Cincuenta minutos con Gravinsky

—Tome asiento, Casciari —me dice Gravinsky cuando entro a la consulta, y revisa con rapidez la libreta donde apunta mis cosas—. El jueves pasado usted me decía que prefiere darle la razón a todo el mundo, que le huye a las confrontaciones intelectuales. ¿Es correcto?—Sí —le digo—, más o menos era eso. Como si tuviera agorafobia, como esa gente que tiene miedo de salir a la calle, pero en el terreno de las ideas. Me rompe mucho las bolas discutir. Ya no discuto.

—¿Y por qué cree que le tiene pánico al debate?

—No es pánico.

—Si le huye es pánico.

—No se le huye nada más que a lo que se le tiene miedo; también uno se va cuando es al pedo.

—Y usted piensa, entonces, que debatir es en vano.

—Creo que la discusión que se somete a debate hoy en día no tiene goyete.

—¿Por qué?

—La gente está muy alterada por las circunstancias, Gravinsky. Las circunstancias parecen confusas, hay muchos gritos, muchas voces. No creo que a nadie le interese realmente llegar a alguna parte. Pienso que resulta más reconfortante el medio que el fin.

—¿Cuál es el fin, Casciari? Según su óptica, claro.

—Las ideas, de eso no hay dudas. Las circunstancias debieran ser solamente los medios, y nosotros somos unos idiotas que nos vamos moviendo de un lado al otro. Pensamos cosas, hacemos cosas.

—¿Usted qué piensa?

—Nada nuevo, lo de siempre: que la humanidad está sumamente cansada, nada más. A mí me preocupa mucho el lugar que ocupa la sensatez en medio de esta especie de cansancio crónico.

—¿La sensatez?

—La inteligencia. Tendría que haber dicho la inteligencia, pero me suena a ensayo sociológico.

—¿Y qué lugar ocupa la inteligencia?

—Por lo menos, un lugar súmamente cómodo. Creo que la gente se terminó por cansar de las ideas.

—De las circunstancias también parece haberse cansado.

—Pero esto es más común: porque las circunstancias se suceden invariablemente, y nos cansamos de las cosas que pasan cada tanto. Somos muchos, nos pasan cosas distintas, hacemos una cagada atrás de la otra, tenemos miedo de morirnos, miedo de quedarnos solos, de no ser correspondidos, de no envejecer con la persona que deseamos, etcétera, y vamos actuando según eso.

—¿Entonces?

—Lo que hasta hace un tiempo pasaba, y ahora ya no, es que por encima de los hombres y de las circunstancias siempre había un lugar para las ideas. Y esas ideas eran diversas, eran muy contrastantes incluso. Ahora parece haber una sola inteligencia aceptada por todos. Un nuevo progresismo de fast food, listo para llevar. Como usted, sin ir más lejos.

—¿Cómo yo?

—Usted es sicólogo, es argentino, vive en Barcelona, es de izquierdas, tiene barba perita, es judío, está leyendo ese libro de ahí arriba, está a favor de los matrimonios gays y le encanta que nos tratemos de usted y que haya esta especie de respeto. Usted es un “bien pensante”.

—No encuentro que eso sea malo. ¿Por qué lo dice en un tono despectivo?

—Es que resulta muy fácil ser un “bien pensante”. Parece que solamente hay que estar en contra y a favor de algunas cosas muy obvias: en contra de las desigualdades sociales, en contra de la matanza de gente, a favor de Olmedo como el mejor cómico nacional, a favor de la marihuana libre, a favor de los libros, en contra de la tele… Sacar patente de bien pensante no resulta un trámite en el que haya que tener demasiadas luces.

—No estoy de acuerdo en absoluto. Pensar suele ser un proceso muy lento para los tiempos que corren.

—Estoy cansado de los tiempos que corren. Cada cosa horrible que pasa alrededor tiene que ver con los tiempos que corren. ¿Usted no se da cuenta que somos nosotros los que corremos alrededor de los tiempos?

—¿Y hacia dónde supone que vamos?

—Quiénes.

—Nosotros.

—¿Usted y yo? ¿Sicólogo y paciente?

—La Humanidad, hombre. Que a dónde cree usted que va la humanidad.

—¡Otra típica pregunta de debate! No debe haber, en toda Barcelona, dos cristianos que vayan para el mismo lado, y todos quieren saber a dónde va La Humanidad… De las dos preguntas fundamentales, de dónde venimos y hacia dónde vamos, yo no tengo la más puta idea; pero se me hace que estamos llegando tardísimo. No me acuerdo quién decía esto, pero tenía razón.

—Vázquez Montalbán.

—¿Ve? Usted ahora está encantado de haber tenido una respuesta para eso.

—Pero es que, sin respuestas, no se podría debatir sobre nada.

—Es que los debates fallan no por lo que se responde, sino por lo que pregunta.

—Hágame una de esas malas preguntas que provocan un mal debate.

—”Qué piensa sobre los judíos”. Ahí tiene una muy mala.

—Ahora formule una buena pregunta sobre ese tema.

—”¿Por qué piensa alguien que hay que pensar alguna cosa sobre los judíos?”. Esa es buena. Pero a los progresistas les queda más cómoda la otra.

—¿Por qué?

—Porque les da pie para responder lo que hay que responder para ser un bien pensante: “¿Qué pienso sobre los judíos? Nada, son seres iguales a cualquiera”.

—¿Y qué respondería usted?

—Diría: “¿Por qué habría que pensar algo sobre los judíos?”

—¡Pues porque en este siglo ocurrió una matanza sistematizada de judíos, Casciari! La más grande de la historia contemporánea.

—¡Pero qué viveza! Eso ocurre porque alguien se puso a hacer la cuenta del conjunto de judíos muertos. Yo quisiera ver cuánto da la cuenta de otros conjuntos de seres muertos, a ver qué pasa…

—¿De qué conjuntos me habla?

—Cualquiera: cuántos seres distraídos murieron en el siglo veinte, cuántos seres con pelo crespo, cuántos con aro en la oreja izquierda, cuántos con ideas raras… Por lo pronto, la matanza más grande y sistematizada de la historia del siglo no fue del grupo de seres denominado “judíos”, sino del grupo de seres denominado “humanos”. Y después hay otros subconjuntos tan arbitrarios como el subconjunto “judíos” que también le sacan unos cuantos cuerpos: está el subconjunto “varones”, el subconjunto “mujeres” y lamentablemente el subconjunto de seres denominado “niños de corta edad”. Después viene la matanza sistematizada de seres denominados “inocentes”, y así podemos seguir toda la tarde.

—Es una tremenda idiotez lo que está diciendo.

—Los “judíos” ni siquiera están en el top-ten, Gravinsky. Lo único que tienen a favor los judíos, en este extraño privilegio numérico de morir en grupo, es que la muerte les ocurrió de manera no muy desparramada, motivo por el que alguien pudo hacer la cuenta. Y como esa cuenta dio aproximadamente tres millones, un enorme conjunto de seres denominado “pelotudos” debaten a favor y en contra de los judíos.

—Habla como si estuviera en contra de los judíos.

—¡La puta madre que lo parió, Gravinsky! No sé quién mierda son los judíos.

—Los judíos somos un grupo de personas que practicamos la ley de Moisés.

—Y los menotistas somos un grupo de personas que practicamos la ley del achique. Qué hay con eso.

—Usted no tiene derecho de mezclar el fútbol con la muerte de inocentes.

—Fíjese una cosa, y dígame quién confunde: si una persona da muerte a otra utilizando un palo grandote, se habla de víctima y victimario, ¿sí?

—Sí.

—Ahora, si a la víctima le ponemos una camiseta roja, blanca y negra, todos dirán que han matado a un hincha de Chacarita. Los diarios dirán “Se investiga la muerte del hincha de Chacarita” y esa forma de decir las cosas a nadie le parecerá extraña. Y después yo mezclo…

—Lo que quiero significar es que…

—A veces prendo la radio y oigo que han matado a “un-hin-cha” y no puedo creer que a alguien le suene normal esa frase. Mire: ¿quiere algunas buenas preguntas para hacer un gran debate sobre la famosa violencia en el fútbol? Yo tengo algunas.

—A ver.

—¿A cuántas cuadras de la cancha tiene que ocurrir la violencia para que sea violencia en el fútbol? ¿A diez, a veinticinco cuadras? Otra: si un tipo que sale de la cancha penetra, contra su voluntad, a una señorita vestida de verde, ¿puede decirse que violaron a una hincha de Ferro? ¿También eso sería violencia en el fútbol, o ese rótulo solamente sirve para crímenes que ocurren entre el conjunto de seres denominados “simpatizantes”, y al subgrupo denominado “masculinos”? Otra pregunta interesante: si, por negligencia, se cae una tribuna de cemento con quinientos hinchas, ¿es violencia en el fútbol o violencia en el sector de la construcción?

— Casciari, ¿se da cuenta que en cada sesión, comencemos como comencemos, usted acaba siempre hablando de fútbol?

—Si quiere salimos del tema fútbol y volvemos a los judíos: si en lugar de la sede de la AMIA hubieran volado un Carrefour, ¿los progresistas se colgarían un cartel todos los años con la consigna “todos somos repositores” y saldrían a manifestarse? O si volaban un contingente de downs adentro de una combi, ¿saldría la gente con un cartel “todos somos mogólicos”?

—Usted lo que está es enfermo de la cabeza.

—¡Bingo, Gravinsky! ¿Y para qué se piensa que vengo y le pago cuatrocientos euros a la semana? Mire, hay una cantidad de debates que me encantaría oír, y me tengo que conformar con el famoso a favor y en contra del aborto, de la droga, de los políticos, de los judíos, de la moral y de la pena de muerte…

—¿Y es por eso que prefiere no confrontar?

—Debe ser por eso.

—Ya han pasado los cincuenta minutos, Hernán; nos vemos el lunes.

—Hasta el lunes, Lorenzo.

Hernán Casciari
Martes 10 de mayo, 2005

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89 comentarios Cincuenta minutos con Gravinsky

  1. Mariano #89    5 abril, 2006 a las 5:34 pm

    es mejor hacer terapia 2 veces a la semana, porque sino te adictás…y después tenés que ir a otro para desintoxicarte del primero y así empieza tu otro nuevo gran problema…, en realidad creo que es una confabulación de la liga de sicólogos (más que nada porteños y neoyorquinos).
    yo iba de una mina italiana pero que había nacido en buenos aires (entonces más o menos entendía algunos códigos) y me cobraba 60 morlacos por sesión, se la peleé y me la bajó a 50.
    lo cierto es que me parece que no es sicóloga, pero los 3 primeros meses no estuvieron mal.

  2. Marcelo #88    17 diciembre, 2005 a las 11:13 pm

    Hernán: Ignoro si leerás esta nota. Concuerdo contigo no sólo en la crítica al comon sense ilustrado en boga en cualquier época. Más profundamente, me gustó encontrarte subrayando la artificialidad de las categorizaciones como forma de aprehender la realidad. No obstante, me detengo en un detalle de tu relato: la matanza de judíos a manos de los nazis fue apuntada a ese grupo étnico en forma ideológica y muy consciente. Reconocerlo y condenarlo es coherente con rebelarse a aquello de “la artificialidad de las categorizaciones”. Hacerte el tonto al respecto es darle carta libre al racismo o discriminación de cualquier ismo. Más que un llamado a la coherencia, éste lo es a la responsabilidad en cuanto a tus congéneres.

  3. Maria Cristina #85    16 mayo, 2005 a las 6:40 am

    Hacia mucho que no leia el blog, es verdad esa costumbre de los periodistas de clasificar a la gente segun donde les acontezca el hecho. Así por ejemplo uno puede ser un hincha, un jubilado, un sexagenario (ese si que es un insulto). Salvo que sea famoso, el famoso siempre serà identificado con la tarea que le a dado la fama, y cuando lo quieran fajar en la cancha el dirà “no me peguen soy Giordano”. y en los diarios saldrà le pegaron unos hinchas al famoso peluquero. por lo que este señor le pase lo que le pase ya nunca màs serà ni un hincha de fùtbol, ni un jubilado, y por suerte para el nunca le diran sexagenario.

  4. ana laura #84    13 mayo, 2005 a las 6:58 pm

    Alaaaa, Lechuga Carnívora, que me estropeaz el Jerzey. Y con respecto a mí mandíbula pozzz que puede zer, vamos coño, ha que zi. Y bueno mi malandrín, ha que me hazz dezcubierto. Pero que os quiero, os quiero a todoz. Os acordáis verdad??
    Toro y tu ya déjala, que te pasaz por Uruguay y nos vamoz de cubatas, que cojonudo!!! mogollón de abrazos de ozo.
    Lez quiero, lez quiero

  5. Ginger #82    13 mayo, 2005 a las 3:18 pm

    Che Lubenzo, ¿y si te abrís tu propio blog y vamos todos para allá a admirar tu maravillosa prosa, en lugar de romper las bolas en un blog ajeno?

  6. Antonio Lubenzo #81    13 mayo, 2005 a las 2:58 pm

    He vuelto para quedarme, así de simple. He retornado para darle de latigazos a este señor hasta que mejore su prosa maldita.
    He decidido montar acá mi campamento, mi trinchera, para que este muchacho aproveche ese talento que posee en algún lugar remoto de su mentecita, aunque sea a punta de varillazos.
    He vuelto para redimirlos a todos y hacer de este lugar un espacio más grato, más bello, donde leer las historicitas de este señor Orsai sean un agrado y no un desagrado.
    He vuelto para vencer con mi aguzada pluma.
    Antonio Lubenzo

  7. Leandro de B. #80    13 mayo, 2005 a las 1:04 pm

    Hernán, lo de 400 Euros por sesión ha causado estragos. La cola de psicólogos porteños en el aeropuerto ya llega hasta la Plaza de Mayo.
    ¡Que Dios nos asista a los gallegos!

  8. Leandro de B. #79    13 mayo, 2005 a las 12:58 pm

    Si que te indigne la injusticia y te conmueva el dolor ajeno es ser “bienpensante”, lo soy. Y no comprendo a la gente que bromea con el dolor ajeno creyéndose inmunes hasta que les toca de cerca. Tampoco defiendo el “políticamente correcto” hipócrita que nos inunda, la vida hay que tomársela con cierto sentido del humor, incluso con humor negro cuando corresponde. Pero siempre respetando el sufrimiento humano que es una de las pocas cosas dignas de respeto.

  9. carlos bortoni echevarría #78    13 mayo, 2005 a las 5:13 am

    Muy buen texto, los bien pensantes o politicamente correctos, son una mierda. Solo tengo un comentario, cuando estas hablando sobre los judios muertos y mencionas a los niños dices: ” y lamentablemente el subconjunto de seres denominado “niños de corta edad”.” No veo pro que la muerte de un niño sea mas o menso lamentable que la de otra persona, es lo mismo, igual de tragica o igual de intracendente. Creo que es un poco bien pensante preocuparse ams por las muertes de infantes.
    En fin.

  10. ana laura #77    13 mayo, 2005 a las 2:45 am

    Y zien, ha que zoy la mejor!!! he sido el comment zien, coño pero que zer la zien es la hostia.
    Y ahora les dejo, pues que me ziento fatal.
    Les quiero, si les quiero.
    Y tu Toro, corta el rollo!!!

  11. ana laura #76    13 mayo, 2005 a las 2:42 am

    Lechuga Carnívora: que cosaz lindaz que dicez, hasta hacez parecer que zer tratado de mono no sea una ofenza. La verdad que cuando sea grande quiero ser como tú, y creerme que, como el Cándido vivo en el mejor de los mundoz posiblez… jate de jodé!!! pero reitero: adoro la palabra malandrín, y más aplicada al Toro, que será lo que será (además de ser un bombon) pero es buen poeta.
    Y ya chaval, no desesperes que aquí estamos flipando contigo. Vamos que quiero quedar contigo para tomar una cerveza luego del curro. Tío esto está que te cagas… hostia, joder.
    Que pijo, que pijo… oh si muy majo.
    Pero tú de qué vas??? anda cabroncete, que estoy hasta los cojones de tanta churrada.
    Y tu Toro ya está bueno de pelear, vamos os dais la mano y todos contentos; mogollón de abrazos, que os quiero, os quiero a todos…

  12. ej #71    12 mayo, 2005 a las 11:54 pm

    Hace mucho que no escucho a nadie discutir si la tierra es plana o redonda o si los negros son seres humanos o no.

    ¡Qué estúpida que es la gente! (no como yo que soy vivísimo)

  13. Toro #69    12 mayo, 2005 a las 11:12 pm

    Jajaja, ustedes saben que no es tan así.
    Igualmente mi menuda declaración es producto de la indiferencia de Caciari.
    Ani, lo nuestro es un trato, y se sabe che!

  14. Anika #66    12 mayo, 2005 a las 10:44 pm

    “Qué motivo habríamos de tener, para sorber los vellos anales de Hernán? Ninguno!Salvo que me de habitación en Barcelona.”

    Ah claro, mira qué bonito, como ahora el Gordo aparece en MTV ya no quieres quedarte a dormir en mi sofá sino en el suyo!

    Estoy re-dolida (¿se escribe así?), Toro, que lo sepas.

  15. laura #65    12 mayo, 2005 a las 10:03 pm

    me da miedo meterme, parecería que entre tanta ida y venida de palabras con peso, voy a ligarme un sopapo.Soy nueva en estos lugares, y sinceramente,trato de entrar y ver que dicen otros, sobre la vida, las fantasías, que se yo…algo que me haga crecer un centímetro aunque sea. Había entendido que era un lugar para el juego…Capaz que es un juego bruto, tipo futbol americano, que tampoco lo entiendo…capaz…

  16. José Joaquín #64    12 mayo, 2005 a las 9:57 pm

    ¡Genial lo de MTV!

    Hernán, ¿puedo decirle a mis cuates que soy cuate tuyo y de Juani? ¿Sí? No importa tu respuesta, de todos modos lo diré.

    No sé cuánto tiempo te llevará descubrir el correcto significado de esto: Sos un cerote bien hecho.

  17. Toro #62    12 mayo, 2005 a las 9:34 pm

    Xenofobia? Yo adoro los senos!

    Además mi estimado colonizador y tierra y lengua padre, la estupidez europea existe, como así la argentina o sudamericana, o latinoamericana si quieres ir más allá. “Jactarse” de que un banco devuelva depósitos es estupidez. Y no xenofobicamente hablando eh. Así como lo es el insulto a mansalva por el simple hecho de creerete superior a los lameculos. Qué motivo habríamos de tener, para sorber los vellos anales de Hernán? Ninguno!Salvo que me de habitación en Barcelona. Ahí, sin dudas, le sorbo con canuto y todo!
    Pero quedate tranquilo, que estúpido sos por resentido, y no por europeo. Aunque a veces te conjugas en ambas. El tipo escribe, los otros aplaudimos o nos enojamos según el plato del día y cómo no!, caen infantiles como vos, que sueñan que ven más allá de lo que no hay. Hazme un favor personal, y no a ningún país, ciudad, estado o arquetipo de institución;hazme el favor y revuelcate en tu resentimiento, es dulce y tierno. Hasta da pena.

  18. ana laura #60    12 mayo, 2005 a las 9:28 pm

    Lechuga Carnívora: Es hermosa la palabra “malandrín”, hermosa… ¿la puedo utilizar? Dejáme plis. Ja jajajaja todavía me estoy riendo de la palabra, es buenísima ¿la usas muy seguido? yo la voy a utilizar todo el tiempo. Hay palabras que tendrían que integrar un top ten de buenas palabras, como la palabra palabra, que estoy utilizando tanto en este comment.
    Sin palabras
    besos a todos los malandrines!!!

  19. ana laura #59    12 mayo, 2005 a las 9:28 pm

    Lechuga Carnívora: Es hermosa la palabra “malandrín”, hermosa… ¿la puedo utilizar? Dejáme plis. Ja jajajaja todavía me estoy riendo de la palabra, es buenísima ¿la usas muy seguido? yo la voy a utilizar todo el tiempo. Hay palabras que tendrían que integrar un top ten de buenas palabras, como la palabra palabra, que estoy utilizando tanto en este comment.
    Sin palabras
    besos a todos los malandines!!!

  20. Toro #57    12 mayo, 2005 a las 8:29 pm

    Al menos acariciando tu ego, podíamos sacar algo valedero. De los buzos, que se encarguen los otros. Ahora, de los bancos aqui puedes conseguir habitantes, y allí?

  21. Toro #56    12 mayo, 2005 a las 6:19 pm

    No chaval, cualquiera!
    Es carísimo lo que gastán en buzos y drenajes para rescatar el cuerpo. Ni hablar de los rescatistas o de los sistemas médicos si desparramas restos en la autopista. Es mas barato mantenernos con vida acá en Argentina. Se nota tu estupidez europea, siempre pensando que ele stado invierte en los seres vivos…pst!

  22. Leandro de B. #53    12 mayo, 2005 a las 12:45 pm

    En muchas ocasiones, cada vez más a menudo, me molesta el lenguaje “políticamente correcto” por lo artificial que resulta cuando, en aras de la convivencia, no se pueden emplear algunos adjetivos ni gentilicios que, de forma inocente, se han usado toda la vida en refranes y frases hechas.
    Pero una cosa es el lenguaje “políticamente correcto” y otra muy distinta el “políticamente decente” y, en este caso, la eliminación de 6 millones de personas no es una cuestión que permita ningún tipo de broma.
    La culpa es de “los tiempos que corren” que en alguna ocasión nos cuelan Dámaso por Casciari.

  23. Verónica #52    12 mayo, 2005 a las 2:49 am

    Disculpame Hernán, pero por algo mataron a 6 millones de judíos y no a 6 millones de tipos con el pelo crespo. Y por algo pusieron una bomba en la AMIA y no en un Carrefour. Hay ciertos límites un tanto obvios, que abren debates, apartir de las ideas de las personas acerca de las causas de las acontecimientos. Pero es verdad, somos malísimos los mediocres para hacer preguntas…

  24. Hernán #51    12 mayo, 2005 a las 2:01 am

    No sé a vos, Diego, pero cuando alguien dice “siglo pasado” a mí se me representa automáticamente el diecinueve. Ya sé que está mal, pero el veinte será siempre “este siglo” porque ya hace treinta años que nos lo vienen enseñando así, y uno es animal de costumbres. Hay gente que todavía dice “pesos ley” e incluso “tevedós” y nadie hace escombro. Según mi teoría, ahora mismo estamos en el “siglo que viene”, cosa que no está del todo mal.