¡Moríte, ídolo!

La muerte en contadas ocasiones fulmina a sus víctimas en la cúspide del éxito, porque si los matara a tiempo estaríamos sobrepoblados de ídolos. A Kennedy lo aniquilamos justito; también al Che y a Gardel. Pero a García Márquez, a Charly García y a Tarantino, ay, los estamos dejando vivir demasiado.

A Maradona, por ejemplo, habría que haberlo matado —de un modo ampuloso, por ejemplo un tiro en la nuca disparado por un hooligan vengativo— a la salida de la concentración mexicana, el 17 de junio de 1986, día siguiente a la final con Alemania. Todo lo que hizo después de esa fecha es lastre, peso extra para acabar con el mito. Pero si hubiera muerto allí, en la cumbre absoluta, hoy Argentina se llamaría Diegoarmandia, y la capital sería Dalmanerea de la Plata.

Tarantino se tendría que haber muerto de gastroenteritis en la posproducción de “Jackie Brown”, mientras nos duraba la sensación maravillosa que nos había dejado “Pulp Fiction”. La muerte debería haber actuado a tiempo, antes de que ocurrieran cosas nefastas como “Kill Bill” o su amistad con Robert Rodríguez.

Lo mismo con Orson Welles: a los 27 ó 28 años, al gordo tendría que haberle explotado el hígado por exceso de choripán. Nos hubiera dejado la mejor película del siglo XX, el falso radiofónico más divertido de la historia, y nos hubiésemos librado de todo, todo lo demás, que a veces hasta nos da vergüenza ajena.

Con Charly García los teóricos discrepamos: yo pienso que se tendría que haber tirado al vacío, desnudo o con batín, desde el piso catorce del Sheraton de Buenos Aires, un día cualquiera de otoño, entre “Piano Bar” (1984) y “Parte de la Religión” (1986). Otros no lo dejan llegar ni a “Clics Modernos” (1983). Y los más puristas lo habrían matado a la salida de la grabación de “Porsuigieco” (1976), en venganza por juntarse con Porchetto.

Entre los escritores, hay dos casos muy claros de mitos potenciales que, por culpa de esa persistencia absurda en seguir vivos, se han quedado en las compuertas de mi idolatría: uno es García Márquez, que debió haber dejado inconcluso “El amor en los tiempos del cólera” por un atracón de sandía; y el otro Camilo José Cela, un enorme genio que debió morir justo después de “La colmena”, suicidado o atropellado por un Volkswagen.

Por eso a mí me gusta admirar fervientemente a los que llegan a viejos sin mayores resbalones, a los que mueren al final de su camino y no necesitan la parafernalia de una vida trunca para ser inmortales. Como Salvador Dalí, Borges o Caetano Veloso.

También admiro a los que, sobreponiéndose a un éxito de juventud, maduran todavía mejores (yo los hubiera matado antes y me habría equivocado tanto) como los casos atípicos de Matt Groenning, Ricardo Darín, Mark Twain, André Agassi o Quino.

Es errónea, creo yo, la teoría de mitificar por lo que hubiera seguido haciendo el muerto, de seguir vivo. “¡Lo que habría hecho Eva Perón, si ya a los 33 años era quien era!”. Habría caído del pedestal como un higo maduro, ¡eso habría hecho! También se hubiesen desbarrancado casi todos los top five que han muerto a los treinta y tres (sí, también Él).

Siempre he pensado que si a Fidel lo hubiesen matado en Bolivia, todos tendríamos su foto en la camiseta, mientras hoy el mundo escucharía con aburrimiento anacrónico los interminables discursos de un Che Guevara viejo y cansado de vivir.

Así de irónica es la muerte, y así de boludones, morbosos y desubicados somos nosotros, los pueblos necesitados de posters y aniversarios.

Hernán Casciari
Jueves 3 de junio, 2004

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128 comentarios ¡Moríte, ídolo!

  1. Javiera #123    20 febrero, 2006 a las 7:50 am

    Yo creo que hay muchos que nunca han tenido que morir, sea por las causas que fuese que murieron, por ejemplo James Dean, o River Phoenix.

    En cuantoa este último discrepo dell comentario que hicieron ya que no creo que haya quedado una imagen patética de él, al contrario, ayudo a muchas personas defendió los derechos de los animaes, era un gran músico y actuaba como nadie, especialmente paralo joven que era (si incluso pottier lo alaba y lo nominaon a un oscar)

    Simplemente creo que cometió un error, ya que incluso dicen que no fomentaba esos lugares, pero creo que a todas las estrellas, especialemnte jóvenes que se meten en el medio caen alguna vez, y él no supo cuando parar.
    Lamentable, creo que hubiese sid uno de los grandes, más grande de lo que fué.

  2. Haffner #122    1 respuesta17 enero, 2006 a las 9:10 am

    No te mueras nunca,genio

    Sr Jerome ‘Curly’ Howard
    22.10.1903-18.1.1952
    Escalera al Cielo
    Seccion 1952-Nube 13

    Querido Curly,

    Mañana van a ser 54 años que te nos fuiste de pase al exterior.Espero que algun fana de los Chiflados en el cielo te traduzca estas lineas.
    Te fuiste y solo quisiste irte para poder volver,volveras y seras millones de fanaticos en el Sur de las Indias a los que alegraste y vas a seguir alegrando durante los mediodias en el Canal 13 de television en Buenos Aires,Argentina,Primer Mundo.
    No podes imaginarte la alegria de un chico de 10 años en el año 73 :el Tio en el gobierno,el General al poder y vos en la tele.Habia que ducharse rapido y con la toalla envuelta y un churrasco con papafritas,esperaba que termine el plomazo del Gordo y el Flaco en dibujitos,venia el suspenso de las propagandas y la cortina musical anunciando el Momento con mayusculas y rogando que no aparezcan ni Shemp ni Joe.A las 12.45 se terminaba la magia y habia que vestirse para ir al colegio.
    No fuiste y no te fuiste.La prueba es que a mas de 50 años de tu paso a la Inmortalidad,abuelo,hijo y nieto disfrutamos una hora rechiflada en el canal 22 y otra media hora en Canal 13.
    Saludos a los otros chiflados.

    Haffner

  3. fernando #121    22 diciembre, 2005 a las 11:39 am

    Hernan; leí justo esto… La verdad que el que se debería morir ahora sos vos, y creo que de una manera horrible y totalmente fortuita… Ya ganaste un premio, ahora es tiempo que te tengamos en un poster…
    Chau, pibe, segui asi… si te encuentro en la calle te mato.
    PD: Gaudí también murio, asi.

  4. Xtian #116    13 junio, 2004 a las 1:57 pm

    Es cierto que no hay que morirse para que te imiten. Y la raza de imitadores de Brando es numerosa, e incluye al mismo James Dean en Al este del Edén.

    Y no puedo resistir la tentación, ya que hablamos de Dean. La razón de la perdurabilidad de Dean (cada actor joven pasa sí o sí por su etapa Dean, por suerte la mayoría la supera; la lista es larguísima: Di Capprio, Christian Slater, Johnny Depp, River Phoenix…).

    Dean se inmortalizó gracias al genio de Nicholas Ray en Rebelde sin causa. Esa película tiene un aliento mítico culpa de Ray. Si hubiera sido por los estudios, esa película hubiera sido uno de los bodrios típicos de Elvis. La escena en el planetario, ese triángulo amoroso tan ambigüo, esa larga escena en la mansión abandonada, son todos caprichos de Ray. Y la película está llena de códigos escondidos, uno de ellos es en la escena del planetario: el profesor señala las constelaciones de Cáncer (el cangrejo) y Tauro (el toro). Al salir del planetario, en la escena de los cuchillos, la pelea está coreografiada siguiendo los movimientos de embestida de un toro y los de retroceso de un cangrejo (!!!).

    No sé si Dean es un gran actor en Rebelde, pero hay que reconocerle el mérito de haber inventado la adolescencia tal cual la conocemos hoy. Hasta que llegó él, la adolescencia era una etapa que había que quemar, apurar la marcha lo más posible para dejarla atrás. Dean dice: acá estoy yo, díscolo, confundido, ambigüo, lánguido y furioso. Y soy cool, soy re cool: las ojeras que subrayan su mirada miope siempre oblicua, sus labios femeninos, sus movimientos artificiales que parecen de ballet. Y el jean y el rompe vientos rojo.

    Dean no inventó la mitología del anti héroe, que ya existía, pero salvo el caso de Rimbau (que el grueso de la población desconoce) no había casos en esa época de anti héroes adolescentes. Brando nunca pareció adolescente (ni aún cuando lo fue) y tampoco Kerouac y cía, o Elvis.

    Dean crea un modelo de adolescente wash & wear y lo imprime con tinta indeleble para siempre. Y lo hace con tanta fuerza, que hoy se puede decir que la sociedad entera se ha vuelto adolescente…

    Por eso la pifian bastante los que reconocen como rey del rock a Elvis. Elvis nos dio el soundtrack, pero el rock es sobre todo una imagen, una pose, más que un estilo de música, y esa pose es la de Dean en el afiche de Rebelde sin causa.

  5. Caribé #114    13 junio, 2004 a las 11:12 am

    Bah, Hernán, pero esto es más o menos “Queremos tanto a Glenda” pero sin fantasía.

    Por cierto, coincido en cuanto al “Amor en los tiempos del cólera”, tremendo bodrio.
    Si ya son horribles los intentos de imitarlo de los demás (el principio de “La casa de los espíritus”, por ejemplo, menos mal que luego la autora empieza a encontrarse a sí misma, pero esa copia del estilo de Cien años de Soledad al principio le queda matado… ¡cómo le faltó un buen editor a la Allende en ese momento!), el de imitarse a sí mismo que él hace en ese libro resulta francamente patético.

    García Márquez imitándose a sí mismo está entre lo peorcito que he leído. No digo que es lo peorcito que he leído porque a veces leo cosas muy malas, como algunos blogs, y lo último, FanFics de Harry Potter (mi último descubrimiento acerca de las extrañas vueltas que da el mundo, los adolescentes que jurábamos que no leían, aunque no sepan leer…¡escriben! Aún estoy tratando de integrarlo).

    Pero sí es lo peor que he leído desde la esperanza de que fuera un buen libro. Le gana en mi opinión hasta a los peores de Bryce Echenique, otro que también patinó con esa piel de cambur, la tentación de imitarse a sí mismo. Otro que también debió haber sabido detenerse después de Martín Romaña, o, como mucho, de Octavia de Cadiz.

    Porque es justo en eso que patinan: Caen en imitarse a sí mismos. García Márquez y Bryche Echenique son los ejemplos más claros que conozco de esa enfermedad.

    Pero no hay ninguna necesidad de matarlos. Después de todo el deportista viejo se vuelve instructor. Tal vez el creador viejo debería hacer lo mismo y ya.

    Por cierto, yo incluyo en el grupo de los que deberían haberse llamado a silencio a partir de algún momento que no determino exactamente, pero al menos unos diez años atrás, también a Serrat.

    Ah… pero con Tarantino me parece que estás mal. El único defecto de Kill Bill es estar partida en dos partes. Bastaría unirlas (quitándole para que no sea tan larga esos trocitos que están agregados como conexión, y que ya no harían falta) para obtener una película extraordinaria. Así en dos partes no se siente tanto lo buena que es, porque ninguna de las partes resulta equilibrada en sí misma, pero considerándola en una sola es un peliculón, sólo que maltratado por un error de mercadeo (supongo).

    De Charly García sólo conozco el nombre, así que ni idea.

    Y Maradona se está convirtiendo de mito en cuento con moraleja. Eso tampoco está mal del todo.
    ¿Quién quita que en algún momento no encuentra finalmente un objetivo de vida y termina canonificado por alguna otra razón? (Como esos boleristas que se meten a misioneros, digo, cosas así, también se dan. Y se dan justo con gente como él, creo yo. Y no es que me gusten los curas ni los misioneros, pero sí me gustan las vueltas insólitas que pueden dar las circunstancias y la gente).

    Pero al menos a los futbolistas no les permiten seguir “creando” cuando sus piernas empiezan a garabatear en lugar de gambetear, así que por ese lado no hay peligro: Maradona no puede de ninguna manera destruir su propio mito. Ése mito está a salvo mientras exista el VHS y no surja un nuevo dios del futbol.
    En cuanto al resto de lo que el Diego sea o deje de ser, si lo piensas bien, lo fue siempre: Siempre fue de terror verlo -y oirlo- abrir la boca, incluso en sus más “divinos” momentos.

    En cuanto a los imitadores que James Dean no habría tenido de no haber muerto, lo pongo en duda: Marlon Brando no tuvo que estrellarse para tenerlos. Hay muchas maneras de morir.
    Hay actores que saben morir como sex simbols sin dejar de ser grandes actores.

  6. Gonzalo #112    12 junio, 2004 a las 9:47 pm

    Mi pequeño miserable. No es necesario el insulto grosero, basta con algo más sutil. A alguien tan pretendidamente snob como tu no le pega llamar puto a nadie. Cuando tu todavía ibas en pantalón corto yo ya había leido todo Borges, por eso puedo opinar. ¿De donde te viene ese miedo, esa manera de estar siempre a la defensiva, intuyendo que te están atacando quienes sólo pretenden charlar un ratito contigo? Como buen argentino, podrías empezar a mirar en tu pasado. ¿No será que tu mamá no te abrazaba bastante? Míratelo.
    P.D. Siento que los del relojito no se hayan puesto en contacto contigo para ver si puedes sacar pasta por hablar bien de ellos.

  7. Hernán #111    12 junio, 2004 a las 7:17 pm

    Sí, Gonzalo, sí… Me imaginaba que en el #112 hablabas por boca de otro. Leé vos mismo a Borges, no te quedes con la opinión envidiosa del puto de Reverte; no le tengas miedo a tus propias opiniones, sobre todo ahora que sos chico… Y sinó sabés leer pedí la cinta, Gonzalito.

    PD: lindo relojito el de tu blog, che. Es útil para los que no tienen hora en el ordenador. Te felicito.

  8. Gonzalo #110    12 junio, 2004 a las 6:48 pm

    Hernán, !no seas boludo¡, no te enfades hombre. Yo lo que quería decir era esto que dijo Arturo Pérez Reverte mucho mejor.

    “Pues nada. Resulta que en Buenos Aires, interrogado sobre el Borges omnipresente en mi novela la tabla de Flandes, que además se abre, a modo de epígrafe, con sus versos sobre el jugador de ajedrez, estuve hablando un rato de la obra del escritor argentino. Era inmenso y enorme, dije, reconociendo así mi deuda literaria. Salió luego, a pregunta de un amigo, el Borges más personal: sus filias y fobias, lo cruelmente que trató a otros escritores, su manifiesto, público y casi constante desprecio a la lengua falta de recursos en la que, según afirmaba, no había tenido otro remedio que resignarse a escribir. Su autobiografía dictada, donde apunta que, tras leerlo primero en inglés, El Quijote en castellano le pareció “una mala traducción”. El hecho de que hasta que le fue concedido el premio Cervantes no tuviera una sola palabra amable para lo español. Que lamentase no haber sido un escritor en lengua inglesa, y que durante casi toda su vida negase la indiscutible, y felicisima, influencia que los autores en lengua española, como Quevedo —en su árida prosa— y el mismo Cervantes tuvieron en su obra, y que escribiera: “los galicismos son el único aporte serio de España a la cultura occidental”. En vista de lo cual, dije —y lo sostengo— a mí esas actitudes me parecen propias de un snob. Que en España es una de las variantes que asocio con la palabra gilipollas.
    En Argentina, donde la declaraciones fueron por lo general recogidas en su contexto, y donde además todo el mundo conoce a Borges perfectamente, casi nadie se rasgó las vestiduras. A Borges ya lo habían llamado otras cosas peores, y lo que hubo fue cierta polémica, unos a favor, y otros en contra; pero sin conmociones y sin ruido excesivo. Hubo quien dijo que el gilipollas era yo, y también quien sostuvo que por fin alguien se atrevía a decir en voz alta lo que muchos argentinos piensan al respecto. Incluso alguien llegó a escribir que lo mío podía considerarse una boutade borgiana que el propio Borges podía haber suscrito; y que donde las dan, las toman. Nada de particular, ninguna crisis. Todos entendieron que mi comentario no pretendía restar un ápice a la talla literaria del viejo genial y malvado. Al fin y al cabo, sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando.”

    Pues eso

  9. Hernán #109    11 junio, 2004 a las 6:42 pm

    Durante toda la perorata fui pensando “¿este Gonzalito es boludo o se hace?”, hasta que llegaste a Borges. ¡Ahh! Hasta después de muerto nos quita las dudas el ciego. Qué enorme.

  10. Gonzalo #108    11 junio, 2004 a las 10:42 am

    Es difícil cometer más errores en menos espacio. Con el único que aciertas es con Maradona, que por mi podría haber muerto incluso antes. Orson Welles realizó algunas de sus mayores obras maestras en una etapa muy avanzada de su vida, como la genial Campanadas a medianoche, realizada en España y de la que los que se limitan a leer en las listas queCiudadano Kane es una gran película no saben nada. Salvador Dalí es por el contrario el ejemplo de lo que dices y tu le salvas. Toda la perte final de su vida fue patética. Ni una obra de calidad, autofalsificaciones, entrega al espectaculo mercantil y alabanzas a Franco, de pena. En cuanto a Cela, La Colmena no es ni de lejos su mejor obra y sus obras mas experimentales y de mayor trabajo literario las compuso al final de su vida, como Cristo versus Arizona o Mazurca para dos muertos. Borges era ya un imbécil cuando era joven y a lo largo de su vida sólo fue acrecentando ese rasgo. Otros como TArantino, lo mismo da que hubieran muerta o que mueran después porque dentro de unos años nadie se acordará de ellos. En fin, creo que no estuviste acertado.

  11. Elewon #107    9 junio, 2004 a las 11:11 am

    Yo al Cela lo habría matado mucho antes de que empezara siquiera a escribir, que quieres. Aunque reconozco que le dejaría resucitar para Oficio de Tinieblas 5 y para Mazurca para Dos Muertos.

  12. walquiria #105    7 junio, 2004 a las 5:30 pm

    FELIZ DIA HERNAN!!!!!
    Te mando un beso enorme en tu dìa!!!
    Y en relación al post no se porque me acorde de la famosa frase del innombrable:
    … nadie se muere en la víspera…
    Tampoco creo que sea bueno desearle la muerte a nadie, aunque si me pongo a hacer una lista de los que se la merecen no alcanzaría el espacio libre para escribir!!!
    Cariños
    Walquiria

  13. Gisela #103    7 junio, 2004 a las 4:10 pm

    Hernan, yo entiendo lo que quisiste transmitir con la nota, y estoy realmente de acuerdo. Me cuesta un poco aceptar que se viene la decadencia de Tarantino , porque Kill Bill me pareció excelente (a mi, eh!) , pero tal vez tengas razón, y nos haga sentir un poco de vergüenza ajena con sus proximas pelis, y es el riesgo que se corre cuando uno pone el listón tan alto.
    Morir… morir, para ser un mito eterno…
    Me acuerdo cuando murió River Phoenix… yo tenia 13 años y lo adoraba, pero murió super drogado, dejó una imagen petetica y nadie se acuerda de él.
    El suicidio (premeditado o accidental) creo que no funciona tanto como el homicidio para este caso.

  14. Anónima #102    7 junio, 2004 a las 7:31 am

    Me he entretenido leyendo el texto original y los comentarios. Son las dos y media de la madrugada y digo a todos que, mientras termino esta incursión en Internet, estuve escuchando una Sinfonía de Mozart y por último la canción del Nano Serrat “Y el amor…”.
    Digo entonces que nunca deberían haberse muerto ninguno de los dos. ¡Ay, Nano, si me cantaras a mí lo del amor…”. Che, ¿y si hablamos de vivir en vez de morir? Cristina