Prohibido decir negro de mierda en este estadio

Una noche de verano de 1985 vi por primera vez a sesenta mil aficionados de River y de Boca, unidos en un sentimiento, cantando a gritos: Ruggeri hijo de puta, la puta que te parió, (bis). Sin parar, durante noventa minutos. Sin detenerse ni a respirar ni a comer el pancho del entretiempo... Incluso la gente corría a comprar la cocacola para volver pronto y seguir cantando Ruggeri hijo de puta, bis.

Lo insultaban porque ayer jugaba en Boca y ahora era defensor de River: había quedado en el limbo, en el no lugar del amor. Aquella puteada masiva fue una de los hechos más educativos que presencié en mi adolescencia. Supe, de una vez y para siempre, que todo en el fútbol es un juego: también lo que lo rodea. Que todo está ahí para que disfrutes de un circo perfecto.

Ir a la cancha, como todo el mundo que va a la cancha sabe, es más que presenciar un partido. A la cancha uno va también a divertirse con la exageración de la animosidad general. Pero resulta que, ahora, la sociedad europea ha encontrado otro terrible mal de nuestro tiempo al que dedicar tiempo completo: el racismo en el balompié. Es decir que desde hoy, y por plazo de seis meses, los medios, los políticos y las asociaciones civiles del viejo mundo estaremos buscándole la solución al triste hecho de que los hinchas, desde la tribuna, le griten “negro de mierda” a un negro que juega para el otro equipo.

A un señor que salía de la cancha, envuelto en una bufanda del Betis, un periodista hipersensible le ha preguntado sobre el racismo en el fútbol español, y el hombre ha dicho con sensatez:

—Yo no estoy en contra de la gente de color. Si le grito “negro de mierda” a Ronaldinho es solamente para que no me marque goles.

También le han preguntado a Assunçao si le dolía que los espectadores del fútbol le hicieran muecas de mono cuando entraba a la cancha. Dijo el brasileño, que tiene de tonto lo mismo que de ario:

—La gente va al campo a hacerme muecas y para eso paga 35 euros. Yo voy al campo a hacer goles y me pagan; me pagan para eso y para ver cómo la gente hace el mono.

¡Qué sabios son los hinchas blancos y los deportistas negros! Ni los unos ni los otros parecen concebir problema alguno en actuar sus roles tácitos en el folklore futbolístico. ¿Entonces por qué las asociaciones civiles, los medios de prensa y los gobiernos europeos sí ven allí un problema?

Otra vez, me parece, flota en el ambiente el típico debate que sólo sirve para dar de comer a las abuelas y a los progres. Para que se exciten y se exhalten las abuelas y los progres con lo que se ha dado en llamar “un debate social candente”. Me está empezando a preocupar que las gestas sociales de estos dos grupos humanos (progres y abuelas, antaño tan diferentes en sus ideologías) cada vez se parezcan más. ¿Es que las abuelas se están aggiornando, o es que los progres están empezando a oler a pis?

Miraba la semana pasada, entre embobado e incrédulo, un debate en la Televisió de Catalunya sobre el llamado “racismo en el fútbol”. Son esas cosas que a veces miro para poder enojarme con algo. Me encanta enojarme con las cosas. Había en el debate representantes sociales válidos: había un sociólogo, un entrenador de divisiones inferiores, un ama de casa ilustrada, uno de esos tipos que escriben libros sobre los grupos humanos; es decir, gente aburrida de bien. Habían invitado también, cómo no, a algunos negros dolidos. Todo el estereotipo necesario para dar la impresión de pluralidad.

Como ya es costumbre, éste era uno de esos debates en los que la producción se cuida muy bien de que todos estén de acuerdo con lo mismo. Donde no se invita a nadie dispuesto a manifestar pensamientos alternativos, o a contradecir las reglas de la hipersensibilidad social. Todo el mundo debatía, ya no la existencia del fantasma, sino cómo había que hacer para que nadie se asuste con él. Se debatía un imposible: cambiar la cultura de un deporte. Convertir el fútbol en danza clásica y a sus aficionados en serenos de biblioteca.

A mí me daba mucha alegría cuando el arquero del equipo contrario era pelado, porque las barbaridades que puede decirle un hincha gracioso a un arquero pelado, desde la tribuna, es inenarrable. Un hincha experto es capaz de molestar tanto, pero tanto, como para que el arquero pelado salga mal en un corner. Y es que el hincha necesita tener la ilusión de que con sus groserías y sus desplantes puede cambiar el devenir del juego a su favor. O encrespar al contrario hasta sacarlo de quicio. Eso no es racismo en el fútbol, es magia colectiva en el deporte.

Cuando el jugador Tarantini se casó con una modelo llamada Pata Vilanueva (al que las malas lenguas señalaban como putita de lujo), los cánticos en las canchas argentinas fueron gloriosos. Tanto, y tan crueles, que durante mucho tiempo el Conejo Tarantini jugó espantosamente mal. ¿Quién puede marcar bien la punta izquierda cuando veinte mil tipos aseguran que “el Conejo está jugando y la Pata yirando por Constitución”? ¿Quién puede concentrarse en el juego?

De eso se trata, señores progresistas, señores sociólogos de televisión, señores de los gobiernos europeos. De eso se trata cuando alguien le grita “negro de mierda” a un delantero morocho del equipo contrario. La idea es que se ponga nervioso y no haga goles. Nada más que eso. No hace falta que se sancionen leyes ni contravenciones, señores diputados, no hace falta que se quiera hacer creer a la gente que hay un nuevo fantasma acenchado a la sociedad.

Pero no. Éste es el nuevo flagelo de nuestros días, parece. Los gobiernos de Europa estén haciendo honrados esfuerzos (económicos y sociales) para aplacar la tristeza que sienten unos deportistas negros que cobran 45 millones de euros por temporada, cada vez que un señor les dice “negro” desde una platea.

Por supuesto que la ironía, el folklore, la festividad y la sorna competitiva no tienen nada que ver con el asunto. Esto racismo puro y duro, señoría, igualito a lo de Auschwitz. ¡Por fin los europeos tenemos otro problema grave que resolver!

Hernán Casciari
Martes 1 de marzo, 2005

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74 comentarios Prohibido decir negro de mierda en este estadio

  1. Martín Estévez #73    1 abril, 2016 a las 9:19 pm

    Entiendo que lo que te disparó la bronca es el uso mediático del tema del racismo, y también que el artículo está lleno de ironías. Pero, de todas formas, no deja de ser lógico desear la existencia de límites en el “folclore” del fútbol.

    Si un futbolista de la Primera C vuelve a jugar tras seis meses de depresión por la muerte de su hija tras un cáncer, no me parece folclórico que un hincha rival le diga “¡a tu hijita cancerosa también me la voy a coger en el infierno, ocho!”. Me parece un acto de injusticia.

  2. Daniel V #72    8 mayo, 2015 a las 3:51 am

    Ayer escuche a un grupo de adolescentes “chetas” decir: “Ni loca voy, allí está la oscuridad” . Se referían a un lugar bailable donde los chicos no eran “chetos” como ellas.

  3. Marcio #71    6 enero, 2006 a las 4:54 pm

    Yogurtu mnghe era el joven mas apuesto y mas hermoso de la tribu, su piel era tan oscura que en la aldea le decian “el negro” ……

    Les Luthiers en “Cartas de Color”.

  4. ElNegro #70    6 enero, 2006 a las 6:32 am

    El tema es interesantísimo, pero está tan bastardeado e hiper-analizado por sesudos progres y ejemplares de otros estratos socio-culturales, que se podría decir que su simpleza quedó sumida en una nube de pedos.
    Los seres humanos somos una maravilla de la naturaleza, pero aún muy imperfectos. Y resulta que para superar algunas de nuestras imperfecciones o falencias, usamos atajos que nos ayudan a avanzar en vez de quedarnos sentados y pensando en actitud autista.

    A mi, que quieren que les diga, toda esa pelotudez de la corrección politica me parece eso, una pelotudez.

    Excepto, como decía Bernardo, que por
    motivos “políticos” te hagan la vida imposible (que es muy distinto a que por motivos deportivos te hagan la gambeta imposible).
    Nadie se toma el trabajo de pensar el porque de las cosas.

    Le doy 2 pesos al que me demuestre PORQUE la expresión del padre de locomonfritas en el #67 sería un poco ridícula si la escena se diera en un barrio de nigeria. Al que responda que el padre nigeriano de locomonfritas NO diría “el negro” porque en nigeria no son racistas, lo hago jabón.

    Obviamente, no diría “el negro”, porque sería lo mismo que nosotros nos refirieramos a Darín diciendole “el blanco ese” o “el argentino ese”. Es difícil, porque blancos argentinos, en argentina nos cruzamos a 300.000 por día. Quizás acercaríamos la idea con “el dientudo ese de ojos claros”. Y con eso a quien estamos insultando? A los dientudos? A los albinos? A Darín?
    “El gordo de la esquina”. Si no sabés el nombre de alguien, pero sabés que por la fisonomía podés darte a entender, porque no usar ese atajo comunicacional para hacerte entender?
    Que tiene de malo?
    Yo, de politicamente correcto, no tengo un carajo. Y me la banco.

  5. victor #69    14 diciembre, 2005 a las 3:34 pm

    Me parece que a lo largo de la historia la humanidad ha tenido demasiadas sucesiones de actitudes contradictorias, a períodos de liberalidad extrema le siguen períodos de conservadurismo extremo y viceversa, y me parece que ningún extremo es bueno y que tanto los “racistas” de las canchas de fútbol como los progres y las abuelas que denuncian eso mantienen un sano “equilibrio en tensión” o “equilibrio dinámico” donde no se les permite a los pseudo-racistas convertirse en fanáticos racistas de verdad ni a los pseudo-conservadores convertise en fanáticos conservadores. TODOS son necesarios.

  6. fonzie #68    23 noviembre, 2005 a las 8:50 pm

    el fulbo es asi.
    la hinchada es creativa, no ofensiva.
    la hinchada, y no la barra brava, es la que (como ejemplo) en el clasico independiente racing, se prenden fuegos los papelitos debajo de la popular de racing, y cuando van los bomberos le gritan
    – Echale nafta, la puta que te parioooo,bis…

    y sale en el momento.
    y si de apellido la creatividad futbolera, lleva un “ruso, negro, trolo,bolita, paragua, chilote, etc…no es racismo. es fobal che. y si vayan a mirar un torneo de criquet que ahi nadie se dice nada.

  7. lomoconfritas #67    22 noviembre, 2005 a las 1:57 pm

    Ayer estabamos comiendo en casa y, de paso, viendo una película vieja en la tele. Y por ahí sale un actor “de color” y mi viejo dice “mirá, es el negro de Rocky?”. “Sí, ‘Apolo Críc'” responde mi vieja. Y me acordé de este post.

  8. axelote #66    21 octubre, 2005 a las 1:07 pm

    Buenísimo el post,
    Hace muchísimos años, yo tendría unos 15, me compré un suplemento de humor de ya no me acuerdo qué revista, y en la portada tenía un ensayo que se me quedó grabado. La teoría era más o menos que el humor apuntaba únicamente a la inteligencia, porque en el momento en el que uno pone los sentimientos en juego, alguien sale ofendido. Y en esta época de corrección política, falta poco tiempo para que aparezcan las sociedades protectoras de rubias bobas, o de brutos de la clase. Ese será el principio del fin.

    Hace rato que me da vueltas por la cabeza la idea de hacer un corto con el tema este de la hipocresía de llamar “gente de color” o peor “afroamericanos” a los negros. Eso implica que ser negro en realidad es malo y por eso les ponemos un nombre que suene mejor. Tontos hay en todos lados.

    Por último, recuerdo mis tardes en la cancha de Boca, coreando “Cooorkyyy, Corkyyyyy…” cuando Mc Allister hacía algo bien (que no eran muchas las veces). O el “negrooooo, negroooo” a Tchami (menos aún). ¿Cómo quieren que le digamos a Tchami si no? ´”cameruneeeee, cameruneeeeeee…. ” No da, sobran sílabas. La métrica sobre la palabra, siempre.

    Saludos

  9. Jo #64    21 abril, 2005 a las 2:25 am

    De acuerdo contigo en lo de “persecusión a un fantasma”, es una actitud reaccionaria por parte de Europa, aunque un poco reaccionario también por tu parte decir que Europa actúa así como norma general.

  10. El Mediodía #63    22 marzo, 2005 a las 5:56 am

    ¿alguien recuerda el lío que le armaron a tvr por un informe sobre el racismo? eso es una muestra de hipocresía, que se ve no sólo en europa

    Un guayaquileño en Buenos Aires

  11. wertygol #61    9 marzo, 2005 a las 5:25 pm

    Uno de los insultos más creativos, más aberrantes pero en el contexto, sumamente divertidos fue este, dicho por un hincha a un juez de línea:

    Andá a jugar a las muñecas con los abortos de tu vieja.

    El lineman,fuera de ofendese se cago de risa con el resto de la hinchada.

  12. Gambetita #60    5 marzo, 2005 a las 10:33 am

    ¿Qué hacías mirando un RiverBoca en el año ’85? ¿Todavía no eras hincha de Rácing? (y bué, con acento)
    Sobre tirar, lo más gracioso que recuerdo es cuando los hinchas de Rácing le tiraron azúcar a los jugadores de Independiente.
    Y en algunos BocaRiver tiraban gallinas o chanchos a la cancha y ninguna sociedad protectora de animales dijo nada. Ahora que solamente se pueden entrar banderas de 2 metros a la cancha, ¡andá a meter un chancho! Además, ¡con el hambre que hay!
    El tema sería distinto si los hinchas insultaran al negro del equipo propio. ¿No? Aunque juegue bien.

  13. Anika #59    3 marzo, 2005 a las 8:21 pm

    Sister, no sé, pero yo en España nunca he oído que a nadie le moleste que vengan jugadores de futbol negros, o músicos (de éxito, claro) negros, médicos sudamericanos, o gente de cualquier profesión y nacionalidad en la que se maneje guita o posición social.

    Lo que molesta en realidad es la pobreza, y la pobreza extranjera más porque parece que vinieran a contagiárnosla. Si todos los inmigrantes fueran ricos no existiría el racismo. Para la gente, un árabe que veranea en la Costa del Sol montadito en su yate con grifos de oro, no es un moro de mierda. El que llega en patera y deambula sin papeles por la calle, sí.

    No es lo mismo ser gitano y ser Joaquín Cortés, que ser gitano y vender pollos en los mercados.

    Y así una larga lista de situaciones. Si esto no es cosa del dinero, no sé qué puede ser.

  14. Bernardo #58    3 marzo, 2005 a las 6:40 pm

    Yo sostengo lo que digo.
    Si estás adentro de un espectáculo con el grado de intensidad del fútbol, bancátela. Conocés las reglas del juego.

    Y te pagan grosso por ello.

    Racismo es otra cosa. Y sí, tiene que ver con la plata, como siempre.

    No es lo mismo Denzel Washington que el pobre grone que estaba tomando sol una tarde en Plaza España, y porque sí los canas se pararon a pedirle documentos.

  15. Hernán #57    3 marzo, 2005 a las 1:50 pm

    Tenés razón, Sister. Sólo apuntar que en el artículo me llama la atención que las asociaciones civiles y los gobiernos defiendan “sólo” a los negros mediáticos. Como si lo importante fuese la repercución de sus esfuerzos, y no su alcance. En lo demás, estoy de acuerdo en que los insultos no cambian de color según el bolsillo del vapuleado.

  16. sisterdeath #56    3 marzo, 2005 a las 12:55 pm

    Bernardo, discrepo contigo. El racismo, según lo que dices, se resuelve entonces con dinero. Algo de eso me parece que le entendí también a Hernán en su post, acerca de lo que dijo Assunçao. Este jugador no se sintió ofendido cuando le hicieron señales y sonidos simiescos, porque “a él le pagan por estar en la cancha”. Según esa lógica, los jugadores africanos negros deberían mamarse alegremente los insultos porque les pagan una millonada por estar en el equipo.

    A mí eso no me suena lógico. El racismo tiene que ver con otras cosas. Si a ellos no les ofende que se burlen de lo que son porque ganan mucho dinero, están siendo igual o más imbéciles que quienes los insultan. Y en estos casos, se trata de que se deberian sentir insultados, porque ignorar el insulto es permitirlo.

  17. Ginger #55    2 marzo, 2005 a las 10:07 pm

    A mi me parece que cuando uno insulta a otro, en realidad no quiere por carácter transitivo ofender al que padece el mal (como decirle mogólico o ciego) ni está discriminando a los negros o judíos o japoneses. Porque si nos ponemos a hilar tan fino, cada dos palabras que decimos de alguna manera terminamos molestando a alguien.
    Es cierto que a veces esos espacios sirven de catalizador de iras ajenas y propias, pero si vamos al caso, hasta Internet lo es. Muchos de nosotros decimos cosas amparandonos en el anomimato que nos da este medio, que posiblemente jamás haríamos si estuvieramos expuestos como personas identificables. Pero me parece que son las reglas del juego, o el folklore popular como diría J.J. No sé si sirve intelectualizar tanto y concederle más entidad de la que tiene.

  18. Diego #54    2 marzo, 2005 a las 8:34 pm

    Elteta (#61):

    Interesante comentario. Usar una discapacidad como insulto es tan común que pasa desapercibido. Quién no le gritó a un árbitro “Chicato”, “Ciego” o algo por el estilo? Hay discriminación ahí?

  19. Bernardo #52    2 marzo, 2005 a las 4:48 pm

    Una vez, cuando yo era chico, otro chico me preguntó: “¿Es verdad que los judíos adoran la cabeza de chancho?”. Como me agarró frío, le alcancé a contestar: “No, la comida judía es aburrida”. Si la conversación hubiera terminado ahí, hoy ni me acordaba. Pero el chico siguió: “No. Mi papá dice que los judíos adoran la cabeza de cerdo”.

    En ese momento entendí el significado de la palabra pelotudo.

    La naturaleza, en las especies animales, suele mandar a esos individuos al fondo de la cadena alimenticia.

    Años más tarde, en la adolescencia, uno de mis compañeros de colegio me empezó a llamar “Che, judío”. Primero, claro, escalofrío. El mismo escalofrío que le daba a mi papá. Pero después pensé: “Si yo lo llamo tano a éste, gallego a este otro, y turquitas a las árabes del almacén de la esquina ¿De qué me tengo que venir a espantar?”

    Y ahí se acabó la historia. Porque era una historia que no daba para más

    Racismo es que en España no te dejen laburar sin papeles, y que no te dejen sacar papeles para laburar.

    Racismo es que no te dejen entrar a un lugar por negro, no que te paguen en millones de euros y encima te tramiten la ciudadanía.

    Además, esta altura del campeonato (clausura), a los pelotudos los reconocemos apenas los vemos venir.