La decadencia del Hombre Corbata

El actual Hombre Corbata es el último eslabón del Hombre Disfrazado, una especie que gobernó la Tierra, sin asco, desde el año 1138 de nuestra era. El poder, desde entonces y hasta hoy, ha estado en manos de gente disfrazada. Reyes, obispos, jueces y militares. Cada vez que un hombre corriente accede a un puesto de omnipotencia, se convierte en un Hombre Disfrazado, y por tanto al acto de posesión se le llama investidura. Cuanto más perverso sea el cargo de poder, tanto más ridículo será su disfraz.

Comparadas con el faldón de tela, las charreteras, la sotana o la peluca blanca, podemos decir que la corbata es un adorno menor, casi el último suspiro de una larga serie de disfraces. Pero lo cierto es que, antes de que reinara en este mundo el Hombre Corbata, los destinos de la humanidad estaban en manos de un grupo mucho más ostentoso. Esos tiempos oscuros son conocidos como la era del Hombre Falda (u Hombre Pollerita, en jerga americana).

Este ejemplar, poderosísimo, podía llegar a ser Rey o a ser Papa como máximo escalón de dominio, pero tenía en el camino docenas de disfraces intermedios igual de magnánimos: virrey (minifalda), cardenal (falda recta tableada), príncipe (kilt, o falda escocesa), monseñor (falda plisada), archiduque (faldón con doble ruedo), obispo (falda cruzada en tonos ocres), y un variado y colorido etcétera.

Cada uno de estos escalafones requería de un disfraz monumental y emperifollado en donde nunca debía faltar, por lógica, una falda, y al mismo tiempo algún elemento multiforme y llamativo en la testa. Los seres con falda pero sin algo extravagante en la cabeza se denominaban mujeres. Y lo contrario, antílopes.

Cuanto más tardaba un hombre poderoso en disfrazarse por la mañana, mayor era su rango y su impunidad. Al principio del siglo XIII hubo reyes que, al acabar de vestirse, debían volver a quitarse los atuendos porque ya era otra vez la hora de dormir. Éstos eran, sin duda, los hombres más poderosos sobre la Tierra.

Hoy los Reyes casi han perdido el poder magnánimo de su disfraz. Su figura monárquica sólo es simbólica y se conserva, en algunos países menores, para que las señoras de avanzada edad tengan de qué hablar por la tarde en la peluquería, y para que sus maridos jueguen a las cartas con la baraja llamada alta, o figuras.

Pero en cambio la vertiente cristiana del Hombre Falda u Hombre Pollerita (hablamos aquí del «sacerdote», en cualquiera de sus jerarquías) tiene, aún hoy, un poder tenebroso que sigue basándose en la ostentación de su indumentaria. El poder del clérigo está ligado, íntimamente, al oscuro secreto de su disfraz. Nadie sabe, a ciencia cierta, cuánto tarda un Obispo en vestirse o desvestirse; sólo algunos niños pueden dar cuenta de esto, pero son más tarde silenciados con dinero.

El cristianismo sigue siendo entonces, por acumulación económica, el gobierno mejor disfrazado del mundo, por eso funciona sin necesidad de territorio: están en todas partes donde haya un señor gordo generosamente ataviado con sotana o faldón acampanado de tonos púrpuras.

Durante todo el siglo XIV, por ejemplo, hubo tres clases sociales diferenciadas. Estaban los disfrazados, los bien vestidos y los mal vestidos. La pirámide de poder indicaba que los disfrazados mandaban sobre los bien vestidos, quienes a su vez sojuzgaban a los mal vestidos.

La frontera entre los bien vestidos y los mal vestidos, en ciertas regiones de Europa, era mínima. En Francia, por ejemplo, únicamente los diferenciaba el olor.

A mediados del siglo XV aparece una cuarta clase social en el concierto de las indumentarias. Esto ocurre cuando el navegante Colón (un bien vestido) le pide dinero a los Reyes Católicos (dos disfrazados) para dirigirse en barco junto con un grupo de reos (mal vestidos), a conquistar nuevas tierras.

El hombre moderno descubre entonces a los desvestidos, que son muchísimos y saben bailar muy bien.

Los desvestidos, sin embargo, no cuajan bien en un mundo regido por la vestimenta reglamentaria. El Hombre Falda —o Pollerita— cubre con telas y ropajes al desvestido, y lo hace con mano dura. Una vez ataviado, el desvestido ocupará el cuarto lugar en las posiciones sociales de entonces, bajo el nombre de «esclavo», más tarde «soldado» y recientemente «albañil».

Así comienza una era en donde el antiguo mal vestido (ahora llamado comerciante) tiene, por fin, a alguien de quien burlarse. A esta burla se le llamará, más tarde, el capitalismo.

El Hombre Bota nace en este intermedio. Es un ejemplar violento que ocupará un lugar preponderante en los conflictos entre el Hombre Falda y el Bien Vestido, dos grupos (éstos) que comenzarán a pelear por las ganancias económicas de los Desvestidos.

En general, las guerras de lo siglos XVII a XIX ocurren entre pueblos que acostumbran llevar divertidos disfraces, sobre todo en la cabeza. Turbantes los árabes, tefilines los hebreos, cascos los romanos, cuernos los vikingos, sombreros los cowboys, los indios plumaje. Cada grupo de poder pone como excusa la religión o las tierras, la libertad o la dignidad, el honor o la rencorosa deuda, pero en realidad cada quién defiende a muerte la coquetería de su particular sombrerito.

Finalmente triunfará el Bien Vestido, relegando así el poder de los Hombres Falda a una segunda categoría: los Reyes serán conminados a darse la mano entre sí por el resto de la eternidad, mientras que los clérigos tendrán como castigo devolver trescientos cuarenta dólares por cada niño manoseado.

El Bien Vestido, con el correr de los siglos, decide hacer uso de su posición de poder utilizando únicamente un esbozo de disfraz, al que llamará «corbata». En este punto de la historia se desarrolla una idea muy avanzada: la corbata, que es un símbolo primario de poder, será usada también por el esclavo. La diferencia sólo radica en que los bien vestidos usarán corbatas de un pueblo llamado Italia.

Según los historiadores contemporáneos, hay dos clases de hombres que usan corbata: aquellos que se ven obligados, y aquellos que lo desean. Vamos a centrarnos en el segundo grupo. Hay dos clases de hombres que desean usar corbata: los que suponen que así se verán mejor, y los que sospechan que así se verán más serios. Quedémonos otra vez con el segundo grupo. Hay dos clases de hombres que desean usar corbata para parecer más serios: los empresarios y los políticos. Esta rama de la rama de la rama de los primeros Hombres Corbata, es la que ha dominado el mundo durante todo el siglo XX.

El resto de hombres con corbata son quienes antiguamente se denominaban «esclavos» y ahora se llaman «funcionarios públicos» o «empleados del Estado».

Para despistar, el Hombre Corbata inventa (a finales del siglo XIX) los Juegos Olímpicos, una fiesta deportiva en donde la gente cree que las personas del resto del mundo se visten con atuendos típicos.

Allí se muestra a mexicanos con sombreros gigantes, a rusos con pantalones anchos, a españoles con camisas a lunares, y a africanos con taparrabos de mil colores. Todo es mentira. El mundo se viste de dos maneras: cuando los mal vestidos quieren estar cómodos se desajustan la corbata, y cuando tienen una fiesta se la ajustan. A excepción de la clase baja, que cuando está de fiesta se pone la corbata en la cabeza.

A principios del siglo XXI la corbata comienza a desaparecer, lenta, paulatinamente. En este nuevo tiempo sólo la utilizan (por placer) los ladrones obsesionados con el dinero. En las televisiones del mundo los hombres con corbata ya son únicamente banqueros, directivos de compañías telefónicas, senadores, presidentes de gobiernos democráticos y otros políticos de calaña diversa. Las usan de seda, casi siempre rojas con un traje oscuro, delante de una camisa blanca.

El ya caduco Hombre Falda, y el misterioso Hombre Disfrazado de los tiempos antiguos, utilizaba sus atuendos para despistar y robar, para matar y desposeer. Y lo hacía, al menos, con coquetería y con disimulo.

El actual Hombre Corbata, cercado por las camisetas y los vaqueros del nuevo Hombre Sport, ahora roba sin pudor porque sabe que le queda poco tiempo. El Hombre Corbata de hoy no devuelve el cambio de los teléfonos públicos. Sus bancos cobran comisiones que no tienen motivo. Sus países propician guerras absurdas y se jactan de ello. Y no hacen nada por disimular su maldad, por disfrazarla.

Saben que les queda, como mucho, diez o doce años de robar y de mentir. La decadencia del Hombre Corbata es un hecho conocido por todos, olfateado y sospechado.

El hombre con corbata está muriendo ahogado, y mientras muere da muy torpes manotazos y nos roba monedas de cincuenta centavos o céntimos. Engaña a los adolescentes con el valor de un mensaje de teléfono. Sonríe con sonrisa helada en las televisiones mientras su corbata brilla. Su disfraz perezoso y antiguo, sin embargo, muestra todas las hilachas de los tiempos.

El Hombre Corbata da lastimeros manotazos, estira la mano con gracia, pero no para salvarse. El hombre con corbata es tan obcecado que manotea el aire con el afán de conseguir una corbata nueva, un poco más cara que la que ya tiene, antes de morir. Esto es lo mejor que está ocurriendo en los tiempos en que vivimos.

El castigo es poético, milimétrico y ejemplar.

Hernán Casciari
Martes 16 de octubre, 2007

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130 comentarios La decadencia del Hombre Corbata

  1. ajenoaltiempo #129    23 septiembre, 2012 a las 1:40 am

    La corbata es el simbolo de opresión del sistema capitalista.
    Es increíble que tengamos que anudarnos algo al cuello, lo más apretado posible, para sentir permanentemente que estamos siendo pisoteados por alguién que tiene una corbata mejor y que a su vez es pisoteado por otro de mejor corbata y así hasta llegar al primer eslabon de la cadena, quién seguramente nos pisotea en músculosa y pantuflas.

    Muerte a la corbata!

  2. Natalí #127    25 octubre, 2007 a las 7:04 pm

    ¡Me alegra haberte encontrado! Tenés esa capacidad de ver cuales son los supuestos subterráneos que manejamos los argentinos, y que yo como estudiante de Filosofía me paso buscando…Besos…y gracias por hacerme cagar de risa (no quería ser menos, yo también te lo tenía que decir)

  3. Musa #123    24 octubre, 2007 a las 11:29 am

    Ya te han dicho todo…

    Me gustó mucho porque recuperás elementos que todos vamos observando, sos un investigador del imaginario social, Hernán. Y con humor hacés que la aspirina sea menos amarga.

    En el párrafo creo que 22, que comienza “Allí se muestra a los mexicanos…” me parece que hay ur error, ponés “mal” vestido, pero supongo que te referís a los que venís mencionando como “bien” vestidos, no? Bueno, te lo digo por si lo querés revisar.

    Un beso

  4. Johanna #122    23 octubre, 2007 a las 8:53 pm

    Buenísimo. Me llega esta columna en una época en que yo misma estoy entendiendo porque me molesta tanto vestirme de “ponqué” y el tipo de trabajos que lo exigen, como si uno dejara de ser inepto por el disfraz, pero mientras existan personas que se lo crean y le den importancia, seguirá habiendo qué robar, para los disfrazados.

  5. cecilia #121    23 octubre, 2007 a las 5:12 pm

    Hola Hernán, me gustó mucho tu análisis de la historia… Creo que la corbata además de ser un símbolo de poder, es también un símbolo fálico…. de lo que se deduce que el poder es de los hombres, pues las mujeres no usan corbata. Si es verdad que la corbata tiene sus días contados, no me parece en cambio que los poderosos se vayan a extinguir… ni mucho menos, se camuflan entre el resto de los mortales y sino ahí tenés como ejemplo a la monarquía española… vistiendo de calle como gente normal, pero esos si que tienen los días contados!

    Te quería decir que me gustó mucho tu artículo de instrucciones para la masturbación de un hijo… estuvo soberbio! muy diferente de todo lo que venís escribiendo hasta ahora, como que se despega… Yo no compré 10 libros, compré solamente uno, pero me gustaría tener un autógrafo tuyo, podré tenerlo algún día? Besos!

  6. Martin #120    23 octubre, 2007 a las 4:34 pm

    #116 A mi en la primaria me enseñaron que colon le mostros los huevos, o le paro no se que cosa, por ahi debe venir la cuestion.
    El otro tema capaz que no halla sido oregano lo que le pidio, le dijo “che vo’ negro va para America, si pasas por Bolivia traete un par de plantitas 😉 “

  7. Marcelo #119    22 octubre, 2007 a las 9:57 pm

    Correción (no sé cómo llegó hasta aquí, parece que el artículo es demasiado bueno para darle pelota a detalles):

    Al principo del segundo párrafo, “Comparadas… …la corbata” Debiera ser “Comparada”.

    Muy bueno Hernán

  8. Yimmi #118    22 octubre, 2007 a las 9:13 pm

    Vaya!!
    Muy buena lectura. Gran precedente para los países que celebran (o que roban celebraciones extranjeras para parecer “cool”, como el mio) lo que llaman “Halloween”… los disfraces de faldas dan miedito… puede ser el disfraz de esta temporada.

  9. fede o #117    22 octubre, 2007 a las 3:59 pm

    como están las cosas en argentina, vamos a comprar tomate y calabaza con las alhajas de la abuela.

    en cualquier momento van a poner verdulerías en la calle libertad. “compro oro – vendo zapallitos”.

  10. roberto sánchez #116    22 octubre, 2007 a las 1:20 pm

    Y hablando del descubrimiento de los desvestidos ¿ que habrá hecho Colón para lograr que la reina de las joyas? Ahi hubo algo raro porque no a cualquiera le regalan joyas para ir a buscar especias: Mirá te doy las joyas de la corona si me traes dos bolsitas de orégano y cuatro de ajimolido que sino no puedo hacer chimichurri!!!

    salud y buenos alimentos

  11. Aluminio #115    21 octubre, 2007 a las 6:40 pm

    Hernán,

    Yo más bien veo que no están en decadencia, sino que se están camuflando. Los con pollerita y sombreritos divertidos, ahora usan cuellitos raros donde iría la corbata, pero el poder sobre sus rebaños lo mantienen. Mira que ahora al viejito Benedicto le dió por la onda retro y hacer las misas en latín. Cualquier día se le ocurre relanzar la inquisición, en versión sXXI, renovada y actualizada. Ahora el mundo es más chico y no hay para donde correr, así que les recomiendo mantener los papeles al día o conseguir nuevos mientras estan baratos.

  12. Truman Cipote #113    20 octubre, 2007 a las 2:58 pm

    Perfecta apreciación del hombre de nuestros días. Me encanta el texto, como también me encanta este escritor. Orsai, querido Orsai, eres un jodido crack.

    Te leo, como siempre, desde la vitrina más encantadora del edificio más pérfido de Madrid, en un ordenador que más bien parece un pedazo de walkman antiguo. ¿Sabes de lo que hablo? Que bonitos recuerdos, cuando no existían los mp3 y todo, todo, era un mundo perfecto.

    Saludos, imberbe.
    http://www.realismosucio.com

  13. Mel #112    20 octubre, 2007 a las 2:38 am

    No sé si escrito con porro o no, o si para que los que se toman todo en serio y en primer grado hagan polémicas, o no, pero qué placer es leerte cuando le tocas el culo a la historia y a la realidad…
    A mi me gusta andar desnuda, pero por elemental supervivencia, solo lo hago en sitios en los que la norma esta admitida. Y sabés qué he observado ? Los naturistas tienen tantas reglas y jerarquias como los vestidos. (Aunque claro, es mas facil tocarles el culo).
    Si, Hernan, “la poesia es un arma cargada de futuro”, y “nos queda la palabra”.

    Te abrazo

    Mel, (la del flamante bidematic : cuando vaya a Madrid te llevo uno, y nos hacemos un chat bidematico, vale?)

  14. Goose #110    19 octubre, 2007 a las 7:47 pm

    #62 lununa:
    “¿De verdad crees que están desapareciendo Hernán? ¿No estarán mutando?”

    Espero que no. Mi esperanza es bastante ingenua y simplista…prefiero creerle a Hernán.

  15. Don Pepe #109    19 octubre, 2007 a las 11:30 am

    Hace algunas semanas me encontré con esta joyita de la internet. Desde entonces, vengo devorando sus post uno a uno como si fueran pequeñas bolitas de azúcar que endulzan mi mañana.

    Excelente trabajo!

    Mi favorito: “Los Justos”

    Saludos

  16. mestizo #108    19 octubre, 2007 a las 6:15 am

    Hernán, es mi primera participación y si bien ya te había leído en algunos papeles impresos que me pasó un amigo (muy buenos por cierto), me parece que este articulo en particular fué menos divertido, aunque una lúcida genealogía del poder, una especie de Michael Foucault mas descontracturado y entendible, tal vez…

  17. SOL #107    19 octubre, 2007 a las 4:32 am

    Creo tener la solución al problema: Y si tienes un “accidente” (menor, por supuesto) y tienes que usar un collarín que no te permita el uso de la tan por tí odiada corbata?
    Después de un par de días ocurre un milagro y voilá…la lesión ha desaparecido y “gurbai” collarín.
    Ahora que si no crées en los milagros, pues, podría suceder como por arte de magia, no?
    Suerte (espero que Cris te encuentre una bonita) LOL

  18. Pike Bishop #106    19 octubre, 2007 a las 12:54 am

    Algo parecido ha ocurrido con la cocaína. Hace años estaba en manos de camellos e inconscientes, gente seria. Ahora no puedes ir a una fiesta que se precie de serlo sin que te la ofrezca algún recién llegado a la postmodernidad.

  19. Camilo #105    18 octubre, 2007 a las 11:26 pm

    Hacía tiempo (muuucho) que no leía una crítica tan entretenida y profunda a la vez sobre el comportamiento histórico que ha tenido (y tiene) este extraño animal… o sea, Nosotros!
    Felicitaciones Hernán! De lujo.

  20. German #104    18 octubre, 2007 a las 10:40 pm

    Excelente, esta frase me hizo reír mucho:

    “El mundo se viste de dos maneras: cuando los mal vestidos quieren estar cómodos se desajustan la corbata, y cuando tienen una fiesta se la ajustan. A excepción de la clase baja, que cuando está de fiesta se pone la corbata en la cabeza.”

  21. Hitos #102    18 octubre, 2007 a las 6:35 pm

    Y eso que no has visto o presenciado la investidura de un caballero de la orden (ya sea de Alcántara, de Santiago, de Calatraba o de Montesa) que aun se hacen.
    Buenísimo todo el texto pero el trocito de…….A mediados del siglo XV aparece una cuarta clase social en el concierto de las indumentarias. Esto ocurre cuando el navegante Colón (un bien vestido) le pide dinero a los Reyes Católicos (dos disfrazados) para dirigirse en barco junto con un grupo de reos (mal vestidos), a conquistar nuevas tierras……. sublime. Aaaaaaaaaay si lo hubiera tenido a mano el otro día que un uruguayo me preguntaba por mi visión de la conquista de América

  22. RusaRoja #101    18 octubre, 2007 a las 3:50 pm

    …la tela de dos colores con que se envuelve el Dalai Lama dejando un brazo descubierto…..el turbante de Komeini con su barba……el vestido colorido de Rigoberta Menchu con un chal enchorizado en la cabeza…….la reina Sofia con mantones andaluces…la pañoleta de Arafat……el pullover de Evo Morales…la panza del Buda…..la flor en la testa de la Duquesa de Alba………
    Innumerables los Sincorbata en emblemas fatuos.

    Hernan permitime reiterar
    Sos un superdotado
    A tus pies
    RusaRoja