Orsai blog post

Vida privada
jueves 24 de febrero, 2005

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Vida privada
jueves 24 de febrero, 2005

Yo es otro

       

Yo creo que hago todo lo necesario, carajo. Y más. Abro el Clarín todas las mañanas a las ocho. Miro el partido del viernes; también entreveo, medio dormido por la diferencia horaria, el partido del sábado; y me siento en el sofá con una Quilmes en la mano a mirar los dos clásicos del domingo. Hago todo lo que hay que hacer.

El kiosco de enfrente de casa, que fue adquirido hace dos meses por un tipo de Lanús, ahora se llama La Bombonera y me vende yerba, alfajores y Serranitas; además, toda la familia del kiosquero me saluda con asento. Converso cuando se me antoja —vía Skype— con mi familia en Mercedes a un centavito de euro el minuto. Algunas tardes el Chiri me cuenta, por messenger, las novedades literarias desde su librería de Luján.

Me cuido mucho de no hablar de tú más que lo estrictamente necesario. Despotrico contra la forma en que las españolas meten el culo adentro de los vaqueros: sin gracia, sin calce profundo. Recito a solas la frase "ayer guiyermo se olvidó las yaves del garaye y el toyota se quedó abajo de la yuvia" para no perder la entonación. A la Nina le digo ¡che! y la santa se da vuelta: es importante inculcarle que "che" es su segundo nombre.

Voy con el mate por toda la casa, a cualquier hora, incluso cuando no tengo ganas de tomar mate. Para despertar a mi hija de la siesta le canto Manuelita, la Reina Batata y Siga el Corso, en versión infantil. Despotrico contra la televisión española cada treinta minutos. Entre amigos no digo euros, digo pesitos: "prestáme diez pesitos" digo concretamente. Sigo pensando colectivo, subte, calefón, garrafa y plomero pelotudo, aunque muchas veces tenga que decir autobús, calentador, bombona y fontanero gilipollas. Del Clarín leo más que nada la sección Espectáculos, para saber si Tinelli le ganó a Suar o al revés. Y después reviso los chistes de la contratapa, para comprobar si me sigo riendo de las mismas cosas que antes.

A veces, cuando no entiendo un chiste, cuando un código argentino no se desata en mi cabeza con la soltura de la cotidianeidad, me siento terriblemente aislado, contrariado, perdido y caducado como una natilla en la nevera. Vencido como un sandy en la heladera. En orsai. En off-side. Me siento sucio como si me hubiera violado un gallego metiéndome la edición dominical del diario El País, enrollada, por el culo.

Me siento ofendido con mi propia cabeza, una cabeza que, a pesar de los esfuerzos desmesurados que hago, a veces se olvida de algo, va puliendo los baches de la memoria, se contamina de pluralidad lingüística, va desterrando la frase "dejemé a mitad de cuadra" cuando me subo a un taxi. Odio a veces a esta cabeza mía que reconoce, por la calle, a los argentinos recién llegados por su desmesurado yeísmo.

Muchos días me molesta sentir que me estoy acostumbrando a que todo funcione, a cobrar el día uno, o a que el policía de la esquina converse amistosamente con la puta de la esquina como lo que son, dos servidores públicos nocturnos que trabajan en la misma esquina. No debería acostumbrarme a eso: yo vivía en Palermo, la policía y los travestis se perseguían, se pegaban palazos, a veces ganaban ellos, a veces ganaban ellas. Pero no. Me acostumbro al orden. Me acostumbro a ir de madrugada sin ver a los chicos en la basura. Incluso hay días en que me siento cívico y tiro el paquete vacío de cigarros en la papelera. Odio esos días en que me siento cívico.

Entonces me pongo como loco y hago más esfuerzos, para no acostumbrarme, para no dar el brazo a torcer, y leo el pirulo de tapa de Página 12, y me bajo del E-Mule ochenta películas argentinas, también las películas que, si viviera en Buenos Aires, no vería ni borracho. Incluso me bajo y miro las películas en las que trabaja Nicolás Cabré.

Compro literatura argentina para saber qué están haciendo los escritores de mi edad. Escupo por la calle. Reconozco, a un golpe de vista, las publicidades españolas rodadas en Buenos Aires, por el paisaje o por la creatividad.

Despotrico, despotrico y despotrico todo lo que puedo, contra todo lo chato y todo lo triste y todo lo básico que hay en la cultura española. Hago comparaciones odiosas que a Cristina le ponen los pelos de punta. Me declaro en contra de la sociedad del bienestar, del consumo navideño, del Corte Inglés y de que en las ciudades de veraneo a las que vamos a echarnos panza arriba no haya una puta librería decente.

Hago todo lo que puedo, lo juro por dios y la virgen: una vez cada quince días canto "febo asoma ya sus rayos iluminan el histórico convento", y tengo en el bidet del baño (acá el bidet tiene tapa y no sirve para limpiase el culo) las obras completas de Borges y las de Fontanarrosa.

Sigo los partidos del Villarreal porque es el equipo con más argentinos titulares. Anoche grité bien fuerte el gol de Maxi López, y después grité más fuerte todavía el pase de Maxi López que le dio el dos a uno al Barça contra los ingleses, que son todos putos. El que no salta es un inglés, el que no salta es un inglés.

Pero a la vez me alegra que mis amigos estén a punto de conseguir los papeles. Y cocino la carne como dios manda, cocida, asada, a lo macho. Le pongo chimichurri, le pongo sal gruesa. Hago todo lo que hay que hacer. A veces hago más de lo que hay que hacer. Y sin embargo, a veces, a solas, mirando por la ventana, cagado de frío en pleno febrero, pienso que no podría vivir otra vez en Argentina. Es más, a veces pienso que no he vivido nunca en Argentina, que he tenido un sueño, un sueño real y nítido, que he tenido la sensación maravillosa de ser de allí, pero que nunca, en realidad, he estado.

Que jamás me he quedado una noche entera esperando un trasbordo en Moreno, muerto de miedo. Que nunca en la vida me robaron el discman en la estación Victoria, ni que nadie me puso jamás un cuchillo tramontina en la garganta para sacarme el bolso. Que nunca me dijeron que me iban a pagar y después no me pagaron. Que nunca dije "la semana que viene te pago" y después me mudé de ciudad para no pagarle a nadie.

Todo me parece un sueño, a veces. Hasta este DNI que sigo llevando (al pedo) en la billetera, el celeste con el logo del Mercosur, el que tiene mi cara de antes. Ya no es algo real o palpable. Este documento plastificado ya se ha convertido en otro de mis esfuerzos por seguir aferrándome con desesperación a un lugar en el mundo, a una utopía, a una noche interminable de mis veinte años, a unos amores y a unos amigos, a una mesa llena de libros y porro y mugre y lamparones de vasos de cerveza.

¿Y esta foto? ¿De quién es la foto en este DNI? A veces me miro en esta foto, la miro detenidamente, y no me reconozco. No soy yo del todo, es un doble, un doble mío, un doppelganger, un double walker, un conocido, un tipo que se parecía mucho a mí en algunos gestos, en ciertas manías choubinistas. Pero ahora esta foto puede ser la de cualquiera —me digo—, aunque hay alguien que con toda seguridad no está allí, posando como un estúpido en la Policía Federal a principios del año 2000: allí no está, ése no es.

Y entonces concluyo, muerto de miedo, vencido, caducado, que en esa foto ya no hay identidad por la que valga la pena pelear. Porque ésa no es la foto del padre de la Nina. Ni lo será nunca más (ni lo seré nunca más), por más yeísmo que arrastre mi lengua hasta que el paladar se me seque de gloria morir. Ésa no es la foto del padre de mi hija. Yo es otro, ostia puta, y vengo a descubrirlo ahora, en febrero, en Barcelona, y con esta lluvia triste que parece mercedina.

Hernán Casciari
jueves 24 de febrero, 2005


Yo es otro

por Hernán Casciari

Yo creo que hago todo lo necesario, carajo. Y más. Abro el Clarín todas las mañanas a las ocho. Miro el partido del viernes; también entreveo, medio dormido por la diferencia horaria, el partido del sábado; y me siento en el sofá con una Quilmes en la mano a mirar los dos clásicos del domingo. Hago todo lo que hay que hacer.

El kiosco de enfrente de casa, que fue adquirido hace dos meses por un tipo de Lanús, ahora se llama La Bombonera y me vende yerba, alfajores y Serranitas; además, toda la familia del kiosquero me saluda con asento. Converso cuando se me antoja —vía Skype— con mi familia en Mercedes a un centavito de euro el minuto. Algunas tardes el Chiri me cuenta, por messenger, las novedades literarias desde su librería de Luján.

Me cuido mucho de no hablar de tú más que lo estrictamente necesario. Despotrico contra la forma en que las españolas meten el culo adentro de los vaqueros: sin gracia, sin calce profundo. Recito a solas la frase "ayer guiyermo se olvidó las yaves del garaye y el toyota se quedó abajo de la yuvia" para no perder la entonación. A la Nina le digo ¡che! y la santa se da vuelta: es importante inculcarle que "che" es su segundo nombre.

Voy con el mate por toda la casa, a cualquier hora, incluso cuando no tengo ganas de tomar mate. Para despertar a mi hija de la siesta le canto Manuelita, la Reina Batata y Siga el Corso, en versión infantil. Despotrico contra la televisión española cada treinta minutos. Entre amigos no digo euros, digo pesitos: "prestáme diez pesitos" digo concretamente. Sigo pensando colectivo, subte, calefón, garrafa y plomero pelotudo, aunque muchas veces tenga que decir autobús, calentador, bombona y fontanero gilipollas. Del Clarín leo más que nada la sección Espectáculos, para saber si Tinelli le ganó a Suar o al revés. Y después reviso los chistes de la contratapa, para comprobar si me sigo riendo de las mismas cosas que antes.

A veces, cuando no entiendo un chiste, cuando un código argentino no se desata en mi cabeza con la soltura de la cotidianeidad, me siento terriblemente aislado, contrariado, perdido y caducado como una natilla en la nevera. Vencido como un sandy en la heladera. En orsai. En off-side. Me siento sucio como si me hubiera violado un gallego metiéndome la edición dominical del diario El País, enrollada, por el culo.

Me siento ofendido con mi propia cabeza, una cabeza que, a pesar de los esfuerzos desmesurados que hago, a veces se olvida de algo, va puliendo los baches de la memoria, se contamina de pluralidad lingüística, va desterrando la frase "dejemé a mitad de cuadra" cuando me subo a un taxi. Odio a veces a esta cabeza mía que reconoce, por la calle, a los argentinos recién llegados por su desmesurado yeísmo.

Muchos días me molesta sentir que me estoy acostumbrando a que todo funcione, a cobrar el día uno, o a que el policía de la esquina converse amistosamente con la puta de la esquina como lo que son, dos servidores públicos nocturnos que trabajan en la misma esquina. No debería acostumbrarme a eso: yo vivía en Palermo, la policía y los travestis se perseguían, se pegaban palazos, a veces ganaban ellos, a veces ganaban ellas. Pero no. Me acostumbro al orden. Me acostumbro a ir de madrugada sin ver a los chicos en la basura. Incluso hay días en que me siento cívico y tiro el paquete vacío de cigarros en la papelera. Odio esos días en que me siento cívico.

Entonces me pongo como loco y hago más esfuerzos, para no acostumbrarme, para no dar el brazo a torcer, y leo el pirulo de tapa de Página 12, y me bajo del E-Mule ochenta películas argentinas, también las películas que, si viviera en Buenos Aires, no vería ni borracho. Incluso me bajo y miro las películas en las que trabaja Nicolás Cabré.

Compro literatura argentina para saber qué están haciendo los escritores de mi edad. Escupo por la calle. Reconozco, a un golpe de vista, las publicidades españolas rodadas en Buenos Aires, por el paisaje o por la creatividad.

Despotrico, despotrico y despotrico todo lo que puedo, contra todo lo chato y todo lo triste y todo lo básico que hay en la cultura española. Hago comparaciones odiosas que a Cristina le ponen los pelos de punta. Me declaro en contra de la sociedad del bienestar, del consumo navideño, del Corte Inglés y de que en las ciudades de veraneo a las que vamos a echarnos panza arriba no haya una puta librería decente.

Hago todo lo que puedo, lo juro por dios y la virgen: una vez cada quince días canto "febo asoma ya sus rayos iluminan el histórico convento", y tengo en el bidet del baño (acá el bidet tiene tapa y no sirve para limpiase el culo) las obras completas de Borges y las de Fontanarrosa.

Sigo los partidos del Villarreal porque es el equipo con más argentinos titulares. Anoche grité bien fuerte el gol de Maxi López, y después grité más fuerte todavía el pase de Maxi López que le dio el dos a uno al Barça contra los ingleses, que son todos putos. El que no salta es un inglés, el que no salta es un inglés.

Pero a la vez me alegra que mis amigos estén a punto de conseguir los papeles. Y cocino la carne como dios manda, cocida, asada, a lo macho. Le pongo chimichurri, le pongo sal gruesa. Hago todo lo que hay que hacer. A veces hago más de lo que hay que hacer. Y sin embargo, a veces, a solas, mirando por la ventana, cagado de frío en pleno febrero, pienso que no podría vivir otra vez en Argentina. Es más, a veces pienso que no he vivido nunca en Argentina, que he tenido un sueño, un sueño real y nítido, que he tenido la sensación maravillosa de ser de allí, pero que nunca, en realidad, he estado.

Que jamás me he quedado una noche entera esperando un trasbordo en Moreno, muerto de miedo. Que nunca en la vida me robaron el discman en la estación Victoria, ni que nadie me puso jamás un cuchillo tramontina en la garganta para sacarme el bolso. Que nunca me dijeron que me iban a pagar y después no me pagaron. Que nunca dije "la semana que viene te pago" y después me mudé de ciudad para no pagarle a nadie.

Todo me parece un sueño, a veces. Hasta este DNI que sigo llevando (al pedo) en la billetera, el celeste con el logo del Mercosur, el que tiene mi cara de antes. Ya no es algo real o palpable. Este documento plastificado ya se ha convertido en otro de mis esfuerzos por seguir aferrándome con desesperación a un lugar en el mundo, a una utopía, a una noche interminable de mis veinte años, a unos amores y a unos amigos, a una mesa llena de libros y porro y mugre y lamparones de vasos de cerveza.

¿Y esta foto? ¿De quién es la foto en este DNI? A veces me miro en esta foto, la miro detenidamente, y no me reconozco. No soy yo del todo, es un doble, un doble mío, un doppelganger, un double walker, un conocido, un tipo que se parecía mucho a mí en algunos gestos, en ciertas manías choubinistas. Pero ahora esta foto puede ser la de cualquiera —me digo—, aunque hay alguien que con toda seguridad no está allí, posando como un estúpido en la Policía Federal a principios del año 2000: allí no está, ése no es.

Y entonces concluyo, muerto de miedo, vencido, caducado, que en esa foto ya no hay identidad por la que valga la pena pelear. Porque ésa no es la foto del padre de la Nina. Ni lo será nunca más (ni lo seré nunca más), por más yeísmo que arrastre mi lengua hasta que el paladar se me seque de gloria morir. Ésa no es la foto del padre de mi hija. Yo es otro, ostia puta, y vengo a descubrirlo ahora, en febrero, en Barcelona, y con esta lluvia triste que parece mercedina.

Hernán Casciari
jueves 24 de febrero, 2005


¿Te gustó esta historia?

Pertenece al libro España decí alpiste, de Hernán Casciari. Está a la venta en la Tienda Orsai y te lo mandamos a tu casa sin gastos de envío.


04/11/2013 a las 04:05
La concha de tu hermana, gordo.
Soy muy argentino como para poner gracias.
LucAsh
26/04/2006 a las 15:34
Menudo pedazo de párrafo final.
Norma
19/04/2006 a las 12:12
Sé que el 24 de febrero de 2005 queda ya muy lejos, pero tengo la justificación de haber encontrado hace poco tu blog y de estar poniendome al día.

Soy mexicana y vivo en Sevilla, me pasa igual, vivo contando la diferencia horaria e imaginando qué estarán haciendo en Victoria (soy de ahi). A veces por las noches me gusta recorrer las calles de la ciudad y desear estar parada en alguna calle y salir corriendo a mi casa, tocar el zaguán y que Rosco mi perro salga a recibirme el primero.

No pasa un dia sin que le diga a mi esposo lo que hacen mal en España, lo corrijo al hablar (sube para arriba, entra para adentro son mis favoritos!) el pobre es un santo y además sabe que nuestra casa es territorio mexicano (el refrigerador, el armario, el album de fotos, etc.)

Pero cuando voy a México me doy cuenta que ya no puedo vivir ahi, es más, mis amigos y mi familia me ven diferente, como si tuvieran que explicarme cosas para que yo entiendiera las conversaciones, los chistes, la comida (¿?).

Tampoco soy de acá, no soy española, no hablo como ellos, no pienso como ellos no vivo como ellos.

Aún asi quiero volver: "México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aqui".
Fel
14/04/2006 a las 08:37
Cuando eramos un poco mas pendejos que ahora, habia una cancion que decia: "Hay que aprender a resistir. Ni a irse ni a quedarse, solo a resistir... Aunque seguro que habra mas penas y olvido..."

Si un dia vas a Palma, pasa por lo de Lito y mandale un abrazo de mi parte
Guillermo Gutiérrez
09/11/2005 a las 23:18
Hernan, Amigos todos:
En una ciudad mexicana llamada Tampico en el estado de Tamaulipas, subsisten tres argentinos que integran toda su comunidad y dos de ellos no se hablan desde hace decadas porque uno le dijo pelotudo al otro. Los tres llegaron hace poco menos de medio siglo a probar suerte con el futbol y jugaron en la liga mexicana de primera división. Hoy cada uno se dedica a algos diferente. El Che Casaubón tiene un restaurante éxitoso que ofrece carnes argentinas y pescados y mariscos de la región, sus hijoS viven de la chiche del padre al igual que sus nueras y sus nietos. El Che Bonelli es otro argentino que en su momento tuvo su restaurante de cortes de su pais y que con el paso de los años se hizo de propiedaxdes qaue hoy arrenda lo que le da la oportunidad de dedicarse a rascarse la bolitas. Pero yo me quiero referir con este escrito a mi amigo el Che Enrique Carretero García que con peculiar sentimentalismo solo se dedicó a vivir del recuerdo glorioso de llevar al campeonato nacional llamado Tampico y posterormente se avocó a la locución en radio y televisión sobre su tema favorito, e futból. Hoy el Che Carretero esta enfermo, esta en los últimos días de su vida, sigue en televisión una vez a la semana, escribe escribe una columna en un periodicucho y tiene pocos amgos. Enrique Carretero es argentino y extraña su raza, extraña su país,los extraña a ustedes. Diganle algo, escibanle y yo se lo daré con gusto y a el le dará mas.
Saludos
Guillermo Gutiérrez G.
Amigo del Che Carretero
Pande
18/07/2005 a las 15:33
Hossssssssssstia ;-)
A mi me pasa lo mismo, el pibe que salía con sus amigos y bebía hasta quedar del culo en Bs As se ha transformado en una persona que no puede terminar una lata de cerveza sin marearse.
Desconocido Insecto
19/06/2005 a las 00:43
¿Quién eres Hernán? ¿Dónde puedo leer más cosas tuyas? Me gustaría ponerle cara a esas palabras.
luis ricardo
21/05/2005 a las 23:21
Es duro saberlo, home is where the heart is.
PABLO
11/05/2005 a las 19:46
QUE JORACA SABRAN LOS VASCOS O CATALANES SOBRE PATRIA, NACIÓN O PUEBLO. SOMOS 200.000 ARGENTINOS QUE CALCAMOS LO QUE PENSAS VOS. ESO ES UN MISMO SENTIR!
Gely
09/04/2005 a las 21:28
Hola Hernan: ¡¡como me gustaria , haber pasado alguna vez por una situacion semejante!!, ser de aqui , pero , sentirme de otro lugar , no porque aqui me haya ido mal , muy por el contrario , me ha ido muy bien , pero me siento una exiliada dentro de mi propio lugar , por muchas razones que ya pasaron , pero que estan ahi ; y ese es el gran desafio , nunca ser de ningun lugar , hacerlo a medida que van cambiando las cosas , es decir , comenzar donde la vida nos da la oportunidad.Saludos Gely
Adrian
28/03/2005 a las 01:40
Hernan, cai en tu blog de casualidad. Empece a leer uno a uno tus posts y debo decir que este me mato de manera especial.
Hace algo mas de 3 anios que vivo fuera de Argentina, 3 anios en Italia y desde hace unos meses en Chipre.
Mis viejos a su vez viven en Argentina pero son asturianos, cuando me estaba por ir a Italia me lo dijeron y nunca lo supe ver, me dijeron que despues de un tiempo no me iba a sentir ni de alla ni de aca, y luego de un tiempo putee el hecho de que los viejos de vez en cuando tienen tanta razon.

Un abrazo desde Chipre

Adrian
El Bruche
22/03/2005 a las 16:20
Hernán, no sé si leerás los comentarios de blogs pasados, en una de esaas sí. Descubro tu sitio y me desazno tratando de leerlo completo, en una tarea desmesuradamente titánica.
Este texto me dejó rebotando entre las paredes de mi casa. Mi casa que ya no es Buenos Aires, pero que sigue siendo Argentina, mucho más abajo, pero Argentina al fin. Una Patagonia que no conocía y que finalmente hice mía, de mi familia y de mi hija. Pero seguimos siendo un país tan fracturado que siento muchas de las cosas que vos sentís en otro continente.
shered
08/03/2005 a las 23:37
Sos un hijo de puta, dejo de leerte por un tiempo y cuando vuelvo me haces llorar. Y encima empiezo adorándote y termino pensando: "a este gordito o lo puteo, o dejo de dirigirle la letra (que la palabra no puedo, a mi me costaría más que unos centavos...) o lo amo para el resto de la vida porque me está enseñando lo que hubiera sido de mí si hace dos años no me cortaban las alas por una puta firma..."

El caso es que siempre concluyo en que sos increíble y que aunque digas lo que digas, no sos más ni menos que Casciari, ese de Mercedes, el que la maestra le auguraba un futuro nefasto, el que escribe como muchos quisieramos, el que ya no está acá, el que desde allá nos enseña como es estar de los dos lados, el padre de la Nina, sos Hernán, ese...

Besos, argentos con muchas "ye" y olorcito a porro y cervezas.
Konectada
04/03/2005 a las 17:18
Es que, como dijo Isabel Allende algunos salimos de la patria como inmigrantes y nos hemos convertido en exiliados.

La sútil diferencia es que el inmigrante sale con sueños y mas que nada con las tremendas ganas de volver.
El exiliado esta impedido de regresar, y las causas de este impedimento pueden ser muchas,incluyendo la costumbre, lo comodo.

Me veo mucho en tus palabras que aunque en mi país no hay pibes, ni tomamos mate si leemos mucha Maitena.

al igual que a ti me cuesta entender que el futuro es esta copia 3/4 a blanco y negro de lo que fui y de lo que sueño puedo ser. Que no es todo lo que es y tampoco lo que dejo de ser.

Como yo lo veo la diferencia es una: es un sueño; es una razón por que luchar y una causa para levantarse en las mañanas.

Tal vez sea la excusa barata del que se acostumbro a ser víctima y de repente se quede sin nada por que luchar por que ya no hay de que quejarse. Con esta excusa tampoco hay que "conformarse" con las cosas a medias por que dejan de estar las excusas del subdesarrollo para ser mediocres.

La vida donde pagan a tiempo, donde todos estan bien y solo yo importo, me deja sin sueños, me deja sin nada por que luchar-

Esa es mi excusa y a ella me apego.
nariCa
03/03/2005 a las 17:57
acabo de leerlo y se me puso la piel de gallina... será por la emción o porque el aire acondicionado me esta freezando?? Un poco de las dos cosas.
El padre de un amigo (italiano) decia que la patria de él es la que le permite vivir y dar de comer a su familia... así que Herni (si se me permite el diminutivo) tu patria será eso, no? Tendrás una patria Economica y social distinta de tu patria emocional.
Besitos
Ciro Tankelo
01/03/2005 a las 18:23
Basta de llanto. Las únicas personas que valen la pena son las que se atreven a traicionar su cuna.
Nando
28/02/2005 a las 13:36
eso, justo eso es lo que estaba pensando, pero ni en pedo lo puedo escribir asi.
Pero lo mas terrible es la estacionalidad, cagarte de frio en febrero...

Saludos desde Milan
walquiria
27/02/2005 a las 23:17
Hernán:
Me emocionaron mucho tus palabras... se vé que salieron del fondo de tu ser, con esa bronca refrenada de no saber si está bien o está mal, pero es así...
Cariños
Walquiria
montuna
26/02/2005 a las 15:53
Hernán: cuando tenía 20 años estuve presa en Venezuela y no acepté conmutación de la pena por exilio porque tuve miedo de sentir eso que sientes tú ahora. Hoy, lamento no haberme ido, pero también siento nostalgia de cosas como tu blog.Cuando no apareces, siento que me exilias. Y si te encuentro como hoy, vuelvo a una "patria", a una realidad que siento mía, aunque no sea argentina.
Gambetita
26/02/2005 a las 08:31
No me voy ni en pedo.
¿No sería este otro de tus experimentos?
Por lo menos te dio resultado tirarte al piso y pedir penal como orteguita: ligaste dos gallegas que te quieren cojer para tomar un cafecito.
Caribé
26/02/2005 a las 03:51
Cierto. La nostalgia no es sólo de otro lugar, es siempre del pasado de ese otro lugar.
Y eso ya no está más, ni aquí ni allá ni en parte alguna (como no sea en los tales registros akásicos que al efecto sostienen que existen los creyentes de ciertas extrañas doctrinas).

Hernán: ¿Por qué será que puedo comentar aquí, pero en el post de la cata de vino no?
Barluz
26/02/2005 a las 01:29
Lo quiera uno o no, en el extranjero pasa a ser mas argentino que en argentina, porque el mundo te toma como representante dilecto de tu patria. Dejas de llamarte por tu nombre para ser "el argentino", te ven y te preguntan por Maradona o por Gardel o la crisis o la carne, segun el interlocutor.

Y es un estatuto raro el que uno adquiere, lo menos que se puede decir es que tiene muchas aristas. Extranas cosas que nunca te hubieras imaginado, pero a la vez sabes que hay engano en pensar que si volves recuperas todo aquello. Es un viaje de ida, y te quedas en una especie de puente, en un "entre" que enriquece y entristece.

Yo, argentina en paris, tengo tremenda nostalgia de mi buenos aires querido, asi como alla tenia nostalgia de los puentes parisinos antes de conocerlos. Y al final creo que en el fondo los lugares es uno el que los va creando y recreando, armando y destejiendo, llevandolos como el caracol su carcaza.

Vayan unas lagrimas arrancadas por este post, mezcladas con un poco de la nieve de este invierno que blanquea mi sien, un trago del matungo amargo que sabemos preparar cada manana y el gusto de los quesos franceses, que podridos y todo son riquisimos.
Hugo
26/02/2005 a las 01:23
Tus mejores posts los escribes cuando te ataca la nostalgia. Este tema es recurrente en tí, aunque en diferentes variantes, y siempre lo celebro.
No voy a decir de nuevo que no es necesario irse para extrañar, y para tener el sentimiento de pérdida (estoy en Trujillo, y siento como si fuese una ciudad distinta a la mía) porque sé que lo sabes, y el saberlo no cambia nada... lo que si quisiera decir es que estoy agradecido porque renunciaste, en su momento, a convertir Orsai en la página de Don Juan Vidente.
Alberto
26/02/2005 a las 01:20
De Octavio Paz.


Para ser yo, he de ser otro.
Salir de mí, buscarme entre los otros.
Los otros que no son si yo no existo;
los otros que me dan plena existencia.

A lo mejor en eso andas, Casciari.
smart
25/02/2005 a las 17:34
Cada vez que escucho o leo alguno que dice "no vuelvo ni en pedo" me duele no puedo evitarlo
Toro
25/02/2005 a las 16:49
Gracias por volver.
Ves? Siempre estás volviendo. Sabiendo como agitra las aguas que parecían calmas. La de nos los argentos que ansiamos recuperarte (?) y la de los españoles que se pelean entre adorarte y adoptarte o echarte a patadas.

Y que bueno lo del Bernard! Con que 21 años la nena????? Marche un telebeam!

Abrazo
Toro
Anika
25/02/2005 a las 15:20
No, no me molesté Patri. Es sólo que creo que los pánfilos no se circunscriben a un territorio concreto. No te discuto que tú lo seas y seas española al mismo tiempo, pero que si te paras a pensar verás que no tiene nada que ver una cosa con la otra.

Un beso.
AM
25/02/2005 a las 14:43
Muy bueno el texto. Hace falta kilómetros de agua y de aire, años de circo para darse cuenta que la patria por muy vapuleada que sea empieza con el desembarco de un espermio macho en la hembra ovula, sin papeles ni trámites de cancillería
Leo
25/02/2005 a las 13:23
Chauvinismo o chovinismo, Hernán. El doppelganger, ese ser que aparece en el Libro de los seres i maginarios y que Catalina La Grande vio antes de palmarla.
clari
25/02/2005 a las 11:50
yo, que soy hija de gallegos en argentina, me vengo a galicia, y desde siempre siento que no soy de donde estoy, no se que mierda busco, pero no soy de ningun lado, esta "morriña" nos va agobiando de a poco. Pero a los que están en argentina con todo en relativo orden no se arriesguen a venir como yo, con poca guita y sin papeles y menos a un lugar perdido de la tierra, donde dios, solo pasa para dejar lluvia.
Biquiños
Patri
25/02/2005 a las 11:03
Anika, no sé si te molestaste por mi comentario ("pánfila", "tímida"). No sé si serás española, pero vamos, que fue una broma tonta. Si te molestaste, te pido disculpas.
 olo mosquera
25/02/2005 a las 10:39
Que Dios lo tenga en su santa gloria. En el cielo, desde hoy, habrá rimas graciosas, canciones hechas con tres tonos, y un angel en moto recorriendo la eternidad.
lununa
25/02/2005 a las 10:23
Y encima se murió el carpo, Hernán.
tenteenelaire
25/02/2005 a las 09:45
¡La madre que me parió! Este post está buenísimo. Sé que es un rosario de cuentas perdidas, de identidades rotas y de ubicaciones ubicuas, pero ¡carajo! ¡Qué bien escrito... y no me refiero a tu sintaxis.

Un abrazo
Che, che, chetumadre
25/02/2005 a las 08:44
La mashoría de los argentinos no pronuncia correctamente la y, menos la ll. El yeísmo es un fenómeno fonético que está extendido en toda Hispanoamérica, e incluso en gran parte de España, pero en el caso de argentinos y uruguashos este fenómeno presenta una variante, que consiste en la pronunciación indistinta de ll e y como algo parecido al sonido de la ch. Por tanto, podemos decir que el cheísmo —y no el yeísmo— es una de las peculiaridades de los hablantes argentinos, claro, además de sus variaciones en la conjugación verbal (andá), muletillas (che, ¿viste?), lunfardo y una que otra cosa más.

Cambio y fuera, tío.
Sam
25/02/2005 a las 07:31
Es curioso... los que se van quieren volver y yo muero por irme a Madrid a la minima oportunidad.

"En Comala comprendí que al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver". J. Sabina

Salu2

Sam
25/02/2005 a las 07:20
¿Cómo te enteraste? ¿Andás patrulando al Google a tempranas horas de la madrugada?¡Yo lo acabo de ver!

Y Otra cosa: Tu cuñado Ernesto ¿tiene algo que ver con Ernesto Bianco, de "Mi cuñado"?
Bandancha
25/02/2005 a las 06:57
Una cosa mas, te cambio 100 blogs a lo Juani por cada texto tuyo escrito en carne viva. Y salgo ganando.
andancha
25/02/2005 a las 06:46
Morriña le dicen allá?
Lo de prestame diez pesitos es bien de acá. Eso parece que no se pierde.
ximena
25/02/2005 a las 06:16
mmmmmmmm y crei que era la unica que sentia eso, extrano mi pais, mi familia, el fricase,la incomparable marraqueta, la saltena, un queso decente para poder feir hasta los paros y marchas diarias, pero se acerca la hora de volver y no se, creo que no podria volver a vivir alla, aqui donde estoy es muy comodo y facil de vivir, pero ojo que no me siento una mas de este pais(eso va para lalodelce, por si acaso), asi que cuando llegue la hora de volver pues sera mas bien una corta visita y a empezar de nuevo en otro pais y a sentir la misma nostalgia....
ximena
25/02/2005 a las 06:16
mmmmmmmm y crei que era la unica que sentia eso, extrano mi pais, mi familia, el fricase,la incomparable marraqueta, la saltena, un queso decente para poder feir hasta los paros y marchas diarias, pero se acerca la hora de volver y no se, creo que no podria volver a vivir alla, aqui donde estoy es muy comodo y facil de vivir, pero ojo que no me siento una mas de este pais(eso va para lalodelce, por si acaso), asi que cuando llegue la hora de volver pues sera mas bien una corta visita y a empezar de nuevo en otro pais y a sentir la misma nostalgia....
25/02/2005 a las 04:23
Excelente. Coincido con Xtian que hay que ser personal para llegar a la gente. Hay una frase que me gusta de un escritor guatemalteco en Italia "Vivo regresando a Guatemala".

No sé cuál es tu situación. Pero puede ser que llegue el día en que regresés a Argentina y muy a tu pesar, descubrás que ya no le pertenecés. Eso tal vez sea de más matador. Puede que no te ocurra, ojalá no.
Vitorio
25/02/2005 a las 03:03
Hernan,
Leo el blog hace un tiempo pero recien ahora me animo a escribir porque de este tema algo se, como tantos otros que han dejado su opinión. Yo fui y volví y lo que puedo decirte de la experiencia es que lamentablemente estás condenado a sufrir. Así, puro y duro sufrimiento. Llamalo nostalgia, añoranza, como quieras, pero lo inevitable es esa sensación que sentís y describís en el post. Ahora, ¿por qué? La pregunta es interesante y díficil de contestar por la infinita variedad de circunstancias que generan una emigración. Yo solo puedo decir que la clave parece estar en que no solo te fuiste por propia elección sino que también tendrías un lugar donde volver y ser bien recibido.
Para evitar esa sensación de desarraigo tenes la opción de crear un club social y deportivo de Mercedes, Gowland y Julio Levin a la manera de como lo hacen en USA los inmigrantes o asimilarte a la sociedad española. Y asimilarte no es hablar de tu o comprar una pata de jamón por semana sino es llegar a sentir que podrías hacer el mayor de lo sacrificios por el lugar donde vivís y por los seres que viven contigo en el sentido más amplio. Pero hay una esperanza detrás de esta angustia. Tu hija, Nina, no va a sufrir como vos. Ella, si te quedas alli, va a ser una españolita/catalana más cuyos padres eran argentinos. Como yo (mi papa era polaco), como tu papa o abuelo o bisabuelo o aquel que haya llegado por primera vez a la Argentina desde Italia (supongo que Casciari es de ese origen, sino mil perdones).
Coincido en el sentimiento con #37 en la infinita tristeza que me causa conocer o escuchar a gente tan lejos de lo suyo...
La Oruga Gritona
25/02/2005 a las 02:59
Yo, desde que me fuí de México, he perdido dos gatos, dos abuelos, dos mujeres, tres primos, una casa...
En realidad, para el mí el tiempo sólo pasa en la medida que lo que dejé atrás se desvanece.
Así que entiendo perfectamente, y es febrero.
La Che
25/02/2005 a las 01:28
Es un sentimiento bravo la nostalgia, yo la padeci todo el tiempo que vivi fuera de Argentina. Uno magnifica todo los recuerdos, extraña lugares, voces, aromas, sabores, códigos. Siente que todo lo que lo rodea no le pertenece. Es como vivir en una jaula de oro. Todo muy lindo pero uno esta preso, preso por no poder estar donde uno desea en el momento que lo desea. y todo esta lindo , acomodado, perfecto, pero uno siente que no le pertenece. Te sentís como en la mansión de la casa del vecino, por más bien que estés en algún momento queres volver a casa. Y cuando por fin lo haces no es todo tan fácil, empieza la nostalgia al revez. Te cuestionas si hiciste bien en volver, extrañas las cosas que viviste en ese otro lugar, y empezás a hablar de lo bien que la pasaste allá, de que habia tal o cual cosa. De que allá esto (lo que sea) era mejor. Cosa que estando allá era insoportablemente al revéz. Y uno pecaba de argentino agrandado. El inconformismo dura un tiempo de adaptación hasta que se recupera lentamente la identidad, el DNI ya no es un librito donde quedó la foto de aquel que fuimos alguna vez. Lo volvemos a usar y todo empieza a acomodarse adentro de uno. Recuperamos nuestro tono original, que deja de ser esa mezcla que no nos convence porque no es de ningun lado. Poco a poco no usamos más las palabras nuevas que habiamos incorporado casi sin querer.
Pero siempre vamos a seguir extrañando algunas cosas de aquel otro país, no llega a ser tan fuerte como la nostalgia, pero uno añora aquello que no tiene.
En mi caso yo tenia muy claro que queria volverme. No sabia como ni cuando, pero sabia que queria volver. Ahora si hubiera estado segura de que lo que queria era instalarme en ese otro lugar, hubiera luchado para no sentir más esa nostalgia, porque se sufre mucho. Es como cuando se te muere alguien, vos sabés que nunca más y entonces tu vida continúa y cuando viene algún recuerdo tratamos de hacerlo a un costado. Porque asi como no es sano vivir pensando en los que ya no están. Tampoco, imagino yo, debe ser sano querer aferrarse a la identidad que alguna vez tuvimos. Porque no nos dejamos empezar otra historia. Porque vivir allá y querer saber todo de acá, hablar como acá, y demás, es más o menos como querer saber en que anda el novio/a que nos dejó, o que dejamos, y estar pendientes de eso, no nos deja despegarnos de lo que fue alguna vez, pero que pertenece a nuestro pasado.
No sé, estoy como pensando en voz alta. Es un tema complicado y dificil. Pero es tan solo una opinión más de las tantas que te llegan.
Una cosa más, no se si a vos te pasa Hernán pero a mi hubo una sola palabra que no pude modificar "canilla" la canilla es la canilla, a mi que no me vengan, y dicho así:" caniya". Después me entere que esto le paso a todos los argentinos que estuvieron afuera.
Un abrazo.
Alberto
25/02/2005 a las 01:18
Mientras escribas y te leamos estás en España, Argentina, México...
Va esto de Octavio Paz.
Hermandad
Soy hombre: duro poco
Y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
Las estrellas escriben.
Sin entender, comprendo:
También soy escritura
Y en este mismo instante
Alguien me deletrea.
paquirro
24/02/2005 a las 21:37
no llores, maricon. esta bueno el post
Paloma
24/02/2005 a las 21:13
Me acordé de algo chistoso (Aunque a Hernán no le gustan las personas que cuentan chistes, me lo permito, porque es una historia real)... En Chile le decimos Confort al papel higiénico, hay una anecdota muy buena con un español que vino hace un tiempo.. Trataba de hacerse entender en la casa donde se estaba quedando y después de un buen rato, la señora le dice... "ahhhh... lo que usted quieres es Confort"... -"No señora, yo no pido tanto, lo único que quiero es un pedazo de papel para limpiarme el culo"... Perdón por el aporte.
Xtian
24/02/2005 a las 21:02
Tenia una bronca intima de que la popularidad de Juancito nos quitara a Orsai, el blog tuyo que mas disfruto. Me equivocaba, acabas de escribir un clasico.

El cliche que se me ocurre es: hay que ser personal para ser universal, y este texto lo demuestra.

Yo volvi a Baires y a las 3 semanas se metio un pibe atras mio con un arma en un cajero automatico y me afano 300 mangos. Y la gente que fuma en todos lados, los pibes que ahora te dan la mano y te besan para pedirte guita en el subte, las montanias de basura con alpinistas en sus cumbres revolviendo entre botellas de plastico y carton, y etcetera y recontra etcetera.

Pero estoy mejor aca. Y estoy mejor aca ahora, despues de haber ido y vuelto.
Torombolo
24/02/2005 a las 21:02
Angel #28 yo que Hernán te mando a la mierrrrrrrrrrrr
Anika
24/02/2005 a las 20:31
Yo conozco algunas españolas que no son pánfilas, Patri. Incluso conozco algunas que no son tímidas. Así que quizá lo tuyo sea por otra cosa.
 olo mosquera
24/02/2005 a las 20:19
Si vos vieras mi casa, Leo, te darías cuenta que lo que me mata el espiritu no es el confort, sinó las cucarachas.

PD: Bernard, no. El de Xtian es el hermano mayor.
leo
24/02/2005 a las 20:09
Hernan: no dejés que el confort te mate el espiritu.
Patri
24/02/2005 a las 19:50
Yo creo que nunca dejarás de ser argentino. Como han dicho más arriba, sólo estás "adormilado". Estás incluyendo otras "personalidades" a tu forma de ser, a tu "argentinismo crónico", creo yo. Pero no dejarás de ser lo que eres. Sólo por tu nostalgia y tu rebeldía, ya queda mostrado que nunca dejarás de serlo, por mucho tiempo que "duermas".

Coincido con Sonia: sería estupendo conocerte y tomar un café. Además, sería fácil: como buen argentino, seguramente hables sin parar :P y yo, no sé si como española de pro, soy pánfila y tímida, así que más escucharía que otra cosa. Ojalá pueda darme yo también un paseíto de Madrid a Barcelona para verte (me pilla más cerca de Buenos Aires, pero preferiría ir a BsAs, la verdad).

Besos grandes, Hernán, para ti, para Cris y para Nina.
lalodelce
24/02/2005 a las 19:43
Esta manhana cuando vi mi "you've got mail" y era tuyo, salte en una pata como si me hubiera escrito el hombre de mis suenhos. Me tengo que psicoanalizar. O conseguirme vida propia.

Anyhow, el asunto de las raices y los desarraigos lo llevo en la piel. Resulta que tengo raices japonesas y yugoslavas y naci en tierras sudamericanas. Asi que ahi siempre fui considerada una hija de emigrantes. Y ahora que vivo en el norte sigo siendo una emigrante, aunque esta vez por mis raices sudamericanas. Nada! que algunos nacimos para no pertener a ninguna tierra. Motivo por el tengo mas fuerzas para pertenecerme unhas y dientes a mi misma.
Ginger
24/02/2005 a las 19:10
Esta mañana Lalo Mir abrió su programa de radio hablando sobre lo que sienten como Patria los argentinos que están en el extranjero. Venía a cuento de un artículo que apareció en el diario El País. No pude resistir la tentación de mandarlo a leer este post, aunque no se si lo hizo porque no terminé de escuchar el programa, pero lo que sentí es que en este escrito vos respondías todas las preguntas que él se hacía.
Igual yo te entiendo, pero no puedo evitar que me de mucha tristeza lo que decís.
 Teresiña
24/02/2005 a las 18:40
Qué maravillosa manera de retomar Orsai! Casi me hacés llorar en el laburo, que te parió. Siempre vas a estar acá, aunque la nostalgia mal digerida no te deje. Al menos en el alma cursi, retorcida y conmovida de los que nos convertimos en incondicionales de tu verba, pibe
lununa
24/02/2005 a las 18:14
Si, Faivel, y encima te llamé y me daba ocupado.
Rabino
24/02/2005 a las 18:11
Si yo supiera escribir, hubiera escrito el mismo comentario que Faivel. Espero que me permita acompañarlo con mi firma.
Elteta
24/02/2005 a las 18:10
Que feo cuando te tratan de consolar de algo que nunca pasó
El Angel Gris
24/02/2005 a las 17:24
Hey #29 Vos empezaste.
 olo mosquera
24/02/2005 a las 17:15
Entre Sonia (#8) que me pregunta si estoy sufriendo, Torombolo (#25) que intuye que estoy en crisis, y el Angelgris (#28), que directamente se acuerda de mí escuchando por la radio el himno nacional al suicidio, yo creo que lo que empezó siendo un texto escrito esta mañana bajo los efectos de la llovizna, se va a convertir en una desgracia antes de la noche.
lamaga
24/02/2005 a las 16:39
Pah, me emocioné un toco. Acabo de regresar de Uruguay y me pasa exactamente lo mismo que a vos.
Tiene razón el que dice que cuando volvés te recuperás.
Yo decidí que pese a todo lo que decís voy a volver, no se cuando pero voy a hacerlo.
Arriba.
J.Lo.
24/02/2005 a las 16:37
Para mi que te has quedado en medio de ninguna lado, con un pie en el umbral y otro perdido en la neblina. Neblina que seguro hay más.

Alguien me digo alguna vez, que seguro no podria vivir en otro lado, decia que si; ahora, pues quien sabe.
Torombolo
24/02/2005 a las 16:35
Hernán: yo he tenido la "desgracia" de tener que vivir afuera por laburo, en mi caso me mandaban, por más que me gustaron las diferentes experiencias, yo necesito volver a mi Mendoza, es el único lugar en el mundo donde me siento en casa. Pero hay algo que siempre hay que tener en cuenta, cuando te vas acá la vida sigue, y uno cree que vuelve y todo va a ser igual, y la verdad es que tenés que reconstruir en cierta medida tu vida, tenés los cimientos pero te faltan un par de paredes , el inodoro en el baño. Cuesta un laburo, pero tambien sirve para deshacerte, de ese par de pelotudos que no sabias como sacarte de encima. Espero viejo que tan solo sea una crisis pasajera , y acomodes el marulo, ia sea ( soy cuiano) como argento o catalá
24/02/2005 a las 16:05
Ciertamente que en ocasiones es complicado estar unido a dos mundos diferentes y darse cuenta que, aunque no quieras, empiezas a pertenecer más a un lado que al otro. Como colombo-ecuatoriano es algo que conozco muy bien. Muchas veces quisiera tener una sola patria como la mayoría de gente pero creo que también tiene ventajas el no ser realmente de ninguna parte. La ciudadanía mundial es un gran remedio contra la intolerancia. En cambio, el patriotismo, como decía Anthony de Mello, "es una enfermedad tan perniciosa como el racismo".
pablotossi
24/02/2005 a las 16:01
taqueloparió!!! ... este texto me puso la piel de gaYina!!! (más que los de donjuan!)
Alejo
24/02/2005 a las 15:43
Hernán,

Este texto me ha emocionado como pocos. La verdad que te extrañaba. Sólo decirte que parece que lo que dicen algunos, eso de que sólo regresa el que nunca se fue, debe ser cierto nomás. ¡Lo parió!.

A Nina enseñale a yeyar, en Barcelona justo, y le vas a crear un trauma de la ostia, tío.

Un abrazo

Alejo

PD: No mencionaste la costumbre de andar siempre con el boludo a flor de labio.
La Romu
24/02/2005 a las 15:41
Al final vas a volver.

Un beso grande.
PatoMusa
24/02/2005 a las 15:26
Me hiciste llorar!
(hace rato que dejé de hacer las cosas bien y abrir interrogaciones y admiración con lo signos correspondientes)

Y yo quejándome porque me cierran Hollywood Blvd. para entregar los Oscars...
Franco
24/02/2005 a las 14:46
Muchas veces las palabras de otros, nos interpretan mejor que las nuestras propias.

Por eso me animo a usar esas que dicen que "uno vuelve siempre, a los viejos sitios, donde amó la vida", y me parece que con este post, volviste a esos lugares.

Un abrazo.
Odalisco Smith
24/02/2005 a las 14:42
Necesitamos raíces y alas
La Romu
24/02/2005 a las 14:15
Otro argentino nacido en algún lugar de Buenos Aires, que se queja de tener el estómago lleno en el primer mundo.

Ninguna novedad.

(Cris, tus orejas ya son santas)

Un beso igual.
rebecca milans
24/02/2005 a las 14:14
por algo los griegos castigaban duramente cuando mandaban a alguien al exilio. de las cosas que tengo que agradecer a mi padre la principal fue la decision de no exiliarse a pesar de la gran adversidad politica y economica en los setentas,inclusive despues de ser preso. el desarraigo hubiera sido mucho peor, una especie de carencia para siempre, como un trauma, un golpe o el recuerdo permanente del momento que un camión aplasto a tu perrito
Paloma
24/02/2005 a las 14:13
Bueno, bueno, buenísimo... Invité a todos mis amigos y parientes argentinos a visitarte, a leerte, porque yo me emocioné de veras... también invité a todos los viven lejos de su tierra y me invité a mi misma a volver a leerte una vez más, porque te tenía un poco botado desde que cambiaste el diseño... No sé... supongo que es lo mismo, la nostalgia de lo que se conoce y se difruta. También vuelvo a reclamar por Nina... que yo ya la sentía casi Chilena... Tienes que volver a escribir sobre ella, aunque debas reconocer que será una señorita catalana.
JEL
24/02/2005 a las 13:36
Exiliado, que le dicen, che.

Pero por más vueltas que le des, siempre vas a ser argentino, Hernán. Ni aunque te cambien la nacionalidad dejarás de serlo, porque naciste acá.
Francisco
24/02/2005 a las 13:33
Mírate al espejo, cholo.
marci
24/02/2005 a las 13:20
Muy bueno! me adhiero
El Angel Gris
24/02/2005 a las 13:14
Te mando un abrazo.
 Interior
24/02/2005 a las 12:28
Ya lo sospechaba desde un principio, las raíces argentinas son las más débiles, pero por que están mal regadas, mal cuidadas, olvidadas, somos casi un injerto antes que una planta.
Te felicito Hernán, yo creo que hubiese claudicado mucho antes, ni esfuerzos hubiera hecho, estaría mas español que el Cervantes.
PD: El negro Dolina estará en Barcelona a partir del lunes 28, transmitirá su programa desde allí, no será les luthier, pero es lo que hay.
Sonia
24/02/2005 a las 12:14
Se me han puesto los pelos de punta a mi como a Cristina, pero por distintos motivos.

Nunca he tendio que salir de mi casa, de mi ciudad, de la que me regalraon mis padres. Y aunque a veces piense que mi sitio esta donde este yo, me has hecho arrepentirme: por que yo no se de lo que hablo, por q no echo nada de menos, nunca lo he echado, por que tongo todo lo qu conozco y conozco todo lo que tengo.

Quizas me vendria bien una cura de humildad. Extrañar mi yo en otro lugar que no sea el mio, pero donde me pueda pertenecer tambien.

¿Sufres Hernan?, ¿Se recuerda tanto lo que fuiste en otro sitio sintiendo que tienes todo lo que puedes desear? Mientras te leia te imaginaba golpeando el teclado enfadado, escribiendo con rabia, por que si cuentas esto a alguein en persona no te tomarian en serio... Me encantaria poder compartir lo que dices (no creo tener derecho, yo vivo en mi cuidad, no soy una desarraigada), pero cuando te leia tenia la sensacion de entenderte, pero de que algo se me escapara.... esa palabra en la punta de la lengua, ese detalle que una vez descubierto todo recobra el sentido.

Yo vivo en madrid, y auqneu no viene a cuento, en cuanto reuna unos cuantos "pesitos" quiero ir a barcelona, y quiero ir para conocerte. Si me das el si estaria encantada en tomar un largo cafe contigo... que me contaras estas cosas.

Un beso. para ti, para Nina, y dos para Cristina, que a veces, no se como puede soportar tanto argentinismo....
XavMP
24/02/2005 a las 12:11
Yo volví y empecé de nuevo en esta sudacalandia querida, la nostalgia de esos años en España es solo un mal recuerdo.

Las raices son profundas, pero está bueno regarlas toando lo mejor y lo peor de cada lado.
Ginger
24/02/2005 a las 11:59
Espero que cuando llegues y pongas un pie en Ezeiza descubras que el que ahora no reconcés solamente está dormido, y que nuestras cosas vuelvan a ser también tuyas. Sería una lástima perderte.
marcos
24/02/2005 a las 11:56
hernan a todos nos pasa lo mismo, yo trabajo, escuchando todo el dia la rock and pop, mientras estaba en buenos aires no leia la nacion ni en pedo, y ahora la leo todos los dias, junto a pagina, y a clarin para saber que pasa,
pero a pesar de todo, me suena lejano, y nunca volveria,(bueno unicamente para ver a la familia y a los amigos)
Mi hijo tiene 7 años, vino aca con tres
y el muy hijo de puta pronuncia, las "ll", las "y" las hace sonar como "i" y encima el muy turro pronuncia diferente las "s" de las "C" y de las "z".
cuando nina hable catalan ¿de que te vas a disfrazar hernan?
saludos marcos
Lali
24/02/2005 a las 11:52
Cambia el nombre, el país de origen, el país de destino... Es lo mismo, tampoco me reconozco.
Has puesto en letra mucho de lo que siento como exiliada en esta tierra de vikingos.
Gracias por pasarte por aquí de nuevo!

Cariños,

L
lununa
24/02/2005 a las 11:22
No podés escribir esto, pedazo de hijo de puta, justo hoy que llueve, que estoy enferma, que tengo los auriculares puestos escuchando por internet a los piojos en la mega 98.3...
No somos nadie, Casciari. No somos ni lo que dejamos allá, ni lo que está acá.
V. Onoff
24/02/2005 a las 11:20
Las raíces son largas. Pero no hay que exagerar...
topita
24/02/2005 a las 11:07
a veces no hace falta irte a otro pais para sentirte desarraigado y darte cuenta q la persona de las fotos antiguas q sospechosamente se parecen a ti, no son la misma persona.