Ojalá lo entiendan todos

Dos lectores acertaron, en las apuestas del texto anterior, la identidad del escritor misterioso que estará en el número 1 de Orsai. Un tal Lucas, en el comentario 110, y un tal Vico, en el 256. Vico, además, acertó las razones: "Si me pongo a pensar en un escritor que se pueda relacionar con esta locura, me quedo con el inglés Nick Hornby, el de Alta Fidelidad. Sus libros hablan de la crisis de la mediana edad, de los sueños inconclusos, de los progres que se quejan y no hacen nada". No se puede explicar mejor.

¿O sí se puede? La manera en que conocí a Nick Hornby se la debo, también, a dos viejos lectores de este blog.

Una mañana de hace varios años le vi la cara por primera vez a Bernardo Erlich. Ya trabajábamos juntos pero nunca nos habíamos visto. Bernardo era un lector al que le pedí que hiciera dibujitos del blog Más respeto que soy tu madre. Fue en 2003. Un día de 2005 se presentó el libro en España y él vino a la presentación. Lo conocí; cenamos en casa. Durante la sobremesa, justo antes de desmayarse en el sofá por culpa de un porro mal quemado, me dijo:

—Negro tenés que leer a Nick Hornby: es Orsai —me lo dijo de ese modo, en tucumano, sin poner la coma entre negro y tenés—. Hornby es inglés, nació en el 57, y escribe así, coloquial, como dios manda. Tiene un libro que se llama Fiebre en las gradas, en el que cuenta la relación con su padre. ¿Y sabés cómo la cuenta?

—Cómo —le pregunté.

—En cada capítulo te explica las veces que fue con su padre a la cancha, a ver al Arsenal. Desde que su padre lo llevaba de la mano hasta que él fue grande y su padre un viejo. Las idas y vueltas del Arsenal en la tabla de la Premier League se mezclan con la relación padre e hijo. ¿No es mortal?

Yo pensé, con absoluta envidia:

“La puta, ¿por qué no se me ocurrió ese formato racinguista para contar mi relación con Roberto Casciari?”.

Y es que Hornby tiene una idea relajada y humilde de la literatura, un objetivo claro que desprende en cada frase. Hornby parece decir: quiero que me entienda todo el mundo, el padre y su hijo, el profesor y su alumno, el jefe y la secretaria. Los viejos y los pibes. Hornby parece rezar cada noche en voz baja, y lo que repite es, me parece a mí, un mantra de cuatro palabras: ojalá lo entiendan todos.

Cuando con Chiri empezamos a fantasear con la revista teníamos clara una sola cosa: no íbamos a hacer un medio para gente inteligente, el proyecto no tenía que apuntar a tipos que usaran, en la sobremesa, la palabra epistemología. Orsai, la revista, no podía ser diferente al blog. Y desde esa base hicimos lo posible para que nuestras páginas fueran lo menos parecido del mundo a una revista ‘cultural’ (en el sentido más pavote y elitista de la palabra).

Hace tres años un escritor y filósofo argentino dijo una frase lapidaria que removió el avispero de los que escribían en formatos digitales. Dijo José Pablo Feinmann: “En la Argentina no hay pelotudo que no tenga un blog”.

Los diarios y las radios me preguntaron mucho, en esa época, si tenía alguna respuesta para esas palabras de Feinmann. La prensa, supongo, quería que yo comenzara un debate, o algo, entre lo analógico y lo digital. Pero yo sería incapaz de discutir con el tipo que escribió dos de las novelas que más me gustaron a los veinte años. Nunca entré en esa discusión; tampoco voy a entrar ahora.

Pero diré algo: yo no creo en los blogs. Tampoco creo en el papel, ni en las revistas de papel, ni en las revistas para iPads. En realidad me chupan bastante un huevo los formatos. Yo creo, con religiosidad, en el rezo de Hornby: ojalá lo entiendan todos. Ojalá que mi vieja, Chichita, no se quede afuera de los buenos textos; y que tampoco se quede afuera Feinmann. Ojalá que no se quede afuera Nina que es mi hija, ni nadie, de la increíble maravilla de leer historias.

¿Hay autores, en el número uno de Orsai, que hayan nacido en la literatura digital? Sí, hay. Algunos lectores preguntaban, también, por qué en el goteo temático del número uno no aparecían mujeres. Ya es hora de presentar ambos rubros, por decirlo así. Y lo voy a hacer con imágenes reales de la revista.

Esta es la doble página inicial de un texto increíble de Carolina Aguirre, ilustrado de forma muy bestia por Alberto Montt. (Dos grandísimos pelotudos de los blogs.) Le pedí a Carolina que hable de un tema que nos preocupa mucho (a ella y a mí): ser gordos. Y ella fue mucho más allá. Nos va a contar algo que hizo, algo que es la fantasía de todos los gordos del mundo, algo a lo que le tengo muchísimo miedo y deseo a la vez. Carolina se acaba de quitar medio estómago en una operación, y ahora es flaca. En el número 1 de Orsai escribe una crónica increíble sobre el proceso de bajar cincuenta kilos y ser, de un día para el otro, una mujer que no se reconoce en un espejo.

¿Más mujeres? Atentos a esto:

A Natalia Méndez (una lectora de Orsai que sabe más que nadie sobre literatura infantil, y que hace mucho me envió el escaneo de mi primer chiste impreso, a los 11 años) le pedimos algo que necesitamos con urgencia Chiri y yo: que nos aconseje qué leerles a Nina Casciari y a Julia Basilis, seis y ocho años, respectivamente. Y a Tatiana Córdoba, una muy tremenda ilustradora colombiana, le rogamos que ilustre esas páginas. La pregunta para Natalia fue: ¿cómo tenemos que formar a nuestras hijas para que sean lectoras apasionadas? ¿Cuáles son los libros “para adultos” que podemos compartir con ellas? ¿Qué podemos leerles por las noches? Su respuesta tiene diez páginas hermosas en la revista.

Queremos que nuestras hijas lean con pasión, que disfruten como chanchas. La escuela no les riega esa semilla; tenemos que ser nosotros. Por eso el rezo de Hornby tiene mucho que ver con Orsai: ojalá lo entiendan todos. Los hijos también: hay que leerles con fuerza y con ganas, tienen que saber que una historia bien contada es un regalo fabuloso.

La segunda persona que me habló de Hornby con pasión fue Xtian Rodríguez, otro lector prehistórico de Orsai. A él también lo conocí tarde, cuando ya éramos amigos epistolares. Comimos una pizza en Buenos Aires, hace dos o tres años. Fue la única vez que vi a Xtian en persona. Hablamos de muchas cosas; entre ellas, de nuestros escritores favoritos. Yo le nombré a alguien (que estará, con suerte, en el número dos de la revista), él mencionó a Nick Hornby.

—Hay un libro de ensayos —me dijo Xtian— que se llama 31 canciones, en el que Hornby te pasea por sus canciones pop favoritas. En realidad es una excusa para contar fragmentos de su vida. Porque los momentos más intensos de nuestro pasado tienen una especie de banda sonora.

“Qué bestia”, pensé: “otra idea genial desde donde se pueden contar historias personales… Qué tipo hijo de puta, Nick”.

Eso es Hornby: una estructura narrativa maravillosa, y dentro de ese esqueleto sutil te mete la emoción, el humor, la ternura y lo salvaje. Todo junto.

Conseguir a Nick Hornby para el número uno de Orsai, con un texto inédito en español fue, con seguridad, una de las tareas más complicadas de estos meses. No es que Hornby resulte inhallable. Es que casi no hay obra suya que no esté en manos de la editorial Anagrama y que no haya sido traducida al español. En Orsai, en la revista, no publicamos textos reciclados, ni textos en manos de editoriales. No pedimos cuentos viejos. Todo lo que el lector encuentre en la revista está hecho para la revista.

Buscamos mucho, y encontramos una de las poquísimas historias de Hornby no traducidas nunca. “Demasiado corta para ser novela, demasiado larga para integrar un volumen de cuentos”, habrán pensado en Anagrama. Una historia maravillosa, genial, escrita en primera persona por una madre de clase media que descubre, por casualidad, que su único hijo, veinteañero, un hijo normal que vive con los padres, es una estrella del porno. Lo que descubre la madre es, en realidad, que su hijo tiene una poronga fuera de lo común.

—¡Ese es el cuento, carajo! —gritó Chiri, al que le encantan las porongas grandotas.

Le escribimos a su representante, que nos puso en contacto con él. Le explicamos qué revista hacíamos. Le dijimos que éramos unos latinoamericanos muertos de hambre, que por favor no nos matara con el precio de los derechos. Hubo mucho ida y vuelta, varias preguntas. Pasó casi un mes sin noticias y ya lo dábamos por perdido. Y entonces, hace exactamente ocho días, recibimos la respuesta de su agente:

It does indeed seem very cool and I look forward to seeing the first issue the includes Nick’s story. He is happy to go ahead with your proposal and my assistant, Zoe Ross, will soon send you an agreement. Best wishes,
Jessica

—¿Escuchás? —me decía Chiri— “Él está contento y podemos avanzar”. ¡Nick Hornby está contento!

Yo no sé si nos excitó tener los derechos del relato, o saber que Nick Hornby ahora sabía de la existencia de Orsai. Por una cosa, o por la otra, cantamos y fumamos cuete y festejamos hasta el amanecer. Al día siguiente escribí, a contrarreloj, las últimas líneas del texto del jueves. Diciendo, sin decirlo, que ya teníamos lo que tanto habíamos buscado. Y anoche el lector Vico, en el comentario 256 de ese texto, adivinó el nombre del autor, y también adivinó el porqué.

Ahora, mientras escribo esto, María está diseñando las páginas de Hornby, que acaba de ser traducido a nuestro idioma. Estamos flotando. Es el texto más largo de la revista, y no nos importa. Páginas y páginas que, aunque parezca mentira, no podés dejar de leer. Se te hacen cortas. Son ocho mil cuatrocientas palabras. Hay un libro de Baricco que debe andar en esa extensión y se vende solo, en las librerías, a 15 euros.

—Tenemos casi una nouvelle de Nick Hornby en una revista. Es demencial —me dice Chiri.

Pero no es exactamente eso lo que tenemos. En ese cuento de Hornby hay (yo lo siento así) un homenaje secreto a los lectores prehistóricos de Orsai. A los que nacieron en Weblog de una mujer gorda y acabaron sin querer acá, en febrero de 2004, en este blog que nació con 111 comentarios de gente que me odiaba por no ser Mirta Bertotti.

El cuento de Hornby está escrito, en primera persona, por un ama de casa, por una madre optimista que se preocupa por su hijo. Y si la trama no ocurriera en Manchester podría ocurrir, sin problemas, en Mercedes.

Elegimos cerrar la revista con este cuento. Ponerlo en las últimas páginas, justo ahí donde los textos de las revistas (en general) se vuelven breves, misceláneos y fragmentados. En ese lugar donde suelen ir las agendas, los sumarios, los textitos de cien palabras, ahí, justo ahí, nosotros vamos a publicar un cuento inglés de veinticuatro folios.

Es un gesto para los lectores prehistóricos. Porque yo sé que les va a encantar esa historia. Y además van a entender, esos amigos de hace tantos años, el guiño sutil que esconde ese cuento. Porque hay un guiño.

El cuento de Nick Hornby estará ilustrado por el lector Bernardo Erlich, y estará traducido por el lector Xtian Rodríguez. Es la manera más simple de explicar, con falsas casualidades y con rimas secretas, que a esta revista la estamos haciendo nosotros, en calidad de lectores. Sin nadie en el medio.

Porque nos encanta leer.

Hernán Casciari
Jueves 2 de diciembre, 2010

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564 comentarios Ojalá lo entiendan todos

  1. Condesa #562    20 diciembre, 2010 a las 2:00 pm

    No sabía que hacía falta ser escritor para saber distinguir entre quien lo hace bien y quien lo hace mal.
    Imagino que vos también debés ser escritora por tu opinión calificada.

    Hasta donde yo sé, gustos hay para todos. Si no fuera para que la gente opine sobre lo que le parece, no habría posibilidad de comentar.

    Ahora, una sola cosa te quiero decir…”besis”??? Really?

  2. Daniel Lombraña González #559    13 diciembre, 2010 a las 2:36 pm

    ¿Los marcadores llegarán a todos los distribuidores? Lo digo porque la idea es GENIAL. Gracias por emocionar a un lector que confió en vosotros sin conoceros, y que cada semana se me ilumina la cara cuando veo un nuevo post de vuestro blog.

  3. Silvina #555    9 diciembre, 2010 a las 9:17 pm

    Hola!, no sé como llegué a encontrar el blog, lo sigo hace un tiempo, de forma intermitente, pero lo sigo…. Y quisiera saber como hacer para conseguir la revista… vivo en Tarragona ciudad,
    saludos

  4. Laurii #553    9 diciembre, 2010 a las 7:10 pm

    No había leido que es una serie que está en el aire…Siendo así voy por Mad Men, sobre todo después de haber visto algunos excelentes capítulos en la 4ºtemporada, realmente superaron a muchísimas pelis!

  5. Laurii #552    9 diciembre, 2010 a las 7:06 pm

    No había leido que es una serie que está en el aire…Si es así voy por Mad Men, sobre todo después de ver algunos excelentes capítulos de la 4º temporada, realmente superaron a muchísimas pelis