Orsai blog post

Vida privada
martes 27 de marzo, 2007

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Vida privada
martes 27 de marzo, 2007

Primer asalto

       

El 8 de septiembre de 2003 me apuntaron con un arma por primera vez en la vida. El caño me tocaba la frente, no de lleno sino de costado, y nunca supe si la pistola tenía balas. (Tampoco quiero saberlo ahora.) Me había enterado unos días antes que Cristina estaba embarazada, y en eso pensé mientras era encañonado. Pensé en un hijo sin padre, en una viuda con panza, en un tipo de treinta y dos años desangrándose a quinientos kilómetros de casa. Y también me acordé de un chiste; un chiste muy malo.

Quince minutos antes yo caminaba por la calle Carretas, en Madrid, rumbo a Mediacliping. Estaba un poco dormido y era la época en que me vestía decente. Los relojes de las farmacias marcaban las dos de la mañana. Hacía una semana entera que repetía el mismo recorrido desde el Hotel Cortezo hasta la oficina de la calle Arenal. Mi vida era muy simple: estaba despierto de noche, dormido de día, y tenía ganas de volver a Barcelona para inventar nombres de varón y nombres de mujer. Entonces, de ninguna parte, se me apareció un retrasado mental.

Por suerte no hay necesidad de describirlo: era igual a Silas Weir Mitchell, un actor yanqui que hace siempre de estúpido peligroso.

Tenía esos mismos ojos de huevo duro, los dientes inferiores hacia delante, la mirada esquiva y las manos llenas de huesos mal colocados. Es el día de hoy que se me atragantan los capítulos de Prison Break donde aparece este actor; se me ponen los pelos de punta y apago la tele enseguida, perseguido por esa voz de caverna seca:

—Disculpe, ¿tiene cigmonedallos?

Me pidió monedas o cigarros, ahora ya no recuerdo, con un castellano resbaloso y ronco que podía ser de Canarias o de Latinoamérica. Sin dejar de caminar, le hice un gesto con los hombros y la boca apretada, como quien dice «lo lamento en el alma pero justo de eso no llevo», y decidí esquivarlo por el costado de la pared y no por el de la calle, porque eso último lo habría hecho una señorita asustada.

Le practiqué una finta amistosa, lenta, que no delataba ningún temor, como hago siempre con la gente que me da miedo. Él me dejó pasar sin detenerme, pero se me puso a caminar atrás, de inmediato, como una especie de mimo nocturno sin talco en la cara. El asunto, supe al escuchar sus pasos detrás de mí, se empezaba a complicar.

Sentí la presencia de su cuerpo durante sesenta metros más o menos (casi una cuadra entera) y no hice nada. Caminé en línea recta por la vereda respirando con la boca y tratando de comprender el significado oculto de todos los ruiditos que me llegaban por la espalda. Lo tenía a un metro. Si el retrasado estiraba el brazo podía tocarme. Él, impasible, repetía el ritmo y el largo de mis zancadas. Me imagino que la situación, vista desde un helicóptero, podía resultar muy coreográfica.

No sé cómo funciona el cerebro de los valientes en casos de peligro extremo, pero el nuestro, el de los cobardes, se desconecta.

—Mirá hermano —le dice el cerebro al cuerpo— yo me apago diez minutos y que sea lo que dios quiera. En todo caso tiráte al suelo y empezá a chillar, qué sé yo..., a mí pedime que te escriba un cuento, cualquier cosa, pero esto no es lo mío. Nos vemos en la clínica, un fuerte abrazo.

Odio mucho ser cobarde. Siempre me di asco en las situaciones límite. Mi cuñado, el Negro Sánchez, nunca dura sesenta metros sintiéndose perseguido por un retrasado. Hace algo antes. Los valientes suelen tener ideas muy variopintas. Se suben a caballo de la situación, no pierden tiempo en alimentar el susto. Yo reflexionaba sobre este tema cuando noté el metal en la espalda y me quedé quieto.

—Ahora te das vuelta—escuché— y te ponés contra ese coche.

Es extraño, pero sentí una especie de liberación al saberme de lleno en un peligro real, y ya no en uno sospechado. Lo más horrible del miedo es la ambigüedad, no conocer con certeza lo que va a pasar a continuación. Pero una vez que ya está claro que te van a matar como a un chancho, el miedo se convierte en resignada espera. Y la resignación se parece mucho a la pereza, que es mi estado natural.

Me di vuelta con toda la desesperanza del mundo, puse la espalda contra un Seat colorado y lo miré sin hacer un solo gesto. Entonces fue cuando el retrasado me apuntó con la pistola en la cabeza.

—Tranquilo, tranquilo —dije, cerrando los ojos—. Yo estoy quieto, no me muevo.

El caño me tocaba la frente, desde el costado izquierdo, y el tiempo en la oscuridad se puso a patinar (no del verbo deporte olímpico, sino del verbo TDK). Entonces fue cuando me pasaron por la mente todas aquellas cosas: pensé que nunca iba a saber el sexo de mi hijo, pensé en Cris de luto y con barriga, pensé en cómo podía ser el dolor de una bala en el cráneo. Y también me acordé un chiste. Era un chiste horrible, sobre un par de argentinos que quieren entrar a un baile.

Al principio le eché la culpa a todas las drogas blandas de los últimos años. ¿Cómo era posible que mi cerebro, además de desconectarse como una gallina eléctrica, fuera tan cínico? ¿Cómo, en estos momentos de zozobra, podía rememorar un chascarrillo? Pero me equivocaba.

Mi subconsciente, al que yo creía fugado como un cobarde, seguía en pie de guerra y me estaba ofreciendo la solución al problema. No lo supe en el momento, no entendí qué relación tenía aquel chiste tonto con la proximidad de mi muerte, pero había un código secreto.

Yo no había caído del todo, pero la orden del retrasado fue "te ponés contra ese coche". Solamente los rioplatenses hablamos así. Y solamente los porteños dicen coche (en el interior decimos auto). ¿Y si le avisamos que somos argentinos?, era una frase del chiste que susurraba mi cerebro: ahí estaba la clave.

—Dame la guita —dijo el retrasado, y se corrigió—, la pasta. Dame la pasta.

Aproveché la oportunidad:

—Todo bien —dije—. Entiendo guita, soy argentino.

La cara del tipo cambió por completo. No. No la cara, el gesto. Él seguía siendo un actor yanqui con daño cerebral, pero ahora la serie de suspenso se había convertido en una comedia de media hora. Bajó un poco el arma y me observó con mucho interés, pero sin perder el estrabismo de la mirada enferma, más o menos como un chimpancé que se mira en un espejo nuevo. Después sonrió, sin dejar de apuntarme al omóplato.

—Loco —dijo, alargando muchísimo la primera «o»—... Tenés una cara de gallego que se te cae a cachos.

Me dolió muchísimo esa acotación.

—Nada que ver —lo corregí, y le presenté el perfil—: tengo cara de italiano. Mirá la nariz.

—Sos re gallego, man —repitió, cagándose de la risa.

—¿De dónde sos? —le pregunté, y mi corazón empezó a latir de nuevo.

—Vamos a un cajero y te cuento —me dijo.

En el camino comprendí mi error: el pibe no era retrasado sino rolinga, que es una tribu urbana de Buenos Aires. De ahí la extraña forma de caminar y el aspecto de mogólico. Había llegado a Madrid hacía cuatro meses, pero tenía muy difícil el asunto de los papeles: padre desconocido y ascendencia italiana por parte de abuela materna, todo mal. Vivió sus primeros veinticuatro años en San Martín, y hace poco le robó la moto a su hermano, la vendió y se compró un pasaje.

Me llevó encañonado hasta el ServiCaixa de la calle Arenal y me hizo sacar quinientos euros con la tarjeta, que es el máximo permitido. Como me faltaba media hora para entrar a trabajar, nos fuimos a un bar de Sol a tomarnos unas cervezas que quiso pagar él (es un decir). Yo estaba en el posparto del terror, un estado idílico en donde cualquier cosa, menos la muerte, es una buena noticia.

Hablamos de fútbol, de música y de cocaína. Él tenía problemas muy graves con la cocaína, porque acá es malísima y no le pegaba. Me dijo que en San Martín tenía una banda y una novia, y que a veces le parecía que haberse venido para acá había sido un error. El tema de no tener papeles, en las dos acepciones, lo volvía loco. Y como no conseguía trabajo, me dijo, algunas noches salía a robar por la calle.

Yo estaba eufórico, y no me costó mucho emborracharme escuchando sus historias del Gran Buenos Aires. Cuando vivís en otra parte el tono nacional te transporta, redescubrís palabras olvidadas y casi cualquier discurso suena ingenioso y seductor. Además el rolinga me decía «vieja», y eso, después de un tiempo largo de 'tío' y 'chavalote', es impagable.

Cuando nos apagaron las luces del bar, salimos a la calle los dos un poco estúpidos, abrazados para no tropezarnos. Yo tenía que entrar a la oficina (ya llevaba una hora de retraso) y me daba vueltas la cabeza. Él dijo que se iba a dormir.

—¿Querés que te deje diez mangos para desayunar? —me preguntó.

—No, todo bien. Un robo es un robo.

—Si hubiera sabido que eras argento no te choreaba —se disculpó por quinta vez en la noche—. Pero de verdad: portás cara de gallego.

—Me vas a hacer calentar.

—Posta, fiera: tenés los ojos juntos —y me puso otra vez la pistola en el entrecejo, pero esta vez sin maldad, con afán señalador.

Ahora el metal helado me resultaba amistoso, y me espanté el caño de la cara con la mano abierta, como si fuera una mosca de verano. Él guardó el arma y nos despedimos con un abrazo.

—¿Sabés el chiste de los dos argentinos que quieren entrar a un boliche en España? —le dije desde lejos.

Negó con la cabeza.

—Hay un guardia en la puerta. Un argentino le dice al otro: "¿Y si le avisamos que somos argentinos?". Y el otro contesta: "No, dejá, que se joda".

—¡Malísimo! —me gritó el rolinga con una sonrisa en la boca, y se metió en un taxi que le pagué yo. De onda.

Hernán Casciari
martes 27 de marzo, 2007


Primer asalto

por Hernán Casciari

El 8 de septiembre de 2003 me apuntaron con un arma por primera vez en la vida. El caño me tocaba la frente, no de lleno sino de costado, y nunca supe si la pistola tenía balas. (Tampoco quiero saberlo ahora.) Me había enterado unos días antes que Cristina estaba embarazada, y en eso pensé mientras era encañonado. Pensé en un hijo sin padre, en una viuda con panza, en un tipo de treinta y dos años desangrándose a quinientos kilómetros de casa. Y también me acordé de un chiste; un chiste muy malo.

Quince minutos antes yo caminaba por la calle Carretas, en Madrid, rumbo a Mediacliping. Estaba un poco dormido y era la época en que me vestía decente. Los relojes de las farmacias marcaban las dos de la mañana. Hacía una semana entera que repetía el mismo recorrido desde el Hotel Cortezo hasta la oficina de la calle Arenal. Mi vida era muy simple: estaba despierto de noche, dormido de día, y tenía ganas de volver a Barcelona para inventar nombres de varón y nombres de mujer. Entonces, de ninguna parte, se me apareció un retrasado mental.

Por suerte no hay necesidad de describirlo: era igual a Silas Weir Mitchell, un actor yanqui que hace siempre de estúpido peligroso.

Tenía esos mismos ojos de huevo duro, los dientes inferiores hacia delante, la mirada esquiva y las manos llenas de huesos mal colocados. Es el día de hoy que se me atragantan los capítulos de Prison Break donde aparece este actor; se me ponen los pelos de punta y apago la tele enseguida, perseguido por esa voz de caverna seca:

—Disculpe, ¿tiene cigmonedallos?

Me pidió monedas o cigarros, ahora ya no recuerdo, con un castellano resbaloso y ronco que podía ser de Canarias o de Latinoamérica. Sin dejar de caminar, le hice un gesto con los hombros y la boca apretada, como quien dice «lo lamento en el alma pero justo de eso no llevo», y decidí esquivarlo por el costado de la pared y no por el de la calle, porque eso último lo habría hecho una señorita asustada.

Le practiqué una finta amistosa, lenta, que no delataba ningún temor, como hago siempre con la gente que me da miedo. Él me dejó pasar sin detenerme, pero se me puso a caminar atrás, de inmediato, como una especie de mimo nocturno sin talco en la cara. El asunto, supe al escuchar sus pasos detrás de mí, se empezaba a complicar.

Sentí la presencia de su cuerpo durante sesenta metros más o menos (casi una cuadra entera) y no hice nada. Caminé en línea recta por la vereda respirando con la boca y tratando de comprender el significado oculto de todos los ruiditos que me llegaban por la espalda. Lo tenía a un metro. Si el retrasado estiraba el brazo podía tocarme. Él, impasible, repetía el ritmo y el largo de mis zancadas. Me imagino que la situación, vista desde un helicóptero, podía resultar muy coreográfica.

No sé cómo funciona el cerebro de los valientes en casos de peligro extremo, pero el nuestro, el de los cobardes, se desconecta.

—Mirá hermano —le dice el cerebro al cuerpo— yo me apago diez minutos y que sea lo que dios quiera. En todo caso tiráte al suelo y empezá a chillar, qué sé yo..., a mí pedime que te escriba un cuento, cualquier cosa, pero esto no es lo mío. Nos vemos en la clínica, un fuerte abrazo.

Odio mucho ser cobarde. Siempre me di asco en las situaciones límite. Mi cuñado, el Negro Sánchez, nunca dura sesenta metros sintiéndose perseguido por un retrasado. Hace algo antes. Los valientes suelen tener ideas muy variopintas. Se suben a caballo de la situación, no pierden tiempo en alimentar el susto. Yo reflexionaba sobre este tema cuando noté el metal en la espalda y me quedé quieto.

—Ahora te das vuelta—escuché— y te ponés contra ese coche.

Es extraño, pero sentí una especie de liberación al saberme de lleno en un peligro real, y ya no en uno sospechado. Lo más horrible del miedo es la ambigüedad, no conocer con certeza lo que va a pasar a continuación. Pero una vez que ya está claro que te van a matar como a un chancho, el miedo se convierte en resignada espera. Y la resignación se parece mucho a la pereza, que es mi estado natural.

Me di vuelta con toda la desesperanza del mundo, puse la espalda contra un Seat colorado y lo miré sin hacer un solo gesto. Entonces fue cuando el retrasado me apuntó con la pistola en la cabeza.

—Tranquilo, tranquilo —dije, cerrando los ojos—. Yo estoy quieto, no me muevo.

El caño me tocaba la frente, desde el costado izquierdo, y el tiempo en la oscuridad se puso a patinar (no del verbo deporte olímpico, sino del verbo TDK). Entonces fue cuando me pasaron por la mente todas aquellas cosas: pensé que nunca iba a saber el sexo de mi hijo, pensé en Cris de luto y con barriga, pensé en cómo podía ser el dolor de una bala en el cráneo. Y también me acordé un chiste. Era un chiste horrible, sobre un par de argentinos que quieren entrar a un baile.

Al principio le eché la culpa a todas las drogas blandas de los últimos años. ¿Cómo era posible que mi cerebro, además de desconectarse como una gallina eléctrica, fuera tan cínico? ¿Cómo, en estos momentos de zozobra, podía rememorar un chascarrillo? Pero me equivocaba.

Mi subconsciente, al que yo creía fugado como un cobarde, seguía en pie de guerra y me estaba ofreciendo la solución al problema. No lo supe en el momento, no entendí qué relación tenía aquel chiste tonto con la proximidad de mi muerte, pero había un código secreto.

Yo no había caído del todo, pero la orden del retrasado fue "te ponés contra ese coche". Solamente los rioplatenses hablamos así. Y solamente los porteños dicen coche (en el interior decimos auto). ¿Y si le avisamos que somos argentinos?, era una frase del chiste que susurraba mi cerebro: ahí estaba la clave.

—Dame la guita —dijo el retrasado, y se corrigió—, la pasta. Dame la pasta.

Aproveché la oportunidad:

—Todo bien —dije—. Entiendo guita, soy argentino.

La cara del tipo cambió por completo. No. No la cara, el gesto. Él seguía siendo un actor yanqui con daño cerebral, pero ahora la serie de suspenso se había convertido en una comedia de media hora. Bajó un poco el arma y me observó con mucho interés, pero sin perder el estrabismo de la mirada enferma, más o menos como un chimpancé que se mira en un espejo nuevo. Después sonrió, sin dejar de apuntarme al omóplato.

—Loco —dijo, alargando muchísimo la primera «o»—... Tenés una cara de gallego que se te cae a cachos.

Me dolió muchísimo esa acotación.

—Nada que ver —lo corregí, y le presenté el perfil—: tengo cara de italiano. Mirá la nariz.

—Sos re gallego, man —repitió, cagándose de la risa.

—¿De dónde sos? —le pregunté, y mi corazón empezó a latir de nuevo.

—Vamos a un cajero y te cuento —me dijo.

En el camino comprendí mi error: el pibe no era retrasado sino rolinga, que es una tribu urbana de Buenos Aires. De ahí la extraña forma de caminar y el aspecto de mogólico. Había llegado a Madrid hacía cuatro meses, pero tenía muy difícil el asunto de los papeles: padre desconocido y ascendencia italiana por parte de abuela materna, todo mal. Vivió sus primeros veinticuatro años en San Martín, y hace poco le robó la moto a su hermano, la vendió y se compró un pasaje.

Me llevó encañonado hasta el ServiCaixa de la calle Arenal y me hizo sacar quinientos euros con la tarjeta, que es el máximo permitido. Como me faltaba media hora para entrar a trabajar, nos fuimos a un bar de Sol a tomarnos unas cervezas que quiso pagar él (es un decir). Yo estaba en el posparto del terror, un estado idílico en donde cualquier cosa, menos la muerte, es una buena noticia.

Hablamos de fútbol, de música y de cocaína. Él tenía problemas muy graves con la cocaína, porque acá es malísima y no le pegaba. Me dijo que en San Martín tenía una banda y una novia, y que a veces le parecía que haberse venido para acá había sido un error. El tema de no tener papeles, en las dos acepciones, lo volvía loco. Y como no conseguía trabajo, me dijo, algunas noches salía a robar por la calle.

Yo estaba eufórico, y no me costó mucho emborracharme escuchando sus historias del Gran Buenos Aires. Cuando vivís en otra parte el tono nacional te transporta, redescubrís palabras olvidadas y casi cualquier discurso suena ingenioso y seductor. Además el rolinga me decía «vieja», y eso, después de un tiempo largo de 'tío' y 'chavalote', es impagable.

Cuando nos apagaron las luces del bar, salimos a la calle los dos un poco estúpidos, abrazados para no tropezarnos. Yo tenía que entrar a la oficina (ya llevaba una hora de retraso) y me daba vueltas la cabeza. Él dijo que se iba a dormir.

—¿Querés que te deje diez mangos para desayunar? —me preguntó.

—No, todo bien. Un robo es un robo.

—Si hubiera sabido que eras argento no te choreaba —se disculpó por quinta vez en la noche—. Pero de verdad: portás cara de gallego.

—Me vas a hacer calentar.

—Posta, fiera: tenés los ojos juntos —y me puso otra vez la pistola en el entrecejo, pero esta vez sin maldad, con afán señalador.

Ahora el metal helado me resultaba amistoso, y me espanté el caño de la cara con la mano abierta, como si fuera una mosca de verano. Él guardó el arma y nos despedimos con un abrazo.

—¿Sabés el chiste de los dos argentinos que quieren entrar a un boliche en España? —le dije desde lejos.

Negó con la cabeza.

—Hay un guardia en la puerta. Un argentino le dice al otro: "¿Y si le avisamos que somos argentinos?". Y el otro contesta: "No, dejá, que se joda".

—¡Malísimo! —me gritó el rolinga con una sonrisa en la boca, y se metió en un taxi que le pagué yo. De onda.

Hernán Casciari
martes 27 de marzo, 2007


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro España decí alpiste, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 Piñón
02/03/2016 a las 18:42
Si bien ha pasado mucho tiempo desde la publicación de esta historia, hay algo que nobleza obliga y tengo que comentar:

Si alguien te roba, en Argentina, España o la China, se "toma el palo", no se queda charlando de la vida, ni la música de Viejas Locas,.. por mas lejos que esté de su país origen, y la víctima tenga la misma nacionalidad. El robo quizás existió, porque las sensaciones son difíciles de inventar, pero el resto, fué la imaginación de tu cerebro cuando lo invadió el miedo y se desconectó.

Lo mismo me reí mucho,.
 Demianchu
26/07/2012 a las 20:51
Q buena historia gordo,,es posta loco,,,los argentinos somos asi...una raza muuuuuyyyyy rara!!!
01/05/2012 a las 12:13
es todo muy complicado...se me fue la cabeza leyendo...me acorde del tema de sabina...la parte del cerebro al cuerpo.jajaja...es posta eso.
El Angel Gris
10/04/2007 a las 16:00
Pal: Nunca imaginé que alguien, siquiera sugiriese, que poseo sutiles maneras".-

Muchas gracias, solo te falta decirme flaco.

Un beso
pal
10/04/2007 a las 15:22
o sea que aparte de asado tienes post, Angel... que sutiles maneras.
El Angel Gris
10/04/2007 a las 13:14
No soporto a los mogólicos que se molestan con los PRI!!!.-
El Angel Gris
10/04/2007 a las 13:09
No sean mogólicos.
pal
10/04/2007 a las 13:01
Me encanta este tema Sra. Nadie, lo encuentro misterioso... a riesgo de que me borren, le cuento que con mis primos judíos hacíamos un montón de chistes sobre esto, y dele con tacaños, y lo de las chimenéas incluidos... ahora nunca se nos ocurrió hacer ni medio chiste delante de la bibliotecaria del Colegio Hebreo donde ellos estudiaban, y todo porque tenía un número grabado en la muñeca y además poco sentido del humor. Por eso no creo en su sindrome de Down. Disculpe.
 argenta
09/04/2007 a las 22:02
El cuento muy bueno.
A Luli y a un par más que me pareció leer por ahí, con todo respeto: cuando uno dice mogólico, enfermo mental, retrasado, subnormal, infradotado, imbécil, oligofrénico, idiota etc (todos sinónimos por cierto) en lo único que uno no piensa creo, es realmente en alguien con síndrome de Down o alguna patología similar.
Se trata de modismos (poco felices quizá) comunes a todos los idiomas y culturas, que no deberían herir susceptibilidades.
Salir en su defensa y aclarar lo hermosos, dulces y cariñosos que son, me parece un ejercicio un tanto estúpido y de paja mental que en el fondo es pura autodiscriminación o falta de aceptación del que lo hace ...
No pretendo salir en defensa de Hernán (que no lo necesita) ni hacer psicología de dos mangos con cincuenta, es una humildísima opinión de una lectora medio mogólica.
Agarrame el Mandoble
09/04/2007 a las 21:01
Buenas, desde hace tiempo que vengo leyendo tu blog, me entretengo mucho y ya estoy llegando al punto de la admiración.
Durante todo este tiempo he resistido a la tentación de los comentarios, tengo como una especie de fobia a los comentarios, es que me da mucha timidez que algunas gentes que no conozco lean lo que escribo. Es como cuando sabes que el nestun del nene es del nene y por unas semanas logras superar a la tentación pero un día cuando te das cuentas tenes los dientes llenos de nestun.
Todavía no se si me gusta más tu manera de escribir o que seas hincha de Racing.
Un gusto leer tus post o como se llamen.
LULI
09/04/2007 a las 18:00
Hernan,muy bueno tu relato. No se puede creer...como ya dijeron es una historia muy Sabina. Solo te quiero hacer una critica: tengo un hermano "mogolico" y te aseguro que la elegancia de su caminar es admirable, su cara de retrasado reconfortante y la expresion de amor en su mirada inigualable. Asi que creo que existen varios calificativos mejores para ponerle al chorro. A cualquiera le toca uno...no te olvides!
Blogudo
08/04/2007 a las 07:16
"—Todo bien —dije—. Entiendo guita, soy argentino.
La cara del tipo cambió por completo."

"Me llevó encañonado hasta el ServiCaixa de la calle Arenal y me hizo sacar quinientos euros con la tarjeta..."

"Si hubiera sabido que eras argento no te choreaba —se disculpó por quinta vez en la noche."

¿Me parece a mí o el cuento "perfecto" y "sin fisuras" no cierra ni a patadas?

Se ve que escribiste apurado, Hernán...
Daniel Lara F.
08/04/2007 a las 05:57
Buen relato, como siempre.
Para mi, lo bueno está en que me ha hecho recordar que tengo la "tara venezolana" que nos mueve a actuar en estos casos: acá somos firmes cultores de la venganza, del linchamiento, de la revancha. Acá dudo que alguna persona se deje robar mansamente y, de paso, se tome unas birras con el choro.Es lamentable darme cuenta, una vez más, que acá nos gusta ver la sangre correr. Un venezolano se hubiese arriesgado a ser asesinado,y probablemente hubiera sucumbido a la bala insolente del ladrón.
PS:Creo que es menester detener la andanada de imbecilidad que se encuentra corroyendo este sitio cada vez que se actualiza. Los imbéciles deben darse cuenta de que en nada varía su condición congénita cuando, al ver el aviso de actualización, corren al post no para leerlo, sino para lanzar un ridiculo y poco serio "priiii".Por favor.Busquen una vida mejor.
Abaltzis
08/04/2007 a las 00:09
Me ha gustado mucho el cuento, aunque me gustan los finales menos previsibles. Tengo un problema..... esto...... verás...... me da verguenza decirlo...... (no entendí el chiste)
Javier
07/04/2007 a las 12:49
Cuando era pequeño me preguntaba "¿como puedo saber el significado de una palabra que no he oído en mi vida?" "Fíjandote en el contexto" decía mi padre. Y, a los cinco años, todo el mundo sabe que los padre son los sabios que hacen que todo esté bien.
Este relato es un ejemplo de ese contexto. No aclarando el significado de una sola palabra, si no más bien despejando alguna duda sobre algo que desconozco casi casi por completo: La vida.
Gracias, Hernan.
Chapita
06/04/2007 a las 11:58
Casciari, ¿no te parece frustrante que después de publicar un cuento (o como se llame en este medio) salte algun pelotudo/a con el único objeto de escribir "pri", "primero" o alguna otra paja mental?
Que de pelotudos!

De paso, me encantó el relato. No soy rolinga, pero si me dicen "vieja" me mata.
Mariana
06/04/2007 a las 07:26
Sos muy bueno escribiendo, me divertí mucho. Gracias Fernando por compartir a este argentino que como tantos otros andamos por el mundo (veo que estos comentarios, de hecho, son un crisol de razas).
Saludos desde Chile, Capero.
Vadim
06/04/2007 a las 06:13
Que bonittoooooo!!! muy bonito escrito, imaginar un ratero y el asaltado saliendo con unas cervezas en mano y abrazados de un bar, eso no tiene palabras... ojala las letras y mi imaginación fueras ciertas. aunque es facil engañar esta ultima.
Un beso
06/04/2007 a las 02:01
Y cual era el chiste?
pirata Celeste
06/04/2007 a las 01:20
muy bueno.obvio que no es real, pero igual esta muy bueno. Soy de Cordoba, Argentina.
En Cba no decimos Coche, decimos auto. y otra cosa Bs As. es la capital de los rolingas. Saludos

Cristina
05/04/2007 a las 17:18
Muy bueno. Sigue así.

Un saludo desde Zaragoza
Gi
05/04/2007 a las 13:42
La mejor historia que leí en estos últimos tiempos.
Me haces cagar de risa Hernán. Gracias pibe.
Mónica
05/04/2007 a las 02:26
No se publicó..
Dije antes, que el problema fue que no le explicaste al chorro que los dos argentinos no estaban en Argentina, por eso no le gustó.
Y que por ahí si lo entendía te devolvía la guita.

Me gustan tus historias.. seguí pa'lante..
Saludos desde Sonoma
ElTeta
04/04/2007 a las 23:25
Tenés algún manual donde diga cuáles son las leyes que deben respetarse y cuáles las que no, Tomas?
Tomás
04/04/2007 a las 15:31
Verdad que me decepciona este relato. Puede suceder que te asalte la nostalgia por escuchar a un rollinga hablar en rollinga pero me pacere detestable actuar de esa manera, lo mejor hubiese sido una patada en el fundillo del culo y que vaya a laburar. Y no lo digo por su condicion de tal, podría haber sido un negociante que haya dejado un tendal y garcado a media España y me da igual. Vivi tres años en la peninsula en condición de ilegal, me cague de hambre y gane guita, las dos opciones, pero nunca se me hubiese ocurrido agarrar un chumbo.
seba
03/04/2007 a las 07:21
no me gusto mucho
prefiero cuando escribis sobre la ficción
pero igual es bueno leerte
Dédalus
02/04/2007 a las 19:02
A riesgo de ser terriblemente vulgar, repetiré (pero ahora no para mis adentros), lo que tantos de tus corresponsales dicen y piensan: que eres estupendo; que lo son tu verbo suelto y proverbialmente bailón, grácil de narices, Hernando. Y esa mano diablesa que persigue cada una de tus sensaciones, locamente, por frenarlas contra el teclado.
Disfruto cada línea de las tuyas y lamenté despistarme y encontrar cerrada esa puerta en la que me hubiera encantado entrar, a última hora de la fiesta, para tomarme un mate, un café o una caña contigo y los tuyos, y felicitarte por el pediátrico cumple de tu genial tronera.
Un abrazo, orsai.
pal
02/04/2007 a las 16:46
Si estamos en esa, prefiero querido Haffner recordar al conjunto folcklorico chileno en que se juntó a coser sus trajes, y apareció la policía antiterrorista y los dejó cosidos de susto... una vecina encontró sospechoso tanto oscurito junto, y eran los 80tas con las brigadas rojas...(lo tuyo mal que mal fué mala suerte, porque tener un arma en Alemania es o dificil, o digno de dos años en la carcel, sin el ánimo de defender al entrenador canino, porque de que los hay, los hay)
Haffner
02/04/2007 a las 14:20
2-4-07
25 anios del asalto a Malvinas

'lo importante no es ganar o perder,sino competir' Gral Galtieri

'a los ingleses les ganamos con la camiseta'-C.L.Menotti

que vengan nomas,los esperamos,total es tan facil -el nazi Gomez Fuentes-

10 anios antes que lo tuyo,un vecino aleman me amenazo con romperme la moto,ya que lo molestaba a las 6 de la matina y el tenia que laburar.Su laburo-porque oficialmente vivia del seguro social-consistia en entrenar a su perro ovejero ario en su living durante 6-7 hs
-rompela,paga el seguro,le conteste
de repente me doy vuelta y veo una magnum sobre mi cabeza.Tuve la frialdad de recoger mi kipa del suelo y preguntarme si valia decir la 'shma Israel'-escucha I.-que decimos antes de irnos de pase al exterior.
El Director Tecnico del Perro tuvo misericordia conmigo,guardo el fierro y se dio media vuelta,lo que aproveche para zambullirme en casa ya que a los segundos se arrepintio y escuche 'escuchame,turco..'-ya que para el DT todo lo que tenia barba y gorrita era turco-.
Procedi a llamar a la cana,q vino a los 10 min c cuatro agentes,supercorrectos,no me pidieron pizza para el Herr Komissar pero mi exposa se cago y retiro lo dicho.
No importa,al poco tiempo se comio 2 anios por hechos delictivos y destrozos por valor de 50.000 verdes.
Salutti
Haffner

Pancho
02/04/2007 a las 02:14
En #128 Paco Achaval decía que te apunte quien te apunte, estás en peligro.

Antes (unos 7 u 8 años atrás) te afanaban y te enfierraban, pero si no perdías la cabeza, quedaba en el choreo y el susto.
Hoy en día, más que peligro, es una lotería. Los pibes cada vez arrancan antes (en Montevideo he visto borregos de 12 años o algo así, con bufos más grandes que su cabeza), les importa un pito si te la dan o no... y a veces ni siquiera deben tener conciencia de si te meten un tiro. La pasta base los deja con el seso más quemado que un fósforo usado y te dejan seco por 50 pesos (U$S 2.20) e incluso menos.
Ivonne
01/04/2007 a las 22:15
En estos dias y en nuestras ciudades esas cosas pasan, aunque he sido victima de robos, nunca me ha pasado nada, y si uno piensa en todo en unos segundos y hasta en las cosas mas riduculas, es parte de ser humanos.
Mercedes
01/04/2007 a las 19:50
Es terrible!!! Me paso algo parecido pero el chico termino siendo un alumno de la escuela en que yo iba. Por suerte no paso nada, pero seguro que me iba a robar.

Un besote! Excelente tu pagina.
JRMora
01/04/2007 a las 04:09
Genial...
Admito que el relato me hizo olvidar el chiste que se agradece para terminar.
Salud y suerte
(O al menos como la de hoy)
Zanahoria
31/03/2007 a las 10:32
Vale si no me la creo?

Dicho sea de paso, es verdad que uno piensa en las cosas más inverosímiles en momentos cruciales, y tiempo después te das cuenta de que no lo eran tanto.

Gracias a dios, tres años viviendo en Baires y ningún asalto ni nada parecido. Y eso que el miércoles violaron a una flaca en una cuadra por la que yo pasé aprox a esa hora (todavía estoy pensando si no me la habré cruzado). Mi ángel de la guarda debe esmerarse mucho.
Ru, (antes Ruleta, labiodental)
31/03/2007 a las 08:18
Antes que nada, un clap, clap, clap para Viscourt que debe ser un bosque de electroestática, nuez de mi campera, o simplemente escribe, habla y lee bien...

Bueno, ahora, te quería decir Hernán, que siempre baboseo o me quedo con esa sensación de no saber cuánto hay de real, y cuánto de Mauricio, estoy turulata, pero lo más loco es la alteración que me queda siempre ??no sé por qué?? de cierta marisquería, es un flash, pero me pasa eso, no sé si es la incontinencia urinaria, o qué, pero en mí se siente así.

Voy a estar levantando en la Feria del libro, ¿sabés si BJ es de vidrio? Un abrazo gigante, y cariños para todos
Ju (antes Julieta, la Original)
31/03/2007 a las 01:29
Antes que nada, un clap, clap, clap para Viscourt que debe ser un obse de la gramática, o es de mi carrera, o simplemente escribe, habla y lee bien...

Bueno, ahora, te quería decir Hernán, que siempre que te leo me quedo con esa sensación de no saber cuánto hay de real, y cuánto de ficticio en lo que relatas, pero lo más loco es la sensación que me queda siempre ??no sé por qué?? de cierta melancolía, es un flash, pero me pasa eso, no sé si es la diferencia horaria, o qué, pero en mí se siente así.

Voy a estra laburando en la Feria del libro, ¿sabés si P&J trae tu libro? Un abrazo gigante, y cariños para todos
Viscourt
30/03/2007 a las 23:49
Corrijo esto porque es un error cada vez más común en los medios : En la cuarta línea del relato, hay un queísmo. Donde dice "Me había enterado unos días antes que Cristina..." debe decir "de que Cristina". Uno se entera DE algo.

Un abrazo
SOL
30/03/2007 a las 22:16
Crimson,
Muchas gracias por la aclaración, nadie me ha "robado" nada, lo que pasa es que tuve un "lapsus pendejus" y para cuando recordé la palabra -creido-, una de las muchas que utilizamos en México, me dió flojera hacer la corrección.
No es justificación pero soy maestra de inglés y me paso la mayor parte del día hablándolo, escuchándolo, leyéndolo, etc.
Saludos 1000.

SOL
Crimson
30/03/2007 a las 12:37
Sol #145 : nosotros diríamos "engrupidos", pero tal vez ustedes (¿?) prefieran "vanidosos". A menos que they les hayan robado, definitivamente, parte de la lengua castellana.
Pablo
30/03/2007 a las 09:51
Hernan: Confesá, te fuiste de putas y no sabías que hacer. Cualquier vecinito de a pié le dice a su jermu que perdio la guita, o cualquier cosa parecida, pero un sanatero profesional como vos puede decir que en Madrid (justo en Madrid) lo encañonaron y, como es imposible, se encontró justo con el único argentino chorro, pistolero y rolinga; y, se lo cree todo el mundo! ... Capooo!
Virginia
30/03/2007 a las 06:20
Hola! descubri la pagina hace poco y me encantan los relatos.
Me gustaria saber si el relato es veridico, si podes contestarme te lo agradeceria.

Saludos!!!
SOL
30/03/2007 a las 01:49
PD. El chiste no es que séa del todo malo, lo que sucede es que ilustra, en mi opinión, la imagen que tenemos (muchos de nosotros) de los Argentinos, verbi gracia, lo pagados de sí, lo poco humildes, lo conceited (no sé cómo se dice en español), etc.

Saludos 1000,

SOL

SOL
30/03/2007 a las 01:41
Hernán,
Peor hubiera sido que el asaltante hubiese sido un gallego argentofóbico. Ahí sí que no creo que hubieran terminado taaan cuates.
En fin, lo importante es que saliste ileso y nosotros disfrutamos de tu relato, excelente, como siempre.

Saludos 1000,
SOL

yuri
29/03/2007 a las 22:42
muy bueno.... pero insisto... no entendi el chiste.... favor de explicar al mail jojo saludos..
fede o
29/03/2007 a las 20:17
síndrome de estocolmo! a eso me refería yo en #120, no sabía que tenía nombre.

qué lo parió, qué blog culto.
Teresita
29/03/2007 a las 20:15
Excelente el giro, como de una situación jodida podés rescatar el humor...
Mientras leía pensaba que cuando uno pasa por experiencia semejante ve el lado oscuro y que después al ver que salió ileso la convierte en anécdota.
karla
29/03/2007 a las 17:37
Pucha´s que me hizo reir.....
aunque naaaaaaa
no creo....o sea ¿como?
no sé....

pero bueno...eso si...no hay duda.

Besos de San Antonio...Chile.

Menos mal que no le pasó nada.....una borrachera con un coterraneo siempre es buena.

( la palabra es cóterraneo o no?...gente de una misma ciudad?? )
Mario
29/03/2007 a las 14:29
#136:
Creo que el #52 dijo algo parecido antes.
Ana
29/03/2007 a las 13:31
¡Qué relajo! En Guate, donde las cosas son como vos sabés --y usamos el voseo a discreción-- me han asaltado: en un restaurante donde nos hicieron tirarnos al suelo a todos mientras nos despojaron de todo. No valió que todos fuéramos chapines. Nos han asaltado en la casa, para dejarla vacía --menos mal, dejaron los libros. En el carro, y si no me han asaltado en la Universidad donde doy clases es porque hay guardias.

Pero solo a vos te podía pasar que te fueras a chupar con el asaltante.

Me alegro tanto de que no te haya pasado nada, así ni tu mujer ni tu hija viven con un tipo que parece gallegoy al que le falta un pedazo de nariz.

El abrazo de siempre.
Alberto José
29/03/2007 a las 11:24
Mariano, leé el #52...
Mariano
29/03/2007 a las 11:12
Increible que en 136 comentarios nadie haya hecho referencia al síndrome de Estocolmo.
es.wikipedia.org/wiki/Síndrome_de_Estocolmo
maxi
29/03/2007 a las 09:51
Hernan, siempre leo tu Blog, me parece fantástico...peeeeero el dia de hoy encontré frases que me hicieron titubear...sobre todo, cuando leía ésta parte: "—¿Querés que te deje diez mangos para desayunar? —me preguntó.
—No, todo bien. Un robo es un robo."

Esta parte no se si es un chiste o pasó de verdad. Cada uno reacciona como le sale, pero nunca haciéndose el amigo, y menos de un pibe como el que describís... o lo matás o te vas, pero nunca tenés que hacerte el amigo, es como "alimentar su acto", como decir "todo bien, pasá la semana que viene que te doy más guita".
Bueno, solo una pequeña acotación, q no empaña lo bien que escribis.
diego
29/03/2007 a las 08:38
Hernan, yo aprovechaba el pedo del "rolla" y le careteaba los 500 mangos otra vez. La historia es increible, pero lo que mas me asombra, es que sos la segunda persona que conosco, que nota que los rollingas tienen cara de mogolicos...te imaginas a Corki con un flequillo????.......impagable nene!!
Sabina
29/03/2007 a las 07:19
esta historia me suena conocido, acaso ud no puede hacer un pacto entre caballeros? el Dr Pinulo decia la verdad, ud deberia de volvera fumar y a escribir todos los margenes justificados como buen letrado que debio ser, por cierto PRIII mera centena tercera decena y tercera unidad. Que manera pelotuda de empezar los post.
El cuidador del Zoo
29/03/2007 a las 06:36
A mi me robaron muchas veces.
Pero sospecho que el robo mas gracioso de mi vida fue la noche en que sali con un amigo y dos mujeres.
Fuimos a un bar, cuando salimos borrachos nos subimos a la camioneta de mi amigo. Yo iba atras con una tetona, y mi amigo adelante con una enana que estaba barbara. Frenamos en la puerta de la casa de las minas y la camioneta parecia un pornoshow, mi mina arriba mio, desafiando los limites de la estructura osea, me hacia la paja. Y mi amigo apretandose a su mina.
Se subieron dos tipos mientras estabamos los 4 semi desnudos y re calientes. Le pidieron mi amigo que maneje, que se aleje del lugar ese.
Manejo 40 minutos con la verga al aire, y una pistola que le apuntaba a la cabeza.
la mina semi desnuda -la de el- a upa del chorro que iba adelante, y atras yo con la tetona -que estaba solo en bombacha- y el chorro. Durante ese trayecto interiorizamos bastante, los dialogos eran locos:
- che, que tetas que tiene tu mina eh....
- si, si, mortales.
Asentia yo, con la mirada recelosa de la tetona.
Despues pegamos tan buena onda que me delvieron mi dni y tarjetas, a mi amigo lo mismo.
La perversidad vive en todas las cabezas, pero creo que en algunas esta dormida y en otras sufre de insomnio.
Por eso yo, ni bien se bajaron los chorros recibi una hermosa puteada al ofrecerle a la tetona que cruzemos al telo de enfernte.
Excelente hernan, saludos
alicant4ever
29/03/2007 a las 05:31
Este... no sé si nadie lo ha dicho antes pero este texto está como para leerlo mientras se escucha Pacto en tre caballeros de Joaquín Sabina.

Esta es mi letra modificada sobre el texto y sin traducción:

"SEGUIR VIVIENDO"

No pasaba de Rolinga
el pibe que me afanó
hace ya unos años

Me sacó quinientos euros
antes me apuntó con una pistola

Era una noche cualquiera
mi jermu estaba enbarazada
tenia miedo de hacerla viuda
que se vea con panzita en mi velorio
cuando menos te lo esperás
la vida es una moneda como decia Bigarrena

Le dije soy argentino
con acento mercedino
me miró con cara de Silas Weir Mitchell
tenés cara de gallego isinuó
si hubiera sabido que sos argento no te choreaba
me dijo más tarde en un bar
pero el choro al rato se dió cuenta
y me dijo: che vos
te parecés al Casciari ese que escribe

Me habló del gran Buenos Aires
me contó cosas de fútbol
de su adicción a la falopa
sus gustos musicales
y me decia vieja

¡Cuanta nostalgia!

Le conté un chiste de argentinos
no se rió del humor gaita, se rió de mí
el se fue a dormir, yo me fuí a seguir viviendo.

(Perdón por el comentario tan largo y por el sacrilegio efectuado al gran maestro e ídolo Sabina)

javier
28/03/2007 a las 23:45
buena historia. hubiera estado bueno saber qué pasaba en la comisaría española si hacías la denuncia. o entre refugiados no se hace?
fede o
28/03/2007 a las 22:07
lucash, tu hermano es daredevil!
Paco Achaval
28/03/2007 a las 21:56
Fede o 117:
Por suerte nunca me asaltaron a mano armada (de las otras, las institucionales, no safé ninguna). Pero en el año 1976, un pobre soldado de 17 años me apuntaba a la cabeza con un "FAL", temblaba como si tuviera mal de Parkinson, recontra reputíe a mi cerebro que no se desconectaba y no me cagué encima, tan solo porque no tenia nada en el sistema digestivo.
Hoy día, apunte quien te apunte, estás en peligro!. Es solo cuestión de suerte o destino.
LucAsh
28/03/2007 a las 21:40
Mi hermano pequeño, que es un trozo de pan, pasó por algo parecido pero ni se enteró. Lo cuento: mi hermano es más de pueblo que las amapolas. La primera vez que bajó a Madrid y se metió en el metro se le acercó un tipo como el del relato y le pidió dinero. Mi hermano, que como ya he dicho es un trozo de pan, le dio dinero. El tipo aquel le pidió más y mi hermano se lo dio. Total, aún tenía para volver a casa. El drogata aquel (lo de drogata lo dedujimos años después, cuando el Chicho, uno del pueblo, se dio a las drogas y se le puso la cara de aquel tipo) ponía cara de no creérselo y seguía pidiéndole más dinero, a lo que mi hermano respondía siempre echándose mano al bolsillo y sacando unas monedas.

Cuando el tipo se hartó y se fue, meneando la cabeza, incrédulo, mi hermano vio cómo se metía una navaja en el bolsillo. Mi hermano no la había visto hasta entonces, pero debía haberla llevado en la mano desde el principio.

Creo que mi hermano no ha tenido miedo en toda su vida.
Xtian
28/03/2007 a las 21:37
Ginger, viniendo de mi espero que no caiga mal el comentario, pero que una mujer persiga corriendo a un asaltante con un palo de hockey es una de las escenas mas lesbicas que se me ocurren. Las otras que se me ocurren estan en esas peliculas de carceles de los 80s con Camila Perisse. Sos grosa, sabelo.
Crysty
28/03/2007 a las 21:24
Gracias a Dios a mí nunca me han choreado. Pero, ya ves, todo puede pasar en este mundo maravilloso...
Besosy suerte!
Crimson
28/03/2007 a las 21:09
Me las debo haber comido, Seburu. Es que la anti-anticorrección política me enceguece.
seburu
28/03/2007 a las 20:50
crimson, cual es el otro lado del caño? si alguien afanó, preguntas?
porque ya hubo algunas historias en los comments, hasta ahora, incluyendo una mìa.
Crimson
28/03/2007 a las 20:10
La misma historia puede dar lugar, por supuesto, a otro relato. ¿Algún comentarista que haya estado "del otro lado del caño" por ahí?
P.D.: se garantiza absoluta reserva; policías, abstenerse.
DudaDesnuda
28/03/2007 a las 19:02
Cuándo se es un cobarde, ciertas cosas resultan muy fáciles!

Besos rolingas.
fede o
28/03/2007 a las 18:47
casos parecidos ya aparecieron varios.

faltaría que alguna dama confiese haber terminado en una situación íntima con el señor ladrón.

también pasa a veces, como entre torturado y torturador, salvando las distancias.
Florencia
28/03/2007 a las 18:33
#118 "No se si será cierto o no pero solo a vos puede pasarte algo así."
Error, Bebe, si leés los comentarios verás que a todos les pasó algo parecido. Incluso le pasó lo mismo lo mismo al Chiri (amigo del autor) hace muchos años cuando vivian juntos en la calle Guatemala...
Bebe
28/03/2007 a las 18:07
Genial, me hiciste morir de risa.
No se si será cierto o no pero solo a vos puede pasarte algo así.

Hace poco me afanaron a punta de pistola en la paqueta San Isidro a las 7 de la tarde, yo agachada mirando la goma de mi auto y en eso veo unos pies cerca mío, mi cerebro que tambien es de los cobardes, me hizo decir, ay! nene el susto que me diste... y el que te voy a dar! respondió, será posible que le haya dado ese pie para el chiste!?!
Mi cerebro también se desconecta en esos casos, que bien lo describiste
Besos
Bebe
fede o
28/03/2007 a las 15:37
no sabés cómo te envidio: a mí, cada vez que me encañonaron, del otro lado del fierro no hubo un chorro sino un cana.

podría haber sido peor: terminar comiendo pizza con ellos...
Miriam.A
28/03/2007 a las 15:27
No sé, pero no te imagino con traje y corbata, Hernan ¿Alguna vez usaste?

Muy bueno el cuento.
A mi solo me paso que dos tipos me cerraron el paso para pedirme monedas para el colectivo, en La plata. La calle desierta, a la tardecita, los tipos grandotes, el corazon que se me salia del pecho y un solo rezo silencioso para mi misma: "Dios, espero tener esas moneditas..."
Julieta
28/03/2007 a las 15:06
Jajaja
Nono Hernán! Sos un grande!
Besos!!

Julieta.
niña de cobre
28/03/2007 a las 06:15
Hola Hernan es la primera vez q te escribo...razon por la cual estoy muy emocionada...comenze a leerte desde cero y ya la tengo a mirta fuera de la pc.

Muy bueno lo de ..." la ambiguedad del miedo" pasa todo el tiempo...nunca me afanaron, pero yo ya tengo algun versito para decircelo al chorro...no lo dejaria ir asi sin mas...habalria con el...por lo menos le contaria un chiste, por que suelen venirme a la cabeza pelotudeces como esas...jaj

Besos y Abrazos...de Chaco, Arg.
nicolas
28/03/2007 a las 05:28
Mira, yo te voy a decir la verdad.
Me pareció surrealista desde el momento que leí que tu primer asalto fue en el 2003.
Vaaaamos. Eso no te lo cree nadie.

Por cierto tenés cara de argentino pero tenés el acento españolizado.
Santiago
28/03/2007 a las 05:26

Si fue ficción o real mucho no importa, la maestría está en la forma en que se cuenta algo.
ezequiel
28/03/2007 a las 05:06
Le robaron a la mona?? naaaaaaaa seguro fueron rateros venidos de otra provincia... pero me voy a meter en la voz on line para informarme al respecto.
Ya me lo imagino a la mona a las corridas con el chumbo en la mano... ahí si que cabe la frase "más peligroso que mono con navaja" jajaja.
Eso si, los que chorearon más vale que no abran la boca porque los "neros" los van a linchar de one!! La mona es intocable como el fernet con coca y el diegote!
Ezequiel.-
Ana
28/03/2007 a las 04:01
''Yo estaba en el posparto del terror, un estado idílico en donde cualquier cosa, menos la muerte, es una buena noticia." Los que fuimos asaltados, o violados, o zafamos en un accidente donde otros murieron (o nos pasó todo esto) sabemos que es así. Pero tenía que llegar un poeta como Hernán para decirlo.
También quiero pedir que no indaguemos si es "verdad" lo que escribe Hernán, o cualquiera que sea tan generoso como para compartir su pensamiento con el mundo. Suspendamos la incredulidad! Disfrutemos! Agradezcamos!
 olo mosquera
28/03/2007 a las 03:39
Angel (#99 y siguientes): todas las fotos que aparecen en Orsai también se pueden ver desde Flickr, Orsai :: Imágenes, que es donde están guardadas desde el primer texto. La de Silas está exactamente acá. De todas formas, ya va siendo hora de que instales Firefox.
Ojotazeta
28/03/2007 a las 03:23
Tal vez no tiene sentido cantar pri o cantar 100 pero pierdo mi tiempo y el de los demás peleando por eso y no hablando sobre el fondo de la cuestión que es el cuento de Hernán, como siempre sabe como hacer para que algo que fue real parezca ficción o ficcionar algo que tal vez tuvo algo de real. Coincido con 93 en que sería bueno, para mí, lógico, robarte un 30% nomás de talento. Gracias por tu humor
El Angel Gris
28/03/2007 a las 03:08
#105: A los que nos gusta el clik derecho y "abrir en una ventana nueva". ¿Que nos parta un rayo?
Alejandro
28/03/2007 a las 03:04
La primera vez que me afanaron con un caño fue el primero de enero a la noche. Tres tipos encapuchados en una casa de Parque Leloir. A mi y a nueve personas. Pasò como una anècdota. La segunda vez que me afanaron con un caño fue el 5 de enero, en la esquina de la casa de mi novia, en Caseros. Dos flaquitos de menos de 15 años màs o menos. Me hicieron dar cuenta que te cruzas a cualquier pelotudo con un arma y puede ser lo ùltimo que vivas. Creo que lo voy a tener que hablar con un psicòlogo, porque estoy con el culo lleno de preguntas todo el dìa.
Pancho
28/03/2007 a las 02:42
#99: Hay un iconito de + a la derecha del link. Si hacés click ahí, te muestra la foto.

Una joya, Hernán. Me identifico completamente con la "desconexión"... sólo que lo mío es posta. Un "system shutdown" en toda regla. Y ni que hablar de poder encontrarle una veta humorística al asunto. Alabado seas con grandes alabanzas. :)
Andres
28/03/2007 a las 02:26
No es real lo sucedido, no?
Cecilia
28/03/2007 a las 02:22
Disculpe Angel Gris, todavía no me conozco el reglamento, jajajajaja
El Angel Gris
28/03/2007 a las 02:16
Cecilia: Te odio.
El Angel Gris
28/03/2007 a las 02:16
100!!!!!

PD: Julián, cuando no se puede meter un pri!!!, se valen los números redondos.
Cecilia
28/03/2007 a las 02:15
Uyyyyy, justo vengo a leer tu cuento hoy que estoy re-sensible con el tema inseguridad, porque resulta que le robaron a la Mona Jiménez en Córdoba, justo a él, que dedica las letras de sus cuartetos a los chicos peligrosos, vienen y lo asaltan en su propia casa..... pero a la Mona se le patinó el embrague y en vez de hacerse amigo como vos los persiguió por la calle con el revólver y casi arma un desparramo en pleno Cerro de las Rosas...... si no respetan ni a los ídolos menos van a respetar a un compatriota!!...... no hay valores.

http://es.wikipedia.org/wiki/La_Mona_Jim%C3%A9nez
El Angel Gris
28/03/2007 a las 02:14
¿Soy el único que no puede ver la foto de Silas Weir Mitchell?. Me abre otra vez el mismo post.

Pensé que era algún filtro del laburo, ahora estoy en casa, ergo otra IP, ergo soy somo otro, ergo ya somos dos que no podemos.

Los otros 98 que comentaron antes, ¿ninguno cliqueó?. ¿Todos ven esas series yanquies raras que ve Casciari y poer eso no les hace falta?. ¿Casciari googlea, linkéa y todos esos raros vervos nuevos al pedo?, ¿Es el fin del hipertexto?.

¿Volveremos a las letras negras sobre fondo blanco?
Rubén Bolívar Estrada
28/03/2007 a las 01:27
Primera vez que hago una visita por aca, y me pareció muy buena la historia, no se si en realidad ocurrió, pero eso no importa, la historia y la forma de contarla están muy buenas.
Brioche
28/03/2007 a las 01:20
Bueno, mi primer comentario.... uff no se cuantos sevillanos habrá por aquí... yo sólo quiero decir que desde que hace dos semanas que descubrí este blog he esperado ansiosa metiéndome todos los días en la página a ver si escribías algo nuevo....y por fin!!! espero seguir leyéndote mucho y que me alegres el destierro que yo también tengo.... porque....¿ Dónde se ha visto una sevillana en Salamanca?
clavijo
28/03/2007 a las 01:10
que pasividad hermano de verdad felicitaciones por tan buena reaccion
Nadia
28/03/2007 a las 01:02
Buenisimoo!!
Bruno Romero
28/03/2007 a las 00:56
Lo mas Ironico de este asunto es que hayas cruzado tantos kilometros y un oceano para que tu primer asalto sea en manos de un hijo de puta porteño, jajjjajajajj, ni que hacerle cuando a uno le toca le toca.... Seguro este guey estaba mas surrado del miedo que tu y cuando se entero que eran paisanos hasta compadre te hizo..... neta que los argentinos son cagados. Bien, Hernan...
Saludos desde México, D.f.
ana Y.
28/03/2007 a las 00:06
Che, el talento donde anida? Porque de cerebro, ante el ataque de pánico, andamos parejitos. Ni te cuento cómo me place.
El asunto es tu maldito talento. Necesito testear dónde, cómo, cuándo, con qué malditas cosas lo alimentás. Para atracarte en una esquina y llevármelo todo. Un cuerno me va a importar que me llores en argentino. Lo quiero todo, bue... con el que llevás encima nomás me conformo.
Maestruli
27/03/2007 a las 23:50
Ah, aclaro que cuando leí el título de tu post, pensé que ibas a escribir sobre tu primera fiesta de adolescente, vaya paradoja de la palabra asalto...
Ginger
27/03/2007 a las 23:44
A mi me pasa lo mismo que a Xtian: la vez que quiso asaltarme un tipo lo corrí con el palo de hockey de mi hija...
Ahora me acuerdo que Barbie te contó esa historia y vos dijiste que yo era... ¡Mirá! ¡Mejor que no me acuerde, eh!!
mauricio
27/03/2007 a las 23:07
No soy de escribir comentarios ni nada por el estilo... debe ser mi primera vez... solo lo hago por el hecho de que sepas he leido todos tus cuentos, son muy buenos y nada, que no esperes otro comentario, lo que si espera, es que lea todos los cuentos que vinene... saludos desde un asientito muy comodo de mi querida Argentina...
ea
27/03/2007 a las 23:03
buenísimo, Me gusta que el que se supone valiente es un cobarde que teme admitir su miedo. El valiente es en todo caso el que enfrenta los estatutos sociales que le impiden mostrar sentimientos.
Paco Achaval
27/03/2007 a las 21:54
Genial como siempre!. Me quedo con :
le dice el cerebro al cuerpo— yo me apago diez minutos y que sea lo que dios quiera. En todo caso tiráte al suelo y empezá a chillar, qué sé yo..., a mí pedime que te escriba un cuento, cualquier cosa, pero esto no es lo mío. Nos vemos en la clínica, un fuerte abrazo.
Si fue real, o solo buena ficción partida de ese cerebro, que importancia tiene?.
Por suerte, nunca pasé por tan terrible suceso, pero mi cerebro, es igualito al de tu cuento.
malena
27/03/2007 a las 21:51
me encanto, hernan..
yo tuve una historia parecida, entraron a mi farmacia, apuntaron a mi hijita que estaba en la compu, a mí y a mi contadora, y cuando vieron que habia tan poca plata en la caja, no se la quisieron llevar, ni siquiera se quisieron llevar unos pañales y unos desodorantes que habian sacado, dijeron, mire, nos vamos pero no nos denuncie, eh??? todavia no lo puedo creer cuando me acuerdo.
Xtian
27/03/2007 a las 21:10
El cuento es una joya.

A mí cuando me asaltan me agarra el valiente y persigo a los chorros corriendo, onda Starsky. Todo mal.
peke
27/03/2007 a las 20:52
Buenísimo post. Pero me intriga una cosa: ¿de qué tenemos cara los gallegos? Porque si es por los ojos, yo los tengo bien separados.;)
Filosofía Hermética
27/03/2007 a las 20:39
Excelente post !!

Tenés que aceptar la cara de gallego, o cambiar tu foto del blog.
Gambetita
27/03/2007 a las 20:17
Es increíble. Están pasando Brasil-Ghana. Después de leerlo pensé en algo y en la tele dijeron la palabra "Estocolmo".
Carla
27/03/2007 a las 20:17
Muy Bueno!! Gracias por la magia!
lununa
27/03/2007 a las 19:59
Esas cosas te pasan por ver Prison Break... si vieras Me llamo Earl, el gordo Silas te caería simpático y te hubieras avivado de una que el chabón era rolinga.
Anécdota: a mi me afanó un rolinga de la barra de Los Andes, y a la semana salió en Crónica TV, muertito después de una pelea con la barra de Talleres de Escalada. El que estaba conmigo cuando nos chorearon se alegró, yo, no tanto... hace 10 años y todavía me acuerdo de la cara del pibe.
MalcolmX
27/03/2007 a las 19:45
Tenes una cara de argentino que te caes. Como mucho de italiano. Tenia que ser rolinga el chorro.
Laura-cr
27/03/2007 a las 19:20
El ladrón tenía razón. Tenés cara de español.
Pintora
27/03/2007 a las 19:08
#74 Si hablas de gente de Mongolia todo bien, (aunque no sería insulto referirse a una raza), si te referís a los Down todo mal, el término es mogólico. Como insulto se acepta porque lo que no es "normal" asusta. Te lo digo como madre de una nena discapacitada que ojala fuera Down, pero no es, es peor. Besos Hernán.
Martin
27/03/2007 a las 19:05
Hernan, que loca historia! me encanto! sobre todo la parte de tu reaccion ante la "persecusión". Yo siempre soy cagón para actuar, salvo cuando me siento atacado directamente. Ahí descontrolo mal, pero mi pereza me evita recorrer todo el camino y mas de una vez me vi en serio peligro. Con decirte que hace poco agarré a tortazos a un tipo que venía a robarme, solo para soltarlo al ver su cara de miedo y que éste me disparara 2 tiros... decí que el tenía más miedo que yo y ni miró a donde disparaba... que boludo me sentí ese día, por dios...
Sandra
27/03/2007 a las 19:04
Así es la vida, tan ironica.
Por cierto, se necesita valor para ir a emborracharse con la persona que te asalto. Si que estas loco chico. Pero bueno, me encanta como escribes.

Besos
carnedepajarito
27/03/2007 a las 19:02
Ana C.

"negrita"...queres salir a tomar una cerveza conmigo?

saludos
Alvaro
bluf
27/03/2007 a las 18:54
hernán,
te comiste una ene en mo-n-gólico. justo cuando insultas a los rolingas.
el insulto se lo merece, por llamarte gallego!
El Tisca
27/03/2007 a las 18:52
Increible, sentí nostalgia por un lugar en el que nunca he vivido.
por acá la gente que te busca en la calle son de tres tipos: los "malillas" que son adictos con sindrome de supresión, los cuales con el valor de una "cura" te dejan en paz.
Los "malandros" que vacian tu cartera y te quitan las tarjetas, previa madriza por supuesto.
y los "movidos" gente de los carteles que si estas en el lugar equivocado o con la gente equivocada, pasas a ser parte de las estadisticas de las ejecuciones del año, siendo tu funeral la comidilla de como estabas involucrado, tan normal que te veias.
En fin, diferentes paises, situaciones parecidas, reacciones diversas, pero al final el mismo miedo, la misma ilusión de "a mí no me va a suceder", y el mismo coraje de tener que reconocer que soy cobarde
yo
27/03/2007 a las 18:43
Hernán,
Deberías poner en el Aviso Legal que cantar PRI en este blog esta bien visto.

Digo...para que no queden desubicados los comentarios como los de Julián.
Julian
27/03/2007 a las 18:34
Como puede haber gente tan pelotuda que se enorgullece de postear un comentario primero?
Encima para decir solo que postearon primero... Por favor. la proxima vez, tengan algo que decir.
una lastima...

ANA
27/03/2007 a las 18:26
Gracias Hernan muy bueno... una mezcla de humor y un miedo...me hubiera gustado ver tu cara tan blanca que seguro pusiste, pero que bueno que aun estas con nosotros... ahora solo es un relato mas de tu vida.... gracias por compartirlo...
 Facundo Catalan
27/03/2007 a las 18:22
Mortal! me mató lo cínico, o irónico, o lo que sea de tu relato. Aunque siempre me queda la duda de que sean reales, es una situación altamente creíble, sobre todo sabiendo que la protagonizan dos argentinos...
Saludos, y en cualquier momento te vuelvo a llamar sin querer, jaja! FACU
Kaloma
27/03/2007 a las 18:14
No era necesario el chumbo, con apurarte un poco y pegarte un par de bifes se hacia los quiinientos y a la bolsa. Te vendio la cara fiera, te dejo que voy a poner al tachero...
hugo
27/03/2007 a las 18:01
me conquistó tu descripción del cerebro cobarde que amablemenrte se despide. reí sin parar.

bravo
Lola rock and rolon
27/03/2007 a las 17:58
Dicen que cobarde es quien teme y no hace nada. A veces tarda en llegar la orden al balero, pero llega. Y hacer después de un tiempo larguito también vale!!
Ese es mi consuelo.
Alberto José
27/03/2007 a las 17:58
Hablando de choreo me acordé de un cuento bien argentino. Entran dos tipos de traje a un comercio y le dicen al dueño: "Somos de la DGI" Una vez en su despacho sacan las armas y le dicen: "Esto es un asalto".
El comerciante: "Ah, menos mal...!"
Un abrazo.
Maestruli
27/03/2007 a las 17:49
A mí el cuento me recordó algo muy feo de mi pasado, que no terminó bien. En esas situaciones valentía o cobardía quedan a un lado. Uno actúa como le sale.
PP
27/03/2007 a las 17:48
Me encanto! Fiel lectora desde Rep. Dominicana.
lamaga
27/03/2007 a las 17:26
Me hiciste el día! gracias che. Venía con salado bajón extrañativo y me encuentro con esto...de antología.
mariodom
27/03/2007 a las 17:24
Che, hoy se les dio a un monton por hacer una critica seria de tu cuento estilo revista Ñ:

#9 "el relato tiene buen tempo"
#26 "El cuento es perfecto redondo sin una fisura"
#55 "...creo q al final lo dejaste demasiado irreal, pero es un recurso válido en los cuentos..."

Adonde vas Orsai?
Sos una tarea para el hogar de un taller literario?

A mi - que soy mas bruto y no entiendo de fisuras, tempos ni recursos - el cuento me encanto.
RoQ
27/03/2007 a las 17:21
WTF?!
Como siempre eres lo maximo!!
Diego A. Rotés
27/03/2007 a las 17:16
Me recordó un tema de Joaquín Sabina.
Caro
27/03/2007 a las 17:12
¡Qué grande el subconsciente! Aguante Froy, loco...
RusaRoja
27/03/2007 a las 17:05

A Loncho #28
Gracias
zebas
27/03/2007 a las 16:59
Al inicio cuando mencionas que te acordaste de un mal chiste pense que era ese de que el malhechor con el arma no era unasaltante si no un violador.
Menos mal que fue un asalto amistoso, admirado por tu comportamiento, porque con toda mi cobardia al menos hubiera tratado de escupirle la cerveza...con las debidas disculpas de los melendrosos.
. Mariano
27/03/2007 a las 16:50
Viste la peli "the big fish", a medida que lo iba leyendo pensaba para mis adentros que este episodio encajaba perfectamente en esa película.

Nada más.
Paloma
27/03/2007 a las 16:46
Qué quieres que te diga... me morí de la risa y del nervio. Uno de los mejores Hernán. Te felicito. Cariños a las mujeres. Paloma
mariano
27/03/2007 a las 16:45
me gusto mucho, aunque creo q al final lo dejaste demasiado irreal, pero es un recurso válido en los cuentos asique felicitaciones.
Hernan
27/03/2007 a las 16:41
Hay una ciudad en suecia que explica lo que te pasó.
Dede
27/03/2007 a las 16:31
Buenisimo Hernan... a mi me paso algo parecido caminando de noche por palermo. El chorro era hincha de excursio y terminamos hablando del partido del sabado y al final no me robo, aunq tampoco me invito una cerveza
walquiria
27/03/2007 a las 16:26
Hola Hernán!!
Hace tiempo que no escribo, leo, pero en silencio.-
Genial como siempre!
Te mando un beso enorme y perdoname que este año no estuve el 16 diciendote FELIZ CUMPLE, así que, si te sirve, te lo mando atrasado .... FELIZ CUMPLE!!
Un beso a Cristina y otro enorme para Nina, y espero verlos pronto,
Walquiria
27/03/2007 a las 16:03
¡Cómo me gustó! Los dos argentinos encontrándose, reconociéndose y casi haciéndose amigos en una situación imposible para eso.

Casi le perdonás lo de la pistola y los quinientos euros sólo porque te dijo "vieja".

Yo hasta creo que también haría lo mismo si me dijeran "negrita".
27/03/2007 a las 15:34
Si no supiera que escribís cuentos, te hubiera creído. Si no hubiera vivido en Argentina, hubiera pensado que esto es un cuento. La linea que divide esta historia entre la realidad y la ficción, es casi inexistente.

Me acordé de una antigua nota tuya sobre tu cuñado que me fascinó. En estos días la vuelvo a leer. La historia de ese tipo es fabulosa.

Saludos...
 Jole
27/03/2007 a las 15:31
Te leo y no me canso, fabuloso!!!
Cuando decís: Además el rolinga me decía ??vieja??, y eso, después de un tiempo largo de 'tío' y 'chavalote', es impagable. Es verdad, después de escuchar tantos "cara", menina, garoto, escuchar vieja y boludo te matan!!!!
Felicidades!!! Besos
El Angel Gris
27/03/2007 a las 15:09
Habían ido al mundial de Italia 90 y se quedaron changueando en Italia. Les daba mas resultado que acá.
Clau
27/03/2007 a las 15:06
" El pibe no era retrasado sino rolinga "

Eso les pasa a los jóvenes, no?

Gracias por el relato!
El Angel Gris
27/03/2007 a las 15:06
Herán: Algún día, vino de por medio, te cuento una historia muy, pero muy, parecida que me sucedió en Nápoles. Es casi calcada, cuando la lea Mariana va a creer que hablamos antes de esto.
Aquellos era dos pibes, en el 91, uno barrabrava de Argentinos y el otro de San Lorenzo. Terminamos comiendo pizza, pero no me chorearon, me perdonaron y me explicaron que esa era una zona peligrosa.

Dadas tantas coincidencias creo que en este relato le has hecho caso a Piglia, con respecto a como contar una historia.

Un abrazo.

PD: Impecable, muy bien escrito, seguí con ese dealer.
Joseeé
27/03/2007 a las 14:53
Es hermosa la anécdota. También me encantó el relato.
Al chiste de los argentinos no lo conocía, me hizo cagar de risa. Lindo texto para arrancar la mañana.
Chagracia.

José.
Horacio
27/03/2007 a las 14:47
Me gustó. Tu reacción me parece un poco extraña, desde luego.
¿Justo te tuvo que ir a afanar un argentino? Qué mala suerte! Eso debe dar más bronca...o menos, lo que es peor porque ni siquiera te deja enojarte como es debido.
Si el ladrón hubiera sido un africano y vos estuvieras en Canarias, la prensa amarillista se hacía un banquete: "Argentino que parece español fue asaltado por un africano ilegal" (no sé cómo habría que hacer para "traducirlo" a titular de diario amarillista español)
De rolinga a retrasado hay un paso pequeñísimo. Pero igual, ojo!, las chicas rolingas son her-mo-sas.
Dex
27/03/2007 a las 14:46
Alguien me explica el chiste?
Soy dominicano y no se que connotacion pueda tener ser argentino o español.
Cristania
27/03/2007 a las 14:45
Lo que mas me gusta de tus escritos es como siempre sacas la nostalgia del ser argentino, uno no puede evitar identificarse contigo.

A mi me paso algo similar, cuando estuve en Buenos Aires, me quiso asaltar un peruano (que hablaba como gaucho jajajaja) cuando hable, el tipo me dijo: "Uy disculpá" y se fue.
Dex
27/03/2007 a las 14:44
A mi me pasó algo similar. Yo me monté en un carro público, el chofer se desvió para atracarme (El chofer y otros dos pasajeros). Hablando mientras me atracaban hasta "amigos" nos hicimos. Luego de quitarme Reloj, cadenas, guillo, celular, tarjetas y dinero en efectivo me pregunto si tenia para llegar a la casa, como dije que no me dio dinero, y me dejo en un lugar seguro no vayan a atracarme o chocarme desmontandome del carro.
Quede tan agradecido que ni la placa del carro mire.
Carito
27/03/2007 a las 14:40
Che, al final se prendieron un pucho o no?
Elias
27/03/2007 a las 14:35
muy bueno, gracias por escribir, te leo hace un buen tiempo. un abrazo desde Paraguay
Hitos
27/03/2007 a las 14:26
Precioso el relato, preciosa y precisa la forma de escribirlo Yo quiero escribir como tuuuuuuuu. A mi también me recordó al pacto entre caballeros de Sabina pero tu historia es más sabrosa porque me he encontrado en esa situación y me sentí supercobarde y todas esas cosas que tu cuentas, no llegué a emborracharme con el ladrón porque sólo contaba 15 añitos.
seburu
27/03/2007 a las 14:17
lo de tu amigo rolinga se llama "tener un oficio": si no te sale algo fijo, tenes como rebuscartela.
un amigo se encontrò a "meteoro", un pibe que trabajaba en la tele con fantino, haciendo magia en la calle en NY. es lo mismo que tu rolinga.

me pasò algo medio parecido en santiago de chile, con una mina, de noche, en una placita de un barrio complicado. estuve por una hora y siempre habìa un pendejo, como de 14, acostadito por ahì, en el pasto. en una veo que vienen unos 5 o 6 dieciseisañeros, y el pibito les sale al cruce, y discuten un poco fuerte. la patotita se va, y el pendejo se nos viene y nos dice "vamonos de acà. estos estan con fierro y los quieren robar".
a las 4 o 5 cuadras, antes de despedirnos, le doy algo asì como 5 dolares, a la vez que el me decìa "yo soy delincuente pero no me gusta que roben a mujeres porque yo tengo hermana", y después me dice "dame más", con cara de puchero enojado, como un niño que dice "dame el chiche".
en sìntesis, a la vez que le daba mucho de lo que tenìa en ese momento, le daba las gracias.
pensando un poco, hernan, podrìas haber negociado un poco mas.
fer
27/03/2007 a las 14:13
Hernan, he comenzado a leerte y me gustan tus historias. Me gusta sobre todo ese tonito intimista que le das a tus escritos que hacen que uno se involucre y esa mezcla justa de humor y antihéroe tierno que tiene el personaje (o sea vos). La historia, muy argentina. No me caen bien esos rolingas, son tal cual los describis, siempre justificandose para hacer de todo y que uno los entienda.
Un beso-
Comentario nº 31
27/03/2007 a las 14:10
#5 :

Hagamos un pequeño cálculo.
El relato tiene unas ciento cincuenta líneas.

Considerando que has necesitado un tiempo para redactar el comentario,deduzco que tú has leído el cuento entero en menos de tres minutos.
Lo que significa que le has dedicado alrededor de un segundo por línea.
Y claro,a esa velocidad,cualquier cosa te debe parecer maravillosa.



yo
27/03/2007 a las 14:06
Estás muy "sabinesco" últimamente!

Te faltó leer en el diario El País de ayer:

"Muere fanático de los Rolin´argentino en atraco a Rastafari uruguayo"
 Teresiña
27/03/2007 a las 13:55
Me reí mucho, Hernán. El relato, además, me hizo acordar a una canción de Sabina en la que cuenta cómo se fue emborracharse con los chorros que, después de afanarle, lo reconocieron. El paralelo, en este caso, con ese tema, no sería tu "fama" sino tu argentinidad. La diferencia es que, en el caso de Sabina, los "chorizos" le devolvieron todo.
rodrigo
27/03/2007 a las 13:50
los patagonicos decimos coche. creo que los norteños también.
 Interior
27/03/2007 a las 13:35
Muy bueno, y estoy de acuerdo con Matias, a ese cagón, maricón y cobarde que te apunta con un arma por que no tiene los huevos para vivir de la forma correcta (y aveces difícil) no lo saludo como amigo ni en pedo.
Loncho
27/03/2007 a las 13:20
Buenísimo, Hernán. Adhiero a la idea del cortometraje. Postulo a Boy Olmi como su director. O Gustavo Garzón.
# 26: TDK es una marca de cassettes.
Liz
27/03/2007 a las 13:17
Qué mala suerte que te roben en España después de haber salido de tu país donde eso es el día a día y doblemente mala suerte que sea un paisano tuyo, ese si tiene cara, ni siquiera por eso te dejó de robar o ¿es que todo es un invento?

Saludos
RusaRoja
27/03/2007 a las 13:04

Perdon
Que es TDK

El cuento es perfecto redondo sin una fisura.
Impecable Hernan.
Tatiana
27/03/2007 a las 12:58
Te disparo por el puro chiste... :-)
Buena tu historia.
walter de Bahia Blanca
27/03/2007 a las 12:46
Excelente!! Seguí así. Un abrazo desde Bahia Blanca - Argentina
Pintora
27/03/2007 a las 12:44
"Dame la guita", ni vivo para ocultar la argentinidad, orgulloso la esgrime, pa'que se note que es chorro de exportacion. A ver si encima lo confunden con un improvisado. Pero igual te fue leve "fiera", vos si que te quejas de gusto, de onda te digo. Magnifico relato como siempre.
Pianista
27/03/2007 a las 12:34
Si pasan más de diez días antes de que un cortometrajista argentino te pida permiso para hacer un guión con esta historia... Te devuelvo los 500?.
José
27/03/2007 a las 11:52
El relato está listo para ser filmado y sale un corto notable. Con un añadido: en el momento del cariñoso abrazo de despedida, le metes mano y recuperas unos cuantos euros. A la hora de pagar el taxi, el rolinga se da cuenta de que no le queda ni guita ni pasta y tiene que asaltar por segunda vez durante la noche.


(Después de "Vivió sus primeros veinticuatro años en San Martín..." queda mejor "y hacía poco le había robado la moto a su hermano, la había vendido y se había comprado un pasaje").
Alberto José
27/03/2007 a las 11:36
Excelente historia. Yo hubiese actuado igual hasta la parte en que le das los 500?. Ya después el cuento se hace un poco inverosímil.
Un abrazo.
Mardevientos
27/03/2007 a las 11:26
Estupendo...!! como siempre..
Y Como siempre me queda la duda de la diferencia entre la realidad y la prosa...!!

No me imagino una situazion asi en Madrid.., lamentablemente si en Buenos Aires... pero es muy valioso confesar que era uno como vos, o como yo, por decir que venía desde el mismo lugar!

Lo del chiste es genial..!




 olo mosquera
27/03/2007 a las 10:48
Gracias Isaac (#15): corregido el ascendente descendente.
 Iñaki
27/03/2007 a las 10:40
Brillante Hernan! Una lástima que te pasase eso en Madrid, yo soy de aquí y jamás tuve esa mala suerte.
Sigue asi, que nos tienes a todos enganchados.
Flower Power
27/03/2007 a las 10:17
Aunque coincido con el tipo del sofá, en Buenos Aires no es mejor ni peor que en otros lugares, chorros hay en todos lados.
Isaac
27/03/2007 a las 10:12
"Había llegado a Madrid hacía cuatro meses, pero tenía muy difícil el asunto de los papeles: padre desconocido y descendencia italiana por parte de abuela materna, todo mal."

¿No será ascendencia italiana?.

Saludos.
Flower Power
27/03/2007 a las 10:12
Hernán, tu relato me encantó como siempre, en especial lo de.."Lo más horrible del miedo es la ambigüedad.." y tu paso del estúpido peligroso al flaco que terminó siendo rollinga, realmente muy gracioso eso. Más cuando una es de Buenos Aires y ve a esos personajes peligrosos todos los días. Saludos, Flor.
El Tipo Del Sofá
27/03/2007 a las 10:09
mucho rencor en las palabras de matias... yo eh sufrido un asalto en temperley (muy cerca de lanus) aunque yo no actue de la misma forma que hernan, acepto su accionar como valido. yo sali airoso y con todas mis pertenecias. pero ladrones existieron siempre y en todos lados... tampoco los vas a subir a una horca. yo creo que nadie te puso un arma en la cabeza y te subio a un avion a punta de arma. yo tambien me iria pero no diria que es por culpa de los ladrones... si me voy es por que quiero irme.
Matias
27/03/2007 a las 09:53
La verdad es que a mi me robaron muchas veces cuando estaba en Buenos Aires (Lanús, para peor...), acá en Madrid por suerte sigo invicto después de más de dos años, incluso hasta me han devuelto cosas que perdí (ropa y el teléfono celular/móvil).
Me parece muy extraña tu reacción, a mi quién me roba, es mi enemigo... y bueno, se que hay que estar en la situación para saber como habríamos reaccionado, pero yo jamás lo habria despedido con un abrazo así sin más... a la primera oportunidad me habría intentado algo... no sé que... quitarle el arma, gritar, irme al baño y llamar a la policia, lo que sea... pero a ése hijo de remil puta no lo saludaba como si fuera un amigo, por más Argentino que fuera... ése tipo de gente es la que hizo irme de mi pais harto de ser robado y amenazado de muerte.
Leandro Suarez
27/03/2007 a las 09:51
¡Muy bueno!

Ahora, hay algo que me disgustó mucho. El tipo, aún sabiendo que sos argentino te afanó los 500 mangos, está bien. Dejemos pasar esa porque estaba afanando, es así. Después te invita con "tu" guita a tomar una cerveza, está bien también. Después de todo ya era de él. Ahora, AHORA, que no tenga la decencia de mentirte y decirte que el chiste era bueno no tiene nombre. Eso no es de caballeros.

Sólo le costaba una sonrisa falsa y meterse al taxi. Después de todo, una sonrisa falsa por 500 euros no era tanto. Y a vos, calculo, te hubiese hecho sentir mucho mejor.

Salute!
 Ale del Castillo
27/03/2007 a las 09:45
Supongo que algunos la hacemos de valientes o cobardes sin saber realmente el personaje que nos toca interpretar en cada historia... También supongo que algunos desconocemos que en el instante en el que sucede la coalisión de dos mundos puede ser una milagrosa casual-causal coincidencia llena de buenas historias para contar.
PAT
27/03/2007 a las 09:25
El chiste está muy bueno,
el relato tiene buen tempo,
que lindo para hacer un corto.
Un abrazo
pal
27/03/2007 a las 09:22
Si fueras mujer habrías arrancado, como yo, a 5000 por hora... y detrás una mina y dos idiotas gritándome y corriendo, "chi! si solo te queríamos preguntar la hora!"...

Segundo: a mi en Alemania me pegó un tipo en la calle, así sin más, y después se metió a una farmacia... lo mejor que podía hacer, porque hasta llegar a la farmacia le fué dando patadas a todo el que estaba por delante, diciendo: "gente de mierda!"

Y yo con el cerebro ocupado con una sola idea: que muerte tan absurda sería que a miles de Km de mi país me matara un loco cualquiera, que seguro de puro primermundista y no de loco, hoy no tenía nada que hacer.

Cuando en el fondo da lo mismo si me muero acá o allá, o si la muerte es absurda, es muerte y mia... pero ya sé que esto lo sabemos todos! El resto es artículo humorístico.

Ahora, eso si, no me da lo mismo, 500?uritos acá que allá...
El Tipo Del Sofá
27/03/2007 a las 09:12
excelente historia!!!!!.... ahora.... ¿veridica?
Diego
27/03/2007 a las 08:54
Genial, me hizo recordar la canción "Pacto entre Caballeros" de Sabina. No sé por qué, pero hay algo medio mágico en esos encuentros donde terminas haciéndote amigo del que te causa un mal.
Mariela Nazar
27/03/2007 a las 08:49
Maravilloso, como siempre...
En verdad hay gente que puede vivir sin leer Orsai? Pooobrecitos!
Saludos, Hernán...que sigan los éxitos! Por acá, por la tropical y accidentada Venezuela, se te quiere mucho.
Besos y abrazos. Que siga la fiesta.
El Tipo Del Sofá
27/03/2007 a las 08:48
hice podio?
letynsane
27/03/2007 a las 08:47
bueno... 2

y eso que soy novata!!

ahora mismo te leo, Hernan!!

Un beso desde Monterrey, Mexico! :D
letynsane
27/03/2007 a las 08:46
1??
yo
27/03/2007 a las 08:46
priiiiiii