Experimentos con un cachorro

Siempre me gustó el chiste del científico que experimenta con un cachorro mientras le corta las patas. Al cortarle la trasera y llamarlo a su lado, el científico apunta en su libreta: «Con tres patas, el perrito llega más cansado». Al cortarle dos y llamarlo, anota: «Con la mitad de sus miebros, llega a mi lado exhausto». Al cortarle todas las patas y llamar al can, refiere el científico en su diario: «Sin patas, los cachorros se quedan sordos».

Este chascarrillo tiene, para mi gusto, la dosis exacta de crueldad, inocencia y absurdo. Pero también nos brinda una moraleja: siempre se cometen errores cuando se experimenta en voz alta. Por eso esto que haré hoy en Orsai (narrar un experimiento) es posible que esté lleno de desvaríos.

Cuando, hace ya un año, tuve el berretín de inaugurar esta bitácora, fue porque me resultaba necesario salirme un poco de Mirta para contar la experiencia. Por eso el nombre del blog: Orsai significa, como se sabe: fuera de juego. Y hoy vuelvo a este espacio para compartir los detalles de una nueva performance literaria: la de Juan Dámaso, vidente.

Como adelanté en una pequeña entrada la semana anterior, hace exactamente un mes puse en marcha un nuevo diario de ficción, en la línea de Mujer Gorda o el Diario de Letizia Ortiz; es decir: cerrando inicialmente la puerta de la autoría —escondiéndome detrás de un personaje— y dejando abierta la ventana de lo probable; o lo que es lo mismo, generando en el lector desprevenido la posibilidad de que eso que lee sea la puta verdad.

Ya a estas alturas es posible llegar a dos conclusiones importantes con respecto a la ficción literaria online, o blogonovela, o como corno se la defina en el futuro: 1) sus posibilidades no se agotan en formato alguno -esto es una buena noticia-; y 2) el lector que navega por la Red recibe la ficción con inusitada algarabía.

Tanto Mujer Gorda, en su momento, como Letiza Ortiz más tarde, ocuparon el primer lugar entre los weblogs más leídos en español. Nunca del modo exagerado con que hoy lidera el rubro Juan Dámaso, pero sí con cierta claridad.

Esto significa que existen lectores dispuestos a recorrer el camino de la ficción en los weblogs, y también significa que la gigantesca lista de bitácoras que hablan sobre bitácoras, o sobre las modernidad encriptada, y que se encierran en élites tontorronas de liderazgo infantil, y que se mueren por aparecer en la prensa tradicional que al mismo tiempo repudian, no sólo son productos mediocres en su mayoría, repetitivos y adolescentes, sino que además no le interesan mayormente a nadie. O a ellos mismos. Eso no está mal, claro. Lo que está mal es que se les dé a ellos la supuesta hegemonía o batuta de un formato con el que no saben qué hacer.

A mí, la verdad, me sigue llamando poderosamente la atención que aún los escritores no hayan hecho un uso masivo de este formato. Es que no sólo se trata de una plataforma literaria técnicamente sencilla, sino que posee una capacidad de llegada mucho más efectiva que enviar manuscritos a las editoriales, que es lo que se hacía el siglo pasado.

Existe un halo de frivolidad, de momento. La ficción online que parte de un blog está mal vista por los gurús (esta palabra me da mucha risa), pues sospechan que es fácil componer un éxito. A la gente seria que escribe bitácoras y se pasa el día linkeando bitácoras, parece que le cuesta muchísimo referirse a los proyectos de ficción que, literalmente, arrasan en su terreno. “No hablo de esto porque es frívolo”, pareciera ser la postura desde el pedestal.

Por si hubiese narradores interesados en este proceso creativo (en realidad no dudo de que se trata de una forma literaria en sí misma que acaba de surgir y que crecerá espontáneamente con el tiempo) daré algún pantallazo sobre el tema, como el científico que le corta las patitas a los cachorros:

Para empezar, es fundamental que el eje narrativo del relato se entienda rapidísimo, a un golpe de vista, y que resulte mínimamente atractivo. “Una vieja de pueblo cuenta intimidades sobre su familia”. “Un tipo predice desgracias y se alegra cuando ocurren”. “Una princesa periodista escribe a espaldas de la Monarquía”. (Esas han sido mis cartas, pero está claro que hay mil). La complejidad del plot aburre y, sobre todo, es difícil de recomendar en el boca a boca de un foro, o un chat, o un mail.

Siguiendo un orden argumental, la “suspensión de realidad” mejora mucho si aquello que se narra es dable de ocurrir. No importa que sea probable, pero sí que resulte posible. Han habido intentos de ficción que han fallado en este punto, como por ejemplo el Diario de Papá Noel o el Blog de un perro. Es casi imposible que a alguien le importe que un desconocido se haga pasar por un perro o por un personaje del Polo Norte que, trasca, son los padres.

Por esto, en ningún caso es recomendable poner por delante el carnet de la literatura, ni hacer bandera de ficción, ni explicar que estamos frente a una creación literaria, porque esto espanta mucho a la gente, que solo quiere divertirse sin pedagogía. Cuanto menos se vean los hilos de la marioneta (en un principio) mejor. Luego, cuando el lector ya esté habituado y no le importe —cuando lo hayamos agarrado de los huevos— podremos quitar algunos velos sin peligro.

Y es que generar interacción, y que ésta semeje realidad, es casi tan importante como narrar. Escribir ficción online no significa hacer copy paste de cuentos y publicarlos en una bitácora. Muchos optan por ello creyendo que escriben online, y lo que hacen es “radio en la tele”.

Ficción en la red es otra cosa, incluso mucho más desafiante que escribir: se trata de utilizar recursos nuevos para hacer rodar una historia a través de códigos que no se habían utilizado aún. La relación entre el personaje y sus lectores debe estar viva, presente y resultar atractiva y veloz.

En mi experiencia, resulta vital elegir un target antes de volcarse al papel. Un grupo humano, unas edades estimadas, una determinada forma de pensar. Dentro de lo posible, no abarcar demasiado ni resultar excesivamente explícito en la búsqueda. Pero tener siempre presente a quién se le está contando la historia.

También es bueno un consejo que daba Horacio Quiroga para los cuentos: no se debe dar jamás la impresión de que nos importa la llegada de lectores. Quien sea que escriba —es decir, el personaje elegido como motor— lo hará por motivos distintos, personales, secretos, e incluso debe dar la impresión de que es mejor si no llega nadie a la página. El personaje principal debe fingir que sospecha que Internet es una caja vacía. Que el lector se sienta incialmente un voyeur o un espía morboso es, siempre, la primera artimaña de seducción.

Para esto, es fundamental tener (o formar un equipo idóneo que los tenga) conocimientos fuertes en diseño y programación, pero no para alardear de ello, sino para ponerlo al servicio de la navegabilidad y la interactividad que necesite la historia. En lo posible, que estos recursos se noten poco.

Y por último, elegir un argumento que no nos resulte difícil desarrollar en el largo plazo, que no nos asfixie. Algo que esté dentro de nosotros; pues deberemos convertirnos en un personaje que no nos cueste trabajo imitar.

Ojalá haya narradores, jóvenes o no, leyendo este artículo, y que estas puntualizaciones torpes le sirvan a alguien para algo.

Hernán Casciari
Martes 1 de febrero, 2005

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88 comentarios Experimentos con un cachorro

  1. piturda #88    18 mayo, 2005 a las 6:44 pm

    Te he leido con atención y seguramente te tuviera que dar la razón; las nuevas tecnologías arrasan en todos lados, hasta en la literatura. No obstante, pienso que frente a la pantalla se pierde algo fundamental que es el tacto de un libro, frente al parpadeo que te hace llorara los ojos está el placer de esperar la página siguiente y eso no se consigue con el ratón por muy óptico que sea

  2. Pasajero de la Red #87    18 marzo, 2005 a las 9:02 am

    Si solo se puede escribir narrativa que sea “posible”, te cargas la gran mayoría de la literatura infantil, algunas de ellas auténticas genialidades que no tienen nada que envidiarle a la narrativa “adulta”. Suspenso.

    Por cierto ¿tienes hijos? 🙂

  3. Hernán #84    15 febrero, 2005 a las 3:24 pm

    No tomes en serio a Libonatti, Ginger: es el típico argentino canchero que se piensa que los gallegos son brutos cuando, en realidad, es hijo de italianos mafiosos.

  4. Ginger #83    15 febrero, 2005 a las 1:33 pm

    Sí Christian, nosotros somos re-vivos. Somos tan vivos que llamamos “gallegos” a todos los habitantes de España. (Si algún extranjero nos llamara “jujeños” a todos los argentinos, yo como mínimo pensaría que es un ignorante). También somos tan vivos que acá estamos todos muertos de hambre y nos tenemos que ir a España a conseguir trabajo. Y sobre todo, somos tan vivos que sabemos que el vidente es Hernán porque leemos Orsai.

    Pd: Felicitaciones por tu nuevo blog. Prometo leerlo seguido, chico de Haedo.

  5. Christian Libonatti #82    15 febrero, 2005 a las 5:37 am

    Me sigo preguntando: los gallegos se la creen? o son muy tontos o me doy cuenta que somos mas vivos nosotros. Y Hernan, gracias por los consejos que me diste la otra vez en el vidente. Lo de la cabina de peaje y mi encierro me mato…

    Suerte

  6. Facundo #79    8 febrero, 2005 a las 9:33 pm

    La primera vez que te escribí te había dicho que sos un genio, y lo sigo manteniendo. Siempre pensé que ibas a terminar así, genio.

    Seguí así, hermano, ya sos un grande…

    El único mercedino que hace algo como la gente!!

    Saludos

    Facundo

  7. Nina #77    6 febrero, 2005 a las 2:44 pm

    Querido compatriota, es unplacer leerte, espero que me aceptes como visitante de tu blog.
    Como amante del arte, me emociona lo que escribis, mis felicitaciones!
    Nina
    La Plata , Bs As, Argentina

  8. PatoMusa #75    4 febrero, 2005 a las 8:54 pm

    Eso mismo es lo que pasó, Bernardo #78.
    O te creés que la gente que trabaja en Clarín no boludea en la oficina?

    A mi me pasó varias veces, que linkeo las páginas que estoy leyendo en los balances y presupuestos.
    Sin ir más lejos, le mandé a mi jefa por e-mail el comentario #68 de Hernán. Por suerte no entiende castellano, interpretó que tenemos esa plata en el banco y me aumentó el sueldo.
    Gracias Hernán!

  9. marcos #74    4 febrero, 2005 a las 8:38 pm

    perdon estaba leyendo otra vez los comentarios y en el 75 escribi experimentos con s en vez de con x, perdon perdon, perdon, me voy a castigar con una lexicon 88 por la cabeza

  10. Bernardo #71    4 febrero, 2005 a las 7:38 pm

    Lo de Clarín parece el viejo asunto del copy-paste.

    El periodista está leyendo Orsai y está escribiendo Clarín, copia y pega en distintas ventanas y ¡zas! se manda el cagadón.

    Eso, o hay algo en danza que no dijiste.

  11. José Joaquín #67    4 febrero, 2005 a las 3:15 pm

    Hernán, si me hubieras dicho hijueputa (en el sentido despectivo de la palabra) me hubiera sentido mejor. Está bien, ya no digo nada, me voy de regreso para Guatemala.

  12. morri #66    4 febrero, 2005 a las 2:12 pm

    Me ha parecido curioso que nombraras el Diario de Papá Noel que intenté hacer, lo hice para probar unos días que estaba aburrido y tenía ya fecha de caducidad nadamás empezar, que acabasen las navidades.
    Pero tienes mucha razón, le faltaba ese punto de creible, nadie se va a creer que eso lo escribe Papá Noel, claro está.
    Buenos consejos Hernán, la verdad es que te lo has currado y te ha salido bien.
    Saludos! 🙂

  13. Hernán #64    4 febrero, 2005 a las 11:25 am

    Todo suyo, JL: usted es el que tiene esos datos en el Control Panel de Bitacoras.com. Yo me acabo de enterar de la cifra exacta por tu comentario (Nedstat dio ese día 62.411, pero no visitas únicas, sino clics).

    Pero treinta mil personas es casi la cancha de Racing llena. ¡Fantástico!

  14. José Luis #63    4 febrero, 2005 a las 10:39 am

    El pasado 31 de enero Dámaso tuvo 31.044 visitas; creo que nunca antes una bitácora hispana había alcanzado esa cifra.

    Disculpa Hernán por desvelar información confidencial 😉

  15. José Joaquín #61    4 febrero, 2005 a las 3:40 am

    Los blogs son un montón de gente amateur jugando a tener su página. Por eso exigir profesionalismo es también algo tonto. Ahora bien, cuando entran escritores, parece que la única cosa va de decir siempre “yo soy escritor, yo soy escritor” y repetirlo hasta el cansancio, como una muestra de asco al ponerse a la par de los amateurs.

    Tanto los que esperan la próxima explosión, como los que exigen calidad donde no la puede haber están mal. Po simple cuestión estadística con el tiempo surgirán buenas ideas y buenos blogs. Pero parece que todo el mundo (todo) decide qué es lo que se debe hacer y qué productos son los que se esperan.

    Las únicas personas que me merecen respeto, son las que entienden que esto es un pasatiempo (en el futuro de repente no lo va a ser) y se dedican a disfrutar su blog, no se hacen problema, no se meten en este tipo de discusiones pelotudas, ni leen a los gurús, ni a los que atacan a los gurús. Sólo ellos entienden para qué son los blogs.

  16. Hernán #60    3 febrero, 2005 a las 10:42 pm

    Sí, tiene razón Mauricio. Pero nadie hace eso en las bitácoras. El día que haya cien tipos que en vez de decir todos a la vez “¡exclusiva: google cambió el tipo de letra!” confronten, piensen, contrasten, realicen entrevistas y generen información fiable, Mauricio tendrá, además de razón, los blogs que él quiere leer. Yo seguiré leyendo Clarín, Página y La Nación y sacando mis conclusiones sobre sus mentiras.

  17. Mauricio #59    3 febrero, 2005 a las 9:14 pm

    No estoy de acuerdo Hernán cuando dices que las bitácoras no sirven “para jugar a ser serio y editorialista de un diario” y peor aún cuando manifiestas que “un blog sirve para todo, menos para lo que ya está inventado y funcionando”.

    En cuanto a lo serio o divertido del contenido de una bitácora pienso que depende del autor. No todos los autores pueden escribir cosas divertidas ni todos pueden escribir cosas serias. Existen diversas habilidades y es mejor que cada quien escriba de la forma que se adecue mejor a sus talentos. Por otro lado, los lectores demandan diferentes estilos en diferentes momentos. Es algo similar a lo que sucede cuando uno quiere ir al cine: a veces se tiene ánimo para ver un drama, otras veces una comedia, otras un documental.

    Con respecto a que las bitácoras no sirven para lo que ya está inventado, pienso que lo mismo deben haber dicho todos aquellos que estaban vinculados al mundo del cine cuando la televisión apareció. La televisión no hizo que el cine desapareciera pero ayudó a difundir las películas de la pantalla grande y a crear nuevas producciones basadas en su formato más reducido. De igual manera, las bitácoras no van a lograr que los periódicos desaparezcan pero van a ayudar a difundir sus noticias, cuestionarlas, exigir mayor calidad y también crearán, sin duda, sus propios formatos particulares de comunicación basados en sus posibilidades interactivas.

  18. Christian Libonatti #58    3 febrero, 2005 a las 9:00 pm

    Gracias por el comentario, quedate tranqui que me banco tus opiniones… jajja

    Creo que con menos de dos dedos de frente te das cuenta la diferencia que existe por ej, entre La Nación y Página/12. Aunque ultimamente página no esta siendo lo de izquierda que era antes. La Nación en cambio sigue fiel a su estilo e ideología y no la cambiaría por nada del mundo.

    Saludos y suerte con tus proyectos blogueriles. Espero que sea verdad eso de la segunda temporada de mujer gorda, es que muchos estamos esperando ese regreso como lo mejor que paso en la web en los últimos tiempos.. jaja

    Christian

  19. Hernán #57    3 febrero, 2005 a las 6:14 pm

    Christian (#58): No creo que la prensa tradicional esté manipulada. Por lo tanto jamás preferiría un blog para enterarme de lo que pasa en el mundo.

    Personalmente, si me quiero enterar de algo que ocurre en el País Equis, leo el diario de derechas, el de izquierda y el supuestamente independiente del País Equis. Ninguno de los tres, en solitario, dicen la verdad. Pero los tres juntos, si tenés dos dedos de frente, te dan la posta posta.

    Los blogs, a mi gusto, sirven para divertirte si sos lector, y entretener a otros si los escribís. No para jugar a ser serio y editorialista de un diario. Un blog sirve para todo, menos para lo que ya está inventado y funcionando. (Me pediste mi opinión, ahora bancatelá)

  20. Interior #56    3 febrero, 2005 a las 6:05 pm

    “consigues más orejas alrededor del fogón no si dices “¡ey, vengan a escuchar un cuento!”, sino cuando gritas: “¡fuego, fuego, ¿dónde estará mi mami?”. “

    Tambien se llena de gente queriendo mear el fuego, como algunos ahora mismo en lo de DonJuan

  21. Christian Libonatti #55    3 febrero, 2005 a las 5:20 pm

    A los proyectos de periodistas también les decis que le den para adelante? Quiero saber tu valiosa opinión sobre los blogs hechos por periodistas para reflejar en forma independiente los sucesos que acontecen en un país.

  22. J.Lo. #54    3 febrero, 2005 a las 3:47 pm

    Pues en ese sentido es que se ve el estilo Hernan de Juan Damaso, a cuando me lo encontre y familiarizado con Mirta y Leticia, a que me dije este me suena a Hernan. Y al final lo corrobore en la 3 reunion de B&B-Ciudad de México, donde en la charla más de uno habia leido el post del miercoles pasado. -si por aca tambien hablamos del gordito

    Muchas felicidades con ese acercamiento!
    Pero al igual que otros opino que es más cuestión de calidad y estilo, plus el acercamiento.

  23. clari #52    3 febrero, 2005 a las 11:33 am

    hernán, pato puede que no sea una escritora formal, sin embargo tiene algo que nos ha dejado mucho tiempo pendentes de una puerta sin poder abrirla, nos ha mantenido en suspenso usando la cabeza para lo mas elemental.
    ella pone en su blog ingenio, gracia e intriga, a ver cuantos escritores consiguen todo eso con tres dibujitos y una pregunta?
    desde aqui, GRACIAS PATOMUSA!!!!