Inocencia y descubrimiento

Las ideas trasnochadas son peligrosas. Al día siguiente, nadie se acuerda en qué parte de la charla el absurdo tomó forma. ¿En qué momento una fantasía de borrachos se convierte en una necesidad? Nadie lo sabe. ¿Fue Chiri o fui yo el que pensó primero en la posibilidad de los barcos? Ahora no nos acordamos. Solo sabemos que, esta mañana, cuatro toneladas de revistas están viajando al Puerto de Palos, en Cádiz. Y que de allí cruzarán el Atlántico. Y que llegarán a América, exactamente, el 12 de octubre.

El germen de la idea, me parece, fueron otra vez las simetrías. Aquella noche pensamos que si el primer número de la revista ocurrió un 28 de diciembre, día de los Inocentes, debíamos buscar otro momento clave para el número final. Y nos pareció que el 12 de octubre, día del descubrimiento de América, era una fecha perfecta para cerrar el círculo.

Inocencia y Descubrimiento. No estaba mal.

Hasta ahí la idea no era del todo trasnochada, incluso se nos podía haber ocurrido de día, sobrios y recién bañados. Pero entonces avanzó la madrugada y quisimos saber qué día salió Cristóbal Colón del Puerto de Palos. Después quisimos saber cuánto se tardaría ahora, con mejores barcos. Después indagamos sobre cuánta marihuana cabe en un carguero. Una cosa llevó a la otra, y a las cuatro de la mañana estábamos navegando (nunca mejor dicho) en páginas de exportadores marítimos.

Esa noche se nos ocurrieron metáforas alucinantes. Chiri llegó a decir que «era necesario» que las revistas llegaran «exactamente» el 12 de octubre al nuevo continente, porque de eso dependía «nuestro destino americano». Las comillas son literales. Yo me escuché decir que «teníamos que hacerlo por nuestros hermanos, los indios, y nuestros primos, los genoveses». Chiri dijo, en un alarde de creatividad, que «las Orsai, como los argentinos, descendemos de los barcos». Cada vez que descubríamos una nueva conexión —por más falsa o arbitraria que fuera— abríamos grandes los ojos y hacíamos gestos ampulosos con los brazos.

Hay una adrenalina muy intensa en el momento que se piensa una pelotudez y luego —con la idea ya en estado de obsesión— se le da un sentido. Nosotros habíamos llegado a ese punto. La idea era ridícula, pero anotábamos sus detalles en una libreta, como si se tratara de una vacuna contra el herpes.

—¡Tenemos que imprimir todo en Barcelona, dividir las ocho toneladas en tres partes, y mandar cuatro al Puerto de Palos, por vía terrestre! —gritaba Chiri, señalando el horizonte con el dedo índice.

—Y de allí —gritaba yo, más fuerte—, tenemos que contratar dos buques interoceánicos, mandar uno al puerto de Veracruz, y el otro hacia el puerto de Buenos Aires! —y levantaba todavía más la voz—: ¡Cristina, comunicate ya mismo con la Administración General de Aduanas!

Cristina se despertó por culpa de los alaridos. Más que nada para que dejáramos de gritar a esas horas, se dejó contar la idea y después nos obligó a hacer un listado de pros y contras.

—A ver, poned un segundo los pies sobre la tierra —dijo— ¿Qué perdéis con esto?

—¡Nada! ¡Es perfecto!

—Tenéis que conseguir empresas importadoras y exportadoras en Argentina, México y España —anotó ella—; tenéis que hacer el cierre de la revista algunas semanas antes; tendréis que retrasar la fecha de entrega de la revista algunos días, porque imagino que los pallets estarán en la aduana de esos países algunos días; tendreís que rellenar formularios complicadísimos de sanidad portuaria, tendreís que aprender palabras como «asignación de espacio en picking» y, quizá, tendréis que soportar que alguno de los barcos se hunda.

—Sí, puede ser —dije.

—¿Y qué ganáis? —preguntó Cristina.

—¡Que las revistas lleguen un 12 de octubre —gritó Chiri—, y podamos cerrar un círculo!

—¡Inocencia y Descubrimiento! —dije yo.

Cristina se volvió a dormir, porque ya faltaba poco para que amaneciera. Nosotros nos quedamos en silencio.

Unos segundos después, Chiri dijo:

—Es impresionante… Una idea perfecta. No tiene contras.

Justo cuando asentí con la cabeza, salió el primer rayo de sol por la montaña.

Ahora ya pasó más de un mes desde aquella idea trasnochada. Cristina tenía razón: hubo que hacer más trámites que cuando te morís en un país extranjero para contratar esos barcos. Burocracia y formularios hasta el agotamiento. También tuvimos que hacer el cierre de la revista mucho antes, es verdad. Pero, por alguna razón, estamos contentos de que haya sido así. Fue imponente ver salir ayer de la imprenta tal cantidad de revistas hacia el puerto de Cádiz.

Allí estarán esos inmensos paquetones toda esta semana, esperando dos barcos con fecha exacta. El lunes 26 por la mañana saldrá el primero, con dirección Veracruz; el mismo lunes por la tarde el otro, con dirección Buenos Aires. En ellos viajarán todas las revistas número cuatro del continente americano. Y estarán en destino a la vez, el día del Descubrimiento.

Esto quiere decir que la preventa de revistas no tiene fecha de cierre esta vez, sino liquidación de stock. Cuando se acabe lo que haya en cada región, se cierra el formulario de compra para distribuidores de cada zona.

Para eso, habilitamos la opción de comprar ejemplares sueltos, pero solo para aquellos distribuidores que ya hayan comprado packs completos. De este modo podrán abastecer a los lectores de cada región.

Por supuesto, los mexicanos y los argentinos tendrán más suerte esta vez, porque los puertos quedan más cerca. Más o menos como ocurría hace dos siglos, cuando llegaban los libros por barco desde Europa y los lectores se acercaban al puerto a preguntarle a los marineros: «¡Ey! ¿Ha muerto Estela?».

Yo viajaré a Buenos Aires en avión, para la presentación del bar y la última revista del año. Pero sobre todo porque quiero ser uno de esos lectores del siglo diecinueve. El próximo doce de octubre, bien temprano y bien peinado, estaré en el puerto de Buenos Aires, ansioso, divisando la llegada de los buques de carga, mirando las banderitas, hasta que por fin aparezca el barco que trae, desde Europa, las últimas revistas Orsai.

Inocencia primero; y después, descubrimiento.

Hernán Casciari
Miércoles 21 de septiembre, 2011

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234 comentarios Inocencia y descubrimiento

  1. Guillermo Diaz #233    22 agosto, 2012 a las 11:00 pm

    Puff, llego casi un año tarde. Si hubiese conocido Orsai antes te juro que asaltaba el cargamento y me robaba UN ejemplar.

    Saludos desde Cai o Cadiz para los que no se han acostumbrado a la pronunciación andaluza.

  2. margarita #227    28 septiembre, 2011 a las 8:51 pm

    A mi también el aviso de nuevo post me llegó hoy!!! qué raro tanto atraso no?
    Lei todo lo escrito y la verdad, para leer de genocidios, homicidios, esclavitud, abuso,etc,etc,abro el diario todos días..Hernán, Chiri, Comequechu, la revista, el Bar,lo que leo en el post, a mi me hace soñar e imagino la escena del gordo y Chiri hablando pelotudeces e imaginando una forma de hacer las cosas diferente,rompiendo esquemas, sorpendiéndonos. A mi me encanta y por eso leo Orsai y los sigo, por la magia que me trasmiten, por que me hacen visualizar la escena y eso es lo más valioso de la lectura, para mi, en mi humilde opinión, Todos tienen liberad de escribir lo que se les cante, pero, si no van en el mismo barco que nosotros capitaneados con Hernán, por qué no se bajan? Si el gordo hace plata o no, y si nos miente…a mi no me importa,es más, creo absolutamente todo lo que escribe, y me divierto y me hacen pensar, y me informan y me sorpenden que no es poco,hoy que es todo tan explícito. Me voy el 15 desde Montevideo a conocerlos y a comer unas ricas pizzas, YO LOS SIGO!!!!!!!!!!

  3. yo te odio a vos !! #219    28 septiembre, 2011 a las 7:37 pm

    a ver pesimista … la verdad en este caso no me interesa ni un poquito, si es que con esto ganan más porque abaratan el flete, está bárbaro ! lo tendrían que haber hecho el día uno ! no entiendo para que compras/lees la revista ?? a ver …

  4. Joseé #216    28 septiembre, 2011 a las 7:24 pm

    El texto es una preciosura. Por lo que dice y por cómo está escrito. Bah, es casi lo mismo. Y me gusta cuando callas, porque después sales con uno como este.

    Abrazo,

    José.

  5. alegris #210    28 septiembre, 2011 a las 3:20 am

    Estoy de acuerdo contigo, PueblosOriginarios, y también con lo que escribió Rafa B. varios comentarios arriba.
    Me resulta bastante doloroso que Hernan no se haya dado cuenta de lo que significa para muchos de nosotros el 12 de octubre.
    En Uruguay los Charrúas fueron exterminados por españoles y criollos. Aunque seamos conocidos por la “garra charrúa”, es poco lo que nos queda de su cultura.
    Me gustaría que el próximo post fuera de desagravio.

  6. Fernando #209    28 septiembre, 2011 a las 3:07 am

    Lo planteas como los indígenas supieran que era ser súbditos de Castilla, les preguntaron acaso si querían, no, los obligaron. Solo recordar que antes de la llegada de los españoles no eran súbditos de NADIE.

  7. gaitán #208    27 septiembre, 2011 a las 2:20 pm

    estoy de acuerdo con vos, diego, pero en ingles se mezcla con el spam (que seguramente es enviado por algun otro troll).

    no alimente al troll, que despues la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer.

    igualmente, la posdata T.S. usada por Tonga tuvo su gracias.

  8. Ramon Buj #206    26 septiembre, 2011 a las 8:16 pm

    Estamos involucionando de la publicación electrónica al papel impreso, de la exportación en aviones supersónicos al transporte marítimo y de ahí a acabar publicando con escritura cuneiforme en tablillas de cerámica como hicieron los babilónicos que inventaron la escritura solo hay un paso.
    Pero que más da, seamos románticos una vez más.