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Número 02, Perfil de personaje

Mujica, el presidente imposible

▣ Escribe Josefina Licitra
▣ Ilustra Leo Barizzoni

Imposible que viva donde vive, que vista como se viste y que tenga la historia que tuvo. El Pepe Mujica, presidente uruguayo, es el hombre más sin corbata de todo el universo.

Acá.

José Mujica, presidente de la República Oriental del Uruguay, vive acá.

En la entrada del rancho hay una cuerda donde cuelgan las ropas de un niño —pobre—; una casucha de ladrillo gris a medio hacer —pobre—; un desmadre de plantas: juncos, pastos crecidos, yuyos; una hectárea de tierra recién surcada; y perros, muchos perros. Chuchos que circulan con el paso lerdo de los animales viejos y que cada tanto buscan esquinas de sombra allá en el fondo, pasando unos arbustos, en la casa de José Mujica.

Allá. José Mujica, presidente de la República Oriental del Uruguay, descansa allá: en cuatro ambientes de paredes desconchadas donde hay una cocina, un sillón rojo, una perra de tres patas —la mascota de Mujica es tullida— y una estufa a leña. Desde ese bajofondo austero, casi marcial, este hombre emergió infinitas veces —primero como legislador nacional, luego como candidato presidencial— a recibir a la prensa.

Y recibir, en el planeta de Mujica, es un verbo imperfecto. Mujica ha recibido periodistas recién bajado del tractor, sin la dentadura puesta, con el pantalón arremangado hasta las rodillas y con una gota de sudor colgando de la nariz.

Mujica ha recibido periodistas con un afectuoso cachetazo y con esta frase: “Cortala con el bla bla y andá a laburar, que es lo que necesita el país”.

Mujica ha recibido periodistas en días preelectorales, con alpargatas pero sin dientes —bueno, ha dado conferencias de prensa enteras sin dientes—, jugando con su perra manca y haciéndose cortar el pelo por un desconocido que había ido a pedirle trabajo.

Mujica ha recibido periodistas la mañana misma de los comicios presidenciales y los ha recibido en pijama, con la barba crecida y con las encías rumiando esta única frase: “A pesar del ruido, el mundo hoy no va a cambiar”.

Era, ese entonces, la mañana del veintinueve de noviembre de 2009. Y aunque el mundo no cambió, ese día el Uruguay torció su propio rumbo: con el cincuenta y dos por ciento de los votos —ganados a Luis Alberto Lacalle en un ballotage— Mujica se convirtió en el presidente más impensado del Uruguay y probablemente de la tierra. No solo por su austeridad llevada hasta el paroxismo sino por su pasado, que no es otra cosa que el origen de todo lo demás.

Mujica militó en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), una guerrilla que nació y se fortaleció al calor de la revolución cubana; estuvo dos veces preso en una cárcel que hoy —maravillas de la globalización— es un shopping; huyó de ese penal en uno de los escapes más espectaculares que tiene la historia carcelaria universal; vio demasiados amigos morir y esperó demasiadas veces la muerte propia; estuvo diez años aislado en un pozo durante la dictadura militar de 1973, donde sobrevivió a la posibilidad de la locura; y llegada la democracia festejó esa sobrevida del único modo posible: arando y militando. Esta vez, desde un marco legal.

En 1995, Mujica devino el primer tupamaro en ocupar un puesto como diputado nacional. Luego fue senador. Después fue ministro. Y a fines de 2009 se transformó en el primer “exguerrillero” en llegar a la presidencia del Uruguay y en completarle el sentido a una lucha ideológica por la que se inmoló buena parte de América Latina.

—El Pepe llegó, primero, porque sobrevivió —dirá días después José López Mercao, compañero de Mujica en la cárcel de Punta Carretas—. Segundo, porque el movimiento armado salió muy honrado frente a la población: siempre estuvo esa idea de que los tupamaros eran buena gente. Y por último, porque Pepe siempre fue un tipo muy humano, muy enamorado, muy zorro y muy austero.

Hoy, Mujica se traslada en un Chevrolet Corsa más bien viejo. No usa corbata. No tiene celular. No tiene tarjeta de crédito. Prohíbe a los empleados de gobierno usar Facebook o Twitter o cualquier cosa parecida. Tiene una esposa —la senadora Lucía Topolansky— tan asceta como él. Y no vive en la residencia presidencial sino en esta chacra de huesos flacos en Rincón del Cerro: un páramo rural a veinte minutos de Montevideo, donde el campo es más un esfuerzo que un vergel.

Mujica pasa aquí sus días desde mediados de la década de 1980, cuando salió del pozo carcelario con la certeza de que —todo junto— volvería a la política y se compraría una granja. Lo acompañan Lucía Topolansky, también tupamara, y tercera en la cadena de mando de Uruguay; Micaela, su perra de tres patas; dos familias que, por no tener lugar mejor donde caerse muertas, fueron a hablar con Mujica y recibieron a cambio un pedazo de tierra dentro de esta misma estancia (por eso la construcción gris a medio hacer; por eso las ropas de niño colgando de una cuerda); y dos hombres uniformados que ahora se interponen en la entrada y dicen, amablemente, lo que vinieron a decir: “Pida una entrevista en la torre presidencial”.

Desde que asumió su cargo, Mujica —famoso hasta entonces por su disponibilidad mediática— dio solo tres entrevistas y todas fueron a un único medio. La razón: sus jefes de prensa saben que Mujica habla del mismo modo en que vive —sin cortesías y con la casa en construcción— y, ahora que es un mandatario, quieren cuidarlo. Para eso ponen infinitos filtros y para eso, entre otras cosas, está esta guardia: dos tipos de pecho hundido, acompañados por un perro labrador que se tira panza arriba y recibe mis caricias.

—Esta es la casa del presidente —dice uno.

—Además el presidente no está —dice el otro.

—Ah —digo yo.

Nos miramos en silencio.

Atrás de estos dos hombres se ve la ropa gastada pendiendo de una soga, la casa a medio hacer, los juguetes de niño entre los pastizales. Pero lo que no se ve es lo otro: el inmenso cúmulo de duda que se yergue sobre este escenario de insólita simpleza.

Porque José Mujica vive acá, eso está claro. La pregunta es cómo eso es posible. La pregunta es por qué.

—Yo no quería que Pepe fuera presidente.

Julio Marenales es uno de los líderes históricos del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros y es visto por Mujica como “un hermano”. Militaron juntos, juntos cayeron en el penal de Punta Carretas, juntos también se fugaron, y juntos, aunque separados en distintos establecimientos, padecieron diez años de encierro en los pozos cuartelarios. La distancia entre Marenales y Mujica llegó recién en este último tiempo: Mujica fue avanzando en el terreno político, mientras que Marenales, si bien respalda a Mujica, se quedó en la organización. Hoy representa el ala radical y se ha transformado en una suerte de guardián de la pureza ideológica del Movimiento.

—El Pepe no puede hacer una presidencia con las ideas que tenía como tupamaro. Ha tenido que adaptarse. Se amoldó al pensamiento general del Frente Amplio, que es una fuerza donde hay trabajadores pero también empresarios, y a los empresarios les gusta el sistema capitalista. Por tanto las ideas que sustentó el compañero Mujica años atrás las tiene, supongo, en el congelador. Es decir: el Pepe no va a hacer la revolución. Lo que no quita que este sea, por lejos, el mejor gobierno que tuvo este país.

Marenales sonríe: tampoco tiene demasiados dientes. Algo pasa con los tupamaros y sus dientes. Quizás sea el paso del tiempo, pero tampoco: el tiempo se ha vuelto una forma cortés de explicar las cosas. A Marenales, en cualquier caso, siempre le dijeron El Viejo. Ahora tiene ochenta y un años pero arrastra ese apodo desde que tenía treinta y tantos. En ese entonces, junto a Raúl Sendic (máximo líder de la organización, ya muerto y hoy mítico) fundó el Movimiento que luego albergó a Mujica y a buena parte de la cúpula que hoy gobierna el Uruguay.

Una historia muy breve, puerilmente breve, del MLN-T sería más o menos así: los tupamaros surgieron públicamente en 1966 en apoyo a una revuelta de cañeros de azúcar (los asalariados más pobres del Uruguay) y en un contexto de presión social fuerte: el fin de la posguerra europea había traído aparejado una mayor producción industrial en el Primer Mundo, y eso significaba que América Latina había empezado a llenarse de productos importados y a ver la debacle de su industria nacional. Hacia 1968, Uruguay dejó de ser “la Suiza de América” y se metió de lleno en el fango latinoamericano: empezó a tener despidos, problemas gremiales, militarización de los espacios de trabajo y un endurecimiento del Estado que hacía flamear el fantasma de un golpe militar.

En ese contexto surgió el MLN-T: una organización armada que —alentada por el triunfo de Fidel Castro en Cuba— creía que la revolución era un destino posible y cercano, y que en cuestión de meses logró crear su propia mística. Cada vez más gente simpatizaba con el MLN-T. Esto se debe a que los tupamaros no tenían el gatillo fácil y a que empezaron a emprender maniobras delictivas que muchas veces favorecían a las clases bajas. Además de los procedimientos estándar (robo de armas, de bancos, vaciamiento de financieras, secuestro de algún embajador, etcétera) cada tanto detenían un camión de mercadería y la repartían entre los asentamientos de la zona.

Esa propaganda hizo que la organización creciera de un modo exponencial. Hacia 1971, el Movimiento, que había nacido con doscientos miembros, llegó a tener cinco mil integrantes activos, con un radio de influencia de treinta mil personas, y eso lo transformó en el fenómeno de más rápida acumulación de fuerzas en la historia de cualquier asociación política. Fue ese crecimiento —y lo dicen ellos mismos— lo que los arruinó. A más gente, empezó a haber también más errores. Para el momento en que llegó la dictadura militar —que en Uruguay sucedió entre 1973 y 1985, con el golpe de estado de Juan María Bordaberry— el Movimiento estaba débil, con demasiadas muertes a cuestas, propias y ajenas, y con muchos miembros en la cárcel. La cúpula militar aprovechó esa flaqueza y le asestó el mayor golpe a la organización: identificó a los nueve cabecillas del MLN-T y los confinó durante diez años en calabozos subterráneos ubicados ya no en cárceles, sino en cuarteles. A esos hombres se los llamó “los nueve rehenes”; eran el recurso que tenían los estrategas de la dictadura para asegurarse de que el MLN-T no siguiera accionando: cualquier movimiento en falso y les mataban un líder.

Los nueve rehenes fueron Mauricio Rosencof (escritor, actual director de la división de Cultura de la Intendencia de Montevideo), Eleuterio Fernández Huidobro (hoy senador), Raúl Sendic (muerto en París en 1989), Henry Engler (experto en neurociencias), Adolfo Wassen (muerto de un cáncer de columna meses antes de salir en libertad), Jorge Zabalza (hoy distanciado del Movimiento), Jorge Manera (también distanciado), Julio Marenales y José Mujica.

De todos ellos, se dice que Henry Engler y José Mujica fueron quienes salieron más perturbados. Engler, hoy establecido en Suecia, fue candidato al Nobel de Medicina y protagonizó un documental —El Círculo— que cuenta su proceso de locura en el encierro. Y Mujica, bueno, él dice que llegó a hablar con ranas y hormigas. Marenales tiene una explicación para esto: “Si pasás doce años en un espacio de un metro cuadrado, las experiencias son tan limitadas que tenés que hacer un gran esfuerzo por distinguir si las cosas las pensaste, las viviste o las soñaste. Todo el movimiento se hace con la mente y eso es peligroso. Todo, en un punto, puede volverse ficción”.

Marenales jadea cuando habla: es apenas una aspiración de más, el comienzo de una asfixia que luego se apaga. Sus manos son grandes —ha sido carpintero— pero el resto de su cuerpo se ve pequeño, delgado, incluso joven. Los años de confinamiento deben significar algo en el aspecto de este hombre: hay un tiempo muerto en el rostro de Marenales; un velo invulnerable.

La última vez que lo detuvieron, en 1972, Marenales arrojó sobre su captor una granada que no explotó. En respuesta recibió catorce tiros de metralla.

—Sobreviví de milagro —dice—. Todos —agrega— han sobrevivido de milagro.

A unos metros de distancia, un ventilador echa aire sobre una bandera de los tupamaros. La casa huele a papeles viejos. Todo acá parece más viejo que sus años. Este lugar existe desde 1986, cuando terminó la dictadura. Y ya en 1989 se decidió que el MLN-T seguiría funcionando y mantendría este local, pero se integraría al sistema político con otro nombre, el Movimiento de Participación Popular (MPP), al que Mujica pertenece. El MPP, a su vez, pasó a integrar el Frente Amplio: la coalición de partidos de izquierda que desde hace dos períodos —primero con Tabaré Vázquez y ahora con Mujica— gobierna el Uruguay.

En un rincón de la sala principal hay un cesto de basura forrado con un afiche de Mujica. Se lo ve peinado, limpio: presidenciable.

—Lo bañaron para esa foto —bromeará después Eleuterio Fernández Huidobro.

—Al Pepe lo pusimos nosotros —dice ahora Marenales—. Siempre trabajamos como colectivo. Más allá de las características personales de cada compañero, nosotros no creemos que la historia avance sobre la base de hombres brillantes.

—¿Pero por qué eligieron a Mujica y no a otro?

Marenales se acomoda la montura de los lentes —dorados— sobre los huesos —finos—, se reclina hacia delante, habla:

—Porque el Pepe tenía una ventaja. A nosotros en el Frente Amplio no nos querían mucho. Decían que éramos unos palurdos. Pero Pepe tenía tres apoyos: el de nuestras espaldas, porque en el Movimiento lo hemos sostenido como hemos podido. El de su propia historia, porque Pepe viene de trabajar la tierra y nunca sintió la bota del patrón arriba, siempre trabajó más o menos por cuenta propia. Y el de los de abajo. Fueron ellos los que lo llevaron a la presidencia. Por eso el Pepe tiene un gran compromiso con la gente humilde. Y tenemos que ayudarlo a que lo cumpla. Porque no lo está cumpliendo.

Marenales no ha querido ocupar cargos en el Gobierno. Hay quienes dicen que esta negativa responde a que está clínicamente loco —un oportuno sinónimo de “inadaptado”—, pero quizás exista otra forma de verlo: para que haya un Mujica dirigiendo el país, debe haber un Marenales diciéndole al oído: no olvides.

—No olvides lo que alguna vez fuimos. No olvides el objetivo. Eso le digo. Lo que pasa es que lo veo cada vez menos.

En las casi inexistentes fotos de esa época, hay una imagen que lo tiene a Marenales de perfil. Es 1968, lo están llevando preso a Punta Carretas, y lo que se ve es un hombre de nariz recta, pelo renegrido, ceño fruncido y rostro hermético. El hombre sólido que Marenales fue y sigue siendo. Un hombre planeando, en ese mismo instante, su fuga.

“Shopping Punta Carretas”: eso se lee en la entrada. El nombre está tallado sobre el ingreso al centro comercial, en un frontis de principios de siglo XX, en el mismo lugar donde antes decía “Cárcel de Punta Carretas”. Antes todo esto era gris, pero ahora tiene el color que la imaginación neoliberal reserva para estos casos: beige. Todas estas mierdas siempre son beige.

A la izquierda del ingreso hay un Mc Café, a la derecha un restaurante que dice Johnny Walker, y al fondo está el shopping, que es igual a todos los shopping de la tierra: pisos relucientes, bolsas con moño y el vapor de una música que no llega a ser fea: es fría.

Cuesta imaginar en qué parte de este lugar habrá estado Mujica; en qué parte estos tipos habrán tramado su fuga. ¿En el local de Lacoste? ¿En el de medias Sylvana? Ahora hay un techo de vidrio y se puede ver el cielo, ¿pero antes? ¿Qué tamaño tenía el cielo de antes? En la sede del MLN-T, a espaldas de Julio Marenales, había una maqueta de la cárcel: se veía, en corte transversal, un penal de casi cuatrocientas celdas divididas en dos planchadas de cuatro pisos cada una, separadas por un patio central.

Allí —aquí—, en 1970, llegó Mujica con el cuerpo cosido a balazos, luego de haber pasado tres meses en el Hospital Militar. El derrotero había empezado tiempo atrás en el bar La Vía, el lugar al que había acudido Mujica —junto a otros tupamaros— para planificar el robo a una familia millonaria de apellido Mailhos. Esa noche un policía reconoció a Mujica acodado en la barra y llamó para pedir refuerzos. Cuando llegaron, Mujica ayudó a escapar a sus compañeros pero no pudo zafar. Un policía lo encañonó; estaba nervioso. “Ojo, que se te puede escapar un tiro”, le dijo Mujica.Y el tiro se escapó.

Mujica llegó al Hospital Militar con seis balas en el cuerpo. Pero vivo. Y tres meses después fue enviado a Punta Carretas: un lugar que —en comparación con lo que vendría después— se parecía bastante a una escuela de adolescentes pupilos.

Allí —¿aquí? ¿se puede seguir diciendo “aquí”?— los militantes formaban nuevos compañeros (delincuentes comunes que terminaron sumándose al Movimiento) y entrenaban su costado estoico para hacer la revolución: sus celdas estaban limpias, sus cuerpos eran atléticos, y sus cabezas, en fin, a esta altura se entiende cómo trabajaban las cabezas de estos tipos.

—Yo daba cursos de táctica y enseñaba a hacer explosivos —contó Marenales en la sede del MLN-T—. El nivel de exactitud de los dibujos era muy alto. Si en una parte había que hacer un tornillo y el compañero dibujaba un redondel, entonces yo le decía: esto no es un tornillo. Es un clavo. El tornillo tiene una ranura para el destornillador. A ese nivel de detalle. Había que ser prolijos. Con los explosivos te equivocás y es la única vez que te equivocás.

Cada vez más presos comunes empezaron a ver en los tupamaros un grupo admirable, y algunos ladrones sumaron su conocimiento a la causa: enseñaron, por caso, a hacer un boquete en la pared en apenas un minuto, trabajando ya no sobre los ladrillos sino sobre la mezcla que los une. Gracias a eso, todos los muros del penal, e incluso algunos techos, tenían su agujero y todas las celdas estaban secretamente conectadas entre sí. Esa ingeniería permitió la histórica huida del seis de septiembre de 1971.

—Queríamos armar un plan de fuga que no solo significara volver a la libertad, sino que fuera un duro golpe para el gobierno —dijo Marenales—. Queríamos abochornarlos.

El trece de agosto de 1971, a las siete de la mañana, tras el primer control de presos en las celdas, los internos empezaron a cavar debajo de una cama. Metían la tierra en bolsas confeccionadas previamente con las sábanas del penal, y esas bolsas iban debajo de la cucheta. Cuando esa superficie se llenaba, se abría el boquete que conectaba las celdas y se pasaba las nuevas bolsas a la cama del cuarto de al lado. Así, en absoluto silencio, dos pisos del penal se saturaron de escombros. La requisa de pisos sucedía cada veintitrés días, y es por eso que los tupamaros tenían poco más de tres semanas para hacer cuarenta metros de túnel.

José López Mercao, celda contigua a la de Mujica, luego recordará esta anécdota:

—Una vez el Pepe agarra y dice: “¡Rápido! Tapen todo que el penado de arriba que es terrible ortiva está golpeando y dice que hay ruido acá abajo, ¡tapen que se nos cae todo!”. Nos pusimos locos. Metimos escombros, encajamos yeso, lo pintamos arriba, le pusimos secante y después nos quedamos esperando; nunca en mi vida hice algo tan rápido. Y cuando terminamos ese viejo hijo de puta nos dijo: “No, era pa’ver qué tiempo llevaba tapar todo nomás”.

Luego de trabajar más de quinientas horas sin parar —y de atrasarse un día—, en la noche del seis de septiembre de 1971, ciento once hombres (ciento seis guerrilleros y cinco presos comunes) se dieron a la fuga en un operativo que ellos mismos denominaron “el abuso”.

—El abuso —dirá López Mercao— porque lo que hicimos fue un abuso.

Los uruguayos tienen ese humor.

—El abuso se le ocurrió a Mujica. Había varios planes de fuga, pero la más famosa nació en una idea de Pepe. Él tuvo la idea de perforar todas las paredes. Y luego esa idea era como la invención de la rueda: abría varios planes de fuga; servía para muchas cosas más.

Eleuterio Fernández Huidobro es, aparte de senador nacional, el otro tupamaro al que Mujica denomina “hermano”.

—Pepe siempre fue pragmático. Estaban los teóricos, que para hacer una cosa la complican, y estaba Pepe, que venía de trabajar la tierra. Como dice el aforismo, el Pepe piensa como Aristóteles pero habla como Juan Pueblo.

Huidobro está acodado sobre una mesa de bar. Su forma de mirar —esquiva— sumada a la gordura y el cansancio de su rostro —flojo— hacen pensar que este hombre alguna vez estuvo más entero. Hay años que duran para siempre: tal vez sea eso.

Hay años que no terminan nunca.

Al igual que Mujica, Huidobro estuvo en Punta Carretas, salió con “el abuso”, pasó por la Cárcel de Libertad (insólitamente ubicada en un pueblo llamado Libertad) y terminó en los cuarteles: sótanos con celdas de 1,80 x 0,60 donde los nueve rehenes debieron pasar diez años de su vida. Esa última etapa fue brutalmente distinta de las anteriores: los rehenes eran separados en grupos de tres —cada terna iba a un cuartel distinto—; los presos estaban completamente aislados entre sí; prácticamente no percibían comida ni bebida; no los dejaban ir al baño; y menos aún recibían cartas o visitas.

Huidobro compartió cuartel con Mauricio Rosencof y Mujica. Apenas podían comunicarse, pero a lo largo de los años lograron ponerse de acuerdo en un punto: no había que enloquecer.

Rosencof empezó a escribir mentalmente: eran poemas de versos cortos, a veces de una única palabra, para que fueran más fáciles de memorizar:

Yo / no / estoy / loco, / digo. / ¿Por qué / me miras? / Yo / no / estoy / loco, / digo. / Ronda / el cuervo, / dice. / Miro / su nido.

Cosas así escribía Rosencof, quien consiguió entablar largos diálogos con su calzado y al salir del penal publicó su bello, inolvidable libro de poemas Conversaciones con la alpargata. Huidobro, por su parte, pasó años enteros imaginando que corría por la playa y meaba en cualquier lado. Y Mujica se hizo amigo de nueve ranas y comprobó que las hormigas, si se las oye de cerca, se comunican a gritos.

En Mujica, la completa biografía escrita por Miguel Ángel Campodónico, Mujica sintetiza de este modo su paso por los cuarteles: “Yo no soy afecto a hablar de la tortura y de lo mal que lo pasé. Incluso, me da un poco de bronca porque he visto que a veces ha habido una especie de carrera medida con un ‘torturómetro’. Gente que se complace en repetir ‘ah, qué mal la pasé’. Y lo que yo digo es que la pasé mal por falta de velocidad, por eso me agarraron. En definitiva, la vida biológica está llena de trampas tan inconmensurables, tan trágicas, tan dolorosas, que lo que me pasó a mí fue una pavada”.

Y lo dice: una pavada.

A partir del tercer año de encierro, los nueve rehenes empezaron a recibir material de lectura. No había permiso para ciencias sociales o novelas, pero daba igual: todas las palabras a esa altura eran ficción. Mujica se dedicó a las matemáticas y a la revista Chacra.

—Después, el Pepe me ponía al tanto de sus lecturas y me hablaba de la Pampa húmeda —dice Huidobro. Pero cuando dice “hablar” en realidad se refiere a otra cosa: con el paso del tiempo, Rosencof, Huidobro y Mujica idearon un sistema de diálogo mediante golpes en la pared. De acuerdo con este modelo, las letras del abecedario estaban divididas en grupos de cinco. El primer golpe identificaba el grupo, y el segundo golpe daba el orden de la letra dentro de ese grupo.

—Cuando le tomábamos la mano, hablábamos hasta por los codos. Es como un segundo lenguaje que te queda para siempre.

—¿De qué hablaban con Mujica?

—Él generalmente me hablaba de agro, de cómo mejorar la productividad del campo. Igual, cuando tenés mucha hambre, hambre por años, no hay comunicación que no empiece o termine en comida. Con Pepe hablábamos de boniatos, chanchos, vacas, pero en realidad estábamos hablando de chuletas.

Por falta de bebida y alimento, Mujica se enfermó gravemente de la vejiga y los riñones. No queda claro qué tenía, pero sí se sabe que necesitaba ir seguido al baño, que no lo dejaban salir de su celda y que hoy tiene un solo riñón. Para curarse debía tomar dos litros de agua por día. Pero en las buenas rachas los militares apenas le daban una taza. Con esa taza Mujica terminó haciendo lo único posible: recicló sus propias existencias. Bebió su pis. Todos allí bebieron su pis.

Años después, cuando en los cuarteles advirtieron que la situación de Mujica era clínicamente grave, los carceleros empezaron a hidratarlo con una cuchara de té y permitieron que su madre, Lucy Cordano, le llevara una pelela.

Era una pelela rosa.

Desde ese momento, Mujica llevó su pelela bajo el brazo cada vez que lo cambiaron de cuartel —eso sucedía cada seis meses—, y también lo hizo en 1983, cuando las presiones de organismos internacionales lograron que los nueve rehenes fueran trasladados al Penal de Libertad.

—Cuando después de diez años nos devolvieron a Libertad, asunto por el cual peleábamos, para nosotros fue un paraíso —dice Huidobro—. Nosotros éramos felices, a los más altos niveles de felicidad que tú te puedas imaginar, porque teníamos medio paquete de cigarros y un lugar donde ir a mear.

En Libertad había media hora de recreo por día, los reos discutían de política y hasta se jugaban partidos de fútbol. Pero Mujica no mejoraba. Nada lo sacaba de su propio encierro. Finalmente lo vio un médico y se tomó la decisión: Mujica trabajaría en el cantero floral del penal.

Algo volvió a Mujica, cuando Mujica volvió a la tierra.

—He dicho por ahí que soy casi panteísta —dijo en la biografía de Miguel Ángel Campodónico—. Y cuando digo que hablo con las plantas, por supuesto que no estoy diciendo que realmente hable con ellas, sino que trato de interpretarlas. Hay una multitud de lenguajes, de señales, que naturalmente a partir del momento que los conozco me despiertan admiración. Son todas formas organizadas por la naturaleza para mantener la lucha por la vida. Un terrón debe ser un laboratorio entero, tan complicado que el hombre no está ni en condiciones de remedarlo. Se puede ser religioso por analfabeto. Pero también se puede tener una actitud religiosa cuando se empieza a saber y se comprende que no se sabe nada.

El catorce de marzo de 1985, cuando cayó la dictadura y Julio María Sanguinetti asumió la presidencia de Uruguay, los nueve rehenes fueron amnistiados y puestos en libertad.

Mujica salió del penal con la pelela en la mano, florecida de caléndulas.

Un hombre llega en moto Vespa al Parlamento. Tiene el pelo alborotado por el viento, un pantalón de jean, campera negra, bigote. Deja la moto estacionada en la entrada.

—¿Cuánto piensa quedarse? —le dice el guardia.

—Si no me rajan antes, cinco años —contesta el hombre.

Esto —dice una leyenda que nadie niega con mucho énfasis— habría sucedido el primer día en que José Mujica, primer tupamaro diputado, llegó al Parlamento. Era 1995 y en esa misma jornada —transmitida por cadena nacional— tomaba juramento como presidente por segunda vez Julio María Sanguinetti, por lo que el precinto estaba lleno de embajadores, mandatarios invitados, jerarquías de la iglesia y solemnidades varias.

Pero Mujica entró así: pelos revueltos, jeans, ninguna corbata.

—Yo pensé: van a creer que es una maniobra publicitaria —dijo Huidobro en el bar, días atrás—. Ellos no saben, como yo sé, que la campera es nueva. Que el vaquero es nuevo. Que se peinó. Y que nunca más volverá a estar tan arreglado. Como le decía Sancho al Quijote: “Cada quien es como Dios lo hizo, y aún peor muchas veces”. Aún peor.

La llegada de Mujica al Congreso significó un cambio para la política uruguaya. Primero, porque se modificaron los usos y costumbres de la Cámara —por ejemplo, llegó el mate a las sesiones legislativas—, y en segundo lugar porque esa formalidad arrastraba una modificación de fondo: Mujica usó su banca para recorrer el país e incorporar a sus discursos lo que ya tenía, desde chico, incorporado a su vida: la presencia de los sectores rurales.

Mujica —hijo de una floricultora y de un padre ganadero que se fundió y se murió pronto— dio su primera disertación en el Palacio Legislativo sobre el tema del pasto.

Y del pasto pasó a la vaca que se comía al pasto. Y de la vaca pasó al país ganadero.

—Los que creían que el Pepe era un problema de comunicación pasajero, un producto efímero, erraron —dijo Huidobro—. Pepe fue uno de los mejores diputados de esa legislatura, un brillante orador. Él le ha dado voz a todo el interior uruguayo y ha tenido una especie de noviazgo entrañable con el público.

La llegada a Diputados fue solo el comienzo. Cinco años después, Mujica fue electo senador. Y en 2004 su figura resultó clave para que la izquierda, comandada por el moderado Tabaré Vázquez, llegara por primera vez al poder. Mujica participó del gobierno de Vázquez como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, y emergió airoso de ese cargo. Tanto que en el 2009 ganó por paliza las internas del Frente Amplio para ser candidato presidencial, y encaró las elecciones nacionales con propuestas impensables para cualquier candidato del siglo XXI.

Mujica propuso discutir la propiedad privada de las grandes extensiones de tierra, levantar el secreto bancario, “importar” campesinos de Perú, Bolivia, Paraguay y Ecuador para que trabajen las zonas rurales “porque los montevideanos pobres acá no lo hacen” y resolver el tema de la drogadicción “agarrando a los adictos del forro del culo y metiéndolos p’adentro de una chacra”.

Propuso, en fin, tomar el toro por las astas. Lo que traía dudas operativas —¿cómo se haría?— y dilemas coyunturales. Conforme Mujica empezó a hablar, se entendió que el mayor contrincante no estaba en otro partido, ni siquiera en otro cuerpo: el mayor peligro de Mujica era, en parte, su mayor capital político: su desusada franqueza. La honestidad de Mujica llegó a su punto cúlmine en octubre —a días del ballotage que definiría la presidencia a favor suyo o del liberal Luis Alberto Lacalle— cuando salió a la venta el libro Pepe Coloquios: una extensa entrevista donde Mujica —solo por dar un puñado de ejemplos— dice que la Argentina “no es un país de cuarta, no es una república bananera”, pero tiene “reacciones de histérico, de loco, de paranoico”; que “en Argentina tenés que ir a hablar con los delincuentes peronistas, que son los reyes”; que “los porteños tienen la manía de venir a bañarse acá y les gusta, porque es un paisito parecido al de ellos, pero más suave, más decente”; y que “los radicales son tipos muy buenos, pero son unos nabos”.

Es decir: Mujica no dijo nada que nadie piense. Pero el mundo de la política impone sus cortesías y así fue que Mujica relativizó la mayor parte de sus dichos, salió a pedir disculpas de inmediato, bajó drásticamente sus encuentros con la prensa —una medida que aún se mantiene— y logró ganar el ballotage con un 52,53% de los votos.

“Este mundo es puro maquillaje: que esto no se puede decir, aquello tampoco... ¡La libertad está hipotecada! Una de las ventajas que tiene ser viejo es decir lo que uno piensa. Pero eso parece armar un revuelo de la puta madre que lo parió.” Eso dijo Mujica días antes de la primera vuelta electoral, en una entrevista con la revista mexicana Gatopardo, cuando ya se estaba hablando del desastre del Pepe Coloquios.

Serán, entonces, las ventajas de ser viejo. El próximo veinte de mayo, Mujica cumplirá setenta y seis años.

—Cómo le va, Rosencof, estoy en Montevideo. ¿Se acuerda que habíamos quedado en vernos?

—Nena…

—…

—Vos sabés que estoy en el hospital. Se me desacomodó el marcapasos, no sé qué lío de cables hicieron estos tipos…

—…

—…

—¿Está internado entonces?

—Sí, nena, esto… estamos en la era de la ortopedia. Me estoy desintegrando.

Renguea. Caminando por el pasillo del Palacio Legislativo, Lucía Topolansky, sesenta y seis años, la senadora más votada del Parlamento, tercera en la línea de sucesión a la Presidencia, tupamara, compañera —ella no dice “esposa”, no dice “mujer”, dice “compañera”— de José Mujica, avanza con un moderado desacomodo en la cadera.

El Parlamento está desierto; es febrero. Los pasos resuenan de otro modo.

—Entrá —dice Topolansky. La sigo. Su despacho es pequeño: nueve metros cuadrados donde hay algunas carpetas, una ventana, un escritorio. Sobre la mesa de trabajo hay papeles, una caja con té de uña de gato y una pequeña tortuga de madera verde que mueve la cabeza como diciendo “sí”. Topolansky —cabello corto, blanco, discreto— acaricia suavemente la tortuga.

—Decime —dice. Y le digo. Le hablo de la revista. De nuestras buenas intenciones. Topolansky escucha con una sonrisa que viene acompañada de algo más: de una amable escenificación de la distancia. Todo el mundo dice que esta mujer es dura. En tiempos de militancia clandestina la apodaban “la tronca” por lo macizo de su cuerpo, y probablemente no solo del cuerpo.

Entre 1970 y 1985, Topolansky estuvo presa casi todo el tiempo. Cree que ese encierro fue necesario.

—El pueblo apreció mucho que los dirigentes del MLN no se exilaran, se quedaran en Uruguay jugando la suerte de su pueblo. Toda nuestra dirigencia estuvo presa y eso a la gente le cayó bien. Esos hechos generaron prestigio. Puede parecer muy sujetivo, pero son esas razones del alma que quedan grabadas en la gente.

Topolansky es hija de una familia de clase media acomodada del barrio Pocitos y estudió en el Sacre Coeur, una escuela de monjas que se hizo conocida —entre otras cosas— por su insigne caligrafía conocida como “letra Sacre Coeur”. De ahí que no quede claro por qué dice “sujetivo”. Ni por qué más adelante dirá “produto” o “adatarse”. Hay quienes dicen que podría tratarse de una pose, pero esa hipótesis anula —o deja en un segundo plano— la posibilidad de la culpa.

Lo cierto es que Topolansky —pantalón color crema, camisa de gasa blanca— dice “sujetivo” y después, a diferencia de cualquier sindicalista argentino, se aguanta vivir del modo en el que habla. Y eso sucede desde hace mucho.

Y eso, quizás, deba ser suficiente.

Topolansky se alistó en el MLN-T a los veinte años, y desde el comienzo dio muestras de un carácter. Era 1969 y en ese entonces trabajaba en Monty: una financiera que, descubrió Topolansky, llevaba la contabilidad en negro de prácticamente todo el gabinete de ministros y de los capitostes de la oligarquía uruguaya. Cuando supo la verdad, Topolansky se preguntó qué grado de complicidad tenía con eso y qué debía hacer: si irse o denunciarlos.

Tomó las dos opciones. Se enroló en el MLN-T con su información privilegiada y junto con el Movimiento logró que todas las fotocopias de los libros contables terminaran en la puerta de la casa de un juez y desataran un escándalo político que se llevó puesto a un ministro de Hacienda. Además, claro, se fue de su trabajo.

—Cuando sos una gurisa pensás las cosas con otra cabeza. De repente, a la edad que tengo ahora le hubiera puesto más reflexión al asunto. Pero pertenezco a la generación sobre la que impactó la revolución cubana y las cosas hay que verlas en ese contexto. Estábamos convencidos de que podíamos hacer la revolución. Convencidos. Y cuando tú estás motivado, obviamente el riesgo se ve de otra manera.

En esos tiempos, en alguna de las tantas reuniones clandestinas, Topolansky —dicen que era hermosa— conoció a José Mujica. Estuvieron juntos unos meses, pero luego ambos terminaron en la cárcel: ella en Punta Rieles (desde donde se fugó, aunque luego volvió a caer presa) y él en Libertad y luego en los cuarteles. Más allá de alguna carta en los primeros tiempos, el resto del noviazgo estuvo marcado por un largo, interminable silencio.

También a eso sobrevivieron.

Cuando habla de su compañera —en el libro de Campodónico— Mujica lo hace de esta forma: “Como los dos andábamos solos terminamos juntándonos. En la formación de nuestra pareja hubo un factor de necesidad, fue una especie de mutuo refugio. Nos reencontramos en una época bastante particular, bien diferente a la que habíamos dejado atrás. Creo que alguna vez se lo dije en una carta: cuando uno se aproxima a los cincuenta años piensa que una compañera debe ser una buena cocinera. El amor tiene entonces mucho de amistad, de cosas que faciliten la convivencia. Y creo que todo eso es lo que nos ha mantenido juntos, encajamos fenómeno”.

Una necesidad, un refugio: el amor para ellos era esto.

—En aquellos años en que andábamos a las corridas todo era ya —dice Lucía Topolansky—. Era muy difícil el después. Todo era hoy, ya, porque mañana no sé si voy a estar, y toda relación humana quedaba atravesada por esa urgencia.

—¿Pero no había flechazo?

Algo se ablanda —se aclara— en el rostro de Topolansky.

—Por supuesto que existe la afinidad, el amor, el flechazo, la química o ponele el nombre que quieras.

—O sea que podía existir, entre militantes, un pensamiento como “qué lindos ojos tiene”.

—Claro. Eso es lo único que te sostiene. Te aferrás a esas cosas. La relación con Pepe pasó por tres etapas: la de los ojos lindos, luego una larga etapa de separación donde el recuerdo de eso te sirve como un oxígeno, y después una etapa que es esta, en la que logramos reencontrarnos y reconstruir todo.

En 2005, Topolansky y Mujica se casaron en la cocina de su chacra. Los testigos fueron los vecinos —unos que viven en el mismo terreno, y otros que tienen un quincho en la esquina— y el evento duró poco más de una hora. Esa misma noche, el ocho de octubre, Pepe fue a un acto del MPP y mostró la libreta.

—Sí. Un día a Pepe se le ocurrió casarse y nos casamos.

—¿Pero te gustó la idea?

—Ehh… psé… en realidad en concreto no me varió en nada, ¿no? Yo siempre fui medio anarquista desde chica, veía cómo mis tías y mis primas se complicaban la vida para casarse, así que siempre tomé opciones de andar media libre. Sin ninguna atadura. Y bueno, yo no tuve ataduras de ningún tipo.

Silencio.

—No sé qué habría pasado si hubiera tenido un hijo en esa época. Pero no tuvimos.

Ni en esa época ni en ninguna otra. Mujica y Topolansky no han tenido hijos. Les duele.

Este es el quincho de la esquina. Acá celebró José Mujica cuando ganó las elecciones. Acá reunió a su gabinete de ministros. Acá trajo al venezolano Hugo Chávez cuando quiso agasajarlo, en 2007. Y acá, en tiempos preelectorales, montó su despacho. El lugar se llama “El quincho de Varela”, queda a cien metros de la chacra de Mujica y consiste en una construcción rectangular, con techo de paja y paredes de ladrillo, ubicada frente a un campo recién arado.

El lugar pertenece a Sergio “El Gordo” Varela, también apodado “el mugriento”: un comerciante mayorista de alimentos que no da declaraciones a la prensa y que durante la campaña se encargó de comunicarse con distintas empresas del Centro de Almaceneros para pedirles fondos que financiaran el acto de cambio de mando.

El interior del quincho de Varela luce así: hay un piso de layota desgastado, un techo del que cuelgan dos banderas —una del Frente Amplio, otra del Uruguay—; varias imágenes del Che, Neruda, Allende y Chávez, mesas hechas con tablones donde alguien pintó “Pepe presidente”, un puñado de perros astrosos, y juguetes de niño tirados por el suelo.

Una mujer gruesa y de ropas desteñidas se acerca, espanta los perros, se limpia el sudor de la frente y dice:

—Bueno, esto se arregla un poquito más cuando vienen ellos.

Los funcionarios del gobierno que pertenecen al Movimiento de Participación Popular (MPP) tienen tope salarial. Lo máximo que pueden ganar son treinta y siete mil pesos (mil novecientos dólares), y eso significa que la mayoría —entre ellos Huidobro, Mujica, Topolansky y el ministro Eduardo Bonomi— cobra en mano apenas el treinta y cinco por ciento de su sueldo. Los excedentes van al Fondo Raúl Sendic (donde se otorgan microcréditos a proyectos —en su mayoría cooperativos—, sin tasas de interés, sin papeles firmados y sin la exigencia de pertenecer al Movimiento) y a un Fondo Solidario con el que se auxilia a los militantes del MPP que estén pasando por una urgencia económica.

En su despacho, Eduardo Bonomi, ministro del Interior, considerado la mano derecha de Mujica en el gobierno, explica el tope salarial de esta manera:

—Es muy fácil dar lo que te sobra. La cuestión es dar lo que no te sobra.

—¿Pero nunca te da ganas de comprarte un televisor de plasma?

Bonomi se masajea el labio inferior.

—Eh… Yo vivo en una cooperativa de viviendas. A esta altura terminamos de pagar la cuota entonces solo pagamos los gastos comunes. Tenemos un auto del 94… A ver: la austeridad de Pepe es única, pero que Pepe haya llegado no es casual.

—¿Nada cambió en Mujica?

—Operativamente Pepe tiene más responsabilidad. Pero es la misma persona. Sigue levantándose y haciéndose el mate y escuchando los pajaritos. Pero casi todos somos así. Yo me levanto a las seis, escucho las noticias...

—¿Pero no hay ninguna pose por parte de Mujica?

—No, es así. Es así. Él es así. Qué pose. La vida del Pepe es muy sencilla y pasa por la tierra. Cuando uno sale de licencia y se va al monte o a la playa, Pepe se va a trabajar la tierra. Y los domingos, mientras todos descansamos, él madruga para trabajar la tierra. Si no hace eso, no descansa. La tierra es el lugar donde Pepe ordena sus ideas. Cada cual es como es.

Otra vez se toca: su labio inferior es —se ve— mullido.

—El problema es que Pepe tiene una cultura mucho más alta y grande de lo que representa su forma de hablar.

El despacho de Bonomi es ministerial pero austero: hay maderas lustrosas, muebles fuertes, sillones y cortinas de pana. Si cruzara la puerta de su oficina, Bonomi saldría a la galería del ministerio y vería un edificio igualmente fuerte y medido: apenas cuatro pisos balconeando sobre un patio central, y en el medio un obelisco con la inscripción “Homenaje a los caídos”. Dispuestas sobre el monumento, distintas placas de bronce recuerdan el nombre de los agentes policiales muertos en servicio.

Alguien tiene que haberse reído de todo esto.

Bonomi fue acusado hace veinte años de matar a un policía. El veintisiete de enero de 1972, el Inspector Rodolfo Leoncino, jefe de seguridad del penal de Punta Carretas, esperaba el colectivo cuando recibió un fogonazo de disparos. La orden, dicen las acusaciones, la habrían ejecutado cuatro tupamaros, entre ellos Bonomi. Pero la habrían dado, desde la cárcel, tres militantes entre los que estaba José Mujica.

—Cuando salí en libertad, amnistiado, fui a parar con unos jueces y lo primero que me preguntaron fue si tal día a tal hora había hecho tal cosa, y respondí: “Me siento políticamente responsable de todos los hechos realizados por el MLN”. “Pero no le estamos preguntando eso, sino si tal día a tal hora…” “Bueno: yo le estoy respondiendo que me siento políticamente responsable de todos los hechos realizados por el MLN.” Cinco veces preguntaron y dije lo mismo.

El labio. Vuelve a tocarse el labio.

—Y cada vez que me preguntan respondo: me siento políticamente responsable de todos los hechos realizados por el MLN.

Bonomi —saco azul, pantalón gris, corbata— tiene lentes, una barba espesa y una voz profunda: todos estos tipos tienen la voz honda, encallada en algo que debe ser el pasado y su aspereza.

—Cuando durante la campaña de Mujica se rumoreaba que, de ganar, yo sería ministro del Interior, por acá circulaban mails acusándome de esto y de cosas nuevas también. Así que cuando asumí, en la Escuela de Policía, me tocó hablar y dije que yo sabía que habían circulado mails y que no me quería hacer el bobo y que entendía que los votos que había tenido el Frente Amplio no eran un apoyo a eso que se acusaba sino mirando el futuro con un modelo de Nación con participación de los trabajadores, los productores y los intelectuales. Y les cayó bárbaro.

Bonomi vuelve a masajearse el labio.

Treinta años atrás, un tiro le partió la mandíbula y hoy no puede abrirla demasiado.

Costumbres de la época: cuando José López Mercao se resistió a un arresto, los militares le metieron cinco tiros y lo remataron en el suelo con un sexto balazo que le atravesó la boca. Lo creyeron muerto pero no murió: los médicos navales lo encontraron y lo llevaron al Hospital Militar. Allí recibió cuatro litros de sangre y se enteró de la presencia de Mujica: el cuadro político del que solo conocía el nombre.

Era mayo de 1970.

—Me acuerdo que un día vino un médico con el uniforme militar puesto y me dijo: “Qué huevos que tiene Mujica, se afirmaba en la camilla y decía ‘no me dejen morir, yo soy un combatiente’. Le dimos trece litros de sangre, que huevos tiene”.

López Mercao recuerda y sonríe: tiene un rostro macizo, oliváceo, y una sonrisa por la que asoman dos dientes levemente recortados en su vértice interno: López Mercao sonríe —cuando sonríe— como un niño. A su lado está Isabel Fernández, su compañera, y por la casa rondan sus dos hijas. Todos viven en un departamento muy austero de El Cilindro, un barrio de clase trabajadora de Montevideo. En las paredes hay reproducciones de Modigliani y Van Gogh. En los rincones hay grandes ceniceros que acunan los cigarros fumados. En el living hay muebles de caña y una computadora culona. En los aparadores hay fotos recientes tomadas con una sencilla cámara de rollo: hasta las fotos nuevas parecen viejas.

López Mercao, quien alguna vez se pensó que sería el jefe de prensa de Mujica —finalmente no fue— hace el relato de toda la historia que se cuenta en estas páginas: habla de Punta Carretas, del abuso, del Penal de Libertad, de la incertidumbre de los nueve rehenes, de la llegada al poder como un baño de sentido. Y lo cuenta con un hablar grave y pausado: el Negro —le dicen “el Negro”— tiene la voz endurecida por el humo.

—¿Y vos has soñado con todo esto? ¿Te han llegado estos recuerdos en sueños?

—No —dice—. Yo no sueño.

Afuera está oscuro y llueve; suenan los grillos. Una de las hijas se acerca y busca música en la computadora del living.

—Bueno —dice Isabel—, cada vez que él da alguna nota o se reúne con compañeros en un asado y recuerdan cosas, yo después lo noto distinto. Con los años la cosa se fue apaciguando pero yo noto que te quedás mal, Negro. Yo noto que te quedás como triste. Noto que soñás.

La hija —Evelina— pone un tema de la banda uruguaya Cuarteto de Nos. El tema se llama “El día que Artigas se emborrachó”, hace alusión al primer libertador uruguayo —mítico héroe nacional que murió exiliado en Paraguay— y termina con esta estrofa: “Se emborrachó, porque la guerra perdió / y se emborrachó, porque alguien lo traicionó / se emborrachó, y la patria se lo agradeció / ¡Whisky para los vencidos!

En términos generales la letra es graciosa y encima aquí hay cerveza, así que todos reímos. Pero el Negro, a través de sus lentes de montura fina, con el codo en la rodilla, cavila.

—La historia uruguaya es rarísima, los héroes históricos son todos derrotados con honor —dice—. Para la historia ser un triunfador no trae réditos. Miralos a Artigas, Aparicio Saravia, Leandro Gómez, Batlle Ordóñez. En general, vos vencés acá y cagaste. Pero te transformás en ídolo. Miralo al Pepe si no. Poné la otra que me gusta a mí.

Evelina obedece y pone otra. Afuera la lluvia sigue y en algún momento el Negro se levanta, tira una colilla por la ventana y se va a buscar el auto para llevarme al hotel.

—Yo te quiero contar algo, porque él nunca lo cuenta —murmura Isabel cuando su marido se va. Y luego dice esto: que al Negro le llegó una indemnización por veinte mil dólares. A los muy heridos parece que les llega, y el Negro y su mandíbula tienen puntaje suficiente para entrar en ese club. Pensando en el futuro —en sus hijas, en las operaciones maxilares— el hombre mandó los datos. Y desde que los envió empezó a dormir mal.

Una noche, Isabel encontró a su marido diciendo “no puedo”.

—No puede aceptar ese dinero. Me dijo: si lo aceptara, si buscara una compensación, sería como arrepentirme. Y yo le dije Negro, es tu cuerpo, son tus huesos, la mandíbula rota es tuya. Yo no puedo meterme en eso. No aceptes la plata si no querés aceptar la plata. Y ahí se habrá sentido liberado, porque se puso a llorar.

Isabel tiene cuarenta y seis años, ojos celestes, cabello rubio: si cada edad iluminara con una luz propia, podría decirse que a esta mujer la alumbra una luz de veinte años. En eso pienso —en la nobleza de su rostro— cuando el Negro toca el timbre para avisar que está en la entrada, esperando en el auto.

El regreso al hotel es en silencio.

La avenida 18 de julio, el asfalto mojado, el ritmo menguante de las calles céntricas: la ciudad parece una película muda; solo se oyen los neumáticos.

—Bueno —el Negro detiene el coche—. Lo último que puedo decir es que fueron los años más lindos de la vida nuestra. No especulamos con nada. Lo dimos todo. Y ahora vivimos en un ejercicio de interpelación periódica con aquel gurís que fuimos a los veinte años. Yo no quiero hacer a los sesenta cosas que me hubieran avergonzado a los veinte. Quiero irme de la vida sin amputar partes de mí. Quizás a los otros compañeros le pase lo mismo.

Eso es lo último que dice el Negro antes de despedirse con un ademán seco —apenas una palmada— y de dejar abierta una pregunta: si esta historia debía ser sobre José Mujica, o sobre la maravilla colectiva que permitió que exista, con sencillez absoluta, José Mujica.

Este texto es, de algún modo, una larga respuesta.

▣ Publicado el lunes 18 de abril, 2011

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  • 107 comentarios
    31/07/2017 a las 20:00
    Qué lindo es ser uruguayo.
     Un Tal Lucas
    07/04/2013 a las 17:07
    Transcribo la carta de un uruguayo sobre Mujica, sus dichos, sus hechos y sus efectos... Muy interesante.

    "Amigos, escribí esto y lo mandé a algunos lados

    MUJICA, LA COARTADA IDEAL

    Es verdad, Mujica no podría caerle mal a nadie: un tipo con esa filosofía de vida y a la vez con mucho intelecto, ¿cómo no quererlo? Pero el asunto no es nomás que Mujica es un granjero loco, renegado y filósofo que se las sabe todas, sino que es presidente de un país y tiene que hacer política. Cuando eran las elecciones en Uruguay –yo soy uruguayo- y me preguntaban si votaría a Mujica, yo contestaba que “lo voto con los ojos cerrados, porque si los abro, no lo voto”. Y cada vez estuve más seguro de esa contradicción.

    Uruguayos, uruguayos en Argentina, es hora de tomar aire, y quedarse así un rato antes de decir o pensar algo. Aunque algo habría que decir. Lo primero es reconocer el hecho en su esencia: Mujica, el presidente de Uruguay, ofendió feo a la presidenta de Argentina (“la vieja es peor que el tuerto”). Varias cuestiones, ninguna descabellada, hay en ese muy infeliz comentario: 1- ¿ofendió sólo a Cristina? 2- ¿expresa un sentimiento antiargentino? 3- ¿es contra todo el gobierno de Cristina, por ende contra el peronismo o los peronistas? 4- ¿es una opinión personal, o representa un sentir de buena parte de los uruguayos?

    Disculpe alguno si lo entusiasmé, pero ahora no me voy referir a estas cuestiones, sino a lo siguiente: dejando de lado el desagrado natural del oficialismo, la frase será, ya está siendo, festejada por muchos argentinos. Usada. Yo digo que Mujica, desde hace tiempo, es la coartada perfecta de las ideas conservadoras, y esto hasta dicho sin juicio de valor, ya que hay gente conservadora horrible y otra que no. Hay unos que lo elogian de buena fe, pero no dejan de ser conservadores políticamente. Entiéndase, lo que aquí escribo no es un ataque a quienes defienden a Mujica, sino es una opinión sobre lo que entiendo significa esa simpatía. Demás está decir que el “mujiquismo” es coartada del antikirchnerismo, es usado como eso. Y no por la izquierda anti K, sino por la derecha, la centroderecha y todo lo que hay del muy ambiguo progresismo hacia la derecha. O sea, al ser Pepe Mujica, es una coartada progresista.

    Hace pocos días, alguien subió al Facebook una de las tantas loas a la austeridad, a la casi pobreza franciscana en que vive Mujica. “Quiero un presidente así para mi país”, decía una foto de Unasur en la que varios presidentes, entre ellos Cristina, le señalan riéndose a Mujica sus zapatos, unos zapatos que sólo él podría ponerse para una cumbre de ese tipo. Y de esas, hay muchas. Hay que leer: queremos ese presidente = no queremos esta presidenta. ¿Cuál es la misión de un presidente: usar zapatos rotos y ropa sin planchar (por mí todo bien con eso), o hacer un sistema más vivible para todos y no para unos pocos? ¿Usar la misma heladera desde hace cincuenta años y fundamentar así una inapelable filosofía contra el consumismo, o enfrentarse a ciertos poderes para producir cambios necesarios en el rumbo de un país? ¿Cuál es la misión del gobernante, ya no del vecino Pepe Mujica?

    Y Mujica es una coartada perfecta del anticambio porque tiene un pasado de lucha indudable. ¿Ven?, Mujica no divide al país, no genera choques, no “crispa” a nadie, no usa joyas ni ropas de marca… No hace lío. Mujica es presidente y es pobre. Uruguay está en paz. Esa es la visión. ¿Y la gestión? Ah, eso no importa, porque encima los argentinos van de turistas, y esos lugares siempre están bien.
    Uruguay crece y brilla en toda la costa, pero Montevideo tiene una pobreza que asusta y que la van reteniendo en algunos barrios. La inclusión social, la desocupación, la justicia, los derechos de las mayorías son temas muy pendientes. La democracia uruguaya sigue siendo rehén de oscuros y elitistas intereses que están desde tiempos de la dictadura. Como símbolo, vergonzante por cierto, es que la impunidad de los crímenes de la represión (torturas, violaciones, fusilamientos, robos y muchos etcéteras) está, aún hoy, intacta. En febrero último, la Suprema Corte frenó las pocas causas judiciales que se habían abierto, y todo siguió igual.

    El elogio a Mujica en Argentina sirve incluso para darse un barniz de encanto y simpatía con la lucha social, aunque nunca lo hayan practicado y en algunos casos hasta sean lo opuesto a eso. Sirve en este sentido: ¿ven?, ese luchador me gusta, fue guerrillero, estuvo preso, y ahora gobierna para todos. Como diciendo: si la izquierda es así, yo también podría ser de izquierda, ¡qué tanto! (Todo esto sumado a ese aura de gente intachable y buenísima que gozamos los uruguayos, esa “discriminación positiva”, y que a mí ya me rompe bastante las pelotas). O sea, el elogio a Mujica siempre tiene segundas intenciones y es un tiro por elevación al “cristinismo”.

    Creo que Mujica es un hombre derrotado. Eso debería ser doloroso –para mí lo es-. Y creo que si le hacemos caso, ya no sabe más cómo decirlo. Lo dice en cada declaración sobre Botnia y las nuevas mineras, sobre los capitales, sobre el paraíso fiscal que es Uruguay y la imposibilidad –sí, así lo reconoce- de eliminarlo, sobre la impunidad, sobre la desigualdad social, sobre los marginados, sobre la inseguridad y cómo combatirla con operativos policiales en los barrios de más miseria cuando en su vida anterior eso hubiera sido una herejía, sobre la imposibilidad de revolución, acaso lo que fue su sueño más caro.

    Es una cruel paradoja miserable de la política, de la vida: a Mujica lo derrotaron ideológicamente y después fue presidente. El sistema le ganó a Mujica. Se puede decir que le ganó a la izquierda uruguaya, con su heroica historia que no merece este presente. En Uruguay no hay participación política. Cuando terminó la dictadura, el Frente Amplio no gobernaba, pero Montevideo parecía tomada por la izquierda. Los comités de base del Frente Amplio eran el sustento y la esperanza de la democracia incipiente. Miles de jóvenes y veteranos vivían participando, opinando, militando. Hasta que llegó Tabaré Vázquez y demostró que la izquierda uruguaya tenía una receta pero cocinaba otra cosa. La dirigencia y las derrotas políticas (por más que ganara el partido) mandaron a toda esa gente a sus casas. Y el sueño se acabó. La rebeldía se apagó. La juventud se fue, como dice el tango.
    Y Mujica cree que todo eso abona a la pacificación del país. Que tampoco hay que sacudir el pasado. Incluso, como si fuera algo personal, porque él sabe mejor que nadie ésto de aclarar cuentas con la historia. Que esta ya no es época de enemigos. Y vuelve la coartada perfecta: miren, ¡y este sí que fue guerrillero en serio, miren cómo él sí perdona, y no como acá en Argentina! Mujica se transformó en posibilista, y las posibilidades de que haya grandes cambios en Uruguay son pocas, eso es hoy el Frente Amplio en el gobierno.

    Las ideas de izquierda son y serán siempre ideas de cambio, esperanzas de justicia social, de hacer un sistema para todos, de hermandad entre los seres humanos y para eso debe desaparecer todo lo que hace que una persona ejerza todo tipo de poder sobre otra, ni más ni menos. Cueste lo que cueste. Y Pepe Mujica cree interiormente que en el actual sistema uruguayo esas son batallas perdidas. Entonces, después de tanto luchar, ¿para qué estás ahí, Pepe?"

    Atte., Gustavo Primucci - Tandil (Repca. Argentina)
    DNI 92.337.870
    20/10/2012 a las 00:01
    Muy lindos todos los viejitos, que se olvieron romanticones. Pero fueron todos asesinos terroristas haciendo "justicia" por mano propia. Matando y pisoteando los derechos de un Uruguay en democracia (que, mostrando un delito, ls jueces actuaban y caia un Ministro de Hacienda si era necesario).
    Hoy el gobierno de Mujica es de los peores que hubo en Uruguay (y mirá que hubo malos). El gasto se fue al techo, las relaciones con argentina hechas pedazos, el crecimiento, bueno por el enorno pero mucho menor que el posible, la educación al piso, la conflictividad con los sindicatos por las nubes, los impuestos mas altos de la historia, la salud colapsando, y el viejito vive en los medios en vez de laburar (ahi un error grueso de la nota).
    En fin, como novela de ficción es linda, pero estaria bueno que la otra mitad de la poblacion opine tambien. Y buena parte de los que lo votaron tambien, porque su aprobacion es minima. Basicamente porque no hay decisiones. Al final muchos queremos que le erre si es necesario, pero que decida y deje de hablar!
    20/10/2012 a las 00:06
    Y la inseguridad reinante! Un desastre este gobierno, que se vaya para la chacra.
     Karo
    19/10/2012 a las 23:23
    Esta muy buena la nota, poética, como Uruguaya en relación a Mujica me quedo con el comentario de Marenales: "No olvides lo que alguna vez fuimos. No olvides el objetivo. Eso le digo. Lo que pasa es que lo veo cada vez menos." Para mi esas frases resumen perfecto lo que sentimos quienes lo votamos, los izquierdistas de siempre. Saludos!!
     Roberto Gomez
    27/09/2012 a las 21:41
    Enorme y muy bien escrita.
     MS
    24/08/2012 a las 06:01
    Lindo perfil de personaje. Visión poética y lírica que agrada a los extranjeros y también nos deleita a los uruguayos. Me gustó la nota y no le pido más. Si bien conozco otras facetas que ahí no se cuentan y que no agradan tanto. Esta nota está redonda. Me gusta el énfasis en el hecho de que Mujica es presidente porque un colectivo lo decidió así. Como uruguaya y como frenteamplista, me tranquiliza pensar que se gobierna en equipos. Detrás de ese personaje de cuento de hadas hay todo un frente junto al pueblo pensando el futuro del país.
     María Amparo Zevallos Macciota
    12/07/2012 a las 05:39
    Un hombre fuera de serie, ojala hubieran más Pepes!!
    KC
    28/07/2011 a las 20:56
    Espectacular artículo. Y espectacular revista. Sois unos putos genios. Saludos.
     Pat
    23/06/2011 a las 20:34
    Grandioso. Esperaba una simple entrevista a Mujica y me encontré con un relato magnífico que disfruté en cada palabra. Josefina, te descubro con esta nota y es hermoso saber que existen en algun lugar ignorado, escritores con la magia que vos poseés, y que el día menos pensado se presentan en tu casa a traer sorpresa y llevarte a dar un paseo. Me divertí mucho con la nota y procedo a googlearte acto seguido en busca de más. Gracias
    Mak8
    14/06/2011 a las 21:18
    Cierto. Exelente análisis. El mejor y más acertado comentario.
    Mak8
    14/06/2011 a las 21:15
    Te juro, hay veces que estoy muy cansado, y solo hago scroll para encontrar tu avatar y poder leer cosas como ésta...
    Mak8
    14/06/2011 a las 21:07
    Jotapé, después de todas las boludeces que te leí, te acabás de resarcir de todas ellas (casi). Esta vez te felicito y aplaudo tu comentario.
    pablo
    06/06/2011 a las 13:08
    Me encantó el artículo y la periodista me pareció bárbara. Y Mújica, con sus defectos y con sus virtudes, me parece un gran tipo que lucha por una sociedad mejor para todos. ójala lo consiga. Y a los amigos uruguayos les diría que valoren lo que tienen, ya que en países con presidentes "normales" como España, Portugal, Grecia o Irlanda la situación está fatal y no podemos presumir de absolutamente nada. Esperemos que Uruguay y otros países de América Latina consigan mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población sin destruir el medio ambiente.
    Vale
    31/05/2011 a las 03:14
    No hay ninguna figura política (en ningún lugar del espectro) que cuente con apoyo unánime. Se sigue que ningun artículo periodrístico dejará a todos los lectores contentos (salvo que los lectores estén cortados con el mismo molde y tengan idéntica opinión sobre la persona en cuestión). Entiendo que este artículo haya gustado a unos, disgustado a otros, y otros tantos hayan quedado desilusionados porque esperaban más. A mí, que no lo conocía a Mujica, me conmivió y me impactóŽ... y fue uno de los artículos que más me gustó de la revista. Me quedó una frase (que no recuerdo textualmente) pero que dice algo como que "se banca vivir del modo que habla". Leí eso e instantáneamente pasaron por mi mente las imágenes tantos otros, que dicen una cosa y hacen otras... una frase muy poderosa!!! Esperando la revista Nº3.
    Joaquin Hidalgo
    27/05/2011 a las 05:09
    Muchachos, ¿es que no se desayunaron que no hay "un" mundo? Por increíble que parezca, con el Ipad convive el rastrillo, con el diario en papel, wikileaks, y con Mujica conviven Obama, Zapatero, Kadafi y una serie de muchachos gruesamente pertrechados... ahora mismo, acá al lado mío, convivo con mi mujer que es ya todo un mundo, y eso que chatea y lee por interné.
    Joaquin Hidalgo
    27/05/2011 a las 05:06
    Yo, la verdad es que sabía bien poco de la vida de Pepe, y algo más de la historia del Uruguay, y a mi me gustó mucho la nota. Aprendí cosas que no sabía y además, comprendí, que para ser presidente no hace falta mucha parafernalia, aunque sí una capacidad humana casi inhumana. Como dirían en mi tierra hombres que no tienen absolutamente nada de comparación con Mujica, "mi voto es si positivo" por la nota.
    23/05/2011 a las 21:05
    Muy bien escrito, excelente resumen de tan rica, hermosa y dolorosa historia uruguaya. Felicitaciones también a Leo Barizzoni, que más que "fotógrafo" es un verdadero "editor fotográfico".
    Orson
    19/05/2011 a las 17:17
    Lástima que no esté en primera persona. La de él, el Pepe. Creo que más allá de las certezas históricas o el mito ciudadano, Mujica representa lo que muchos anhelamos como líder, aunque en realidad no sabemos a ciencia cierta cuál será el resultado de su gestión. Seguro que será mejor que la de muchos otros y peor de la que esperan algunos que se preguntan cómo llegó ahí!!!. Lo cierto es que uno de los nuestros, esa persona en donde nos reconocemos a nosotros mismos. El relato me parece entretenido y por sobre todo, veraz, que para los días que corren, con tanto periodista-mercenario golpeándose el pecho, con lágrimas en los ojos mientras mira el billete verde, no es poca cosa.
    16/05/2011 a las 16:23
    Me gustó mucho el artículo y fue muy apropiado para mí encontrarlo en Orsai. Tengo un conversatorio sobre Mario Benedetti, y la información sobre el Uruguay de hoy es muy valíosa para el conversatorio. Gracias mil! :)
    12/05/2011 a las 00:59
    Disfruté de la nota. Me gustó que rescate el hecho colectivo de la llegada al gobierno. Me gustó como está escrita.
    12/05/2011 a las 00:57
    Pensás seriamente que no hubo ingerencia de la CIA en Uruguay y su golpe de estado? O que esos gobiernos de facto no fueron parte del plan Condor? Que un pais crezca X% al año no significa que sus habitantes no padezcan diversos tipos de carencias. Tener un crecimiento como el que señalás, no significa que el habitante medio estuviera mejor.
    12/05/2011 a las 00:31
    Citando a Jotapé, "sin ganas de pelear." Qué comentario tan lamentable el tuyo! Argumentar: "la diferencia es que en sus paises los niños no se mueren de hambre", es de una ignorancia supina.
    12/05/2011 a las 00:27
    Me gusta!
    Sebastian
    11/05/2011 a las 00:05
    Uhhhhh!!! te mojó la oreja!!!! jajajajjaa bien ahí jotapé
     Sil XXL
    09/05/2011 a las 10:09
    La nota es impecable, resume al personaje y las circunstancias. Ahora lo que hace falta es una entrevista, la cual me encantaría que no tarde en aparecer en Orsai. Ojalá el Pepe le dedique una horita de su tiempo a Casciari y Chiri, que creo son las personas indicadas para hacerla, entre mate y mate...
    Guso Arquero
    07/05/2011 a las 15:31
    Eso es lo que yo queria decir, me sumo a la sintesis de pampa palabra por palabra
    Guso Arquero
    06/05/2011 a las 20:47
    Che, sin ofender, con la mejor intencion y siendo objetivo, la miseria de americalatinoamericaibericahispana tiene una relacion directa con la riqueza de europa. Remitirse a "las venas abiertas de america latina" de galeano. Saludos
     Daniela Rossi
    05/05/2011 a las 05:19
    Acabo de terminar de leer la crónica, y más allá de si tiene o no errores, me pareció BELLÍSIMA. Me encanta todo lo que escribe Josefina, tiene esa forma adorable e instruída y tan cálida de mostrarnos las cosas ¿Pasaron alguna vez por su blog?
    Agustin
    04/05/2011 a las 01:36
    Estimados: No se pierdan esto http://www.youtube.com/watch?v=aH5CPjNZVf8 Agarrate Catalina con el cuplé "Civilizando al Pepe" Simplemente geniales
    02/05/2011 a las 16:32
    Me cagaría de gusto tener un presidente como el Pepe, con los huevos bien puestos adonde se debe. Impecable el artículo, llegó a hacerme llorar el hecho de saber que hay todavía gente idealista en el mundo, como el que no aceptó la indemnización (en ese momento quebré). Gracias!
    Agustín Tajes
    02/05/2011 a las 03:40
    Estimado Leopoldo: Por supuesto que en aquella época, desde comienzos de los 60 y a partir de la revolución cubana, Latinoamérica se convirtió en uno de los escenarios principales de la guerra fría, que sólo fue fría para los 2 contendientes, pero muy caliente para el resto. El tema es que nuestro país era una democracia ejemplar, con un gobierno colegiado, con un Poder Ejecutivo de 9 miembros, 5 de quienes ganaban y 4 de la oposición, que nos valió el apelativo de "Suiza de América", con una estructura social de un 95% de clase media y muy pocos ricos (no muy ricos) y muy pocos pobres y casi sin indigentes, con un nivel educativo próximo a 0 analfabetismo. No hay duda que no teníamos que se "liberados de nada" y la izquierda casi no existía en esa época, donde el PCU y el PS eran partidos testimoniales. Como ya conté, el propio Ché les dijo que en Uruguay no estaban dadas las condiciones para una lucha armada, pero ellos no lo oyeron y en 1962 decidieron arrancar. Ya en 1967, se llevó a cabo la conferencia de OLAS (Organización Lationamericana de Solidaridad) en la que se decidió que la lucha armada era la prioridad para todos los movimientos de la izquierda latinoamericana, en un momento en que casi no existían gobiernos de facto y, paradojalmente, uno de los primeros, en Perú, fue del Gral. Velazco Alvarado un militar de izquierda que se asoció con Rusia y al que nadie nombra como un golpista militar. En el cierre de aquella conferencia Fidel dijo que convertiría a la Cordillera de los Andes en la Sierra Maestra de Latinoamérica y lo cumplió. Por supuesto que los americanos ante esa ofensiva apoyaron a los gobiernos y en algunos casos también a los de facto, que no fue nuestro caso, ya que el golpe se produce después de derrotada militarmente la sedición terrorista, aunque los que lograron escapar se fueron a países amigables en donde se reagruparon para seguir la lucha, tal es así que al retorno a la democracia siguieron conspirando, armando y entrenando por 10 años más, hasta que decidieron encarar la vía política. En ese contexto tras 10 años de lucha contra la sedición, en las elecciones de 1971, la población uruguaya le dio su respaldo en las urnas a los partidos tradicionales y la izquierda sólo obtuvo el 18% de los votos. Como dije, el golpe pudo haber sido evitado si la clase política hubiera asumido que era imprescindible encarar una serie de cambios, porque de seguir así, íbamos de cabeza a una guerra civil. El ejemplo es Argentina, cuando vuelve Perón en 1974 y se liberan a todos los sediciosos, él mismo (y luego su esposa que lo sucedió) tuvo que sufrir una subversión mucho más violenta aún, que terminó con un baño de sangre de miles de muertos y desaparecidos. Acá en todo el período que va de 1962 a 1985 - en que se produce el retorno a la democracia - sólo murieron unas 70 personas de cada lado y hubieron unos muy pocos desaparecidos, pese a que unos cuantos uruguayos sí desaparecieron en Argentina. Respecto al proceso de facto, es de resaltar que acá no hubo un dictador al estilo Pinochet, Fidel Castro o Stroessner, sino que los mandos militares fueron pasando a retiro en los plazos que marca la ley y hasta 1982 tuvimos presidentes civiles, siendo recién ahí que asume el Gral. Alvarez para conducir la apertura democrática, en forma voluntaria. Una de las características de ese período fue el desarrollo de obras de infraestructura como las 2 represas, los puentes con Argentina, el desarrollo de carreteras, el incremento en construcción de viviendas, etc., que es donde se invirtió el dinero que dejó una deuda importante, pero que permitió crecer a guarismos nunca igualados. En ese sentido, la represa de Salto Grande, en sociedad con Argentina, fue en su momento una de las obras bi nacionales más grande del mundo y aún hoy es la principal fuente de energía eléctrica de nuestro país. Respecto a lo de la deuda, el gobierno dl Frente Amplio de 2005 a 2010, pasó de 14.000 millones de dólares a 22.000, más del 50% y no dejó ninguna obra propia importante, ya que las que se terminaros en ese período, fueron comenzadas en el anterior. La represa del Salto Grande se construyó en menos de 2 años. Por eso, lo que más le critico a esta gente es que dividió a los uruguayos en una lucha entre hermanos que se han empeñado en mantener viva hasta nuestros días en pos de alcanzar una sociedad marxista leninista que nadie quiere y aquellos que viven en España y sufren a la ETA y sus atentados sangrientos, que piensen que en este pequeño país sufrimos ese mismo tipo de terrorismo y sin siquiera el motivo (que no justifica nada) del independentismo. Mujica fue y sigue siendo - porque tiene todo en la mano para terminar con esa división y prefiere seguir apoyando la insanía radical - un fiel representante de esa filosofía que ha fracasado en el mundo, pese a toda esa leyenda y la creación de un personaje de caricatura, que puede parecer desde afuera muy simpático, pero que en realidad es muy dañino. Si deseas recibir el libro que te comenté, dame una dirección de mail, que te lo envío.
    02/05/2011 a las 01:57
    No puedo decir nada... solo felicitarlos por este texto. Ya, con solo este texto, la revista vale mucho mas de lo que cuesta. Gracias! En serio gracias, es un gusto encontrar textos de esta riqueza cultural y de esta calidad... Fuera queda la discusión de si hubiera o no votado a Pepe Mujica si fuera uruguayo. No hace falta coincidir con el presidente uruguayo para darse cuenta que es coherente, que dice lo que hace, y hace lo que dice. Es un gusto saber de personas tan convencidas de sus ideales, y que los defienden con palabras, con actos y, sobre todo, con integridad.
    Leopoldo
    02/05/2011 a las 01:32
    Agradezco el comentario por el contraste. A los que no conocemos la historia reciente del Uruguay nos falta mucha información. En cualquier caso, no me parece que las circunstancias del golpe militar fuesen muy distintas de las del resto de países vecinos. Así en los motivos, los métodos, etc. Además de la URSS, Líbia, etc habría que nombrar también la injeréncia de la CIA en la política interna uruguaya, ¿o es que aquí se mentuvieron al margen? Por otra parte, el miedo hacia una deriva económica que se aproxime al "chavismo" me parece infundado. ¿Donde está el peligro? Peor estamos en Europa, donde los gobiernos legítimos simplemente no pintan nada, están en manos de compañias internacionales que tienen fondos de inversión. Saludos.
    Agustín Tajes
    30/04/2011 a las 20:45
    Estimado Leo: En 1973 el país estaba en default y nadie le prestaba un peso al Uruguay. El gobierno de facto tuvo el acierto de poner de Ministros de Economía al Ing. Vegh Villegas, al que aún hoy se le consulta y el país creció a un ritmo sostenido de entre 8 y 9% hasta 1982, año en que se rompe la tablita por un error en en la conducción de un nuevo equipo económico, que no supo rectificar a tiempo y sin duda sus resultados fueron muy dolorosos para todos, aunque no hubo un solo militar que saliera rico. No obstante, en 1973 se exportaba 200 millones de dólares por todo concepto y para 1979 se habían sobrepasado los 1000 millones. Pero el tema del golpe fue por falta de flexibilidad de los políticos, que no entendieron la propuesta de las FFAA y sobre todo porque no les gustó que los apretaran por el tema de la corrupción. Esto es para desarrollar muy largo y acá no se puede, peros si deseas te puedo regalar un libro digital que escribí en 2004 y que se llama "La justa verdad". Respecto a lo de Pascasio, ese fue el más notorio, pero también el capataz de Niboplast, la limpiadora del Bowling de Carrasco, el Dr. Morató, que entraron a robarle unas armas de colección, el Prof, Acosta y Lara y las decenas de pobres policías acribillados a balazos en forma aleatoria, sólo para "ablandar" a la Metropolitana, que era la que los enfrentaba antes de 1971. Todo eso ocurrió a lo largo de 10 años de democracia absoluta en el Uruguay, con el repudio total de la inmensa mayoría de la población. Hoy lo presentan como una aventura de buenos muchachos idealistas, pero su filosofía era totalitaria y despótica. Nadie quiere un gobierno de facto y menos en nuestro país que los que tenemos unos años fuimos educados en el ideario artiguista y la democracia es la máxima expresión de convivencia de una nación, pero mucho menos aún, uno marxista leninista que quiso transformarlo en una Cuba y que aún lo quiere. Tal es así que estamos a punto de que Mujica haga lo que un Senador de su propio partido calificó de "Golpe de estado técnico", al desconocer el resultado de, no sólo una, sino de dos consultas populares - el referéndum del 89 y el plebiscito de 2009 - ambos impulsados por su fuerza política y rechazados por el Cuerpo Electoral. Si eso sucede, no habrá diferencia entre él y Bordaberry, porque la Constitución es para todos y el que la viola es un dictador.
    Musicaenvino
    30/04/2011 a las 14:31
    Ahora que tan solo me queda un artículo para acabar de leer Orsai 2 puedo decir que el artículo sobre Mujica es uno de los que más he disfrutado. Un saludo a tod@s
    leo
    30/04/2011 a las 04:03
    los tupas fueron la excusa de la dictadura, revisa las cuentas finacieras de la epoca y fijate en el monto de deuda antes de la dictadura y despues de ella y de todas las fabicas que se cerraron en la misma. Y si los tupamaros calificaron de lamentable error ese hecho y en realidad fue lo que fue un lamentable error, un asesinato sin razon y sin motivos.
    leo
    30/04/2011 a las 03:59
    el relato delperiodosta me parecio sincero y armado tb
    leo
    30/04/2011 a las 03:58
    pero es que le mundo no es ideal, es real y somos humanos comentemos errores y vivimos con ellos, en definitiva hay que comer todos los dias y mientras no se invente otra manera de hacer plata para comprar comida, punta del este salva la petisa en uruguay
    leo
    30/04/2011 a las 03:50
    bueno no estoy de acuerdo, latino me parece que es una referencia mas directa a las raices latinas de la conquista que al idioma hispano, Brasil habla protugues y es un idioma de raiz latina. Nos guste o no el termino, latinoamerica es mas que america del sur y central, es el crisol de todas la razas que tienen en comun la conquista y colonizacion luso-hispanica.
    leo
    30/04/2011 a las 03:47
    bueno pero es que se eligen los presidentes de lo que hay no de lo que queremos que haya, es mas los que salen presidentes son la respuesta politica a la situacion que se vive nada mas. Cuando tengamos vidas normales entre comillas, tendremos presidentes normales y esto no solo va para latinoamerica
    Agustín Tajes
    30/04/2011 a las 02:43
    Esta nota, donde se pinta a Mujica como un Robin Hood moderno, héroe de 1000 batallas tiene demasiadas inexactitudes. La primera es que el MLN no arranca en 1966, sino en 1962, cuando al Uruguay se le llamaba "La Suiza de América" y cuando en una visita que hizo El Ché a Montevideo, en una conferencia que dio en el Paraninfo de la Universidad, les dijo que acá no se podía iniciar una lucha armada por la gran democracia que teníamos y les recordó que el Presidente del Consejo Nacional de Gobierno (teníamos un gobierno colegiado y era a los efectos el Presidente de la República), lo había recibido en su casa de Punta del Este (cuando no era lo que es hoy) en alpargatas y tomando mate. De esa entrevista existe una foto famosa que se exhibe en la casa museo de Víctor Haedo, aquél Presidente. (el Pepe tampoco es pioner en ese estilo). Es cierto que su planificación establecía acciones simpáticas para ganarse a la población, pero pronto comenzaron a matar gente que no era precisamente relacionada con el poder. Para 1966, en las elecciones de ese año, todos los partidos de izquierda sumados alcanzaron el 7% de los votos, lo que nos muestra la falta de representatividad de aquellos revolucionarios. Con la muerte del Gral. Gestido a fin de 1967 y Pacheco Areco asumiendo como presidente, se inició una arremetida revolucionaria en la que se sumó el Partido Comunista y sus sindicatos, que obligaron al gobierno a adoptar medidas duras con las que logró mantener el control y comenzar a mejorar la situación general del país. Tal es así, que el Frente Amplio, donde se juntaron todos los partidos de izq., con discidentes de los partidos tradicionales y pese al brutal apoyo económico que venía desde Rusia, alcanzaron sólo un magro 18% en las elecciones de ese año. Asumido el desastre electoral, en 1972 el MLN, que como bien se señala ya contaba con unos 5000 efectivos, desata una ofensiva final, que también termina muy mal, ya que son, según Lucía Topolansky, "pasados por arriba". Otro mito, es el del genocidio y la prisión inhumana. Si tomamos el lapso desde 1972 hasta 1985 en que se produce el retorno a la democracia, veremos que sólo murieron unas 70 personas de cada lado, lo que comparado con las decenas y hasta centenas de miles (como en Guatemala y Colombia que han pasado los 200.000) es irrisorio. Por otro lado, los aprox. 5000 terroristas presos que pasaron por la cárcel de Libertad (es paradójico, pero así se llama la ciudad en donde está el penal) se encontraron con una cárcel modelo, hecha para ellos y con un trato severo, como en cualquier penal, pero nunca despótico. Tal es así que todos los años se recibió la visita de la Cruz Roja Internacional y nunca hubo denuncias de malos tratos u otro tipo de violación a los derechos de los presos. Respecto al respeto a la vida, hay que destacar lo que se lee entre líneas en la historia de Mujica, cuando es capturado por primera vez (la segunda se entregó sin resistencia, pese a que llevaba una Uzi) por la policía (en ese entonces las FFAA no participaban de la contienda y recién en 1971 se les asigna esa tarea, por el gobierno democrático de la época). El es identificado en un bar, mientras tomaba unas grappas, por un Cabo de la policía, el que avisa a su Comisaría. Cuando lo van a detener se resiste a tiros y recibe varios impactos. Lo interesante es que muy mal herido recibe asistencia en el Hospital Militar, donde se le salva la vida. Pocos días después, el Cabo Villalba, que así se llamaba el agente que lo identificó, no tuvo tanta suerte, ya que en represalia le pegaron 7 balazos en la espalda. Algo parecido sucedió con Sendic, que al ser capturado recibió un balazo en la mandíbula que se la destrozó. Fue operado en el Hospital Militar y esa operación fue presentada en un congreso mundial de cirujía buco máxilo facial. La fuga del Penal (una cárcel de delincuentes comunes), más allá de lo espectacular, se hizo por el control que la "orga" tenía del mismo. donde se intimidaba a los guardias con amenazas de violencia contra sus familias y donde se llegó incluso a asesinar al Jefe de Seguridad, el Inspector Leoncino, en la parada del ómnibus, cuando se dirigía al trabajo. Su asesino que lo acribilló por la espalda, es nuestro actual Ministro del Interior Bonomi. Lo de los rehenes es cierto, la razón fue la información de un intento de asalto al Penal de Libertad. Lo que no cuentan es que Engler, que se encontraba entre ellos fue el principal coautor y el que decidió el asesinato del peón de campo Pascasio Báez, que tuvo la mala suerte de encontrar una tatucera (escondite que se hacía en el campo) en una estancia del MLN. La razón de tal aberración fue que entre las diferentes posibles soluciones, era la más sencilla. también que "el viejo" Marenales fue sentenciado por 12 coautorías de asesinato y recalquemos EN TIEMPOS DE DEMOCRACIA, ya que nunca dispararon un tiro contra la dictadura. Podría seguir contando más pero el espacio no sería suficiente, pero es bueno recordar que luego del retorno a la democracia y de haber sido amnistiados tipos como Marenales, con 12 coautorías de asesinato, comenzaron a organizarse de nuevo para la lucha armada, llegando incluso a visitar al hoy odiado Ghadafi, para pedirle apoyo financiero y entrenamiento para 20 miembros del MLN (recordando, tal vez, cuando se entrenaban en Cuba, la URSS, Alemania Oriental, Libia y otros países "demokráticos"), habiéndose concretado ambos pedidos. Esto lo puede leer cualquiera en el libro de uno de aquellos rehenes (que hoy se mantiene fiel a sus ideas, razón por la que dejó el movimiento), Jorge Zabalza y titulado "Cero a la izquierda". Recién en 1995, luego de la asonada del Hospital filtro para tratar de impedir la extradición de 3 etarras homicidas (los tres están hoy purgando condenas en España), dirigida por Mujica y Fernández Huidobro (como el propio Zabalza cuenta en su libro), deciden encarar un nuevo camino a través de la lucha política en lugar de la armada. Nunca el MLN se arrepintió de todos sus crímenes (que además tuvieron como consecuencia el golpe de estado que dicen haber querido evitar) y llegaron a calificar el asesinato de Pascasio como "un lamentable error", sobre todo por la mala imagen que les dio. Hoy, desgraciadamente, pese a haber llegado al poder por la vía democrática, al igual que entonces, pero por otros medios, sueñan con destruir esa democracia para implantar un régimen a la cubana o, más moderno, a lo Chávez.
    30/04/2011 a las 02:21
    Me gustó mucho la nota. No conocía la intimidad de Mújica y me pareció super sincero el relato de la periodista, creo que los comentarios también aportan, más allá del nombre de la perra. Muy buen artículo, gracias.
     GABO
    28/04/2011 a las 16:18
    Me gusto mucho la nota. Creo que pinta bastante bien al personaje que es Mujica. Me parece bueno como usa la visión de otros para ir formando una idea del presidente. Veo que muchos se quedaron con gusto a poco, o que le faltaron ciertas cosas. Creo que eso es inevitable, siendo una nota periodistica con bastante subjetividad. Creo que eso esta bien en una revista como Orsai, en la que no se exige un estudio exhaustivo de su vida, si no más bien conocer y ver un poco el color de cierto personaje. Bueno, al menos para mi. Siempre que uno conozca un tema o sepa lo plantearia de otro modo o pondria otras cosas, por eso tambien es lógica la crítica de los uruguayos. Pero me parece que eso no tiene que tapar que es un buen artículo.
     GABO
    28/04/2011 a las 16:11
    Me parece que no es un error conceptual. Porque si bien nunca salio en libertad si habia una fecha pautada para que saliera. Por lo tanto me parece que esta bien dicho. Se podria decir de otra forma pero el concepto para mi esta bien.
    Guillermina
    28/04/2011 a las 04:46
    Realmente me vino la misma sensación de ver al Pepe como el Nelson Mandela latinoamericano y me emociona hasta las lagrimas saber que existe gente como ellos, sin resentimiento a pesar de todo lo vivido, con esa humildad y simpleza que solo tienen "los grandes". A pesar de ciertas impresiciones, como el nombre de la perra, la nota me gustó y me emocionó.
    gabriel
    28/04/2011 a las 04:25
    excelente la nota sobre mujica y el MLN-T simbolo de entrega y dignidad. el resto de algunas agru#aciones de los '70 siquiera consiguen ser nombradas sin q se los insulte... saludos desde salvador de bahia
    27/04/2011 a las 18:31
    Muchachos, somos America Latina y nos reconocemos como Latinoamericanos, en españa llamennos como quieran, pero nosotros somos latinoamericanos
    27/04/2011 a las 18:23
    Esta bien el articulo, creo que cumple con contar algunas cosas que no todos sabíamos, pero esta escrito por un argentino (perdón, por una argentina), que me parece que gasta mas energía en armar una comparación entre argentinos y uruguayos que en darle la magnitud necesaria a la historia que está contando. Un error conceptual: Pagina 60, "Adolfo Wassen (muerto de un cancer de columna meses antes de salir en libertad)" Como meses antes de salir en libertad??? Nunca salio en libertad! Se murió preso! Señorita periodista! Y en ninguna parte de la nota se cuenta que Uruguay tiene una ley de caducidad vigente, que no permite que se juzguen a los responsables de los crímenes cometidos en la dictadura. Me encanta que un tipo como Mujica este en el poder (un tipo que mataba por sus convicciones, aunque a eso en la nota no se le da tampoco mucha importancia), me indigna un poco que se use su figura para desprestigiar a los otros presidentes latinoamericanos.
     Joanna
    27/04/2011 a las 16:58
    Leonardo, yo tampoco esperaba que cuente como los torturaban, por eso me parece innecesarias algunas referencias, y hubiera obviado algunos comentarios. De todas formas me alegra mucho que Mujica este en ORSAI, sólo que podrían CONOCERLO con mayúscula.. sólo eso... y claro lo de Manuela es anécdota, pero como decimos por açá "para muestra un botón". Saluditos!!
    Shayara Cabrera Kravetz
    27/04/2011 a las 04:12
    Que orgullo este Hombre, que orgullo el Pepe...
    ezln
    27/04/2011 a las 00:10
    tonga, careta, poné el crédito, que si no parecés un groso: Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (México, enero de 1996)
    Damian.
    26/04/2011 a las 15:41
    Ah, no lo tenía en cuenta. Tenés razón.
    Santi
    26/04/2011 a las 15:13
    De acuerdo, Lilian, pero no olvides que ese país austero tiene todavía secreto bancario y tiene el paraíso fiscal de Punta del Este, al que van todos los multimillonarios del mundo a hacer inversiones fantasma y gastarse fortunas en fiestas pantagruélicas que no tienen nada que envidiarle a Saint Tropez. O sea. Es como si una persona viviera a arroz y agua toda su vida, pero los domingos se gastara una fortuna en drogas de diseño. ¿Podrías decir que es una persona austera?
    Lilian
    26/04/2011 a las 14:11
    Hermosa nota. Gracias Orsai por dar espacio a estas historias. Que una revista hoy en día dedique tantas páginas al presidente de un país chiquito como Uruguay me da una gran felicidad y me permite pensar que, como dice Ana, otro mundo es posible. El resto de los países tiene mucho que aprender de Uruguay, de la austeridad de sus dirigentes que al fin y al cabo es un reflejo de la austeridad de un país. Porque como dice el ministro Bonomi: que el Pepe haya llegado no es casual. Hubo personas que lo votaron sin dejarse fascinar por espejitos de colores. ¡Vamos la celeste! Emocionante historia.
    Nacho
    26/04/2011 a las 05:42
    "(...) salió de la prisión con la pelela rosada florecida de caléndulas." Cito esta por elegir una, hay varias partes del texto que cita textualmente. En este caso no copia el contendio, es la forma, el estilo y ¡el remate! de una de las partes más importantes del texto...
    26/04/2011 a las 00:37
    Para Er pibe. Creo que la visión comparativa que das entre los presidentes europeos y lxs de América Latina es bastante sesgada. Llevo 10 años en España y así como no me explico cómo Menem obtuvo un 22% en una segunda vuelta tras el desastre que nos armó, tampoco me explico cómo un fascista como Berlusconi es presidente, o un Sarkozy sin ir más lejos. Las diferencias estadísticas en cuanto a mortalidad infantil no pueden achacarse a los presidentes que tenemos en uno y otro lado, hay una historia detrás, una división de un mundo donde existe un norte poderoso y un sur donde se generar las guerras y las imposiciones mercantilistas más feroces. Para que en Europa se viva mejor, es necesario el hambre en muchos sitios...o al menos eso es lo que hacen, aunque soy de los que creo que en un mundo mñas justo en todxs los rincones del planeta podríamos vivir mejor. De todas maneras hay que ir más allá de las estadísticas, en París hay barrios con una pobreza extrema, en paises europeos como Rumania o Bulgaria la gente está muriendo de hambre, en Madrid, sólo en Madrid, a día de hoy más de 40 mil niños viven en situación de extrema pobreza. Y no dudo que un Lula, un Mujica, un Chávez o una Cristina Fernández (con todo lo crítico que puedo ser con ellos) impulsa políticas sociales mucho más profundas que las de estos "estadistas" como berlusconi, Sarkozi, Merkel o el propio Zapatero. Por cierto la nota sobre "Pepe" y las fotos que le acompañan me pareció soberbia. creo que tiene todo, pincelazos de color, recuerdos dolorosos sin caer en la lástima, esperanza. Felicidades a quien la hizo y a los gestores de otro número de Orsai para coleccionar.
    Germán Rambaudi
    25/04/2011 a las 22:16
    Nacho, me tomé el trabajo de leer el texto que adjuntas pues me pareció una acusación un poco fuerte. Y creo que salvo por el título (la similitud es cierta) no encuentro puntos en común entre ambos textos, salvo que están hablando de una misma persona. Y esa persona tiene, claro está, sus "highlights", como dirían los gringos, los puntos de luz que un perfil completo debe destacar. La cárcel, la huerta, cómo no hablar de eso? La diferencia está en la forma de contar, en cómo se cuenta aquello que para los uruguayos es tan normal y para nosotros, los que no lo somos, es tan revelador. Asemás, creo la periodista ha sabido ir bastante más allá de la persona y hablar de un país y de un movimiento. Incluso el mismo perfil cita la nota que estás adjuntando. Hay una transparencia. A mí me ha resultado un artículo entrañable. Un abrazo.
    25/04/2011 a las 21:18
    Un articulo nunca va a ser suficiente para contarnos todo sobre una persona, en especial alguien con tanto para contar. Pero esta bueno para empezar a conocer un personaje que muchos no conocíamos. Es una presentación, para algunas que quizás lo conozcan más les habrá parecido poco, pero para mí fue más que suficiente. Nos lo presenta a través de su pasado, sus relaciones y sus ideales. Bastante para solo un artículo en una revista, haría falta un libro entero para mostrarlo entero.
    Nacho
    25/04/2011 a las 20:58
    Che leiste esta? http://www.fnpi.org/fileadmin/documentos/Premio_Nuevo_Periodismo_CEMEX_FNPI/Selecci%C3%B3n_oficial_texto_2010/SO_Final/2009CSC1181_presidente_improbable.pdf Se afanó la mitad!
    25/04/2011 a las 13:49
    He leído la nota y ahora los comentarios. Mi impresión del artículo es un poco la impresión que tengo al formar parte de Orsai. Otro mundo es posible. No sé, me da cierta esperanza ver que existen políticos que viven por un idea, no por enriquecerse ellos mismos o a unos pocos. Me gusta la forma de vida que ha elegido el Pepe. Claro que no sé todos los detalles, tendrá detractores y seguramente críticas válidas, pero cuando leés que parte del sueldo la ponen en un fondo para aquellos que lo necesitan más, no sé, me emociono. Igual que me emociona que Orsai sea una inversión en un sueño porque con esa plata podés hacer otras cosas. No creo que los latinoamericano (incluye a Brasil) o hispanoaméricanos (no incluye a Brasil, según la RAE) tengamos un karma con los políticos, lo veo también en Europa. El mundo, si es menos pobre en Europa, también obedece a intereses globales, es decir, Europa se enriquece también con sus inversiones lationamericanas. Ya no existen fronteras económicas, ni decisiones unilaterales, por eso llama la atención la nota de Mujica, que exista es increíble, que viva en esa austeridad, loable. Gracias por la nota.
    24/04/2011 a las 23:31
    Coincido con Leo. Lo que más me emocionó de la revista.
    charlydepatagonia
    24/04/2011 a las 16:30
    Gracias Orsai por acercarnos este pantallazo sobre Pepe Mujica. Los hermanos Uruguayos son muy queridos en América (no sé si tanto en la América del Norte, pero sí en las otras dos, la del Centro y la del Sur, que es donde vivimos nosotros). Conocer a este Presidente nos ayuda a entender un poco más la vida y la historia de nuestros pueblos Hermanos. Aprovecho para dejarles mi comentario sobre América, para que no se peleen tanto, que si latino-américa, o hispano américa. En el caso de América Latina, correspondería decirlo así, porque el anglicismo es colocar delante el gentilicio...que es lo mismo que decir Sudamérica, cuando en realidad corresponde decir América del Sur. En definitiva, América es todo un continente, desde Alaska hasta la Antártida, arriba está América del Norte, al Centro la del Centro y nosotros en América del Sur. Y ya. Abrazos.
    bruno
    23/04/2011 a las 20:56
    Latinoamerica es un anglicismo, derivado de Latin America. El termino "correcto" en castellano sería América Latina. Creo.
    Leo
    22/04/2011 a las 02:39
    Bien dicho!!!
    lourdes
    22/04/2011 a las 00:26
    Fede: tenes razón, los uruguayos tenemos otras exigencias, sin comillas, porque conocemos la historia y nos gusta la precisión, seguramente el detalle del nombre de la perra no hace la diferencia pero si lo hace el detalle de la prohibición de usar las redes. La noticia de que iba a prohibirlo circulo unos días pero luego se supo que no era así. Imaginate que un administración que impulsa la instalación del gobierno electrónico intentara frenar la w 2.0, ¿no tiene sentido, verdad? Para que cheques te paso los twitters de algunos altos funcionarios de gobierno: @pabloferreri (director de Impositiva) @CultoCarambulaS (director general de turismo)
    21/04/2011 a las 15:04
    Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias.
    Leo
    21/04/2011 a las 11:19
    Vaya, excelente reflexión. Quizá es que hay una parte del mundo que va a lo suyo, sin molestar, sin preocuparse excesivamente de los vecinos, y otra parte del mundo que necesita controlar, regular, expoliar, consumir, etc. Ciertamente parecen dos mundos distintos.
    Leo
    21/04/2011 a las 11:11
    ¿Presidentes normales? No existen personas normales. ¿Que significa ser un buen gestor? El presidente de la empresa Nestle es un excelente gestor. Su gestión genera millonarios beneficios a la empresa. La lástima es que la misma gestión mantiene a miles de personas esclavizadas en Africa, propugna el derecho de propiedad del agua potable y trata a las personas como mercancias que se compran y se venden.
    Leo
    21/04/2011 a las 11:06
    Joanna, yo no conocía de nada al Pepe. Nada de nada. Apenas se nada del Uruguay. El artículo me ha emocionado. No necesito saber algunos detalles. Con lo leído, entiendo muchas cosas. Ya se cuales fueron los métodos de la dictadura militar. Eran métodos "de libro" y se aplicaron igual en Chile, Argentina, etc. No necesito que la nota me cuente esto. Es suficiente saber que el Pepe estuvo diez años en el pozo. Lo emocionante del artículo, y de la realidad que describe es otra cosa. Es la capacidad de reconciliación. Es el reconocimiento de que es posible liberar la opresión. Veo al Pepe como un Nelson Mandela americano, capaz de dirigir a una sociedad hacia la paz, la armonía y la libertad.
    20/04/2011 a las 23:11
    Me parecen las mejores páginas de Orsai#2 hasta ahora. Tenía pocos datos sobre la historia de este hombre. Y la verdad que me parece una primer pincelada excelente. La periodista demuestra una pluma linda, sorprendida gratamente. Me gustó mucho esto. Claro que daba para mucho más, pero llevaría un número entero contar sólo algunas cosas. Las fotos acompañan perfecto, y la del final es tan, pero tan final. Gracias a la autora y al fotógrafo. No conocía la vida del Pepe.
      Juan Sebastián Olivieri
    20/04/2011 a las 22:40
    ¿Puedo preguntar otra cosa? ¿Cómo se relaciona el mundo de José M. con el mundo del que habla la nota Wikileaks? Porque están en el mismo planeta ¿No?
     Emi
    20/04/2011 a las 20:53
    De qué complejo estás hablando?
    Carlos
    20/04/2011 a las 17:36
    Pero hombre, que barbaridad ¡Como va a negar la existencia de Brasil! Hispania es la Iberia romana y a ella pertenecen y siguen perteneciendo dos pueblos hermanos: Portugal y España.
    Carlos
    20/04/2011 a las 17:32
    Ya empezamos como siempre con el maldito complejo.
     Emi
    20/04/2011 a las 13:39
    Yo lo veía por ese lado, temí pecar de ignorante.
    Jotapé
    20/04/2011 a las 13:22
    ¿ O sea que el problema del plantel profesional de Gimnasia y Esgrima de La Plata es literalmente alimentario ?
    Damian.
    20/04/2011 a las 13:09
    Me gustó la nota, pero por momentos me parece que se queda demasiado en la anécdota sobre la persona o la figura de Mujica, sin entrar en cuestiones más centrales. Quiero decir que la nota es excelente, pero no es la nota que yo hubiese intentado hacer si quería investigar a Mujica. Pero bueno...es como cuando llega un amigo y te dice "escuchá esta banda". Conviene escuchar, siempre suma. Por otra parte, sólo puedo agregar que necesitamos muchos presidentes que se la banquen, como el viejo Mujica. No nombro más porque no quiero salirme demasiado de tema, pero Mujica es posible también por el contexto que le da hoy la política latinoamericana.
    Damian.
    20/04/2011 a las 13:05
    Mmhhh...para nosotros un presidente es mucho más que un gestor. Quizá porque en Europa hay una clase capitalista que dentro de todo respeta los intereses de sus países. Acá no alcanza con gestionar porque esas mismas empresas que tienen conductas quizá medianemente responsables allá acá hacen desastres cada vez que pueden. Si un presidente como Menem le da via libre nos hacen mierda. Por eso no alcanza en el Sur con una buena gestión (que es necesaria no obstante) sino con defnir políticas de Estado y tener iniciativa. Por otra parte el Culto a la Persona no se deriva necesariamente del presidencialismo. De hecho al menos en Argentina tenemos un poder legislativo con mucho peso.
    Damian.
    20/04/2011 a las 13:01
    No creo. El término "latinoamericano" es más viejo que los USA me parece, al menos es más viejo que el uso que le da la MTV. En todo caso ellos nos llaman "latinos", a secas. El problema con "Hispanoamérica" o "Iberoamérica" es que niega la existencia de Brasil (en el primer caso) y en el segundo...que me suena mal!!! =P No, ahora en serio. Latinoamérica es un concepto que con los años hicimos propio. Usémoslo, carajo!!!
    Damian.
    20/04/2011 a las 12:58
    Mmmhhh...permitime disentir. Un presdente es mucho más que un gestor, ya que debe definir políticas y no solo administrar lo dado. Esa es una concepción liberal que hay que sacarnos de encima como un mal sueño.
     Gustavo From Sydney
    20/04/2011 a las 07:44
    Por supuesto ademas de los latuino-europeos no quiero olvidarme de los duenios de la tierra, los aborigenes.
     Gustavo From Sydney
    20/04/2011 a las 07:43
    No, perdona, pero latinoamerica me suena mas familiar que vengo de ahi mismo. Iberoamerica o Hispanoamerica me suena a ex-colonia espaniola. Ademas intenta amalgamar 2 cosas que no son lo mismo, una latinoamerica (formada por latinos: franceses, italianos, espanioles, portugueses) y la otra Espania. Algunas cosas nos juntan, pero otras nos diferencian. Y todos los latinoamericanos que he conocido se me parecen mas a mi (argentino) que a cualquier espaniol que he conocido. No en la forma intelectual de pensar, en la cultural. De algun modo tenemos una mirada general muy parecida, pero distinta a lo de los espanioles que es mas europea. Sin animos de ofender, pero no puedo aceptar que alguien me recomiende a esta altura del partido que diga hispania o iberia en vez de latinoamerica o America a secas como deberia ser. Besos,
    Celeste
    20/04/2011 a las 04:28
    Y mi hermano Roberto dijo: Estamos fritos. Nosesimexplico
    Celeste
    20/04/2011 a las 04:17
    Trabajo, Educación, Salud y Bienestar. Ese mapa me gustaria ver.
     patanpatan
    20/04/2011 a las 02:22
    Muy lindo texto, conocía le historia de Mujica muy de lejos, comentarios genéricos como que estuvo de rehén de la dictuadura durante años, pero ahora voy a tener que leer más. Para los vecinos yoruguas, para ustedes puede parecer lleno de datos huecos, pero para el resto de nosotros mucho de lo que se cuenta es algo novedoso y sorprendente. Y dicho sea de paso, aguante la catalina!
    Mierda Oficialista
    19/04/2011 a las 23:37
    De nada. El hambre no tiene "concepto amplio de la palabra" (!!!) , tiene un único significado. Un interlocutor no puede decir "se mueren de hambre" y esperar a que del otro lado se lea "no tienen infraestructura social". Eso es tener infraestructurado el pensamiento. Saludos
    Er Pibe
    19/04/2011 a las 19:43
    Si EMI la haz clavado, esa eterna dualida idiota... el dia que dejen descansar a Peron y Evita, Alem, Balbin, etc. en sus tumbitas tranquilamente ese dia la Argentina será otra. Mientras tanto... a joderse toca!
    jotapé
    19/04/2011 a las 19:42
    Perá... cuando pusiste "normales" en tu mensaje de arriba lo interpreté por "pintorescos" de ahí la mención a los Bush, los Sarkozy y los Berlusconi. Y con todo respeto y sin ganas de pelear ( bah,un poquito si.. pero nada grave ) si estás en europa hace tantos años como para que tu "tienen" se haya disfrazado de "teneis" creo que estás perdiendo la perspectiva que te da el día a día como para percibir lo que un tipo como Mujica significa por estas latitudes. Pd: a chicana, chicana y media---> es cierto los pibes no se mueren de hambre... pero los Evo, Mujica o (ponga su anormal presidente preferido aquí) no andan matando a bombazos a los hijos de los habitantes de otros países.
    Er Pibe
    19/04/2011 a las 19:40
    Gracias mierda! No conocia esta estadistica, muy buena. Pero cuando se habla de "hambre" en el concepto amplio de la palabra, no solo se refiere a la falta de alimentos, sino tambien a la falta de escuelas, de equipamiento, de medicos y medicinas, de infraestructuras, agua corriente, cloacas, de rutas, trenes, tendido electrico, telefonos, y todo lo demas que hace que vivas civilizadamente. Los nativos del Chaco (con quienes estuve por eso los nombro) comer, comen pero... todo lo demas... falta y es por los dirigentes argentinos nada mas, hay que dejar de culpar a los de afuera y buscar los responsables dentro de los nuestros paises por que es ahí donde esta el verdadero enemigo de los pueblos, dentro de nuestras fronteras, corrompiendose, negociando, traicionando, vendiendosé... en fin. Un saludo.
    jotapé
    19/04/2011 a las 19:31
    Mmmmh...te parece a esta altura esa batalla semántica ? Latinoamérica es bastante claro como término ...se refiere a los que hablamos lenguas "romances" no sé, ofenderse por eso a esta altura del segundo tiempo es como que un Californiano te diga que no es Yankee, ponele.
    Mierda Oficialista
    19/04/2011 a las 19:07
    Para los que hablan de hambre comparando Europa y Sudamérica, estádisticas de la ONU. http://www.wfp.org/hunger/map
     Joanna
    19/04/2011 a las 17:31
    Olvide decirlo,EXCELENTE la fotografía, preciosas fotos!
     Emi
    19/04/2011 a las 16:29
    Habrá que quitarse la costumbre entonces! Gracias.. ;)
     Emi
    19/04/2011 a las 16:21
    En eso te doy la razón, de hecho el eterno dualismo de radicales y peronistas... es el gran error de este país, en cuanto en vez de defender una idea política, un modelo de país, se defiende o defenestra una figura.
    Er Pibe
    19/04/2011 a las 16:21
    EMI perdona que te corriga, pero no debemos decir "latino-america" por que este termino es un invento de los yankys y manifiestan la ignorancia que estas personas, tienen para con el mundo. El termino correcto es Hispanoamerica ó Iberoamerica, entendiendo a los paises de Mexico para abajo de tradicion Hispana ó Iberica. El temino "latino" que anteponen los yankys a la palabra America hace referencia a lo NO sajon, osea a ellos, sin saber que LATINO son los habitantes del LAZIO, en Italia, y mezclandolo todo, en un toto revolutum de ordago. Te envio un saludo ;)
    Fede
    19/04/2011 a las 16:15
    A mí me gustó mucho el artículo porque además es una mirada objetiva, nohabla del mito sino del hombre... Yo había leido eso del FB y las redes, y me dio curisidad el comentario así que busqué y hay un monton de noticias sobre eso, a ver, http://www.urgente24.com/noticias/val/3126-168/mujica-prohibe-a-sus-funcionarios-perder-tiempo-con-facebook-y-twitter.html Para mi es lo mejor que leí de esta figura tan fascinante pero entiendo que los uruguayos tengan otras "exigencias". Saludos.
    Er Pibe
    19/04/2011 a las 16:10
    Hola chicos teneis razon cuando decis que Zarkosy, los Berlusconi no son normales, es cierto... pero la diferencia es que en sus paises los niños no se mueren de hambre. Hace años que vivo en Europa y no teneis idea de la distancia que le llevan estos "anormales" a los "anormales" que nos tocan por el sur. Para mí un presidente "normal" es un gestor y punto, aborresco los titulos y los honores, las importancias... Porque el "presidencialismo", el culto a la persona, al caudillo, al lider, que hay en Hispanoamerica es nuestra ruina... sinó como explicais la 2ª eleccion de Menem por ejemplo? Ya habia destruido al Ispa y ¡lo votaron igual! El dia que hispanoamerica valore a las personas por sus logros en el ejercicio del cargo... otra cosa será... mientras tanto la miseria seguirá campeando a sus anchas. Un Saludo
    Julia
    19/04/2011 a las 15:23
    Me emocionó el perfil. Hace mucho que no leo algo tan profundo, sobrio y a la vez emotivo. No conocía a fondo la historia del Pepe y creo que ahora puedo entender mejor de dónde viene y por qué hace las cosas que hace. Los que dicen que el texto se detiene en pavadas como el nombre de la perra no saben leer, evidentemente. Gracias a la revista por este texto y por todos los otros, que también han sido un placer.
     Emi
    19/04/2011 a las 15:07
    Qué es un presidente normal?! me parece que estos presidentes, tienen que ver, nos guste o no, más con latino-américa, con su historia, etc. Y como bien dicen allía arriba, los Bush, Sarkozy... son normales?. Más allá si la perra se llama Manuela o no, si los funcionarios pueden usar redes sociales o lo tienen prohibido, creo que la nota es excelente. Para los que no somos Uruguayos y no conocemos tanto su historia, creo que ha sido una gran aproximación. Y creo que si transmite bastante lo que es El Pepe. Que fueron brutal y sistemáticamente torturados queda clarísimo, tampoco es necesario ahondar en tanto detalle para que termine generando una falsa emoción, prefiero que sea tratado así, con determinada sutileza, que entrar en el aspecto morbo del asunto, que a la mayoría fascina, pero a mi me repulsa.
    Jotapé
    19/04/2011 a las 14:43
    Bueno... los Bush, los Sarkozyi y los Berlusconis tampoco son demasiado "normales".
    Er Pibe
    19/04/2011 a las 12:20
    No conocia muy bien al hombre y me sorprendió, admiro su entrega, sencillez y etica, y esta bien, pero... ¿cuando en Hispanoamerica tendremos presidentes normales? ¿Por que deben ser Evos, Hugos, Menems, Mujicas, fujimoris, Castros, etc. por lo bueno y por lo malo? Sé y entiendo que lo que hizo Estados Unidos en la region puede producir estos personajes, pero creo que ya está bien, un presidente es un gestor y nada mas, al hacer de ellos una cosa más... no es serio y así nos vá. Toda mi admiracion al hombre Mujica, pero como presidente, como imagen y gestor de un pais... no sé, espero que sea un buen gestor y que sepa generar y distrubuir la riqueza para reducir la miseria y las desigualdades que a la larga es de lo que se trata, lo demas es historia. un saludo.
    Eugenio
    19/04/2011 a las 06:53
    Cierto. Se llama Manuela.
    lourdes
    19/04/2011 a las 04:02
    Totalmente de acuerdo con Joanna. Además, ¿de dónde saco la periodista que los empleados del gobierno tienen prohibido usar las redes sociales? La mayoría de los directores de organismos públicos y ministerios - por no contar a los parlamentarios - usan twitter y facebook a más no poder... Y una última, el título...es muuuy parecido al del artículo que Cesar Bianchi publicó en Gatopardo cuando la campaña electoral llegaba a su fin..."Mujica, el presidente improbable"... Tá, solo son un par críticas constructivas
     Joanna
    19/04/2011 a las 03:21
    Tenía muchaaaaas expectativas por esta nota, pero no fueron colmadas. Saben, es probable que muchos uruguayos no recuerden que se conmemora en alguna de las fechas patrias, pero todos sabemos que la perra del Pepe se llama Manuela!, porque está en todooos los actos, siempre! La verdad, no me gustó nada como manejo la descripción de las secuelas de la tortura... porque es por eso que estos "viejos" no tienen dientes, y están tan "achacados" y por la misma razón algunos no salieron del penal, porque fueron brutal y sistemáticamente torturados. Me queda la sensación que no se trasmite lo que cualquier ciudadano, piensa o siente cuando ve al Pepe, de verdad independientemente del partido que se vote, es un fenómeno digno de estudio, que pena que los lectores de ORSAI no tendrán cabal idea de lo que genera este hombre en la gente, ni la austeridad que envuelve toda su vida.
    gaitan
    18/04/2011 a las 18:16
    dejo los demas atriculos para que el pri lo hagan otros
    gaitan
    18/04/2011 a las 18:15
    Pri!
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    Sobre los autores

    Escribe Josefina Licitra

    (La Plata, 1975) Periodista, cronista y narradora argentina. Ha escrito para Rolling Stone, Newsweek, Vogue, Brando, El País Semanal, Etiqueta Negra y Gatopardo, entre otras. En 2004 ganó el premio CEMEX-FNPI en la categoría texto. Dictó talleres de crónica periodística y publicó el libro de crónicas Los Imprudentes.

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    Ilustra Leo Barizzoni

    (Montevideo, 1971) Fotógrafo. Trabaja desde 1994 en prensa. Tiene cuatro libros publicados. En 2008 editó Uruguayos, más de 100 retratos de personajes y personalidades destacadas de Uruguay. Trabajó en el diario La República, revista Tres, y desde 2000 es jefe de Fotografía de la revista Galería de Búsqueda.

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