Imprenta y fiesta

Ya entramos en imprenta y no hay vuelta atrás. La preventa del número tres sigue a muy buen ritmo, envalentonada por la opción TriPack (con gastos de envío gratis). Los distribuidores crecen. La semana que viene empezaremos a pensar en las fiestas. Escuché por ahí que habrá una en Buenos Aires (con locro incluido, porque es invierno). Comequechu tiene ganas de hacer otra acá en Sant Celoni, con pizzas, empanadas y redacción abierta. Lo iremos resolviendo en estos días. Mientras tanto, para los ansiosos, cuatro aperturas más en ciento cincuenta palabras. Exactas.

Hacemos esta revista en una casona que lleva el número treinta y dos de la calle Sant Martí, en Sant Celoni, un pueblo pequeño de la provincia de Barcelona. Cuando tenemos hambre, le pedimos empanadas al amigo Comequechu, que tiene una pizzería en el número treinta y seis. Las dos viviendas son antiguas, con techos altos y mosaicos de arabescos. A veces salimos al patio y pedimos nuestras viandas a los gritos, porque las casas están juntas. Sentimos que estamos en este lugar desde siempre, pensando revistas o amasando fugazas, pero no es verdad. Los únicos que pueblan las habitaciones desde el principio, sin irse nunca, son las cucarachas y los fantasmas. Cuando alquilamos estas casas nos sorprendió el oficio de su dueño. Si hubiera sido entomólogo le habríamos consultado sobre las cucarachas. Por suerte es escritor, y le preguntamos quiénes son los fantasmas que nos miran por la noche.

La televisión ya no es un aparato. Ya no es una cosa que se enchufa en el comedor como la lustraspiradora Yelmo o el velador de pie. El viejo artefacto llamado televisor ha muerto. Las épocas en que nos sentábamos a ver qué daban en la tele ya no existen. Ya no somos un culo en el sofá, ahora somos un ojo enorme que puede mirar al frente o a los costados, o cerrarse, o entornarse. Desde hace casi una década podemos enfocar lo que queremos ver, y desde entonces las series dejaron de ser entretenimiento vespertino para chicos de doce años. Ni Sheriff Lobo, ni La mujer maravilla, ni BJ McKay y el mono. Ahora es el cine un ambiente infantiloide con sus tres partes de Spiderman y sus cuatro de Piratas del Caribe. Nosotros, los monstruos de un solo ojo, nos quedamos en casa y miramos Breaking Bad.

Dicen las estadísticas que el suicidio más habitual es el que ocurre por depresión o soledad. Se da los domingos por la tarde, después de un fin de semana anodino en el que no ha ocurrido nada, y el método más utilizado es recostarse en la bañera con las venas abiertas, y dejarse ir. En la Universidad de Cornell (Nueva York), la tasa de suicidio estudiantil es la más alta de Norteamérica. El escritor Edmundo Paz Soldán tiene una cátedra allí desde hace años. Cuando llegó a esas aulas intuyó que “la fama del suicidio” era una de muchas leyendas urbanas. ¿Por qué iban a querer suicidarse unos jóvenes que tenían todo el futuro por delante? En su crónica de la Orsai N3 Paz Soldán nos cuenta cómo fue, paulatinamente, cambiando de opinión, y de qué forma se vio él mismo, un domingo por la tarde, mirando su propia bañera.

Había una vez un libro que amábamos. Se llamaba Diario clandestino y lo había publicado la editorial Fides-Criterio en 1953. El volumen estaba descascarado y sus hojas amarillas olían a humedad. El autor del libro murió en 1968. La editorial ya no existe. La obra no está digitalizada ni se puede descargar en pdf. Sin embargo, ese libro es fundamental para leer en estas épocas de democracia falsa. Giovanni Guareschi era un humorista italiano que sobrevivió a un campo de exterminio (el Lager). Allí escribió, pensando que moriría, para sus compañeros. Les leía en voz alta cada capítulo a la luz de las velas. Guareschi pudo escapar del Lager y publicó el libro. Nosotros queremos reeditarlo (es una obra imprescindible) pero no sabemos quién tiene los derechos. Si alguien lo sabe, que nos avise. Publicamos en Orsai N3 el prólogo, maravilloso prólogo, como quien lanza una botella al mar.

¿Y se acaba acá? No. Hay todavía más temas, más autores, más fotógrafos, más ilustradores. Los iré soltando de a poco. Este trimestre, la revista es interminable.

Hernán Casciari
Miércoles 22 de junio, 2011

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129 comentarios Imprenta y fiesta

  1. Marcelo Costa #129    27 junio, 2011 a las 2:36 am

    Hernán: tengo de Guareschi Los del Terruño y Don Camilo. Disfruté como un chancho leyéndolos, años ha. Ojalá puedas reeditar Diario Clandestino. Suerte!

    PD: venite a Rosario a comer una boga.

  2. mariano2050 #126    24 junio, 2011 a las 5:10 am

    Gordo pispiá a la @lachicasabrina . la quiero para la próxima Orsai! tiene que estar, entro al twitter solo para a quien le habla y quien le responde. Es obvio que es un doble encubierto (se lleva toda las sospechas carolina aguirre), pero eso no es lo que importa. Lo interesante es la construcción de cierto tipo de subjetividad que se crea a partir de un estereotipo atrevezado por claras construcciones sociales, institucionales, históricas etc. Fijate y que lo analice un sociólogo o un psicólogo institucional.
    te dejo decirme: No te metas en mi revista pelotudo!
    y me dejo responderte: q te re contra

  3. Julián Chappa #116    23 junio, 2011 a las 4:06 pm

    No se sabe quién tiene los derechos del “Diario clandestino” de Giovanni Guareschi porque son también eso, “derechos clandestinos”. Y porque él era un tipo de “izquierdas”. Qué buena historia la suya. Hay que encontrar los derechos de ese libro, será un perla editarlo en Editorial Orsai. Parece que nada tiene que ver con el periodista argentino Roberto Guareschi, entre otras cosas creador de Clarín.com y Jefe de Redacción de Clarín entre 1990 y 2003.

  4. lecturayescritura #115    23 junio, 2011 a las 3:24 pm

    Como siempre que leo los artículos del blog saco partido. Enhorabuena, el sitio web se ha convertido para mí en una referencia. Podré estar o no de acuerdo con algunos planteamientos pero siempre es enriquecedor leer los artículos colgados. Felicidades nuevamente, seguid así y animo a la gente a que participe con sus comentarios en este tipo de sitios educativos porque la verdad es que son de un valor enorme en esta época de internet.
    Ánimo y suerte con las publicaciones, os seguiré

  5. Gabriela #111    23 junio, 2011 a las 11:20 am

    ¡¡Hagan la fiesta!! Ayer fuimos con mi amiga Ale a visitar la casa y la pizzería y queremos volver con cualquier excusa. Me encantó la mesa de la cocina que se ve en los videos, qué bueno laburar y comer ahí, jajaj.

  6. Odeen R. #108    23 junio, 2011 a las 5:14 am

    Dios, me acabo de dar cuenta que tu casero es hijo de Luis Racionero, autor de “Filosofías del Underground”… qué buen pañuelo de mundo. De lujo. Me cae.

    Amor y Orsai.

  7. flacobra #107    23 junio, 2011 a las 3:48 am

    Perdón por la inorancia…Pero como publican vamos a gozar del prólogo de guareschi acá? no tiene derechos eso? No entiendo…
    Ahora a bucear por el mundo guareschi, no lo conocía.

    Gracias!

  8. Rafa B. #106    23 junio, 2011 a las 3:16 am

    Cachis la mar!!, con la de cabrones que hay que podrian romperse algo y va y te tiene que pasar a ti, a mi superheroína favorita.
    Un beso y a ponerse mas buena todavia.

  9. conan #103    23 junio, 2011 a las 12:29 am

    Qué triste, no? Hay un libro del que se dice que está buenísimo y no se encuentra al titular de los “derechos de autor”. Bah, no sé cuánto habrán buscado ya. Pero en cualquier caso: no debería ser este un libro YA en el dominio público?

    Ojalá la aventura de Orsai sirva para cambiar este paradigma cultural de los “derechos de autor”.