Un error de cálculo

Ahora estoy unos días en Barcelona, de vacaciones, y me quedo en la que fue mi casa hasta antes del infarto. O también se puede decir: en la que fue mi casa hasta antes del divorcio. Me cubre el mismo techo pero, obviamente, no duermo en la misma cama. Estoy en la habitación de los invitados, al lado del cuarto de mi hija. Son las ventajas de separarse sin gritos ni peleas. Cristina, mi exmujer, me deja quedarme estos días acá, para que Nina y yo podamos estar juntos más tiempo.

Este es un viaje raro, porque me estoy despidiendo de la casa y de los hábitos. Cuando tuve el infarto, en diciembre, no pude volver ni siquiera a juntar mi ropa, porque los médicos no me dejaron subirme a los aviones. Ahora, que sí puedo volver unos días, le estoy diciendo chau a las rutinas y a los muebles.

Cuando me subí al avión para venir a Sant Celoni metí en la valija unos videos de la —Obra en Construcción— que estoy haciendo en Buenos Aires, para que Nina y Cris pudieran verme en acción a mí y al resto de mi familia. 

Porque no solamente se sube Chichita al escenario, sino la mayoría de los primos y tíos de Nina; por eso me pareció que le iba a gustar verlo, aunque sea en el televisor. A pesar de las caras familiares conocidas, mi hija se fascina más cuando ve a Diego Peretti, o a Kevin Johansen, o a Mercedes Morán “actuando” conmigo. Le gusta mucho la farándula argentina, y eso me pone orgulloso. Me hace sentir que la eduqué bien, los años que estuvimos juntos.

El domingo preparé un asado en el jardín de la casa, para los amigos. Hacía cuatro meses que no los veía. Como es lógico, se sorprendieron de verme más flaco y menos sedentario. Les conté que ya no fumaba, que comía sin sal, que había empezado a hacer ejercicio, que estaba enamorado y que vivir en Buenos Aires me hacía feliz. Horacio Altuna me preguntó si semejante cambio se debió al miedo del infarto. 

Y yo le respondí que no. Le dije que el infarto no me había dado miedo, sino que me había confirmado un grandísimo error de cálculo. Y entonces le confesé algo espantoso que nunca me había animado a decir en voz alta. 

Le dije que hasta diciembre del año pasado (es decir, hasta hace cinco meses) yo estaba seguro de que me iba a morir este año 2016. Lo había asumido con cierta resignación y no creía que se pudiera hacer nada. De hecho, no me hacía chequeos médicos porque la única novedad de los resultados era saber dónde estaba mi cáncer, en qué parte del cuerpo. 

Yo estaba seguro de tener un cáncer que me crecía, agazapado, en el cuerpo. Y no quería saber dónde. No quería saber nada, para no pasar mis últimos meses sintiendo la compasión de todos en la nuca.

Entonces me inventé un sistema buenísimo: comer huevos con panceta todos los días y fumar el doble que de costumbre. Lo que quería era morirme de un infarto sin padecer agonías, como le corresponde a un gordo sedentario y fumador de cuarenta y cinco años. 

Se podría pensar que esto lo estoy diciendo ahora con mi típica exageración literaria, y con el diario del lunes en la mano, pero por suerte tengo un blog donde suelo escribir las boludeces que pienso. Y en un cuento del 1 de julio de 2014 (un año y medio antes de mi infarto) lo contaba así: 

“(…) lo estoy pensando en serio: soy gordo, fumo como un chancho, me angustia el fútbol y, para peor, estoy justo en los «cuarenta y pico», la edad en que suelen morirse todos los gordos que fuman y se angustian”. (Leer completo)

Yo estaba seguro, muy seguro, de que no iba a pasar de los cuarenta y cinco años. Y ojo, no lo pensaba desde el año pasado. Empecé a saberlo cuando cumplí cuarenta. Fueron cinco años enteros de resignación silenciosa. De comer y de fumar como si fuera la última cena de mi vida.

En el asado de este domingo, mientras comía ensaladas y carne magra sin sal, le explicaba a Horacio justamente esto. Que el infarto que tuve en diciembre en Uruguay no me dio miedo, ¡porque lo esperaba! De hecho lo esperaba ansioso. Lo prefería al cáncer que sospechaba que ya tenía adentro. 

Siempre es mejor morirse de repente y sin enterarte de nada (como le pasó a mi papá), que morirte de a poquito, mirándole la cara de tristeza a todos los que te quieren, tosiendo sangre en una escupidera o leyendo novelas largas durante las sesiones de quimio. 

Pero entonces, justo cuando me tenía que morir como decía el guión, pasaron dos cosas raras que no estaban en mis planes. 

Cosa rara número uno: aparecieron unos patrulleros en Montevideo que no me permitieron morir infartado, porque me llevaron demasiado rápido a que me salvaran la vida.

(Esto ya lo conté y no voy a repetirlo, pero la escena fue tan rara que hace unos días, en Vancouver, el fundador de AirBNB le contó la peripecia a miles de canadienses. Hay que iniciar el video a los 11:09.)

Y cosa rara número dos: en el Hospital de Clínicas uruguayo, después de que me abrieron el corazón, me pusieron el stent y me estabilizaron, el doctor me hizo un chequeo completo, ¡sin mi autorización!, y me informó que no tenía ningún cáncer.

“¿Está seguro?”, le dije. “¿Usted se fijó bien en todos los rincones?”.

“Tiene un poco de colesterol, Casciari. Pero cáncer no”.

“Entonces… ¿no me voy a morir?”.

“Depende”, me dijo el doctor. “Si usted sigue con su vida como hasta ahora, va a reventar en dos semanas como un sapo”. 

“Muchas gracias por el tecnicismo”, le dije.

“Pero si deja de fumar, si camina todos los días seis kilómetros y se olvida de la sal y de las grasas, puede vivir otros cuarenta años”.

Esa fue la conversación más rara que tuve con alguien vestido de blanco. Yo no tenía cáncer. Y no me estaba muriendo. Y podía vivir una nueva serie de años… Solamente había tenido un error de cálculo, nada más que eso. 

Y descubrí algo todavía más increíble, en aquella conversación montevideana. Descubrí que si hacía tres pelotudeces muy fáciles de hacer (caminar, no fumar, comer sano) quizás podría ver el Mundial de Argentina/Uruguay 2030.

Quizás podría escribir alguna otra novela.

Quizás podría ver jugar en primera al hijo del Kun y Gianina.

Y sobre todo algo que de verdad no estaba en mis planes: quizás podría conocer la cara del primer hijo de mi hija.

“¿Entendés? No tuve miedo”, le dije a Horacio el domingo. “El infarto fue lo más sano que me pasó en la vida”.

Ayer lunes Nina me acompañó a caminar. Incluso de vacaciones en Barcelona tengo que hacer algunos kilómetros por día, por recomendación del cardiólogo. Durante la caminata mi hija y yo hablamos un poco de la separación, del cronograma anual que nos permitirá vernos cada dos meses y también de la pérdida de algunas rutinas que teníamos y que ya no vamos a tener.

En un momento nos pusimos los dos un poco nostálgicos por las pequeñas cosas que ya no vamos a poder hacer juntos. La aplicación del teléfono indicaba que habíamos hecho 4.513 pasos (es decir, 3,3 kilómetros). Ya es abril en Sant Celoni; hay bastante sol en la montaña. Nina me miró, sin dejar de caminar:

“Es verdad que vamos a vernos menos”, me dijo. “Pero mirá: hoy caminamos juntos más tiempo que todos los años que pasaron”.

Hernán Casciari
Martes 19 de abril, 2016

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166 comentarios Un error de cálculo

  1. Rorrus #100    1 respuesta8 noviembre, 2016 a las 4:44 am

    Casciari querido! Te descubrí hace unos meses por casualidad en una entrevista mirando Youtube, y desde entonces me hice adicto a tu mundo. No solo eso, me diste ganas de escribir. Mi fuerte artístico siempre había sido el dibujo y la historieta, pero desde que conocí tu existencia sentí que tal vez también podría hacer de la escritura otra fuente de placer y expresión. Gracias. Te dejo mi blog para vos y para todos los que estén interesados en leer a un humilde narrador: http://habemusrorrus.blogspot.com.ar/

  2. Dario Ferreyra #99    9 septiembre, 2016 a las 2:08 pm

    Intenté escribir el comentario como cinco veces. Pensando, como le digo que lo que escribe llega de verdad? Sólo se me ocurrían fraces trilladas llenas de palabras que quizas no use con tanta frecuencia. Y también se, que este no es tu último cuento publicado, pero igual quería comentar. Y después de esto solo se me ocurre una cosa decir…. Hernan sos un hdp!! Gracias loco, muchas gracias.

  3. Malena Solda #97    24 julio, 2016 a las 5:46 pm

    Hola Hernán,
    Me hiciste reír a carcajadas y llorar, al mismo tiempo. Te felicito por todo lo que haces. Y sobre todo por la honestidad.
    Escuché el podcast Aprender de Grandes donde te entrevistan. Sos un capo.
    Un abrazo escénico,
    Malena

  4. Facundo Ranco #96    24 julio, 2016 a las 2:53 pm

    Al tiempo el tiempo, Hernán. Tu cáncer mágicamente se esfumó, de donde nunca estuvo, y casi, al mismo preciso instante que dejaste de hacerlo.( JaJa). Es bueno que podamos seguir leyendo tus escritos, por lo que te pido un favor: -No te enfermes imaginariamente nunca más.-
    Un Abrazo desde Neuquén.

  5. gabriel fischer #94    1 respuesta23 junio, 2016 a las 12:34 pm

    Tuve la misma sensación,
    Viviendo en San Telmo ,con mi nueva pareja y su hija ,en un departamento medio claustrofobico ,comencé a sentir esa sensación de que un final lento estaba acabando con mi vida .un ves por semana ,estaba en la guardia del hospital Argerich con problemas respiratorios y taquicardia ,no podía viajar mas de tres estaciones en el subte por que me ahogaba ,
    Una mañana tome la decisión de que ni yo ni mi entorno familiar ,(mi pareja eh hijas )debían padecer mi lento desintegro
    Asi que gracias a mi profesión de Escenógrafo logre la escusa perfecta de irme a trabajar a la costa a realizar el decorado del Zorro ,precisamente en chapadmalal ,donde mi madre tenia una casita de Verano en medio del campo , ese lugar me resulto perfecto para tener la muerte del Elefante ,
    A la semana un 20 de diciembre del 2013 llamo a mi pareja para comunicarle que no volvería a la ciudad. poniendo como escusa la crisis energética y el tremendo calor que padecíamos en la capital .,ella me respondió que el 31 estaría viajando par hablar del asunto
    Pase la Navidad solo en compañía de un pajarito .comiendo pizza al horno de barro ,note que mi respiración mejoraba
    Cuando llego Mariana le comente que tenia un plan de supervivencia , me miro como con lastima ,trato de revocar mi plan con argumentos como – pero vos queres sembrar ? si no pudiste germinar un poroto en la primaria ! de tener una vaca ni hablemos ,lo único que le resulto simpático fue las Gallinas
    Pero no era mi idea arrastrar a nadie a mi destierro ,pero ella quería ver como podía integrarse a ese plan …….

    1. gabriel fischer    23 junio, 2016 a las 5:54 pm

      ..ah todo esto mi respiración y claustrofobia estaban mejorando lo que me permitía comenzar a ver el bosque y no solo el árbol
      Así que ella armo también su propio plan de supervivencia y paralelamente fuimos germinando con el nuevo entorno natural.
      ….la sensación de desintegro también fue desapareciendo ,lo que me permitió junto a Mariana poder proyectar un nuevo plan a mediano plazo ,sembrar y comprar una Vaca y un lote de Gallinas ,esa responsabilidad de cuidar y alimentar los animales hizo que me olvidara que este lugar lo eligiera como un cementerio de elefantes ,ahora había vida vegetal ,animal también comenzaba a formarse un ambiente familiar
      ….Así fue como nació Huerta la Colonia ,el presente muchos ya lo conocen, pero muy pocos conocen esta historia ,que les dejo para que lean
      Fue ahí cuando comprendí la frase ,La zona de confort es hermosa ,…pero nada crece allí.

  6. Jose Pommerenck #93    14 mayo, 2016 a las 5:35 pm

    Hernan:
    en primer lugar te digo que cuando yo sea grande quiero ser como vos. En segundo lugar decirte que escribís muy bien. Y por último preguntarte si en tu blog es posible que otras personas publiquen cuentos y otras yerbas.
    Gracias, un saludo para vos y no te preocupes que un infarto no es nada. No le des bola al médico del Hospital de Clínicas que te recomendó no comer carne.

  7. Germán Mariano Halili #92    9 mayo, 2016 a las 3:52 am

    Maravilloso relato. Para mi también “El infarto fue lo más sano que me pasó en la vida”. Y lo tuve a los 28 años. Hoy con 33 puedo leerte, reirme y llorar al mismo tiempo, con una hija, como vos, y pensando que haciendo solo tres boludeces, puedo vivir para ser feliz y hacer felices a los que me rodean.

    Gran relato, como todos. Seco mis lagrimas -otra vez más después de leerte-, y te saludo agradecido.

    Cuidate.

    Quiero seguir leyéndote muchos años más.

  8. Maximiliano Fariña #91    4 mayo, 2016 a las 6:02 am

    Hola lamento decir esto pero bueno, yo se que Hernán que es un futbolero me va a entender… Compre 2 entradas para ir con mi madre a ver la obra hace unas semanas, a ella le salió un viaje y no va a poder ir, sinceramente quiero ir con ella así que me voy a ver el partido de Copa Libertadores a La Bombonera, el tema es que tengo 2 entradas para este jueves 5/5 las vendo al costo ($470 x las 2) cualquier cosa se comunican conmigo @redmoonstereo mi tw. o redmoonstereo2@hotmail.com mi correo. Tengo una bronca por tener que esperar a verlo pero bueno, tampoco quiero ir sin mi vieja. Abrazos a todos!!!

  9. Parrichango Viel Temperley #90    3 mayo, 2016 a las 2:23 pm

    Yo también llegué recientemente. En tu charla TED hay un corazón de fondo en la escenografía, con las coronarias y todo. Eso es una premonición.

  10. Bed Yourtrack #88    28 abril, 2016 a las 7:04 pm

    Intimida, el mensaje colgado en la puerta de entrada a comentarista te deja pensando. Es una advertencia desafiante, y al darte el título espera que te hagas “cargo de cargar el cargo”, que estés a la altura de la circunstancia. Y aquí estamos en posición adelantada, ni el alter ego me salva porque no puede dejar de ser un uruguayo que vive en Catalunya, un personaje tan real como los de quien aquí nos convoca. Así es que dado el paso y cometida la falta, visiblemente levantada la bandera del juez de línea, digo hola en la barra de amigos de ese tal Casciari, uno que me gusta como escribe.

  11. Ernesto Lourido #85    26 abril, 2016 a las 8:31 pm

    Hacía años ke no t leía. No sabía nada de vos. Me volviste a emocionar, como siempre. Tuve la suerte d conocerte, cuando estabas escribiendo ‘finlandia’ y durante unas semanas, nos juntamos a charlar en ‘casa alfonso’. M ayudaste mucho. Nunca m olvido. Y t sigo admirando. Hace bien leerte. Porke te creo. Porke, además de escribir bien, sos creíble. Y, como puse hace años en otro comentario, tenés actitudes muy sinceras ke ke le dan el último sentido a lo k escribís. Gracias, ‘gordo’ (término realistamente erróneo y afectivamente exacto)

  12. Macarena Rueco #84    26 abril, 2016 a las 8:05 pm

    No importa que edad tengan, los hijos siempre tienen la frase del remate. Hasta que se frustran, se institucionalizan por culpa de los adultos y pierden (o no) toda esa sabiduría espontánea que les otorga ver el mundo por primera vez.

  13. Ani #82    1 respuesta26 abril, 2016 a las 5:30 pm

    Che estuvo bueno este pero era para que nos dure 2 semanas??…… Bueno te perdono si es que estas con Nina disfrutando de la primavera europea.

  14. Nicolas Estranged #77    24 abril, 2016 a las 5:33 pm

    Genial, Hernan. Disfruto leyendo tu blog hace poco, y escuchandote en Perros desde el año pasado en las entrevistas. Queria preguntarte por qué decidiste pasar de contar tus historias en Vorterix a Metro?
    Abrazo!

  15. Juan Manuel Paz #76    22 abril, 2016 a las 7:42 pm

    Hola buenas tardes chamigo, desde mi mas sincero entendimiento no puedo llegar a imaginarme a una persona tan sedentaria como lo venis escribiendo, un abrazo fraternal

  16. Valeria Martinoli #74    1 respuesta21 abril, 2016 a las 10:48 pm

    Hernán tantos años viviendo en Sant Celoni y no nos cruzamos! Qué pena que no pude ir acerté ayer, estaba devorando un libro tuyo

  17. Jimena Gracia #72    21 abril, 2016 a las 5:26 pm

    Me encantó! tenia cerca de un año sin leerte… sorprendida del infarto, encantada con el relato y enamorada de tu nena.
    Besos desde Vzla,
    mena

  18. Martín Chemez #69    2 respuestas21 abril, 2016 a las 12:17 am

    Emocionante como siempre exgordo!.
    Se que mi insistencia puede resultar infumable pero te jodo igual, te mandé un mail a casciari@gmail.com desde el mail de mi Club de musica y arte (Tierra Bomba) .
    Te pido si podes darle una mirada y una minima respuesta aunque sea un mensaje que me mande a la re mismisima mierda. Por favor!. Sería un sueño que vengas a Tierra Bomba.
    Saludos.

      1. El toti    22 abril, 2016 a las 2:02 am

        ahi saltó la térmica!…para esas contestaciones está como mandado a hacer…
        ya vas a volver a Rosario y estaremos esperandote con un paquete de dos anclas gruesa.

        sos un capo!

  19. Nico Z #64    20 abril, 2016 a las 6:51 pm

    Hijo de re mil!!!!… Tengo unos años menos que vos (36), una hija más chica que la tuya, y la idea de que tengo algo (cáncer, enfermedad coronaria, arterosclerosis múltiple, o como mierda se llame) que me va a matar en cualquier momento…
    Me siento tan mal desde hace un mes, que ya no aguanto…
    Pero puta, qué ganas de ver al primer hijo de mi hija!!!!!
    Gracias gordo…
    Te quiero…

  20. Gise #63    20 abril, 2016 a las 4:11 pm

    Quiero ser amiga de tu hija, me parece tan genia!!! tiene esa simpleza para entender las cosas que de adultos vamos perdiendo, y seguramente esas palabras harán que tu regreso a la Argentina sea un viaje mas ameno. Por otro lado nunca entendí a la gente que no quiere llegar a viejo así que me alegra que vivas muchos años mas y podamos seguir disfrutando tus escritos. Disfruta tus vacaciones, disfruta de Nina!!!

  21. Jhordan PLG #62    20 abril, 2016 a las 2:59 pm

    Dicen que cuando uno es joven es más egoísta, no lo sé, y no te estoy llamando viejo, pero pensar en eso del 2016 sin tomar en cuenta la gente de tu alrededor, en especial la de tu círculo más cercano si que es ser egoísta.

    Lo bueno es que pasan cosas inesperadas que te cambian la forma de ver la vida, tal cual como tu historia.

    Un abrazo Casciari, espero que en el mundial del 2030 juegue Perú (snif), se juegue en Uruguay, Argentina, Marte, Saturno o donde se juegue.

  22. CRISTOPOLUS #61    20 abril, 2016 a las 2:26 pm

    Gordo, soy más que un fan ,un recolector de tus escritos. Tengo guardados en mi correo algo más de 150,reservados para mi pronta senectud. Sólo he leído el 10% y los guardo como quien guarda el postre para el final, y se tortura alimentando el hambre y la provocación de devorarlo. Me imagino leyéndolos en unos años sentando en una silla con una cobija en las piernas en la época fría de Playa del Carmen donde vivo,fumandome un porro, cagandome de risa, y derramando lágrimas de nostalgia. Esa sensación de tener algo en el cuerpo y no querer afrontarlo me acecha éstos días, porque no se si será la gastritis o un cangrejo en crecimiento. Sin embargo leerte es un paliativo de esperanza y me da risa los trompos que uno se hace al pedo y seguro no tengo nada. Gordo, eres bienvenido si en un ejercicio de descansó e inspiración quieres venir a pasar unos días acá en el Caribe mexicano. Vivo cerca de la playa y tengo espacio para un exgordo sin dramas y hoy con buenos cálculos. Abrazo.

  23. Hernan Gonzalez #60    20 abril, 2016 a las 2:13 pm

    La verdad sin palabras, es como conocer a Nina desde hace años, muy loco…y hago ese paralelismo con Mica (mi hijita de cinco), y te cuento que ayer luego de escuchar el programa, empece a hablar, a escucharla y entenderla, a dejarla que me cuente…..quiero poder hablar con ella y que de esa manera pueda confiar en mí. Muchas gracias.

  24. Santafesino #59    20 abril, 2016 a las 1:15 pm

    Esta versión de Casciari emotivo me puede, anoche escuché tu conversación con Nina, y la cagada es que siento que soy parte de esa separación, es como si yo estuviese de fondo cebando mate, me metiste en tu familia, Gordo…

  25. Rodrigo Lemos #58    20 abril, 2016 a las 5:49 am

    Casciari!! Me alegra que te estes cuidando! traete esa función con Chichita por lo menos un finde a montevideo! Y deja de hacerme lagrimear con cada cuento!

  26. Edgardo Kawior #57    20 abril, 2016 a las 3:50 am

    Después de haberte puteado tanto, a vos y a ese infarto montevideano, creo que voy a ir a Ezeiza a esperarte con una bandera (evocando la que estuve a punto de hacerle a Cocca), una que diga: “Perdón Infarto! gracias por venir”

  27. Johanna Aguirre #54    20 abril, 2016 a las 1:53 am

    Con razón extrañabas tanto a Niña! La semana pasada me hiciste llorar con tu cuento en Pdlc. Ya lo conocía pero solo escuchar tu emoción me mató. Hoy me maravillé con el audio de tu charla con ella de recuerdos de la infancia. Y ahora sus sabias palabras en el final de este cuento. Es realmente una niña muy especial.
    Los momentos con los hijos no se comparan con nada. Hay tanta magia que no nos alcanza el corazón en el pecho de tanta alegría.

  28. Daniela Gersomino #53    20 abril, 2016 a las 1:38 am

    me das bronca exgordo
    pero te aprecio una banda porque sos uno de los pocos (para no decir el único) que me da ganas de leer constantemente.
    Gracias por errar los cálculos

  29. Nicolas Peral #52    20 abril, 2016 a las 12:45 am

    Hernan: me hiciste acordar a mi viejo que a los 45 tuvo un infarto. a los 60 le diagnosticaron cancer de pulmon. se trató, se operó, y a los tres meses del alta se cagó muriendo de un otro infarto masivo. el tampoco queria agonias.

  30. Begoña Merino #51    20 abril, 2016 a las 12:22 am

    Hacia meses que no te leía, soy una despistada… pero la empatía sigue intacta…

    D I S G U S T O

    Agrega mi cariño y buenos deseos al de todos los que te queremos por esta pantalla.