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Número 03, Crónica periodística

Pienso, luego estorbo

▣ Escribe Ricardo Galli Granada
▣ Ilustra Edu Bayer

La historia del 15M, el primer grito juvenil desde la crisis económica española, explicada por Ricardo Galli, uno de los fundadores del primer #Manifiesto. ¿Spanish Revolution?

El lluvioso siete de junio de 2011, aniversario del suicidio de Alan Turing con una manzana envenenada, nos citamos los siete redactores del #Manifiesto. Fue en un restaurante de Madrid; nos veíamos las caras por primera vez desde que todo comenzó: quedaban atrás el ninguneo de la prensa, la gente en las calles, las acampadas espontáneas en España y muchas otras ciudades de Europa. Solo faltó a esa cita David Bravo, al que llamamos Mocoso. Nos debíamos una comida y unas copas de vino y allí estábamos, cuarentones todos, comentando y discutiendo lo que había pasado. Habían pasado muchas cosas. Esa cena fue un acontecimiento catártico muy necesario para nosotros. También etílico. Estuvimos de acuerdo en algunas cuestiones y en otras no, pero ya entrada la tarde Javier de la Cueva dijo una frase y todos asentimos: “Esto que ha ocurrido no puede ser cortoplacista, esto tiene que ser para toda una generación. La nuestra tuvo un problema: no hicimos nada”.

Pero mejor empezar por el principio. Contaré las cosas como las recuerdo y pido disculpas si me olvido de eventos o personas importantes; el tiempo para redactar estas líneas y mi memoria son limitados. No pondré demasiados nombres; varias de las personas que mencionaré prefieren el anonimato o un perfil bajo; a otras, ni siquiera las conozco.

La noche del uno de febrero de 2011 Carlos Almeida, mi abogado y mi amigo, envió un correo electrónico destinado a Julio Alonso, Enrique Dans y al que escribe esta historia. El correo solo tenía un enlace a una página web creada esa misma noche (nolesvotes.com) y una frase misteriosa: “Las fuerzas armadas respaldarán la voluntad popular, y cuidarán del tráfico para que fluya libremente”. En el sitio enlazado solo había un página en negro con un contador que decía esto: Faltan 109 días.

Mi amigo Carlos es un lector tan ávido de epopeyas que su lenguaje parece el de un histriónico relator de las aventuras del fusilero Sharpe en la Extremadura invadida por las tropas de Napoleón. Para quien no lo conoce, Carlos parece un abogado que perdió la chaveta. Yo lo conozco, pero ese correo trasnochado hizo que me preocupara por su salud mental.

Respondí inmediatamente pensando “¿qué coño es esto?”. Era de madrugada; por la mañana me llamó y me contó la idea. El Partido Popular (la derecha española) y Convergencia i Unió (la democracia cristiana catalana) le iban a dar el apoyo necesario al gobierno socialista para aprobar la espantosa Ley Sinde. A poco más de cien días para las elecciones municipales, Carlos me dijo que había que hacer algo, y que la única opción era la de apelar al voto reflexivo: no podíamos seguir votando a esos partidos políticos. Pocos días después se añadieron al grupo Javier de la Cueva, David Bravo y Javier Maestre. Así comenzó la historia del #NoLesVotes, una iniciativa que enseguida, según el periodista Bernardo Gutiérrez, “dinamitó el ciberespacio español”.

La historia de este monumental cabreo colectivo comenzó el uno de diciembre de 2009, cuando el gobierno presentó la Ley Sinde, empotrada dentro de una serie de propuestas más generales llamada Ley de Economía Sostenible.

El ciberactivismo hispano es tan antiguo como las frustraciones por la sordera, las manipulaciones y las promesas políticas no cumplidas. Los partidos mayoritarios, desde siempre, tomaron decisiones antípodas a las necesidades de los ciudadanos en temas claves para el futuro: la tarifa plana, el software libre, la cultura copyleft, el canon digital, la neutralidad de la red, las patentes de software, etcétera. La Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y el Comercio Electrónico, aprobada durante la segunda legislatura de Aznar, fue muy criticada incluso por el socialismo, que fue muy duro: “la ley no debería aprobarse porque pretende regular los contenidos y, en definitiva, controlar el flujo de información en la Red”, aseguró el entonces opositor Rubalcaba. Sin embargo, cinco años después, el PSOE no solo incumplió su promesa de derogarla, sino que le introdujo modificaciones todavía peores.

La Ley Sinde generó en internet diversas protestas y reacciones. El dos de diciembre de 2009 se reprodujo en miles de blogs el “Manifiesto por los derechos en internet” (o #Manifiesto). Hubo reuniones con partidos políticos, juristas y asociaciones. Se organizaron manifestaciones y cierres de webs los días que se votó la ley en el Congreso y Senado. Las acciones provenían de todo el arco ideológico; era una pésima ley desde cualquier punto de vista. Las sociedades gestoras y del negocio de la cultura, con la ayuda de periodistas y personas cercanas al PSOE, crearon grupos de presión y se organizaron campañas de manipulación contra la “piratería” en escuelas, cines y medios (lo cuenta muy bien David Bravo en el número dos de esta revista).

El diecinueve de marzo de 2010 se aprobó la ley en el Parlamento y las protestas aumentaron. En diciembre nos enteramos —a través de los cables de Wikileaks— de que el gobierno norteamericano había presionado para que el trabajo sucio se hiciera pronto. Aunque esto era un rumor ya muy extendido, finalmente pudimos verlo reflejado en documentos oficiales. El presidente de la Academia del Cine, Álex de la Iglesia, decidió reunirse con algunos internautas, cambió de opinión después de conversar con ellos, se puso del lado de los buenos y fue prácticamente echado a patadas de la Academia. Se unieron los Anonymous, se crearon webs con iniciativas diversas, se produjeron protestas en la entrega de los premios Goya.

La respuesta de los políticos, y de ciertas personalidades artísticas, fue la manipulación y el insulto. Intentaron desacreditar las protestas con el mensaje de siempre: “Son cuatro gatos piratas”. Finalmente el Partido Popular, que había criticado la Ley Sinde, y Covergencia i Unió, que acababa de acceder al ejecutivo catalán, aprobaron el rescate de la ley.

Los partidos, aislados en sus cámaras de eco, dejaron a la ciudadanía sin capacidad de participación, salvo en las elecciones. Cada cuatro años se recurría al mismo mensaje:

—Cuidado —dicen siempre los unos— que si no me votas a mí se vienen los otros.

Nuestra única opción era atacar al núcleo del problema, castigar a los tres partidos. Esa fue la propuesta de #NoLesVotes. No debía centrarse únicamente como un repudio a la censura en internet, sino como representación de la peor corrupción política: ignorar a los ciudadanos, manipular la historia, legislar a favor de minorías y en contra de los intereses y los deseos de la sociedad. Teníamos que estructurar la propuesta para dotarla de un discurso convincente, que interpretase a un consenso mayoritario. Teníamos que fundar una propuesta ideológicamente inclusiva, sencilla de comunicar y que evitara los errores cometidos en experiencias pasadas.

No fue una decisión fácil. Las probabilidades de fracaso eran altas y pesaba el problema intrínseco de la propuesta: la mayoría de los medios y los periodistas —incluso los que promocionaron el #Manifiesto— no iban a sumarse. Los medios de comunicación en España (y en el mundo entero) son redes clientelares muy fuertes; los directivos tienen intereses económicos, y los empleados luchan por la supervivencia en medio de una profunda crisis de la prensa. Criticar al otro es parte del juego, pero ser autocríticos les resulta inadmisible, es ir contra el sistema. Yo tenía mis dudas. No volvimos a discutir seriamente hasta el trece de febrero. Ese día, y el siguiente, nos intercambiamos varios correos y llamadas telefónicas para debatir las ideas fundamentales.

Durante los últimos años habíamos aprendido muchas cosas, por ejemplo: los manifiestos sin acción pueden ser llamativos, pero al final lo único que cuenta son los votos. No podíamos asumir un liderazgo que sería rechazado. El eslogan “solo me represento a mí mismo” no es positivo, ni creíble. Las manifestaciones callejeras son complicadas de organizar, y no pueden ser la única forma de alzar la voz en un país con más del cincuenta por ciento de la población conectada a la red. Éramos conscientes de que la Ley Sinde no era el problema español más grave, pero sí era un punto de encuentro, un consenso importante, un globo con demasiada presión que explotaría en cualquier momento.

El catorce de febrero, por la noche, nos sentamos delante del ordenador —cada uno en su casa— a editar el texto en un Google Docs compartido. El primer manifiesto quedó redactado después de una ardua sesión de más de dos horas. Las primeras palabras estaban dedicadas a la corrupción política; luego expusimos una interpretación básica del problema de fondo de la Ley Sinde; finalmente pedimos que no se vote a los tres partidos mayoritarios. Propusimos romper con el voto útil que nos instaló en esta partitocracia sorda. El mensaje era simple: es nuestro derecho, y es nuestra responsabilidad.

La intención fue que cualquiera se apropiase de la idea; no queríamos, ni podíamos, dirigir ni representar a nadie. Se propuso que se trabajara en grupos pequeños, remotos, distribuidos, sin un nodo centralizado, sin coordinadores centrales y sin asambleas. Pero no podíamos ocultar —a la vez— que éramos los autores; era un tema a resolver. Sin estar seguros de cómo lo haríamos, decidimos publicar el manifiesto en la página nolesvotes.com. Lo hicimos el quince de febrero, el mismo día que se aprobó la Ley Sinde en el Congreso de los Diputados.

Al día siguiente ya se había recibido un aluvión de propuestas y preguntas sobre el origen del texto. Javier de la Cueva publicó dos artículos en su blog: el primero con detalles sobre el objetivo de #NoLesVotes; el segundo con el eslogan que adoptamos inmediatamente: “No propongas, haz”. El primer artículo apareció publicado en Menéame y se ubicó rápidamente entre las noticias más votadas. Ese mismo día se publicó en una muy concurrida web de una plataforma de la SGAE y otras gestoras —dirigida por Arcadi Espada— un artículo con teorías conspiratorias que elaboraba la supuesta vinculación de #NoLesVotes con el sitio de enlaces y descargas SeriesYonkis. A la noche nos llamó un periodista de El Confidencial y publicó la noticia con todos nuestros nombres. Para evitar más teorías conspiratorias y confusiones, horas después publiqué en mi blog la confirmación de nuestra participación en el manifiesto.

El diecisiete de febrero #NoLesVotes ya era trending topic en Twitter; se mantuvo así durante dos o tres días, y entre los cinco primeros hashtag durante dos meses. Otras personas pusieron en marcha el wiki: el contenido aumentó considerablemente en pocas horas, se subieron vídeos y material gráfico de muy buena calidad. Se crearon más de cincuenta listas de correo de grupos locales. Se empezaba a notar que mucha gente tenía la emergencia, la necesidad de expresarse y decir basta. A los pocos días había tanta información de casos de corrupción de partidos políticos, que una ingeniera extremeña los representó sobre Google Maps. Tuvo un éxito inmediato, fue bautizado como El Corruptódromo.

La repercusión en las redes fue enorme, el wiki crecía muy rápidamente, había listas de correo muy activas, páginas en Facebook, carteles en las calles, debates en multitud de blogs. En pocas semanas el interés y el consenso ya se habían ampliado más allá de la Ley Sinde, se identificaban claramente a la partitocracia y al turnismo (derecha, izquierda, derecha...) como las causas principales de la corrupción y la sordera política.

Actualizamos el manifiesto y lo publicamos el treinta de marzo.

Como no podía ser de otra manera, las difamaciones comenzaron temprano, precedidas por las burlas. Nos acusaron de ser del Partido Popular, de estar a sueldo de Unión Progreso y Democracia (un nuevo partido político), de ser un grupo que pretendía “favorecer a los fascistas”, y de otros inconfesables intereses ocultos. Un afiliado del PSOE en Cataluña, además de las acostumbradas calumnias, acusó que en mi empresa no se respetaban las leyes laborales. En algunos círculos “conspiranoicos” nos acusaron de pertenecer al club Bilderberg, y de estar experimentando en España un nuevo ejercicio hacia el Nuevo Orden Mundial. Manos anónimas modificaron el wiki para poner que pedíamos dinero y cargos en partidos políticos; a los pocos minutos un activista del PSOE divulgó capturas de pantalla con ese texto, como si fuesen ciertas. Perdíamos mucho tiempo aclarando y desmintiendo esas acusaciones; era abrumador. Mi tensión y mal humor permanente empezó a causarme problemas de familia, problemas que todavía no he recompuesto del todo. Otros amigos pasaron por crisis de ansiedad, o de pareja.

Salvo un par de excepciones, la repercusión del #NoLesVotes en los grandes medios, especialmente la prensa escrita y la televisión, fue inexistente. En la prensa cualquier trending topic se convertía en noticia, menos el nuestro. El cantante Bisbal decía una frase desafortunada en la red social y la prensa escrita hablaba de ello horas y horas. Pero #NoLesVotes era ninguneado, a pesar del centenar de mensajes enviados a conocidos periodistas teóricamente independientes y críticos.

Comenzaron a surgir diversos grupos en internet. El diecisiete de febrero nació “Estado del Malestar” (malestar.org). Este movimiento convocaba manifestaciones cada viernes a las siete de la tarde en diferentes ciudades españolas. El siete de abril “Juventud sin futuro” convocó a manifestaciones en varias ciudades con el lema “Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo”, siguiendo el ejemplo de las manifestaciones estudiantiles portuguesas. La más concurrida fue la de Madrid, con unos tres mil manifestantes, según la policía. Este primer ensayo tomó por sorpresa a los medios, aunque se encargaron de divulgar únicamente los disturbios provocados por una minoría.

El dos de marzo surgió “Democracia Real Ya”, responsable de la convocatoria y de la organización de las manifestaciones del quince de mayo, llamadas #15M. Algunos de sus fundadores eran participantes activos de #NoLesVotes. Ese día se publicó su documento fundacional en juventudenaccion.info. El informe decía que “activistas de varios grupos, blogs y plataformas, entre los que se destacan Anonymous, ADESORG, Estado del Malestar, Ponte en Pie, Juventud en Acción y No les Votes, unidos bajo la denominación común de ‘Plataforma de coordinación de grupos pro-movilización ciudadana’ (...) fijan como fecha para la movilización el quince de mayo, y bajo el lema ‘Democracia real YA, Somos mercancía en manos de políticos y banqueros’ (...)”.

El seis de marzo se puso en marcha el sitio democraciarealya.es con la convocatoria inicial. Apareció publicado en Menéame y rápidamente se posicionó entre las noticias más populares. Dos días después se dio a conocer la convocatoria completa. El nueve de marzo se subió a YouTube el vídeo promocional: “Porque somos más, toma la calle”. Los demás grupos, entre ellos #NoLesVotes, apoyamos y divulgamos la iniciativa con los hashtags #democraciarealya y #15M, que rápidamente se convirtieron en trending topics y se replicaron en multitud de blogs y páginas de Facebook.

A pesar del impacto que estaba teniendo en internet, los grandes medios no publicaron (salvo las contadas excepciones, como 20 Minutos) absolutamente nada hasta el quince de mayo entrada la noche. Le pregunté a un periodista por qué no publicaban nada del #15M.

—No es noticia hasta que ocurra —me respondió.

¿No era noticia que por primera vez, y desde internet, se convocaran las primeras manifestaciones simultáneas en más de cincuenta ciudades, sin que las liderasen sindicatos o partidos? Según la prensa tradicional, no. No era noticia. Sin embargo, el treinta de abril un grupo de periodistas propuso el hashtag #SinPreguntasNoCobertura (como queja por las conferencias de prensa de políticos que no admiten preguntas). En pocas horas esa noticia sí apareció en todos los medios, incluso antes de que se hubiera convocado una conferencia de prensa. Supongo que el protagonismo, además de la cercanía de intercambiar mensajitos de texto con los poderosos, atrae al periodismo actual más que la miel a las moscas.

A solo dos días del #15M se publicitó la iniciativa “Encuentros Piensa Opina Reacciona” (o #EncuentrosPOR) del periodista progresista Iñaki Gabilondo. En un alarde de perspicacia y capacidad de análisis social, la iniciativa se presentó con la frase: “Todos debemos contribuir a despertar una sociedad que parece dormida, y para eso queremos tu colaboración”. Ni siquiera mencionaban al #15M o #DemocraciaRealYa. Como el lector puede imaginar, las iniciativas propulsadas por periodistas se convierten rápidamente en noticias periodísticas.

Así, en esa situación de ninguneo absoluto por parte de los medios de prensa tradicionales, y a veces con sospechas que querían instrumentalizar el malestar para monopolizarlo, se llegó a la hora del día clave: las seis de la tarde del quince de mayo, con las plazas de decenas de ciudades atiborradas de parejas, padres con sus niños, jubilados, jóvenes y viejos. El lunes por la mañana ya se hablaba en todo el mundo del exagerado pero simpático #SpanishRevolution (quizás inspirados por las pancartas Nobody expects the Spanish revolution). Se hablaba de ello en todo el globo, menos en España. Los medios nacionales tardaron días en reaccionar e informar del asunto con una mínima objetividad. El dieciséis de mayo fue una jornada de noticias confusas y de muchas especulaciones. Ese mismo día surgió un nuevo movimiento espontáneo: las acampadas en las plazas de diferentes ciudades.

Los medios más conservadores inmediatamente lanzaron una campaña para desprestigiar al #15M y a #DemocraciaRealYa. Dijeron muchas barbaridades, desde que era una maniobra del ministro de Interior, hasta que había miembros de ETA en la organización. En la manifestación —lógicamente— habían aparecido carteles del #NoLesVotes. Esto le llamó la atención a algunos periodistas, y no tardaron nada en tergiversar la frase y decir que pedíamos la abstención al voto, “una iniciativa tan peligrosa como antidemocrática”. Era tan elevado el nivel de desinformación que el diecisiete de mayo debimos escribir de urgencia que #NoLesVotes abogaba por un voto responsable, y no era en absoluto un llamado a la abstención. Lo publicamos simultáneamente en nuestros blogs e inmediatamente fue replicado en miles de sitios —al día de hoy Google indica que hay más de cuatrocientos mil resultados—, pero fue ignorado por la mayoría de los medios. Pedro J. Ramírez, el director del diario de derechas El Mundo, por ejemplo, estuvo muy activo en Twitter con este tema que no comprendía en absoluto (o no quería comprender), a pesar de las explicaciones y los enlaces.

La manipulación no provino solo de la derecha: los medios y periodistas más progresistas también se apuntaron. Iñaki Gabilondo, en su videoblog del diario El País fechado el dieciocho de mayo, en un mensaje contra la propuesta de #NoLesVotes, recurrió anacrónicamente a pedir el voto útil: “Tened cuidado, porque cuando uno decide no votar a dos, está votando siempre a uno de los dos y en este caso es muy difícil saber por quién”. Una periodista del diario Público dijo en Twitter que “#NoLesVotes es terrorífico”, que “usa métodos fascistas” y que “no entiende de democracia”. Otro conocido periodista de la Cadena Ser, Rodolfo Irago, acusó a Julio Alonso de estar dando órdenes a las ya establecidas acampadas. En España tenemos algunos escritores e intelectuales que consideran que la ignorancia es una virtud: es muy habitual la frase “de internet no sé nada” justo antes de opinar sobre internet.

Llegó entonces la noche del veintidós de mayo. Elecciones. Subió la participación tres puntos porcentuales sobre las elecciones municipales del 2007. El PSOE perdió más de siete puntos, el Partido Popular subió casi dos, Convergencia i Unió repitió su porcentaje. Más de un millón de votos se desplazaron a partidos minoritarios. Los votos nulos y en blanco marcaron un récord histórico y sumaron casi un millón: la cuarta fuerza política española.

Ahora regresa la calma y hay que pensar en el futuro. Después de las urnas ya hay un “consenso de mínimos” circulando en internet. ¿Qué se pide en ese consenso? Lo de siempre, pero con más fuerza que nunca: reforma de la ley electoral, ley de transparencia, separación de los tres poderes, control y consulta pública sobre la ayuda a los bancos.

Los gobernantes siguen sin dar respuestas a lo que pasó desde el #15M. El Partido Popular se cree triunfador, aunque no llegaron a subir dos puntos a pesar de la tremenda crisis y el desgaste del gobierno del PSOE. El presidente del Parlamento afirma a la prensa que “los #15M no le han hecho llegar ninguna propuesta, que está esperando”. Algunos intelectuales, políticos y tertulianos —que se enteraron del #15M solo cuando vieron las acampadas por la tele— hacen ahora pedagogía de cómo interpretar el movimiento. Desde la derecha más conservadora insisten en que se trata de jóvenes antidemocráticos y escogen cualquier panfleto trasnochado para ponerlo en enormes titulares, como si fuesen reclamos del movimiento #15M. La mayoría de los informadores y políticos es incapaz de reconocer la diferencia entre el todo y las partes, entre los movimientos que generaron el #15M y las posteriores acampadas. Felip Puig —consejero de Interior de Cataluña— ordena a su policía desalojar a los acampados. La policía se encuentra con una resistencia pacífica, pero de todas formas se da el gran gusto de atacar a los manifestantes con porras y balas de goma. Las declaraciones posteriores de Puig provocan más indignación que los golpes de la policía. Y en medio de todo el caos, casi el ochenta por ciento de la población, según el Centro de Investigaciones Sociológicas de España, afirma apoyar a los “indignados”.

Mientras escribo estas líneas finales es la madrugada del nueve de junio. Hay más de dos mil personas cantando frente al Congreso, con muchas ganas de acampar. También están en Grecia, en Francia, en Alemania. El #15M otra vez está mutando. Del abusado estereotipo mediático de la generación Ni-Ni (ni estudia, ni trabaja), hemos pasado a tener las plazas llenas de jóvenes indignados, sin miedo, y arrinconando poco a poco a los que les han ignorado y ahora golpeado. Son tiempos únicos para una generación que recupera por fin la indignación, el interés y el gusto por la política. Además, parece ser peligrosamente extremista: exige más y mejor democracia.

Vaya pretensión.

▣ Publicado el viernes 8 de julio, 2011

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  • 29 comentarios
    01/08/2017 a las 19:08
    Una de las notas históricamente menos acertadas de la revista, como el gordito y Chiri reconocieron :)
    pablo
    07/09/2011 a las 09:48
    Rocamadour, el PP "va de frente"? Vamos hombre, no me hagas reir. Y lo del Prestige fue "agitación"? Yo creía que había sido un petrolero que se había hundido y dejado escapar de sus depósitos más de 70.000 toneladas de petroleo, pero a lo mejor yo lo he soñado o fue sólo una invención de los socialistas. Lo que si te puedo asegurar es que las manchas de chapapote eran reales, aunque es cierto que bien puedo echarlas al agua Felipe González o algún otro malvado socialista.
    Rocamadour
    05/09/2011 a las 20:09
    Si Pablo la tengo. Un saludo
    pablo
    05/09/2011 a las 13:26
    Rocamadour, alguna prueba de lo que afirmas con tanto convencimiento? Y lo de que no haya banderas nacionales en la revuelta popular es uno de los argumentos más rocambolescos (por no decir otra cosa) que he oido en mi vida.
    pablo
    05/09/2011 a las 13:23
    Alguna propuesta concreta, Rafa? Echarse al monte? Dar un golpe de Estado? Creo que no se puede criticar sin ofrecer alternativas. Yo creo que es importante que al menos la gente haya mostrado su disconformidad y le haya dicho a los políticos que dejen de tomarnos por tonto. Que eso cambiará la situación poco o nada? Pues ya veremos, pero me puedes tu decir alguna acción que vaya a cambiar las cosas radicalmente? Es fácil ser revolucionario de salón.
    Josue
    01/09/2011 a las 23:47
    Claudio tiene toda la razón. Aquí se mezclan 'churras' con 'merinas'. El movimiento #nolesvotes fue un profundo fracaso. Nadie dejo de votar, a los que decian ellos y el movimiento no tuvo ninguna influencia sobre la movilización de los 'indignados'. El 15M fue autentico, espontáneo y reflejó el hartazgo de la gente ante una situación de crispación politica y de grave crísis económica. Mientras #nolesvotes todo lo argumentaba en la "Ley sinde", ni una sola de las reclamaciones de los 'indignados' habla de la famosa Ley. El nivel de frustración de los #nolesvotes debió y debe ser alto. No tenía ningún sentido iniciar una movilización por algo que realmente a la gente no le importa, a pesar de que pueda tener su importancia. Pero hay que ser más realista, es algo que las personas no entienden y no les preocupa. El problema del 15M es que no tiene líderes, funciona de forma autónoma y espontánea, porque la situación de descontento es alta. El liderazgo es ese, el 'descontento', la 'indignación'. No son lideres del 15M, los que iniciarion el tema de #nolesvotes -nada que ver- Mucho autobombo y mucho autoprotagonismo, pero no va a servir de nada. El descontento seguirá mientras siga la crísis y cuando la situación se relaje nadie se acordará de #nolesvotes, ni de Sinde, que total a ella le quedan 3 meses. En España disfrutamos de un sistema democrático y representativo. La democracia es mejorable y con eso mejorará la representatividad, en eso es en lo que debemos luchar y eso acaparará las simpatias de la población. Lo que no atraerá ninguna simpatia es que sigan hablando de que #nonosrepresentan, ni de fomentar la destrucción del Estado. Aquí las cosas no son así y después de vivir tantos años aquí el autor ya debería saberlo. Bienvenido será si quiere contribuir a mejorar y a construir, pero no así.
    Gus VF
    20/08/2011 a las 06:37
    Puedo compartir muchos de estos reclamos, pero no con sus formas. Hay una anécdota contada por Facundo Cabral (q.e.p.d.): estando él con otros artistas sentados ocasionalmente en un bar junto a Borges, éste les preguntó a qué se dedicaban. Algunos le dijeron que eran "cantantes de protesta". ??Ah? cuánto los envidio- les respondió- porque a mí, cuando estoy enojado, no se me ocurre nada- Eso es lo que pasa, creo yo. Enojarse no sirve, muchachos. Así no se nos ocurrirá nada. Toda esa estrategia de la indignación, de la lucha callejera, de la movilización en masa, no hace sino ahogar la creatividad sobre lo real, el entusiasmo, el desarrollo de un proyecto concreto. No es más que un berrinche infantil, tan catártico como inefectivo. No va a las cosas. Es sólo poner el cuerpo, en una última y atávica presencia. Es un atajo, si se quiere, animal, analógico, de siglo XX para atrás. Hay nuevas realidades y deberíamos buscar nuevas soluciones, nuevos métodos, que seguramente tengan que ver más con una participación constructiva dentro de las instituciones democráticas que por fuera de ellas. Unos meses antes del 15M un escritor y periodista escribió: "Hay algo sobre lo que pienso mucho en estos días. Pienso en el nuevo comportamiento de las masas, y en el flamante derrotero del individuo anónimo." "No se espanten: la frase de arriba es retorcida pero en el fondo simple. Quiero decir que el mundo analógico, desde hace cientos de años, nos demostró que el individuo, él solito con su alma, tiende a ser un muchacho sano y a desarrollar acciones cívicas; y que la masa en cambio, siempre anónima y viral, propende a ser enfermita y a tirarle cascotes a los referí." "Así nos fuimos acostumbrando a que fueran las cosas, en general." "Pero un día, ¡zas!, aparece el universo virtual, y empieza a ocurrir lo contrario. El troll es la unidad más solitaria e idiota de las redes, pero se comporta como masa sigloveinte: al perder la identidad tira piedras y ladrillos contra todo, anula el diálogo, incendia la idea; mientras que la multitud, cuanto más enorme en número, cuanto más apiñada, resulta solidaria y llega a conclusiones y a acciones nobles." "El número poderoso, la cifra alta de individuos, perfecciona a la comunidad y la civiliza. El individuo virtual, cuando se une, se convierte en una masa ilustrada." Ese buen escritor y periodista, luego de ocurrido el 15M, vuelve a creer enfáticamente en las masas analógicas. Ese buen escritor y periodista se llama Hernán Casciari, alias Gordo, alias Cayota, y como todos los que somos seres humanos, puede contradecirse, o, al menos, cambiar de opinión. Está en su derecho. Yo le agradezco que me permita escribir esto en su propio blog. Gustavo Villaverde.
    Claudio
    20/08/2011 a las 02:04
    El texto tergiversa los acontecimientos interesadamente y mezcla churras con merinas. Pretende colar de tapadillo la aprobación de la Ley Sinde como el germen del movimiento 15-M y eso es falso, no solo porque en dicho movimiento abundan los detractores del 'todo gratis', sino también porque en todo caso la Ley Sinde sería una simple gota en el océano de un movimiento que pretende auténticas reformas estructurales del sistema y que ni si quiera se ha parado a debatir sobre el asunto de las descargas, que parece ser lo que más preocupa al autor de este artículo, que considero altamente desinformativo.
     Interior
    19/08/2011 a las 16:19
    Me hicieron acordar a los Hippies de principio de los 80', o los Peronistas intransigentes que les molestaba los hombres de corbata, a los que llamaban "Burguesía pendular", después todos se calzaron la corbata y siguieron con su vida, jua jua , dan risa. Las verdaderas revoluciones no se notan, son en silencio, comienzan desde abajo como los yuyos, cuando te queres dar cuenta ya invadieron todo.
    Kirk534
    14/08/2011 a las 11:06
    Un grande Ricardo!!!. Creador de una herramienta de comunicación e información de las más útiles que he conocido en tantísimos años como usuario de internet (ya soy viejo, 17 años en línea....ufffff). La urgencia de muchos por cambiarlo todo de raíz dispara las críticas, las prisas, las agitaciones. Meterse con "el gran poder" nunca fue ni fácil ni barato. El asombro por parte de los que nos quieren tener berreando en el corral de por vida es evidente. Poco a poco, paso a paso, los cambios deberán llegar. La historia de la humanidad así lo certifica.
    Petre
    13/08/2011 a las 01:26
    Todos está en plena ebullición aún, y toda el texto es como un gran epígrafe. Habrá que ver como es el desenlace, supongo que ahí vendrá la segunda parte de la nota.
    Rafa B.
    05/08/2011 a las 15:30
    Totalmente de acuerdo contigo en lo que dices del PSOE, yo, desde luego, no los considero un partido de izquierdas porque la politica que han hecho es de derechas. El problema es que si el PSOE es de derechas el PP es de extrema derecha y la manipulacion que han hecho del terrorismo supera con creces todas las maniobras de aquellos. Es mas: Solo su actuacion en los dias posteriores al 11-M deja como un juego de niños cualquier intento manipulador del PSOE.
    Rocamadour
    05/08/2011 a las 12:25
    Si Rafa B, tienes razon en gral. y eso que dices se ha dado en algunos lados, pero yo solo hablaba de la izquierda española representada por el PSOE, es nada mas ir a las hemerotecas ó recordar un poquito como han hecho sus anteriores campañas, y como han utilizado la AGIPRO cuando eran oposicion, te recuerdo el Prestige, el Yakolev, el plan hidrologico nacional, etc. etc. en todos estos casos la estrategia de agitacion y propaganda fue feroz... yo no soy del PP pero tengo 71 años y vi mucho de los vicios de ambos y si tengo que elejir... prefiero al PP por que van de frente, los socialistas dicen ser una cosa pero a la hora de la verdad... hicieron los recortes sociales mas grandes de la historia de España, con ellos los bancos, grandes empresas y multinacionales aumentaron sus ingresos en detrimentos de las pymes, crearon 5 millones de desocupados... los datos estan ahí... solo hay que sacarse los velos historicos y la idea de la dicotomia derecha-izquierda. Pero de que el PSOE les minó el terreno... no lo dudes, 5millones de parados, hipotecas, 15M, Bildu, deudas enormes, y mas cosas.... ahí estan para que las veamos. Un saludo
    Rafa B.
    05/08/2011 a las 05:07
    Tu teoria de que esto es un montaje del PSOE para dejarle una patata caliente al proximo gobierno del PP me parece digna de tenerse en cuenta. Ahora, sobre tu afirmacion de que son asi y que siempre lo han hecho... yo que se... si alguien se ha caracterizado por el dominio del engaño y la manipulacion es precisamente la derecha. Donde unos organizan manifestaciones pacificas, los otros montan golpes de estado que luego justifican en sus medios de comunicacion afines.
    Rocamadour
    04/08/2011 a las 12:56
    Esto del 15-M es de manual de izquierda y se denomina "AGIPRO" que significa agitacion y propaganda, esta todo digitado por el ministerio del interior y es un ensayo gral para cuando pierdan las elecciones... ya lo vereis. Estos "indignados" volveran loco al prox gobierno, habrá manifas por cualquier cosa, un dia si y otro...tambien, sinó como se explica que esten indigandos por todo menos contra el gobierno que nos llevó a esta situacion?, no se vió ni una pancarta contra el gobierno! Como español me "indignó" que los griegos en Atenas sean los que pusieran una bandera española y aqui, a quien quería entrar a Sol con una lo abucheaban y amenazaban. ¿De verdad veis logico que en una revuelta "popular" no haya banderas nacionales? De todas las revueltas que tengo vistas en mi vida es la primera... El que crea que esto es "el pueblo liso y llano" es que no sabe nada de politica, la demostracion es que el 22 de mayo "el pueblo" de verdad, el que verdaderamente esta indignado, voto masiva e historicamente al Partido Popular osea a la oposicion a Zapatero. Dejaros de tonterias chicos, no dejeis embaucar, esto es el PSOE que esta preparando a su gente en la AGIPRO para despues de la derrota que se les viene encima, son así, siempre lo han hecho ¿por que esta vez va a ser distinto?. Un saludo
    Nacho
    03/08/2011 a las 18:19
    Pues a mí el texto me gustó. He seguido a Ricardo Galli en el último año y no esperaba encontrarme nada nuevo que no se hubiera contado ya. Me equivoqué. Hay un par de actuaciones que eran desconocidas para mí y que hacen todavía más grande lo que ha sucedido. Vale, decís que es algo efímero. Tiempo al tiempo. La elecciones generales en España son el próximo 20 de noviembre. Espero no equivocarme al barruntar que va a haber mucho 15M de aquí a entonces (y más allá).
     patanpatan
    01/08/2011 a las 20:32
    El texto está bueno para entender el punto de vista de alguien que lo vivió desde dentro, y desde el inicio. Pero peca de lo mismo que el texto sobre wikilieaks del N2, ambos textos parecen estar contando una revolución gigante y absolutamente trascendental cuando en los hechos estoy lejos de ver efectos fuertes a nivel histórico.
     Menulio Baxter
    01/08/2011 a las 15:05
    No es cierto que los medios no critiquen el 15M. Cierto es que dice el autor al principio del texto que el movimiento era ninguneado antes del 15 de Mayo, pero a partir de ahí hasta hoy creo que todo el mundo, no solo medios de derechas o de izquierdas, han criticado o intentado despreciar el movimiento porque no ser exactamente lo que cada cuál queremos o entendemos por revolución o cambio. Un chiste de Manel vale más que mil palabras: http://blogs.publico.es/manel/3652/los-buenos/ Por otro lado, otros intentos con más mala leche tampoco consiguieron nada.
     Gavilandia
    31/07/2011 a las 23:20
    Interesante texto para abrir. Me gusto ver desde otro lado el planteo y tambien ver la participacion tecnologica en el movimiento, algo que hace 10 años en Argentina no tuvimos y que probablemente hubiera hecho mas facil las cosas.
    29/07/2011 a las 22:26
    A mi también me quedó la sensación de que no hubo semejante "tambaleo" del poder. De todas maneras, no me gusta criticar desde una posición anarquista o revolucionaria diciendo: "al final no consiguieron nada". Como opino desde la lejanía, sí la nota parece invitar a esa conclusión. A que no hubo una gran explosión en términos de conquistas políticas. Para entender cómo pueden surgir los nuevos movimientos, está bueno leer a Laclau. Habrá que ver entonces cómo se articulan diferentes reclamos. Es la clave. Si el Estado empieza a resolverlos uno por uno, por separado, no habrá hegemonía y el cambio habrá quedado en la nada. También me parece, que a pesar de que no nos guste, siempre tiene que surgir una voz que artícule.
    Rafa B.
    27/07/2011 a las 16:24
    Un movimiento que no molesta al poder no sirve de nada. Si los medios de comunicacion no los critican es porque son inofensivos para el sistema. Para cambiar algo, menos buen rollito y mas mala leche.
    26/07/2011 a las 22:47
    Quizás ocurra algo de eso pero se ve un cambio en la forma en que muchas personas se informan y es increíble que tenga tanto apoyo popular. Además algunos partidos están adquiriendo ciertas consignas de las reivindicaciones y, al menos, no culpan al pueblo por los errores de la banca (como quería insinuar la Merkel). Lo que no acabo de entender como ciudadana es cómo se apoya esto y luego se vota al PP. En fin, espero que no sean siempre los mismos en la toma de conciencia.
    26/07/2011 a las 22:44
    Me ha gustado el texto porque se cuenta la historia desde un lugar diferente al de los que hemos participado desde otro lugar. Claro que este movimiento es muy amplio y es lo bueno que tiene. Existen muchos puntos de vista y muchos análisis. Gracias por incluirlo en Orsai, Hernán, y gracias a Ricardo Galli por contarlo.
    Paco
    21/07/2011 a las 20:13
    Realmente un texto de autobombo que se deja en el tintero casi todo. Muy malo
    Fer
    21/07/2011 a las 04:22
    Bueno, me considero PRI por ser el primero en hablar sobre este texto... muy bueno como texto, como experiancia me da la sensacion de que es una mas de esas experiencias efimeras, como lo fueron las asambleas barriales en el 2001 en Argentina, cuando todos se unian por distintas necesidades, donde se cantaba 'piquete y cacerola, la lucha es una sola' y a medida que se fueron resolviendo algunos problemas se fue disolviendo y se volvieron a enfrentar internamente en el pueblo. Ojala no sea el caso
     Pablo Balladares
    14/07/2011 a las 17:54
    Top Ten !
    12/07/2011 a las 21:17
    Tercero? :P
     Mariano Najles
    08/07/2011 a las 13:48
    segundo?? no puede ser...
    Tete
    08/07/2011 a las 09:55
    PRI
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    Sobre estas páginas


    Estas páginas pertenecen a la sección «Crónica periodística» de este blog y aparecieron por primera vez en la versión papel de la Revista Orsai Número 03.

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    Sobre los autores

    Escribe Ricardo Galli Granada

    (Formosa, 1965) Doctor en Informática de la Universitat de les Illes Balears. Pertenece a la Free Software Foundation y es por tanto un gran activista del software libre. En 2005 lanzó Menéame, un sistema para promocionar las noticias publicadas en los blogs, utilizando a los lectores como filtro. Reside en Palma de Mallorca desde 1992.

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    Ilustra Edu Bayer

    (Barcelona, 1982) Fotógrafo catalán. Trabaja en El País y Público, además de colaborar en Le Monde, Independent y Economist. Ha desarrollado proyectos de fotografía documental en zonas de conflicto político. Fundó el colectivo Phacto en 2010 con la intención de generar un nuevo espacio para la fotografía documental en Barcelona.

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