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Vida privada
miércoles 16 de junio, 2004

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Vida privada
miércoles 16 de junio, 2004

Próximo destino, la memoria

       

Creo que vuelvo al amanecer con gripe, que no hay escuela, y entonces me quedo en la cama a descubrir la televisión matutina, que es muy rara: primero Telescuela Técnica, después las Manos Mágicas y a las once Patolandia el programa feliz. A dejarme poner la bolsa de agua caliente en los pies. A eso creo que vuelvo cuando voy. Pero también a otras cosas.

Al olor del negocio de trueque de historietas de Mar del Plata, por ejemplo. A la textura áspera de las revistas de Disney y a la emoción de encontrar una nunca leída. O a hundir el tenedor en la clara batida y gratinada del pastel de papas, con precisión de cirujano, para oír ese ruidito leve, zsab, que deja escapar un aroma único a carne y pasadeuvas. O a morder la empanada desde las puntas y soplar una esquina para que salga el humo de la locomotora. Y reírnos.

Creo que vuelvo a saltar de la bolsa de dormir antes que nadie, y que salgo de la carpa iglú a las siete de la mañana, a esa hora en que hace frío y calor al mismo tiempo. Que camino hasta el río con paso de experto en la soledad. Que encarno, que tiro la caña, que espero. Y entonces me siento el chico de diez años más grande del mundo. Luego, cuatro o cinco mojarras después, siento los pasos del abuelo Salvador que llega con las líneas para dorados y taruchas. Al humo de sus Particulares 30, creo que vuelvo. A sus consejos de pescador de tiburones.

O a tener dieciséis años y estar sentados en en banco de la 40 con Chiri y el Ruso, hablando de don Miguel de Unamuno y del culo de las chicas de cuarto año. Los tres sabemos (y sabemos también que es un milagro saberlo) que en ese momento estamos siendo felices. La nostalgia del presente la descubrimos entonces, antes aún de descubrir el poema.

Me imagino que vuelvo a casa desde el centro (por primera vez en años, caminando) después de haberme dejado robar en las narices la bicicross. Hago esas seis cuadras muy serio, enojadísimo con el mundo, pensando cómo será mi vida desde ahora, sin bicicleta. Sin esa bicicleta, a la que sólo le faltaba volar. Y vuelvo sin llantos. No debo entrar llorando a casa, no soy un gordito maricón. Tengo que aceptar la tragedia como un hombre de a pie, que es en lo que me he convertido.

También sospecho que vuelvo a sobresaltarme en la cama sin saber si está amaneciendo o cayendo el sol. Sin terminar de entender si todavía es temprano para la escuela o si estoy en medio de la siesta. Alargo esa duda y trato de pensar en otra cosa, para que se llene de misterio la pieza y se estire la incertidumbre, que es hermosa e intensa: como la sensación de despertar en un país que aún no ha sido fundado por el tiempo.

Y sospecho que voy a Buenos Aires, por primera vez solo, y lo miro todo como si viera una pantalla de cine sin bordes. Pienso, fascinado: "acá voy a vivir en unos años; acá voy a coger". Y me pierdo queriendo por Corrientes, la que no duerme nunca. Y entro a un bar y me pido un wisky. Y soporto estoico la media sonrisa del camarero, su cuchicheo irónico con el pelado de la caja. Pelotudos, los dos. Y descubro enseguida que un wisky es algo muy amargo que no me gusta. Vuelvo a todo eso.

Y a orejear la baraja despacio. A ver la panza redondeada de algo que que pueden ser 3 damas, o 3 nueves, o 3 ochos. Esa excitación de tener un proyecto de pierna con dos cartas aún cubiertas. Y rompo el suspenso con un envión del pulgar para destapar el full servido. Y sin fumar. Sobre todo sin fumar (ellos saben, Jorge, que cuando fumás después de orejear es porque ligaste). Y entonces pongo cara de póker, paso a la primera y después me juego el resto, para que me crean mentiroso.

O a caminar por el pasillo de casa en invierno sabiendo que hay cáscaras de naranja quemándose en la estufa. A oler el aire como lo olería un perro. A saberme, por alguna razón inexplicable, protegido y a salvo del futuro. O a ver pasar un sulky por la vereda de la 35 y pensar que los chicos de la Capital no van a tener nunca esa suerte. Vuelvo a estar orgulloso de haber nacido en un pueblo, a pesar de que ellos, los porteños, agarren Tevedós sin antena.

Y a patalear en el Cine Argentino cuando se empiezan a apagar las luces. O a tirarle piedras al farol del Solbaid, borracho como un chancho, y acertarle siempre. Y a vomitar hasta el pulmón jurando que nunca más, pero nunca más, vino tinto en cajita. Creo que vuelvo a marcar cuatro números en el teléfono, con el corazón hecho mierda, para hablar con alguien que amo y no me ama. También a eso.

Y seguramente a más cosas. Pero a ésas, sobre todo, creo que vuelvo cada vez que me bajo en Ezeiza, cada vez que miro mi cielo del sur, una vez al año. Durante las doce horas de avión tengo siempre la ilusión pavota de que estoy volviendo a aquéllo, a mi patria memorizada.

Pero cuando respiro y veo, cuando el taxista guarda mi valija negra en el baúl, entonces me cae la ficha. Entiendo de golpe que solamente he vuelto a la Argentina, a un país cualquiera entre mil países, a un envoltorio para regalos que ya no tiene mi juguete adentro.

Hernán Casciari
miércoles 16 de junio, 2004


Próximo destino, la memoria

por Hernán Casciari

Creo que vuelvo al amanecer con gripe, que no hay escuela, y entonces me quedo en la cama a descubrir la televisión matutina, que es muy rara: primero Telescuela Técnica, después las Manos Mágicas y a las once Patolandia el programa feliz. A dejarme poner la bolsa de agua caliente en los pies. A eso creo que vuelvo cuando voy. Pero también a otras cosas.

Al olor del negocio de trueque de historietas de Mar del Plata, por ejemplo. A la textura áspera de las revistas de Disney y a la emoción de encontrar una nunca leída. O a hundir el tenedor en la clara batida y gratinada del pastel de papas, con precisión de cirujano, para oír ese ruidito leve, zsab, que deja escapar un aroma único a carne y pasadeuvas. O a morder la empanada desde las puntas y soplar una esquina para que salga el humo de la locomotora. Y reírnos.

Creo que vuelvo a saltar de la bolsa de dormir antes que nadie, y que salgo de la carpa iglú a las siete de la mañana, a esa hora en que hace frío y calor al mismo tiempo. Que camino hasta el río con paso de experto en la soledad. Que encarno, que tiro la caña, que espero. Y entonces me siento el chico de diez años más grande del mundo. Luego, cuatro o cinco mojarras después, siento los pasos del abuelo Salvador que llega con las líneas para dorados y taruchas. Al humo de sus Particulares 30, creo que vuelvo. A sus consejos de pescador de tiburones.

O a tener dieciséis años y estar sentados en en banco de la 40 con Chiri y el Ruso, hablando de don Miguel de Unamuno y del culo de las chicas de cuarto año. Los tres sabemos (y sabemos también que es un milagro saberlo) que en ese momento estamos siendo felices. La nostalgia del presente la descubrimos entonces, antes aún de descubrir el poema.

Me imagino que vuelvo a casa desde el centro (por primera vez en años, caminando) después de haberme dejado robar en las narices la bicicross. Hago esas seis cuadras muy serio, enojadísimo con el mundo, pensando cómo será mi vida desde ahora, sin bicicleta. Sin esa bicicleta, a la que sólo le faltaba volar. Y vuelvo sin llantos. No debo entrar llorando a casa, no soy un gordito maricón. Tengo que aceptar la tragedia como un hombre de a pie, que es en lo que me he convertido.

También sospecho que vuelvo a sobresaltarme en la cama sin saber si está amaneciendo o cayendo el sol. Sin terminar de entender si todavía es temprano para la escuela o si estoy en medio de la siesta. Alargo esa duda y trato de pensar en otra cosa, para que se llene de misterio la pieza y se estire la incertidumbre, que es hermosa e intensa: como la sensación de despertar en un país que aún no ha sido fundado por el tiempo.

Y sospecho que voy a Buenos Aires, por primera vez solo, y lo miro todo como si viera una pantalla de cine sin bordes. Pienso, fascinado: "acá voy a vivir en unos años; acá voy a coger". Y me pierdo queriendo por Corrientes, la que no duerme nunca. Y entro a un bar y me pido un wisky. Y soporto estoico la media sonrisa del camarero, su cuchicheo irónico con el pelado de la caja. Pelotudos, los dos. Y descubro enseguida que un wisky es algo muy amargo que no me gusta. Vuelvo a todo eso.

Y a orejear la baraja despacio. A ver la panza redondeada de algo que que pueden ser 3 damas, o 3 nueves, o 3 ochos. Esa excitación de tener un proyecto de pierna con dos cartas aún cubiertas. Y rompo el suspenso con un envión del pulgar para destapar el full servido. Y sin fumar. Sobre todo sin fumar (ellos saben, Jorge, que cuando fumás después de orejear es porque ligaste). Y entonces pongo cara de póker, paso a la primera y después me juego el resto, para que me crean mentiroso.

O a caminar por el pasillo de casa en invierno sabiendo que hay cáscaras de naranja quemándose en la estufa. A oler el aire como lo olería un perro. A saberme, por alguna razón inexplicable, protegido y a salvo del futuro. O a ver pasar un sulky por la vereda de la 35 y pensar que los chicos de la Capital no van a tener nunca esa suerte. Vuelvo a estar orgulloso de haber nacido en un pueblo, a pesar de que ellos, los porteños, agarren Tevedós sin antena.

Y a patalear en el Cine Argentino cuando se empiezan a apagar las luces. O a tirarle piedras al farol del Solbaid, borracho como un chancho, y acertarle siempre. Y a vomitar hasta el pulmón jurando que nunca más, pero nunca más, vino tinto en cajita. Creo que vuelvo a marcar cuatro números en el teléfono, con el corazón hecho mierda, para hablar con alguien que amo y no me ama. También a eso.

Y seguramente a más cosas. Pero a ésas, sobre todo, creo que vuelvo cada vez que me bajo en Ezeiza, cada vez que miro mi cielo del sur, una vez al año. Durante las doce horas de avión tengo siempre la ilusión pavota de que estoy volviendo a aquéllo, a mi patria memorizada.

Pero cuando respiro y veo, cuando el taxista guarda mi valija negra en el baúl, entonces me cae la ficha. Entiendo de golpe que solamente he vuelto a la Argentina, a un país cualquiera entre mil países, a un envoltorio para regalos que ya no tiene mi juguete adentro.

Hernán Casciari
miércoles 16 de junio, 2004


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro España decí alpiste, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 Vespa
02/08/2012 a las 02:29
Yo, igual que Juan Pedro (#84), soy del futuro. También te descubrí hace poco y no puedo dejar de leerte! Yo estoy fuera de Argentina hace 7 años, ahora viviendo en Oxford, y cada artículo que voy leyendo dice, con palabras mas o palabras menos, exactamente lo que dos por tres siento estando tan lejos (bueno, al menos los de este estilo, los otros me hacen reir ;) ). Bueno, voy a seguir de largo porque recién voy por Junio del 2004 y estoy como 8 años atrasada... la Nina ya debe tener novio y aca era chiquitita...
 Juan Pedro Mc Loughlin
23/07/2012 a las 19:43
Estoy escribiendo esto desde el 2012. Te descubrí a principico de año y voy recorriendo día a día tu 2004, Hernán. Y hoy viajé a mi Arrecifes de la infancia. El árbol de kinotos en el patio de mi abuela, el río, ese río tan marrón y tan agradable, la bicicleta durante la siesta donde no había un alma en la calle con treinta y pico de grados a la sombra. Ahora entro por el frente de la casa colonial de mi tía abuela. No hay tele, pero me espera un tazón de café con leche y nata.
dosdedos
24/06/2004 a las 16:31
Flaco, no me claves... tus puñales... por la espalda...
Luis Muiño
18/06/2004 a las 11:14
Te leo, te disfruto y nunca me atrevo a dejar comentario. Pero hoy me has dado pie. El texto es hermoso...pero nada que hacerle: eres un aprendiz de nostalgia.

Los diplomados en nostalgia somos los gallegos. Los gallegos de Galicia. Porque muchos de nosotros echamos de menos, continuamente, un lugar en el que... casi nunca hemos estado.

Parar la vida para entristecerte alegremente recordando tu lugar en el mundo, el sitio donde pasaste tu infancia o tu juventud no tiene mérito.

Eso lo hace cualquiera. Pero es que yo, a veces, detengo el mundo y me pongo triste y feliz recordando un sitio en el que nunca viví. No soy el único: el sentimiento es tan habitual que tiene un nombre en gallego. Morriña se llama. Y es dulce, melancólico y sabroso...

...como tu texto. Ahora en serio: gracias por tu texto, aunque seas un aprendiz de tristezas felices.
yomerita
18/06/2004 a las 08:32
Me hubiera gustado escribir lo mismo sobre mi propia nostalgia del presente. Tu escrito es excelente. A cada palabra leída tenía ganas de ser yo la propietaria.
 olo mosquera
17/06/2004 a las 20:04
Si hay picada, prefiero la Vieja Esquina.
UyDio
17/06/2004 a las 19:54
Hernán, no nos conocemos, soy de Mercedes como vos, y amigo de Paco ( Lucia ) como vos, te tengo de oídas, no ya como vos, que te ves al espejo todos los días. Ojalá un día nos tomemos un café en la Recoba, o nos comamos un salamito en la Vieja Esquina, tinto de por medio...yo no puedo enseñarte nada, pero me gustaría aprender...y algún día poder enseñar algo.
P.D.: Yo te invito la picada papá!
marci
17/06/2004 a las 07:46
Ja, que vas a estar podrido de llorar (y no lo digo en forma personal sino en general, incluso a mi misma) si nos encanta llorar, somos unos masoquistas de m...
Cada vez que hay un post emotivo los disfrutamos como nunca... "ay como me hiciste llorar, que desgraciado que sos, mira lo que me haces, llene de moco el teclado, como te quiero!, mas! mas! mas! dame con todo! tocame las fibras mas intimas de mi ser, los lugares oscuros de mi alma que no me atrevo a mirar ni siquiera con anteojos de sol, haceme el corazon de goma, acribillame la coraza antisentimientos que me proteje... haceme llorar mas... haceme llorar aca que nadie me ve..."
Ecoloco
17/06/2004 a las 07:07
Hernán:
Dejate de joder, estoy podrido de llorar cuando te leo... me cuesta salir de esos cuadros !
Por favor avisanos cuando llegues a Eseiza...
Gracias
Besos, Abrazos y Apapachos...
chor
17/06/2004 a las 05:38
Quizás no venga al caso pero el espíritu tanguero que hay por acá me hizo dar ganas de compartir esta joyita de Humberto Costantini sobre Troilo, espero que les guste...

PICHUCO

¿A usted le asombraría
verlo tomar la posición del loto?
¿asumir la nirvana?
¿curar en sol mayor a los enfermos?

¿usted diría que no
si tuviera un tachito con incienso?

Porque,
¿quién lo va a discutir?
Si es ley antigua,
Si hay que zalameriarlo,
Protegerlo.

Porque
¿y si se disgusta?
¿Y si dice por ahí:
no le hago más variaciones a Recuerdo?

¿Y si en eso se va?
¿Y si agarra y se lleva
a Sur, a Barrio de tango y a María?

¿Usted se lo imagina?
¡Qué silencio!

Porque, está bien,
El dice que creció en Palermo,
Pero ¿y si no?
¿Si vino del Olimpo?
¿Y si llegó muy pancho del infierno?

¿Y si un día lo viera
al abrir el estuche
en vez del bandoneón sacar la lira
y resulta que era nomás Orfeo?

Por eso hay que cuidarlo,
Por las dudas,
Saberle los gruñidos,
Tocarle la papada,
Contemplarlo,
Quererlo.

Mire si se disgusta,
Si se embronca y se va
Uh, ni pensar lo que sería el silencio.
Daniel
17/06/2004 a las 03:54
hermano,nos vayamos o nos quedemos, todos somos exiliados de la infancia.-
raYu3la
17/06/2004 a las 00:17
LLoré y eso que nunca me fui.. aunque siempre nos estamos marchando.. una vez más me empaparon tus palabras.. y me caló el pasado.

PD: gracias por los audios
Corsicarsa
16/06/2004 a las 23:57
Hernán:
Te dedico el pedacito de una canción que me pone la piel de gallina por que me recuerda a mucha gente querida que esta lejos...

"porque me duele si me quedo,
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor
yo quiero vivir en vos"

Serenata para la tierra de uno
 olo mosquera
16/06/2004 a las 23:50
¡Oreja! Un abrazo gigante. Tengo una sonrisa de oreja a oreja, Oreja. Me pone muy contento leerte. Pasáte siempre por acá, que se llenó de mercedinos.
patomusa
16/06/2004 a las 23:43
Gracias Alejo y Elisabeth. Estoy ansiosa por ver los logos estan presentando todos.

Hernán, te cuento que ya me predispusiste a llorar todo el día...
Recién llego de la escuela de los chicos, fué el acto de fin de año. Y a pesar que por estos pagos (y en estas épocas) las cosas son muuuuy distintas, no dejé de imaginarme esos días de guardapolvo blanco y compañeros de escuela....
Y otra cosa curiosa, justo en la puerta de la escuela hoy pasó la antorcha olímpica y ¿sabés qué? justito hace 16 años fuí a ver a mi hermano al aeropuerto de Los Angeles, en camino a las olimpíadas de Seul con la delegación argentina, yo ya estaba acá desde hacía un mes. Ahí fué donde obtuve mi primer "paquete del destierro". Estoy segura que todos lo habrán recibido. Es el que te trae la primera persona que viaje de tu lugar viejo al nuevo, con cartas de la familia y alfajores Havanna...
Buaaaaa!!!!
Facundo
16/06/2004 a las 23:33
Hola Hernán!!!!

En mi laburo ayer un compañero me preguntó si conocía a un tal "Hernán Casciari", yo dije "el gordo?!... fue compañero mio durante un par de años en primaria, íbamos a la tarde, despues se pasó a la mañana, por qué me lo preguntás??", y me tiró el link de orsai....casi me muero!!!....SOS UN GENIO GORDO!!!! SOS UN GENIO!!!!....No sé si toda esta gente sabe que sos así de chiquitito....siempre fuiste un genio...

Demás está decirte que cuando el RUSO lea esto se va a morir...NI TE CUENTO CHICHA!!!

Cuando vi la palabra "Solbaid" se me vino a la memoria sabés qué... los "montes" que hacíamos con Marquitos de banca?? (la plata que habremos perdido la p...que los pario)

Pensar que la ultima vez que te vi fue en el depto del barrio de Congreso con el colorado Ulmer

Me parece buenísimo haber encontrado este pequeño refugio....gracias gordo....lo necesitaba porque yo también añoro todos esos días en la querida ciudad de Mercedes....

Saludos de un amigo....

Facundo (EL OREJA)

PD: de más está decirte que ésta no va a ser la última vez que te escriba......y hasta quizás te ayude a recordar algunos pasajes de nuestra infancia en el Normal para que desarrolles estas increíbles historias...
LaSoLe
16/06/2004 a las 23:16
Quiroguita: Aunque ahora vivo en Capital, viví varios años en José C. Paz y en San Miguel... y es lamentable el cambio... comparto tu opinión...

Un Saludo

LaSole
 La Negra Quiroga
16/06/2004 a las 23:07
En "el campito" de la cuadra donde todos los chicos ibamos a jugar a la tarde, los veranos estaban plagados de mariposas, y nos hacíamos anillos y pulceras con "bichitos de luz partidos al medio. En invierno comíamos papas asadas en la tierra. Corríamos por los yayales y en las piernas nos quedaba olor a manzanilla. Me peleaba a las piñas con Alicia (qué falta de visión hoy es mujer comisario, menos mal que me mudé)
José C. Paz está ahí. a 2 horas de viaje y mi mamá sigue viviendo en la misma casa. La mayoría de los chicos de la cuadra está ahí, más o menos hechos pelota. Pero no puedo volver a vivir en ese lugar que realmente ya no existe.
Ahora en esa cuadra de la provincia de Buenos Aires los chicos venden drogas berretas, se hacen mierda con tetrabrick desde los 10 años.
No hace falta tomarse un avión 12 horas. Los viajes no sólo son traslado, sino tránsito.
Mi abula Mecha hoy tiene 85, vive en Villa Libertador General San Martín, y en marzo fui a mostrarle todas las cosas que hago al chochet que ella me enseño.
LaSoLe
16/06/2004 a las 22:29
Hola, te leo desde hace poco pero nunca comento ... hoy se me cayeron las lágrimas como tantas otras veces...
Soy de Paraná, Entre Ríos pero vivo en Buenos Aires y se extraña horrores!

Aprovecho para felicitarte por los Weblogs, me divierto, me muero de risa y lloro leyéndolos...

Un beso y un abrazo BIEN ARGENTINO para todos los que están extrañando "su lugar en el mundo"...

Con cariño, LaSoLe
leo
16/06/2004 a las 21:54
todo cambia, pero el presente tambien puede ser bueno, nuestra memoria selectiva elige los buenos recuerdos, pero habia cosas terribles, los metejones insomnes, las tardes con los amigos sin hacer nada, la mañana temprano con frio para ir al cole, que ganas de volver............
 fer
16/06/2004 a las 21:51
Hernán,

Muy buen gusto, por las letras y por los intérpretes. Yo dije "Volver" por Gardel, porque es un ícono. El final de "Made in Argentina", con la canción de la Blázquez siempre me pareció el himno de los desterrados modernos de este país.

A la que no tengo muy escuchada, y perdonáme la ignorancia, es a la tal Araceli Schalum, pero ha de ser soberbia, juzgando por quien la recomienda.

Un cariño a la distancia

Alejo
Ginger
16/06/2004 a las 21:42
Bueno, menos mal que a los Tres Chiflados los siguen dando por el 13...
 fer
16/06/2004 a las 21:37
Hola...me acabo de acordar de la copa candy, de Aloisio.. nada era mas .. riquisimoooooo!!!!!
Eso no ta mas...
 fer
16/06/2004 a las 21:18
Yo tampoco me fui nunca y no se que es peor!!!!
Y aunque esas cosas que nombras ya no estan...hay otras que lamentablemente siguen... siempre igual.
Por que uno se tiene que alejar para apreciar lo que tiene?
chori
16/06/2004 a las 20:48
A la perinola!!! Qué carga hermano, no hay avión que llegue hasta allá donde mirábamos el césped más de cerca, me da la sensación que cuando alguien se va de su tierra más se acerca a su pasado, tanto que cree que volviendo la va a encontrar intacta... suerte en el próximo viaje, a lo mejor se da.
Alejo
16/06/2004 a las 20:46
PatoMusa,

Muy bueno el logo.

Alejo
Mocus
16/06/2004 a las 20:45
Hermoso Hernan...yo no me he ido, ni he sufrdo el desarraigo, pero hay tantas cosas que se fueron de aqui y no volveran...las pelotas de Magadan, Casa Boo...si hasta los chorizos de Demurta ya no son los mismos...y bue.. Un abrazo Hernan, a vos, y los que te rodean...
Alejo
16/06/2004 a las 20:21
Hernán,

Te escribo salteando todos los comentarios y enseguida de terminar de leer tu post, después de varias indeseables interrupciones. Cuánta melancolía debe producir la distancia del pago, ese pago chico de Mercedes, y ese pago un poco más grande de Buenos Aires.

Ese miedo a sentirme cercano y lejano a la vez, es el que todavía me retiene acá. Eso y los afectos que ya no quieren más aventuras, y que intuyen que es acá, muertos de hambre, sin laburo, con inseguridad, pero acá.

Alguien dijo alguna vez algo que me gustaría haber dicho a mí, porque me parece una genialidad. Hablando de los que vuelven de un viaje largo a tierras lejanas dijo esa persona: "Sólo regresa el que nunca se fue", y debe ser así, volver después de pasado un tiempo es como llegar a un lugar desconocido, y uno debe tener la percepción de que nunca estuvo ahí, que el lugar le es desconocido y extraño, y que irremediablemente nunca va a ser el lugar que antes fue.

Muy bueno Hernán, y como Gardel, cada día escribís mejor.

Alejo

PD: Me imagino como debés llorar al escuchar Volver en la voz de Carlitos.
PPD: Espero que sea llanto, porque eso de pucherear o querer contener las lágrimas a moco suelto debe ser peor que llorar.
Silvina
16/06/2004 a las 20:13
Salvando justamente la distancia, y casas más casas menos igualito a mi Santiago, viviendo en Santa Teresita tengo sentimientos parecidos cuando comienzo a atravesar la 44 que me lleva a mi casa natal en La Plata. Y no solo eran de Disney las revistas en Mar del Plata: estaban las de Archie y las de Sussy (Secretos del Corazon)que los varones leian a escondidas porque eran de nenas. Y el perfume de la estufa de mi abuela Lila era a eucaliptos.
A mi no me da nostalgia, sino como un calor parecido al que sentía durmiendo la sistita con mi abuela Ercilia.
Me encantan tus recuerdos porque se parecen a los míos. Que bueno que haya disparadores de remembranzas.
El Angel Gris
16/06/2004 a las 19:11
Hernán: envié tu texto a un amigo de la adolescencia que reside en los EEUU con el copyright correspondiente.
Te copio la respuesta:

"Gracias. Pero me haces pasar papelones en la oficina. Yo digo que es el aire acondicionado."

Guillermo

Si se dispara una carrera de mails como la carta al Diego, soy el primer culpable :)
La Romu
16/06/2004 a las 19:10
Saltar en una pata era para el post de las morisquetas, corazón. Ponete presentable, vamos (que Cristina te mira con cara rara).
Hernán
16/06/2004 a las 19:06
Che, hablando de diseño: estoy saltando en una pata con las recontrapilas que se están poniendo con los logos. Ya llegamos a la decena y son todos un lujo. ¡Gracias!
 fer
16/06/2004 a las 19:05
Mucha buena nostalgia... de esa que me hace sonreir y pensar que estoy jugando en la calle con los viejos en la puerta tomando mate... o que voy a las vias del tren (las que estan en el parque) y me tiro a poner la oreja y escuchar si viene para salir corriendo aterrorizada, como si me fuera a pasar por arriba.

Impresionante relato...
La Romu
16/06/2004 a las 19:02
Y sí, nene, es más tierno. Mirá cuando a la página te la mire la Nina...
Diablita
16/06/2004 a las 19:01
A Romu le gusta la cremita para ponerse violeta después.
Hernán
16/06/2004 a las 18:58
Cómo te gusta la cremita, ¿eh Romu...? (Ahora lo pongo, no puedo estar en dos templates al mismo tiempo).
La Romu
16/06/2004 a las 18:55
No seas vago, nene, y poné los cremita y bordó que tenés en los comentarios de la página grande, que son más lindos.
A que la Cris piensa lo mismo.

Un beso grande.
Hernán
16/06/2004 a las 18:41
Sí; eso me dijo la Cristina, que vendría a ser mi conejito de indias. Ahora creo que nos ahorramos dos pasos cuando queremos leer de regreso a casa... Ya no tenemos que ir buscando dónde lo habíamos dejado.
Ginger
16/06/2004 a las 18:39
Si, asì està mejor, de las dos maneras, porque sino para escribir este comentario tenìa que abrir todo el post.
TíaGanga
16/06/2004 a las 18:38
ultratumba habia resultado un tipo sensible...
Ginger
16/06/2004 a las 18:37
Caramba, lindo el nuevo sistema para ver los comment.

Me olvidè: che gordito, avisà cuando llegues a Ezeiza que te vamo a esperar con la banda municipal, te vamo.
La Romu
16/06/2004 a las 18:34
La patria es el vacío.

(Me salió pomposo, ¿no?. Y bue. Yo también tengo mis días gonzalitos)

Un beso grande.
 fer
16/06/2004 a las 18:03
Patomusa, muy bueno el logo. Jajajaja...
 fer
16/06/2004 a las 18:01
me entero ahora de lo q es el vacio. Gracias por la aclaracion Hernan. Sigue escribiendo durante mucho tiempo, por favor.
ultratumba
16/06/2004 a las 17:56
Tiene un aire a "Literatura infantil". Lo volví a leer. Me gustó mucho. Pero ahora veo mejor cómo funciona la cosa. Veo como se completa el cuadro, sabés? y me disculpo por haberte chichoneado. También entiendo un poco más la ofuscación de ayer de tus amigos. Ahora lo entiendo. No podés tirar una de estas todos los días porque la gente queda hecha nesquik. Igual valió la pena. Tus amigos han escrito cosas bonitas, como Marci y eso de "con todo descaro siguen viviendo sin mí".
Sentí el olor de la cáscara de naranja y escuché unas risas en la 40. Vos también parecés ser un buen tipo.
El Angel Gris
16/06/2004 a las 17:46
Hernán: Excelente, nunca está demás elogiar lo bueno, si pudiera ser tu profe hoy te ganaste un diez felicitado, no solo en el contenido, muy emotivo por cierto, sino en el estilo, la pluma.
Te/les cuento que padecí y padezco esas nostalgias, me he ido varias veces y varias he vuelto a Mendoza.
Hoy ya padre, decidí quedarme y no escuchar mas cantos de sirenas, pero paradójicamente hoy extraño, Mar del PLata, Salta, Italia y todos los lugares por donde viví, en síntesis, esa sensación de desarraigo y nostálgia es de ida o de vuelta, si alguno de Uds que hace tanto se fué vuelve, no encontrará lo que busca y extrañará desde donde volvió, para volver y entrar en un círculo infinito.
Pero cierto es también Hernan que como dijo alguien por ahí, los amigos se hacen en la juventud, dado que en esa edad se "viven" aventuras juntos, luego uno viaja conoce gente y conversan sobre las aventuras vividas cada uno en su juventud, dificil sería hoy, patalear cuando apaguen las luces en el cine con algún catalán amigo, o pelearse con la patota del otro barrio, esas cosas las hiciste en Mercedes y generaron esos códigos grabados a fuego con tus amigos de allá como nunca podremos volver a tener.

Reitero mis felicitaciones

elangelgris sinblog

PD: El vacío me gusta calentito, cuando se olvidan de ponerle brasas a la parrilla y se enfría, se lo doy a los perros
 fer
16/06/2004 a las 17:18
Ginger:
Todos sabemos hacer vacío!
Cada uno lo hace a su modo. A mí, por ejemplo, me gusta a fuego lento leeeento y viendo como las cenizas de la leña lo va quemando solito (porque me gusta bien quemado!).
Hay quienes dicen que se necesita nabo y quienes, como yo aseguran, que se necesita muuucho perejil.
Ginger
16/06/2004 a las 16:54
Acà lleguè corriendo. Esperen que voy por parte: todos los que somos desarraigados de alguna manera (porque yo sigo viviendo en mi paìs, pero lejos de mi pueblo) tenemos esa misma sensaciòn de que lo que era nuestro tomò vida propia y nos dejò de lado, pero me parece que es una consecuencia del hecho de vivir simplemente. Yo soy una nostalgiosa y hasta el dìa de hoy hablo de "los chicos" cuando me refiero a mis compañeros del cole y les cuento a mis hijos mil veces las anècdotas de la adolescencias como si hubieran pasado ayer, pero a pesar de sentir tristeza, por el otro lado tambièn me da placer porque esas vivencias fueron mìas y tuve la suerte de que me pasaran, y cuando vuelvo a Ceres y encuentro todo cambiado tambièn me tomo el tiempo para retroceder y recordar, que de ùltima es el tesoro que me queda.

Pd: Despuès les paso la receta para hacer el vacìo. Se necesita un nabo, pero les repito que es muy pesado.
Vitalio
16/06/2004 a las 16:53
Estaba comentando poco, pero lo que hoy escribís, Hernán, es excelente. Yo no tengo experiencias del desarrraigo-país, pero sí del desarraigo-terruño. Casualmente me acuerdo del puesto de venta de comics en Mar del Plata, ya que soy fanatico de visitar las librerías de viejo. Muy buena la nueva diagramación. Vitalio Sinblog.
 fer
16/06/2004 a las 16:40
Sí, para los que tienen neuronas sí. Yo no tengo problemas con eso porque mi cerebro es inhalámbrico parece.
PATOMUSA
16/06/2004 a las 16:32
Fué un lapsus, perdón. En el post te olvidaste de aclarar que también a algunos después de muchos años se nos reacomodan las neuronas, es decir se desconectan...
 fer
16/06/2004 a las 16:31
Es una parte de la vaca y, desde ahora, del cerdo también...
PATOMUSA
16/06/2004 a las 16:31
En Los Angeles no se consigue...
Hernán
16/06/2004 a las 16:30
¡Ja, ja! Pobre Patomusa... Esta sí que perdió el tren de los recuerdos de la patria. ¡Vacío, una parte de la vaca, mujer! ¿No sabés hacer el vacío?
PATOMUSA
16/06/2004 a las 16:27
es que tienen que explicar, caracho! yo no s[e lo que es el vacio!!!
 fer
16/06/2004 a las 16:25
Sonia=Diablita para quienes no saben
(tamadre! nunca me llevé bien con los formularios)
 fer
16/06/2004 a las 16:22
Pato:
me extraña, nena!
Qué pasa con el asadito?
Largaste el vacío para tirarte a la tripa gorda?
Mirá que me va a quedar toda esa carne en la parrilla y a ocho mangos, eh???
Aguante el vacío con chimichurri!
Hernán
16/06/2004 a las 16:04
Pato, Pato... que se te va a enfriar el vacío, que está tan rico.
PATOMUSA
16/06/2004 a las 16:00
Y mañana me plagio un parrafo de "Así habló Zarathustra" si seguís hinchando...
Sicopata
16/06/2004 a las 15:59
"Aquí estamos, atados al pie del mastíl, el mar esta bravo... pocas cosas unen más a los hombres..." las dificultades y las distancias, que se acortan hasta casi desaparecer cuando se comparten con este tipo de cosas. Gracias.
Hugo
16/06/2004 a las 15:58
Hay una canción de The House Martins, se llama Bow Down, y empieza dieciendo algo así como: "mamá, papá, no quiero tener que ir a la ciudad a trabajar, quisiera quedarme en casa con ustedes otro año más...". Cada día se me vienen a la mente esas palabras; es que pese a que lo intento no puedo dejar de sentirme en país extranjero (pese a que sólo he cambiado de ciudad), no puedo dejar de sentirme ajeno inclusive al entorno de mis nuevos amigos... Tal vez el problema está en que cuando uno deja la ciudad en que creció, y a las personas que quiere tanto, las conserva en su memoria exactamente como la última vez que los vió, como en un cuadro tenue y permanente, como en una película vista y disfrutada mil veces... y al volver siempre es distinto, inclusive uno mismo vuelve con una actitud distinta...
 fer
16/06/2004 a las 15:41
Para Gonzalo el del #7.

Gonzalo, Gonzalito, bebé, bebé. Gonzalo.
Ya sé que es como hablarle a la pared. Estarás durmiendo o rascándote las bolas. Yo aquí tecleo y creo que me leerás. Pero no lo creo, te escribo porque no sabés leer, ó no entendés lo que lees. Pero nunca te escribiría cosas importantes. Gracias a vos, acentuaré todas mis "ó" hasta el día en que me muera. Esta vez te escribo para pedirte que te portes bien y que te abrigues. De ves en cuando tengo que respirar hondo para no ofuscarme. ¿Por qué Gonzalo? No estoy enojada, no soy tu mamá y por escribirte se me estropeó el gazpacho que había hecho para Hernán. Vos sabés quien es Hernán, Gonzalo, el señor que escribe mejor que vos y que se apena mucho porque vos y yo nos estamos peleando y él quiere volver a los recuerdos de Buenos Aires ó Mercedes; entonces te ponés a patalear y él no te da bola; en ese momento estaba triunfante, quiero decir Hernán. Algún día comprenderás, Gonzalo.
 fer
16/06/2004 a las 15:37
No vivo tu destierro, pero comprendo, imagino, extraño amigos y enemigos q emigraron...
Imagino sus sensaciones al volver o al no poder hacerlo...
Simplemente emotivo lo tuyo Gordito, y los comments no se quedan atrás...
Gonzalo, si pensás que por lo del Whisky y la llegada a la gran ciudad Hernán es Holden estás para atrás, pero lo de la corrección de a drede..te pasás hermano ...Aunque bien podría ser elogio la comparación entre un clásico impuesto y mi escritor contemporáneo favorito...
Abrazo
Toro
Jole
16/06/2004 a las 15:35
Hernán, querido Hernán, me quede helada, me encantó leerte. Por mas que quiera escribir alguna cosa no me sale nada.
Besos a los tres y cuidense!!!
Sos un grande...
Diablita
16/06/2004 a las 15:32
Hace falta estar tan lejos para sentir el síndrome del fondo del pasillo"?
 fer
16/06/2004 a las 15:30
Muy bueno lo suyo Casciari
 fer
16/06/2004 a las 15:23
¡Me hacés llorar tan temprano a la mañana!(y yo tan contenta que estaba de ver mi logo en la portada...)
Gracias, gracias, gracias.
Es por todo eso que narrás arriba que te visito a diario, para revivir recuerdos de las cosas que dejamos atrás. Porque acá ó con Mirta es posible pretender que nada ha cambiado.

Marci (#5), también a mi me pasa lo mismo. En mis 16 años afuera, cada vez que llego a Ezeiza, se me mezclan la ansiedad de volver a mi lugar y la sensación de pérdida por no encontrarlo. ¡Si hasta las calles parecen más chicas!
TEresiña
16/06/2004 a las 14:35
Hernán. Me dejás que te declare mi más profunda pleitesía?. Me disculpàs por haber siquiera hecho el chiste sobre tu "Insensibilidad"?. Acabo de terminar con las vísceras revueltas porque este post no viene en cualquier momento. Llega, como conversaba en estos dìas con Edmundo Marino, en medio de un momento en que estoy haciendo cateterismo en las venas de la memoria. En un momento en que me encontrè con "MI" amigo del alma, de cuando tenía diecisèis y creìa que todo era una cuestiòn de voluntad y tripas.
Llega en medio de la extrema lucidez que te provocan estos paseos por aquellos tiempos. Y cuando vos hablàs del whisky que no te gustò, y de la cosa del chico de pueblo que mira a Bs.As. Còmo no estar ahì, si yo todavìa sigo siendo eso: una pajuerana militante. Como la que, levitaba por la calle Corrientes hace casi veinte años, y entraba a un cine y salìa tres horas despuès totalmente en pedo de libertad. Còmo no verme vièndote, Hernàn.
Bueno, no sè, esto màs que un comentario es una cuestiòn de agradecimiento. Por esto de las "interlocuciones vàlidas", por esto de la "representaciòn" gremial, por esto de poner en escena la nostalgia con esa jerga demoledora.
TE mando un abrazo cariñoso y otro para Cristina, que se ganò un tesorito, como dirìan las viejas.
Me voy a la vuelta, a llorar y reirme un rato y vuelvo
El Gallego
16/06/2004 a las 14:21
Muy pero muy bueno Gordo. Hace un año que volvi a vivir a Mercedes y no sabes la cantidad de cosas que siguen casi exactas y las que han cambiado por completo, pero la verdad que sigue tiniendo en encanto especial (sobre todo un dia de semana comun y corriente)y vas a ver lo que es revivir todas estas cosas que siguen igual pero con tu nena de la mano.
Un Abrazo.
TíaGanga
16/06/2004 a las 14:07
El tiempo es un monstruo con el que no se puede conversar; la distancia es un cuco un poco más accesible.
Berreta
16/06/2004 a las 14:06
A la pelotita!

Me dejaste sin palabras... y a punto de llorar... gordo huevon! No lo vuelvas a hacer...
Vivo en EEUU hace un anio y medio ya, y senti como que abriste la tranquera que con tanto esfuerzo trato de cerrar cada dia.
Como decia Xtian en su site, "cuando se apagala luz, se enciende el destierro".
Todas las manianas cuando me levanto y me la vo los dientes, recuerdo dos cosas que odio: lavarme los dientes, y vivir lejos de los que quiero.
Pero siempre pienso que uno cuando vuelve ve que muchas cosas se han "quedado" y yo en cambio me movi". Por ahi recuerden Cinema Paradiso, la sensacion de volver a un lugar que se quedo en el tiempo.
Siento algo parecido, perdonen que no lo pueda poner en palabras, soy chotisimo escribieno.

Abrazo a todos, GORDO, NO TE MUERAS NUNCA!

Gon
Sonnya
16/06/2004 a las 14:01
Precioso.

Secundo el pensamiento y la sensacion que tan bien expresa Ileana #8. "alguién vuelve y encuentra otro lugar que siguió sin él."
Guty
16/06/2004 a las 13:49
Pues el terruño tira, y como.
Yo hace mas de 22 años que vivo acá en La Rioja y nunca pude volver a mi Puerto Belgrano natal, pero cada vez que ando cerca (por lo general por la Capital) es como que el corazón se me quiere salir. Es una sensación parecida a cuando volvés de viaje y entrás de nuevo en tu casa.
Saludos Gordito, un post de esos "memorables", sos un capo.
Gisela
16/06/2004 a las 13:28
Hace dos años que me fui de mi corrientes y angel gallardo... nunca volvi todavia, y a veces tengo esa fantasia de que al volver me voy a encontrar todo como lo dejé. Que desilucion que me voy a llevar, lo sé, pero tambien allá tengo todas mis cajas llenas de recuerdos, esas caras que cambian pero que conservan la escencia, esas calles rotas, esos olores que conozco, es alli en donde me conocen y donde yo conozco, en donde viven los testigos de 22 años de mi vida, quienes me vieron crecer.
No, no extraño mi pais, ni mi vida anterior, pero tengo esa nostalgia (con la que escribiste esta nota) toda acurrucada en un rincón.
Anika
16/06/2004 a las 13:21
Qué lindo ha sido leer esto de hoy. Tranquilo, íntimo. Casi nada de ruido en Orsai, sólo la vocecita de la memoria. Gracias.
Hernán
16/06/2004 a las 13:15
Me sacaste las palabras de las tetas, Ada. De la boca, digo.
 fer
16/06/2004 a las 13:11
Siempre leo sin comentar pero quiero expresar un deseo porque el post de hoy me encantó: espero que hoy siga saliendo con fritas el kilo de vacío.
Perdón por la intromisión, pero me molestan mucho los que se cuelgan de las tetas de Moria.
=)
ileana
16/06/2004 a las 13:02
Bello, triste, raro, como la vida.
Vos, alguién vuelve y encuentra otro lugar que siguió sin él.
Paisaje conocido y también ajeno.
Yo espero, recibo, abrazo y encuentro a otra persona que como yo, siguió, sobrevivió a la distancia.
Tendremos tal vez, que ahondar el encuentro y actualizar el recuerdo, como una manera de, áun, amarnos.
 fer
16/06/2004 a las 12:37
Muy bien Hernán, me gustó mucho. Es cierto que todos hemos leído El guardián entre el centeno y que a drede se escribe adrede, todo seguido, pero es un bonito texto,a pesar de todo. Al fin y al cabo es sólo un peldaño más de tu ya legendario espíritu plagiario. Espero no haber contribuido a generar ese estado de melancolía. Quiero tambien dar las gracias a todos tus amigos porque habéis logrado que mi blog alcanzara ayer su record de visitas. Fuerte abrazo.
Ginger
16/06/2004 a las 12:32
Me tengo que ir a trabajaaaar y no puedo escribira ahoraaaaaa.Atenti, quiero decir un montòn de cosas, asì que esperenme como 5 horas.
Una anotaciòn al màrgen: el que tenga ganas peguese una vuelta por el blog de Corsi, lean en comentario 13 y sigan las instrucciones. Como para distender un poco ¿vio?
marci
16/06/2004 a las 12:28
Es una descripcion casi exacta de mis sensaciones al llegar a Ezeiza.
Es mas, cada llegada, tengo la esperanza de encontrar todo como la ultima vez, que el tiempo se haya detenido en el momento en que me fui y que todo siga intacto como mi dormitorio de adolecente en la casa de mis padres.
Pero descubri que la gente envejece con el paso del tiempo, incluso los de la television y las revistas y que los boliches de moda no existen mas, y que nadie se acuerda de las cosas que pasaron hace poco cuando me fui, apenas 18 anios, que gente... con todo descaro siguen viviendo sin mi...
La Romu
16/06/2004 a las 12:15
Las únicas patrias verdaderas son el amor y la memoria. El resto, figuritas manoseadas. Y a veces repetidas.

Un texto precioso, precioso.
Un beso grande.
Hernán
16/06/2004 a las 12:12
Me alegro, Ultracomb; es que rompiste tanto las bolas ayer que me dio no sé qué. Al fin y al cabo pagás la entrada como todo el mundo. Incluso lo escribí pensando en vos.
ultratumba
16/06/2004 a las 12:09
Esto me encantó, gracias, Pascual.
Anonimado
16/06/2004 a las 12:07
Despues de leerte nunca puedes quedar indiferente, pero hoy la sensacion es extraña, tristeza...