¿Me puede repetir la pregunta?

Tengo un amigo zanquista que trabaja en las inauguraciones de los hipermercados, o en los actos políticos, o en las ferias y los congresos, o en cualquier lado donde hagan falta saltimbanquis. Lo contratan, él se disfraza de payaso, se sube a los zancos y empieza a hacer piruetas. Un día me dijo que lo único que le molestaba de su oficio era que siempre, siempre, se aparecía un tipo que, suponiendo ser original, le preguntaba: "Che, flaco, ¿hace frío ahí arriba?"

Hay una clase de gente, generalmente con bigotito, que sospecha todo el tiempo que está siendo original con un comentario gastado, o con una pregunta estúpida. Mi amigo zanquista me confesaba, con lágrimas en los ojos, que después de la pregunta recurrente y graciosa sobre la temperatura, el sujeto vulgar espera siempre una sonrisa, una complicidad o un guiño; y mi amigo (que es buena persona) sonríe falsamente y responde con buen humor desde hace décadas a esa clase de terrorista social. Pero se cansa el pobre, y tiene razón.

Lo triste es que no le pasa únicamente a él. Imaginemos por un segundo que nuestro apellido sea Angulo, o Mastretta, o cualquier otro que contenga en su última sílaba la tentación de una rima de mal gusto. Nunca faltará un gracioso, un comediante mediocre, que haga el chiste, siempre el mismo chiste en forma de verso, y que espere luego nuestra admiración.

En Argentina nunca me pasaba nada grave cuando decía mi nombre de pila, porque allí es un nombre habitual. Pero aquí, en España, nadie se llama como yo. Por lo tanto, desde hace cinco años escucho todo el tiempo la frase “ah, como el conquistador Cortés” cuando digo quién soy, y cada persona que me lo dice pone cara de ser la primera que lo descubre. También nos ocurre mucho, a los argentinos en el exterior, que algunos nativos mediocres intentan imitar el acento rioplatense para hacerse amigos:

Che boluuudo cómo andás viiistes —dicen, convencidos de que ésa es la forma correcta de romper el hielo, o la manera adecuada de que uno se sienta cómodo. Siempre resulta patético, pero debemos sonreir porque estamos jugando en cancha de ellos.

Cuando sonreímos sin ganas, a la fuerza o por compromiso, involucramos al músculo abductor, que es uno que está a los costados de la cara, envolviéndonos la mandíbula. Este músculo se contrae y sufre, padece una obturación contranatura ante la mediocridad de un comentario, generando calambres y ganas de que nos trague la tierra.

No quiero demonizar al imbécil, porque en su pecado reside también su castigo. El hombre mediocre, en realidad, no es un tipo ruin, ni maldito, ni hijo de una gran puta. Es un pobre diablo. Pero tiene algo sin embargo que lo convierte en maléfico: nos obliga a optar entre ser hipócritas y sonreirle la gracia, o ser mal educados y mandarlo a la mierda. No nos deja la posibilidad de salir airosos de su discurso vulgar y repetitivo. Nos pone entre la espada del careteo y la pared de la violencia.

Lo mismo les ocurre a las rubias tetonas. El hombre mediocre tiende a tocarle bocina a esta raza de señoritas. Tocar bocina no cuesta nada, y es la manera más sencilla de comprobar la vulgaridad de un varón. El hombre vulgar ve una rubia tetona por la calle, saca el brazo izquierdo por la ventanilla y con la mano derecha toca bocina. No sabemos para qué, pero lo hace. A veces también frunce los labios, como si estuviera chupando un mate invisible, y chifla.

Algunos festejan estas gracias absurdas del macho, pero pongámonos un segundo en la piel de una rubia tetona que camina diariamente un kilómetro para ir de su casa a la boutique. Esta chica escucha cien, doscientos bocinazos en su recorrido matinal. Si trabaja cinco días a la semana, podemos decir que recibe unos ocho mil bocinazos por mes, de ida y de vuelta. Lo que es igual a millón y medio de bocinazos entre su pubertad hasta que se le caen las tetas.

¿Es posible soportar semejante saña? Las rubias tetonas viven en medio de una repetición, de un bucle ensordecedor. Viven, las pobres criaturas, en un permanente atasco de tránsito. Y después nos preguntamos por qué las rubias tetonas son tontas… ¿Cómo no van a ser tontas con semejante ruido? Lo raro es que no sean sordas.

Sin embargo, la vida del hombre mediocre transcurre en paz. Él no sabe que repite eternamente un gesto, una pregunta, un chiste tonto o un comentario vulgar. No lo sabe porque, como el perro de campo, caga y se va. Pero hay gente (el pobre zanquista, el señor Angulo, el petiso con pecas que se parece a Marcelo Marcotte, el que se llama igual que un político famoso, la rubia tetona) que tiene la cabeza que le explota con la repetición interminable de una gracia.

“¿Nunca te dijeron que sos idéntico a Julio Bocca?”, escuchan algunos todo el tiempo; “Ay, ¡tu apellido se escribe igual que la marca de ginebra!” tienen que oír otros de por vida. El hombre mediocre no sabe que no hay originalidad en sus palabras. No intuye que eso que acaba de decir ya ha sido escuchado mil veces por unos oídos cansados.

Escribo con semejante rabia porque esta semana, por una carambola del destino, recibí un premio en Alemania y en mi casa el teléfono no paró de sonar durante siete días con sus noches. Periodistas de todas partes del orbe me hicieron, durante cientos de horas, las mismas tres preguntas. No un día, ni dos: sino muchos días. Uno tras otro, sin parar. Y yo les respondí estoicamente, diciendo cada vez lo mismo y poniendo cara de perro sanbernardo que todo lo soporta.

Si en una semana estuve a punto de enloquecer, no quiero pensar qué les ocurre a quienes, por una razón u otra, deben convivir con la pereza ajena durante toda la vida.

Pero debo decir que no todo está perdido: una noche, de entre la marejada de preguntas idénticas, hubo un periodista de un diario regional, humilde y desconocido, que tuvo la delicadeza y el respeto de preguntarme cosas distintas y divertidas. Quiero homenajear a ese señor que no conozco (pero que es mi amigo ya para siempre), porque fue un remanso escuchar la originalidad de sus preguntas; fue un descanso necesario en una larga escalera de peldaños idénticos.

Si todos obrásemos como este periodista, no sólo viviríamos con el músculo abductor relajado, sino que también las rubias tetonas (o al menos algunas) llegarían a Ministra del Interior.

Hernán Casciari
Martes 29 de noviembre, 2005

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139 comentarios ¿Me puede repetir la pregunta?

  1. Haffner #137    31 enero, 2006 a las 9:56 am

    Comentario Nº 140
    Dice Leonardo:
    Hernan sabes quien canta esa cancion que decia yo me llamo yesica yolanda, voy a la playa con malla amarilla tomo yoghurt yoplait de vainilla
    …….
    Esa no la conocia,si recuerdo que habia un yogurt Yolanda y que habia una luchadora de Titanes en el Ring con ese nombre que bajaba en una nave espacial al escenario con una musica ‘todos con yolanda,yolandaaaaaaaa/viajero del otro mundo/llego a nuestro planeta/como simbolo de paz/para la humanidaaaaaaaaaaaad
    ///
    o una cumbia Y. la reina de la parranda
    ………
    o una cancion de Silvio eternamente Yolanda
    …………………………………………
    H.

  2. Leonardo #136    30 enero, 2006 a las 1:06 am

    Hernan sabes quien canta esa cancion que decia yo me llamo yesica yolanda, voy a la playa con malla amarilla tomo yoghurt yoplait de vainilla y me lavo que se yo?
    Se que el tema se llama La cabrona, pero quién la canta?. Podrías responderme u otra persona a mi correo el nombre de la cantante porfa?
    Leonardo

  3. Laura #135    24 enero, 2006 a las 6:27 pm

    Pues, don Hernán, yo soy rubia y con mis curvas, y le cuento que ya estoy HARTA de que la gente diga que somos tontas. Eso es más fábula que la del ratón de los dientes. Es obvio que hay gente tonta e inteligente “de todos los colores y tallas”. La rubia idiota inventada para las películas pertenece ahí, a la ficción cinematográfica. (Por cierto, prácticamente todas esas son morenas teñidas) No imite a los señores de los pitazos (que también nos tienen HARTAS, es cierto); no repita un absurdo que algún director de cine inventó.

  4. Ana_La #134    20 enero, 2006 a las 1:28 am

    Me gustó el post. Me hizo recordar de pronto lo insufribles que podemos ser los mexicanos. Tengo un nombre raro, no curioso, llanamente raro. Como en “raro-pariente-de-lo-feo”. Me recontrapatea tener que decir de donde viene, que significa y hasta como se deletra a cada imbécil que al que DEBO decírselo. Porque siempre que puedo, lo obvío. Por obvias razones. Además soy norteña, del norte de Mexico. Los del centro de México tienden a imitar el acento porque lo encuentran simpático — nunca lo es, todos lo sabemos–. Es un acento fuerte, medio brusco. Parece que hablamos a gritos. Ojo, solo parece. Pero cuando lo imitan Hablan A Gritos. Encima de todo eso, me apellido Lara. Rima con demasiadas cosas. Y los que no tienen imaginación empiezan a hacer como que tararean una canción. Patético.
    Sin embargo, al final estamos en una situación muy parecido. Así como se cree que imitar el acento argentino con gracia es fácil, tambien se cree que con decir palabritas como “carnal”,”chale”,”chido” o cualquiera salida del chavo del 8 ya estas hablando como mexicano.¡No es cierto! No suenan como mexicanos, suenan como imbéciles. Es lo único internacional, el sonar como un imbécil al tratar de imitar a tu interlocutor.
    Ya terminé de malvibrarme. Cuídense.
    Seamos felices.

  5. Marcelo #133    5 enero, 2006 a las 5:39 pm

    Osa #33, justo ese chiste fué el único que me pareció de malísimo gusto y sin ninguna gracia (estilo Podetti, el aparato de Clarín).
    Aprovecho para opinar que, aunque no suelo leer mucho, lo que hace Hernan me parece increíblemente prolífico y de gran calidad. Provoca envidia alguien que puede escribir tanto y tan bien.

    Y para terminar, como soy un auténtico transgresor y amante del vértigo, no puedo evitarlo: H.T.T.P…
    (ahora que lo pienso, alguien hizo un comentario similar antes que yo sobre lo del HPPT?)

  6. servidora #130    14 diciembre, 2005 a las 1:59 pm

    He llegado a tu blog por un amigo y tengo que confesar que me gusta lo que dices y como lo dices. Gracias también por la definición de blog, creo que es la que mejor lo describe 🙂

    Y con respecto a este tema concreto, casi diría que te entiendo perfectamente: soy gallega.

    (Hmmm.. ¿he visto un rictus como una media sonrisilla o … ? 😉

  7. laSue #129    11 diciembre, 2005 a las 5:25 pm

    Tronco #132: ¿Por qué lo cambiarías? Seguramente Hernán también es ególatra. Pero estoy segura q quiso decir egoista.
    Durante una pila de tiempo he recibido FW geniales, sin mencionar el origen, y ahora con mucha bronca me doy cuenta q son de Orsai o de Mujer Gorda y estuve un montón de tiempo sin conocerlo!! Creo q hubo un acto de egoismo o exceso de celo, del q iniciaba esos FW para no sentir invadido sus blogs, su descubrimiento, su supuesta intima relación con el autor.
    ¿O no nos da un poco de cosa cuando nuestro grupo musical, al q bancamos desde q eran desconocidos para la inmensa mayoría, empiezan a popularizarse y resulta q el sapayo de la vuelta ahora los escucha también? Es este egoismo, el q genera el placer de saberse partícipe de ser uno de los pocos afortunados (o decímelo a mí q hace 25 años ya había descubierto a Dolina)
    (y yo q destesto los comentarios largos…jua, mirá lo q me mandé!)

  8. Marcelo #127    11 diciembre, 2005 a las 1:37 am

    Me siento totalmente identificado con cada una de tus palabras. Será porque soy de una ciudad de la provincia de Buenos Aires, será porque vivo en España, será porque la mejor entrevista me la hizo un periodista del Río Negro, será porque toco el contrabajo y tengo un catálogo inmenso con las boludeces que me dicen cuando voy por la calle con el bicho a cuestas, inmenso catálogo pero siempre con los mismo items. Con unos amigos hicimos un concurso de imitaciones de un español que imita a un argentino. Ganó un español sin saber que ganaba. La edad me va haciendo intolerante y solo me entiendo con otros autoexiliados, al descubrir tu blog estoy menos solo. Gracias.

  9. Rocío #126    10 diciembre, 2005 a las 1:25 pm

    Recuerdo haber leído una entrevista con la actriz Minnie Driver en la que, a la pregunta de cómo sería el hombre de sus sueños, ella contestó que aquel que hiciera un chiste sobre su nombre que le hiciera gracia.

    Lo de las cancioncitas es una cruz. Yo he llegado al punto en que, si se me presenta el típico pesado (sin bigotito casi siempre, pero como si lo tuvieran) en un bar, y me pregunta mi nombre,le digo que me llamo Laura. Todo para no oir por enésima vez lo de “Rocío, ay mi Rocío, manojito de claveles”.

  10. Martín #125    10 diciembre, 2005 a las 8:26 am

    Acá en Uruguay me tienen podrido con “¿donde vas Martín?”…encima debo rematarlo[lo mas falsamente posible]con el clásico…”a tomar jugolín”para que el “vivo”de turno se festeje el chiste como si fuera el primero que me lo dice.Y ya van veintitantos años desde que salió al aire esta tortura.Maldito el día.

    Otro tema;“- ¿Qué es un viaje en avión?
    – Para los rugbiers uruguayos, comida exótica.”
    ;esto es como un chiste de bill cosby,puro humor negro 😛

  11. Diego #122    7 diciembre, 2005 a las 8:23 pm

    Mirá, mi nombre es Diego de la Vega, real… aunque cueste creerlo, al principio, como bien escribís, es divertido, pero con los años (casi 28…) se torna cansador y hasta molesto escuchar siempre lo mismo “Huuy como El Zorro”…
    Me sentí más que identificado, muy buena escritura 😉

  12. Esteban #121    7 diciembre, 2005 a las 8:22 pm

    ELTETA: como sabes si gane o no gane algo? como sabes si lo vivi o no en carne propia?.
    Una cosa es hacer una afirmación estando convencido de algo y otra cosa, como en tu caso, es hacer una afirmación sostenida por una suposición.
    Saludos.

  13. Zorro parlante #116    6 diciembre, 2005 a las 1:13 am

    Germán (Nº118),
    “…Y que no me vengan con que hay que educar al público y todas esas cosas, porque un medio se sostiene sólo de lo que vende…”

    ¡Uy! Uy, uy, uy. Uyuyuyuyuy… Uy. Despertate, o te la van a dar en serio por donde pide la rima de tu nombre y el de Casciari.

  14. Germán #114    5 diciembre, 2005 a las 10:34 pm

    No creo que sea sano, ni divertido ni conveniente para ninguna de las dos partes. Quiero decir, precisamente en un país en el cual la genialidad popular se vio obligada a generar un neologismo como “siraulismo”, que luego degeneró en “sicarlismo” (no hubo sifernandismo, tal vez porque nadie le daba pelota)… En un medio así, me parece que a veces es bueno disentir de vez en cuando, por más que se admire a aquel con quien se disiente.

    Todo esto viene a cuento de una defensa no del pelotudo mediocre que le hace chistes pretendidamente graciosos a la rubia, pero sí del periodista que se repite. Y la defensa sería ésta: que el laburante de un medio está obligado a hacer las preguntas que su público espera (y su editor), y no las que espera el entrevistado. El entrevistado está harto de escuchar siempre las mismas preguntas (se me ocurren algunas que deben ser clásicas: qué es un blog? para qué lo hacés? cómo se te ocurrió?…) Pero… ¿si son justamente esas las preguntas que espera el público? Y que no me vengan con que hay que educar al público y todas esas cosas, porque un medio se sostiene sólo de lo que vende.

    Seguro que hay periodistas a los cuales no se les cae una idea ni de casualidad, pero otros hay que si tienen ideas, no tienen plata para poner sus propios medios, y entonces deben respetar las reglas del juego.

    Y por otra parte está eso que decía André Guide: como no escuchamos, tenemos que repetir siempre las mismas cosas.

    A riesgo de no ser original te digo: felicitaciones por esta maravillosa propuesta. Internet, después de todo, sirve para algo.

  15. Martin #112    5 diciembre, 2005 a las 8:37 pm

    Zorro parlante (Nº 114): No, no tengo bigotito, me salió así, perdón.
    A ver si así te horroriza menos:
    En cierta oportunidad conocí a una señorita llamada Bárbara, la cual respondió en forma positiva a mis flirteos…

  16. Fernando #108    5 diciembre, 2005 a las 1:06 pm

    La verdad que acabo de descubir este blog, gracias a que salio premiado y me lo estoy devorando (leyendo todo)…
    Yo por mi parte le seguire diciendo cosas a las rubias tetonas, si quedan mas boludas mejor !!! Pero el problema que aqui en Barcelona, me encuentro muy pocas, quisiera volver a Argentina para ver esos monumentos que aqui se extrañan.
    ¿Cuando empezaremos a traer nuestros minones infernales que caminan por las “peatonales” de Bs.As., Rosario, Cordoba… Tal vez un cabarute local, o empresas de modelo, yo que se.

  17. Martin #107    5 diciembre, 2005 a las 12:07 am

    No sé si alguien lo habrá comentado ya pero creo que olvidaste mencionar el calvario de las mujeres llamadas “Barbara”, las cuales han escuchado infinidad de veces la ocurrente frase con la que suele rematar el hombre vulgar su primer diálogo de acercamiento, a saber:
    Él (muy canchero): – ¡Hola linda! ¿Como te llamás?
    Ella (obligada a la hipocresía): – Bárbara.
    Él (creyendo ser el más piola del boliche): – Bárbara… estás bárbara!
    Estas mujeres terminan adquiriendo una tendencia a odiar a todos aquelos hombres que quieren saber su nombre.
    Una vez me gané a una mina que se llama Bárbara y ni siquiera se me ocurrió hacerle el “chiste”. Después ella me confesó que soy uno de los pocos que nunca le dijo: “Bárbara… estás bárbara!” ni nada por el estilo. Espero que mi falta de ocurrencia haya correspondido al buen uso del sentido común.

    fotolog.terra.com.ar/rayuela

  18. Christian Libonatti #105    3 diciembre, 2005 a las 9:39 pm

    hernan, yo entro en esos periodistas que te hicieron las tres preguntontas? lo hice porque me pedian formalidad para la facu…. sino te hubiese hecho algo mas limado…. no importa… suerte con todo!!!

  19. 84 #103    3 diciembre, 2005 a las 7:48 am

    “La muerte de la novela fue profetizada cuando nació el cine, cuando nació la radio, cuando nació la tele y cuando nació el microondas. Y en todos los casos fue verdad.”

    (clap clap clap)

    Excelente.

  20. alemarluna #102    3 diciembre, 2005 a las 4:12 am

    Ya en un comentario anterior (mijo el dotor) lo buena que estuvo la entrevista del Rio Negro, Andrade es un tipo inteligente que le pone al diario dominical un aire fresco(conste aunque es del mismo pueblo solo lo he visto una o dos veces en mi vida….
    Indudablemente que las preguntas fueron buenas, pero las respuestas no se quedaron atras.No esperaba menos de ute!