, y lo voy a ser toda la vida. Pero por ejemplo a mamá y a papá les tocó ser adultos y lo fueron toda la vida».

—¡Ah!

—Yo pensaba esto.

—Que lo que te tocaba en la ruleta era para siempre.

—Que si eras adulto, nunca fuiste niño; y si sos niño, nunca vas a ser adulto. Que te tocaba una cosa y te tenías que conformar.

—Sí, sí, sí.

—Algo te toca.

—¿Y eso te pasaba más o menos a los tres años?

—Sí, tres años… Cuando ya podía pensar bien.

—Yo una vez, más o menos a esa edad, fui a cagar al baño. Y en el baño estaba siempre el diario, el periódico que compraba mi familia, ¿no? Y yo veía que Roberto, cuando iba a cagar, leía el diario. Entonces yo, cuando iba a cagar al baño, abría el diario y miraba fijamente las letras sin entenderlas. Me acuerdo de mirar fijamente una letra jota, que era como un anzuelo de pescar con un puntito arriba, para mí. Y yo decía: «Yo creo que los grandes me están mintiendo y no existe ‘saber leer’. Para mí que los grandes tienen un juego en donde fingen que saben entender todos estos dibujitos. Y que cuando sos grande y vas a la escuela, la maestra te enseña a hacerle ese mismo chiste a tus hijos. Y que leer no existe».

—Yo pensaba que los perros eran Ovnis. Porque, ¿sabés que siempre un perro cuando te conoce te huele?

—Sí.

—¿Sí? Yo pensaba que te olían como para saber si eras de su Tierra… Es que es difícil de contar.

—Bueno, eso es lo que tiene los recuerdos. Cuando sos muy chiquito, tus ojos están muy abajo.

—Y, sí.

—Entonces le das mucha más importancia a las cosas que están abajo: al ultimo cajón, a los pies de las personas. Yo me acuerdo de mi bisabuela, que se murió cuando yo tenía dos años. Me acuerdo de ella, más que de la cara, de los pies. Que tenía unos zapatos, y como era muy vieja…

—¿Pantuflas?

—Claro. Y como era muy vieja (a la gente vieja se le hinchan los pies) tenía la parte de afuera de los zapatos muy hinchada. Y yo lo miraba y me parecía que era una empanada.

—Pfff…

—Cuando sos muy chiquito, tu cabeza mira más para abajo que para arriba. Formas de pies, último cajón, las cosas que hay… Y a mí me encantaba oler. Muchos olores te acordás cuando sos chiquito.

—Como cuando yo huelo la mamadera que está en el tercer cajón de la mesita de luz de mamá.

—¿Qué te pasa?

—Me vienen mil cosas a la cabeza.

—¿Qué te viene?

—Como olor de… A ese olor siempre lo voy a recordar como el olor de la felicidad.

—¿Pero por qué?

—De los recuerdos del pasado.

—¿Te acordás cosas puntuales, o te acordás sensaciones?

—Sensaciones. Como que volviese sin los ojos. Como que cuando huelo, me voy. Me voy a esa época pero sin los ojos. No oigo nada, no veo nada. Solo siento que estoy en esa época.

—Te pasa solamente con tu mamadera…

—Es algo. De eso estoy segura. Y es algo de cuando era muy, extremadamente chiquita: un año, dos años como mucho.

—A mí me pasó una vez una cosa así, parecida. Yo estaba en un mercadillo, en México o en Perú. Y en un momento siento un olor que me llevó como de los pelos a la súper infancia… Y descubrí lo que era: había, en uno de los puestos del mercadillo, unos hippies que vendían artesanías. Y entre esas artesanías que vendían había unas velas chiquitas, como de centro de mesa, que me hizo acordar a una vez que mi papá me regaló un barquito a vapor que andaba solo. Y para que anduviera solo, adentro del barquito, en la parte de atrás, se ponía una vela. Esa vela tiraba un humo que funcionaba como vapor y el barco se desplazaba. ¿Sabés dónde lo usaba yo?

—En la… No sé.

—En la bañadera, antes de irme a bañar. ¿Y sabés por qué fue el recuerdo? Porque en ese puesto del mercadillo también vendían jabones. La mezcla del jabón y la vela prendida yo nunca más la había sentido. Y volvió un día en Perú… ¡Tuc! El cerebro es como que está preparado. Tiene todos los recuerdos, todas las cosas, pero las tiene en cajones, como…

—…en cajones con llave, que se tiró la llave y por alguna casualidad alguien mete un alambre y lo abre…

—Claro. El recuerdo es ese alambre, esa ganzúa que te abre…

—…que te abre el recuerdo.

—Y ¡tuc! Volvés a ese lugar. Y a veces te cuesta mucho reconocer cómo se abrió esa puerta.

—Ah, ¿y te acordás cuando desviamos el GPS y nos metimos en un gallinero?

—¿Eso dónde fue?

—En Italia.

—En Italia, claro.

—Después de salir de ese restaurante.

—¿Dónde era eso?

—Era en Ferrara, la tercera noche, que era la penúltima, que fue donde probaste el salame que dijiste que era «el salame de Mercedes».

—¡Ah, es verdad! Era recontra mercedino ese salame. Era impresionante ese salame… ¿Y por qué hablábamos de eso?

—Del poema de ese señor. ¿Fernando Pessoa? No, no me acuerdo.

—No. No era de Pessoa. Era un poema de Borges.

—Que decía ‘por última vez el camino’ o algo así. Recorrer un camino sin saber que era la última…

—«De estas calles que ahondan el poniente una habrá, no sé cuál, que he recorrido ya por última vez…» ¿Y vos te acordás lo que te conté ahí?

—Me contaste que, cuando Roberto vino por última vez, si vos hubieses sabido que era la última vez que lo ibas a ver, le habrías dado un abrazo más fuerte…

—Claro. ¿Y te acordás por qué empezó esa conversación?

—Nop.

—Porque era la época en donde a vos te costaba mucho dormir sola, y en un momento te pregunté por qué siempre, antes de irte a dormir en tu cama, siempre querías tener la última palabra: «Los quiero mucho, los quiero mucho, los quiero mucho».

—Aún lo hago.

—Sí.

—Lo digo mucho porque nunca se sabe… Hay gente que muere por cosas muy raras. Y lo digo porque lo último que les quiero decir es «te quiero».

—Y por eso empezamos a hablar del poema de Borges.

—A vos, cuando olés esas cosas, ¿te hacen feliz? Como cuando oliste la velita y el jabón.

—Muchísimo.

—Si yo ahora por ejemplo huelo una cuna, o algo así, ¿no me vendría el recuerdo? ¿No sería como una manera de hacerte feliz? ¿No se pueden convocar los olores, no los puedes hacer vos para sentirte bien?

—Claro que sí.

—Cuando yo me siento muy triste porque pasó algo muy muy triste, como cuando se fue ese compañero que estaba con nosotros desde hacía siete años (lo conocíamos de toda la vida), yo siempre abro el tercer cajón de mamá y ahí siempre, nunca se va, la mamadera. Con oler ese olor a goma ya me vale para que me suba el día.

—Qué loco… O sea que vos tenés como un lugar donde hay un olor que sabés…

—Al que puedo recurrir… Pero lo extraño es que, por ejemplo, hace un par de años lo olía y me venían muchos. Ahora ya casi no se nota el olor…

—¿Sabés qué tenés que hacer? Cada tanto ponele leche tibia y tomátela, y después guardala de vuelta. Eso necesita algo tibio para que vuelva a tener olor a mamadera… Y está bueno que tengas siempre un recuerdo. Imaginate cuando seas grande, y quieras volver rápidamente a un sentimiento de protección, de felicidad…

—Esto me va a ir muy bien cuando me rompan el corazón muchos chicos…

—¡Claro! Para eso digo, para eso. Qué bueno.

—Sí.

Hernán Casciari
sábado 17 de mayo, 2014


Olores de la infancia

por Hernán Casciari

La que sigue es la transcripción de una sobremesa entre mi hija y yo, ayer viernes a la noche. Nina tiene diez años y encontró, por casualidad, fotos de mi primera infancia; mientras las miraba empezó a contarme sus propios recuerdos a esa edad. Tuve los reflejos de poner la grabadora del teléfono sin que se diera cuenta, y gracias a eso pude desgrabar la conversación completa y transcribirla incluso con sus fallas gramaticales. El sonido no es bueno, pero igual les recomiendo acompañar la lectura con el audio incorporado.

—¿Pero no te gusta recordar? A todo el mundo le gusta recordar, pá.

—¿Qué cosa?

—La infancia.

—¿Vos qué te acordás de tu infancia?

—Yo pensaba que la gente era una… Le tocaba una cosa ‘a ruleta’.

—Le tocaba ¿qué cosa?

—Yo estaba en el tobogán de la rectoría, a punto de tirarme, y eso es lo que pensaba: «A mí me tocó ser niña, y lo voy a ser toda la vida. Pero por ejemplo a mamá y a papá les tocó ser adultos y lo fueron toda la vida».

—¡Ah!

—Yo pensaba esto.

—Que lo que te tocaba en la ruleta era para siempre.

—Que si eras adulto, nunca fuiste niño; y si sos niño, nunca vas a ser adulto. Que te tocaba una cosa y te tenías que conformar.

—Sí, sí, sí.

—Algo te toca.

—¿Y eso te pasaba más o menos a los tres años?

—Sí, tres años… Cuando ya podía pensar bien.

—Yo una vez, más o menos a esa edad, fui a cagar al baño. Y en el baño estaba siempre el diario, el periódico que compraba mi familia, ¿no? Y yo veía que Roberto, cuando iba a cagar, leía el diario. Entonces yo, cuando iba a cagar al baño, abría el diario y miraba fijamente las letras sin entenderlas. Me acuerdo de mirar fijamente una letra jota, que era como un anzuelo de pescar con un puntito arriba, para mí. Y yo decía: «Yo creo que los grandes me están mintiendo y no existe ‘saber leer’. Para mí que los grandes tienen un juego en donde fingen que saben entender todos estos dibujitos. Y que cuando sos grande y vas a la escuela, la maestra te enseña a hacerle ese mismo chiste a tus hijos. Y que leer no existe».

—Yo pensaba que los perros eran Ovnis. Porque, ¿sabés que siempre un perro cuando te conoce te huele?

—Sí.

—¿Sí? Yo pensaba que te olían como para saber si eras de su Tierra… Es que es difícil de contar.

—Bueno, eso es lo que tiene los recuerdos. Cuando sos muy chiquito, tus ojos están muy abajo.

—Y, sí.

—Entonces le das mucha más importancia a las cosas que están abajo: al ultimo cajón, a los pies de las personas. Yo me acuerdo de mi bisabuela, que se murió cuando yo tenía dos años. Me acuerdo de ella, más que de la cara, de los pies. Que tenía unos zapatos, y como era muy vieja…

—¿Pantuflas?

—Claro. Y como era muy vieja (a la gente vieja se le hinchan los pies) tenía la parte de afuera de los zapatos muy hinchada. Y yo lo miraba y me parecía que era una empanada.

—Pfff…

—Cuando sos muy chiquito, tu cabeza mira más para abajo que para arriba. Formas de pies, último cajón, las cosas que hay… Y a mí me encantaba oler. Muchos olores te acordás cuando sos chiquito.

—Como cuando yo huelo la mamadera que está en el tercer cajón de la mesita de luz de mamá.

—¿Qué te pasa?

—Me vienen mil cosas a la cabeza.

—¿Qué te viene?

—Como olor de… A ese olor siempre lo voy a recordar como el olor de la felicidad.

—¿Pero por qué?

—De los recuerdos del pasado.

—¿Te acordás cosas puntuales, o te acordás sensaciones?

—Sensaciones. Como que volviese sin los ojos. Como que cuando huelo, me voy. Me voy a esa época pero sin los ojos. No oigo nada, no veo nada. Solo siento que estoy en esa época.

—Te pasa solamente con tu mamadera…

—Es algo. De eso estoy segura. Y es algo de cuando era muy, extremadamente chiquita: un año, dos años como mucho.

—A mí me pasó una vez una cosa así, parecida. Yo estaba en un mercadillo, en México o en Perú. Y en un momento siento un olor que me llevó como de los pelos a la súper infancia… Y descubrí lo que era: había, en uno de los puestos del mercadillo, unos hippies que vendían artesanías. Y entre esas artesanías que vendían había unas velas chiquitas, como de centro de mesa, que me hizo acordar a una vez que mi papá me regaló un barquito a vapor que andaba solo. Y para que anduviera solo, adentro del barquito, en la parte de atrás, se ponía una vela. Esa vela tiraba un humo que funcionaba como vapor y el barco se desplazaba. ¿Sabés dónde lo usaba yo?

—En la… No sé.

—En la bañadera, antes de irme a bañar. ¿Y sabés por qué fue el recuerdo? Porque en ese puesto del mercadillo también vendían jabones. La mezcla del jabón y la vela prendida yo nunca más la había sentido. Y volvió un día en Perú… ¡Tuc! El cerebro es como que está preparado. Tiene todos los recuerdos, todas las cosas, pero las tiene en cajones, como…

—…en cajones con llave, que se tiró la llave y por alguna casualidad alguien mete un alambre y lo abre…

—Claro. El recuerdo es ese alambre, esa ganzúa que te abre…

—…que te abre el recuerdo.

—Y ¡tuc! Volvés a ese lugar. Y a veces te cuesta mucho reconocer cómo se abrió esa puerta.

—Ah, ¿y te acordás cuando desviamos el GPS y nos metimos en un gallinero?

—¿Eso dónde fue?

—En Italia.

—En Italia, claro.

—Después de salir de ese restaurante.

—¿Dónde era eso?

—Era en Ferrara, la tercera noche, que era la penúltima, que fue donde probaste el salame que dijiste que era «el salame de Mercedes».

—¡Ah, es verdad! Era recontra mercedino ese salame. Era impresionante ese salame… ¿Y por qué hablábamos de eso?

—Del poema de ese señor. ¿Fernando Pessoa? No, no me acuerdo.

—No. No era de Pessoa. Era un poema de Borges.

—Que decía ‘por última vez el camino’ o algo así. Recorrer un camino sin saber que era la última…

—«De estas calles que ahondan el poniente una habrá, no sé cuál, que he recorrido ya por última vez…» ¿Y vos te acordás lo que te conté ahí?

—Me contaste que, cuando Roberto vino por última vez, si vos hubieses sabido que era la última vez que lo ibas a ver, le habrías dado un abrazo más fuerte…

—Claro. ¿Y te acordás por qué empezó esa conversación?

—Nop.

—Porque era la época en donde a vos te costaba mucho dormir sola, y en un momento te pregunté por qué siempre, antes de irte a dormir en tu cama, siempre querías tener la última palabra: «Los quiero mucho, los quiero mucho, los quiero mucho».

—Aún lo hago.

—Sí.

—Lo digo mucho porque nunca se sabe… Hay gente que muere por cosas muy raras. Y lo digo porque lo último que les quiero decir es «te quiero».

—Y por eso empezamos a hablar del poema de Borges.

—A vos, cuando olés esas cosas, ¿te hacen feliz? Como cuando oliste la velita y el jabón.

—Muchísimo.

—Si yo ahora por ejemplo huelo una cuna, o algo así, ¿no me vendría el recuerdo? ¿No sería como una manera de hacerte feliz? ¿No se pueden convocar los olores, no los puedes hacer vos para sentirte bien?

—Claro que sí.

—Cuando yo me siento muy triste porque pasó algo muy muy triste, como cuando se fue ese compañero que estaba con nosotros desde hacía siete años (lo conocíamos de toda la vida), yo siempre abro el tercer cajón de mamá y ahí siempre, nunca se va, la mamadera. Con oler ese olor a goma ya me vale para que me suba el día.

—Qué loco… O sea que vos tenés como un lugar donde hay un olor que sabés…

—Al que puedo recurrir… Pero lo extraño es que, por ejemplo, hace un par de años lo olía y me venían muchos. Ahora ya casi no se nota el olor…

—¿Sabés qué tenés que hacer? Cada tanto ponele leche tibia y tomátela, y después guardala de vuelta. Eso necesita algo tibio para que vuelva a tener olor a mamadera… Y está bueno que tengas siempre un recuerdo. Imaginate cuando seas grande, y quieras volver rápidamente a un sentimiento de protección, de felicidad…

—Esto me va a ir muy bien cuando me rompan el corazón muchos chicos…

—¡Claro! Para eso digo, para eso. Qué bueno.

—Sí.

Hernán Casciari
sábado 17 de mayo, 2014


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


 Lele
05/08/2016 a las 10:46
Muy pronto te contaré sobre el árbol de caramelos que duro varias décadas divirtiendo y maravillando a nenes y me incluyo, toda esa magia salia de una sola persona, que fue mi tía solterona (copete), viajada (neeene viajar es la mejor plata invertida ) ...el mismo tenia la particularidad de dar muchos y variados caramelos cuando llegaban criaturas inocentes y felices a la quinta de parque las alamedas , batan, mar del plata... lugar de reunión de toda la familia .. eramos variosss. pero ella los doce meces regaba ese sauce para poder ver por lo menos unos minutos esas caras asombradas y felices de nenas nenes , familiares , vecinos o simplemente chicos que se hacían de esos caramelos sobre el pasto de la base del sauce llorón.
Mínimo relato del árbol de los caramelos .. cuando te pueda ver en Mardel te lo contaré y vos lo narraras mejor. Sos muy bueno..
 Rushada
09/01/2016 a las 20:40
Impresionante Nina. No creo haber tenido charlas así con mis hijos a esa edad. Una maravilla que la hayas grabado.
Mariana
02/07/2015 a las 17:24
No puedo creer que tenga 10 años. Es una genia
  Caio
18/06/2015 a las 00:25
Gordo, vos podés ser muy bueno escribiendo, tener siempre la palabra justa para sacarnos una sonrisa o una lágrima. Podés haber escrito la mejor entrada de un blog en castellano en la historia de internet (http://mujergorda.bitacoras.com/cap/000183.php) y haber descripto a Messi como nadie pudo hacerlo antes ni después. Tal vez sea verdad que tenés la capacidad de poner en palabras muchas cosas que nos pasan muy adentro y que la mayoría de las veces antes de leerte no sabíamos que nos pasaban o, lo que es peor, sabíamos que había algo pero no podíamos explicarlo.
En resumen, podés ser todo eso y mucho más, pero hoy me quedó claro que la genia en la familia es Nina. Al lado de ella sos un cuatro de copas.
 angel perez
19/05/2015 a las 06:58
Ahora que estan tan de moda las peliculas 3D, con esta especie de audioanecdota senti que estaba ahi , con ustedes en esa sobremesa escuchando con media sonrisa en la cara y asintiendo con la cabeza cada vez que coincidia con algo.Me encanto!
Lo que se me vino a la cabeza es que unos años despues de fallecido mi abuelo que trabajaba en una fabrica de laminados , esos que van en los bajo mesadas. Estaba en la puerta de la casa de la casa de mi vieja, con ella y de pronto nos miramos y casi al unisono dijimos -el olor a la ropa del abuelo! y nos reimos.. nos quedamos un momento pensativos,emocionados. Su ropa de trabajo tenia un olor particular,no era feo ni lindo era solo que ese olor, era de el, de mi abuelo. ..

Por esas casualidades, quedo grabado en un casette, unos segundos de la voz de mi abuelo haciendo un chiste y riendose al final y de vez en cuando la escucho, para recordar su voz que con el tiempo uno se va olvidando. Hoy en dia me lamento no haber grabado mas sus historias del campo, que para nosotros era un espectaculo escucharlas y cada vez que las relataba eran igual de intrigantes y siempre habia un detalle nuevo para preguntar...
08/05/2015 a las 04:54
tu hija habla como española pero con las eshes rioplatenses "¿y te acordás cuando desviamos el GPS y nos metimos en un gashinero?"
 Stella Sappa
17/04/2015 a las 06:20
imperdible!y hermoso a la vez...y encima con Borges...
 Sumira
22/12/2014 a las 20:15
Genial¡Hermoso tema de conversación! Mi comentario aparece tan tarde porque me estoy dando una panzada de textos que no había leído. Gracias Hernán
 Lucas Picasso
25/11/2014 a las 17:38
gracias por esta pequeña charla intima de padre e hija, imperdible!
 Tobias Samet
25/08/2014 a las 22:43
Descubrí Orsai hace una semana. No es el primer post que leo, pero recién hoy me registré. Todo lo que leí y escuché hasta ahora es excelente. Dicen que para muestra solo hace falta un botón. Aplausos.
 María Virginia Bachmann
17/08/2014 a las 23:49
Guauuu... a veces uno no se da cuenta de lo profundas que son las conversaciones con los chicos! Gracias!!
 Martín Piteo
13/08/2014 a las 17:09
Loco, se me llenaron los ojos de lágrimas imaginándome a mi hija dentro de 5 años teniendo una conversación así conmigo. Te felicito!
 Federico Marucco
12/08/2014 a las 00:00
Grande hernan!!! recien te conozco con vorterix... todo lo que me perdí boludo,
libros revistas teatro editoriales portazos anarquicos,recetas de hasis...avisen loco que esta esto por acá.
 javi
23/07/2014 a las 00:29
sublime gordo!, sublime!
22/07/2014 a las 17:39
Hasta tu hija es perfecta!... Gracias x compartir esto!
 Marina Bagatolli
22/07/2014 a las 00:25
Me mató Hernán, es tan cierto todo...
La semana pasada me compré un lila pause de frutilla (es un chocolate relleno de la marca de la vaca violeta), lo mordí y me morí de nostalgia cuando sentí el olor al chocolate sheriff de frutilla que comía cuando tenía 6 o 7 años. Hacía mucho que no andaba por acá...te volví a disfrutar =)
 yei yei
17/07/2014 a las 01:14
me hiciste llorar cabrón... qué hermosa criatura la Nina con ese acento entremezclado.... gracias
 Emi
26/06/2014 a las 02:39
Pfff que nudo en la garganta, olores de la infancia, recuerdos difíciles de invocar. A mi me pasa más con la música. Pequeñas estrofas o algún sonido de alguna melodía TUC, directo a un recuerdo de la infancia.

Mi viejo se murió de un día para el otro, que tonta que no fui como Nina y le dije "te quiero mucho" todas las noches.

Grande Nina!!
26/06/2014 a las 00:46
Hacia mucho que no regresaba a leerte Casciari, y ahora me pregunto ¿por qué hacía tanto que no regresada, por qué? En fin, tus relatos son siempre buenas noticias.
26/06/2014 a las 00:47
*regresaba (me puse nerviosa che)
09/06/2014 a las 19:12
La versión 3.0 de la etapa del "por qué"
 Nacho
27/05/2014 a las 17:34
Me encanta cómo mezcla los acentos rioplatense y español/catalán. Y eso que no escuché el audio, sólo leí.

Quiero una hija como Nina.
  Una ET en España
02/06/2014 a las 18:28
¡si no los mezcla!
 Pilar Gomez Sanc
25/05/2014 a las 03:48
Gracias... Muchas...
25/05/2014 a las 02:33
che...alguien sabe algo de Hernán?
26/05/2014 a las 03:34
Ni idea.
26/05/2014 a las 13:24
loco...que capo lo de Mairal!!!!
a traves tuyo los felicito a todos...
el libro es una joya, lo vi en la feria y de verdad es una joya!
un abrazo
 julio quinto leon
24/05/2014 a las 22:39
Lo máximo la imaginación de los niños, que en su afán de transmitir exactamente como piensa alguna situación, nos regala esta frase.

…en cajones con llave, que se tiró la llave y por alguna casualidad alguien mete un alambre y lo abre…
23/05/2014 a las 15:02
Digo yo, ¿a nadie se le ocurre que sea ella tambien la que rompa corazones?
23/05/2014 a las 15:49
es una neeeeeenaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!
23/05/2014 a las 22:56
No te enojes, Toti.
Lo digo porque muchos asumen que su temor es real: "pobrecita, ya sabe que le romperan el corazon".
Seguro, pero ella tambien rompera alguno no?
 julio quinto leon
24/05/2014 a las 23:04
Entiendo que TOTI hace referencia a una frase que repetía un comediante argentino, que en una de sus secuencias en la cual una bella joven (Julieta Prandi)....si es uuna neeeeeeeeeeeeena!!. que en verdad le rompía el corazón al cómico.
24/05/2014 a las 23:09
cooooooorreccccccccctoooo!!!
25/05/2014 a las 12:14
Ahhh, sera que soy medio friki y no vivo ni ando por aquellos lares. No tengo ni idea quien es Julieta Prandi.
25/05/2014 a las 16:20
pone en youtube "pone a francella" el sketch se se llama "la nena"
 Mani
23/05/2014 a las 14:50
Sos un fenómeno Hernán!!!
 Fabiana Lopez
23/05/2014 a las 12:30
EXCELENTEEE...No tiene desperdicio.
23/05/2014 a las 01:55
Todo muy lindo...me voy a cocinar...
suerte gente!
 Luli
23/05/2014 a las 01:35
Morí de amor con Nina. Esa nena es muy inteligente y muy sensible. Definitivamente le romperán el corazón y ya lo sabe!!

Yo de chica sospechaba que los viajes en avión era un verso, te subían te pasaban una película de cielo y nubes y te bajaban ahí nomás.
23/05/2014 a las 01:13
se me borró el F5 de la tecla!!!
 Jhordan PLG
23/05/2014 a las 01:22
Debe ser una estrategia, no hay otra. Nos acostumbro con unos cuantos jueves y una vez enganchados paró la ración, eso es de gente mala,eh?, eso no se hace...
23/05/2014 a las 01:29
cuantos habrá escondidos tras los arbustos leyendo pedorradas o contestando emails en forma livianita y sintetica mientras relojean Orsai blog y mandan F5?
 Carolina Cabral Rapela
21/05/2014 a las 03:15
Impagable Hernán!!!!! Antes que nada por haber tenido ese tipo de charlas con tu hija, son los momentos más lindos de un padre o madre. Y el tema de los olores..... siempre nos transportan a otro lugar!!!! El poema de Borges sin desperdicio... Pero encontrarte en Ferrara con un salame mercedino!!!!! ja ja ja Increíble!!!!
Volví a conectarme con ustedes después de algún tiempo... Oriunda de Mercedes pero residente en Paraguay siempre los sigo!!!!
 Carolina Cabral Rapela
21/05/2014 a las 03:15
Impagable Hernán!!!!! Antes que nada por haber tenido ese tipo de charlas con tu hija, son los momentos más lindos de un padre o madre. Y el tema de los olores..... siempre nos transportan a otro lugar!!!! El poema de Borges sin desperdicio... Pero encontrarte en Ferrara con un salame mercedino!!!!! ja ja ja Increíble!!!!
Volví a conectarme con ustedes después de algún tiempo... Oriunda de Mercedes pero residente en Paraguay siempre los sigo!!!!
20/05/2014 a las 21:59
Me ha encantado, ha sido la mejor forma de volver a Orsai después de unos días estudiando. Y como decían más abajo tengo ganas de leer el primer texto de Nina.
El otro día saqué mis Orsais para una exposición y el señalador de la primera me hizo recordar el vídeo del sorteo y todo lo que lo acompañó. Aun lamento no haberme acercado por la pizzería.
20/05/2014 a las 19:13
Muy bueno. Límites no me agota nunca. Gracias.
 Peto
20/05/2014 a las 17:44
La máquina del tiempo.
Hola Orsai!, desde que leo la revista me dio muchas ganas de escribir y por primera vez en mi vida lo hice con la intención de contar algo que me paso esta misma mañana, algo que ya me ha pasado pero había olvidado cómo se sentía, y quiero compartirlo con ustedes.
Desayune y me fui al laburo en un día hermosamente lluvioso y húmedo, le pongo onda ya que no me gusta mucho andar mojado y pegoteado pero es Viernes y en ocho horas arranca el finde para mí, yo no laburo ni los sábados ni los domingos.
Espere el bondi, viene, no para, puteo, y viene otro al toque casi vacío, golazo pienso ya que estuve a punto de cambiar de humor por culpa que el “rápido” no paro, apenas subo me siento del lado de la ventanilla y después de un par de paradas se sienta un viejo al lado mío, esos que tiene cara de buenito, canosito pero con poco pelito, la frente arrugadita, camisita con camperita impermeable, esos que se describen con todas las palabras terminadas en ita/ito, y con una bolsa donde tenía el diario, el de papel, con todas sus secciones, empezó a elegir cual iba a leer.
Yo pispiaba de reojo, y leía algún que otro título, ” El 80% de Pehuajó está bajo el agua”, “En Córdoba, Argentina busca más que un empate ante Paraguay”, y volvía a mirar la ventanilla y el diario, y me di cuenta en un momento que lo que me hacia mirarlo no era lo que decía, ni sus noticias, lo miraba por su olor, si el olor a papel de diario, a la tinta, en ese momento tuve un ratatouille, como cuando siento el olor al pan recién salido del horno, a la fritanga de empanadas, o el sonido de la chicharra a la hora de la siesta, me transporte a la casa de mi abuelo, cuando yo era un boludito que corría por todos lados hinchado las pelotas. Mi abuelo era un tipo que llego de España a la Argentina y empezó de abajo, siendo empleado de un almacén la cual termino comprando, mis viejos me despachaban los veranos quince o veinte días, la casa era enorme y podía correr hasta quedar agotado, Eran vacaciones largas, para mí y para mis viejos.
Gire la cabeza, olí el diario y me vino de golpe el carnaval, con su Comisaria, su Banco, su Municipalidad, su Escuela, su Kiosco, su Heladería, su Restorán, todo alrededor de la plaza obvio. Para carnaval los chicos nos disfrazábamos, usábamos espuma, bombuchas, y lo más peligroso eran los pibes más grandes, con las medias con papel adentro, formando una especie de boleadora con la cual te corrían reboleándola por encima de la cabeza gritando como locos y te la daban en el culo o en las piernas haciéndote la paralitica. Huelo otra vez el diario, el gallinero!, buscar los huevos, correr a las gallinas, comer a las gallinas!, lo que era todo un proceso, había que secarlas primero, de lo cual se encargaba mi abuelo haciendo un corte preciso y colgándolas de las patas con un tacho abajo, yo era el encargado de desplumarlas y dejarlas listas para el horno o cacerola con papas. Huelo de vuelta, recordé por un segundo el olor al tapizado de cuero mezclado al olor a nafta de la chata de Batata, el novio de mi Tía Chichita. Voy otra vez, la taza gigante de café con leche con un “sanguchito” de jamón crudo. Voy de nuevo y estoy re cebado, el vaso de vino que me servía mi abuelo mezclado con jugo, mi primer "heavy metal", (bebida que consiste en mezclar esas dos bebidas y la cual me llevo a otros recuerdos que nada tienen que ver con este).
Es increíble como un olor, un sonido, un sabor o situación puede hacer que uno retroceda en el tiempo, recordar cosas que estaban inactivas en la memoria y que se activan por armar un canuto de cinco pesos y oler el diario del vecino como si fuese la última línea de tu vida. Después de eso el viejo canosito, de frente arrugadita, de camisita con camperita impermeable me miro y se bajo del bondi con la máquina de los sentidos adentro de una bolsa.
Francisco Aragón, mi abuelo, vivió y murió sus últimos años en Capilla de Señor, donde tenía una panadería, un gallinero, un perro malo atado con cadena a un palomar, el cual yo siempre trepaba, una huerta con tomates, papa, lechuga, zanahoria, batata, manzanas, peras, y una casa con olor a madera, jamón cruzo, y a papel de diario.
20/05/2014 a las 19:20
copada experiencia!
Hernan dijo en el encuentro federal de la palabra que desde que te levantas hasta que te acostás te suceden cosas, todo el tiempo. Escribir es traducir en palabras esos sucesos.
copado relato!
sana envidia de alguien que padece anosmia (perdida del olfato).
 Peto
20/05/2014 a las 21:51
Gracias!
"Nunca sabrás a qué huele Bagdad"
www.tafallamarta.es
Saludos.
20/05/2014 a las 23:40
no sé a que huele el gas, ni las flores, ni los recien nacidos...cuando hablan del olor de la revista me siento muuuy afuera...no huelo las comidas , ni si tengo olor a chivo, no puedo elogiar el perfume de una mujer, o si hay que abrir las ventanas por la humedad, no distingo el pescado del pollo salvo por las espinas...no te das una idea lo afortunado que sos...
Suerte Peto, no parés de escribir!!!!
21/05/2014 a las 13:23
Gracias por el Link Peto!
nunca, pero de verdad, nunca pensé que la anosmia me iba a hacer descubrir unos textos tan copados como los de marta tafalla...
 Peto
30/05/2014 a las 17:25
De nada, Abrazo y gracias!!
 eduardo poloni
20/05/2014 a las 08:41
fantastico.....
19/05/2014 a las 21:59
Lo que pasa con los olores es mágico, te transportan a un instante del pasado en un segundo y a veces uno no se acuerda ni de qué pero es algo lindo...

(se acuerdan de la película infantil Ratatouille cuando el crítico siente el aroma del plato y se acuerda de cuando su mamá le cocinaba?)
19/05/2014 a las 21:00
Uff, descomunalmente hermoso...
19/05/2014 a las 19:28
Que bueno tener hijos y que, a medida que van creciendo, nos regalen conversaciones como esta.
 Laurabuela
26/05/2014 a las 05:32
Muy bueno!!!
Son lo mejor que nos puede pasar
 Lucia de La Plata
19/05/2014 a las 18:29
Tengo un gordito de quince meses y cuando le digo: Querés banana? y me responde tsí! tsí! mostrando sus dientitos y afirmando con la cabeza. Eso me emociona; imaginate teniendo un diálogo como el tuyo! Me muero! Te felicito desde la emoción de ser mamá.
 Lau
19/05/2014 a las 17:01
Me gustó mucho leerlo y escucharlo, y de yapa ganas de releer Límites, gracias por compartir el momento.
19/05/2014 a las 20:02
Por si alguien más tiene ganas de leer «Límites», el poema de Borges del que se habla en el texto; acá está:

De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?

Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.

Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifonte, Jano.

Hay, entre todas tus memorias,
una que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.

No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.

Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.
 Irene ARG
21/05/2014 a las 02:43
Siempre viene bien.
 carogoedel
19/05/2014 a las 16:43
Qué lindo! si buscamos todos tenemos de esos olores guardados en algún rincón... y aparecen así de golpe, volver al taller de pintura después de 30 años... y redescubrir que el olor a acrílicos es de mis favoritos...
19/05/2014 a las 14:42
Mirá cuando mis hijos sean grandes y les cuenten a los suyos... "Sabés lo que hago cuando mi día viene mal..? Busco en una caja vieja y les siento el olor a las revistas Bonsai que me leía mi papá..."
GRACIAS GORDO
19/05/2014 a las 20:10
Sin duda! Unos de los lemas de Bonsai es «La última revista de la que vas a acordar el olor».
 Jhordan PLG
20/05/2014 a las 22:04
Pablo / Hernán, mi hijo ( de 5 mayos) me pidió que "por favor" (en tonito serio, no en tonito de súplica) guarde su Bonsai #2 en la mesa de noche porque así la puede coger cuando quiera. Ayer pasaba por la puerta de mi cuarto cuando lo veo tirado en la cama, con la revista abierta y la cara pegada a las hojas, me acerco y me dijo "huele".
23/05/2014 a las 18:55
Qué lindo! Impagable ese momento. Te felicito por tu hijo y por apreciar y contar esto con entusiasmo!
Por cosas como esta me gusta remarcar la importancia de Bonsai, porque además de mantener la calidad y principios de Orsai, sumó a los niños a este juego tan hermoso de la lectura, y el olorcito particular y persistente de las revistas y libros.
19/05/2014 a las 14:40
Qué lindo!! Qué manera de emocionar!! Esta noche sin falta tendré una linda charla con mis chicos... Gracias Hernán, por siempre GRACIAS!!!
 Lucas Rodriguez
19/05/2014 a las 10:48
Genial! hace unas semanas me paso lo mismo oliendo el album de figuritas del mundial, por un instante estuve en el patio de mi colegio cambiando los escudos brillantes por dos o jugando al chupi. Saludos!
19/05/2014 a las 20:09
En Alcohólicos Anónimos también recuerdan con nostalgia el olor del chupi.
 Hernán Farías
18/05/2014 a las 15:03
Genial. Mi hija Dalma tambien tiene 10 años, y de vez en cuando mantenemos esas charlas que terminan sorprendiéndome a mi tambien, como que me encuentro pensando "Y esta señorita de donde salió? Devuélvame a mi hijita!". Grande Gordo, Nina tiene un potencial enorme, y eso es gracias a vos.

Me voy a tomar mi mamadera tibia, nos vemos.
 Tico
18/05/2014 a las 09:29
un dato muy importante que para muchos pasa desapercibido, el probable origen del salame mercedino podría estar en ferrara, gracias por el dato, descartada la pista vasca sabía que estaba en Italia el origen pero como en cada pueblo cambian la receta la búsqueda podía ser infinita.
19/05/2014 a las 20:08
Yo creo que en el pasado un mercedino se fue a vivir a Ferrara y les dejó el secreto del buen salame.
 Silvia Otero
18/05/2014 a las 01:17
Roberto era el papá de Hernán que falleció.
Que genial Hernán, gracias por esto, me permitió recordar mis propios TUC!
Leete esto UNA ET EN EUSKADI: http://blogs.elpais.com/espoiler/2009/El pibe que arruinaba las fotos.pdf
  Una ET en España
18/05/2014 a las 00:44
Me olvidé preguntar ¿quién es (fué) roberto?. Si alguien lo sabe....
 Silvia Otero
18/05/2014 a las 01:17
Roberto era el papá de Hernán.
  Una ET en España
18/05/2014 a las 16:39
zenkiu, Silvia, leeré el post (q además me suena a que lo leí)
 Jhordan PLG
17/05/2014 a las 21:16
Ayer estaba por irme a dormir cuando vi la actualización de la web en facebook.
¡Una JOYA la que lograste grabar!, encima Nina cerró la conversación con un broche de oro impresionante ("Esto me va a ir muy bien cuando me rompan el corazón muchos chicos…"), me fui a dormir con una sonrisa de oreja a oreja.

En mi caso cada vez que huelo un mango me hace retroceder a una época entre mis 4 a 6 años, cuando iba a veranear a casa de mi abuela materna, luego de las clases de natación me esperaba con un mango enorme, cortado en cuadritos, que comía sentado sobre una hamaca viendo los dibujos animados de esa época.

De nuestros sentidos, el olfato de lejos es el mejor, cómo nos hace vivir momentos pasados.
17/05/2014 a las 22:03
En Perú no sé, pero en Argentina cuando olemos un mango lo pasamos a dólar.
18/05/2014 a las 01:39
con todo respeto Hernan, intentaste comprar UN dolar la última vez que viniste?
19/05/2014 a las 20:06
Pasamos "el olor del mango" a dólar. Con la mente.
 Jhordan PLG
20/05/2014 a las 22:06
jaja... ¿y como va el tipo de cambio?
23/05/2014 a las 15:44
Recien caigo...
lerdo el paisano .
Una analogía barata que se me ocurre es que por estos lados, los argentos, de ansiosos no dejamos madurar las frutas y preferimos llenarnos de mangos verdes, y aparentemente satisfechos tenemos la panza siempre hecha un nudo y permanente diarrea mental. Siempre por los mangos verdes.
17/05/2014 a las 19:36
Gordo Marketinero, todos sabemos que Nina no existe, que es una actriz catalana que lee tus textos con voz de nena, para que nosotros quedemos como unos pelotudos con mezcla de felicidad y lagrimones... sos un gordo jodido, cómo vas a inventar ese diálogo... además hacés que los que tenemos "de verdad" hijas de 10 años tengamos esa cercanía que nos hace comprar tus revistas, libros y charlas TED.... sos un mal tipo! :)
19/05/2014 a las 20:06
Es al revés: Nina existe y se inventó un padre.
26/05/2014 a las 15:19
este nena va a dominar el mundo...
 DotSauer
17/05/2014 a las 19:34
Ahhh, qué linda charla, qué linda hija que tenés! Me emocionaron.
17/05/2014 a las 19:23
Que lindo. Gracias por abrir la trastienda y mostrar la maravilla.
 Neuquina
17/05/2014 a las 18:58
Genial!
17/05/2014 a las 18:39
Hermosa charla...
disfrutá tu hija que es una caja de pandora Hernan.
si todo sigue como hasta ahora, vienen dos años de Bonsai, un parate para hacer un par de libros y vuelve Orsai en 15 años.
Aunque apuesto fuerte a primer libro de Nina Casciari.
me voy a mantener vivo para ese momento
 #920
17/05/2014 a las 18:27
Ame a esa Nina hija y a ese Hernan padre,como me hicieron emocionar y mariconear! Gracias por compartir, ♥
 hongonaranja
17/05/2014 a las 17:21
Por Dios, que he llorado como una niña chiquita. Esas conversaciones son las que cada vez trato de hacer con el yuyo ( mi hijo de 7 años) algún día intercambiemos audios y le muestras a la Nina como un chico en Colombia, a veces se le parece.

Gracias por esta sobremesa
  Una ET en España
17/05/2014 a las 16:56
Nina es muy, pero muy, pero muy sensible, diría yo, trascendente. Tiene conciencia de cosas que ni me imaginaba que una niña (una nina) podía llegar a tener: que use la frase "me rompan el corazón" me resultó encantador.
Por otro lado me llama la atención que no tenga acento, y mucho menos acento catalán, que diga "vos" y shave en vez de yave. Raro, no?
17/05/2014 a las 17:40
Tiene un acento catalán cerradísimo, de pueblo, cuando habla con Cristina, o con sus abuelos, o en la calle. Pero cuando habla con sus primos de Argentina, o conmigo, su acento natural es rioplatense. Pero a veces se le mezcla todo y dice "tío, eres recontra gilipollas del orto".
  Una ET en España
18/05/2014 a las 01:20
A mi me pasa lo mismo con el acento rosarino, aunque vivi toda la vida en Bs As. Piso rosario y ya me empiezo a comer las eses
17/05/2014 a las 16:31
¡Qué lindo! Me imaginé que estábamos todos escondidos tras una cortina y ustedes ahí hablando... Nina es una genia!

Mua!
  Leonardo I
17/05/2014 a las 16:08
Que increíble, hasta ahora nunca pero nunca habías mostrado el lado paternal, y la verdad que esta vez si me dejaste sin palabras.
17/05/2014 a las 17:41
¿Cómo que nunca había mostrado el lado paternal?? Estoy dirigiendo un revista infantil solamente para que Nina se divierta!!
19/05/2014 a las 21:03
Escucha el podcast sobre los consejos que escribió para su hija, para cuando él ya no esté...
  Leonardo I
29/05/2014 a las 02:23
Hasta la parte de los chicos con moto en ese iba bien, pero no era tan paternal como en este
17/05/2014 a las 15:30
LA imagen
"...Como que volviese sin los ojos..."
  mafaldita
17/05/2014 a las 14:41
Nina es GRANDE! Y encima habla con "YE" y con "VOS".... Genial!
 Nicolás Cattaneo
17/05/2014 a las 14:08
—Esto me va a ir muy bien cuando me rompan el corazón muchos chicos…
—¡Claro! Para eso digo, para eso. Qué bueno.
—Sí.

Es genial...

Saludos!
17/05/2014 a las 13:58
Gracias por compartirlo.
17/05/2014 a las 12:37
Los hijitos son lo mejor.
 Jimena
17/05/2014 a las 11:31
Hernán! Nina es muy sabia!
 Jona
17/05/2014 a las 10:06
Me encanto, mientras lo leía pensaba en los recuerdos de la infancia y esos olores que nos transportan al pasado mas rápido que DeLorean. Es lindo encontrarse con alguna ganzúa debes en cuando.

¡Gracias por dejarnos ser parte de esa sobremesa!
17/05/2014 a las 09:48
naravukkisi!
-que es "maravilloso" escrito con la mano derecha corrida una tecla a la izquierda, por pura torpeza

que lindo terminar una idea con ayuda
"—Claro. El recuerdo es ese alambre, esa ganzúa que te abre…
—…que te abre el recuerdo"
17/05/2014 a las 08:51
Mi vida! La tipa está resignada ya a que le van a romper el corazón "muchos chicos"... Qué preparación!
 Irene ARG
17/05/2014 a las 08:23
¡¡Gracias!! Qué linda conversación. No escuchaba a Nina desde "Ah, vale, me meto". Se nota mucho que ha crecido.
17/05/2014 a las 08:13
hermoso, todo! gracias por compartirlo
 Beagrana
17/05/2014 a las 07:51
No quise leerlo antes ni en simultáneo, simplemente cerré los ojos y me sentí "espiando" un momento muy íntimo entre dos seres que se quieren, conectan y nutren mutuamente hablando de los descubrimientos enormes que trae la vida. Me conmovió muchísimo y rescato cómo conserva ella TU VIDA en su memoria y cómo vos respetás absolutamente su punto de vista. Gracias por compartirlo
  Carolina Nishii
17/05/2014 a las 07:35
Que hermosa conversacion con tu nena... ojala y no necesite la mamadera cuando empiece con el tema de los chicos... que no le rompan el corazon... un beso Hernan
  Carolina Nishii
17/05/2014 a las 07:36
Guau top ten y leyendo y escuchando el audio que estuvo geniallllllllll
 Moonesia
17/05/2014 a las 07:34
A mi me pasa con un olor, pero no de tan chica. Cuando huelo Farala, me viene el recuerdo de las primeras bailables y de la primera vez que me enamoré con 10 años. Es una sensación muy reconfortante, como la que tiene Nina con la mamadera.
 taximetrista
17/05/2014 a las 06:57
Como voy decayendo en el ranking, que lo parió.
 Magalí Haberman
17/05/2014 a las 06:26
Que clara la tiene tu hija! Le espera un grán futuro. Con esta charla ratifico que las pequeñas cosas cotidianas son las que nos traen grandes momentos de felicidad.
Gracias por compartir este momento!!!
17/05/2014 a las 06:25
No puede ser tan genia la Nina. Tan sabia. Gracias por grabar la charla, y más gracias por compartirla.
 DjFaramir
17/05/2014 a las 06:23
muy bueno!!
17/05/2014 a las 06:18
Fue como estar ahí, estar pero sin que nos vieran. Todos nosotros escuchando algo tan íntimo y hermoso como esa conversación de la que nunca se van a olvidar. Gracias por compartirlo.
17/05/2014 a las 06:15
Top five?
17/05/2014 a las 06:07
A escuchar y a emocionarnos seguramente
 ThunderR
17/05/2014 a las 06:17
El audio lo dejo para mañana!
 ThunderR
17/05/2014 a las 06:07
Pri!?
17/05/2014 a las 06:07
Correctooo
22/05/2014 a las 17:20
edu...te desconozco...si no colás un falso PRI este jueves voy a sospechar que te abdujeron los extraterrestres.... ote estás preparando para un brutal empome colectivo en las ultimas semanas...