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Vida privada
martes 27 de mayo, 2008

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Vida privada
martes 27 de mayo, 2008

Una década flaca

       

Una tarde de 1990 fui a tomar la leche a la casa de un muchacho que se llamaba Diego Grillo Trubba. No me acuerdo bien por qué, pero en la reunión había otra gente y el asunto tenía que ver con la literatura. Fue la única vez que vi a ese chico en mi vida, y después pasaron casi veinte años. Hace unos meses reapareció su nombre en mi casilla de correos: el mismo muchacho, ya grande, me invitaba a participar de una antología de cuentos que hoy publica Mondadori (sólo en Argentina, creo) y que se llama «Uno a uno».

En ese libro hay 19 cuentos, sospecho que de gente que también fue, alguna vez, a tomar la leche a la casa de Grillo Trubba. En la tapa del libro se asegura que todos los que escribimos allí somos narradores jóvenes. Por mi parte eso es mentira porque tengo casi cuarenta años y me duele muchísimo todo el cuerpo. Pero yo creo que ahora se le dice "escritor joven" a casi todos los escritores viejos que tienen blog, así que está bien.

Pero volvamos al asunto. La veintena de autores hablamos, únicamente, de los años noventa. La idea de que todos escribamos sobre lo mismo es una idea rara y se le ocurrió a Grillo Trubba hace un par de años. Creo que vive de eso. Y como a mí me pareció un oficio de lo más original, le dije que sí.

Así que el libro salió. Ayer u hoy, no lo sé bien porque vivo afuera. Y a raíz de ese asunto la semana pasada me pidieron un texto los del Diario Crítica (a mí y a cinco más), sobre los noventa. Sobre lo que representan para mí esos años.

Y yo le contesté a los del diario que, para mí, los noventa llegaron un año antes, en el ochenta y nueve, justo en el momento que Spinetta cantaba No seas fanática en los jardines de ATC, y la transmisión en directo se interrumpió para emitir discurso del ministro de economía, Juan Carlos Pugliese. En ese momento, cuando se cortó una canción y empezó la otra, en casa dijimos:

—Cagamos, los noventa.

Me acuerdo patente. En mi casa vimos una especie de luz azul que entró por la claraboya y de repente mi hermana adolescente se quedó embarazada, yo empecé a tomar cocaína como un chancho, Roberto puso una cancha de paddle y Chichita se hizo los claritos.

En aquel tiempo yo era otro. En muchos sentidos. Era más joven, era más amable, era muchísimo más soltero y también más inteligente. Pero había una diferencia visible: fue la época que más flaco estuve en la vida, o mejor, el único tiempo en que estuve flaco de verdad. Yo estaba en los huesos en los noventa. Mis amigos de siempre me seguían apodando El Gordo por inercia, pero mis amigos temporales, los que me habían conocido flaco, no entendían por qué yo respondía al apodo histórico:

—Flaco, ¿por qué tus amigos te dicen el Gordo?

Entonces yo mostraba con orgullo mi documento de identidad, cuya fotografía era la de un gordo precioso y sonriente, y todo el mundo se sorprendía del que había sido en los ochenta. Fue una época en la que disfruté del sobresalto ajeno: todas las personas que pasaban por mi vida se inquietaban al comprobar el desdoblamiento. Los históricos ponían su cara de incredulidad al verme tan angosto en directo, y los temporales se asombraban al descubrirme tan ancho en diferido.

Pero la delgadez me había quitado muchas mañas —les explicaba yo a los del diario—; sobre todo la gracia. Mis rutinas físicas ya no eran tan bien recibidas como antes, mis caras no parecían de goma, y mi forma chistosa de caminar no le resultaba hilarante a nadie. Me había convertido en un sujeto normal, y el mundo parecía no aceptar que un tipo flaco hiciera monerías de gordo.

La delgadez también me había acercado algunas ventajas: agilidad, seguridad, ropa elegante. Aquella fue la única década de mi vida en que usé la camisa adentro del pantalón. Y también corbata, porque me dedicaba al periodismo económico en una revista de management. Creo que llegué a ser jefe de redacción, nunca estuvo claro.

Durante esos años —flaco y elegante— descubrí unas cuantas técnicas que el gordo roñoso que soy ahora (y que había sido antes) no conocerá nunca. La más importante ocurrió una mañana, y fue sin querer. Había pasado la noche drogado y me amaneció el hambre en la cabeza. Un hambre voraz y primitivo. Como ya era de día me vestí para ir a la redacción y de camino pasé por una panadería de la avenida Santa Fe. Yo estaba de punta en blanco, hermoso. ¡Ah, qué bien me quedaban los trajes en los noventa! Pedí media docena de medialunas y una empleada joven las empezó a poner en una bandeja.

Cuando la chica me dio la espalda descubrí unas masas finas, bañadas de chocolate, sobre el mostrador alto de vidrio. Me comí una con rapidez, porque mis dedos de entonces eran dedos ágiles. Levanté la vista para tragar, y desde la otra punta del local una cajera vieja me observaba, muy seria. Cabeceé en forma de saludo y sonreí. Ella no. Entonces me comí otra masa fina, esta vez sin disimular, para dejarle en claro que la primera no había sido un error. Y ella no dijo nada.

Creí entender lo que estaba pasando. Sospeché que a un flaco elegante nadie podía recriminarle nada, ni lo bueno ni lo malo. Para confirmar la teoría, me acerqué a la cajera vieja y, sin bajarle la vista, agarré dos sanguchitos de miga triples que había sobre el mostrador. Uno de atún y lechuga, y el otro de algo rosa con pedacitos de huevo duro. Los doblé, los aplasté y me los metí en la boca.

Mastiqué durante cuarenta segundos con la mirada en los ojos de la mujer. Me atraganté y la cara se me puso borravino. Respiré con la boca abierta para recuperar el aire y seguí masticando hasta tragar. La otra chica también me miraba.

—¿Algo más? —me preguntó la empleada, con las medialunas en un paquetito.

Dije que no con la boca llena. La cajera seguía muy seria y me extendió el ticket. En el recibo no figuraban los tentempiés espontáneos, sólo las medialunas originales, el primer y único pedido formal. Pagué, esperé el vuelto y dije que muchas gracias.

Antes de salir a la vereda, me paré en seco. Abrí una vitrina de fondo y me metí en el bolsillo del traje tres o cuatro cañoncitos de dulce de leche. Por las dudas, me volví para observarlos a todos, a ver si había sido claro. Y sí, todos me estaban viendo robar a la luz de la mañana, en pleno centro de Palermo. Me observaban sin chistar, maravillados. Salí a la calle y el sol me pegó en los ojos. Respiré todo el aire que pude por la nariz.

Y entonces yo les explicaba a los del diario que los noventa habían sido, para mí, esa mañana.

Muchísima gente gorda y roñosa encerrada por un rato en cuerpos de involuntarios flacos elegantes, atracando una panadería de la calle Santa Fe. Un montón de tipos con la camisa adentro y olor a perfume caro que, sin embargo, siguieron manteniendo la costumbre de comer lo que no era suyo con la boca abierta.

Hernán Casciari
martes 27 de mayo, 2008


Una década flaca

por Hernán Casciari

Una tarde de 1990 fui a tomar la leche a la casa de un muchacho que se llamaba Diego Grillo Trubba. No me acuerdo bien por qué, pero en la reunión había otra gente y el asunto tenía que ver con la literatura. Fue la única vez que vi a ese chico en mi vida, y después pasaron casi veinte años. Hace unos meses reapareció su nombre en mi casilla de correos: el mismo muchacho, ya grande, me invitaba a participar de una antología de cuentos que hoy publica Mondadori (sólo en Argentina, creo) y que se llama «Uno a uno».

En ese libro hay 19 cuentos, sospecho que de gente que también fue, alguna vez, a tomar la leche a la casa de Grillo Trubba. En la tapa del libro se asegura que todos los que escribimos allí somos narradores jóvenes. Por mi parte eso es mentira porque tengo casi cuarenta años y me duele muchísimo todo el cuerpo. Pero yo creo que ahora se le dice "escritor joven" a casi todos los escritores viejos que tienen blog, así que está bien.

Pero volvamos al asunto. La veintena de autores hablamos, únicamente, de los años noventa. La idea de que todos escribamos sobre lo mismo es una idea rara y se le ocurrió a Grillo Trubba hace un par de años. Creo que vive de eso. Y como a mí me pareció un oficio de lo más original, le dije que sí.

Así que el libro salió. Ayer u hoy, no lo sé bien porque vivo afuera. Y a raíz de ese asunto la semana pasada me pidieron un texto los del Diario Crítica (a mí y a cinco más), sobre los noventa. Sobre lo que representan para mí esos años.

Y yo le contesté a los del diario que, para mí, los noventa llegaron un año antes, en el ochenta y nueve, justo en el momento que Spinetta cantaba No seas fanática en los jardines de ATC, y la transmisión en directo se interrumpió para emitir discurso del ministro de economía, Juan Carlos Pugliese. En ese momento, cuando se cortó una canción y empezó la otra, en casa dijimos:

—Cagamos, los noventa.

Me acuerdo patente. En mi casa vimos una especie de luz azul que entró por la claraboya y de repente mi hermana adolescente se quedó embarazada, yo empecé a tomar cocaína como un chancho, Roberto puso una cancha de paddle y Chichita se hizo los claritos.

En aquel tiempo yo era otro. En muchos sentidos. Era más joven, era más amable, era muchísimo más soltero y también más inteligente. Pero había una diferencia visible: fue la época que más flaco estuve en la vida, o mejor, el único tiempo en que estuve flaco de verdad. Yo estaba en los huesos en los noventa. Mis amigos de siempre me seguían apodando El Gordo por inercia, pero mis amigos temporales, los que me habían conocido flaco, no entendían por qué yo respondía al apodo histórico:

—Flaco, ¿por qué tus amigos te dicen el Gordo?

Entonces yo mostraba con orgullo mi documento de identidad, cuya fotografía era la de un gordo precioso y sonriente, y todo el mundo se sorprendía del que había sido en los ochenta. Fue una época en la que disfruté del sobresalto ajeno: todas las personas que pasaban por mi vida se inquietaban al comprobar el desdoblamiento. Los históricos ponían su cara de incredulidad al verme tan angosto en directo, y los temporales se asombraban al descubrirme tan ancho en diferido.

Pero la delgadez me había quitado muchas mañas —les explicaba yo a los del diario—; sobre todo la gracia. Mis rutinas físicas ya no eran tan bien recibidas como antes, mis caras no parecían de goma, y mi forma chistosa de caminar no le resultaba hilarante a nadie. Me había convertido en un sujeto normal, y el mundo parecía no aceptar que un tipo flaco hiciera monerías de gordo.

La delgadez también me había acercado algunas ventajas: agilidad, seguridad, ropa elegante. Aquella fue la única década de mi vida en que usé la camisa adentro del pantalón. Y también corbata, porque me dedicaba al periodismo económico en una revista de management. Creo que llegué a ser jefe de redacción, nunca estuvo claro.

Durante esos años —flaco y elegante— descubrí unas cuantas técnicas que el gordo roñoso que soy ahora (y que había sido antes) no conocerá nunca. La más importante ocurrió una mañana, y fue sin querer. Había pasado la noche drogado y me amaneció el hambre en la cabeza. Un hambre voraz y primitivo. Como ya era de día me vestí para ir a la redacción y de camino pasé por una panadería de la avenida Santa Fe. Yo estaba de punta en blanco, hermoso. ¡Ah, qué bien me quedaban los trajes en los noventa! Pedí media docena de medialunas y una empleada joven las empezó a poner en una bandeja.

Cuando la chica me dio la espalda descubrí unas masas finas, bañadas de chocolate, sobre el mostrador alto de vidrio. Me comí una con rapidez, porque mis dedos de entonces eran dedos ágiles. Levanté la vista para tragar, y desde la otra punta del local una cajera vieja me observaba, muy seria. Cabeceé en forma de saludo y sonreí. Ella no. Entonces me comí otra masa fina, esta vez sin disimular, para dejarle en claro que la primera no había sido un error. Y ella no dijo nada.

Creí entender lo que estaba pasando. Sospeché que a un flaco elegante nadie podía recriminarle nada, ni lo bueno ni lo malo. Para confirmar la teoría, me acerqué a la cajera vieja y, sin bajarle la vista, agarré dos sanguchitos de miga triples que había sobre el mostrador. Uno de atún y lechuga, y el otro de algo rosa con pedacitos de huevo duro. Los doblé, los aplasté y me los metí en la boca.

Mastiqué durante cuarenta segundos con la mirada en los ojos de la mujer. Me atraganté y la cara se me puso borravino. Respiré con la boca abierta para recuperar el aire y seguí masticando hasta tragar. La otra chica también me miraba.

—¿Algo más? —me preguntó la empleada, con las medialunas en un paquetito.

Dije que no con la boca llena. La cajera seguía muy seria y me extendió el ticket. En el recibo no figuraban los tentempiés espontáneos, sólo las medialunas originales, el primer y único pedido formal. Pagué, esperé el vuelto y dije que muchas gracias.

Antes de salir a la vereda, me paré en seco. Abrí una vitrina de fondo y me metí en el bolsillo del traje tres o cuatro cañoncitos de dulce de leche. Por las dudas, me volví para observarlos a todos, a ver si había sido claro. Y sí, todos me estaban viendo robar a la luz de la mañana, en pleno centro de Palermo. Me observaban sin chistar, maravillados. Salí a la calle y el sol me pegó en los ojos. Respiré todo el aire que pude por la nariz.

Y entonces yo les explicaba a los del diario que los noventa habían sido, para mí, esa mañana.

Muchísima gente gorda y roñosa encerrada por un rato en cuerpos de involuntarios flacos elegantes, atracando una panadería de la calle Santa Fe. Un montón de tipos con la camisa adentro y olor a perfume caro que, sin embargo, siguieron manteniendo la costumbre de comer lo que no era suyo con la boca abierta.

Hernán Casciari
martes 27 de mayo, 2008


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro El pibe que arruinaba las fotos, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


 Jhordan PLG
20/05/2014 a las 02:27
Para mi fue una época de coches bomba, paraos armados y apagones. Maldito comunismo.
 Nicolás Durrieu
15/05/2013 a las 21:29
Excelente
 Demianchu
17/09/2012 a las 21:24
terrible y perfecta descripcion!! la recuerdo con el mismo pensamiento. Saludos gordo
Tatiana
03/06/2008 a las 11:33
eso del "DDL" me ha gustado...
turco de oro
02/06/2008 a las 23:18
Buena la pregunta roncuaz
turco de oro
02/06/2008 a las 23:08
Bueno
De ley que los noventas fueron de full aniñados, bien vestidos y perfumaditos robándonos todo en la cara. Para mi que la decencia que los sudácas heredamos de los 70´s y esas épocas de sueños socialistas y bla bla bla se acabo totalmente en los 90´s y llegaron todos esos y nos sacaron todo lo que pudieron y lo que no pudieron llevarse lo cedieron al adolescente oligofrénico del norte.
Me gustaría leer un buen comentario en lugar de esa mierda de pri? pri... mis pelotas. cretinos
Fabiana
02/06/2008 a las 15:17
Me encantó y me conmovió... una genialidad...
Haffner
31/05/2008 a las 21:30
Tatiana,en una ciudad que tiene a Messi y a Juan Carlos Casciari,tenes que conseguir D.D.L en cualquier lugar.Imaginate consigo yerba Mate en Israel...
Nunca empenies tus libros,nunca...No hay DDL la Serenisima que valga tanto como un libro Haff
Fer.. de Tandil
31/05/2008 a las 20:28
BARBARA!! si saliste de aca, gracias por leer... ahora hay que seguir remando!!!

Los 90 tienen mucha culpa sobre lo que pasa ahora en Argentina. 1 peso, un dolar, 1 peso, un pancho! y asi nos va ahora... (el turco garcia, el gallego gonzalez, guido suler, las piernas cortadas de Maradona, Carlos Vianchi, pepe Basualdo, etc)... y pensar que la propaganda decia... VAMOS MENEM!!! por favor...

http://metelemerengue.blogspot.com/
Tatiana
31/05/2008 a las 13:25
Haffner 103...rogaba instrucciones para saber donde comprar dulce de leche decente en Barcelona...de querer tirarme 5 horas revolviendo una cacerola con leche ya lo hubiese hecho que rato...El caso es que acá, en España, La Lechera ha lanzado un dulce de leche que es "una falta de respeto, un atropello a la razón" y quería ver que marca me ofrecía algo mejor.

Por lo demás mi reino se resume a unos cuantos libros, una armónica Hohner "Blues Harp" y 10 con....63, 64 ....65 céntimos, y por esa cantidad, dudo bastante que logre aspirar mucho....
roncuaz
31/05/2008 a las 00:39
Si ahora eres gordo de nuevo entonces has regresado a los ochenta ¿es así?
Haffner
30/05/2008 a las 17:56
PS,Tatiana 100,el dulce d leche es mejor comprarlo hecho,hacerlo en casa te insume 4 hs x lo menos.Dar mitad de tu reino por el producto es mal negocio y cuidado con eso de unos gramos que Don Juan Carlos Casciari te puede enviar algo distinto que llenara tus aspiraciones.H.
Haffner
30/05/2008 a las 17:49
Los 90...6 anios en la RFA,segunda final Argentina-RFA vista en Koeln;el gordo Helmut Kohl festejando la reunificacion alemana,sus elecciones y el triunfo aleman en Italia 90;primer anio de Mendez-sigalo que no lo va a defraudar-;guerra en el Golfo y el ministro de defensa Sunday Horse que mandaba tropas-''tiembla Irak'',titular Pagina12-;voladura de la embajada israeli y de la AMIA,hecho criminal nunca esclarecido x el gobierno mendemista-sigalo....-;96 vuelta al primer Mundo despues de 8 anios, verde1-sope1,precios escandinavos y salarios africanos,todo mas caro que en Europa,conoci a un tal Lucas,mi querido sobrino,cuarta generacion en el Primer Mundo;descubri Internet en la universidad de Koeln y con ello muchos amigos;River que perdio en Japon y el tano jefe de maquinas que a las 5 a.m me grito ALESSANDRO DEL PIERO y me abrazo;97 divorcio y mudanza a Koeln-Lindenthal,perdi el laburo en la imprenta y consegui otro;conoci a Corinne,una ninia francesa que prometia y le dije 'avec toi me m senti comme le Prince Francescoli' y sonrio,no entendia todo pero sonaba lindo;el 98 en Francia,Beckham e Inglaterra afuera gracias a la viveza del Cholo Simeone,Argentina afuera en el min 90 gracias a Bergkamp y Corinne feliz y borracha x el 3-0 a Brasil y festejo de a 2 en una plaza de Koeln a las 5 a.m
Como decia Fito,comienza otra decada a todo motor y adios a to2 Haff
Pancho
30/05/2008 a las 16:49
Pri de la segunda centena!

Sos bravo, Hernán.

Lo mejor de los 90, fue cuando terminaron.
Tatiana
30/05/2008 a las 00:02
Me ha gustado el cuento...pero quería preguntarte otra cosa que me ha dado vueltas por la cabeza estos días. Hace poco probé el dulce de leche de "La lechera" acá en España...vaya mierda ¿cómo lo haces para abastecerte?....daría la mitad de mi reino por unos gramos decentes de dulce de leche. Ruego instrucciones.

Tatiana.
ergo sum
29/05/2008 a las 22:41
... los noventa... que decada de mier.. para mí fue una lavadora con centrifugado, ni me enteré de lo que pasó pero empecé dando bote en la U y la termine casado esperando mi primera hija, que pasó entre medio!!, que desperdicio!, que autocomplacencia y soberbia!, bueno sirve para reflexionar sobre es tercio y ahora casi cuarto de vida que me zampé cual hamburguesa chatarra.. lo bueno a diferencia de varios fue que en esos años que hice mis mejores amigos los que me reconcilia un poco con el cosa del milenio..
felicitaciones maese hernansagaz y saludos!
Nicolas Manservigi
29/05/2008 a las 17:15
Me ha gustado. Conozco ese tipo de gordos encubiertos en cuerpos languidos. Son tal cual te describiste.
Y de vez en cuando se atracan en alguna panaderia, solo que a ellos si les cobran, por lo menos asi son las cajeras de las panaderias Tucumanas.

Un abrazo, me encanto tu blog, prometo volver.

Nico | http://www.nicolasmanservigi.com.ar
Maravilloso Desgarro
29/05/2008 a las 14:56
OK este comentario no es sobre este post,
y es porque todavía yo no computo los noventa
en este momento los ochenta tienen invadida la existencia humana, o por lo menos por estos lados,
y últimamente he revisitado los setentas
a través de las fotos que he encontrado de mi papá.
Si me da tiempo en esta vida llegaré a los noventas,
existencialmente me preocupa más el rollo del siglo XXI
y si nos vamos a dejar implantar publicidad en el cerebro...

Como este comentario no es sobre este post,
tengo dos preguntas atemporales,
la primera es, será posible que los mortales nos enteremos, por letra del autor, sobre cuál es el bendito chisme del "pri"?
sólo curiosidad malsana, y como en los comentarios del post anterior uno le zampó a otro que no hable sin saber,
pues me picó más curiosidad porque pensé
"!aaaah, es que hay una "historia" detrás del pri,
entonces ahora sí me interesa"
la segunda es una pregunta/corrección impertinente,
al estilacho de hambre voraz primitiva, que a mi también me repicó, pero pensé que debió tratarse de un hambre bien macho...
y que a fin de cuentas el autor puede escribir como le venga en gana y experimentar un poco con el sexo (de las palabras)
en el post anterior se lee dos veces la palabra individualizar
donde yo entendí que debería decir decir visualizar,
creo que son actos distintos (individualizar y visualizar),
traté de aclararme lo de individualizar
y no me pude sacar a Santo Tomás y su principio de individuación, entonces me percaté que me iba a poner pesada teórico filosófico y cuando me pongo así siempre prefiero callarme
y conservar amistades,
porque la filosofía dura te deja atrapado en un circulo hermetico de pesados teóricos filosóficos
y sin amigos realmente interesantes.
Ale
29/05/2008 a las 12:38
Pa mi no fue una decada flaca, fue bastante rellenita, abundante y buena..fue cole, universidad, titulación y mil recuerdos buenisimos...cagá de la risa volveria a esa decada.
#94 Pal, tan más buenso los cuchuflis rellenos con manjar...jo! y estamos tan relejos.
Salutes a Nina
Carmen
29/05/2008 a las 10:52
Me parece que para los argentinos los 90 arrancaron con los vaivenes emocionales del mundial de fútbol: debutar campeones, perder en el debut, el gol de Caniggia a Italia, las atajadas de Goycochea, el árbitro mexicano que sancionó el penal para Alemania en la final -Codesal, ¿quién puede olvidar su nombre?-, el llanto de Maradona, la canción "Noches mágicas", la bronca.
En lo personal, yo tenía 15 años y sólo me importaba escuchar a Depeche Mode.
pal
29/05/2008 a las 10:11
me lo dejaste clarito...



( Y a propósito de nada: los de dulce de leche se llaman en mi paisito -con unos noventas galopantes, brillantes y deprimentes de vulgares- cuchuflies.)
Sol
29/05/2008 a las 08:24
¿viste cómo duele el cuerpo?...
Sol
29/05/2008 a las 08:24
¿viste cómo duele el cuerpo?...
ciruelo vargas
29/05/2008 a las 06:19
hasta casi entro, en tu narcogaaate...
vos bailabas y deciaaas shake it shake it shake it baby


No se si alguien lo dijo pero el post me hizo acordar a cheques, del doble de los socios.

A lo mejor limé

saludos
manreisa
29/05/2008 a las 00:14
Guau! que imagenes Hernán! La avenida Santa Fe, el olor a perfume de los flaquitos... los yupies les deciamos, el pub de Berutti y Anchorena, el Parakultural, el Viejo Correo, la Rock&Pop de avenida Belgrano, Mediomundo Variete, Halley y la City, los bailes de Cerneba, y tantas cosas mas... como me hiciste pensar! Te cuento que para mi los 90 comenzaron en el 88 (mi segundo año en la FADU, despues del CBC) y todo cambio en el 91 cuando volvi de girar 6 meses por Australia y estaba la misma lluvia pero no el mismo olor. Lastima que me hiciste dar cuenta que en este país algunos gordos siguen flacos y no paran de repartir la grasa que les sobro por toda la TV argentina y si pueden la venden al exterior. Que bueno que volviste a ser gordo!
Besos!
DudaDesnuda
28/05/2008 a las 22:32
Cualquier parecido con la realidad, tiene sus consecuencias...

Besos y carilinas
poly
28/05/2008 a las 21:50
En relacion a la reticencia para con los inmigrantes argentinos en europa: soy argentino y realmente no pienso ir nunca, pero me da mucha bronca que cuando la pasaban mal allá, se vinieron derecho, pero hoy parecen haberse olvidado. Si se dio vuelta la tortilla, podría volver a pasar. Me gustaria mucho que en España e Italia volviera a haber guerras, hambrunas, desabastecimiento y problemas, y que aqui ya no los reciban, y se los trate de delincuentes si intentan entrar. Que levante la mano el que no piensa que sería justo!
el_clavadista_solitario
28/05/2008 a las 21:09
A un tipo que se llama Diego Grillo Trubba, no le que queda otra que vivir de eso. El solito nació puros "noventa". O alguien se lo imaginó al literato Grillo Trubba envuelto en tramas decimonónicas o volcado en experimentaciones modernistas. Le quedaban "los noventa" o la banda izquierda de Chacarita Juniors y se decantó, Grillo, por lo primero. Ahí le anda.

Abrazos para todos!.
Albero José
28/05/2008 a las 21:08
¡Como me gustaría volver a ser chico para que mis amigos vengan a tomar la leche a mi casa...!
Excelente post.
Un abrazo.
 olo mosquera
28/05/2008 a las 19:55
Gracias Kiko, ya está corregido.
Kiko Pizarro
28/05/2008 a las 19:32
Perdon Hernán... no me gusta corregir, pero sé que tu lo agradeces.

En el párrafo "Durante esos años —flaco y elegante—":
dice "no conocerán nunca"
debe decir "no conocerá nunca"

Gracias por escribir con más frecuencia que antes. Abrazo.
Romina
28/05/2008 a las 18:00
Excelente post! Aunque ya hace varios meses que te leo, es la primera vez que escribo aquí. Realmente me encanta lo que escribís.
Saludos de una argentina en BCN.
Nico
28/05/2008 a las 16:56
Aunque mis noventa comienzan -kafkianamente- con Pinochet entregándole (a tirones) la banda presidencial a Aylwin en el Congreso chileno; pensé que sus noventa, comenzaban con el gol de Francois Oman Biyik en ese rarísimo mundial de Italia.

Córdoba de la Nueva Andalucía
28/05/2008 a las 15:12
Jo! Además del masazo (y sanguchazo) de los párrafos finales, tu post anticipa algunos de los topics de los que vamos a quejarnos en los veinte sobre los diez (porque, por supuesto, los argentinos seguiremos perfeccionando el sano arte de la queja: sepan España y el mundo que podremos, muy de vez en cuando, "parecer" no ser los mejores en fútbol, pero en quejones nadie nos ganó ni nos ganará nunca, y a mucha honra).

En los veinte despotricaremos contra los diez por, entre otras cosas, (además de buenos en la queja, somos variados) la instauración de la "definición" de "escritor joven" como "escritor viejo con blog", la invasión de "antojolías" producto del original oficio que mencionás (del que también nos quejaremos) y de las mañas corporativistas del grupete de "escritoresjóvenes=escritoresviejosconblog".

De todos modos, aún estamos en los diez, así que celebro que alguien que esté un poco en "orsai" sea convocado para ser antojolizado por este antojolizador bichito (¿qué le pasa al tal Grillo Trubba?: si tenés la bendición de apellidarte Grillo, para qué sabotearte pegándole otro apellido, y encima, así de pavote? Trubba, Bubba, Cubba (nah, la última no cuenta, aunque...)).
. Mariano
28/05/2008 a las 15:04
Muy bueno Hernán, me gustó mucho en serio. Cuando escribis de cosas que te pasaron en épocas en las que eras mas joven, ya sea Mercedes o Buenos Aires, es cuando mas disfruto leerte.

Me queda siempre la duda de cuanto de todo eso será ficción, pero no es importante.

Ponete una foto del gordo flaco, que si no me queda la imagen de vos disfrazado de Mirta
Fer.. de Tandil
28/05/2008 a las 08:17
Los 90 empezaron con Goycochea corriendo hacia el medio de la cancha, con un arbitro de mierda que arruinó una azaña, y terminaron mal, muy mal, con alguien llamado Crespo que nadie sabe como, hizo goles en italia.

http://metelemerengue.blogspot.com/
 Inimpus
28/05/2008 a las 05:01
"gordo precioso", "y oestaba de punta en blanco, hermoso"... Esos días la tenías cerca a Chichita, no? digo, por eso de que para la lechuza no hay hijos feos...
Va de onda...
Los 90's, esa década en la que en Argentina (y otros países de alrededor) nos robaban en las narices y nadie decía nada...

Saludos
Crysty
28/05/2008 a las 03:29
Ah, me olvidaba....a Mario del #68..Menem fue un vivo... hijo de puta...
(perdón Hernán...)
Crysty
28/05/2008 a las 03:21
Alta selección de autores en el libro!!! Acá van mis felicitaciones...
Ahora del blog...me pareció un extracto de los rebeldes noventas...hasta pude sentir el gusto y aroma de la famosa "pizza con champán"...raro, raro...
Ahora de la anécdota del final...qué lejos estamos ahora de una acción así....mucho.
Saludos amigo...
Comandante40
28/05/2008 a las 02:20
Los 90 fueron como el 2000. En Los noventa nos ibamos a Brasil porque se nos regalaban las mininas, y las argentinas que iban no les quedaba otra. Y en el 2000 nos veníamos a España porque se nos regalaban las gallegas, y las argentinas que vinieron no les quedaba otra. El espejismo de David Bergam ota se esta desvaneciendo, estoy averiguando ir a Croacia (¿el nuevo oasis?) Si, mi droga son las mujeres, me mantiene flaco y athletic o de Bilbao. ¿Se me sale la cadena no? Saludos Gordo.
gustavo
28/05/2008 a las 01:20
Que década los noventa, adolescencia, viajes, muchos viajes, estar en camboriu en julio del 94 cuando los brazucas salieron campeones, que linda mentira cortoplacista la convertivilidad.
regaladaescara
27/05/2008 a las 23:50
"Muchísima gente gorda y roñosa encerrada por un rato en cuerpos de involuntarios flacos elegantes, atracando una panadería de la calle Santa Fe. Un montón de tipos con la camisa adentro y olor a perfume caro que, sin embargo, siguieron manteniendo la costumbre de comer lo que no era suyo con la boca abierta."

Tremenda metáfora de lo que fue nuestro país esa década y de lo que quedó, también.
Muy buen texto. Gracias.

recoveco
27/05/2008 a las 22:10
Muy estimado #38 Santiao, en mi reputa vida me he sicoanalizado. No deberias leer tan textual mi mensaje (el #31). Si es que puedes, vé en él una pequeña metáfora de estos mensajes.
Saluti.
27/05/2008 a las 21:33
Oh, sí, me encanta que defiendas a muerte tus incorrecciones gramaticales. He ahí la belleza de los escritores genuinos y grandes, querido Hernán.

Para mí los noventas significaron el abandono de la segura y apacible barca de la niñez para dar el salto a una solitaria y nada cómoda barcaza llamada adolescencia. Entonces apareció Homero Simpson y su familia amarilla y marcó a toda una generación de jovencitos y no tan jovencitos confundidos. Desde luego, hubo otros cientos de cosas más en los noventas, pero para qué matarte del aburrimiento.

P.D. Tu amigo Grillo debería empaquetar en una enorme caja de madera muchos de los libros Uno a uno y mandarlos a México. Aquí también tienes a muchos asiduos lectores.
Laura
27/05/2008 a las 19:46
Por cierto, ¿por qué no ponés una foto tuya de esa época flaca? Da curiosidad.
Laura
27/05/2008 a las 19:31
Por primera vez me pasó lo que a otros: solté una carcajada en plena oficina y la clienta se quedó mirándome.

Este sí que estaría para un corto.
mario
27/05/2008 a las 18:58
@46, menem fue cualquier cosa menos estupido.

genial el post hernan. con el robo final de los canoncitos me tuve que reir en voz alta y en la oficina se dieron cuenta que estoy en cualquiera (en los 90).
pampita
27/05/2008 a las 18:03
Que nostalgia, creiamos que eramos ricos.
Cada vez qque te leo me transporto y eso que hace mucho que no fumo, yo me compre una scooter importada de Miami, me sentia independiente, y vivia con mi familia.Me recorri todo Brasil con dolares y aun no conozco el perito Moreno
fede o
27/05/2008 a las 18:02
ta bueno, ese llamadito de quien te invitó a tomar la leche. primero te invita un nesquik, después te publica un cuento.

quién dice que los mecenas no existen más? te dio de morfar dos veces el medici.
Yimmi
27/05/2008 a las 16:42
Yo siempre supe que los 90's habían llegado desde que Kurt Cobain se lanzó con todas sus fuerzas sobre la batería de Dave Grohl en aquel famoso concierto... Cuando eso empezó a ser cool y las mallas de Paul Gillman (Un rockero glam de Venezuela) comenzaron a ser cosa de maricas, allí cambió todo, empezando por la década.
 Jole
27/05/2008 a las 15:56
Bien, lindo texto. Veo que todos comentaron cómo fueron sus años noventa!!!
Yo me los acuerdo, pero no patente...
Me gustaría saber cómo fueron los noventa en España, al final vivís por allá!!!
BESOTES!! cómo está Nina??
Nicolas
27/05/2008 a las 15:41
Gordo ladrón
Zoe
27/05/2008 a las 14:59
La década de las poses. Eso fueron los 90's. Pero no sé si ya salimos de esa, eh?
Buenos días.
Cronopio
27/05/2008 a las 14:37
Buenisimo Hernán, así... tal cual.
Por acá esta todo raro... hay muchos trajes en talle 40 dando vueltas y panaderías que ya no exhiben los sanguches de miga en los mostradores.
Jal
27/05/2008 a las 14:19
Los 90s en BS AS fue la decada de la droga entre los adolecentes con total ignorancia de los adultos (padres), por eso se daban todo tipo de situaciones. Hoy hay tanto drogado dando vueltas que la vieja de la panaderia te baja de un tiro...
El Angel Gris
27/05/2008 a las 14:12
Bien ahí.
Dark Tide
27/05/2008 a las 13:47
Excelente...

Por mi parte, yo asocio a los '90 con el innombrable.

Y, para mi, los '90 empezaron en el '91 y terminaron el 20/12/2001, con De La Ruina rajándose en helicóptero.
 Tannnk
27/05/2008 a las 12:26
Y a mi me quedó la sensación de que no solo nunca adelgacé, sino que en mi ticket había un par de cosas de más...

Buen texto Hernán.
Miguel
27/05/2008 a las 12:07
Maestro!!!
Que pedazo de representacion de lo que ocurrió en Argentina de los 90. Aunque en el nuevo siglo no cambió mucho.
Saludos.
 Dario
27/05/2008 a las 11:47
"...muchisimo más soltero...."

JUAJUAJUA JAJAJAJAJUAJUAJUJAJAJAJJA

Excelente post además de esas pequeñas perlitas gramaticales de mezclar adjetivos con sustantivos que no se aplican unos con otros.

PedroB
27/05/2008 a las 11:40
Los 90 fueron para mi la descompresión social, vino el turco trucho que nos hizo creer que ahora erámos gente, era comprar todo por 2 o por 4 en Brasil, ver a BJ McKay en el camión y al agente Super86, a escuchar a Soda Stereo en un walkman Sony que había traído una asafata de Miami, a los nuevos envases de leche que ya no eran bolsas verdes o rojas, a las salidas con los amigos y amigas al Italpark, a reírnos con los capítulos de Matrimonios y algo más y obviamente al negro Olmedo y sus bebotas, creo que fueron años mágicos para millones de Argentinos de la clase media ...
Kelko
27/05/2008 a las 11:21
JuaJua, merquero, porrero, seguro también chupabas todo lo que se te pusiera adelante, todo un gentleman ....
Y ahora sólo porros ??? o de vez en cuando te hacés también una rayita para recordar los viejos (90) tiempos ...
Langas
27/05/2008 a las 10:35
Jajaja, OK, Hernán. Pero cuando los de la RAE llamen a tu puerta y te lleven preso, no digas que no te avisé.

Me acabo de dar cuenta de que antes he escrito lo que para mí fueron los 80. Corrijo: para mí los 90 fueron las primeras tetas, las primeras borracheras (y muchas más después), la pérdida de una madre, más drogas de las que debería, coger un instrumento musical y aporrearlo durante horas... sí, la verdad es que de las tres décadas que llevo vividas, la de los 90 fue la que más me gustó. Y sí, entonces yo también estaba flaco.
 Balta
27/05/2008 a las 10:24
como siempre, siento un sano vértigo en la cola cuando leo tus cosas, y un poco de tristeza, por que lo puedo leer de nuevo, pero la primera vez es única.

Espero con ansias la próxima primera vez dentro de unos días. Saludos.
Descarada
27/05/2008 a las 09:52

Genial, como siempre

#33 No tiene porque ser asi, estoy segura que mas gente puede ver el significado

A.
Nifrus
27/05/2008 a las 09:50
En los 90 yo era un adoloscente, asi que de lo unico que me acuerdo es de la ropa que llevaban las chicas por aquel entonces...Pero me suena que habia un monton de yonkis en la peninsula!...Claro que la droga era algo mas ecuestre, y no permitia a los usuarios mantener el traje en buenas condiciones.
Marcelo
27/05/2008 a las 09:42
Hernan, leyendo tu post me vino a la mente la película "El mismo amor, la misma lluvia" donde se refleja el cambio de la sociedad argentina desde los 70 a los 90. El papel de Ricardo Darin es antológico...al que no la vió, por favor no se la pierda.
Hay personales increíbles como los que interpretan Ulises Dumont y Rodrigo De la Serna.
Por mi parte, en los 90 comencé a ser gordo, cuando siempre he sido flaco, y ahora estoy tratando de volver a ser flaco...
Un abrazo desde Valencia.
pavalma
27/05/2008 a las 09:33
hace rato que no te leo tan de tus migajas
malena
27/05/2008 a las 09:16
Los noventa sacaron lo peor de todos y de cada uno. Esa extorsion que fué hacernos creer ricos, hermosos y ...flacos. La verdad es que fué una epocas de disfraces,porque siempre la frivolidad fué obscena y desagradable.
Lo que es bastante llamativo (merkwurdig en aleman, seria lo correcto) es que un tipo tan estupido como Menem supo capitalizar todo ese desbande egoista , toda esa desilucion para crear su califato sálvese-quién-pueda en un pais hasta hace poco democrático y solidario. Coincidencias trágicas de la historia.
besos a la linda Nina
Jorge
27/05/2008 a las 08:20
Hace rato no leia algo tan bueno
Jorge
27/05/2008 a las 08:20
Hace rato no leia algo tan bueno
M
27/05/2008 a las 07:14
Excelente post, Hernán. :)

Los noventas, !Qué época!

¿Y ahora qué te hacen las personas de la caja cuando te comes las cosas sin pagar?
lionel
27/05/2008 a las 06:45
Excelente texto Casciari, poco se puede agregar a su disertación asi que mejor me ahorro el comentario.

Saludos
Jal
27/05/2008 a las 06:41
Los 90s en BS AS fue la decada de la droga entre los adolecentes con total ignorancia de los adultos (padres), por eso se daban todo tipo de situaciones. Hoy hay tanto drogado dando vueltas que la vieja de la panaderia te baja de un tiro...
la bonaerense
27/05/2008 a las 05:39
Me encantó el post. Eso sí: el 22 extrañé el post acerca de Nina.
Camila
27/05/2008 a las 04:46
qué buena metáfora!
corta y concisa

los 90 fueron un gran espejismo! algunos lo aprovecharon mejor que otros...

un saludo!!!
Santiao
27/05/2008 a las 04:25
Los noventa trajeron los kiwis, los spicoanalisis en masa (o preguntenle a recoveco #31), el cd, la pc, etc. y se llevó el chicle jirafa con el tubi 3 y el tubi 4.
Marcio
27/05/2008 a las 04:03
Que decada, arrancamos pa la mierda cuando se fue Freddie y llegaros los Erasure.
Ana
27/05/2008 a las 04:01
Esto es tan bueno que creo que va a aparecer en muchas cadenas. Yo empiezo una ya.
lauris
27/05/2008 a las 03:51
Hola! excelente relato, la verdad.. final de juego increíble.
E increíble que la historia nos demuestre cuan cíclica es, y haya quienes se nieguen a verlo..
besos!!!!
Javier
27/05/2008 a las 03:20
Muy bueno che...

El único recuerdo que tengo de los 90 (solo tenía 9 años) es el gol del cani contra los tanos, al gran puto de Senga y al gran Arquero Conejo de Costa Rica.

Me fuí al carajo me parece, abrazo Hernan, te sigo leyendo desde Lomas de Zamora y pronto seguire desde Madrid.
Animal
27/05/2008 a las 02:48
Hoy me sentí más marginal (¿o bruto?) que nunca respecto a tu texto... Tengo la impresión de que es uno de los más argentinos que has elaborado, en el sentido de que su significado solo puede ser genuinamente aprehendido por tus compatriotas...
mel
27/05/2008 a las 02:38
Hola, Hernan, siempre venis a poner el dedito justo ahi... En 1990 yo estaba viviendo a full, como loca, como una adolescente bella, libre y transgresora ; habia plantado varios maridos, amantes, partouzes, y siempre me iba casquivana. Pero en la plenitud de esas libertades, la treintena me trajo un feroz deseo de maternidad, y asi como vos la corbata de ladron respetable, yo me puse el traje de madre. Jamas lo lamenté : soy una madre pasablemente buena, y mis hijos son maravillosos. Pero qué embole, en esos años, la guarderia, la escuela, la institucion... Asi que hago hijos libertarios, viajeros, pensantes, leyentes, escribientes. (Y lectores de Orsai, je)
Mis noventa habran sido años de criar. Una década pesadita pero productiva. Eso si, después del 2004, mis tiempos tomaron otros rumbos. Los invito a leerlos en mis blogs !
Un beso, la Nina en fuga nos dejo deleitados. "Monja, monja, monja...."
Mel
recoveco
27/05/2008 a las 02:02
Mi mujer está empezando la dura tarea de aprender a pintar y dibujar. Tiene talento. Ella no lo cree. Esta enamorada de su maestra. Todo el tiempo le dice y me cuenta lo genial que es ella, la maestra. Yo le digo que me tiene roto de las pelotas de tanto halago hacia ella, la maestra. Que su explosión de halagos sólo tiene por objeto salir mal parada en la comparación entre la maestra y ella, mi mujer. Que está bueno que admire aspectos de su arte o todo de él. Pero a un artista de verdad le debería molestar tanto soboneo. No creo que ella, la maestra, necesite de la baba de sus alumnos para sentirse querida y satisfecha con las maravillas que salen de sus manos.
Me dieron ganas de comentar esto.
27/05/2008 a las 01:59
He estado trabajando hasta estas horas, y leo tu post como premio por haber terminado. (No es verdad. Lo leo porque reviso el correo antes de acostarme y estaba tu aviso, pero así lo leo más contenta).

En los 90 disfruté la Universidad, viví un año en el extranjero, terminé los estudios, conocí a mi hombre, me casé y tuve mi primera hija. Los recuerdos son tantos y los años pasaron tan rápido que no puedo resumirlos.

Me voy a dormir. Buenas noches.
sol
27/05/2008 a las 01:48
ayer me desperté en buenos aires (nunca despierto ahí, sólo estaba de visita) dispuesta a tener un locro como dios manda entre amigos, y terminé (culpa del sábado a la noche) sola, con dolor de cabeza, tomando café con leche y hojeando un diario... pero oh! grata sorpresa, me encontré con tu texto en la revista del diario crítica, y me reí.
gracias hernán por rescatarme el domingo!

 Naramba
27/05/2008 a las 01:39
Teniendo en cuenta mis pocos años, los noventa fueron el comienzo de mi vida, por lo tanto no son tan claros y tan nostálgicos los recuerdos que tengo sobre esa época. Pero indefectiblemente cuando dicen "los noventa" se me vienen tres rápidas imágenes a la cabeza: Cindy Crawford, una videograbadora titilando en 12:00 y un walkman amarillo. No me pregunten porqué, pero son las imágenes que se me vienen a la mente, probablemente por culpa de la televisión y la contaminación publicitaria.
También recuerdo que siendo bastante chico en los noventa con ese walkman arcaico que me regaló mi prima para navidad, tuve la oportunidad de urgar entre los cassettes de mis viejos y encontrar un gran tesoro: la colección de cassettes de Les Luthiers; acontencimiento realmente importante.
Más allá del abuso político de esos años... Dios bendiga los noventa
Pehuencura
27/05/2008 a las 01:29
Hernán, no puedo más que preguntarte si en serio te dejaron salir sin garpar un sope de todo lo que consumiste. Es que resulta relato de la Dimensión Desconocida, tratándose de Argentina.
En cuanto a los 90, fue una década de mierda para mí, no tuve trabajo sino hasta el 99, y también fue la época de ser flaco, pesaba 80 kg, teniendo 190 cm de altura. Por suerte ahora peso 104 kg y me siento mejor que en aquellos años. También fue cuando hice el profesorado de matemáticas porque me habían bochado en esa materia en el magisterio y eso no podía ser aceptado desde ningún punto de vista.
Pero lo que más recuerdo de los '90 son los desastres de un tal Menem en materia ferroviaria. A MÍ QUE ERA VIAJANTE DE TRENES POR EL SÓLO HECHO DE QUE ERAN TRENES SIN IMPORTAR BIEN EL DESTINO, me dejaron sin ese elemento romántico. Desde ese entonces el mundo no es más que un lugar que se debe padecer. Y a veces me siento parafraseando a Augusto, cuando pedía que le devolvieran las cuatro legiones perdidas en Alemania y digo: "Riojano...riojano, ¿dónde están los trenes?"
BAH, hay que seguir aguantando el mundo de hoy, fruto de esos '90 de miércoles.
Julio G
27/05/2008 a las 01:11
pensé que solo fumabas marihuana
27/05/2008 a las 01:06
Perfecta definicion de los 90´s. Bue ni si mo!
Gracias!

E.
Anahí (la descarriada)
27/05/2008 a las 01:01
Excelente!!!
Realmente me encantó; sí, así fueron los noventa, una mentira de lo que no éramos. Una ilusión...

Besos
 ORM MAG
27/05/2008 a las 00:54
Muy fuerte la imagen del final.
Me impactó como un mazazo ese cierre, sintético y mordaz.

Emiliano #19.
Tu comentario/conclusión, una maravilla. Lo incorporo al texto de Hernán. Definitivamente.

Un par de bofetadas filosóficas preciosas que se complementan.
Gracias.
A los dos juntos.

Beso.


SIL
27/05/2008 a las 00:41
Para mi los noventa son Newell's Campeón de la mano de Bielsa x 3, el fin de la primaria marcado por el viaje a Villa Carlos Paz y la secundaria con todo lo que eso puede significar.

Ahh, y jugate conmigo...bueno, pecado de juventud podríamos llamarlo.
 olo mosquera
27/05/2008 a las 00:37
Gracias Langas (#16), yo te creo. Pero no me vas a convencer. Antes de escribir "un hambre voraz y primitiva", me corto un dedo. Será muy correcto, pero queda horrible.
maximiliano
27/05/2008 a las 00:35
Estimado Hernan, disculpá mi ingenuidad, pero vos escribiendo en una revista de managment es solo un recurso literario, o existe alguna perlita encontrable sobre la actualidad de los negocios escrita por tan noble pluma?
 Emiliano del Valle
27/05/2008 a las 00:34
Genial analogía Hernán... lo hiciste de nuevo...

Que década increible podría haber sido si la vieja te hubiera parado, no?
 Leonardo Oyola
27/05/2008 a las 00:33
Diego Grillo Trubba fue el primero que tomó un poema mío y lo publicó en su blog, para mi fué un gran honor anque efímero. Despues de eso dejo el blog a la deriva. Ahora veo que, debió ser que se metió en el proyecto de este libro.
A mi Spinetta me ha cantado mucho hasta que le dio el viejazo y se encamó con la Pelleritti.
Los noventas me representan mi decada marital, todo un coñazo.
Me gustó este post. Muy instrospectivo.
Un abrazo.

Y la correspondiente invitación a mi blog.

PD: Creo que es el primer comentario y no las huevadas de los pri, seg, etc.
 Alejandro Carabajal
27/05/2008 a las 00:31
Nunca mejor dicho la decada flaca, yo pesaba 71 kilos y ahora 118, solo un poquito nomas.....la semana que viene empiezo a experimentar con lo de mugriento y los cuento
Buen articulo, hernan un capo
Langas
27/05/2008 a las 00:31
Hernán, no quiero sr un nazi gramatical, pero es que hoy te he pillado el mismo gazapo tanto aquí como en Espoiler: tratar hambre como si fuera masculino, cuando lo que hay que hacer es solamente poner masculino el artículo precedente.

"...hambre absoluto durante un tiempo" - ayer en Espoiler; lo correcto sería "hambre absoluta durante un tiempo".

"Un hambre voraz y primitivo" - en este artículo. Lo correcto sería "Un hambre voraz y primitiva"

Lo dicho, perdón por ser tiquismiquis. Me gustó el post de hoy, breve y emotivo.

Y para mí los 90 fueron mucha tele, muchos juguetes, muchas peleas y fútbol en el patio del colegio y mucho recorrer las calles de mi pueblo den bicicleta.
Daniel Lara F.
27/05/2008 a las 00:24
Para mi los 90 significaron: hermano nuevo, golpe de estado, primero de secundaria, golpe de estado, Natusha, Locomía, Simpsons y Batman. Por alguna razón extraña, solo eso recuerdo.
Pablo
27/05/2008 a las 00:22
jaja..la vieja te quería garchar, pobre, y vos ni bola, solo le robaste...perro! Gracias Hernan. Saludos.
Javier Tooshort
27/05/2008 a las 00:22
Excelente post Hernán, se lo voy a mandar a mi viejo "Palito", que bueno, lo de palito le quedó el apodo nomás :)
No estaba enterado del libro ese, así que ahora voy buscar más info por google a ver que se encuentra.
Un gusto leerte como siempre, aunque hoy acá aún no sea Martes como allá :P

Aioz.-
liliana
27/05/2008 a las 00:22
Te aseguro que en el siglo XXI sigue todo igual. . .
Gary
27/05/2008 a las 00:18
bahh decimo
Gary
27/05/2008 a las 00:18
bahh decimo
ale
27/05/2008 a las 00:17
por fin el primero
Ale
ALEJANDRO
27/05/2008 a las 00:16
por fin el primero
Ale
ranchapart
27/05/2008 a las 00:16
primero? no creo...
ALEJANDRO
27/05/2008 a las 00:15
por fin el primero
Ale
fran
27/05/2008 a las 00:15
pri....
Anónima
27/05/2008 a las 00:15
No pienso decir pri.
fran
27/05/2008 a las 00:15
pri....
fran
27/05/2008 a las 00:15
pri....
 Pik!
27/05/2008 a las 00:15
Muy buen post! :)