Signos de admiración

Cuando hace un año fantaseábamos con invitar a artistas admirados, redactamos una lista de personas que nos hicieron la vida más intensa y mejor. La revista todavía no existía, pero ahí estaban esos tres apellidos. Crecimos con ellos desde la adolescencia. Nos reventaron la cabeza a fuerza de talento. Ahora los admiramos todavía más.

I.
Luis Alberto, Ilustrador

De Spinetta creíamos saberlo todo. Con Chiri escuchamos sus discos desde la infancia. Lo que no sabíamos (y no teníamos por qué saber) es que Spinetta dibuja en sus ratos libres. Nos contó esto un amigo en común, hace un par de meses: «El Flaco hace unas esferas alucinantes con Photoshop», nos dijo, y desde ese mismo minuto quisimos tener esas esferas en Orsai.

Una tarde de algunos días después nos llegaron dos regalos desde Buenos Aires: Spinetta nos mandaba sus ilustraciones inéditas y una caja con su obra más ambiciosa: Spinetta y las bandas eternas, un pack de libros fotográficos, DVDs y CDs con su concierto de 2009. Oír otra vez su música, mirando a la vez sus dibujos, fue para nosotros un viaje increíble.

En el número cuatro de Orsai se dará, por primera vez, un encuentro monumental: un cuento inédito del enorme escritor mexicano Mario Bellatin, ilustrado por uno de los músicos fundamentales de Argentina. El cuento de Bellatin (exclusivo para Orsai) son en realidad treinta y tres escenas oníricas, autoconclusivas, de una prosa exquisita. Como dice el copete de la apertura, «no es bueno ilustrar los sueños: mejor musicalizarlos». Esas doce páginas son de las más hermosas de todos los números de Orsai.

II.
Leo, Narrador

A Leo Maslíah siempre lo tuvimos en nuestra libreta de «admirados», porque escuchar sus canciones raras es uno de esos placeres rioplatenses que uno tiene desde el principio de los tiempos. La capacidad literaria de Leo para la rima verborrágica es, posiblemente, única en el mundo, y su humor, además de inteligente y absurdo, tiene la frescura justa.

Pero, por alguna razón (quizá el bigote tupido), nos parecía que Leo era una figurita difícil, y nunca nos habíamos atrevido a invitarlo. Hasta que una tarde dijimos «bueno, que sea lo que Dios quiera» y nos dispusimos a conseguir un contacto. Yo pensé: «¿Qué uruguayo conocido nos puede dar su teléfono, o su mail, para empezar una conversación?». Por supuesto, enseguida pensé en nuestra amiga, la cantante uruguaya Laura Canoura. Le mandé un mail rápido, preguntándole si tenía algún dato de Maslíah. Me contestó a los pocos segundos: “Claro. Mi novio es su primo, ahora le digo que te llame”. Un rato después teníamos su cuento inédito en la casilla de mail.

Y después me preguntan por qué quiero ser uruguayo. Entre otras muchas cosas, por estas anécdotas felices.

El cuento de Leo se llama «La Central» y está ilustrado por la española Verónica Rubio Diarte. ¡Pobre Verónica, tuvo que dibujar papanoeles, dinosaurios y asesinatos! Porque el cuento de Leo no es normal. Es como una canción de las suyas, pero en seis mil palabras. Un lujo.

III.
Miguel, Cuentista

Y quiero dejar para el final a Miguel Rep, para poder sacarme el sombrero a gusto. Nuestra admiración nace el mismo día que nació el diario Página 12: en mayo de 1987. En esa época Rep tenía veintiséis años y empezaba a hacer el chiste de contratapa. Nosotros teníamos diez años menos y hacíamos planes para estudiar periodismo en Buenos Aires.

Sus viñetas nos acompañaron siempre, hasta el día de hoy. Sin conocerlo en persona, lo quisimos desde el primer día y lo fuimos admirando cada vez más. Hace un par de meses supimos que Rep estaría en Madrid haciendo un mural del Quijote. Averiguamos dónde se hospedaba y le enviamos los tres primeros números de Orsai. Solo eso, sin pedirle nada.

Una tarde me llegó un mail de Buenos Aires: «Llegué a Buenos Aires hace seis horas. Las leí en el avión. Es la mejor revista que leí en siglos. Posta. Impresionante». Nosotros no podíamos cerrar la boca por culpa del asombro y la alegría. Le gustaba lo que hacíamos: no hay premio mejor que ese. Y desde ahí empezamos a pensar la idea. Miguel quería escribir cinco anécdotas personales, y además dibujarlas.

Fue un proceso intenso. Rep escribió y dibujó durante un mes entero. Más de cuatro mil palabras de texto y catorce dibujos: una bestialidad. Cuenta cómo conoció a sus referentes: a Breccia, a Pratt y a Oesterheld. Cuenta también la tarde de sus diez años en que descubrió la literatura. Cuenta la mañana de 1983 en que nació la democracia en Argentina y él, junto a su hermano, se colaron en la casa de gobierno. Son dieciséis páginas que amamos, y que empiezan así:

Para nosotros, Orsai son estos meses inolvidables de fascinación y sorpresa. La gente que más queremos, los que más admiramos siempre, trabajando con nosotros con energía y buen humor.

Cuando Miguel nos entregó el último de sus muchos dibujos, nos escribió un mail hermoso: «No lo puedo creer —nos dijo— ¡Catorce páginas! Nunca trabajé tanto, con tanta constancia y cumpliendo fechas. Estoy envejeciendo. Espero que les guste».

Quería empezar con ellos este goteo del número cuatro. Con ellos tres. Ahí están los admirados, los que nos enseñaron a querer lo que hacíamos desde hace millones de años. Luis Alberto Spinetta, Miguel Rep y Leo Maslíah.

Tres signos de admiración en el último número de Orsai.

Hernán Casciari
Jueves 15 de septiembre, 2011

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214 comentarios Signos de admiración

  1. Gus VF #209    21 septiembre, 2011 a las 6:57 am

    Puajjjj!!! Esperemos que no! Las aduanas, rémoras medievales, sólo sirven para robarnos lo que libremente y por propia voluntad hemos elegido comprar, es decir, lo que consideramos necesario por utilidad, calidad y precio. Sólo sirven para defender a las corporaciones amigas del gobierno de turno para crear mercados cautivos, que no pueden llevar a otra cosa que a vendernos más caro y de peor calidad, incluso a no producirlo.

    Y hacer esto con los libros… con la circulación de contenidos culturales… sólo lo puede hacer un gobierno cuya ascendencia política alguna vez vociferó la alternativa de “alpargatas sí, libros no”.

    Y ojo, que ese pueblo eligió las Reebok.

  2. Xtian #206    21 septiembre, 2011 a las 12:09 am

    Casero era un genio descomunal haciendo comedia, en Cha Cha Cha, etc, pero la pifió cuando se convirtió a “actor serio”. Como actor serio es mediocre. Y cuando opina es aburridísimo. Ese es el gran problema de muchos artistas. Mientras reman, cuando nadie los conoce, son descomunales, pero cuando se “consagran” se vuelven previsibles y sentenciosos, y se salen de los “géneros menores”, como la comedia, porque “ya están para otras cosas”. Una lástima.

  3. Juanjo Amate #203    19 septiembre, 2011 a las 1:29 pm

    Yo tambien tengo los mismos problemas, en mi caso es para poder añadir ejemplares del libro de Altuna y de Casciari, y previsiblemente me ocurrirá con mas ejemplares de Orsai.
    Por favor, no quiero comprometerme con nadie a traerles los libros si luego no puedo hacer el pedido, y tampoco quiero un packs “de sobra” de 12 orsai en casa.
    Ayúdenos.

  4. Ana G. #201    19 septiembre, 2011 a las 9:27 am

    Buenos días, Hernán…
    Acá me están llegando pedidos nuevos y quería saber cómo hacer lo de los “pedidos menores”.

    Si ya lo explicaste, no lo encuentro por ningún lado.

    ¿Nos decís algo?
    Gracias,
    Ana