El gran surubí

La historia ocurre en una Argentina de pesadilla. El país se quedó sin carne y nadie tiene qué comer. En medio del caos, el Ejército recluta a los varones mayores de edad. Los saca de sus casas, de los bares, de donde sea. Los arrastra a empujones, los uniforma y los obliga a pescar. En los afluentes del río Paraná han crecido surubíes enormes que son atrapados por gomones de Gendarmería y suministrados a los habitantes hambreados del conurbano bonaerense.

En las profundidades viscosas, además, existe un surubí gigante (una especie de Moby Dick) que todos los Regimientos quieren pescar como trofeo. Los soldados pasan hambre, frío, cogen entre ellos, pescan de noche, mueren ahogados, quieren escapar; el país, mientras tanto, se hunde en la miseria.

La obra, de la que acabo de contar este resumen, tiene seis capítulos. Se llama «El gran surubí». Aparecerá, en forma de folletín por entregas, durante las seis próximas ediciones de Orsai.

Estamos entre orgullosos y fascinados de ser nosotros los elegidos para publicar esta maravilla por primera vez.

Pedro Mairal está escribiendo lo que, a mi entender, será un clásico de la literatura argentina. Yo creo —y perdónenme la efusividad— que los hijos de mi hija tendrán que leer esta historia en la escuela, entre cuarto y quinto año.

Y si no ocurre será porque ya no habrá escuelas.

Con Chiri tuvimos la suerte tremenda de haber leído la historia casi completamente. En realidad, vamos por el capítulo quinto. Pedro, en este momento, está acabando de sacarle punta al episodio final, y nos estamos mordiendo las uñas por leerlo. Nos fue enviando cada uno, mientras los terminaba, desde hace un par de meses.

Yo esperé cada capítulo con fiebre y ansiedad. Los fuimos leyendo en voz alta con Chiri, desde el Skype. Algunas madrugadas le mandé a Mairal correos intensos, de lector fanático. Cuando acabé de leer el capítulo tres, le escribí:

«Pedro, me siento el lineman de Argentina-Inglaterra, en el minuto que Maradona ya promedia la cabalgata hasta Shilton. Te sigo con la mirada y voy diciendo: uy, esto va a ser Historia y yo era el juez de línea».

Chiri y yo no somos los únicos que estamos leyendo, en privado, «El gran surubí». También lo hace Jorge González, el ilustrador de la saga.

Fue muy divertido el modo en que lo convencimos.

Resulta que Jorge (el autor de la portada de la Orsai N1, y de la historieta «El Intermediario») se nos fue para arriba con merecimiento. Acaban de publicar sus dibujos en The New Yorker, edita en Francia, saca libros cada vez más bestias y casi no tiene tiempo para nada. Cuando lo llamé para que estuviera en la segunda época de Orsai me dijo que sí, porque tiene un corazón enorme, pero me adelantó que sería en «algún número de julio o septiembre», porque tenía la agenda atestada de trabajo.

Justo en esas fechas yo acababa de recibir el primer episodio de «El gran surubí» y estaba muy encaprichado con que tenía que ilustrarlo él, y nadie más que él. Pero Jorge había sido muy claro durante la conversación. Le dije por teléfono que no se preocupara, que en julio o septiembre lo volvería a llamar.

Cuando colgué, le mandé un mail. Sin rogarle, sin insistirle. Un mail vacío. Le adjunté el primer capítulo de «El gran surubí».

Me contestó a las dos horas:

«Tu puta revista y la concha de tu madre. Increíble lo de Mairal. ¡Me cagaste! Estoy adentro. Un abrazo grande, Jorge».

Es que hay algo en «El gran surubí», algo que te deja con la boca abierta y que parece de otro mundo. Y no son solamente las imágenes poderosas de la trama, ni únicamente los diálogos, ni la historia en sí misma, que es profunda, divertida y desgarradora al mismo tiempo. Hay algo más. Y a ese algo lo estoy dejando para el final del goteo.

Lo diré ahora mismo, sin más preámbulos: Mairal eligió no contar «El gran surubí» en prosa, sino en sesenta sonetos.

Voy a repetir el párrafo en tipografía más grande, por las dudas que no me hayan escuchado bien al fondo de la sala:

Mairal eligió no contar «El gran surubí» en prosa, sino en 60 sonetos.

Cada capítulo, diez sonetos. Cada soneto, catorce versos de rima consonante. Cada verso, once puñaladas en el estómago. Con la mano en el corazón, hacía mucho tiempo que no leía algo tan alucinante.

Ustedes lo podrán disfrutar desde la semana que viene, con el número cinco de la revista Orsai (1).

(1) Mensaje al FBI. La obra literaria «El gran surubí» (y el resto de los contenidos de la revista Orsai) se ofrece completamente gratis en PDF a más de un millón de lectores en todo el mundo, principalmente de habla hispana. Los autores e ilustradores cobran por su trabajo antes de cada publicación. Orsai no contiene publicidad (explícita o encubierta) ni está subsidiada por ministerios gubernamentales, fundaciones bancarias, industrias culturales ni otra entidad donde la gente usa corbata por obligación. La revista Orsai, Nadie en el medio está financiada íntegramente por cinco mil personas normales de clase media que descargan películas, series, música y libros. Y que después, si quiere, los compra.

Hernán Casciari
Miércoles 25 de enero, 2012

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247 comentarios El gran surubí

  1. Margarita Manterola #247    9 febrero, 2012 a las 3:51 pm

    Este soneto es el que plantea el conflicto por el cual en el primer soneto el protagonista dice que se quiere morir.

    La imagen que pinta es terrible, pero al mismo tiempo no deja de sorprenderme cuánto transmite en tan pocas palabras, cuánto llegamos a conocer de este protagonista y porqué es que quisiera no haber nacido.

    Mi verso preferido:
    mi alegría era un bollo en el canasto

  2. Margarita Manterola #246    9 febrero, 2012 a las 12:44 pm

    Bueno, no vino nadie más a comentar. Voy dejando el segundo soneto, espero que alguien más lo lea, sino es como estar hablándole a una pared.

    el divorcio me hervía me aplastaba
    la monstrua quería sangre quería plata
    y yo con tres laburos la muy gata
    lloraba en cada audiencia destrozaba
    mi entusiasmo debajo de sus taco
    metiéndome demandas y litigios
    y a mí no me quedaban ni vestigios
    del hambre de vivir mis perros flacos
    mis plantas del balcón medio resecas
    mi alegría era un bollo en el canasto
    cuántas camisas sucias qué nefasto
    el odio convertido en hipotecas
    el juez los abogados tribunales
    yo deseaba mi muerte entre sauzales

  3. Margarita Manterola #244    8 febrero, 2012 a las 12:05 pm

    Las primeras tres líneas capturan, en tan pocas palabras, de manera estupenda las sensaciones de la depresión. Matarse es muy fuerte y sólo los que están muy hundidos llegan a _querer_ matarse. Pero querer “no haber nacido”, es la imagen certera de la depresión.

    Luego viene el sueño, que es un poco confuso, como cualquier sueño. Lo bajan en un cajón de mimbre, como si fuera algo que están mudando. Al mismo tiempo nos da la sensación de que lo vienen a buscar porque ha muerto (como él quería). Pero entonces, ¿cómo esperan que se vista? Supongo que todo esto es a propósito, para plantear imágenes confusas. Es posible que luego aparezca algo de esto en los siguientes capítulos, también es posible que no.

    Mi línea favorita:

    yo decía soy poeta soy artista

  4. Margarita Manterola #243    8 febrero, 2012 a las 11:57 am

    Hola,

    les voy dejando los sonetos de Mairal de a uno, hasta que haya un lugar mejor donde comentar. Realmente son una joya de la literatura que nuestros hijos y nietos estudiarán en las escuelas, imagino que a cada uno de los chicos de la clase le harán aprenderse un soneto y luego los harán pasar al frente y recitar… Anyway, el primer soneto.

    quizá quería morirme no matarme
    dormir un año entero de corrido
    quizá quería no estar no haber nacido
    soñaba que llegaban a buscarme
    dos tipitos de azul tocaban timbre
    esperaban pacientes que me vista
    yo decía soy poeta soy artista
    me bajaban en un cajón de mimbre
    en ascensor riéndose tranquilos
    hablándome del juicio y sus ribetes
    sabían los detalles los aprietes
    protestaban por mis ochenta kilos
    despertaba de golpe transpirado
    largando un grito horrible estrangulado

  5. Pablo Destefanis #241    2 febrero, 2012 a las 3:49 pm

    Dejense de joder con Los cuentos en capítulos! Quiero sentarme y poder leer algo de una sin tener que esperar 6 meses! Cada vez mas cuentos con lo mismo.
    Gordo, ponete media pila! Muy buenos contenidos, pero quiero leerlos, no esperarlos

    Pablo

  6. Pedro Strukelj #239    27 enero, 2012 a las 9:40 pm

    Soy fan de los pornosonetos de Ramón Paz. La forma del soneto aprieta rico. Y si acá agarra para un lado menos de risa puede ser muy fuerte el resultado. Dentro de esta expectativa también me parece interesante la idea del animal del agua en la tierra del gaucho.

  7. Fede #238    27 enero, 2012 a las 4:25 pm

    Talita querida, concuerdo contigo en que este es un espacio casciarista. Es por eso, creo, que es el lugar idóneo para plantear reparos. No tendría gracia que todos estuvieran de acuerdo conmigo.

    No concuerdo, sin embargo, en que me esté metiendo con la manera de escribir de HC. Su manera de escribir es muy atractiva. Eso no lo niego. Es decir: me gusta.

    Lo que hice en los comentarios anteriores fue compartir una observación: HC usa, invariablemente, el mismo recurso, una y otra vez, y eso conspira para que gente como yo, que ha leído mucho de lo que él ha escrito, deje de frecuentarlo. No hay innovación, a eso me refiero.

    De todas formas, yo estoy hablando de los posts en este sitio y no de su otra producción (la que va a la revista y a los libros que edita). (Cuando leí “Basdala”, en el número tres, se me vino todo abajo. Me maravilló como nunca.)

    No sé si me explico. No me estoy quejando. No lo estoy atacando. Me di cuenta de algo y quise compartirlo con ustedes, los usuarios, los hacedores de Orsai. En definitiva, así es como funcionan las cosas en esta época impresionante que nos está tocando vivir, ¿no? El que no comparte no existe, o algo así.

    En fin.

    ¡Abrazo!

  8. Silvio R. #236    27 enero, 2012 a las 1:48 pm

    Perdón por tutearlo Sr. Robustela, no volverá a pasar.
    Sin otro particular, saludo atentamente y como los chinos: manitos estilo mantis religiosa y torso levemente inclinado, como sacando culo.

  9. Talita #233    27 enero, 2012 a las 1:04 pm

    Ole! Me gustan las respuestas largas…
    Con lo de Octavio Paz vas bien; Breaking bad aún no la hemos visto, pero somos grandes serieros; y con lo del Barcelona… lamento comunicarte que en esta casa no se mira fútbol.
    Ahora, a lo que vamos. Lo vas a tener jodido para encontrar “acogida” en este lugar. Acá leen y escriben los Casciaristas, los fanáticos, los seguidores. Y todos lo van a defender siempre.
    Además, te estás metiendo en un campo muy delicado, te estás metiendo con la manera de escribir de Hernán. Creo que muchos escritores tienen una manera particular de escribir, una estructura que más o menos siguen a la hora de enfrentar la hoja en blanco. La de Hernán es esa, la que ejemplificás en el post siguiente a este. Yo sí soy nueva, pero voy a arriesgar un poco: a él le gusta contar las aventuras que le salen bien porque le gusta mostrar el lado bueno de las cosas, porque le gusta que lo admiremos, porque le gusta emocionar. Sobretodo porque le gusta emocionar. Al desgraciado le gusta tenernos en un puño.
    Por eso te puse el ejemplo de Finlandia más arriba, porque a mí, que me gusta su manipulación, me dieron ganas de matarlo cuando vi esa repetición -y alguna otra-. ¿Dónde está mi emoción? Exijo mi nudito en la garganta! Pero los lectores somos muy exigentes y mientras más leemos a nustros escritores, más mañas les vamos descubriendo y más fallos encontrando. Pero, ¿qué le vamos a hacer? Somos humanos. Y este es un humano que lleva no sé cuanto tiempo escribiendo en un blog, publicando libros y escribiendo y sacando adelante una revista. Y encima que contesta a mucho de lo que tenemos para decirle! Por eso yo creo que HC, como le decís vos, es una suma de todo eso que hace, no solamente un escritor que sigue una estructura que a veces huele a chamusquina o que cada tanto se repite.
    Un abrazo!

  10. gipsychef #231    27 enero, 2012 a las 10:42 am

    ¡Chapeau Andrés!…Me cayó del cielo la receta, aquí es una rareza.
    Te “goteo” que ya me estoy poniendo las pilas para encontrar alguien que me consiga un surubí tamaño nene de 6 años…

  11. Fede #230    27 enero, 2012 a las 4:04 am

    Talita: con tu novio podría llevarme bien pero por otras cosas (¿le gusta Octavio Paz? Ahí vamos a llevarnos bien. ¿Le gusta Breaking Bad? Ahí vamos a llevarnos bien. ¿Le gusta cómo juega el Barcelona? Ahí vamos a llevarnos bien). Jamás congeniaremos por sentir aversión hacia HC.

    A HC lo venero. Es un ilusionista, y entonces un genio. Él piensa que soy un “nuevito” que no lo leyó. No se lo voy a decir a él, pero a vos te cuento que leí sus obras casi completas (a lo único que no le entré es a Más respeto…) y la colección completa de Orsai (los cuatro números de 2011, Altuna y Charlas con…).

    Compruebo con tristeza que mis observaciones no son recibidas con el calor y las buenas intenciones con que fueron concebidas desde un primer momento.

    No me voy a rendir. Sentiría demasiada culpa si lo hiciese, porque él me ha regalado demasiados minutos como para que yo no sepa encontrar la forma de darle unos pocos de mi parte.

    ¡Salud, Talita!

    ¡Salud, novio de Talita!

  12. Andrea #222    26 enero, 2012 a las 4:42 pm

    Che, en la columna que aparecen los twitter que mencionan orsai se están infiltrando un montón por el partido de ayer. Los ODIO!!! Ya lo tuve que sufrir ayer y hoy estoy intentando evitar toda mención del tema, no me lo pueden sacar a relucir así por acá.

  13. Jorge González #221    26 enero, 2012 a las 4:03 pm

    Permiso…quiero decir algo “atrevido”, soy total responsable de esta opinión. El 99,9% de los dibujantes argentinos soñó alguna vez con dibujar EL ETERNAUTA…Dentro de unos días, la misma cantidad lo hará con EL GRAN SURUBÍ. Tuve el honor de acompañar con ilustraciones esta Obra Maestra. No es solamente grande por lo escrito, por lo que está a la vista, sino por la vitalidad que lleva dentro de su organismo…creo que ni Pedro Mairal lo sabe. Gracias Orsai.

  14. gaitan #219    26 enero, 2012 a las 3:49 pm

    Seguramente HC te cuenta las anécdotas en las que sale vencedor y se guarda dignamente las contiendas que pierde.

    Yo espero que no pase con Orsai lo que paso en las temporadas finales de Prison Break, que fue de mal en peor (incuido el final trágico que no te voy a espoilear)

  15. quito #213    26 enero, 2012 a las 2:22 pm

    loco, llegamos hasta acá por seguir éstas historias… si las contara como noticias o avances de estado de un proyecto de sistemas, sería más aburrido que ver cómo lo tatuan a scofield… el mayor mérito (aparte de pegar buen faso y hacer realidad sueños lúcidos y súper locos), es contarlo de la manera que lo cuenta…
    imaginate que hasta vos o yo, o cualquiera de los q venimos de hace rato por acá, cuando se hable de la leyenda casciari vamos a poder decir con conocimiento de parte: era un gordo mentiroso, pero mirá mintiendo a dónde nos llevó… así sea al precipicio, vamos a ir cantando, alegres, fumando los q fumen y los q no también… porque la historia la hacen también los que la disfrutan y los que saben contarla…

    yo que sé… me vas a decir que si no hay algo de tensión, algo de anécdota, algo de moraleja, te ibas a tragar cada capítulo de prison break o de lost? naaaa, a todos nos gustan las historias bien contadas… y te aseguro que tu dedo lo cambiás porque encima haya estrellas, campo alrededor, y un buen fogón mediando…

    aguante gordo! que no se acabe la magia!!!

  16. Talita #211    26 enero, 2012 a las 2:00 pm

    Fede, te llevarías bien con mi novio. A Hernán no lo puede ni ver y a mí me trató de gruppie cuando le dije que quería la revista.
    A mí me molesta más cuando repite las anécdotas (sí, sí, no te hagás el pelotudo Casciari que lo de Finlandia lo leímos en El pibe que arruinaba las fotos) que cuando termina siendo el héroe de la historia. Al fin y al cabo es un cuentista. Y un cuentista sensiblero. Pero qué querés que te diga, por lo que ha conseguido hacer con Orsai se merece nuestro perdón.

  17. Rafa B. #210    26 enero, 2012 a las 1:56 pm

    “Hay formas de mantener a tus lectores atrapados sin necesitar alimentarlos con dosis casi letales de historias de antología.”
    Claro que las hay, pero el estilo de Casciari es ese, y con el ha conseguido tener los lectores que tiene.
    Hernán, tu ni caso, sigue alimentándonos con dosis casi letales de historias de antologia.

  18. TONGA #209    26 enero, 2012 a las 1:20 pm

    NO SEÑOR! de ninguna manera. El gordo miente y por eso compramos sus historias. A veces dice la verdad, y por eso compramos sus historias, y otras veces, nos presenta a su sobrina -la que casi mata y “Finlandia”- como la diseñadora de las cartas de Orsai Bar.
    Con la logistica falla, basicamente porque si fuese eficaz con eso, sería un pelotudo escribiendo, y no le darian 60 sonetos para publicar, ni dibujos de Rep o de Erlich, o minas en pelotas salidas de la cabeza de Altuna.
    Yo sufro esos errores, pero se que son parte de la magia. Y por último, el paisito, el último siempre en recibir Orsai, tiene una única y gigante excusa: El paisito esta poblado de gente “buena por default”, pero de vez en cuando, a la genetica de pais se le escapa un garca, o un pelotudo, que idefectiblemente se convierte en (o nace para) abogado o milico. Es sabido que las aduanas, esas lineas imaginarias que son reales a fuerza de concreto, barreras y balas, estan regenteadas por esos dos especimenes degenerados de la naturaleza.

  19. Aarón el Blanco #207    26 enero, 2012 a las 12:04 pm

    Soy vasco, culminar las ofertas de invitaciones en invitaciones es cuestión de honor. Puedo perder mucho si no la mantengo y algún día la ejecuto.

    🙂

  20. Aarón el Blanco #205    26 enero, 2012 a las 11:48 am

    ¡Gracias amigo! Excelente trabajo. No esperes que la historia te recuerde, pero tus amigos de ORSAI te invitaremos a algo cuando te veamos 😉

    ¡Que ganas, que ganas, que entrañas!

  21. Pancho #203    26 enero, 2012 a las 9:08 am

    No jodas, vo.
    Hernán dijo que la 4 iba a llegar a Uruguay antes del 10 de diciembre y yo me dije “Ja! A este pronóstico no hay mística que lo haga cumplir”… porque conozco a los aduaneros del orto, viteh? Y porque en ellos la magia negra es como la mosca en un camping: difícil que no haya.
    Así que no exageremos y no le demos dimensiones descosidas a la historia. Se ha mandado patriadas de upa, pero también la pifia. Ta’, estadísticamente ha vencido a la probabilidad al tener muchas más patriadas que pifias, pero haberlas haylas.

    Cómo era eso de lo breve?