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Vejez
martes 19 de enero, 2016

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martes 19 de enero, 2016

El viejo que caminaba porque sí

   

Hasta que me anoté en un gimnasio yo caminaba una hora todas las mañanas por el parque Saavedra, veloz y con bronca, porque es horrible caminar rápido sin que se te escape el micro o sin que te persiga un perro. Caminar sin un porqué es vergonzoso, pero desde el infarto tengo que hacer un montón de cosas sin sentido, sin sal o sin gracia.

Para peor, Chichita piensa que vuelvo a tener doce años. Me manda wasaps y me dice que me alimente bien, que no fume, que camine todos los días moviendo los bracitos. Yo le digo que sí, que lo hago, pero ella duda de mi palabra.

La semana pasada le dije:

—Mamá, ¿me querés acompañar al parque, así ves cómo camino?

Chichita me dijo que bueno, sin sospechar que mi invitación tenía segundas intenciones.

El parque Saavedra es inmenso y yo estaba harto de dar vueltas todas las mañanas por los mismos lugares: la remisería de la calle Freire, el hotel de la calle Pinto, el bar de la calle Conde.

Dos por tres me cruzaba a otro gordo que caminaba en sentido contrario, moviendo los bracitos. Nos reconocíamos enseguida.

Un flaco que camina puede estar impulsado por la voluntad, pero un gordo que camina está obligado por un doctor. Siempre. Entonces, cuando veía pasar a un gordo con gotas en la frente yo lo saludaba con una inclinación de cabeza, como a un compañero de angustia.

(Pasa lo mismo con las embarazadas y los enanos: cuando se cruzan por la calle se saludan, aunque no se conozcan. A esa cortesía se la llama saludo corporativo. A nosotros, los gordos cardíacos, nos pasa lo mismo.)

El problema de caminar por un parque tan grande es que también hay personas que, inexplicablemente, van a hacer ejercicio porque se les antoja. Eso nos da mucha bronca a los gordos. Hay mujeres que caminan para tener el culo levantado, hay muchachos que corren para tonificarse, hay vegetarianos que trotan para desaparecer, hay toda clase de masoquista.

A mí el que más me llamaba la atención era un viejo, muy arrugado y fibroso, que llegaba al parque a la misma hora que yo.

No voy a exagerar: el viejo tenía entre ciento cincuenta y doscientos años. Llegaba siempre al parque bien perfumado y se ponía a hacer estiramientos al lado mío. Desde el primer día nos miramos sin saludarnos, distantes, antes de empezar a caminar. Nos medimos. Fuimos como un Ford y un Chevrolet que aceleran en falso y saben que, cuando el semáforo se ponga en verde, van a salir disparando con imprudencia ilegal.

El viejo y yo supimos, al vernos, que íbamos a ser enemigos.

Yo no sé por qué él me odiaba a mí. Yo lo odié enseguida porque había llegado sano a una edad imposible y, en vez de disfrutar y comer jamón crudo y fumar porro y dormir hasta las once, venía al parque temprano a molestar a los que queríamos llegar vivos a fin de año.

El viejo tenía la mandíbula salida y daba la impresión de que, de joven, había sido guardaespaldas o playboy. O aviador. Era de esos tipos que se cuidaron mucho en la juventud, que no fumaron, que comieron correcto.

De todos los varones mayores de cuarenta años que hacíamos ejercicio alrededor del parque, este viejo de ciento cincuenta años era el único que a veces sonreía. Era el único flaco y fibroso. El único que caminaba abajo del sol porque quería.

Era muy probable que, durante todo el año 2015, se le haya parado el pito más veces que a mí.

La primera vez que nos cruzamos, el viejo y yo empezamos a caminar para el lado de la remisería de la calle Conde, los dos al mismo tiempo. Al principio nos hicimos los boludos, como si no estuviéramos iniciando una competencia feroz.

Él tenía los huesos largos y la cadera un poco salida; yo soy gordo y tengo los pies planos. Él llevaba un pantaloncito de mil nueve cuarenta y dos; yo también tengo el mismo modelo. Es decir, estábamos en igualdad de condiciones.

La primera vez me ganó por medio minuto: yo llegué exhausto. El segundo día me preparé mejor y me ganó solamente por diez segundos. El tercer día los dos nos dimos cuenta que algunas personas se quedaban a un costado y nos miraban: los gordos y los infartados querían que ganara yo; los vegetarianos y los flacos alentaban al viejo.

A veces yo lo primereaba pero siempre, al final de la vuelta, el viejo tenía más aire y llegaba primero a la meta.

Con el tiempo supe que los días de sol le costaba más ganarme; en cambio los días nublados me sacaba un minuto de ventaja, el hijo de puta. Un viernes de la tercera semana casi lo alcanzo —para algunos fue un empate virtual— y se escucharon aplausos desde el bar de la calle Freire.

Entonces una mañana, por miedo, el viejo empezó a llegar al parque acompañado por una bisnieta que lo ayudaba a precalentar. La chica no solamente me distrajo a mí; distrajo a todos los gordos que caminábamos moviendo los bracitos por el parque.

Era la bisnieta más linda y más semidesnuda que habíamos visto en la vida. Durante toda esa semana el viejo me ganó por más de minuto y medio; yo no podía ni pensar estrategias ni concentrarme.

A la mañana siguiente fue cuando le dije a Chichita que me acompañara al parque. Desde que enviudó, mi mamá se puso muy coqueta y los viejos se deslumbran mucho con ella. Funcionó.

Cuando el viejo me vio llegar con Chichita al lado infló el pecho como una paloma, y por primera vez pareció desconcentrarse. Yo supe que por fin podría ganarle y empecé a caminar para el lado de la remisería. Chichita se quedó sentada en un banco, mirándome.

Caminé mejor que nunca, rítmico, flexible, sin mirar atrás. Era un gordo al viento, y el viejo en ningún momento me pudo alcanzar.

Cuando di la vuelta completa al parque me detuve feliz. Apoyé las palmas en las rodillas y busqué al viejo detrás de mi hombro, pero no lo vi.

—¿Gané? ¿Le gané? —le pregunté jadeando a la bisnieta.

Ella me señaló la otra esquina, y tuve que achicar los ojos para ver: el viejo y mi mamá estaban entrando al hotel de la calle Pinto. Chichita iba moviendo el culo con gracia.

—Ganaste vos, pero ahora mi bisabuelo se va a culiar a tu vieja —me dijo la bisnieta.

A la mañana siguiente me anoté en un gimnasio y no pisé más el parque.

Hernán Casciari
martes 19 de enero, 2016


El viejo que caminaba porque sí

por Hernán Casciari

Hasta que me anoté en un gimnasio yo caminaba una hora todas las mañanas por el parque Saavedra, veloz y con bronca, porque es horrible caminar rápido sin que se te escape el micro o sin que te persiga un perro. Caminar sin un porqué es vergonzoso, pero desde el infarto tengo que hacer un montón de cosas sin sentido, sin sal o sin gracia.

Para peor, Chichita piensa que vuelvo a tener doce años. Me manda wasaps y me dice que me alimente bien, que no fume, que camine todos los días moviendo los bracitos. Yo le digo que sí, que lo hago, pero ella duda de mi palabra.

La semana pasada le dije:

—Mamá, ¿me querés acompañar al parque, así ves cómo camino?

Chichita me dijo que bueno, sin sospechar que mi invitación tenía segundas intenciones.

El parque Saavedra es inmenso y yo estaba harto de dar vueltas todas las mañanas por los mismos lugares: la remisería de la calle Freire, el hotel de la calle Pinto, el bar de la calle Conde.

Dos por tres me cruzaba a otro gordo que caminaba en sentido contrario, moviendo los bracitos. Nos reconocíamos enseguida.

Un flaco que camina puede estar impulsado por la voluntad, pero un gordo que camina está obligado por un doctor. Siempre. Entonces, cuando veía pasar a un gordo con gotas en la frente yo lo saludaba con una inclinación de cabeza, como a un compañero de angustia.

(Pasa lo mismo con las embarazadas y los enanos: cuando se cruzan por la calle se saludan, aunque no se conozcan. A esa cortesía se la llama saludo corporativo. A nosotros, los gordos cardíacos, nos pasa lo mismo.)

El problema de caminar por un parque tan grande es que también hay personas que, inexplicablemente, van a hacer ejercicio porque se les antoja. Eso nos da mucha bronca a los gordos. Hay mujeres que caminan para tener el culo levantado, hay muchachos que corren para tonificarse, hay vegetarianos que trotan para desaparecer, hay toda clase de masoquista.

A mí el que más me llamaba la atención era un viejo, muy arrugado y fibroso, que llegaba al parque a la misma hora que yo.

No voy a exagerar: el viejo tenía entre ciento cincuenta y doscientos años. Llegaba siempre al parque bien perfumado y se ponía a hacer estiramientos al lado mío. Desde el primer día nos miramos sin saludarnos, distantes, antes de empezar a caminar. Nos medimos. Fuimos como un Ford y un Chevrolet que aceleran en falso y saben que, cuando el semáforo se ponga en verde, van a salir disparando con imprudencia ilegal.

El viejo y yo supimos, al vernos, que íbamos a ser enemigos.

Yo no sé por qué él me odiaba a mí. Yo lo odié enseguida porque había llegado sano a una edad imposible y, en vez de disfrutar y comer jamón crudo y fumar porro y dormir hasta las once, venía al parque temprano a molestar a los que queríamos llegar vivos a fin de año.

El viejo tenía la mandíbula salida y daba la impresión de que, de joven, había sido guardaespaldas o playboy. O aviador. Era de esos tipos que se cuidaron mucho en la juventud, que no fumaron, que comieron correcto.

De todos los varones mayores de cuarenta años que hacíamos ejercicio alrededor del parque, este viejo de ciento cincuenta años era el único que a veces sonreía. Era el único flaco y fibroso. El único que caminaba abajo del sol porque quería.

Era muy probable que, durante todo el año 2015, se le haya parado el pito más veces que a mí.

La primera vez que nos cruzamos, el viejo y yo empezamos a caminar para el lado de la remisería de la calle Conde, los dos al mismo tiempo. Al principio nos hicimos los boludos, como si no estuviéramos iniciando una competencia feroz.

Él tenía los huesos largos y la cadera un poco salida; yo soy gordo y tengo los pies planos. Él llevaba un pantaloncito de mil nueve cuarenta y dos; yo también tengo el mismo modelo. Es decir, estábamos en igualdad de condiciones.

La primera vez me ganó por medio minuto: yo llegué exhausto. El segundo día me preparé mejor y me ganó solamente por diez segundos. El tercer día los dos nos dimos cuenta que algunas personas se quedaban a un costado y nos miraban: los gordos y los infartados querían que ganara yo; los vegetarianos y los flacos alentaban al viejo.

A veces yo lo primereaba pero siempre, al final de la vuelta, el viejo tenía más aire y llegaba primero a la meta.

Con el tiempo supe que los días de sol le costaba más ganarme; en cambio los días nublados me sacaba un minuto de ventaja, el hijo de puta. Un viernes de la tercera semana casi lo alcanzo —para algunos fue un empate virtual— y se escucharon aplausos desde el bar de la calle Freire.

Entonces una mañana, por miedo, el viejo empezó a llegar al parque acompañado por una bisnieta que lo ayudaba a precalentar. La chica no solamente me distrajo a mí; distrajo a todos los gordos que caminábamos moviendo los bracitos por el parque.

Era la bisnieta más linda y más semidesnuda que habíamos visto en la vida. Durante toda esa semana el viejo me ganó por más de minuto y medio; yo no podía ni pensar estrategias ni concentrarme.

A la mañana siguiente fue cuando le dije a Chichita que me acompañara al parque. Desde que enviudó, mi mamá se puso muy coqueta y los viejos se deslumbran mucho con ella. Funcionó.

Cuando el viejo me vio llegar con Chichita al lado infló el pecho como una paloma, y por primera vez pareció desconcentrarse. Yo supe que por fin podría ganarle y empecé a caminar para el lado de la remisería. Chichita se quedó sentada en un banco, mirándome.

Caminé mejor que nunca, rítmico, flexible, sin mirar atrás. Era un gordo al viento, y el viejo en ningún momento me pudo alcanzar.

Cuando di la vuelta completa al parque me detuve feliz. Apoyé las palmas en las rodillas y busqué al viejo detrás de mi hombro, pero no lo vi.

—¿Gané? ¿Le gané? —le pregunté jadeando a la bisnieta.

Ella me señaló la otra esquina, y tuve que achicar los ojos para ver: el viejo y mi mamá estaban entrando al hotel de la calle Pinto. Chichita iba moviendo el culo con gracia.

—Ganaste vos, pero ahora mi bisabuelo se va a culiar a tu vieja —me dijo la bisnieta.

A la mañana siguiente me anoté en un gimnasio y no pisé más el parque.

Hernán Casciari
martes 19 de enero, 2016


Podés ver a Hernán Casciari en el teatro


11/01/2017 a las 11:15
GENIAL
 lulu vida
15/03/2016 a las 04:52
n
 Sonia
24/02/2016 a las 21:54
Ya está. Ya entendí. Al igual que tu divorcio, el infarto lo tuviste solo para tener nuevas historias para contar.
Gracias
Seguí así (vivo)
 Jose Vargas
24/02/2016 a las 15:53
Muy bueno.
 Demianchu
19/02/2016 a las 17:40
jejejejejeeeeeeeeeeeeeee sos un hdp gordo !!! excelente,,lastima no te animaste a la bisñeta...o si???
 federico sambrizzi
15/02/2016 a las 15:41
jajajajajajajajajajajajajajajaja....que hdp jajajajajaja.........
jajajajajajajajajajajajajajajajaajajajaj......jajajajajajajajjjjajaa
me mato....!!!
 Lucas Rodriguez
06/02/2016 a las 02:31
Gordo, estas por el barrio, deja de joder con el ejercicio y veni a comer un asado a casa con Chichita.
03/02/2016 a las 19:54
Las bisnietas de aviadores no dicen "culiar". Inverosímil.
 Meliiii
03/02/2016 a las 00:23
ame la teoría de las clases de personas que van a caminar a la plaza... aplausos de pie!!!!!
 ceci
30/01/2016 a las 18:39
¿De qué hablo cuando hablo de caminar? Pordrías volver al parque y empezar a convertirte en el Murakami de occidental, que garpa..
Pregunta: quién hace las ilustraciones en estos últimos post?
 ceci
30/01/2016 a las 18:50
"de occidental", así se dice ahora
01/02/2016 a las 03:25
Los dibujos son de Sequeiros.
 H. H
30/01/2016 a las 09:58
Entro número 95,

que grande. Lástima que acá no existe la quiniela.
 Milagros Q.
28/01/2016 a las 23:26
Me has hecho reír tanto, realmente es bueno de alguna forma que estés enfermo, (y no tiene nada que ver con las aventuras de tu madre), así tendremos más de las buenas publicaciones que me enganchan completamente y que me hacen envidiar tu forma de contar historias. Cariños desde Chiclayo - Perú.
 Jorge Augusto Tuzi
28/01/2016 a las 23:08
Me hiciste cagar de risa Gordo!!! jajajajajajaja!!
 July Cennamo
28/01/2016 a las 02:37
Hernán.... te leo y te escucho y te veo por YouTube..... que grande sos... me haces reír y llorar con tus relatos.... te quiero. Cuidate!!!
 Adrian Oviedo
27/01/2016 a las 03:04
Muy divertido!! Grande Hernan!
 Usuario Anónimo
26/01/2016 a las 05:49
Jefe hermano.
Te conocí como muchos con el texto de Messi, en su momento sin saber que eras vos. Hace 3 dias vi tu video en TEDx, "Cómo matar al intermediario", increíble, realmente.
Desde ahí busque de vos y me lei en 3 dias, 6 páginas de este blog.
En estos dias voy a averiguar en la libreria que figura en la página de mi ciudad que libros tuyos tienen.
Suerte y seguí deleitandonos siempre como haces.

En mi blog, el primer texto publicado de mi vida fue dedicado con inspiración tuya.. No pude resistirme a consumir tanto material tuyo como de otros que leo, siempre online, y no arrancar a contar mi verdad.

-- http://mmrshal.blogspot.com.ar/

Saluds, espero seguir leyendote un buen rato más.
PD: basta de pucho y salí a correr que queremos orsai para rato acá
 Tete
25/01/2016 a las 15:32
hay toda clase de masoquistaS --> faltó la ese.
Besos en la boca Hernán!
 Matias Fernandez
23/01/2016 a las 19:09
Que va a ser gordo? El cuento venia creible hasta el final... Y no es el detalle de que no creo a Chichita capaz de irse a un hotel con un vetusto ancianoque apenas conoce, ni que un tipo de 150 años te pueda ganar una carrera tácita (¿eso es lo único real del cuento no?) lo que me alerto de la falsedad del relato, pero seamos sinceros Hernancito... ¿Quien en la re puta vida va a creer que vos te vas a ir a anotar en un gimnasio?
Delicioso relato como siempre. Un abrazo viejo.
22/01/2016 a las 15:15
Te gana caminando, te sugiere la estrategia con la bisnieta y se voltea a Chichita. Tienen que terminar siendo amigos, no lo descartes

Abz y salud
22/01/2016 a las 15:17
Tarde o temprano, cuando todos seamos polvo, van a aparecer en ese recorrido placas de bronce tipo "Por acá pasaba el gordo caminando como loco, antes de entregar a Chichita", y la firma del intendente y de algún subsecretario oportunista
 Mir
22/01/2016 a las 02:58
Una delicia de principio a fin leerte. Una dicha cruzarme hoy con tu blog, espero leerte siempre y reír de principio a fin con tus relatos.
 Andrés Cardiff
22/01/2016 a las 00:10
Un flaco que camina puede estar impulsado por la voluntad, pero un gordo que camina está obligado por un doctor.
Made un Casciari
 Andrés Cardiff
22/01/2016 a las 00:11
"Made in..."
 Denis Kukulka
21/01/2016 a las 18:29
Gran cuento loco!.. Sos un genio
Un abrazo!
 magavie saulado
21/01/2016 a las 17:24
un casciari auténtico
 vale valeria
21/01/2016 a las 05:10
los colorad@s también integran el saludo corporativo, verdat?
 jacke
21/01/2016 a las 03:52
Gracias por hacerme reir tanto!!!!!!!!!!!!!!!!!beso enorme
20/01/2016 a las 23:55
No me llegan los mails avisando que publicaste algo y me entero de rebote. No me gusta
 Francisco
22/01/2016 a las 01:59
Me pasa igual. No nos discriminen por uruguayos, bo.
Por más que haya sido acá, no tenemos la culpa del infarto.
Además, de no haberte infartado, Chichita no la habría pasado tan bien. Pensalo.
 gibelli oreiro alejandro
20/01/2016 a las 23:21
En la naturaleza de los que se saludan por que si, no solo están los enanos y las embarazadas, también estamos los pincharratas que nunca vivimos en La Plata, cuando nos cruzamos por cualquier lugar del planeta con otro que lo podemos identificar por alguna señal, en la vestimenta, del cuello puede colgar una medallita, algún banderín colgado del espejo retrovisor del auto, o en la bicicleta, es así, así de recíproco, es mutuo, es un abrazo como el que le das a un pariente lejano que hace tanto que no ves, o a un amigo de la infancia.
Habrás sufrido esos 88 minutos culé adoptivo, no?
 Manolo Caballero
20/01/2016 a las 21:02
No quiero ser exigente pero necesito el podcast para escucharlo mientras corro. Abrazo de gordo.
 Marcelo Acero
20/01/2016 a las 19:01
Me hiciste reir a carcajadas!
Genial el post.
Para la próxima, foto de la bisnieta ;)
PD: No te tirés contra los corredores Hernán!
20/01/2016 a las 18:34
Vaya que te saco ventaja el viejo llevandose a Chichita, en esa situación el empate era la bisnieta.
20/01/2016 a las 17:50
Buenísimo el post. Se sonroja Chichita cuando lo lee?
Cómo reaccionan los españoles que te leen el diario? Un amigo que vive en Palma me decía que les cuesta mucho entender las ironías y los doble sentidos.

Una corrección boluda, donde dice: "a los que queríamos llegar vivos a fin de año", no tendría que ser: a lso que queremos... O ya no querés? O era el año pasado eso?

Abrazo gordo
 OLIVEIRA
20/01/2016 a las 17:04
Buen relato Romeo! Interrumpi mi lecturas veraniegas de Bolaño (ahora Putas asesinas) porque me acorde que ayer publicabas... no me llego el mail pero la señal al lado de este río cordobés no es muy buena así que os perdono
20/01/2016 a las 16:50
Esta fue mi primera lectura en Orsai! Siempre escuché tu testimonio en entrevistas y TEDx pero nunca me había dado el tiempo de leerte. Admiro el proyecto de esta plataforma y es inspirador en muchos sentidos.
El cuento es genial! Gracias x la magia!

Abrazo!
20/01/2016 a las 16:14
Me hiciste llorar de la risa, la magia esta intacta
20/01/2016 a las 15:50
No puedo creer las cosas que escribe este tipo sobre la madre. Estuve buscando el comentario de Chichita pero parece que todavía está internada en el hotel con el viejo.
 Jhordan PLG
21/01/2016 a las 03:47
Le perdona porque cree que tiene 12 años de nuevo.
 Teresa Alvarez
20/01/2016 a las 14:09
Jajajajajajajaa! Sis crack! 👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼
 Oso
20/01/2016 a las 14:09
Jajaja con la Mama noo, aca otro gordo al viento pero en el prado. Lo peor es que en el prado están los corredores que hace un tiempo están de moda en Uruguay y surgen como las golondrinas en los primeros días lindos de la primavera y llenan los parque. Y uno se esfuerza y te pasan como un poste. Si vólves al prado salimos juntos y pasara pero van a tenr que rodearnos jajaja
  Fede Marplanauta
20/01/2016 a las 14:04
Sublime!!!
Seguís con la lapicera afilada a pesar de la nicotina y la sal
 Silvia Martín
20/01/2016 a las 13:24
Buenísimo !!!
 Martin Albertus
20/01/2016 a las 13:10
 Martin Albertus
20/01/2016 a las 13:14
(Esto pasa cuando vas a publicar un comentario y se te adelanta el botón)

La idea, era felicitar a la Remiseria y al Bar por seguirte el paso en la caminata. Arrancaron en las calles Freire y Conde respectivamente para aparecer, párrafos después, con direcciones cambiadas...
Salvo que en las inmediaciones del Parque Saavedra las calles se repartan en cantidades iguales las remiserias y los bares que las habitan.

Como sea, siempre es bueno leerte.
 Sol
20/01/2016 a las 13:10
Un gordo al viento jajajajaja que HDP!
 Carlos Mariano
20/01/2016 a las 11:26
DECRETO DE NECEDAD Y VIRULENCIA Nº xx

Por razones de fuerza mayor quedan anulados todos los comentarios que antecedan a éste. Por tal razón deberá a todos los efectos considerarse a este Decreto como el comentario Pri para este cuento.

Publíquese.
 ceci
30/01/2016 a las 18:57
notifíquese, archívese y cúmplase
 Ivo Hernandez
20/01/2016 a las 04:10
Genial Don Casciari!!! Hace mucho q no reía tanto dsd q leí al gran Fontanarrosa
20/01/2016 a las 04:05
Grande, Hernán! Bienvenidos los textos sin nicotina!
 Sole
20/01/2016 a las 02:53
excelenteeeeeeeeeeee jaaaaaaaaaaaaa estallé.
20/01/2016 a las 02:27
Qué poco importa si es verdad, cuando se disfruta de una historia. Una gran alegría volver a pasar por este barrio y ver que hay movimiento otra vez.
20/01/2016 a las 02:12
No sé pero desde que vi tu foto con el Chiri sorprendido por "un teléfono inalámbrico" que ya no te consider gordo. Tal vez morrudito pero gordo, no.
20/01/2016 a las 01:37
Gordo genio. Cuidate mucho.
 BARRILETE COSMICO
20/01/2016 a las 00:33
No suelo fanatizarme con nada gordo y me generas el fanatismo que no me genera ningun musico, deportista u escritor. Sos crack.
 El Terco
20/01/2016 a las 00:24
Que hermoso le hace a la literatura, tener a un gordo tan chanta como vos. No voy a dejar de deslumbrarme con cada letra y cada silencio que escribís, Hernan. Un saludo de todo corazón (sin que suene a joda, eh).
 Verónica Pagura
19/01/2016 a las 23:20
Parque Saavedra, lugares conocidos para una villurquense.
Sí, yo iba también con el 112 a dar vueltas, nunca le encontré la gracia, lo hacía de puro masoca y obse.
Ahora, de grande (por no decir vieja), me volví yogui... No, sin oso
 Lulursu
19/01/2016 a las 22:22
¿Estás entrenando para bailar toda la noche en la fiesta que nos prometiste?
 Pablo Calderon
19/01/2016 a las 21:52
Tengo para mi que Chichita siempre entendió todo y se permitió un exceso para complacencia de tu amor propio.
Abrazo Hernan.
 Pablo Calderon
19/01/2016 a las 21:48
 Nombrador
19/01/2016 a las 21:33
Como siempre movilizador... no me resultó tan sentida la descripción de la bisnieta, de un alma separada y al borde de la muerte podría esperarse algo más drástico y políticamente incorrecto, tal vez a lo Henry Miller (que incluso exagera su hijaputez) hablás en nombre de toda la coorporación de gordos sin hacerte cargo "La chica no solamente me distrajo a mí; distrajo a todos los gordos que caminábamos moviendo los bracitos por el parque. Era la bisnieta más linda y más semidesnuda que habíamos visto en la vida", y si eso es cierto se necesita al menos un párrafo más para paliar el asombro antes de continuar...
 cristian peralta
19/01/2016 a las 21:03
Genio hernan!!!!no puedo parar de reírme , como puede haber gente que vaya a correr temprano en forma voluntaria....cuando se puede usar ese tiempo para estar sentado sin hacer nada.
Gracias por otra alegria
Cristian de mardel...
19/01/2016 a las 21:03
"... los viejos se deslumbran mucho ..."

Temo que tanto elogio no vaya a ser gratuito, le debe andar faltando un garante ...
 Dominique Ayelen
19/01/2016 a las 21:00
Hace muy poco descubrí que existías. Y empecé a leer todo lo que encuentro y que hayas escrito vos. Y me gusta un montón! Es más, hasta me animé a volver a escribir! Cosa que no hacía hace mucho tiempo. Así que gracias! Y seguí siendo tan gordo boludo y capo como siempre.
 piolinsky
19/01/2016 a las 20:13
...y... vas a atinar con la bisnieta de tu "suegro"? un abrazo!!!
19/01/2016 a las 19:52
Tenía que pasarte algo que te sacuda la modorra burguesa que estabas adquiriendo para que refrescaras tu manera de escribir, que venía un poco floja... Claro que, como a buen extremista, te pasó todo junto: infarto, separación, nuevo amor, mudanza (el orden es aleatorio). No sé cómo te cayó todo eso a vos, pero a los que te leemos, nos parece bárbaro, porque estás recuperando el pulso. Lo bueno es que no eran ni el porro ni los puchos lo que te hacía escribir como escribís. Parece que era tu cabeza nomás. :)
19/01/2016 a las 21:00
¡Ah, qué linda que era la modorra burguesa!
 Agustina Altmann
19/01/2016 a las 19:41
Gordo, vengo de mi tercera semana de clase de "telas". Te juro por dios que, sacando el corazón agujereado, me sentí igual. Ma agarro de la tela esa y me deslizo hacia el piso como si me hubiese querido agarrar de una manteca.
Probé el parque, probé el gimnasio.
No hay caso, tengo que entrenar con un chegusan de bondiola en la boca.
 Mir Tata
19/01/2016 a las 19:09
En el Parque Saavedra jugué en mi infancia. Gordo, quedate a vivir en Buenos Aires.
19/01/2016 a las 21:01
Bueno.
19/01/2016 a las 18:34
Cambiaste muchas variables todas juntas y ahora no sé si tus escritos están más divertidos porque
te separaste
tenés nueva pareja
te sacaron la sal
dejaste el pucho
o hacés deporte.

Vos temías estar más aburrido pero te encuentro con mejores cuentos.
Abrazo.
 Juan Pedro Monteagudo
19/01/2016 a las 18:09
¿Te bancas un "no me gustó"?...perdón gordo, pero no lo creí. Asi y todo aca voy a estar el proximo martes

Abrazo de GOL
19/01/2016 a las 19:11
¿Cómo no vas a creer que mi mamá se fue a un hotel con un desconocido de ciento cincuenta años? ¿Dónde exageré?
20/01/2016 a las 17:57
Y...si hubieras puesto que tenía 95 o 96, tal vez era más creíble.
22/01/2016 a las 13:45
Es el primer marido de Sakhan Dosova
 Johanna Aguirre
19/01/2016 a las 17:37
Muy bueno! Chichita una genia jajaja
  Alvaro Cabrera
19/01/2016 a las 17:36
entregastes a tu madre!!.yo ni en cuentos me gustaria imaginarme algo asi jeje y menos con mi "enemigo"
 Gianluca Poronguetta
19/01/2016 a las 17:27
Bueno, muy lindo, ahora contá quién se va a culiar a tu ex esposa.
 Matias Nicoló
19/01/2016 a las 17:21
Gordo para mi lo del infarto ya fue... quiero leer sobre tu experiencia en la separación jajaja... si es que es cierto y si no tambien...
19/01/2016 a las 19:10
Un cuentito por semana, por indicación médica.
 Despeinada
19/01/2016 a las 17:21
Si vas al gimnasio te conviene documentarte

https://www.youtube.com/watch?v=LGham8pg64I
19/01/2016 a las 17:28
muy bueno el documental!!!
03/02/2016 a las 17:26
Cuanta verdad en este video.
19/01/2016 a las 17:18
Jajaja....muy bien!!! Ya empezás a disimular tus flaquesas. Me hiciste acordar de Un cosmopolita en el café. Arriba hc
  José Rivas
19/01/2016 a las 17:10
¿Y qué? ¿vamos a hacer como si el texto pasado no hubiera existido?, ¡queremos respuestas!
19/01/2016 a las 20:18
Tendrás que esperar a próximos cuentos.
19/01/2016 a las 21:20
Nos toca hacernos los locos...igual que él!
19/01/2016 a las 17:03
jajajaa muy bueno el texto!!! decime por favor que a medida que te compenetrabas con la competencia empezaste a ir a caminar con vincha y muñequeras!! y porque no escuchando la canción de Cee Lo Green - Fuck You y haciendole la señal del dedo a cuanto deportista te cruzabas...
 Franco Castillo
19/01/2016 a las 17:01
Estudio Historia en la UNR, pero hace poco comence a incursionar en la literetura, de la mas diversa. Kafka, Borges, Cortazar, Arlt, Shakespeare, novelas historicas, de suspenso, etc. Y puedo decir, con alegria, que este gordito simpatico, fue uno de los autores que comence a leer.
Siempre esta bueno leer breves relatos descontracturantes de la dura realidad globalizada, y que a su vez, la gran mayoria de estos relatos, tengan grandes vestigios de realidad incorporada.
Que no decaiga Hernan!
19/01/2016 a las 16:51
genial...
 Mony
19/01/2016 a las 16:32
Como te quiero Casciari,me vi tan reflejada haciendo gimnasia en en parque. Tu humor me encanta.Hacerle caso a Chichita ,cuidate mucho .
19/01/2016 a las 16:28
Pensé que nunca más me iba a reír con una nota tuya (por el temita del pucho), pero me equivoqué. Abrazo grande gordo.
 Lara
19/01/2016 a las 16:26
copypaste de todos los comentarios del post anterior a este a ver si contesta ALGUNO
19/01/2016 a las 16:33
¡No, eso es trampa!
 Yeti
19/01/2016 a las 16:25
Te tendrías que haber culiado a la bisnieta....
 KTA
19/01/2016 a las 16:19
Que grande!!! Maravilloso leerte, lo fui viviendo paso a paso, mi infancia transcurrió en ese Parque, y obviamente los locales fueron cambiando con el tiempo, y ahí solo, sin nadie al lado, aprendí a andar en bicicleta, la cual era prestada porque no tenía. Es muy triste deambular en esa inmensidad de parque en soledad, y con solo el impulso de uno mismo queriendo superarse, hacerse el exitoso y feliz mientras va un proceso por dentro. Me encantó la historia, la descripción, todo!!! Seguís siendo un grande!!! Abrazo!!!
19/01/2016 a las 16:18
No importaba la edad, Efraín siempre ofrecía un vaso de whisky sin hielo. Tomó nesquik por la tarde hasta el día que murió. Era cardiólogo y por eso nunca fumó. Hasta los 90 años se tiró de cabeza a la pileta, y siempre a escondidas nuestras. Efraín tuvo 10 hijos y 42 nietos. Efraín nunca hizo deporte pero su corazón igualmente falló. Una vez, mucho tiempo después de haberle puesto un bypass, fue al médico y éste, sorprendido, le dijo que no sabía cómo seguía vivo: había dejado de funcionar hace tiempo.
No tiene nada que ver, pero tu viejo me hizo acordar a mi viejo - abuelo-
 Carlos Mariano
19/01/2016 a las 16:17
Muy bueno, bien preparada la carrera para el remate.
Pero eso de entregar a tu vieja en pos de un buen final, encima a un viejo de 150 años, ¿no será mucho?
La libertad es así, cada uno con su culo hace lo que quiere, pero con el propio...
19/01/2016 a las 16:16
Número cuarenta no está mal ; D

Ya me funciona la alerta.
19/01/2016 a las 16:23
ni el paint....
19/01/2016 a las 16:27
Jaja, el país sigue igual toti, aunque que más da!, lo importante es que tenemos ahora Hernan con nosotros de nuevo ; D
19/01/2016 a las 16:26
Hernan, cuando te quites los kilos de encima, tu vida será mucho más liviana.
Tal vez tus escritos destinen la mala le che de los delgados, será interesante comprobarlo.

El tema deportivo, aunque creas que no, te pega mucho, hacéis un dúo muy divertido, espero que sigas contándonos tus avances.

Un saludo!
 Don Leandro
19/01/2016 a las 16:11
Y si, caminar solo es lo peor del mundo, ya supere lo de la sal, no me importa, las 7 pastillas diarias tampoco, hasta la harina deje por mucho tiempo, ahora la como salteado cada tanto pero caminar, CAMINAR SOLO, no, es imposible, solo hago una cuenta regresiva, yo voy a una pista de 400m, las veces que me miento diciendo que di una vuelta mas solo para irme a mi casa a hacer nada. Ojala puedas, pero es lo mas difícil.
 Roberto Guty
19/01/2016 a las 16:10
pobre gordo aveces cuando se gana se pierde. Cuando campeonas otros tan bien campeonan...pobre gordo te la clavaron en un angulo
19/01/2016 a las 16:07
El viejo....no será pariente de Gonzalo Garcés haciendo justicia por propia mano?
 Oscar Zarate
19/01/2016 a las 16:04
Pasá bien las coordenadas. Las de la bisnieta, obvio.
 Martin Bermudez
19/01/2016 a las 16:01
Qué grande Hernán! Hermoso... y hermosa tu madre. Abrazos y besos de respiración en la boca
19/01/2016 a las 15:58
Hace mucho que no te cuelo un cuento relacionado en un post así que...

La dieta

---Ayer fui a lo de la nutricionista ---dice Remigio, medio cabizbajo y con semblante triste---. Me recagó a pedo. Me dijo que no podía ser que haya subido siete kilos en el último mes.

Remigio esconde las lágrimas mientras busca un repollito de lechuga en el cajón de los vegetales y se suena la nariz con la manga de la camisa. Se siente culpable. “Es por las fiestas”, fue la excusa de Remigio a la doctora. “¡¿Pero qué fiestas?! ¡Si estamos en marzo!”, le soltó la nutricionista.

---Es que en Año Nuevo sobró lechón y lo teníamos freezado...

Remigio va y viene de la heladera a la cocina como una ama de casa hacendosa. Con el cuchillo de filetear e infinita paciencia, le saca la piel a una presa de pollo y la deshuesa. Y sigue contando:

---Enojadísima, la nutricionista me empezó a enumerar los “tips” que me había dado anotados y que yo crucifiqué con cuatro imanes en la heladera: el bife de pechuga del tamaño de la palma de la mano, verduras de hoja en todas las comidas, una sopa antes de almorzar... Yo miraba para abajo, las manos juntas, moviendo los dedos gordos en círculos. Entonces llegó la peor parte: me pidió la lista de cosas que había comido en la semana. Enseguida se dio cuenta de que la había hecho a las apuradas antes de ir...

Mientras cuenta, Remigio corta el tomate y la lechuga para la ensalada.

---Me dijo que antes de sentarme a comer le saque una foto al plato y que la próxima semana se las lleve todas juntas. “Así vamos a poder ver qué falla para organizarte mejor”, dijo.

Remigio hace una pausa y, a través de la ventana de la cocina, mira al infinito.

---Es así nomás ---dice luego de hacer su pausa reflexiva---, somos hijos del rigor.

Pone el plato ante mis ojos.

---Tomá, pibe, comé.

Mientras fotografía la prolija pata muslo deshuesada con ensalada de tomate y lechuga que me voy a comer, él termina de prepararse un sandwich triple de morcilla, mayonesa, pimientos y panceta.
19/01/2016 a las 16:32
Buena, Conti.
  Alvaro Cabrera
19/01/2016 a las 17:32
muy bueno
 Jorge Augusto Tuzi
28/01/2016 a las 23:12
muy argentino jajajaja!!! gracias por compartirlo!!
19/01/2016 a las 15:56
Voy a organizar carreras en el parque Saavedra: "Gánele al gordo Casciari"
19/01/2016 a las 19:07
Quiero el 20 por ciento.
19/01/2016 a las 15:50
Hernán en un gimnasio, hijastro de un viejo fibroso y caliente con una sobrina-nieta postiza es más de lo que mi cabeza entiende....
me hiciste acordar a este texto.
http://blogsdelagente.com/grmi/2010/05/17/carreras-secretas-alejandro-dolina/?doing_wp_cron
19/01/2016 a las 15:57
Yo también pensé en las carreras secretas de Dolina. Pero las carreras de nuestro Angel Gris de Saavedra no tienen nada de secretas.

Y el Gordo no es un refutador de leyendas sino que es un creador de historias empedernido.
19/01/2016 a las 16:08
Si, a mi también.
19/01/2016 a las 15:45
Grande, Gordo!!! La magia está intacta.

El post más casciariano (?) desde tu infarto.

También me alegro mucho de que hayas vuelto a los comentarios.

Abrazo de gol
19/01/2016 a las 15:42
Un gordo al viento... tremenda imagen!
 Karo
19/01/2016 a las 15:38
Muy bueno! Mirá que me siento hermanada con vos y todo, en lo gorda, el parque, l@s forro@s que van para tonificar... Los odio.
Saludos!
 Moonesia
19/01/2016 a las 15:34
Ahora si volviste!! Te extrañé. Abrazos
 Pablito
19/01/2016 a las 15:34
Nooooo...!! quede en las puertas del TOP 10
 Vichenzo Fracono
19/01/2016 a las 15:28
— Mi bisabuelo entró en boxes porque va a pinchar, para mí es empate técnico —me dijo la bisnieta.
19/01/2016 a las 15:36
Podría ser tranquilamente la frase final.
 Vichenzo Fracono
19/01/2016 a las 15:46
Caminá mucho en serio, che, que te queremos seguir leyendo por mucho tiempo. ¡¡Abrazo!!
19/01/2016 a las 15:27
Top ten
 Vichenzo Fracono
19/01/2016 a las 15:26
Top ten
19/01/2016 a las 15:20
Top ten
19/01/2016 a las 15:19
Top 5!
19/01/2016 a las 15:19
bueh, casi!
 fede o
19/01/2016 a las 15:18
ni en pedo podio, pero bue
19/01/2016 a las 15:28
Pero estás entre los 5. ¡Felicitaciones!
19/01/2016 a las 15:16
foto de la bisnieta o ban (?)
 Juan Pablo Martini
19/01/2016 a las 15:15
 Emi
19/01/2016 a las 15:13
segunda!
19/01/2016 a las 15:12
irp
19/01/2016 a las 15:13
Hoy colgamos nuestras banderas al revés en señal de protesta ante la falta de interacción de nuestro más querido Gordo.
 Emi
19/01/2016 a las 15:29
Teorías de su ortivez?
19/01/2016 a las 15:33
Para mí el médico le dijo "y por sobre todas las cosas: ¡no lea los comentarios!". Para mí la vida sedentaria no tuvo nada que ver, fuimos nosotros.
19/01/2016 a las 15:35
No, era solamente para hacerme desear.
19/01/2016 a las 15:39
ESTA VIVO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
19/01/2016 a las 15:41
Funcionó! Aguante los barrabravas, carajo!
19/01/2016 a las 15:53
Te frustraron el avance al podio, y no fui yo :D
 vale valeria
21/01/2016 a las 05:13
"hacer desear" jajajjajajajaa
19/01/2016 a las 15:41
don villa....primero solo!!! que capo!
 Emi
19/01/2016 a las 15:46
Ahora sabemos que no era un bot!!
19/01/2016 a las 15:51
dejó la Mac y se dedicó al running!!!!