Léase en voz alta

La semana pasada una cuenta regresiva calentó los motores de la nueva aventura de Orsai. Hubo más de mil comentarios con predicciones, incluso algunos adivinaron el nombre, pero nunca apareció la idea clave: «grandes y chicos leyendo lo mismo».

Ayer abrimos la página de Bonsai sin dar ninguna explicación.

OrsaiBonsai.com

La mayoría de los lectores (los más juguetones, los que están por acá desde el principio) entendieron enseguida lo que vamos a intentar desde el año que viene.

Pero otros, más nuevos o distraídos, pensaron que Bonsai será solo una revista infantil.

—¿No lo es?

—Si señor. Y no señor.

Lo explica mejor que nadie Borges en una conferencia. Don Jorge Luis hablaba, con envidia, de cómo la gente joven en el siglo diecinueve leía con pasión los libros de la biblioteca de sus padres:

—«En aquel tiempo, felizmente para los niños, no existía la literatura infantil», dijo Borges.

Y es cierto: Pinocho era una novela italiana de trescientas páginas. A Mark Twain lo leía el padre en voz alta, con los hijos, pero no para los hijos. Y una nena podía compartir con su madre a Louise May Alcott con la misma emoción literaria… ¿Se entiende? ¡Las dos con la misma frecuencia emocional!

En el siglo veinte eso cambió: nacieron las etiquetas. Una de esas etiquetas se llamó «literatura infantil», otra «literatura juvenil». Y otra, más pomposa, se llamó «buena literatura».

Los grandes y los chicos empezaron a leer historias diferentes y a solas, y apareció un sustituto para reunirlos: el audiovisual.

En los años cuarenta se produjeron dibujos animados de modo artístico, en donde los adultos concebían las obras pensando en todo el grupo generacional. Un ejemplo clarísimo es el tratamiento complejo en la construcción de la banda sonora de Tom & Jerry.

Pero mientras la imagen y el sonido evolucionaban, la lectura se alejaba cada vez más de la experiencia grupal.

Más tarde ciertos videojuegos fueron también unificadores generacionales, alguna música, ciertas actividades, y ya en nuestra época Los Simpson y las películas de Pixar.

Con la familia amarilla, o con Toy Story, después de mucho tiempo se volvieron a escuchar carcajadas adultas e infantiles a la vez. Reales y sinceras. No se reían exactamente del mismo chiste. Pero sí de la misma historia. Igual que con Tom & Jerry.

Y esa comunión generacional nos trajo ecos —añejos, genéticos— de aquella felicidad que sentían un padre y un hijo del siglo diecinueve cuando compartían la misma historia en un libro.

Y entonces… ¿qué pasó?

Después pasó que aparecieron estos tiempos.

Tiempos más locos, ansiosos y veloces.

Y hubo un giro impensable en la trama: llegó la conexión permanente. Eso nunca había pasado.

Ocurrió —sin que nos enteráramos mucho– una paradoja bastante irónica: desde hace uno o dos años los grandes y los chicos empezamos a consumir lo mismo, exactamente las mismas pelotudeces.

Pero cada uno en su pequeña pantalla individual.

Esta foto la subió a Twitter nuestro amigo Andrés Locatelli volviendo de Buenos Aires a Barcelona, hace unos días. Cuando la vi me imaginé un brevísimo diálogo a dos bandas entre esa familia:

—Papá, ¿qué quiere decir «free porn»?

—Eso no es para tu edad, Ezequiel.

—¿Cómo cambio mi foto de perfil, Valentín?

—No vas a saber, mamá.

Y después silencio y dedos movedizos. Tiqui tiqui tiqui.

Sospeché que esa podría haber sido —tranquilamente— la única conversación de la familia en todo el viaje, y entendí la gravedad del asunto: pasamos de leer el mismo libro en voz alta, a mirar dibujos animados en el comedor, a jugar al Candy Crush cada cual en su tableta. Grandes y chicos.

¿Leemos menos? No. ¿Disfrutamos menos? Tampoco. ¿Nos informamos peor? Al contrario. Casi todas son ventajas con la conexión. Pero hay una cosa que nos hace ruido, algo flotando en el ADN de los tiempos que nos taladra la cabeza.

Y creo que es lo siguiente: en el fondo sabemos que estamos perdiendo la experiencia grupal, íntima y cotidiana, de percibir las emociones a la vez, como un clan.

Esa letanía, ese eco, es la voz de un hombre de las cavernas explicándole a los suyos, alrededor del fuego, cómo logró cazar al mamut.

La pregunta que nos hicimos con Chiri una noche del año pasado (todavía estaba el bar) es si a esta altura de la velocidad, a esta altura de la soledad, a esta altura de nuestros propios hijos, a esta altura de nosotros mismos como padres, esa experiencia se podía recuperar.

—¿Podremos tener otra vez esa experiencia de clan? —me preguntó Chiri.

Le contesté la verdad:

—No tengo la más puta idea, Christian Gustavo…

Chiri se me quedó mirando, como si esperara algo.

—Qué pasa —le dije.

—Ahora tenés que decir «…pero lo vamos a intentar».

—Perdón, estaba mirando un mail. ¡Por supuesto que lo vamos a intentar!

—Ahí está mejor. Dame un beso.

Y así es que ayer, con el envión de un sueño nuevo, nació Bonsai.

Bonsai: un resumen

Bonsai es una comedia en papel que aparece cada dos meses (desde el 1 de enero), pero avanza todas las semanas como blogonovela en internet (desde noviembre).

El folletín virtual tiene mayor complejidad: un padre viudo reciente, llamado El Oso (imprentero y heavy metal), intenta educar a sus tres hijos con la única ayuda de su hermano menor (que es un imbécil), un abuelo vasco que se cree vidente, una mascota electrónica y, sobre todo, con las enseñanzas que antes de morir dejó Gabi, su esposa, para los tres hijos.

En la blogonovela contaré de qué modo el padre imprentero embarca a su familia en la construcción de una revista de barrio, hecha por ellos mismos. Más que un plan de negocio, lo que El Oso intenta es que los tres chicos se distraigan de la tragedia de no tener mamá.

La revista, que aparece realmente cada dos meses, es el trabajo terminado de los adultos de esa familia, para los tres hijos de esa familia: los mejores cuentos para leerles en voz alta o que lean, las historietas más alucinantes, y las enseñanazas de Gabi. Una revista que cualquier chico, de 6 a 90 años, puede disfrutar. Y se llama así —Bonsai—por una conversación entre Gabi y el Oso:

Eran los días finales; el Oso estaba muy triste, al costado de la cama de ella, y le dijo: «¿Qué vamos a hacer sin vos? ¿Tres enanos que no saben nada de la vida y un tronco como yo?». Y Gabi le contestó: «¿Un tronco y tres enanos? Pueden hacer un bonsai».

Hernán Casciari
Martes 22 de octubre, 2013

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285 comentarios Léase en voz alta

  1. juan manuel sotelo #139    6 octubre, 2016 a las 1:12 am

    Grosos los fui a ver a Mercedes, porque decidí hacer 100 km desde Virrey del Pino (La Matanza), hasta su pueblo para que me conozcan, es mas para que me conozca Hernan que tiene la suerte de andar por el mundo y no había tenido la suerte hasta ese día de conocerme y de yapa la lleve a mi esposa y trasca la pasamos genial. Después la mande a mi vieja y a mi hermana mayor, con entradas que había sacado para mi, en cap. a y por ultimo lo mande a mi hijo y la novia.

  2. Rodrigo Madrid #138    22 marzo, 2014 a las 5:50 am

    Gordo, sos mi idolo! me estas motivando a escribir de nuevo! Soy estudiante de periodismo y si te llego a comprar la revista me cago de hambre una semana, pero cada tanto alguna prometo comprar, total un arroz blanco acompañado de una Bonsai no está tan mal después de todo… Exitos con lo que se viene, que saliendo de un equipo como vos y chiri no te preocupes que explota!

  3. Alica #135    1 noviembre, 2013 a las 12:54 am

    Ya quiero tener mi ejemplar y sentir el olor a recien horneado.Muy bueno que hayan puesto en marcha a la familia Bonsai.No me cabe duda que, como dicen, permitira percibir las emociones a la vez,como un clan.
    Muy fuerte la imagen de la flia.en el aeropuerto!!!!!!.
    Bienvenidos!!!!!!!

      1. Burt Munro    1 respuesta1 noviembre, 2013 a las 9:53 pm

        Por ejemplo:

        CON ESTE PENDEJO VÍVIAMOS A LOS CHANCLETAZOS
        Escribe Chichita sobre los métodos educativos impartidos al niño Hernán en su infancia – adolescencia.
        (Acá iría una ilustración de Hernán partido al medio por un ojotazo maternal)
        “Lo mío era la previa, la cosa se ponía heavy cuando llegaba el padre”

  4. fbaldini29 #131    30 octubre, 2013 a las 2:40 am

    Uuuuuu, tremenda idea….!
    Cuantos somos..?
    Alcanza un asado de mamut para miles de personas…?
    De última lo trozamos, lo metemos al freezer y salimos a cazar otro en el 2015.

    Vamos la celeste en el repechaje…!

  5. Carolina Di Lorenzo #129    28 octubre, 2013 a las 11:15 pm

    GENIAL IDEA!!!
    La verdad que me han dado un gran gusto (no susto!) realizando este proyecto
    Soy docente y bibliotecaria, y a mis chicos les leo en voz alta cuentos “sin edad” y sus caras se transforman con estas historias que encima “son para grandes” ejje
    Me engancho ya a ser lectora y me pongo en contacto con uno de los distribuidores de L Plata que me queda cerca.

    Veremos que pasa…quien dice que en el 2014 mi proyecto pedagógico se base en este libro 😉 Ya les contaré.

    Mucha merd!! y aqui estamos, losque siempre comentan y los que como yo, leemos en el silencio de nuestros hogares, pero compartimos cada momento. Saludos!!!

  6. Felipe Yáñez #128    28 octubre, 2013 a las 6:14 pm

    Se vienen unas cuantas para Chile sí o sí. Las pago a medias con mi hermano, él tiene hijos y las ocupa ahora, yo cuando tenga los míos. “Tesoro guardado”.
    son 18 usd por correo a chile también? o hay recargo por subir y bajar la cordillera?. me conviene siempre a través de distribuidor?
    Saludos Hernán, qué gusto este nuevo proyecto.

  7. Armei #127    28 octubre, 2013 a las 4:39 am

    Hernán, tenés toda mi admiración por volver a encarar un proyecto así. Me entusiasma mucho, después del vacío por el final de Orsai.
    Pero además te contacto porque me gustaría hacerte un pequeño pedido. Soy estudiante de comunicación en la UBA, y en una materia que tiene un nombre muy largo pero básicamente habla sobre la cultura y la tecnología, estoy haciendo una monografía sobre los cambios de la industria editorial a partir de la llegada de Internet. Y creo, sinceramente, que no hay una entrevistado en el mundo mejor que vos para el tema. Me encantaría que me pudieras dedicar unos minutos por skype (moriría eternamente de felicidad), o al menos dos o tres respuestas por mail.
    ¿Hay alguna posibilidad de que esto sea posible?
    Un abrazo!

  8. Cristian #123    1 respuesta25 octubre, 2013 a las 3:59 pm

    Gordo gay!
    Habilita alguna lista de futuros distribuidores o algo así! Se me cayeron varios que me compraban la revista y no llego a 10 para comprar un pack!
    Si alguno esta interesado y le queda comodo retirar por Caseros o Martín Coronado que chifle!
    Abrazo!

      1. Margarita Manterola    1 respuesta27 octubre, 2013 a las 6:03 pm

        Y los que no tenemos facebook?

        Yo estoy en Munich y me interesa saber si hay otros interesados, no me puedo comprometer con 10 si no hay otros que me digan que también les interesa.

  9. Doctor G #122    1 respuesta25 octubre, 2013 a las 1:00 pm

    Bueno, ya se me fue la tensión que encontré a Gabi. Es que soy fiel 🙂 y no quería empezar una etapa nueva con una distribuidora distinta. Visca Bonsai!

  10. Gabriela #117    2 respuestas24 octubre, 2013 a las 8:44 pm

    Queridos y fieles suscriptores: el año que viene sigo siendo distribuidora en la zona del Born en Barcelona. ¡A suscribirse a Bonsai!

    PD: al final era un proyecto transmedia, qué modernos.

  11. THEVILLACRESPORKER #116    24 octubre, 2013 a las 7:51 pm

    Bueno. Los ansiosos como yo les envían mensaje a su distribuidora el mismo lunes, ya que no figura en la lista de puntos de venta (había solo 3)y le confirma su lealtad, por si piensa distribuir. Pasan los días, el número crece y MP no aparece, ¿qué onda, MP? Pongase las pilas…

  12. petisui #114    1 respuesta24 octubre, 2013 a las 6:20 pm

    Lo que me gustaba de Revista Orsai era su aspecto literario. El nuevo proyecto no me seduce porque sospecho que se alejará de la literatura para coquetear con el comic. De cualquier manera compraré el primer número para ver de que va. Como siempre se lo encargaré a Quiosquito.

  13. Tilinga de cuarta #110    24 octubre, 2013 a las 11:17 am

    En mi casa, ya habían matado al mamut.

    Muchas noches les leemos a mis hijas los post de Orsai. Y nos reimos y nos emocionamos juntos.
    Y esas noches, aunque ya adolescentes y con novio, traen el colchon a nuestro cuarto y dormimos otra vez tranquilos, en la cueva, juntos.
    Esperamos Bonsai encantados.

  14. María José Cardinale #107    24 octubre, 2013 a las 1:04 am

    Yo la estaré leyendo en Rosario… Y mi hna Paula que se fue a vivir a España la estará leyendo desde allá… Creo que de alguna manera las dos estaremos leyendo Bonsai (en voz alta) para la otra… Bonsai transoceánica!

  15. Polanesa #106    1 respuesta24 octubre, 2013 a las 12:37 am

    Qué bueno poder seguir pasando por acá y no dejar de sorprenderse.
    La lectura en voz alta me agarró hace un par de años en medio de un viaje. Andaba por Bolivia con una amiga y 2 pibes más que conocimos por ahí, y una tarde de tormenta nos colgamos leyendo entre todos un libro que había llevado (etiquetado como novela infantil), Momo. A partir de ahí, todas las noches, los 4 boludos de veintipico, enganchadísimos leyendo un capítulo más, y dale, otro más y después a dormir y a seguir viaje.
    Ese libro quedó en Puno (involuntariamente), para que algún otro continuara con su propósito en la vida. Pero fue genial.

  16. El Gusta #105    1 respuesta24 octubre, 2013 a las 12:19 am

    Hernán, quise hacer la compra de un pack de diez y me salta esto:
    Fatal error: Call to undefined method Usuario::idMiDistribuidor() in /home/bonsai/domains/orsaibonsai.com/
    public_html/serv/inc/mayoristasInicio.php on line 39
    Help!

  17. El Gusta #103    3 respuestas23 octubre, 2013 a las 11:54 pm

    Che, Hernán, ya que lo nombraste y que está en el proyecto (además de llevar adelante ese EXCELENTE proyecto que es Imaginaria)¿escuchaste la música de Eduardo Abel giménez?