Dos de abril

Salimos de imprenta hace algunas horas. La Orsai número 6 empieza a distribuirse la semana del dos de abril y, como sabíamos la fecha desde hacía meses, con Chiri nos pusimos a pensar en un especial sobre Malvinas. Nuestra idea fue buscar dos escritores admiradísimos: uno británico, otro argentino. Necesitábamos que fuesen (a nuestro gusto) los dos mejores escritores vivos de cada país. Tuvimos suerte, mucha suerte. Ian McEwan y Abelardo Castillo se dejaron entrevistar por Gonzalo Garcés.

Atentos, porque tenemos un dossier Malvinas muy intenso:

Empezamos con «Malvinas a dos puntas», en donde Gonzalo Garcés se pregunta qué nos dejó la guerra de las Malvinas. Qué le debemos hoy, además de un montón de discursos patrioteros que el gobierno de turno, en Gran Bretaña como en la Argentina, pone en los altavoces cada vez que necesita subir en las encuestas.

Seguimos con «Un éxito incómodo», en el que el escritor británico Ian McEwan dice, entre otras cosas, que Argentina «tiene un historial terrible de colonialismo: a lo largo de su historia, ha desplazado a pueblos indígenas enteros. Y Gran Bretaña, evidentemente, también».

Avanzamos con «Una guerra idiota», una entrevista en la que Abelardo Castillo asegura: «Soy argentino y puedo pensar que esas islas nos pertenecen desde 1816, pero si yo fuera kelper no querría ser argentino ni inglés ni uruguayo ni croata».

Y cerramos con «Diario de un combatiente», una historieta en la que Miguel Rep imagina la biografía de un hombre que nació en Londres, se nacionalizó argentino, combatió en Malvinas y volvió a sus raíces. Una especie de «Juan López y John Ward» en versión dibujada.

Y como si esto fuera poco, hay un doble cierre en versión sobremesa, entre Chiri y yo. Porque esa es otra novedad de la Orsai número seis. A pedido del público (que casi nos lincha cuando descubrió la ausencia) volvemos a las sobremesas después de cada texto largo. Así lo indica sutilmente Juancarlitos, el niño que lee la prensa, sentado en un taburete, en la portada del próximo número:

Hernán Casciari
Jueves 29 de marzo, 2012

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162 comentarios Dos de abril

  1. chori #159    5 abril, 2012 a las 4:40 am

    Gonzalo: Suscribo a todo lo que escribís, es así, estoy de acuerdo. Pero no hay, no tenemos derecho alguno a renunciar a la soberanía de Malvinas… la vida de un hombre es el universo, su propio universo -decía algo así Borges, vos sabrás mejor- y para esos muchachos que se comieron la injusticia de una guerra en cuerpo y alma, hombres que hoy caminan por nuestro país con el peso de ese recuerdo, no hay posibilidad alguna de entender el “patriotismo” como vos decís… yo pienso en esos hombres, como sociedad fuimos unos hijos de puta. Yo era chico y hasta les empecé a tener miedo cuando subían al tren a vender, estampitas… Yo soy antibelicista, más de izquierda que de centro, pero no les puedo pedir a los veteranos de guerra que vean las cosas desde la perspectiva de mi Universo, siento que tengo el deber de hacerlo yo desde el suyo, defender un pedazo de tierra con su propia vida los hace mejores que yo, nada más.
    PD: poner “erratum” marca tu estirpe intelectual, abrazum!

  2. Gonzalo Garcés #158    3 abril, 2012 a las 10:19 pm

    Erratum. Donde dice doce kilómetros cuadrados, evidentemente, debe decir doce mil. Parece que los intelectuales no sólo vivimos en la torre de marfil, sino que encima a veces la pifiamos con el teclado.

  3. Gonzalo Garcés #157    3 abril, 2012 a las 9:47 pm

    Chori,

    En 1976, un grupo de militares derrocó a un gobierno elegido democráticamente. Entre 1976 y 1982, según los cálculos más conservadores, esos militares secuestraton, torturaron y mataron a unas cinco mil personas; según otros, hasta 30.000. Entre 1976 y 1982 se expolió a los asalariados, se concentró la riqueza en unos pocos grupos, crecieron las villas miseria, se aniquiló la industria nacional, se multiplicó varias veces la deuda externa. La política económica de Martínez de Hoz nos hizo más pobres, más dependientes, más sometidos.

    En 1982 esa misma dictadura, para hacer olvidar todo lo anterior. mandó a chicos de dieciocho años, sin casi entrenamiento, sin equipos ni armas adecuados, a hacerse matar por uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Habían arrasado nuestro país: dos millones ochocientos mil metros cuatrados de tierra, poblados entonces por veintiocho millones de argentinos. Pero como habían mandado invadir doce kilómetros cuatrados donde nunca vivió un argentino, había que decirles patriotas.

    Si querés a tu país, no compres esa mentira. Reclamar las Malvinas por un lado, y por otro entregar los recursos mineros del país, no es hacer patria. No es hacer patria callarse sobre la desnutrición infantil, la desigualdad, la corrupción, los feudos de Benetton o Tompkins en la Patagonia, los monocultivos de soja que arrasan la tierra, para hablar de las Malvinas. No es hacer patria hablar de las Malvinas cuando eso ayuda a olvidar el asesinato nunca castigado de Fuentealba, de Cabezas, de Santillán, de las víctimas del atentado a la AMIA, o los supuestos legisladores que cobran por votar una ley, o las listas sábana que nos impiden saber a quiénes votamos, o las mafias policiales que cobran peaje a los delincuentes para dejarlos operar.

    Somos muchos, y no sólo “intelectuales”, los que creemos que en esas cosas se juega nuestra dignidad como país, no en la extensión de nuestra plataforma submarina. Y somos muchos, no sólo”intelectuales”, los que creemos que honrar a los ex combatientes de Malvinas es pelear para que nunca nadie, otra vez, desde la comodidad de una oficina, se aproveche del coraje de otros para hacer olvidar su propia cobardía. A lo mejor vos también, Chori, podrías contrubuir a eso.

  4. Francesc Bon #155    3 abril, 2012 a las 11:57 am

    Gracias Conan: lo estoy leyendo ya: ando a la búsqueda de un punto de vista propio sobre el affaire Malvinas, que parece que se está recalentando.

  5. Dolores #153    2 abril, 2012 a las 11:38 pm

    hola changada,

    hernán una consultonta: intento suscribirme para mis revistas pero el mail de confirmación no llega. será que la cosa está funcionando bien? nomás es cuestión de paciencia?

    salute y abrazo.