Desde casa

Si no tuviera una familia extremadamente catalana, volvería a vivir a Argentina ahora mismo. No me había pasado nunca en estos once años de vivir afuera. Pero resulta que ahora el contraste es inmenso. España se prepara para cuatro años horribles (no hablo de crisis económica, sino de aburrimiento monumental, de ausencia de ideas, de gente con corbata tomando decisiones en todas partes) y Argentina en cambio está explotando de pibes con los ojos brillosos.

Me costó mucho irme de Buenos Aires esta vez. Me costó en serio. Lo pensé durante las cuatro noches de inauguración del bar. «Cómo hago ahora para volver a la montaña —me preguntaba— si Orsai es esto, toda esta gente tomando cerveza, comiendo salame mercedino, conversando y dibujando».

Volver al principio del invierno.

Volver a este continente asustado por la crisis.

En la década larga que llevo en España nunca me había costado tanto subirme al avión para pegar la vuelta.

La culpa, creo, la tuvo el bar.

Abrimos el Bar Orsai en San Telmo hace un par de jueves y supe, recién entonces, que el proyecto de la revista y los libros había florecido de una manera bestial. No solo entre los lectores, sino también entre los narradores y los ilustradores que pasaron por allí a tomar cerveza y comer picadita.

Yo no conocía a casi ningún autor cara a cara (solo por mail) y fue conmovedor conversar con ellos y escuchar, de sus bocas, que confían en Orsai, que se sintieron cómodos este año, que quieren formar parte de lo que viene.

Yo no tenía muy clara cuál era la fuerza del proyecto. Ni la importancia que el proyecto tenía en los demás. A ustedes les podrá parecer falsa modestia, pero no: hicimos la revista desde un pueblo de quince mil habitantes en una montaña, no nos dimos cuenta de nada.

Hoy día, en España, la cultura debe estar en el puesto ciento dieciocho entre las conversaciones habituales de las sobremesas. No hay ningún tipo de energía de la que beber. La energía de este año (la interpersonal, quiero decir) la fuimos generando entre nosotros mismos, pero no la recibimos desde el entorno. Trabajamos un año entero desde el patio de casa, intentando hacer una revista global, hispanoamericana, con equilibrio geográfico, etcétera, pero toda esa fuerza explotó muy lejos de nosotros.

Explotó hace dos semanas, en el corazón de Buenos Aires.

La revista mengua sus ventas en España (es comprensible cuando el setenta por ciento de los menores de cuarenta está sin trabajo), y también se caen las ventas en Centroamérica (porque nunca conseguimos sortear la burocracia de las aduanas, los impuestos y las mierdas fronterizas) pero las ventas no pararon nunca de crecer en Argentina y en Uruguay.

Uruguay es un caso increíble: cada vez nos resulta más difícil entregar las revistas en un país que queda a 340 kilómetros de la imprenta. No puede haber trabas tan intensas entre dos pueblos que comparten gustos culturales. Pero los hay. Los lectores charrúas todavía están esperando el número cuatro, pero no se cansan nunca de poner el hombro, de proponer, de tener paciencia. Y de seguir apostando con la compra una vez más.

Pero no es solo una cuestión de ventas. Y eso también lo descubrí en el bar. Entre los lectores rioplatenses hay, además, un fervor que me emociona. En cada charla del Bar Orsai (durante esos cuatro días en los que estuve) levantabas una baldosa y aparecía alguien con una guitarra o un guión de cine. Gente con ganas de trabajar y de hacer algo nuevo. Gente con el abrazo dispuesto.

Descubrí la dimensión del proyecto en la generosidad de los lectores y de los autores. Los vi interactuar, conversar y compartir la cerveza. Vi a Miguel Rep, a Horacio Altuna, a Tute, a muchos, dibujar toda la noche para cada lector. No se cansaron nunca. Entendí, de un modo empírico, eso de «nadie en el medio».

Vi a mi hija Nina, sentada en el suelo, entre las patas de Rep, dibujando con crayones. Pude decirle a Alberto Montt que lo admiro profundamente. Vi a Juan Sáenz Valiente y a Max Aguirre, los autores de las dos últimas portadas, y supe que son gente maravillosa.

Me reí hasta morir con Mairal y con Playo. Conversé, después de mucho tiempo, con Xtian, con Caro Aguirre, con Seselovsky, con Erlich. Le pregunté el apellido a cada distribuidor para reconocerlo, para darle las gracias por el esfuerzo. Charlé con lectores que habían venido desde muchas partes.

Para peor, las camareras no me querían cobrar los whiskis porque pensaban que yo era el dueño.

Cada una de las cuatro noches fue un sueño cumplido. Hacía muchísimo tiempo que no me sentía tan cómodo en un lugar con gente. Entendía todo lo que estaba pasando: sabía por qué una pareja entraba al bar con un inodoro en los brazos, sabía que en los ojos de Comequechu había cansancio y alegría, y que Tonga y Leo tenían cara de «tarea cumplida» y también de susto.

De verdad entendía todo, y eso es muy extraño porque yo, entre la multitud y la música fuerte, suelo no entender nada y acovacharme o irme. Pero en este caso era todo tan mercedino (el salame, la galleta, la barra del bar que llegó desde el pueblo, los viejos amigos que aparecieron la madrugada del jueves y del sábado) que podía, por fin, sentirme parte.

Y en medio de toda esa marabunta de caras y de abrazos, de regalos y de charlas, sentí que Orsai estaba ahí con más fuerza que en ningún otro sitio, que su lugar en el mundo era Buenos Aires. Que no podría llevarme, ya nunca más, el epicentro de esa energía a mi casa de Cataluña.

Que esta vez me volvería solo.

Después, todo ocurrió con naturalidad.

Comequechu ya está allá. Chiri (el jefe de redacción) y su esposa María (la diseñadora de la revista) están haciendo ahora mismo las valijas: vuelven a vivir a Argentina el 1 de diciembre. David (el pizzero de «Estilo Argentino») y su esposa Florencia (la correctora de la revista) también preparan maletas: vuelven a Argentina. Matías Tolsà, uno de los directores de arte, ya está en Buenos Aires. Guillermo Harosteguy (el webmaster de Orsai, y mi primo) ya se alquiló una quinta en Mercedes, llega el 29 de diciembre. Yo mismo estaré en Buenos Aires, al menos cuatro o cinco veces al año.

Sant Celoni, el pueblo catalán desde donde escribo estas líneas, quedará despoblado de mercedinos más o menos cuando empiece el invierno europeo. Cerramos la redacción y la pizzería en dos semanas.

Antes del final de noviembre esta web dejará de estar alojada en un sitio .es (de España). Ya les avisaré dónde estaremos. Desde el próximo año el Proyecto Orsai se hará desde Buenos Aires. Las revistas y los libros se imprimirán allí, se pensarán allí, se diseñarán allí. Se exportará desde Argentina.

El Bar Orsai será el centro de todas las reuniones, las charlas y las ideas. El centro de lo que cada lector, autor, distribuidor, dibujante o editor tenga ganas de hacer.

Abrimos la redacción en Buenos Aires antes de fin de año.

Vamos a trabajar desde casa.

¿Bar Orsai? Quiero ir. El Bar Orsai está en Humberto Primo 471, en la ciudad de Buenos Aires. Abrimos de miércoles a sábados desde las 6 de la tarde, y los domingos desde las 11 de la mañana.

Adentro siempre pasan cosas, pero para enterarte lo mejor es vigilar su página en Facebook o en su página en Twitter. No hace falta reserva para ir, Comequechu te hace un lugar aunque esté lleno.

Si querés tocar con tu banda, exponer fotos o cuadros, cantar, hacer estriptís, recitar versos satánicos o presentar tu nuevo libro, proponélo en bar.orsai@gmail.com.

Hernán Casciari
Jueves 10 de noviembre, 2011

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493 comentarios Desde casa

  1. Ricardo #493    24 noviembre, 2011 a las 7:01 pm

    Descubrí hace poco este blog y ahora revista, y lamento enormemente no haberlo descubierto antes. Vivo en Argentina, pero he visitado España más veces que las que puedo recordar durante los “dosmiles”, y encontré un país y pueblo encantadores, sorprendiéndome al descubrir la cantidad de cosas que comparto con ellos, sin haberlo tenido claro…una gente con la que pude entenderme desde el primer minuto…sin barreras para compartir el humor, la discusión de cualquier cosa…nunca me sentí extranjero, ese lugar era parte mía. Tengo familiares en Cataluña, además, desde hace 20 años ya…sobrinos catalanes.

    Sólo quería decirte, Hernán, que yo siento un poco de miedo, leer tu descripción de la Argentina actual con los jóvenes de ojos brillantes y la energía que describís, me conmueve, deseo con todas mis fuerzas que no se frustre…pero como seguro sabés…las fuerzas que acá trabajan como siempre lo hicieron para que estas movidas colapsen, distan de ser débiles…esto no está definido, vas a encontrar por acá todavía muchos parecidos a Aznar y Rajoy..

  2. Fede #492    24 noviembre, 2011 a las 4:21 pm

    Lo cierto es que siempre fue así. Sólo que en España había plata, y España es un país divertido si tenés el bolsillo lleno.

    Ahora que las vacas menguaron y el 50% del país no puede marcarse la comilona del domingo, la gente no tiene muchas cosas que hacer que pasar sus ratos de ocio mirando telemierda en el plasmaso plano.

    Es lo que sucede en los países donde hasta los progresistas son conservadores, y donde al “espabilado” se le tira a matar. La sociedad impone códigos de conducta parecidos a los del servico militar. No destaques por vivo, que te dan. No destaques por boludo, que te dan.

    Por otra parte, el pueblo español es bueno, honrado en su gran mayoría, podés salir a comprar puchos a las 3 de la matina sin que te maten y no hay que estar siempre alerta del cagador.

    Elige y serás libre. Para bien o para mal.

  3. MissLoquita #490    21 noviembre, 2011 a las 11:44 pm

    Pues qué carajo! Yo me quedo, soy de aquí, aquí necesitamos gritos que los dejen sordos. Nada de gris, pintemos con colores que el pantone es bien amplio. Aquí españoles, catalanes, vascos.. hay que esforzarse esta vez, que no digan que lo queremos todo hecho. Mejor que digan: “míralos, puede que pronto me quiera volver a España”.

  4. Ignacio #484    20 noviembre, 2011 a las 4:01 pm

    Hola, pregunto: ¿Existe un grupo ideológico argentino que migra de Argentina a España y de España a Argentina según cual de esos dos países esté atravesando una “crisis económica”? ¿Es así esto? ¿Puede ser?

  5. flor #483    20 noviembre, 2011 a las 3:51 pm

    claro, es eso! quería comentar y no sabia como ponerlo en palabras, “ya nada nos asusta”, ya las pasamos a todas, una mas una menos… no es que estamos llenos de guita, yo no tengo un mango! la comida, el alquiler, los afanos y la inflación se llevan mi sueldito a una semana de haberlo cobrado, ni hablar de que a mi (como no estoy en política, ni soy beneficiaria de planes, netboocks, choris, nada!) nadie me regala nada. es el hecho de haber pasado ya por tantas cosas que uno ya se curó de espanto. soy de córdoba, estudio en la UNC y soy testigo de que acá también hay jóvenes con los ojos brillosos. cuando mis viejos, allá por el 2001, me contaban de como participaban en mil actividades cuando eran jóvenes, de las ganas de cambiar el mundo que tenían antes de la dictadura, yo pensaba “a mi que m… me importa todo eso, si no se puede hacer nada, todo esta como el ort. ahora no somos asi “, ahora se vive eso de otra manera, yo soy una de las jóvenes con los ojitos brillosos, que esta en movidas por la cultura, la sociedad, PROYECTOS!!
    Es una pena que en Europa vivan lo que están viviendo, pero de tocar fondo también se aprende, quien te dice, a lo mejor de acá a un par de años ya sepan “atar las cosas con alambre”.
    que alegría que se note el cambio en el animo argento, disfrutemos mientras dure! lo usemos como para cambiar todos los problemas que todavía hay y para convencerla a la catalana de que se quede, hagamos cara de “que bien que estamos :)” cuando venga!

  6. Barcósmico #480    19 noviembre, 2011 a las 3:23 pm

    En cualquier manual de teoría literaria del futuro, a la hora de hablar de la literatura de los últimos 15 años la entrada de “Autoficción” va a estar ilustrada con una foto o una caricatura de Hernán Casciari, y se citará “Badala” para señalar un ejemplo. Un abrazo.

  7. Oscar Zarate #478    18 noviembre, 2011 a las 6:34 pm

    Leo esto y queda la impresión de que la opinión de que la Argentina está mejor es un delirio de cuatro opas que vivimos en Capital Federal; y que no bien se cruza la Gral. Paz la situación es desastrosa, triste y desesperanzada. Pero después miro resultados de elecciones de hace apenas un mes, y resulta que el peor resultado electoral del Gobierno fue el de Capital. En el resto del país, y especialmente en esas provincias olvidadas, postergadas y castigadas, el apoyo de la gente estuvo entre el 60 y el 80%. No termino de entender si creen que son todos masoquistas, o si piensan que es todo mentira y fraude, o si es que la realidad se sigue empeñando en desmentir estas visiones pesimistas. Hace poco leía el ejemplo del gordo. Bajar 10 kilos, para mí que peso 90, sería perfecto. Para el que estaba en 160, bajar 30 sigue siendo poco. Hay mucha gente que está mal, si. Pero hay que ver cómo estaba y cuánto ha mejorado – o no – para que la evaluación tenga sentido. Las opiniones en contra las tengo claras. Lo que los realmente afectados opinan con su voto, más claro todavía…

  8. Oscar Zarate #477    18 noviembre, 2011 a las 6:16 pm

    Claudia, lo que se vive es lo que cuenta Hernán en la nota. La tranquilidad de que tu trabajo no está en peligro, y si lo dejás va a ser por decisión propia, sabiendo que hay opciones mejores. La certeza de que este año que viene y los próximos van a ser mejores que el actual. La alegría de sentir que estás identificado con quienes te gobiernan y por eso son reelectos por una mayoría enorme. La convicción de que ni loco pensarías en irte de Argentina a ninguno de los países que hasta hace años eran el destino soñado (USA, España, Italia…). En el fondo, te diría, la seguridad de que estás presenciando una etapa de crecimiento y mejoría, contra la sensación de que lo que en muchoc otros sitios se está viviendo es una profunda declinación. Y que como solución a eso… están eligiendo agravarlo. Elegir a Rajoy en este estado equivale a caerse al agua en medio del mar y empezar a tirar sangre para atraer a los tiburones…

  9. Julia #474    18 noviembre, 2011 a las 12:53 pm

    Qué bueno.

    Desde Granada esperamos Orsai 4 que parece que no llega y no sé por qué, la compro normalmente en la tienda Madre Tierra y todavía no les ha llegado. Quizá por eso las ventas en España hayan bajado, además de por otras razones.
    Yo descubrí Orsai (no la revista, sino el blog) con el post de “renuncio” que me incendió. Vi los inicios del proyecto de la revista y estuve todo el proceso hasta tener el primer número en mis manos emocionada, intentando transmitirlo a mi ambiente cercano, no sé si con tino, porque me resultaba imposible no sentir la alegría y la sorpresa y el buenhacer. Con esto quiero decir que desde España también tienen los que han vivido desde ustedes toda esta explosión, aunque no podamos vernos en las sobremesas. Aquí estamos.

    Un gran abrazo.

  10. alberto baru #472    18 noviembre, 2011 a las 6:11 am

    James, lindo alias.
    A poggi lo conocí hace unos años, y es un buen tipo. Vive cerca de mi casa. Vos no lo conocés, o si?.
    Cientos de miles de residentes en san luis los eligieron durante años, sin ninguna presión (soy testigo)democráticamente.
    Vos tenés razón ellos no.
    Acá no hay trapitos, ni payasitos en las esquinas, ni te piden limosna por la calle y no hay villas miseria.
    Seguramente el pueblo puntano es tonto, y vos si que la tenés clara.
    Cortemoslá aca, no vale la pena ensuciar los comentarios de Orsai.

  11. Naty #470    17 noviembre, 2011 a las 7:26 pm

    Argentina es un país hermoso y muuuy grande, mas grande que Buenos Aires y culturalmente muy rico y diverso. Quiero saber: soy la lectora más autral del mundo?? Hay algún otro lector de Ushuaia? Porque si es así abrimos un bar literario!!! q avise nomas!!

  12. Carrascosa #464    17 noviembre, 2011 a las 1:30 pm

    No voy a entrar en los que se creen la efervescencia cristinista. Cada cual es dueño de ser feliz a su manera. Pero ¿de verdad creen que si uno está bien no puede crear? Eso vale cuando tenés 20, 25 años. Después de eso estar mal es sinónimo de ir al médico, de morirse antes. Basta de malditismo, basta de amywinehousismo…

  13. danixa laurencich #463    16 noviembre, 2011 a las 9:55 pm

    Exacto, esa frase creo que caló en todos los que alguna vez volvimos, y vimos ese brillo, antes era muy leve, pero ahora es tremendo.
    Es la primera vez que me siento feliz de vivir mi historia juntos a cientos, miles o quizá más, no lo sé, de argentos que laten. También me gustó mucho lo que alguien dijo por ahí, España perdiste, pero no por un afán mundialista, de partido de fútbol, patrioterismo al pedo, sino por eso que se siente en la lleca, eso que no se puede transmitir tan perfectamente, eso como un brillo en los ojos de los pibes.
    Salud! Iré a brindar al bar una de estas noches argentinas.

  14. Paula #461    16 noviembre, 2011 a las 6:20 pm

    Hola! estoy en Argentina de vacaciones, ( vivo en San Francisco, CA) ahora en MAr del PLata y me toco la feria del libro, donde descubri la revista, no sabia nada, solo me llamo la atencion y cuando comenze zas!, estoy contenta y hoy me puse a leer un poco en internet. Regreso a Buenos Aires esta noche y manana me acercare al bar, investigare con mis amigo un poco mas, opiniones, etc.
    Tengo familia en Mallorca, viajo todos los anios, llegue de Espana hace unos dias, comparto la idea de la crisis pero a todo nivel. Me alegra saber que la gente regresa a Argentina , yo todavia no puedo :(.
    Saludos,

    Paula

  15. Leandro H. #457    15 noviembre, 2011 a las 6:09 pm

    La noticia más importante de este post y que se infiere de los comentarios posteriores es que el horno de la pizzería Estilo Argentino de Sant Celoni que tanto trabajo costó trasladar y montar se muda a Barcelona. Es así?

  16. Claudia #454    15 noviembre, 2011 a las 11:03 am

    Y qué es lo que se vive en Argentina en este momento que todos ponen el acento en esto? Alguien que me lo explique por favor!. Vivo hace 11 años en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y no creo que haya cambiado nada.. 4 medidas progres (q me gustan) pero nada mas. O hay algo mas y aqui no llega?? Cuentenme por favor!