El amor y el espanto

Iba a poner esto en «Espoiler», que es otro blog que tengo en el que hablo sobre tele, pero no tiene sentido hacerlo allí. Es demasiado íntimo para que pueda entenderse como una crítica audiovisual. Demasiado mío. La televisión argentina es el símbolo del estado de ánimo de un pueblo, del mío supongo, y siento que nos estamos cayendo a pedazos. No puedo ver la tele nacional, lo que me llega es una enfermedad, un desencuentro, ya no es más la imagen del que yo fui. Lo que me llega ha cambiado tanto que lo desconozco.

Amo la tele por sobre todas las cosas de este mundo. Y de todas las teles, amo primero la mía. Porque incluso en las peores épocas en casa hubo destellos de creatividad, salvaciones en el último minuto, obras de arte emergiendo de la basura. Ya no las veo, ya no las hay.

Cuando llegué a España, en el año dos mil, me encontré con la peor televisión del mundo, y sentí que me faltaba la respiración. ¿Cómo puede esta gente vivir así?, pensé con alarma. ¿Cómo pueden vivir con decorados de cartón piedra, con argumentos tristes e imposibles, sin la cultura veloz de tele por cable, autocensurándose a cada rato, llenándose de eufemismos torpes? ¿Cómo pueden vivir con esta publicidad absurda, tan años setenta, sin humor ni ironía ni arte? Y añoré mi televisión. La alcé a los cielos.

España vivía, hace ocho años, la época dorada de la vulgaridad familiar. Todo era multitarget y monocorde. Y lo peor es que no había destellos: nadie, en ningún under, estaba haciendo las cosas bien en silencio. No había recambio generacional. Los chicos vivían con los padres, metafórica y literalmente. El control remoto no estaba en poder de la gente joven. Y eso es lo peor que le puede pasar a un país, por más rico que sea.

Los destellos son pequeñas luces en el fondo de los túneles. Yo venía de la Argentina y entendía bastante sobre el asunto. Las peores épocas de la televisión nacional propiciaron las grandes revoluciones estéticas, o argumentales, de los años siguientes. La televisión es un espejo de la sociedad. Podés llegar a cualquier capital del mundo, encerrarte en un hotel y prender la tele. A las seis horas, ya sabés con lo que te vas a encontrar cuando salgas a la calle. La tele es el resumen eléctrico de quienes somos.

Y a principios de este siglo, yo todavía me sentía orgulloso de mi televisión. Esperaba que llegase Cristina de trabajar y le ponía Okupas. Le decía:

—Mirá, esto es lo que se ve allá. Los actores parecen reales, las historias tienen sentido.

Y después, cuando la televisión española decía que algo empezaba a las diez de la noche y eran las diez y media y seguía la publicidad, yo inflaba el pecho y le decía a mis amigos:

—En Argentina dicen a las diez, y es a las diez.

Y descargué capítulos viejos de Vulnerables, de El Garante, de las primeras Mujeres Asesinas, de Botines. Incluso los programas que me gustaban menos, podían convertirse en un buen documento de nuestra identidad:

—Mirá, ¿ves este programa sobre historia? —le decía a Cristina, poniéndole un poquito de Algo habrán hecho—. En Argentina esto funciona en prime time. A la misma hora que acá le revientan la cabeza a la gente con los chusmeríos de los toreros, allá te cuentan los chusmeríos de Sarmiento y de San Martín.

¿En qué momento el orgullo se transformó en vergüenza? No lo sé, no pude todavía aislar el instante exacto. Fue en 2004, supongo, Quizás en 2003, o en 2005. Pero yo pasé de esperar a mi mujer para refregarle mi televisión nacional, a tener que ver mi televisión a escondidas, como si fuera porno barato.

En algún momento tuvo que pasar. Yo no me di cuenta de nada. En algún momento desapareció Damián Szifrón y llegaron las peleas de Carmen Barbieri con Adriana Aguirre. Algún día hizo mutis por el foro Bruno Stagnaro y ocupó su lugar Moria Casán y Graciela Alfano. Y sus maridos…

Una tarde Cristina llegó de golpe a casa y yo no pude apagar la tele a tiempo. Estaba la cara de Moria Casán ocupando toda la pantalla. Ver a Moria Casán (para quien la conoce de siempre) es tremendo pero posible: lo paulatino de su decadencia facial ayuda. Pero imaginen a alguien que nunca la vio antes. Cristina pegó un grito desgarrado:

—¡Qué le ha pasado en la cara a esa mujer! —dijo, y se escondió atrás de un aparador, temblando de miedo.

¿En qué momento la guerra de las vedettes, edición 1979, regresó a la pantalla actual con los mismos nombres y con deformaciones imposibles? Yo no creo que toda la culpa sea de Tinelli. No, no puedo creerlo. Algo malo nos tiene que haber ocurrido también a nosotros, algo horrible, alguna enfermedad social muy fea, para que soportemos esas miserias no en un canal, sino en todos.

¿En qué momento los programas dejaron de emitirse a la hora que decía la grilla de los diarios? No puede ser solamente culpa del minuto a minuto, tiene que haber una razón más seria. ¿En qué momento empezó a ser gracioso que Pergolini saque, en directo, un teléfono móvil con los datos del rating y se ponga a hacer chistes sobre ese asunto, chistes que solamente entienden Villaruel y cuatro más? No puede ser solamente culpa de Pergolini. Algo nos está pasando a nosotros.

Algo muy feo si, además de todos estos males, no hay destellos de creatividad en ninguna parte. No puede ser que el único rincón de vanguardia, en toda la Argentina, sea el Canal Encuentro. No debe ser así. Es un delito muy grave que el agujero para respirar sea tan pequeño y, tras cartón, gubernamental.

Lo que nos llega al exterior (si no contamos con Internet, claro) es únicamente Telefé Internacional. Yo no les puedo explicar lo mal hecha que está esa programación. No tienen perdón de dios. Pasan programas viejos, por supuesto, todos los canales internacionales hacen lo mismo. Pero que se pongan media pila… A la tarde y a la noche ponen cuatro novelitas diarias. Se llaman así: La ley del amor, Amor en custodia, Se dice amor, y Amor mío. ¿Cómo puede haber tanto amor en una sola tarde? ¿Y ser, además, un amor tan de mierda?

(Que me perdonen los lectores de Orsai que no son argentinos, porque sé que hoy no están entendiendo un carajo de lo que hablo. Pero permítanme este martes, un martes de entre muchos, ser hermético, porque estoy enojado y no tengo ganas de universalizar el texto. En todo caso vuelvan la semana que viene, gracias.)

Retomo. En la peor época de Romay, cuando aquel imbécil más éxito tenía en Canal Nueve con productos llenos de grasa vegetal, en esa misma cúspide de rating y de mugre, aparecía como un relámpago La Noticia Rebelde, y más tarde Repetto reformulaba los mediodías con Fax, cuando nadie creía que fuese posible hacerle sombra a los almuerzos de la señora. Siempre había un escalón en alguna parte, siempre lo hubo.

Aquellas eran lucecitas brillantes en el fondo de unos túneles de asco. Y esa gente (tan joven, tan a contramano) ocuparía espacios vitales más adelante. ¿Dónde están ahora, en estos tiempos en que todo el mundo canta, baila y patina, esas esperanzas generacionales? ¿Dónde están los que sueñan sueños de verdad, como soñaba Cenderelli en los 80, como soñaba el primer e hipotecado Suar a mediados de los 90? Releo y sé que parezco un tango. ¿Dónde estarán Traverso, el Cordobés y el Noy, el pardo Augusto, Flores y el morocho Aldao?

Odio tener vergüenza de mi televisión, lo odio mucho, porque es lo mismo que esconder a la familia pobre frente a la flamante novia concheta. Es una canallada sentir vergüenza de lo que nos parió. Pero la verdad es que no somos pobres ni miserables: nunca lo fuimos en el mundo de la tele. Siempre tuvimos una dignidad y una especie de faro lleno de ideas, no sé de dónde salía pero ahí estaba, incluso cuando el rating hacía su américa en otra parte. Hoy esa dignidad no está en ningún lado.

Sigo viendo mi televisión, y lo haré siempre, porque es mía y porque tenemos en común quince mil horas de vuelo. Pero ya no soy digno de ella, ni ella lo es de mí.

Hernán Casciari
Martes 3 de junio, 2008

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225 comentarios El amor y el espanto

  1. Carlos Niz #224    14 agosto, 2014 a las 11:27 pm

    Cuando leo esta entrada (más a destiempo que cuando intento cerrar un avance del rival en los fulbito de la asociación de padres del colegio de mis hijos) y siendo también un extranjero en este pequeño y amoroso país que es Paraguay, tengo una sensación plena de comunidad.
    Podrido de escuchar aquí que “las novelas brasileñas son de puta madre”, siempre me negué a ver esos contenidos casi con pasión futboleramente antagónica, y defendí los productos de la tele argenta como los mejores ejemplos regionales. Pero en algún momento, el chusmerío farandulero, los putos realitys, los malditos “Bailando, Cantando, Cagando o lo que puta fuere… ” (Se puede creer que exista un programa exclusivo sobre el backstage … de otro programa! y que sea diario y de duración eterna????) hicieron base en los canales argentinos, en la TV Pública hasta la ficción es tendenciosamente oficialista (aclaro que no lo soy, más bien estoy cerca de las antípodas políticas…) y las señales satelitales del 13 y Telefé (Directamente IN-SO-POR-TA-BLE!) cada día más chotas y mediocres, siendo generoso.
    Que le pasó a la TV Argentina, esa que emocionaba por grandes guiones (hoy ver un capítulo de “Mis amigos de siempre” es casi como una colonoscopía …) y actuaciones memorables, contenidos innovadores y opinologos brillantes – como te extraño Tato Bores…. – .
    En fín, dejo la queja tanguera y me pondré a ver otro capítulo de “Orange is the new black” por Netflix. O mejor, me conecto a Cuevana y veo “The bridge”.

  2. ajenoaltiempo #221    25 septiembre, 2012 a las 7:57 pm

    4 años han pasado de este artículo.

    Hoy, TVR y Gvirz se convirtieron en medios oficiales de difusión de propaganda del gobierno de CFK.
    Pergolini, cansado de la TV?, se retiró y creó un “nuevo medio de comunicación” combinando radio, internet y transmisiones en HD por streaming.
    Tineli, quién supo producir Todo x $2 y Ocupas, se decidió a hacer lo que le dejaba mas dinero: Esa televisión basura con minas en culo, tetas y discusiones bizarras, la cual consume más de medio país, liderando el rating durante varios años.

    Quizás estemos viviendo el principio del cambio. Por primera vez, en 2012, Tineli y su TV basura no logra liderar el rating de la televisión argentina.

  3. Ale Marge #219    10 junio, 2008 a las 1:18 am

    Siempre me pareció mucho mejor la televisión argentina que la de otros paises y siempre decia que la de Quebec era muy aburrida por lo que me puse canales de Buenos Aires para verlos por Internet pero últimamente cada vez veo menos porque la vulgaridad extrema a la que se ha llegado, no me deja ganas para seguir pagando un servicio que en otros tiempos me divertía.
    Saludos
    Alejandra

  4. Hanna #218    9 junio, 2008 a las 6:56 pm

    MI querido Hernan, es cierto todo lo decis, pero tabien es cierto que cuando la basura la arrastra el río queda en la superficie, es lo primero que se ve y no deja ver lo limpio del agua, centimetroa mas abajo, o si hay vida o no. La tele no ha cambiado mucho las novelas de Palito Ortega de los 80, son Tinelli, los GH, y todos los programas que mercadeen con la miseria humana. Es triste, es digno de vergueza ajena. Pero no hay quedarse en la critica, sino buscar la bueno que hay, si el canal encuentro es uno entre 60, al menos ya es uno.
    En telefe hay un programa que se llama “ver para leeer” es un interesante puente para ver otra opcion.
    Los programas de Felipe Piña, en america tambien pasan unos cortos de la vida real muy interesantes … y si no esta el Volver, para disfrutar lo que paso y te perdiste y poruqe paso no quiere decir que sea bueno.
    Lo importante es saber que si te tomas el tiempo, y separas la basura te estas dando la opurtunidad de encontrar algo bueno
    El argentino puede ser muchas cosas en cualquier parte del mundo, pero siempre es mienbro de un familia, y el “tio borracho” no puede faltar.
    B.
    Ana

  5. el contrera #217    9 junio, 2008 a las 5:39 pm

    Gracias Max sos un groso, la verdad es que tengo poco tiempo para ver tele y sólo 4 malditos canales (no me llega la señal de canal 2 pero por suerte según tu informe no me pierdo nada ;)) y recién hace 3 semanas que tengo compu nueva y banda ancha en mi casa (sólo tenía internet en el laburo)´. Gracias a tu esfuerzo tengo una buena guia para bajarme buenas cosas.
    Las cosas buenas siempre están, hay que saber encontrarlas!!!!

    PD: No estoy de acuerdo en que Juan Sasturain actue mal.

  6. naty mza #216    9 junio, 2008 a las 2:14 am

    Hola Hernan la verdad es lamentable que desde el otro lado del mundo te lleguen estas desgracias que esta afectando a ala tele de nuestra querida y casi perdida argentina,es parejo para todos ves los mismos quilombos en todos los canales los mismos personajes todooo lo mismo, un poco de aire fresco del sur del mundo mira peter capusotto y sus videos , los demas programas levantan los escandaletes de moda!!!muaks!!!

  7. Juliet #215    9 junio, 2008 a las 12:42 am

    Muy muy muy real todo lo que decís Hernán…
    Yo tampoco se muy bien cuándo es que nos descuidamos y la tele basura ocupó toda la programación…
    Pero lo real es que ya no miro nada de TV nacional… apesta, simplemente APESTA!
    Y aunque me encantaría culpar solamente a Tinelli por ser tan salame… creo que algo más le pasa a la sociedad.
    Lo único que es minimamente diferente a los otros programas es “Vidas Robadas”, serie que habla de una realidad argentina, las chicas que se llevan para prostituir.
    Y ni con la presencia del sexy de Facundo Arana (que no tendrá la gran actuación… pero seamos realistas que es un churri! y no lo eligen x su capacidad de actor..jaja!), puede tener buenos puntajes.
    Igual no la sigo como para calificarla de buena o mala… pero en fin, muerte a “Por amor a vos” y a todas esas novelas basura…grrr!

    Y como siempre, un saludo muy grande!

  8. Kazu #214    8 junio, 2008 a las 10:57 pm

    Mira que no soy argentina pero te entiendo porque aca en México nos pasó lo mismo. Hace poco menos de una década que entramos en la verdadera decadencia. No vemos más que puras estupideces en la tele, puro acartonamiento y comentarios imbéciles de gente que no sabe leer. Es más, no sé cómo esté la en argentina, pero, aca, los noticieros (teóricamente el espacio más serio y formal de la programación) tiene una sección donde pasan videos que sacan de Youtube; en los programas mañaneros, pasan pensamientos y cadenas que te mandan en el e-mail. Somos ya una verguenza, pues ya ni siquiera se hace televisión, sino que se piratean de internet.
    Antes, me acuerdo, por lo menos se tenía la cortesía de hacernos creer a los espectadores que se realzaba un trabajo serio, que, de hecho, había un esfuerzo por todo un equipo de profesionales. Ahora, en cambio no se molestan siquiera en las apariencias, producen pura porquería y nos atragantan con ella.
    Ante semejante panorama, he de confesar, Hernán, que soy menos fiel que tú, pues yo le he dado la espalda a mi televisión, la ignoro como a los parientes incómodos.
    Espero yo, que en algún momento, como dices, alguien en lo obscuro se dedique a producir televisión de calidad.

    Nota. Sólo quiero aclarar que me refiero a televisión de entretenimento, pues hay honrosas excepciones en México como son el Canal 22 y el Canal Once, pero como su rubro es la educación, y ese tipo de tv es cosa aparte.

  9. dolape #213    8 junio, 2008 a las 9:55 pm

    Trabajo en television (tecnica, no artistica), y creo tener alguna pista acerca del origen de esta tele de mierda: Las empresas que generan contenidos estan manejadas por dos clases de personas: por un lado los mayores, que son sobrevientes de otra epoca, “muchísima gente gorda y roñosa encerrada por un rato en cuerpos de involuntarios flacos elegantes, atracando una panadería de la calle Santa Fe. Un montón de tipos con la camisa adentro y olor a perfume caro que, sin embargo, siguieron manteniendo la costumbre de comer lo que no era suyo con la boca abierta”, y por otro los mas jovenes, unos ignorantes que crecieron y se formaron en los 90, y por lo tanto creen que todo eso es normal.

  10. Nadia #212    8 junio, 2008 a las 6:47 pm

    hola a todos! completamente de acuerdo con vos Hernan, yo vivo en Montreal, y la verdad q es un espanto la tele de ahora, Le mostrastes a la Nina la cancion del topo gigio a la camita, esos programas para chicos como los de antes ,ya no queda nada, saludos

  11. carolina #211    8 junio, 2008 a las 6:28 pm

    La verdad me encanto tu posteo..y comparto casi todo…pero no te esas olvidando de canal 7 nuestra “TV Publica” ( asi se llama ahora)?…Hay muchos programas de lujo que estan en la programacion desde 2007 o antes ..no viste acaso “MP3” del Bahiano? y el programa de arte de Lalo Mir?, y los unitarios de “Cuentos de fontanarrosa” que ya terminaron? y “Cientificos industria Argentina” de Paenza? y el magazine ” Mañana Vemos” con Mex? ..incluso hay uno ..no se si lo sacaron con todo el cine argentino de vanguardia de los 70..donde ves esa pelis sino?….Y seguro me estoy olvidando de algo.
    A mi por lo menos que no tengo cable y estoy en el interior me encanta como esta canal 7..Sera que no lo podes sintonizar alla?
    saludos!

  12. santiago #209    7 junio, 2008 a las 9:33 pm

    Muy bueno lo de #182 Max.
    El problema no está en el cable sino en el aire. ¿Cuál de las dos es la “televisión argentina”? Porque son dos distintas.

  13. toty #207    7 junio, 2008 a las 5:42 am

    Bueno, imaginate como estamos los uruguayos que consumimos quieramos o no todo lo argentinisimo, todo eso se contagia a esta orilla, la verdad que los participantes del programa de tinelli ya no participan por un sueño, participan por ver quien sale con menos ropa encima, va a llegar un dia que ya no van a tener que mostrar y van a salir al reves “de tripa pa`juera”, . Me adhiero a lo que dijo #28 Cynthia.

  14. Sebastián #205    6 junio, 2008 a las 10:07 pm

    Hay que cortar por lo sano. Yo ya no tengo más cable, lo que quiero ver, lo bajo. Y veo que varios están haciendo lo mismo. Internet es la nueva televisión.
    Muy buen post.
    Un abrazo.

  15. Comandante40 #204    6 junio, 2008 a las 9:25 pm

    Extra extra vendo okupas entera hasta con el capitulo final del comentario. Es verdad la tv es tan inaguantable que me ha hecho leer mucho mas. Choreo el cable ono de chorizo nomás porque hasta el discovery en españa parece el canal del tuning, tuning de coches, tuning de motos, etc. Me gusta cuestion de sexo que la dan en 4. Hay un par de actrices argentinas. La pendeja (ni idea el nombre) esta 1000 puntos. Hernan te pusiste a pensar como, los relativamente buenos y jovenes actores tambien se piran, al igual que nosotros a trabajar afuera!!! Por favor vean que noche bariloche en youtube, lo mas. Los abrazos sobre mi corazon. A triunfar no los voy a defraudar!!!

  16. iVANA #203    6 junio, 2008 a las 8:30 pm

    Yo opté por no tener tele desde lo del baile del caño de Tinelli, ahora veo Capussotto, Petti y algunos programas producidos en Córdoba por la UNC, que son excelentes. Me siento orgullosa cuando la gente habla de lo que pasó en la tele y no tengo ni idea. Este blog me encanta, saludos.

  17. María #202    6 junio, 2008 a las 8:17 pm

    Madre mía!!! Como vos, también vivo en España, pero ya no miro tele, ni de acá ni de allá.

    Pero ya veo que no me estoy perdiendo nada. Lo que me llama la atención es que sea tan mala como la de España… mirá que aquí es mala… pero mala con ganas.