El lector de cerebros

«En este vagón de tren Retiro-Tigre, hoy sábado a la tarde, hay diecisiete señoritas —en edad de merecerme— que por hache o por bé jamás saldrían conmigo. De ese total, por lo menos una está pasando por un bache sentimental y se encuentra, digamos, vulnerable. Abordable. Con el cerebro tiernito».

«Nuestro gran problema, el de los feos, no es la falta de oportunidades, sino desconocer cuál de las diecisiete señoritas es justo ésa, la que caería en brazos de cualquier gil. Nuestro problema no es la fealdad: es no poder leerle el pensamiento a las pasajeras».

«Las mujeres deberían tener algo (¿un cartel luminoso? ¿un levísimo pitido?) cada vez que están para la cachetada. Cada vez que se hunden en esas tardes en las que se revolcarían con cualquier desconocido para vengarse del estúpido del novio, o porque andan con las defensas bajas. Mientras eso no ocurra, los feos seguiremos arrojando dardos en la oscuridad, tanteando carne de chancho en el vacío, y recibiendo miradas esquivas que nos acobardan y nos hacen miserables».

Esto lo escribí hace mucho, el 12 de febrero de 1997, en la Estación Victoria. Recupero este texto para ustedes, queridos amigos, porque acabo de leer en el Clarín de ayer que el laboratorio Brain Fingerprinting, de Seattle, ha inventado un coqueto artefacto que “permite interpretar información almacenada en el cerebro mediante la decodificación de ondas”. En criollo, esto vendría a significar que en breve aparecerá en el mercado un aparatito que lee lo que las chicas están pensando en el vagón del tren.

El destino, que es en gran medida irónico e hijo de una gran puta, ha querido que este electrodoméstico se inventase justo cuando ya estoy casado (para más inri con una hija con la que siempre te terminás encariñando), y en estas épocas en las que uno ya no transita por los trenes primaverales que llevan chicas en musculosa, desde Retiro hasta el Tigre.

Debería cantar aleluyas, con corporativa alegría, por el resto de los feos de este mundo. Pero no, no me alegro. Me da bronca. ¿Para qué me sirve a mí, ahora, este anacrónico descubrimiento? ¿Qué cerebro me conviene escudriñar ahora, si hoy día lo único que me importa en el mundo es echar panza y mirar el fútbol por codificado?

¿Para qué quiero yo, a esta altura, cuando ya casi ni se me irgue la chota, un aparato Sony lector-grabador del pensamiento femenino? ¡Antes lo quería, señor inventor! ¡Cuando era joven, cuando me pasaba el día tratando de interceptar señales de amor y de congoja!

(Ya me pasó lo mismo en los ochenta: el día que por fin se inventó el autito a control remoto sin cables, a mí ya no me interesaban los juguetes, sinó las chicas de los trenes…)

Me estoy empezando a cansar de que los avances atrasen.

Hernán Casciari
Martes 11 de mayo, 2004

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38 comentarios El lector de cerebros

  1. dalusk #36    17 mayo, 2004 a las 7:41 pm

    No te aflijas ,Hernán, si leí bién, el aparatejo ese funciona con software que interpreta la reacción cerebral a imágenes, así que si alguien quiere usarlo con las chicas tendría que ir cargando una laptop y un álbum de fotos para mostrarles…Imagínate la escena: Un sujeto extraño, se le acerca a una joven y le dice: “Srita, me permite ponerle estos electrodos y mostrarle unas fotos con diferente contenido de origen emotivo o sensual, para ver si es usted afín a mis intereses en su persona?”
    Creo que la vieja táctica de iniciar una conversación casualmente sigue teniendo la ventaja.
    Saludos a los tres !

  2. Teresiña #35    14 mayo, 2004 a las 3:57 pm

    Pero Hernan, habernos conocido en aquél entonces. YO te hubiera dado algunos “indicadores” artesanales que ayudan a prescindir del aparatito en cuestión y que, además, tienen que ver con la cuestión de pares, de “género” que le dicen ahora.
    Por empezar, pibe, lo que andabas buscando, eso de la mina pal cachetazo, sobre todo ésas, las de pal cachetazo, se notan. Se re-nota. Se ve en la cara. TE lo juro mirà. Primero porque (en su momento) yo me supe ver la cara en el espejo, y ahora me doy más cuenta que cuando me la miraba de cómo era. Y segundo porque miro (y sigo viendo) a varias amigas que hoy por hoy tienen esos detalles en la cara. Y se puede evidenciar una serie de caracterìsticas comunes que hacen al caso. Vos, por varón en primer lugar, y por pequeño y falto de amigas como una que te asesore al respecto, no te dabas cuenta pero hubieras podido. Encima le hubiéramos hecho un bien al mundo porque las que están pal cachetazo suelen meterse con cualquier cosa y sobre todo cualquier cosa jodida, mala, y usté es un buen chico que hubiera “sosegado” la angustia de unas cuantas. Por suerte, el tiempo y la vida hicieron justicia y ahí tiene su recompensa. Mujer e hija que lo miman.
    Un abrazo
    MT, de Luján

  3. Anónimo #34    12 mayo, 2004 a las 10:05 pm

    a mi lo que me parece demoledor es el paso del tiempo, no hay palabra hermano, ni gurisa,
    ni chirimbolo pal cerebro ni nada, al reves tu gurisa confirma que al tiempo no hay quien lo ate, que cuando en el horizonte se levante la ola que finalmente te va a tapar, los guachos, bagayos o no, la van a surfear! y a vos lo unico que tequedara sera la tranquilidad moral de que vos la disfrutaste y trataras de conseguir serenidad a la hora en que la sombra de la ola te empiece a dar en la cara…y no es que yo quiera ser severo es que quiero el antidoto y no la resignacion de nada mas ir disfrutando las etapas como pa sacar un buen partido…

  4. Daniel #30    12 mayo, 2004 a las 2:48 pm

    Yo necesito en un aparato asi, por que tengo a mi mujer y dos hijas, mas mi vieja y al conchuda (con todos los honores y bien merecidos xq es una flor de kilombera mentirosa y arma cada bolonui en la flia) de mi hermana.
    Pero Hernan, igual te digo algo las/os hijas/os son incondicionales, a la/el esposa/o uno la/lo puede cambiar cuando quiere, asi q resumiendo el aparatito igual viene barbaro!!!!!!!!!!!!

  5. gustavo #28    11 mayo, 2004 a las 9:36 pm

    Diablita:

    Mi señora esposa suele utilizar diversos medios de transporte, y en general le ceden el asiento, le sacan boleto, la invitan a desplazarse hacia el fondo del vehículo que hay lugar, etc. Lo cual, por un extraño transtorno del narcisismo, a mi no me molesta sino que me enorgullece.

  6. gustavo #24    11 mayo, 2004 a las 8:22 pm

    Leyendo este post en conjunción con el de la semana pasada y con el último de los bertotti, encuentro temas que se repiten. La muerte, el paso del tiempo, materia gris que se arruga en el cerebro del nonno, un pene (o dos, contando al del autor y al del nonno) que ya no es nene, que no responde…

    El tiempo, ese asesino puteable pero inimputable, le está matando el deseo al autor. La muerte de la libido.

    “La muerte del deseo” es una tautología, es como decir “La muerte de la vida”.

    Ahora, Hernán, mirame a los ojos: le vamos a echar la culpa a las circunstancias? Yo voy arañando los 40, tengo una hija hermosa de edad similar a la tuya, estoy “felizmente casado”, con una mujer que no es celosa. Si mi vida ya carece de aventuras, es culpa mía. Nadie me impide subirme a un colectivo y enamorarme dolínicamente de la señorita de la primera fila.

    ¿Es música o ruido?
    Las cosas que digo
    ya no te hacen gracia
    ¿es premio o castigo?
    ver miles de ombligos
    los tops, las remeras
    esta primavera
    (van casi cuarenta)
    ya no me enamoro
    pero voy al banco
    y abro una cuenta

  7. Ecoloco #23    11 mayo, 2004 a las 7:37 pm

    15 años ??? ya va a ser tarde, como viene la mano para esa edad se está juntando o esperando su 2° hijo… con buena onda!! je je je

    Ecoloco (comentarista sin weblog…)

  8. TíaGanga #22    11 mayo, 2004 a las 6:03 pm

    Listo, es un hecho: más te leo más me inspirás. A ver, decime: dónde compro un aparatito modernoso que me trasmita habilidad/conocimientos para escribir historias?

  9. Flor #20    11 mayo, 2004 a las 4:53 pm

    Diabli: No, no, no….yo no dije que Interior fuera gracioso…sino que se ESTABA haciendo el gracioso (de ahi a que lo sea, pobrecito, hay un largo trecho….pero lo intenta mi vida…algo es algo).
    Como andas linda?….hace tanto que no charlamos!!…Te dije que no me puedo meter a opinar en ningun blog?…Tengo algo en la maquina y no se corno es (estos aparatos de merd….mucha tecnologia, pero cada dos por tres estiran la pata).
    Besazos miles!!
    Flor

  10. Palomita #19    11 mayo, 2004 a las 4:23 pm

    Desconfío totalmente de las nuevas tecnologías y no las utilizo hasta que sé que no le han echado a perder la vida a nadie. Y no te puedes quejar Hernán, de los avances tecnológicos, o dime, que sería de tu vida hoy si no hubiese existido el msn, eh??.

  11. Diablita #18    11 mayo, 2004 a las 4:23 pm

    Flor: ese aparatito que vos tenés es viejo y atrasa. La última vez que Interior causó gracia fué cuando tenía 5 años y se comía los mocos propios y ajenos.

  12. Interior #16    11 mayo, 2004 a las 3:40 pm

    ¿COMOOOOO? ¿un aparatito descubrió que la mujeres piensan? que bárbaro esta ciencia cada día rompiendo mas mitos. Que loco, a ver si todavía entienden lo que piensan, ¡jha!, eso si que seria un invento.

  13. Gonzalo #15    11 mayo, 2004 a las 3:20 pm

    Hernan:

    Hoy me hiciste acordar al papa de un amigo que una vez se compro una mazeratti y me dijo (sabiamente):
    Estos gustos de mierda siempre llegan tarde en la vida, mira la ironia: cuando tenia 20 anios y reflejos para manejar este auto a 200 KM/H no tenia plata para comprarlo y tenia un autito que no daba mas de 110 KM/H, y ahora, a los 60 que tengo la guita, no tengo los reflejos para llevarlo a mas de 110KM/H.

    Saludos,

    Gonzalo

  14. Hatori Hanzo #13    11 mayo, 2004 a las 1:42 pm

    Querido herman.

    Ese estupendo aparatito te va a servir dentro de 15 años (esperemos que sea tanto por tu bien) cuando tu querida y dulce hijita te diga… Pa…. hoy me voy a dormir a lo de maria… que en realidad esta diciendo… Pa… hoy me voy de joda con un flaco de 19 años, y no quiero decirle que tengo que volver temprano ni que te enteres….

    Ahi vas agradecer este bendito aparato, no se olviden de la pelicula de gibson, lo que ellas quieren.

    Saludos

  15. Diablita #12    11 mayo, 2004 a las 1:40 pm

    Oajlá ese aparatito salga a la venta cuando mi alzheimer esté tan avanzado que a nadie le interese conocer lo que pienso sinó, mejor que corra y corra y corra y corra muuuuy lejos…

  16. Guty #11    11 mayo, 2004 a las 1:29 pm

    Maldito aparato y maldito inventor.
    Tarde como siempre. Comparto totalmente tu rabia Hernán. Ya quisiera yo haber tenido ese artefacto hace unos añitos.
    Aunque estaría bueno llevarlo escondido a un torneo de ajedrez y hacerme el Karpov ganándoles a todos, pero no es lo mismo.

  17. TIMOTEO!! #10    11 mayo, 2004 a las 10:22 am

    Una vez mi papa me dijo una cosa muy cierta:

    “Hijo, la ciencia aun no ha podido descubrir como hace el hombre para saber lo que piensa una mujer con solo escuchar lo que dice”

    Por eso, desde ese momento, uso mi propio aparatito…

  18. Isa #8    11 mayo, 2004 a las 7:01 am

    Pues a mi marido le iría bien, nunca se entera de nada.
    Aunque no creo que lo usara, se le olvidaría, como todo.
    Tengo un par de amigos a los que le iría bien el chisme ese, ¿sabes dónde se compra?

  19. Corsicarsa #7    11 mayo, 2004 a las 6:54 am

    Me extraña Hernán!!! completamente de acuerdo con las damas presentes; pero en mi caso, no me gustaría saber que piensa mi mujer, como tampoco me gustaría que ella supiese lo que yo pienso (¿pienso?)
    Tan solo por darte un ejemplo. Imaginemos al Zacarias Bertotti haciendo funcionar el aparatito ese, mientras la gordita ve en la Tele a Arguiñano. Una verdadera catastrofe.
    Mi mujer siempre me dice que a ella le calienta Raul Taibo, yo le digo que esta gagá ya, pero me da por el forro de las pelotas que se caliente con “ese viejo”.
    DEFINITIVAMENTE NO QUIERO ESE COSO EN MI CASA! Y PUNTO.-

  20. Flor #6    11 mayo, 2004 a las 4:27 am

    Ay nene….esperate a que la Nina llegue a tener “esos momentos del mes”.
    Imaginate dos minas (la Cris y la Nina) con locuras hormonales; y vos sin saber cuando hablar (y lo mas importante que decir y que NO decir), o cuando callar….ya vas a ver en 12 o 13 añitos como rogas por uno de esos aparitos.

  21. La Romu #5    11 mayo, 2004 a las 1:16 am

    ¿Cómo para qué?
    ¿Que el coso ese lee sólo las ondas de las cabezas de las minas?
    ¿Y no te va a interesar leer las ondas de las cabezas de los tipos que quieran arrimarle el bochín a la Nina?

    Me extraña, nene.

    Un beso grande.

  22. A.Teki #1    10 mayo, 2004 a las 11:53 pm

    No estoy seguro de querer llevar un aparato de esos en el taxi.
    Bastante guerra da ya tener que escuchar las conversaciones del movil, para encima tener que soportar los pensamientos.