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Historias
jueves 19 de mayo, 2005

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Historias
jueves 19 de mayo, 2005

Una docena de tortas negras

       

Miró a las tres mujeres que esperaban que cortase el semáforo. Dos morochas, una rubia. Agachó la cabeza, tomó carrera, cerró los ojos y se tiró contra la rubia. Se cayeron al suelo, rodaron unos metros hasta el final de la vereda. La pierna de la rubia quedó en la calle, el taco del zapato casi tocando el charco de agua.

Él dijo:

—Perdón.

Ella dijo:

—La puta madre que te parió, casi me matás —pero sin rencor, más bien del susto.

Él se levantó y le extendió la mano. Ella se dejó ayudar. Al incorporarse se le escapó un cuarto de teta izquierda. Él se hizo el desentendido. Ella no se dio cuenta, porque ya le empezaba a arder el tobillo. Tenía una raspadura. Él dijo:

—Me tropecé con el cordón, soy un tarado.

Ella:

—No te preocupes, fue solamente el susto, ¿te hiciste mal?

—No, ¿vos?

Ella sonrió:

—Sí, me hice mierda.

—¿Podés caminar?

—Creo que no.

Él bajó la vista. Dijo:

—¿Te llevo a alguna parte? Tengo el auto acá a mitad de cuadra.

—No creo que pueda llegar ni a mitad de cuadra —dijo ella.

Él lo entendió como un sí y la abrazó por la cintura; ella le puso la mano en el hombro. Se fueron los dos, machucados, hasta el coche, que estaba a mitad de cuadra.

Era un Escort. Verde metalizado. Él la ayudó a subir. Después caminó, rengueando, alrededor del coche, se metió adentro y lo puso en marcha.

—¿Querés que primero pasemos por un hospital?

—No, no, lleváme a casa así me pongo mertiolate —dijo ella, y le dio la dirección.

—Eso es por acá —dijo él.

—A dos cuadras. Si yo iba a comprar facturas, nomás.

Entonces él detuvo el auto.

—Aguantá un cachito —dijo, y se bajó.

Salió corriendo. Volvió a los cinco minutos con una docena de tortas negras.

—Así por lo menos no hiciste el viaje al cuete —dijo, y le dio la bolsa con las facturas. Arrancó.

Ella dijo:

—Gracias.

Entonces se sintió cómoda. Le recorrió el cuerpo algo extraño, una especie de señal del destino, y apretó con fuerza el papel madera con las facturas, que estaban tibias.

Él condujo en silencio y sin mirarla. Ella, de reojo, vio sus manos, firmes al volante. Le gustaron, parecían las manos de su padre. Del de ella.

Quiso encontrar algo en el coche, sobre la guantera, encima de los asientos de atrás, en el parabrisas, que le dijera algo sobre él. Un juguete, una calcomanía, un pintalabios. Quiso saber si era casado, si tenía hijos, a dónde viajaba en verano. No encontró nada. A pesar de eso, seguía sintiéndose cómoda.

—¿Es por acá? —preguntó él.

—Adelante del Taunus —señaló ella—; el portón gris.

Estacionó en el único sitio posible, de un golpe de muñeca, con seguridad de experto. Se bajó del coche, lo rodeó rengueando, y le abrió la puerta.

—¿Me ayudás? —dijo ella.

Entonces él la levantó en los brazos, como en una luna de miel. Cerró la puerta del auto con el taco y caminó con ella en brazos hasta el portón gris.

—Abajo está abierto —dijo ella— pero despues es un segundo sin ascensor.

Él no dijo nada, ni siquiera hizo un chiste. Ella habría apostado a que él haría un chiste. Pero no, sólo silencio. Recorrió un pasillo mal iluminado, con ella en brazos. A la izquierda la pared era de espejos. Ella se miró en el espejo, le resultó muy tierno verlo, con la vena yugular hinchada, llevándola en el aire como un héroe de cine. Se gustó. Le gustó la pareja que hacían.

Él subió el primer piso a un ritmo constante, pero el segundo le costó muchísimo. Resoplaba. Ella sentía latir su corazón, el de él, cerca de su oreja. Ya no le dolía la raspadura en el tobillo, ya no tenía nada, pero era tarde para decirlo. Se dejó llevar hasta la puerta.

—Es acá, el H —dijo ella.

—¿Vivís sola o toco el timbre? —preguntó él.

—Sola.

Entonces la dejó con cuidado en el suelo. Ella se mantuvo en un solo pie, ayudándose en su hombro, el de él. Sacó las llaves. Abrió la puerta. La casa estaba a oscuras; la televisión encendida.

—¿Seguro podés caminar? —preguntó él.

—Sí, no te preocupes —dijo ella, entrando en un solo pie—. Pero pasá, pasá, ¿querés algo fresco? Debés estar muerto.

Él miró el departamento, era pequeño; el salón era también el dormitorio. Vio una cama de plaza y media revuelta, una mesa con dos libros abiertos, un cenicero lleno de colillas.

—No, está bien, gracias. Me voy —dijo él—. Tengo el auto mal estacionado.

Ella se lo quedó mirando. No entendió.

—El auto está lo más bien —dijo ella—. De verdad, si querés quedáte un rato. No pasa nada.

Él seguia en el vano de la puerta, sosteniendo el picaporte.

—No. Me tengo que ir. No te pongas mertiolate, ponete hielo mejor —dijo él, y aclaró—. En el tobillo.

Cerró la puerta, bajó los dos pisos sin renguear, salió a la calle. Eran las siete y diez, todavía había luz natural. Pasó por delante del auto, confirmó que estaba bien cerrado, y siguió caminando hasta la esquina. Había dos mujeres esperando que cortara el semáforo. Eran las dos morochas, aunque una demasiado alta. Agachó la cabeza, tomó carrera, cerró los ojos y se tiró contra la petisa.

Hernán Casciari
jueves 19 de mayo, 2005


Una docena de tortas negras

por Hernán Casciari

Miró a las tres mujeres que esperaban que cortase el semáforo. Dos morochas, una rubia. Agachó la cabeza, tomó carrera, cerró los ojos y se tiró contra la rubia. Se cayeron al suelo, rodaron unos metros hasta el final de la vereda. La pierna de la rubia quedó en la calle, el taco del zapato casi tocando el charco de agua.

Él dijo:

—Perdón.

Ella dijo:

—La puta madre que te parió, casi me matás —pero sin rencor, más bien del susto.

Él se levantó y le extendió la mano. Ella se dejó ayudar. Al incorporarse se le escapó un cuarto de teta izquierda. Él se hizo el desentendido. Ella no se dio cuenta, porque ya le empezaba a arder el tobillo. Tenía una raspadura. Él dijo:

—Me tropecé con el cordón, soy un tarado.

Ella:

—No te preocupes, fue solamente el susto, ¿te hiciste mal?

—No, ¿vos?

Ella sonrió:

—Sí, me hice mierda.

—¿Podés caminar?

—Creo que no.

Él bajó la vista. Dijo:

—¿Te llevo a alguna parte? Tengo el auto acá a mitad de cuadra.

—No creo que pueda llegar ni a mitad de cuadra —dijo ella.

Él lo entendió como un sí y la abrazó por la cintura; ella le puso la mano en el hombro. Se fueron los dos, machucados, hasta el coche, que estaba a mitad de cuadra.

Era un Escort. Verde metalizado. Él la ayudó a subir. Después caminó, rengueando, alrededor del coche, se metió adentro y lo puso en marcha.

—¿Querés que primero pasemos por un hospital?

—No, no, lleváme a casa así me pongo mertiolate —dijo ella, y le dio la dirección.

—Eso es por acá —dijo él.

—A dos cuadras. Si yo iba a comprar facturas, nomás.

Entonces él detuvo el auto.

—Aguantá un cachito —dijo, y se bajó.

Salió corriendo. Volvió a los cinco minutos con una docena de tortas negras.

—Así por lo menos no hiciste el viaje al cuete —dijo, y le dio la bolsa con las facturas. Arrancó.

Ella dijo:

—Gracias.

Entonces se sintió cómoda. Le recorrió el cuerpo algo extraño, una especie de señal del destino, y apretó con fuerza el papel madera con las facturas, que estaban tibias.

Él condujo en silencio y sin mirarla. Ella, de reojo, vio sus manos, firmes al volante. Le gustaron, parecían las manos de su padre. Del de ella.

Quiso encontrar algo en el coche, sobre la guantera, encima de los asientos de atrás, en el parabrisas, que le dijera algo sobre él. Un juguete, una calcomanía, un pintalabios. Quiso saber si era casado, si tenía hijos, a dónde viajaba en verano. No encontró nada. A pesar de eso, seguía sintiéndose cómoda.

—¿Es por acá? —preguntó él.

—Adelante del Taunus —señaló ella—; el portón gris.

Estacionó en el único sitio posible, de un golpe de muñeca, con seguridad de experto. Se bajó del coche, lo rodeó rengueando, y le abrió la puerta.

—¿Me ayudás? —dijo ella.

Entonces él la levantó en los brazos, como en una luna de miel. Cerró la puerta del auto con el taco y caminó con ella en brazos hasta el portón gris.

—Abajo está abierto —dijo ella— pero despues es un segundo sin ascensor.

Él no dijo nada, ni siquiera hizo un chiste. Ella habría apostado a que él haría un chiste. Pero no, sólo silencio. Recorrió un pasillo mal iluminado, con ella en brazos. A la izquierda la pared era de espejos. Ella se miró en el espejo, le resultó muy tierno verlo, con la vena yugular hinchada, llevándola en el aire como un héroe de cine. Se gustó. Le gustó la pareja que hacían.

Él subió el primer piso a un ritmo constante, pero el segundo le costó muchísimo. Resoplaba. Ella sentía latir su corazón, el de él, cerca de su oreja. Ya no le dolía la raspadura en el tobillo, ya no tenía nada, pero era tarde para decirlo. Se dejó llevar hasta la puerta.

—Es acá, el H —dijo ella.

—¿Vivís sola o toco el timbre? —preguntó él.

—Sola.

Entonces la dejó con cuidado en el suelo. Ella se mantuvo en un solo pie, ayudándose en su hombro, el de él. Sacó las llaves. Abrió la puerta. La casa estaba a oscuras; la televisión encendida.

—¿Seguro podés caminar? —preguntó él.

—Sí, no te preocupes —dijo ella, entrando en un solo pie—. Pero pasá, pasá, ¿querés algo fresco? Debés estar muerto.

Él miró el departamento, era pequeño; el salón era también el dormitorio. Vio una cama de plaza y media revuelta, una mesa con dos libros abiertos, un cenicero lleno de colillas.

—No, está bien, gracias. Me voy —dijo él—. Tengo el auto mal estacionado.

Ella se lo quedó mirando. No entendió.

—El auto está lo más bien —dijo ella—. De verdad, si querés quedáte un rato. No pasa nada.

Él seguia en el vano de la puerta, sosteniendo el picaporte.

—No. Me tengo que ir. No te pongas mertiolate, ponete hielo mejor —dijo él, y aclaró—. En el tobillo.

Cerró la puerta, bajó los dos pisos sin renguear, salió a la calle. Eran las siete y diez, todavía había luz natural. Pasó por delante del auto, confirmó que estaba bien cerrado, y siguió caminando hasta la esquina. Había dos mujeres esperando que cortara el semáforo. Eran las dos morochas, aunque una demasiado alta. Agachó la cabeza, tomó carrera, cerró los ojos y se tiró contra la petisa.

Hernán Casciari
jueves 19 de mayo, 2005


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro Charlas con mi hemisferio derecho, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


claudia
31/03/2006 a las 03:37
yo prenderia fuego mercedes en este momento ya que todos los mercedinos buenos no estan ahi.-
porque los que quedan (ustedes) no tienen nada en la cabeza!!
poner a Pigna y a Porchetto en una lista junto a Videla!!!
notienen idea de nada!!
y ahora que esta de moda hablar de Pigna, uds. le tiran toda la porqueria encima.. me dan asco ustedes los mercedinos que aun viven en mercedes.
pro suerte los mercedinos que valen la pena ya n0 viven ahi!
AGUANTE PORCHETTO Y PIGNA!!!!
uSTEDES NO TIENEN IDEA DE QUE ESTAN HABLANDO
SARTA DE INUTILES!!!
La osa mayor
22/06/2005 a las 16:26
Fue un placer leer este post y seguir los comentarios también.
Buenísimo el final agregado por Pecadora en #64.
Mortal lo siguiente:
"—No. Me tengo que ir. No te pongas mertiolate, ponete hielo mejor —dijo él, y aclaró—. En el tobillo. "

Te felicito por tu blog.

OsaM
Gambetita
31/05/2005 a las 08:08
Cristina, no importa; mientras después compremos sus libros.
Juancho G
31/05/2005 a las 01:08
simplemente genial! sospechaba que era un mambo raro del tipo, pero me supero.
Mirzam
31/05/2005 a las 00:18
Hoy en día...cualquier cosa con tal de encontrar "amor". Me gustó el escrito.
Saludos.
Lino Solís de Ovando G.
30/05/2005 a las 23:11
Hola Hernán. Ya te conocía por Diario de una Mujer Gorda, y ahora llegué, ya no sé por qué, a Orsai, y nuevamente es grato volver a leerte. Así que ya tienes un lector fiel. De paso te invito a que les mi blog, Goma de Mascar, una columna literaria en capítulos que apareció en el ex portal electrónico del diario La Nación (Chile), Primera Linea, y que continuó siendo publicada en la actual página web, www.lanacion.cl., hasta septiembre de 2003, bajo el seudónimo de Andrés Rosso Savoia. Hoy reaparece Goma de Mascar, con todo el material ya publicado, con la idea de que la íntima saga del gum taster continúe. Un abrazo.
El Angel Gris
30/05/2005 a las 22:04
Ginger: Como la sacás, si querés te ayudo. Yo dejé una sugerencia en la sección correspondiente y no me dieron ni pelota.
El Angel Gris
30/05/2005 a las 22:04
Ginger: Como la sacás, si querés te ayudo. Yo dejé una sugerencia en la sección correspondiente y no me dieron ni pelota.
Ginger
30/05/2005 a las 21:50
Me sumo a la ola de pedidos: por favor, te ruego y te suplico que pongas un antispam en El Lomo que ya me duele el idem de sacar tanta basura!!
Cristina Daae
30/05/2005 a las 21:31
Gambetita: Hace un montón de meses Hernán propuso una versión free y una paga de Orsai y en la paga no se anotó ni el Tony. (Es así, pero me da fiaca buscar cuándo)
Está todo inventado, el tema es que de resultado.
Gambetita
30/05/2005 a las 20:55
Hernán, ante tanta avidez, parece que ya sería hora que empecemos a cobrar.
walquiria
30/05/2005 a las 20:34
Todavia con las tortas negras!!!
No estoy de acuerdo con el mal hablado de esa lechuga carnìvora que anda posteando por acá, pero la verdad Hernán que nos estás haciendo esperar mucho para leerte!!!
Cariños
Walquiria
Mary
30/05/2005 a las 16:44
Quise decir expresar..perdón.
Mary
30/05/2005 a las 16:42
Mary desea espresar su apoyo total, absoluto e incondicional al pedido de Lechuga Carnívora. Sin mas al momento los saludo atentamente.
Markili
30/05/2005 a las 10:55
Felicitaciones Hernán, por lo que de Villarreal tienes.

P.D.:ole mi Betis de Champiñon lig.
e-Corona
28/05/2005 a las 09:46
Yo me iria por los dos libros abiertos.

Soy devoto de la fidelidad.
Jorge
27/05/2005 a las 23:35
Me ha gustado mucho el relato pero yo me hubiese quedado en la casa de la rubia y después intentar tirarme en lo de la morocha.
El Duque de Osuna
27/05/2005 a las 16:11
"tomó carrera, cerró los ojos y se tiró contra la rubia"
No era rengo.

"Era un Escort. Verde metalizado. Él la ayudó a subir. Después caminó, rengueando, alrededor del coche, se metió adentro y lo puso en marcha."
¿Empezó a simular la renguera o se lastimó de verdad en el choque?

"-Aguantá un cachito ??dijo, y se bajó. Salió corriendo. Volvió a los cinco minutos con una docena de tortas negras."
Se olvidó de renguear, o sea, estaba simulando.

"Se bajó del coche, lo rodeó rengueando, y le abrió la puerta."
Vuelve a renguear, vuelve a mentir.

"Él subió el primer piso a un ritmo constante,..."
No renguea.

"Cerró la puerta, bajó los dos pisos sin renguear, salió a la calle."
Ya no miente, ya no renguea, vuelve a ser él.
KiLLBiLL
26/05/2005 a las 22:08
Que grosa esa receta clari que lo parió, justo que publiqué yo en mi blog me robás todos los lectores!!.
clari
26/05/2005 a las 21:04
tenemos receta nueva en la cocina
La NiNoNa
25/05/2005 a las 17:13
Me sumo a la peticion de post nuevo!!!
muy bueno este.. pero ya tocaaaa

pto
El Angel Gris
25/05/2005 a las 00:12
Primer acto: Una paloma caga y le cae a Pigna en el hombro.

Segundo acto: Otra paloma caga y le cae a Pigna en la cabeza

Tercer acto: Otra paloma caga y le cae a Pigna en la espalda

¿Como se llama la obra?




















"Lo recagó a pignas"
nariCa
24/05/2005 a las 22:19
que mal chiste... perdon, perdon !!!
nariCa
24/05/2005 a las 22:19
tá Pigna o no tá Pigna???

PIÑATA
 olo mosquera
23/05/2005 a las 23:17
Donde dice post leer sánguche.
El Angel Gris
23/05/2005 a las 23:07
Donde dice blog leer post.
El Angel Gris
23/05/2005 a las 23:06
Hernán #112: Es hora de otro blog.
 olo mosquera
23/05/2005 a las 22:49
Ahora no está de moda Piglia; está de moda Pigna, que es de Mercedes.

Hablando de ponencias. Primer acto, entra un tipo con su ticket a una ponencia de Felipe Pigna. Segundo acto, entra la señora de Felipe Pigna, pero sin su ticket. ¿Cómo se llama la obra?

Pigna colada.
23/05/2005 a las 21:43
El comentario 109 lo firmabas Piglia, y ya tenías una ponencia.
Elteta
23/05/2005 a las 21:29
Por eso se enojó Hélène (por lo de torta)
 olo mosquera
23/05/2005 a las 20:34
Tortas negras, obviamente.
Ginger
23/05/2005 a las 20:12
Esta es una ventaja de la relación directa lector-autor. Si Cortazar hubiera tenido un blog yo hubiese sido la primera en preguntarle que cosa había dentro de la muñeca en 62/Modelo para armar.
 olo mosquera
23/05/2005 a las 18:46
—A Ana le gustaban las manos de Juan, porque se parecían a las manos de su padre.

—¿De qué padre, del padre de Ana o del padre de Juan?

—Del de ella.

—¡Pues aclareló, hombre, que me confundo!
jilún
23/05/2005 a las 16:25
¿Por qué aclarás que "las manos de su Padre.El de ella".?
Tata
23/05/2005 a las 02:30
Yo tmb soy Argentina (eso quiere decir que pensé que le robaba)
Cual era la onda de hacer eso? mirando la casa de la chica se daba cuenta si hacían buena pareja?
Excelente.
edmundo
21/05/2005 a las 17:19
Qué histérico.
evita
21/05/2005 a las 13:19
Este tipo es un cagao. Cómo la mayoría, qué cuando llega el momento salen corriendo acojonados!
Slayer_X
21/05/2005 a las 08:22
No no no, las tortas negras es una burda excusa, lo que realmente paso es que el protagonista se esta iniciando en el nunca bien ponderado arte del sadomasoquismo, la mujer que lo reviente a golpes será la elegida.
DudaDesnuda
20/05/2005 a las 21:06
¿Ganó tortitas negras? ¿Negras tortitas? ¿Ganó?
Ada
20/05/2005 a las 21:06
jaaja Pirula #95, coincido totalmente.
Anony mouse
20/05/2005 a las 18:37
Eso!
Dale un besito al falo!
20/05/2005 a las 18:01
¡Claro! Ya ni tengo que preocuparme de nada, adonde haya maltrato, ¡zas! el falo justiciero.
DudaDesnuda
20/05/2005 a las 17:31
¡Lo único que le faltaba a Bernardo para que se infle cual palomo en celo... tiene un Falo Justiciero que lo admira!!!!
Toro
20/05/2005 a las 17:16
Ni que nada, no me ofendes, solo que no ando tirándome rubias...ya no. (?)

Hernán, preferís que directamente te mande un mensaje en clave morse? Ta madre, contestá hombre!, que sino querés que se te visite, no me vas a ofender!
Pirula
20/05/2005 a las 16:13
Las tortas negras solo existen para el que llega tarde y no quedan otras o para el muerto de hambre que no pudo saciarse con las ricas.
Hugo
20/05/2005 a las 15:28
Toro, cálmate. No me preguntes a mí, pregúntale a Hernán. Porque, qué nombre más apropiado que "Toro", para el tipo ése que anda lanzándose de cabeza sobre las chicas, y luego se hace el "buey" a la hora de la verdad.
jeje
paz a los hombres de buena voluntad.
Gambetita
20/05/2005 a las 09:45
Me parece que la clave está en "..., parecían las manos de su padre. Del de ella." y en "..., ayudándose en su hombro, el de él.".
20/05/2005 a las 08:11
Yo no se si alguien lo dijo, porque fiaca de leer todo para arriba...
pero claramente, dice que a los hombres nada les viene bien ;)
Elteta
20/05/2005 a las 04:34
Las tortas negras no llevan crema.
cpunto
20/05/2005 a las 03:34
....entonces a ella no se le ocurrió nada mejor que salir a buscar tortas todos los días y no paró de comprar y devorarlas con la ansiedad del muerto de hambre y cuando la crema de las tortas le chorreaba por el mentón y las migas se le pegaban bajo el cuello, recordaba plácida, ahí mismo frente a las colillas y la cama a medio hacer, los firmes y gentiles brazos del tipo ese que la dejó así, inflada como una vaca por las ganas

uff...haga las facturas en casa
J.Lo.
20/05/2005 a las 02:15
Excelente cuento, me ha encantado. Jejejej, lo que me a fascinado a titulo personal es el saborcito que toma con algunas palabras que no conozco, jajajaja. Me reinvento la historia y los objetos de la misma.
20/05/2005 a las 01:40
¡Gracias, Falo!
Silvana
19/05/2005 a las 23:27
Y si no le tienen fe?
Toro
19/05/2005 a las 23:20
Y yo que carajo tengo que ver?
Explìquese Hugo!, yo por què esta vez?

Hernàn, el 9 de Julio estoy allà, asado o pizza y cerveza?

Abrazo
Toro
Hugo
19/05/2005 a las 23:19
ah! era eso... ya decía yo.
Eso de tener amnesia a muy corto plazo es un problema.
Limburgo
19/05/2005 a las 22:46
Cerrado o abierto la verdad es que es un cuento interesante y cada uno lo puede terminar o imaginar como quiera.
lamaga
19/05/2005 a las 22:41
puta Hernán...una vez que hago un comentario inteligente...y ni bola che, andá a cagar (va con onda, como decía no se qué personaje). "Los de afuera son de palo"
19/05/2005 a las 22:09
Estas cosas pasan cuando a uno le da por pelearse con lo literal.

"Voltear minas, voltear minas... un cuento sobre uno que voltea minas...
Konectada
19/05/2005 a las 21:51
A mi me parece que todos andan detrás del misterio errado, el misterio no es por que se fue el caballero...

El misterio aquí es porque ella aceptó las tortas y lo dejó entrar a la casa y no lo mató a zapatazos por abusador....

Mi teoría es que ella lo vió primero..
No tiene mas direccion la bola en el bowling que la que le da el lanzador...
 olo mosquera
19/05/2005 a las 21:43
Sí, Hugo. Lo que pongo en el primer párrafo lo has leído en el último párrafo. Por algo es un cuento cíclico.
Hugo
19/05/2005 a las 21:35
La del comentario 8 anda algo volada. Le gustan los hombres que la dejan soñando?. Así, a topetazos?
Hernán, esta historia tiene algo que ver con Toro?
Finalmente, podría jurar que en alguna parte he leido lo que tu pones en el primer párrafo de tu post.
clari
19/05/2005 a las 21:27
tortita neeeeeeeeeeeeeegraaaaaaaaa, cuanto hace que no me degusto una
snif! snif!
la masa es asquerosa, por que es un pasticho pero el azuquita de arriba
snif! snif!
Noi
19/05/2005 a las 21:25
Lo bueno está, justamente, en el no decir qué lo motiva a irse. Ese detalle sutil hace la diferencia y su ausencia habría convertido el texto en un cuento de vieja de taller literario.
Sin embargo, ese solo detalle lo hace un muy buen relato.-
El Neng de castefa
19/05/2005 a las 20:50
Que pasaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Neeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeng!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Konectada
19/05/2005 a las 20:44
1. Es obvio, las tortas estaban envenenadas.

2. Pensaba que los líderes de la violencia doméstica eran los espñoles, no los argentinos?

3. De que equipo era el caballero? Del Boca? por que fallo el penalty...

4. Este blog parece un vecindario, ya conocemos a todos los vecinos...
Leandro de B.
19/05/2005 a las 20:26
Afortunadamente algunos lectores del otro lado del charco han ido traduciendo la mayoría de las palabras del cuento que no entendí. Sin embargo aún tengo dudas sobre qué cosa es una factura. ¿Es un bollo? ¿Es sinónimo de "torta negra"? En España las facturas no se comen, sólo se pagan... o no.
luis ricardo
19/05/2005 a las 19:58
... Luego regresa a la panadería y recibe un cheque y facturas gratis.
Anika
19/05/2005 a las 19:56
Hay gente a la que le gusta jugar a juegos de lo más extraño. Conozco un par de casos. Y tampoco ellos tienen el final abierto... más bien sus días son historias circulares.
Pande
19/05/2005 a las 19:34
Taunus!!! Cuanto hace que no escucho (o leo) la palabra Taunus!!!!!
Castro
19/05/2005 a las 19:32
...el que sabe, sabe.
Mary
19/05/2005 a las 19:27
Digan la verdad... los vecinos de Orsai no sienten un poquito de celos de no contar con un líder carismático que aparezca en la MTV como tenemos los JDV`s?
 olo mosquera
19/05/2005 a las 19:27
Excelente, Pecadora! Cerraste el final del cuento y le abriste la cabeza al tipo.
Laura
19/05/2005 a las 19:25
final enérgico con tutti!!!
pecadora
19/05/2005 a las 19:24
"Cerró la puerta, bajó los dos pisos sin renguear, salió a la calle. Eran las siete y diez, todavía había luz natural. Pasó por delante del auto, confirmó que estaba bien cerrado y le cayó un bolsa con una docena de tortas negras en la cabeza...
Leandro de B.
19/05/2005 a las 19:02
Hernán, me sorprende que realmente te sorprendas de que la gente opine que tu cuento tiene un final abierto ¿Acaso no lo tiene? Que, por otra parte, me parece bien que lo tenga, pero lo tiene.
Mi final sigue siendo que el hombre es un asesino gratuito tipo Harry que en el último momento cambia de idea y, de manera incomprensible, deja escapar a la rubia que tenía a punto de caramelo. Que, por supuesto, se merecía un final gore por meter en casa a un completo desconocido en los tiempos estupendos que vivimos.
YoYaS!
19/05/2005 a las 18:21
Desconocía tu mundo, Hernán, y después de escuchar tu entrevista con Concha te has ganado, en parte, mi respeto. Ya que frecuentas más a menudo este blog, aprovecho para pedirte (o recomendarte, más bién) que nos tomes más en serio. Hay gente, verdaderamente buena, que postea en tus bloggs y sería de sabio tenerlos en cuenta. Parte de la historia "Juan Dámaso", creada por tí, se mantiene gracias a estos que, asiduamente, llenan de ironía tu blogg.

Quizás pienses que no soy nadie para decirte algo así, y en parte tendrás tu razón, pero no me perdonaría el no haberlo intentado.

Atentamente, me despido.
BenedictoXVI
19/05/2005 a las 17:57
Angelo, en mendoza hay tortas raspadas nomás, pero ten ciudado, que si la empujas demasidao fuerte la tiras a la acequia.

Urbi Et Orbi.
Amén.
Ginger
19/05/2005 a las 17:55
En mi pueblo las tortas negras se llaman Carasucias.
El Angel Gris
19/05/2005 a las 17:43
Si, Laua, mejor una Rubia y otra Negra.
Si vamo'a fantasear...
Laura
19/05/2005 a las 17:41
Eso...bolas de fraile si, en Montevideo, pero tortas negras? Suena bizarro...no te parece?
El Angel Gris
19/05/2005 a las 17:32
"Me trajistes la nena" decía un ídolo de multitudes.

PD: No hay tortas negras en Mendoza y tampoco hay minas que se dejen levantar con un tackle, quizá una ausencia trae la otra.
KiLLBiLL
19/05/2005 a las 17:31
Realmente es muy deserotizante un departamento de 1 ambiente desordenado.
Saludos Hernán, me gustó este post.
19/05/2005 a las 17:30
En Tucumán hay unas cosas redondas llenas de crema, que se llaman Bolas de Fraile. Y aunque parezca joda, en otras panaderías te las venden como Suspiros de Monja.
 Ale
19/05/2005 a las 17:20
Uy, Ginger, espero que no coincida cuando don Angel sea "guía" de los tanos sub21.

Saluditos.
Ginger
19/05/2005 a las 17:17
Conozco a los dos Angelito, y me saben sosos.
Y ahora me acordé que tenía que decirle algo: necesito que me cuide a mi hija que se va para Mendoza. Mire que es chiquita, no se vaya a hacer el vivo.
El Angel Gris
19/05/2005 a las 17:14
Ginger: Cuando quiera deale a las teclas en El Lomo y le doy para que tenga, guarde y freeze al Pigna ese.

(Pruebe, si le gusta la investigación histórica científica y no ideologizada ni panfletaria, con Patricia Pasquali o con Emilio Corbière recientemente fallecido.)

Cambiando de tema, en Mendoza no hay tortas negras, mierda carajo.
Ginger
19/05/2005 a las 17:02
Mijo, después de haber leído Los mitos de la historia argentina I y II, e Historia Confidencial, te puedo asegurar que como historiador el tipo es excelente. A menos que a vos te guste el estilo de Felix Luna, claro.
El Angel Gris
19/05/2005 a las 16:58
Ginger: No estará hoy un poco pródiga en los halagos.

Si Pigna es un "investigador histórico" Cohelo es un filósofo. Dejemonos de joder.

PD: Me gusta mas Porchetto-Pigna y Luza, a Videla lo dejo de 2.
lamaga
19/05/2005 a las 16:52
No es un comentario más, y estaría bueno saber qué pensas; además celebro ser la primera que le vio esta punta: te mandaste un "crash, extraños placeres" (la de Cronenberg) a la criolla. La escena de la teta...¿Te acordás? Ojo que no estoy diciendo que lo plagiaste ni nada, solo le estoy viendo la conexión ¡y me gusta!. Capaz hubiera estado bueno meterle una reflexión al tipo sobre que mejor no la afanaba o algo así. Sé que a veces es mejor dejar el final abierto pero, a no ser que seas sudaca, al resto de los lectores a veces les cuesta ir para ese lado, y entonces se lo pierden y se quedan en veremos.
Claro que a nosotros nos interesan los lectores inteligentes. ¿verdad?
Un abrazo uruguayo desde México.
Ginger
19/05/2005 a las 16:43
¿Poner a Pigna en la misma lista que Videla? ¿uno de los mejores investigadores históricos que tenemos? Agradecé que no te tengo cerca o te estrolo un bife, mirá.
DudaDesnuda
19/05/2005 a las 16:29
La revoleó. Le compró facturas. Subió dos pisos cargándola cual novio. Lo invitan a pasar y prefiere buscar otra para revolear.
¿Otro que paga cuatrocientos euros semanales al psicólogo???
La Romu
19/05/2005 a las 16:17
Sí, la lleva en brazos... ¡pero primero la lastima!

A ver, muchachas ¿a qué conclusión llegamos? ¿a qué conclusión?

Un beso igual.
 olo mosquera
19/05/2005 a las 16:04
No, no estaba. Pero Mirta capaz que lo pone algún día.
nariCa
19/05/2005 a las 16:04
Por si no se entendió, quise decir que a mi me ancanta.
Y lo que no entendí: ya estaba en la lista???
 olo mosquera
19/05/2005 a las 15:59
Porchetto, Pigna, Videla (el mejor mediocampo de la historia).
El Angel Gris
19/05/2005 a las 15:55
Pigna está en el bando de Porchetto, NariCa.
nariCa
19/05/2005 a las 15:48
Hernan, sabias que el autor (Felipe Pigna) del libro mas vendido hoy en Argentina es de Mercedes??? Te acordas cuando hiciste el racconto de personajes famosos salidos desde tu ciudad natal, si no recuerdo mal iban ganando los Desastrosos, bueno ahora tenés una más para enorgullecerte...!!
Besos
QuiQue
19/05/2005 a las 15:48
"Cerró la puerta del auto con el taco" ....
Dónde vive ?? en California ?? No cierra el auto ... más adelante, dice que confirma que estaba bien cerrado. Cuando lo cerró ??
Qué mala leche que soy ......
nariCa
19/05/2005 a las 15:48
Hernan, sabias que el autor (Felipe Pigna) del libro mas vendido hoy en Argentina es de Mercedes??? Te acordas cuando hiciste el racconto de personajes famosos salidos desde tu ciudad natal, si no recuerdo mal iban ganando los Desastrosos, bueno ahora tenés una más para enorgullecerte...!!
Besos
Bart
19/05/2005 a las 15:48
¡Mira tu! ahí estaba la rubia de las tetas gordas de "Rebelión en país pequeño sacude al mundo" (toma cursiva, que lujo), esperando en el semáforo.
Me gusta la precisión de: "Un cuarto de teta izquierda..." (toma negrita, como dejándolo caer) ¡Justo un cuarto! Con su cuarto de pezón, imagino.
Los finales abiertos se usan cuando no se sabe como acabar una historia ¿no? ;-)
(toma más de 350 caracteres, así, sin miramientos de ningún tipo)
Pirula
19/05/2005 a las 15:46
Yo creo que el pibe no quería garchar...probablemente estaba casado o de novio hacía unos años y buscaba el equilibrio entre ser fiel y volver a experimentar el placer de la seducción, probándose a sí mismo si todavía era capaz...

eso o la teoría del bowling.
19/05/2005 a las 15:06
Pues sí, se quedó con un spare el hombre y aparte de todo hambreado !
Darthgon
19/05/2005 a las 15:05
me encanto, la verdad Hernan, escribis rebien. Yo tambien pense que la iba a afana o violar o algo. Resulto MARICON.

Juajua,

Abrazo,

Gonzalo
nariCa
19/05/2005 a las 15:00
Soy Argentina, por ende estaba convencida que la choreaba...
Ana
19/05/2005 a las 14:54
un histérico... de esos que abundan por estos pagos. Bien sofisticado, eso si. ¡Tenías que ser argentino para escribir estas cosas, che! Mis felicitaciones, como siempre, un placer leerte...
19/05/2005 a las 14:42
No, no estamos paranoicos. Es mucho laburo para levantar.
santiago
19/05/2005 a las 14:23
Yo también pensé que la iba a afanar a la chica.

Será porque vivo en Argentina y estamos un cachitín paranoicos??
pablotossi
19/05/2005 a las 14:02
bueno...muy bueno!! otro punto para Hernán!! :P
 olo mosquera
19/05/2005 a las 13:42
Ya estaba temiendo que la historia de hoy no fuese comprendida por nadie. Me descolocaba eso de "final abierto" que algunos sospechaban, siendo un cuentito tan cerrado. Y tuvo que venir Interior (¡qué grande sos!) para poner las cosas claras.

Le puse "Una docena de tortas negras" a último momento. Pero hasta ayer se llamaba "Bowling".
 Interior
19/05/2005 a las 13:37
Es un flaco jugando al bowling con minas, nada mas, se le complica cuando tumba dos juntas.
Ginger
19/05/2005 a las 13:33
Además, mirá si la mina va a buscar una pintura de labios en el auto!. Las mujeres podremos olvidarnos los documentos, las medias y hasta la bombacha, pero el maquillaje ¡jamás!.
clari
19/05/2005 a las 13:24
ginger, se nota que todavía no creció nina, a medida que crezca ya se va a poner al dia con los "pintalabios" y con las otras cositas del mundo femenino, ya me lo imagino recorriendo perfumerías buscando cremas depilatorias para la nena, no, mejor depilación láser, así no tiene que andar a cada rato con... no, no, mejor le compro la satinelle ice para que no sufra cuando le arranca los pelitos...
bueh, todo va a llegar, hay que tener paciencia.
Ginger
19/05/2005 a las 13:04
¿pintalabios? ¡Lápiz labial cremoso o perlado, será!
Telemako
19/05/2005 a las 12:33
Muy bueno Hernan, muy muy muy bueno.

Se sabe que es bueno en que cada uno se queda despues completando la historia a su manera ^^

Un saludo
Sigue asi

Tele
ane
19/05/2005 a las 12:27
por cierto, ¿a tu valupeado GRAVINSKY no le interesaría este caso?
Ane
19/05/2005 a las 12:24
no sé, me resulta a la vez tierno y un poco "pervertido" ¿términos antónimos? pues igual sí, pero tiene mérito plasmar ambas sensaciones en unas lineas... estoy pelín perpleja pero a la vez agradecida... Besos
marcos
19/05/2005 a las 11:47
hernan:
me encanto y comparto con bernadrdo, no habia nada para robar, me parecio, que se yo, pero me gusto ese final abierto.
o era como el ayudante del mano santa de olmedo, trabajaba para un medico y cuando se iba le dejaba la tarjetita, pera que le hagan las curaciones o que se yo....
mir:
petisa es una mujer de baja estatura
mertiolate es yodo para curaciones
y cortar el semafaro es que te prohibe el paso y quedas junto a la acera.
marcos
mir
19/05/2005 a las 11:37
si, soy española. ajjajaja... demasiado evidente, creo.
Truta Vermelha
19/05/2005 a las 11:17
Muy bueno! :)
Mir, eres española, verdad? Yo entiendo muy bien esas "palabrejas". En portugués son practicamente iguales...
 Ale
19/05/2005 a las 11:11
Uyyy, yo le encontré un poco de varias cosas. Realismo, romanticismo, curiosidad, amabilidad, enganche en la historia, locura. Y para mí lo mejor, el final abierto a la imaginación del lector.

Saluditos.
Ale
Sergio Gonzales
19/05/2005 a las 10:41
Disculpe la herejia Sr. Casciari (sus Evangelistas me van a matar...), pero la verdad, a mi me parece que a este post le falta algo, pero no tengo la menor idea que pueda ser.Sorry.
mir
19/05/2005 a las 10:25
en mirta era más facil entender palabras como petisa, mertiolate... había un pequeño diccionario para los hispano-leyentes de todo el mundo. ¿cortar el semáforo significa que cambie de color? jo, no he entendido el final. Que se fué si... lo que hizo después de irse, no

Hernaaaannnn, pliiiisssss.... que te escucho en la MTv, y te leo todos los blogs desde Mirta. ¿Podrías volver a subrayar y definir esas palabrejas? Gracias!!!!

Agachó la cabeza, tomó carrera, cerró los ojos y se tiró contra la petisa????
Sonia
19/05/2005 a las 10:17
Precioso el comentario de Patty nº8 #8 ...

Hernán, me encanta cuando haces estas cosas, cuando sueñas locuras y las conviertes en locura real y cotidiana.

Realmente precioso...
Filantrópika.05
19/05/2005 a las 08:38
lo intentaré, después les cuento como me fue...
19/05/2005 a las 07:49
Claro Casciari, agachá la cabeza, tomá carrera, cerrá los ojos y tiráte el próximo post.
Roberto A.
19/05/2005 a las 07:09
...Y volvió a sentir el vértigo, tan familiar, tantas veces vivido. Volvió a llegar a tantas puertas, tantas rejas, umbrales oscuros, dinteles elegantes.
Una vez, sólo una vez, quiso pasar.
Fué la última.
Cristina Daae
19/05/2005 a las 06:24
Yo me imaginaba una rubia hermosa, pero gorda. Una gorda, en los brazos, subiendo dos pisos por escalera. Obviamente la gorda se iba comiendo la docena de tortitas negras.

Es la hora, después de la una de la mañana empiezo a ser muy imaginativa.
Patty
19/05/2005 a las 06:20
Me gusto. Un hombre que te deja soñando..me gusta
19/05/2005 a las 06:09
Iba a chorear y no vio nada de valor. A veces pasa.
Maye
19/05/2005 a las 05:50
Me gusto.. me gusto...
19/05/2005 a las 05:36
¿A dónde irá el buey que no are?
Al menos la estrategia no falla.

Un abrazo con cariño desde México.
Fabalv
19/05/2005 a las 05:08
Seguro que fue por las colillas.

Seguro que lo escribiste pensando en que algo parecido a un relato erótico atraería más lectores. Seguro. No importa, yo te leo desde Mirta, y principalmente por la Sofi.

Me encantó por cierto. Tengo que comprarme unos zapatos con agujetas.
Laura
19/05/2005 a las 05:00
raro el método...capaza que no le gustó la cama destendida...ah no, el cenicero lleno de colillas...
JEGC
19/05/2005 a las 04:30
Muy interesante el método.
JEGC
19/05/2005 a las 04:10
Primero....
Ahora voy a leer
Un abrazo Hernán.